Chan
Chinese · Madrid
Informazioni su Chan
Chan is a restaurant located in Madrid, Madrid. Rated 4.5 out of 5 by guests. Known for: Great coffee, Great dessert, Great wine list. Popular for lunch, dinner, solo dining. The menu features coffee, healthy options, private dining room. Offers dine-in. Cozy, quiet, romantic, trendy, upscale atmosp...
Chan is a restaurant located in Madrid, Madrid. Rated 4.5 out of 5 by guests. Known for: Great coffee, Great dessert, Great wine list. Popular for lunch, dinner, solo dining. The menu features coffee, healthy options, private dining room. Offers dine-in. Cozy, quiet, romantic, trendy, upscale atmosphere.
Cosa dicono i clienti di Chan
Ugo Chan ofrece una experiencia gastronómica japonesa de alto nivel con toques de fusión. Los clientes destacan el trato impecable del personal, especialmente de Ugo, Marco y el sumiller. La calidad del producto es excelente, aunque algunos mencionan inconsistencias puntuales.
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Tip: Si es posible, reserva en la barra para disfrutar de una experiencia más cercana a la elaboración de los platos.
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Chan si trova a Madrid, circondato da luoghi di interesse culturale e storico. Ecco alcuni dei punti più notevoli nelle vicinanze.
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Recensioni di Chan Madrid
Nos habian hablado mucho de este restaurante pero superó con creces nuestras espectativas. Hay dos opciones, pides a la carta o dejas que te recomienden una selección de platos para vivir la experiencia que quiere transmitir el chef. En este caso nos decidimos por la segunda opción y fue increíble. Todos los platos estaban espectaculares, equilibrados, sabrosos y diferente a cualquier restaurante japonés en el que he estado hasta ahora. Recomiendo las gyozas de callo madrileño. El servicio igualmente impecable. Mi nota es de 10.
Nos pusimos en manos de Ugo para un menú degustación omakase y fue una experiencia estupenda. La cocina mezcla la tradición japonesa con la española, creando platos sorprendentes y, sobre todo, brillantes. Además de la comida de 10, me gustaría señalar la coctelería que también nos dejó con la boca abierta. Lógicamente, no es barato (además del menú, pedimos nigiri de ángulas fuera de carta y algún vino especial que hizo que la cuenta se inflara más) pero la experiencia merece la pena.
Uno de los restaurantes más famosos ahora en Madrid, y la verdad es que la experiencia merece la pena, desde la atención, el servicio, el propio local, la calidad de los productos y las sorpresas culinarias que vas probando. Dejamos que nos recomendasen con un menú y fue un acierto. Muy destacable las lentejas con torcas, el tamaki, los nigiris y las ostras. Sorprende la presentación del sashimi. Enhorabuena por la experiencia en conjunto, y por la amabilidad y profesionalidad de todo el personal.
Una cocina con muy buenos productos de temporada para hacer una fusión personal con la cocina japonesa. Se puede pedir a la carta o lo que en Japón se llama Omakase, es decir, el chef elige por ti. Es la opción que escogimos y fue todo un acierto. Es flexible en el sentido en el que puedes añadir algún plato de la carta que no te quieras perder y puedes parar cuando creas que no puedes más, pero yo recomiendo hacer hueco como sea y llegar al final. Todos los platos están muy cuidados y con mucho sabor, algunos muy sorprendentes. La sala es muy acogedora y bonita y la barra es muy amplia y cómoda, además en ella disfrutas también de la preparación minuciosa de los platos. El personal es muy agradable y cercano y Hugo el que más. Se nota que disfruta con cada preparación y, como él dice, "cada detalle cuenta" y suma. Muy merecido ese reciente premio Repsol. ¡A por muchos premios más!
Es un espectáculo . Llevaba más de un año y medio intentando ir a Ugo Chan. Por diversos motivos no podía concretar la visita y las expectativas cada vez eran más grandes, hasta el punto de pensar que podría luego desilusionarme. Nada más lejano a la realidad, insisto, es un espectáculo comer aquí. Hay 3 platos que son de otro planeta: la ensaladilla, el tartar de atún con huevo frito y las lentejas con leche de coco y paloma torcaz. Una locura. Es de esos lugares que cuando te marchas no haces más que pensar en cuándo podrás volver. 100% recomendable!
La experiencia es de diez, y más si logras tener mesa en la barra principal. Desde ahí puedes ver cómo Hugo prepara cada plato. Está la opción de pedir a la carta o dejar que de esa misma carta te hagan un menú según los gustos de cada uno. Espectacular las mezclas de sabores y la frescura de producto. Todo estaba increíble. Los precios se ajustan a la calidad del sitio. Seguramente uno de los próximos estrella de Madrid.
Experiencia única y especial. Tiene platos a la carta y un menú degustación al gusto. Éste consiste en que a elección del chef, te va sacando platos hasta donde tú quieras parar. Optamos por esta opción, ya que es la primera vez que íbamos. Fueron muchos platos. Veíamos que nos traían más y más entrantes. Cuando vimos que todavía no llegaban los nigiris (nuestra perdición), le indicamos que por favor, parasen ya los entrantes y nos pasase a los nigiris. Lo que te cobran al final es por cada plato que has tomado. Hay menos control de lo que te gastas, porque es un menú abierto pero es más transparente porque sabes exactamente lo que te están cobrando por cada plato. Volveríamos, y la próxima vez lo personalizaríamos. Un par de entrantes y luego todo nigiris.
Ugo Chan es una explosión de sabores y texturas. La fusión de la cocina japonesa con toques locales es sencillamente brillante. Cada plato es una obra de arte, desde las gyozas de callos a la madrileña hasta el nigiri de sardina con alboronía. ¡Una experiencia gastronómica única e inolvidable!
Mi favorito sin duda: el mejor fusión japonés-español en Madrid Este restaurante es una auténtica joya. La fusión entre la cocina japonesa y española está llevada con un nivel de creatividad y sabor que sorprende en cada plato. Ingredientes de primera, técnica impecable y una presentación que es puro arte. Cada visita es una experiencia única. El ambiente es acogedor y sofisticado, y el personal, siempre atento, hace que te sientas como en casa. Sin duda, mi restaurante favorito en Madrid. Un imprescindible para los amantes de la buena cocina con personalidad.
Hemos cenado mi pareja y yo y acaba de convertirse en nuestro top 1 de restaurantes. Hemos tomado el menú omakase (platos a elección del chef) y la selección ha sido brutal. Nos parece muy complicado que un pase de unos 12 platos, TODOS hayan sido de primer nivel y a nuestro gusto. El servicio es genial y el ambiento igual. Un autentico must en Madrid.
Poco más se puede añadir en una reseña a este restaurante de 10. Teníamos ganas de probarlo y la experiencia fue inmejorable. A día de hoy es uno de los top ten para mi en Madrid. El servicio es impecable, y ver a todo el mundo trabajar como un engranaje perfecto es una delicia. Nos aconsejaron fenomenal tanto el menú como el vino y fue todo un acierto, a destacar las lentejas caviar, los guisantes lágrima, la gyoza de callos y el wellington de corzo. El precio es propio de un sitio de esta categoría, rondando los 150€ por persona como mínimo, aunque merece cada euro.
Experiencia espectacular en Ugo Chan. Cada plato está cuidado al detalle, con sabores sorprendentes y una calidad excepcional. El servicio es muy profesional y muy atento, explicando cada detalle de los platos, haciendo que la experiencia sea aún mejor. Muy recomendable.
Experiencia inolvidable la que vivimos en este restaurante con pasión por el detalle y la altísima calidad de los productos y elaboraciones. Es muy recomendable dejarse aconsejar por el chef y disfrutar de platos exquisitos aunque también hay posibilidad de ir a platos específicos de la carta. No os dejará indiferentes!
Termino el 2024 con la mejor experiencia gastronómica del año, el restaurante ugo chan el chef hugo munoz el sumiller somewhereatthebottom91 En resumen, merece mucho la pena, una relación calidad, precio, placer TOP, insuperable. Premio al mejor restaurante de Madrid 2023 por la academia madrilena de gastronomia, una estrella michelín michelinguide dos soles repsol guiarepsol mas alla de reconocimientos lo mejor es ir, disfrutar y enamorarse de su propuesta gastronómica. Absolutamente gastrorecomendado Gracias maestro C. de Félix Boix, 6, Chamartín, 28036 Madrid Mas de 100€ Romantico, Business, Gastrocolegas, Familiar Omakase by Hugo Ikizukuri de cabracho con bilbaína estilo Guetaria en frío, con una presentación muy del gran Ricardo Sanz con quien compartió en Kabuki Wellington Cuando el chef sale más a probar restaurantes que muchos críticos gastronómicos termina haciendo suyos platos icónicos de restaurantes legendarios Homenaje a restaurantehorcher todo un clásico en Madrid. Paté de campaña con los ingredientes del relleno de una gyoza tradicional y salsa cumberland donde se cambia el horse radish por el wasabi fresco. Camaron senbei, partiendo de la idea del taco senbei Lenteja Caviar con Torcaz al curry japonés y aire de coco, acompañado de su escabeche, un plato de caza absolutamente hecho suyo Tomate de colgar relleno de toro con caldo deshidratado y ralladura de botarga, una obra maestra Flor de calabacín en tempura rellena de huitlacoche, queso San Simón, tetilla ahumado, acompañado de una salsa de tomatillo verde y jalapeño escabechado, preparada en un molcajete. México en la piel en un plato!! Viaje al restaurante de guysavoy Crema de alcachofa y yuku-kosho, mini alcachofa y sus chips de trufa negra de Soria y brioche de sashimi de erizo gallego. Si te gusta la gastronomía sólo podrás enamorarte de este plato, sin duda en mi top five de este 2024 Este plato es escuchar a Nina Simone en París en otoño Gyozas de Callos a la madrileña con garbanzo frito, esa fusión japocastiza que caracteriza la cocina del chef Ensaladilla rusa con guisante lágrima del maresme, un plato de producto Sashimi de sardinas a la brasa con licuado de lechuga y chips de patata canaria, muy bueno Lenguado con meunière de yuzu, alcaparras de Menorca y parmentier de chirivías Festival de niguiris Nigiri de pescado blanco con grasa de cerdo ibérico y yuzu kosho Nigiri de toro a la llama Nigiri de huevo de codorniz con migas de pastor japonés Nigiri de foie gras y anguila homenaje al cremat de Martín Berasategui y mirim envejecido Dulce final, Yuzu no yuzu de mandarina y helado de lima y jengibre Maridaje Estratosférico (sin duda uno de los mejores de mi vida) gracias al gran Marco Brocani sumiller que nos acompañó a lo largo de todos los pases Champagne Huré Frères Vino blanco Pacher Hof 2022 Riesling Vino blanco Cloudy Bay 2023 Sauvignon blanc (New Zealand) Sake Mugen infinite. Special brew: Junmai-Shu Vino blanco Pyritis 2021 Santorini mega cuvée Sherry La Ina Jerez Fino muy Seco Vino blanco Oxy Domaine Laguerre Vino tinto Rofe 2022 Vino tinto Altar Uco Vino tinto Kientz 2015 Pinot gris
Restaurante de estrella Michelin que se nota en la carta cuidada y en el servicio en todo momento. Imprescindibles las gyozas de callos a la madrileña y el solomillo Wellington de corzo. Gran variedad de nigeris con un toque diferente, a destacar el de foie. Gran carta de vinos tambien. Repetiremos sin duda.
Increíble experiencia, sin duda lo que dice la gente es el mejor restaurante de Madrid producto fresco bien ejecutado y sabores con mucha fusión, con un ambiente increíble ya que el chef ugo va por cada una de las mesas repartiendo alegría con sus platos y su persona con una armonía de su playlist de temazoos!! Increíble 10/10
Nos dejamos guiar por lo que aconsejaba el chef y no pudimos salir más satisfechas. Productos de calidad espectacular, sabores exquisitos y excelentes. Toda una experiencia gastronómica en toda regla. Pedimos varios cocteles recomendados según lo que comíamos y estaban todos brutales, los hacían a medida de nuestras peticiones y quedamos encantadas. El sushi, buenísimo, calidad inmejorable. Las lentejas, la ensaladilla rusa, … super originales y sabrosas. El personal muy atento, rápido y amable. Un ambiente elegante.
Una propuesta diferente donde prima la calidad del producto - prueba de ello son los nigiris. A destacar de los entrantes las gyozas de cocido y las lentejas con coco, espectaculares. El ikizukuri, aún siendo uno de los platos referencia del restaurante, no nos sorprendió más allá de la presentación. El personal muy atento aunque por desgracia se olvidaron servirnos las gyozas y tuvimos que volver a pedirlas, el único pero que le daría a la noche.
¡Qué grandísima comida! Tenía muchísimas ganas de probar este restaurante y ha superado con creces mis expectativas. Materia prima de primera calidad con mezclas que en la mente parecen imposibles y en boca funcionan a la perfección. Además de la carta, funcionan con menú, que adaptan a los gusto y hambre de los comensales. Acertaron de pleno en absolutamente todo. Me sorprendió un poco el orden de algunos platos, porque terminamos con algo más suave que algunos de los intermedios, pero, en todo caso, funcionó a la perfección. Mención especial al postre de chocolate y al sumiller. Nos dejamos aconsejar y nos puso vinos espectaculares, diferentes y con una relación calidad-precio increíble. Sitio muy disfrutón para ir y repetir!
Una de las mejores experiencias de mi vida. Sigo saboreando la Gyoza de callos y el tomate relleno... Sin palabras. Cada uno de los platos me ha emocionado con el conjunto del servicio, que sin duda se respira un ambiente muy cálido en el que te hacen sentir que estás en casa y te cuesta irte de allí. La coctelería es de lo mejor que he probado en Madrid, probé 3 cócteles y no sabría decir a cuál mejor. El de Yuzu lo repetiría sin duda. Y ver desde la barra de sushi a la cocina trabajar con ese mimo y esa pulcritud da gusto. Hay un gran esfuerzo y cariño del personal de sala y de cocina, y eso se nota y se disfruta. Sin lugar a dudas estoy deseando volver.
El restaurante Ugo Chan es mucho más que una mesa de excelencia: es una auténtica experiencia sensorial. Desde el primer momento, el servicio roza la perfección, combinando elegancia, calidez y precisión en cada gesto. Uno se siente esperado, comprendido, casi mimado, como un invitado de honor en un templo de la alta gastronomía. En la cocina, es una explosión de sabores en cada plato. Las creaciones son de una fineza excepcional, donde cada ingrediente encuentra su lugar en una armonía magistral. Las texturas, los aromas y los contrastes dialogan con una precisión casi poética. Cada bocado se convierte en un instante suspendido, orgásmico en la boca, una danza entre refinamiento y audacia. Ugo Chan no solo alimenta, cuenta una historia, hace viajar y emociona. Este restaurante merece ampliamente su estrella Michelin y mucho más, porque lleva los límites del placer gastronómico aún más lejos y se impone como un destino imprescindible para los amantes de la alta cocina.
Un restaurante increíble, con una propuesta japonesa en la que el chef decide el menú cada día en base del producto (de altísimo nivel). Todos los pases eran diferentes, y deliciosos; si bien nos gustó por encima del resto el plato principal(sashimi, almeja y ostra), y ls gyoza de callos, uno de los clásicos. El servicio es encantador y muy profesional, y comer en la barra es toda una experiencia, viendo como se preparan la mayoría de platos. Es algo caro (el menú caro son unos 200€), pero vale la pena para una ocasión especial.
Y hubo que cenar 🍽️ 🍣 En pleno Chamartín (Madrid), Ugo Chan* se erige como un templo de la cocina japonesa con alma madrileña. El chef Hugo Muñoz, formado en Kabuki y con experiencia en Zalacaín o El Señor Martín, ha encontrado su voz propia en una propuesta que fusiona la tradición nipona con el recetario castizo. Una idea valiente, precisa y personal que le ha valido una estrella Michelin y dos Soles Repsol. 🏮 El local, de líneas limpias y elegante sobriedad, combina madera, piedra y luz tenue para generar un ambiente tranquilo, cálido y sofisticado. La cocina vista permite observar cada detalle del trabajo del equipo, reforzando la sensación de transparencia y técnica afinada. Todo invita a centrarse en el plato y disfrutar sin distracciones. 🧠 Aquí no hay fusión gratuita, sino diálogo entre culturas. Platos como las gyozas de callos a la madrileña con garbanzo frito son un manifiesto gastronómico: técnica japonesa con fondo de tasca, sabor profundo y presentación de alta cocina. 🐟 El tratamiento del pescado es impecable. El “Tributo a Robuchon” en forma de tartar de toro, gelée de anguila ahumada y caviar iraní con vichyssoise de coliflor, refleja dominio técnico y respeto absoluto por el producto. Una exhibición de corte, maduración y equilibrio. 🥩 En cocina caliente, la deconstrucción de Wellington con tataki de corzo y suxelle de shitake resulta reconfortante, umami en vena. Sabores que remiten a casa, aunque vengan de lejos. 🍶 La carta de vinos y sakes está cuidadosamente seleccionada, con referencias que acompañan la diversidad de la propuesta. El servicio de sala, atento y preciso, refuerza la sensación de estar en un lugar especial, donde todo está medido sin caer en la rigidez. 🔝 Ugo Chan* no es un japonés más. Es una declaración de intenciones sobre la identidad, el mestizaje y la cocina que emociona. Una experiencia que aúna técnica, memoria y mucha intención. Ugo Chan* 🗺️ Félix Boix, 6 28036 Madrid ☎️ 913 50 65 78 🌐 www.ugochan.com 📸 @ugo.chan #HabráQueComer #LaCucharaDeAlfonso #Foodie #FoodPorn #FoodLovers #CocinaJaponesa #UgoChan #Madrid #Chamartín #DeMadridAlCielo
Fuimos a cenar con motivo de nuestro aniversario, y la verdad es que fue todo un acierto. Según llegamos, tuvieron el detalle de invitarnos a una copita de champán para celebrarlo. Nos explicaron que tienen dos formas de dar el servicio: una en la que tú vas eligiendo los platos de la carta, y otra llamada omasake, en la que en base a tus preferencias y unas preguntas previas el chef va escogiendo diferentes platos a tu gusto. Nosotros nos decantamos por esta última opción y la verdad es que fue un acierto. Probamos un montón de platos muy diversos y curiosos. Mas o menos de media, el precio está en torno a los 180€ por persona, pero no se trata de un menú con precio cerrado, sino que se puede variar en función de los platos que el chef elija. Con motivo de nuestro aniversario tuvieron varios detalles con nosotros, la verdad es que salimos muy contentos y por supuesto que lo recomendaríamos.
Maravillosa experiencia culinaria!!! Lo tenía en mi lista de pendientes y la he espera a valido la pena ya que ha superado mis expectativas. Enhorabuena a todo el equipo de Ugo Chan. La atención desde que llegas es estupenda. La elaboración de los platos y el cuidado de cada detalle hacen que te sientas especial. Sin dudas lugar a donde volver!!!
Increíble experiencia y grandes recomendaciones por parte de Mario y de Marcelo. Recomiendo encarecidamente probar el nigiri de foie y el temaki de toro y huevo de codorniz. Mención especial par Don Ugo* (un auténtico anfitrión). Gracias!
Experiencia culinaria increíble un acierto total visitar Ugo Chan. La calidad del producto excelente. Todo acompañado de un maridaje perfecto. Un equipo entregado hacer tu experiencia inolvidable. Sin dudas volveremos.
Tercera vez que vengo y sigo igual de contenta! Comimos en la barra, que está muy bien porque ves como cocinan. Para mí sí o sí hay que pedir el sashimi de virrey, las lentejas y los niguiris, en especial el de foie y anguila y el de atún flambeado. Nos dieron a probar un postre nuevo que quieren sacar en la carta (su versión de tarta al whisky). El personal super atento y Ugo se pasa por las mesas saludando a todos los comensales. Fuimos 2 personas y salimos a 124€ por cabeza. Volveré seguro!
Una experiencia única en el asiático más de moda de Madrid. Probamos el menú omakase y fue una sorpresa tras otra. Desde las lentejas, que reinterpretan un plato tradicional con un giro espectacular, hasta la gyoza de callos, llena de sabor y textura, todo estaba increíble. Los temakis fueron otro punto fuerte: productos fresquísimos y combinaciones sorprendentes. El ambiente es moderno y desenfadado, con un equipo que transmite pasión por lo que hace. Ugo Chan es una apuesta segura para los amantes de la cocina japonesa con toques creativos. Sin duda, un sitio al que volveremos.
Un sitio al que teníamos muchas ganas de ir y que cumplió con creces nuestras expectativas. En primer lugar destacar el servicio, que con una gran amabilidad y paciencia(éramos una mesa de 5 personas) hicieron de la cena una noche especial. Elegimos el menú omakase, disfrutando de todos los platos. Destacar las lentejas con leche de coco, la gyoza de callos, la ensaladilla y el Wellington. Quizá lo que menos nos llamó la atención fueron los postres. En definitiva uno de los sitios que más me ha gustado de Madrid en los últimos años con un estilo diferente.
Fuimos a comer con mi madre y su pareja por un festejo en especial que teníamos y dimos en la tecla. La comida más que espectacular como el trato recibido. También nos adentramos en la zona de barra mientras esperábamos la mesa y las copas con sus mezclas especiales las hacen únicas. Por último, clara mención para el cocinero Álvaro y al mismísimo Hugo por su calida acogida. Volveremos
Un 100. La comida me ha parecido excepcional de principio a fin. Incluso el postre, que en la mayoría de ocasiones es donde rompen la racha. Además de que Hugo me ha parecido una grandiosa persona, profesional y personalmente. Es de los sitios por los que vale la pena pagar el cubierto. Volveré SEGURO, se te saltan las lágrimas con todos los platos. Lo único a mejorar son los tiempos entre plato y plato, a veces van muy pegados incluso solapados y en otras ocasiones demasiado y excesivamente espaciados.
Una experiencia imprescindible en Madrid. Pedimos el menú degustación y fue increíble. No sabría decir que plato me gustó más, desde el tomate que es un espectáculo para comerse un millón, a esa kokotxa que desaparece en la boca, esos fondos llenos de sabor y tradición que junto con la fusión japo le dan ese toque tan especial y tan bien elaborado, esa gyoza de callos que es una locura con esa salsa en la que mojarias pan sin parar, ese pa amb tomaquet homenaje a Ricardo Sanz que no deja indiferente a nadie. Los cócteles originales y bien elaborados y equilibrados que hacen que la experiencia sea redonda. El personal es muy profesional, atento y simpático, te hacen sentir en casa desde que entras por la puerta y no se les escapa ni el más mínimo detalle. Recomendado 10/10
Pues íbamos asustados pensando que iba a ser carísimo. Y bueno costoso es pero la comida es espectacular. El tartar de salmón es una obra de arte. El nigiri de foia es para llorar de emoción y un sinfín de etc. Lo recomendaría, aunque yo creo que el menú es excesivo. Nosotros no pedimos menú, fuimos por carta. La atención un 10 aunque no esperábamos menos. Y el toque especial fue escuchar Extremoduro en su homenaje
Un japonés diferente y de mucha calidad. Servicio profesional aunque sin destacar mucho, carta corta y concreta (que se agradece) aunque a mi gusto tenía demasiada presencia el atún, en prácticamente la mitad de los platos. Aun con ello, la relación calidad precio de la comida es sobresaliente. Para volver antes de que se ponga más de moda.
Espectacular sitio, gran comida, fina, sin estridencias. El producto prima sobre todo. Muy bien acompañado por el vino que el sumiller nos ofreció, un 10 su aportación. El plato más difícil tal vez las habitas, el producto perfecto, algo justo de cantidad y la mezcla con el tartar de calamar no acabó por convencernos.
Simplemente top. Productazo, atención, elaboración... Se puede ser excelente sin hacer elaboraciones extrañas sin sentido. Japonés con toques mediterráneos. Todos los pases espectaculares. 9 Dentro de las 5 mejores comidas en mi vida. Nada que envidiar a muchos 3 estrellas michelin. Precio alto por producto caro. Caviar, atún rojo, erizo, trufa.. hay que pagarlo
Hemos disfrutado de la experiencia. Ubicados en la barra podíamos ver el producto y su elaboración y no hemos podido evitar pedir algún plato de más porque al ver ese atún o el tuétano delante de nosotros se nos hacía difícil no probarlos. Trato impecable, atento y cuidando los detalles para que nuestra experiencia fuera perfecta. Desde los camareros, el sumiller a los chefs, todos se han volcado. Además han tenido varios detalles con nosotros. No podemos poner ningún pero a nuestra visita a Ugo Chan. 230€ por persona
Tras muchos meses en el punto de mira por fin Ugo Chan! Menú degustación de 200€ por persona bebida aparte. Variedad de platos entre los que destacaría el sashimi de cabracho, ensaladilla rusa versionada, merluza al vapor rebozada, gyoza de callos (plato típico del restaurante) y varios nigiris de los cuales el mejor el homenaje al gran Martin Berasategui (GARROTE!). El servicio fue un poco caótico pero ampliamente compensado con la amabilidad y los detalles que tuvieron con nosotros. Gracias UGO CHAN! ❤️
UGO CHAN, Madrid — (HOMENAJE) Parte 1/2 Tenía muchísimas ganas de ir. Mucho tiempo esperándolo. Muchas, muchísimas recomendaciones. Y por fin… llegó el día. Desde el primer momento, un recibimiento impecable por parte del equipo: Mario, Marco y, por supuesto, Hugo. El restaurante, lleno. El ambiente, la decoración, el espacio… todo espectacular. Me preguntan si quiero pedir a la carta o dejarme llevar por el Omakase, esa fórmula mágica de “confiar en ti”. Lógicamente, elegimos Omakase. 🔹 1. Chipirón en su tinta con su demiglace Una bestialidad absoluta. Uno de los mejores platos que he probado últimamente. La demiglace era una ida de olla, en el mejor de los sentidos. 🔹 2-3. Aperitivos: Tortillita de camarones y foie Brutalmente buenos. Una combinación inesperada y deliciosa. 🔹 4. Ostra rizada de la isla de Olerón nº2 con ponzu y chile 🔹 5. Almeja de carril con bullabesa de pato y cilantro Ambas brutales. La ostra, fresca y grasa, como debe ser. La almeja… una maravilla. 🔹 6-7-8. Lenteja caviar con torcaz al curry japonés, aire de coco y su escabeche Sin contar las de mi madre… las mejores lentejas de mi vida. Punto. 🔹 9-10-11-12. Tomate de colgar relleno de toro, con caldo dashi y ralladura de botarga No suelo ser fan del tomate solo, pero este plato fue una auténtica locura. La combinación con el atún y la botarga… de aplauso. 🔹 13. Ensaladilla rusa con guisante lágrima del Maresme El plato que menos me convenció de todo el menú. 🔹 15- 16. Gyozas de callos a la madrileña con garbanzo frito Ida de olla, de pinza, de todo. Un 10 🔹 17. Merluza al vapor macerada en koji, “rebozada”, con espuma de su cabeza al estilo Botillería y Fogón Sacha No me enamoró… pero me sorprendió para bien Conclusión (por ahora, falta la 2/2 parte): Una cocina de locura. Un servicio de sumillería muy por encima de la media. Hugo al frente del equipo, trabajando como uno más, con profesionalidad, amabilidad, calma y respeto.
Espectacular la experiencia! Nos recomendaron más correctos el menú Omakase, con total flexibilidad de añadir o quitar platos. Disfrutamos muchísimo de cada uno de ellos. Atención impecable, tiempos entre los platos también. Nos quedamos encantados con Hugo, y con ganas de volver pronto!
Cenamos en la barra, por lo que casi casi fue una experiencia Omakase. Un verdadero placer ver como preparan los Niguiris, únicamente superado al comerlos. El local es amplio, moderno y cómodo. El servicio dedicado, atento y realmente cordial. Uno de los comensales es alérgico, concretamente a las Rosáceas y nos sorprendió: 1. que conocieran esa alergia; y 2. El estricto control sobre alérgenos que tienen En cuanto a la comida, pedimos de carta, y no hubo ni un solo plato que no nos gustara. La calidad del producto es sublime y las preparaciones impecables. Para mi es un obligatorio de Madrid, por lo innovador de su cocina, el sabor y la atención tan esmerada. 1000% recomendable.
Es una experiencia. Atención extrema al detalle de todo el equipo, los platos tienen una presentación exquisita, y cada bocado sorprende de manera única. Las lentejas, el cabracho, y la gyoza, especialmente reseñables. Marco, el sumiller, sabe muchísimo, y ha demostrado que puede hacer gozar a cualquiera, ofreciendo sabores tanto diferentes, como familiares. Sin duda, repetiremos.
Restaurante fusión japo española, con estrella Michelin y sol Repsol. Restaurante con estilo mediterráneo, amplio salón, cocina abierta donde disfrutas de la buena gastronomía y puedes observar cómo cocinan.Ahora bien la comida en línea general todo bastante bueno unos mejores que otros., pero el trofeo se lo lleva la gyozas de callos, textura sabor brutal de otra denominación. La atención impecable, el personal muy profesional calidad precio bien volveremos sin duda.
Llegamos al restaurante a las 13:45 y salimos a las 16:30 sin darnos ni cuenta, el tiempo se nos pasó volando. Señal de lo agusto que estuvimos porque el trato de todo el personal fue maravilloso. La comida es un 10 y no puede estar más conseguida la fusión de sabores españoles en platos japoneses. Fuimos por carta no por menú omakase, que nos salió más económico y nos quedamos perfectas. Subo fotos de los platos que si o si hay que pedir!!
Espectacular, local bien no muy grande por lo que no hay mucha distancia entre mesas pero bien decorado. El personal estupendo, los camareros, el sommelier y hasta el propio Hugo super cercanos y a su vez profesionales. En cuanto a la comida excepcional, se nota la estrella michelin en cada plato pero el tomate relleno de atún y el nigiri de foie se llevan la corona. Una experiencia gastronómica obligatoria si pasas o vives en Madrid.
Espectacular , desde que entras el trato es exquisito, te aconsejan, te explican cada plato muy bien y la comida está espectacular . Merecida estrella Michelin. La gyoza de callos es un imprescindible. Nos prepararon unos cócteles que también estuvieron impresionantes. Muy recomendable en todos los aspectos. Con ganas de repetir
Cocina japonesa de nivel y fusión con lo mejor de nuestro producto. Una técnica impecable que utilizan para servir nigiris y platos puramente japoneses, unidos a creaciones más nuestras, con angulas, aceite de oliva o platos que homenajean a chef europeos de renombre. Usuzukuri bien ejecutado y presentado y postres de nivel.
Si puedes reserva en la barra, la experiencia es mejor. Espectacular las lentejas caviar, nigiri homenaje Berasategui, nigiri lubina sobrasada...todo. Todo estaba tan bueno que quizás la merluza no brilla.
He realizado el menu, sentada en barra. Fue una experiencia fantástica. Desde la hostess, el sommelier, Hugo, Miguel, John, Alvaro,… todos los chicos muy amables y dispuestos a crearte una buena experiencia. La comida excelente ; sobre todo las LENTEJAS y los nigiris nos han dejado con ganas de regresar. El ambiente es muy acogedor y familiar.
Fui por recomendación de mi prima, ella ya había estado muchas veces, y me dijo que teníamos que ir por que me iba a encantar. Puedes elegir de carta o fiarte del menú que te pongan ellos. Al ser mi primera vez, decidimos coger menú. Quizá al principio tardaron un poco con tema bebidas, pero el resto fue impoluto. El servicio y la comida fueron impecables. Se podría catalogar como uno de mis restaurantes favoritos. La comida estaba increíble, las lentejas y la merluza de mis platos favoritos. Por no hablar de los nigiris que estaban increíbles. El de foie el mejor. Sin duda volvería a ir una y otra vez. 100% recomendado.
Experiencia muy top para comenzar el año!! Cenamos en la barra donde pudimos disfrutar de como trabaja el gran equipo que tiene Hugo!! Nos encantó cada explicación en especial en los postres de la mano de Caridad.
Para mi uno de los restaurantes top de Madrid. Desde el momento que entras te hacen sentir bien y Hugo te trata de maravilla. Te puedes dejar llevar por sus recomendaciones que va a ser una apuesta segura. Para repetir sin duda.
Mi pareja y yo hemos ido a este restaurante como unas 7 veces, y siempre, absolutamente siempre nos han atendido y hemos comido de 10!! Desde Ugo, Marco (sumillier) y todo el equipo. Sinceramente me fastidia mucho ver como hay personas que critican la calidad del producto, diciendo que es de 5 gama. Consejo: si no saben apreciar la calidad del producto, una cocina hecha en el momento ( que suele tomar más tiempo prepararla que una comida congelada), un buen servicio y una buena decoración, no vayan a sitios como este y muchísimo menos critiquen!! Hay mucho esfuerzo diario por parte del equipo para que el servicio salga bien, un poco de respeto y consideración hacia en trabajo de los demás por favor. Equipo, gracias por el buen trabajo y gracias por sorprendernos para bien cada vez que vamos!!!
Excelente producto. Me gusto muchísimo la experiencia, y el lugar es muy agradable. Sumiller de 10 (probamos una selección de vinos muy especiales).
Estupenda experiencia nuestra visita a Ugo Chan. Todo perfecto, totalmente recomendable, para repetir. Una de las mejores comidas que recuerdo, el servicio el local, el staff, la bodega (el sommelier nos recomendó muy bien), la comida, todo perfecto. Pedimos la opción omakase totalmente abierta a la que añadimos algún nigiri y el tartar de atún con huevo frito Los nigiris son una locura el ikizukuri espectacular la gyoza de callos te sorprende la tarta al whisky que montan delante de ti muy rica, la coctelería de gran nivel como el resto. Deseando volver a probar el resto de la carta
Hemos disfrutado de la experiencia. Ubicados en la barra podíamos ver el producto y su elaboración y no hemos podido evitar pedir algún plato de más porque al ver ese atún o el tuétano delante de nosotros se nos hacía difícil no probarlos. Trato impecable, atento y cuidando los detalles para que nuestra experiencia fuera perfecta. Desde los camareros, el sumiller a los chefs, todos se han volcado. Además han tenido varios detalles con nosotros. No podemos poner ningún pero a nuestra visita a Ugo Chan. 230€ por persona
Veníamos con las espectativas muy altas y no defraudó. Ambiente y servicio de 10 y la comida (a lo que veníamos) tampoco se quedó atrás. Pedimos el menú degustación de 12 platos y quedamos muy bien.
Tras muchos meses en el punto de mira por fin Ugo Chan! Menú degustación de 200€ por persona bebida aparte. Variedad de platos entre los que destacaría el sashimi de cabracho, ensaladilla rusa versionada, merluza al vapor rebozada, gyoza de callos (plato típico del restaurante) y varios nigiris de los cuales el mejor el homenaje al gran Martin Berasategui (GARROTE!). El servicio fue un poco caótico pero ampliamente compensado con la amabilidad y los detalles que tuvieron con nosotros. Gracias UGO CHAN! ❤️
UGO CHAN, Madrid — (HOMENAJE) Parte 1/2 Tenía muchísimas ganas de ir. Mucho tiempo esperándolo. Muchas, muchísimas recomendaciones. Y por fin… llegó el día. Desde el primer momento, un recibimiento impecable por parte del equipo: Mario, Marco y, por supuesto, Hugo. El restaurante, lleno. El ambiente, la decoración, el espacio… todo espectacular. Me preguntan si quiero pedir a la carta o dejarme llevar por el Omakase, esa fórmula mágica de “confiar en ti”. Lógicamente, elegimos Omakase. 🔹 1. Chipirón en su tinta con su demiglace Una bestialidad absoluta. Uno de los mejores platos que he probado últimamente. La demiglace era una ida de olla, en el mejor de los sentidos. 🔹 2-3. Aperitivos: Tortillita de camarones y foie Brutalmente buenos. Una combinación inesperada y deliciosa. 🔹 4. Ostra rizada de la isla de Olerón nº2 con ponzu y chile 🔹 5. Almeja de carril con bullabesa de pato y cilantro Ambas brutales. La ostra, fresca y grasa, como debe ser. La almeja… una maravilla. 🔹 6-7-8. Lenteja caviar con torcaz al curry japonés, aire de coco y su escabeche Sin contar las de mi madre… las mejores lentejas de mi vida. Punto. 🔹 9-10-11-12. Tomate de colgar relleno de toro, con caldo dashi y ralladura de botarga No suelo ser fan del tomate solo, pero este plato fue una auténtica locura. La combinación con el atún y la botarga… de aplauso. 🔹 13. Ensaladilla rusa con guisante lágrima del Maresme El plato que menos me convenció de todo el menú. 🔹 15- 16. Gyozas de callos a la madrileña con garbanzo frito Ida de olla, de pinza, de todo. Un 10 🔹 17. Merluza al vapor macerada en koji, “rebozada”, con espuma de su cabeza al estilo Botillería y Fogón Sacha No me enamoró… pero me sorprendió para bien Conclusión (por ahora, falta la 2/2 parte): Una cocina de locura. Un servicio de sumillería muy por encima de la media. Hugo al frente del equipo, trabajando como uno más, con profesionalidad, amabilidad, calma y respeto.
Fui por recomendación de mi prima, ella ya había estado muchas veces, y me dijo que teníamos que ir por que me iba a encantar. Puedes elegir de carta o fiarte del menú que te pongan ellos. Al ser mi primera vez, decidimos coger menú. Quizá al principio tardaron un poco con tema bebidas, pero el resto fue impoluto. El servicio y la comida fueron impecables. Se podría catalogar como uno de mis restaurantes favoritos. La comida estaba increíble, las lentejas y la merluza de mis platos favoritos. Por no hablar de los nigiris que estaban increíbles. El de foie el mejor. Sin duda volvería a ir una y otra vez. 100% recomendado.
Una experiencia increíble, fuimos mi chica y yo por mi cumpleaños y el trato del personal fue una pasada, cuidadosos, amables y siempre atentos a como nos sentíamos. La comida es una explosión de sabores que merece la pena repetir. Como imprescindibles, las gyozas de cayo madrileño y el Ikizukuri, sin olvidar las lentejas 😋.
Una experiencia impecable. La técnica en cada plato es de otro nivel, pero lo que realmente marca la diferencia es el servicio de sala: discreto, profesional y siempre un paso por delante. El maridaje fue un acierto total. Es un sitio que hay que visitar al menos una vez en la vida. Pienso repetir sin duda.
Mi pareja y yo hemos ido a este restaurante como unas 7 veces, y siempre, absolutamente siempre nos han atendido y hemos comido de 10!! Desde Ugo, Marco (sumillier) y todo el equipo. Sinceramente me fastidia mucho ver como hay personas que critican la calidad del producto, diciendo que es de 5 gama. Consejo: si no saben apreciar la calidad del producto, una cocina hecha en el momento ( que suele tomar más tiempo prepararla que una comida congelada), un buen servicio y una buena decoración, no vayan a sitios como este y muchísimo menos critiquen!! Hay mucho esfuerzo diario por parte del equipo para que el servicio salga bien, un poco de respeto y consideración hacia en trabajo de los demás por favor. Equipo, gracias por el buen trabajo y gracias por sorprendernos para bien cada vez que vamos!!!
Después de cada plato, el umami se quedaba en mi boca durante minutos… una auténtica locura Tercer intento de reserva y por fin lo conseguí. Una experiencia inolvidable. Gracias, Ugo Chan y equipo
Estupenda experiencia nuestra visita a Ugo Chan. Todo perfecto, totalmente recomendable, para repetir. Una de las mejores comidas que recuerdo, el servicio el local, el staff, la bodega (el sommelier nos recomendó muy bien), la comida, todo perfecto. Pedimos la opción omakase totalmente abierta a la que añadimos algún nigiri y el tartar de atún con huevo frito Los nigiris son una locura el ikizukuri espectacular la gyoza de callos te sorprende la tarta al whisky que montan delante de ti muy rica, la coctelería de gran nivel como el resto. Deseando volver a probar el resto de la carta
Espectacular , desde que entras el trato es exquisito, te aconsejan, te explican cada plato muy bien y la comida está espectacular . Merecida estrella Michelin. La gyoza de callos es un imprescindible. Nos prepararon unos cócteles que también estuvieron impresionantes. Muy recomendable en todos los aspectos. Con ganas de repetir
Reservé en barra para dos y fue un acierto ya que pudimos ver cómo preparaban diferentes platos. El chef Ugo estuvo todo el servicio por la sala y en varias ocasiones estuvo preguntándonos directamente. Sobre la comida, nos dejamos llevar por el menú que incluyó aperitivo, 12 pases y postre. Mención especial al guiso de lentejas y los niguiris.
Experiencia muy top para comenzar el año!! Cenamos en la barra donde pudimos disfrutar de como trabaja el gran equipo que tiene Hugo!! Nos encantó cada explicación en especial en los postres de la mano de Caridad.
Si puedes reserva en la barra, la experiencia es mejor. Espectacular las lentejas caviar, nigiri homenaje Berasategui, nigiri lubina sobrasada...todo. Todo estaba tan bueno que quizás la merluza no brilla.
Cocina japonesa de nivel y fusión con lo mejor de nuestro producto. Una técnica impecable que utilizan para servir nigiris y platos puramente japoneses, unidos a creaciones más nuestras, con angulas, aceite de oliva o platos que homenajean a chef europeos de renombre. Usuzukuri bien ejecutado y presentado y postres de nivel.
He realizado el menu, sentada en barra. Fue una experiencia fantástica. Desde la hostess, el sommelier, Hugo, Miguel, John, Alvaro,… todos los chicos muy amables y dispuestos a crearte una buena experiencia. La comida excelente ; sobre todo las LENTEJAS y los nigiris nos han dejado con ganas de regresar. El ambiente es muy acogedor y familiar.
Una experiencia excelente en todos los sentidos. La comida es de altísima calidad, con platos bien elaborados y llenos de sabor. Las bebidas muy bien recomiendadas por el personal. El local es elegante y acogedor, cuidado al detalle y con un ambiente muy agradable. El servicio fue impecable: atento, cercano y siempre pendiente sin resultar invasivo. Sin duda, un restaurante al que vale la pena volver y recomendar.
Para mi uno de los restaurantes top de Madrid. Desde el momento que entras te hacen sentir bien y Hugo te trata de maravilla. Te puedes dejar llevar por sus recomendaciones que va a ser una apuesta segura. Para repetir sin duda.
La comida es espectacular. Tienen platazos como el tributo a Robuchon de tartar de atún toro y caviar iraní, las gyozas de callos, el niguiri de foie y anguila y el principal, el lenguado con Meunière de yuzu. Demás platos con buen nivel el niguiri de sardina, el de huevo frito y migas y la albondigas con sepia. Y nivel muy básico (que no repetiría) la ostra que sin más, y los niguiris de asado de entrecote y el de pescado blanco con grasa de cerdo. Estos todos correctos pero nada a destacar y no recomendaría pedirlos. En cuanto al servicio, es muy bueno, mucho personal que está atento, tienen el detalle de no cobrar el agua ni los aperitivos. Los peros, la sala tan grande que resulta un poco ruidosa en determinados momentos y que se les olvidó un niguiri de atún toro que habíamos pedido y estaba en la cuenta (es un detalle insignificante pero lo comento ya que se pagan +120€ por persona) y los largos tiempos de espera, llegando a estar 15-20 minutos entre niguiri y niguiri. Recomendable en general y muy buena experiencia. Me quedé con ganas de probar las lentejas y el Ikizukuri de pescado del día.
Fui a Ugo Chan tras varias recomendaciones de amigos. Al entrar en el local, el ambiente es acogedor y llama la atención el número de empleados que tiene. Al ser Estrella Michelin, me imaginaba que la comida iba a estar deliciosa. En la mayoría de los platos, fue así. En especial el sashimi de virrey, el tomate relleno de toro, uno de niguiris, atún rojo sobre crema de puerros y caviar, y el postre de chocolate. El resto no me llamó mucho la atención, sobre todo la falsa ensaladilla. Las raciones, como en muchos menú degustación, eran pequeñas o muy pequeñas… pero el tiempo entre los platos fue tan elevado que, a pesar de que tenía bastante apetito, se me fue quitando poco a poco. Una pena, porque si el ritmo hubiera sido más rápido, hubiera disfrutado más de la comida. De ahí que lo califique como un 4. Adaptaron el menú a mi intolerancia a las ostras. Precio elevado pero calidad y servicio excelente.
Hacia tiempo que estaba en la lista de sitios a los que tienes que ir, y finalmente he conseguido hacer un hueco. Todo el mundo me había hablado estupendamente del sitio y he de decir que ha cumplido con creces las expectativas creadas: una materia prima excelente (el virrey estaba muy pero que muy bueno), una combinación de texturas y sabores muy logrados y un menú muy variado. Como aspecto no tan positivo creo que los postres no están a la altura del resto del menú. Casi todos los platos te dicen algo pero los postres, al menos para mí, pasaron con más pena que gloria. Otro pequeño detalle, aunque para un sitio de esta categoría creo que es relevante, es que en uno de los platos se les olvidó uno de los ingredientes del mismo a la hora de hacer el montaje final. Un sitio para repetir
Probamos este sitio nuevo para celebrar un cumpleaños, este sitio cuenta con un espacio reservado para comer y tiene estrella Michelin Nosotros íbamos con la idea de probar el menú omakase y así fue Nos pusieron entorno a 12-13 platos y una experiencia muy chula para una vez de vez de año a año. Los camareros te preguntaban si estabas bien para incluir más platos en el menú Al final de la noche se llenó un poco y los tiempos de esperar eran algo mayor pero por lo demás, todo bien Hubiera estado bien que el menú constase con un postre 😛
Si quieres una experiencia de sabores y mezclas realmente especial y diferente, no puedes perderte este restaurante.La atención de los camareros es estupenda, se tienen muy aprendido como presentar los platos, que hacer si se te cae la servilleta..etc. El menú degustación tiene muchísimos platitos a cual mejor!! puedes incluso comer en la barra viendo a los cocineros como preparan los platos. Las únicas pega quizás es que los camareros te ponen agua al sentarte y van rellenando el vaso, pero se calienta si re la mesa y cuando quieres tomarlo es un caldo. Y también tienen a veces la música ambiente un poco alta, de forma que no puedes hablar tranquilamente. Pero en general como experiencia ha sido algo único!!
La mesa junto al ventanal es inmejorable; la atención fue impecable por Leticia: un servicio cercano, profesional y muy detallista. El chef se acercó a saludar muy atento y su comida, combina texturas, sabores y sensaciones que en especial, con la carta de vinos, es muy recomendable combinar. La cuenta fue de unos 1.100€, por el vino especial francés de 150€ por botella. El ambiente es elegante y aunque el espacio es escaso las mesas están bien espaciadas y son cómodas. Aparcar no es fácil y para eso tienes el parking de castellana 200. Excepto el plato de la Codorniz, el resto de los platos de Ugo Chan son un imprescindible para los amantes de la alta cocina japonesa.. Me quedo con el postre de chocolate …
Es un restaurante diferente y muy muy bueno. La comida es espectacular y todo esta increíblemente bueno. Pero sin embargo el servicio, que fue muy bueno, no estuvo a la altura de un restaurante de ese precio y esa categoría. Tomamos el menú omakase, que te van sacando platos de la carta. El menu muy rico, algo corto porque te quedas con algo de hambre, y pedimos un nigiri adicional. Que lo pedimos nosotros porque no nos lo ofrecieron. Justo antes de pasar al postre, porque no sabiamos que habiamos terminado, lo pedimos, y eso nos cambio un poco el paso y la historia. Merece mucho la pena probar la comida y creo que tuvimos mala suerte en el servicio, y nos falto un poco para que la experiencia fuese de 10. Aun asi, hay que probarlo.
Nos encantó la experiencia gastronómica, con algún "pero". Fama más que merecida, un servicio exquisito y muy amable en todo momento y un producto y forma de prepararlo fuera de serie. Comimos a la carta en barra, donde puedes ver cómo se preparan algunos de los platos, algo que yo recomiendo siempre en restaurantes de este estilo (ideal para dos personas). También existe la opción de menú omakase totalmente personalizable (en largo, platos que quieres añadir o quitar...) por aprox. 200€ el menú medio. Todos los platos muy bien pensados, con combinaciones espectaculares. Los nigiri y temaki muy originales y los platos calientes para repetir una y otra vez. Si no le pongo las 5 estrellas es por un detalle que me pareció feo y que no se puede permitir. Al hacer la reserva se indica claramente que "debido a la reducida capacidad y distribución de nuestra sala, lamentablemente no podemos acomodar carritos de bebé ni contamos con trona", mensaje que se repite en el mail de confirmación añadiendo además que no disponen de opciones de menú para niños. Hasta aquí todo respetable (cada uno pone las normas que quiere en su establecimiento) y puedo admitir que hasta lógico dado el tipo de restaurante que es. Pues bien, mientras empezábamos a comer llegó una mesa grande con dos niños muy pequeños y cochecito de bebé (que se acomodó sin problema alguno por parte de los camareros) y hasta les prepararon un plato de arroz con carne troceadita. Sinceramente, si hay una norma es para que la cumplan TODOS. Y si llega una mesa con cochecito de bebé y tú no los admites, tendrás que decirles que no pueden quedarse. Yo no fui con mi hijo cumpliendo una norma impuesta por el restaurante que, evidentemente, se saltan cuando quieren. Muy, muy feo.
Sabores tradicionales preparados de una manera extravagante y cargados de sabor. El servicio muy lento. No salimos llenos pero la cuenta subió a 150€ por cabeza lo cual quizás es un pelín demasiado
Nos encantó la experiencia gastronómica, con algún "pero". Fama más que merecida, un servicio exquisito y muy amable en todo momento y un producto y forma de prepararlo fuera de serie. Comimos a la carta en barra, donde puedes ver cómo se preparan algunos de los platos, algo que yo recomiendo siempre en restaurantes de este estilo (ideal para dos personas). También existe la opción de menú omakase totalmente personalizable (en largo, platos que quieres añadir o quitar...) por aprox. 200€ el menú medio. Todos los platos muy bien pensados, con combinaciones espectaculares. Los nigiri y temaki muy originales y los platos calientes para repetir una y otra vez. Si no le pongo las 5 estrellas es por un detalle que me pareció feo y que no se puede permitir. Al hacer la reserva se indica claramente que "debido a la reducida capacidad y distribución de nuestra sala, lamentablemente no podemos acomodar carritos de bebé ni contamos con trona", mensaje que se repite en el mail de confirmación añadiendo además que no disponen de opciones de menú para niños. Hasta aquí todo respetable (cada uno pone las normas que quiere en su establecimiento) y puedo admitir que hasta lógico dado el tipo de restaurante que es. Pues bien, mientras empezábamos a comer llegó una mesa grande con dos niños muy pequeños y cochecito de bebé (que se acomodó sin problema alguno por parte de los camareros) y hasta les prepararon un plato de arroz con carne troceadita. Sinceramente, si hay una norma es para que la cumplan TODOS. Y si llega una mesa con cochecito de bebé y tú no los admites, tendrás que decirles que no pueden quedarse. Yo no fui con mi hijo cumpliendo una norma impuesta por el restaurante que, evidentemente, se saltan cuando quieren. Muy, muy feo.
Es un restaurante diferente y muy muy bueno. La comida es espectacular y todo esta increíblemente bueno. Pero sin embargo el servicio, que fue muy bueno, no estuvo a la altura de un restaurante de ese precio y esa categoría. Tomamos el menú omakase, que te van sacando platos de la carta. El menu muy rico, algo corto porque te quedas con algo de hambre, y pedimos un nigiri adicional. Que lo pedimos nosotros porque no nos lo ofrecieron. Justo antes de pasar al postre, porque no sabiamos que habiamos terminado, lo pedimos, y eso nos cambio un poco el paso y la historia. Merece mucho la pena probar la comida y creo que tuvimos mala suerte en el servicio, y nos falto un poco para que la experiencia fuese de 10. Aun asi, hay que probarlo.
Mi experiencia en Ugo Chan fue decepcionante. Comenzando con que al reservar nos dieron la opción de cenar en barra y sabía que hay una barra en la zona de cocina que a efectos prácticos es como una mesa por lo que no me importó. Al llegar nos colocaron en la barra de coctelería que es incomodísima para cenar ya que tienes que sentarte de lado..la verdad que no lo veo una opción para cenar. El servicio fue lento hasta la desesperación, entre los platos que pedimos estaban 4 tipos de Nigiris para lo que tardamos más de una hora y media para servir de forma secuencial 4 nigiris!! Para terminar se equivocaron en la cuenta y nos cobraron x3 un mismo plato que no me pusieron ningún problema en la devolución, pero fue un inconveniente más La comida es muy rica pero de cantidades ridículas, esto no tiene que ver con ser un restaurante Michelin he estado en otros y los pases de este restaurante resultan impresionantemente escasos. En definitiva, con la experiencia que tuvimos me llamó la atención que tuviera una estrella Michelin sobretodo por el servicio y la atención que tuvimos ya que no me pareció para nada al nivel de lo que se espera de un restaurante de esas características
Más que una decepción, la experiencia en Ugo Chan reafirma la tendencia de que los restaurantes con estrella Michelin son cada vez menos apetecibles. Aunque se podía pedir a la carta, los platos tampoco justificaban formar parte de un menú degustación cerrado de más de 200 euros. El nivel culinario no destacó y el servicio fue lento; además, la preparación de nigiris con soplete en la barra por el propio camarero restó elegancia y distinción. En conjunto, esta visita muestra que la emoción y el valor añadido que antes caracterizaban la alta cocina se encuentran hoy con mayor frecuencia en otras propuestas más auténticas y accesibles
Probamos el menú Omakase y la comida fue excelente, ahora bien: se nota que es Michelin, porque salimos con hambre de la experiencia. Es cierto que hay mucha calidad, muy elaborado, pero el precio es muy elevado para una experiencia que en Madrid sobre todo, puedes encontrar en muchos otros sitios. Como experiencia una única vez, genial, pero no repetiré sobre todo por la sensación de pasar hambre y dejarte 150€ por comensal.
Creo que las buenas reseñas que tiene el local son merecidas porque el producto es bueno y la atención, a grandes rasgos, también. Ahora bien, en mi opinión, me sorprende que casi todo el mundo lo puntúe tan tan alto porque sinceramente creo que no se ajusta del todo a la realidad, por lo menos a la que vivimos ayer. La experiencia que tuve yo ayer no me pareció extraordinaria para lo que luego fue la factura.(505 euros 2 personas). Pedimos un menú desgustación medio (nos dieron opción de uno más corto y otro más largo) y pedimos con él al sumiller una botella de vino blanco que no excediera los 40 euros (nos trajo una de 55) no entiendo muy bien por qué…. El menú de cantidad bien, pero no salimos a reventar ni mucho menos (tampoco es el objetivo) pero me sorprendió que el medio fuera tan comedido, me esperaba algo más. Por comparar con otros sitios similares, suelen poner más de un postre y en este caso fue uno y ya. De todo el menú lo que nos sorprendió para bien fueron las lentejas y la merluza, sin duda lo mejor. Lo peor, y en mi opinión una barabaridad en cuanto al precio se refiere, fue la ensaladilla. 36 euros por un plato que, en serio, deja bastante que desear. Ni mucho menos está malo, pero no tiene, creo, nada de especial y sorprende su coste. En definitiva, más de 250 euros cabeza que en mi opinión no se ajusta a lo consumido. Un precio ajustado habrían sido, como mucho, unos 180/200 euros por cabeza. Además, a pesar de que los camareros eran muy amables, tardaban mucho entre plato y plato y nos sentimos algo desatendidos por momentos, no sé si justo nos pilló en un mal día. Quiero pensar que sí. En definitiva, buen sitio, de buena calidad, pero excesivamente caro para lo ofrecido. Creo que los hay mucho mejores en la capital relación calidad precio. Aún así, agradecido por el servicio que nos prestaron todos y cada uno de los camareros, fueron muy amables.
Experiencia amarga. El ambiente en sala no era bueno, el equipo de cocina tenía mucha tensión y desde la barra pudimos ver como algunos de los platos servidos no tenían la calidad que deberían tener y estaban fríos ( esto lo comentaron varios camareros entre ellos). Para arreglarlo, toque de soplete para posteriormente servirlos. Estuvimos 2:40 desde que entramos, y el servicio fue extremadamente lento, después de haber pedido el postre y esperar 20 min por él, decidimos pedir la cuenta sin que llegase. Como gesto el restaurante nos invitó al postre y a dos nigiris. Sinceramente, el servicio y la experiencia vivida fue la peor que hemos vivido en los Estrella michelin que hemos estado. Una pena ya que esta cena era mi regalo combinado de navidad+cumpleaños.
Experiencia amarga. El ambiente en sala no era bueno, el equipo de cocina tenía mucha tensión y desde la barra pudimos ver como algunos de los platos servidos no tenían la calidad que deberían tener y estaban fríos ( esto lo comentaron varios camareros entre ellos). Para arreglarlo, toque de soplete para posteriormente servirlos. Estuvimos 2:40 desde que entramos, y el servicio fue extremadamente lento, después de haber pedido el postre y esperar 20 min por él, decidimos pedir la cuenta sin que llegase. Como gesto el restaurante nos invitó al postre y a dos nigiris. Sinceramente, el servicio y la experiencia vivida fue la peor que hemos vivido en los Estrella michelin que hemos estado. Una pena ya que esta cena era mi regalo combinado de navidad+cumpleaños.
Creo que las buenas reseñas que tiene el local son merecidas porque el producto es bueno y la atención, a grandes rasgos, también. Ahora bien, en mi opinión, me sorprende que casi todo el mundo lo puntúe tan tan alto porque sinceramente creo que no se ajusta del todo a la realidad, por lo menos a la que vivimos ayer. La experiencia que tuve yo ayer no me pareció extraordinaria para lo que luego fue la factura.(505 euros 2 personas). Pedimos un menú desgustación medio (nos dieron opción de uno más corto y otro más largo) y pedimos con él al sumiller una botella de vino blanco que no excediera los 40 euros (nos trajo una de 55) no entiendo muy bien por qué…. El menú de cantidad bien, pero no salimos a reventar ni mucho menos (tampoco es el objetivo) pero me sorprendió que el medio fuera tan comedido, me esperaba algo más. Por comparar con otros sitios similares, suelen poner más de un postre y en este caso fue uno y ya. De todo el menú lo que nos sorprendió para bien fueron las lentejas y la merluza, sin duda lo mejor. Lo peor, y en mi opinión una barabaridad en cuanto al precio se refiere, fue la ensaladilla. 36 euros por un plato que, en serio, deja bastante que desear. Ni mucho menos está malo, pero no tiene, creo, nada de especial y sorprende su coste. En definitiva, más de 250 euros cabeza que en mi opinión no se ajusta a lo consumido. Un precio ajustado habrían sido, como mucho, unos 180/200 euros por cabeza. Además, a pesar de que los camareros eran muy amables, tardaban mucho entre plato y plato y nos sentimos algo desatendidos por momentos, no sé si justo nos pilló en un mal día. Quiero pensar que sí. En definitiva, buen sitio, de buena calidad, pero excesivamente caro para lo ofrecido. Creo que los hay mucho mejores en la capital relación calidad precio. Aún así, agradecido por el servicio que nos prestaron todos y cada uno de los camareros, fueron muy amables.
Desastre total, , teníamos muchas expectativas y nos ha defraudado totalmente, la comida rica pero nada especial, el servicio horrible en cuanto al timing, nos sentamos a las 9 y un eternidad entre plato y plato de ninguna manera excusable en un local de este nivel. No repetiremos. Está de moda y punto pero si continúan así durarán poco. Mala experiencia
Una decepción. Llevábamos un año intentando ir y mejor no haberlo hecho. La comida es la misma que en cualquier sushi de calidad media pero con exceso de picante en todo. El servicio es atento y agradable, pero tarda media vida en servirte. Lo mejor, el vino y los dos sumilleres (italiano y jienense). El claro ejemplo del problema de Madrid con la comida: mucho IG pero poca sustancia. El precio bien, si la comida hubiese estado a la altura...
Hoy hemos comido en este restaurante, no es ni por asomo nuestro primer estrella Michelin, ni escribo esta reseña indignado por el precio que fue alto (ya sabíamos a lo que íbamos) desde la llegada a la salida notamos la tensión en el equipo tanto de sala como de cocina, descontrol del servicio, esperas largas y una relación calidad/precio desmesurada, no digo que el producto sea malo si no que hay precios muy por encima del plato. Pedimos el menú degustación, esperando que nos sacaran su mejores platos, sin embargo nos encontramos con un menú sin mucho sentido, esperas largas entre platos y servicio como ya he dicho desordenado. No está al nivel de una estrella Michelin ni por asomo. Solo salvó la comida el sumiller, que sí nos hizo disfrutar con sus recomendaciones, a precio de oro, eso si, pero también sabíamos a lo que íbamos.
¡ Una y no más ! Fuimos por recomendación a probarlo , no sé si las expectativas nos las pusieron muy altas pero desde luego después de pagar 200€ por persona sin vino , he de decir que todos salimos con ganas de irnos a comer una hamburguesa después del aperitivo de Ugo. He de decir que la comida es de buena calidad , pero veo ridículo el tamaño desproporcionado a los precios de cada plato . El plato que más nos llamó la atención fue las lentejas pero de una cucharada sopera has acabado el plato . Respecto al Sushi he de decir que el 99 le puede dar mil vueltas a este restaurante… El servicio del restaurante está bien aunque el acompañamiento al baño cada vez que vas creo que es excesivo . Por otro lado tuvimos que pedir en tres o cuatro ocasiones que bajasen el aire acondicionado ya que estábamos todos tiritando de frío y respondieron que sino los clientes de barra tendrían calor… pero con los precios que cobran tendrían que valorar poner un aire independiente para cada espacio y no comer en un ambiente con ganas de marcharse. El postre , deberían de mirar de mejorarlos y tener más diversidad … nos ofrecieron fresas con nata para las 4 personas que fuimos a comer y este plato trae una fresa cortada en láminas con un poco de espuma , para nuestro gusto escueto y sin sabor . El mousse de chocolate .. no deja de ser una mousse normal y corriente en forma de ( ver fotos ) En definitiva , creo que no es merecedor ni de la estrella michelin , ni de que la gente se gaste esa cantidad de dinero que puedes gastar en otros restaurantes de Madrid y poder llegar a la hora de la cena sin tener que haber merendado.
Fuimos a este restaurante para una ocasión familiar especial, con las expectativas lógicas de un local con estrella Michelin, y la experiencia fue muy decepcionante. Llegamos a las 20:45 y la cena se alargó casi tres horas; los platos principales salieron alrededor de las 23:40. Tras casi dos horas esperando los nigiris, preguntamos qué estaba ocurriendo y nos dijeron que habían pensado reorganizar los pases para sacar antes los platos calientes ya que la zona de preparación de nigiris iba con retraso esto …sin avisarnos previamente. Dejamos claro que no queríamos comer el principal antes que los nigiris. Solo después de quejarnos los sacaron rápidamente, pero mal ejecutados: el arroz se deshacía por completo. Aunque el producto y la comida no estaba mal pero sin nada especial, el servicio fue desorganizado y lento. uno de los pases, una persona de la mesa no lo comía y pedimos un temaki como alternativa, pero no lo sirvieron a la vez y esa persona se quedó mirando cómo comían los demás. Pedimos wasabi o alguna salsa picante y tuvimos que solicitarlo hasta tres veces, aunque dijimos que más tarde tomaríamos vino, nadie volvió a asesorarnos (falta al detalle todo el tiempo) Se notó una clara falta de atención y de cuidado en los detalles. En el postre, siendo un cumpleaños, ni siquiera hubo una vela. Además, la mesa de al lado — recibió un trato claramente preferente. Entendemos que pueda haber mesas VIP, pero no que eso justifique errores continuos y una falta total de atención al resto. Al comentar nuestra frustración con el chef( el dueño), aunque se disculpo …su respuesta fue que esa mesa “son amigos y vienen mucho”, algo muy desagradable de escuchar y que demuestra una pésima gestión del trato al cliente. Nos ofrecieron un nigiri de cortesía, pero no compensó la acumulación de fallos ni la tensión que se generó en la mesa. Acabamos todos frustrados y enfadados, y quien organizó la cena se sintió fatal, una ocasión especial destrozada y un recuerdo para siempre. Una experiencia impropia de un restaurante con estrella Michelin. La alta gastronomía no es solo el producto, es el servicio, la comunicación y el detalle, y aquí fallaron gravemente.
Fuimos a cenar un grupo de 6 amigos , empezando por la atención , el servicio fue super lento , el personal correcto . Ha sido la mayor decepción del año , cabe esperar de un restaurante de este nivel una técnica y/o una calidad del producto , no encontramos ni una cosa ni la otra , la comida es súper mediocre , no encuentras ningún sabor especial ni diferente , platos como el temaki de mollejas que claramente las mollejas llevaban hechas horas , nigiris con 0 magia . En nuestra humilde opinión ha sido ( teniendo en cuenta el lugar y el precio a pagar ) la mayor decepción Michelin , no está nada cerca al nivel de otros japos de la ciudad
Lamentablemente ha sido una experiencia gastronómica pobre, poco personalizada y muy cara. Fuimos 6 amigos a celebrar un cumpleaños esperando disfrutar del único restaurante asiático con estrella Michelin, y nos sirvieron de todo menos comida asiática. Pedimos el menú Omakase de pase largo, 19 platos donde tan solo 4 fueron nigiris y un temaki, se nos preguntó por gustos y preferencias al inicio pero no se tuvieron en cuenta para nada, y viendo la cuenta el precio de cada plato era más el de carta que el de menú cerrado. Los sabores de los platos no me resultaron ni nuevos ni novedosos, y la calidad de los ingredientes en alguno de los pases resultó deficiente (las mollejas estaban secas y frías). Lo cierto es que ha sido bastante decepcionante y MUY caro para lo que es, nada recomendable en comparación a otros asiáticos en el mismo rango de precio en Madrid.
Me sorprende muy profundamente que este restaurante tenga una estrella michelin. Mucho más me sorprenden los comentarios. Tardaron 40min en atendernos en la mesa, sin traernos ninguna bebida ni aperitivo. Pedimos el menú, a 200€ por cabeza. Tras dos horas y media sentados, a las 12 de la noche la cena habia sido lenta y absolutamente ridicula en raciones, llegando el absurdo a traer un bodado de un tamaño de medio centimetro por un centimetro (que tardaron en servir media hora). A la camarera no se le entendia nada de lo que nos decia. Tuvimos que quejarnos ya que a las 12 de la noche habiamos acabado el vino y no habiamos empezado a cenar. Trajeron de prisa y corriendo 3 niguiris y el plato final, nuevamente raciones ridiculas y sin sentido. Creo que para el nivel que se le presupone que menos que una coherencia, un servicio y no salir con hambre. No es la primera vez que ceno en un restaurante de este tipo pero si la primera que salgo indignada.
Es la tercera vez que voy al restaurante y ha sido una experiencia muy decepcionante. Elegimos barra, pensando que nos sentarían en la barra de cocina … pero nos sentaron en la barra del bar de coctelería, donde no tienes sitio ni para meter las piernas… tremendamente incómodo. Pedimos menú omakase… gran error. En la cuenta aparecen los platos con su precio individual, no precio de menú cerrado, y aprovechan para colarte muchos platos que no merecen la pena para nada … el segundo plato más caro de la cuenta fue la croqueta deconstruida: 44€, una vergüenza. La ensaladilla rusa y la capresse no se entienden … y para nosotros sobraron completamente: otros 64€ sin sentido. Ni siquiera incluyeron un postre en el menu. Es una pena porque la calidad de la materia prima es increíble, pero desde luego el menú omakase es una tomadura de pelo y sentarte en la barra del bar, que no está preparada para que la gente se siente a comer, es inaceptable para una cuenta de 200€ por persona.
La VERDAD QUE UNA VERDADERA ESTAFA! PRODUCTO DE CALIDAD PÉSIMA 5 gama! Todo congelado y con un sabor a amoniaco Hugo nos tuvo que invitar a la cena por este motivo, nos sentimos estafados después de estar 3 meses esperando mesa. Hugo somos gallegos, de las rías , sabemos cómo es el producto , tú nos lo admitiste que no era la mejor calidad pero que lo importante en el negocio eran los números después de descubrirlo y que tenías muchos gastos
No tengo muy claro como definir este sitio, pero hay algo que yo no veo y el resto de las personas sí que ven, de hecho tiene una estrella michelin. Mi humilde opinión es que los platos no te dicen nada, ni bien ni mal, están buenos, pero nada espectacular. En resumen, sitio de postureo, donde parece que van muchos amigos del Chef, que solo se dedica a pasear por la sala hablando durante minutos interminables con las mesas y molestando al resto de comensales.
Muy decepcionado con la experiencia. Al tomarnos la comanda nos ofrecieron el menú degustación, en la carta no aparecía, nadie nos dijo el precio ni el número de pases… cuando ya llevábamos tres platos, nos pregunto una camarera que menú habíamos pedido ya que según ella había varios, a diferencia del jefe de sala… al rato volvió y dijo que teníamos el normal, de 12 a 14 pases según considerasen en cocina, teniendo como último un plato principal. El trato del sommeliere fue exquisito, cumplió todo lo que nos dijo y eligió muy bien la bodega. Con los camaremos muy descontentos, cuando llegamos al plato principal, la camarera nos dijo que no podían servirnoslo ya que les faltaba algún ingrediente y no podían prepararlo, no se preocuparon por cambiarlo por otra cosa… aprovecharon que teníamos pagado el menú y se agarraron al número de pases abierto… muy decepcionante… ya que cuando vas a restaurantes de este nivel esperas que sea todo magnífico. Revisando otros comentarios, veo que es algo habitual, no hay menú, luego en el ticket te ponen todo por individual… El restaurante muy pequeño, mucha gente y mucho alboroto… Salimos a 330€ y todos nos fuimos con hambre… una pena, no vale ni de lejos lo que cuesta.
Es la tercera vez que voy al restaurante y ha sido una experiencia muy decepcionante. Elegimos barra, pensando que nos sentarían en la barra de cocina … pero nos sentaron en la barra del bar de coctelería, donde no tienes sitio ni para meter las piernas… tremendamente incómodo. Pedimos menú omakase… gran error. En la cuenta aparecen los platos con su precio individual, no precio de menú cerrado, y aprovechan para colarte muchos platos que no merecen la pena para nada … el segundo plato más caro de la cuenta fue la croqueta deconstruida: 44€, una vergüenza. La ensaladilla rusa y la capresse no se entienden … y para nosotros sobraron completamente: otros 64€ sin sentido. Ni siquiera incluyeron un postre en el menu. Es una pena porque la calidad de la materia prima es increíble, pero desde luego el menú omakase es una tomadura de pelo y sentarte en la barra del bar, que no está preparada para que la gente se siente a comer, es inaceptable para una cuenta de 200€ por persona.
Muy decepcionado con la experiencia. Al tomarnos la comanda nos ofrecieron el menú degustación, en la carta no aparecía, nadie nos dijo el precio ni el número de pases… cuando ya llevábamos tres platos, nos pregunto una camarera que menú habíamos pedido ya que según ella había varios, a diferencia del jefe de sala… al rato volvió y dijo que teníamos el normal, de 12 a 14 pases según considerasen en cocina, teniendo como último un plato principal. El trato del sommeliere fue exquisito, cumplió todo lo que nos dijo y eligió muy bien la bodega. Con los camaremos muy descontentos, cuando llegamos al plato principal, la camarera nos dijo que no podían servirnoslo ya que les faltaba algún ingrediente y no podían prepararlo, no se preocuparon por cambiarlo por otra cosa… aprovecharon que teníamos pagado el menú y se agarraron al número de pases abierto… muy decepcionante… ya que cuando vas a restaurantes de este nivel esperas que sea todo magnífico. Revisando otros comentarios, veo que es algo habitual, no hay menú, luego en el ticket te ponen todo por individual… El restaurante muy pequeño, mucha gente y mucho alboroto… Salimos a 330€ y todos nos fuimos con hambre… una pena, no vale ni de lejos lo que cuesta.
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