El Ramallar
Restaurant · Anna
Sobre El Ramallar
El Ramallar, ubicado en Anna, es un restaurante con encanto en plena naturaleza, ideal para disfrutar de una comida deliciosa después de un día de aventura. Su emplazamiento privilegiado ofrece vistas espectaculares, ya sea desde su terraza soleada o en el interior, donde una chimenea crea un ambien...
El Ramallar, ubicado en Anna, es un restaurante con encanto en plena naturaleza, ideal para disfrutar de una comida deliciosa después de un día de aventura. Su emplazamiento privilegiado ofrece vistas espectaculares, ya sea desde su terraza soleada o en el interior, donde una chimenea crea un ambiente cálido. Nos enorgullecemos de ser un negocio liderado por mujeres. Ofrecemos almuerzos y cenas con una carta sencilla y elaborada, incluyendo un delicioso bocadillo de la casa. Además, contamos con una excelente selección de vinos, café y postres. El Ramallar es accesible para todos, con entrada y asientos adaptados para sillas de ruedas. Nuestros clientes destacan la calidad del servicio y la posibilidad de disfrutar de una experiencia gastronómica tanto en solitario como en compañía.
Què diuen els clients de El Ramallar
El Ramallar destaca por su entorno espectacular con vistas al castillo de Montesa y su ambiente acogedor. Los clientes elogian la comida casera, especialmente la carne a la brasa, y el trato amable del personal. Algunos mencionan esperas debido a la afluencia.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Ideal para ir tras un día de escalada o para disfrutar de un almuerzo con vistas. Se recomienda reservar, especialmente si se desea mesa en la terraza.
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Què veure a prop
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Explora els voltants de El Ramallar
El Ramallar es troba a Anna, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- Castillo de Montesa (A 60m) — antigua sede de la Orden de Montesa bien de interés cultural
- iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (A 157m) — monumento de Montesa, Valencia Bien de Relevancia Local
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Preguntes freqüents sobre El Ramallar
Opinions de El Ramallar Anna
Muy bueno todo y bien de precio
Hemos visitado este lugar varias veces y nos encanta el ambiente y la comida. Tiene una energía especial. Nos gusta todo lo que hemos probado. La cocina súper casera
El trato de los trabajadores muy bueno... Muy buen rollo... Clientes- trabajador... La cena muy buena... Todo... Desde los entrantes hasta el postre... Pero sobretodo el lugar... Nos encantó... Precioso... Volveremos seguro...
Somos de Asturias y hemos cenado ayer aquí en el cumpleaños de unos amigos. Un sitio muy bonito , con servicio excelente, una comida sabrosa y de calidad. Muy recomendable, volveremos : )
Este lugar es mágico, su gente, su enclave, ubicación y autenticidad hacen de este lugar un sitio de imprescindible parada. Brutal. La comida riquísima y el servicio buenísimo. Ultra ultra recomendable.
Es un sitio hermoso!! Hermosas vistas. Y la atención excelente. Muy acogedor
Estupendo lugar y hermosas vistas. Cocina casera y a la brasa. Se recomienda llamar antes de ir, para reservar.
Hemos ido en varias ocasiones y todo lo que hemos probado siempre riquísimo , todo a la brasa y buen precio
Unas vistas perfectas, una comida deliciosa, un lugar perfecto para ir a comer un Domingo con amigos, pareja... Recomiendo la carne.
Todos los platos están hechos a la brasa pescados, carnes, quesos, verduras, patatas postres caseros . A todo esto le añadimos un entorno de ensueño esta situado justo a 700 m del castillo de Montesa , maravilloso!!!
Buen servicio, buena comida, buen ambiente, preciosas vistas en la terraza exterior y ambiente muy acogedor en los comedores interiores. Qué se puede pedir más? Soy cliente hace ya más de 12 años y siempre he salido satisfecho.
La comida y el servicio muy bien. El ambiente muy bueno y el sitio con vistas muy bonitas.
Increíble lugar donde cocinan con amor y sirven con alegría y profesionalidad. Si estás en la zona no te lo puedes perder. Lamento no subir fotos pero todo fue tan rico que no me dio la tiempo a sacar ninguna 😝
Conozco el Ramallar desde hace muchos años y puedo asegurar que es uno de mis lugares favoritos para disfrutar de la gastronomía de la zona. Buenos entrantes y platos principales contundentes. El ambiente es acogedor y el trato fantástico. Añadir que la zona es maravillosa para abrir apetito dando una vuelta antes por el castillo.
Fuimos 12 personas, el personal fue muy educado y excelente. La comida estaba deliciosa y el servicio fue muy rápido. El ambiente era excelente y había mucha gente. Sincera EHNORABUENA!!!
Siempre que acabamos de escalar vamos a tomarnos algo allí. Las camareras y cocineras son súper amables, da igual la hora que siempre nos pueden preparar algo para acompañar a la cervecita. Y las veces que hemos comido o cenado allí ha estado todo espectacular. Lo mejor de todo las tortas!
Es uno de esos sitios a los que una vez vas se hace imprescindible volver. Un entorno espectacular con vistas a la montaña, la comida exquisita, el camembert y el pollo a la brasa es IMPRESCINDIBLE probarlo. Y la gente no puede ser más amable. Mariluz y su padre, los dueños, gente buena, entrañable, trabajadora. Un lugar que de verdad, vale la pena descubrir. Mi ENHORABUENA!!! para ellos
Sitio con encanto. Personal muy familiar, me sentí muy comoda. Nos recomendo ir de día y aprovechar almuerzo y ruta. Volveremos seguro!
Siempre que vamos a Montesa comemos allí. Todo buenísimo. Hacen embutido y carne a la brasa entre otras cosas. Si vais a escalar, no olvidéis tomar vuestra cerveza allí, con sus patatas a lo pobre y chorizos a la cazuela. El dueño es para llevártelo a casa de bueno.
Parada obligatoria!! Muy hospitalarios y amables, la comida muy rica (el queso camembert a la brasa con mermelada de cebolla delicioso), muy económico, y terraza con unas vistas increíbles. Venden además la guía local de escalada, compra con la que se contribuye al mantenimiento de las vías de la zona. Sin duda, junto a la calidad de la comida, el trato de su personal!! Volveremos seguro
Perfecto tras un día de escalada. Junto al sector Tormo Gros de escalada, se encuentra este restaurante. Justo enfrente del parking. Es un sitio con encanto, de piedra y madera que da la sensación de acogida. Y si os toca en el lado que da hacia el pueblo de Montesa, podréis disfrutar de unas vistas increíbles. Su staff es agradable y atento. A pesar de que estaba todo lleno, nos sirvieron dentro de lo normal. Nos tocó en la zona de rampa y a pesar de la inclinación estuvimos bien. En cuanto a la comida, todo lo que pedimos estaba muy bueno y bien hecho. Patatas a lo pobre, gambas al ajillo, pan con ajo, tomate y aceite, pollo a la brasa con hierbas y una botella de vino. Teniendo en cuenta lo que pedimos, el precio no me pareció caro. Sin duda, si vas por la zona tanto a escalar, como a realizar cualquier ruta, así como para ver el Castillo, este sitio está muy bien para sentarse y comer.
Hoy he ido a : "El Ramallar" a almorzar . Por recomendación de unas amistades. Lo primero que se ve, es que es una casa 🏠 de piedra restaurada , tiene una gran terraza con alboles que dan sobra y muy bonita la terraza. La Camarera que me ha entendido, es muy educada y amable, eso ya no se ve ahora mismo. 10/10 Local Muy bonito, con grandes vistas de Montesa y sus alrededores. 10/10 Terraza 10/10 . Esmorzar 10/10 . (He pedido el bocata de la casa , está muy bueno y el pan 🍞 como me gusta a mí al punto ) Café ☕ 10/10 . En General todo es genial , servicio rápido y ambiente rústico y con vista de la zona . El mejor Bar que hay en Montesa.10/10 Recomiendo al 💯 ir cuando esté por Montesa.
Esta situado en plena montaña. Nuestra impresión al entrar fue muy buena, un restaurante de pueblo, de los que sin ver los platos sabes que vas a comer muy bien. Y así fue, no nos equivocamos. Que bien que sigan quedando este tipo de restaurantes, por que son lo mejor que tenemos. Enhorabuena!!!
Tuve la suerte de descubrir este restaurante en plena montaña, y no puedo estar más agradecida por la experiencia. Las vistas son sencillamente espectaculares: mientras disfrutas de la comida, te envuelve un paisaje de cumbres verdes y aire puro que te hace desconectar por completo. Lo mejor fue el trato recibido. Les comenté que necesitaba una opción sin gluten, y no solo lo entendieron perfectamente, sino que me adaptaron el menú con muchísimo cuidado. Cada plato fue una delicia: sabroso, bien presentado y con ingredientes de calidad. Se nota que cocinan con cariño. Además, para mi sorpresa, tenían cerveza sin gluten —un detalle que no siempre se encuentra fácilmente y que se agradece muchísimo. En resumen: un sitio al que volvería sin dudar. Buena comida, atención impecable y un entorno natural que te deja sin palabras. ¡100% recomendable para celíacos y amantes de la buena gastronomía!
Volvíamos en coche desde Barcelona y paramos a comer el servicio excelente y la comida también. Su especialidad son la carne y los embutidos a la brasa
La comida riquísima y los dos camareros que me atendieron eran súper amables. La relación calidad- precio, es muy buena. Si subes al castillo vale la pena parar a tomar algo. Unas vistas excelentes
El sitio muy bonito y la comida super rica,el precio bastante asequible,volveremos a ir.
La comida espectacular, el sitio muy bonito y el servicio rápido y amable. Si que es cierto que el camarero que nos sentó no encontraba donde nos habían puesto para la reserva y nos sentó en el primer hueco que vio, pero sé lo que es ir rápido en hostelería y no pasa nada. Recomendable 100% para ir aposta a comer/cenar.
Restaurante de pueblo con mucho encanto. El bocadillo de la casa para almorzar está delicioso. También hacen comidas y cenas, con una carta corta, sencilla y muy bien hecha. Con chimenea y un ambiente familiar que recuerda a estar en casa de la abuela. Sofía cocina de maravilla y Mariluz, junto a su padre, te hacen sentir como en casa. Muy recomendable.
local con excelente terraza, muy bien orientada para disfrutar del sol de invierno. Situado junto al Castillo de Montesa, su emplazamiento es envidiable y le consiente disfrutar de magníficas vistas. Zona de aparcamiento gratuito junto a las instalaciones del local. La comida fantástica, todo fresco y proveniente de la región. Comida de comarca montañesa, torradas de carne... Las carnes bien maceradas con especias (tomillo, hinojo...). Nosotros probamos la ensalada griega (muy rica, sabrosa, bien aliñada...), el queso de cabra con mermelada de tomate, buñuelos de bacalao (buenos), ensaladilla rusa (aceptable), la parrillada de carne a la brasa (genial), con embutido local y cordero. Asimismo destaca el pan con allioli, pan de horno.. Muy atentos en el servicio, siempre atentos, diligentes. Ideal para comidas en familia. Seguro que volveremos. Lástima no haber hecho fotos...
Comida en pareja. Llamamos media hora antes de acudir y nos reservaron en terraza (vistasuy bonitas y a la sombra) sin problema. No esperamos apenas para sentarnos. La comida muy buena. Lo único que hubo que esperar a que nos atendieran porque estaban llenos. Eso sí, en cuanto pedimos, la comida salió rápido.
Me encanta, me parece un sitio tan tan especial, sobre todo sentadobal lado de estufa y cerca del impresionante castillo. Gracias. Este sabado volvemos.
Es un lugar con mucho encanto, y la gente es muy amable, además de buen servicio y la comida casera y muy buena.
No dejes de venir, lugar increíble bajo un olivo, terraza con vistas impresionantes y almorzar... De película, difícil de pedir algo mejor que este lugar
Lugar acogedor, trato estupendo y calidad de la cmida suprema. Fuimos a ver el castillo y comimos en este restaurante. Súper amables, muy recomendado.
Tuve la suerte de descubrir este restaurante en plena montaña, y no puedo estar más agradecida por la experiencia. Las vistas son sencillamente espectaculares: mientras disfrutas de la comida, te envuelve un paisaje de cumbres verdes y aire puro que te hace desconectar por completo. Lo mejor fue el trato recibido. Les comenté que necesitaba una opción sin gluten, y no solo lo entendieron perfectamente, sino que me adaptaron el menú con muchísimo cuidado. Cada plato fue una delicia: sabroso, bien presentado y con ingredientes de calidad. Se nota que cocinan con cariño. Además, para mi sorpresa, tenían cerveza sin gluten —un detalle que no siempre se encuentra fácilmente y que se agradece muchísimo. En resumen: un sitio al que volvería sin dudar. Buena comida, atención impecable y un entorno natural que te deja sin palabras. ¡100% recomendable para celíacos y amantes de la buena gastronomía!
Esta situado en plena montaña. Nuestra impresión al entrar fue muy buena, un restaurante de pueblo, de los que sin ver los platos sabes que vas a comer muy bien. Y así fue, no nos equivocamos. Que bien que sigan quedando este tipo de restaurantes, por que son lo mejor que tenemos. Enhorabuena!!!
Hoy he ido a : "El Ramallar" a almorzar . Por recomendación de unas amistades. Lo primero que se ve, es que es una casa 🏠 de piedra restaurada , tiene una gran terraza con alboles que dan sobra y muy bonita la terraza. La Camarera que me ha entendido, es muy educada y amable, eso ya no se ve ahora mismo. 10/10 Local Muy bonito, con grandes vistas de Montesa y sus alrededores. 10/10 Terraza 10/10 . Esmorzar 10/10 . (He pedido el bocata de la casa , está muy bueno y el pan 🍞 como me gusta a mí al punto ) Café ☕ 10/10 . En General todo es genial , servicio rápido y ambiente rústico y con vista de la zona . El mejor Bar que hay en Montesa.10/10 Recomiendo al 💯 ir cuando esté por Montesa.
Perfecto tras un día de escalada. Junto al sector Tormo Gros de escalada, se encuentra este restaurante. Justo enfrente del parking. Es un sitio con encanto, de piedra y madera que da la sensación de acogida. Y si os toca en el lado que da hacia el pueblo de Montesa, podréis disfrutar de unas vistas increíbles. Su staff es agradable y atento. A pesar de que estaba todo lleno, nos sirvieron dentro de lo normal. Nos tocó en la zona de rampa y a pesar de la inclinación estuvimos bien. En cuanto a la comida, todo lo que pedimos estaba muy bueno y bien hecho. Patatas a lo pobre, gambas al ajillo, pan con ajo, tomate y aceite, pollo a la brasa con hierbas y una botella de vino. Teniendo en cuenta lo que pedimos, el precio no me pareció caro. Sin duda, si vas por la zona tanto a escalar, como a realizar cualquier ruta, así como para ver el Castillo, este sitio está muy bien para sentarse y comer.
Es simplemente genial. Las vistas que tiene, el lugar dónde se encuentra y los almuerzos que hacen! Por cierto, los celíacos también pueden disfrutar de un almuerzo bueno y una cerveza bien fresquita.
Lugar maravilloso, entorno espectacular, comida casera buenísima y a un precio muy muy asequible. Nos atendió una chica encantadora. Para repetir muchas veces🙂
Un entorno muy agradable. La atención de primera y la comida excelente. Buena relación calidad precio.
Todo muy rico ,sobre todo lo que pidas hecho con brasas,el personal formidable y el ambiente y ubicación de 10, repetiremos .
Restaurante de pueblo con mucho encanto. El bocadillo de la casa para almorzar está delicioso. También hacen comidas y cenas, con una carta corta, sencilla y muy bien hecha. Con chimenea y un ambiente familiar que recuerda a estar en casa de la abuela. Sofía cocina de maravilla y Mariluz, junto a su padre, te hacen sentir como en casa. Muy recomendable.
local con excelente terraza, muy bien orientada para disfrutar del sol de invierno. Situado junto al Castillo de Montesa, su emplazamiento es envidiable y le consiente disfrutar de magníficas vistas. Zona de aparcamiento gratuito junto a las instalaciones del local. La comida fantástica, todo fresco y proveniente de la región. Comida de comarca montañesa, torradas de carne... Las carnes bien maceradas con especias (tomillo, hinojo...). Nosotros probamos la ensalada griega (muy rica, sabrosa, bien aliñada...), el queso de cabra con mermelada de tomate, buñuelos de bacalao (buenos), ensaladilla rusa (aceptable), la parrillada de carne a la brasa (genial), con embutido local y cordero. Asimismo destaca el pan con allioli, pan de horno.. Muy atentos en el servicio, siempre atentos, diligentes. Ideal para comidas en familia. Seguro que volveremos. Lástima no haber hecho fotos...
Comida en pareja. Llamamos media hora antes de acudir y nos reservaron en terraza (vistasuy bonitas y a la sombra) sin problema. No esperamos apenas para sentarnos. La comida muy buena. Lo único que hubo que esperar a que nos atendieran porque estaban llenos. Eso sí, en cuanto pedimos, la comida salió rápido.
El sitio es precioso y la comida buena, caro, pero hay que pagar por el sitio que es una maravilla y el servicio también
Sitio con mucho encanto que me recuerda a la Toscana. Se puede mejorar el servicio y algunos platos entrantes. La carne a la brasa está increíble. Por lo demás reformaría los baños para rematar.
La comida y el lugar maravilloso, a no ser por la atención de la camarera sobresaturada con apenas 4 mesas en terraza... Nos hizo ver claramente su saturación en varias ocasiones resoplando y con quejas constantes, cuando realmente el servicio era fluido y no había tanta gente como para ese estado.
Buen sitio para comer carne a la brasa en la montaña. No es apto para vegetarianos. El sitio tiene su encanto. Hay margen de mejora, pero sin duda repetiremos.
Si tuviéramos que hacer un paralelismo entre lugares típicos de la toscana, que no es necesario, el Ramallar sería un claro ejemplo instagrameable de esos que se anuncian como "la toscana valenciana"... El ambiente creado, sin intención, es un claro ejemplo de cualquier casa de campo de la comarca de La Costera o Valencia interior. Como siempre, una imagen vale más que mil palabras, hay que ir. Comida tradicional de la comarca, sin grandes pretensiones gastronómicas pero que hacen su excepcionalidad utilizando productos de calidad y de proximidad. Se come bien a un precio razonable. La atención de los camareros al mismo nivel que su cocina, próximos, es como si estuvieras en cualquier comida o cena con una familia de la zona, familiar. Por hacer alguna crítica constructiva, sugeriría una evolución de la carta a nuevos platos sin abandonar su caràcter tradicional, es posible la comarca es rica en variedad gastronómica. Mejor reservar antes de ir, sobre todo los fines de semana.
El sitio es espectacular, pero es un lugar bastante concurrido. Así que el servicio a veces no se adapta, he ido varias veces y volveré a ir ,yo soy comprensible ,pero si es verdad que sabiendo el trabajo que van a tener deberían de estar preparados. La comida buena, el ambiente también. Campo ,montaña ,carne a la leña, siempre triunfa. Yo si volveré
Me ha encantado, el sitio espectacular, también acompañaba el tiempo. La comida buenísima. Las vistas muy bonitas. Si no fuese porque le faltaba un poco de frescor a la cerveza, les daría un 10. Después de comer, visita obligada al castillo, q está a 50metros. Lo recomiendo para pasar un domingo con la familia o amigos.
Un restaurante en una ubicación excepcional, bajo el castillo de Montesa. Un sitio bonito y acogedor con una terraza muy grande y mucha sombra. El servicio muy rápido y amable y la comida buena. Pedimos un poco para picar: queso camembert a la brasa y patatas a lo pobre, bastante rico y carne a la brasa, al punto; estaba súper tierna. Los postres normales.
No es la primera vez que vamos y seguiremos yendo. EL RAMALLAR, situado en el pueblo de Montesa. Es un paraje muy bonito para ir a pasar el día. El Restaurante se encuentra muy cerca del Castillo. En este caso fuimos a almorzar y recomiendo las tostas, está todo muy rico pero la tosta de verduras me encanta. La terraza es un lugar muy agradable con unas bonitas vistas. Hecho a leña todo sabe mejor! Personal muy agradable y atento. Merece la pena, no puedes dejar de visitar el Remallar si vas a Montesa.
Carne muy buena. El secreto, exquisito, y la ternera gallega también muy buena. Buena atención. Los entrantes sí que se quedan un poco deficientes. No hay nada original y platos como las albóndigas de bacalao, no son caseras, pero para comer carne, está muy bueno. Si mejorasen ese aspecto, ganarían mucho. Está muy bien localizado. Repetiremos para cenar una noche de verano en la terraza.
Tiene muy buena pinta, aunque cuando fuimos nosotros estaban desbordados y ya no pudimos consumir con normalidad.
Excelentemente ubicado, se llena mucho de gente y conviene ir pronto. Se respira naturaleza. La comida correcta
Muy buena relación calidad precio los bocadillos muy buenos
Todo perfecto y muy bueno , en especial el camembert a la brasa y la versión sushi del ramallar espectacular
Carne muy buena. El secreto, exquisito, y la ternera gallega también muy buena. Buena atención. Los entrantes sí que se quedan un poco deficientes. No hay nada original y platos como las albóndigas de bacalao, no son caseras, pero para comer carne, está muy bueno. Si mejorasen ese aspecto, ganarían mucho. Está muy bien localizado. Repetiremos para cenar una noche de verano en la terraza.
No es la primera vez que vamos y seguiremos yendo. EL RAMALLAR, situado en el pueblo de Montesa. Es un paraje muy bonito para ir a pasar el día. El Restaurante se encuentra muy cerca del Castillo. En este caso fuimos a almorzar y recomiendo las tostas, está todo muy rico pero la tosta de verduras me encanta. La terraza es un lugar muy agradable con unas bonitas vistas. Hecho a leña todo sabe mejor! Personal muy agradable y atento. Merece la pena, no puedes dejar de visitar el Remallar si vas a Montesa.
Almorzamos allí y pedimos su Llesca famosa, nos encantó. Los trabajadores de allí muy atentos y simpáticos, nos contaron la historia del lugar.Volveremos.
Situado en las inmediaciones del castillo de Montesa y con una gran terraza, es un sitio perfecto para comer carne a la brasa o unos entrantes, donde destaca el queso, también a la brasa. Relación calidad-precio correcta y trato adecuado.
Una experiencia estupenda en un lugar con bonitas vistas, agradecidas a Sonia por su amabilidad y simpatía
La comida es de buena de calidad, bien presentado. El servicio por el contrario muy mejorable, en el cual el camarero no nos hacía caso y nos insistía en consumir más comida. Además, no quiso sacarnos la cuenta en varias ocasiones. Muy decepcionante en este aspecto. Por lo demás, recomendable.
El sitio estupendo. Los calamares de Pescanova,queso de cabra excelente(pero solo una rodaja,5euros),pollo a la brasa seco igual que la camarera,que no se podia esperar mas, ya que la dueña daba ejemplo solo prestando la atencion a las mesas que conocia.
La verdad es que el lugar esta genial, muy bien cuidado y buena decoración, por otro tema, respecto a la comida considero que la calidad precio no es la mejor nos esperábamos algo más. Tambien he de decir que las chica que nos atendió no tenia muy claras las cosas cuando le preguntabas, le dijimos cuantas croquetas de bacalao tenia la tapa y nos dijo 4 y tenia un montón, pero no puedo quejarme porque el bar estaba a tope y entiendo tambien el nivel de estrés que llevan cocineros y camareros. Para mi es un sitio muy bonito aunque la comida como he dicho no sea la mejor respecto al precio.
Ambiente y ubicación muy buenos. Carta reducida. Platos principales caros, contando que estás comiendo en una mesa de terraza sin siquiera mantel. Personal simpático.
Preciosas vistas, comida aceptable pero no presenta la calidad que esperas por el entorno en el que se encuentra y lo "rustico" que aparenta ser. Raciones muy generosas y no tiene mala relación calidad precio. Servicio algo lento pero muy amables y con ganas. Cremaet normalito.
La verdad es que el lugar esta genial, muy bien cuidado y buena decoración, por otro tema, respecto a la comida considero que la calidad precio no es la mejor nos esperábamos algo más. Tambien he de decir que las chica que nos atendió no tenia muy claras las cosas cuando le preguntabas, le dijimos cuantas croquetas de bacalao tenia la tapa y nos dijo 4 y tenia un montón, pero no puedo quejarme porque el bar estaba a tope y entiendo tambien el nivel de estrés que llevan cocineros y camareros. Para mi es un sitio muy bonito aunque la comida como he dicho no sea la mejor respecto al precio.
Fatal, habíamos reservado con antelación paella y al llegar no lo habían tenido en cuenta. Por lo que hemos tenido que pedir de carta. Platos escasos y cerveza caliente. Relación calidad precio nada adecuada. Un desengaño!!!
Fuimos con amigos un sábado de verano con toda la ilusión del mundo de pasarlo bien sobre las 21:45. Vi que tenían lleno, pues en la terraza no había más hueco para colocar otra mesa, así que pensé que habíamos acertado. Nos atendieron y pedimos para cenar picar algo y unas llescas variadas para cada uno. (La carta sencilla y buena pinta). Después de 1 hora (de verdad), nos trajeron las tapas de una en una, y finalmente 1 hora más tarde (no me lo invento, fue sobre las 23:45) nos trajeron las llescas individuales. Le intenté comentar al camarero amablemente que estábamos ya un poco cansados de esperar tanto entre plato y plato, y se dio la vuelta, se tomó un chupito y me contesta “si hubierais venido a las 20:00 no pasaría esto”. Vamos que me quedé, que me entró la risa. De chiste. Menosmal que nos lo tomamos así, porque nos sabia mal. Pagamos la cuenta y sobre las 00:30h nos fuimos a ver el bonito paisaje. Es una lástima que estos sitios los lleve gente que realmente no está preparada, y claro está, que la cocina va loca, es demasiado pequeña. No deberían de servir tantas cenas si no pueden atenderlas. El lugar muy bonito, y para comer o cenar, si no hay mucha gente, seguro que estará bien
La comida está bastante bien. El trato muy tosco e incluso malhumorado. Tardaron más de 45' en servir dos tostadas con carne sirviendo por delante de nosotros a un grupo más numeroso que vino bastante después que nosotros.
Entorno maravilloso, local y comida estupendos pero llevo viniendo años y no hay manera de que te traten bien. A veces son extremadamente antipáticos y hay días que su actitud es tan mala que me he levantado y me he ido. Por desgracia no hay otro en la zona, si no ya se pondrían las pilas
Restaurante con una terraza muy bonita, con comida y precio correcto sin más y un servicio pésimo. Ha tardado una barbaridad en servirnos y han tardado 3 cuartos de hora en traernos la cuenta. Íbamos con reserva.
Servicio: leeeeeeeeeeeeeento. Un entrante llegó antes de los postres y las bebidas después. Comida: es un lugar de carne excelente. No obstante, ofrecen salmón en su carta que, eso sí, estaba absolutamente soso. Por desgracia tanto el salmón como el pollo se sirvieron fríos. Ambiente: maravillosa terraza. El interior algo ruidoso.
La comida espectacular, las vistas y el lugar increibles, el servicio deja que desear ya que tardan mucho en sacarte las cosas y se le olvidan la mitad de ellas
La comido y el sitio muy bien. Pero el servicio deja bastante que desear los camareros muy simpáticos no son.
Cuentan con un lugar encantador y el servicio y la comida es muy bueno. Resaltar no obstante, que pedimos dos raciones de brasa (2 chuletas, embutido - - chorrizo, longaniza y morcilla- con patatas fritas y pimiento verde), uno de los cuales sin embutido (6 chuletas y el acompañamiento cero). Nos lo sirvieron todo junto en una bandeja. Precio 33,20 euros. La torrá tal cual os describo. Lamento comunicar nuestra decepción a éste respecto. Los oostres caseros muy ricos también. El local estaba lleno y sirvieron como pudieron pero siempre con alegría y saber llevar. Gracias
Fuimos 12 personas, 5 pedimos entrecot y nos trajeron 5 suelas de zapatilla de 18€. El postre lo sacaron conjelado y el cremaet era un carajillo normal. Ademas tardaron 1 hora en servir el postre y el café. Resumen, 30€ por cabeza por una comida de menú malo de 10€.
He estado..otras veces y la verdad que bien....pero ayer muy mal. Invite a mis padres y quedé fatal. Hoy está enferma y yo también. Las tapas son muy pequeñas. Da igual que sean 2 personas que 4 ...queda pequeño. Pedimos Salmón...que la anterior vez estaba muy bueno pero ayer estaba malo. Picaba la lengua y hacia olorcillo. Lo dijimos a la camarera...y no se llevo los platos. .. para comprobar....al poco vino la camarera y dice q habian servido otros y estaban bien Le dijimos que los nuestros no...y no hizo nada . Esperabamos que saliera la encargada a decirnos algo...dar un descargo...pero nada ....no cenamos.... Ni siquiera una disculpa o una respuesta . Nos cobraron todo incluso unas copas que no tuvieron ni el detalle de decir os invitamos a un chupito. En fin......me sabe mal pero yo he tenido un bar...y si alguien se ha quejado de algo....he salido enseguida a solucionarlo. No se si volvere...y lo siento por que el lugar es bonito.
Hemos estado varias veces (tres en concreto) y la experiencia en todas ha sido similar. Quisiera diferenciar varios puntos a la hora de leer esta reseña: 1. El entorno: Espectacular y bonito, con vistas al castillo iluminado de noche. 2. Parking y accesos: Complicado. La ubicación es la que es, y por más que se quisiera, no se puede hacer mucho más para facilitarlo. Acceder no es difícil, pero sí costoso, debido al estado de las carreteras. Los sitios para aparcar son escasos y complicados, ya que es un descampado lleno de rocas y piedras. Frente al restaurante hay otro espacio con un olivo en medio a modo de rotonda, pero también resulta insuficiente. Un punto claramente mejorable es la rampa de acceso/salida al restaurante, demasiado empinada y sin iluminación; no creo que cueste demasiado poner algunos puntos de luz para evitar tropiezos y caídas. 3. Terraza y ambiente: Agradable, aunque saturado. La entrada es muy bonita, enmarcada por una buganvilla y una luz tenue que lo hace acogedor. Sin embargo, las mesas están demasiado juntas, lo que genera sensación de agobio. Un poco de música suave ayudaría a crear una atmósfera más relajada y agradable. 4. Personal: Insuficiente. Para un restaurante con tanta afluencia, tres personas atendiendo parecen muy pocas. Los tiempos para tomar la comanda y esperar la atención son largos. Posteriormente, la comida sale desordenada y muy espaciada. Éramos tres familias con niños (en total, diez personas); reservamos a las 21:00 y salimos a las 00:30, lo que refleja la insuficiente gestión del tiempo. 5. Comida: Tengo sentimientos encontrados. Hay productos de dudosa calidad (croquetas, gambas...), otros muy escasos (pulpo, ensaladilla, pluma ibérica...), y otros generosos (tarta tatin, brownie...). Para mí, la opción más proporcionada en calidad-precio son las hamburguesas infantiles. 6. Precio: Elevado. En nuestro caso, la media fue de 35 €/persona. Teniendo en cuenta los aspectos anteriores, nos fuimos bastante desilusionados. En conclusión, se trata de un restaurante en un entorno natural precioso, pero que se aprovecha de la falta de alternativas en la zona. La mayoría de la gente acude solo buscando salir a cenar, sin pararse a valorar la experiencia, el personal o la comida. Creo que no todo vale solo con poder salir a comer o cenar. Con pequeños cambios y una actitud positiva, El Ramallar podría mejorar mucho.
Hemos estado varias veces (tres en concreto) y la experiencia en todas ha sido similar. Quisiera diferenciar varios puntos a la hora de leer esta reseña: 1. El entorno: Espectacular y bonito, con vistas al castillo iluminado de noche. 2. Parking y accesos: Complicado. La ubicación es la que es, y por más que se quisiera, no se puede hacer mucho más para facilitarlo. Acceder no es difícil, pero sí costoso, debido al estado de las carreteras. Los sitios para aparcar son escasos y complicados, ya que es un descampado lleno de rocas y piedras. Frente al restaurante hay otro espacio con un olivo en medio a modo de rotonda, pero también resulta insuficiente. Un punto claramente mejorable es la rampa de acceso/salida al restaurante, demasiado empinada y sin iluminación; no creo que cueste demasiado poner algunos puntos de luz para evitar tropiezos y caídas. 3. Terraza y ambiente: Agradable, aunque saturado. La entrada es muy bonita, enmarcada por una buganvilla y una luz tenue que lo hace acogedor. Sin embargo, las mesas están demasiado juntas, lo que genera sensación de agobio. Un poco de música suave ayudaría a crear una atmósfera más relajada y agradable. 4. Personal: Insuficiente. Para un restaurante con tanta afluencia, tres personas atendiendo parecen muy pocas. Los tiempos para tomar la comanda y esperar la atención son largos. Posteriormente, la comida sale desordenada y muy espaciada. Éramos tres familias con niños (en total, diez personas); reservamos a las 21:00 y salimos a las 00:30, lo que refleja la insuficiente gestión del tiempo. 5. Comida: Tengo sentimientos encontrados. Hay productos de dudosa calidad (croquetas, gambas...), otros muy escasos (pulpo, ensaladilla, pluma ibérica...), y otros generosos (tarta tatin, brownie...). Para mí, la opción más proporcionada en calidad-precio son las hamburguesas infantiles. 6. Precio: Elevado. En nuestro caso, la media fue de 35 €/persona. Teniendo en cuenta los aspectos anteriores, nos fuimos bastante desilusionados. En conclusión, se trata de un restaurante en un entorno natural precioso, pero que se aprovecha de la falta de alternativas en la zona. La mayoría de la gente acude solo buscando salir a cenar, sin pararse a valorar la experiencia, el personal o la comida. Creo que no todo vale solo con poder salir a comer o cenar. Con pequeños cambios y una actitud positiva, El Ramallar podría mejorar mucho.
Llegamos 22:15. Nos dan la carta 22:45. Primer plato en mesa 23:20. Mal servicio por coger mas reservas de las que la cocina/camareros puede abarcar. La Torrà ha perdido calidad por el mismo precio. Los 6 amigos acabamos diciendo que no volveriamos...
Llamé para hacer la reserva y pregunté por comida sin gluten para un niño celiaco. Nos dijeron que sin problemas, que si tenian. Ni patatas ha podido comer. Suerte que tenian pan. Dos camareras para un restaurante lleno: servicio muy lento. Estábamos en la terraza comiendo, lleno de moscas, hormigas y mosquitos.
Día 1 de mayo, muchísima gente, 4 horas para comer. Muy mal servicio, lento, sin cosas de la carta una vez pedido… nos sacan las patatas junto con el postre, nos dicen que no hay sangría y se la sacan a la mesa de al lado… clienta fiel, pero a partir de ahora exclienta. Si no podéis dar servicio a tanta gente, no cojáis tantas reservas (sólo es una recomendación). Saludos y que la experiencia de hoy os sirva para mejorar.
Entiendo que es bueno tener lleno el local, pero si no puedes servir a tantos comensales, no te comprometas. Lento, muy lento. No daban abasto los camareros. El entrecot llegó frío, y el resto la carne, pues, a la brasa sin más,(por lo menos estaba caliente). La ubicación del restaurante bien.
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