Restaurante Argaela
Mediterranean · Burgo de Osma-Ciudad de Osma
Horari de Restaurante Argaela
Sobre Restaurante Argaela
Restaurante Argaela, ubicado en el corazón de Burgo de Osma-Ciudad de Osma dentro del Hotel Castilla Termal, ofrece una experiencia gastronómica inolvidable en un entorno acogedor y elegante. Destaca por su esmerada atención al detalle y un servicio atento y coordinado. La cocina, elaborada con prod...
Restaurante Argaela, ubicado en el corazón de Burgo de Osma-Ciudad de Osma dentro del Hotel Castilla Termal, ofrece una experiencia gastronómica inolvidable en un entorno acogedor y elegante. Destaca por su esmerada atención al detalle y un servicio atento y coordinado. La cocina, elaborada con productos locales de alta calidad, presenta platos creativos y bien presentados, como las alcachofas con huevo a baja temperatura o el magret de pato, además de una variada y deliciosa tabla de quesos. Los clientes aprecian especialmente el ambiente tranquilo y la cuidada presentación de los platos, tanto en su carta como en sus generosos menús.
Què diuen els clients de Restaurante Argaela
Restaurante Argaela destaca por su entorno espectacular en un antiguo claustro y la alta calidad de sus productos. Los clientes elogian la comida bien cocinada y presentada, aunque algunos señalan que el precio es elevado y el servicio puede ser irregular.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Ideal para una ocasión especial, disfrutando del entorno único y la cocina de calidad. Considera el menú degustación si está disponible, aunque revisa las copas antes de empezar.
Què veure a prop
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Explora els voltants de Restaurante Argaela
Restaurante Argaela es troba a Burgo de Osma-Ciudad de Osma, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- Antiguo Hospital de San Agustín (A 220m) — edificio en El Burgo de Osma bien de interés cultural
Altres Llocs d'Interès
- seminario del Burgo de Osma (A 495m) — edificio en El Burgo de Osma
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Preguntes freqüents sobre Restaurante Argaela
Opinions de Restaurante Argaela Burgo de Osma-Ciudad de Osma
Un espacio especial con un comida muy bien elaborado y de buena calidad, servida estupendamente.
Perfecto. Precioso restaurante. Lo primero que te llama la atención es el espacio, amplio, diáfano, tranquilo, elegante. Lo siguiente, la atención de todos los camareros. A nosotros nos atendió Carmen, correctísima, simpática, cordial, perfecta consejera, no solo de la carta sino sobre la zona para quien vaya como turista. Para quien quiera pasar una velada agradable, es el lugar perfecto. He leído alguna reseña diciendo que es algo caro. Lógicamente, no se puede esperar el precio de un mesón de barrio, pero es que no lo es. Yo atendí la cuenta encantado y feliz de haber pasado ua noche inolvidable.
Os hospedamos ahí mismo y el ambiente es muy acogedor, te hace sentir cómodo. Fuimos a cenar y no teníamos mucha hambre, el sándwich ry la escalivada buenísimos. Y el desayuno espectacular. Ojalá podamos repetir alguna vez más.
El restaurante se encuentra en el hotel castilla termal, un lugar precioso y con mucho encanto. Mantienen un ambiente muy tranquilo y agradable. Pedimos menú de fin de semana; los platos están muy cuidados y riquísimos. Primero, segundo y postre por 35€ en un sitio ideal. La atención sobresaliente 100% recomendable
Precioso restaurante. Ubicado en un claustro de la antigua universitad, muy bien rehabilitado. Buena ubicacion y buena comida. El servicio, bastante lento. Recomendables los Torreznos, pata de pulpo, tostas y las torrijas
Excelente cocina. Una escalibada muy sabrosa. Un arroz negro con pulpo espléndido y una pata de pulpo a la plancha con patatas revolconas excelente. Y una tarta de queso muy reseñable. Servicio atento y profesional. Y el espacio es precioso, el patio de la antigua Universidad de Santa Catalina.
Muy recomendable. Magnífico restaurante enmarcado en un entorno histórico fastuoso. Cocina de soberbia ejecución y presentación, atención amable y atenta y de relación calidad/precio, fabulosa.
De entrada, el hecho de que el Gastrobar se encuentre en el Claustro de la antigua Universidad hace que el sitio sea espectacular. En segundo lugar, la atención y el trato de las personas que allí trabajan -unos, jóvenes y otros, muy jóvenes- son impecables. Y, por último, la comida. Todo lo que probamos era realmente original y estaba exquisito. Cuesta trabajo elegir porque todos los platos parecían estupendos. Viajábamos desde Cervera de Pisuerga hasta Sigüenza y fue un acierto total hacer un descanso en El Burgo de Osma y comer en el Gastrobar de la Universidad. Quien tenga oportunidad de comer allí, que no lo dude.
Me alojé en el balneario en media pensión y debo decir que estoy encantada. En el menú te ofrecen 3 entrantes, 3 principales y 3 postres a escoger y todo espectacular. La presentación de los platos fantástica y muy cuidada. El personal encantador, desde el primero hasta el último, muy profesionales y pendientes de todo. El restaurante es precioso. A juzgar por el menu tan rico, supongo que la carta también estará espectacular. Para repetir, sin duda.
Ha sido una agradable experiencia comer en el claustro plateresco de la antigua Universidad de Osma. Los primeros platos, excelentes, en especial la suculenta crema de calabaza. Los segundos, brillantes en la presentación y la preparación. La carne muy jugosa. Los postres sabrosos y entretenidos por la diversidad de elementos. El trato inmejorable; discreción y atención en su justa medida. Felicidades.
El sitio es espectacular, una ubicación exquisita dentro de un ambiente de ensueño. Tuvimo la suerte de poder elegir el menu degustación sin avisar, y nuestro metre y camarero Diosino un autentico caballero. Sin dudarlo repetiria y espero que Dioniso pueda estar aquí para brindarnos una atencion de 10. Pd odio las alcachofas pero es que a mi chica le gustaba el menu degustacion y tuve que ceder a cambio de una buena mmm ejem ustedes saben hehe
Siempre he dicho que las comparaciones son odiosas, y cada lugar tiene su encanto. Este hotel ofrece mucho más que una buena comida, su entorno, sus instalaciones, su ambiente.....es digno no ser comparado. El aporte que da un lugar de paz y tranquilidad es mucho más que unas buenas instalaciones. Un lugar para desconectar, para tener una desconexión en un largo año de duro trabajo. Recomiendo con creces este hotel para todo tipo de eventos, incluso en familia.
Restaurante dentro del castillo termal. Es un espacio chiquitito y con pocas mesas. La carta es muy variopinta y sorprendente, con platos singulares y creativos. La presentación de dicho platos es increíble al igual que la atención y el detalle puesto por los camareros. Tienen en una bandeja muchos tipos de pan, el cual tú puedes elegir, todos buenísimos. Antes de empezar a comer te ponen una tapa elaborada que te explican, un bonito detalle. Hay que decir que es caro, pero una vez merece la pena pagarlo. Los postres son realmente increíbles de 10. Quede sorprendida y satisfecha.
Una experiencia, que definiría como un reloj suizo. Puntual, eficaz y elegante. Todo en su sitio, todo engrasado, sin prisa pero sin pausa. La comida exquisita en sabor y presentación, el maitre y los camareros de relumbrón, la sala acogedora, bien decorada y con mesas amplias y con distancia entre ellas más que aceptable. Cada vez me resultan más placentero los pequeños detalles, como el ruido, la amabilidad, los tiempos, esas antiguas nimiedades se han convertido en importantes con la edad, es lo que hace que la velada se convierta en destacable y que salga de lo normal o de lo aburrido. En primer lugar quisiera destacar el servicio, una atención exquisita y pausada, lo que requiere al encontrarse en un balneario, parece todo medido y estructurado, pero a la vez ágil y ligero. Una tranquilidad que se agradece, en estos tiempos de prisas y carreras. Me encantó ver trabajar al todo el equipo del restaurante, era todo un placer ver como el maitre tomaba nota y salían los platos a tiempo y en el mismo orden en que había tomado las comandas. Trabajo de cara al público y me deleité viendo a un equipo compenetrado, eficaz y profesional, mi más sincera enhorabuena a todos los integrantes del restaurante que hacéis posible que cenar allí fuera una experiencia tan gratificante. En segundo lugar destacar la comida. Bien presentada, con gusto, pero sobretodo la calidad del producto y el buen hacer de los cociner@s. Los puntos de las carnes y las verduras de mención. Hacía tiempo que no degustaba a platos tan certeros. Os dejo las fotos para que las veáis. A destacar las carnes, producto de primera calidad y los puntos de ambas de sobresaliente. Jugosas la pluma y saborazo del cochinillo en forma de lingote. El ramen muy cuidado en los sabores, muy equilibrado. Quizás el arroz negro el plato más plano, pero aún así rico, no desentonaba. El vino un acierto, le va a hacer pupa a Protos como vino de gran consumo de la Ribera del Duero en relación calidad precio. Para acabar destacar la tranquilidad del lugar, ideal para mantener una conversación con tu pareja mientras degustas unos manjares que no te dejarán indiferentes.
Muy buen trato del personal y el gerente están atentos en todo le doy un diez al personal y la comida estaba buenísima.
Trato maravilloso por parte del personal de sala y cocina y especialmente Adil, todo un profesional y muy simpático y cercano. La comida muy rica, especialmente el risotto, el canelón de calabaza y la tarta de queso. Recomiendo acompañar los postres con una copa de Pedro Ximenez 1826, es algo que ya no se estila y no sé por qué.
La comida increíble y el servicio muy atentos y muy amables. Conviene reservar con antelación. Platos probados: Tataki de atún, burrata fresca sobre mosaico de tomates de temporada, pesto de albahaca y emulsión de piñones, Escalivada de verduras CDO con ventresca de atún huevo rallado.
Sitio espectacular para comer productos de la zona de calidad. La comida riquísima, (pero no es nada barato). la tabla de quesos muy variados y deliciosos. Pedimos dos segundos , tanto las chuletillas como el magret de pato estaban increíbles. Y la torrija muy rica.El restaurante está situado en el centro (patio de luces de la universidad). Donde se observa una bóveda superior donde entra el sol. Y en la parte central otra cúpula en el suelo donde se observa el spa. El ambiente muy tranquilo y agradable. El personal que nos atendió fue muy amable, pero la mesa estaba descascarillada y servilletas un poco sucias. También algunos camareros, iban un poco desganados. Pero en general comer allí es una gozada aunque barato no es. Mínimo 90 te gastas seguro
El sitio es espectacular , con unos alimentos de muy buena calidad así como su elaboración hecha por unos buenos cocineros . El servicio no fue de lo mejor , un solo metre para todo el salón del restaurante , que aunque todo muy protocolario, le faltaban manos para 4 mesas que estábamos y precisamente el precio no es barato para una atención tan pobre..
Dentro del hall del hotel Castilla Termal, un restaurante impecable. Servicio super atento y excepcionalmente coordinado. Muy bonito y con apenas ruido. No es barato, nosotros comimos por 90€, 1 entrante, 2 principales, 1 postre y 1 cafe, con copa de vino, agua y cerveza, pero la calidad es estupenda y merece la pena. Ademas en cualquier otro restaurante de la zona no creo que hubiéramos comido tanto por menos dinero… Muy recomendable! El arroz de matanza y los torreznos un must!! Si hay que poner algún pero, la copa de vino tinto esta demasiado fría.
Fuimos al hotel con un bono que incluía media pensión y tuvimos ocasión de probar el menú del restaurante. Todo estaba muy rico y muy bien presentado. El menú es abundante. El trato fue bueno. Sin embargo, les recomendaría que ofrecieran alguna opción vegetariana en los platos principales del menú. Muchas gracias.
Se encuentra dentro del hotel y el sitio es muy acogedor. El personal es atento y muy agradable. La comida presentada con mucho mimo y realmente muy buena. Las alcachofas con huevo a baja temperatura tenía un sabor y una textura increíble y el secreto estaba muy sabroso y junto con las patatas asadas y el pimiento... para repetir... de estas cosas que cuestan un poco más de dinero pero que merecen la pena.
El lugar es precioso y el servicio, rápido y atento. Había tanto carta como menú y yo elegí el menú: ensalada con pollo escabechado y virutas de foie, magret de pato y tarta de queso con frutos rojos ( también entraba el café o infusión pero yo no lo tomé, la bebida, no entraba). Todo estaba delicioso y el precio me pareció hasta barato teniendo en cuenta que se encuentra dentro de un hotel de 4 estrellas: 37€. Volvería sin dudarlo!
El restaurante está localizado dentro del Balneario. Si esperas comer bien has llegado al sitio idóneo, unos productos de la más alta calidad, un trato preferente y un servicio realmente atento. La carta ronda un precio medio de 50€ por persona, que se disfrutan desde los entrantes hasta el postre. Imposible perderse esta experiencia culinaria si estás alojado en el hotel o si estás de paso.
El sitio es espectacular , con unos alimentos de muy buena calidad así como su elaboración hecha por unos buenos cocineros . El servicio no fue de lo mejor , un solo metre para todo el salón del restaurante , que aunque todo muy protocolario, le faltaban manos para 4 mesas que estábamos y precisamente el precio no es barato para una atención tan pobre..
Dentro del hall del hotel Castilla Termal, un restaurante impecable. Servicio super atento y excepcionalmente coordinado. Muy bonito y con apenas ruido. No es barato, nosotros comimos por 90€, 1 entrante, 2 principales, 1 postre y 1 cafe, con copa de vino, agua y cerveza, pero la calidad es estupenda y merece la pena. Ademas en cualquier otro restaurante de la zona no creo que hubiéramos comido tanto por menos dinero… Muy recomendable! El arroz de matanza y los torreznos un must!! Si hay que poner algún pero, la copa de vino tinto esta demasiado fría.
Se encuentra dentro del hotel y el sitio es muy acogedor. El personal es atento y muy agradable. La comida presentada con mucho mimo y realmente muy buena. Las alcachofas con huevo a baja temperatura tenía un sabor y una textura increíble y el secreto estaba muy sabroso y junto con las patatas asadas y el pimiento... para repetir... de estas cosas que cuestan un poco más de dinero pero que merecen la pena.
Fuimos al hotel con un bono que incluía media pensión y tuvimos ocasión de probar el menú del restaurante. Todo estaba muy rico y muy bien presentado. El menú es abundante. El trato fue bueno. Sin embargo, les recomendaría que ofrecieran alguna opción vegetariana en los platos principales del menú. Muchas gracias.
Muy buenos platos , con buen servicio en un entorno especial como es el claustro que fue de la antigua universidad. La metre nos ayudó con la elección y nos fuimos bien comidos y bien servidos .
Estupendo menú incluido en las estancias con media pensión. El lugar espectacular muy bonito y tranquilo, nos alojamos 3 días y cenamos allí todos los días, la comida muy buena y variada. También tiene opción de comer a la carta.
Muy buena cocina, alta calidad y raciones bastante abundantes. Tienen un vino de cosecha propia excelente, converso.
El restaurante está en ubicado en el antiguo claustro y la comida es de calidad, está bien cocinada y bien presentada. Además se puede disfrutar de los ricos vinos de la riera
El lugar es precioso y el servicio, rápido y atento. Había tanto carta como menú y yo elegí el menú: ensalada con pollo escabechado y virutas de foie, magret de pato y tarta de queso con frutos rojos ( también entraba el café o infusión pero yo no lo tomé, la bebida, no entraba). Todo estaba delicioso y el precio me pareció hasta barato teniendo en cuenta que se encuentra dentro de un hotel de 4 estrellas: 37€. Volvería sin dudarlo!
El restaurante está localizado dentro del Balneario. Si esperas comer bien has llegado al sitio idóneo, unos productos de la más alta calidad, un trato preferente y un servicio realmente atento. La carta ronda un precio medio de 50€ por persona, que se disfrutan desde los entrantes hasta el postre. Imposible perderse esta experiencia culinaria si estás alojado en el hotel o si estás de paso.
Sitio espectacular para comer productos de la zona de calidad. La comida riquísima, (pero no es nada barato). la tabla de quesos muy variados y deliciosos. Pedimos dos segundos , tanto las chuletillas como el magret de pato estaban increíbles. Y la torrija muy rica.El restaurante está situado en el centro (patio de luces de la universidad). Donde se observa una bóveda superior donde entra el sol. Y en la parte central otra cúpula en el suelo donde se observa el spa. El ambiente muy tranquilo y agradable. El personal que nos atendió fue muy amable, pero la mesa estaba descascarillada y servilletas un poco sucias. También algunos camareros, iban un poco desganados. Pero en general comer allí es una gozada aunque barato no es. Mínimo 90 te gastas seguro
Es la segunda vez que ceno aquí y creo que está bien, pero me gustó más la primera vez. Las croquetas exquisitas, pero el pulpo me pareció que se adorna el nombre en la carta para justificar el precio del plato, demasiado caro para el resultado final.
El marco del restaurante resulta impresionante, sobre todo si hace un día con mucha luz, tal como fue la experiencia. En cuanto a la relación calidad precio, el coste de algunos productos me resultan excesivos, como por ejemplo la ración de cochinillo. Si tienes idealizado el cochinillo castellano, sobre todo segoviano, no tiene nada que ver. En cuanto al servicio, su calidad me parece claramente mejorable. Anulan una salsa de un plato sobre la marcha, sin avisar, y cuando se lo adviertes traen una totalmente distinta. Ante la queja, ningún tipo de respuesta, ni del camarero, ni del maitre a quien se le había advertido. Considero que una queja es la mejor opción para mejorar.
Hemos comido un lunes de agosto y, al ser de lo únicos lugares abiertos un lunes (incluso tratándose de un lugar tan concurrido como el Burgo de Osma, que me extraña), andaban un poco saturados. Tanto el mêtre como los camareros i camareras fueron bastante lentos y poco atentos en el servicio. Simpáticos y amables en la mayoria de casos, eso si. Y tod@s con un aspecto y una pulcritud cuidados hasta el más minimo detalle. Per en cuanto a eficiencia y calidad, algo justitos. Por el precio de la carta, la calidad de los platos deja un poco que desear. En mi opinión, es caro. Muy caro. Creo que se aprovechan del hecho de que quien se hospeda en el hotel termal dispone de un buen poder adquisitivo... En cuanto al espacio, y teniendo en cuenta la ola de calor durante esos dias (40º a la sombra), supone un oasis. Todo hay que decirlo. Además, el claustro (que es donde se encuentra el restaurante) está cubierto de cristal y placas solares. Lo cual asegura sombra todo el dia. También ayuda que todo el perimetro dispone de aspersores de vapor frio que va enfriando esporádicamente el espacio.
Es un sitio impresionante para ir con familias. El restaurante es muy bueno, pero se puede mejorar. Por ejemplo, en una cena concertada con maridaje de vinos, hay que explicar los vinos que se sirven. El la comida estaba fría en platos que tienen que ser calientes. Hay que tener mucho cuidado con esto, por una buena comida puede quedar desmerecida por estos detalles. La experiencia en general es muy satisfactoria.
Calidad de comida muy buena. Se exceden en el precio de las bebidas (más de 4€ un refresco) y en el de los postres
Buena comida en sitio espectacular, con alguna pega. Merece la pena hacer una parada aunque sólo sea para tomarse un café y disfrutar de la vista. Ya es nuestra cuarta visita al restaurante, y aunque siempre salimos muy contentos, esta vez hemos notado más problemas. Hemos empezado por el aguacate, muy recomendable. Como platos principales quisimos probar el atún de la Almadraba con ajoblanco. Para los 28€ del plato, la ración es bastante decepcionante. Probamos también las chuletillas de cordero, que aunque de cantidad más acertada, llegaron con las patatas frías. Nada que objetar de la selección de pan y del postre. Quizás hacer notar que mientras a algunas mesas les sirvieron un pequeño aperitivo de aceitunas, no fue nuestro caso. En conclusión, bueno pero con cosas a mejorar para el precio.
Cenamos en el restaurante , teníamos contratado un menú degustación desde hacía unas semanas. Al sentarnos dos de las copas estaba sucias , aunque se lo comentamos y nos las cambiaron sin problema. El personal era atento y agradable, aunque algo despistado, se equivocaron varias veces con los platos que tenían que servir en las distintas mesas. Uno de los platos se les deshizo la presentación y nos lo sirvieron diciendo que se había desecho en vez de arreglarlo. El menú estaba bien, los platos ricos y excepto el que nombre antes , bien presentado.
La experiencia general es buena, aunque cara para lo que es. Los huevos rotos camperos 15€, el sandwich club termal 16,50€ y la hamburguesa La Universidad 18€. También pedimos tarta de queso. Sirven un aperitivo incluido y te ofrecen un servicio de pan con 3 tipos a elegir, aunque sólo lo ofrecieron una vez. En general el servicio es muy amable, pero se ve descoordinado y poco eficiente. Mucha gente dando vueltas sin aprovechar los viajes y para la cantidad de clientes que había, la proporción de personal era grande y deberían ir más desahogados. Además, en un momento dado se juntaron algunos pedidos que provocaron algo de retraso, pero no fueron saliendo en el mismo orden que se fueron pidiendo. De hecho, no estoy seguro de si fue aleatorio o incluso inverso. Parece que les molestó que preguntásemos por nuestro pedido. En cuanto a la comida, bien, aunque con exceso de guarnición de patatas. Muchísimas patatas. Los huevos rotos, según la carta, tenían que llevar aceite de pimentón, pero sólo parecía aceite. Las escamas de sal Maldon tampoco se veían por ninguna parte. Y la paleta ibérica de guijuelo no parecía tener tal calidad. Así que hay buenas ideas en la carta, pero obviamente no están bien ejecutadas. El ambiente está bien, dentro de la antigua universidad reconvertida en hotel Castilla Termal y con una pérgola para dar un poco mas de intimidad que compense los altísimos techos y es un buen lugar donde cenar si te alojas en el hotel. Respecto a la zona, también es de lo de mayor calidad y mejor ambiente que hay cerca, así que se puede ir de fuera si se está cerca, aunque teniendo en cuenta lo dicho
En un entorno privilegiado, se encuentra el Gastrobar de la Universidad, en el Burgo de Osma. La comida ha mejorado con relación al pasado año y es de buena calidad. El servicio está bien, pero es mejorable para el nivel des establecimiento. Un buen sitio para hacer un alto en el camino, tanto en verano como en invierno.
La experiencia general es buena, aunque cara para lo que es. Los huevos rotos camperos 15€, el sandwich club termal 16,50€ y la hamburguesa La Universidad 18€. También pedimos tarta de queso. Sirven un aperitivo incluido y te ofrecen un servicio de pan con 3 tipos a elegir, aunque sólo lo ofrecieron una vez. En general el servicio es muy amable, pero se ve descoordinado y poco eficiente. Mucha gente dando vueltas sin aprovechar los viajes y para la cantidad de clientes que había, la proporción de personal era grande y deberían ir más desahogados. Además, en un momento dado se juntaron algunos pedidos que provocaron algo de retraso, pero no fueron saliendo en el mismo orden que se fueron pidiendo. De hecho, no estoy seguro de si fue aleatorio o incluso inverso. Parece que les molestó que preguntásemos por nuestro pedido. En cuanto a la comida, bien, aunque con exceso de guarnición de patatas. Muchísimas patatas. Los huevos rotos, según la carta, tenían que llevar aceite de pimentón, pero sólo parecía aceite. Las escamas de sal Maldon tampoco se veían por ninguna parte. Y la paleta ibérica de guijuelo no parecía tener tal calidad. Así que hay buenas ideas en la carta, pero obviamente no están bien ejecutadas. El ambiente está bien, dentro de la antigua universidad reconvertida en hotel Castilla Termal y con una pérgola para dar un poco mas de intimidad que compense los altísimos techos y es un buen lugar donde cenar si te alojas en el hotel. Respecto a la zona, también es de lo de mayor calidad y mejor ambiente que hay cerca, así que se puede ir de fuera si se está cerca, aunque teniendo en cuenta lo dicho
En un entorno privilegiado, se encuentra el Gastrobar de la Universidad, en el Burgo de Osma. La comida ha mejorado con relación al pasado año y es de buena calidad. El servicio está bien, pero es mejorable para el nivel des establecimiento. Un buen sitio para hacer un alto en el camino, tanto en verano como en invierno.
Buena comida en sitio espectacular, con alguna pega. Merece la pena hacer una parada aunque sólo sea para tomarse un café y disfrutar de la vista. Ya es nuestra cuarta visita al restaurante, y aunque siempre salimos muy contentos, esta vez hemos notado más problemas. Hemos empezado por el aguacate, muy recomendable. Como platos principales quisimos probar el atún de la Almadraba con ajoblanco. Para los 28€ del plato, la ración es bastante decepcionante. Probamos también las chuletillas de cordero, que aunque de cantidad más acertada, llegaron con las patatas frías. Nada que objetar de la selección de pan y del postre. Quizás hacer notar que mientras a algunas mesas les sirvieron un pequeño aperitivo de aceitunas, no fue nuestro caso. En conclusión, bueno pero con cosas a mejorar para el precio.
Cenamos en el restaurante , teníamos contratado un menú degustación desde hacía unas semanas. Al sentarnos dos de las copas estaba sucias , aunque se lo comentamos y nos las cambiaron sin problema. El personal era atento y agradable, aunque algo despistado, se equivocaron varias veces con los platos que tenían que servir en las distintas mesas. Uno de los platos se les deshizo la presentación y nos lo sirvieron diciendo que se había desecho en vez de arreglarlo. El menú estaba bien, los platos ricos y excepto el que nombre antes , bien presentado.
Edificio muy bonito y perfectamente rehabilitado. La comida correcta pero algo cara para ser Osma.
Uno de esos sitios a los que sabes que no volverás. Pedimos níscalos al ajillo, que solo sabían a ajo y guindilla. Los níscalos estaban insípidos. Arroz de matanza, aderezado con una especie de all i oli, que es como echar salsa rosa al cochinillo asado. Carrillera, no estaba mal. La supuesta tarta de queso estaba bañada en mermelada de arándanos y no era cremosa como dice el menú. La costrada tenía el hojaldre revenido y el helado, por su sabor y textura parecía de supermercado. El camarero se acercó a preguntarnos si nos había gustado la cena, cuando le dijimos que no, se ofendió y nos respondió airado que éramos los únicos.
Restaurante del hotel Castilla Termal, situado en el patio central del hotel. La comida no es muy allá y la relación calidad-precio es bastante mala. Francamente, hay sitios mucho mejores para comer en el pueblo.
La verdad es que me gustaría poder valorarlo mejor, pero desde la última vez que estuvimos la calidad de la comida ha bajado mucho. Ganas no les faltan, y la carta pinta bien, pero no tienen ritmo al sacar los platos, puedes tardar mucho entre uno y otro, o llegar los segundos sin acabar todos los comensales el primero, y peor áun, la calidad de algunas materias primas, llegando salir ir platos que no deberían haber llegado a los fogones. Hace que no sea rentable el alojarse con algo más que el desayuno.
Probamos el risotto de boletus y el secreto ibérico, ambos platos bastante buenos de sabor. De postre probamos la tarta de queso, que está buena pero no es de las mejores que he probado. Entiendo que sea una oferta que se da dentro de un hotel de calidad, y la comida está buena, pero los precios son bastante excesivos. Por lo que valen, mejor salir a cenar en los restaurantes del pueblo.
El lugar es precioso. La atención muy buena y agradable, la comida muy simple pero muy bien decorada. Pedí un risoto q es mi plato favorito y era muy dulce y nada parecido el sabor a un Risoto, debería cambiar el nombre y llamarse arrros con boletus es lo único q me decepcionó. Por lo demás todo correcto
La comida, su relación calidad precio no es muy favorable.Las patatas fritas de la "hamburguesa universidad" estaban blandas y nada crujientes. El bacalao confitado es una miniatura para los 28€ de precio. Camareros amables y el entorno acogedor Variedad y calidad en los tipos de pan. En resumen precio elevado para lo que se ofrece
Comimos en la cafetería, la ubicación y el sitio son preciosos, la atención del personal no está a la altura del ambiente. No recomendable ir con niños a pesar de que tiene menú para ellos, no parece que les gusten mucho. Inflados los precios de los vinos. En definitiva, necesitan un cambio de personal para que la atención sea acorde al sitio.
Teníamos un menú degustación, estuvo todo muy bueno, el servicio genial hasta que llegamos al postre. En ese momento no se por qué el camarero estaba recogiendo mesas y no nos tomaba nota del café ni retiraba los platos. Los nombres de los platos no los sé porque no los dijeron. Sé que era ensalada, bacalao, carrilleras y tarta de queso.
Me sorprendió, dado el lugar dónde se ubica, que sin tener prácticamente público tuviera que elegir entre dos horarios para cenar.Pedimos para beber vino( por supuesto nos recomendaron el más caro), una cerveza y una jarra de agua q no querían servir,( desagradable discusión con el camarero bastante poco simpático). Los puertos y las alcachofas buenos pero frios de temperatura, los huevos rotos para haberlos devuelto pero por no discutir no dijimos nada. Mala política de servicio y comida por esto no creo que tengan mucho éxito. Sólo por la comodidad de estar alojados en el hotel. Nada recomendable exceptuando el entorno.
Tengo que reconocer que el hotel es precioso, el patio donde se come es muy bonito y está cuidado. El servicio ha sido muy bueno y rápido. La comida bastante buena relación calidad precio. Pero lo de la bebida me parece que es una exageración. Una copa ( digamos 1/2 copa) de Ribera 6€???? Una copa de Verdejo 3,50?? Los cafés 3,50?? Y una rodaja de pan 1,80??? Me parece exagerado, lo siento
Teníamos un menú degustación, estuvo todo muy bueno, el servicio genial hasta que llegamos al postre. En ese momento no se por qué el camarero estaba recogiendo mesas y no nos tomaba nota del café ni retiraba los platos. Los nombres de los platos no los sé porque no los dijeron. Sé que era ensalada, bacalao, carrilleras y tarta de queso.
Me sorprendió, dado el lugar dónde se ubica, que sin tener prácticamente público tuviera que elegir entre dos horarios para cenar.Pedimos para beber vino( por supuesto nos recomendaron el más caro), una cerveza y una jarra de agua q no querían servir,( desagradable discusión con el camarero bastante poco simpático). Los puertos y las alcachofas buenos pero frios de temperatura, los huevos rotos para haberlos devuelto pero por no discutir no dijimos nada. Mala política de servicio y comida por esto no creo que tengan mucho éxito. Sólo por la comodidad de estar alojados en el hotel. Nada recomendable exceptuando el entorno.
Tengo que reconocer que el hotel es precioso, el patio donde se come es muy bonito y está cuidado. El servicio ha sido muy bueno y rápido. La comida bastante buena relación calidad precio. Pero lo de la bebida me parece que es una exageración. Una copa ( digamos 1/2 copa) de Ribera 6€???? Una copa de Verdejo 3,50?? Los cafés 3,50?? Y una rodaja de pan 1,80??? Me parece exagerado, lo siento
Nos alojamos en el hotel y decidimos cenar en el Gastrobar siendo una gran decepción. Precio-calidad deja bastante que desear. Pedimos ensaladilla con encurtidos y langostinos insípida por 18€, un steak tartar pasado de pepinillos (24€) y unos puerros a la parrilla que tuvimos que devolver porque estaban a medio hacer. Lo único salvable fue el servicio y el espacio.
El patio es lo que corresponde a un palacio de esa época, la comida deja mucho que desear, en mi caso el arroz duro y sin sabor y los torreznos quemados...creo que debe de mejorar porque no es precisamente barato.
Experiencia bastante nefasta para cenar. Tardamos casi 3 h para cenar de lo que tardaron en atendernos y en servirnos. Se ve que estaban preocupados por los que tenían el menú degustación y se despreocuparon bastante del resto, que pedimos de carta, nada barato por otra parte.
El hotel se merece las 4 estrellas de las que goza, sus instalaciones, servicios, personal..., todo es acorde. La excepción se la lleva la calidad de la comida. Pedimos huevos rotos y las patatas fritas eran congeladas, la morcilla seca. Las croquetas eran de bolsa y las verduritas fritas eran poco comestibles, duras, con sabores amargos y llenas de aceite. El desayuno está muy bien pero, volvemos a tener malos detalles, como los zumos, que son de tetrabrik. Añadir que, tienen otras opciones, yo pedí churros y también eran congelados, vaya sorpresa. Sólo los precios son acordes al lugar, ahí sí te das cuenta de dónde estás. Te quedarás con un mal sabor de boca de haber sido tomado el pelo y, es una pena en un lugar así, no se lo merece y no lo recomiendo.
Un sitio espectacular, he entrado para verlo, pero se me ha ocurrido tomar dos cervezas de tercio y nos han cobrado 9,20€ ! Eso sí nos han sacado un platito de patatas fritas. Que con lo que he pagado por las cervezas están más que pagadas.
Fuimos a comer porque no había menú y optamos por pedir a la carta. Empezamos con unas croquetas de cecina, que estaban muy buenas (unos 15 €). Después, probamos un canelón con tuétano fuera de carta, que costó 22 €. La verdad que estaba bueno pero precio...Nos sirvieron pan, que creemos era de aceite, pero bastante escaso para cobrarlo a 1,80 €. Nos recomendaron la carne: un lomo de 32 €. Sinceramente, nada del otro mundo, y las guarniciones bastante justas para el precio del plato. Lo que más nos gustó fue el postre: la torrija estaba realmente buena. El resto, en nuestra opinión, está muy fuera de equilibrio en cuanto a relación calidad-precio. Muy caro para lo que es, aunque el sitio sea bonito, la comida no llega al estándar esperado. En total, fueron unos 94 € para dos personas, lo que refuerza la sensación de que el precio no se corresponde con la experiencia gastronómica.
Fuimos a comer porque no había menú y optamos por pedir a la carta. Empezamos con unas croquetas de cecina, que estaban muy buenas (unos 15 €). Después, probamos un canelón con tuétano fuera de carta, que costó 22 €. La verdad que estaba bueno pero precio...Nos sirvieron pan, que creemos era de aceite, pero bastante escaso para cobrarlo a 1,80 €. Nos recomendaron la carne: un lomo de 32 €. Sinceramente, nada del otro mundo, y las guarniciones bastante justas para el precio del plato. Lo que más nos gustó fue el postre: la torrija estaba realmente buena. El resto, en nuestra opinión, está muy fuera de equilibrio en cuanto a relación calidad-precio. Muy caro para lo que es, aunque el sitio sea bonito, la comida no llega al estándar esperado. En total, fueron unos 94 € para dos personas, lo que refuerza la sensación de que el precio no se corresponde con la experiencia gastronómica.
Vamos a ver un restaurante para comer en un hotel Balneario de 4 estrellas no puede tener un cocinero tan malo. Los precios son una exageración por comer algo que ni ellos se comerían. Les voy a dar una recomendación, pasen un día por Olmedo y verán que bien se puede cocinar en un balneario para que los huéspedes no salgan de allí a nada más que a dar un paseo. Es una lastima que esto sea así porque lo que es el balneario y los demás servicios son EXCELENTES. Le recomiendo al ceo o director que se tome esto en serio.
Todo fachada. Nos decidimos por este lugar teniendo en cuenta las reseñas de otros clientes que "supuestamente" habían estado aquí, pero una vez vistos los resultados de nuestra cena me hacen dudar de la mayoría de ellas. Al entrar nos quedamos impactados de la preciosidad de sitio al que accedíamos (es una verdadera maravilla), pero como digo al principio, todo fachada. Empezamos mal habiendo hecho la reserva quince días atrás y al llegar allí no figuraba nuestra mesa por ningún lado, con lo cual nos quedamos sin poder cenar con la música en directo que era lo acordado, y francamente, eso lo deberían haber solucionado. Pero lo peor aún estaba por venir. Nos decantamos por un menú de 32 euros (ya que la carta es bastante escasa) en el que ya parece muy cutre que de bebida solo ofrezcan una copa de vino o copa de cerveza o agua. Soy de Cantabria y siempre ofrecen botella de vino íntegra, será mejor o peor en función del precio del menú, pero nunca había visto esto tan raquítico. Lo siguiente fue una de las raciones de pan, que por su textura parecía haber sido cortado 7 horas antes y que al reclamar otra porción vino exactamente de la misma manera. Y para finalizar, con respecto al menú, tengo que decir que su precio es excesivamente alto teniendo en cuenta el tipo de productos que se ofrecían (crema de calabaza, fruta de temporada de postre...) y también su cocinado, pues fue muy por debajo de nuestras expectativas. Uno de nosotros prefirió cenar a la carta y no salió mejor parado pues su ración de bacalao fue un poco escasa a la vez que un poco seca. Resumiendo, como he dicho al principio: TODO FACHADA
Llamamos en varias ocasiones durante el día para reservar cena de 6 comensales para el día siguiente. En la primera llamada, al parecer iban desbordados, nos comentaron que llamarían para confirmar reserva, pero no nos llamaron.. en la segunda llamada, confirmamos cena para el día siguiente y se nos confirmo dicha reserva mediante la lectura de los datos de la misma. Al llegar al día siguiente desde Soria, casi 40 min de trayecto, la responsable de sala nos indicó que no existia reserva alguna y nos reconoe haber hablado con nosotros por teléfono pero realizar la reserva para otro día. No nos indicó para qué día lo anotó y además de dejarnos tirados a un grupo de 6 personas a las 21:30h fue muy poco educada. No os ofreció solución alguna ni se disculpó, es más, nos trato a nosotros de mentirosos, algo inaceptable. Muy mala gestión, no puedo recomendar este lugar y muchísimo menos a su esponsable de sala.
Pedimos mesa para dos. Uno ceno solo y el otro no ceno. Los canelos de rabo llegaron congelados pedimos q nos calentaran y nunca volvió el plato. Y metre ni siquiera se disculpó. Solo dijo q nos había ofrecido otra cosa. Sí claro cuando pedimos la cuenta
No lo recomiendo. 1. Mal servicio. Pocos camareros para el número de comensales, tardaron 20 minutos en atendernos, se forman colas (de los mismos huéspedes) en el propio claustro. 2. El precio de los platos es desmesurado en relación a la cantidad y calidad de los mismos, en particular los torreznos (16 euros) y pluma ibérica (24 euros). La foto es de esta última.
Nos alojamos en este hotel-balneario como en otras ocasiones, pero en esta ocasión a nuestra llegada quisimos reservar para cenar y nos dijeron que no había sitio, no entiendo el que no se de prioridad a los clientes alojados y más si como se puede ver en las fotos en ningún momento estaba lleno. Las fotos están tomadas a las 21:10 horas y el restaurante cierra a las 22:10 h.
Comida mala y a un precio desproporcionado. La carta de vinos a precio disparatado. El patio es muy bonito pero no recomiendo comer alli.
Comida muy escasa para su precio, pedimos alubias y arroz, el lomo de ciervo frio, el lechazo insipido y duro, en resumen muy mal sitio
Mala experiencia en este restaurante,no es por que fiera caro,que lo es, pero la comida no era nada del otro mundo. Pedimos hamburguesa 19€ y me deje la mitad,estaba seca. Pedimos alcachofas 18€, y tuvimos que escupir las partes duras además de que la salsa no sabía a nada. Pedimos una torrija, las orillas estaban duras y secas. Nos ofrecieron una rebanada de pan, una, 1,5€... lo único que mereció un poco la pena fue el atún. Sin duda no lo recomendaría para nada. Miren la cuenta por una comida mediocre.
Mala experiencia en este restaurante,no es por que fiera caro,que lo es, pero la comida no era nada del otro mundo. Pedimos hamburguesa 19€ y me deje la mitad,estaba seca. Pedimos alcachofas 18€, y tuvimos que escupir las partes duras además de que la salsa no sabía a nada. Pedimos una torrija, las orillas estaban duras y secas. Nos ofrecieron una rebanada de pan, una, 1,5€... lo único que mereció un poco la pena fue el atún. Sin duda no lo recomendaría para nada. Miren la cuenta por una comida mediocre.
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