Pipo
Pizza · Cahecho
Horário de Pipo
Sobre Pipo
Pipo, ubicado en el encantador pueblo de Cahecho, les ofrece una experiencia culinaria auténtica en un entorno natural incomparable. Con vistas impresionantes, especialmente de los Picos de Europa, nuestro restaurante familiar se distingue por una cocina tradicional y honesta, que valora la calidad...
Pipo, ubicado en el encantador pueblo de Cahecho, les ofrece una experiencia culinaria auténtica en un entorno natural incomparable. Con vistas impresionantes, especialmente de los Picos de Europa, nuestro restaurante familiar se distingue por una cocina tradicional y honesta, que valora la calidad del producto. Disfrute de platos que evocan los sabores de antaño, como nuestra recomendada tabla de quesos de Liébana y embutidos. Ya sea en nuestro acogedor comedor con chimenea o en nuestra terraza al aire libre, le brindamos un ambiente tranquilo y un servicio atento para que se sienta como en casa. Ofrecemos desayuno, almuerzo, cena y postres, acompañados de una selección de alcohol, cerveza, café y vinos. Contamos con acceso para personas con movilidad reducida.
O que dizem os clientes de Pipo
Pipo destaca por sus vistas impresionantes a los Picos de Europa y su cocina tradicional casera. El cocido lebaniego y el flan de queso son muy recomendados. Los clientes resaltan la amabilidad del personal y la excelente relación calidad-precio.
Pratos populares
Ideal para
Tip: Es recomendable reservar, especialmente si quieres disfrutar de las vistas desde la terraza. La carretera tiene curvas, pero las vistas merecen la pena.
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Perguntas frequentes sobre Pipo
Avaliações de Pipo Cahecho
Entrar en Casa La Madrid es reencontrarse con una verdad que parecía perdida: la de una cocina honesta, sin artificios, que pone en valor el producto sin maquillajes ni atajos. Cada plato llega a la mesa con la naturalidad de lo bien hecho, con esa maestría que solo se alcanza cuando hay oficio, respeto por la tradición y un profundo conocimiento del sabor. El servicio acompaña con una profesionalidad extraordinaria, de esas que no se notan porque fluyen, pero que sostienen cada momento de la experiencia. La puesta en mesa es elegante sin ostentación, cercana sin exceso, y convierte la visita en un viaje a un tiempo donde la hospitalidad era un arte. El cocido lebaniego merece capítulo aparte: recio y generoso, con esa potencia que reconforta el cuerpo y el alma, pero al mismo tiempo equilibrado en cada vuelco, dejando que los garbanzos, las carnes y la sopa se expresen con nobleza. Es un plato que resume la esencia de la comarca, herencia de siglos de montaña y de trabajo duro. Los quesucos del país, presentados con sencillez, despliegan toda la diversidad de una tierra que ha hecho del queso un emblema: curados y frescos, con matices que van de lo suave y cremoso a lo recio y profundo, siempre auténticos, siempre ligados al paisaje. Y qué decir del solomillo al punto, procedente de la propia ganadería de la casa: una carne de una terneza difícil de describir, que literalmente se deshacía como mantequilla en boca. El sabor era limpio, intenso y a la vez delicado, una demostración de que la excelencia empieza en el origen, en el cuidado del animal y en el respeto por los tiempos. Tuvimos además la fortuna de charlar con la cocinera, que no se deja ver con facilidad. Fue un regalo inesperado, un auténtico chute en vena de sabiduría popular y de sentido común, de esos que reconcilian con lo esencial. Hablar con ella es escuchar la voz de la comarca, la raíz misma de Liébana, tierra de ensueño que en Casa La Madrid se destila en cada plato y en cada palabra. Y todo ello disfrutado desde la mesa de la terraza, con unas vistas privilegiadas al valle que multiplican la experiencia y hacen que cada bocado tenga también el sabor del paisaje. Un lugar de los que ya no quedan, donde el tiempo parece detenerse para recordarnos que la autenticidad aún existe, y que el sabor de Liébana late con fuerza en esta casa que honra su nombre.
Impresionante! El sitio es un espectáculo, tiene unas vistas que merecen con creces la subida. Se respira tranquilidad por todas partes. La atención fue increíble, llamamos casi sobre la marcha y nos hicieron un hueco en el salón, porque dentro estaba todo ocupado. Pero en cuanto se quedó una mesa libre nos ofrecieron salir a la terraza a tomar los postres y el café. La comida deliciosa, comimos cocido Lebaniego, y estaba espectacular. De postre, natillas, arroz con leche y flan de queso casero, todos deliciosos. Hemos ido dos adultos y tres niños, y el precio ha sido más que razonable. Repetiremos, sin duda.
Si te alojas en la zona de Potes, tienes que comer aquí. Mejor reserva antes de ir. No encontrarás mejores vistas. La comida de 10, al menos lo que probamos, y calidad precio bien. Los camareros muy educados y agradables, y el servicio rápido. Tienen un aparcamiento justo pasado en restaurante con mucho espacio.
Tres días maravillosos, habitación limpia,cómoda y con unas vistas de ensueño La comida muy rica, desde el desayuno...a los frisuelos les hacemos la ola, hasta la cena. Todo lo que comimos estaba muy bueno...cocido, solomillo y el flan de queso el mejor que he comido
Recomiendo reservar para probar buena comida con las mejores vistas de los Picos de Europa que se puedan tener. Para empezar la tabla de quesos de Liébana y los embutidos fueron una opción muy recomendable. De segundos recomiendo, si te gusta la carne, compartir un chuletón o pedir un solomillo. Lo único malo es que no preguntaron el punto y eso es algo que valoro mucho. Y aunque pusieron una plancha en la mesa para hacer un poco más la carne, no soy muy fan de esto, aunque hay mucha gente que lo aprecia. Para finalizar, aquí lo que si o si debes pedir es el flan de queso. Está buenísimo y creo que en pocos sitios puedes probar uno mejor. Destacar la atención de los camareros, se nota que les gusta cuidar el detalle.
Un restaurante cántabro de los de verdad: producto de primera calidad, cocinado con mimo y respetando la tradición. Los sabores hablan por sí solos, las carnes (son propias) y los guisos caseros. El cocido levaniego es magnífico. El trato es cercano y familiar, lo que hace que uno se sienta como en casa. Una experiencia auténtica y muy recomendable para quien quiera disfrutar de la gastronomía de Cantabria en todo su esplendor.
Esta posada/restaurante es excelente. De una familia que te atiende de la mejor de las maneras, muy serviciales y todo de 10. La comida exquisita, pedimos un filete de ternera y una sopa de cocido que es la más rica que he comido nunca, por no hablar de la cantidad tan generosa que te ponen. Mis dieces
Pasamos unos días maravillosos en esta casa rural. El entorno es simplemente espectacular: rodeado de naturaleza, con paisajes que invitan tanto al descanso como a las caminatas al aire libre. La casa está perfectamente cuidada, limpia y decorada con mucho gusto, combinando el encanto rústico con todas las comodidades. Lo que más nos encantó fue la tranquilidad del lugar; las frilloas que los amfitriones preparaban todas las mañanas y ese café de puchero muy rico🥰, Además fueron muy amables y atentos, siempre dispuestos a recomendar rutas y sitios de interés cercanos. Sin duda, es el sitio ideal para desconectar, disfrutar de la naturaleza y recargar energías.
Se tarda un ratito en llegar por una carretera de bastantes curvas, pero ya os digo que merece la pena subir una y mil veces. La comida, las vistas, el equipo que lleva el restaurante.
Impresionantes vistas, el cocido lebaniego muy bueno, lo comimos de las dos maneras con y sin sopa. Los postres manjares el flan de queso y el helado de orujo. Personal muy agradable y simpático. Buen precio. Recomendable hacer reserva.
Posiblemente sea el mejor restaurante de Liébana para comer. La relación calidad precio es inmejorable. El cocido es fantástico. Los dueños son amabilisimos y las vistas desde la terraza espectaculares. Un 10.
Comida deliciosa , servicio excelente y el lugar súper agradable con unas vistas espectaculares . Lo recomiendo.
Sigue teniendo la misma cocina que hace más de 20 años. El restaurante es como para sentirse en casa y la comida para recordar esos platos de la abuela que tanto añoramos todos. Primera calidad en los ingredientes, en la preparación de los platos, en el servicio y en el cariño que ponen siempre a todo lo que hacen en Casa Lamadrid. Por supuesto, recomiendo sopa y su cocido lebaniego. Aunque todo lo demás está riquísimo. De postre, flan de queso. Hace más de 25 años vinimos la primera vez, seguimos y seguiremos insistiendo para nada cambie. Por cierto, las vistas a Los Picos de Europa son insuperables desde su terraza.
Estuvimos a primeros de septiembre, lo encontramos por casualidad visitando pueblos de la zona por las rutas senderismo. Ubicado en un inmejorable entorno natural. Las vistas desde la terraza impresionantes. Es un negocio familiar que te hace sentir como en casa. Amabilidad y profesionalidad en una misma persona. Encantadores todos y mira que tardamos en decidir donde ponernos con las sombrillas. Imprescindible comer el cocido lebaniego espectacular, eso si, de ahí al postre directamente. . Los postres de la casa manjares, el flan de queso, arroz con leche y el helado de orujo. Buen precio. Nosotros fuimos de casualidad pero es cierto que es Recomendable hacer reserva. Siempre que volvamos a los Picos de Europa es nuestro restaurante 100%
Vistas impresionantes. El restaurante familiar con cocina tradicional. Cuenta con comedor interior que en invierno le puedes tener hasta con chimenea, lo cual es una maravilla. Y cuando hace bueno también se puede comer en la calle con unas vistas impresionantes. De la comida solo he de decir que da igual lo que se escoja todo lo que se pida esta buenísimo. No puede faltar el maravillo cocido lebaniego típico de la zona, una delicia. La carne buenísima además es de ganadería propia. Pero vamos que da igual lo que se pida todos esta buenísimo, las judías con jamón, las alubias, solomillo, chuleta…. Y también quiero destacar su famoso flan de queso no he probado otro mejor. Ideal para ir con niños es un sitio tranquilo donde pueden correr con tranquilidad
El sitio es precioso y las vistas a los Picos de Europa. La comida riquisima. Mi pareja y yo comimos cocido Lebaniego, con sopa de primero, súper bueno y a buen precio (20€/persona). De postre, no te vayas sin probar el flan de queso (el mejor que he probado en mi vida!!!) y el café, muy rico. Sin duda, volveremos
Todo un 10, la comida, las vistas y por supuesto el servicio. Los camareros amables y muy simpáticos. Fuimos a probar el cocido Lebaniego. La tabla de quesos también muy recomendable. El flan de queso hay que probarlo. Relación calidad precio espectacular.
Por presiones de los amigos le pongo la quinta estrella 🌟😂😂😂. Para mi serían cuatro estrellas y media, pero en realidad, cualesquiera que sean las puntuaciones, no deja de ser un lugar excelente. El llegar es complicado, y el camino, no apto para aquellos que sufren de vértigo o no les gustan las curvas. Ahora bien, el esfuerzo merece la pena porque las vistas son espectaculares. Si a ello le sumamos un servicio atento y unos productos de calidad, la combinación no puede sino salir bien. La carta es algo corta para mi gusto, pero lo que hacen lo hacen bien. Menos las alcachofas con jamón que me dieron la impresión de ser de conserva, el resto, producto natural y recién hecho. Mención especial para el Cocido Lebaniego, que estaba exquisito, y para el flan de queso, que estaba tremendo. El precio no es excesivamente barato, pero para lo ofertado no me parece exagerado. La calidad se paga, amigos.
Situado en lo más alto de la montaña, tiene unas vistas espectaculares. Puedes optar por comer en la terraza o en el interior. Comida buena, contundente y a un precio inmejorable. Impresionante el flan de queso. La atención también muy buena. La próxima nos quedamos a dormir!
Por presiones de los amigos le pongo la quinta estrella 🌟😂😂😂. Para mi serían cuatro estrellas y media, pero en realidad, cualesquiera que sean las puntuaciones, no deja de ser un lugar excelente. El llegar es complicado, y el camino, no apto para aquellos que sufren de vértigo o no les gustan las curvas. Ahora bien, el esfuerzo merece la pena porque las vistas son espectaculares. Si a ello le sumamos un servicio atento y unos productos de calidad, la combinación no puede sino salir bien. La carta es algo corta para mi gusto, pero lo que hacen lo hacen bien. Menos las alcachofas con jamón que me dieron la impresión de ser de conserva, el resto, producto natural y recién hecho. Mención especial para el Cocido Lebaniego, que estaba exquisito, y para el flan de queso, que estaba tremendo. El precio no es excesivamente barato, pero para lo ofertado no me parece exagerado. La calidad se paga, amigos.
Estábamos de turismo improvisado por la zona y nos coincidió la comida en cohecho. Nos dijeron q hacia falta reserva pero como era pronto amablemente nos dejaron comer en una mesa afuera. El cocido lebaniego muy abundante y nos gustó mucho (no le encontré gran diferencia con el castellano, la verdad) y de postre el flan de queso y los orujos de la zona muy buenos! Recomendable por las vistas, la atención de los camareros y la calidad de la comida. Eso sí, se recomienda reservar y llegar pronto para tener mesa afuera.
Comida deliciosa , servicio excelente y el lugar súper agradable con unas vistas espectaculares . Lo recomiendo.
Una de las mejores vistas de liébana, terraza espectacular para comer, buen producto y mejor atención. Recomendable 100%
Entrar en Casa La Madrid es reencontrarse con una verdad que parecía perdida: la de una cocina honesta, sin artificios, que pone en valor el producto sin maquillajes ni atajos. Cada plato llega a la mesa con la naturalidad de lo bien hecho, con esa maestría que solo se alcanza cuando hay oficio, respeto por la tradición y un profundo conocimiento del sabor. El servicio acompaña con una profesionalidad extraordinaria, de esas que no se notan porque fluyen, pero que sostienen cada momento de la experiencia. La puesta en mesa es elegante sin ostentación, cercana sin exceso, y convierte la visita en un viaje a un tiempo donde la hospitalidad era un arte. El cocido lebaniego merece capítulo aparte: recio y generoso, con esa potencia que reconforta el cuerpo y el alma, pero al mismo tiempo equilibrado en cada vuelco, dejando que los garbanzos, las carnes y la sopa se expresen con nobleza. Es un plato que resume la esencia de la comarca, herencia de siglos de montaña y de trabajo duro. Los quesucos del país, presentados con sencillez, despliegan toda la diversidad de una tierra que ha hecho del queso un emblema: curados y frescos, con matices que van de lo suave y cremoso a lo recio y profundo, siempre auténticos, siempre ligados al paisaje. Y qué decir del solomillo al punto, procedente de la propia ganadería de la casa: una carne de una terneza difícil de describir, que literalmente se deshacía como mantequilla en boca. El sabor era limpio, intenso y a la vez delicado, una demostración de que la excelencia empieza en el origen, en el cuidado del animal y en el respeto por los tiempos. Tuvimos además la fortuna de charlar con la cocinera, que no se deja ver con facilidad. Fue un regalo inesperado, un auténtico chute en vena de sabiduría popular y de sentido común, de esos que reconcilian con lo esencial. Hablar con ella es escuchar la voz de la comarca, la raíz misma de Liébana, tierra de ensueño que en Casa La Madrid se destila en cada plato y en cada palabra. Y todo ello disfrutado desde la mesa de la terraza, con unas vistas privilegiadas al valle que multiplican la experiencia y hacen que cada bocado tenga también el sabor del paisaje. Un lugar de los que ya no quedan, donde el tiempo parece detenerse para recordarnos que la autenticidad aún existe, y que el sabor de Liébana late con fuerza en esta casa que honra su nombre.
Tres días maravillosos, habitación limpia,cómoda y con unas vistas de ensueño La comida muy rica, desde el desayuno...a los frisuelos les hacemos la ola, hasta la cena. Todo lo que comimos estaba muy bueno...cocido, solomillo y el flan de queso el mejor que he comido
Impresionante! El sitio es un espectáculo, tiene unas vistas que merecen con creces la subida. Se respira tranquilidad por todas partes. La atención fue increíble, llamamos casi sobre la marcha y nos hicieron un hueco en el salón, porque dentro estaba todo ocupado. Pero en cuanto se quedó una mesa libre nos ofrecieron salir a la terraza a tomar los postres y el café. La comida deliciosa, comimos cocido Lebaniego, y estaba espectacular. De postre, natillas, arroz con leche y flan de queso casero, todos deliciosos. Hemos ido dos adultos y tres niños, y el precio ha sido más que razonable. Repetiremos, sin duda.
Si te alojas en la zona de Potes, tienes que comer aquí. Mejor reserva antes de ir. No encontrarás mejores vistas. La comida de 10, al menos lo que probamos, y calidad precio bien. Los camareros muy educados y agradables, y el servicio rápido. Tienen un aparcamiento justo pasado en restaurante con mucho espacio.
Recomiendo reservar para probar buena comida con las mejores vistas de los Picos de Europa que se puedan tener. Para empezar la tabla de quesos de Liébana y los embutidos fueron una opción muy recomendable. De segundos recomiendo, si te gusta la carne, compartir un chuletón o pedir un solomillo. Lo único malo es que no preguntaron el punto y eso es algo que valoro mucho. Y aunque pusieron una plancha en la mesa para hacer un poco más la carne, no soy muy fan de esto, aunque hay mucha gente que lo aprecia. Para finalizar, aquí lo que si o si debes pedir es el flan de queso. Está buenísimo y creo que en pocos sitios puedes probar uno mejor. Destacar la atención de los camareros, se nota que les gusta cuidar el detalle.
Un restaurante cántabro de los de verdad: producto de primera calidad, cocinado con mimo y respetando la tradición. Los sabores hablan por sí solos, las carnes (son propias) y los guisos caseros. El cocido levaniego es magnífico. El trato es cercano y familiar, lo que hace que uno se sienta como en casa. Una experiencia auténtica y muy recomendable para quien quiera disfrutar de la gastronomía de Cantabria en todo su esplendor.
Esta posada/restaurante es excelente. De una familia que te atiende de la mejor de las maneras, muy serviciales y todo de 10. La comida exquisita, pedimos un filete de ternera y una sopa de cocido que es la más rica que he comido nunca, por no hablar de la cantidad tan generosa que te ponen. Mis dieces
Sigue teniendo la misma cocina que hace más de 20 años. El restaurante es como para sentirse en casa y la comida para recordar esos platos de la abuela que tanto añoramos todos. Primera calidad en los ingredientes, en la preparación de los platos, en el servicio y en el cariño que ponen siempre a todo lo que hacen en Casa Lamadrid. Por supuesto, recomiendo sopa y su cocido lebaniego. Aunque todo lo demás está riquísimo. De postre, flan de queso. Hace más de 25 años vinimos la primera vez, seguimos y seguiremos insistiendo para nada cambie. Por cierto, las vistas a Los Picos de Europa son insuperables desde su terraza.
Estuvimos a primeros de septiembre, lo encontramos por casualidad visitando pueblos de la zona por las rutas senderismo. Ubicado en un inmejorable entorno natural. Las vistas desde la terraza impresionantes. Es un negocio familiar que te hace sentir como en casa. Amabilidad y profesionalidad en una misma persona. Encantadores todos y mira que tardamos en decidir donde ponernos con las sombrillas. Imprescindible comer el cocido lebaniego espectacular, eso si, de ahí al postre directamente. . Los postres de la casa manjares, el flan de queso, arroz con leche y el helado de orujo. Buen precio. Nosotros fuimos de casualidad pero es cierto que es Recomendable hacer reserva. Siempre que volvamos a los Picos de Europa es nuestro restaurante 100%
Vistas impresionantes. El restaurante familiar con cocina tradicional. Cuenta con comedor interior que en invierno le puedes tener hasta con chimenea, lo cual es una maravilla. Y cuando hace bueno también se puede comer en la calle con unas vistas impresionantes. De la comida solo he de decir que da igual lo que se escoja todo lo que se pida esta buenísimo. No puede faltar el maravillo cocido lebaniego típico de la zona, una delicia. La carne buenísima además es de ganadería propia. Pero vamos que da igual lo que se pida todos esta buenísimo, las judías con jamón, las alubias, solomillo, chuleta…. Y también quiero destacar su famoso flan de queso no he probado otro mejor. Ideal para ir con niños es un sitio tranquilo donde pueden correr con tranquilidad
El sitio es precioso y las vistas a los Picos de Europa. La comida riquisima. Mi pareja y yo comimos cocido Lebaniego, con sopa de primero, súper bueno y a buen precio (20€/persona). De postre, no te vayas sin probar el flan de queso (el mejor que he probado en mi vida!!!) y el café, muy rico. Sin duda, volveremos
Impresionantes vistas, el cocido lebaniego muy bueno, lo comimos de las dos maneras con y sin sopa. Los postres manjares el flan de queso y el helado de orujo. Personal muy agradable y simpático. Buen precio. Recomendable hacer reserva.
Se tarda un ratito en llegar por una carretera de bastantes curvas, pero ya os digo que merece la pena subir una y mil veces. La comida, las vistas, el equipo que lleva el restaurante.
Pasamos unos días maravillosos en esta casa rural. El entorno es simplemente espectacular: rodeado de naturaleza, con paisajes que invitan tanto al descanso como a las caminatas al aire libre. La casa está perfectamente cuidada, limpia y decorada con mucho gusto, combinando el encanto rústico con todas las comodidades. Lo que más nos encantó fue la tranquilidad del lugar; las frilloas que los amfitriones preparaban todas las mañanas y ese café de puchero muy rico🥰, Además fueron muy amables y atentos, siempre dispuestos a recomendar rutas y sitios de interés cercanos. Sin duda, es el sitio ideal para desconectar, disfrutar de la naturaleza y recargar energías.
Todo un 10, la comida, las vistas y por supuesto el servicio. Los camareros amables y muy simpáticos. Fuimos a probar el cocido Lebaniego. La tabla de quesos también muy recomendable. El flan de queso hay que probarlo. Relación calidad precio espectacular.
Lugar en el fin del mundo. Un sitio idílico perdido entre las montañas con Increíbles vistas naturales. Nos atendieron muy bien a pesar de haber cancelado una reserva previa y estar a reventar. Es una comida tradicional sin grandes alardes pero bien resuelta. La sopa bien vale el viaje por si misma y el resto del cocido lebaniego está bien. El precio mas que correcto y el personal muy eficaz y sencillamente encantador. Muy recomendable
Lugar en el fin del mundo. Un sitio idílico perdido entre las montañas con Increíbles vistas naturales. Nos atendieron muy bien a pesar de haber cancelado una reserva previa y estar a reventar. Es una comida tradicional sin grandes alardes pero bien resuelta. La sopa bien vale el viaje por si misma y el resto del cocido lebaniego está bien. El precio mas que correcto y el personal muy eficaz y sencillamente encantador. Muy recomendable
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C/La iglesia, 2, 39571 Cahecho, Cantabria, Spain
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