La Nueva
Bar · Madrid
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Sobre La Nueva
La Nueva, un bar con solera en Madrid desde 1911, ofrece una experiencia auténtica en el corazón de Chamberí. Conservando el encanto de antaño en su arquitectura y decoración, este local se distingue por su ambiente acogedor y un servicio atento y amable. Disfrute de una cuidada selección de vinos y...
La Nueva, un bar con solera en Madrid desde 1911, ofrece una experiencia auténtica en el corazón de Chamberí. Conservando el encanto de antaño en su arquitectura y decoración, este local se distingue por su ambiente acogedor y un servicio atento y amable. Disfrute de una cuidada selección de vinos y cervezas, incluyendo vermut, acompañados de una gastronomía española de calidad. Destacan sus croquetas de langostinos, alcachofas con jamón, albóndigas, callos, tortilla y bacalao, perfectos para tapear o disfrutar de una comida completa. Con una terraza agradable y un interior singular, La Nueva es un lugar ideal para una comida, cena, o simplemente tomar algo solo o acompañado.
Qué dicen los clientes de La Nueva
La Nueva es una taberna centenaria con un ambiente castizo y acogedor. Destacan la buena atención, la rica comida española y su vermut. Algunos clientes mencionan problemas puntuales con los precios y el servicio en momentos de mucha afluencia.
Platos populares
Ideal para
Tip: Vale la pena ir solo por el local, que conserva muchas cosas originales de 1911. Pregunta los precios antes de pedir para evitar sorpresas.
Servicios
Qué ver cerca de aquí
Datos de Wikidata
Explora los alrededores de La Nueva
La Nueva se encuentra en Madrid, rodeado de lugares de interés cultural e histórico. Estos son algunos de los puntos más destacados en las inmediaciones.
Patrimonio Histórico
- Instituto Homeopático y Hospital de San José (A 183m) — bien de interés cultural bien de interés cultural
Museos
- Museo del Robot (A 435m) — museo situado en Madrid (España)
Otros Lugares de Interés
- Arapiles 13 (A 108m) — edificio en Madrid
- Casa del Doctor Núñez (A 224m) — edificio en Madrid
- Viviendas para Don Anastasio Santos (A 234m) — Edificio en Madrid
- Mercado de Vallehermoso (A 278m) — mercado municipal de abastos en Madrid
- Viviendas para Don Modesto González (A 308m) — edificio en Madrid
- Viviendas para Don José Félix Bricio (A 311m) — edificio en Madrid
- Mercado de Olavide (A 355m) — edificio desaparecido de Madrid
- Centro Sanitario Municipal Sandoval (A 400m) — centro médico
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Preguntas frecuentes sobre La Nueva
Opiniones de La Nueva Madrid
Bar centenario que conserva todo su encanto. Buen vino, cañas bien tiradas y una cocina muy buena, en especial el rabo de toro y los crujientes de langostinos (el queso espectacular si te gusta el tipo manchego curado fuerte). Solo hay dos personas atendiendo por lo que, si está lleno, hay que tener un poco de paciencia pero merece la pena.
Pasa el camarero y ofrece tapas, gratis, hay que puntualizarlo. La cerveza va bien tirada. Mucho ambiente, suficiente carta. Como taberna, que es lo que es, es estupenda, es lo que quieres. Comida en bullicio en precio y pasar un rato agradable.
Para mi es uno de mis lugares favoritos de Madrid, es de esos que te hacen sentirte en el Madrid Antiguo, por su decoración donde en la pared de la barra podrás encontrar carteles con dichos muy Españoles y la carta en Pizarras. Tomarte el Vermut y poder coger tu mismo la tapa en unas bandejas que los camareros tienen en la barra es una delicia. El camarero que suele estar también es como de la época de esas que ya casi no quedan, es muy agradable y atento. Pero si te apetece comer algo mas fuerte tienes la parte de abajo que es una especie de cueva donde podrás ver una bodega entre rejas muy original.
Una cocina y atención inmejorables. No dejéis de probar el salmorejo, pues es único en Madrid y las anchoas de Santoña... ¡Exquisitas! Vamos, que tiene una cocina de las que siempre quieres repetir. Incondicional en mi lista de locales para cenar un fin de semana con amigos en ambiente tranquilo o llevar a la familia cada vez que vienen a Madrid.
Buenísimas tapas y personal muy majo. La última vez, tomamos la provoleta y huevos rotos con jamón. Muy bueno todo y con pan de varias clases. De postre una tarta casera de queso muy buena y tocino de cielo. Espectacular. No es casero, es decir que no lo hacen ellos, pero riquísimo. Imprescindible si estás por el barrio. Establecimiento de toda la vida con una decoración de taberna antigua.
Súper recomendable! Cocina española tradicional, platos siempre de calidad y sabrosos. Atención buena y rápida. El interior es muy acogedor, también tiene terraza. En definitiva, un aspirante a tu lugar de referencia en cuanto a sabores tradicionales.
Me encanta poder disfrutar de las excelentes raciones y del vermut en su terraza siempre concurrida.
A pesar del precio de los platos, la relación calidad/precio es muy buena. Para 8 personas, pedimos croquetas de langostinos y bacalao, caseras, cremosas y muy deliciosas; la tortilla española con salmorejo, muy rica; los crujientes de setas con queso Brie fundido estaban muy buenos; y, por último, la joya de la corona: los callos madrileños. Todo acompañado con vino tinto de crianza de la Rioja de Ramón Bilbao, exquisito. En definitiva, comida muy rica y atención al cliente muy buena. 100% recomendado para comer por Madrid.
Uno de mis sitios favoritos de la zona. Taberna castiza con mucho encanto. Merece la pena acercarse a probar su salmorejo, croquetas y tortilla de patata, siempre en barra. Todo buenísimo. Eso si... De ir a tomar algo no recomiendo la terraza porque no es muy agradable, ni es bonita y se siente el ruido de los coches.
Bar puesto al estilo de una taberna antigua, con conservas muy interesantes a la venta. Buena cerveza, tapas ricas para acompañar la bebida y buena atención. Además de una terraza veraniega en la acera, tienen un salón en el sótano donde se puede bajar para tomar unas raciones más tranquilamente y comer o cenar. Las raciones que pedimos de cena fueron abundantes y estaban muy bien preparadas. Éramos 7 personas y con 6 raciones hasta nos sobró un poco. Una buena opción para tomar algo después de ir al teatro.
Contestándole a José Maria pelaez,, el flipado,, ..a lo mejor si conociera a las tías que van a tomar té con pastas no sería tan valiente hablando detrás de un perfil ...estaba allí y las cosas no son como las cuenta el ...jejeje el tío del café de las 15 .35 ...y un consejo :que pregunte sus propias tías donde toman el té con pastas ...y que vaya allí ...maleducado
Siempre tomo la tortilla de patatas con salmorejo. Recién hecha. Buenísima. El vermút bueno. El servicio muy profesional. Muy bien ambiente. Un sitio tradicional muy madrileño y con muchiiiiisima historia. Tiene terraza y un pequeño comedor abajo del local.
Todo super bien! Muy majos
Un clásico. Buen servicio, buena comida... Quizá pocas mesas. Para repetir
Un lugar clasico de esos que debes visitar cuando vas de cañas y tienes una lista de 10 bares. Las cañas y los vinos siempre acompañados de unas buenas tapas. Luego la carta para que pruebes unos buenos productos de la zona. Siempre con paciencia ya que el lugar de cañas siempre esta lleno pero merece esperar.
Muy buena comida me encanta,buena atención y los camareros son muy amables la comida es deliciosa vale la pena pagar lo que sea por la comida el ambiente fantastico el baño super limpio nunca te va saturar el olor tienes aire acondicionado se siente miy bien es tranquilo los camareros aunque esten haciendo otra cosa siempre prestan atencion al cliente muy bonito por dentro cuando estas dentro te teletransporta al pasado cuando tabernas como estas eran los mejores sitios par estar ponen musica que sugura la conoces por sitos como rste vale la pena viajar bastante tiempo par probar comida tan clasica deliciosa la comida sabe bien por que se empeñan en hacerlo bien buenisimo 5☆☆☆☆☆
Pedazo de sitio!! Descubrimiento de 2025, empezamos bien el año!! Volveré porque me ha parecido una comida impresionantes los callos para llorar, las croquetas de jamón buenísmas, boquerones espectaculares y muy buena carne. Tiene un salón en el sótano muy chulo, muy iluminado y bonito, de lo mejor de la zona.
Un gran descubrimiento!! Organizamos una comida con amigos y comimos muy rico a buen precio! La atención de 10! Y el sitio clásicamente espectacular , tiene una barra antigua muy chula y la zona de abajo donde comimos también genial. Sin duda un sitio agradable para recomendar. Probamos: Los boquerones fritos estupendos! las croquetas de jamón deliciosas! La chistorra, la ensaladilla riquísima! Los callos deliciosos y el entrecot muy rico.
Muy buena experiencia, con un vermut espectacular, los boquerones de 10, y los callos memorables. Un sitio para visitar si vas a la zona de Fuencarral (peatonal los fines de semana y muy buen ambiente). Para repetir.
Buen vermú de grifo. La tortilla con salmorejo muy interesante al igual que el bacalao rebozado.
La comida increíble me encanto todo divino las croquetas de langostino fuera de nivel divinas💖
Gran ambiente, servicio impecable y comida tradicional deliciosa.
Magnífico bar, con un excelente y maravillosa debido. Es la , clásica, taberna de Madrid, bien conservada y cuidada con esmero. La comida es estupenda la terraza muy agradable, la planta baja del restaurante es una maravilla: tranquila y muy bien atendida. Los dueños y los camareros son encantadores y en general, es un sitio absolutamente recomendable. Cinco estrellas me parecen poco
Excelente , se come delicioso y el ambiente es genial , repetiría !!!
Sorprendente!!! No conocía este restaurante y me ha sorprendido. Tiene una barra impresionante, muy auténtica, y tiene alguna mesa. Y tiene un salón abajo con mesas muy agradable…tenía miedo de que fuera algo oscuro pero de verdad que es espectacular. Y la comida me ha alucinado…la fritura espectacular, fina y con poca grasa. Bestial la ensaladilla rusa, las croquetas de jamón, los callos (para llorar), los boquerones, la carne y el tiramisú. Y la atención fantástica…qué descubrimiento!!
Me encanta este lugar, empezado por la atención es 1000/10 los camareros súper amables, la comida deliciosa y el ambiente super acogedor. Volvería mil veces. De los mejores bares de Madrid…
Nací en este barrio en 1960 y el local, salvo el toldo y pocas cosas más... Sigue intacto pero con mejores vinos y la gastronomía de mayor calidad. En cuanto al local (arquitectura interior y fachada)... Maravilloso, de los poquitos negocios del principio del siglo XX que se conservan y quedan intactos en Madrid. ¡Este es un museo de vivencias, políticas, culturas y recuerdos que poquitos quedan en todo el país!.
Un clásico de Chamberí , precioso por dentro y con una terraza chula, bien situada y entretenida. Tira bien las cañas y tiene cosas para comer o picar muy ricas, con calidad. Mucha gente del barrio. Han cambiado recientemente toldos, sillas y sombrillas. También cambios de personas, mejorando la profesionalidad, Eduardo a la cabeza de la dirección, y el joven Saul en contacto directo con el Público. Y no se lo pierda, ahora hay un nuevo Rey de la Cantina. Se llama Mich y es un precioso labrador, perfectamente educado y , como no, madridista de pro , que acude acompañado de su dueño Joaquín miembro del comité rector de la Taberna. Paco Bravo y CIA.
Buena atención, rápida y la cerveza estuvo muy buena, volveré
Es un sitio perfecto para ir de cañas, con un ambiente agradable, y con un servicio excepcional. Me encantan sus croquetas de langostinos y las alcachofas con jamón. Tienen una buena carta de vinos y es el sitio perfecto si también quieres ir a comer con amigos. Es un sitio muy recomendable y que te va a sorprender.
Taberna madrileña fundada en 1911, aún conserva el aire castizo de principios del siglo pasado, es bonita por dentro y por fuera, con terraza agradable junto a la glorieta de Quevedo. La cocina española que prepara es riquísima, bien elaborada y con productos de primera. Los vinos, las cervezas, el vermut... todo es un compendio de calidad. El trato amable de su servicio la hace aún más acogedora.
Una taberna centenaria junto a Quevedo, carta interesante. Buena atención
Buena atención, rápida y la cerveza estuvo muy buena, volveré
Taberna típica madrileña con mucho encanto. Muy buenos vinos, comida casera hecha con mucho mimo. El dueño encantador
Me encanta este lugar, empezado por la atención es 1000/10 los camareros súper amables, la comida deliciosa y el ambiente super acogedor. Volvería mil veces. De los mejores bares de Madrid…
Nací en este barrio en 1960 y el local, salvo el toldo y pocas cosas más... Sigue intacto pero con mejores vinos y la gastronomía de mayor calidad. En cuanto al local (arquitectura interior y fachada)... Maravilloso, de los poquitos negocios del principio del siglo XX que se conservan y quedan intactos en Madrid. ¡Este es un museo de vivencias, políticas, culturas y recuerdos que poquitos quedan en todo el país!.
Un clásico de Chamberí , precioso por dentro y con una terraza chula, bien situada y entretenida. Tira bien las cañas y tiene cosas para comer o picar muy ricas, con calidad. Mucha gente del barrio. Han cambiado recientemente toldos, sillas y sombrillas. También cambios de personas, mejorando la profesionalidad, Eduardo a la cabeza de la dirección, y el joven Saul en contacto directo con el Público. Y no se lo pierda, ahora hay un nuevo Rey de la Cantina. Se llama Mich y es un precioso labrador, perfectamente educado y , como no, madridista de pro , que acude acompañado de su dueño Joaquín miembro del comité rector de la Taberna. Paco Bravo y CIA.
Vale la pena ir, ya solo por el local. Es de 1911 y conserva muchas cosas originales: barra, mueble tras la barra, adornos del techo, relojes de pared, etc. No hemos comido, pero tienen una cerveza nueva sevillana, Gran Vía, que me gustó. El servicio muy bien, y el ambiente incluso mejor: vecinos variopintos, cordiales, que le dan un ambiente "auténtico".
Excelente taberna con un gran sabor tradicional, de las que quedan pocas. La comida bastante buena, por encima de la media. La atención muy buena, atentos y simpáticos. Algunos platos originales y la calidad precio excelente. Volveremos seguro.
Es un sitio perfecto para ir de cañas, con un ambiente agradable, y con un servicio excepcional. Me encantan sus croquetas de langostinos y las alcachofas con jamón. Tienen una buena carta de vinos y es el sitio perfecto si también quieres ir a comer con amigos. Es un sitio muy recomendable y que te va a sorprender.
Taberna clásica de Chamberí. Muy buen Vermut. Tapas muy ricas de albóndigas, callos, tortilla hecha en el momento y bacalao
Taberna madrileña fundada en 1911, aún conserva el aire castizo de principios del siglo pasado, es bonita por dentro y por fuera, con terraza agradable junto a la glorieta de Quevedo. La cocina española que prepara es riquísima, bien elaborada y con productos de primera. Los vinos, las cervezas, el vermut... todo es un compendio de calidad. El trato amable de su servicio la hace aún más acogedora.
La comida increíble me encanto todo divino las croquetas de langostino fuera de nivel divinas💖
Taberna clásica de Chamberí. Muy buen Vermut. Tapas muy ricas de albóndigas, callos, tortilla hecha en el momento y bacalao
Excelente taberna con un gran sabor tradicional, de las que quedan pocas. La comida bastante buena, por encima de la media. La atención muy buena, atentos y simpáticos. Algunos platos originales y la calidad precio excelente. Volveremos seguro.
Vale la pena ir, ya solo por el local. Es de 1911 y conserva muchas cosas originales: barra, mueble tras la barra, adornos del techo, relojes de pared, etc. No hemos comido, pero tienen una cerveza nueva sevillana, Gran Vía, que me gustó. El servicio muy bien, y el ambiente incluso mejor: vecinos variopintos, cordiales, que le dan un ambiente "auténtico".
Te remontas al pasado, una taberna de las de los años 40 (creo), con sus paredes de madera y cristal. Merece la pena conocerla. Gran cantidad de vinos y el típico vermut de grifo. Y muchas tapas castizas
Taberna clásica, forrada en maderas, muy al uso de principios de siglo. Tiene terraza y comedor. Las tapas son generosas y las raciones variadas y muy sabrosas. La tortilla con salmorejo está espectacular. Es una de mis favoritas
El mejor vermut que he probado, de grifo. Lugar súper auténtico español! El servicio es … típico español, siendo americana mis expectativas son más altas pero el vermut enserio, riquísimo
Por las tapas, la calidad del producto. El servicio un poco serio, quizás no esté acostumbrado a grupos. El local es muy acogedor. Los lavabos un poquito descuidados, si bien es cierto que creo que es la gente que entra que en su casa deben ser igual de guarros. La Nueva en general es para sentirse cómodo en todo aspecto
Estuvimos en la parte de abajo que es pequeñito y aunque estaba lleno se estaba muy tranquilo. El camarero muy amable. Buena atención. Comida rica. Raciones adecuadas. Precios normales. Muy céntrico y bien comunicados. Al lado de Quevedo.
Taberna muy antigua de Madrid, muy agradable. La comida de picoteo bien. Cantidades y precios ajustados. Servicio amable y profesional. El restaurante del sótano tranquilo y pequeñito. Muy recomendable.
Buenas tapas, cerveza y vermut, con una decoración antigua, el dueño es muy amable
Estuvimos dentro del local, que conserva el sabor de las viejas tabernas. Es muy agradable, como entrar en el túnel del tiempo. Aunque parezca una broma, lo único que desentona es la carta. En un lugar así apetecería tomar alguna ración típica de tiempos pasados: boquerones en vinagre, gambas con gabardina, calamares a la romana... Dicho esto, la carta actual permite elegir entre platos muy bien cocinados. Las raciones son abundantes. Me pareció un poquito caro.
Son esporádicos los sitios de interés general en Arguëlles/Arapiles, pero los bares con encanto ahí tienen el plus de ser muy de barrio. La taberna La Nueva (what's in a name?) abrió en 1911 en una esquina chaflán de la calle Arapiles y mantiene intacto el diseño de épocas pasadas, rebozando buen gusto. Su comida consiste en raciones tradicionales y, al ser su público de barrio, sigue poniendo una buena tapita junto con las bebidas.
Fuimos cuatro personas a tomar algo ya que habíamos escuchado que en este bar ponían tapas gratis con la bebida que eran generosas. Debo decir que no se equivocaron en el hecho de que te ponen una tapa gratis pero la verdad que no es que sea generosa, pero si que no es la típica tapa como patatas fritas o encurtidos. Lo recomiendo para tomar algo, pero si queréis tapas más abundantes iría a otro, pero lo está mal.
Antigua taberna, amable personal, revuelto de bacalao muy bueno.
Este es otro de los establecimientos que recuerdo de mi época universitaria. Muy buen ambiente y calidad. Me gusta la decoración. Imagino que habrá cambiado. Lo recuerdo parecido. Es de la pocas.tabernas que mantienen la esencia.
Un lugar para compartir, disfrutar y cuidar, es un asiento para observar Madrid a través de varias épocas. Recomendable repetir.
Cuando Madrid terminaba en Quevedo y los barrios de Arapiles y Gaztambide estaban cubiertos por cementerios a un ilustre tabernero con buen gusto le dio por abrir esta taberna con el sugerente y airoso nombre, entonces, de La Nueva. Seguramente era punto de cita de los duelos y lugar de despedida de los mismos. Aquel barrio no era entonces un lugar muy recomendable ni atractivo. De milagro ha permanecido integra su decoración original. Esos techos con cenefas y lámparas modernistas. Esa barra de madera labrada. Los espejos que buscaban dar volumen a la escasa superficie. Una maravilla. Hoy rinde culto al recetario clásico de las tabernas madrileñas.
Este es otro de los establecimientos que recuerdo de mi época universitaria. Muy buen ambiente y calidad. Me gusta la decoración. Imagino que habrá cambiado. Lo recuerdo parecido. Es de la pocas.tabernas que mantienen la esencia.
Un lugar para compartir, disfrutar y cuidar, es un asiento para observar Madrid a través de varias épocas. Recomendable repetir.
Cuando Madrid terminaba en Quevedo y los barrios de Arapiles y Gaztambide estaban cubiertos por cementerios a un ilustre tabernero con buen gusto le dio por abrir esta taberna con el sugerente y airoso nombre, entonces, de La Nueva. Seguramente era punto de cita de los duelos y lugar de despedida de los mismos. Aquel barrio no era entonces un lugar muy recomendable ni atractivo. De milagro ha permanecido integra su decoración original. Esos techos con cenefas y lámparas modernistas. Esa barra de madera labrada. Los espejos que buscaban dar volumen a la escasa superficie. Una maravilla. Hoy rinde culto al recetario clásico de las tabernas madrileñas.
Taberna bonita, pero mi experiencia no fue agradable. Los camareros lentos y excesivamente serios. El tema tapa, sino estás en la barra no la catas. Por darles un consejo, si pones tapas para que la gente las tome asegúrate que tienes algún camarero encargado de pasar con la bandeja por el resto del local (es un punto que a mí no me gustó nada). Por el resto, nada especial.
La comida está buena pero es bastante escasa para el precio abultado que tiene. Te dejas más de 30 euros por 2 cañas y dos raciones fácilmente. Hay sitios cerca con comida igual de rica pero donde un plato pequeño de chopitos no te vale casi 17 euros.
Es una taberna con cierto encanto. No se puede pagar con tarjeta, si lo llego a saber antes, seguramente no hubiera entrado. Un doble de cerveza a 3.70€, un precio bastante elevado.
Comida tradicional española, platos ricos pero pequeños para el precio. Lo que más me ha gustado es la tortilla con salmorejo, callos los he comido más ricos. Se les olvidó traernos agua. Me sorprendieron 11 € por el pan. Me dijeron tener prisa en venir para la reserva porque tenían mucha gente, pero al llegar estaba vacío. No se, estuvo bien, pero no tan bien como me lo estaba esperando
Es un sitio precioso. Las croquetas magníficas. Normalmente está animado con gente educada. Ayer entro un ministro del gobierno nacional que se parecía en estatura al lanister bajito... pero este es menos interesante y al contrario que los lanister, este nunca paga sus deudas, en tromba con una horda de seguidores dando empujones y saturo el local. Tardaron 30 minutos de reloj en darnos unas croquetas. Y eso, en medio de un griterío y de gente revoloteando y dando empujones a diestro y siniestro. Una pena.
Sitio tradicional para tomarse um buen vermut de grifo y alguna ración de su exquisita comida, como la ensaladilla rusa o las croquetas de bacalao. Le pongo tres estrellas porque me pareció un autentico timo elnque nos cobraran 6 € por tres rebanadas de pan, literal que eran tres para acompañar a la ensaladilla
Sitio tradicional para tomarse um buen vermut de grifo y alguna ración de su exquisita comida, como la ensaladilla rusa o las croquetas de bacalao. Le pongo tres estrellas porque me pareció un autentico timo elnque nos cobraran 6 € por tres rebanadas de pan, literal que eran tres para acompañar a la ensaladilla
Tenía el sitio apuntado como pendiente porque lo había visto recomendado en internet pues bien, creo que va a ser uno de los únicos bares/restaurantes que he estado que no recomendaría a nadie. Es cierto que el producto que sirven es de calidad y está bueno pero las raciones son pequeñas y es caro, no obstante por la zona en la que se encuentra esto no es raro y podría pasar. El problema vine cuando el servicio del local deja bastante que desear, con frases como “no sabéis pedir todo de vez”, “para que quieres agua si ya tienes cerveza”, “no sabes diferenciar los tipos de vino”, “pedís mas o tenéis que dejar la mesa, entre otras, éramos un grupo de 9 personas y como es normal no todos podemos llevar el mismo ritmo en la consumición. Salimos a 22€ persona tomando 5 raciones y creo que es la primera vez que me siento timada.
Le pongo 2 estrellas por el servicio principalmente. Soy vecino del barrio desde hace tiempo y confirmo que es el triste caso de la clasica taberna con solera y consagrada, que descuidan el servicio por tener una clientela asegurada. La calidad es buena, pero se han subido un poco a la parra con los precios. Los camareros son muy arrogantes y antipáticos.
Llegue a las 10:50 y me dijeron que estaban por cerrar. En Google dice que cierra a las 12. Era solamente para tomar algo. Otra pareja también estaba se fueron porque le respondieron lo mismo. Sin embargo seguían despachando comida a mesas que estaban alrededor. Deberían cambiar los horarios de Google si el horario de cierre es a las 11.
La tortilla estaba rica, pero la media ración de matrimonio nos pareció una broma para el precio que tiene, 3 anchoas, 3 boquerones, 11 euros. Caro para lo que es, bebidas y tortilla incluida. Servicio muy mejorable. - Todos los restaurantes están obligados a señalizar e informar al cliente del tipo de IVA al que están sujetos en los menús y cartas. Por supuesto, en los tickets, también se debe desglosar todo el importe y el IVA correspondiente.
El Ambiente y la atención muy buena, pero los precios muy son bastante elevados para la calidad de las tapas.
En esta ocasión sólo puedo resaltar la decoración típica y que tiene terraza. El vermú, que en otras ocasiones estaba aceptable, ahora se estaba agriando y el camarero, a los 5 minutos de sentarnos y recién traída la consumición, nos dice que si no vamos a cenar, en 15 minutos tendremos que entrar dentro del local. Por otro lado, la consumición es cara
No volveré. No soy de criticar sitios salvo cuando es muy exagerado, pero cuento mi experiencia. Resumo: Precios caros, tanto para la cantidad como para calidad. 5 croquetas a 13€, por poner un ejemplo. Cerveza a 3.80 el tercio. El servicio fue francamente desagradable, entre que nos ignoraban cuando queríamos pedir (una cosa es que haya gente y no des abasto y otra es que pase el tío a 30 centímetros, donde le haces gestos y ni se digna a girar los ojos 20 grados) y no fueron nada amables ninguno de los 2 camareros. Nos ofrecieron pan "para acompañar", el pan eran 4 rebanadas de chapata y unos colines. A 1.50 POR PERSONA! Imagínate el coraje de pagar el precio de 2 o 3 barras de pan por una rebanada. Eramos 4, 6€ se sacaron por el pan. Nos tiramos varios intentos para pedir la cuenta, nos levantamos para pagar dentro y pasaron. Después de 15 minutos desde que dijimos que queríamos pagar (15min contados de reloj) para un sitio con menos de 10 mesas. Nos levantamos para irnos, a ver si así se daban por aludidos, y fue ahí cuando ya vinieron. Para ser un sitio caro, encima te tratan como si te hicieran el favor de servirte o hacerte caso. No volveré ni lo recomendaría, en la zona de Quevedo/Arapiles/Fuencarral hay cientos de sitios con gente que te trata mínimamente bien y a mejor precio.
Muy bonito , la decoración típica del Madrid castizo, muy amables y rápidos sirviendo pero..... me pareció caro no ...lo siguiente. Un abuso. Una ración de albóndigas, o sea dos, 4.50 €. Eramos 3 así que uno no comió. jajaj. Las cañas pésimamente tiradas . Sin fuerza. Muy mal . Pague por 4 cañas y las albondiguillas 18 €, de locos . Una lastima por que me gusto mucho al entrar y pensaba que volvería a comer.....pero va a ser que no . No me gusta hacer malos comentarios.....pero me gusta menos que bajo el aspecto de taberna castiza te peguen ese palo.
Crónica de 6 croquetas que costaron 20€. Las croquetas de langostino en salsa de carabinero, nos parecieron caras cuando vimos la carta online (15,90€), pero la verdad, ante esa descripción no podíamos resistirnos. Cuando llegamos a La Nueva y nos trajeron la carta, el doble que nos habíamos pedido se nos atragantó, el precio había subido a 17,50€. Por ser ya tarde y no querer deambular en busca de otro sitio, decidimos pedir las croquetas. Las cuales debían estar despiertas, lo digo porque la cama de carabinero no la vimos por ningún sitio. Pero La Nueva aún nos tenía preparada otra sorpresa 😬 El simpático (no) camarero nos trajo la cuenta y mágicamente, el precio de las croquetas ahora ascendía a 19,79€! MILAGRO! Por supuesto le dijimos que ese truco a otro y su justificación fue que era el precio de terraza. Dos euros más por sentarte en la esquina de Arapiles con Magallanes. Experiencia ultra sensorial. No vuelvo.
Muy rancios! Mal trato, tienes que estar detrás de ellos para que te atiendan! Las bravas pésimas, las alcachofas no paran de recomendártelas y son pura fritanga troceadas a la minima expresión! Los boquerones están buenos pero la ración es excesivamente pequeña! Preciosa altos! Vinos normales!
No nos quisieron atender a las diez y media de la noche porque solo queríamos tomar unas cañas en vez de cenar cuando había gente sentada allí tomando unos vinos sin comer nada. Creo que el factor de ser chicas jóvenes no nos ha favorecido nada.
Hemos organizado una celebración hoy un martes por la tarde y ha sido HORRIBLE, la comida ha sido una estafa con una demora de horas, por no decir que no ha salido todo lo que hemos pedido pero ha sido cobrado como tal. Además, el servicio muy desagradable y muy borde, desde luego que no volveremos.
Es la segunda vez que escribo una reseña pero es que me siento estafado por la relación calidad-cantidad precio. Raciones normalitas más bien pequeñas: Tomate con ajo 14,10€ y ración de boquerones fritos 19, 70€.
Bastante bordes. Nos preguntaron si íbamos a cenar, y cuando vimos la carta dijimos que no. El camarero nos dijo que nos habían advertido que la mesa era solo para cenar, cosa que no había sucedido. Nos dijo que tendríamos que tomar la ronda que habíamos pedido rápido. El ansia en estado puro.
La atención deficiente y un precio desorbitado para unas gambas al ajillo preparadas con unas diminutas gambas arroceras.
Bar con terraza que se come muy bien, pero el camarero de la terraza es tan desagradable que no merece la pena ni sentarse. Mal educado y mal servicio
Me encantaba este sitio, y digo me encantaba porque ayer, después de llevar tiempo sin ir, cuando nos trajeron la carta nos quedamos de piedra. Es verdad que siempre ha tenido precios altos pero lo de ahora es una barbaridad para ser una taberna. Precios desorbitados a nivel de restaurante de lujo. Huevos rotos con jamón 16€. Callos 20€. Boquerones en vinagre 14€. Jamón ibérico 31€. Una locura! Nos tomamos las 2 cervezas y un tinto de verano ( 14€!) y nos fuimos sin comer. Se lo hemos comentado al encargado y todavía nos dice que van a subir aún más los precios! Una pena porque era uno de mis sitios favoritos del barrio pero a esos precios ya no volveré.....
Suelo ir de vez en cuando porque es un lugar castizo con encanto. Pero hoy el camarero ha sido extremadamente maleducado. Como sólo estábamos tomando unas cañas en la barra, y no cenando, ha considerado que atendernos no era importante. Lo ha hecho notar no poniendo una miserable tapa, que hemos tenido que pedir, e ignorándonos al pedir la segunda ronda de cañas. Al recordárselo, nos ha preguntado de muy malas maneras si la queríamos o no. Y claro, no. Ni hoy ni nunca. Si no sabe tratar a la gente, no esté en una barra, que hay otr@s que lo hacen muy bien.
Fuimos con la intención de comer, dos personas, una con muletas. Cuando nos íbamos a sentar en la terraza, nos dice el camarero que como solo somos dos, nos sentemos en una mesa que estaba a pleno sol y a la que para acceder había que rodear varias mesas y sillas (yo con muletas). Le decimos que está al sol y la retira levemente quedando la mayor parte soleada, se niega a dejarnos sentar en la que está a la sombra. Pedimos dos cañas de grifo, y vemos cómo al rato se sienta una pareja en la mesa de la sombra. Con muy mal talante nos espeta que estaba reservada, lo primero que se le ocurre. Ante ese mal trato decidimos pedir la cuenta e irnos a comer a otro sitio. Nos cobra sin ticket ni ningún justificante 8€ por dos cañas de grifo. Indignante, una pena que echen a perder un local así.
Me siento en la terraza en la que había más gente. Pido un café solo y me dice que no , que cierran a las 4. Son las 4 menos 25. Que cualquier cosa menos café...casi media hora antes de cerrar? A la hora del café? Lástima, el local me gusta pero con este trato que vayan sus tías a tomar té con pastas...
Ayer estuve tomando el vermut con un par de amigas, cuando llegamos acababan de abrir y no había nadie por lo que todos los sitios estaban disponibles, nos sentamos en una mesita las 3 y pedimos 3 vermuts, y cuando empezó a llenarse el local el camarero nos dijo q la mesa estaba reservada, cosa que nos sorprendió porque no ponía nada ni había cartel alguno que lo indicase, ni tampoco nos lo dijo cuando nos sentamos , vamos q nos echó, así q no pudimos seguir allí , y para más Inri nos cobró de más y no pude pagar con tarjeta . Muy mala experiencia
Las cañas a 4 euros, un precio bastante alto porque no eran dobles.
¿Cómo en una taberna con buen servicio y en una estupenda zona de Madrid se puede comer tan mal y tan caro? No volveremos.
El trato del camarero en la terraza penoso, con una personas con muletas y nos hace pasar entre las sombrillas para no utilizar una mesa de 4, según el. No tienen menú del dia, un lunes y los precios bastante altos de las raciones. Ibamos a comer y nos fuimos. Por dos cervezas de grifo 8 euros
No quieren que los clientes se emborrachen…cantidad mínima de vino…el precio normal jejeje
El sitio es una chulada y la comida buenísima, pero nuestra experiencia fue horrible. Cenamos allí anoche y reservamos en el comedor de abajo, que es más íntimo y muy bonito. Nuestra sorpresa fue que nosotros y varios clientes más, vimos numerosas cucarachas paseando por allí, incluso una en nuestra propia mesa. Se lo dijimos al camarero y su respuesta fue hacernos caso omiso, como si fuese lo más normal del mundo... No volveremos nunca. Una pena y un asco.
Había ido siempre de tapas, pero esta vez reservé para comer la familia, 12 en total, un domingo. Cuando hice la reserva, para las 14:30, nadie me avisó que los domingos cierran a las 16:00 (tampoco yo lo miré al hacer la reserva en persona) Hora y media no parece mucho para una comida familiar en época navideña con tanta gente. El resultado fue un desastre: El comedor del sótano es frío, muy frío para la época, además el camarero comentó que no nos sentáramos en una esquina de la mesa porque entraba corriente. Pedimos raciones como entrantes (4 de croquetas, 2 huevos rotos, 2 ensaladilla, 2 bacalao y 2 callos) nada del otro mundo ninguna, la verdad, no como yo las recordaba, y bastante escasas, llegaron para poco, y cuando íbamos a pedir algo de carne como principales nos dicen que ya han cerrado la cocina. Desde ese momento el camarero no se separó de nuestro lado (incomodándonos para que nos fuéramos, claramente) tomamos algún café y un par de postres (sólo quedaba un tocino de cielo y era tamaño tapón de botella) No tomamos vino, sólo refrescos y cervezas (yo pedí una segunda coca-cola light y ya no tenían) La verdad es que la experiencia no fue nada agradable, ni el sitio, ni la comida ni la atención. Pero lo peor de todo: el precio: casi 400 €, 33 por cabeza para salir de allí con prisas, helados y con hambre. Para no repetir, vamos.
Mal, muy mal. NOS INTENTARON ENGAÑAR. Preguntamos precios del vino. Nos informa el camarero que el vino 3,70 . En la carta pone 2,90, le informamos. Nos dice que el precio ha cambiado. Insisto, hay un precio en carta que debe respetar. Insiste, que el precio es el que es y que si queremos bien y si no que pidamos las hojas de reclamación pero que el va a cobrar el precio de 3,70. Preguntamos si el resto del precio de la carta es correcto o también ha variado. La callada por respuesta. ¿Que hacemos? Si empezamos así cualquiera se queda. Nos fuimos. Revisen las opiniones
Sábado 21 de diciembre, media tarde. Pedimos dos cañas. El camarero nos muestra una copa pequeña y nos pregunta: ¿en esta copa? Respondemos que en lo que quiera, como si me lo quiere poner en una taza. Hay una pizarra en la que el precio de la caña es de 2.20€ y el doble 3.70€ Pedimos que nos cobre. Nos dice que son 7.40€, le comento que la caña son 2.20€, a lo que responde diciendo que nos ha puesto 2 dobles. Le digo que hemos pedido 2 cañas. Me muestra el vaso de caña y me dice que eso es una caña, como si yo fuese de otro planeta. Le respondo que la cantidad de ambos recipientes es la misma. Respuesta nula. Creo que es él el que no sabe lo que es un doble. Sensación: estafado. Consecuencia: no vuelvo a pisar el bar.
No quieren que los clientes se emborrachen…cantidad mínima de vino…el precio normal jejeje
Mal, muy mal. NOS INTENTARON ENGAÑAR. Preguntamos precios del vino. Nos informa el camarero que el vino 3,70 . En la carta pone 2,90, le informamos. Nos dice que el precio ha cambiado. Insisto, hay un precio en carta que debe respetar. Insiste, que el precio es el que es y que si queremos bien y si no que pidamos las hojas de reclamación pero que el va a cobrar el precio de 3,70. Preguntamos si el resto del precio de la carta es correcto o también ha variado. La callada por respuesta. ¿Que hacemos? Si empezamos así cualquiera se queda. Nos fuimos. Revisen las opiniones
Había ido siempre de tapas, pero esta vez reservé para comer la familia, 12 en total, un domingo. Cuando hice la reserva, para las 14:30, nadie me avisó que los domingos cierran a las 16:00 (tampoco yo lo miré al hacer la reserva en persona) Hora y media no parece mucho para una comida familiar en época navideña con tanta gente. El resultado fue un desastre: El comedor del sótano es frío, muy frío para la época, además el camarero comentó que no nos sentáramos en una esquina de la mesa porque entraba corriente. Pedimos raciones como entrantes (4 de croquetas, 2 huevos rotos, 2 ensaladilla, 2 bacalao y 2 callos) nada del otro mundo ninguna, la verdad, no como yo las recordaba, y bastante escasas, llegaron para poco, y cuando íbamos a pedir algo de carne como principales nos dicen que ya han cerrado la cocina. Desde ese momento el camarero no se separó de nuestro lado (incomodándonos para que nos fuéramos, claramente) tomamos algún café y un par de postres (sólo quedaba un tocino de cielo y era tamaño tapón de botella) No tomamos vino, sólo refrescos y cervezas (yo pedí una segunda coca-cola light y ya no tenían) La verdad es que la experiencia no fue nada agradable, ni el sitio, ni la comida ni la atención. Pero lo peor de todo: el precio: casi 400 €, 33 por cabeza para salir de allí con prisas, helados y con hambre. Para no repetir, vamos.
Sábado 21 de diciembre, media tarde. Pedimos dos cañas. El camarero nos muestra una copa pequeña y nos pregunta: ¿en esta copa? Respondemos que en lo que quiera, como si me lo quiere poner en una taza. Hay una pizarra en la que el precio de la caña es de 2.20€ y el doble 3.70€ Pedimos que nos cobre. Nos dice que son 7.40€, le comento que la caña son 2.20€, a lo que responde diciendo que nos ha puesto 2 dobles. Le digo que hemos pedido 2 cañas. Me muestra el vaso de caña y me dice que eso es una caña, como si yo fuese de otro planeta. Le respondo que la cantidad de ambos recipientes es la misma. Respuesta nula. Creo que es él el que no sabe lo que es un doble. Sensación: estafado. Consecuencia: no vuelvo a pisar el bar.
El sitio es una chulada y la comida buenísima, pero nuestra experiencia fue horrible. Cenamos allí anoche y reservamos en el comedor de abajo, que es más íntimo y muy bonito. Nuestra sorpresa fue que nosotros y varios clientes más, vimos numerosas cucarachas paseando por allí, incluso una en nuestra propia mesa. Se lo dijimos al camarero y su respuesta fue hacernos caso omiso, como si fuese lo más normal del mundo... No volveremos nunca. Una pena y un asco.
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