55 Pasos
La Coruña
Horario de 55 Pasos
Sobre 55 Pasos
En 55 Pasos, ubicado en A Coruña, te invitamos a disfrutar de una experiencia gastronómica única y relajada. Nuestro acogedor local, cerca de la Plaza de María Pita, ofrece un ambiente íntimo y una decoración con encanto. Nos destacamos por nuestra cocina de producto, elaborada con gran sensibilidad...
En 55 Pasos, ubicado en A Coruña, te invitamos a disfrutar de una experiencia gastronómica única y relajada. Nuestro acogedor local, cerca de la Plaza de María Pita, ofrece un ambiente íntimo y una decoración con encanto. Nos destacamos por nuestra cocina de producto, elaborada con gran sensibilidad, y una excelente selección de vinos naturales, considerada una de las mejores de España. El servicio es cálido y personalizado, donde te recibirán con una sonrisa y dedicación, haciéndote sentir como en casa. Ven a 55 Pasos y déjate sorprender por nuestra propuesta culinaria y vinícola.
Qué dicen los clientes de 55 Pasos
55 Pasos ofrece una experiencia gastronómica íntima y acogedora, destacando su cocina elaborada con cariño y productos de calidad. Los clientes elogian el trato amable y personalizado de Nataly, así como la excelente selección de vinos naturales. Ideal para disfrutar sin prisas.
Platos populares
Ideal para
Tip: Ten en cuenta que la experiencia en 55 Pasos es para disfrutar sin prisas, pudiendo durar más de tres horas. Ideal para una cena relajada y degustar vinos.
Qué ver cerca de aquí
Datos de Wikidata
Explora los alrededores de 55 Pasos
55 Pasos se encuentra en La Coruña, rodeado de lugares de interés cultural e histórico. Estos son algunos de los puntos más destacados en las inmediaciones.
Patrimonio Histórico
- Colegiata de Santa María del Campo (A 126m) — bien de interés cultural bien de interés cultural
- iglesia de Santiago (A 166m) — La Coruña bien de interés cultural
Museos
- Colección de Reloxos (A 133m) — museo en Galicia
- Museo de Arte Sacra de Santa María do Campo (A 136m) — museo en Galicia
Otros Lugares de Interés
- Q131295386 (A 66m)
- Casa Cornide (A 110m) — edificio de estilo barroco situado en La Coruña
- Casa Rey (A 126m) — edificio en La Coruña, España
- Monumento a María Pita (A 127m) — (1998) obra de José Castiñeiras Iglesias
- Palacio municipal de La Coruña (A 131m) — edificio sede del Ayuntamiento de La Coruña
- Sala de Lectura de la Comandancia de Obras Nº 4 de A Coruña (A 164m) — biblioteca en España
Datos de Wikidata
Preguntas frecuentes sobre 55 Pasos
Opiniones de 55 Pasos La Coruña
55 pasos no es un restaurante, sino los escalones que hemos de subir para poder acomodarnos en las inmediaciones de nuestra señora del Rosario y, llegar a este enclave que, a mi modo de entender la buena mesa, hará las delicias de aquellos que aún encuentren en el placer en saborear los acentos y sensaciones de la gastronomía como arte en sí misma. No es un local de comidas, es una experiencia de matices pausados para compartir con aquellos que sepan apreciarlo. 55 pasos es una experiencia de sutilezas y como tal, se ha de degustar con mesura y cariño, porque en ese saloncito, desde que se abre el telón, se pone el corazón en la mesa y se impregna de alma el restaurante. El concepto está totalmente estudiado y alimentado con mimo. Se trata de una propuesta sensorial diferente, que respeta la tradición de los rituales y la buena mesa y adereza los toques de inspiración de las cocinas más auténticas y carismáticas del panorama mundial. Un concepto claramente innovador que permite libertad y variabilidad de carta. Un modus operandi que nos transporta a enclaves de las ciudades más cosmopolitas y se torna un sello de calidad y tesoro para nuestra ciudad. Opinión totalmente personal basada en mis preferencias, por supuesto. Una experiencia de amor al buen saber hacer, matices y cultura, en un ambiente recogido y claramente acogedor y coqueto. Un concepto para llevar la experiencia gastronómica al siguiente nivel, guarnecidos por los susurros de la ciudad vieja, al cobijo de las recomendaciones de Natalie y Balazs Creo que los espárragos son uno de los bocados más maravillosos que he tenido el honor de probar. Las historias que Natalie relata mientras nos presenta los platos realizan un maridaje perfecto oara la ocasión y elevan la experiencia. Os recomiendo dejaros asesorar y saborear cada detalle. ♡♡
Lo primero decir que la comida es espectacular!!! Cuidada y mimada al detalle. Calidad precio más que justa. La atención a los clientes es maravillosa, y están pendientes en todo momento de que la experiencia en su local sea perfecta. Desde luego, repetiremos. Para mí, de los mejores de la ciudad sin lugar a duda.
Increíble experiencia! Platos exquisitos, nos explicaron con detalle cada plato y sus ingredientes, al igual de como se hizo el plato o/u procedencia. Volveremos sin duda
Preparaciones sencillas con producto de primera calidad. Sí, son muy lentos, y los precios un poco altos, pero sabíamos a dónde veníamos. Recomendable probar la experiencia al menos una vez, a nosotros nos ha gustado.
Local pequeñito, acogedor y muy bien atendido. El pan y aceite debería ser un obligatorio en el colegio. Anchoas sobre tostada, burrata y tomate, bonito, carrilleras y salmonete. De postre, torrija exquisita y una copita de vino dulce. Todo bien rico. El cortado, finalmente llegó y mereció la pena esperar por él. Habrá que probar la chuleta. Salud!
Fuimos por casualidad y la verdad fue un acierto.55 pasos es uno de esos restaurantes que no dejan indiferente a nadie.Segun entras por la puerta ya notas el cariño que han puesto los propietarios para que te sientas como en casa.La amabilidad y simpatia tanto de la camarera como del cocinero,la música de fondo(rock clasico en volumen bajito),la decoracion,la personalizacion de los platos,(el propio cocinero nos conto que segun veia el perfil de cliente trabajaba el producto de una manera u otra)... Respecto a la comida,nosotros pedimos 4 platos: 2ostras (espectaculares,la manera de cocinarlas con toques asiaticos son 100% recomendable) Amanita cesarea Carneiros (la salsa estaba riquisima) Caballa(todo un acierto pedirla,muy bien preparada con una rica guarnicion de berenjena a la brasa) Postre torrija a la hungara(se sirve caliente y esta realmente rica) Todo esto mas una botella de godello nos costo sobre unos 80€ y comimos dos personas. Aunque no es barato creo que merece realmente la pena, ya que a parte del que el producto es de buena calidad ,se ve el trabajo que lleva detras. 100% recomendable. Volveremos!
Tras 55 minutos buscando aparcamiento, 55 palabras valieron para tomar esta decisión: hoy cenamos ahí, aunque sea en la terraza. 55 ideas, presagios o conjeturas de lo que nos darían para cenar; 55 veces me confundí. 55 pasos o escalones separan la brigantina plaza de María Pita respecto a este restaurante homónimo. Homónimo no por lo de María Pita, sino por lo de los "55 pasos". No sé qué opinaría San Pedro, quizás estaría de acuerdo conmigo. No hace falta morir para subir al cielo; "55 pasos" bastan. Al no tener reserva cenamos en la terraza en donde las posibilidades para comer son muy reducidas. Situación que sabíamos de antemano ya que había sido propiamente comunicada. Después de lo que habíamos oído de este coqueto restaurante del centro de A Coruña, no podíamos irnos sin recorrer esos "55 pasos". Una cerveza para refrescarnos el gaznate. Por suerte llegamos pronto. La terraza de tres mesas y dos sillas se llena enseguida. Nataly, dueña junto al chef, nos trató prodigiosamente durante toda la jornada. Queríamos vino. - ¿De qué características? - preguntó ella. La respuesta, tintada de pedantería (como quizás toda las redichas y palpitantes conversaciones en las que se habla sobre vino), fue digerida con estampa divina. Ella obró el milagro. Nos trajo una botella de Prádio; un mencía de 2021 D.O. Ribeira Sacra. Brutal. Siendo Nataly el arcángel, su compañera en la sala se erige como un Ángel de la guarda, siempre atenta con nosotros y protectora. Nos hubiese gustado probar algunos platos más. En la terraza te sientes fuera de la experiencia tan "golosa" que parece estar sucediendo en el interior. Los tiempos de espera son largos, es cierto, pero nada que no te hayan avisado antes. La cocina es abierta. Ves al único chef y propietario trabajar con sosiego y destreza. La prisa no parece que la lleve encima. Un acto de generosidad para con todos aquellos que nos dedicamos a la industria: sin sudar, sin gritar y sin partirte el lomo, también se saca un negocio adelante. Gozosa oferta gastronómica basada en la temporalidad, el producto y la sencillez. El pan de masa madre de una panadería cercana acentuaba tu apetito. El aroma de la oliva al mojarlo y tragarlo. La cecina de León, del mejor león: un león de ganadería extensiva, un león que no ha corrido en exceso, alimentado con los mejores pastos; un león muy de Castilla. Suave, fresca, joven, tierna, jugosa, sápida. El rillette de pato tan sencillo como se debe. Un buen pato, con su buena grasa, y con complejo de soso. Sabe a lo que es. No lo adornan las especias. Eso sí, su compañía es magnífica. Kimchi casero para añadir esas notas especiadas que sus amantes echaron de menos. La berenjena sabe a Asia. dulce, salada, agria, ácida, amarga y humami es una explosión de sabores en la boca. Por otro lado, balanceados con gusto y sin picante. El Otoro al desnudo. Acompañado de wasabi desnudo. Ahumado con Soja añejada en barrica. Un plato atractivo por su desnudez. Quizás se pueda abrigar un poco más o vender a precio de coste. Terminamos, tiempo después, con las mejores calabazas asadas que he comido nunca. La codorniz a la que acompañaban estaba rica: la pechuga en su punto exacto, la pata, en mi opinión, un punto por debajo del tiempo necesario. El conjunto del plato es suculento. Si no soy un amante de las aves de caza, soy un amante de las demi glace. ¡Qué textura, qué cremosidad, qué placer tan divino! Una aventura bien orquestada, un recorrido bien sazonado. Celebramos mi cumpleaños. Yo no pagué la nota lo cual hizo de la travesía un transcurso divinizado. Volveremos por la experiencia completa. Gracias.
Había escuchado muchas historias de este lugar que despertaron mi curiosidad y como soy de Coruña aunque ya no vivo aquí decidí probar las navidades pasadas para "ver que se cuece". Absolutamente nada de lo que vivimos allí nos decepcionó, (fui con mi mujer y dos amigas) la comida y los ingredientes espectaculares, cuando parecía que nada podía superar al plato anterior... toma!...otra obra de arte!. La carta de vinos para marearse, vinos de aquí, de allá y del más alla todavía. El espacio encantador, muy "cuquiño" y los dueños además de ser majísimos al verlos trabajar entiendes porqué a veces definimos a una pareja como "equipo". Estas navidades cuando me he bajado en la estación de tren en vez de pensar en los riñones al jerez de mi madre he pensado en ellos. Así que ahí va la reseña... tarde pero bien merecida. Si has comido en este espacio no es que hayas tenido suerte, es que eres un privilegiado.
Eramos dos para comer y nos recibieron con gran amabilidad, pedimos varios entrantes entre ellos anchoas que estaban buenísimas, como plato principal el cerdo ibérico muy tierno, nos gustó mucho. Excelente preparación en los platos, hechos con mucho mimo. Lo recomendamos totalmente si quieres pasar una velada agradable y comer bien este lugar tiene mucho encanto. Volveremos🥰
Aún me siguen cayendo lágrimas pensando en la torrija que me comí. Ningún plato ha desmerecido. Asombrado por lo fantásticos que estaban los berberechos y la sorpresa del salpicón de bogavante. Recomendado, sin duda. Excelente atención y buenas recomendaciones. No puedo evitar opinar sobre los comentarios que destacan la lentitud de este restaurante... Las cosas que se hacen con cariño llevan su tiempo y además te avisan explícitamente que no son especialmente rápidos... pero el tiempo vuela escuchando la excelente playlist y disfrutando del entorno, o viendo cocinar al chef. Hemos disfrutado cada minuto...
Tuvimos la inmensa suerte de comer un día en que había muy pocos comensales así que, aprovechando la conjetura , hicimos lo que más nos gusta: pedir que nos diesen de comer, sin elegir, dejándonos sorprender y, vaya si lo hicieron. Estábamos saliendo de pandemia, todo era raro pero aquí nos sentimos en la casa de alguien que tiene gusto por recibir a "extraños" en su casa y lo hacen especialmente bien. En su momento no escribimos ninguna reseña pero hoy nos hemos animado al recordar ese día con especial cariño. Esperamos repetir muy pronto.
Gracias por el súper buen rato que pasamos rodeados de productos de mucha calidad, bien preparados y unos vinos increíbles. Una de las comidas más relajadas, con cariño y buen rollo que tuvimos durante el largo puente de diciembre. Volvemos seguro y os recomendaremos mucho!!
55 Pasos es emblema del buen comer, usando los mejores ingredientes, siempre buscando sabor y autenticidad. Local de bandera con su apoyo ferviente al vino natural. Grandes personas detrás de este proyecto. Por muchos años más!!!
Me encantó todo! El espacio, la comida increíble, el trato una maravilla. No pudimos llegar puntuales y nos atendieron super riquiños, teníamos menú ya cerrado y estaba todo riquísimo! El pan, el aceite, TODO. Nos dejamos aconsejar para los vinos y genial también! Lo único que no me gusta es que han creado en mi la necesidad de volver! ;)
55 pasos, un lugar único en el que desconectar de verdad, una puerta abierta a quienes realmente estén dispuestos a disfrutar de la gastronomía y del vino de una manera auténtica, con producto de calidad y en estado puro . Lo mejor de este sitio es que siempre que voy me siento muy tranquila, ya que me recuerda que a veces las cosas hay que tomárselas con calma, lo que a menudo se olvida entre rutina y rutina, disfrutar de los tiempos muertos mientras me bebo una copa (o una botella) de un vino personalmente seleccionado por alguno de los trabajadores de este acogedor restaurante. Además, siempre que he ido (unas 4 veces aprox) he acabado charlando con la gente de la mesa de al lado, ya que el ambiente es cálido y sabes que allí te vas a encontrar buena gente, porque quien no va dispuesto a disfrutar al 100% como mucho va una vez, ya que la segunda se dará cuenta de que no es su sitio. Así que si te gusta comer bien, beber bien y olvidar las reglas y los tiempos, bienvenido al paraíso de los disfrutones. ¡No me cansaré de daros la enhorabuena por vuestro trabajo! Deseando volver.
Teníamos ganas de ir hacia tiempo y por fin fuimos a cenar. Ya desde que entras por la puerta te das cuenta que vas a vivir una experiencia que te va a dejar indiferente. La comida, la decoración y el ambiente y la amabilidad de los propietarios hacen que te sientas como en casa. Con cada plato que probamos, pedimos 3 platos para compartir y un postre, nos sorprendían con una cocina llena de sabor, con mucha personalidad y producto de primera calidad. Salimos del restaurante con una sonrisa de oreja a oreja y felices porque hacia tiempo que no disfrutábamos tanto en un restaurante. 100% recomendable y sin duda uno de mis restaurantes favoritos de Coruña.
Un diez. Con el añadido de que la lenta cadencia ayuda a disfrutar de comída y compañía, una noche maravillosa!!! Si no lo necesitas, deja tu móvil en casa!!
Las expectativas eran altas y las superaron totalmente. Tomamos varios platos para compartir y todo, sin excepción, exquisito. Increíble como unas zanahorias pueden estar taaaan buenas!! El local tiene mucho encanto, es acogedor y con personalidad propia, igual que sus propietarios. Nataly toda una profesional! Totalmente recomendable. Deseando volver!!
Cada visita a la casa de Nataly y Balász es una experiencia inolvidable. Recuerdo cada plato y cada copa de cada una de las tres veces que fui. Algo poco común. Seleccionan y tratan el producto con tal calma, detalle y generosidad, que sólo el cariño y la honestidad con que tratan al comensal pueden hacerle sombra. Este es un refugio para proveedores y restauradores tanto como para los clientes; donde se entiende, entre tanta prisa y simulacro, que el buen servicio se opone a lo servil; que el buen restaurante, restaura; y que aquí hemos venido a disfrutar #cocinasincaralladas
Es un sitio acogedor, con un servicio de 10 y una comida excelente. Para mi el mejor restaurante de Coruña.
Experiencia fantástica, 10 de 10 en todo. Fui con mis hijas para una celebración y no podía haber elegido mejor restaurante, para la ocasión. Sin duda mi favorito en A Coruña. Ah y ya no puedo decir que no me gustan las anchoas 🤣😍
Uno de los restaurantes que, sin duda, merece la pena probar en Coruña. Algo diferente. Recomendable.
Menú espectacular, además de un ambiente íntimo y muy tranquilo, la música acompaña muy bien 😊
Un placer disfrutar con calma y sin prisa de algo diferente. Salirse de lo corriente para una experiencia aún mejor es 100% recomendable. Y tomarse un momento para ver la complicidad y coordinación de Nataly y Balazs durante todo el proceso es ver cine en directo. Extraordinario!
He tardado un año en poder asistir al 55 Pasos por diversos motivos pero, en un rato libre que surgió y con un poco de suerte, he podido visitarlo por fin y la espera mereció la pena. Poco se puede añadir a las increíbles notas que ya poseen aquí las reseñas de este magnífico lugar que tenemos en la ciudad. Desde la decoración acogedora, una cocina abierta al ojo (algo que siempre me gusta es poder disfrutar del trabajo y arte de los demás), una atención cercana, amable y que solo puede ser superada por una comida simplemente deliciosa. Dejarse guiar por las recomendaciones del personal de primera es una obligación, como también lo es venir dispuesto a disfrutar de una experiencia culinaria de primera categoría mientras te sientes como en casa, entre sonrisas, vino y los aromas que desprenden la materia prima de mercado y de calidad absoluta que se sirve en este lugar. Acompañaría mi opinión con unas imágenes, pero creo que no harían justicia a las increíbles sensaciones que me ha dejado. Solo espero no tardar un año en volver. Gracias por tanto.
Cenamos con nuestros hijos adolescentes, y fue una experiencia maravillosa para los cuatro. Nos explicaron cada plato con tal amabilidad y detalle, que el mejor modo de resumirlo es AMOR por su proyecto. Productos de proximidad, o de productores artesanales, y una manejo técnico excelente. Y la torrija, imperdible.
Restaurante con un encanto especial, para disfrutar sin prisas. La comida estaba deliciosa y con una amplia carta de vinos. Su toque retro añade un encanto especial al local. Gracias a esa pareja encantadora que lo lleva por darnos un rato excelente. Sin duda volveremos .
Mi restaurante favorito de coruña, sin duda. Una experiencia culinaria, favorecida desde un primer momento por una atención delicada y exquisita. Explicación del producto y recomendaciones de una carta de vinos amplia, co posibilidad de probar vinos diferentes en copa. La comida espectacular , sabores intensos y distintos con toque húngaro, preservando calidad de producto local. Tomamos ostra rizada aliñada con salsa ponzu, carabineros, sesos, cecina, y raya. Que nadie dude ni un segundo en acercarse a probarlo.
Un sitio delicioso, con una atención dedicada, personal y atenta. La comida se hace esperar un poco, pero merece absolutamente la pena. Una cecina escandalosamente buena, un lenguado tremendo y una chuleta perfectamente asada y que se funde en la boca. La torrija, para repetir tres veces. Ojalá viviera en Coruña para venir más.
Un regalo para los sentidos! Restaurante único, acogedor, diferente, íntimo y delicioso. Una pareja encantadora con una propuesta elaborada con cariño, tiempo y calidad. Pocos platos pero con opciones para todos los gustos y unos vinos deliciosos! La cecina, las anchoas, la codorniz…cualquier plato es una delicia. Bravo chic@s, gracias por esta experiencia 💚
Cómo decía el maestro Jesulín de Ubrique, en dos palabras: IM-PRESIONANTE Carta con materia prima de altísimo nivel acompañándole además una técnica de elaboración digna de saborear… además de comida, le acompaña una carta de vinos de primerísima calidad. Esta vez nosotros nos decantamos por maridar la cena con Champagne. Un acierto y sin duda, volveré.
Un espectáculo para los sentidos en un ambiente familiar y distendido. Nataly y Balazs dirigen este pequeño restaurante donde el producto y el mimo y respeto con el que lo tratan conforman el eje de su filosofía. No hablaré de platos concretos pues con toda seguridad sufrirán variaciones cuando alguien o yo mismo vuelva a probarlos. Que decir de los vinos... Siempre merece la pena dejarse aconsejar por Nataly, será un acierto. Espero con ganas mi próxima visita.
Un gran descubrimiento. Llevo años con ganas de visitar este local y ha cumplido mis expectativas con creces. Es una experiencia para vivir con calma. Una carta corta pero donde no faltan sus clásicos que están muy buenos (destacaría los erizos, el atún y el pichón). La torrija estaba riquísima y el café fue el final perfecto. La atención ha sido un diez de principio a fin. Y que decir de la carta de vinos, tienes opciones para perderte y para todos los gustos. Recomiendo aceptar los consejos de Nataly y Bálazs. Volveré.
Una experiencia maravillosa. Hemos ido a cenar ayer y merece mucho la pena probar su menú. Todos los platos son increíbles y se nota que la comida está hecha con cariño. Además son muy amables y te explican cada producto a la perfección. Repetiremos sin duda :)
Un sitio con un encanto especial, se respira una tranquilidad increíble al entrar, la decoración, la música, el ambiente ... Unas pocas mesas alrededor de una barra y cocina abierta central, donde Balas y Nataly hacen de las suyas para hacerte sentir como en casa. Carta con productos de primera, sencillas elaboraciones pero con un toque personal que les da un giro especial a los sabores tradicionales. Vinos por copas con infinidad de sugerencias, actitud open mind y déjate llevar de la mano de Nataly. Muy recomendable! Por cierto, la torrija que no es torrija para volverse loco!
Fenomenal comienzo. Nuevo restaurante al que no hay que perder de vista. Muy buen producto y una cocina impecable. Imprescindible reservar, ya que el sitio es pequeño y trabajan sobre reserva. Trabajan con producto gresco, por lo que la carta va cambiando. En nuestro caso, noa coincidió con una ensaladilla de buey de mar fantastics, unos esparragos de primera y una caballa sublime y que si la encontrais en carta no podéis dejar de probarla. El goulash tambien muy bueno, y el postre, torrija, deliciosa. Para repetir muchas veces!
Reservamos para una celebración familiar y no pudimos escoger un sitio mejor. Nataly y Balazs nos hicieron sentir como en casa. Vinos estupendos y distintos, de pequeñas productoras, al alcance de todos los bolsillos. Una cocina de mercado basada en potenciar el sabor del producto con una técnica de cocinado impecable. El chuletón estaba increíble, creo que el mejor que he probado. Cuando se junta un buen producto con una buena técnica de cocinado solo puedes salir de allí deseando volver. ¡Felicidades!
Disfrutar sin prisas. La pasión que le ponen Nataly y Balzac a su negocio se nota en sus platos. 55 pasos es un paseo por diferentes lugares y estaciones, lleno de sabor y sorpresa. Sólo escuchar cómo Nataly te explica el menú hace que quieras probar toda la carta. El local te transporta a los años 70, cálido, acogedor y decorado con buen gusto. ¡Super recomendable!
Su propuesta se basa en producto y tiempo. El primero lo ponen ellos, tanto en calidad (esa cecina increíble que se deshace en la boca) como en originalidad (en ningún otro sitio pediría voluntariamente sesos) y conocimiento (sorprendentes algunos maridajes). El segundo es cosa del cliente. Te informan, sabes a lo que vas y asumes que van a ser lentos. A veces mucho, así que más vale que tengas buena conversación con tus compañeros de mesa. Pero lo haces porque en esta ciudad no hay otro restaurante igual. Y porque al final del trayecto hay una torrija a la húngara esperándote.
Quizá el local donde mejor se come de Coruña, conjugando una comida excelente con un punto de improvisación según mercado del chef Balac, qué aporta diversión y sorpresa, con unos vinos seleccionados por Natalie qué no te dejan indiferente en ningún momento. Por un precio razonable podemos disfrutar de la que yo definiría como la experiencia gastronómica más plena de Coruña.
Es una verdadera delicia, se nota todo hecho con amor y cariño. Se siente como estar cenando en casa de unos amigos. Son una pareja encantadora y tienen el mejor producto. El vino blanco es el mejor que he probado. La burrata, la cecina y la caballa de impacto ¡Muchas gracias y felicidades!
Ubicación muy buena. Acogedor con la cocina vista. El producto bien elaborado, contundente y con raciones grandes, quizá en exceso. La RCP de la comida es muy buena, vamos, que no es nada caro. El pan delicioso. La carta de vinos está trabajada y tiene cosas muy interesantes, quizá la RCP en los vinos está muy descompensada con respecto a otros sitios, pero se puede llegar a entender por sacrificar precio a costa de variedad y diversidad de proveedores. El servicio atento, cercano y simpático. Sobre todo el cheff, que explicaba genial los platos y con muy buen sentido del humor.
Restaurantes como este pocos habrás visto. Un bigardo sonriente y hùngaro, solo en la cocina, te prepara para q recorras el mundo con un par de fogones. Su pareja te toma de la mano y del alma para que no te pierdas detalle de la belleza que crean. Y para advertirte de que has llegado a un lugar donde se ha abolido la prisa. Siéntate, deja que Natalia te recomiende un buen vino, y disfruta.
55 pasos 55 millones de pasos y muchos más volvería a dar para volver a comer en este lugar, tan maravilloso, rodeado de un ambiente, servicio,comida y un trato espectaculares desde la mano del cocinero, hasta última explicación de los conocimientos por parte de la chica que nos atendió en la mesa mi pareja y yo fuimos a cenar este pasado viernes y hemos quedado súper satisfechos recomiendo todo el mundo pasar por aquí carta de vinos súper amplia el que me recomendó fantástico la carta no diré probad solo esto probarlo todo TODO!yo me pedi: cecina , alcachofas con burrata y cherrys ,el atún y los guisantes lagrima otro level explosión en la boca increible una variedad de guisante premium eso si la torrija en mi vida la he probado mejor GRACIAS por tan grata experiencia volveremos
Excelente viaje el que proponen Nataly y Balazs, dos apasionados por lo que hacen. Miman hasta el mínimo detalle y, efectivamente, te sientes como en casa. Todos los platos excelentes, y el vino merece mención a parte: una carta llena de sorpresas y descubrimientos. Los postres, chocolate “bean to bar” de los barceloneses LOT, Torrija “a la húngara” y surtido de quesos. Miman hasta el café, de los tostadores coruñeses WACO, preparado con una Marzocco para conservar intactos todos sus atributos. No te vayas sin probar la cecina, la burrata y el arenque. En poco tiempo, 55 Pasos se ha convertido en un referente en el panorama gastronomico gallego. Para volver, volver y volver a volver.
Una experiencia extraordinaria. El lugar es muy acogedor, llevado por 2 cálidos seres humanos que te reciben como en su casa, con una sonrisa y de manera muy cálida. Se toman todo el tiempo necesario para explicártelo todo y que estes a gusto. Todo a su tiempo, recordándote que para disfrutar de algo, mejor no estar apurado. Los platos están muy pensados y desarrollados, dando resultados increíbles. Los disfruté muchísimo. Tienen una buena selección de vinos para poder acompañar y estar a la altura de la comida. Por mi parte fui sola, y supieron adaptar la experiencia para que pudiera probar más de una cosa (ya que está un poco pensado para compartir platos y así poder pedir variedad). Sin duda que es un lugar que recomendaré a cada persona que pase por la ciudad. Gracias chicos!
Nos habían hablado muchas cosas de este pequeño establecimiento situado en las inmediaciones de la Plaza de María Pita. Un lugar acogedor, con baja iluminación y quizás un toque de decoración con alma retro. Solo habíamos ido en una ocasión pero a una cata de vinos y su carta y entorno ya nos había gustado, así que lo pusimos en pendiente a visitar. Y por fin, visitado y que alegría! La atención es muy buena, cordial, amable, familiar…la decoración es idónea y los platos una maravilla! A destacar enormemente los Guisantes Lágrima y la Anchoa, un lujazo gastronómico. Ah! Y mucho ojo con la Torrija es obligado tomarla. La carta de vinos es extensa y con joyas vinícolas, nosotros hemos pedido la última botella de un vino ya inexistente de los desaparecidos Conexión Mandeo. Recomendación absoluta! Esperamos poder volver pronto, un placer!
Ir a 55 pasos es sinónimo de disfrutar. Disfrutar de buenos vinos y de una cocina excelente. Nunca fallan. Es una apuesta segura. Dejamos Que nos pongan lo que quieran y ya digo, siempre un acierto. Tomamos las anchoas, la cecina (excepcionales Ambas) seguido de una berenjena con shitake, que es las cosas más deliciosas que he probado. El mero brutal, una apuesta arriesgada code sabores pero encaja. Y el Pichon, en su punto y acompañado de una remolacha y calabaza de infarto. Como no, acabamos Con su famosa torrija con poppy seeds( un must si vais) y buenos vinos. Ya digo, es el sitio en Coruña para disfrutar comiendo y bebiendo.
Uno de mis sitios favoritos del mundo. Un concepto que si estuviese en Londres o CPH sería famoso pero tenemos la suerte de que está en Coruña. Este año tuve la oportunidad de estar en las jornadas de la trufa y he comida la pasta más perfecta y sencilla de mi vida. La cocina es delicada y cariñosa y sus vinos divertidos y especiales. Como ellos. Además aman a los animales y cuidaron a mi perra con mucho amor.
Tuve la oportunidad de cenar allí hace unos días. La experiencia es súper recomendable, es un lugar la mar de acogedor, el tiempo se detiene mientras disfrutas de las recomendaciones de vino de Nataly y las degustas en buena compañía, ya que es ideal para que las conversaciones largas fluyan naturalmente. Cada plato mejora al anterior y te sorprende siempre. Recomendable ir sin prisas ni poco tiempo, ya que allí el reloj parece que se detiene. Sin duda, se puede añadir muchas cosas más, pero es mejor vivirlo en directo. Seguro que volveremos. Gracias a los propietarios por crear un concepto tan rompedor en una ciudad como esta.
Teníamos muchas ganas de comer en este local y hemos ido a cenar este sábado. Hay que tener muy claro que la experiencia de comer o cenar en este local es para ir con ganas de disfrutar y sin prisas,porque tranquilamente puedes estar algo más de tres horas sentado. La decoración del local es muy acogedora. El cocinero y la encargada,los propietarios, son los que hacen todo el trabajo con gran amabilidad. El local tiene pocas mesas y a veces da la sensación de estar en una cena privada. Tienen una gran bodega y una buena selección de vinos naturales por copa. Tienen un menú cerrado donde se le puede añadir al principio unas anchoas y se puede elegir otro principal especial con un sobrecoste. Nosotros tomamos la anchoa,la ostra,níscalos,berenjenas,calabaza y de principal elegimos el pichón que estaba de 10,sensacional,excelente. De postre tenían una rica tarta de cítricos que acompañamos de una copa de champagne. Nataly y Balázs son unos grandes anfitriones y su cocina es cuidada y de alto nivel. Disfrutamos mucho la cena.
Comida absolutamente memorable, de las mejores en mucho tiempo y encima acompañado de una carta de vinos tremenda y el equipo que son dos, simpatiquísimos también. Te avisan antes de hacer la reserva que el servicio es lento, pero la realidad es que a nosotros se nos hizo incluso corto por lo mucho que disfrutamos de cada sorbo y bocado.
Nuestro favorito de la ciudad sin duda! Increíble cocina, de producto y con gran sensibilidad, en cuanto a la carta de vinos poco que decir, de las mejores selecciones de vino natural de España. Servicio perfecto para que puedas disfrutar tranquilamente del vino y la comida sin acordarte de que hora es, cuando vas a 55 se para el tiempo. Ojalá tenerles en nuestra ciudad! Top!
Lugar 100% recomendable para los amantes de la comida. Es un sitio muy especial, la dueña te hace sentir en casa, atendiendo y recomendando desde que te sientas . Puedes estar 3 horas comiendo, de ahí que sea para ir a quien le guste este tipo de experiencia, a nosotros nos encantó. La ensalada de burrata fue un 10, igual que la berenjena. Super recomendable.
Joya gastronómica escondida en lo alto de María Pita. Local particularmente especial por varios factores: dimensiones, formato de carta, tipo de comida y servicio. Todo de cinco estrellas. Nataly es un encanto y te explica todo lo necesario para que vayas a disfrutar y pasarlo bien. La comida es un festival de umami, sabor intenso y muy divertido. Los vinos, con mucho detalle en los naturales, muy necesarios para vivir la experiencia completa. En nuestro caso, nos pusimos en manos de Nataly y fue un acierto. El broche final lo pone su torrija, más que conocida ya; poco que añadir. En definitiva, para los amantes del disfrute, un templo más. Muy recomendable!
Teníamos muchas ganas de comer en este local y hemos ido a cenar este sábado. Hay que tener muy claro que la experiencia de comer o cenar en este local es para ir con ganas de disfrutar y sin prisas,porque tranquilamente puedes estar algo más de tres horas sentado. La decoración del local es muy acogedora. El cocinero y la encargada,los propietarios, son los que hacen todo el trabajo con gran amabilidad. El local tiene pocas mesas y a veces da la sensación de estar en una cena privada. Tienen una gran bodega y una buena selección de vinos naturales por copa. Tienen un menú cerrado donde se le puede añadir al principio unas anchoas y se puede elegir otro principal especial con un sobrecoste. Nosotros tomamos la anchoa,la ostra,níscalos,berenjenas,calabaza y de principal elegimos el pichón que estaba de 10,sensacional,excelente. De postre tenían una rica tarta de cítricos que acompañamos de una copa de champagne. Nataly y Balázs son unos grandes anfitriones y su cocina es cuidada y de alto nivel. Disfrutamos mucho la cena.
Experiencia gastronómica fantástica. Cocina muy elaborada con cariño, con muchos matices de sabor, bajo el concepto slow food, en un lugar acogedor e íntimo. Te hacen sentir como en casa.
Comida absolutamente memorable, de las mejores en mucho tiempo y encima acompañado de una carta de vinos tremenda y el equipo que son dos, simpatiquísimos también. Te avisan antes de hacer la reserva que el servicio es lento, pero la realidad es que a nosotros se nos hizo incluso corto por lo mucho que disfrutamos de cada sorbo y bocado.
Increíble, como siempre. Es un acierto este restaurante, por el trato, la comida, los vinos, el ambiente, el cuidado… todo! Es una experiencia gastronómica y personal increíble
Nuestro favorito de la ciudad sin duda! Increíble cocina, de producto y con gran sensibilidad, en cuanto a la carta de vinos poco que decir, de las mejores selecciones de vino natural de España. Servicio perfecto para que puedas disfrutar tranquilamente del vino y la comida sin acordarte de que hora es, cuando vas a 55 se para el tiempo. Ojalá tenerles en nuestra ciudad! Top!
Una experiencia extraordinaria. El lugar es muy acogedor, llevado por 2 cálidos seres humanos que te reciben como en su casa, con una sonrisa y de manera muy cálida. Se toman todo el tiempo necesario para explicártelo todo y que estes a gusto. Todo a su tiempo, recordándote que para disfrutar de algo, mejor no estar apurado. Los platos están muy pensados y desarrollados, dando resultados increíbles. Los disfruté muchísimo. Tienen una buena selección de vinos para poder acompañar y estar a la altura de la comida. Por mi parte fui sola, y supieron adaptar la experiencia para que pudiera probar más de una cosa (ya que está un poco pensado para compartir platos y así poder pedir variedad). Sin duda que es un lugar que recomendaré a cada persona que pase por la ciudad. Gracias chicos!
Lugar 100% recomendable para los amantes de la comida. Es un sitio muy especial, la dueña te hace sentir en casa, atendiendo y recomendando desde que te sientas . Puedes estar 3 horas comiendo, de ahí que sea para ir a quien le guste este tipo de experiencia, a nosotros nos encantó. La ensalada de burrata fue un 10, igual que la berenjena. Super recomendable.
Joya gastronómica escondida en lo alto de María Pita. Local particularmente especial por varios factores: dimensiones, formato de carta, tipo de comida y servicio. Todo de cinco estrellas. Nataly es un encanto y te explica todo lo necesario para que vayas a disfrutar y pasarlo bien. La comida es un festival de umami, sabor intenso y muy divertido. Los vinos, con mucho detalle en los naturales, muy necesarios para vivir la experiencia completa. En nuestro caso, nos pusimos en manos de Nataly y fue un acierto. El broche final lo pone su torrija, más que conocida ya; poco que añadir. En definitiva, para los amantes del disfrute, un templo más. Muy recomendable!
Nos habían hablado muchas cosas de este pequeño establecimiento situado en las inmediaciones de la Plaza de María Pita. Un lugar acogedor, con baja iluminación y quizás un toque de decoración con alma retro. Solo habíamos ido en una ocasión pero a una cata de vinos y su carta y entorno ya nos había gustado, así que lo pusimos en pendiente a visitar. Y por fin, visitado y que alegría! La atención es muy buena, cordial, amable, familiar…la decoración es idónea y los platos una maravilla! A destacar enormemente los Guisantes Lágrima y la Anchoa, un lujazo gastronómico. Ah! Y mucho ojo con la Torrija es obligado tomarla. La carta de vinos es extensa y con joyas vinícolas, nosotros hemos pedido la última botella de un vino ya inexistente de los desaparecidos Conexión Mandeo. Recomendación absoluta! Esperamos poder volver pronto, un placer!
3 horas de comida que se pasan en un vuelo. Ambiente agradable, cocina a la vista, servicio de mesa exquisito y comida original y fantástica. Una experiencia para repetir!
Un lugar con encanto para disfrutar de un menú degustación muy rico.
Ir a 55 pasos es sinónimo de disfrutar. Disfrutar de buenos vinos y de una cocina excelente. Nunca fallan. Es una apuesta segura. Dejamos Que nos pongan lo que quieran y ya digo, siempre un acierto. Tomamos las anchoas, la cecina (excepcionales Ambas) seguido de una berenjena con shitake, que es las cosas más deliciosas que he probado. El mero brutal, una apuesta arriesgada code sabores pero encaja. Y el Pichon, en su punto y acompañado de una remolacha y calabaza de infarto. Como no, acabamos Con su famosa torrija con poppy seeds( un must si vais) y buenos vinos. Ya digo, es el sitio en Coruña para disfrutar comiendo y bebiendo.
Uno de mis sitios favoritos del mundo. Un concepto que si estuviese en Londres o CPH sería famoso pero tenemos la suerte de que está en Coruña. Este año tuve la oportunidad de estar en las jornadas de la trufa y he comida la pasta más perfecta y sencilla de mi vida. La cocina es delicada y cariñosa y sus vinos divertidos y especiales. Como ellos. Además aman a los animales y cuidaron a mi perra con mucho amor.
Un regalo para los sentidos! Restaurante único, acogedor, diferente, íntimo y delicioso. Una pareja encantadora con una propuesta elaborada con cariño, tiempo y calidad. Pocos platos pero con opciones para todos los gustos y unos vinos deliciosos! La cecina, las anchoas, la codorniz…cualquier plato es una delicia. Bravo chic@s, gracias por esta experiencia 💚
Tuve la oportunidad de cenar allí hace unos días. La experiencia es súper recomendable, es un lugar la mar de acogedor, el tiempo se detiene mientras disfrutas de las recomendaciones de vino de Nataly y las degustas en buena compañía, ya que es ideal para que las conversaciones largas fluyan naturalmente. Cada plato mejora al anterior y te sorprende siempre. Recomendable ir sin prisas ni poco tiempo, ya que allí el reloj parece que se detiene. Sin duda, se puede añadir muchas cosas más, pero es mejor vivirlo en directo. Seguro que volveremos. Gracias a los propietarios por crear un concepto tan rompedor en una ciudad como esta.
Una experiencia maravillosa. Hemos ido a cenar ayer y merece mucho la pena probar su menú. Todos los platos son increíbles y se nota que la comida está hecha con cariño. Además son muy amables y te explican cada producto a la perfección. Repetiremos sin duda :)
Es la segunda vez que lo visitamos, la experiencia ha sido muy buena . Se percibe que hay cocina en casa elaboración. Joven pareja que refleja su cariño, respeto y sencillez por lo que hace. Volveremos!
La espera entre plato y plato merece la pena por la buena calidad, buen ambiente y la excelente acogida.
Excelente experiencia sabiendo a donde vas, lo cual los dueños se encargan de informarte claramente antes de ir. La comida es un espectáculo, la atención de Nataly muy amable, cercana y profesional, el local muy acogedor, y la torrija de postre la mejor que he probado en mi vida. Volveremos seguro.
La experiencia la hay que repetir. La verdad que íbamos con muchas expectativas, ya que las recomendaciones eran buenas, a sabiendas que el servicio era muy muy lento, que tranquilamente estabas dos horas y pico. La comida muy buena, ya que el producto es muy bueno. A destacar la burrata con alcachofas. Lo que menos nos ha gustado el otoro. Carta pequeña.
El 55 pasos está en lo alto de las famosas escaleras que desembocan en María Pita, epicentro turístico de la ciudad de A Coruña. Cuenta con una terraza con 3 mesas, y en su interior, pequeñito, hay otras 5-6 mesas más. Carta corta, con 10 propuestas más un postre, de las que seleccionamos 5 con la ayuda de Nataly, la amable jefa de sala. Excepcionales las anchoas (probablemente las mejores que he comido hasta ahora), mantequilla pura la cecina, muy sabrosa la burrata con verduras y sorprendentes las piparras con queso feta, con ese toque de brasa que a las guindillitas les va increíble. Como principal tomamos un chuletón de 1,1 kg, espectacular en el sabor, aunque determinadas zonas contaban con una grasa que dificultaba bastante el corte. Grasa que, en otras áreas de la carne, era un caramelo. El postre, el único que tienen, es la mejor torrija que me he comido nunca. Jugosa, melosa, con unas semillas de amapola que amplifican la experiencia gustativa… una locura. Ahora viene la parte negativa del restaurante, parte de la que éramos conocedores. Nos sentamos en la mesa a las 20:45, nos levantamos de la mesa a las 00:50, lo que supone 4 horas de cena. Ellos lo saben y abanderan una cocina sin prisas, con calma, disfrutona, pero sobre el tiempo hasta que nos llegó el primer plato se nos hizo un poco largo, sobre todo teniendo en cuenta que anchoas, cecina y burrata son elaboraciones rápidas. La espera por el postre también se hizo pesada, más que nada por la hora que era ya, las 00:40. La calidad de la comida es muy buena, así como el servicio, simpático, cercano y experto, lo único que quizá podrían ajustar un poco son esos tiempos iniciales y finales (que no los tiempos entre platos, que fueron razonables), para de esa forma ofrecer una experiencia sin fisuras. Es una pena que te vayas con la sensación de que, habiendo pagado 76€ por cabeza con 6 cervezas y dos aguas grandes, hubieses disfrutado más con una hora y media menos de duración de la cena.
Es un concepto diferente un menú degustación con platos novedosos, la comida estaba rica el producto se ve que es de calidad y el servicio amable. Pero se hace una comida muy pesada, en el sentido que entre plato y plato tardan bastante con lo que ya casi te hace la digestión y ya no tienes ganas del siguiente plato, si fuera un poco más dinámico creo que mejoraría un poco más. Porque creo que una cosa es que te den tiempo para disfrutar la comida y otra que entre platos pase casi 30min.
Una carta pequeña,pero con platos muy ricos. Tomamos una cecina,q estaba muy buena un pescado(no me acuerdo del nombre) con unas judías a la plancha y unas carrilleras (un poco picantes) De postre Torrija húngara(Deliciosa) y un vino (Beujolais). Tienen una carta de vinos y champagnes muy amplia, sobre todo en vinos franceses. Atenció muy buenay quizá el único pero(aunque te avisan) es la tardanza entre plato y plato, para mí es excesiva. Muy buena experiencia en un local sencillo y bien cuidado
El local es muy agradable y la musica ambiental muy adecuada para poder hablar sin que te moleste. La chica que nos atendió fue super-amable y nos informó muy bien de todo el menú que, al parecer, es diferente cada vez. Nos aconsejó muy bien sobre el vino que tomar, de acuerdo a nuestros gustos. Tomamos las anchoas, que estaban exquisitas, después una cecina soberbia y un plato de buey de mar con coliflor que estaba realmente bueno. A continuación vino un estofado de habas, que particularmente lo encontré demasiado salado, al igual que el plato principal de cerdo ibérico, que tenía una salsa también demasiado salada, eso sí, el cerdo estaba espectacular y riquísimo. Por último el postre fue el colofón ideal, una torrija con semillas de amapola, que estaba más que buena¡¡¡ El precio me pareció adecuado y las cantidades suficientes para salir a gusto pero no lleno como un "pateiro"¡¡¡ Es verdad que entre plato y plato hay que esperar un poco, pero ya estábamos avisados, porque es un lugar para ir a disfrutar de un buen producto, en compañía, para poder hablar y disfrutar de una velada. De hecho estuvimos tan a gusto que reservamos a las 21,00 y salimos 3 horas y media después y ni nos dimos cuenta. Me encantó el lugar y la comida.
Una carta pequeña,pero con platos muy ricos. Tomamos una cecina,q estaba muy buena un pescado(no me acuerdo del nombre) con unas judías a la plancha y unas carrilleras (un poco picantes) De postre Torrija húngara(Deliciosa) y un vino (Beujolais). Tienen una carta de vinos y champagnes muy amplia, sobre todo en vinos franceses. Atenció muy buenay quizá el único pero(aunque te avisan) es la tardanza entre plato y plato, para mí es excesiva. Muy buena experiencia en un local sencillo y bien cuidado
El 55 pasos está en lo alto de las famosas escaleras que desembocan en María Pita, epicentro turístico de la ciudad de A Coruña. Cuenta con una terraza con 3 mesas, y en su interior, pequeñito, hay otras 5-6 mesas más. Carta corta, con 10 propuestas más un postre, de las que seleccionamos 5 con la ayuda de Nataly, la amable jefa de sala. Excepcionales las anchoas (probablemente las mejores que he comido hasta ahora), mantequilla pura la cecina, muy sabrosa la burrata con verduras y sorprendentes las piparras con queso feta, con ese toque de brasa que a las guindillitas les va increíble. Como principal tomamos un chuletón de 1,1 kg, espectacular en el sabor, aunque determinadas zonas contaban con una grasa que dificultaba bastante el corte. Grasa que, en otras áreas de la carne, era un caramelo. El postre, el único que tienen, es la mejor torrija que me he comido nunca. Jugosa, melosa, con unas semillas de amapola que amplifican la experiencia gustativa… una locura. Ahora viene la parte negativa del restaurante, parte de la que éramos conocedores. Nos sentamos en la mesa a las 20:45, nos levantamos de la mesa a las 00:50, lo que supone 4 horas de cena. Ellos lo saben y abanderan una cocina sin prisas, con calma, disfrutona, pero sobre el tiempo hasta que nos llegó el primer plato se nos hizo un poco largo, sobre todo teniendo en cuenta que anchoas, cecina y burrata son elaboraciones rápidas. La espera por el postre también se hizo pesada, más que nada por la hora que era ya, las 00:40. La calidad de la comida es muy buena, así como el servicio, simpático, cercano y experto, lo único que quizá podrían ajustar un poco son esos tiempos iniciales y finales (que no los tiempos entre platos, que fueron razonables), para de esa forma ofrecer una experiencia sin fisuras. Es una pena que te vayas con la sensación de que, habiendo pagado 76€ por cabeza con 6 cervezas y dos aguas grandes, hubieses disfrutado más con una hora y media menos de duración de la cena.
El local es muy agradable y la musica ambiental muy adecuada para poder hablar sin que te moleste. La chica que nos atendió fue super-amable y nos informó muy bien de todo el menú que, al parecer, es diferente cada vez. Nos aconsejó muy bien sobre el vino que tomar, de acuerdo a nuestros gustos. Tomamos las anchoas, que estaban exquisitas, después una cecina soberbia y un plato de buey de mar con coliflor que estaba realmente bueno. A continuación vino un estofado de habas, que particularmente lo encontré demasiado salado, al igual que el plato principal de cerdo ibérico, que tenía una salsa también demasiado salada, eso sí, el cerdo estaba espectacular y riquísimo. Por último el postre fue el colofón ideal, una torrija con semillas de amapola, que estaba más que buena¡¡¡ El precio me pareció adecuado y las cantidades suficientes para salir a gusto pero no lleno como un "pateiro"¡¡¡ Es verdad que entre plato y plato hay que esperar un poco, pero ya estábamos avisados, porque es un lugar para ir a disfrutar de un buen producto, en compañía, para poder hablar y disfrutar de una velada. De hecho estuvimos tan a gusto que reservamos a las 21,00 y salimos 3 horas y media después y ni nos dimos cuenta. Me encantó el lugar y la comida.
Fui el viernes con un grupo de 5 amigos. Mi crítica tiene dos partes, la primera, la calidad y tratamiento del producto, excelente. Todos los platós estuvieron riquísimos y los sabores eran sorprendentes. Pena que todo se viese ensombrecido por el tiempo de espera entre plato y plato que llegó a ser en algún caso de más de 1 hora. Llegamos a cenar a las 21:45 y el plato principal, lo servían alrededor de la 1 de la mañana. Dudo si volvería dado que la experiencia no fue buena por este motivo.
No me gustó el concepto. Reservamos a las 14,15h y no empezamos a comer hasta las16h. Entiendo quer hay que vivir con calma pero nos parecio excesivo. Van sacando platos por orden ,es decir, si pides de lo último de la carta no comes hasta que le toca el turno a tu plato. Al final despues de dos horas cuando te saca la comida ya estás harto de esperar. La comida para mi gusto enmascarada en soja. Tanto la ostra como el pescado nos dio pena no saborear el producto. Al final esperaras disfrutar el sabor y no fue el caso. Los guisantes lo mejor. Teníamos muchas ganas de ir y personalmente no nos gusto,
Difícil de puntuar. El concepto es muy wai, comida preparada al instante con producto 0 de muy buena calidad. Sin embargo los platos tienen demasiada preparación, se pierde el sabor del producto. La ostra está buenísima pero sabe demasiado a la salsa japonesa, las anchoas muy carnosas pero demasiado saladas y fuertes, rape al curry (poca cantidad para costar 32€ pero lo sirven ya repartido individualmente) muy rico pero la salsa se come el sabor del rape y los sesos originales. La torrija es distinta a la que estamos acostumbrados. La atención de 10, hay que contar con 3h de servicio. No me arrepiento de haber ido por la experiencia pero no volvería.
Difícil de puntuar. El concepto es muy wai, comida preparada al instante con producto 0 de muy buena calidad. Sin embargo los platos tienen demasiada preparación, se pierde el sabor del producto. La ostra está buenísima pero sabe demasiado a la salsa japonesa, las anchoas muy carnosas pero demasiado saladas y fuertes, rape al curry (poca cantidad para costar 32€ pero lo sirven ya repartido individualmente) muy rico pero la salsa se come el sabor del rape y los sesos originales. La torrija es distinta a la que estamos acostumbrados. La atención de 10, hay que contar con 3h de servicio. No me arrepiento de haber ido por la experiencia pero no volvería.
La comida está bien, pero reserva tu mediodía y parte de tu tarde para pasar allí porque sino vas a salir desesperado. 3h de tu tiempo tienes que invertir si quieres comer aquí. Entiendo que abanderan el ir a comer sin prisa, pero al fin y al cabo a comer, no a sentirme obligado a consumir bebidas durante los 45 minutos que transcurren entre plato y plato. Te sirven un vino para maridar un plato y el plato tarda una hora en llgar... no algo que se entienda muy bien, ni que sea muy profesional. Considero que debería haber un equilibrio, porque al final cuando te llega el plato o ya no tienes hambre de tanto esperar o tienes ansia por comer y ya no lo aprecias tanto como deberías. Vinimos A Coruña para ir al fórum y comer en un buen sitio y al final pasamos más tiempo esperando por la comida que disfrutando de el fórum. Por 150 euros dos personas 4 platos, lo mínimo sería acelerar un poco el paso, y no darle preferencia a las mesas que mejor te caen o que sabes que son del gremio.
Este es un sitio donde dan buen producto pero para no volver, 1ero con los caro que es, las cantidades miserias y escasas, aunque te diven previamente que tardan entonces para que tienen horario si atienden cuando llegan todas las mesas es preferible llegar de último porque llegar a primera hora no te garantiza salir antes porque la camarera tiene muy mala gestión de servicio, reparte los platos de manera aleatoria, en vez de llevar un orden de las mesas, no se sienten al fondo al lado de la barra porque da la sensación la camarera comete la mala educación que olvidarse de esa mesa al menos eso fue lo que nos pasó en 3 ocasiones, repartiendo primero a los últimos que llegaron, después le tuve que pedir aceite porque reponía en las demás mesas y en la mía ni se asomaba, llegué a las 21hr y eran las 12:26 y queríamos el postre para marchar y la tía reparte todos los postres desordenadamente y además que nos deja de último tiene la mala educación y la indecencia de ponerse hablar con una de las mesas mientras nosotros ya necesitábamos irnos que falta de respeto con el tiempo de la gente me parecío súper abusivo el servicio de verdad y primera vez que no me puedo fiar de porque tenga “buenas reseñas”, si no tenéis la capacidad de brindar un buen servicio buscad personal que 6 mesas de un mismo menú y repartía de manera aleatoria, nunca nos habíamos sentido tan mal atendidos y perdiendo nuestro tiempo como en este sitio y las cantidades muy escasas, que aunque tienen mucho pasotismo fue buena comida y buen producto.
La verdad es que nos sorprendió negativamente. La primera indicación es que son más lentos en servir que otros restaurantes, nadie les dijo que tuviéramos prisa… Entramos al restaurante y la segunda indicación fue que no tenían comida típica gallega, nadie les había preguntado que tipo de cocina trabajaban…había un olor a comida muy intenso, por lo que entiendo que la ventilación del local tampoco es su fuerte. Nos indicaron una pizarra con el menú, menú muy muy escaso. Como queríamos ensalada verde como entrante, preguntamos si podrían adaptar una de sus ensaladas y nos dijeron en un tono altivo que no había ensalada verde. Con tal recibimiento y problemas innecesarios decidimos marchar…Cero hospitalidad. A pocos metros está por ejemplo Meson A Roda, donde te tratan bien, la comida es buena, y a precios mucho mas asequibles.
Horario de restaurante reducido hora y media, llegamos justo en la apertura 14:00 para tener tiempo de comer bien y sin apuros cierran a las 16:00. Nos sientan en la mesa y tardan un ratito en venir a explicarnos la carta, estábamos solos, pero entendemos que los inicios de servicio pueden ser algo costosos. Pedimos consejo sobre el vino ya que en la carta no teníamos informacion más que el nombre y el creador. La respuesta fue que tenía muchos vinos incluso más que los que mencionaban en la carta, que como lo queríamos y ya nos buscaba uno. Ok nos dejamos llevar. Después de 30 min tenemos nuestro primer plato y vino y empiezan a llegar el reto de mesas( 5 en total 20 personas) El plato estaba rico y el vino acompañaba, charlábamos y veíamos como se desenvolvía el servicio, la camarera atendiendo a los clientes y el cocinero paseando por la cocina. Después de ver como se llena el restaurante y comandan todas las mesas nos damos cuenta que ya pasarán 45 min desde el primer plato y que ya no teníamos vino, intentamos contactar con la camarera pero nos costó otros 10 min, pudiendo así pedir otra botella de vino, que casual.mente ya no les quedaba y volver a pasar por el ciclo de tener que elegir otra. Por fin elegimos vino otros 10 minutos, y 10 más para que los sirvan, acompañado del segundo plato (75minutos después del primero). Visto los tiempos le pedimos si podrían apurar los siguientes ya que teníamos un compromiso a las 17:00 y tendríamos que salir a las 16:30. Poco tiempo después nos llegó el siguiente plato y los otros dos que habíamos pedido. Y a las 16:10 nos plantaron la cuenta en la mesa sin ofrecer postre ni café, y alegando " como os tenéis que marchas a y media ya os traigo la cuenta", muy desagradable. Le pedimos si podrían ser tres cafés, con mala cara nos dijo que si y 10 min después los trajo, con la cuenta de 292'5€ por 5 platos 2 botellas de vino y 3 cafés a 3'5€ el café. Estoy dispuesto a pagar la calidad de un producto, pero no los egos humos e ínfulas de las personas, las cosas se trabajan y se demuestran, y con ese trato y esas maneras de hacer, exponiendo tu trabajo con una cocina cara a vista no son aceptables ni del precio que lo cobran. Espero que otras personas tengan mejor experiencia pero la nuestra fue desastrosa.
55 Pasos o 55 Horas Antes de nada, quiero destacar que todo lo que comimos estaba riquísimo. Hay platos que recordaré durante mucho tiempo, porque los disfruté como un niño. Dicho esto, no puedo dejar de mencionar que el servicio es excesivamente lento. El ritmo de la cena es muy pausado, con largas esperas desde que llegas hasta que te atienden, y entre plato y plato. Es cierto que lo avisan al hacer la reserva, así que si vas, ya sabes a lo que te enfrentas. Ahora bien, si no lo sabes de antemano, puedes acabar un poco desesperado: una comida de 3-4 platos, como fue la nuestra, se alargó hasta las tres horas. Solo hay dos personas trabajando en sala y cocina, y se nota en el ritmo, que es extremadamente tranquilo. Si no fuera por eso, sin duda le daría las cinco estrellas, pero la sensación final no es del todo redonda por tener que “sufrir” esas esperas. Eso sí, el personal es muy amable y el local, muy agradable.
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Rúa Nosa Señora do Rosario, 9, 15001 A Coruña
La Coruña, A Coruña 15001
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edificio de estilo barroco situado en La Coruña
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(1998) obra de José Castiñeiras Iglesias
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