Barrera
Regional · Madrid
Sobre Barrera
Barrera, ubicado en Madrid, es un restaurante que ofrece una experiencia culinaria excepcional en un ambiente acogedor y con encanto. Aquí, la cocina tradicional española cobra vida con platos elaborados con productos frescos y de calidad. Si bien no hay carta, la dueña propone los mejores platos de...
Barrera, ubicado en Madrid, es un restaurante que ofrece una experiencia culinaria excepcional en un ambiente acogedor y con encanto. Aquí, la cocina tradicional española cobra vida con platos elaborados con productos frescos y de calidad. Si bien no hay carta, la dueña propone los mejores platos del día, destacando especialidades como los callos, la merluza rebozada, el escabeche de chicharro, las patatas revolconas y una tarta de limón imperdible. Además de su excelente comida, Barrera ofrece una cuidada selección de vinos, café y licores. El restaurante es accesible para personas en silla de ruedas y ofrece opciones para almuerzo, cena y comidas individuales. Es un lugar donde se puede sentir el alma de Madrid en cada bocado.
O que dizem os clientes de Barrera
Barrera es un restaurante clásico madrileño conocido por su cocina tradicional y producto fresco. Ana, la dueña y cocinera, recibe elogios por su amabilidad y habilidad culinaria. Los clientes destacan la falta de carta con precios y algunos consideran el precio elevado.
Pratos populares
Ideal para
Tip: Déjate aconsejar por Ana sobre los platos del día, ya que cocina con producto fresco de temporada. Ten en cuenta que no hay carta con precios.
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Barrera está localizado em Madrid, rodeado de locais de interesse cultural e histórico. Aqui estão alguns dos pontos mais notáveis nas proximidades.
Património Histórico
- Asilo de Convalecientes (A 93m) — bien de interés cultural bien de interés cultural
Museus
- Museo de Historia de la Comunidad Judía de Madrid (A 67m) — museo situado en Madrid (España)
Edifícios Religiosos
- Sinagoga de Madrid (A 281m) — main synagogue in Madrid, Spain
- iglesia de Santa Teresa y Santa Isabel (A 288m) — edificio en Madrid
Outros Locais de Interesse
- Viviendas (A 87m) — edificio en el número 28 de la calle de José Abascal, Madrid
- Biblioteca de la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración (A 129m) — biblioteca en España
- Mercado de Chamberí (A 136m) — mercado de Madrid
- Instituto Nacional de Asistencia Social (A 187m) — edificio en Madrid
- Viviendas (A 325m) — edificio de viviendas en el número 51 de la calle de José Abascal, Madrid
- Viviendas en calle José Abascal 53, Madrid (A 349m) — edificio en Madrid
Dados de Wikidata
Perguntas frequentes sobre Barrera
Avaliações de Barrera Madrid
Sitio maravilloso, sin carta y donde hay comida real hecha con gusto y con cariño. Un sitio de los que escasean
Un lugar ideal para probar cabrito, sus postres son fabulosos especialmente el de limón. Restaurante tranquilo y muy cómodo. Precios acorde al buen producto que ofrece.
Comimos muy bien. Es un rte. para disfrutar sin prisas. El producto es de mucha calidad. Son platos clásicos elaborados con mimo y conocimiento. El pisto con huevo, la menestra, la paletilla de cabrito, la ventresca, la tarta de limón estaban deliciosos. Volveré.
Hemos ido hoy por primera vez a probar este restaurante, y hemos salido encantados. La comida estaba buenísima. El servicio y el ambiente espectacular. Seguramente volvamos.
Magnífica experiencia culinaria. Propuestas gastronómicas fantásticas, sencillas pero elaboradas con mimo y conocimiento. Un lujo el coulant y el pastel de limón, con helados de turrón y mandarina respectivamente. Caseros y un regalo para el paladar y los sentidos. Ana es atenta y muy profesional. Excelente servicio. Volveremos sin dudarlo
El Mejor restaurante de la Zona; fuera de modas y tendencias, Barrera es un sitio dónde se para el tiempo, y se disfruta de su inmejorable comida de tradición, preparada con mimo y cariño, y del mejor servicio de todo Madrid. Indispensable
Un restaurante verdaderamente único y singular. Para empezar parece un sitio que no está por mostrar su existencia. Luego todo se basa en la confianza. Los platos que tomamos fueron sensacionales. Un sitio muy recomendable.
Fenomenal. Una experiencia única de entrada a salida. Ana es una mujer increíble con un arte para la cocina y la atención a sus comensales incomparable. Más que ir a un restaurante sientes que vas a casa de Ana. Muy recomendado.
Después de varias décadas de "cañeo" en Ponzano, he ido a conocer este maravilloso lugar, entiendo ahora por qué mi amigo Álvaro es habitual parroquiano. Las recomendadas revolconas con torreznos hicieron justicia a su fama, muy buena seta de cardo, extraordinarias y originales berenjenas, y excepcional ventresca. De 2° un cabrito también enorme. Buen vino a precio muy razonable, no olvidarse de tomar postre, sorprenderá a buen seguro
No había estado en un sitio tan especial y tan peculiar desde hace tiempo. El trato de la dueña, espectacular y la comida a la altura.
Un lugar asombroso en pleno centro de Madrid. Comida de primera y atención increíble por parte de la dueña y cocinera. Para repetir con amigos sin duda.
Casa de comidas con personalidad propia en la que todo es exquisito. Fundamental sus patatas revolconas, el cabrito, los escabeches espectaculares y que decir de su tarta de limón. Ana es un encanto y hay que dejarse aconsejar por ella.
Pequeño pero muy bien atendido, carta variada y platos muy bien preparados. Nos convencieron con unas patatas revolconas impresionantes y las alcachofas y el entrecot de bandera. El vino estupendo. Sitio para disfrutar de buena comida,atención y sobremesa.
Un restaurante muy agradable, el trato es muy cercano y sobre todo la comida espectacular, comida casera que te dejará con ganas de repetir siempre. Destacan sobre todo sus patatas revolconas con torreznos, y ni que decir de la carne y el pescado, calidad en la materia prima.
Detrás de un letrero desvaído y unas cortinas de encaje, Ana Barrera mantiene viva el alma de Madrid. No hay carta: ella simplemente cocina lo mejor del día, con absoluta honestidad y respeto por el producto. Ensaladilla, boquerones, patatas revolconas con torreznos, cabrito, merluza… todo sencillo, perfecto, inolvidable. Si vienes buscando espectáculo no lo entenderás; aquí se viene a probar Madrid como era antes: puro y verdadero.
Hoy 2 de enero he comido allí. La dueña te indicará que hay para comer sin carta y fiate de su criterio. El rabo de toro, la perdiz, la ventisca, el cabrito, las alcachofas, las patatas revolconas...todo delicioso. Postres sorprendentes...vinos adecuados...pan luz rico....disfrutad de la velada....
Una mano extraordinaria un gusto por la cocina bien hecha difícil de encontrar hoy día. Entre tanto tartar y ceviche es como magia comer patatas fritas de verdad,chuletillas lechal lechal, un pisto de morirse y unas patatas revolcónas con torreznos de campeonato. Fui animada por los artículos de opinión gastronómicos en diarios nacionales y revistas de culto. No tiene nombre ni luminoso en la fachada, tampoco le hace falta. No se pierdan la tarta de limón. La cuenta, como no podía ser de otro modo, diferente. Ana es genial. Gracias.
Un restaurante que debe ser uno de nuestros favoritos. Una cocina con alma, producto fresco y de calidad. Destacables sus callos, la merluza rebozada, escabeche de chicharro sobre cama de mango maduro y granada, patatas revolconas con sus torreznos, salmorejo, alcachofas, la tarta de limón hecha en el momento.. en fin, todo muy rico. Buena relación calidad precio. Excelente atención. Siempre es un placer volver.
Comida excepcional, muy buena mano, el local es como una vivienda, tiene personalidad y si bien no es una oda a la arquitectura tampoco es una horterada lo cuál casi prefiero. La comida sí que es una alabanza al buen gusto, sutil, elegante, no es una cocina abrumadora que mezcle cientos de sabores exóticos, es delicada, con los puntos justos de extravaganza. Mucho público habitual. Compartimos (4) los torreznos con revolconas, un carpaccio de boletus con foie y virgen extra exquisito, nos invitaron a una especie de paté de campaña escabechado de cordero con tirabeques y mango, sin palabras. De principal yo pedí unas albondigas de cordero especiadas con azafrán y cierto toque árabe. Mis compañeros Mero y cabrito asado. De postre tarta de limón y vino no lo recuerdo. 60e cabeza y esperaba pagar 20e más.
Experiencia increíble, el comedor tranquilo y elegante , la comida espectacular , las patatas revolconas y la ensaladilla únicas, la merluza buenísima, la tarta de limón no te la puedes perder. Y qué decir de Ana, excelente cocinera, amable y atenta, seguir sus consejos es garantía de una comida perfecta. Restaurante muy recomendable .
Sin duda uno de los pocos restaurantes de estás características que aún quedan en Madrid. Ana Barrera,genio y figura de esta casa de comida que parece haber quedada perdida en el tiempo. Ana cocina,te reza la comida del día y te lleva la cuenta hecha a puño y letra. Excepcional, para ir muchas veces.
Detrás de un letrero desvaído y unas cortinas de encaje, Ana Barrera mantiene viva el alma de Madrid. No hay carta: ella simplemente cocina lo mejor del día, con absoluta honestidad y respeto por el producto. Ensaladilla, boquerones, patatas revolconas con torreznos, cabrito, merluza… todo sencillo, perfecto, inolvidable. Si vienes buscando espectáculo no lo entenderás; aquí se viene a probar Madrid como era antes: puro y verdadero.
Hoy 2 de enero he comido allí. La dueña te indicará que hay para comer sin carta y fiate de su criterio. El rabo de toro, la perdiz, la ventisca, el cabrito, las alcachofas, las patatas revolconas...todo delicioso. Postres sorprendentes...vinos adecuados...pan luz rico....disfrutad de la velada....
Una mano extraordinaria un gusto por la cocina bien hecha difícil de encontrar hoy día. Entre tanto tartar y ceviche es como magia comer patatas fritas de verdad,chuletillas lechal lechal, un pisto de morirse y unas patatas revolcónas con torreznos de campeonato. Fui animada por los artículos de opinión gastronómicos en diarios nacionales y revistas de culto. No tiene nombre ni luminoso en la fachada, tampoco le hace falta. No se pierdan la tarta de limón. La cuenta, como no podía ser de otro modo, diferente. Ana es genial. Gracias.
Un restaurante que debe ser uno de nuestros favoritos. Una cocina con alma, producto fresco y de calidad. Destacables sus callos, la merluza rebozada, escabeche de chicharro sobre cama de mango maduro y granada, patatas revolconas con sus torreznos, salmorejo, alcachofas, la tarta de limón hecha en el momento.. en fin, todo muy rico. Buena relación calidad precio. Excelente atención. Siempre es un placer volver.
Comida excepcional, muy buena mano, el local es como una vivienda, tiene personalidad y si bien no es una oda a la arquitectura tampoco es una horterada lo cuál casi prefiero. La comida sí que es una alabanza al buen gusto, sutil, elegante, no es una cocina abrumadora que mezcle cientos de sabores exóticos, es delicada, con los puntos justos de extravaganza. Mucho público habitual. Compartimos (4) los torreznos con revolconas, un carpaccio de boletus con foie y virgen extra exquisito, nos invitaron a una especie de paté de campaña escabechado de cordero con tirabeques y mango, sin palabras. De principal yo pedí unas albondigas de cordero especiadas con azafrán y cierto toque árabe. Mis compañeros Mero y cabrito asado. De postre tarta de limón y vino no lo recuerdo. 60e cabeza y esperaba pagar 20e más.
Experiencia increíble, el comedor tranquilo y elegante , la comida espectacular , las patatas revolconas y la ensaladilla únicas, la merluza buenísima, la tarta de limón no te la puedes perder. Y qué decir de Ana, excelente cocinera, amable y atenta, seguir sus consejos es garantía de una comida perfecta. Restaurante muy recomendable .
Que voy a decir que no haya dicho la gente , pues una maravilla, exquisito . . Lo que más me gusto las alcachofas 🤤🤤🤤🤤🤤 y lo que menos las costillitas.. poca carne para mi gusto . Por lo demás perfecto .. precio medio por comensal 70-90€ .
Sin duda uno de los pocos restaurantes de estás características que aún quedan en Madrid. Ana Barrera,genio y figura de esta casa de comida que parece haber quedada perdida en el tiempo. Ana cocina,te reza la comida del día y te lleva la cuenta hecha a puño y letra. Excepcional, para ir muchas veces.
Comedor clásico, carta cantada, platos sencillos de producto, todo bastante rico. Las patatas revolconas bastante bien y el cabrito jugoso. Tampoco comimos más, pero nos llevamos buenas impresión, y correcto de precio.
Imprescindible. Merluza, callos, revolconas, alcachofas, rodaballo, cabrito...y Ana. De mis favoritos. Cocina de mercado hecha con enorme gusto ysabor.
Sitio maravilloso, sin carta y donde hay comida real hecha con gusto y con cariño. Un sitio de los que escasean
Muy rica casa de comidas de cocina tradicional. El salón un tanto inhóspito, y sobre todo, gélido. No me gusta que no haya carta de vinos, porque te puedes dar un disgusto con el precio.
Teníamos ganas de conocer El restaurante Barrera, nos lo habían recomendado unos amigos que viven por la zona y además nos sorprendió verlo en un documental de Netflix. Después de dos intentos fallidos, a la tercera fue la vencida y conseguimos reservar. Quizá las altas expectativas que teníamos hizo que la experiencia, sin ser mala, no fuera tan maravillosa cómo habíamos previsto. El local es cómo el salón de una casa antigua, tanto por la ubicación cómo por la decoración. La comida es clásica española, muy clásica incluso, ingredientes conocidos, merluza, ternera, setas y preparaciones también conocidas, estofados, plancha, todo clásico. Probamos el aperitivo de ensaladilla rusa con semillas, sin duda lo más original de la comida, los níscalos que son cómo los harías en casa, la ventresca escabechada, una auténtica maravilla, lo más rico de la comida con mucha diferencia, la merluza, bastante normal, el solomillo, buena calidad sin más misterio y el rabo de toro que estando muy bien cocinado, se deshacía, les quedó un poco soso. Para los postres elegimos el coulant de turrón y la lemon pie, en ambos casos nos gustó más la idea que el resultado. Para beber tomamos dos botellas de Ribera de Duero, en concreto Salvio, un vino estupendo y a un precio aún mejor (18€) en pocos sitios de Madrid se toma vino a ese precio. En cuanto al servicio, no acabó de gustarnos, siendo atentos y haciendo su trabajo de forma correcta, de un sitio así se esperaría más nivel de los camareros. El precio fue razonable para la calidad de la comida y la zona 236€ para 4 personas. En resumen, si te gusta la comida clásica sin ningún invento y quieres un sitio tranquilo y estás dispuesto a pagar más de 50€ por personas este es tu restaurante.
Sorpresa muy agradable. El exterior no invita a entrar, acudimos por la recomendación de un diario. Producto de calidad, comida bien elaborada con toque personal muy rica. Patatas revolconas con los mejores torreznos que he comido y excelentes níscalos. Buenísima la merluza y el cabrito. Y la tarta de limón. No me gustó que no tenga carta para ver precio y menú. Servicio muy lento aunque que correcto. Ana Barrera muy simpática.
Teníamos ganas de conocer El restaurante Barrera, nos lo habían recomendado unos amigos que viven por la zona y además nos sorprendió verlo en un documental de Netflix. Después de dos intentos fallidos, a la tercera fue la vencida y conseguimos reservar. Quizá las altas expectativas que teníamos hizo que la experiencia, sin ser mala, no fuera tan maravillosa cómo habíamos previsto. El local es cómo el salón de una casa antigua, tanto por la ubicación cómo por la decoración. La comida es clásica española, muy clásica incluso, ingredientes conocidos, merluza, ternera, setas y preparaciones también conocidas, estofados, plancha, todo clásico. Probamos el aperitivo de ensaladilla rusa con semillas, sin duda lo más original de la comida, los níscalos que son cómo los harías en casa, la ventresca escabechada, una auténtica maravilla, lo más rico de la comida con mucha diferencia, la merluza, bastante normal, el solomillo, buena calidad sin más misterio y el rabo de toro que estando muy bien cocinado, se deshacía, les quedó un poco soso. Para los postres elegimos el coulant de turrón y la lemon pie, en ambos casos nos gustó más la idea que el resultado. Para beber tomamos dos botellas de Ribera de Duero, en concreto Salvio, un vino estupendo y a un precio aún mejor (18€) en pocos sitios de Madrid se toma vino a ese precio. En cuanto al servicio, no acabó de gustarnos, siendo atentos y haciendo su trabajo de forma correcta, de un sitio así se esperaría más nivel de los camareros. El precio fue razonable para la calidad de la comida y la zona 236€ para 4 personas. En resumen, si te gusta la comida clásica sin ningún invento y quieres un sitio tranquilo y estás dispuesto a pagar más de 50€ por personas este es tu restaurante.
Sorpresa muy agradable. El exterior no invita a entrar, acudimos por la recomendación de un diario. Producto de calidad, comida bien elaborada con toque personal muy rica. Patatas revolconas con los mejores torreznos que he comido y excelentes níscalos. Buenísima la merluza y el cabrito. Y la tarta de limón. No me gustó que no tenga carta para ver precio y menú. Servicio muy lento aunque que correcto. Ana Barrera muy simpática.
Mítico y clásico en el barrio, no defrauda su merecida fama. Muy buena cocina. Todo lo que comimos, espectacular. Precio acorde al servicio y la calidad del producto
Bien, todo muy bueno y bien presentado. Ana, la dueña, muy amable y la camarera que nos atendió, también. Cuando vamos a Madrid, nos gusta reservar mesa en este restaurante tranquilo y agradable y con buenas viandas.
Magnífica casa de comidas con un producto de primera estupendamente tratado. Sala cómoda y bien atendida. Muy eecomendable
Que NO es un restaurante, como he leído en alguna reseña por ahí, salta a la vista nada más entrar. Una bombona de butano vacía, cartas del banco y unos rollos de cinta celofán decoran la barra del bar por el que se entra al comedor de esta, digamos, “casa de comidas”. Una de sus muchas peculiaridades es que no tienen una carta ni un menú con los precios, por lo que tienes ni idea de cuanto vas a pagar al final. La dueña va y viene contando a plazos los platos que tienen sin siquiera tomar nota, mientras el único camarero del local, que parecía no haber servido una copa de vino en su vida, amenaza con hacerte llevar la ropa al tinte cada vez que se acerca a la mesa. Dicho esto, la comida está bastante buena y el vino también. Nada que objetar en cuanto a la calidad, salvo que carece de sofisticación alguna, ni en la elaboración ni en la presentación. Volvería? Seguramente, no.
La dueña una señora amable pero especial, te ofrece la carta de lo que tiene sin decirte el precio de cada plato. Ella misma se enaltece de lo elevada que es la categoria de su cocina, error, eso lo tiene que decir el comensal. La comida bien, natural pero nada excepcional, caro cada plato. El personal francamente muy malo y poco formado, solo dos camareras y para comer dos horas porque es increible lo que tardan. Creo que la dueña quiere llevar todo el protagonismo, toma la mesa, cocina, hace la cuenta, para mi mala politica. Comedor con alrededor de 7 mesas valido sobre todo para los que busquen ambiente como de casa. Muy muy muy lejos de los grandes restaurantes .
La dueña una señora amable pero especial, te ofrece la carta de lo que tiene sin decirte el precio de cada plato. Ella misma se enaltece de lo elevada que es la categoria de su cocina, error, eso lo tiene que decir el comensal. La comida bien, natural pero nada excepcional, caro cada plato. El personal francamente muy malo y poco formado, solo dos camareras y para comer dos horas porque es increible lo que tardan. Creo que la dueña quiere llevar todo el protagonismo, toma la mesa, cocina, hace la cuenta, para mi mala politica. Comedor con alrededor de 7 mesas valido sobre todo para los que busquen ambiente como de casa. Muy muy muy lejos de los grandes restaurantes .
Atencion al cliente peculiar. Desde fuera parece que esta cerrado o abandonado y en el interior bastante desangelado hasta que entras al comedor. Cocina de producto y temporada, sin florituras y muy casero. Ensaladilla de aperitivo exquisita, buenisima ventresca en escabeche y revolconas con torreznos bien ricas. Los platos bastante sosos. A mejorar: los tiempos en servir son infinitos, tardamos mucho en comer. No hay carta y tampoco te informan de los precios. Pan correoso con piezas de diferentes tamaños, suerte que no te toque la mas pequeña..
El restaurante no tiene carta. La Sra Barrera, muy amable, te dice los platos, y solo te enteras del precio cuando te llega la cuenta. Fuimos dos parejas, de primero pedimos setas y menestra, ambos bastante pobres. De segundo albóndigas (regular) paletilla de cabrito (decente) y perdiz en escabeche (bien). De postre un souffle de chocolate muy bueno. La cuenta excesiva, Por 4 primeros platos, 4 segundos, 2 postres, vino y café 218 euros por 4 personas. Para no volver
Restaurante completamente vacío y desangelado. Con aspecto de abandono. Solo una mesa de tres y nosotros. Manteles arrugados y el mío en concreto con un agujero. No tienen carta. La persona que nos atendió, muy amablemente, nos dijo lo que tenían que en concreto consistía en bonito o perdiz en escabeche y merluza o bacalao frito. Tenía también unas albóndigas que, literalmente, “se han estropeado por el calor”. Postre culant e chocolate o lemon pie. Tomamos la perdiz y la merluza correctas, nada del otro jueves, pero ridiculez de ración y lemon pie francamente rico… la cuenta manuscrita en un papel ascendía a 116€… no volveremos
Instalaciones deteriodadas hasta un nivel sorprendente, suelos que se levabtan, ninguna de las dos puertas del baño de chicos/señores cierra y el precio muy alto para el servicio. Comida excelente, que comprendo que es lo mas importante en un restaurante, igual estoy siendo un poco "pijo" :(
Leyendo otras reseñas estoy de acuerdo con ellas sobre qué parece más una casa de comidas que un restaurante. También destaco la calidad del el mero, rabo de toro y tarta de limón. La ración de pata de cabrito es tamaño pequeñisimo(34€).El arroz con leche no había por donde cogerlo. Era un plato con leche y 4 granos de arroz blandos. La dueña (Ana) canta los platos, te recomienda, pero vas a ciegas con precios. Con el vino igual. Ella ciertamente es amable y parece que te ha invitado a comer a su casa. Pero luego con una hoja escrita a mano te indica que tocas a 60€ por persona. Con ese precio no solo la comida debe ser de calidad. Las camareras no saben nada de nada, solo sirven y sonríen. Tardan una vida en servir. Los WC viejos, sucios, cisterna rota en mujeres, puerta no cierra en hombres.
Iba con muchas expectativas pero me ha decepcionado. Un restaurante de esta categoría debería al menos tener los baños reformados y LIMPIOS, no te dan carta, la Maitre te recomienda platos sin informar de los precios, por cierto... con los uñas sucias. Lo siento y nunca pongo reseñas así de duras pero comí con asco entre estos dos detalles. La comida por el precio, aprox 80€/persona me parece muy excesivo para la calidad de los platos y el vino que pedimos. No hubo ningún plato que me llamará la atención, ni las patatas revolconas, ni el asado, ni la codorniz... Todo acompañado con ensalada y granadas.... Muy básico. Lo peor de todo es cuando te dan la cuenta... Un papel escrito a mano como en los restaurantes a los años 80.... Para mí por ese precio no merece nada la pena y más cuando no se cuida la higiene.
La comida estaba buena, de esto no hay duda, pero cuando vas a un restaurante no solo la comida es importante, todo lo que rodea la experiencia también y más siendo 6 personas y pagar 55€ por cabeza, para dos entrantes entre todos, un principal y postre cada uno, una botella de vino, 6 cervezas y agua. Si pago este precio, no solo quiero que la comida sea buena, si no que también deseo: - Tener una carta de comida y bebida para saber qué cuesta cada plato y/o vino (totalmente inaudito que en 2024 en pleno Madrid haya un restaurante sin carta de precios) - Que no te quiten la botella de aceite rico para mojar el pan porque la tienen que poner en otra mesa. - Que los camareros, a parte de ser amables, sepan al menos lo que sirven, lo que hay en la carta, y en resumen, ser resolutivos a las consultas y dudas de los clientes. No sabían nada. Cuando digo nada, es nada. - Que el baño sea decente, que la puerta cierre, que la zona de lavamanos esté ordenada y que no sea peor que el de un bar abierto hace 20 años sin reformar. - Que el salón principal esté cuidado y que no tenga la mitad de las baldosas del suelo rotas, alguna bombilla fundida y que el mantel no tenga algún agujero. En fin, un despropósito lo que hemos pagado por la experiencia completa vivida. Ni volveremos ni lo recomendamos.
Pues un fraude... la verdad. No se de donde vienen tantas buenas críticas, no se quien se dedica a publicar tan buenas reseñas... sinceramente no lo entiendo. La comida mal, la encargada o dueña, antipática, y al ver que no pedíamos 2 platos cada uno, pasó a tratarnos peor. Tardamos en comer más de 3 horas... y el precio/calidad, es absolutamente inapropiado. Por supuesto, para no volver.
De verdad que no entiendo las buenas reseñas… Para empezar no hay carta, por lo tanto no sabes los precios de los platos. Luego los camareros (poco experimentados) no saben lo que tienen de comer, tienes que esperar a que te lo cuente la encargada. Pedimos patatas revolconas, muy ricas. Los boletus sosos no, lo siguiente. Foie normalito. Los mejillones al vapor sin limpiar, con lapas pegadas e incluso me comí uno que no estaba en buen estado. Rabo también soso, perdiz escabechada aceptable y cabrito bastante pobre. Postres aceptables, pero tampoco nada del otro mundo. Lo más llamativo, la cuenta: hecha a mano, ilegible y con precios desorbitados para lo que pedimos. Qué ibamos a esperar, si no hay carta para saber los precios… Total, 60€ por persona. Ni volveremos ni recomendaremos. Netflix ha hecho mucho daño.
Comida buena. Lentitud en servir, tardamos tres horas y media en comer. Para ir sin prisas y deleitarte con cada plato. No hay carta escrita ni de comida ni de vinos. Lo nunca visto. La sorpresa te la llevas con la cuenta. Factura de época, del siglo XlX pero en euros.
Opino que hay que desmitificar la fama de este restaurante. Cierto que la materia prima es buena y la elaboración también, pero tiene importantes deficiencias. En primer lugar no tienen carta, cosa que es ilegal, aunque parece que a una gran parte del público simpatizante no le parece transcendental, pero el problema se traduce a la hora de pagar, completamente a expensas de la decisión de la casa. Se debería de ser más riguroso por parte de los clientes y así se evitarían abusos como éste o el famoso "precios según mercado", o el no menos famoso "fuera de carta". Los precios, por Ley, deben de estar reflejados en la carta. En este caso, si no quieres pagar gusto y gana, tienes que preguntar cada plato que deseas probar. Calidad sí pero a qué precio.... lo sabrás a la hora de pagar.
Porque no puedo poner menos, muy mala experiencia, de hecho nunca hemos encontrado con un caso así. Primero, hemos entrado al bar-restaurante y no había nadie que nos hacía caso, tuvimos que buscarnos la vida para entrar a la zona del restaurante. El servicio era bastante lenta, tardan cada 15-20 minutos en preguntarnos la bebida etc, hemos tardado como 3 horas para cenar... eran super lentos. Luego nos trajo el aperitivo de una ensaladilla rusa, dónde eran dos cucharadas y una de ella llevaba un trozo de Cristal bastante grande, no entiendo porque pueden tener este descuide. No me puedo imaginar si llegaramos a comer el trozo de CRISTAL y dónde acabaríamos. Tardaron de pedirnos disculpas, finalmente hemos tenido que pagar la cuenta.
Comida muy rica pero no merece la pena por el precio y el servicio. El servicio es excesivamente lento y, como no hay menú escrito, te llevas una sorpresa con la cuenta. Salir a más de 50e/persona me parece excesivo para un servicio que cuando abre una botella de vino no te la da a probar y te la sirve apoyando la botella en el vaso, eso es de primero de escuela de hostelería. Además el local no tiene ningún tipo de encanto, el salón es cutre y frío.
Iba con muchas expectativas pero me ha decepcionado. Un restaurante de esta categoría debería al menos tener los baños reformados y LIMPIOS, no te dan carta, la Maitre te recomienda platos sin informar de los precios, por cierto... con los uñas sucias. Lo siento y nunca pongo reseñas así de duras pero comí con asco entre estos dos detalles. La comida por el precio, aprox 80€/persona me parece muy excesivo para la calidad de los platos y el vino que pedimos. No hubo ningún plato que me llamará la atención, ni las patatas revolconas, ni el asado, ni la codorniz... Todo acompañado con ensalada y granadas.... Muy básico. Lo peor de todo es cuando te dan la cuenta... Un papel escrito a mano como en los restaurantes a los años 80.... Para mí por ese precio no merece nada la pena y más cuando no se cuida la higiene.
Comida muy rica pero no merece la pena por el precio y el servicio. El servicio es excesivamente lento y, como no hay menú escrito, te llevas una sorpresa con la cuenta. Salir a más de 50e/persona me parece excesivo para un servicio que cuando abre una botella de vino no te la da a probar y te la sirve apoyando la botella en el vaso, eso es de primero de escuela de hostelería. Además el local no tiene ningún tipo de encanto, el salón es cutre y frío.
Leyendo otras reseñas estoy de acuerdo con ellas sobre qué parece más una casa de comidas que un restaurante. También destaco la calidad del el mero, rabo de toro y tarta de limón. La ración de pata de cabrito es tamaño pequeñisimo(34€).El arroz con leche no había por donde cogerlo. Era un plato con leche y 4 granos de arroz blandos. La dueña (Ana) canta los platos, te recomienda, pero vas a ciegas con precios. Con el vino igual. Ella ciertamente es amable y parece que te ha invitado a comer a su casa. Pero luego con una hoja escrita a mano te indica que tocas a 60€ por persona. Con ese precio no solo la comida debe ser de calidad. Las camareras no saben nada de nada, solo sirven y sonríen. Tardan una vida en servir. Los WC viejos, sucios, cisterna rota en mujeres, puerta no cierra en hombres.
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