Restaurante la Buena Vida
Mediterranean · Madrid
Sobre Restaurante la Buena Vida
Restaurante la Buena Vida is a Mediterranean restaurant located in Madrid, Madrid. Rated 4.4 out of 5 by guests. Known for: Great coffee, Great wine list. Popular for lunch, dinner, solo dining. The menu features coffee, vegetarian options. Offers dine-in. Cozy, quiet, romantic, trendy atmosphere.
O que dizem os clientes de Restaurante la Buena Vida
Restaurante La Buena Vida ofrece cocina mediterránea de mercado con productos de alta calidad. Destacan sus platos de temporada y la atención al detalle. Algunos clientes mencionan problemas con el servicio y los tiempos de espera, pero la mayoría elogia la comida y el ambiente acogedor.
Pratos populares
Ideal para
Tip: Ideal para una ocasión especial o para disfrutar de la gastronomía de temporada. Pregunta por los platos fuera de carta, ya que suelen ofrecer productos frescos y únicos.
Services
O que ver nas proximidades
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Explore os arredores de Restaurante la Buena Vida
Restaurante la Buena Vida está localizado em Madrid, rodeado de locais de interesse cultural e histórico. Aqui estão alguns dos pontos mais notáveis nas proximidades.
Património Histórico
- Palacio del marqués de Camarasa (A 135m) — Palacio del siglo XIX con orígenes en el siglo XVI bien de interés cultural
- Convento de las Salesas Reales (A 141m) — conjunto de edificios en Madrid bien de interés cultural
Outros Locais de Interesse
- Viviendas para D. Francisco Lamarca (A 116m) — edificio de viviendas de Madrid
- Sala de Lectura del Cuartel General del Ejército (A 123m) — biblioteca en España
- Edificio en calle del Barquillo, 28 (A 130m) — edificio en Madrid
- Palacio del duque de Frías (A 135m) — Residencia nobiliaria del siglo XVIII en Madrid
- Biblioteca del Consejo General del Poder Judicial (A 156m) — biblioteca en España
- Palacio de la Duquesa de Medina de las Torres (A 159m) — edificio en Madrid, España
- Edificio Banco Pastor (A 162m) — edificio en Madrid
- Palacio del Duque de Elduayen (A 164m) — edificio en Madrid
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Perguntas frequentes sobre Restaurante la Buena Vida
Avaliações de Restaurante la Buena Vida Madrid
Que rico esta todo. Cocina con mucho mimo. Hay que dejarse guiar al pedir vino, conoces nuevos vinos y siempre sera una buena sorpresa. Muy muy buena atencion.
Carlos y Elisa son un tándem perfecto, Carlos deja su amor por los platos bien hechos en todos y cada uno de los sabores y texturas que se perciben en su cocina. Elisa te guiará perfectamente para que elijas de entre su magnífica bodega un vino que te acompañe en el disfrute que es La Buena Vida.
lugar excepcional sin frivolidades. la raya es única, las habitas, kokotxas, chipirones, huevo poche, postres. ..etc de mis lugares preferidos en Madrid, mucho mejor que lugares de moda con menos fundamento. y los dueños son un encanto. en cuantos lugares se vienen a hablar con el cliente? escasos.
Restaurante para comer muy bien en Madrid productos de temporada y trato muy amable. De mis favoritos de madrid. El precio es algo alto según lo que pidas (60-80€) pero el producto es muy bueno y lo vale.
Restaurante acogedor con platos con productos de muy buena calidad. El rodaballo simple pero exquisito y la tarta de queso de las mejores que he probado. Precios acordes a la calidad del producto.
Ya he ido varias veces con distintos amigos y siempre he comido muy bien. Es pequeño, acogedor, la atención muy buena. Los platos elaborados y originales.
Es, como siempre, un sitio espectacular para comer. La cocina de Carlos un lujo y el servicio dirigido por Elisa, un lujo. Da gusto repetir.
Excelente producto muy bien cocinado. Servicio muy profesional y atento. Ambiente agradable. Muy buena relación calidad-precio. Muy recomendable. Cumplimiento riguroso de las medidas COVID-19.
Una carta breve para no perderse y de gran calidad. Excelente ejecución. Importante, el chef pregunta a sus Clientes cómo mejorar. No es habitual.
Impresionante cocina estacional. Todo buenísimo. Además, escuchábamos a las otras mesas alabar la comida también. Merece la pena volver.
Es un sitio muy especial. No esta masificafo, el trato exquisito. Recuerdo que los mejillones con la salsa que ofrecian y carne exquisito. Muy recomendable. Vinos ricos, se salen de los habituales.
Cocina de producto y temporada, sin trampa ni cartón. Excelente carta de vinos. Servicio amable y atento.
Sin duda lo mejor de la noche fue el chef. Una comida espectacular, cuidada y buenísima materia prima. El chef es humilde y con un toque en la.cocina perfecto.
Una maravilla! Exquisito todo!! De los mejores restaurantes en los que hemos comido!! El ambiente, la atención… Todo perfecto. Volveremos!!
Gran experiencia. Producto excelente. Comimos guisantes de lágrima de llorar, raya estupenda y erizo que nos encantó. Muy buena carta de vinos con referencias no habituales. Trato amable y el cocinero encantador. Restaurante sin pretensiones, pequeño y sencillo.
La buena vida es un obligatorio de Madrid por los siguientes motivos. 1.Ambiente íntimo y acogedor, donde cada detalle está medido a la perfección 2. Sencillas elaboraciones perfectamente ejecutadas mediante un increible respeto por el producto de temporada 3. Carta de vino repleta de referencias, tanto nacionales como internacionales 4. Equipo con una gran calidad humana en el que priman la humildad, la cercanía y los valores
Una carta sin demasiados platos pero con variedad y propuestas de temporada. El local no es muy grande, con pocas mesas, pero es espacioso y denota un especial cuidado por la atención. La comida y bebida como tal es espectacular, ingredientes de primera con una preparación y presentación de lujo. Es un restaurante digno de cualquier celebración personal o de negocios. En resumen, pasión por la cocina y excelencia en el servicio. Un 10.
Espectacular! Las alcachofas con callos de bacalao absolutamente memorables. Todo muy muy bueno. Lugar tranquilo, agradable y sin pretensiones decorativas. Buen servicio, buenos vinos, buenísima tarta de queso! En fin para volver y volver
Comida de amigas. Excelente todo lo que pedimos. Comida de muy buena calidad y servicio impecable a pesar que estaba lleno. Yael el camarero súper atento. Recomendable
Es siempre un lujo volver a La Buena Vida. El buen trato, la buena atmósfera y sobre todo los platos de temporada. Mi restaurante favorito en Madrid! Después de volver el pasado sábado (29 de nov 2022) me vuelvo a repetir.....que maravilla! Gracias por el trato y por la maravillosa cena!
Buen producto de temporada ( probamos setas) en una carta no larga pero muy bien elaborada y excelente asesorada por la jefa de sala , amplia carta vinos y hay posibilidad vino por copas ...permiten perritos educados
Cena maravillosa con producto de máxima calidad. El chef tiene un fuera de carta espectacular. Un lujazo para repetir y recomendar.
Es el perfecto restaurante para una cena romántica y tranquila. Tiene muy pocas mesas y el local es silencioso, cálido y acogedor. Iluminación tenue, suelos de madera y han mantenido las columnas de hierro históricas. La mejor mesa es la que da a la ventana. En cuanto a la comida es extraordinaria. Delicioso todo. Mediterránea con un toque creativo. Tienen también platos de temporada. En otoño e invierno hay que probar las setas. En verano el gazpacho con carabinero. En la carta, el steak tartar o la raya a la mantequilla. Postres, la tarta de queso o la tatin. La carta de vinos es extensa y de agradecer que tengan vinos de Tenerife. El personal y la dueña siempre aconsejan bien y son muy amables y discretos. Imprescindible reservar.
Una carta algo corta que compensan con algunos platos fuera de carta, la calidad es muy muy alta! Gran cocina! Los postres no los hemos probado, la próxima vez !
Celebracion de cumpleaños, todo perfecto. Tenia ganas de ir porque me lo habian comentado hacia tiempo. Cierto que los tiempos de servicio son más largos de lo habitual, pero allí se va a disfrutar de la comida y de la conversación, por tanto, nada que objetar al respecto. Fui con mi mujer, ella no bebe pero yo tome vino y me ofrecieron lo que tenían por copas, perfecto porque, además, me abrieron la botella. Personal muy amable y la comida con toques imaginativos y buena.
Podría decir que ha sido el mejor restaurante de Madrid donde he comido. Pidas lo que pidas, te aseguras que comes producto de alta calidad. En mi caso pedimos,para compartir, unas alcachofas con bacalao (exquisitas), hojaldre con berenjena y anchoa del cantábrico (brutal). De plato principal; lubina salvaje (la mejor que he probado nunca). De postre un tatín de manzana, de 10. Creo que no siempre tienen la misma carta porque van variando según temporada. Si buscas cocina de alta calidad, es tu sitio.
Restaurante agradable y acogedor. La comida muy elaborada, variada y de una calidad excelente. En los platos fuera de carta te informan del precio, un detalle a agradecer. El cocinero pasa por las mesas preguntando qué te ha parecido la comida y que le comentes tu opinión. Nos gustó mucho. Es muy buen restaurante y a recomendar.
Una sala pequeña y una carta muy breve, salvo la de vinos, que es amplia e interesante con orígenes de todo el mundo y protagonismo de vinos españoles y franceses. Tras escuchar los platos fuera de carta, pedimos con buen asesoramiento. Un diez a las patatas a la importancia con congrio, de sabor y textura increíble. El resto, a un nivel muy alto, con producto de mucha calidad. Tomé hasta el último fragmento de mi bonito escabechado, porque estaba bueno y me encanta esta preparación. Para gustos los colores, pero me pareció que llevaba algo de pimentón, que creo no le pegaba, y eché de menos un pelín más de acidez. Globalmente, me gustó mucho y pienso volver.
El sitio es súper agradable. La comida con materia prima de primera calidad. Elaboraciones muy cuidadas. Las habitas de Guetaria con butifarra (fuera de carta), espectaculares.
Sitio difícil de encontrar si no lo vas buscando, pero seguramente es lo mejor para poder disfrutar de un entorno acogedor con muy pocas mesas disponibles. Es uno de los mejores referentes de cómo elaborar una materia prima de temporada y gran calidad y combinarla para dar lo mejor de sí. Carta corta, que no escasa, y siempre acompañada de las sugerencias del día. Lo ideal para dejarse aconsejar por ese trato personal con el que se desarrolla toda la estancia. La comida, inmejorable. Tratada con mimo y bien presentada. Por poner algún ejemplo, pude degustar las patatas a la importancia con congrio, las alcachofas con callos de bacalao o los níscalos con patata y butifarra. Para llorar por lo bien que combinan todos los ingredientes, junto a ese pan de masa madre de verdad. La carta de vinos, extensa pero lo suficientemente seleccionada para tener referentes nacionales e internacionales de buen nivel a precios ajustados. Volveremos seguro.
Todo un gusto de sitio y de atención. Producto muy cuidado. Carta reducida, lo cual se agradece y te asegura calidad. Pan riquísimo. Estaba todo muy bueno. Agradecemos que el cocinero (y también dueño) saliera para preguntarnos qué tal había estado la comida.
Restaurante francamente muy recomendable, producto de calidad y una carta de vinos muy bien pensada, con referencias muy interesantes y no habituales. El personal de sala muy agradable y pendiente en todo momento. Nos recomendaron un vino que fue un hallazgo y nos indicaron los platos que podía considerar una persona del grupo con intolerancias. Experiencia a repetir
Espectacular género. Acogedor. Nada de ruidos ni gente agolpada. Si quieres comer de 10 en Madrid y no pagar de 23 por nuevo es recomendable. Lo bueno se paga pero en precio. Voy siempre que puedo y a quienes He llevado han repetido todos.
Fuimos a cenar en familia —mi mujer, nuestra hija y yo— y salimos plenamente maravillados. Este restaurante es un sitio para repetir: una cocina tratada con mimo, respeto absoluto por el producto y una elaboración que combina sencillez y técnica a partes iguales. El local es pequeño y algo estrecho, con un encanto que recuerda a un bistró francés. Sin embargo, en cuanto llegan los platos, toda distracción desaparece. La espera entre servicios fue algo prolongada, pero totalmente comprensible y justificada por el nivel de precisión y cuidado que se aprecia en cada elaboración. Comenzamos compartiendo páralos tres unas alcachofas con bacalao, un plato equilibrado y lleno de sabor, hojaldre con berenjena asada y anchoa una delicia!!, después mi mujer y mi hija compartieron calamar en su tinta y lomo de lubina, ambos cocinados con absoluta delicadeza y gran acierto en los puntos. Yo opté por la raya a la mantequilla, una auténtica delicia por su textura y el sabor sutil de la salsa. Una experiencia gastronómica sobresaliente por su autenticidad, respeto al producto y ese toque artesanal que convierte cada bocado en un disfrute.
Situado en una céntrica calle de Madrid, local pequeño con pocas mesas y espacio suficiente entre las mismas. Montaje de mesa con impecable manteleria blanca, preciosa vajilla y muy buenas copas. Personal amable, eficiente, profesional, perfecto conocedor de lo que se cuece en la cocina. La cocina del chef Carlos Torres está basada en productos de primera calidad elaborados con salsas y puntos de cocción perfectos, en esta comida nada sobra.......delicioso.... Carta de vinos completa con muchas referencias y cuenta con el certero asesoramiento de Elisa. En resumen un restaurante de producto imprescindible en Madrid
Excelente restaurante, comida sabrosa (platos pequeños pero intensos, ¡un diez!), interesante carta de vinos (muchas referencias francesas). El sitio es bastante pequeño, nos asustó al principio la mesa que nos dieron, pero al final todo salió bien y lo pasamos pipa. La anfitriona sabe de verdad como administrar un restaurante y te puede aconsejar muy bien para hacer exitoso el maridaje para la comida que eliges. Las camareras sin embargo, se ven un poquito perdidas y les falta la profesionalidad requerida en un restaurante elegante, pero son jóvenes y tienen tiempo para aprender. La decoración del local es sencilla y te permite concentrarte en tu plato, la iluminación no molesta.
Parada obligatoria para disfrutar de la gastronomía otoñal, con acento en la cinegética y la micología. Pudimos probar por fin Grouse después de mucho tiempo acudiendo a comer caza a distintos restaurantes, tuvieron el detalle de guardarnos una, lo cual les agradecimos enormemente. Liebre, Grouse y níscalos fuera de carta excelentes, volveremos para descubrir el resto de la carta
Buena cocina, excelente producto de mercado. Trato muy agradable. Que pena que no le hiciera fotos a la raya que degustè con mantequilla negra! Una cocina maravillosa con gran sabor y un gran respeto al producto de gran calidad que sirven. Decoración muy simple pero acogedora! Y en sala trato bien cuidado e informal. Espero poder volver muy pronto!
Sitio muy acogedor, junto a plaza de las Salesas, cocina de mercado con producto de primera calidad... Tartar de solomillo de ternera, chipirones frescos, sopa de pescado, inmejorable todo, y una tarta de queso al horno de entre las mejores de España... muy buena atención y la carta de vinos muy interesante... siempre es u placer volver.
Una estupenda materia prima con un tratamiento muy delicado y bien equilibrado. Tiene platos muy originales y el resultado es maravilloso. El local es muy bonito y acogedor con una iluminación perfecta en la mesa. El servicio es muy amable y con una responsable de sala con mucha experiencia y buen oficio. Un sitio especial y para recomendar sin duda alguna
10 sobre 10. Restaurante muy íntimo y romántico de cocina de mercado de alto nivel. Nos encantaron todos los platos, incluyendo las sugerencias del chef. El servicio es muy profesional. Un detalle que nos encantó fue que el chef se acercara a la mesa a preguntar por nuestra experiencia. Sin duda lo recomendaría a cualquiera para una ocasión especial. Volveremos!
La buena vida transmite pasión por el producto y por la cocina pausada sin prisas. Como siempre sus "fuera-de-carta" ofrecen el producto de temporada (níscalos en guiso con butifarra) y unas pochas fantásticas. Del resto todo dieces: pato, besugo y la mejor raya a la mantequilla negra de Madrid. Bebimos con sed siguiendo las directrices de Elisa (cosas elegantes como ella).
Nos encantó el restaurante. 100% recomendable. La carta es breve pero tienen muchas sugerencias fuera de carta y te dicen los precios. Los platos muy buenos, se nota que manejan una materia prima excelente. El mejor lenguado que hemos tomado, guisantes de lágrima espectaculares y una carta de vinos muy buena. Tiene muchas cosas difíciles de encontrar y a unos precios sensatos. El servicio muy educado y bueno. Volveremos.
Parada obligatoria para disfrutar de la gastronomía otoñal, con acento en la cinegética y la micología. Pudimos probar por fin Grouse después de mucho tiempo acudiendo a comer caza a distintos restaurantes, tuvieron el detalle de guardarnos una, lo cual les agradecimos enormemente. Liebre, Grouse y níscalos fuera de carta excelentes, volveremos para descubrir el resto de la carta
Todas las veces que ido he tenido la sensación de estar en unos de esos sitios privilegiados y exclusivos de Madrid donde poder disfrutar de la comida y un producto máxima calidad, a la par que te relajas en un ambiente romántico, clandestino y elegante.
Buena elección si quieres cenar bien en el centro de Madrid. El sitio no es nada barato, pero para alguna ocasión especial está muy bien. Recomiendo patatas a la importancia con bacalao y colmenillas a la crema.
Buena cocina, excelente producto de mercado. Trato muy agradable. Que pena que no le hiciera fotos a la raya que degustè con mantequilla negra! Una cocina maravillosa con gran sabor y un gran respeto al producto de gran calidad que sirven. Decoración muy simple pero acogedora! Y en sala trato bien cuidado e informal. Espero poder volver muy pronto!
En restaurante La Buena Vida es imposible equivocarse. Si un plato llega a la mesa es que es excepcional. Mi favorito en Madrid!
Sitio muy acogedor, junto a plaza de las Salesas, cocina de mercado con producto de primera calidad... Tartar de solomillo de ternera, chipirones frescos, sopa de pescado, inmejorable todo, y una tarta de queso al horno de entre las mejores de España... muy buena atención y la carta de vinos muy interesante... siempre es u placer volver.
Un sitio tranquilo, buena acústica y buen servicio. Muy delicado, todos los platos deliciosos, varias opciones fuera de carta. Las alcachofas riquísimas y los postres de 10.
10 sobre 10. Restaurante muy íntimo y romántico de cocina de mercado de alto nivel. Nos encantaron todos los platos, incluyendo las sugerencias del chef. El servicio es muy profesional. Un detalle que nos encantó fue que el chef se acercara a la mesa a preguntar por nuestra experiencia. Sin duda lo recomendaría a cualquiera para una ocasión especial. Volveremos!
Comida excepcional. Un restaurante muy recomendable, con los dueños muy atentos y al cual desde luego volveré para probar los demás platos tomamos las sardina, setas y de pescado la Raya. Buenísimo y ojo que tarta de queso. 👏👏
La buena vida transmite pasión por el producto y por la cocina pausada sin prisas. Como siempre sus "fuera-de-carta" ofrecen el producto de temporada (níscalos en guiso con butifarra) y unas pochas fantásticas. Del resto todo dieces: pato, besugo y la mejor raya a la mantequilla negra de Madrid. Bebimos con sed siguiendo las directrices de Elisa (cosas elegantes como ella).
Situado en una céntrica calle de Madrid, local pequeño con pocas mesas y espacio suficiente entre las mismas. Montaje de mesa con impecable manteleria blanca, preciosa vajilla y muy buenas copas. Personal amable, eficiente, profesional, perfecto conocedor de lo que se cuece en la cocina. La cocina del chef Carlos Torres está basada en productos de primera calidad elaborados con salsas y puntos de cocción perfectos, en esta comida nada sobra.......delicioso.... Carta de vinos completa con muchas referencias y cuenta con el certero asesoramiento de Elisa. En resumen un restaurante de producto imprescindible en Madrid
Excelente restaurante, comida sabrosa (platos pequeños pero intensos, ¡un diez!), interesante carta de vinos (muchas referencias francesas). El sitio es bastante pequeño, nos asustó al principio la mesa que nos dieron, pero al final todo salió bien y lo pasamos pipa. La anfitriona sabe de verdad como administrar un restaurante y te puede aconsejar muy bien para hacer exitoso el maridaje para la comida que eliges. Las camareras sin embargo, se ven un poquito perdidas y les falta la profesionalidad requerida en un restaurante elegante, pero son jóvenes y tienen tiempo para aprender. La decoración del local es sencilla y te permite concentrarte en tu plato, la iluminación no molesta.
Se come muy bien. Nivel gastronómico muy alto. Carta corta, pero tienen cosas fuera de carta. El local es agradable, pocas mesas, tranquilo. No es barato, pero la calidad lo merece.
Calidad inmejorable, servicio normal y local mejorable pero con encanto. La raya a la mantequilla negra de estrella michelin, junto con los guisantes lagrima con huevo poche. Responsables muy atentos pero el servicio de mesa no acompaña. Aun así un referente en Madrid
Restaurante con buena comida tradicional, destacan los guisantes y productos de temporada. Calidad de producto muy buena. Calidad de platos buena. Precio 55€/cabeza. Calidad-precio: normal...
xcelente cocina de mercado. Carta reducida, pero de calidad indiscutible en cuanto a ingredientes. Buen tratamiento en la cocina, buena presentación... increíbles sabores. Para mi el mejor plato de raya que puedes encontrar en Madrid. No es barato, pero para mi la experiencia merece totalmente la pena
Gran sitio. Servicios y trato muy buenos. El arroz con carabineros y raya cocinado de manera tradicional increible. Fuera de carta productos de temporada difíciles de encontrar. 50-60/pxp según bebidas. Un gran detalle el pan recién hecho en la casa sin sobrecoste.
Estuvo bueno, pero por las referencias que tenía lo esperaba mejor. Tal vez no acerté del todo en la elección de los platos
Buenísimo el hojaldre con anchoa y las habitas con butifarra. De segundo la lubina bien normal, y los salmonetes bien, pero mejor los primeros que los segundos. Un poco alto de precio 70€ por comensal sin postre ni vino, y el servicio regular. El sitio le falta un poco más de encanto, quizás en verano esté mejor pero en invierno hacía frío en el local y ser un poco más acogedor
Ambiente muy frío. Pedí una anchoa con hojaldre y… la anchoa estaba salada y el hojaldre blando , para 8€ que costó el “ bocadito “ no merecía la pena. La raya estaba muy rica.
Restaurante tranquilo, sin musica, techos altos, sencilla decoracion. Los platos que pedimos estaban todos muy bien elaborados, con la posibilidad de compartir. Especial mencion a las alcachofas con callo de bacalao, con sabor perfecto.
Muy bueno. Repetiremos Lo dejo en cuatro porque falta en mi opinión alegría y sonrisas del personal en un local ya de por sí algo tristón. La cocina es de muy buen nivel y la carta de vinos bien trabajada. Nos encantó lo que comimos y bebimos a todos sin excepción. La lista de sugerencias fuera de carta duplica con creces los platos de la propia carta, algo incoherente que genera confusión y bastante temor a un susto en la cuenta. Se tarda menos en imprimirlas con su precio que en cantarlas en cada mesa y seguramente más clientes se animarían a probarlas.
En mi opinión, este restaurante es una opción fantástica para los amantes de la buena comida. Su ubicación en el barrio de Justicia me parece inmejorable por lo céntrico que es. Lo que más valoro es la enorme variedad de platos que ofrecen, con una propuesta que homenajea otras cocinas españolas y que tiene una calidad excepcional. Me llevé una grata sorpresa con los precios, considerando la calidad, ya que una cena para dos ronda entre los 45 y 60 euros, y además aceptan diferentes métodos de pago. Eso sí, un consejo: si piensas ir en un horario muy concurrido, te recomiendo reservar mesa porque suele llenarse. El ambiente es sencillo pero acogedor, ideal para ir en familia, y para ver lo que te espera, su Instagram está lleno de fotos de sus platos que son una verdadera delicia.
Pequeño restaurante informal con una cocina de mercado, actual y muy bien elaborada. Cuenta con carta y una amplia selección fuera de carta, así como una muy buena carta de vinos, botellas y copas. Producto de calidad excelente y bien cocinado. Servicio mejorable, si bien fue correcto en todo momento, esta muy lejos de ser un servicio acorde al tipo de restaurante y la calidad de sus platos. Una pena porque te deja una experiencia agridulce. Relación calidad/precio mejorable en mi opinión, aunque esto siempre es relativo y hay que reconocer una alta calidad en el producto ofrecido. En resumen, un buen sitio, una buena cocina, pero con cosas que mejorar lo cual lo pone en desventaja en un lugar con tanta oferta como Madrid. No me importaría volver pero no lo buscaría. Ticket medio: 100 €/Pers.
Tenía muchas ganas de ir a probar las famosas alcachofas y no le decepcionaron. Las hacen fritas y acompañadas de callos de bacalao...impresionantes. También muy buena la talla a la mantequilla negra y las habitas. Me dejó as frío el plato de colmenillas. La tarta de queso ha entrado en mi top five. El chef muy majete y el servicio muy bien. De precio un pelin pasado ( en mi opinión) aunque no dudo de que el producto sea de primerísima calidad. Me quedo con ganas de volver a probar más platos.
Pequeño restaurante informal con una cocina de mercado, actual y muy bien elaborada. Cuenta con carta y una amplia selección fuera de carta, así como una muy buena carta de vinos, botellas y copas. Producto de calidad excelente y bien cocinado. Servicio mejorable, si bien fue correcto en todo momento, esta muy lejos de ser un servicio acorde al tipo de restaurante y la calidad de sus platos. Una pena porque te deja una experiencia agridulce. Relación calidad/precio mejorable en mi opinión, aunque esto siempre es relativo y hay que reconocer una alta calidad en el producto ofrecido. En resumen, un buen sitio, una buena cocina, pero con cosas que mejorar lo cual lo pone en desventaja en un lugar con tanta oferta como Madrid. No me importaría volver pero no lo buscaría. Ticket medio: 100 €/Pers.
Tenía muchas ganas de ir a probar las famosas alcachofas y no le decepcionaron. Las hacen fritas y acompañadas de callos de bacalao...impresionantes. También muy buena la talla a la mantequilla negra y las habitas. Me dejó as frío el plato de colmenillas. La tarta de queso ha entrado en mi top five. El chef muy majete y el servicio muy bien. De precio un pelin pasado ( en mi opinión) aunque no dudo de que el producto sea de primerísima calidad. Me quedo con ganas de volver a probar más platos.
Platos muy bien elaborados y con gusto, servicio bueno, ambiente muy agradable. Volveremos a probar mas cosas.
En mi opinión, este restaurante es una opción fantástica para los amantes de la buena comida. Su ubicación en el barrio de Justicia me parece inmejorable por lo céntrico que es. Lo que más valoro es la enorme variedad de platos que ofrecen, con una propuesta que homenajea otras cocinas españolas y que tiene una calidad excepcional. Me llevé una grata sorpresa con los precios, considerando la calidad, ya que una cena para dos ronda entre los 45 y 60 euros, y además aceptan diferentes métodos de pago. Eso sí, un consejo: si piensas ir en un horario muy concurrido, te recomiendo reservar mesa porque suele llenarse. El ambiente es sencillo pero acogedor, ideal para ir en familia, y para ver lo que te espera, su Instagram está lleno de fotos de sus platos que son una verdadera delicia.
Cocina estupenda, comimos muy bien. Servicio correcto aunque 2 de los 3 vinos que pedimos por copas no tenían. El trato de la responsable ( propietaria) nos resultó soberbio y poco empatico.
Para los precios que tienen deberían cuidar más el servicio. Y deberían dar formación a los camareros de cómo servir una mesa y cuando retirar los servicios.
Es como cocina de autor. Ofrecen los platos según mercado y eso da la posibilidad de probar cosas q menos comunes. El lugar es bonito, sin ser nada original. Y el trato de personal es correcto sin más.
El local es pequeño y recogido y la carta variada, así como la lista de platos fuera de ella. Nos sorprendió que en el gazpacho con ¿carabinero? éste se repartiera, es decir: 1 carabinero repartido en dos platos de gazpacho. El atún abundante y sabroso. La raya se salvó por el acompañamiento. Atentos en general. En conjunto, nos pareció caro.
Fuimos a cenar 3 y todos opinamos lo mismo, todo correcto pero nada espectacular. La materia prima es buena y el servicio también pero salimos a 90 por persona y por ese precio espero un homenaje. Desafortunadamente no fue así... en ese rango de precio en Madrid tienes restaurantes con estrellas Michelin y demás...
Buen producto. Pero los tiempos de espera son interminables, hora y media para empezar con los entrantes. A las 2 horas y algo llegaron los principales. Te da tiempo a tomarte 2 o 3 botellas de vino. Eso sí no quedes con nadie a tomar algo por la tarde porque no llegarás a la hora.
Los precios elevados para la calidad de los platos. Pagar 36 euros por unos huevos con trufa negra, y que la trufa no sepa a NADA, no es para tener una distinción Michelin. 60-70€ que deberian ser 40-50
Decente pero no tan bueno para volver. Servicio joven y no muy experto. Las patatas fritas y el tapanade de aceitunas negras ya muy trillados. Ruido ambiental alto y ningún esfuerzo para reducirlo. Platos numerosos y muchos que no apetecen. Los platos que probamos- judias blancas, huevos rotos con trufa y lubina fueron buenos y bien preparados, pero poco excepcional. 34Euros por la lubina es demasiado caro. el postre, un trozo de tarte tatine, es sabroso pero demasiado casero y la presentación lamentable. En fin, los 21 años que tiene este restaurante ya son suficientes si no se renueva y mejora el servicio y su oferta sustancialmente.
Decepción. Llevaba mucho tiempo con ganas de ir a probar la que dicen es la mejor raya de Madrid pero no... El restaurante es frío, tanto en decoración como en calefacción, nivel de ruido alto. Demasiados platos fuera de carta. En general es más largo el nombre del plato que lo que te sirven. Relación calidad precio elevado. Servicio justito. Que sigan cobrando por unos aperitivos que no has pedido me parece de muy mal gusto y más en un restaurante de este nivel. Por el precio de la cuenta final hay otras muchas opciones mejores. No repetiremos.
Tienen un local muy bonito pero no es el tipo de restaurante que yo me apunto en la carpeta de repetir sitio. Quiero decir que no es que no repetiría jamás porque el sitio no está mal de todo pero no me sonó la campanilla. La croqueta lo mejor. No pongo fotos porque no hice ninguna. Ah! El servicio muy bueno. Y para acabar decir que hay algo que no me hizo conectar del todo con el local.
Llevaba mucho tiempo pensando si ir o no, al final me decidí y tengo que decir que la Comida quedó totalmente deslucida por los tiempos del servicio, el servicio en sí y los postres. Me sabe mal pero tienen que mejorar mucho todo esto para ofrecer una experiencia a la altura de lo que intentan ofrecer (y de lo que se paga por ello). la tarta de manzana por 8,95 me pareció hasta irrespetuosa. Estaba bañada en nata de bote, sin más. Una cosa impresionante fue el pan, pero claro el resto tendría que acompañar.
Es la segunda vez que voy. El producto muy bueno, la verdura excelente. Pero la experiencia se ve muy deslucida por el servicio. La jefa de sala es francamente desagradable. Una persona en mi mesa ha encontrado un perdigón en el arroz de pato. Casi se rompe un diente. Lo hemos comentado con el camarero, que se lo ha dicho a ella y su respuesta ha sido "pues lo normal" y no se ha dignado ni a acercarse a decir algo. Una pena, buena comida, precio alto, experiencia mejorable.
Llevaba mucho tiempo pensando si ir o no, al final me decidí y tengo que decir que la Comida quedó totalmente deslucida por los tiempos del servicio, el servicio en sí y los postres. Me sabe mal pero tienen que mejorar mucho todo esto para ofrecer una experiencia a la altura de lo que intentan ofrecer (y de lo que se paga por ello). la tarta de manzana por 8,95 me pareció hasta irrespetuosa. Estaba bañada en nata de bote, sin más. Una cosa impresionante fue el pan, pero claro el resto tendría que acompañar.
Tienen un local muy bonito pero no es el tipo de restaurante que yo me apunto en la carpeta de repetir sitio. Quiero decir que no es que no repetiría jamás porque el sitio no está mal de todo pero no me sonó la campanilla. La croqueta lo mejor. No pongo fotos porque no hice ninguna. Ah! El servicio muy bueno. Y para acabar decir que hay algo que no me hizo conectar del todo con el local.
Decepción. Llevaba mucho tiempo con ganas de ir a probar la que dicen es la mejor raya de Madrid pero no... El restaurante es frío, tanto en decoración como en calefacción, nivel de ruido alto. Demasiados platos fuera de carta. En general es más largo el nombre del plato que lo que te sirven. Relación calidad precio elevado. Servicio justito. Que sigan cobrando por unos aperitivos que no has pedido me parece de muy mal gusto y más en un restaurante de este nivel. Por el precio de la cuenta final hay otras muchas opciones mejores. No repetiremos.
Es la segunda vez que voy. El producto muy bueno, la verdura excelente. Pero la experiencia se ve muy deslucida por el servicio. La jefa de sala es francamente desagradable. Una persona en mi mesa ha encontrado un perdigón en el arroz de pato. Casi se rompe un diente. Lo hemos comentado con el camarero, que se lo ha dicho a ella y su respuesta ha sido "pues lo normal" y no se ha dignado ni a acercarse a decir algo. Una pena, buena comida, precio alto, experiencia mejorable.
Totalmente sobrevalorado. Estoy dispuesto a pagar lo que sea por un plato si la calidad y el sabor son inolvidables, pero al ver que una minibotellita de agua que apenas llena un vaso se cobra a 3 euros ya imagino las intenciones del lugar. Después de una cuenta de 272 euros no esperes ni un chupito, de hecho, se les olvidó cobrarnos una croqueta y lo solucionaron modificando nuestra cuenta cutremente con boli (precio croqueta, 2.60 €). Con ese detalle tan feo ni siquiera te planteas dejar propina. En fin, hay muchos sitios por descubrir en Madrid con una relación calidad-precio realista. Me hicieron pruebas de steak tartar dos veces, y finalmente me acabaron sirviendo un tartar súper picante que no se correspondía con el que había elegido, ¿para qué tanta prueba? No volveré. No aparecen los precios de bebidas y postres en la mini carta. Nota: reserva previo pago del módico precio de 135 euros, confianza plena en el cliente (ironía).
La primera vez que salgo de un restaurante habiendo comido excepcionalmente pero sin ninguna intención de volver. Producto de diez bien cocinado que te tomas con la sensación de que quieren que te vayas. No esperes que la encargada (claramente el gran problema del restaurante) te cuente nada sobre un plato concreto ni que te pregunte qué te ha parecido alguno de ellos. Parece que no le importa absolutamente nada más que soltar los platos en la mesa. Con alguien medio decente en sala sería un gran restaurante (tampoco le vendría mal una mano de pintura y mesas y sillas más cómodas).
Nunca había tenido un servicio tan poco agradable en un restaurante de este nivel. Estropeó una muy buena cena en cuanto a producto y trabajo del chef, que muy amablemente salió a saludar al final. La carta, quizá algo corta. Buena ubicación y local íntimo y agradable. En fin, una pena.
Fuimos a este sitio por que según la revista "Time Out" era uno de los 100 mejores restaurantes de Madrid. A la altura de otros como el Diverxo. Ni mucho menos. Pedimos previamente si se podía meter a una persona más en una mesa de 6, aunque estuviésemos apretados, y nos cobraron 135 euros por hacerlo de fianza... Servicio lento y descuidado. Precios desorbitados por platos de calidad mediocre, unos 30/plato. Pero lo peor, es que después de traernos una factura de casi 300 euros, vengan y nos digan que faltaba sumar 1 CROQUETA y sean tan míseros de sumar 2 euros a la cuenta. Vergonzoso. Ínfulas de restaurante de prestigio que se quedan en un triste "quiero y no puedo".
Corrijo la puntuacion y el comentario (que dejo al final), despues de nuestra visita ultima. Destacaron dos cosas: el frio horrible que hacía (y no quisieron arreglar, con la excusa del Covid) y la nula carta de segundos (realmente solo 1 carne pedible en carta, y 1 más de caza fuera de ella), que nos obligó a quedarnos a medio comer, pues solo pedimos el segundo de caza: "grouse", cara y racion escasa. De primero tuvimos que contentarnos con unas croquetas (liquidas pero bastas) y rebozuelos guisados (de olvidar). ..................... Local puesto sencillo, y comida con calidad aunque si excelencias. Escelente carta de vinos: variada y con precios contenidos. Carta de comidas muy corta, pero te cantan casi otras tantas cosas fuera de ella (y te indican precios, muy importante!). En cuanto al personal: muy variado, de bien a muy apático. Respecto a la comida: de primero nos sorprendieron con unas croquetas de jamón que son de lo mejor que he comido en tiempo. Y también unas angulas de monte, correctas. De segundo un calamar en su tinta, con exceso de "tersura" pero salsa muy rica. Y pato azulón sabroso, pero escaso. Volveremos para probar más cosas.
Servicio poco atento y excesivamente caro. La croqueta nos la sirvieron fria y el pescado crudo. 90€.
La comida de la atencion fue malisima.Con los postres, repitieron la jugada, no tenían uno de los pocos que ofrecen. Después de tal serie de calamidades no tuvieron talento para ofrecernos una copa o invitarnos al café siquiera para compensarnos. Creo que para montar un restaurante hace falta algo más que mesas y sillas. Si no estás dispuesto a comprar comida, pon otro negocio.
Desgraciadamente toda la comida se viene abajo por la jefa de sala y el resto del personal,local triste,mala acustica,mucho frío hemos pasado,inmediatez para que elijas según te sientas y con “caritas” si tardas un minuto de más,les pides una cerveza sin gluten y te dicen que no hay pero te ofrecen una cerveza tostada¿?,te ofrecen tres vinos y uno de ellos no saben ni de donde es…Cero cariñosos y pendientes en un local con 7 mesas.Da igual si es barato o es caro,es el trato y la actitud es lo q te diferencia al final.
Trato penoso. Hubo por mi parte una confusión y reservé para un sábado a las 9 de la noche. Como nos íbamos a retrasar 15 minutos llame para avisar. Sin embargo, para mi sorpresa, me di cuenta de que había reservado en Madrid en vez de en Pamplona (casualidad que tienen el mismo nombre). Les dije que por favor no me cobraran los 20€ por persona de penalización por no avisar 8 horas antes, es decir, 40€ en total por dos personas que íbamos a ir y no hubo manera. La chica que me cogió el teléfono me decía que esa mesa ya no la podía ocupar… Cuando es evidente que un sábado a las 21'00h te la quitan de las manos. Al día siguiente ya tenía el cargo hecho. Asumo mi confusión pero me parece que estos detalles tan rateros os resta muchos puntos.
Toda una decepción. La atención ofrecida no se corresponde con el tipo de restaurante que se supone que es. Tampoco la comida, que dejaba bastante que desear. Ninguno de los platos destacó ni por sabor ni por preparación, algo que se espera cuando el precio por persona de la cena está en torno a los 80€.
Una vergüenza. Me han dejado tirado en el cumpleaños de mi mujer cancelándome la reserva una hora antes. Todas las ilusiones que teníamos puestas destrozadas. No tienen sensibilidad por nada. Sin ninguna explicación, sin ninguna alternativa. Me da igual si se come bien o mal, con gente así, estarán vetados de por vida.
Precio totalmente desproporcionado. Servicio y comida en la media; rico pero nada especial. Asientos corridos muy incómodos. Jefa de sala con ínfulas. Pero lo peor, carísimo para lo que ofrece. Salimos a 48 euros por persona sin vino, ni postre y con sólo un entrante para compartir entre tres. Precio de un dos estrellas Michelín para un local, servicio y comida muy en la media.
Mi experiencia en este restaurante no ha sido buena. Empezando por la persona que te atiende, que es precisamente la esposa del cocinero, esta señora no tiene buen carácter para atender al publico. El local es super ruidoso. Pedí una copa de champan y la trajeron a la misma temperatura que un vino. Todo el servicio estuvo a la misma altura.
Decepción. Llevaba varias veces intentado reservar en este sitio. Sólo se puede reservar online y previo adelanto de 40 euros. Al llegar al sitio el trato de lo más frío y distante por parte de los camareros.. Esa sensación de que te están perdonando la vida cuando pagas tu la considero muy desagradable. La Maitre igualmente maleducada y haciéndonos un favor a la hora de tomar la comanda. No cuesta nada ser humano y amable. La comida estaba buena pero la sensación global es para no volver.
Teníamos reservada una mesa el sábado a las 22:30 desde hace casi 1 mes. Llegamos con 15 minutos de antelación, algo que considero normal, y la mesa estaba ocupada por el turno anterior. Estuvimos esperando en la entrada unos minutos sin que hicieran nada para solucionarlo, ya que la persona encargada estaba completamente bloqueada y quiero pensar que no supo (y no que no quiso) ofrecernos una solución. Tras una breve charla donde nos insistía en que todavía no eran las 22:30 y que las personas que ocupaban la mesa llevaban más de una hora sin consumir nada, lo cual denota una falta de profesionalidad e inmovilismo de quién maneja la sala, optamos por marcharnos del local. Pasados tres o cuatro minutos volvimos para que nos confirmasen que no harían un cargo en la tarjeta con la que habíamos efectuado la reserva. Ya eran mas de las 22:30 y la mesa continuaba ocupada. Fue bastante incomodo y frustrante ver como manejaron la situación y como nos arruinó la velada.
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