El Cocinillas
Madrid
Sobre El Cocinillas
En El Cocinillas, te damos la bienvenida a un espacio acogedor con un toque costero, donde la creatividad y la pasión por la cocina pan-europea se fusionan en cada plato. Nuestra cuidada presentación y sabores audaces te invitan a disfrutar de una experiencia gastronómica única en el corazón de Madr...
En El Cocinillas, te damos la bienvenida a un espacio acogedor con un toque costero, donde la creatividad y la pasión por la cocina pan-europea se fusionan en cada plato. Nuestra cuidada presentación y sabores audaces te invitan a disfrutar de una experiencia gastronómica única en el corazón de Madrid. ¡Ven a descubrir un rincón especial donde la buena comida y el ambiente se unen para crear momentos inolvidables!
O que dizem os clientes de El Cocinillas
El Cocinillas destaca por su comida casera de calidad, servicio atento y un ambiente acogedor. Los clientes elogian la relación calidad-precio y la carta de vinos variada. Es ideal para cenas y celebraciones, con platos que mezclan lo tradicional con toques innovadores.
Pratos populares
Tip: Si quieres comer con tranquilidad, un jueves es una buena opción, ya que suele haber menos gente. No dudes en probar el canelón de rabo de toro.
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Explore os arredores de El Cocinillas
El Cocinillas está localizado em Madrid, rodeado de locais de interesse cultural e histórico. Aqui estão alguns dos pontos mais notáveis nas proximidades.
Património Histórico
- Real Hospicio de San Fernando (1668 -1922) (A 133m) — monumento histórico-artístico, edificio del antiguo hospicio de la ciudad de Madrid, (España), hoy sede del Museo de Mad bien de interés cultural
- Museo de Historia de Madrid (A 135m) — museo de la ciudad de Madrid, España Monumento arquitectónico-artístico
- edificio de la Real Academia Nacional de Farmacia (A 149m) — edificio en Madrid bien de interés cultural
- palacio del marqués de Matallana (A 243m) — edificio civil de Madrid, España (siglo XVIII) bien de interés cultural
Parques e Jardins
- Jardines del Arquitecto Ribera (A 202m) — jardines en el centro de Madrid (España)
Outros Locais de Interesse
- Biblioteca del Tribunal de Cuentas (A 117m) — biblioteca en España
- sede del Tribunal de Cuentas (A 127m) — edificio en Madrid
- palacio del Duque de Veragua (A 199m) — palacio de Madrid
- Biblioteca del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) (A 203m) — biblioteca en España
- Palacio de los duques de Montpensier (A 230m) — edificio en Madrid
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Perguntas frequentes sobre El Cocinillas
Avaliações de El Cocinillas Madrid
Hemos celebrado mi cumpleaños en este restaurante tan especial, y la cena como siempre ha sido estupenda! Nunca defraudan en la comida, que está toda deliciosa, ni en el trato personal, que es exquisito. Deseando volver muy pronto 😄
Segunda vez que ceno en este restaurante, todo perfecto. Ambiente tranquilo. Recibimiento estupendo a pesar de no tener reserva y estar en fechas complicadas. Respecto a la comida, todo buenisimo. Probamos las croquetas, el timbal de aguacate y salmón, y el canelón de rabo de toro. Y super recomendable el flan de postre. Volveremos, sin duda.
Hemos venido varias veces. Su carta es exacta. Justa y suficiente. Hay mucho lugar a sorprenderse con los platos que en ella se encuentran. Pese a ser fusión, uno no deja de rememorar sabores y todo lo que hemos probado siempre ha resultado ser un acierto. Si es la primera vez que vas, sus huevos rotos son una declaración de todo lo que espera a continuación. Incluso sin ser el cordero una carne que profese mucho gusto aquí la sirven exquisita. Y como nota, probad su arroz con leche.
Entrantes y principales muy ricos y no excesivamente caros. Hemos pedido el timbal de aguacate con chipirones, los huevos estrellados, el canelón de rabo de toro (espectacular) y la tarta de la casa (tarta de queso). Muy recomendable.
De entrada el timbal de chipirones, y de segundo el canelón de rabo de toro, y para postre, la tarta de la casa, muy buenas sugerencias de la camarera, de la cual debo resaltar un excelente trato y atención, a parte que conoce muy bien la carta y acierta con sus recomendaciones. Excelente servicio!!!! Para repetir.
Excelente restaurante. Cocina de gran calidad y materia prima insuperable. La atencion es muy buena, camareros superprofesionales. La comida esta buenisima y la relacion calidad precio es muy buena. Te aconsejan perfectamente en cuanto a cantidades y opciones de la carta. Las instalaciones son maravillosas y muy bien cuidadas. Cuidan todos los detalles. Muy muy recomendable.
Nuestra experiencia en Madrid se ha cerrado con una cena en este local. El sitio,la comida y el servicio perfectos. Muchas gracias ,así da gusto. Adrian
Hace casi 4 años lo vimos paseando y decidimos pasar. Nos enamoró desde el primer momento. Los platos, la decoración delicada y especialmente el trato del personal. Es nuestro restaurante favorito de Madrid, sin duda. Su Paulova es el postre más exquisito que haya probado !! Felicidades al equipo!! Un 10! Discreto, tranquilo y romántico.
Es un restaurante con un ambiente muy acogedor, no tiene demasiadas mesas y la iluminación y decoración son muy agradables (sin estridencias). Tiene una carta de vinos muy variada y una cerveza artesanal recomendable. He ido un par de veces y la comida nunca decepciona, buena calidad. En especial, la vieira gratinada y el bacalao, me encantaron. Un voto a favor a parte para la pavlova de frutos rojos, exquisita. El trato muy amable. Un sitio que es una apuesta segura, lo recomiendo.
Creo que es un sitio que merece la pena visitar. El personal está atento al mínimo detalle. La cocina en general, tiene ese toque moderno sin perder ese olfato a comida casera. No puedo poner un pero. Vine con mi mujer y con mi hija de 2 años y el trato y la comida fueron de 10. Repetiremos sin duda.
Hace años que lo conocí y no volví hasta este sábado con un grupo de amigos. Carta pequeña pero que permite comer de todo. Los platos muy cuidados y sabrosos. Los precios muy ajustados. El servicio muy atento y profesional. Por último, la decoración cuidada y agradable. Volveremos!
Comida muy bien elaborada, sin grandes pretensiones pero muy buen sabor. Relación calidad/precio excelente. Trato perfecto. Fuimos sin ninguna recomendación sino a probar y nos sorprendió. Mas que recomendable.
Comida exquisita y ambiente agradable. Fui con una amiga y todo lo que nos pusieron estaba riquísimo. Aunque sólo había 2 camareras en sala y todas las mesas estaban ocupadas, fueron muy diligentes. Muy recomendable.
Un lugar de belleza discreta que enamora desde la primera vez que cruzas su puerta. Platos bien elaborados, con cariño, muy ricos. El dilema es cuál elegir porque te los comerías todos. La carta de vinos merece una lectura con detenimiento y, sí, también te los beberías todos. Equipo atento, muy amable y con buena memoria. 😉 Un remanso delicioso en pleno bullicio de Malasaña.
Mi restaurante de confianza. Estuvimos cenando el sábado y todo riquísimo como siempre. La atención inmejorable tanto por la dueña como por la camarera, son encantadoras! Si tengo que poner algún pero...es que había un grupo grande de personas bastante ruidoso. Volveremos sin ningún duda!!!!
Me encanta este sitio,pequeño acogedor, bonito y la confianza estupenda. De entrantes lo más rico las flores de calabacín, las pedimos siempre que vamos. De platos principales está todo bueno, pero mis preferidos son los penne con osobuco y parmesano. Para terminar el strudel de manzana está delicioso. Tienen una buena carta de vinos a demás. Merece la pena ir! Eso sí, hay que reservar por qué es pequeño y se llena.
Tras el confinamiento , por fin el sábado pasado nos animamos a salir a cenar con un grupo de amigos al restaurante el Cocinillas. No podíamos haber elegido mejor . El local es tranquilo y muy agradable, limpio hasta el último rincón .La decoración sencilla pero muy cuidada..Correctamente insonorizado, pudimos mantener la conversación cómodamente. La comida perfectamente servida, espectacular el timbal de aguacate, los canelones de rabo de toro y las gambas con búfala. En cuanto a los postres, insuperable la Paulova y el tiramisú. Nadia y Carla nos dieron todas las facilidades para pasar un rato muy agradable. Sin duda volveremos!
Excelente en todos los sentidos, cualquier cosa que pidas ¿va estar bueno? no, lo siguiente de precio es bastante accequible y el lugar esta muy bien acondicionado tanto para comer como para cenar. Ahora lo recomiendo mas bien para grupos reducidos o una pareja.
Maravillosa cena. Alcachofas, Canelon rabo de toro y hojaldre de manzana espectacular. Atención exquisita y muy buen vino, de los mejores. Acogedor en uno de los barrios de moda de Madrid. Ahora, Malasaña tiene otro significado para mi. Volveré, sin duda, cuando quiera comer bien y a buen precio. Como en casa. O, mejor!!
El secreto mejor guardado de Madrid. De todos los restaurantes de Madrid en los que hemos comido, sin duda es el mejor. La calidad es muy superior a cualquier otro restaurante equivalente en precios.
Fuimos a cenar sin hacer reserva previa y fue todo un acierto. Desde el momento que entras a preguntar y su dueña con una dulce sonrisa te da la bienvenida ya te sientes fenomenal. Sitio pequeño y muy acogedor. Pedimos berenjena en tempura y provolone y bien pero el "Tajin de pollo al limón con cuscús" estaba espectacular, parecía un guiso de mi madre (en plan casero), con un sabor increíble. La relación calidad/pecio muy buena. Lo recomiendo y volvería encantada para probar más cosas de la carta.
Bastante bueno. Fuimos unos amigos a comer y todo perfecto. Relación calidad-precio buena, veníamos de una experiencia un poco nefasta en otro restaurante de la zona pero nos sorprendió gratamente.
Muy buen ambiente (sea para ir con amigos o con la persona especial). La comida estaba divina, todo muy rico, he probado las croquetas, el risoto y la tarta de queso. El servicio también nota 10, nos sentimos muy bien atendidos. Recomiendo.
Entramos de casualidad. La decoración es muy agradable y limpio. La atención estupenda y la comida que pedimos exquisita, canalón de rato de toro y timbal de aguacate. Nos dejamos aconsejar con el vino y la camarera también acertó. Calidad precio, adecuado. Volveré con toda seguridad.
Es la segunda vez que repetimos, fuimos a comer el Domingo y nos encanta este sitio, la atención es fantástica y están atentos en todo momento. La comida riquísima, me pedí el risotto de boletus con dados de solomillo y estaba para chuparse los dedos.. y de postre soufflé de chocolate negro y helado de vainilla y muy bueno. La decoración es ideal, cuando derrepente mire hacia el techo y vi esa decoración tan bonita me encantó, muy original. Nos fuimos por segunda vez con muy buen sabor de boca! Volveremos sin dudarlo!
Comida original y excepcional. Llevábamos tiempo sin ir y ha sido un placer el reencuentro. La camera que nos ha atendido hoy en una profesional como pocas.
Fantástico. El local cuida todos los detalles y es muy original. Los platos buenísimos y la relación calidad-precio estupenda. El aperitivo merece la pena (el precio por persona se anuncia en la carta). Ellas, encantadoras 🥰🥰 ¡Gracias por la experiencia, sin duda, repetiremos y os recomendaremos!
Comida muy buena en un ambiente relajado y agradable. Tomamos burrata, croquetas de boletus, canelon de rabo de toro, polpette (albóndigas) y rigatoni con boletus. Todo muy bueno, quizá lo más flojo la burrata pero todo a un buen nivel y muy sabroso. Atención y rapidez en el servicio también.
Espectacular servicio, atención y elaboraciones!! Platos muy bien elaborados con una esmerada presentación. Todo lo que pedimos estaba espectacular, con una carta fresca y divertida que hace que sea un sitio ideal para disfrutar probando cosas diferentes. Unos precios muy ajustados para ser Madrid.
Estuvimos el viernes 14 dos parejas cenando en El Cocinillas y altamente recomendable. La ubicación que tiene es muy buena, el ambiente que es muy agradable y relajado y la comida es deliciosa. La calabaza en papillote y los bastones de berenjena, increíbles! y sin palabras para el bacalao concitado y el Cordero... imposible no picar del plato ajeno! Todo acompañado de un buen tinto con la guinda de postre de una tarta de queso deliciosa! Volveremos!
De esos lugares emblemáticos que ni te lo piensas dos veces antes de volver, es simplemente encantador, desde su decoración sencilla, con tonos cálidos a una atención personalizada desde que pones un pie dentro y por supuesto los platos, la presentación, las texturas y las mezclas de sabores desde luego lo convierten en un lugar que hay que descubrir y disfrutar. Los palitos de berenjena rebozados con miel, las carrileras al Pedro Ximénez y de postre increíble
Un restaurante excelente! Probamos una noche para cenar y repetimos a la siguiente. Platos magníficos de los entrantes a los postres. El canelón espectacular. Nada caro si tienes en cuenta la calidad de los platos. No somos de aquí, pero cuando volvamos a Madrid repetiremos. :)
Espectacular restaurante en el corazón de Madrid, con un servicio amable y súper atento que te recomienda lo mejor de la carta en función de tus gustos y preferencias. Y tanto los entrantes como el provolone o las croquetas, como las albóndigas caseras que comimos, fue todo un acierto. Sin duda alguna mis amigos y yo repetiremos.
Entramos de casualidad, ya que no conocíamos el barrio, y la decoración del local y la amabilidad de la dueña nos enganchó. La comida otro nivel, el canelón de rabo de toro y la carrillada son espectaculares. Y la tarta de la casa, posiblemente la mejor tarta de queso que he comido nunca. Para repetir!!
Nos gustó mucho este restaurante. Buenos platos con una buena elaboración en general, como única pega el arroz negro que estaba realmente insípido. No te puedes perder el bacalao confitado sobre manitas deshuesadas, espectacular, y el canelón de rabo, delicioso. El ambiente es tranquilo y agradable con una iluminación suave que da intimidad. Cenamos cuatro con dos entrantes, cuatro segundos, dos postres, cuatro cervezas, una Coca Cola, água y dos cafés por 130€. Según mi opinión una relación calidad precio muy buena. El servicio atento y agradable aunque un poco desinformados de la composición de los platos. Un lugar muy recomendable al que con toda seguridad volveré.
Vivo justo en frente y lo tenía en la lista de restaurantes pendientes ya que siempre me ha llamado la atención. Estuve cenando el sábado con un amigo y ya sé que volveré. Ambiente tranquilo y servicio muy cuidado. Carta reducida y un pelin cara pero vale la pena, cada plato ha sido una auténtica sorpresa tanto por su sabor como por la presentación. Se nota que el producto es fresco y los platos quedan sabrosos y muy ligeros. Me he quedado con ganas de probar el cous cous. La paulova de frutos rojos casi me hace saltar las lágrimas por su perfección. Todo un hallazgo
Excelente sitio psra ir a cenar, ambiente tranquilo, servicio muy amable y rápido. Comida riquísimas
Restaurante sorpresa en Malasaña. Fuimos a cenar, recomendado por unos amigos y al entrar ya sientes que el lugar te atrapa. Es muy acogedor y tranquilo. La comida está muy rica, buena presentación y buen cocinado, atendiendo por una camarera muy simpática. Especial mención a Nadia, es especial en el trato con los clientes. Recomendable 100%
Hemos venido por suerte y casualidad a este maravilloso restaurante, un sábado donde estaba todo hasta los topes y no teníamos esperanzas de comer bien sin reserva. La atención es esquisita, se pasan por las mesas a comprobar que todo esté bien y al gusto. La comida es maravillosa y está buenísima! Añadir que soy celíaca y he podido comer tarta de queso! Y además estaba deliciosa! Ha sido un maravilloso descubrimiento en pleno centro de Madrid. Repetiremos!!
Sitio agradable, servicio de sala perfecto sin agobiar a los clientes pero muy pendiente de los clientes de 10 , calidad cantidad, presentación, en general de 10, no tienen estrella Michelin, para mi se la merecen, sitio para ir con familia y amigos, espero qué sigan en la misma línea, y la responsable del centro María, un encantó, con los clientes y el personal.
Han cambiado de propietaria en marzo pero los platos no han cambiado, la camarera tampoco, y todo sigue igual de rico y agradable. Decidimos cenar pronto (ahora se puede comer/cenar a cualquier hora) por evitar aglomeraciones, pero respetan distancia entre mesas y hay gel etc. Los entrantes que siempre pedimos y nunca defraudan: timbal de aguacate con chipirones, burrata con langostinos. Esa mezcla frío/calor y blando/crujiente es lo más! El caneloni de rabo de toro fantástico, y el tiramisú (mousse) igual de sabroso. Para repetir, como vamos haciendo desde hace 10 años. Quizás justo al cambiar de propietaria podrían innovar un poco y añadir platos nuevos, pero a mí no me importa la familiaridad de los platos, si sé que son ricos.
Tanto la comida y como el sitio nos gustaron mucho y los precios no eran caros. Nos sirvieron un aperitivo de mantequilla. Pedimos de entrante las croquetas (hemos probado mejores pero están bien, la cebolla no viene dentro de la croqueta, sino fuera en el plato) y los dos nos pedimos el mismo segundo planto que fue el canelón de rabo de toro, que estaba muy muy bueno la verdad. Por decir algo malo, le preguntamos a la camarera entre dos platos tanto de entrante como de segundo plato y no nos aconsejó en ninguno de los dos, así que no nos dio ningún feedback. Me quedo con las ganas de probar las carrilleras y las albóndigas de pescado.
Mi pareja y yo estábamos por Madrid de fin de semana y queríamos un buen restaurante con una buena comida. Hemos visto este grandioso restaurante y decidimos probar. Su primera impresión es que sin reserva pudimos comer, ya que era un poco tarde. Su propietaria quien se encontraba nos dio un excelente recibimiento, muy amable y atenta, debo decir que sus platillos son muy ricos y muy ambientados a la comida casera con su imagen gourmet, los meseros muy amables siempre al pendiente de nuestra mesa junto a la propietaria, es un restaurante que sin duda volvería una y mil veces, buen precio, excelente comida, y atención perfecta.
Local con personalidad, al igual que su cocina que no se limita a los típicos platos sino que innova y les da su toque personal. El servicio atento y profesional. Hemos pedido de entrante una burrada con gambas al ajillo, y de segundo un canelón de rabo de toro, y albóndigas con caponata. Vamos con cada uno de ellos por separado. La burrata con gambas (4) al ajillo, estaba muy buena, la salsa que acompaña a las gambas que no es aceite le da un toque a la burrata realmente novedoso y rico. El canelón de rabo de toro estaba rico, a mi gusto algo demasiado potente la salsa del guiso de carne, pero es lo que le da el toque al canelón para darle vida. Las albóndigas con caponata (platos italiano parecido al pisto pero distinto, con berenjena, aceitunas...) me ha gustado bastante. La carne me recordaba un plato francés, la raclette, con un sabor que no gusta a todo el mundo pero a mí me ha parecido muy rico, y mbien acompañado con la caponata. De postre nos pedimos una mousse de tiramisú. Aquí siento no coincidir con el cocinero, la falta de amareto desmerecia el postre. La mousse estaba muy buena, pero el bizcocho y el café sin amareto a mi gusto deslucian el postre. Resumiendo, deseando volver a probar más platos de restaurante, unmuy buen descubrimiento en la zona.
La comida muy buena y casera, el sitio muy bonito también!
Estuvimos comiendo 4 personas y nos atendieron perfectamente. La comida estaba rica y tenía una selección de platos para vegetarianos. No tuvimos que reservar y es una de las cosas que casi hemos perdido, tuvimos suerte.
Restaurante coquero donde destaca la calidad de la comida y el servicio!!. Los precios son muy correctos!!. La atención esmerada y profesional, es una estupenda elección para ir tanto con tu pareja, amigos o la familia. Estoy segura que no defraudará!!
Fuimos ayer a cenar y el trato y el servicio han sido excelentes. Veníamos por recomendación y sin duda lo recomendaremos y volveremos. Los platos que hemos pedido estaban a la temperatura adecuada, la presentación era muy buena y el tiempo entre platos el justo. El personal, encantador. Un 10!
Llevábamos tiempo deseando probar en este restaurante y después de hoy volveremos. Los platos que hemos comido de 10. Además reseñar que tiene una carta de vinos muy buena y variada, no limitándose a Riojas y Riberas, lo que es de agradecer. Y la atención no puede ser mejor.
Buena atención, ambiente y comida. Probamos las croquetas de boletus con cebolla caramelizada, cordero con patatas y chuleta de milanesa. Lo mejor para mi gusto la milanesa.
Pasamos vimos el restaurante, y muy bien la comida estupenda y la dueña muy amable y atenta. No dudamos cuando volvamos a Madrid ir otra vez
Mi pareja y yo estábamos por Madrid de fin de semana y queríamos un buen restaurante con una buena comida. Hemos visto este grandioso restaurante y decidimos probar. Su primera impresión es que sin reserva pudimos comer, ya que era un poco tarde. Su propietaria quien se encontraba nos dio un excelente recibimiento, muy amable y atenta, debo decir que sus platillos son muy ricos y muy ambientados a la comida casera con su imagen gourmet, los meseros muy amables siempre al pendiente de nuestra mesa junto a la propietaria, es un restaurante que sin duda volvería una y mil veces, buen precio, excelente comida, y atención perfecta.
Local con personalidad, al igual que su cocina que no se limita a los típicos platos sino que innova y les da su toque personal. El servicio atento y profesional. Hemos pedido de entrante una burrada con gambas al ajillo, y de segundo un canelón de rabo de toro, y albóndigas con caponata. Vamos con cada uno de ellos por separado. La burrata con gambas (4) al ajillo, estaba muy buena, la salsa que acompaña a las gambas que no es aceite le da un toque a la burrata realmente novedoso y rico. El canelón de rabo de toro estaba rico, a mi gusto algo demasiado potente la salsa del guiso de carne, pero es lo que le da el toque al canelón para darle vida. Las albóndigas con caponata (platos italiano parecido al pisto pero distinto, con berenjena, aceitunas...) me ha gustado bastante. La carne me recordaba un plato francés, la raclette, con un sabor que no gusta a todo el mundo pero a mí me ha parecido muy rico, y mbien acompañado con la caponata. De postre nos pedimos una mousse de tiramisú. Aquí siento no coincidir con el cocinero, la falta de amareto desmerecia el postre. La mousse estaba muy buena, pero el bizcocho y el café sin amareto a mi gusto deslucian el postre. Resumiendo, deseando volver a probar más platos de restaurante, unmuy buen descubrimiento en la zona.
La comida muy buena y casera, el sitio muy bonito también!
Estuvimos comiendo 4 personas y nos atendieron perfectamente. La comida estaba rica y tenía una selección de platos para vegetarianos. No tuvimos que reservar y es una de las cosas que casi hemos perdido, tuvimos suerte.
Restaurante coquero donde destaca la calidad de la comida y el servicio!!. Los precios son muy correctos!!. La atención esmerada y profesional, es una estupenda elección para ir tanto con tu pareja, amigos o la familia. Estoy segura que no defraudará!!
Fuimos ayer a cenar y el trato y el servicio han sido excelentes. Veníamos por recomendación y sin duda lo recomendaremos y volveremos. Los platos que hemos pedido estaban a la temperatura adecuada, la presentación era muy buena y el tiempo entre platos el justo. El personal, encantador. Un 10!
Llevábamos tiempo deseando probar en este restaurante y después de hoy volveremos. Los platos que hemos comido de 10. Además reseñar que tiene una carta de vinos muy buena y variada, no limitándose a Riojas y Riberas, lo que es de agradecer. Y la atención no puede ser mejor.
Restaurante pequeño pero acogedor. Para ir tanto en pareja como en grupo de amigos o familia. Comida muy buena y servicio rápido. Descubrimiento que repetiremos sin duda!!
La experiencia ha sido todo un descubrimiento. Un sitio familiar de los que apetecen: comida casera con un montón de platos y sabores que mezclan lo tradicional con toques internacionales. El trato es de diez, siempre atentos y la relación calidad-precio es de las mejores.
Escelente lugar para cenar. Céntrico, Magnífica atención, muy buena relación calidad precio. Lo recomiendo. Volveré sin duda.
Buena atención, ambiente y comida. Probamos las croquetas de boletus con cebolla caramelizada, cordero con patatas y chuleta de milanesa. Lo mejor para mi gusto la milanesa.
Pasamos vimos el restaurante, y muy bien la comida estupenda y la dueña muy amable y atenta. No dudamos cuando volvamos a Madrid ir otra vez
Este establecimiento gastronómico se encuentra a muy poca distancia de la zona universitaria, por lo que su localización es inmejorable y resulta extremadamente fácil de localizar sin riesgo a perderse. Su propuesta culinaria se centra en la dieta mediterránea, con una selección de platos cuidadosamente elegidos para ofrecer una experiencia sabrosa y memorable. La relación entre la calidad de la comida y el precio es muy equilibrada, ya que los costos son accesibles y el sabor justifica cada euro invertido. Además, para mayor comodidad, es posible abonar tanto en efectivo como con tarjeta, lo que elimina cualquier preocupación si no se lleva dinero en metálico. Los fines de semana suele haber una afluencia notable de comensales, por lo que se recomienda hacer una reserva previa para asegurar una mesa. El ambiente del lugar es relajado y acogedor, con una decoración sencilla pero agradable que evita cualquier sensación de agobio. Es un espacio ideal para visitar en familia, ya que está adaptado para recibir a los más pequeños. Si quieres hacerte una idea de lo que te espera, sus perfiles en redes sociales muestran imágenes de sus platos que son, sin duda, capaces de despertar el apetito con solo verlas.
Han cambiado de propietaria en marzo pero los platos no han cambiado, la camarera tampoco, y todo sigue igual de rico y agradable. Decidimos cenar pronto (ahora se puede comer/cenar a cualquier hora) por evitar aglomeraciones, pero respetan distancia entre mesas y hay gel etc. Los entrantes que siempre pedimos y nunca defraudan: timbal de aguacate con chipirones, burrata con langostinos. Esa mezcla frío/calor y blando/crujiente es lo más! El caneloni de rabo de toro fantástico, y el tiramisú (mousse) igual de sabroso. Para repetir, como vamos haciendo desde hace 10 años. Quizás justo al cambiar de propietaria podrían innovar un poco y añadir platos nuevos, pero a mí no me importa la familiaridad de los platos, si sé que son ricos.
Tanto la comida y como el sitio nos gustaron mucho y los precios no eran caros. Nos sirvieron un aperitivo de mantequilla. Pedimos de entrante las croquetas (hemos probado mejores pero están bien, la cebolla no viene dentro de la croqueta, sino fuera en el plato) y los dos nos pedimos el mismo segundo planto que fue el canelón de rabo de toro, que estaba muy muy bueno la verdad. Por decir algo malo, le preguntamos a la camarera entre dos platos tanto de entrante como de segundo plato y no nos aconsejó en ninguno de los dos, así que no nos dio ningún feedback. Me quedo con las ganas de probar las carrilleras y las albóndigas de pescado.
Restaurante pequeño pero acogedor. Para ir tanto en pareja como en grupo de amigos o familia. Comida muy buena y servicio rápido. Descubrimiento que repetiremos sin duda!!
La experiencia ha sido todo un descubrimiento. Un sitio familiar de los que apetecen: comida casera con un montón de platos y sabores que mezclan lo tradicional con toques internacionales. El trato es de diez, siempre atentos y la relación calidad-precio es de las mejores.
Escelente lugar para cenar. Céntrico, Magnífica atención, muy buena relación calidad precio. Lo recomiendo. Volveré sin duda.
Este establecimiento gastronómico se encuentra a muy poca distancia de la zona universitaria, por lo que su localización es inmejorable y resulta extremadamente fácil de localizar sin riesgo a perderse. Su propuesta culinaria se centra en la dieta mediterránea, con una selección de platos cuidadosamente elegidos para ofrecer una experiencia sabrosa y memorable. La relación entre la calidad de la comida y el precio es muy equilibrada, ya que los costos son accesibles y el sabor justifica cada euro invertido. Además, para mayor comodidad, es posible abonar tanto en efectivo como con tarjeta, lo que elimina cualquier preocupación si no se lleva dinero en metálico. Los fines de semana suele haber una afluencia notable de comensales, por lo que se recomienda hacer una reserva previa para asegurar una mesa. El ambiente del lugar es relajado y acogedor, con una decoración sencilla pero agradable que evita cualquier sensación de agobio. Es un espacio ideal para visitar en familia, ya que está adaptado para recibir a los más pequeños. Si quieres hacerte una idea de lo que te espera, sus perfiles en redes sociales muestran imágenes de sus platos que son, sin duda, capaces de despertar el apetito con solo verlas.
Local bien decorado, pero desolado, cuando entramos no había nadie, buena atención y comida correcta. Relación calidad/precio tirando a caro.
Estuvimos cenando el sábado y nos encantó. La decoración, un local pequeño pero decorado con gusto, con el ladrillo visto pintado en blanco. El dueño es arquitecto/decorador de interiores, así que tiene su lógica. La cocina excelente, la brocheta de pulpo y langostino espectacular. Y de segundo lomo de merluza al horno, insuperable, y rollo de rabo de toro, delicioso. Y los postres, arroz con leche...mmmmmm y el souffle de chocolate exquisitos!! Recomendado 100%
Buena cocina con precios muy razonables. Es muy de agradecer la creatividad en los platos sin que ello signifique un incremento bestial en los precios. Esto se debe a que los ingredientes no son caros pero se les saca muy buen jugo al combinarlos en recetas de ascendencia italiana y andaluza. El trato es excelente y los postres son un lujo. Recomendación extrema para el arroz con leche, totalmente distinto al típico "arroz con leche casero" que se suele servir.
Sitio recogido. Buen servicio y muy buen trato. Tiene unos 15 primeros y segundos para elegir. La comida estaba muy buena aunque los platos me resultan escasos si eres de comer. Los postres estaban buenos. Los precios, lo normal en Madrid, un poco elevados. Tiene carta de vinos y elaboran una cerveza casera, muy rica pero cara, 4 euros. En terminos generales muy bien.
No puedo decir que comiera mal, porque lo que pedimos estaba rico, sabía bien, pero hubo varios detalles que no me gustaron nada: Con el restaurante casi vacío, se les "fue el santo al cielo" con el primer plato y tuvimos que esperar bastante, los segundos platos: canelón de rabo, muy rico de sabor pero la salsa era claramente artificial o con algún añadido. No era un fondo rico de salsa casero. Carrilleras, les faltaba un pelín de ternura y la salsa igualmente no era casera en su totalidad, entonces se te queda un regustillo desagradable. El acompañamiento era una patata al horno, bien cocinada pero se queda un poco pobre el plato. Pero ya digo, que saber, sabía rico. No tomamos postre porque el lugar tampoco me pareció muy acogedor, por tanto preferimos cambiar de sitio. Tienen una carta de vinos interesante. Tengo que decir que la camarera fue amabilísima y nos atendió genial. La dueña, la mujer rubia que tanto sale en las reseñas, nos felicitó por nuestro aniversario al salir -lo dije yo al reservar para poder tener una comida especial- pero sí que estaba muy pendiente de todas las mesas, pero en plan vigilante :) Total, que no se come mal, el precio es correcto, pero no volveré.
Todo lo que comimos estaba muy bueno: rissotto, bacalao, alcachofas y las croquetas, muy bien cocinado. De postre pedimos una pavlova que estaba riquísima. El servicio impecable y los precios equilibrados con la calidad.
El Cocinillas es si no mi restaurante boutique favorito, sí el que más recomiendo por su excelente equilibrio calidad-precio. Ofrece un limitado pero muy suculento menú de entrantes y segundos de una calidad excepcional y muy muy sabrosos. La carta de vinos y los postres son también excelente. El local es pequeño, por lo que conviene reservar, pero tiene un encanto especial de decadencia poco estudiada (aunque en realidad sea lo contrario). El servicio es muy atento.
¡Espectacular! Un lugar estupendo para pasar un rato muy agradable. El servicio muy atento y amable, la comida estaba increiblemente buena, me han gustado mucho las combinaciones de los platos, sin duda, volveré, he pasado una cena estupenda con mi familia.
Llevaba bastante tiempo deseando ir a este restaurante, pero cada vez que llamaba para ir en fin de semana siempre estaba lleno en los dos turnos que ofrecen. Así que decidimos reservar con algo de antelación y nos plantamos allí un viernes noche. El restaurante es pequeño y tiene un aforo muy reducido. Una decoración sencilla y un trato bastante agradable hacen de este sitio un lugar muy acogedor. Su carta aunque no es muy extensa ofrece unos deliciosos platos variados. Relación calidad-precio excelente. Para volver !!!!
No muy grande restaurante, decorado con gusto y armonía. De estilo afrancesado, se respira tranquilidad y buen clima. Presenta platos ciertamente pensados para ofrecer algo diferente y poder enfrentarse con tranquilidad a la nueva y abundante competencia por la zona. Platos bien presentados, de calidad en sus ingredientes y acompañados de una muy correcta y simpática explicación por parte de sus responsables. Para una cena muy agradable. Volveré.
Sitio agradable, buen trato, comida rica y precio correcto.
En pleno centro del barrio de Malasaña y sin embargo es un sitio muy tranquilo. Manteles de tela, te cambian platos y cubiertos entre platos. El personal es muy atento y eficaz. Detalles de calidad que se ven muy poco hoy en día. La carta tenía platos originales y de sabor bien. De cantidad un pelín justos. Volvería para seguir probando más cosas.
Muy buen sitio para comer. De primero pedimos una rodaja de queso de cabra con hojas de espinacas y calabaza hervida, todo ello con mermelada de fresa. Una combinación super rica y muy equilibrado, y eso que el queso de cabra tiene mucho sabor. De segundo cogimos un canelón de rabo de toro muy rico, con la carne deshilachada y nada graso. Nos pusieron un vasito gazpacho con la bebida. El trato muy muy amable. Total más bebidas 40€. Lo único que la ración se me quedo un pelín corta. Pero es sitio recomendable.
Sabores de siempre con un toque sofisticado. Bistrot agradable; muy concurrido, mejor ir entre semana que durante el fin de semana porque se pone a tope. Trabajan con la fórmula de turnos: 21:00 y 23;00. Los entrantes los trajeron muy rápidos (en exceso) y para el principal la espera se prolongó más de la cuenta. Buena atención pero le falta una vueltecita más. Cuando está lleno es quizás demasiado ruidoso.
Restaurante que te hace sentir como si estuvieras en casa de tus padres comiendo. La comida está bastante rica aunque le falta, por ser un restaurante, algo de presentacion y cuidado. El servicio es correcto. Se agradecerian más opciones de vino por copa. En cualquier caso una buena opción poco común en esta zona de Madrid y alejada de las cada vez más omnipresentes franquicias.
Buen servicio. Carta corta pero suficiente. Carta de vinos amplia. Local pequeño y tranquilo. Precio acorde a la zona. Camareros 10. Sublime el Bacalao con manitas.
Una experiencia bastante grata, la comida estuvo fenomenal al igual que el vino. Presentan cartas en distintos idiomas, sin embargo, son un poco intensos con la atención. Tip extra: si quieres comer, solo ve un jueves, literalmente, no va nadie
Local con buena ubicación y moderno. Precio acorde a la zona. La camarera y la jefa de sala de 10. Muy amables y atentas. Comenzamos con el timbal de aguacate, sin duda lo mejor de la cena junto al canelón de rabo de toro. La burrata con gambas al ajillo y los huevos rotos, notable alto. Las croquetas de boletus están buenas pero son fuertes para la cena. Las berenjenas con miel no me han parecido nada del otro mundo. De postre, el soufflé, cojonudo. El strudel no me ha llamado la atención. Un pormenor, 10 euros de pan sin preguntar si lo quieres. Esto sucede en el 95% de los restaurantes. Hay que cuidar este tipo de detalles.
Un lugar para probar toda la carta. El personal educado y profesional y en cuanto a la comida: la cazuela de provolone, exquisita, pasta con ossobuco bien (carne bien guisada, pero en esta ocasión pasada de sal), risotto rico y de postre un espectacular soufflé de chocolate. Un local agradable en el que hablan varios idiomas y la comida es casera. ¡Repetiremos!
Restaurante que te hace sentir como si estuvieras en casa de tus padres comiendo. La comida está bastante rica aunque le falta, por ser un restaurante, algo de presentacion y cuidado. El servicio es correcto. Se agradecerian más opciones de vino por copa. En cualquier caso una buena opción poco común en esta zona de Madrid y alejada de las cada vez más omnipresentes franquicias.
Buen servicio. Carta corta pero suficiente. Carta de vinos amplia. Local pequeño y tranquilo. Precio acorde a la zona. Camareros 10. Sublime el Bacalao con manitas.
Una experiencia bastante grata, la comida estuvo fenomenal al igual que el vino. Presentan cartas en distintos idiomas, sin embargo, son un poco intensos con la atención. Tip extra: si quieres comer, solo ve un jueves, literalmente, no va nadie
Local con buena ubicación y moderno. Precio acorde a la zona. La camarera y la jefa de sala de 10. Muy amables y atentas. Comenzamos con el timbal de aguacate, sin duda lo mejor de la cena junto al canelón de rabo de toro. La burrata con gambas al ajillo y los huevos rotos, notable alto. Las croquetas de boletus están buenas pero son fuertes para la cena. Las berenjenas con miel no me han parecido nada del otro mundo. De postre, el soufflé, cojonudo. El strudel no me ha llamado la atención. Un pormenor, 10 euros de pan sin preguntar si lo quieres. Esto sucede en el 95% de los restaurantes. Hay que cuidar este tipo de detalles.
Un lugar para probar toda la carta. El personal educado y profesional y en cuanto a la comida: la cazuela de provolone, exquisita, pasta con ossobuco bien (carne bien guisada, pero en esta ocasión pasada de sal), risotto rico y de postre un espectacular soufflé de chocolate. Un local agradable en el que hablan varios idiomas y la comida es casera. ¡Repetiremos!
La comida exquisita, el ambiente y la atención estupendos. Solo dos apuntes, si la reserva es a las 23h, no se puede intentar cerrar a las 24, apagando poco a poco las luces para dar a entender que ya hay que ir terminando. Y otra cosa, en una ciudad tan castiza como esta, donde el aperitivo es algo culturalmente establecido, no se puede cobrar una tapa, pero si se va a cobrar, al menos deberían deja elegirla.
Muy agradable, con buenos platos, excelente para ir unos amigos y compartir diferentes variedades, raciones etc. Buen vino y buen trato. Está algo lleno aunque no agobiante. Buena calidad precio por lo que merece la pena conocerlo. Problema de aparcamiento por la zona. Buenas las albóndigas y correcto el postre si pides tarta tatin. Es más para ir con amigos que para ir con la pareja, en mi opinión.
Muy rico y los camareros muy amables. El postre de dulce de leche estaba buenísimo, y los canelones con foie también. Las recomendaciones de vino muy bien relación calidad precio, y las copas bien servidas y 9 euros cada una
El local está bien y la comida buena. La cerveza Alhambra de barril no nos ha gustado, pero no había ninguna otra marca para elegir. Además éramos tres personas y nos han puesto en una mesa de dos. Las mesas contiguas estaban demasiado pegadas. No teniamos sitio para dejar los abrigos ni los bolsos. Hemos pedido cuatro raciones para compartir y una sola ración y nuestros platos, no cabían en la mesa. Y a todo esto había mesas más grandes vacías que no se han ocupado en ningún momento. No se puede intentar aprovechar tanto el espacio porque al final el cliente está incómodo.
Llegamos al local, donde solo había 2 mesas ocupadas, lo que nos generó desconfianza, hacía frío, se lo dijimos a la camarera y nos dijo que estaba puesta la calefacción,pero tuvimos que comer con los abrigos. Solo había cerveza Alhambra,no ponen ninguna tapa cuando pides las consumiciones y no llega la comida ( si en otra mesa), la comida estaba buena, pero no la disfrutamos en ese ambiente gélido y desapacible, ello nos llevó a irnos sin tomar postre ni café e ir a otro sitio más acogedor.
La viva expresión de ni fu, ni fa. La comida pretende ser algo a lo que no llega, debido principalmente al producto. Tienen una carta para los platos fuera de carta, lo que ya te dice que son siempre los mismos. Además que son tres, apréndetelos y me los cantas al menos. Todo parecido en sabor y texturas, no te llega a decir nada ningún plato, no te sorprende nada. Es como comer de menú del día. No volveré y lo peor es que tampoco lo recordaré, quizá cuando compre en el carrefour de enfrente.
El sitio es pequeño pero agradable. La comida es un quiero y no puedo: si nunca has salido a comer por ahí, tal vez te guste, pero si tienes algo de experiencia culinaria no cumplirá tus exigencias, por mínimas q sean. No volveré ni te recomiendo que vayas teniendo el mercado de Fuencarral al lado, q es guiri y caro, pero el producto es bueno. Si aun así decides darle una oportunidad, evita las "albóndigas caseras". Van entrecomilladas por algo.
No ha sido agradable cenar con una señora rubia vigilando continuamente si te levantabas de la mesa para, en lugar de, con una sonrisa recordarte que se te ha olvidado la mascarilla, te mirase como un guardia civil cuando te saltas un semáforo. Las raciones escasas y el aperitivo una bola de mantequilla sin sabor ninguno. Añado que por el servicio de pan de 5 personas nos cobraron cerca de 9 €
Pésimo. Muy caro para la relación calidad/precio. La atención desde la llegada muy mejorable, nos recibió una señora rubia que intuyo es la propietaria o responsable, que constantemente estaba a la defensiva, vigilando e increpando a los comensales. Sólo 1 camarera para atender en todo el local. La comida llegaba fría a la mesa, raciones muy escasas y de calidad baja. A la hora de efectuar el pago, esta señora rubia, ni siquiera hizo bien las cuentas, quería cobrar de más y hasta levantó la voz... y eso que éramos un grupo que abonamos 1100€ por la cena. Hoy somos más de 8 personas con problemas intestinales. No se lo recomendaría a nadie.
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