El Chivo
Spanish · Morales de Toro
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Sobre El Chivo
El Chivo is a restaurant located in Morales de Toro, Morales de Toro. Rated 4.1 out of 5 by guests. Known for: Fireplace, Great cocktails, Great coffee, Great dessert. Popular for lunch, dinner, solo dining. The menu features coffee, healthy options, private dining room, small plates. Offers dine-in...
El Chivo is a restaurant located in Morales de Toro, Morales de Toro. Rated 4.1 out of 5 by guests. Known for: Fireplace, Great cocktails, Great coffee, Great dessert. Popular for lunch, dinner, solo dining. The menu features coffee, healthy options, private dining room, small plates. Offers dine-in, outdoor seating. Casual, cozy, quiet, romantic, trendy atmosphere.
O que dizem os clientes de El Chivo
El Chivo ofrece comida casera de alta calidad, especialmente pescado fresco y mariscos. Los clientes destacan el trato amable y la experiencia gastronómica excepcional, aunque algunos mencionan la falta de carta y precios claros. El besugo y las gambas son muy recomendados.
Pratos populares
Ideal para
Tip: Si vas, déjate recomendar por Fátima para una experiencia culinaria impresionante. Ten en cuenta que no siempre hay carta, así que pregunta los precios.
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Perguntas frequentes sobre El Chivo
Avaliações de El Chivo Morales de Toro
Me ha encantado, desde la decoración interior de la sala donde comí, hasta la calidad del producto. Por no hablar de la cantidad de las raciones, nos sobró algún entrante. Verdad que no había carta, pero no hace falta, te dicen lo que tienen ese día, producto de temporada y todo muy bueno y bien preparado.No es barato, pero pagas lo que comes, buenos vinos como no podía ser menos en esta tierra. Un restaurante recomendable.
La atención del personal y la comida excepcionales. Totalmente recomendable. Un restaurante al que sin duda volveremos.
En restaurante para repetir! Nos ha encantado buena comida, buen servicio y un dueño que vive su negocio y disfruta dando el mejor servicio y calidad. Gracias!
Obligatorio ir a comer allí. Excelente calidad precio, ambiente sencillo pero muy acogedor, y calidad inigualable de los productos. Indispensable probar el cogote de merluza. Como no puede ser de otra manera el dueño, involucrado hasta el ultimo plato para que salgas totalmente satisfecho y con ganas de volver.
Comida muy buena! Las anchoas de entrada están sabrosas! A pesar de ser un restaurante tipo carnes, todo lo de mar, pescados excelente!
Comi ayer 16/12/22 el menú del día. Uno de los mejores que he comido en mi vida… y tengo 69 años. Marmitako contundente y muy sabroso. De Segundo merluza a la plancha; deliciosa; en su punto. De postre, flan de huevo. Soy fan del flan de huevo y me gustó mucho. El café hay que tomarlo en la barra, que me parece una medida muy apropiada. Hay gente que se apalanca en la mesa. Y cuando vas a comer el menú del día, en mi opinión hay que dejar sitio al siguiente. Total: 13€. Enhorabuena
Íbamos de camino a un pueblo de Zamora, a un entierro. La comida nos alegró el día y la atención y rapidez del servicio aún más: en particular la señora que nos atendió y que, además, nos dijo que había hecho el postre: un pudin de whisky (creo recordar) que era pura fantasía. Todo en su punto, sin pretensiones. Como comer en tu casa, si tu madre es buena cocinera.
Ambiente íntimo, decoración esmerada, no tiene carta de comida pero la cuenta no es abusiva, acorde a la calidad y la cantidad. La ensalada de perdiz exquisita, el tostón crujiente y jugoso, la merluza en su punto. La carta de vinos escasa, a precios normales. Recomendable
Bonito restaurante... Servicio genial... La comida espectacular.. Las anchoas al horno en dos palabras "im-presionantes" no he comido otras igual y he comido unas cuantas.... La pata de pulpo o de "kraken" de sabor muy bueno, un pelin duro pero no me extraña con un pulpo de por lo menos 6 kilos merece la pena probarlo. De segundo hemos comido lubina al horno para 4 y todavía me estoy relamiendo un 9,5....calidad precio muy bien Ya tengo ganas de volver
Es la cuarta vez que tengo la suerte de comer aquí. Este Agustín es un espectáculo. Los artistas escasean hoy en día. No tengo palabras para expresar mi absoluta satisfacción. Maravilloso. Gracias Agustín y a tu hermana y a tu equipo.
Fuimos a comer tras un consejo de mi dentista, que me dijo que era un lugar peculiar donde se podía comer pescado y arroces que muchas veces no estaban en la carta sino que se ofrecían según hubiera decidido el chef adquirir ese día para cocinar. Y fue todo un acierto, comimos una pata de pulpo riquísima y en su punto, y para mí sorpresa, un mero que personalmente llevaba buscando años para poder disfrutar de esa carne blanca y deliciosa, y aquí, en mitad de la Castilla más seca, estaba en los platos que nos ofrecieron. No dudé en elegir el mero para el plato principal y quedé completamente satisfecho. Un 23 de junio que fue delicioso. 👍
Nos lo recomendaron y no ha decepcionado . Desde el local que es precioso y muy acogedor , y en cuanto a la comida el pescado tiene fama de ser el mejor y es cierto , el rodaballo ( enorme para 2) estaba espectacularmente tratado en su punto . Y el servicio del personal exquisito . Volveremos . Ah y de precio sorprende el precio porque no es nada caro
18/03/2018 La primera imagen del restaurante es ya muy agradable, nos situaron en un porche acristalado y a pesar del frío exterior con los acondicionadores estaba bien y había encendidos unos troncos de leña que creaban un ambiente acogedor.. En la comida tomamos de entrantes unas alcachofas con queso y jamón, deliciosas así como unos calamares frescos y nada aceitosos, después un besugo extraordinario. No es sorprendente la gran calidad del pescado en la ruta que va de Galicia hacia Madrid, pero además la preparación muy cuidada. Ciertamente no es barato pero la relación de calidad del producto/precio no esta mal.
Da gusto ir a ese restaurante , comida de 10 .el trato con Fátima y el hermano de masiado , como que estás en tu casa volveremos pronto desde Valladolid
Año tras año repetimos en este restaurante, el cocinero y dueño, tiene manejo especial sobre los pescados y les da un punto que en pocos sitios puedes encontrar. Variedad de vinos en una bodega en la que puedes encontrar lo que buscas en cada momento y para cada ocasión. Intimidad, cercanía, calidad y precio hacen de este restaurante uno de los mejores para degustar pescados al más puro estilo del norte en pleno Castilla y León. Enhorabuena Chivo.
Buen trato y comida EXQUISITA, las antxoas buenísimas, voy a tratar de replicarlas en mi casa y el mero irrepetible.
Excelente comida con toque vasco. Atención a los pescados, especialmente el cogote de merluza.También asados. Postres caseros buenísimos. Trato familiar.
Lo he descubierto al hacer una búsqueda cercana durante el viaje. Al principio creía que iba a ser un lugar caro pero me sorprendió que tuviese plato de el día buenísimo y a un precio más que razonable y un servicio como si hubiese comido a la carta. Si vuelvo a coincidir seguro que paro.
Restaurante excepcional. Nos recomendaron las anchoas y el cogote de merluza. Absoluto acierto. Vino excelente con DO Toro (Caray) y atención exquisita. Parada obligada si estás por Zamora o de camino a Valladolid.
Comida espectacular, buena cantidad y buena calidad. Por poner una pega, no tienen carta, te ofrecen de palabra lo que tienen y decides en directamente “sin precios” (supongo que si preguntas te lo dicen)
Creo que es de las veces que mejor he comido en mi vida. Eso sí, no es barato, incluso creo que un poco caro, pero merece la pena darse un homenaje de este tipo de vez en cuando si se puede. En plena Castilla comer pescado con esta calidad es un lujo. Comimos unas gambas, unos calamares y unas piparras para compartir. Y luego una merluza para los cuatro. Todo con una botella de José Pariente. Espectacular. Lo dicho los precios un poco excesivos pero al menos para ir una vez.
Es la segunda vez que tengo el placer de visitar el Restaurante El Chivo, y nuevamente ha sido una experiencia excepcional. En esta ocasión, opté por un chuletón perfectamente cocinado, acompañado de unas patatas fritas irresistiblemente crujientes. Además, probé las anchoas al horno con ajo y perejil, una verdadera delicia que logró un equilibrio perfecto entre sabor y frescura. El servicio, como siempre, fue amable . Sin duda, un lugar que nunca decepciona. Volveré pronto!
Es posiblemente una de las mejores comidas que he tomado en toda mi vida, aunque si eres de los que les cuesta rascarse el bolsillo, mejor no vengas. Comimos un besugo para cuatro de un tamaño y una calidad espectacular, unas gambas en su punto perfecto y unos boquerones que estaban de escándalo. Tienen una carta de vino muy extensa con precios comedidos respecto a la calidad del vino. Los postres también están muy buenos y el servicio es de 10. El cocinero salido a la mesa recomendarnos los platos y a preguntarnos en todo momento qué tal estaba la comida, es un detalle muy bueno y se nota que vive su profesión. Sin duda recomiendo a todo el mundo que pase por Toro o las cercanías que se deje caer por El Chivo.
Lugar con encanto. La comida buenísima! El besugo con anitos súper sabroso, el carpacho delicioso, los calamares tiernos, las Gambas muy ricas, el chuleton normal, no era madurado. Lo demás muy bueno todo. El dueño del restaurante un crack!
Una alegría comer aquí. Excelentes calidades a muy coherente precio. Raciones abundantes y lugar para aparcar. El patio es una belleza. Menu de 13€ con primero y segundo! ❤️
Venía con un poco de miedo. Un pueblo separado un poco de la autopista, en la provincia de Zamora …. Todo en contra. Hay que fastidiarse ( no digo otra cosa porque Google no me deja), lo bien que se come! El truco es decirle a Fátima que no te de la carta y que comes lo que ella diga. Impresionante todo. Unas anchoas hechas no se como que ni sabía que existían esos sabores. Un cogote de merluza que era para quitarse el sombrero con un tomate de alguna huerta de por aquí que, junto al aceite que le echaron y algo más, estaba que quitaba el hipo. De postre una tarta de galleta que no le he dado tiempo ni a hacer la foto. En fin, de 10. Si venís alguno, dejaros guiar por lo que digan Fátima o Agustín, un propietario muy peculiar.
Una gran experiencia gastronómica. Las croquetas estaban increíbles, los callos tenían un sabor alucinante. El arroz brutal y la chuleta al punto perfecto. Los dueños super amables. Para repetir sin duda.
Viaje de trabajo, hora de comer y por casualidad pasó por este pueblo Zamorano y entró a comer en el Chivo. Comida casera, cocido con una sopa de las de toda la vida y el acompañamiento de impresión. Servicio rápido y trato muy cariñoso. Sin duda una referencia cuando ande por o zona para venir a comer.
Comida espectacular, buena cantidad y buena calidad. Por poner una pega, no tienen carta, te ofrecen de palabra lo que tienen y decides en directamente “sin precios” (supongo que si preguntas te lo dicen)
Creo que es de las veces que mejor he comido en mi vida. Eso sí, no es barato, incluso creo que un poco caro, pero merece la pena darse un homenaje de este tipo de vez en cuando si se puede. En plena Castilla comer pescado con esta calidad es un lujo. Comimos unas gambas, unos calamares y unas piparras para compartir. Y luego una merluza para los cuatro. Todo con una botella de José Pariente. Espectacular. Lo dicho los precios un poco excesivos pero al menos para ir una vez.
Es la segunda vez que tengo el placer de visitar el Restaurante El Chivo, y nuevamente ha sido una experiencia excepcional. En esta ocasión, opté por un chuletón perfectamente cocinado, acompañado de unas patatas fritas irresistiblemente crujientes. Además, probé las anchoas al horno con ajo y perejil, una verdadera delicia que logró un equilibrio perfecto entre sabor y frescura. El servicio, como siempre, fue amable . Sin duda, un lugar que nunca decepciona. Volveré pronto!
Es posiblemente una de las mejores comidas que he tomado en toda mi vida, aunque si eres de los que les cuesta rascarse el bolsillo, mejor no vengas. Comimos un besugo para cuatro de un tamaño y una calidad espectacular, unas gambas en su punto perfecto y unos boquerones que estaban de escándalo. Tienen una carta de vino muy extensa con precios comedidos respecto a la calidad del vino. Los postres también están muy buenos y el servicio es de 10. El cocinero salido a la mesa recomendarnos los platos y a preguntarnos en todo momento qué tal estaba la comida, es un detalle muy bueno y se nota que vive su profesión. Sin duda recomiendo a todo el mundo que pase por Toro o las cercanías que se deje caer por El Chivo.
Lugar con encanto. La comida buenísima! El besugo con anitos súper sabroso, el carpacho delicioso, los calamares tiernos, las Gambas muy ricas, el chuleton normal, no era madurado. Lo demás muy bueno todo. El dueño del restaurante un crack!
Una alegría comer aquí. Excelentes calidades a muy coherente precio. Raciones abundantes y lugar para aparcar. El patio es una belleza. Menu de 13€ con primero y segundo! ❤️
Venía con un poco de miedo. Un pueblo separado un poco de la autopista, en la provincia de Zamora …. Todo en contra. Hay que fastidiarse ( no digo otra cosa porque Google no me deja), lo bien que se come! El truco es decirle a Fátima que no te de la carta y que comes lo que ella diga. Impresionante todo. Unas anchoas hechas no se como que ni sabía que existían esos sabores. Un cogote de merluza que era para quitarse el sombrero con un tomate de alguna huerta de por aquí que, junto al aceite que le echaron y algo más, estaba que quitaba el hipo. De postre una tarta de galleta que no le he dado tiempo ni a hacer la foto. En fin, de 10. Si venís alguno, dejaros guiar por lo que digan Fátima o Agustín, un propietario muy peculiar.
Una gran experiencia gastronómica. Las croquetas estaban increíbles, los callos tenían un sabor alucinante. El arroz brutal y la chuleta al punto perfecto. Los dueños super amables. Para repetir sin duda.
Viaje de trabajo, hora de comer y por casualidad pasó por este pueblo Zamorano y entró a comer en el Chivo. Comida casera, cocido con una sopa de las de toda la vida y el acompañamiento de impresión. Servicio rápido y trato muy cariñoso. Sin duda una referencia cuando ande por o zona para venir a comer.
Un lugar especial, donde los sentidos del gusto se expresan al máximo, una materia prima exquisita, tratada de manera sublime, en un entorno acogedor, cálido y cercano.
una mezcla de sensaciones , producto de primera sobre todos los pescados y gambas . curioso que no tengan carta y los precios te enteras al final si bien la cuenta no es elevada para la calidad de la comida Carta de vinos con muchas referencias sin existencias para eso mejor actualizarla
Nueva visita. Sigue fino, fino. Lugar tranquilo, bien ambientado. Comedor muy agradable.Trato cercano, familiar. Cocina cuidada. Materias primas de primera. Menu 12€. A la carta Mejor dejarse aconsejar. Guiso de judías para templar el alma, para seguir con sartén de kokotxas con huevos fritos y trufa negra, para terminar con tronco de merluza q se cortaba en libros sólo con pensarlo. Agua y Copa de vino, café, personas, 50€ total. Vamos, un regalo para el paladar y para el bolsillo. Para reincidir.
Comida casera. Comimos cocido que me recordó al que hace mi madre. La ración de sopa muy abundante pero la de carne bastante escasa.
Restaurante referente en la zona, con relación calidad precio razonable, para los productos que ofrecen, aunque no tienen carta diseñada con lo que no se sabe el coste de la comida, lo cual no parece muy razonable. Tienen buena carta de vinos con muchas referencias y a precios ajustados. El local es acogedor y la experiencia gastronómica en global resulta positiva. Aseos en correcto estado de uso.
Hemos comido un menú y todo muy bien,el camarero muy simpático y muy amable.
Muy buena cocina, pero no tienen carta, o x lo menos a nosotros no nos la ofrecieron. Y claro, al ir a pagar pues te llevas una soberana sorpresa. Cómo que x dos raciones de merluza al horno , nos cobraron 60€. Más vino, y una ración de pulpo..... Pues 104€ dos personas.
Ya tenía buena información de este sitio en concreto pero debo añadir que ha superado con creces las espectativas que me habían creado los comentarios( no por reseñas) . Lo recomiendo totalmente . Quiero dar las gracias a toda la gente que trabaja aquí por el trato tan cercano y servicial que ofrecen ya que te hacen sentir como si fueras de casa . Gracias, lo recomiendo 100 X 100.
La comida muy buena, lo malo que no tienen carta y no sabes los precios, algo caro, tardaron en servirnos. El rodaballo muy bueno, era para compartir entre cuatro, lo repartió la cámara y lo hizo regular. Para el precio que se paga deberían cuidar estás cosas. El resto comimos solomillo que era extraordinario, nos gusta muy muy poco hecho. Al ponerlo en un plato caliente, de hizo de más para nuestro gusto. Se equivocaron en la cuenta. Insistió para el precio que cobran deberían cuidar estos detalles, porque la cocina es buena
La comida 2 personas 100 euros Kokotxas Gambas a la plancha ,de frigorífico crudas .hay que ponerlas un poco al calor Merluza buenísima Y postes muy ricos El local elegante a la par que rústico El servicio cumple en educación pero trazan muchísimo pero muchisimo muchísimo Esperaba mas
Un restaurante que es de obligada parada, trato muy correcto y ambiente tranquilo. Nuestra elección fue como otras veces, de entrantes las anchoas al horno que son una delicia, con tan sólo ajo y aceite. Luego unas croquetas que estas si eran la primera vez en pedirlas de huevo frito y picadillo estaban muy cremosas y por ponerlas un pero, un poco sosas. Para rematar como no, el cocote de merluza al horno que es una delicia, en su justo punto de asado quedando muy jugosa y suelta. Acompañada con ensalada de tomate con aceite Elizondo.
Menú del día más que correcto, a elegir entre varios primeros y varios segundos, postre, bebida y café. Todo ello por 15 euros. En mi caso me decanté por unos puerros con vinagreta, de segundo una lubina con ajos y para rematar una tarta de queso. Buen servicio y rapidez. Sus pescados tienen fama de ser los mejores en muchos kilómetros a la redonda.
No tienen carta como tal. La camarera te canta los platos que tienen ese día. Calidad de los platos de 10. Fundamentalmente el pescado. Buena carta de vinos. Precio acorde a la calidad de los platos. Echamos en falta que en un servicio de este calibre no nos sirvan el vino para probarlo y que no nos dijeran los platos de carne porque se sobreentiende que a este restaurante se va a comer pescado. Es la segunda vez que vamos y volveremos a ir sin duda. Totalmente recomendable.
La comida muy buena. El cumplimiento de la normativa de consumo inexistente. No hay carta ni informan a los clientes de los precios de lo que ofrecen. Como van a continuar haciéndolo porque no hay inspecciones que corrijan estos comportamientos, yo publico la cuenta que pagué por comer dos personas (el pescado era rodaballo), para que la gente sepa un poco sobre los precios de este establecimiento.
Un restaurante que es de obligada parada, trato muy correcto y ambiente tranquilo. Nuestra elección fue como otras veces, de entrantes las anchoas al horno que son una delicia, con tan sólo ajo y aceite. Luego unas croquetas que estas si eran la primera vez en pedirlas de huevo frito y picadillo estaban muy cremosas y por ponerlas un pero, un poco sosas. Para rematar como no, el cocote de merluza al horno que es una delicia, en su justo punto de asado quedando muy jugosa y suelta. Acompañada con ensalada de tomate con aceite Elizondo.
Menú del día más que correcto, a elegir entre varios primeros y varios segundos, postre, bebida y café. Todo ello por 15 euros. En mi caso me decanté por unos puerros con vinagreta, de segundo una lubina con ajos y para rematar una tarta de queso. Buen servicio y rapidez. Sus pescados tienen fama de ser los mejores en muchos kilómetros a la redonda.
No tienen carta como tal. La camarera te canta los platos que tienen ese día. Calidad de los platos de 10. Fundamentalmente el pescado. Buena carta de vinos. Precio acorde a la calidad de los platos. Echamos en falta que en un servicio de este calibre no nos sirvan el vino para probarlo y que no nos dijeran los platos de carne porque se sobreentiende que a este restaurante se va a comer pescado. Es la segunda vez que vamos y volveremos a ir sin duda. Totalmente recomendable.
La comida muy buena. El cumplimiento de la normativa de consumo inexistente. No hay carta ni informan a los clientes de los precios de lo que ofrecen. Como van a continuar haciéndolo porque no hay inspecciones que corrijan estos comportamientos, yo publico la cuenta que pagué por comer dos personas (el pescado era rodaballo), para que la gente sepa un poco sobre los precios de este establecimiento.
Restaurante ubicado en pleno corazón de la Denominación de Origen Toro. Muy buen sitio para comer un excelente pescado, fresco y muy bien cocinado. El servicio un poco lento, conviene mejorar. Ambiente musical y acogedor. Buen vino blanco de Rueda.
El lugar es bonito y el pescado estaba excelente, pero el planteamiento de no saber qué vas a comer ni el precio del producto, aunque fuera aproximado... Cuando ya nos habían atiborrado a pescado nos ofrecieron carne, lo que me pareció es que no tenían suficiente y por eso la ofrecieron después. Cuando llamamos para reservar nos dijeron que no había problema para hacer la comida a un niño. Nos ofrecieron un arroz con pechuga y aceptamos. A los tres minutos el arroz llegó. Estaba tan duro que antes de probarlo ya se sabía por los granos y además bañado en aceite, literalmente bañado. No me pareció un menú para un niño, de hecho ni se lo comió. Por otra parte el servicio de camareras bastante cerrado. Todos los pescados, incluso el arroz, aderezados de la misma forma: ajo, aceite y limón. Sin guarnición. Postres aceptables. Desde mi perspectiva de cocinera profesional le doy un 9 a la merluza, un 2 al arroz y un 6 en general.
El sitio es acogedor y tiene una entrada bonita. El menú del día es normal. Estaría bien, un poco más de cuidado con la limpieza. Salimos a tomar el café a la barra y coincidimos con un conocido que nos dijo que tienen un comedor a parte para clientes a la carta, pero no había comido en él y no puedo opinar.
Estabamos de paso y comimos bien aunque atendidos con desgana y enfado por parte de la camarera. Le sentó mal que solo tomaramos 1 plato por persona. Explicamos que estabamos de viaje y no queriamos comer pesado, ante la cara y comentarios de estupor de ls srta. Comimos bien, el pan riquisimo . Deben de informar sobre precios y alergenos. El precio acorde con la calidad. Es feo que se oigan los gritos de la cocina entre camareros y cocineros. Nos lo recomendaron en gasolinera y comimos porque no había otro. No creo q vuelva por la zona
Tres comensales para cenar (no se puede leer carta y por tanto, no se pueden ver precios): - Croquetas de ropa vieja con tempura - Pata de pulpo a la brasa - Lubina - Cañas zamoranas (postre) - Vino de Toro (yo misma pedí un Ribera y la camarera “se rió” de mi) Comedor muy bonito y acogedor Cantidad más que suficiente para los tres. La lubina bañada en aceite (supongo que sea el precio de este último y la escasez del mismo en este momento, lo que haga que sólo esté plato cueste 75€; nótese la ironía). Nota a mi misma: no ha estado mal del todo, pero no repitas 😉
Me llevaron de propio....y la verdad me decepcionó, los espárragos estaban buenos, pero la presentación bastante pobre, la trucha asalmonada...estaba bien. En cuanto al servicio se nos saltaron para atender a clientes habituales y por ello nos quedamos sin plato de cuchara...en fin imagino que no fue el día más acertado...veremos que tal la próxima
Las 3 estrellas se las damos a la buena comida. Pero no a la oferta de la carta que no nos la presentaron. De 6 segundos solo se podía comer dos. El resto era para compartir dos personas. Pero y si no quieres compartir solo pudimos elegir entre rape y merluza. Decir que todo estaba en su punto y muy rico. Con un vino claro de Toro. Calidad precio y servicio tengo mis dudas.
Fuimos aconsejados por gente de la zona. Y fuimos tranquilos porque estábamos seguros de comer bien. Y así lo hicimos. Pero he de decir que fuimos invitados, y el menú estaba predefinido. La estrella, por supuesto el lechazo. Muy bueno. Pero tanto el entrante (verduras rebozadas que tenían demasiado aceite) y el postre (algo parecido a una tarta de queso, no muy conseguida), dejaban que desear. Entiendo que de carta habríamos comido mejor. No lo sé. Pero deberían cuidarse también a este tipo de comensales que por estos motivos es muy probable que no vuelvan. Experiencia a medias....
Me llevaron de propio....y la verdad me decepcionó, los espárragos estaban buenos, pero la presentación bastante pobre, la trucha asalmonada...estaba bien. En cuanto al servicio se nos saltaron para atender a clientes habituales y por ello nos quedamos sin plato de cuchara...en fin imagino que no fue el día más acertado...veremos que tal la próxima
Las 3 estrellas se las damos a la buena comida. Pero no a la oferta de la carta que no nos la presentaron. De 6 segundos solo se podía comer dos. El resto era para compartir dos personas. Pero y si no quieres compartir solo pudimos elegir entre rape y merluza. Decir que todo estaba en su punto y muy rico. Con un vino claro de Toro. Calidad precio y servicio tengo mis dudas.
Fuimos aconsejados por gente de la zona. Y fuimos tranquilos porque estábamos seguros de comer bien. Y así lo hicimos. Pero he de decir que fuimos invitados, y el menú estaba predefinido. La estrella, por supuesto el lechazo. Muy bueno. Pero tanto el entrante (verduras rebozadas que tenían demasiado aceite) y el postre (algo parecido a una tarta de queso, no muy conseguida), dejaban que desear. Entiendo que de carta habríamos comido mejor. No lo sé. Pero deberían cuidarse también a este tipo de comensales que por estos motivos es muy probable que no vuelvan. Experiencia a medias....
Comimos hace unos días, la calidad del producto muy buena pero el servicio nefasto, concretamente una camarera de pelo corto negro a la que parecía que le molestaba que estuviéramos allí. Mal hasta el punto de pedirle platos para compartir un postre, y ponernos plato solo a 5 comensales cuando éramos 8. Le pedíamos bebida y no nos esquivaba para no servirnos. Mal, no volveré porque un sitio de esa categoría se merece que te atiendan mejor.
No tenemos ningún problema con que no haya carta impresa, muchas veces es buena señal de que los platos cambian según temporada y disponibilidad. Sin embargo, al recitar el menú no se especifican los precios, lo cual tampoco nos importaría tanto normalmente si no fuese por lo desorbitado de los mismos. Éramos tres y pagamos 222€ por unas gambas a la plancha (sí, de Huelva), una ensalada de tomate, un arroz y tres segundos (dos de ellos un besugo que estaba tirando a crudo por el centro). Las raciones son grandes y el producto de calidad, sí, y la calidad se paga. Pero 74€ por persona con una botella de vino de la casa no es justificable, lo siento. Tampoco se aprecian los comentarios políticos por parte del dueño, pero imagino que hacer sentir incómodos a sus clientes tampoco es algo que le vaya a quitar el sueño. El sitio es bonito, el servicio amable y la comida de aprobado, pero hay otros muchos restaurantes con producto de igual o mejor calidad sin esos precios exorbitantes. No repetiremos.
No nos ofrecieron carta y nos cantaron los platos. Los primeros para compartir muy ricos pero de segundo solo nos ofrecieron pescado para compartir, en nuestro caso cogimos merluza. La sorpresa vino cuando pedimos la cuenta, 100€ por la merluza para 2 personas!! Calidad- precio no justificable.
Una comida desafortunada. teníamos reservado (a secas) para 6 y nos llevaron a un comedor, sin darnos opción a menú o carta. En la carta sólo había 2 opciones de carne (chuletas o solomillo). Pescado había varias. Pedimos 2 raciones de calamares para compartir y estaban duros como piedras. También pedimos pulpo para los 6, y nos trajeron una pata en una fuente grande para tener una visión diferente a la realidad y con trocitos de patata, pimiento y algo más. Tocamos a un troza de 1 centímetro, (aproximadamente). Nadie pedimos carne y el pescado, había que compartirlo cada 2 personas. No tenían carta de vinos, por lo que pedimos uno prudente, pero sin saber lo que nos iban a cobrar por él. El ambiente: bien El servicio: bastante bien. El precio: mal (caro)
Paramos a comer y no tenían carta, te dicen los platos que tienen pero sin referencia de precio ni nada parecido así que nos decantamos por el menú. El menú también te le cantan, no está plasmado en ningún sitio, era corto y básico (unos espárragos con mayonesa, por ejemplo) y por el precio que tenía hay mejores menús por la comarca.
Ayer día de la virgen del Canto fuimos a comer 4 personas. Primera irregularidad que nos encontramos es que por ningún lado vimos carta de productos con los precios y los alérgenos publicados como exige la ley, ya en mesa que teníamos reservada nos atienen de una camarera de trato bastante áspero y distante, no nos da carta nos dice a viva voz lo que tienen para comer así que seguimos sin saber los precios de la comida. Pedimos pulpo de entrante para compartir, mi marido y yo pedimos besugo y la otra pareja otro pescado que nos ofreció y que resulta que luego no quedaba y nos pone el besugo para los cuatro, raciones enanas, por lo que nos vimos obligados a pedir una carne. Cuál sería el susto de mi marido al pagar por eso, 3 postres, una botella de vino y 2 de agua 250 euros. Vaya por delante que me dedico a la hostelería en Asturias y a mi se me engaña mal con los precios, 30 € por una pata de pulpo es un ROBO, 100€ por 600gr de besugo un ATRACO a mano armada y 70 Euros por un solomillo ya no se como llamarlo. Y sepan ustedes que están incumpliendo la ley de hostelería por no tener los precios expuestos y si alguien con una alergia como sabe los ingredientes si ustedes no les facilitan una carta? Desde luego si vuelvo a Toro y volveré pronto se donde no quiero que me roben. Un saludo
Desastrosa experiencia. Aunque el local es muy bonito y la recepción fue acogedora, todo cambió en cuanto nos sentamos y pedimos la carta. Se negaron rotundamente a darnos carta. Dijeron que habían cambiado los platos recientemente y que la carta no les había dado tiempo a cambiarla y era la antigua. Era la camarera quien iba cantando los platos, aunque desconocía, o más bien a base de insistir nos dimos cuenta de que no quería decirnos los precios. Sólo nos supo/quiso decir el precio de la ración de croquetas (8€ por 4 croquetas). Ni pidiendo que se informara de los precios en cocina, con el encargado o quien fuera, conseguimos saberlos. Pedimos hablar con la encargada y muy a regañadientes y con muy malas formas, por fin hicieron que viniera. Ésta, fue aún más grosera y argumentando que ellos trabajaban así, se negó a darnos carta ni precios. Algunos conocidos y familiares nos habían prevenido de antemano de que este restaurante cobra según les parece, por los mismos platos cantidades diferentes. Visto que no había forma de tener unos precios de antemano y las malas forma y falta de educación con la que nos estaban tratando, no quisimos arriesgarnos a comer allí y tener una sorpresa con la cuenta, así que nos levantamos y nos fuimos.
Una decepción, las gambas no sabían a nada, el solomillo envuelto en jamón para que tendría más sabor. El besugo...medio crudo. Fuimos 4 y pagamos 185€ por salir con hambre. Por no decir que no tenían la mitad de la carta. Estábamos solos para cenar y aún así tardaron bastante en atendernos y la copa la tuve que cambiar 2 veces porque estaba manchada de pintalabios. El sitio para tomar algo es muy bonito.
Fuimos a comer y no disponen de carta. Te dicen los platos de palabra por lo que no tienes referencias de precios. Aunque la camarera era muy amable, el servicio extremadamente lento, teniendo que esperar mucho entre plato y plato. Tardamos 2 horas en comer. La relación calidad precio fatal. 100 € por dos entrantes, dos segundos (nada del otro mundo) 2 postres y una botella de vino. La decoración de los distintos salones muy conseguida.
Tras recoger los platos después de los entrantes, volvieron mojados y fríos. 🤔No hay carta; te canta los platos la camarera y a quien Dios se la dé San Pedro se la bendiga (140 euros medio mero). Partieron una ración de tarta en dos y nos cobraron dos raciones. No vuelvo.
Es una pena todos los que trabajan aquí son unos vagos y unos maleducados no tienen gana de trabajar es una pena y si no dedicate a otra cosa lamentable tratar así a los clientes según están las cosas Encima tienen un indicador para que salgas de la autovía y luego no te atienden si no quieren que pares que retiren la señal y así no paramos y no nos hacen perder el tiempo Que pena
Sin carta, sin lista de precios, la sorpresa llega con la cuenta. Servicio nefasto. La comida producto de primera calidad, pero a 50€ el cubierto en Morales de Toro. ....uno espera un mejor Servicio y tal vez un poquito de simpatía. Un detalle a tener en cuenta también es que tras pedir la cuenta, no tarden en cobrarte 30 minutos. Memorable! !!
La experiencia en este local fue desastrosa. La entrada prometía ser buena puesto que el local es muy atractivo, pero los problemas comenzaron al sentarnos y pedir la carta. Se negaron rotundamente a darnos carta, con la excusa de que habían cambiado los platos recientemente y que la carta estaba desfasada. Cuando preguntábamos precios, ni sabían, ni se informaban o daban largas. se empeñaban en ocultar la carta y precios de los platos. De muy malas maneras nos dejaron hablar con la encargada, que de peores maneras aún, nos dejó muy claro que no nos iba a dar ninguna carta, ni indicaciones acerca de los precios. Dijo que ellos trabajaban así. Vistas las formas y los modales, y habiéndonos prevenido de antemano algunos familiares y conocidos de la costumbre de cobrar según les parece, decidimos levantarnos e irnos.
Estuvimos el día de Reyes. Nos tienen esperando 30mn y cuando entramos, como ya sabía, no nos traen carta. Nos ofrecen 4 entrantes contados 2 pescados lechazo y chuletillas. Nos dicen que no hay más. Pedimos lo que hay y comemos, entrantes muy buenos, pescado y carne de menú de 10€. La mesa de al lado pidió la hoja de reclamaciones y otra mesa protestando por no se qué. Las camareras parecían acostumbradas a las reclamaciones. Curiosamente en las mesas de al lado había cosas que no nos habían ofrecido. Finalizamos con un postre a base de roscon malisimo a 5€ la ración. En resumen una comida de 15€ cabeza a precio de 38€, sin pedir vino. No volveremos.
No pude comer, después de desplazarnos desde 80 km al no tener reserva nos dijeron que no. La terraza vacía, o sea que para dos podían habernos situado allí...entiendo que sería cuestión de cocina pero dos personas más considero que no es mucho más. Íbamos por recomendación. Comimos en Toro sin reserva y muy bien.
Servicio lamentable, nada más llegar nos encontramos con que no tienen luz, acédenos a comer y la peor decisión. Comemos a oscuras, la camarera nos tira una copa de vino encima y estropea a mi pareja una blusa nueva. Un rodaballo bastante caro, nota de 295€ por comer 4 personas, para no volver..
Me ha parecido un quiero y no puedo. Las croquetas correctas pero nada espectacular, unas gambas correctas, un arroz caldoso insípido pasado y soso, una merluza al horno poco hecha. Servicio muy muy lento. Precio calidad muy caro
Fuimos a comer en el mes de abril. Nadie nos mostró carta ni nada parecido. Cuando llegó la minuta, eran 120 euros del plato de pescado. Ponemos una reclamación en el organismo correspondiente y contestan que sí nos informaron de los precios. Cualquiera! con la multa que les puede caer. Menuda cara!!! Mucho cuidado.
Si eres trabajador y vas un sábado ni te atienden, hemos llegado un compañero y yo, después de trabajar y queriamos darnos un homenaje, pues bien, entramos, nos ponemos en la barra para pedir mesa y después de mas de 15 minutos y pasar varios camareros ni nos han preguntado que queriamos. De vergüenza
Nos sentimos estafados a pesar de la calidad de la comida. Éramos 5 y pedimos besugo para 3 personas y una ración de gambas al ajillo además de unas entradas. El precio del besugo para 3 personas fue de 135 euros y nos cobraron 5 raciones de gambas, total 75 euros cuando habíamos pedido una ración. El total de la cuenta fue de 301 euros por 5 personas. La comida excepcional pero nos vieron 'forasteros' y nos timaron. Nos hemos sentido engañados y es una lástima. No volveremos y escribo esta reseña para advertir a otras personas para que verifiquen las raciones y precio por persona. Gracias
Restaurante en morales del vino. Éramos cinco personas y pagamos 400€. La verdad que la comida es de calidad, pero los precios son muy desorbitados. Comimos una bandeja de gambas, una ración de pulpo, rabas, y un rodaballo. Todo para compartir con una botella de vino. Tres postres. Lo dicho, no puedo decir que no sea culpa nuestra porqué no preguntamos precios , pero nunca nos esperábamos que sea algo tan desorbitado. He comido en un Estrella michelin por mucho menos precio. No volveremos
Cuando entras en este restaurante en ningún sitio figura la carta o el menú del día con lo que se ofrece y sus precios. Entramos al comedor sin saber lo que se ofrecía, y al rato nos vino el dueño a preguntarnos si queríamos comer cocido. Preguntamos qué más opciones había, y nos dijo que espárragos y sopa de primero, si queríamos, pero que solamente había cocido como plato principal. Añadió que "está muy rico" y se rió. Ante esto, aceptamos, total, ya nos habían servido las bebidas. Cuál fue nuestra sorpresa cuando escuchamos a la camarera cantar el menú en el resto de mesas y resulta que sí había varios primeros y segundos platos a elegir. Nuestra mesa fue la única que atendió este señor, del resto se encargó la camarera. Mientras nosotros comíamos un cocido que no queríamos (y que tampoco estaba muy bueno, la verdad sea dicha), vimos como al resto de comensales les sacaban platos de lomo, pescado, filetes... Vamos, que nos encasquetaron un plato que nadie estaba pidiendo. El trato fue malísimo y hasta que no pides la cuenta no sabes cuánto te va a costar la estafa. Para más inri, no nos sacaron el ticket de caja hasta que indicamos que queríamos pagar con tarjeta. No vayan a este restaurante.
Otra cosa no, pero el trato fue impecable. Fuimos 6 amigos sin reserva y nos hicieron el favor de hacernos unos bocadillos pese a estar prácticamente cerrado y con la cocina cerrada. Ahora empieza lo bueno. Nos sacaron una sarten con chorizos (que no habíamos pedido) y despues dos bocatas de carne los cuales eran para 3 personas cada uno. Estaba espectacular, las cosas como son. Para finalizar el dueño nos sacó un roscón exquisito (el cual tampoco pedimos). A esto solo habría que sumarle unos tercios para cada uno. Nos cobraron 20€ por cabeza. Es verdad que no consultamos precios y en la cuenta no se detalla nada, ya que pone 1 Menú Familiar de 120€. En fin, se rieron en nuestra cara. Pero de lo malo ha dado para una buena anécdota con los colegas. Eso sí, no volvemos.
Yo no puedo calificar la comida, porque SE NEGARON A ATENDERNOS. Ayer, día 19, volvíamos de Zamora y, después de repostar en la gasolinera que hay en esa misma vía de servicio, paramos a cenar algo en el restaurante El Chivo. Eran aproximadamente las 22:30h. Iba con mis hijos (5 y 8 años) y mi cuñada. El restaurante estaba VACÍO. Pasó mi cuñada y dijo que queríamos algo para cenar, a lo que la persona que estaba en la barra se negó diciendo que "tenían todo reservado porque llegaban en un rato las carrozas de Toro". Se le pidió al menos algo para los niños, y se negó nuevamente, en tono bastante desagradable. Yo entré después, y al enterarme de la situación, me acerqué para comprobar lo que me había dicho mi cuñada y le pregunté nuevamente, indicándole que no íbamos a tardar en cenar. Al menos una tortilla para mis hijos. Se negó nuevamente, incluso a que nos sentásemos en la barra, de una forma bastante maleducada y "chulesca". Finalmente, regresamos a la gasolinera donde habíamos repostado previamente, dónde gracias a la amabilidad de Jesús, el empleado, acabamos comiéndonos unos sándwiches de atún y huevo, que nos supieron a gloria, en la mejor compañía. Decir que este restaurante se encuentra en la guía Michelín, entiendo que no será por el trato a los clientes. Porque NEGAR LA COMIDA A DOS NIÑOS A LAS 22:30H NO TIENE PERDÓN. Espero que no vuelvan a repetirlo con nadie.
Para no volver. Mucha espera comida que no se ajusta al precio no había personal y me imagino que en la cocina igual
Super bordes!! Intentamos comer, después dd 10 min esperando sale el cocinero y nos dice que no tiene mesa estando el restaurante vacío. Tampoco nos dio opción a nada. Un poco de humildad no vendría mal.
NEFACTO. Hoy día 23/agosto/24 paramos a comer en este restaurante, muy mal educado y de mala forma, el que parece ser el responsable no quiso atendernos porque decía que estaba todo completo, cosa que era mentira porque tenía la mayoría de las mesas tanto dentro como fuera vacías y sin previsión de llegada de más clientes. Antes de eso, estaba dentro de la cocina dando voces. Creo que pagar con los clientes tu mal humor o enfados va en contra del negocio. En otras ocasiones hemos comido aquí y las personas nos han atendido muy bien. No les ha venido bien este cambio.
Muy mal! Es un bar de amiguitos (los suyos). Barra cerrada y negativa a darnos de comer sin reserva. Pero todas las mesas libres.(No tendría camareros).Para sus amiguitos, con un puñado más de garbanzos, se arreglaba!. Un local que ni siquiera tiene carta. A nosotros se nos negó el servicio.
No merece salir en la guía Michelin, sinceramente… ni por la calidad del producto, ni por la elaboración y, mucho menos, por el trato. Para empezar, nos querían poner en una mesa al lado de la puerta en la que, finalmente, no sentaron a nadie porque era muy incómodo con el paso de la gente. Siguiendo con que la camarera ni nos explicó que solo tienen el menú que ella te dice de palabra, lo dedujimos porque solo nos dio la carta de vinos (después de pedírsela). Pedimos los platos que nos sonaron mejor, dentro de lo rápido que nos lo recitó. De entrantes para compartir: croquetas de gambas (sabían demasiado a harina, las gambas brillan por su ausencia) y pulpo a la brasa (escaso y acompañamiento básico para su precio). Principales: solomillo (buena pieza) acompañando de patatas (grasientas y tardías, ya que las trajeron cuando ya se había acabado el solomillo…) y rodaballo al horno (es una pena que con la pieza tb extraordinaria que era la camarera empezó a destrozarlo delante de nuestras narices. Estaba crudo y lo mandamos a cocina de nuevo. Cuando llegó a la mesa, volvió a destrozarlo aún más. No dábamos crédito del mal trato al producto. Adjunto foto del desastre). Los postres sin más… Es un sitio al que no volveré y tampoco recomendaré. Un restaurante en el que no cuidan ni el trato al cliente ni al producto ni debería aparecer recomendado en ningún sitio y, mucho menos, en la guía Michelin.
Menuda decepción, vengo después de varios años para dar una sorpresa a mi madre que le encantó y son incapaces de darnos una mesa para tres personas porque dicen que está completo por las fiestas y toda la terraza absolutamente vacía. Que pocas ganas atender a la gente y de hacer algo de negocio. Ojo que ni si quiera nos quisieron poner un pincho en la barra para comer algo. Manda huevos ya lo borro de mi lista de favoritos
No merece salir en la guía Michelin, sinceramente… ni por la calidad del producto, ni por la elaboración y, mucho menos, por el trato. Para empezar, nos querían poner en una mesa al lado de la puerta en la que, finalmente, no sentaron a nadie porque era muy incómodo con el paso de la gente. Siguiendo con que la camarera ni nos explicó que solo tienen el menú que ella te dice de palabra, lo dedujimos porque solo nos dio la carta de vinos (después de pedírsela). Pedimos los platos que nos sonaron mejor, dentro de lo rápido que nos lo recitó. De entrantes para compartir: croquetas de gambas (sabían demasiado a harina, las gambas brillan por su ausencia) y pulpo a la brasa (escaso y acompañamiento básico para su precio). Principales: solomillo (buena pieza) acompañando de patatas (grasientas y tardías, ya que las trajeron cuando ya se había acabado el solomillo…) y rodaballo al horno (es una pena que con la pieza tb extraordinaria que era la camarera empezó a destrozarlo delante de nuestras narices. Estaba crudo y lo mandamos a cocina de nuevo. Cuando llegó a la mesa, volvió a destrozarlo aún más. No dábamos crédito del mal trato al producto. Adjunto foto del desastre). Los postres sin más… Es un sitio al que no volveré y tampoco recomendaré. Un restaurante en el que no cuidan ni el trato al cliente ni al producto ni debería aparecer recomendado en ningún sitio y, mucho menos, en la guía Michelin.
Horrible experiencia vulnerando a los consumidores con base en el RD 3423/2000. No existe carta, la camarera canta platos, no hay QR, pizarra, NADA donde el cliente pueda saber los precios. Al llegar la nota, más allá de ser caro, cobraron por media lubina 120€. La camarera no me informó previamente del precio ni del peso estimado del producto, y no se mostraron precios visibles en el local ni carta con precios claros antes de servirlo. Al decirle si eso era normal, me dice que tiene carta pero que el precio del pescado fluctua. Cosa de la cual también te tiene que avisar. Al igual que del precio de otras cosas como el servicio de pan, y si tenía carta, que la ponga desde el principio. Una vergüenza. El pescado encima tampoco se veía fresco que digamos. En el sitio hace frío y se quitan hasta las ganas de comer, comiendo con sudadera y capas. Piensen antes de ir si no se quieren llevar una decepción o dejar medio riñón.
Decepcionante, fuimos de paso y paramos a comer.La mujer de pelo corto imagino dueña muy borde, casi ni mirarnos a la cara, se ve que si no eres del pueblo o vas de traje no la vales, nos mete sin mas en la zona de obreros y sin mas no nos dan opción a nada mas que a comer cocido o macarrones espárragos malos, y lomo plancha que estaba seco y negro. Lo único bueno el postre, toda esta miseria de comida por 15 euros persona, a la hora de salir vemos que al otro lado si hay carta y variedad, no se en que se basan ahí sin preguntarte lo que deseas. Vamos menu para llorar y la atención faltal. No volvería ni lo recomendaría .
Horrible experiencia vulnerando a los consumidores con base en el RD 3423/2000. No existe carta, la camarera canta platos, no hay QR, pizarra, NADA donde el cliente pueda saber los precios. Al llegar la nota, más allá de ser caro, cobraron por media lubina 120€. La camarera no me informó previamente del precio ni del peso estimado del producto, y no se mostraron precios visibles en el local ni carta con precios claros antes de servirlo. Al decirle si eso era normal, me dice que tiene carta pero que el precio del pescado fluctua. Cosa de la cual también te tiene que avisar. Al igual que del precio de otras cosas como el servicio de pan, y si tenía carta, que la ponga desde el principio. Una vergüenza. El pescado encima tampoco se veía fresco que digamos. En el sitio hace frío y se quitan hasta las ganas de comer, comiendo con sudadera y capas. Piensen antes de ir si no se quieren llevar una decepción o dejar medio riñón.
Decepcionante, fuimos de paso y paramos a comer.La mujer de pelo corto imagino dueña muy borde, casi ni mirarnos a la cara, se ve que si no eres del pueblo o vas de traje no la vales, nos mete sin mas en la zona de obreros y sin mas no nos dan opción a nada mas que a comer cocido o macarrones espárragos malos, y lomo plancha que estaba seco y negro. Lo único bueno el postre, toda esta miseria de comida por 15 euros persona, a la hora de salir vemos que al otro lado si hay carta y variedad, no se en que se basan ahí sin preguntarte lo que deseas. Vamos menu para llorar y la atención faltal. No volvería ni lo recomendaría .
Muy mal! Es un bar de amiguitos (los suyos). Barra cerrada y negativa a darnos de comer sin reserva. Pero todas las mesas libres.(No tendría camareros).Para sus amiguitos, con un puñado más de garbanzos, se arreglaba!. Un local que ni siquiera tiene carta. A nosotros se nos negó el servicio.
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