Guía de Bilbao Restaurante
# Bilbao Restaurante: Un Viaje Gastronómico al Corazón de Gràcia, Barcelona
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Long-standing spot offering traditional dishes & an extensive wine list in a relaxed space.
Food · Barcelona
Savor traditional Catalan flavors amidst Gràcia's charming streets
Long-standing spot offering traditional dishes & an extensive wine list in a relaxed space.
Bilbao Restaurante destaca por su excelente atención personalizada y comida catalana y vasca de calidad. Los clientes elogian especialmente el trato maravilloso y la carta de vinos. Algunos mencionan una larga espera por los platos.
Tip: Si vas en grupo, no te preocupes, se esmeran en brindar una atención personalizada aunque cada uno pida algo diferente de la carta.
Datos de Wikidata
Bilbao Restaurante se encuentra en Barcelona, rodeado de lugares de interés cultural e histórico. Estos son algunos de los puntos más destacados en las inmediaciones.
Datos de Wikidata
Hoy estábamos por la zona y hemos ido a comer a este restaurante que recordaba de hace más de 20 años. Hemos comido súper bien y muy tranquilos hemos sido los primeros luego ya ha venido más gente. Hemos hecho un plato recomendado tomate 🍅 Raf con anchoas y medio plato de jamón todo muy bueno. De segundo yo Confit de pato k me encanta y mi pareja cogote de merluza al horno con patatas panaderas los dos platos estaban exquisitos. También descartar la buena atención de nuestro camarero amable y diligente. Ha sido un acierto volver y seguimos conservando el primer buena atención recuerdo del servicio la atención y la calidad de sus platos. Muchas gracias
Nos ha gustado, mucho. Especialmente el trato. Maravilloso, nos han ayudado con el vino por cierto delicioso tal y como anuncian y muy bien de precio. El arroz muy correcto. El precio en relación a lo comido y bebido. Volveré. Recomendable.
Un restaurante elegante y con estilo propio, donde tanto la comida, el servicio y el ambiente van de la mano para brindar al comensal una experiencia extraordinaria. Hace falta más lugares así. ¡Muchas gracias!
Un restaurante de comida catalana y vasca. Se esmeran en brindar una atencion personalizada, aun considerando que eramos un grupo de 10 y cada uno pidio lo que le apatecía de la carta. No hubo demora. En mi caso un chuleton 10/10. Una carta de vinos corta, oero de calidad, incluyendo vinos del Priorat que no es tan frecuente encontrarlos en todos los restaurantes. En nuestro caso pedimos un tinto Salmos, 10/10.
Muy buena comida y atención. La verdad es que el restaurante me sorprendió gratamente, era la primera vez que iba y repetiré muy pronto. Gracias
La atención fue estupenda, siempre atentas las camareras, os recomiendo también la morcilla y las crocretas de bacalao además de los platos de las fotos. Lo recomiendo al💯x💯
Grata sorpresa haber comido en este restaurante, si bien ya de fuera me enamoraba su estética por dentro aún más! Y la comida de mucha calidad acompañada de servicio muy profesional. Volveré!
Venimos en las ocasiones especiales y siempre salimos muy contentos . Excelente comida, gran servicio
Hacia muchos años que no volvía al Bilbao, estaba nervioso,habían hecho una remodelación importante,me comentaron que los dueños eran nuevos así que entré con ciertas dudas. Desde el minuto cero,las dudas se disiparon. Un servicio de sala para quitarse el sombrero con unos camareros de vieja escuela que rebosan profesionalidad por los cuatro costados, ya no solo en la atención sino en las maneras, en el movimiento y la rapidez. La comida,que voy a decir? Esquisita? Me quedo corto. Calidad y presentación de 10. La carta de vinos más que correcta con buenas referencias. Postre no tomé, pero me quedé con ganas para la próxima vez, es lo que pasa cuando comes con ganas y bueno,que no queda hueco para el postre. Muy muy recomendable.
El Bilbao…que puede aportar este humilde comensal a una institución en Gràcia con más de un siglo de historia culinaria? Nada. Llama, reserva, disfruta. TODO está bueno, las sugerencias (millón sugerencias) de campeonato. Mi favorito, las cocochas de bacalao. La COCINA en mayúsculas, sin pijadas.
Bueno bueno y bueno , como todo en la vida fue una casualidad sali del dentista extresadisimo ya que por fin me decidi a colocarme impantes y disponer de una nueva boca .Porque lo explico necesitaba comer bien despedirme bien de esta dentadura que me ha acompañado 64 años . Paseaba por la barriada y de pronto vi el restaurante caray me impacto el buen gusto grandes cristaleras con mucha decoracion de madera tiene un aire a restaurante frances con un cartel de bandera donde indica el año de fundacion 1954 de color verde hecho con muy buem gusto . Pense creo que aqui puedo comer bien ,en ese instante de reflexion sale dd su interior un señor mas o menos de mi edad y le pare , disculpe señor conoce el restaurante le pregunto esto porque estoy interesado en comer y me gustaria saber si es como presiento un buen restaurante con platos intensos vamos de aquellos que as de repetir y repetir ..pues si lo conozco pero no he comido aqui pero tiene muy buena reputacion de comer bien ..gracias por su ayuda y me didpuse a entrar y aqui empezo mi sueño es una delicia,un placer de ambiente poco ruido sin olores y un servicio exquisito con el que te puedes dejar llevar vamos un buen consejo de un experto es de gran ayuda . Os pongo varias fotos de lo que comi y la carta .No quiero dejarme nada porque impresiona su interior ese recogedor salon mesas bien adornadas con mantel y servilletas de ropa calidad y gusto sillas comodas y paredes decoradas con fotos cuadros con un gusto exquisito y unas vitrinas con carnes junto cocina que nada mas entrar ya os avisa aqui hay calidad ,os aconsejo reservar antes y hay cerca un buen parking con personal muy atento.
Restaurante con solera y carácter familiar (3ª generación), cocina tradicional con muy buenos productos de temporada y camareros (yo no vi mujeres) “de oficio”. Muy buena relación calidad precio en un ambiente clásico pero adaptado, con raíces vascas y guiños a la cocina catalana. Que esté situado en el barrio de Gracia, siempre suma. Muy buena opción tanto para ir con amistades, en familia o con tu pareja! Consejo: Reservad!
Lugar bonito, camarero muy amable. Recomiendo mucho el pulpo gallego y la tortilla rota.
Excelente todo un 10!! Comida servicio y Ambiente , seguro volveré!!
La verdad una maravilla de sitio y el profesional que nos atendió de 10 .hracisss volveremos
Excelente sabor de los alimentos. Éramos 6 personas y a todos nos gustaron los platillos que pedimos. Ambiente íntimo y sofisticado. Invita a quedarse. Y el servicio de Andrés ( Colombia ) de primer nivel. Lo recomendamos
Comimos deliciosos con una atención profesional. La relación calidad precio es más que adecuada. La calidad de los productos es muy buena y las elaboraciones, excelentes. Si quieres un huevo frito de verdad no dejes de venir, que en esas cosas tan sencillas se deja ver el buen hacer. Los camareros un amor: atentos, discretos, precisos vaya profesionales. El próximo cumpleaños volvemos seguro (y algún otro día también). Gracias
Es la primera vez que venimos y la verdad que nos ha sorprendido mucho. Tanto la atención como la calidad de la comida, ha estado de 10. Un trato muy agradable y cercano. 100% recomendable 😊 repetiremos!
Restaurante tradicional, con buena materia prima, tanto la carne como el pescado. Ambiente agradable y servicio muy profesional. Precio razonable, acorde con la calidad. Necesario en un barrio de Gracia, lleno de neobares y restaurantes de platillos a precios absurdos.
Ambiente agradable. Restaurante clásico del Barrio de Gracia,buen producto,cocina tradicional del norte de España, al pedir vino a copas te deja la botella abierta en la mesa para que te sirvas. Precio alto pero con buena calidad de producto.
Excelente restaurante ubicado en pleno barrio de Gracia. Dispone de una amplia carta con un producto fresco y bien elaborado. Recomiendo pedir el chuletón de 1kg. es sublime el gusto y lo bien preparado que viene aunque cualquiera de los platos de la carta también era sobresaliente. La carta de postre es muy extensa y te invita a volver de nuevo a este bonico, limpio y elegante restaurante. Lo recomiendo.
Fui a cenar con mi padre y estuvimos genial. La comida espectacular. Precio ya se sabe por el sitio que es pero no considera que sean precios excesivos. Pero vale la pena alguna vez así especial. La comida es de calidad. Además nos gustó el toque de chistorra que nos trajeron al principio junto a la bebida. Para picotear escogimos calamares romana que nos dieron alioli así que genial. Y también un pescadito parecido a las sardinas que estaba buenísimo. De plato principal, una sepia con setas que estaba impecable y una butifarra con patatas que también. De postre tarta de chocolate muy buena pero era muy difícil escoger porque creo que los postres que tienen son increíbles. La carta es muy completa y también costaba escoger. Me quedo con ganas de probar más y mejores platos.
Es realmente hostelería tradicional muy buen producto , servicio la decoración es nueva respeta y hace honor a lo que fue en otro tiempo. Buena vision conocen el negocio .
Como proveedor de este restaurante es difícil encontrar un cliente que exija los productos de temporada de la más alta calidad posible. Podéis estar seguros que cuándo vais al restaurante tenéis garantizados los mejores productos del mercado.
Todo increíble, la comida genial y la atención espectacular. Muchas gracias a Nick que nos atendió muy bien. Siempre atento y con mucha buena onda. Volveremos!!
Buen lugar para hacer una cena tranquila y familiar. La comida estuvo bien, y aunque los precios son algo elevados, las cantidades son generosas. A recomendar las múrgulas con salsa de foie, y la lubina al horno. El recuit y el flam de postre muy bien también.
Desde que fui por primera vez después de la remodelación soy una habitual. La amabilidad y la profesionalidad del equipo me hacen sentir como en casa. Producto de temporada y de calidad. Cocina sabrosa y al mismo tiempo delicada. Buenísimos ingredientes a los que saben sacarle partido. Siempre es un placer volver.
Cocina tradicional bien elaborada. El servicio bueno. Las raciones muy abundantes. Muy buen sitio para comer en gracia
Es un restaurante entrañable de los pocos que ya quedan de antes (años 1.950). Cocina mediterránea por excelencia. Hacen un menú diario a 13 euros que acostumbra a estar casi siempre excelente. Los ingredientes son del día y muy frescos. En el menú no aceptan tarjeta. A la carta si que la aceptan. El servicio es esmerado y atento. El dueño un hombre entrañable. Hace 20 años que voy con asiduidad. Nunca me han defraudado. Voy porque como muy bien. El vino tinto del menú no es peleón, esta bueno. Tiene tanto éxito que siempre hay mucha cola y también hay mucho ruido. Pero que esté muchos años en esta linea de dar bien de comer y a muy buen precio (el menú).
Un clásico en mayúsculas, sin modernidad, producto y sabor. Raciones generosas. Para gente que apriece el buen comer
Una cena agradable en buena compañía. Productos de primera calidad, con una presentación impecable. Buen servicio.
Comida exquista. Trato muy agradable. Algunas mesas estan muy cerca de las otras
Espectacular la comida, volveremos sin duda. Somos del norte de España y en este sitio se come igual de bien o mejor.
La comida es deliciosa, el servicio muy atento y el ambiente, agradable.
Restaurante con un ambiente clásico y acogedor, y un servicio excelente. Ofrecen comida casera de gran calidad. Recomendamos especialmente el rabo de toro y el rodaballo.
Resraurante perfecto para compartir un poco del País Vasco en Barcelona. El txuleton espectacular.
Hemos comido muy bien y la atención ha sido de 10.
Extraordinario , producto, servicio y propietario. Miguel, fue una agradable sorpresa saludarte y tener un día con alegría culinaria.
En el barrio de Gracia un lugar con mucha solera pero un menu muy actualizado. Se come genial. El servicio muy atento.
Restaurante tradicional (1954) reformado, cocina de fuego lento de la vieja escuela. Servicio en sala profesional y atento. Carta de vinos amplia con excelentes caldos, aunque un poco excesivos en precio. Muy recomendable.
Experiencia genial. Conocíamos el restaurante de hace años, previo al cambio y la renovación, y ha mejorado mucho. Comida de calidad, mucha variedad en la carta y el servicio muy bueno. Súper recomendable
Me encanta el restaurante Bilbao en Barcelona, es un sitio que se encuentra sin dificultad y no cuesta nada llegar. Lo mejor sin duda es su carta, que es tan amplia y variada que te dan ganas de volver una y otra vez para probarlo todo. Tienen una cocina que mezcla influencias internacionales con mucho acierto. En cuanto a los precios, me parecen bastante justos para lo que ofrecen; normalmente se puede cenar por unos 45-60 euros por persona, y además aceptan pago con tarjeta, así que no hay que ir con efectivo. Eso sí, es un lugar muy popular y siempre está lleno, así que recomiendo reservar mesa con antelación. Tiene un ambiente muy familiar y acogedor, ideal para ir con niños, y puedes ver cómo son sus platos a través de las fotos que publican en sus redes sociales.
Restaurante con muy buen servicio y calidad de los productos, es de los de “toda la vida”. Si esperas una decoración moderna o chic, con platos elaborados que no sabes lo que llevan, no es tu sitio. Sin embargo, si quieres un buen pescado, una buena carne y buen género ve sin lugar a dudas.
Nos ha gustado, mucho. Especialmente el trato. Maravilloso, nos han ayudado con el vino por cierto delicioso tal y como anuncian y muy bien de precio. El arroz muy correcto. El precio en relación a lo comido y bebido. Volveré. Recomendable.
Hoy estábamos por la zona y hemos ido a comer a este restaurante que recordaba de hace más de 20 años. Hemos comido súper bien y muy tranquilos hemos sido los primeros luego ya ha venido más gente. Hemos hecho un plato recomendado tomate 🍅 Raf con anchoas y medio plato de jamón todo muy bueno. De segundo yo Confit de pato k me encanta y mi pareja cogote de merluza al horno con patatas panaderas los dos platos estaban exquisitos. También descartar la buena atención de nuestro camarero amable y diligente. Ha sido un acierto volver y seguimos conservando el primer buena atención recuerdo del servicio la atención y la calidad de sus platos. Muchas gracias
Un restaurante elegante y con estilo propio, donde tanto la comida, el servicio y el ambiente van de la mano para brindar al comensal una experiencia extraordinaria. Hace falta más lugares así. ¡Muchas gracias!
Un restaurante de comida catalana y vasca. Se esmeran en brindar una atencion personalizada, aun considerando que eramos un grupo de 10 y cada uno pidio lo que le apatecía de la carta. No hubo demora. En mi caso un chuleton 10/10. Una carta de vinos corta, oero de calidad, incluyendo vinos del Priorat que no es tan frecuente encontrarlos en todos los restaurantes. En nuestro caso pedimos un tinto Salmos, 10/10.
Buen restaurante con buen servicio. Platos elaborados con materias de primera.
Disfrutamos de la cena de pescado (bastante variedad de pescados y estilos), bien fresco y sabroso: Lubina salvaje y cogote de merluza. La única pega fue el entrante de corazón de alcachofas (del Prat) con almejas: a pesar de ir durante la plena época de alcachofas, las alcachofas servidas en el entrante fueron de conserva y no fresca. Se notaba en el sabor y la textura. Volvería de todos modos para probar mas platos…y de carne. Precios razonables para un sitio mas bien elegante. Servicio atento, profesional y amable.
Fui por primera vez con mi mujer y la verdad que los platos que escogimos , estuvieron muy bien. El precio en algunos platos es alto. La calidad es muy buena.
Una gran reforma. Ahora con más espacio entre mesa y mesa y mucha más luz natural. El nuevo local, que incluye un comedor más y un celler en el sótano, se ha actualizado manteniendo un aire vintage. La cocina, que está abierta al primer comedor, sigue siendo impecable y la carta ha variado muy poco.
Muy a gusto. Materia prima y elaboración.
Fuimos una noche de viernes sin reserva y tuvimos la suerte de podernos quedar. Personal muy atento y comida exquisita. Sólo que el precio es algo elevado, aunque adecuado al lugar. Tienen una decoración entre clásica con mesas de toda la vida de madera con lámparas que parece que te miren desde el techo. Me quedé sin el recuit de drap!
Local cuqui, con servicio. Amable y un poco lento. comida correcta..precio un poco alto pero hay que admitir que estaba buena . no es barato para nada.. 5,60 una copa de vino ..6 euro un sorbete .. bueno…y la media de un plato son 18 ,25 en fin si puedes gastarte sin problema 60 por persona este es el lugar ideal y sale sin hambre y ha pasado un rato agradable
Lo recuerdo de hace años. Siempre fue bueno y sigue igual, pero algo modernizado. Pero lo considero caro. 5 comensales sesentones, 2 hombres y 3 mujeres. A 56€ por cabeza. Ellos mismos ya te dicen si preguntas al reservar que de 60 a 65€.
Hacía tiempo que quería venir a este restaurante y, aunque la calidad de los platos nos gustó, la experiencia quedó empañada por la larga espera: más de 1 hora y 30 minutos hasta que llegó el primer plato. Durante ese tiempo pedimos unas olivas para entretener la espera y nos sorprendió que las cobraran a más de 6€, cuando podrían haber tenido un detalle con los clientes en una situación así. Entendemos que en agosto puede haber mucha afluencia, pero una atención más cuidada habría hecho la espera más llevadera. Una lástima, porque la comida y los postres estuvieron a la altura, pero la gestión del servicio deja mucho que desear.
Pues no cumplió la expectativa que tenía, no me gustó. Comimos arroz caldoso con sepia y cigala y estaba bastante insípido. Algo similar con el rabo de toro, tampoco me gustó mucho, además era todo hueso. Por lo poco que me gustó obviamente me pareció caro. Así que no volveré. Eso sí, camareros educados
Me sabe muy mal escribir esta reseña porque este restaurante me encantaba, la atención sigue siendo fantástica pero la comida no. Fuimos un grupo y todos coincidimos....pedimos dos chuletones muy hechos y venían sangrando, lo pasaron otra vez a cocina al quejarnos y quedó como en la foto. Algunos compañeros que pidieron arroz lo calificaron de "normalito" y el jamón como lo diría... no se corresponde con lo esperado. Deseo que mejoren en cocina y vuelva a ser como antes para poder volver, de momento este no será el caso.
Un restaurante en el corazón del barrio de Gracia muy emblemático, al menos para mí. Si bien es cierto que llevaba muchos años sin ir, A veces los recuerdos te pueden traicionar, ya que salí algo decepcionada. La comida bastante bien, pero el precio algo caro. Quizás vuelva a ir, pero sin tantas expectativas y a ver que tal resulta.
Lástima que ya no es lo que fue. Siguen manteniendo buena calidad en la materia prima (que no excelente) y buen servicio, pero al igual que le han lavado la cara al local, deberían haber revisado la cocina. La presentación de los platos es triste, carente de presencia y atractivo. Tampoco es correcto cobrar una media de 20€, por platos con la misma guarnición, fuese lo que fuese lo que escogieras de la carta.
Fuimos cuatro para hacer una celebración habíamos hecho una reserva, es un local pequeño para pocas personas quizá unas cuarenta, con suficiente espacio para acomodarse con biombos, plantas y luz natural además de la artificial. La atención y el servicio de camareros adecuada y correcta buen servicio. La comida de calidad, buena variedad en primeros y segundos platos y carta de vinos, cavas y postres también. El precio también me pareció adecuado por lo que consumimos.
Fuimos con unos amigos que lo conocían. Parece que han tenido días mejores. Algunos platos estaban bien o muy bien, como las cocochas o el tronco de merluza y otro mal o muy mal como un infame pulpo a la gallega, duro no, lo siguiente, indomable.
Hacía tiempo que quería venir a este restaurante y, aunque la calidad de los platos nos gustó, la experiencia quedó empañada por la larga espera: más de 1 hora y 30 minutos hasta que llegó el primer plato. Durante ese tiempo pedimos unas olivas para entretener la espera y nos sorprendió que las cobraran a más de 6€, cuando podrían haber tenido un detalle con los clientes en una situación así. Entendemos que en agosto puede haber mucha afluencia, pero una atención más cuidada habría hecho la espera más llevadera. Una lástima, porque la comida y los postres estuvieron a la altura, pero la gestión del servicio deja mucho que desear.
Hoy no han estado a la altura y lo saben!! La comida es muy buena pero hoy el servicio de cocina se ha atragantado. Éramos un grupo y hemos pedido varios platos duplicados para compartir pero solo llegaba uno y al cabo de mucho rato, el otro. Entre los primeros y los segundos ha pasado 1 hora y varios platos no han llegado y media hora después los hemos anulado. Finalmente para disculparse nos han invitado a trufas ( cutre ) y en la cuenta nos añadían 1 botella de vino de más. En fin. Una decepción.
Había decido no escribir pero finalmente para quedarme tranquilo conmigo mismo, lo hago. No sé si sirve para algo. El pasado 20.11, a mediodía estuve con familiares, eramos cuatro en el comedor interior. Camarero: GENIAL. Comida bien presentada pero mediocre. Rabo de toro poco cocinado, la carne debe desprenderse del hueso y ser melosa, todo lo contrario, como no sé despegaba allí se quedó y la salsa acuosa y..., bueno una lastima. El arroz, idem. de las mismas, no tenía nada de gracia, insulso total, el caldo era un aguilla con un poco sabor, la esqueixada ¿? y el resto, anterior o posterior, en la misma línea. Lo lamento, otras veces la experiencia fue distinta y por eso elegí este restaurante. Me alegro por los que reseñan una buena experiencia, yo considero que tiré el dinero y mi ilusión por elegirlo.
La comida no esta mal pero ni mucho menos vale la pena pagar el precio desorbitado de los platos. El trato ha sido deplorable, errores en los platos, la cuenta también errónea…. Estuvimos esperando mas de 2h entre los entrantes y que nos llevaran los segundos platos. Última vez que voy, servicio pésimo y sin disculpas por parte de nadie.
Este solía ser uno de nuestros restaurantes favoritos en Barcelona. En el pasado, la comida era exquisita, el servicio merecía un diez, y la atmósfera solía ser muy relajante. Lamentablemente, nuestra última visita resultó profundamente decepcionante, hasta el punto de que nos resultará muy difícil considerar volver. Es probable que haya habido un cambio de gestión, ya que la experiencia actual no refleja en absoluto la que recordábamos, y además no reconocimos a ninguna cara conocida entre el personal. Nos encontramos con un servicio pésimo y desorganizado, y un ambiente que, definirlo como caótico, es un eufemismo. Los camareros gritaban en la sala y los cocineros entraban y salían de la cocina constantemente, contribuyendo a un nivel de ruido excesivo y perturbador. Un episodio en particular nos llamó la atención: pedimos una botella de vino blanco, y para nuestra sorpresa, la camarera la abrió y la sirvió sin ningún tipo de cuidado ni presentación, algo inaceptable para un vino de su categoría. Para un restaurante de este calibre, con un precio medio-alto donde uno puede gastar fácilmente 60€ por persona, lo mínimo que se espera es un servicio impecable, que lamentablemente brilló por su ausencia.
Clientes ninguneados. No voy a poder valorar la comida porque no hemos podido probarla. Teníamos reserva a las 14.30 hoy 23 de marzo. Al llegar, nadie nos atendía hasta que ha aparecido un hombre de avanzada edad que nos ha dicho que tendríamos que esperar un poco. A los 10-15 minutos de espera de pie, y después de preguntar a varios empleados, uno nos ha explicado que iban a ser un mínimo de 20 minutos porque “llovía mucho y había mucha gente que había entrado a comer”, señalando la que tenía que ser nuestra mesa, a la que acababan de llevar el plato principal. No hay que ser muy listo para saber que en 20 minutos no iban a acabar y hemos decidido irnos pese a que nos insistían que solo falta un “poquito”, pero que seguro que era un mínimo de una hora respecto a a la hora reservada. En resumen, han ocupado nuestra mesa (que además estaba la primera en el libro de reservas) con otros clientes, esperando que nosotros tragáramos con la espera y así doblar mesa. Me parece un trato lamentable hacia unos clientes que han seguido las normas de reserva con respecto a otros que han aparecido de repente. Además, tenían dos mesas de dos comensales vacías (éramos tres), y en ningún momento han hecho ademán de buscar una solución. Me imagino que si el local responde a esta opinión, dirán que esas mesas estaban reservadas PERO ES QUE LA NUESTRA TAMBIÉN LO ESTABA Y LA LLENARON CON OTROS CLIENTES. Como podréis imaginar, no pensamos volver
Ayer por la noche, el restaurante estaba totalmente vacío puesto que era muy temprano, y decidimos entrar a Bilbao a por una crema catalana. Le consultamos al mozo si había crema catalana y nos comentó que sí. Dado que ya habíamos cenado era lo único que íbamos a consumir. Por este motivo, nos dijo que no podríamos sentarnos. Comentó que no le sabía bien, pero no podíamos. Si bien el mozo fue cordial, la decisión de rechazar a dos comensales que únicamente estarían entre diez a quince minutos no me parece la acertada. Entiendo que si el restaurante estuviese a tope me digan esto, pero siendo que se encontraba vacío fue realmente decepcionante. No es la atención al cliente que imaginaba cuando lo veía de afuera.
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Carrer del Perill, 33, Gràcia, 08012 Barcelona
Carrer del Perill, 33, Gràcia, 08012 Barcelona
# Bilbao Restaurante: Un Viaje Gastronómico al Corazón de Gràcia, Barcelona
Barcelona, una metrópolis vibrante donde la historia se entrelaza con la modernidad, es también un epicentro culinario que atrae a paladares de todo el mundo. Dentro de esta ciudad cosmopolita, el barrio de Gràcia se erige como un universo aparte, un enclave con alma de pueblo, calles encantadoras y una oferta gastronómica tan diversa como auténtica. Es en este escenario donde encontramos Bilbao Restaurante, situado en Carrer del Perill, 33, un establecimiento que, por su nombre y ubicación, promete una experiencia que fusiona la esencia local con ecos de la rica tradición culinaria del norte de España.
Este artículo invita a un recorrido detallado por lo que representa Bilbao Restaurante en el entramado de Gràcia, explorando no solo su posible oferta, sino también el profundo contexto cultural, histórico y gastronómico que lo rodea. Nos adentraremos en la historia del barrio, la influencia de la cocina vasca en Cataluña y la promesa de una experiencia culinaria que va más allá de un simple plato.
Para comprender plenamente el encanto de Bilbao Restaurante, es fundamental sumergirse en la atmósfera de Gràcia. Este barrio, que hasta finales del siglo XIX fue un municipio independiente de Barcelona, conserva un carácter distintivo que lo diferencia del resto de la ciudad. Sus calles estrechas, plazas arboladas y un ritmo de vida pausado le otorgan una identidad de "pueblo" que sus residentes y visitantes valoran profundamente.
Históricamente, Gràcia fue un asentamiento agrícola y posteriormente industrial, con una fuerte identidad obrera y cultural. Su independencia se reflejó en una marcada personalidad, que perdura hasta hoy. Sus plazas, como la Plaça del Sol, la Plaça de la Vila de Gràcia (con su emblemático campanario) o la Plaça de la Revolució, son los verdaderos corazones del barrio, puntos de encuentro donde la vida local bulle desde la mañana hasta bien entrada la noche. Aquí, los vecinos se reúnen para tomar el vermut, los niños juegan después del colegio y los artistas callejeros a menudo amenizan el ambiente. Esta vitalidad comunitaria es el telón de fondo perfecto para un establecimiento como Bilbao Restaurante.
El Carrer del Perill, donde se ubica el restaurante, es una de esas calles gracienses que, aunque no tan famosas como las grandes vías comerciales, encapsula la esencia del barrio. Es un lugar donde conviven pequeños comercios, talleres artesanales y otros establecimientos de hostelería, creando un mosaico de vida cotidiana que invita a la exploración. La proximidad a arterias principales como la Gran de Gràcia o la Via Augusta, sin perder la tranquilidad de una calle interior, es una de las ventajas de esta ubicación.
La cultura de Gràcia es efervescente. Es conocida por sus fiestas mayores en agosto, donde los vecinos decoran las calles con ingenio y creatividad, transformando el barrio en un espectáculo visual y festivo que atrae a miles de personas. Además, Gràcia es un hervidero de creatividad artística, con teatros independientes, galerías de arte, cines de autor y una gran cantidad de librerías y tiendas de diseño. Este ambiente bohemio y culturalmente rico se extiende también a su oferta gastronómica, que va desde los bares de tapas tradicionales hasta restaurantes de cocina internacional y propuestas innovadoras. Bilbao Restaurante, con su arraigo en esta zona, se inserta en una tradición de establecimientos que valoran la calidad, la autenticidad y la conexión con la comunidad local.
El nombre "Bilbao Restaurante" no es una elección casual en el contexto gastronómico español. Bilbao, capital de la provincia de Vizcaya en el País Vasco, es sinónimo de una de las cocinas más prestigiosas y reconocidas de España y del mundo. La gastronomía vasca se distingue por su profunda tradición, la calidad excepcional de sus productos del mar y de la tierra, y una filosofía culinaria que valora tanto la innovación como el respeto por las recetas ancestrales.
La cocina vasca es célebre por su sencillez aparente y su sabor profundo. Platos emblemáticos como el bacalao al pil-pil, la merluza en salsa verde, el marmitako (guiso de bonito), los txuletones de carne roja a la brasa o la infinidad de pintxos que adornan las barras de los bares, han trascendido fronteras. Esta tradición se ha exportado a otras ciudades españolas, y Barcelona, como centro neurálgico del Mediterráneo, ha sido siempre un puerto de entrada para diversas influencias culinarias, incluida la vasca.
Un restaurante que lleva el nombre de Bilbao en Barcelona sugiere una promesa: la de traer un pedazo de esa rica cultura gastronómica al corazón de Gràcia. Esto no implica necesariamente una reproducción exacta de un restaurante bilbaíno, sino más bien la adopción de su espíritu: el énfasis en la materia prima de primera calidad, la elaboración cuidada, la calidez en el servicio y la importancia de la comida como un acto social y de disfrute compartido.
Podríamos esperar que Bilbao Restaurante, consciente de la reputación que evoca su nombre, ofrezca una selección de platos que honren la cocina vasca, quizás con un toque catalán o mediterráneo, fusionando lo mejor de ambos mundos. La presencia de productos frescos, tanto del mar como de la huerta, sería una señal de su compromiso con la calidad. El pescado y el marisco, pilares de la cocina vasca, podrían tener un papel protagonista, así como las carnes rojas preparadas con maestría. La cultura del pintxo, aunque más asociada a los bares, podría inspirar aperitivos o entrantes que permitan a los comensales probar diferentes sabores en pequeñas porciones.
Más allá de los platos específicos, el nombre Bilbao también evoca una atmósfera. Los restaurantes vascos suelen caracterizarse por un ambiente acogedor, a menudo con un toque rústico pero elegante, donde la madera, la piedra y los colores cálidos predominan. Un servicio atento pero discreto, que invita a la conversación y a la relajación, es también parte de esta experiencia. En Gràcia, un barrio que valora la autenticidad, un establecimiento con esta impronta encontraría su lugar natural.
Imaginar la experiencia en Bilbao Restaurante es conjugar la esencia vasca con el espíritu de Gràcia. Al cruzar la puerta de Carrer del Perill, 33, uno esperaría ser recibido por un ambiente que invite a la calma y al disfrute. Un espacio que, sin caer en artificios, refleje un respeto por la tradición y la calidad.
El diseño interior podría inclinarse hacia una estética que combine elementos clásicos con toques contemporáneos. Maderas oscuras, mantelería impecable, una iluminación cálida y obras de arte o fotografías que evoquen paisajes vascos o escenas de la vida en Barcelona podrían contribuir a crear una atmósfera distintiva. La disposición de las mesas, quizás con espacios más íntimos para cenas especiales y zonas más abiertas para grupos o comidas informales, permitiría adaptarse a diferentes ocasiones.
En cuanto a la propuesta culinaria, y sin inventar detalles específicos del menú de Bilbao Restaurante, podemos inferir que la base de su éxito radicaría en la selección de la materia prima. En Barcelona, la proximidad al mar y a ricas zonas agrícolas garantiza acceso a productos frescos y de temporada. Un restaurante con el nombre de Bilbao probablemente priorizaría ingredientes de primera, ya sea pescado y marisco del Mediterráneo o del Cantábrico, carnes de origen controlado o verduras de proximidad.
La carta podría estructurarse en torno a entrantes que inviten a compartir, como unas croquetas caseras, una ensalada de temporada con productos de la huerta, o incluso una reinterpretación de algún clásico vasco. Los platos principales podrían incluir opciones de pescado fresco del día, preparados a la plancha, al horno o con alguna salsa tradicional. Las carnes, especialmente las rojas, podrían ser protagonistas, cocinadas a la perfección para realzar su sabor natural. No faltaría una selección de postres caseros, que pongan el broche de oro a la comida, quizás con toques de la repostería vasca o catalana.
La bodega sería otro pilar fundamental. Una buena selección de vinos, con especial énfasis en denominaciones de origen españolas, incluyendo caldos del País Vasco (Rioja Alavesa, Txakoli) y de Cataluña (Penedès, Priorat), complementaría a la perfección la oferta gastronómica. El personal de sala, conocedor de la carta y de la bodega, podría guiar a los comensales en sus elecciones, ofreciendo un servicio profesional y cercano, en sintonía con la hospitalidad que caracteriza tanto a vascos como a catalanes.
La experiencia en Bilbao Restaurante no sería solo una cuestión de comida, sino también de ambiente. En Gràcia, la comida es un acto social, una excusa para reunirse, conversar y disfrutar. El restaurante, ubicado en una calle con historia, se convertiría en un punto de encuentro para vecinos y visitantes, un lugar donde la tradición culinaria se celebra en un entorno auténtico y acogedor. Las sobremesas, tan arraigadas en la cultura española, podrían extenderse con una buena conversación y una copa, disfrutando de la tranquilidad que, a pesar de estar en Barcelona, Gràcia sabe ofrecer.
Gràcia no solo es un barrio con historia y carácter, sino también un referente gastronómico en Barcelona. Su diversidad culinaria es una de sus mayores riquezas. Desde pequeños bares de tapas que llevan décadas sirviendo las mismas delicias, hasta restaurantes de autor que experimentan con nuevas técnicas y sabores, pasando por una gran variedad de opciones internacionales. En este vibrante ecosistema, Bilbao Restaurante tiene la oportunidad de consolidarse como un referente para aquellos que buscan una experiencia culinaria arraigada en la tradición y la calidad.
La ubicación del restaurante en Carrer del Perill, 33, lo sitúa en el corazón de la vida cotidiana de Gràcia. Esto significa que no solo atraerá a turistas y visitantes que buscan explorar la oferta gastronómica del barrio, sino también a los propios vecinos, quienes valoran los establecimientos que se integran en la comunidad y ofrecen una propuesta honesta y de calidad. La lealtad de la clientela local es un activo invaluable en un barrio como Gràcia, donde las relaciones personales y la proximidad son fundamentales.
Además de la comida, la experiencia en Bilbao Restaurante se enriquecería con la posibilidad de explorar los alrededores. Antes o después de la comida, los comensales pueden pasear por las encantadoras plazas de Gràcia, descubrir sus tiendas de diseño independiente, sus librerías o disfrutar de un café en alguna de sus muchas terrazas. La proximidad a puntos de interés cultural y comercial añade un valor extra a la visita al restaurante, convirtiéndola en parte de una jornada más amplia de descubrimiento de uno de los barrios más queridos de Barcelona.
Bilbao Restaurante se encuentra en Carrer del Perill, 33, en el distrito de Gràcia, 08012 Barcelona. Su ubicación es céntrica dentro del barrio, lo que facilita el acceso tanto para residentes como para visitantes.
Transporte Público: Gràcia está muy bien conectada con el resto de Barcelona a través de diversas líneas de metro y autobús.
A Pie o en Bicicleta: Dada la naturaleza de Gràcia, con sus calles peatonales y su ambiente de pueblo, caminar o usar la bicicleta es una excelente opción para llegar al restaurante y explorar los alrededores. El Carrer del Perill es una calle tranquila, ideal para un paseo relajado.
Coche: Si bien Gràcia es un barrio con calles estrechas y algunas zonas peatonales, existen parkings públicos en las inmediaciones que facilitan el acceso en coche. No obstante, el transporte público es la opción más recomendable para evitar problemas de aparcamiento.
Bilbao Restaurante, en Carrer del Perill, 33, se presenta como un punto de encuentro donde la rica tradición culinaria vasca y el espíritu acogedor de Gràcia convergen. Su nombre evoca una promesa de calidad, de respeto por el producto y de una experiencia gastronómica auténtica que resuena con la reputación de la cocina del norte de España. Ubicado en uno de los barrios más carismáticos de Barcelona, este establecimiento tiene el potencial de ofrecer no solo una comida excepcional, sino también una inmersión en la cultura local y en la calidez de su gente.
Para aquellos que buscan una experiencia culinaria que combine la esencia de la tradición con el ambiente vibrante de un barrio con alma, Bilbao Restaurante en Gràcia se perfila como un destino ineludible. Es una invitación a disfrutar de la buena mesa en un entorno que celebra la historia, la cultura y la vida social, haciendo de cada visita una ocasión memorable.
Gràcia, más que un barrio, es un estilo de vida. Este distrito de Barcelona, que en su día fue un municipio independiente, ha sabido conservar un carácter único que lo distingue del resto de la ciudad. Para quienes buscan establecerse en Barcelona, Gràcia ofrece una combinación inigualable de encanto, comunidad y una vibrante oferta cultural y gastronómica. Si estás considerando hacer de Gràcia tu hogar, esta guía te proporcionará una visión completa de lo que significa vivir aquí.
Gràcia se caracteriza por ser un barrio de contrastes: un oasis de tranquilidad con ritmo de pueblo, enclavado en la efervescente Barcelona. Sus calles estrechas y peatonales, sus plazas arboladas y su arquitectura distintiva le otorgan un aire bohemio y auténtico. Es un barrio eminentemente residencial, pero con una intensa vida comercial y una oferta de ocio y cultura que atrae tanto a sus habitantes como a visitantes. Su carácter mixto, que equilibra la vida local con la actividad turística y comercial, lo convierte en uno de los distritos más deseados de la ciudad.
El perfil de los residentes de Gràcia es tan diverso como el propio barrio. Atrae a una mezcla ecléctica de personas, lo que contribuye a su ambiente dinámico y abierto:
Esta mezcla demográfica fomenta un fuerte sentido de comunidad, donde los vecinos se conocen y participan activamente en la vida del barrio.
El mercado inmobiliario en Gràcia es uno de los más valorados de Barcelona, reflejando su alta demanda y su atractivo.
Gràcia goza de excelentes conexiones con el resto de la ciudad, lo que facilita la movilidad de sus residentes.
Vivir en Gràcia significa tener una amplia gama de servicios a poca distancia, contribuyendo a una alta calidad de vida.
El ambiente de Gràcia es uno de sus mayores activos, ofreciendo una combinación equilibrada de tranquilidad y actividad.
Gràcia es ideal para aquellos que buscan:
En definitiva, Gràcia es un barrio para quienes desean experimentar la verdadera esencia de Barcelona, combinando la efervescencia urbana con la calma de un pueblo con alma propia.
14 may. 2026, 21:00
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18 may. 2026, 20:00
Sala Razzmatazz 2
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edificio en Barcelona
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Historic building in Barcelona (Catalonia)
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