La Vieja Escuela
Pub · La Concha
Sobre La Vieja Escuela
La Vieja Escuela is a Pub restaurant in La Concha, La Concha. Rated 4.4 out of 5 by guests. Check the opening hours and menu for the latest availability.
Què diuen els clients de La Vieja Escuela
La Vieja Escuela destaca por sus vistas espectaculares y su ambiente acogedor. El cocido montañés es muy popular, así como la amabilidad del personal. Algunos clientes mencionan que el servicio puede ser lento cuando hay mucha gente.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Es recomendable reservar con tiempo, especialmente si quieres comer con vistas al valle. El cocido montañés y el cabrito son opciones muy recomendables.
Services
Preguntes freqüents sobre La Vieja Escuela
Opinions de La Vieja Escuela La Concha
Lugar bonito donde los haya, en lo alto de la montaña y en un pueblo perdido. Al ser un buen restaurante y estar tan alejado, es mejor hacer reserva, o subirás y no tendrás sitio. El cocido montañés estaba divino, y el pulpo también.
El domingo pasado estuvimos comiendo en este magnífico restaurante. El local es maravilloso, con unas cristaleras amplias ke te muestran toda la belleza del puerto de Lunada. El producto inmejorable y muy bien tratado. Mención especial y muy entrañable para Silvia ke nos atendió con profesionalidad y una amabilidad insuperable. Muchas gracias por todo Silvia, y también a todo el ekipo. Volveremos. 😘🥰👍😉💪
Fui por recomendación de un amigo y he descubierto un sitio donde siempre intentaré volver. Está en un lugar idílico e increíble, de los paisajes más bonitos que he visto en el mundo, de película. Todos los trabajadores son encantadores y acogedores y el establecimiento con diferentes zonas a elegir. La comida es magnífica, todo esta buenísimo, todo. No hay ningún pero en ningún plato, y por supuesto el pan también es buenísimo. Sin duda un descubrimiento, y el camino de ida es perfecto. El único pero, derrumbar el pequeño garaje que tenéis enfrente para que las vista y el lugar sea absolutamente perfecto! Enhorabuena
El comedor interior tiene una cristalera con unas vistas impresionantes. He comido varias veces ya en este restaurante y la calidad de la comida es siempre muy buena. Destacar el cocido montañés, de lo mejor que he probado y la tarta de queso. Parada obligatoria en las rutas a Lunada, nunca defrauda.
Nos lo recomendaron al visitar unas cuevas y ha sido todo un acierto. Es un sitio muy tranquilo, la vista espectacular. La comida no es muy cara y está muy rica. Lo recomiendo especialmente por el paisaje tan precioso, y por los comida. No habiamos reservado pero creo que es mejor.
No solo es un lugar perfecto para pasear y disfrutar de la naturaleza sino que además, se come muy bien. Tienen un menú diario y carta pero, si vais, no olvidéis pedir las patatas guisadas con costillas. Disfrutar de la cocina tradicional con unas vistas inmejorables del valle es un privilegio y una suerte!
Estuvimos comiendo el viernes pasado, tomamos unas croquetas para compartir, muy buenas y cremosas, y luego un cocido montañés que estaba buenísimo. De postre tarta de la abuela y otra de sobao pasiego y orujo. La mesa estaba en la galería inferior con unas vistas al valle espectaculares. La chica que nos atendió un encanto. Repetiremos sin duda.
Espectacular restaurante con un buen servicio. Da gloria ir y disfrutar de la comida, el entorno y el servicio. Gracias. ❤️
Hemos ido un poco por casualidad y seguro que volveremos. El entorno es precioso, la atención muy amable y profesional. Hemos tomado cocido, huevos con morcilla y solomillo, todo buenísimo. El flan de queso muy rico. Hemos quedado encantados.
Tiene tanta gente que tardan algo en tomarte nota ,pero una vez que te la toman va todo rodado .La comida estába de escándalo ,pero el cocido montañés era de locura .El paisaje hasta que llegas al restaurante es muy bonito . En el restaurante no se aparca muy bien ,pero al ver poco tráfico por ahí ,se puede dejar el coche en un lado de la carretera.
Hemos pasado unos días en la posada y como no hemos comido en el restaurante. Comida buenísima que acompañado de la gente que lo componen y las vistas hacen que sea una experiencia perfecta. Comimos de entrante el queso de cabra con pimientos y anchoas y el cocido montañes, mi peque comió la sopa de cocido y solo se le oía decir MMM que rico!!!. Los postres muy ricos tambien.
Se me hizo tarde para comer con la moto y encontré este sitio de casualidad. A pesar de que daban de comer hasta las 16 y llegué a las 15:55 me dieron de comer con una sonrisa y un servicio excelente. La comida riquísima, calidad y cantidad abundante. El cocido Montañés y el Entrecot me supieron a gloria. Cuando vuelva por la zona ya sé dónde volveré a comer.
Un lugar con vistas fantásticas, especialmente en las mesas situadas en la terraza-mirador. La comida es excelente, especialmente la carne y algunos primeros como la cecina. El precio es razonable, no barato, pero tampoco disparatado (unos 35-40€ / persona a la carta). Por poner alguna pega, no estaría de más algún dispositivo para evitar moscas y que el servicio es desigual (camareras muy profrsionales y otros no tanto). Un sitio bonito y muy recomendable.
Restaurante en un enclave irrepetible, rodeado por la naturaleza de los valles pasiegos. Comida muy buena y con productos de calidad y de la zona. El servicio fue amable y atento. Tenemos pendiente repetir para poder probar el cabrito, que si os interesa tendréis que reservar con tiempo porque se acaba enseguida. Recomendado
Nos ha encantado pasar estas vacaciones acompañados del servicio de este restaurante. Luis, Lucía y Silvia muy serviciales y cercanos. Un encanto con los niños. Ni hablar de lo buena que estaba la comida!!! Genial la cocinera!!! Nos encantaría volver en un futuro.
Excelente restaurante, perdido entre valles pasiegos de incomparable belleza. Las raciones son abundantes, la calidad muy correcta y el precio bastante contenido. Aunque no sea especialidad pasiega, comimos unos buenos torreznos! Una parada obligatoria si ademas se tienen niños pequeños, ya que tienen tronas y un parquecito fuera. Eso si, hay que reservar.
En un valle de gran belleza, nos encontramos la vieja escuela. Un restaurante acogedor, con una buena terraza, una barra muy digna y un comedor con unas vistas increíbles. Una atención correcta y diligente, acompaña a una cocina con unos platos muy conseguidos, un cabrito espectacular, hay que pedirlo de encargo, unas croquetas de jamón bestiales, morcilla de arroz... Podría enumerar toda la carta. Es un restaurante donde se cumple al 100% la mítica frase "todo está rico". Muy Recomendable .
El sitio está increíble y la comida también...el lechazo lo hacéis muy bien siendo yo de castilla. Solo haría una pequeña sugerencia...yo no cobraría el tupper .por supuesto es una opinión mia y lo hago constructivo.alguien que deja una cuenta de 250€ y que va frecuentemente es un pequeño matiz Por lo demás está todo increíble
Un restaurante que merece planificar su visita con antelación, tanto el entorno como su comida merece una visita. Importante reservar y degustar su cabrito asado. Un plato que merece mucho la pena la visita. El equipo atento y agradable. Recomiendo una vuelta por las rutas que parten de la concha después de comer!
Espectacular la comida, pero espectáculo total!!! Muy bien calidad precio. Productos de la tierra. El servicio muy bueno, atentos y simpáticos y rápido. Volveremos seguro!!!
Esta en un sitio algo apartado pero merece la pena, el restaurante es muy bonito, todo lo que pedi buenisimo, y las vistas desde las terrazas interior y exterior son preciosas, recomiendo mucho ir Ademas, la carretra que sube por el valle del miera hasta el restaurante tambien tiene unos paisajes preciosos que merece la pena ver La relacion calidad precio es muy buena, y las cantidades son generosas En resumen, el sitio esta muy bien y merece la pena ir
Llegamos tarde, sin reserva y con el restaurante lleno y la amabilidad del personal para sentarnos a comer fue excepcional. Cocina tradicional deliciosa y platos contundentes, con muy buena relación calidad-precio. Un local grande, con preciosas vistas a los valles pasiegos que en días de sol te hacen disfrutar de la comida aún más. Un 10 para el servicio, rápidos, amables y muy atentos. Aunque pilla algo a desmano, es un lugar totalmente recomendable si vais por la zona.
No conocía este restaurante y me llevó una amiga. La atención muy buena, así como la calidad de la comida. Pedimos cocido montañés y caricos montañeses. Todo muy bueno con raciones abundantes. Te lo sirven en unas cazuelas con toque de los años 80 y acompañado de guindillas caseras. Los postres también caseros. La tarta templada de queso bastante buena, nunca la había comido así, de sabor era una mezcla entre quesada y tarta de queso, de textura suave y esponjosa.
Un restaurante en un emplazamiento privilegiado en el valle del Miera. La carta no es especialmente extensa, pero merecen ser probados el cocido montañés y el entrecot con patatas y pimientos. La tarta de sobao pasiego no nos dijo mucho. El servicio es amable y diligente. Opción muy recomendable en la zona.
En el corazón de Cantabria y rodeado de verdes montañas y frescos prados donde pacta el ganado, se encuentra la "Vieja Escuela" enseñando su buen hacer a todo aquél que desee impregnarse de la gastronomía cántabra y disfrutar de unas vistas naturalmente impresionantes. Sin dudar os recomiendo que hagáis una ruta inolvidable y disfrutéis de un merecido descanso en una singular "escuela". 👌🏻
Un muy buen sitio para comer si se desea comida de buena calidad, de la zona, platos abundantes y a un precio razonable con unas vistas insuperables. Este sitio es desde luego la experiencia de restaurante montañés pura. Recomendable llamad y preguntar si os pueden reservar sitio cerca de la cristalera para una mejor experiencia.
Fuimos en pleno agosto, el sitio ESPECTACULAR, la comida riquísima y el entorno y las vistas son de película, parece que estés en los valles suizos, precio por persona sobre 20/30, recomiendo el cocido montañés aunque todo estaba buenísimo. Parada obligada si quieres comer bien en el corazón de Cantabria.
Lo cierto es que no teníamos previsto comer allí, ya que habíamos organizado de otra manera. Pero la percepción fué de un negocio bien gestionado, con mucha limpieza, excelente prevención Covid y un exquisito trato y amabilidad. Queda pendiente para la próxima visita a la zona comer en este restaurante.
Volveria. Fuimos a comer cocido. Cumplió y los caricos también. El ambiente es bueno y el paisaje inmejorable. Únicamente los entrantes fueron un poco lo que esperábamos por estar tan lejos, si que nos decepcionó un poco el postre, pedimos diferentes tartas y tenían muy poco sabor, mucha nata montada de bote.
Muy amables desde el mismo momento que reservé por teléfono, recomiendo reservar pq estaba lleno y era viernes. Algunos comimos menú y otros platos sueltos , recomiendo el cocido montañés y los caricos montañeses. Pedimos también entremeses, espárragos con mayonesa,presa ibérica y de postre tarta de queso casera, arroz con leche y mouse de limón todo casero también . Para repetir y recomendar el sitio . El comedor es espectacular , tiene unas vistas maravillosas,mágicas .
El restaurante está algo apartado, pero merece muchísimo la pena. La subida, con esas curvas y unas vistas espectaculares, ya te pone en ambiente. Los paisajes son increíbles y el ventanal del comedor con vistas al río y las montañas es una maravilla. La atención del personal espectacular las chicas super atentas y simpáticas. Y después de todo eso... la comida. Muy buena calidad, todo casero, y los postres a la altura. El chuletón lo clavan al punto que pidas, y la tarta de queso está riquísima. El arroz con leche, aunque sabroso, lo sirven caliente y algo más líquido de lo que me gustaría —personalmente lo prefiero más frío—, pero esa sería la única pega. El resto, de 10. Repetiremos seguro.
Muchas gracias Sonia hemos comido de lujo. Eso sí un primer plato chuletón de vaca y presa ibérica, postre tarta de queso y tarta de sobaos y café ... Fin. Por lo menos para nosotros. Agusto.
Comida buenísima. Hemos probado: -Entremeses: todo muy bueno, me ha encantado la morcilla. Las rabas y las croquetas muy ricas y el embutido es bueno. -Revuelto mar y montaña muy bueno. -Solomillo muy rico con acompañamiento casero muy bueno. -De postre tarta de castañas espectacular y tarta de sobao pasiego muy buena. El pan muy rico también. El sitio es muy agradable con vistas espectaculares, las mesas son espaciosas y no es ruidoso. El servicio muy rápido y son muy atentos.
Hemos comido mi marido y yo con unas vistas espectaculares al valle. El personal es amable y profesional pero había mucha gente y tardaron un poco en tomarnos nota. Eso si, después la comida salió rápido. Comimos cocido montañés que estaba buenísimo y entrecot de ternera también buenísima la carne. De postre arroz con leche que estaba algo líquido y el flan de queso que estaba exquisito. Salimos satisfechos y la cocina muy buena y tradicional. El lugar está muy limpio y cuidado.
Doy 5 estrellas porque es un sitio espectacular. La comida de 10. El precio justo y la amabilidad del personal es increíble. Me lo apunto como de mis favoritos en Cantabria. Recomiendo pedir el cocido montañés y las rabas.
Cocido montañés y chuletón de 1,3 kg. Excelente experiencia!!! Productos de primera y muy bien tratados. Gracias!!!
Servicio impecable, unas visitas increíbles, muy buena comida en cantidades generosas. Y buenos precios.
Hemos estado de vacaciones unos días en esta zona,un restaurante que vale mucho la pena,las chicas muy amables y simpáticas hemos comido de lujo. Esperemos volver el año que viene,las vistas desde la mesa preciosas. Muchas gracias por todo
Me encantó poder comer con esas vistas. Tienes que reservar con tiempo porque siempre está lleno pero merece mucho la pena. Destacar sobretodo el cocido y el queso de rulo súper bueno. Luego puedes dar un paseo por la zona con las perras
La Vieja Escuela es un rincón donde el tiempo se detiene. Su terraza al sol es perfecta para leer y desconectar, y su cocina es un homenaje a la tradición. El cocido de caricos montañeses fue pura calidez en un plato. Atención de diez y un ambiente que invita a quedarse. ¡Muy recomendable!
No sé que añadir, practicamente todas las reseñas hablan del sitio precioso , que aunque quede un poco a desmano merece la pena el viaje, la comida ( el cocido, las croquetas y el pulpo espectaculares) y la atención no pudo ser mejor, llegamos sin reserva y nos ofrecieron servirnos fuera en el momento o esperar para estar en el mirador, la vista mientras comes esa deliciosa comida merece la espera. Todo perfecto.
No sé que añadir, practicamente todas las reseñas hablan del sitio precioso , que aunque quede un poco a desmano merece la pena el viaje, la comida ( el cocido, las croquetas y el pulpo espectaculares) y la atención no pudo ser mejor, llegamos sin reserva y nos ofrecieron servirnos fuera en el momento o esperar para estar en el mirador, la vista mientras comes esa deliciosa comida merece la espera. Todo perfecto.
La Vieja Escuela es un rincón donde el tiempo se detiene. Su terraza al sol es perfecta para leer y desconectar, y su cocina es un homenaje a la tradición. El cocido de caricos montañeses fue pura calidez en un plato. Atención de diez y un ambiente que invita a quedarse. ¡Muy recomendable!
Hemos comido mi marido y yo con unas vistas espectaculares al valle. El personal es amable y profesional pero había mucha gente y tardaron un poco en tomarnos nota. Eso si, después la comida salió rápido. Comimos cocido montañés que estaba buenísimo y entrecot de ternera también buenísima la carne. De postre arroz con leche que estaba algo líquido y el flan de queso que estaba exquisito. Salimos satisfechos y la cocina muy buena y tradicional. El lugar está muy limpio y cuidado.
Comida buenísima. Hemos probado: -Entremeses: todo muy bueno, me ha encantado la morcilla. Las rabas y las croquetas muy ricas y el embutido es bueno. -Revuelto mar y montaña muy bueno. -Solomillo muy rico con acompañamiento casero muy bueno. -De postre tarta de castañas espectacular y tarta de sobao pasiego muy buena. El pan muy rico también. El sitio es muy agradable con vistas espectaculares, las mesas son espaciosas y no es ruidoso. El servicio muy rápido y son muy atentos.
El restaurante está algo apartado, pero merece muchísimo la pena. La subida, con esas curvas y unas vistas espectaculares, ya te pone en ambiente. Los paisajes son increíbles y el ventanal del comedor con vistas al río y las montañas es una maravilla. La atención del personal espectacular las chicas super atentas y simpáticas. Y después de todo eso... la comida. Muy buena calidad, todo casero, y los postres a la altura. El chuletón lo clavan al punto que pidas, y la tarta de queso está riquísima. El arroz con leche, aunque sabroso, lo sirven caliente y algo más líquido de lo que me gustaría —personalmente lo prefiero más frío—, pero esa sería la única pega. El resto, de 10. Repetiremos seguro.
Volveria. Fuimos a comer cocido. Cumplió y los caricos también. El ambiente es bueno y el paisaje inmejorable. Únicamente los entrantes fueron un poco lo que esperábamos por estar tan lejos, si que nos decepcionó un poco el postre, pedimos diferentes tartas y tenían muy poco sabor, mucha nata montada de bote.
El sitio está increíble y la comida también...el lechazo lo hacéis muy bien siendo yo de castilla. Solo haría una pequeña sugerencia...yo no cobraría el tupper .por supuesto es una opinión mia y lo hago constructivo.alguien que deja una cuenta de 250€ y que va frecuentemente es un pequeño matiz Por lo demás está todo increíble
Restaurante con muy buenas instalaciones (dos salas muy bien decoradas y fuera…una terraza amplia también muy agradable en verano). Todo muy bonito y limpio. Y unas vistas preciosas. Y justo al lado… la senda fluvial del Río Miera, donde puede darse un paseo estupendo. Nos sientan en el salón con mejor vista, el que da a las ventanas. Y en la única mesa donde no da el sol directamente, menos mal. Los tolditos que tienen son poca cosa y luego iremos viendo cómo efectivamente el sol (de agosto) molestará a los que se irán sentando en esas mesas. Servicio algo antipático, excepto una chica muy joven, que será muy atenta y amable. Empezamos con un picoteo detalle de la casa, de chorizo y salsichón. Muy bien. agradable, buen sabor. Cuando estamos disfrutando del inicio de la comida y de las vistas…nos sorprende el que pongan la música muy alta de volumen. En un restaurante como éste… nos ponen “música disco” y a todo trapo. Qué cosas. Lo comentamos y nos harán “algo” de caso a lo largo de la comida (variarán de estilos y bajarán un poco el volumen), pero no acabamos de entender que vean necesario el ambiente musical en un restaurante de montaña tan bonito y con estas vistas relajantes. En fin. De primero a compartir: una ensalada mixta. Correcta y abundante, buena lechuga. Mejoraría simplemente si le dieran un toque de crema de módena y alguna cosa con toque dulce (tipo cebolla confitada o ese mismo pimiento rojo que ponen de acompañamiento en los platos). Pero está buena y es abundante (atún, zanahoria, cebolla, huevo duro, espárrago, etc, etc). Para beber un Añares crianza de Rioja: típico rioja equilibrado, con madera, goloso, bueno, muy correcto. El pan grueso, con mucha miga y realmente muy bueno también. Segundos: un solomillo excepcional, con patatas y ensalada: lo pedimos hecho y aún así estaba tiernísimo y con mucho sabor. También buenas sus patatas fritas. Y un bacalao muy bueno también: con sabor a bacalao de verdad, tierno, agradable. La salsa de tomate mejorable, pero el acompañamiento de patatas y cebolla muy bien hecho. Dos segundos pues que nos gustaron mucho. Seguimos sin entender el que (en todos los restaurantes que hemos visitado, no sólo aquí) siempre te acompañen las carnes con ensalada aunque (y esto es lo importante) te hayas zampado una ensalada gigante de primero. Bastaría con cambiar la ensalada por más patatas o unas pocas alubias o etc. Pues no, siempre repetimos la ensalada en los segundos…Postres: aquí fallamos. Nos dejamos aconsejar y pedimos la tarta de sobao y la encontraremos muy, muy floja. Le falta sabor. Bastaría un toque de canela o algo parecido para que ganara bastante. O otra crema quizás. O un ligero quemado de azúcar por encima. Resultó muy plana. Los cafés malos: son sólo tueste. Sin aroma. En resumen, un restaurante muy correcto, donde comimos bien: buenas instalaciones, buenas vistas y buena comida. Y que además te ofrece amablemente y durante toda la comida…la oportunidad de escuchar y escuchar esa música que quizás se te escapó en su día. Total (para dos, con un solo primero y un postre) 57 euros.
Un sitio trankilo,muy bien situado para rutear,sin problema de aparcar,buena comida,muy cuco,no es caro,gente amable,en fin,de los q ya no quedan muchos
Lugar ideal para desconectar en un entorno sin igual. La atención de los camareros realmente buena, las vistas desde los comedores no tiene comparación, los precios muy contenidos y la comida muy muy buena. Cabrito por encargo. De los entrantes se pueden pedir medias raciones. Hay barra para picar algo o tomar el vermut. Sitio referencia por la zona.
Entorno idílico para comer con una relación precio de calidad … un servicio muy atento y profesional…. No se debe dejar de probar los torreznos de Soria y las rabas … de segundo las carnes muy aceptables y el pescado también … Plato estrella el cabrito … eso si por encargo o no lo podrás degustar …. Volveremos … enhorabuena
Situado en un enclave natural con buenas vistas. Lugar acogedor, con buen servicio. Raciones descompensadas, unas generosas y en cambio otras cortas, en mi caso el cabrito. Aunque toda la comanda exquisita y bien elaborada. Precio para mi gusto un pelín elevado. En general bien
Una experiencia muy agradable, el ambiente acompaña y mucho. La comida y el servicio muy bueno. Nosotros escogimos un plato de entremeses frío y calientes (muy ambundantes) y de Segundo entrecot y solomillo (súper bueno). Una pena el postre, escogimos tarta de queso y la verdad que no era nada destacable positivamente. Por todo lo demás bien.
Ubicación muy buena, parking justo para la temporada alta ya que estaba lleno. Mejor reservar porque hemos ido entre semana en agosto y estaba muy lleno. Si que es cierto que tardan mucho en atenderte (porque hay poquito personal comparado con la mucha demanda que tienen) pero en cuanto te toman nota el plato no tarda más de 5 minutos! La comida está buenísima y las cantidades son increíbles. Calidad precio genial!! A tener en cuenta que el pan que está en mesa cuando te sientas te lo cobran a 2'60€ (nos enteramos al final en la cuenta) pero bueno, comparado con lo bien que se como casi no tiene importancia. Una cosa que valoro mucho es que un restaurante no ponga ni croquetas ni patatas congeladas así que este nos conquistó por ser todo casero.
RECOMENDABLE. Restaurante con unas vistas espectaculares, personal atento, un local muy bien climatizado que en época de verano se agradece, mucha limpieza, pedimos una ración de entremeses fríos y calientes ,estaban ricos a excepción de las croquetas que a pesar de ser de jamón no sabían a nada, tenían grumos de harina. De segundo plato pedimos presa ibérica, la cual estaba bastante pasada el punto de la carne y estaba prácticamente seca,la salsa de setas que lo acompañaba estaba un poco sosa, la tarta de sobao pasiego, orujo y manzana muy rico, una combinación perfecta pero ración pequeña ,no para pagar 6.50 euros por esa porción, en general precios un poco elevados. Yo le quitaba 3 o 4 euros al precio de cada ración, hemos pagado por esto 50,50 euros. El precio del menú diario está en 20 euros y la verdad que la variedad era muy poca, está pensado para que vayas a comer a la carta.
Un restaurante muy recomendable en un entorno precioso. Los entrantes que pedimos , cecina y rabas, muy normales, pero el cocido montañés y las carnes buenísimos. Es la segunda vez que voy y sin duda habrá una tercera.
La ubicación es ideal para una jornada de invierno. Raciones muy generosas. Reservar si o si.
El enclave donde se encuentra este Restaurante es espectacular. Unas vistas increíbles. La comida buena, calidad precio razonable. El cabrito y el cocido montañés son obligatorios probarlos. El cabrito hay que encargarlo.
RECOMENDABLE. Restaurante con unas vistas espectaculares, personal atento, un local muy bien climatizado que en época de verano se agradece, mucha limpieza, pedimos una ración de entremeses fríos y calientes ,estaban ricos a excepción de las croquetas que a pesar de ser de jamón no sabían a nada, tenían grumos de harina. De segundo plato pedimos presa ibérica, la cual estaba bastante pasada el punto de la carne y estaba prácticamente seca,la salsa de setas que lo acompañaba estaba un poco sosa, la tarta de sobao pasiego, orujo y manzana muy rico, una combinación perfecta pero ración pequeña ,no para pagar 6.50 euros por esa porción, en general precios un poco elevados. Yo le quitaba 3 o 4 euros al precio de cada ración, hemos pagado por esto 50,50 euros. El precio del menú diario está en 20 euros y la verdad que la variedad era muy poca, está pensado para que vayas a comer a la carta.
Ubicación muy buena, parking justo para la temporada alta ya que estaba lleno. Mejor reservar porque hemos ido entre semana en agosto y estaba muy lleno. Si que es cierto que tardan mucho en atenderte (porque hay poquito personal comparado con la mucha demanda que tienen) pero en cuanto te toman nota el plato no tarda más de 5 minutos! La comida está buenísima y las cantidades son increíbles. Calidad precio genial!! A tener en cuenta que el pan que está en mesa cuando te sientas te lo cobran a 2'60€ (nos enteramos al final en la cuenta) pero bueno, comparado con lo bien que se como casi no tiene importancia. Una cosa que valoro mucho es que un restaurante no ponga ni croquetas ni patatas congeladas así que este nos conquistó por ser todo casero.
Expectativas muy altas,resultado agridulce,muy caro a mí parecer,entrecot bueno y caro,carico abundante pero sin sabor,croquetas simples,tarta de queso mejorable y la de la abuela de chocolate bien,café agua y Cocacola,resultado 120 euros, caro....no hubo problema por no reservar a las 15,00 pero ya se les había acabo el menú del dia
Los pimientos con queso riquísimos. Lo demás no me ha sorprendido, llevaba altas expectativas y no es lo que pensaba. Pocas opciones vegetarianas, ninguna vegana (excepto alguna ensalada). Respecto a opciones sin gluten los camareros tendrían que estar más enterados, ya que estuve esperando desde que llegamos un supuesto pan sin gluten que iban a meter al horno y resulta que nunca han tenido pan para celiacos. El sitio es precioso y tiene unas vistas inigualables. No se admiten mascotas.
Estuvimos ayer martes 6 de agosto de 2024. El lugar es encantador. En el alto Miera rodeado de un paisaje espectacular y de un verde intenso. Las espectativas eran muy altas por lo leído y lo que se nos había transmitido Comimos un entrante, cabrito, postres y cafés. No estaba mal pero tampoco era excelente y la carne del cabrito un poco dura en algun trozo. El servicio bastante bueno, pero lo que nos sorprendio negativamente al final es a la hora de pagar que aduciendo una mala cobertura nos propusieron que hiciésemos un bizum en vez de cobrarnos con tarjeta. Accedimos a ello pero nos pareció poco profesional Dudamos si volveremos
La comida correcta, el sitio y el personal muy amable. Vale la pena comer allí, solo por las vistas que tiene. Nos hemos quedado sorprendidos igual que mucha gente que pone reseñas malas por el servicio de mesa que dicen que está reflejado pero nosotros éramos cuatro y ninguno lo hemos percibido… tampoco pone en ningún lado que puedes consumir todo el pan que quieres como indican en las reseñas . Salimos a 31 euros por cabeza. Para mí difícil bajar al restaurante por los perros sueltos de la entrada 😅
La llegada al restaurante por la carretera desde Lierganes es una preciosidad. El restaurante está ubicado en un paraje pasiego con unas vistas increíble. Pero tienes que reservar para poder disfrutar de una de sus mesas cerca del mirador. La comida, se hizo esperar un pelín, y pedimos una de croquetas estupendas, unos huevos rotos (prescindibles) y un solomillo de ternera, de postre una tarta de queso muy rica.
Más de una hora de espera desde que nos hemos sentado hasta q nos han traído las comida han hecho que nuestra experiencia en el restaurante no haya sido buena. La comida no ha estado mal pero tampoco destacable. El cocido montañés está bien pero los he comido mejores por la zona. Rabas algo saladas y croquetas sin mucho sabor. No merece la pena darse el paseo para comer en este restaurante. No repetiría....
Más de una hora de espera desde que nos hemos sentado hasta q nos han traído las comida han hecho que nuestra experiencia en el restaurante no haya sido buena. La comida no ha estado mal pero tampoco destacable. El cocido montañés está bien pero los he comido mejores por la zona. Rabas algo saladas y croquetas sin mucho sabor. No merece la pena darse el paseo para comer en este restaurante. No repetiría....
Este restaurante está en un lugar precioso con una gran vista desde el comedor terraza, pero los precios son excesivamente altos para la cocina básica que tienen. En un grupo de 7 compartiendo entrantes y postres, y tomando cerveza y no vino, salimos a casi 50€ por cabeza.
Lugar muy bonito con buen servicio pero la comida nada que destacar,en una palabra me sentí timado,comi unas alubias rojas corrientonas, en la carta ponía caricos y de eso nada y unas albóndigas de bote a la que les preparan una salsa,el postre no estaba mal,total más de 50€ por cabeza.
Lugar muy bonito con buen servicio pero la comida nada que destacar,en una palabra me sentí timado,comi unas alubias rojas corrientonas, en la carta ponía caricos y de eso nada y unas albóndigas de bote a la que les preparan una salsa,el postre no estaba mal,total más de 50€ por cabeza.
Sitio muy caro para la calidad baja que ofrecen. El cabrito es bajo reserva, dato que estaría bien que proporcionasen cuando se hace la reserva. No volveríamos
Nos encantó el entorno, el restaurante abusivo por no haber otro mas, trato muy seco, baño sucio, no volveria jamas solo por el paisaje
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La Concha, 9, 39806, Cantabria, Spain
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La Concha, 9, 39806, Cantabria, Spain
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