Restaurante Cobo Tradición
Regional · Burgos
Savor Burgos' heart in our cozy dining room
Öffnungszeiten von Restaurante Cobo Tradición
Über Restaurante Cobo Tradición
Chic eatery offering traditional dishes in a concrete-&-wood dining room, plus a chef's table.
Was Kunden über Restaurante Cobo Tradición sagen
Restaurante Cobo Tradición ofrece una experiencia gastronómica memorable con platos de alta calidad y un servicio atento. Destacan la chuleta de vaca frisona y el menú estratos. Algunos clientes mencionan precios elevados y pequeños fallos en el servicio.
Beliebte Gerichte
Ideal für
Tip: Déjate aconsejar por el personal, conocen bien la carta y te recomendarán platos y vinos deliciosos. Considera pedir medias raciones para probar más variedad.
Sehenswürdigkeiten in der Nähe
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Entdecken Sie die Umgebung von Restaurante Cobo Tradición
Restaurante Cobo Tradición befindet sich in Burgos, umgeben von kulturellen und historischen Sehenswürdigkeiten. Hier sind einige der bemerkenswertesten Orte in der Nähe.
Historisches Erbe
- Casa del Cordón (A 64m) — edificio en Burgos, España bien de interés cultural
- Casa de la plaza Mío Cid (A 91m) — edificio en Burgos, España parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Antiguo hostal (A 98m) — edificio en Burgos, España parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Casa de la calle Santander, 11 (A 109m) — edificio en Burgos, España parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Puente de San Pablo (A 155m) — puente en Burgos, España parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Casa con escudo de armas (A 162m) — edificio en Burgos, España parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Iglesia de San Lorenzo el Real (Burgos) (A 200m) — edificio en Burgos, España parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Puerta del Recinto Medieval (A 229m) — bien de interés cultural bien de interés cultural
Museen
- Museo del Libro Fadrique de Basilea (A 167m) — museo de la ciudad de Burgos, (España)
Weitere Sehenswürdigkeiten
- Centro de Documentación de la Mujer en Burgos (A 219m) — biblioteca en España
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Häufig gestellte Fragen zu Restaurante Cobo Tradición
Bewertungen von Restaurante Cobo Tradición Burgos
He ido dos veces y he probado la opción de ir bajo carta o menú. Ambas opciones son un acierto, no solo la imagen de los platos y el restaurante es perfecta si no la calidad y el mimo de sus platos. La amabilidad de todo el personal y sus consejos son siempre un acierto. Para mi hubo muchos favoritos y me cuesta decidir pero el canelón de pularda, sus croquetas y la tarta de quesucos.. están de escándalo!
Teníamos muchas ganas de conocer el nuevo restaurante de Miguel Cobo. El local es espectacular: la iluminación, las diferentes alturas, la combinación de texturas y materiales... Todo muy cuidado. Y la comida una delicia. Está en marcha Cobo Tradición pero volveremos en cuanto arranque Cobo Evolución. Ayer comimos mejillones en salsa, pochas con carne, croquetas, ensalada de tartar de salmón, ensalada estratos, alcachofas, callos, bacalao a la riojana, chuletas y tarta de queso. ¡Probadlo todo! 😋
Hoy como día especial para mi marido y para mi, celebración de aniversario, decidimos ir al Cobo Tradición. No es la primera vez que tenemos la oportunidad de venir a este restaurante, y en un día como hoy, queríamos repetir. La atención por parte de todo el personal, es de 5 estrellas desde el mismo momento en el que entras. Es verdad, que uno se adapta a todo, pero también, que en ocasiones quieres sentirte especial; y aquí saben cómo conseguirlo. En cuanto a la comida, si eres de los que piensas que el Cobo puede resultar demasiado moderno para ti, el menú del Cobo Tradición se ajustará a tu persona seguro. El menú es un deleite para los sentidos, ya que todo resulta exquisitamente preparado y delicioso. El nuestro consistió en dos entrantes y un segundo a compartir: Ventresca de Bonito del Norte, pimientos a la llama, cebolleta y ajos fritos, Magano Encebollado y un pescado desconocido para nosotros llamado Cuco. Como notas al margen, el entrante de Ventresca aparentemente sencillo, (quien no lo ha comido alguna vez), exquisitamente preparado y el pimiento le daba un toque increíble; el Magano, fue para mi una auténtica sorpresa, porque yo que no soy amante de los chipirones o similares, su sabor me pareció una auténtica delicia. En cuanto a los pescados que nos ofrecían, el Cuco era el que no conocíamos y por el que nos decantamos. Resultó increíblemente sabroso, aunque eso si, como anécdota, alguna de las zonas contenía espinas, al menos la parte que comí yo, no así la de mi marido. Pero conste que no desmerece para nada. Nuestros dos postres fueron: Hojaldre caramelizado, cremoso de vainilla y helado de vainilla, y Tarta de Chocolate, avellana y helado de avellana. El contraste de la tarta de chocolate caliente y el helado de avellana increíble, pero la tarta de hojaldre fue otra sorpresa. Precisamente los postres de hojaldre es algo que nunca suelo pedir, hay otras cosas que me llaman más en un principio, pero este, merece la pena darle unos bocados. Para mi, es el mejor hojaldre que he comido. Otro “plus” de atención, es que estén siempre pendientes que las cosas estén a tu gusto, y ya, que Miguel Cobo se pase al final por las mesas a interesarse por cómo ha ido todo, no hace más que añadir extras a una visita ya de por sí estupenda. Todo un acierto el venir, no es la primera vez, pero no ha de ser la última. Las estrellas, es una pena que no se puedan poner 6, porque merecidas las tiene. Todo un lujo contar con este sitio en nuestra ciudad.
Más allá de la comida que es espectacular, voy a recalcar el trato que tuvieron y la amabilidad. Sufrimos un percance médico con un familiar, y se volcaron para ayudarnos preocupándose por su estado hasta horas más tarde.
Es la primera vez que vamos a un restaurante de este tipo y creo que ha sido una experiencia inolvidable, piensas que después vas a necesitar un burguer o algo porque te quedarás con hambre, pues para nada, salimos bastante llenos y probando cosas que en mi vida he comido como las alcachofas que son increíbles (no creo que vuelva a comerlas si no es allí jaja) estaba todo riquísimo, las croquetas difícilmente mejorables y eso que he comido muchas croquetas, el pescadito (coco) super jugoso y te lo limpian delante tuya, el tartar de tomate a mi gusto riquísimo super suave el ajoblanco, el solomillo increíble, en su punto (era para mi hijo pequeño) y los postres... Una pasada la tarta de queso que siempre pedimos en todos los sitios que vamos de 10 tanto de sabor como la elaboración...la tarta de chocolate riquísima y la torrija con masa de croissant espectacular sin duda, por último los trabajadores unos profesionales te explican detalladamente todo lo que vas a comer plato por plato y es de agradecer que el propio Miguel Cobo pase por las mesas a preguntar si todo estaba bien. Un 10 de restaurante gracias por la experiencia.
Muy buen restaurante, para gozar comiendo. La comida espectacular tanto en calidad como en presentación y sabor. Repetimos otro día el menú diario y también espectacular. El precio lo vi acorde a lo comido. El servicio sin palabras, muy atentos y sin esperas y el local una maravilla. Enhorabuena nos ha encantado. Para repetir sin duda
Expectativas cumplidas al 100 %. Para mí, de lo que pedimos, los mejores platos fueron los canelones de pularda, el micuit de foie y presa a la plancha. Las croquetas me parecieron bastante sosillas. En cuanto a los postres, me encantó la torrija y el helado de arroz que venía con el hojaldre. El camarero que nos atendió fue muy amable, no nos puso pegas en compartir los platos; es más, nos incitó a hacerlo. Nos guiaron a la hora de escoger los vinos a la perfección y acertaron en todos. Fui a cenar en pareja y salimos a unos 60€ por persona; con todo, me pareció muy buena relación calidad precio.
Excelente, una experiencia muy buena. Fuimos un grupo de amigas a celebrar cumpleaños y nos encantó. Muy bien cocinado, con sabores diferentes y actuales. El ambiente estupendo, sitio amplio y acogedor Gracias
Buen restaurante para disfrutar de una experiencia diferente. Platos vanguardistas con un toque original exclusivo de este lugar. Los precios son elevados, pero merece la pena probarlo. El servicio muy atento y pendiente de que no faltase nada. Es de valorar que cuenten con productos locales, así como la información ofrecida en cada plato presentado.
Hemos comido allí y estaba todo exquisito, la única pega que pongo es que las raciones son escasas, no sales con hambre pero estaría bien que fuesen un poco mas generosas. Aun así volvería porque estaba todo bueno y nos atendieron muy bien. El servicio fue rápido pese a que el comedor estaba lleno.
Comimos de entrante croquetas que estaban riquísimas y foia, de principales canelones de pularda, solomillo Simmental y carrillera de Wagyu, todo estaba riquísimo, la carrillera espectacular. De postre tarta de chocolate (brutal), tarta de queso (sabor fuerte, me encantó) y la torrija. Lo maridamos con distintos vinos internacionales, ya que disponen de una carta muy amplia. La atención por parte de los camareros muy correcta y amable. Al finalizar la comida se pasó el propio Miguel a preguntarnos que tal había ido y explicarnos las distintas zonas que tienen. Deseando repetir y probar las demás zonas.
Que espectáculo de comida. Buena calidad y a un precio muy razonable. Pedimos varios platos pero los que recomiendo son: morcilla, steak tartar, los canelones. La carne (rib eye) y el pescado un verdadero espectáculo. Muy bien cocinado y con patatas. Lo que no nos gustó tanto fue la albóndiga. Para acabar el postre de limón todo un acierto (lo recomiendo 100%) es ligero y deja un buen final.
Excelente, tanto en la comida, como en el trato y el lugar. Pedimos el menú degustación humanidad, con un total de 26 pases. Tanto el chef como todo su equipo se preocupan para cuidar cada detalle y hacerte sentir muy bien desde el primer minuto. Sobre la comida, se trata de un menú largo, muy completo, con muy buen producto y elaboración, donde todo tiene sentido y está muy rico. Mi único pero, sería el que dejaran un poco más de tiempo entre plato y plato, pero creo que esto es fruto del deseo del gran equipo de profesionales de agradar y no hacer esperar al cliente. Muy recomendable, espero que pronto le den la estrella Michelin que tanto se merece. Merece la pena visitar Burgos, además de para ver esta preciosa ciudad para darse un homenaje en este restaurante único.
Cenamos aquí al día siguiente que en La Fábrica, como el aquél tampoco está disponible entre semana el espacio gastronómico Cobo Estratos, el de la estrella Michelín, y hay que cenar a la carta. Es posible pedir medias raciones a compartir. Nos decidimos por: caviar de Wagyu (cecina, de primerísima), tartar de tomate con ajo blanco y canelón de pularda. Después compartimos medio virrey, que es un pescado hasta entonces desconocido para mí, delicado y preparado al horno en su punto exacto ¡Yo no lo hubiera hecho mejor! Extraordinaria cocina y servicio. También me quedo con las ganas de probar el espacio Estratos, pero Tradición merece, y mucho, la pena. Absolutamente recomendable ¡Qué nivelazo tienen en Burgos!
Muy recomendable. El nuevo local es muy elegante y cuidado, moderno. Actualmente sólo está abierta la parte "tradición" que fue donde comimos, de platos más tradicionales pero elaborados de forma exquisita. El trato del personal es muy bueno, en especial Alvar, que fue nuestro camarero y nos hizo la comida muy agradable. Se nota el esmero y la calidad del producto en cada plato. Pedimos la ventresca, media de alcachofas, media de pulpo, media de canelones, el chuletón de 30 dias y una tarta de queso. El precio es acorde con el restaurante y la calidad. En definitiva se pone en mi top 3 de restaurantes de Burgos.
Una gran experiencia. Sin duda se ha colado de lleno en el top 3 de restaurantes de la ciudad. Lo que más me sorprendió fueron los pescados y las carnes a la brasa. El ajoblanco es de los mejores que he probado. La croqueta también es extraordinaria. El espacio y el trato al cliente está cuidado al detalle. Mención especial para los dos Migueles, el dueño y el Jefe de sala. El precio es algo elevado, acorde con la calidad del sitio. Si te gustan los buenos restaurantes, este es es una de las mejores opciones de la ciudad.
Hemos estado comiendo y ha sido todo un gusto. Solo pudimos reservar para el menu Lia T. Y nos ha gustado mucho todo. Mención al arroz que con cada bocado nos ha transladado a Asía Sabemos que vamos a repetir sin tardar mucho y probaremos ese menú estrella. Nos han atendido de 10 Te hacen sentir especial sin agobiar. Un buen equipo. Miguel tienes que estar contento. Se nota la complicidad de todos. Gracias por hacernos pasar un buen momento gastronómico
Una visita muy agradable desde que entras por la puerta, la atención es impecable. Menú del día por 31€ donde vienen 3 entrantes, un segundo y un postre a elegir. Copa de vino y agua. La relación calidad precio es altísima, en el buen sentido; todos los platos tenían muy buena armonía en cuanto a sabor y color. Un equilibrio en el que ningún ingrediente sobresale por encima de otro sino que se funden en una mezcla perfecta. Volveré a probar la carta, que doy por hecho estará a la altura. Destacar otra vez el buen servicio y la atención por parte de todo el equipo. Felicidades!
Fuimos a probar el menú entre semana llamado LiaT ( mirad en su instagram para ver que platos oferta ) y menudo acierto! Empezamos por la cantidad y calidad de los platos porque aunque piensas que vas a salir con hambre es todo lo contrario y sales realmente lleno. El menu por 31€ es un regalo ya que la calidad de los platos es excelente, el trato que te dan desde que entras es inigualable preguntandote todo el rato incluso el chef al final de la comida se acerca a preguntarte y hablar contigo la experiencia del menú ( cosa que no he vivido en otros ). A destacar la buena presencia y solvencia del lugar ya que se confundieron en uno de los segundos y en vez de coger y dárselo a otra persona , cosa que hubiese sido normal en otro lado lo que hicieron es dárnoslo gratis increíble…
Un disfrute para los sentidos. Para celebrar las Bodas de Oro de mis padres, tuvimos la suerte de disfrutar del buen hacer en los fogones de Miguel Covo y su equipo y además hacerlo en la intimidad familiar ya que estábamos ubicados en el salón del chef. Un menú diseñado para agradar a todo tipo de paladares y del que soy incapaz de decidirme por mi plato favorito de todos los que probé: cremoso de cabracho, buñuelo de pollo, croqueta de leche fresca, reinterpretación del tigre, pulpo de Bao, pimientos rustidos con bacalao, foie con tosta de sobao, cuco a la brasa, chuletón y torrija con helado de galletas y praliné de avellanas. El menú infantil (apartado de los típicos espaguetis con tomate) también riquísimo y pensado para su disfrute: entrantes d croquetas, jamón, morcilla y guiso de calamares y de principal solomillo de ternera con patatas fritas. No me quiero olvidar de mencionar a Alvar (creo que ese era su nombre), nuestro anfitrión al servicio de mesa estuvo maravilloso, atento y cercano. Sin duda ir a la casa de Cobo, es un valor seguro.
Mi pareja y yo hemos podido disfrutar del menú evolución. Todo esta cuidado con el maximo detalle desde que entras por la puerta, el servicio, el ambiente, la vajilla... El menu pretende mostrar la evolucion de la alimentacion desde nuestros origenes y lo consigue con unos platos que llaman la atencion por sus elaboraciones y presentacion, pero que realmente impresionan por su sabor, consiguiendo sacar la esencia mas pura de cada ingrediente y haciendo que se disfrute en cada bocado. Nos sorprendió que el propio Miguel saliera de la cocina para explicarnos y servirlos los platos, mostrando tanto el como su equipo una gran cercania y atencion con los comensales que alli estábamos. Una experiencia que ha cambiado totalmente mi percepcion de este tipo menus.
CENA top 2 personas. 77€. Fuimos a cenar en nuestra escapada exprés de 2 dias a Burgos. Teníamos la idea de querer comer bien y bueno y así fué. Además de un precio muy competitivo para la calidad que se ofrece. Para beber, 2 copas de vino “rayos uva”. Ofrecen una carta de vinos selectos, no muy conocidos por mi persona. 2 entrantes para abrir boca acompañados con olivas muy buenas. Cómo no, una morcilla de Burgos bien tratada sin excesos de grasas ni aceites como puedes encontrarte en las típicas calles burgalesas. Unas zamburiñas deliciosas acompañadas de una papada exquisita. 1 primero. Pedimos el plato de canelones de pularda que vienen 2 unidades, nos pusieron uno en cada plato, gran detalle, muy ricos y jugosos. 1 segundo. Compartimos la costilla de nebrasca. Se deshace en la boca, la combinación de su grasa con la carne es espectacular, la salsa para bebersela, increíble. No nos gustó tanto la “ensalada” de acompañamiento con su pepino y cebolla, aunque es refrescante. Todo acompañado de un puré de patata. 1 postre. Se sitúa en mi top 3 de tiramisú, estaba increiblemente bueno, dentro de una esfera de chocolate mostrando un estilo muy personal. Se acompaña con un helado de quedo fresco y miel. Todo sumó 77,80€.
Estuvimos en Cobo Tradición. La entrada es la misma para ambas experiencias, Tradición y Evolución. Recetas clásicas y de calidad. Servicio atento. Ambiente tranquilo pero sin ser un aburrimiento. Precio medio 60-70€. Recomiendo los tigres, el ajo blanco y el arroz de mar
10/10 ha sido desde entrar al restaurante, el ambiente, el personal, la tranquilidad del espacio, la atención… la comida del menú de degustación brutal cada uno de los platos ha sido perfecto. Ves la cocina y al chef el cual va a saludarte a la mesa, Hemos quedado satisfechos y esperamos volver para probar el otro restaurante!
Restaurante de vanguardia en Burgos dirigido por el chef Miguel Cobo. Acudí entre semana al espacio Tradición, me hubiera gustado poder degustar el menú humanidad (que en 2023 dispone de una estrella michelin) pero sólo lo sirven fines de semana. Verdaderamente es un sitio en el que se disfruta de la experiencia gastronómica, platos bien elaborados y buen producto en un ambiente agradable. El servicio podría estar un poco mejor. Recomendado.
Comida excelente. El encargado de sala nos atendió y recomendó fenomenal. Especial mención a su alcachofa y su albóndiga. Ha sido comida con alma. Volveremos.
Un lugar fascinante. Son dos restaurantes en uno, Cobo Tradición y Cobo Estratos. Dos cocinas con un concepto muy especial. Disfrutamos de un paseo por las cocinas de la mano del Chef Miguel Cobo, que nos deleitó con unos entrantes realizados en la cocina y explicó los conceptos y ambientes del restaurante. Una auténtica maravilla. Como no puede ser de otra manera, puede parecer caro, pero si piensas en los productos, elaboración, servicio y ambiente, recibes más de lo que pagas... En definitiva, 100% recomendable.
Una joya de restaurante en Burgos. El meloso de ternera estaba en su punto, la bechamel trufada le dio un toque exquisito. Mi esposa estaba embarazada y muy amablemente adecuaron ciertos platillos para ella.
Fuimos 2 personas a cenar un festivo con reserva. El local de cemento y madera cuenta con dos salas en la planta baja separadas por un pasillo donde se encuentran los aseos (amplios y luminosos) y desde la entrada se puede observar la cocina en la planta superior. Nosotras pedimos entre las opciones de la carta, junto al plato de carne rib-eye como sugerencia. Comenzamos con un pastel de cabracho que para nosotras fue el mejor de toda la noche combinado con su salsita y el crujiente de pan. Continuamos con su pulpo a la brasa cuya presentación es exquisita, aunque en sabor no sobresale tanto. Después pedimos el canelón de pularda que dejaba un gusto suave y las salsas le daban un plus de sabor. Tras esto llegó el rib-eye con un punto excelente y poca sal. Para finalizar pedimos tarta de queso y su limón en diferentes texturas. Aunque ambos fueron deliciosos, el de limón nos enamoró. Por otra parte, es de agradecer que el agua sea gratuita, filtrada en el restaurante y usen botellas reutilizables.
Añadido a mis restaurantes favoritos de Burgos. Empezando por el local, espectacular a nivel arquitectónico. El servicio muy amable y dispuesto a ayudar y recomendar. La comida buenísima, producto fresco y de calidad. Pedimos tres entradas para compartir y una carne. Nos trajeron una tapa que consistía en una espuma de alcachofa con virutas de jamón, seguimos con el salmorejo con tartar de salmón y burrata; las zamburiñas braseadas con mantequilla de hierbas y papada ibérica; y los canelones de pularda asada, trompetas y bechamel de hongos. La carne muy buena y en el punto que nos gustaba. Por último, pedimos dos postres para compartir: la torrija caramelizada y el limón en texturas, y nos sorprendieron con una tarta de chocolate ya que era mi cumpleaños. Además, el chef Miguel Cobo vino a saludar, lo que hizo la experiencia cercana y agradable. Sin duda repetiría y aconsejo ir si estáis en Burgos.
Fue una sorpresa . No me lo esperaba todo tan rico y original . Se ve la cocina de autor pero con la básica tradición y calidad . La morcilla , aun siendo en Burgos donde siempre es rica , me pareció excelente , con un sabor a pimentón suave pero muy acertado . Y la carne rib-eye, buenísima .. y el mejillón. Además el servicio b atento y rápido . La decoración muy agradable y está muy bien insonorizado , ya que están lleno y no se oía a la gente . Solo una sugerencia : teníamos los altavoces de la música justo detrás y en mi opinión , no hacía falta la música . No se oye bien y no hace falta. Por lo demás , nos encantó . Reslqcion calidad precio , buena . Volveremos sin duda .
Platos de calidad, preparados con esmero. Producto de calidad y muy bien cocinado. La carta tiene muchas opciones. Todo lo que probamos fue exquisito. Las croquetas riquísimas, el tigre sabor espectacular y con ganas de volver a repetir. Los canelones tienen muy buen sabor. Y como plato principal el arroz de montaña, sabor como nunca antes probado. Y para finalizar su tiramisú espectacular
Visité este restaurante en Burgos y quedé encantado. La presentación de los platos es una verdadera obra de arte, y el trato del personal es impecable, siempre amables y atentos. Destaco especialmente el ajo blanco y la carrillera de wagyu, ambos platos exquisitos. La profesionalidad del personal se refleja en cada detalle, desde sus recomendaciones hasta el esfuerzo en la atención. Sin duda, recomiendo este lugar a cualquiera que busque una experiencia gastronómica excepcional en Burgos. Volveré pronto para repetir esta maravillosa experiencia.
Me llevaron por sorpresa para celebrar mi cumpleaños y me encantó. Disfrute mucho con el menú degustación semanal N-623, los platos estaban todos deliciosos. Comenzamos con un aperitivo de aceitunas verdes aliñadas. Con el menú te sirven dos copas de vino o cerveza, además de agua. En cada plato te explican lo que lleva. El menú consta de dos entrantes, dos segundos, el postre y café con unas pastas. La cantidad justa para quedarte satisfecho. Nos trataron muy bien y Miguel tuvo el detalle de preguntarnos como habíamos comido y accedió hacerse una foto con nosotras. Muchas gracias. Prometimos volver y así lo haremos.
Desde que entramos hasta que salimos por la puerta,fue increíble.Nos atendieron y aconsejaron de 10.La comida una fantasía de buena,todos los platos buenissimooosss,disfrute muchisssimo,que gustazo comer tan bien,y que buenissima atención tuvimos,somos de Donosti,pero volveremos seguro
Uno de los mejores restaurantes de Burgos, con un excelente servicio, una magnífica cocina y una experiencia sobresaliente, de las que te dejan con ganas de volver. Ubicado en un céntrico local, con un diseño peculiar, con una carta muy bien diseñada y una amplísima bodega a la vista. Imprescindible reservar con tiempo (varios días de antelación). Precio acorde.
Comimos un viernes 5 personas. Trato muy bueno desde que cruzas la puerta. Comimos un menú de 45 € ( relación calidad precio un 10) incluido vino de Ribera, agua o cervezas Los platos exquisitos de principio a fin. Presentación, temperatura, tiempos .... Se nota la profesionalidad que hay. Cada plato con una breve explicación de la profesional que no atendió . RECOMENDABLE 100%. Seguid así.
Fuimos el otro día a cenar y nos encantó. Desde los platos hasta los camareros que se ve que son unos profesionales. Recomiendo el arroz de montaña y el steak tatar. Nos atendieron Adrián y Abde. Un trato estupendo y eficaz. Además estábamos de aniversario y tuvieron un buen detalle con nosotros. Volveremos sin duda.
No conocía Burgos, no conocía el restaurante, pero por una casualidad una cosa llevo a la otra. Desde el minuto uno, cuando vas a reservar la mesa hasta el momento en que te vas, te das cuenta de que va a ser algo especial. Esta vez quiero empezar al revés y hablar del pedazo de equipo de profesionales con el que se arropa Miguel Cobo, Chef y propietario. Gente joven con un trato educado, pero sin ser excesivo y que les sale de una manera natural, nada forzado. Esto es ya para tener en cuenta. Al llegar al Restaurante, te recibe una chica que solo con la mirada, ya que en estos tiempos con la mascarilla no lo ves, pero sabes que hay una sonrisa. Nos acompañó hasta nuestra mesa y nos acomodó dejándonos en manos de uno de los chicos de sala que nos enseñó y comentó la carta y nos asesoró a la hora de poder pedir medias raciones para poder compartir y probar diferentes platos. Y nos toca hablar ahora un poco de los platos que probamos. Pedimos medía ración de croquetas de leche fresca e ibérico que nos recomendó y la verdad, os digo que han sido las mejores croquetas que he podido comer. Cremosas no, un punto más, el sabor impresionante. Después tomamos canelon de pularda, exquisito y a continuación para mí un plato a tener en cuenta si os gusta la carne y más si os gusta el sabor a brasa, una chuleta de vaca con 50 días de maduración y un peso de 980 gramos, Impresionante❗❗. Sin duda creemos que una de las mejores carnes que hemos podido comer hasta el momento, sabor intenso, la carne tierna como la mantequilla, temperatura perfecta....perfecto sin más. No puedo decir otra cosa que no sea, que si podéis y os apetece experimentar algo diferente de lo que puedes hacer día a día, disfrutar en Cobo Estratos y entenderéis todo lo que he querido reflejar en estas líneas. Saludos❗❗❗❗❗.
El restaurante mas lindo, moderno y de mayor estándar que hemos estado en Burgos, los mejillones, el salpicón y los calamares en su tinta estaban buenísimos, el tartar bueno y el rabo podría haber esperado un poco más de este sitio, tenia un leve sabor a quemada. La atención 5 estrellas y el lugar precioso!
Un lugar de encanto, la comida es una explosión de sabores, definitivamente tienen muy buen menú y calidad en cada uno de sus platillos, recomiendo el Arroz de montaña ternera y la morcilla; El fua no sorprende y el postre aunque rico era mucha nata pero el helado estuvo muy rico. La atención por parte de los camareros fue muy amable y agradable; buenas recomendaciones y muy buen servicio, el ambiente es tranquilo aunque se escucha un poco la cocina porque nos pusieron al lado de la puerta lo que nos distraía en momentos. Definitivamente volveremos a seguir probando aunque debemos la ida a Evolución porque seguramente nos sorprenderá.
Espacio muy cuidado con un diseño moderno y vinculado al concepto evolución que plantea el Chef Miguel Cobo. La comida exquisita, moderna con una base tradicional muy trabajada. Si o si hay que probar la croqueta de leche fresca de vaca y el ajoblanco con tartar de tomate y ciruela con vieira ahumada. El resto, simplemente buenísimo. El personal muy atento a cada detalle. Merece una visita.
Tuve el placer de disfrutar una experiencia gastronómica excepcional en Cobo Estratos. El restaurante demuestra una verdadera maestría culinaria, fusionando hábilmente la tradición con la modernidad en cada uno de sus platos. Cada bocado ofrece un viaje de sabores auténticos, elaborados con productos de primera calida. La atención por parte del personal del restaurante es excelente. El chef Miguel Cobo ha creado un establecimiento que destaca en la escena gastronómica de Burgos, ofreciendo una experiencia culinaria y un espacio diáfano, bien diseñado y cómodo.
Sobresaliente en todos los sentidos. El local es impresionante, la comida buenísima y el servicio de sala de categoría. Los guisos son TOP, de mojar pan. La chuleta también de 10, para la siguiente habrá que probar el pescado a la brasa. Recomendable si vas a Burgos y te quieres dar un homenaje de categoría.
Hemos comido productos de la carta “Tradiciones” y sin duda que ha sido un acierto. Platos de mucho sabor, con una presentación elegante y con raciones individualizadas, muy de agradecer. El servicio bastante bueno, con alguna potencial mejora a nivel de tiempos. El local es muy elegante y cómodo. Para repetir.
nov/2025 En resumen diré que es totalmente RECOMENDABLE. La comida estuvo bien en todo lo que probamos. Dado que le asigno 5 estrellas, indicaré solo algún detalle subjetivo para mejorar. El servicio correcto, recto, disciplinado, tanto que le llegué a encontrar algo frío y distante de la experiencia del cliente. Las mesas deberían de comprobarse antes si cojean y calzarlas antes de que lo tenga que solicitar el cliente. Pueblo ser complicado pero si la mesa está a punto de iniciar el postre y la mesa contigua requiere de mesas auxiliar para apoyar y servir los pescado recién hechos, debería buscarse una ubicación que no sea a una cuarta de quien está con el postre porque le obliga a esperar para no mezclar los olores con los sabores. El ambiente es tranquilo y el ruido no requiere mención pero si te toca la mesa que está frente a la puerta de acceso a la cocina (a alguien le tiene que tocar) el ruido de la cocina y sobre todo la luz blanca frente a la cálida del salón (temperatura de la luz) provoca cambios constantes e incómodos. Estos sutiles detalles no dejan de hacer que valore a Cobo, como digo al principio, RECOMENDABLE. Espero poder volver. Gracias. El ambiente permite comer sin distracciones y el ruido es
Cenamos estupendamente. Servicio de 10. Álvar nos atendió y explicó perfectamente todo e incluso nos recomendó platos y postres deliciosos. Recomendable para parejas o cena con amigos. Pagas por calidad y la obtienes.
Comida “básica” pero con un sabor espectacular, increíble la calidad de las salsas. Atención por parte de los camareros de 10. Te asesoran sobre el producto que tienen e incluso te ponen unidades individuales para que pruebes diferentes cosas sin necesidad de coger la media ración. Nos indicaron que entre semana disponen de menú. Un detalle es que el agua que te sirven no te la cobran que en otros sitios si Repetiremos
Experiéncia de lo mas agradable, he disfrutado como un niño. Todos los platos con mucho sabor y mucho cariño en el emplatado. El personal es de 10, atentos, simpáticos y con una buena formación, conocen bien la carta, tanto de comida como de vinos. Muchas gracias por hacer grande esta profesión. Espero volver en un futuro.
Este mediodía tuve la oportunidad de comer en Cobo Tradición, en Burgos, y la experiencia ha sido de esas que se quedan en la memoria tanto por lo gastronómico como por lo sensorial en su conjunto. Desde el momento en que entras, el lugar transmite algo muy especial. Arquitectónicamente el espacio está cuidado con una estética elegante pero sin pretensiones: madera, líneas limpias, detalles de piedra y una iluminación pensada para crear un ambiente acogedor. No es un restaurante recargado, sino un espacio en el que cada rincón habla de equilibrio y buen gusto. Da la sensación de estar en un lugar que combina tradición burgalesa con una interpretación moderna y refinada. En cuanto al servicio, impecable. Nos atendieron dos personas durante toda la experiencia, siempre con una sonrisa, atentos a cada detalle, resolviendo cualquier duda con profesionalidad y amabilidad. Esa combinación de cercanía y seriedad marca una diferencia importante y hace que la experiencia gastronómica se viva todavía con más intensidad. La comida, simplemente exquisita. Comenzamos con unos mejillones tigre, que nos sorprendieron por la suavidad de la bechamel y la potencia del sabor a mejillón; se notaba que no buscaban maquillar el producto, sino realzarlo. Después pedimos un salpicón de bogavante, rape y langostinos, un plato fresco y equilibrado, en el que la textura firme y delicada del bogavante se acompañaba con verduritas bien picadas y aliño justo para intensificar el sabor marinero sin enmascararlo. Continuamos con un entrante muy especial: calamar de guadañeta a lo Pelayo, que llegó en su punto perfecto de cocción, tierno pero con carácter, con ese matiz de la cocina marinera más auténtica, producto puro trabajado con respeto. De segundo, compartimos un rape a la brasa con patatas panadera. Aquí, de nuevo, la sencillez bien entendida brilló por encima de todo. Una pieza de gran calidad, jugosa, con ese ligero ahumado de la brasa que potencia su sabor natural y unas patatas panadera que completaban el plato de manera tradicional y satisfactoria. Por último, pedimos de postre el especial de la casa: “Los Pasiegos”. Este postre está inspirado en la memoria de la infancia y lleva dulce de leche, espuma de yogur de la Bien Aparecida, strudel de sobao pasiego y helado de quesucos. Salimos del restaurante con la sensación de haber vivido una gran experiencia gastronómica, no solo por la calidad de la cocina y del servicio, sino también por el lugar tan especial en el que se encuentra. Y como detalle a destacar, la relación calidad-precio nos pareció sorprendente: no llegó a los 60 € por persona, algo que hoy en día, teniendo en cuenta el nivel de todo lo ofrecido, es más que razonable. En definitiva, Cobo Tradición me parece un restaurante totalmente recomendable en Burgos, tanto para quienes quieran disfrutar de una experiencia diferente y cuidada, como para quienes buscan la autenticidad del buen producto trabajado al nivel más alto. Personalmente, tengo claro que volveré.
Es Cobo Estratos un gran restaurante y tiene un Cobo Tradición que es también un gran restaurante y lo es porque tiene un producto que es de una calidad superior y lo saben cocinar y presentar con delicadeza Mí restaurante favorito en Burgos y alrededores y uno de los 10 mejores de España de cocina tradicional Su carta está muy bien surtida de platos atractivos y saludables como el pescado que comimos. El equipo de sala también es altamente valorable, mis felicitaciones a todos Siempre que pasemos por Burgos haremos una parada en este restaurante Dejo fotos
Fuimos a degustar el menú Humanidad. Una experiencia maravillosa de principio a fin. Nos pareció todo un 10 absoluto, comenzando desde el local, la recepción, el trato, la sala, el personal... y como no, el mismísimo Miguel Cobo. El menú es uno de los mejores que hemos probado en los últimos años, con un destacable hilo conductor conceptual y gastronómico que nos lleva en un viaje en el tiempo desde nuestros inicios hasta la globalización propiamente dicha.
Una comida espectacular. Muy muy rica a destacar el ajo blanco.. También destacaría las croquetas, súper ricas blandas y la textura muy buena. El sabor destaca la leche de oveja. Las zamburiñas muy buenas. La ensalada de bogavante. Además es muy buena idea porque de todo tienen media raciones y así puedes probar más cosas Y el arroz de marisco muy muy rico Íbamos a pedir varias cosas para compartir y nos aconsejaron fenomenal que no pidiéramos algún plato porque iba a ser demasiado. Totalmente recomendable es un sitio para volver. Un sitio que se le puede considerar familiar y también para ir en pareja. La siguiente vez que vuelva a Burgos volveré a visitar este restaurante.
Sin duda se ha convertido en uno de mis restaurantes favoritos de burgos, todo lo que pedímos estaba buenísimo, al final nos quedamos con ganas de pedir más pero acabamos bastante saciados, Nos aconsejaron muy bien. El vino que probamos estaba de 10. Volveremos a por más
Disfrutamos mucho de la cocina de Cobo, impecable selección de vinos y el punto del pescado perfecto Un restaurante para volver todo el rato
Maravilloso!!! Nos hemos quedado impresionados por la chuleta de vaca frisona!! Lo mejor que hemos probado. Riquísimo!!! Todo riquísimo!! Lugar maravilloso para volver. Estamos pendientes de poder disfrutar del menú evolución . Esperamos poder conseguirlo pronto!!! Maravilloso
Desde que entramos hasta que salimos por la puerta,fue increíble.Nos atendieron y aconsejaron de 10.La comida una fantasía de buena,todos los platos buenissimooosss,disfrute muchisssimo,que gustazo comer tan bien,y que buenissima atención tuvimos,somos de Donosti,pero volveremos seguro
Un sitio donde sabes que vas a disfrutar. Todo riquísimo. Comimos el menú estratos, falta de incluir la merluza en las fotos. Mucha variedad de platos, la cantidad de comida perfecta. El postre espectacular. Muy recomendable para probarlo.
Una comida espectacular. Muy muy rica a destacar el ajo blanco.. También destacaría las croquetas, súper ricas blandas y la textura muy buena. El sabor destaca la leche de oveja. Las zamburiñas muy buenas. La ensalada de bogavante. Además es muy buena idea porque de todo tienen media raciones y así puedes probar más cosas Y el arroz de marisco muy muy rico Íbamos a pedir varias cosas para compartir y nos aconsejaron fenomenal que no pidiéramos algún plato porque iba a ser demasiado. Totalmente recomendable es un sitio para volver. Un sitio que se le puede considerar familiar y también para ir en pareja. La siguiente vez que vuelva a Burgos volveré a visitar este restaurante.
Un sitio donde sabes que vas a disfrutar. Todo riquísimo. Comimos el menú estratos, falta de incluir la merluza en las fotos. Mucha variedad de platos, la cantidad de comida perfecta. El postre espectacular. Muy recomendable para probarlo.
Sin duda se ha convertido en uno de mis restaurantes favoritos de burgos, todo lo que pedímos estaba buenísimo, al final nos quedamos con ganas de pedir más pero acabamos bastante saciados, Nos aconsejaron muy bien. El vino que probamos estaba de 10. Volveremos a por más
Hemos comido productos de la carta “Tradiciones” y sin duda que ha sido un acierto. Platos de mucho sabor, con una presentación elegante y con raciones individualizadas, muy de agradecer. El servicio bastante bueno, con alguna potencial mejora a nivel de tiempos. El local es muy elegante y cómodo. Para repetir.
Gran experiencia en Cobo Estratos!!! Pedimos 5 raciones de la carta "tradición" para compartir y salimos encantados. Relacion calidad-cantidad-precio excelente. Repetiremos sin duda. Servicio muy bueno
nov/2025 En resumen diré que es totalmente RECOMENDABLE. La comida estuvo bien en todo lo que probamos. Dado que le asigno 5 estrellas, indicaré solo algún detalle subjetivo para mejorar. El servicio correcto, recto, disciplinado, tanto que le llegué a encontrar algo frío y distante de la experiencia del cliente. Las mesas deberían de comprobarse antes si cojean y calzarlas antes de que lo tenga que solicitar el cliente. Pueblo ser complicado pero si la mesa está a punto de iniciar el postre y la mesa contigua requiere de mesas auxiliar para apoyar y servir los pescado recién hechos, debería buscarse una ubicación que no sea a una cuarta de quien está con el postre porque le obliga a esperar para no mezclar los olores con los sabores. El ambiente es tranquilo y el ruido no requiere mención pero si te toca la mesa que está frente a la puerta de acceso a la cocina (a alguien le tiene que tocar) el ruido de la cocina y sobre todo la luz blanca frente a la cálida del salón (temperatura de la luz) provoca cambios constantes e incómodos. Estos sutiles detalles no dejan de hacer que valore a Cobo, como digo al principio, RECOMENDABLE. Espero poder volver. Gracias. El ambiente permite comer sin distracciones y el ruido es
Cenamos estupendamente. Servicio de 10. Álvar nos atendió y explicó perfectamente todo e incluso nos recomendó platos y postres deliciosos. Recomendable para parejas o cena con amigos. Pagas por calidad y la obtienes.
Comida “básica” pero con un sabor espectacular, increíble la calidad de las salsas. Atención por parte de los camareros de 10. Te asesoran sobre el producto que tienen e incluso te ponen unidades individuales para que pruebes diferentes cosas sin necesidad de coger la media ración. Nos indicaron que entre semana disponen de menú. Un detalle es que el agua que te sirven no te la cobran que en otros sitios si Repetiremos
Experiéncia de lo mas agradable, he disfrutado como un niño. Todos los platos con mucho sabor y mucho cariño en el emplatado. El personal es de 10, atentos, simpáticos y con una buena formación, conocen bien la carta, tanto de comida como de vinos. Muchas gracias por hacer grande esta profesión. Espero volver en un futuro.
Es Cobo Estratos un gran restaurante y tiene un Cobo Tradición que es también un gran restaurante y lo es porque tiene un producto que es de una calidad superior y lo saben cocinar y presentar con delicadeza Mí restaurante favorito en Burgos y alrededores y uno de los 10 mejores de España de cocina tradicional Su carta está muy bien surtida de platos atractivos y saludables como el pescado que comimos. El equipo de sala también es altamente valorable, mis felicitaciones a todos Siempre que pasemos por Burgos haremos una parada en este restaurante Dejo fotos
Este mediodía tuve la oportunidad de comer en Cobo Tradición, en Burgos, y la experiencia ha sido de esas que se quedan en la memoria tanto por lo gastronómico como por lo sensorial en su conjunto. Desde el momento en que entras, el lugar transmite algo muy especial. Arquitectónicamente el espacio está cuidado con una estética elegante pero sin pretensiones: madera, líneas limpias, detalles de piedra y una iluminación pensada para crear un ambiente acogedor. No es un restaurante recargado, sino un espacio en el que cada rincón habla de equilibrio y buen gusto. Da la sensación de estar en un lugar que combina tradición burgalesa con una interpretación moderna y refinada. En cuanto al servicio, impecable. Nos atendieron dos personas durante toda la experiencia, siempre con una sonrisa, atentos a cada detalle, resolviendo cualquier duda con profesionalidad y amabilidad. Esa combinación de cercanía y seriedad marca una diferencia importante y hace que la experiencia gastronómica se viva todavía con más intensidad. La comida, simplemente exquisita. Comenzamos con unos mejillones tigre, que nos sorprendieron por la suavidad de la bechamel y la potencia del sabor a mejillón; se notaba que no buscaban maquillar el producto, sino realzarlo. Después pedimos un salpicón de bogavante, rape y langostinos, un plato fresco y equilibrado, en el que la textura firme y delicada del bogavante se acompañaba con verduritas bien picadas y aliño justo para intensificar el sabor marinero sin enmascararlo. Continuamos con un entrante muy especial: calamar de guadañeta a lo Pelayo, que llegó en su punto perfecto de cocción, tierno pero con carácter, con ese matiz de la cocina marinera más auténtica, producto puro trabajado con respeto. De segundo, compartimos un rape a la brasa con patatas panadera. Aquí, de nuevo, la sencillez bien entendida brilló por encima de todo. Una pieza de gran calidad, jugosa, con ese ligero ahumado de la brasa que potencia su sabor natural y unas patatas panadera que completaban el plato de manera tradicional y satisfactoria. Por último, pedimos de postre el especial de la casa: “Los Pasiegos”. Este postre está inspirado en la memoria de la infancia y lleva dulce de leche, espuma de yogur de la Bien Aparecida, strudel de sobao pasiego y helado de quesucos. Salimos del restaurante con la sensación de haber vivido una gran experiencia gastronómica, no solo por la calidad de la cocina y del servicio, sino también por el lugar tan especial en el que se encuentra. Y como detalle a destacar, la relación calidad-precio nos pareció sorprendente: no llegó a los 60 € por persona, algo que hoy en día, teniendo en cuenta el nivel de todo lo ofrecido, es más que razonable. En definitiva, Cobo Tradición me parece un restaurante totalmente recomendable en Burgos, tanto para quienes quieran disfrutar de una experiencia diferente y cuidada, como para quienes buscan la autenticidad del buen producto trabajado al nivel más alto. Personalmente, tengo claro que volveré.
Fuimos a degustar el menú Humanidad. Una experiencia maravillosa de principio a fin. Nos pareció todo un 10 absoluto, comenzando desde el local, la recepción, el trato, la sala, el personal... y como no, el mismísimo Miguel Cobo. El menú es uno de los mejores que hemos probado en los últimos años, con un destacable hilo conductor conceptual y gastronómico que nos lleva en un viaje en el tiempo desde nuestros inicios hasta la globalización propiamente dicha.
Una experiencia de 10! Acabamos de estar para cenar. Primera vez en un sitio asi. Impresionante. Los dos chicos camareros simpáticos y nos han hecho todo más agradable y llevadero. Pendientes al más mínimo detalle. Todos los cocineros impresionantes. La comida la doy un 10000 de 10. Cada detalle mejor que el anterior en todos los aspectos. El baño tampoco le faltaba ningún detalle. Repetiremos seguro. Muchas gracias por hacernos la primera vez así de bonita.
Lugar muy recomendable. Comimos el menú Tradición; éramos un grupo de más de 17 personas y, en conjunto, la experiencia fue positiva, aunque hubo algunos detalles a mejorar. En cuanto a los tiempos, fueron adecuados entre plato y plato, pero el inicio se demoró más de lo esperado. También me gustaría señalar que, aunque ninguno del grupo somos especialmente de beber, la mayoría del tiempo las copas estuvieron vacías pese a que el menú incluía maridaje; creo que sería conveniente prestar más atención a ese aspecto. Además, se olvidaron de servir las pastas que acompañaban al café y que estaban incluidas. El personal fue muy agradable en todo momento. El menú, de riesgo cero —algo que considero un acierto tratándose de un grupo tan heterogéneo como el nuestro— estuvo bien ejecutado: todo en su punto, sabroso y del agrado de todos. Por eso puedo decir que la comida fue un éxito y que el lugar es recomendable. En cuanto al precio, me parece ajustado a lo ofrecido. Confío en que la próxima vez no se olviden de las pastas, porque sin duda volveré.
Esta noche tuvimos la oportunidad de cenar un grupo de siete en Cobo Estratos, en Burgos, y la experiencia fue simplemente memorable. Desde el primer momento, el ambiente transmitía elegancia sin pretensiones: cómodo, cálido y lo suficientemente relajado como para disfrutar de la conversación sin interrupciones ni ruidos molestos. La atención del personal fue impecable: cercana, profesional y llena de detalles, explicando cada plato y cada vino, sin perder naturalidad ni caer en la ceremonia excesiva. Comenzamos con entrantes que definieron la excelencia de la velada: el Caviar de Wagyu (cecina premium de 16 meses de curación), la Croqueta de leche fresca de vaca e ibéricos, y la Morcilla de Burgos a la brasa y frita, pimientos asados y flor de sal. Cada plato destacaba por la calidad del producto y la precisión en la preparación. Para maridar esta apertura, un vino tinto del Penedés, de la bodega Microscopi, cosecha 2022, con taninos suaves y una frescura que realzaba sin sobrecargar los sabores intensos de los entrantes. Quienes eligieron pescado disfrutaron del “cuco”, un pescado de carne firme, sabor limpio y delicadamente dulce, tratado con técnicas que preservan su jugosidad y resaltan su frescura. Se acompañó con el vino blanco Colina Triste, aromático y elegante, con notas florales y frutales que armonizaban perfectamente con la textura y delicadeza del pescado, creando un equilibrio que invitaba a disfrutar cada bocado con calma y atención. Por su parte, quienes optamos por carne acompañamos los platos con un tinto de la bodega Sarroya, El Churrillo, El Agudo, un vino de cuerpo medio, taninos amables y buena persistencia, que realzaba los sabores profundos y jugosos de las carnes sin dominar la experiencia. La combinación de platos y vinos permitió que cada momento de la cena se sintiera cuidado y pensado, con una coherencia que pocas veces se encuentra en mesas de grupo. Todo estuvo en su punto: presentación impecable, sabores precisos, texturas equilibradas y un servicio que hacía que cada detalle contara. Nuestra valoración final, un restaurante altamente recomendable, donde la calidad de la comida, la atención exquisita y la atmósfera perfectamente equilibrada crean una experiencia culinaria que invita a regresar y a recomendar sin reservas.
Esta noche tuvimos la oportunidad de cenar un grupo de siete en Cobo Estratos, en Burgos, y la experiencia fue simplemente memorable. Desde el primer momento, el ambiente transmitía elegancia sin pretensiones: cómodo, cálido y lo suficientemente relajado como para disfrutar de la conversación sin interrupciones ni ruidos molestos. La atención del personal fue impecable: cercana, profesional y llena de detalles, explicando cada plato y cada vino, sin perder naturalidad ni caer en la ceremonia excesiva. Comenzamos con entrantes que definieron la excelencia de la velada: el Caviar de Wagyu (cecina premium de 16 meses de curación), la Croqueta de leche fresca de vaca e ibéricos, y la Morcilla de Burgos a la brasa y frita, pimientos asados y flor de sal. Cada plato destacaba por la calidad del producto y la precisión en la preparación. Para maridar esta apertura, un vino tinto del Penedés, de la bodega Microscopi, cosecha 2022, con taninos suaves y una frescura que realzaba sin sobrecargar los sabores intensos de los entrantes. Quienes eligieron pescado disfrutaron del “cuco”, un pescado de carne firme, sabor limpio y delicadamente dulce, tratado con técnicas que preservan su jugosidad y resaltan su frescura. Se acompañó con el vino blanco Colina Triste, aromático y elegante, con notas florales y frutales que armonizaban perfectamente con la textura y delicadeza del pescado, creando un equilibrio que invitaba a disfrutar cada bocado con calma y atención. Por su parte, quienes optamos por carne acompañamos los platos con un tinto de la bodega Sarroya, El Churrillo, El Agudo, un vino de cuerpo medio, taninos amables y buena persistencia, que realzaba los sabores profundos y jugosos de las carnes sin dominar la experiencia. La combinación de platos y vinos permitió que cada momento de la cena se sintiera cuidado y pensado, con una coherencia que pocas veces se encuentra en mesas de grupo. Todo estuvo en su punto: presentación impecable, sabores precisos, texturas equilibradas y un servicio que hacía que cada detalle contara. Nuestra valoración final, un restaurante altamente recomendable, donde la calidad de la comida, la atención exquisita y la atmósfera perfectamente equilibrada crean una experiencia culinaria que invita a regresar y a recomendar sin reservas.
Burgos tiene mucha suerte de tener a Miguel Cobo cocinando sus proyectos. Cocina tradicional elevada a la máxima potencia. Todos los platos muy buenos, algunos de ellos sorprendentes, como el ajoblanco, repetirias mil veces. Atención perfecta, muy atentos y amables, te guían muy bien al pedir. Un 10. A mejorar pequeños fallos, en el ravioli nos encontramos trocitos de la cáscara del centollo. Pedimos un vino de la zona y lo trajeron ya en la copa, no lo abrieron delante nuestro. Es un restaurante de visita obligada para disfrutar. Volveremos seguro para probar el estrato “evolución” cuando lo pongan en marcha.
Cocina moderna. También platos tradicionales. Buen producto, bien elaborado. Servicio joven muy atento. Nada que ver con el local anterior. Ascensor. Cocina a la vista pero solo a la entrada. Decoración de nave industrial mejorada pero agradable y cómodo. Detalles de modernidad. Relación calidad precio adecuados. Las puertas de entrada y al aseo necesitan mejor información. Recomendable.
Nos decantamos por probar el menú Lia-T, ya que para el nivel del restaurante entendemos que puede ser la puerta de acceso para decidirte a probar el menú completo sin hacer un desembolso tan grande. Aunque entendemos que la relación calidad-precio es ajustada y que detrás del menú hay materia prima y mucha elaboración, tenemos que decir que los sabores de los platos que conformaban el menú de esa semana no nos sorprendieron, entiendo que al tratarse de un menú semanal habrá semanas que podrá gustarte más o menos la selección de los platos. El local es impresionante, moderno, cálido y acogedor. La persona que te recibe está a la altura del restaurante, muy correcta y profesional. De los 2 camareros que nos atendieron, nos sorprendió muy gratamente la profesionalidad y pasión que mostraba el chico, que explicaba los platos detalladamente, dándole importancia a cada una de las elaboraciones. Comida: El menú incluye pan, agua y la primera bebida. Para cada comensal 3 mini entrantes de los cuales destacaría el ajo blanco de coco que estaba espectacular. De los principales me gustaría comentar que el picantón era complicado de comer dado que no estaba deshuesado y venía totalmente cubierto de salsa, era bastante difícil de comer. En cuanto a los postres destacar muy positivamente la sopa con helado y fruta. Como conclusión decir que el sabor y la intensidad que encontramos en estos dos platos que hemos destacado es lo que esperas en cada uno de los platos del menú. Le daremos una oportunidad a la carta cuando tengamos la oportunidad de volver.
Era difícil imaginar que me equivocaría al elegir jarrete de lechazo en uno de los restaurantes reconocidos de Burgos, porque lechazo+Burgos suena a acierto garantizado... pues no. Lo encontré seco a pesar de ir acompañado de bastante salsa y con sabores muy interesantes. Primero me lo sirvieron frío por dentro, y no quiero decir poco caliente, sino con frío de nevera. Lo dije y muy amablemente me lo retiraron para calentarlo, lo que hicieron bien y sin pasarse, pero la textura seca empobrecía el plato del todo a pesar del buen sabor y la excelente presentación. Una pena. ¿mala suerte? posiblemente Lo demás todo excelente.
Excelente restaurante de vanguardia, utilizando lo tradicional con lo moderno. Los platos aunque un poco escasos para mi gusto, estaban muy buenos. Atención por parte de los camareros adecuada. Instalaciones bastante grandes para albergar bastantes números de comensales y tener las separaciones pertinentes por cada mesa. Al final de la velada se presentó el chef Miguel Cobo, para preguntarnos por el servicio ofrecido. En cuanto al precio, correcto para el sitio que es. Salí muy contento.
Fantástico espacio gastronómico adaptado a la gran mayoría de los bolsillos. Cuenta con varios tipos de menú. La comida una grata experiencia. Las croquetas fantásticas y los pescados y carnes estupendos ( tienen una carta con los precios y pesos de cada pieza y los comensales van eligiendo). Muy buena experiencia, para repetir.
Restaurante con una amplia carta en la que indican los platos aptos para celiacos, los cuales, son bastantes. Persona muy atento y considerado a la hora de comentarles sobre la celiaquía. Restaurante con una amplia carta en la que indican los platos aptos para celiacos, los cuales, son bastantes. Persona muy atento y considerado a la hora de comentarles sobre la celiaquía.
Nuestra visita resultó satisfactoria El local es muy amplio y distribuido en grandes estancias, separando lo que llaman experiencia evolución ( más formal y cara) de la experiencia tradición. Servicio atento y profesional. Comida en general muy aceptable tanto por calidad de producto como por ejecución. En nuestra visita nos decantamos por: -Croquetas, para mi gusto correcta textura pero poco sabor a jamón la bechamel -Steak Tartar: carne de calidad, cortada a cuchillo y con el punto justo de picante. -Pulpo adobado con salsa mojo picón, muy recomendable. -Albóndigas con puré robuchon, exquisitas -Contra de pollo adobado, correcto -De postre un muy recomendable tiramisú El precio de los vinos es bastante elevado en general. La climatización no es adecuada, local frío.
Los entrantes fueron excelentes, por sabor y presentación. Mencion especial a las croquetas. Los segundos, en mi opinión, estaban buenos pero no mantuvieron el mismo nivel. La carrot cake, podría mejorar, ya que la cantidad es minúscula, el helado llegó derretido y la carrot cake se notaba que llevaba bastante tiempo hecha. Una buena opción, pero con margen de mejora en algunos aspectos. Volvería y lo recomendaría. Por otra parte el local y el ambiente y el servicio me parieron muy buenos
Desde que planificamos viajar a Burgos, teníamos pensado vivir la experiencia de comer en el restaurante y nos gustó mucho. La comida está deliciosa, el producto es de primera calidad, súper rápido el servicio con poco tiempo de espera entre plato y plato, el ambiente y diseño del restaurante es impecable y de muy buen gusto y la atención es muy esmerada, de verdad se esfuerzan y hacen todo lo posible por estar dentro del standard de un restaurant como ese, pero falta más formación y entrenamiento. Mi único pero, fue el postre. Lamentablemente no fue de mi agrado y lo dejé prácticamente completo
Comimos allí este fin de semana. La comida estaba buena, pero el servicio y el ambiente no estuvieron a la altura de lo que esperábamos del lugar. A modo de ejemplo: al sentarnos vimos que una de las servilletas tenía un manchurrón tremendo visible directamente sin necesidad de mover la servilleta. Es decir: quien puso la servilleta al poner la mesa o lo vio, o tenía alguna deficiencia visual severa. No repetiremos.
Buen restaurante de comida de tradición en el centro de Burgos, muy buen ambiente, decoración, la atención es excelente por parte de todos los chicos, la comida muy rica pero lamentablemente el postre no estuvo bueno, una tarta de chocolate que no era sino una mouse fría y compacta, del resto vale la pena.
Nos gustó mucho la experiencia en tradición. Una cocina de estrella michelin a precio de ganga para lo que estamos acostumbrados en Madrid. Muchísima calidad. Lo único peor fue el servicio, se olvidaron de nosotros en varias ocasiones. Sin embargo, la próxima vez volveré a evolución.
Desde que planificamos viajar a Burgos, teníamos pensado vivir la experiencia de comer en el restaurante y nos gustó mucho. La comida está deliciosa, el producto es de primera calidad, súper rápido el servicio con poco tiempo de espera entre plato y plato, el ambiente y diseño del restaurante es impecable y de muy buen gusto y la atención es muy esmerada, de verdad se esfuerzan y hacen todo lo posible por estar dentro del standard de un restaurant como ese, pero falta más formación y entrenamiento. Mi único pero, fue el postre. Lamentablemente no fue de mi agrado y lo dejé prácticamente completo
Comimos allí este fin de semana. La comida estaba buena, pero el servicio y el ambiente no estuvieron a la altura de lo que esperábamos del lugar. A modo de ejemplo: al sentarnos vimos que una de las servilletas tenía un manchurrón tremendo visible directamente sin necesidad de mover la servilleta. Es decir: quien puso la servilleta al poner la mesa o lo vio, o tenía alguna deficiencia visual severa. No repetiremos.
Nos gustó mucho la experiencia en tradición. Una cocina de estrella michelin a precio de ganga para lo que estamos acostumbrados en Madrid. Muchísima calidad. Lo único peor fue el servicio, se olvidaron de nosotros en varias ocasiones. Sin embargo, la próxima vez volveré a evolución.
Buen restaurante de comida de tradición en el centro de Burgos, muy buen ambiente, decoración, la atención es excelente por parte de todos los chicos, la comida muy rica pero lamentablemente el postre no estuvo bueno, una tarta de chocolate que no era sino una mouse fría y compacta, del resto vale la pena.
La comida muy buena. Pero el servicio es mejorable. Solo había dos personas para todo el salón y les costaba sacar adelante el servicio. Pedimos cava y no estaba frío. Tampoco nos ofrecieron servicio de guardarropa. Para contar con estrella Michelin tiene que prestar atención a muchos aspectos que son altamente mejorables.
Solíamos acudir un par de veces al año a este restaurante. Y digo solíamos porque los precios se les han ido de las manos...5€ por una cerveza, 5,50€ por una copa de vino, 17€ por dos alcachofas, 8,50€ los postres.... La comida sigue siendo buena, pero la relacion calidad/precio está ya muy lejos de lo que era. Entiendo que la estrella hay que amortizarla, pero ahora mismo en Burgos hay opciones mucho mejores.
Solíamos acudir un par de veces al año a este restaurante. Y digo solíamos porque los precios se les han ido de las manos...5€ por una cerveza, 5,50€ por una copa de vino, 17€ por dos alcachofas, 8,50€ los postres.... La comida sigue siendo buena, pero la relacion calidad/precio está ya muy lejos de lo que era. Entiendo que la estrella hay que amortizarla, pero ahora mismo en Burgos hay opciones mucho mejores.
Pedimos el menú y sin previo aviso cambiar en un plato que era ternera por un canelón de pularda que no decía nada. Por el precio considero que no pueden hacer esas cosas. Había ido más veces pero esta vez salí muy decepcionada.
El sitio está muy bien. Solo un comentario. En un restaurante de semejante prestigio, si en la carta te ofrecen zamburiñas, se espera que te sirvan zamburiñas, y no volandeiras o vieiras del pacífico a precio de zamburiñas, que son, cuanto menos el doble de caras. Esto es en toda regla "Dar gato por liebre". Si en algo que se puede diferenciar a simple vista tratan de engañar al cliente... ¿Qué podríamos esperar de lo que no sé ve? Ahí lo dejo...
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Informationen über Restaurante Cobo Tradición
Anfahrt
Pl. de la Libertad, 9
Burgos, Burgos 09004
Highlights
Speisemöglichkeiten
Restaurant-Infos
Ausstattung
Die Nachbarschaft
Standort
📍 Die Nachbarschaft erkunden
edificio en Burgos, España
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museo de la ciudad de Burgos, (España)
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