Ikaro
Basque, riojana, ecuatoriana · Logroño
Sobre Ikaro
En Ikaro, te invitamos a disfrutar de una experiencia gastronómica única en Logroño, donde la creatividad ecuatoriana se fusiona con la tradición vasca y riojana. Degusta nuestros innovadores menús degustación, maridados a la perfección con una cuidada selección de vinos de Rioja, en un ambiente ele...
En Ikaro, te invitamos a disfrutar de una experiencia gastronómica única en Logroño, donde la creatividad ecuatoriana se fusiona con la tradición vasca y riojana. Degusta nuestros innovadores menús degustación, maridados a la perfección con una cuidada selección de vinos de Rioja, en un ambiente elegante y acogedor. Ven a descubrir sabores auténticos y déjate sorprender por nuestra pasión por la cocina.
O que dizem os clientes de Ikaro
Ikaro ofrece una experiencia culinaria excepcional con fusión ecuatoriana, vasca y riojana. Destacan la creatividad de los platos, el menú degustación, el maridaje con vinos de Rioja y la atención personalizada del personal (Juan, Emilio, Nayeli). Muy recomendado para ocasiones especiales.
Pratos populares
Ideal para
Tip: Se recomienda reservar con antelación. Si tienes alguna intolerancia, avisa al personal, ya que son muy cuidadosos y adaptan el menú.
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Explore os arredores de Ikaro
Ikaro está localizado em Logroño, rodeado de locais de interesse cultural e histórico. Aqui estão alguns dos pontos mais notáveis nas proximidades.
Património Histórico
- Teatro Bretón de los Herreros (A 79m) — teatro en Logroño, España bien de interés cultural
- Museo de La Rioja (A 167m) — museo de la ciudad de Logroño, (España) Conjunto histórico
- Palacio del Espartero (A 167m) — edificio en Logroño, sede del Museo de La Rioja bien de interés cultural
Parques e Jardins
- Paseo del Príncipe de Vergara (A 252m) — parque en el centro de Logroño (España)
Outros Locais de Interesse
- Biblioteca de la Dirección General de Medio Natural (A 206m) — biblioteca de España
- Biblioteca de Viticultura y Enología (A 206m) — biblioteca de España
- Biblioteca del Servicio de Investigación y Desarrollo Tecnologico Agroalimentario (CIDA) (A 206m) — biblioteca de España
- Monumento a Espartero (Logroño) (A 221m)
- Biblioteca de La Rioja, Almudena Grandes / Biblioteca Pública del Estado en Logroño (A 257m) — biblioteca de España
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Perguntas frequentes sobre Ikaro
Avaliações de Ikaro Logroño
La cuchara de Baco es un sitio relajante y tranquilo donde disfrutas sabores comiendo, no es muy grande y es preferible reservar. Tienes varios tipos de menús donde la cantidad no es muy grande pero te llena por la mezcla de ingredientes. 2 copas de vino p/persona. Postres buenos aunque muy dulces para mí. Comimos por 53,80€ pareja.
Increíble esa es la palabra para definir la experiencia gastronómica que hemos vivido. Porque ahí no se va sólo a comer, se va a disfrutar de los sentidos. Platos que entran por los ojos debido a la perfección con las que son presentados, después la explicación muy profesional de cada uno de ellos, la gran atención con la que preparan todo, y para finalizar los contrastes de sabores que se nota que han sido estudiados hasta el más mínimo detalle. Que puedas ver la cocina es un acierto total, ya que sólo mirar te das cuenta de que es un grupo de gente joven disfrutando de su pasión. Muy profesionales. La gente que dice que se merece una estrella Michelín no exagera, y si no, os animo a comprobarlo antes de que así sea y sea imposible reservar.
Un buen restaurante de estrella Michelin en el que disfrutar. El servicio es atento y cercano, te hacen sentir a gusto en todo momento. Explicación de los pases y presentación de los platos perfectas. Pedimos el menú Ikaro (75€pax) Todo correcto, me parece un menú equilibrado en el que destacan la mayoría de los platos y llegan a sorprender en boca. Mientras otros pasan un poco desapercibidos (a mi gusto claro) La mezcla que hacen Carolina e Iñaki es excelente. Mi enhorabuena por renovar esa estrella!
Muy recomendable, escogimos el menú Ikaro y todos los platos fueron espectaculares. Atención de 10, carta de vinos extensa, nos aconsejaron muy bien.
Este sitio está pidiendo una estrella Michelín a gritos... ¡id! Es un capricho que hay que concederse. Muy buena experiencia. Los platos son deliciosos y originales. Os espera algún "trampantojo". Postres: perfectos, sorprendentes. Trato amable. El menú Ikaro es maravilloso (60€ aprox.), menú degustación (algo más barato) y menú corto (por menos de 40€). Qué vajilla tan original.
Una propuesta original y renovadora que cristaliza en unos platos de alto nivel con una presentación extraordinaria. A destacar también el trato; fuimos con nuestros hijos de 6 y 9 años (con algo de reparo al tratarse de un restaurante de esta categoría) y en todo momento nos sentimos bien acompañados. Un lujo
Simplemente espectacular!!!! Había oído mucho hablar y no había tenido ocasión de ir y bueno, he quedado maravillada. Leia la carta y había cosas en el menú degustación que no se si iban a gustarme pero tienes que dejarte llevar y comprobar que son grandes profesional y que a través de la cocina son capaces de transportarte a otros países, otras cultura y su gastronomía. Sin palabras!!! Sin duda volveré
De verdad se merecen la estrella Michelín. Comparado con otros restaurantes con esta calificación, el Ikaro sorprende en calidad y precio para un menú Michelín de tanto nivel. Los platos estaban deliciosos y las mezclas de sabores y texturas muy logradas. Enhorabuena a los cocineros. Volveremos.
Simplemente Espectacular. No se puede calificar de otra manera. Local, atención, elaboración, presentación.... Todo perfecto. Hacia tiempo que no me emocionaba , y hoy he vuelto a conseguirlo. Una mezcla de sabores, texturas, colores..... Es difícil describilo. Lo mejor es ir y comprobarlo. Hay carta y 2 menús ( ikaro y descubrir), recomiendo el Ikaro, es un menú que no te defraudará, son muchos platos, pero con la cantidad justa ( pero más que suficiente para salir más que saciado). El menú descubrir, es más corto, pero con platos con un poco más de cantidad. Otro punto a su favor es que la carta la van cambiando, con lo cual siempre tienes algo nuevo que descubrir.
Buena fusión con los 3 tipos de cocina que proponen. El servicio impecable y lugar acogedor y bien decorado.
Restaurante pequeño y acogedor , con una decoración moderna , donde se busca la comodidad del cliente , y estar en un espacio dedicado a disfrutar de los sentidos. Probamos el menú corto , y todos los platos eran un fuente de creatividad , explosión de sabores, todos los platos seguían una armonía . Hablamos sobre todo de cocina moderna , uno de los mejores restaurantes de Logroño , y quizás el único que sale de. Las tendencias gastronómicas, y sigue su propia línea. Servicio excelente rápido atento , te hacen sentir como en cada . Toda una experiencia gastronómica en Logroño
Experiencia gastronómica 100%recomendable. Sin moverte de la mesa, viajas a Ecuador ( sierra, costa y oriente ),y disfrutas de La Rioja y del País Vasco. Repetiríamos sin lugar a dudas. Y agradecidos mi familia y yo de que la Chef Carolina Sánchez nos haya saludado personalmente,sueño cumplido!Mil Gracias!!
Experiencia espectacular. La comida ha sido todo un lujo de sabor, textura y presentación. El servicio...profesionales y encantadores. Volveré.
Fue una noche espectacular. La comida y el servicio son magníficos. Y la relación calidad/precio es insuperable. A pesar de que les fastidié la noche por mis alergias, lo hicieron todo perfecto y nos dieron un menu alucinante. Sagardotegui_5⭐️ Aperitivos Ecuador_4⭐️ Aperitivo riojano_5⭐️ Mammia de aceituna_4⭐️ Calamar_1000⭐️ Judias_5⭐️ Pesca del dia_5⭐️ Vaca y acelga_5⭐️ En serio, muchas gracias a todo el equipo! Es una pasada volver años después y comprobar que seguís siendo maravillosos!! Una propuesta de comida espectacular y precio reducido. Acierto seguro.
Un lujo, cocina moderna con espectaculares presentaciones y con una pareja de anfitriones q desbordan atención y amabilidad. Solemos visitar este entrañable y acogedor Restaurante, al q le pronostico una futura estrella Michelín, en los cambios de sus menús degustación Ikaro, muy recomendable.
Restaurante muy interesante, donde los platos sorprenden por su frescura, matices e intensidad de sabores y múltiples texturas
Increible experienca en el restaurante de av de portugal. Primera estrella michelin que he podido visitar y sin duda alguna volvere. No hace falta muchas mas explicaciones camareros encantadores, resolviendo todo tipo de dudas, explicando cada uno de los platos, desde sus ingredientes hasta la elavoración de los mismos. Solo le pongo un pero y es que no entren los cafes dentro del meno (mas de 2 euros un cortado) no obstante sigue mereciendo las 5 estrellas.
Para mí entender los pescados y mariscos los bordan, las verduras sin más Los sabores ecuatorianos despuntan sobre los demás, con explosión de sabores, La Rioja se queda pobre. El cacao y chocolates expextaculares En general muy bien. El servicio exquisito. Recomendable
Fui por primera vez a Ikaro y disfruté muchísimo con la oferta gastronómica, pedí uno de los menús degustación y fue realmente delicioso, me transportaron a mi niñez en la costa... una maravilla, la presentación, los sabores, la vajilla todo en conjunto una experiencia inolvidable que seguro repetiré
Restaurante Ikaro, ubicado en Logroño, es un gran restaurante de cocina fusión donde disfrutas de una experiencia gastronómica donde Carolina e Iñaki muestran sus raíces, con platos de origen vasco y ecuatoriano. El personal de servicio realizo un servicio impecable, la carta de vinos cuenta con una gran selección de vinos tanto nacionales e internacionales que nos agradó de gran modo y la cocina nos gusto gratamente, destacando que su menú cambia según producto y temporada.
Experiencia de degustación única e inolvidable. Servicio exquisito en donde te explican cada plato con detalle, el personal súper atento, comida deliciosa con sabores y texturas que te dejan alucinado. Fuimos hace un año aproximadamente y conservamos un bonito recuerdo. Super recomendable. Esperamos volver pronto!!!
Comida de mediodía con elección de Menú Ikaro. Teníamos reserva antes de la pandemia cuando vino el cierre, así que las expectativas eran altas. Un paseo por los productos de Ecuador y Rioja. Hemos disfrutado cada plato y cada preparación presentada, nos ha parecido que merece todo el reconocimiento que tiene. El servicio de sala atento, amable y profesional. Por cierto ese canelé mucho más crujiente y sabroso que el de Burdeos... Repetiremos seguro.
2017: Impresionante!!. Hemos cenado el menú degustación y era una sensación diferente y agradable en cada plato y bocado. El personal muy profesional, nos explicó en que consistía cada plato y al finalizar la velada, el chef se presentó en nuestra mesa con el afán de hacernos sentir que le importaba mucho nuestra valoración y mejora .Muy recomendable para celebrar una ocasión especial. 2022:Muy bien, como hace 4 años, pero esta vez no vino el chef jeje.
Genial. Tienen 1 estrella pero con la calidad de los platos y el servicio no sé por qué no tienen 2, nos ha encantado. Íbamos a ir a Marqués de Murrieta pero hubieron problemas que no merece la pena comentar, y afortunadamente hemos ido a Ikaro. El precio nos ha sorprendido, esperábamos pagar más, ya que lo merece. Nos han encantado los entrantes (matrimonio riojano, la cecina con la grasilla...), la fusión ecuatoriana y vasca, el plato de la gamba roja, viva la abuela de Carolina, qué bueno el plato, el salpicón de setas, los calamares... Totalmente recomendable! Iñaki y Carolina, a tope con vosotros!
Una sorpresa a cada plato. Degustamos el menú Ikaro con el maridaje más amplio y fue un acierto. Tuvimos mucha suerte por que reservamos en lista de espera y a dos días de nuestro viaje a Logroño, nos llamaron para confirmar que había habido una anulación y que teníamos reserva confirmada. Toda una suerte. El restaurante, desde que entras hasta que sales, toda una experiencia. Todo el personal, super amable y con un muy buen servicio. El menú degustación sorprendente a cada plato y con mucho sabor. Mezclan la comida ecuatoriana con la propia de la Rioja. Sin duda, un lugar que vale la pena.
Excelente restaurante (1 estrella Michelín) donde darse un buen homenaje con sus menús degustación con recorrido por España y Perú (nacionalidades de sus chefs). No resulta barato (150€/menú muy completo con postres, vinos y licores), pero el placer que produce bien vale el dispendio ocasional.
La propuesta de los dos chefs de Ikaro es un recorrido por la cocina de Ecuador y La Rioja con la fusión de ingredientes y sabores. El menú degustación IKARO es de una gran calidad a un precio ajustado. Los entrantes y platos principales no son de bocado, si no más bien cantidades generosas lo que te permite saborearlos. La sopa acevichada de coco con navajas y langostino deliciosa, también muy bueno el pollo con cigalas de sabores concentrados. Servicio muy profesional y atento en todo momento a los pequeños detalles, perfecto.
No me extraña que hayan conseguido esa fantástica estrella. Atención increíble, muchos camareros y muy profesionales. Sitio cuidado al igual que sus platos y muy buen precio en comparación a la calidad del producto. Son comidas tradicionales con cierto punto moderno. Destacaría un plato pero todos estaban increbles.
Espectacular en todos los sentidos, muy buen menú, excelente local y trato inmejorable del personal. Normal que en poco tiempo tengan ya una Estrella Michelín. La fusión que han conseguido de la comida es sublime. Por poner una pega, el maridaje de vinos lo considero para lo que es, algo caro.
Espectacular experiencia con el menú degustación, fuimos con altas expectativas y hemos salido gratamente sorprendidos. Iñaki y su equipo nos ofrecieron un muy buen trato, el servicio a la mesa fue destacable (siendo una mesa de 10 comensales) manejando bien los tiempos y la explicación de los platos. La comida de 3 orígenes te lleva por un viaje gastronómico increíble, con un estilo fusión muy propio y a la altura de un restaurante con estrella Michelin. Volveremos.
He disfrutado del placer de comer aqui por primera vez y he quedado sorprendido, impactado por la complejidad y sabor de los platos. En primer lugar, hacer mención a la atención recibida por parte del equipo de sala del restaurante, muy atentos en todo momento, desde que ingresamos hasta que nos hemos ido. Conocían a la perfección los platos servidos y te los explicaban a conciencia. El sumiller muy agradable y atento, con un alto conocimiento de los vinos que te transmitía mientras te servía. Hemos optado por el menú Ikaro maridandolo con vino, lo cual me a encantado, los sabores de la comida y de los vinos servidos tenían una armonía explendida. Hemos podido disfrutar de los platos en familia en este caso y comentarlos, ninguno nos a dejado indiferentes, los sabores y texturas estaban cuidados impecablemente y hacian una delicia cada porción de los mismos. Personalmente el que mas e disfrutado ha sido los tallarines de calamar y el yogurt con ostras, estos me han transmitido un sabor a mar muy agradable y estimulante. Los postres han sido ambos magníficos, hacia tiempo que no probaba un postre tan mágico y complejo, unos matices que enamoraban por su complejidad y sabor. Todo el servicio y la calidad culinaria han sido espléndidos.
Restaurante con 1 estrella michelín y merecidísimo! Atención amable y profesional, ambiente moderno y tranquilo, y un menú exquisito. 3 menús diferentes con platos caseros con toques innovadores. Las mezclas de sabores y texturas nos gustaron mucho, platos muy ricos! Todo muy elaborado y buena materia prima. Para la calidad de los platos, menús económicos.
Simplemente excelente desde que entras por la puerta. Tienen en mucha consideración tus alergias e intolerancias, algo que no siempre se tiene en cuenta. Además, fuimos por mi cumpleaños y tuvieron un bonito detalle. Los platos riquísimos, basados en la fusión de Ecuador, La Rioja y País Vasco, gran explicación de todos los platos y los vinos del maridaje. 100% recomendable. Muchas gracias.
Ikaro en Logroño es una joya gastronómica que fusiona tradición e innovación. Con una atención impecable y un menú creativo, cada plato sorprende. Además, el local destaca por su buena accesibilidad para personas en silla de ruedas, lo que garantiza una experiencia inclusiva y única. El ambiente es elegante y acogedor, ideal para disfrutar de una comida inolvidable. La carta, cuidadosamente elaborada, refleja la pasión de sus chefs por la alta cocina. El servicio es atento y profesional, haciendo de cada visita un auténtico placer para los sentidos y un referente en Logroño.
Alta cocina de fusión en Logroño con una factura y sabores increíbles, no deja de sorprendente con sabores riojanos, vascos y ecuatorianos. El ritmo en que te van sirviendo los platos es perfecto, ni muy rápido ni muy lento. El personal al igual que la comida, extraordinario. Es un lujo tener este restaurante en Logroño. Nuestras más sinceras felicitaciones a todo el equipo. Sin duda, repetiremos.
He estado dos veces comiendo en Ikaro, la primera en agosto de 2023 y la segunda en agosto de 2024, las dos en pareja y previa reserva, y tomando el menú de degustación. Al ser un restaurante con estrella Michelín, es importante reservar con algo de antelación, y recomiendo no reservar a una hora muy avanzada, ya que al ser un menú degustación, la experiencia se alarga mucho. Pedimos el menú degustación estándar (de los dos que hay, el más caro) y de maridaje, de los dos que hay, el más barato. Recomiendo pedir el maridaje, ya que el menú incluye una amplia variedad de platos y es muy difícil acertar con un vino que maride con todos (el maridaje barato es suficiente, el otro simplemente incluye un vino más y vinos más internacionales). El menú está muy bien elaborado y pensado. Hacen una fusión País Vasco - Ecuador - La Rioja, ya que el dueño es vasco, la dueña (y esposa o novia del dueño) es ecuatoriana y el restaurante está en Logroño, así que en las tres tandas de aperitivos que sacan, primero sacan platos de País Vasco, luego de Ecuador y luego de La Rioja. Y luego ya sacan todos los platos principales, todo muy bueno y elaborado, al estilo de los sitios de estrella Michelín. Ahora mismo no recuerdo los nombres de los platos, pero si tengo que decir alguno que recuerde que me llamó la atención, me viene a la cabeza un cangrejo en el que has de comerte la piel, un plato ecuatoriano de la costa de Guayaquileño, y un taquito de chuleta vasca ahumada. Un gran sitio donde venir a darte un capricho y una referencia de la gastronomía logroñesa.
Definitivamente de las mejores cocinas de La Rioja! aquí, el producto y la técnica brillan para para llevarte por un recorrido donde disfrutas, te pierdes en los matices y además conoces de la tradición gastronómica más profunda del País Vasco, La Rioja y Ecuador. Ikaro es mucho más que un restaurante: es una experiencia imperdible donde la creatividad y la memoria gastronómica se encuentran para sorprender.
Fue nuestra 1a vez en un restaurante Michelín con menú degustación y teníamos ciertas expectativas. Vinimos al Ikaro por la relación calidad - precio, pues por menos de 70€ había una cantidad bastante razonable de platos. Reservamos con días de antelación y no hubo ningún problema a la hora de elegir horario. Hubo cierta confusión con alérgenos, aunque el personal fue bastante resolutivo y las variaciones que hicieron fueron correctas. Al ser un restaurante de cierta gama, la decoración, cuidado del mobiliario, cuidado de los detalles y trato de los camareros es exquisita; simplemente te sientas y disfrutas de los platos. Además que el servicio se notaba que era conocedor de los platos y procedencia de los mismos. Si tuviera que destacar algunas degustaciones, serían la lubina, surtido de panes + aceite, caldo de olivas + tomates, postres y el plato que lleva una galleta sobre el mismo. Seguramente me olvide más de mencionar, pues no hubo ninguno que no me echara para atrás. A pesar de que pueda parecer caro (y más si se está acostumbrado a menús de 10/20€), sales bastante satisfecho del lugar. Eso sí, tienes que tener claro que no vas a un restaurante habitual, sino a degustar diferentes platos. Por último, recomiendo la experiencia, quizás no para venir con frecuencia pero si para, al menos, venir una vez.
Un acierto. Si quieres comer algo diferente pero con sabores tradicionales, lo recomiendo. Toda la comida estaba buenísima. Lo mejor, el ambiente y la amabilidad del personal. Todo cuidado al detalle. Incluso me ofrecieron cambiar un plato del menú por un gusto personal, no por alergias ni intolerancias. Muy recomendado.
Atención exquisita, pedimos el Menú Ikaro, platos muy bien elaborados, cocina riojana y ecuatoriana llevada a un nivel alto de innovación. Buen maridaje, carta de vinos amplia Aconsejable 100%.
Un excelente menú degustación a un precio justo. Buena carta de vinos. Por decir algo, no nos dejaron dividir la cuenta alegando que que deberíamos de haber avisado antes del momento del pago, algo incómodo teniendo en cuenta los importes por comensal.
Lugar acogedor y servicio excepcional. Pedimos menú Ikaro, todo maravilloso, los alimentos con mucho sabor y cuidan mucho la presentación de cada plato, muy divertido. Merece la pena pagar cada euro del menú por probarlo, recomiendo. Fue una experiencia inolvidable. Muchas gracias!.
Sitio muy recomendable. fuimos 6 amigos y lo disfrutamos mucho. Los platos son muy buenos y bastante originales con unos sabores intensos. Me ha encantado
Un local con cocina de fusión, vasca, riojana y ecuatoriana. Los platos tienen mucho sabor, se aprecia el trabajo, dedicación y mimo que han impregnado a cada plato. El servicio es muy amable y atento.
Una experiencia maravillosa. Fui el sábado 26 de julio y ha sido la comida más increíble que he tenido, el servicio de lo mejor, todos muy amables y tuve el gusto de conocer a la Chef Carolina que hizo de esta experiencia aún mejor. Les deseo siempre lo mejor.
Reservamos una mesa mi pareja y yo, la verdad que el trato fue excelente y la comida estuvo al mismo nivel que el trato recibido, fueron muy atentos y hasta al ver que estábamos terminando la ronda ya nos estaban atendiendo por si queríamos otra más o necesitábamos cualquier cosa, excelente servicio.
Excelente experiencia culinaria.Merecida estrella michelin Celebramos un cumpleaños varias amigas Atención y servicio acordes al lugar Pedimos el menú descubrir, un paseo por la comida riojanos,vasca y ecuatoriana , platos muy bien presentados y explicaros y aunque algunos nos gustaron más que otros,todos tenían su toque A destacar la cigala confitada,el bacalao en dos salsas , la vaca asada y uno de los postres el choclo con queso,me encantó. Repetiremos sin duda
Local con obligatoria reserva. Muy profesionales, un auténtico espectáculo. No es caro, comparado a otros locales donde por un plato normalito, un segundo del montón y el típico postre de todas partes te cobran 30 euros. Lo que se paga aquí es el maridaje, el gusto y pasión de lo que hacen, la calidad y decoración de sus platos, las recomendaciones, la armonía del desfile de comidas con los lugares de procedencia y su explicación. Lo recomiendo con los ojos cerrados.
Después de haber estado la primera vez hace bastante tiempo para comer, decidí volver para degustar otro menú esta vez para cenar ya que la guardaba un excelente recuerdo. Fuimos 2 personas, una con intolerancia a la lactosa y fueron muy cuidadosos en todo momento, el menú no defraudó y lo adaptaron perfectamente sin bajar la calidad de los platos a la situación de la intolerancia, en otros sitios no suelen tener ese cuidado y ese esmero pese a avisar con tiempo de este problema. El trato fue exquisito y todo estaba delicioso. Mi enhorabuena de nuevo por todo.
Una experiencia espectacular. Desde que llegas te atienden súper bien y te sientes muy a gusto. La comida de 10. El servicio en mesa es impecable, cuidan mucho los tiempos. Sin duda es un sitio que merece la pena ir y disfrutar de la experiencia.
Excepcional menú de degustación corto de 50€ con los cinco aperitivos, los tres platos y los postres que reflejo en las fotos. Lo maridamos con un excelente rioja de maceración carbonica de la bodega Fos que aguantó bien toda la comida.
Realmente una experiencia de estrellas... porque creo que se merecen más de una. Totalmente recomendable, un auténtico placer. Ya dije en anteriores reseñas que siguen en continuo ascenso superándose a sí mismos. Enhorabuena 👏 👏👏 ...y volvimos a repetir y repetir...y siempre de 10. Espectacular despliegue de sabores, al que se une una presentación cada vez más espectacular. ...y repetimos y no dejan de sorprenderme los nuevos sabores y el placer de volver a saborear los de siempre. Geniales 👏👏👏 Y nuevamente repetimos...y se han vuelto a superar🤩
Simplemente espectacular. Recomiendo pedir el menú degustación Ikaro.
No hay palabras para describir esta comida, este momento, este lugar. Desde la atención del personal (Juan, Emilio y Nayeli) hasta cada plato y el maridaje que acompañaba, simplemente excepcional. Nuestra más sincera enhorabuena a todo el equipo de Ikaro, esperamos volver pronto y si pasáis por Zaragoza no dudéis en visitarnos ( Rte. El Disfrutón) Gracias por una comida para el recuerdo!
Fuimos un grupo de 10 personas y todos acabamos encantados. La atención fue espectacular, el personal nos explicó todos los platos detalladamente y el sommelier nos recomendó unos vinos rioja de gran calidad para acompañar la comida. En cuanto a la comida, ningún plato te deja indiferente y todos nos parecieron excelentes.
Comida muy creativa que fusiona la gastronomía ecuatoriana con un toque vasco en formato menú de degustación. Buenas opciones de maridaje con vinos de la región. Espectacular, 100% recomendado.
Después de haber estado la primera vez hace bastante tiempo para comer, decidí volver para degustar otro menú esta vez para cenar ya que la guardaba un excelente recuerdo. Fuimos 2 personas, una con intolerancia a la lactosa y fueron muy cuidadosos en todo momento, el menú no defraudó y lo adaptaron perfectamente sin bajar la calidad de los platos a la situación de la intolerancia, en otros sitios no suelen tener ese cuidado y ese esmero pese a avisar con tiempo de este problema. El trato fue exquisito y todo estaba delicioso. Mi enhorabuena de nuevo por todo.
Excepcional menú de degustación corto de 50€ con los cinco aperitivos, los tres platos y los postres que reflejo en las fotos. Lo maridamos con un excelente rioja de maceración carbonica de la bodega Fos que aguantó bien toda la comida.
Realmente una experiencia de estrellas... porque creo que se merecen más de una. Totalmente recomendable, un auténtico placer. Ya dije en anteriores reseñas que siguen en continuo ascenso superándose a sí mismos. Enhorabuena 👏 👏👏 ...y volvimos a repetir y repetir...y siempre de 10. Espectacular despliegue de sabores, al que se une una presentación cada vez más espectacular. ...y repetimos y no dejan de sorprenderme los nuevos sabores y el placer de volver a saborear los de siempre. Geniales 👏👏👏 Y nuevamente repetimos...y se han vuelto a superar🤩
No hay palabras para describir esta comida, este momento, este lugar. Desde la atención del personal (Juan, Emilio y Nayeli) hasta cada plato y el maridaje que acompañaba, simplemente excepcional. Nuestra más sincera enhorabuena a todo el equipo de Ikaro, esperamos volver pronto y si pasáis por Zaragoza no dudéis en visitarnos ( Rte. El Disfrutón) Gracias por una comida para el recuerdo!
Excelente experiencia culinaria.Merecida estrella michelin Celebramos un cumpleaños varias amigas Atención y servicio acordes al lugar Pedimos el menú descubrir, un paseo por la comida riojanos,vasca y ecuatoriana , platos muy bien presentados y explicaros y aunque algunos nos gustaron más que otros,todos tenían su toque A destacar la cigala confitada,el bacalao en dos salsas , la vaca asada y uno de los postres el choclo con queso,me encantó. Repetiremos sin duda
Fuimos un grupo de 10 personas y todos acabamos encantados. La atención fue espectacular, el personal nos explicó todos los platos detalladamente y el sommelier nos recomendó unos vinos rioja de gran calidad para acompañar la comida. En cuanto a la comida, ningún plato te deja indiferente y todos nos parecieron excelentes.
Comida muy creativa que fusiona la gastronomía ecuatoriana con un toque vasco en formato menú de degustación. Buenas opciones de maridaje con vinos de la región. Espectacular, 100% recomendado.
Menú Corto: indudablemente recomendable. Experiencia inolvidable. Lo primero de todo, destacaría el hecho de que un restaurante de categoría y calidad estrella Michelin ofrezca la posibilidad de hacer un menú de entre semana de 50€. Creo que habla muy bien de ellos, de su filosofía y de su idea. Si tienes dudas sobre si el menú corto merece la pena, indudablemente merece la pena. Va cambiando dependiendo del día y la temporada, pero se compone de platos incluidos en los otros menús. Y no, no te quedas con hambre. Eso sí, está todo tan bien elaborado y con tanta calidad que te quedarás con ganas de probar más cosas, de que no acabe nunca. Pero sinceramente, creo que con el largo pasará lo mismo. Experiencia muy nuy recomendable. Fuimos hace ya varios días y no hemos parado de comentar el hecho de poder disfrutar de un estrella Michelin 50€, nos sigue pareciendo increíble, sobre todo con lo inflados que están los precios de todo hoy en día. En cuanto a la comida, mezcla ingredientes de sus 3 raíces: Ecuador, País Vasco y La Rioja. Pero no es una cocina de fusión rara y extremadamente moderna. Está todo muy bien compuesto y elaborado. Lo destacaría todo. Además, incluye degustación de 3 panes con un aceite excepcional. El servicio es impecable. Todo el mundo con una sonrisa siempre, atentos y haciendo la experiencia más agradable aún si cabe. En cuanto al vino, carta con infinidad de posibilidades. De las cartas más extensas que se pueden encontrar. Además, si tenéis dudas, dejaros guiar por el Sommelier Juan porque su conocimiento y trato son exquisitos. Por cierto, el agua también está incluida en el menú, algo que es de agradecer. Hay muchos sitios que se pasan 7 pueblos innecesariamente. Indudablemente, volveremos. Nos quedamos con muchas ganas de probar el menú largo. Muchísimas gracias por esta experiencia.
Visitar este restaurante es mucho más que una simple comida; es una experiencia gastronómica inolvidable. Desde el primer momento, la presentación de los platos es excepcional, despertando la curiosidad y el apetito. Cada bocado es una explosión de sabores deliciosos que deleitan el paladar y satisfacen los sentidos. El personal es extremadamente atento y amable, proporcionando un servicio impecable que eleva aún más la experiencia. Recomiendo este lugar al 100% para quienes buscan una experiencia culinaria de alta calidad en un ambiente limpio y agradable. Sin duda, un destino gastronómico que no te puedes perder.
Increíble experiencia culinaria. Probamos el menú corto disponible entre semana y no podemos dejar de recomendarlo. Especial mención a todo el personal de sala, educados y atentos a la vez que cercanos. Siempre con una sonrisa y un trato excepcional, haciendo de nuestra visita a Ikaro una experiencia culinaria maravillosa.
Atención exquisita, pedimos el Menú Ikaro, platos muy bien elaborados, cocina riojana y ecuatoriana llevada a un nivel alto de innovación. Buen maridaje, carta de vinos amplia Aconsejable 100%.
Un excelente menú degustación a un precio justo. Buena carta de vinos. Por decir algo, no nos dejaron dividir la cuenta alegando que que deberíamos de haber avisado antes del momento del pago, algo incómodo teniendo en cuenta los importes por comensal.
Lugar acogedor y servicio excepcional. Pedimos menú Ikaro, todo maravilloso, los alimentos con mucho sabor y cuidan mucho la presentación de cada plato, muy divertido. Merece la pena pagar cada euro del menú por probarlo, recomiendo. Fue una experiencia inolvidable. Muchas gracias!.
Sitio muy recomendable. fuimos 6 amigos y lo disfrutamos mucho. Los platos son muy buenos y bastante originales con unos sabores intensos. Me ha encantado
Un local con cocina de fusión, vasca, riojana y ecuatoriana. Los platos tienen mucho sabor, se aprecia el trabajo, dedicación y mimo que han impregnado a cada plato. El servicio es muy amable y atento.
Una experiencia maravillosa. Fui el sábado 26 de julio y ha sido la comida más increíble que he tenido, el servicio de lo mejor, todos muy amables y tuve el gusto de conocer a la Chef Carolina que hizo de esta experiencia aún mejor. Les deseo siempre lo mejor.
Local con obligatoria reserva. Muy profesionales, un auténtico espectáculo. No es caro, comparado a otros locales donde por un plato normalito, un segundo del montón y el típico postre de todas partes te cobran 30 euros. Lo que se paga aquí es el maridaje, el gusto y pasión de lo que hacen, la calidad y decoración de sus platos, las recomendaciones, la armonía del desfile de comidas con los lugares de procedencia y su explicación. Lo recomiendo con los ojos cerrados.
Reservamos una mesa mi pareja y yo, la verdad que el trato fue excelente y la comida estuvo al mismo nivel que el trato recibido, fueron muy atentos y hasta al ver que estábamos terminando la ronda ya nos estaban atendiendo por si queríamos otra más o necesitábamos cualquier cosa, excelente servicio.
Alta cocina de fusión en Logroño con una factura y sabores increíbles, no deja de sorprendente con sabores riojanos, vascos y ecuatorianos. El ritmo en que te van sirviendo los platos es perfecto, ni muy rápido ni muy lento. El personal al igual que la comida, extraordinario. Es un lujo tener este restaurante en Logroño. Nuestras más sinceras felicitaciones a todo el equipo. Sin duda, repetiremos.
Nos lo habían recomendado unos amigos, andábamos por Logroño y decidimos intentarlo... y sonó la flauta, les acababan de anular una reserva. El local es luminoso, sobrio y con una adecuada separación entre las mesas. El trato es impecable, tanto desde el punto de vista profesional como de amabilidad. Pedimos el menú Descubrir y la mayoría de los platos nos gustaron, especialmente dos de ellos: el buñuelo de caparrones con su caldo y la sopa acevichada de langostino y navajas. Esta última, brutal. De los postres destacaría el rulo de mango ¡Exquisito! y tiene mérito porque no somos nada dulceros. En la web del restaurante uno de los platos del menú Descubrir es el ravioli de calamar encebollado, sin embargo el día que estuvimos, en vez de éste nos pusieron uno de coliflor que, sin estar mal, no nos dijo mucho. Relación calidad/precio estupenda.
Comimos estupendamente. El menú degustación cumple con la cantidad y con el cuidado que requiere. Sabores intensos, creatividad, buenas explicaciones. Se echa en falta la figura del sumiller y el maridaje que ofrecen no está a la altura de la calidad de la comida. Sin embargo, tienen buena carta de vinos. Muy contentos y un ambiente muy agradable.
1. Buena ubicación. Restaurante con interiorismo cálido y elegante. Cocina a la vista que crea confianza y añade espectáculo a la experiencia. 2. Alimentos. Existen dos menús degustación, además de la Carta. Escogimos en esta ocasión el menú Ikaro (el más largo con calidad/precio alta): Aperitivos espectaculares Entrantes y platos principales buenos, a destacar la excelencia en "de la mar el calamar y de la tierra el cordero" y también en la "lubina encocada". Postres ricos, sobretodo la integración del izhpingo en el segundo postre. Petit fours correctos 3. Bebidas. Agua filtrada de parte de la casa durante toda la comida. No quisimos elegir el maridaje pero si probar un par o tres de copas de vino; finalmente sólo tomamos una copa de rosado D.O.Ca.Rioja porque el sommelier se olvidó de nuestra mesa. 4. Servicio. Claramente el punto a mejorar en el restaurante. En nuestro caso fue lo que nos hizo salir con mal sabor de boca, añadiría que pocas veces nos hemos ido sin dejar propina como en esta ocasión. A recalcar la buena presentación de los platos por parte del camarero y la total ausencia del sommelier; apareció después de los 3 primeros aperitivos, nos trajo una copa de rosado, sin dejar probarlo ni entrar en ningún detalle de la elaboración del vino, y no volvió a preguntarnos hasta el penúltimo plato (teniendo además la copa vacía desde los primeros entrantes). Se limitaba a ayudar al camarero a poner nuestro plato y volver a atender rápidamente una mesa, a nuestro entender, VIP (crítico, periodista, inversor???). 5. Resúmen. No pretendemos nunca acaparar la atención pero se agradece el detalle de preguntar si está yendo todo bien. Volveremos porque la cocina de Iñaki y Carolina lo merece aunque el servicio como el de esta ocasión lo desmerecería.
Uno entra en Íkaro con una promesa ya servida: la de un viaje entre La Rioja y Ecuador, entre la técnica y la tierra, entre el equilibrio y el riesgo. Un menú degustación que se anuncia como mestizaje, como memoria reinterpretada. Y sin embargo, al terminar la velada, lo que queda no es el vértigo de la sorpresa, sino la suavidad de una ejecución que no se permite resbalar. Todo —y no es exageración— está bien hecho. Cada plato está trazado con disciplina quirúrgica: crocantes que ceden con precisión, salsas en su punto exacto, texturas que conversan entre sí sin alzar la voz. Pero esa misma compostura que impresiona, a veces también enfría. Como si Íkaro, en su afán de control, olvidara el estremecimiento. La secuencia de bocados comenzó con delicados juegos de presentación. El crujiente de cangrejo estilo Guayaquil, por ejemplo, apareció como una miniatura teatral: bonito, sabroso, contenido. No ofendía, no emocionaba. Era como leer una carta bonita sin encontrar una frase para subrayar. Algo similar ocurrió con los rollitos de calamar, vestidos de negro y presentados sobre piedras blancas. Su sabor era claro, salino, sin distracciones. Un bocado correcto en una escenografía que prometía más de lo que dio. Pero de pronto, Íkaro se permitió hablar en voz más propia. El humilde plato de patatas con chorizo, transformado en triángulo crujiente y acompañado de una cuchara de caldo, fue un momento de inteligencia y respeto. Allí, el restaurante dejó de citar a la alta cocina para recuperar su infancia. Fue un guiño sincero. No sólo gustó: conmovió. Y entonces llegaron las migas de pastor. Vestidas con una celosía comestible que parecía hecha con compás y paciencia, crujientes y ahumadas, con un fondo profundo que olía a fuego lento y a monte bajo. Fue ese plato el que verdaderamente conectó con algo más que la lengua: con la memoria. Con la tierra. Con la mesa de otro tiempo. Uno no viaja a una borda del Pirineo esperando geometría comestible… y sin embargo, allí estaba. Fue, sin duda, el instante más honesto del menú. El resto del recorrido mantuvo el mismo pulso: ejecución precisa, platos bellos, sabores definidos. Pero escasos sobresaltos. Íkaro camina con paso firme, sí. Pero rara vez corre. Y correr, a veces, es necesario para alcanzar lo inolvidable. Íkaro es un restaurante que domina el lenguaje de la alta cocina, pero que aún parece elegir cuidadosamente cada palabra antes de dejarse llevar por la poesía. Y eso, aunque admirable, a veces sabe a poco.
Uno entra en Íkaro con una promesa ya servida: la de un viaje entre La Rioja y Ecuador, entre la técnica y la tierra, entre el equilibrio y el riesgo. Un menú degustación que se anuncia como mestizaje, como memoria reinterpretada. Y sin embargo, al terminar la velada, lo que queda no es el vértigo de la sorpresa, sino la suavidad de una ejecución que no se permite resbalar. Todo —y no es exageración— está bien hecho. Cada plato está trazado con disciplina quirúrgica: crocantes que ceden con precisión, salsas en su punto exacto, texturas que conversan entre sí sin alzar la voz. Pero esa misma compostura que impresiona, a veces también enfría. Como si Íkaro, en su afán de control, olvidara el estremecimiento. La secuencia de bocados comenzó con delicados juegos de presentación. El crujiente de cangrejo estilo Guayaquil, por ejemplo, apareció como una miniatura teatral: bonito, sabroso, contenido. No ofendía, no emocionaba. Era como leer una carta bonita sin encontrar una frase para subrayar. Algo similar ocurrió con los rollitos de calamar, vestidos de negro y presentados sobre piedras blancas. Su sabor era claro, salino, sin distracciones. Un bocado correcto en una escenografía que prometía más de lo que dio. Pero de pronto, Íkaro se permitió hablar en voz más propia. El humilde plato de patatas con chorizo, transformado en triángulo crujiente y acompañado de una cuchara de caldo, fue un momento de inteligencia y respeto. Allí, el restaurante dejó de citar a la alta cocina para recuperar su infancia. Fue un guiño sincero. No sólo gustó: conmovió. Y entonces llegaron las migas de pastor. Vestidas con una celosía comestible que parecía hecha con compás y paciencia, crujientes y ahumadas, con un fondo profundo que olía a fuego lento y a monte bajo. Fue ese plato el que verdaderamente conectó con algo más que la lengua: con la memoria. Con la tierra. Con la mesa de otro tiempo. Uno no viaja a una borda del Pirineo esperando geometría comestible… y sin embargo, allí estaba. Fue, sin duda, el instante más honesto del menú. El resto del recorrido mantuvo el mismo pulso: ejecución precisa, platos bellos, sabores definidos. Pero escasos sobresaltos. Íkaro camina con paso firme, sí. Pero rara vez corre. Y correr, a veces, es necesario para alcanzar lo inolvidable. Íkaro es un restaurante que domina el lenguaje de la alta cocina, pero que aún parece elegir cuidadosamente cada palabra antes de dejarse llevar por la poesía. Y eso, aunque admirable, a veces sabe a poco.
Acudimos a Íkaro con gran expectativa, avalados por la estrella Michelin que distingue al restaurante y, por la buena reputación que lo precede en la ciudad de Logroño. La experiencia gastronómica, en lo estrictamente culinario, estuvo a la altura, la técnica, presentación y equilibrio en los platos fueron impecables, ni hubo nada que objetar a la propuesta del menú degustación ni al trabajo de cocina. Sin embargo, la velada se vio empañada por varios aspectos del servicio que no se corresponden con el nivel que se presupone a un establecimiento de esta categoría. El momento más incómodo llegó al abordar la elección del vino. Al no ser grandes consumidores, ni entendidos en la materia, preguntamos con total naturalidad si era posible elegir entre botella o copas, ya que no teníamos claro cuál sería la mejor opción para acompañar el menú. Lejos de recibir una orientación cercana, habitual en restaurantes de este nive, se nos ofreció un surtido de copas “seleccionadas por su criterio”, en palabras del propio sumiller, que a su vez ejercía también como camarero. Al intentar aclarar de nuevo nuestras dudas, la respuesta fue acompañada de una sonrisa que resultó más sarcástica que cordial, reiterando que ese día no se servían copas de los vinos elegidos directamente de carta. Se nos ofrecía, eso sí, una copa que “por supuesto” podíamos probar antes de aceptar (faltaría más), dejando en manos del comensal la decisión final, aun reconociendo nuestro paladar inexperto. La sensación fue sutil pero evidente; más que asesorados, nos sentimos examinados. Lo más llamativo fue que en ningún momento se nos facilitó una carta donde figuraran los precios de las botellas de las que procedían esas copas selectamente elegidas. En un restaurante de este nivel donde, el precio final puede incrementarse considerablemente con el maridaje, disponer de esa información debería ser parte básica de la transparencia y del respeto al cliente. La experiencia del vino no debe convertirse en un acto de fe económica. Por otro lado, éramos únicamente dos comensales y se nos ubicó en una mesa grande, lo que generó una sensación de desproporción y distancia innecesaria. La amplitud hacía que, pese a estar frente a frente, la conversación resultara menos cercana de lo deseable. Además, al estar uno de los lados pegado a la pared, el servicio no podía ejecutarse siguiendo el protocolo que se espera en un restaurante con estrella Michelin. Algunos platos y cubiertos se depositaban simplemente sobre la mesa al no poder acceder correctamente al lado correspondiente del comensal. Son detalles que, aunque puedan parecer menores, marcan la diferencia en establecimientos de alta restauración. Cabe destacar que el resto del personal mostró una atención acorde al nivel del restaurante, trato correcto, profesional y atento. Y, reitero, la cocina estuvo a la altura del reconocimiento que posee. Precisamente por ello, porque el nivel gastronómico es alto, sorprende más que ciertos matices en el trato (especialmente en el servicio de vinos) puedan hacer sentir al cliente fuera de lugar por no dominar un ámbito tan específico. La excelencia no solo reside en el plato, sino también en la capacidad de hacer que cualquier comensal, experto o no, se sienta cómodo, orientado y respetado.
Local muy bonito y buena atención. Los platos bajo mi humilde opinión hay algunos muy ricos como el chuleta de vaca, el matrimonio, las migas o la gamba roja, que era espectacular pero hay algún otro que para mí, no tienen nada especial como la coliflor marinada. Para mí gusto hay un plato que las dos personas que fuimos no hemos sido capaces de comer que es el salpicón de setas y no porque no nos guste el producto sino porque la mezcla de sabores nos pareció desagradable. Repito que todo esto son gustos y opiniones personales. Por otra parte la espuma de chocolate fue mal emplatada por la camarera y parecía de todo menos un plato de menú de estrella Michelin y en lugar de cambiarlo, el metre tuvo que venir a terminarlo. (Dejo imagen de como quedó la mía y la de mi acompañante) Fuimos recomendados por otra gente y se ve que el menú ha variado mucho y no ha cumplido las espectativas que llevábamos.
Iba con unas expectativas altas y me voy algo decepcionado porque considero que para ser estrella Michelín le falta ese plus que te suelen dar este tipo de restaurantes. Tanto los platos principales como los postres los vi algo flojos para mi gusto, sólo destacaría algún aperitivo y el plato de coliflor. Aunque el servicio es atento se demoran en servir el vino, también es cierto que el local estaba lleno por lo que es comprensible. No obstante, hubiese preferido que me dejaran la botella para evitar esa demora. Evidentemente no había nada malo pero esperaba una mejor experiencia
Calificó para poder opinar , llegué con ilusiones desbordante porq las redes sociales muestran una espectacularidad que no existe,menú decepción ceviche que ni se asemeja, pan de molde sin más con caparrones molidos dentro, buñuelos básicos , un taco que ni por la forma parece uno , el rosti de yuga estaba bien , de allí en adelante lo que tenía en los platos era una abundancia de gelatinas (agar agar ) y una abundancia de goma xantana ninguna textura ni un aroma ni un asombro , salsas con sabores prácticamente idénticos , sabores clásicos sabores pero no impresionantes un corte de vaca básico muy gomoso no es un producto de calidad para un restaurante con estrella Michelin , tenía ilusión con los postres paaaasss un mousse de chocolate congelado sin más con crema shantilli y tres envases con chocolate café y decía que tenía algún licor de ecuador nada se siente , aparte desde afuera se aprecia la discusión del chef con un cocinero de barba muy larga ninguno se protege el cabello poca higiene personal , se aprecia la energía pesada que hay dentro , muy muy decepcionado de haber gastando un dinero que con unas carrilleras al vino me hubiese ido mejor , un menú en el que todo sabía igual ...... Y lo único distinto era que una salsa tenía más goma xantana que otra , es que ni las presentaciones eras extravagantes, una estrella que no brilla , muy probable asignada por compromiso
Calificó para poder opinar , llegué con ilusiones desbordante porq las redes sociales muestran una espectacularidad que no existe,menú decepción ceviche que ni se asemeja, pan de molde sin más con caparrones molidos dentro, buñuelos básicos , un taco que ni por la forma parece uno , el rosti de yuga estaba bien , de allí en adelante lo que tenía en los platos era una abundancia de gelatinas (agar agar ) y una abundancia de goma xantana ninguna textura ni un aroma ni un asombro , salsas con sabores prácticamente idénticos , sabores clásicos sabores pero no impresionantes un corte de vaca básico muy gomoso no es un producto de calidad para un restaurante con estrella Michelin , tenía ilusión con los postres paaaasss un mousse de chocolate congelado sin más con crema shantilli y tres envases con chocolate café y decía que tenía algún licor de ecuador nada se siente , aparte desde afuera se aprecia la discusión del chef con un cocinero de barba muy larga ninguno se protege el cabello poca higiene personal , se aprecia la energía pesada que hay dentro , muy muy decepcionado de haber gastando un dinero que con unas carrilleras al vino me hubiese ido mejor , un menú en el que todo sabía igual ...... Y lo único distinto era que una salsa tenía más goma xantana que otra , es que ni las presentaciones eras extravagantes, una estrella que no brilla , muy probable asignada por compromiso
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