Azurmendi jatetxea
Fine dining · Amorebieta-Etxano
Sobre Azurmendi jatetxea
At Azurmendi jatetxea, we craft culinary experiences that harmonize with nature's rhythm. Our sustainable ethos is woven into every detail, from our artfully plated dishes to our hilltop setting. In the heart of Amorebieta-Etxano, our restaurant offers a unique haven for gourmands. We've perfected t...
At Azurmendi jatetxea, we craft culinary experiences that harmonize with nature's rhythm. Our sustainable ethos is woven into every detail, from our artfully plated dishes to our hilltop setting. In the heart of Amorebieta-Etxano, our restaurant offers a unique haven for gourmands. We've perfected the art of fine dining, as seen in our Michelin-starred creations that delight the senses. Our guests rave about the warmth of our service and the stunning views from our hilltop perch. With every bite, you'll taste the essence of Basque cuisine, crafted with love and a deep respect for the land that inspires it.
O que dizem os clientes de Azurmendi jatetxea
Azurmendi ofrece una experiencia sensorial completa, destacando su entorno y servicio excepcionales. Los clientes elogian la creatividad y el sabor de los platos, aunque algunos consideran que no justifica el precio o han tenido problemas con alergias.
Pratos populares
Ideal para
Tip: Es una experiencia única que involucra todos los sentidos, desde el entorno hasta la comida. Prepárate para sorpresas y degustaciones inusuales.
Services
Perguntas frequentes sobre Azurmendi jatetxea
Avaliações de Azurmendi jatetxea Amorebieta-Etxano
Por sabores, propuesta, experiencia y local, es lo mejor que se puede vivir en el norte de España. Un menú que te pasea por todo el complejo, con un inicio estelar con su clásico picnic y una ostra granizada que es, por mucho que la pruebe, mi plato favorito del mundo. Todo redondo!
Experiencia de 10. Todo resulta atractivo desde la llegada. El recibimiento, los distintos ambientes, el comedor, el trato del personal...y luego está la comida...un menú largo, con variedad de platos, de texturas, sabores..todos ellos con gran orrsencia, sabor...una experiencia de 3 estrellas a la altura 190% recomendable. Si que es cierto que el menú no es precisamente barato, pero visto lo visto la relación calidad precio lo merece.
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ Una experiencia que va mucho más allá de la gastronomía. Desde el mismo instante en que cruzas la entrada, el equipo de Azurmendi te hace sentir que estás viviendo algo único. La atención, la elegancia, la cercanía y la pasión con la que explican cada detalle convierten la visita en un viaje lleno de sensaciones. El recorrido por el invernadero y el picnic de bienvenida son solo el inicio de una experiencia impecable, donde cada paso está pensado para emocionar. Mención especial al sumiller, por su sensibilidad y conocimiento, y a Mateo, por su calidez, profesionalidad y esa forma tan especial de transmitir lo que hace. Brutal la experiencia, de principio a fin. Gracias a todo el equipo por una jornada que recordaremos siempre. 🌿🍷✨
Maravillosa experiencia con un menú acertado y nada obvio. Texturas y sabores logrados a un precio muy accesible. La atención estupenda y el ambiente inmejorable. Velada de diez sin duda!
Un tres estrellas de manual, entorno, instalaciones, producto, creatividad...uno de los grandes restaurantes del país, menú muy redondo, los aperitivos por diferentes estancias y el pase de ostra lo mejor.
Excelente experiencia gastronómica, un lujo para el paladar, desde el principio hasta el final. Como buen restaurante de tres estrellas Michelin, el disfrute es continuo, la selección de vinos inabarcable, tienes lo que te guste. Lo único que se podría decir es que el inicio de la experiencia es ligeramente rápido, pero luego en mesa es algo que recordaré siempre. Un auténtico placer.
Experiencia para recordar. El servicio magnífico y muy profesional. Todos los tiempos muy bien coordinados por el equipo de sala y cocina. El lugar es una maravilla llena de sorpresas. La comida muy refinada y pensada al detalle. El centro sostenible y un referente mundial.
Ha sido toda una experiencia, desde que nos recibieron hasta que nos fuimos. La comida, los detalles, el lugar... ha sido maravilloso. Es una experiencia que se debe vivir, al menos, una vez en la vida.
Entiendo que no todo el mundo puede permitirse una experiencia de 400€ y por ello pido disculpas por lo que voy a decir. Todos deberíamos vivir una experiencia así. Me ha fascinado. Y soy asidua a los restaurantes de la guía Michelin, he repetido varios y éste me faltaba. Qué feliz fui, cuánto aprecio el trabajo detrás de cada plato y qué maravilla haberlo saboreado tanto. Felicidades equipo. Sois maravillosos. Volveré
Que decir de este templo de la comida, discreción, llevado a la comida de autor, elaboraciones cuidadas y bien combinadas con un majestuoso cuidado por la materia prima sus jardines y sus frutos base de todo. Colaboraciones con reseñable toque magistral, elaboraciones cuidadas jardín de Don Periñon y su interpretación de la flor, un acierto. La visita a cocina, como todo en silencio perfectamente compenetrado como una perfecta coreografía, limpieza, silencio y productividad, unido a la educacion y respeto le hace unico! En sala un ambiente unico, espacioso, cómodo, intimo, llevando el ritmo de cada plato, a la necesidad de cada mesa, con tiempos estudiados, La colaboración con Joselito el mejor plato, por lo bien casado del bocado, caviar mantequilla de grasa de Joselito en un bolo van finísimo El cerdo genialidad de trato y elaboraciones. En resumen un templo de admirar como bien marcan sus 3 estrellas, y de estudiar por su estrella verde. Como ultimo detalle, reutilacion de aceites para jabón, de materias orgánicas para compos… todo admirable
Como no podía ser de otra manera es un auténtico espectáculo vivir la experiencia Azurmendi en persona. Tres estrellas Michelin no podían defraudar y salimos absolutamente encantados de allí. Comida exquisita y original con sabores y texturas muy sorprendentes, servicio fabuloso y local con una decoración y ubicación que redondean el conjunto para que no falle nada.
La experiencia gastronómica es muy buena. Los platos, como se esperan de un 3 estrellas michelin, buen producto y buena elaboración. El servicio es magnífico, todas las personas que nos han atendido muy profesionales y agradables. El edificio, ha sido planificado para hacer un recorrido con 4 puntos, un edificio maravilloso, muy bonito y funcional, pero… demasiadas mesas en el mismo servicio. Mesas muy pegadas las unas a la otras. Ha sido el único “pero” que le puedo poner.
Nuestra experiencia de cena en Azurmendi se ha convertido en el momento gastronómico más bonito y fascinante que hemos vivido. Es un exquisito regalo a los cinco sentidos, una coreografía perfecta, donde la elegancia, la sorpresa y la brillantez te dejan sin palabras en cada bocado. Elegir uno de esos fascinante bocados como ganador y favorito es misión imposible, pues cada uno de ellos es original y delicioso. Llevamos desde 2018 siguiéndole la pista a Eneko, pero nunca habíamos tenido la oportunidad de probar Azurmendi. Ha sido mágico y único. Gracias de todo corazón a todo el equipo que trabaja con tanta dedicación y profesionalidad para elevar la gastronomía de esta manera. Y gracias en especial a Eneko, por ofrecer al mundo su talento, creatividad y pasión en cada plato. Azurmendi no es solo un restaurante, es una experiencia sensorial inolvidable, donde cada detalle está cuidado para hacer de la gastronomía un arte. Ha sido un verdadero privilegio vivir esta experiencia y descubrir la esencia de su cocina, donde su fusionan tradición e innovación con una sensibilidad excepcional. ¡Gracias por regalarnos un recuerdo inolvidable!
Un lugar donde la gastronomía se convierte en arte. Texturas, sabores y colores inundan sus creaciones . Comenzando en un jardín interior , la experiencia te llevará por cuatro espacios (incluida la cocina) donde disfrutar de sus platos. El servicio es excepcional haciendo que la experiencia sea sublime. Quizás lo único negativo fue que el servicio fue demasiado acelerado por lo que no pude disfrutar de cada elaboración como me hubiera gustado. Un lugar donde volver
De nuevo excepcional, un tres estrellas es su máxima expresión. Menu degustación con experiencias de todo tipo, que pueden agradar más o menos, pero que son de gran calidad. La atención perfecta, solo un pero, pedimos un cava de carta que no estaba disponible, algo extraño en un restaurante de este nivel
Una experiencia gastronómica sublime de principio a fin dónde cada pase del Menú Degustación es espectacular. El servicio por parte de todo el personal es muy profesional y atento en todo momento. Sin lugar a duda se coloca en el top 3 de tres estrellas Michelin que hemos visitado y sobre todo destaca por la completa experiencia y nivel de disfrute de cada uno de los platos.
Simplificando: ES-PEC-TA-CU-LAR.... Des del primer minuto sientes unas sensaciones especiales, un feeling maravilloso ante la localización, el edificio y lo que intuyes que te espera. La bienvenida en "el bosque" y su picnic, el huevo trufado en la cocina, la sidra, las especies y las esencias de Azurmendi, para pasar a la sala donde explota un menú degustación sencillamente único. Felicidades al equipo de sala, a la super cocina y al equipo del vino dirigido por Miren. Gracias por la experiencia!!!
FANTÁSTICO. Una experiencia que vale la pena al 100%, menú espectacular lleno de sabores y texturas en total armonía, un trato inmejorable del personal desde que te reciben con el picnic de bienvenida y los diversos pasos hasta llegar a la mesa. Cada plato supera al anterior y se nota el excelente trabajo del equipo y Eneko en el lugar.
Felicidades a Eneko y a todo su equipo por un trabajo tan delicado y profesional. Gracias por deleitarnos con su talento, creatividad y pasión haciendo de cada plato una obra de arte. Todo está perfectamente organizado: los tiempos, la atención, el lugar… Ir al Azurmendi no es solo ir a comer platos maravillosos, es una experiencia inolvidable. Para nosotros ha sido un privilegio vivir esta experiencia, que no olvidaremos. ¡Gracias y enhorabuena!
Un lugar espectacular y una acogida sorprendente. Te recibe una anfitrion/a y te va explicando cómo trabajan acompañado de un picnic. Te meten dentro de la cocina y te explican cómo funcionan por último te llevan a una sala donde hay flores hechas x ellos mismo con la sobras “bio”. Por último, pasas al salón donde empiezas a comer sentado, antes estás comiendo por cada una de las estancias. Es un espectáculo desde que aparcas hasta que te vas. Por decir algo, para mí fue más sorprendente todo lo q q comí antes de sentarme, me sorprendió más Qe en mesa. Para mí, no hubo nada q me explotara en boca. Eso si: todo espectacular
Que voy a decir yo sobre Azurmendi....solo diré que ha sido una experiencia vital. Disfruté como un enano. El sitio es único(lástima de la carretera cercana) y el recibimiento es algo.....espectacular: el lobby de entrada, las presentaciones de los snacks, el paseíto por todas esas zonas...luego te sientas y el show continua a cada plato. Eneko estaba en la cocina, la cual veias por unos ventanales, trabajando y dando el callo. Admirable para un cocinero de esta talla. Después salió saludo mesa por mesa y no tuvo reparos en hablar y hacerse fotos con todo el que se lo pedía. El servicio muy profesional y lo suficientemente cercano, pero sin llegar a molestar. De 10.
Idílico el restaurante, una experiencia inolvidable. Cuando la gente dice que en la alta cocina se sale con hambre, ya os digo que en absoluto tiene nada que ver con Azurmendi. Cada detalle bien pensado, la comida una explosión de sabores, además del gusto de ver cada plato (21). Si, es caro. Pero vale cada euro!!!
Azurmendi es más que un restaurante; es toda una experiencia. Desde el invernadero al principio, donde ves crecer muchos de los ingredientes frescos, hasta el jardín que es impresionante y muestra su compromiso con la naturaleza, todo te deja maravillado. La visita a la cocina es un verdadero lujo. Ver a los chefs trabajando con tanta precisión y pasión hace que aprecies aún más cada plato. Es genial ver cómo se prepara todo con tanto cuidado. Además, el restaurante tiene un fuerte compromiso con el reciclaje y la reducción de residuos, lo cual es muy admirable. Demuestran que se puede ofrecer una comida increíble sin dejar de cuidar el medio ambiente. En resumen, Azurmendi es un sitio para disfrutar, aprender y asombrarse. Sin duda, es una visita que deja huella.
Impresionante el restaurante de 3 Estrellas Michelin del chef Eneko Atxa. Un entorno inigualable y una experiencia gastronómica de 10. Hay platos realmente sorprendentes. El menu de degustacion es un largo, sabroso y espectacular recorrido por la cocina del Azurmendi. El unico fallo fue la ausencia del chef, poder conocerle bajo mi punto de vista forma parte de la experiencia de un lugar así.
Sólo puedo decir una cosa: GRACIAS!. me habéis hecho sentir y sonreir, una experiencia magnífica. Gracias a todo el equipo, pero mención especial al sumiller que le comentamos nuestros gustos y realizó su magia, y mención más especial para Ainhoa, el detalle de las hojas que me habían emocionado te lo agradezco muchísimo, eres una gran profesional!. Un abrazo a todos.
Que puedo decir del Azurmendi.... es la mejor experiencia gastronómica que hemos tenido pero con diferencia! No lo puedo comparar con nada que haya probado antes y después... El servicio, el entorno, el restaurante, el menu... Todo excelente!!! Felicidades por el trabajo, lo recordaremos siempre con una sonrisa!!
Impresionante experiencia gastronómica!! Sorprendente puesta en en escena, el Sitio es Bonito a rabiar,todo espectacular. El foie Lemon grass de lo mejor que he probado , el huevo trufado cocinado a la inversa exquisito .. En fin .. otro nivel!En sala el personal correcto y atento , y el detalle de pasarnos a la cocina a saludar a Eneko fue especial , una persona encantadora y personalmente le considero un genio, Muy fan!!
Qué decir de uno de los mejores restaurante del mundo... toda una experiencia de principio a fin... cada plato, cada presentación, cada sabor... El altísimo precio está a la altura de la calidad y el trabajo del equipo a cargo del menú... es una de esas experiencias que se pueden vivir 1 o 2 veces en la vida.
Me ha parecido una gran experiencia, una bonita puesta en escena en un local magnifico decorado con madera, cerámica, vidrio y vegetación. Una gran cocina y muchas personas afanadas en dar un contenido a cada uno de los muchos platos que tiene el menú elegido. Si el argumento es bueno, los diálogos y la música están a la altura, en sala, tanto sus jefes como su somelier se desenvuelven con naturalidad y les gusta explicar, indicar y aconsejar lo que mejor conviene en cada caso. He disfrutado mucho y me han tratado magnificamente. Por mi experiencia solamente haría una indicación, un apunte o una opinión más. Los años pasan y los grandes montajes necesitan una constante modernización porque sino lo moderno ya no es nuevo. Por un momento me acordé del Circo del Sol que si hace 20 o 25 años era un espectáculo maravilloso y emocionante, con los años ha conseguido afianzarse pero ha perdido ese aire fresco y mágico que tuvo. El Bulli fue un gran restaurante de los muchos que podías disfrutar en Gerona hace 23 o 24 años, pero ya la experiencia era inolvidable y novedosa con sus helados de gamba o sus piruletas imposibles. Sabores y texturas, que de la mano de su químico de cabecera, Ferrán supo revolucionar lo que hasta entonces era un gran almuerzo en un marco incomparable. Después vendrían las máquinas para esferificar cualquier sabor, hacer helados de cualquier textura, etc Hoy casi lo difícil es no encontrarte con alguna ocurrencia en cualquier restaurante.
BUENA EXPERIENCIA estuvimos la familia invitados por mi hermana y cuñado, y la verdad que fue muy gratificante todo el conjunto en sí, te sirven primero el aperitivo de entrada en un ambiente relajante como un invernadero para luego otro aperitivo en la cocina, donde ves en vivo como se “cocina todo”, seguidamente te pasan al comedor donde ya te sientas a la mesa, eliges entre dos menús que tienen que consensuar entre los comensales, eligiendo solo uno, nosotros nos decantamos por el tradicional; ERROAK y fue un acierto. Luego para los cafés y copas puedes pasar a otra estancia también muy agradable. Al ser todo cristaleras, puedes disfrutar de las vistas que son espectaculares. Todos los que nos atendieron muy profesionales y agradables, desde Ane en la entrada 🥰, Julen en mesa 👍, hasta el Sommelier: Bernat 👌Que nos deleitó con sus conocimientos de “los caldos” en especial de Champagne. Merece la pena, lo recomiendo.
Es unas de mis experiencias que te quedas sin palabras, el restaurante es hermoso la entrada es como si estuvieras en medio de la naturaleza con flores un buen recibimiento tuvimos, nos enseñaron la cocina con una buena bienvenida de parte de los cocineros , luego pasamos a la cena que cada plato está muy bien trabajado , elaborado y emplazado, una de mis mejores experiencias gastronómicas de mi vida, tuvimos una cena maravillosa, merecidas estrellas michelines, ( lo único una pena no conocí a la estrella al gran chef Eneko Atxa ) muchas gracias por todo equipo azurmendi todo RECOMENDADO!
Experiencia a la altura de un restaurante de 3 estrellas Michelin. Sin embargo hay algunas cosas que hacen muy especial la experiencia en Azurmendi y la cocina de Eneko: - El propio edificio donde se ubica el restaurante es singular y el hecho de disfrutar de la comida en varias estancias del edificio es muy interesante. Para mi siempre la mejor parte es tomar algo dentro de la cocina. ¡Me encanta! - El nivel de los productos de la cocina de Eneko es alucinante y la mayoría los cultivan ellos y o son de cercanía. Esto es un sello de identidad de su cocina. - La maestría con la que maneja los caldos es de otro planeta. Potentes y delicados al mismo tiempo. - Cocina de gran técnica pero sin artificios. La cocina brilla por su esencia y por la calidad de sus productos sin necesidad de acudir a técnicas especiales o a trampantojos. - Me encanto el concepto de poner muchos líquidos e infusiones entre los platos sólidos para refrescar y limpiar. Esto hace que el menú sea equilibrado a pesar de su longitud - He comido los mejores platos de trufa de mi vida En definitiva uno de los mejores restaurante que he probado hasta ahora y que recomiendo a todo el que quiera disfrutar de una experiencia muy especial
Segunda vez que visitamos Azurmendi y esta vez nos ha gustado aún más. Es probablemente la experiencia más completa de los restaurantes de 3* (lugar, comida, servicio, belleza…) y se sitúa en mi top junto a Diverxo y el Celler. Ir a Azurmendi es un espectáculo de principio a fin, que se inicia con una especie de visita guiada por las diferentes partes del restaurante y que resulta muy visual (picnic-invernadero-cocina-sala). A destacar: - Todo el picnic y el invernadero. - Lemon grass. - Ostra en tempura. - Quisquilla (impresionante textura). - Atún y caviar. - Castañeta. A mejorar: - Txipiron Pelayo (fue el único pase que no nos gustó). Por último, impecables el servicio (tanto en sala como la recepción) y los vinos (excelentes el blanco, el tinto y la hidromiel para la parte dulce). Espero con ganas 2023 para volver. Mis felicitaciones a Eneko y a todo su equipo.
Primera visita a Azurmendi. El entorno es precioso, con mucha vegetación y montaña alrededor. La sostenibilidad y la altísima calidad de la materia prima que se usa junto con el excelente trabajo de los cocineros al tratarla, hacen que haya disfrutado muchísimo de lo que he comido. Por supuesto el resto del equipo ha estado a la altura. Lo único que no me gusto, es que trataron de vendernos champan y cocteles como extras al inicio de la comida, y considero que ya con el alto precio del menu, este detalle queda feo y es innecesario, ya que si alguien desea champangne, al venir el Somelier, puede pedirlo. Un detalle que valoro mucho, es que la final de la comida, Eneko se paso mesa por mesa, charlando con los clientes, lo cual hace que la satisfacción del mismo se vea aumentada al poder charlar con el. Tambien me gusto mucho , que nada más entrar , te sirven un Txacoli, el cual no te cobran, algo que ocurre en muy pocos triestrellados. En resumen, un excelente Restaurante con las 3 estrellas Michelin muy merecidas.
Experiencia genial y le doy 5 estrellas. Sin embargo crítica constructiva: con los vinos que proponen con las comidas hay demasiado chacolí y demasiado de su propia bodega. Hubiera preferido blancos o tintos. Ya te dan chacolí al entrar, también en la visita a la cocina y cierto es que han mejorado sigue siendo inferior a un buen vino blanco. Mi pareja toma siempre te Earl Gray y me sorprende que no tengan. También es curioso que al pescado no le quiten la piel y al cerdo la grasa. Todo eso es una crítica constructiva. Me ha encantado.
Si te lo puedes permitir es toda una experiencia desde que cruzas la puerta. El sitio es un espectáculo, integrado en el maravilloso entorno. Empiezas en la entrada con un picnic, luego pasas al huerto, después la cocina y para terminar la sala, con unas vistas impresionantes. Variedad de platos y preparaciones espectaculares. Pedí un cambio, ya que la ostra es superior a mí, y no hubo ningún problema, descubrí todo lo que se puede hacer con una “simple” remolacha. Al terminar el servicio Eneko pasa por las mesas con esa simpatía y humildad que le caracteriza, todo un lujo. ¡¡¡Aupa Athletic!!!
Una maravilla, desde que entras hasta que sales la atención del personal, no puede ser mejor, el chef Eneko Atxa, tiene que estar orgulloso de su personal, te asesoran en todo momento, y lo que preguntamos se desviven para resolverlo El somelier, fue muy amable en todo momento intentando agradarnos en el maridaje de los vinos El edificio enclavado en un lugar maravilloso, rodeado de naturaleza De la comida que hablar, no puede ser mejor desde una cesta de picnic cuando entras, pasando por la cocina espectacular y el JARDÍN, en mayúscula ya que es impactante y precioso , al igual que los aperitivos Ya pasas a sala y sigues con aperitivos y la comida, rematamos con dos tablas de queso Cuesta dinero, pero una vez en la vida hay que hacer esta experiencia, lo bien elaborado que está todo y los detalles ENCANTADOS, seguir así Para volver en un tiempo GRACIAS!!!!!
Experiencia espectacular, para la vista, el gusto, el olfato. Desde las chicas de recepción, simpatiquísimas y muy atentas, hasta los camareros y camareras por cómo te explican cada plato, como comerlo, sentirlo. Un lujazo de restaurante. La comida está buenísima. Totalmente recomendable.
Recientemente, tuve la oportunidad de trabajar como fotógrafo de bodas en el Restaurante Azurmendi, y me siento inspirado para compartir mi experiencia en este lugar que combina perfectamente la gastronomía de vanguardia con un entorno excepcional para celebrar bodas memorables. Lo que hace que Azurmendi sea único es su impresionante arquitectura sostenible, rodeada de viñedos y paisajes verdes, que crea un ambiente inigualable y sofisticado para cualquier boda. La elegancia del edificio de cristal y acero se fusiona con la naturaleza, permitiendo que la luz natural fluya a través de sus espacios interiores y realce cada detalle. El restaurante cuenta con una terraza con vistas panorámicas y un jardín interior que es perfecto para ceremonias íntimas y cócteles. Estos espacios ofrecen un marco excepcional para capturar fotografías de pareja y familiares, aprovechando la belleza del entorno y la arquitectura única del lugar. Por supuesto, no puedo dejar de mencionar la exquisita gastronomía de Azurmendi, liderada por el reconocido chef Eneko Atxa. La innovación y creatividad en la presentación y los sabores de sus platos son realmente impresionantes, y sin duda, los invitados recordarán la experiencia culinaria como uno de los puntos más destacados de la celebración. En resumen, trabajar en el Restaurante Azurmendi como fotógrafo de bodas ha sido una experiencia gratificante y enriquecedora. La combinación de un entorno excepcional y la alta cocina hacen de este lugar una opción ideal para parejas que buscan un espacio diferente y elegante para inmortalizar su amor. Estoy ansioso por volver a colaborar en este increíble lugar y lo recomiendo con entusiasmo a futuras parejas.
Restaurante ubicado en un gran edificio de diseño perfectamente integrado con el entorno natural del lugar con una cocina donde se respira perfección, trabajo bien hecho, clase, tradición y mucho empeño en cada plato, donde desde el inicio todo son sorpresas y sabores increíbles con uso de productos propios y proveedores de la zona. Empiezas compartiendo un picnic en el hall, visitas la cocina donde te preparan un aperitivo, disfrutas de una experiencia nueva de sabores en el invernadero y pasas al comerdor, espacioso y relajante donde sigues disfrutando del resto de pases. Trato de camareros, sumiller y jefe de sala excelente.
No sé si valorar más la comida o la experiencia de haber estado en el restaurante. Es decir, creo que cualquier persona que lo haya visitado, y es observadora, estaría de acuerdo conmigo en que el lugar (el establecimiento en sí) desprende el concepto de restauración sostenible por los cuatro costados y, además, la pasión y la exigencia son palpables entre el personal de cocina. Si me centro en la comida, ésta no fue un ¡WOW!. Me sorprendió que no lo fuese porque, para mí, uno de los mejores restaurantes que he visitado es el Basque de Eneko (Sevilla, España). En Azurmendi, la elaboración es muchísimo más compleja que en los restaurantes Basque, sin embargo, no sentí que los sabores fueran originales e irrepetibles, por así decirlo. Es cierto, que la visita la hicimos en verano y quizás el menú en otoño o invierno sea mucho más interesante. Esto no le quita mérito alguno, es sólo cuestión de gustos. Los pases que más me gustaron fueron: polvorón Joselito; huevo trufado; rosa y néctar; talo marino, quisquillas (las mejores que he probado en mi vida); bogavante asado; y castañeta de cerdo ibérico. El único pase que no me gustó fue la ostra que venía acompañada con un granizado de algas, la cual era incomestible por el sabor tan “marino” que presentaba. Por último, destacaría y agradecería el gesto que tuvo el chef, Eneko Atxa, acercándose a cada una de las mesas de los comensales preocupándose por nuestra experiencia. Muy pocos chefs tienen este gesto. Resumiendo un poco, recomendaría por completo este restaurante, vivir la experiencia y, principalmente, observar atentamente la elaboración de la comida, es espectacular.
Experiencia inolvidable. Cada bocado es especial, ninguno te deja indiferente. Es dificil hacer una selección, pero destacaria el Limón Grass del picnic de bienvenida, el espárrago verde, y las quisquillas, se deshacían en boca. Todos son inolvidables. El trato por parte de Miren y Olga fue impecable.
Realizamos una ruta gastronómica y Azurmendi nos resultó el mejor. Superó todas nuestras expectativas, las dinamitó. Es una experiencia inolvidable, realmente única. Normalmente, en los menús hay platos que están mejores que otros, pero Eneko y su equipo lograron que cada bocado sea especial por algo; ninguno te deja indiferente. Los platos son preciosos estéticamente y deliciosos al paladar. Desde que inicias con el picnic de bienvenida, cada bocado es único. No puedo olvidarme del Limón Grass, el Brioche de Salazones o el Caldo de Alubias. Al finalizarlo, pasas por la cocina y tienes una pequeña degustación; El Huevo y el Merengue trufados con la bebida de manzana fermentada son realmente insuperables. En el jardín, continúan las sorpresas; jamás imaginé que las hojas, flores y ramas podrían comerse. Deliciosas. Aquí, el bocado de "col y flor" fue el más insípido, pero el resto también estuvo riquísimo. Me costó mucho hacer una selección, pero me gustaría destacar los platos "espárrago en texturas"; el de "quisquillas y esencia de hierbas" tenía tanta delicadeza que se deshacía al comerlo. El "Aire de boletus", que parecía un café expreso, me encantó, al igual que el bogavante. Todos son inolvidables. La única queja fue que el salón estaba completamente lleno y hubo ocasiones en las que nos sentimos un poco olvidados, especialmente con el agua que nos faltaba, llegando incluso a servirnos nosotros mismos. Por todo lo demás, es inmejorable. **Corrijo mi "única queja" anterior: Regresé poco después y el trato fue impecable. Sería injusto que mi comentario se mantenga como una generalización cuando fue una experiencia puntual. El menú volvió a ser increíble, con platos nuevos que me sorprendieron como la primera vez.
Es una experiencia excepcional. Desde que te reciben en el jardín con el picnic de bienvenida, después el invernadero, para terminar en un mirador acristalado con una vista panorámica del valle de Larrabetzu. Contemplar al menos 3 horas desde que inicia la reserva y que hay que tomar autopista desde Bilbao.
Un espectáculo para los sentidos. Probablemente el mejor estrella Michelin en el que hemos estado (y ya habíamos probado anteriormente otros 3***). Restaurante enclavado en medio de un entorno verde, a las afueras de Bilbao, donde degustar de una comida experiencial teniendo en cuenta que vas a pagar un precio elevado por ello. La puesta en escena en varios actos pasando por cocinas y diferentes salas un acierto. Algunos platos crearon un efecto wow que es difícil conseguir, como el de huevo con trufa, el canelón de caviar y huevas de atún, el espárrago blanco, las quisquillas o los guisantes de lagrima. En general todo el menú espectacular, muy cuidados todos los detalles, los cocktails a lo largo de la comida también un acierto. Además Eneko se pasó por las mesas y hasta explicó algunos de los platos, con mucha cercanía y educación algo que fue un puntazo. El cierre es en otro salón también acristalado donde tomar el café disfrutando de las vistas en sillones cómodos, y si todavía quedan fuerzas de una última copa. Un punto importante a mejorar, que es algo de lo que pecan muchos estrellas Michelin, es que no te pueden cobrar 16€ por una copa de vino (cuando la botella cuesta menos en el supermercado), 5€ por el agua o 4,5€ por el café. La comida del menú degustación bien podría ser más cara y lo pagaría gustosamente, pero que te cobren estos precios por los “extras” resulta desagradable, pues descorchar una botella de vino no tiene un coste ni de producción ni de preparación tan desorbitado como el de los platos degustados. En cualquier caso merece la pena ir a Azurmendi para sorprenderse en casa bocado y ver alta cocina en su esplendor
¡¡ Inolvidable !! Esta palabra es una de las que define nuestra experiencia en Azurmendi. Desde la bienvenida y primer bocado hasta el último dulce y la despedida ha sido un viaje maravilloso por las creaciones de Eneko. Nos hemos sentido super bien tratados por el maravilloso equipo humano del Azurmendi. Sin lugar a dudad el mejor lugar donde hemos vivido una experiencia gastronómica. Platos con mucho sabor, originales pero con respeto al producto. Identificables, palatables y disfrutables. Una pasada !!! Gracias Eneko y equipo !!
Estuvimos hace tiempo, pero, por las noticias que me llegan, sigue manteniendo el mismo gran nivel. Solo decir que de los restaurantes con estrellas Michelin que he visitado, fue la primera vez que he salido, no solo satisfecho de la cocina del chef sino con la impresión de haber gastado muy bien mi dinero. El local luminoso, amplio y con decoración cuidada, moderna, estilosa y muy conseguida. Huerta donde cultivan parte de los productos que utilizan. En cuanto a Eneko, un encanto de persona, amable, cariñoso y sencillo como los grandes. Todo el personal genial dando la impresión de disfrutar con su trabajo. En resumen la experiencia, que duró de las 14 a las 18h única. Muy recomendable
Maravilloso. Hay restaurantes que se deberían visitar al menos una vez en la vida, y Azurmendi es, sin lugar a dudas, uno de ellos. ⭐️⭐️⭐️ La magia de Eneko Atxa en cada plato, la espectacular bodega, su filosofía, el entorno… Todo el conjunto hace que sea una experiencia única que va mucho más allá de “comer”.
Me ha sorprendido gratamente encontrar un menú vegetariano creativo, variado y de gran calidad. Hace unos años no lo ofrecían y realmente se echaba en falta en un lugar de este nivel. En la carta que adjunto se puede comprobar Agradezco mucho que hayan dado este paso, porque cada vez somos más las personas vegetarianas que buscamos un sitio donde se nos ofrezca una comida hecha con respeto, cuidado y acorde al precio que se paga. Como detalle, los árboles preciosos que se contemplan a través de la cristalera merecerían tener su nombre en una pequeña placa: darles importancia es también parte de la experiencia y el respeto por el entorno.
Experiencia extraordinaria. Nada que añadir a todas las críticas favorables del chef y su creación. Comienza con un picnic, después se visita la cocina, tras lo que se visita el "jardín" y finalmente la sala. Se adaptan a los gustos y necesidades del comensal para que se sienta como en casa.
Todo perfecto. Primera ocasión de probar "estrellas " Michelin y cumplió a la perfección. Atención y servicio impecables como se supone en un local de este nivel. Tuvimos suerte de la reapertura reciente y el confinamiento para poder reservar sin mucha antelación. La comida....magia. Una experiencia de más de 3 horas que se nos hizo corta.
Él restaurante de Eneko Atxa, a las afueras de Bilbao, no solo es una referencia a nivel gastronómico, sino que él edificio es impresionante. La experiencia, conducida por su atento personal es muy recomendable. Los menús tienen una La relación calidad/precio es favorable, comparado con otros tres estrellado Michelin. En resumen, muy recomendable.
Una experiencia gastronómica digna de vivir al menos una vez en la vida. Es caro, sí, pero ya no sólo estás pagando un menú degustación perfectamente ejecutado, sino todo lo que hay detrás: atención de los camareros y personal de sala, puesta en escena, ritmo y cadencia de los platos, un entorno incomparable y una velada magnífica. El menú empieza con una copa de txakoli con la que disfrutar de un picnic de bienvenida en una sala repleta de vegetación, fuentes de agua... Bocaditos de un sabor muy intenso (el mejor el de tartar de presa ibérica) que juegan con las texturas. De ahí pasamos a la cocina, donde un ejército de camareros te saludan al unísono. Ahí disfrutas de la mesa de la trufa, con un par de platos donde el hongo es la estrella. El mejor, el merengue trufado, saborazo intensísimo. El huevo trufado el plato que más indiferente me dejó. Acto seguido te dirigen al invernadero, donde hay dispuestos diferentes escenarios (casi parecen jardines en miniatura o dioramas) donde sorprenden al comensal con pequeños bocados, algunos de ellos verdaderamente sorprendentes. Difícil quedarse con uno, pero quizás por originalidad, el daiquiri de rosa. Finalmente, te encaminan a la mesa, donde acabará el resto del menú. Comedor amplio, bien iluminado, mesas grandes y cristaleras. Amplitud en una palabra. Hasta 4 camareros diferentes y un jefe de sala nos atienden y explican cada plato: cómo está preparado, cómo degustarlo, en qué orden comerlos cuando hay varios. Imposible destacar uno en concreto, son todos espectaculares. Presentaciones cuidadas y efectistas. Y sabor, explosiones de sabor. Muchos de ellos constan de 2-3 bocados, pero saben a gloria y quieres más. Si tuviera que elegir uno, la tartaleta de callos de bacalao: textura, sabor, intensidad, untuosidad, crujiente, todo en un bocado. Pero el taco de pescado del día con yema curada, las kokotxas de merluza al pilpil, la castañeta de cerdo, el bogavante... Qué desfile de platos, qué salsas para mojar pan, qué puntos de cocción! Para acabar, tres postres, de más ligero a más contundente. El mejor, para mi el de chocolate con olivas, sorprendido por semejante combinación. Y funciona muy muy bien. Para acabar, nos dirigen a la zona para tomar café y los petits fours: agradable zona, acristalada, acogedora y más informal. Petits fours elaborados (bombones de vino tinto, chupachups de chocolate blanco y hierbabuena, macaron de frambuesa, praliné de avellanas, gominolas caseras). Un broche perfecto para finalizar la comida. Tras esto, antes de irte, puedes dar un paseo por el invernadero, contemplar el huerto y disfrutar de la naturaleza que rodea al restaurante y saludar al chef. Un 10 en todo. Eneko y su equipo son unos artistas de los fogones.
Tenía muchas ganas de ir, pero entre confinamiento, cierre de municipios, hostelería etc... Este fin de semana por fin he ido. No tengo nada negativo, He disfrutado en todos los sentidos El ambiente era relajado y eso ayuda a que te sientas agusto. Me han mimado y cuidado con mis alergias. Así que solo decir que GRACIAS, por aceptarme sin poner ninguna con mis alergias y adaptar el menú. GRACIAS con el trato de todo el equipo que forma AZURMENDI. GRACIAS porque no me ha defraudado ni un solo ingrediente... Ni una sola decoración y ni vajilla... GRACIAS Eneko por ser cercano y rodearte de ese equipo
Difícil no repetirse con la cantidad de reseñas que hay ya pero el resumen es: es una experiencia recomendada al 100%, tanto si eres entendido como si no. Resulta espectacular ver cómo el servicio es prácticamente perfecto y a la vez en ningún momento te sientes agobiado, lo cual si lo piensas es complicado de ejecutar. Hay precisión en la cadena de ejecuciones, te van llevando por donde quieren, te mantienen el vaso lleno sin darte cuenta y repito sin estropearte la intimidad. En las 30 elaboraciones que pruebas es normal que alguna no te guste pero no se puede juzgar aquí el gusto personal. Por lo tanto estoy diciendo que 0 fallos, 100% profesionalidad, seguridad covid real, pasamos un día genial y repetiría otro menú sin duda. NO ES CARO por lo que ofrecen, hay que poner las cosas en contexto. Pongo fotos diferentes para no repetir las mismas
Gracias, por vuestra amabilidad, calidez y cercanía. Ni quiero ni probablemente tenga conocimientos suficientes para entrar a valorar la comida, algunos platos gustan más otros algo menos… otros te parecen superlativos, lo que no alberga duda ninguna es que hay originalidad trabajo esfuerzo dedicación cuidado y cariño en cada uno. Recomiendo esta experiencia a cualquier persona que le apetezca disfrutar de algo diferente y único. Merecido todo el éxito que tenéis, un saludo y hasta la próxima.
Sin duda alguna, Azurmendi representa todo lo que adoro de la cocina vasca llevada a su máxima expresión. Desde que entras por la puerta, te sumerges en un recorrido sensorial único que comienza en el invernadero con el picnic y culmina en un comedor con vistas espectaculares. Cada plato que probé era una obra de arte tanto visual como gustativa. El equipo de Eneko Atxa demuestra una pasión y dedicación que se percibe en cada detalle, desde los productos locales utilizados hasta las técnicas innovadoras aplicadas. Una experiencia gastronómica que merece cada euro invertido y que repetiré siempre que pueda.
A truly stunning meal, one of the best I ever had. It was an experience, and specifying each dish would almost take away from it. Hard to say there was a favorite, the lobster was particularly special. More than the food, the experience. From the kitchen visit to the different areas to start, to the friendly but efficient service, I see how they earned their Michelin stars.
Azurmendi champions the Basque culinary flag with precision and gusto, offering one of the most unique dining experiences in the country and the continent. The entire setting is bright and crisp, with a vivid feeling of the surrounding natural world. With stellar dishes and amazing personable service to match, Azurmendi is worth the special trip.
I cannot describe our experience here other than to say this was the best restaurant experience we’ve ever had. Worth a trip across the ocean just to eat here. In a country of amazing food, in the Basque area known for its food, this restaurant is the top of the top. Willy Wonka’s chocolate factory in a fine dining restaurant.
Azurmendi was on my to go list for a long time. I’ve made 2 previous reservations but because of special circumstances, we had to cancel. This is my 3 attempt to dine here and it lived up to and far exceeded my expectations. As soon as we walked into the restaurant, we were transported to a lunch of greeneries which was calm and soothing. We were immediately served with a welcome drink and were presented with a picnic basket shortly after which included 3 small bites plus a drink. We then walked through 2 additional rooms including their kitchen and their “garden” room in which we were told to pick things off from the room to eat - I kind of felt like Hansel and Gretel for a moment. Before we got to our dining table, I was already half full before the start of our tasting menu. There were 12 courses to the tasting menu and for each course, Chef Eneko brilliantly highlights and heightens the taste of the main ingredient in various ways. We can really appreciate the freshness of each ingredient and complexity in putting the dish together. Each plating was also beautiful and aesthetically pleasing to the eye and just as scrumptious as it looks - I almost didn’t want to eat it because it looks like a piece of art. Every dish was multidimensional with layers of flavors bursting inside my mouth with every bite. There was also a good balance of texture. It would take forever for me to go through very single dish but there wasn’t one single dish that I didn’t like and each dish also had an element of surprise. One thing I want to note is when I first made the reservation 3 years ago, they had offered children’s menu. Since then , they had changed their policy and said they welcome children age 10 and up. I emailed the restaurant explaining I have a 10 and 8 year old but they are very accustomed to fine dining and I promised they would not cause any disturbances. They were very accommodating and agreed to welcome my family. They also made sure they get the same food experience so at times when adults were offered an alcoholic beverage, they would make the same thing but without the alcohol so my kids wouldn’t feel left out. Another thing to point out is when we attempted to order a tasting menu for my kids as well, we were told it would be too much for them and they recommend to just order a la carte dish for them. I really appreciate their honesty because it turned out that was the perfect amount of food for my kids. Many other restaurants would not accommodate like this and would require us to order a tasting menu for our kids even though it’s clearly too much food for them. Their service was impeccable. Extremely friendly, and their attention to detail is on another level. The restaurant is spacious, calm, and comfortable. All the tables were spaced apart far enough that we didn’t even noticed anyone else was there until we turn around. Chef Eneko were also in the kitchen during the whole duration of the service to oversee everything which we appreciate because you no longer see that in a lot of the other restaurants. Overall, Azurmendi is worth the trip to Bilbao just to dine here. Price point is very reasonable. This is not just a restaurant you come to eat, it’s an immersive culinary experience that’s unforgettable and we will be talking about it for a long time. We will definitely be back!
A wonderful experience! We were delighted with the various menu items. The picnic in the small garden, the amuse-bouche in the kitchen, and the flower room before we arrived at our table. The food was fantastic. Oyster, squid and foie were my favorites. Bruno and Mateo made the service at this dinner truly special! Thank you for an absolutely amazing evening!
An experience that touched every sense. It was truly memorable to walk through the different rooms at the start. A unique highlight was definitely stepping into the kitchen. Each member of the team was incredibly caring and warm, and every bite burst with flavour. The birthday surprise was the perfect finishing touch to an unforgettable lunch. Thanks to everyone who made it so wonderful.
Since the COVID pandemic temporarily shuttered most high-end restaurants and the following economic crisis forced sky-high repricing, fine dining has become a parody of itself--an ivory tower for the sake of vertiginous height that few can scale rather than a walled garden of gustatory delights. Fine dining has always been expensive and elitist, but it was often very delicious, too, rather than simply extravagant. I would rather have a bowl of well-stewed beans than all the gold leaf and truffle shavings in the world. In such a pinched, persnickety climate, restaurants like Azurmendi are oases. Fully committed to sustainability and the preservation of Basque culture, Azurmendi is fine dining at its most courageous; this might be one of the few three-star Michelin joints that actually *stands* for something. These values of course mean nothing on their own, but most restaurants charging over $300 for a tasting menu do too little to prove their right to exist. Not so Azurmendi. On to the food. It is excellent in every way, and thoroughly Basque--but not exclusively. The chef Eneko Atxa, who greeted us halfway through the meal, has slyly observed a continuity between Basque and Japanese culture (he has a sister restaurant in Tokyo). This matching of styles informs a nimble concinnity of ingredients that is often unexpectedly delightful. Peppers with raw tuna, washed down with sake? It works. One of my favorite bites was a caramelized shiso leaf grown on the premises. The sugar is Spanish but the bracing herby green--like a gentle tobacco--is Japanese. Marry the two, and you've got something like cultural harmony--another rare thing these days. The menu has enough of the obligatory indulgences--foie gras, caviar, etc--to keep you feeling as if you're being spoiled. But the humbler dishes are like food for the soul. Lobster, soaked in a sauce made from its own shells; a bowl of ripe tomato slices in a gel made from their own essence; a hot drink that is simply mushroom with mushroom foam. These presentations are fanciful, but they do not hide the care that went into the ingredients. One can feel Atxa thanking the sunlight for feeding his tomatoes. Others will likely mention the excellent service and the brave wine pairings which highlight some of the area's finest vinyards. (Oxer wines, which is less well-known than it should be, is a partner.) Some may also complain that the desserts are less inspiring than the savory dishes--a typical fine-dining quirk. But I'm content to praise how Atxa has converted his values into high-value food. He is a champion of all things Basque, and a marvelous argument for the preservation of fine dining, too. Long may he cook.
We visited this wonderful 3-Michelin-starred restaurant, which offers experiences for all the senses. The palate, in particular, is fully satisfied. The waiters' service is excellent. Only the ambiance is a bit chilly due to the large space. The Vertical Garden and the "Flower Room" make up for this. The food is very plentiful.
Wont go back. Everything was good but it is not worth the money or the trip. I was surprised looking back how many dishes we got. I think the fact that a lot of them are served before you get to the table actually makes it feel like you get less. The service was not up to the 3 stars the have. They served me alcohol without asking first and when I asked to receive water instead they came back with a non alcoholic version instead which I found strange.
The most memorable meal thanks to all the fun and unexpected surprises. The staff was so welcoming and friendly which we very much appreciated. The food was incredible and I tried things I never thought I would ever try such as a meatball made from the salivary glands of a pig but it was surprisingly delicious. The desserts were so fun and so plentiful! The entire experience from the moment we walked in till the moment we left, will always bring fond memories 👏🏻
Azurmendi is an overall experience for all senses, because in addition to the taste, the other senses are also involved. Even the beautiful surroundings, in which they serve, you are already impactful. Everyone must experience this when visiting País Vasco. We started with a well designed picnic basket in the foyer, containing four delicious small bites - the main highlig a Lemongrass foix gras was unforgettable. Then, we moved into the kitchen where we were served small delicacies, before we sat down to our table. The dishes served in different consistencies were fantastic and delicious, and their Chef Eneko Afxa use of vegetables and mushrooms was stunning and imaginative. We had some amazing experimental dishes, they are not for everybody, but for those who indulge in the Chef's creative thinking, they can be surprising! You can feel the ideas behind the concept. The Sommelier was helpful and knowledgeable about pairing wine pairing and great service, we were fully taken care by a fascinating and attentive staff who have a lot to tell but also answer questions and special requests. The initial tour made the experience even more memorable. From the greenhouse where you see many of the fresh ingredients growing ana all the surrounding that shows its commitment to nature with focus on sustainablity. Three stars well deserved.
This restaurant experience is way beyond what I have had before. The surrounding is more than a food experience where you can ‘taste and feel’ the ideas behind the restaurant concept with focus on sustainablity. We had around 30 tastings and all of them were exceptionel and a postive challenge where you can see and tast the 1000 of hours it takes to reach this level. The wine menu was a interessting add on that can be recommend. If I should just mention one negative part of the experience is that some part of the service was a little unpersonal and too quick that it did not match the main food experience. I will look forward to the next Michelin experince here in the basque country.
Muy buen servicio, desde que entras te meten y enseñan su mundo, incluso a la cocina. Pero en cuanto a la comida... que estaba riquisima, esperaba más. Estuve en ENEKO y me gustó más que este, y bastante más barato.
Un formato tres estrellas Michelin, con una formula interesante pero donde la puesta en escena adquiere quizás demasiado peso. Además hubo otros detalles que no me convencieron: - La carne y el pescado pasan como otro bocado más sin respetar la preeminencia de dichos platos. - Upsellings durante la comida? Roza el mal gusto. Por lo demás prepárate para degustar pequeñas maravillas.
Experiencia agradable, entorno relajante, producto de primera calidad y todo cuidado al máximo detalle. En mi caso, en cualquier restaurante del mundo, valoro la comida por encima de todo lo demás y, aunque en Azurmendi, la inmensa mayoría de los platos me gustaron, algunos incluso mucho, no hubo factor sorpresa en ninguno de ellos.
Conociendo otros estrellas este me ha sorprendido negativamente. La primera parte, que es la más divertida, te ventilan rápido y no la disfrutas, y en el restaurante el servicio excesivamente lente. Super aconsejable ir a comer porque las visitas son increíbles. El huerto se puede visitar pero te deja un poco indiferente.
Una experiencia excelente, la ubicación es preciosa y todo puesto muy bonito. La comida por supuesto excelente pero sí sabores bastante intensos. El servicio es muy atento aunque al principio tardaron un poco en traernos el vino. Para mí gusto eran muchísimos platos, soy de bastante buen comer y al final llegué llenísima. Por ahí quitaría alguno de los platos intermedios para llegar con más ganas al postre. Por supuesto la calidad de la materia prima, excepcional, totalmente recomendable
Experiencia culinaria diferente y especial. El sitio es muy bonito, con la huerta y cada paso a paso tanto por dentro de la cocina como en la sala de los arboles.. el único punto malo es que las mesas del comedor dan a una carretera que se intenta disimular con arboles delante la cristalera. La comida muy rica, no desayunéis… porque llena. El huevo trufado una delicia que no podía faltar. Los postres originales y sabrosos. La pega del menú que intenta ser un homenaje al producto del país vasco es que pongan mollejas… siendo de aquí pensamos que algo más típico como txuleta o carne… pero para gustos…
Lo que menos me gustó fue ese afán de vender cócteles, champán o pases de quesos a precios desorbitados. Teniendo en cuenta que el menú sale por unos 260€ sin bebidas, está fuera de lugar "presionar" de alguna manera al cliente a seguir sumando en su factura. Por otro lado, la puesta en escena, el paseo previo antes de llegar a la mesa y la comida en general es memorable.
Fui a comer con mi pareja allá por 2016 y tengo dos recuerdos encontrados de la visita.. Por un lado comí el mejor plato que he probado en mi vida (la base era el bogavante, una delicia absoluta) y, por otro, pagué la cuenta sintiendo que la comida no estaba a la altura del precio. Creo recordar que en aquel entonces el menú Adarrak no superaba los 150 euros y eso que el restaurante ya tenía las 3 estrellas... Ahora vale el doble, qué barbaridad.
Es evidente que la comida y toda la experiencia es un espectáculo. Menú abundantísimo con platos de todos los colores, sabores y texturas. Experiencia única, edificio precioso. En fin, un 3 estrellas con todo lo que conlleva. Ahora bien, no todo fue positivo: De entrada te sirven un aperitivo con un txakoli que nadie ha pedido. Eso esta fenomenal. Te dejas llevar y entiendes que la experiencia consiste en hacer lo que te dicen. En eso llega un camarero y te da a elegir entre una copa especial de Don Perignon o un cocktail de la casa. Gratamente sorprendidos elegimos una cosa cada uno, con la sorpresa final (al verlo en la cuenta) de que ninguna de las dos bebidas está incluida en el menú (sí, en cambio, el txakolí inicial). La broma fueron casi 100€ extra. Más tarde llegó una tabla de quesos. Esta vez sí claramente explicado que es opcional, que no entra en el menú, y que cuesta 40€. Pensando en que vamos a probar unos quesos a la altura del resto de la comida, nos animamos a pedirla. Decepción total. Quesos normales y corrientes pagados a precio de oro (en total serían unos 150 gr de queso). En cualquier supermercado tienen quesos mejores a 1/10 del precio. Ni era necesario, ni pega nada, ni mantiene el nivel de excelencia del resto. ¿Al evaluador de Michelin les sacan esos quesos? Lo dudo. Por último, no sé, pero pagar más de 400€ por una comida y que te cobren el agua (por supuesto bien cara), muy bonito no es. Entiendo que mucha de la gente que viene a estos sitios simplemente ni mira la cuenta, paga y ya está, pero eso no significa que no haya gente a la que pagar 200€ más de lo previsto no le dé igual. Como valoración global, a pesar de que es claramente el mejor menú que he comido en mi vida, no es, ni de lejos, 4 veces mejor que el siguiente, como indicaría la diferencia de precio.
Amazing place. What made me out 4 instead of 5 was the sommelier. He was quite indifferent and the chateau Petrus that came with the wine tasting was definitely below par. The glasses we had were full of sediments and he refused to listen to us when we told him so. Amazing food but they could do with a better attention to the wine pairing service
I loved most of the dishes, but a few were off both as regards to taste and texture. Had a really bad start where I was served alcohol 3 times (allergic and they were notified when we booked) until they got it under control. The waiters and especially the sommelier in the restaurant were all amazing. It is the first time I experience a 3 star Michelin where there is so much difference between the alcohol menu and the non-alcoholic version. That is the main reason for not giving it 5 stars. I felt a bit non-welcomed because of that.
Fuímos un grupo de 3 amigos por una celebración. La experiencia no fue excelente, hubo varios puntos mejorables del servicio. La comida tampoco estuvo a la altura, horas después algunos de nosotros nos encontramos indispuestos. Pagamos 1000€.
Instalaciones imponentes y acogedoras. Servicio atento pero MEJORABLE al ser un tres estrellas, tuvimos dos platos sin explicación en mesa, y dos percances con el vino en el menú de maridaje (que no solucionaron) En general la calidad de la comida es más alta que el servicio que se ofrece.
We felt the experience was a bit style over substance. The restaurant is beautiful, the reception and different parts you go through before getting to the dinning room are very original and nice. Service was excellent as well. However, the food was a bit lacking for us. The presentation was amazing but the flavour was not quite there. For example we found the prawns a bit cloying and the sea foam on the sea urchin was quite bitter. Most dishes were certainly not bad but, at least to us, also not great. All in all a pleasant experience but not one we would seek to repeat.
Esperaba mucho más de la experiencia en el restaurante de Eneko Atxa. Quizá iba con unas altas expectativas por la recomendaciones de mis cercanos. Sin embargo, nos encontramos con un menú variado, pero con sabores muy similares entre platos en los que me atrevería a decir que en algunos platos, lo característico era su ausencia de sabor. Me gustaría hablar del entorno tan fabuloso, de los ambientes tan espectaculares que ofrece… pero lo más destacable que me llevo de nuestra visita a Azurmendi es el interés que el servicio pone en las alergias, intolerancias o gusto de los comensales, preguntando hasta en cuatro ocasiones, antes de sentarte a la mesa sobre las mismas - para reconfirmar y tenerlo claro en cocina, según la explicación de la amable camarera-. Pero lo curioso no es el número de veces que, en un restaurante de tres estrellas Michelin, preguntan por las alergias intolerancias o gustos de los comensales, sino que a pesar de haber sido explícitos en una intolerancia (leve) al cerdo y a evitar el huevo crudo (en este caso aceptando la propuesta de nuestra camarera para evitar la textura que al parecer no es del agrado de un gran número de personas), e incluso ofreciéndonos nosotros mismos a evitar los platos sin siquiera solicitar una alternativa a los mismos, a una de los comensales le han servido hasta 3 platos con productos de origen cerdo - con su explicación pertinente sobre que tenía manteca de cerdo, o manitas …) y le han evitado servir todos los platos con alimentos crudos (por qué? Si solo habíamos hablado del huevo!!) -eso sí, con una alternativa igualmente suculenta y apetecible- El hecho no está en el número de veces que han reconfirmado las alergias o intolerancias sino en que a pesar de ello, los han servido igualmente … La primera vez, la comensal lo ha comentado… las otras veces ya no. ( Normal, llega a ser incómodo!! - pienso yo) En definitiva esperaba que este tipo de detalles no se les escape a un restaurante de esta categoría que vende una experiencia que, desafortunadamente, se ha visto marcada por un fallo de restaurante principiante.
Worst Michelin experience of my life. The guide needs updating! Besides the fact they almost gave me anaphylactic shock, almost everything else was broken. I have a severe allergy to fish & shellfish. Whenever I book , I notify them of this. I also ask them not to replace fish with a vegetarian option. When they called to reconfirm our reservation, he didn’t mention my allergy at all. I asked him to confirm, and restated my desire not to be a vegetarian. He said no problem. We arrive in a taxi and it’s raining. There is no one to greet the car with an umbrella. First sign front of house is broken. Go inside and we’re greeted by a woman who asks our name then asks do either of us have any allergies. They had no record of mine. The arrival area is a botanical garden. It looks spectacular. A waiter walks by us with wine and gives the wine to the guests who arrived before us. He then quickly goes and gets more, all but throws 2 glasses at us with no explanation and runs away. Eventually they start bringing out picnic baskets for people. Everyone before us got theirs. Then several people who arrived after us got theirs too proving they needed to prepare a fish free one. 35 minutes after arriving and standing around, we received ours. They open and explain everything. First dish, my wife gets caviar. I get cauliflower. I wouldn’t receive any meat until 2:06 after arriving. After standing in the lobby for an hour, they took us to the kitchen. Gave me more vegetables and my wife more fish. Next they took us to their garden room and gave us several more forgettable vegetarian things. At last we make it to the main dining room. The Sommelier offers to do a custom pairing as we are not big drinkers. He is the ONLY reason this review gets 2 stars. Fire the rest of front of house and promote him. Several dishes in, I’m given something I didn’t quite understand. I thought the server said oyster but it was fast. He then explained my wife’s beetroot dish which was completely vegetarian. He was about to walk away and I stopped him to ask - is my dish fish? He then said it’s an oyster. I then proceeded to tell him one bite would kill me. They then swapped the plates around. Thanks, wasn’t up for a trip to the hospital. Our Sommelier came back over and I asked to see the manager. He came back a few minutes later to say the manager wasn’t coming. But asked if he could help us. I explained everything and my wife asked that our main waitress be replaced. The Sommelier said he would act as our waiter for the rest of the night. After that, with every course that came I complained about no meat. He asked me how do I feel about asparagus as he was pouring wine. I said i hate it and we joke about it all the time. The next course was supposed to be asparagus 6 different ways. He sent it away. After another course, the asparagus came back - but just for my wife. I received meat! Pigeon to be exact. It was an afterthought of the kitchen but it was perfectly cooked and the only reason I had it was because of our wine guy. The main dish arrives is morcilla. Good but literally the only official meat dish of the night. The Sommelier said he would bring one more dish of meat. 10 minutes later we received tasty Basque steak which was cold inside for my wife’s. After a trip to the lady’s room, she starts to laugh as she said there were no towels in it to dry her hand after washing them. Someone showed up a few minutes later with them. After desserts, the waitress my wife asked to be replaced, delivers a rose cake. We assumed it was for her birthday but there was no mention of that. I asked for the bill. The Sommelier brought it and said drinks for the evening were on them. Thank you. The correct gesture. Too bad almost everything else was broken. Michelin reviewers - PLEASE update your guide. Without major changes to front of house, this restaurant does not deserve a single star. To everyone else, go have some Pintxos instead! You’ll have a much better experience.
La experiencia y la comida fueron muy buenas. Sin embargo, en otros restaurantes de este nivel el chef suele salir a saludar a los comensales, y me sorprendió que aquí no lo hiciera. Me parece un detalle poco cuidado para quienes visitamos su restaurante.
Este fin de semana visité este restaurante con grandes expectativas,motivadas por su prestigio como es un tres estrellas Michelin. Sin embargo, lamentablemente, mi experiencia no estuvo a la altura de lo esperado. Desde el momento en que llegué, la primera experiencia del lugar me pareció poco inspiradora y carecía de la profundidad que uno espera de un restaurante de tan alto nivel. La sensación fue de un “quiero y no puedo”, donde la experiencia gastronómica no lograba transmitir ninguna emoción ni entusiasmo, fue un “paseillo” sin contar realmente nada. Una vez sentados, el servicio se hizo notar por su lentitud entre plato y plato. Los bocados, si bien correctos, no lograron sorprenderme ni despertar el sentido de lo extraordinario. Algunos platos, como el Vacuno “BETIZU”, las quisquillas y los erizos, estuvieron muy bien, pero ninguno de los otros alcanzó a transmitir la complejidad que uno esperaría en un restaurante de tres estrellas Michelin. A pesar de que esperaba que la experiencia mejorara hacia la “mejor parte” de la comida para mi, el postre y no fué así, fué lo más simplón de todo. La comida, aunque buena ¡evidentemente!, no tuvo ese "punch" que hace memorable una experiencia gastronómica de tal envergadura. Al final, con una cuenta que casi llega a los 700€, nos fuimos decepcionados y sin la sensación de haber vivido algo único. Creo que el restaurante debería replantear su enfoque en cuanto a la experiencia global del comensal, especialmente para aquellos que están acostumbrados a los estándares de este tipo de establecimientos.
I had one of the most disappointing and distressing dining experiences of my life at Azurmendi on November 4, 2025. I came all the way from London, driving from San Sebastián to Bilbao, just to dine here — a restaurant I once admired as a “dream destination.” Unfortunately, what I experienced was shocking on every level. The food was terrible — many dishes were overly salty, bitter, and cold. The oyster with sorbet and mayonnaise-like sauce was greasy and icy, making me feel sick instantly. The uni (sea urchin) was so salty and bitter it was nearly inedible. Even the lobster lacked any freshness or texture. The service was equally disappointing. After I told the manager I couldn’t drink alcohol because I was driving, he immediately turned cold and never smiled again. Throughout the meal, there was no real sense of hospitality — even the bread crumbs stayed on the table until I’d finished three more courses. The pace of the meal was absurdly rushed — within less than an hour, 80% of the menu was served. It felt careless, mechanical, and far from the standard expected of a Michelin three-star restaurant. I also noticed a clear difference in the warmth and attention shown to me compared with other guests around me. It left me feeling uncomfortable and unwelcome. At the end of the meal, when I calmly explained my distress and requested a partial waive, the manager argued with me for over an hour and even threatened to call the police if I didn’t pay in full. I have never been treated like this anywhere in the world. That night, I suffered severe stomach pain and nausea after the meal. For a restaurant holding three Michelin stars, this was a deeply disappointing and traumatic experience. The only good thing I had that day was the milk bread. Everything else was disappointment, discomfort, and regret.
A Profound Disappointment It is incredibly difficult to comprehend how this establishment has earned its three Michelin stars. The initial dish, a picnic-themed presentation featuring foie gras and lemon, momentarily elevated my expectations. Unfortunately, it was the only aspect of the entire experience that I found remotely enjoyable. The accompanying red bean broth lacked any discernible contrast, offering nothing more than a monotonous taste of red beans. The fried brioche, served cold, felt pointless and excessively greasy. The subsequent squid dish presented from the kitchen was tough to chew. The seaweed-infused wine, served with mussel bubbles, was far too sweet to serve as a palate cleanser. The so-called "garden" was aesthetically pleasing and I was informed that it was created to celebrate the 700 different flowers native to their region. The olive grissini, reminiscent of the dead-nettle flower, was a visual success but had a perplexingly soapy taste. The rose-themed bite, which was supposed to be an homage to the rose, contained nothing more than red food coloring and what I suspect was canned passion fruit purée. The leaf-like crisps, while visually appealing, were little more than colored sugar, lacking any substantive flavor. Upon being seated, we were presented with a beverage menu to accompany the appetizers. The menu featured two overpriced cocktails and sparkling wines. I opted for a cocktail, which was simple and just passable in taste. However, the ice cubes used were the sort of cloudy, low-quality ice one might find in a supermarket. I don't think it's unreasonable to expect a restaurant of this caliber to have a proper ice machine. The citrus juice in the cocktail was unstrained, causing the ginger beer’s carbonation to dissipate quickly, leaving me with a flat drink. Additionally, I believe the choice of glassware was inappropriate. The next dish, featuring what they called a "flower fossil," was a flavorless, empty detail that looked more like a Pinterest idea than a culinary creation—an Instagrammable but ultimately hollow gesture. The roasted pepper sorbet that followed was a complete disaster; neither the texture nor the flavor was well-executed. The juice, supposedly made from the region's flowers, seemed to me to be nothing more than hibiscus. I highly doubt hibiscus even grows in this region. The subsequent dishes appeared to rely on techniques that might have been impressive 15 years ago but are now entirely overdone. Take, for instance, the mushroom caviar. I am certain that the taste would be identical whether made with water or mushrooms. Moreover, the dishes lacked any sense of care or precision. You can see a photo of the poorly cut bread slice in my review. Additionally, the service staff seemed unfamiliar with the dishes they were serving. When I asked about the tomato-based liquid in one of the glasses, one waiter said it was clarified tomato. However, the consistency was far too thick, so I asked another waiter, who then called it an infusion, which made no sense. When I inquired about the acidic taste, they claimed it was fermented, but I suspect it was simply poor-quality vinegar. One of the most absurd moments was when my girlfriend, who has a fish allergy, was served only tomatoes in a course that originally featured tuna and tomatoes. I would like to offer the chef a suggestion for a vegan burger: lettuce between two slices of bread. At the end of the meal, they presented us with a gift of olive oil soap, stating that it reflected their commitment to sustainability. Perhaps their decision to waste edible ingredients like corn and cacao nibs purely for visual effect in their overdone presentations can also be considered part of this philosophy. Overall, the experience was unenjoyable and, considering the price, wildly overpriced. Neither the quality of the ingredients nor their preparation justifies the cost, in my opinion.
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Barrio Leguina, s/n, 48195 Uria, Biscay, Spain
Amorebieta-Etxano, Amorebieta-Etxano 48195
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