Alboroque
Restaurant · Portillo
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Sobre Alboroque
Alboroque, ubicado en Portillo, es un restaurante con encanto que ofrece una experiencia gastronómica memorable. Ocupando una antigua iglesia bellamente decorada, el restaurante cuenta con varios salones y una acogedora terraza, creando un ambiente único. Disfrute de una variada carta con opciones p...
Alboroque, ubicado en Portillo, es un restaurante con encanto que ofrece una experiencia gastronómica memorable. Ocupando una antigua iglesia bellamente decorada, el restaurante cuenta con varios salones y una acogedora terraza, creando un ambiente único. Disfrute de una variada carta con opciones para desayuno, almuerzo y cena, destacando platos elaborados con ingredientes de calidad. Los clientes elogian especialmente la selección de café, té y vinos. Además del menú, Alboroque es reconocido por su servicio amable y atento, que contribuye a crear una experiencia especial para cada comensal. Ofrecemos opciones para comer solo o en compañía, con facilidades de acceso para personas con movilidad reducida.
O que dizem os clientes de Alboroque
Alboroque destaca por su encanto único al estar ubicado en una antigua iglesia con una decoración preciosa y un ambiente tranquilo. Los clientes elogian la calidad de la comida, la amabilidad del personal (especialmente Elisabet) y la experiencia de comer en un lugar tan especial.
Pratos populares
Ideal para
Tip: No dudes en probar el vino Lambuena, ¡te sorprenderá! Si vas de camino a Cantabria desde Madrid, es un sitio perfecto para hacer un alto en el viaje.
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Explore os arredores de Alboroque
Alboroque está localizado em Portillo, rodeado de locais de interesse cultural e histórico. Aqui estão alguns dos pontos mais notáveis nas proximidades.
Património Histórico
- Castillo de Portillo (A 132m) — castillo español en la provincia de Valladolid bien de interés cultural
- iglesia de San Juan Evangelista (A 783m) — Portillo bien de interés cultural
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Perguntas frequentes sobre Alboroque
Avaliações de Alboroque Portillo
Restaurante ubicado en una antigua iglesia y por tanto, en un entorno espectacular. Además, la comida ha sido estupenda y también la atención del personal que te sugiere productos fuera de carta según temporada. Hemos estado cuatro personas en una celebración familiar y el resultado ha sido completamente satisfactorio. Lo recomiendo sin ninguna duda.
Una auténtica sorpresa. Ha sido un gran descubrimiento llegar a un lugar como este, seguro que único en España. Después de días de vacaciones por España de vuelta a casa nos encontramos este sitio con una magia y cuidado increíbles. Enhorabuena a las personas que con tanto respeto han sabido conservar un lugar como este y convertirlo en un negocio tan especial. Sin duda volveremos.
Muy bonito y elegante calidad precio estupendo !
Un lujo en el pueblo, comida exquisita, especialmente el bacalao a la miel, la camarera que nos atendió una maravilla, y el enclave en una antigua iglesia, fantástico.
Todo genial, sobre todo las camareras. Hemos ido una vez más a cenar y Andrea y sus compañeras nos han atendido de maravilla. La comida muy bien y el local me encanta.
Si buscas un lugar especial y singular este lo es! Imprescindible como mínimo tomarte un café para verlo. No puedo opinar sobre la comida pero parece ser que se come muy bien. Y si además visitáis el castillo, que también merece la pena acertaréis seguro!
Buena atención y muy rica la comida casera
Hemos comido francamente bien. Con un entrante para compartir y un segundo cada uno quedamos bien. Los platos son bastante elaborados, y estan muy buenos. La camarera es un encanto de agradable y de simpatica. Pagamos unos 60 euros con postres y demás. Repetiremos seguro.
Sitio precioso y agradable. Buen servicio y amabilidad. Comida casera espectacular
Comimos en comedor planta alta , muy agradable lindo y tranquilo, 2solomillos y entrantes muy bien, ronda los 30 euros por persona,nos invitaron a chupito que se agradece. Solo volver a recomendar, después de un tiempo regresamos y Chapo. Alberto nos trato INMEJORABLE, gambas, ensalada de gulas, solomillo perfecto. Gracias por una comida tan agradable, esta vez no tenía sitio arriba y nos pudo situar en una mesa abajo.
Fui con mi madre y padre a comer. Lo primero que resalta es la decoración, tanto de paredes como la presentación de la mesa. Nos encanto. Después se suma la exquisita comida más el trato, tanto profesional como cercano de Luis, un encanto. Volveremos sin duda. Recomiendo 100% este restaurante y Portillo, un pueblo tranquilo y acogedor. Solo una pega: la música!!!
Un rincón que te sorprenderá. Comida tradicional con una elaboración muy, muy especial. Deleita tus sentidos la sensibilidad y la creativid culinaria del chef. La cantidad está muy bien y la relación calidad precio es excelente. Los detalles están todos cuidados y la simpatía y sencillez de los que te atienden es otra agradable sensación que ensalza el momento. La decoración, tanto del comedor como del patio rústico son agradables y sorprendentes. Y para finalizar un café o una copa en la sacristía de la ermita , con una música estupenda, una decoración de encanto y una chimenea que lo hace aún más acogedor. Una muy agradable sorpresa en un pueblo muy especial. Volveremos y traeremos amigos y familiares.
El sitio súper bonito!! Impresiona comer en una antigua sacristía. La comida muy muy rica, enhorabuena a los cocineros! El servicio encantador, nos atención un hombre muy amable! Sin duda volveremos. Estaba todo riquisimo!! Recomendable 100% 🥰
El servicio atentísimo. Las recomendaciones de la camarera muy acertadas. La decoración muy lograda. Satisfecho 100%
Cenamos muy bien. La carne con las salsas muy buenas. Los entrantes fabulosos. Vino estupenda relación calidad/precio. La ubicación es extraordinaria. Muy cerca del castillo y en una antigua iglesia. Disfrutamos la terraza para cenar y después el café dentro de la Sacristía. De lujo.
Siempre muy bien. Lugar y restauración de 10. Tienen un menú de cuchareo estupendo calidad/precio inmejorable .
Regalamos a mis padres el menu busca setas. Todo fueron facilidades, para la reserva y el pago. A mis padres les encantó. Y yo solo puedo dar las gracias desde aqui, al encargado y al equipo que tiene porque cuando el lugar es precioso, en la mesa te ponen calidad y te tratan de mimo el regalo es perfecto.
He ido a comer hoy con mi madre. No conocía el sitio, y me ha parecido espectacular. Y la comida increíble. Xo destacar, q lo hace 10 Elisabeth. Una cámara, atenta, rápida simpática q t hace q t enamores del lugar. Mil gracias
Merece la pena, todo es muy bueno, el trato de la camarera es exquisito
Sus tostadas con tomate, jamón y aceite, una maravilla al paladar, así como su tortilla de patatas con ése toque de ajo y perejil, espectacular. Muy bien atendidos y el local es una antigua Iglesia. Sín duda volveríamos a éste lugar, para comer, cenar o simplemente almorzar cómo en éste día.
10 de 10. El sitio es precioso y la comida muy muy buena. Pedimos el menú: garbanzos con boletus, chuletón y de postre tarta de queso y coulant de chocolate. Buenísimo todo. Y la chica que nos atendió, Elisabeth, no podría haber sido más encantadora. Da gusto que te traten así. Repetiremos sin duda
El sitio espectacular, la comida y el servicio estupendo. Un lugar peculiar, bonito y para volver.
El lugar es muy especial ya que es una antigua iglesia. La comida muy buena, típica castellana pero con un toque moderno. El servicio estupendo. Realmente recomendable.
Lugar magnífico. Merece la pena pagar el precio por la experiencia. El restaurante es muy bonito y la decoración y ambiente exquisito. Detalles muy cuidados, que marcan la diferencia. El baño limpio y agradable. La comida muy correcta. Cubertería genial. Personal muy atento y agradable. Tiempos de espera entre platos y atención rápida. El único pero que se podría poner de la comida, son las papas fritas que eran congeladas. Nos invitaron a un chupito que ellos mismos hacen y a mantecados del pueblo. En definitiva restaurante que merece la pena 100% ir. Ojalá les vaya bien y tengan la repercusión que se merecen.
Nos ha gustado mucho el restaurante. Hemos pedido bacalao y estaba buenísimo. Nos atendió una camarera simpatiquísima y súper agradable que se llamaba Elizabeth, acertó de pleno con sus recomendaciones. Sin duda, repetiremos. Restaurante
Un sitio bonito con una atención de 10
Las comidas excelentes el chuleton los garbanzos y el goxua excelente. También súper bien el trato de las dos camareras que nos atendieron: Elisabet y Tania no puedieron ser mas encantadoras, cien por cien recomendable, sin duda volveremos.
Lugar fantástico, comida increíble y trato genial.
Restaurante muy recomendable, local original, acondicionado de forma extraordinaria. Tiene opcion de comedor en interior y terraza. Los platos son originales y con gusto. El personal muy atento y competente. Sin duda repetiré la experiencia.
Lugar increíble, trato excepcional, desde su jefe Luis, su cocinero Carlos y sus dos amables y encantadores camareros Gregorio y en especial a Elisabeth que siempre nos atiende con una sonrisa que te alegra la noche. Lo recomiendo, no me canso de volver. Lugar con encanto que enamora y engacha desde la primera vez.
Todo estupendo, calidad, cantidad y relación calidad precio. El sitio es muy bonito y el pueblo también.
Sitio muy bonito, restaurante en el interior de la iglesia, el interior precioso. Ha merecido la pena conocer el pueblo para venir a comer aquí. La comida muy buena y la atención de Tania muy bien, muy simpática y muy buena atención. Volveremos seguro! Gracias por su buen servicio
Sorprendidos por este restaurante. Iglesia reformada con un gusto exquisito La comida casera cocinada con mimo. el servicio genial un trato familiar. Merece la pena dar un rodeo para disfrutar de este restaurante mágico. 👏👏👏
Un restaurante situado en una antigua iglesia, muy bien decorado, con unos comedores preciosos. Era otoño y tenían un menú de setas por 50 € y si era a compartir entre dos personas 38 €. Los platos muy bien elaborados aunque en el menú a compartir las raciones se quedaban un poco escasas, sobre todo las alubias con almejas y setas, y la carne guisada con níscalos. Los platos a la carta, estupendos, como el revuelto de trompetas negras y trigueros, o el entrecot con salsa de queso. La tarta de queso realmente muy buena. El servicio bastante correcto y profesional. El vino que te recomendaban, Lambuena, Ribera del Duero tinto, roble, buen precio y muy bueno. Restaurante muy tranquilo y recomendable.
Fuimos a celebrar mi cumpleaños mi pareja y yo. Desde que llegamos nos atendió Elisabet con una simpatía maravillosa, nos llevó al comedor de arriba, precioso. Comimos muy bien y con una atención buenísima. Elisabet es una currante nata, pendiente de todo, no para y siempre con buenas palabras y una sonrisa. Se agradece mucho. Una sugerencia: en el huevo reflectorio, el jamón más fino y un tostado redondearía el plato.
Buscando un sitio donde comer y hacer un alto en el viaje de camino a Cantabria desde Madrid, encontramos este sitio por casualidad al ver que era una antigua iglesia y ¡vaya suerte la nuestra! Comimos en el patio precioso y super a gusto, la comida buenísima (pedimos el entrecot, una ración de patatas fritas y el bacalao gratinado a la miel y el servicio excepcional (atentos, agradables, profesionales y además nos trajeron después del café un licor con pastas típicas como invitación de la casa). Vamos que ojalá no haber tenido que continuar el viaje para pedir algo más y postre. Calidad excepcional y precio más que justo. No es súper barato como comida que harías en un viaje pero en Madrid por insistió así pagas el triple. Por cierto, el pan, de los mejores que he comido en mucho tiempo, calentito, crujiente, miga esponjosa...
Un sitio precioso. La terraza interior está cubierta por hojas y la decoración de la terraza es muy acogedora. La comida estaba espectacular. Recomiendo el huevo de refectorio. El camarero (no sé cómo se llamaba) fue muy correcto y amable. Hay sitio para aparcar por los alrededores.
Calidad precio, perfecto. Está todo buenísimo. Quedamos muy contentos. Muy recomendable. Comer dentro de una iglesia, muy bonita esperiencia.
Un lugar encantador, buena comida, decoración preciosa y ambiente tranquilo. Un sitio para repetir. El vino Lambuena te sorprenderá
VEN A COMER AQUÍ. Es sencillamente un espectáculo. Comida excelente de máxima calidad. NO LO DUDES, es un sitio que debes probar. Hemos venido a comer y hemos probado de todo y sinceramente… pocos sitios hemos probado mejores. Hay sitios buenos en la zona que dan bien de comer cocina castellana, pero en este restaurante van más allá con sus platos de cuchara y pescados. Pero no son pescados simplemente, se nota que la cocina se preocupa del sabor y de dar un producto bien acondicionado. Sumamos el servicio de una chica simpatiquísima y super curranta. NO lo dudes, debes venir a probar!!! Nosotros volveremos mucho más!!
Lugar con muchísimo encanto, antigua iglesia convertida en restaurante, probamos la cecina, almejas a la sartén, ensalada de gulas y gambas, solomillo ibérico y rabo de toro, además de algunos postres, todo riquísimo y producto de primera calidad. Pedimos el vino de la casa por recomendación y nos llevamos 2 botellas luego, calidad precio increíble. Volveremos seguro.
Restaurante cafetería que está situado en una antigua iglesia y que tiene varios salones para comer. Gente muy amable y cercana que te ofrece el típico trato de un pueblo en el buen sentido. Tienen una de las mejores tortillas de patata que te puedas encontrar por todo el universo conocido y por conocer. Si no las probado tienes que hacerlo. También son conocidos por sus buenos asados Y jornadas gastronómicas. Merece la pena acercarse a Portillo para disfrutar de una agradable visita, tanto la localidad, como a este precioso y particular local.
Estamos comiendo en un ambiente bueno, un poquito oscuro, nuestra mesa necesita algo más de luz. Buenísimo el arroz con bogavante y la pata del pulpo Vamos a por los postres que seguro no defraudan Muy maja y simpática nuestra camarera
Es un lugar muy bonito, puedes dar un paseo por la zona y después sentarte a tomar un café o un vinito. Tienen tostas muy ricas, en la terraza se está muy bien y es un lugar tranquilo. Hay pocas mesas aunque la entrada no tiene espacio para mucho más.
Calidad precio, perfecto. Está todo buenísimo. Quedamos muy contentos. Muy recomendable. Comer dentro de una iglesia, muy bonita esperiencia.
VEN A COMER AQUÍ. Es sencillamente un espectáculo. Comida excelente de máxima calidad. NO LO DUDES, es un sitio que debes probar. Hemos venido a comer y hemos probado de todo y sinceramente… pocos sitios hemos probado mejores. Hay sitios buenos en la zona que dan bien de comer cocina castellana, pero en este restaurante van más allá con sus platos de cuchara y pescados. Pero no son pescados simplemente, se nota que la cocina se preocupa del sabor y de dar un producto bien acondicionado. Sumamos el servicio de una chica simpatiquísima y super curranta. NO lo dudes, debes venir a probar!!! Nosotros volveremos mucho más!!
Un lugar encantador, buena comida, decoración preciosa y ambiente tranquilo. Un sitio para repetir. El vino Lambuena te sorprenderá
Lugar con muchísimo encanto, antigua iglesia convertida en restaurante, probamos la cecina, almejas a la sartén, ensalada de gulas y gambas, solomillo ibérico y rabo de toro, además de algunos postres, todo riquísimo y producto de primera calidad. Pedimos el vino de la casa por recomendación y nos llevamos 2 botellas luego, calidad precio increíble. Volveremos seguro.
Restaurante cafetería que está situado en una antigua iglesia y que tiene varios salones para comer. Gente muy amable y cercana que te ofrece el típico trato de un pueblo en el buen sentido. Tienen una de las mejores tortillas de patata que te puedas encontrar por todo el universo conocido y por conocer. Si no las probado tienes que hacerlo. También son conocidos por sus buenos asados Y jornadas gastronómicas. Merece la pena acercarse a Portillo para disfrutar de una agradable visita, tanto la localidad, como a este precioso y particular local.
Sorprendidos por este restaurante. Iglesia reformada con un gusto exquisito La comida casera cocinada con mimo. el servicio genial un trato familiar. Merece la pena dar un rodeo para disfrutar de este restaurante mágico. 👏👏👏
Un restaurante situado en una antigua iglesia, muy bien decorado, con unos comedores preciosos. Era otoño y tenían un menú de setas por 50 € y si era a compartir entre dos personas 38 €. Los platos muy bien elaborados aunque en el menú a compartir las raciones se quedaban un poco escasas, sobre todo las alubias con almejas y setas, y la carne guisada con níscalos. Los platos a la carta, estupendos, como el revuelto de trompetas negras y trigueros, o el entrecot con salsa de queso. La tarta de queso realmente muy buena. El servicio bastante correcto y profesional. El vino que te recomendaban, Lambuena, Ribera del Duero tinto, roble, buen precio y muy bueno. Restaurante muy tranquilo y recomendable.
No solo te alimentas del plato, también de las buenas impresiones del entorno. Monasterio antiguo reformado, iluminación impresionante, super ambientado en abadía y mucha paz. Fuimos en San Valentín en familia y tenían preparados en los platos unos claveles rojos. Desde ese punto ya me ganaron. La camarera encantadora y los platos riquísimos. Lo mejor fue el revuelto de trompeta negra, el revuelto de morcilla. El pulpo para mi gusto demasiado pasado porque lo cuecen y luego lo brasean, pero ninguno puso pegas. Dorada a la espalda muy buena. Yo me arrepentí de pedir el bacalao gratinado a la miel porque estaba muy dulce, pero seguro que hay gente que les gusta. La próxima probaré el de boletus. Y los postres también caseros y muy buenos. Tenían sitio el día antes a San Valentín, algo que también agradezco mucho.
Fuimos a celebrar mi cumpleaños mi pareja y yo. Desde que llegamos nos atendió Elisabet con una simpatía maravillosa, nos llevó al comedor de arriba, precioso. Comimos muy bien y con una atención buenísima. Elisabet es una currante nata, pendiente de todo, no para y siempre con buenas palabras y una sonrisa. Se agradece mucho. Una sugerencia: en el huevo reflectorio, el jamón más fino y un tostado redondearía el plato.
Lugar espectacular para una celebrar una comida especial, un bonito restaurante muy bien decorado y con una muy buena comida. Todo genial
Estuve anoche cenando con mi pareja, la cena estuvo muy bien, bastante variedad y platos elaborados. La atención de la camarera fue excelente. Una chica muy simpática y profesional que en todo momento estuvo pendiente de nosotros. El sitio, una antigua iglesia muy acogedor y decorado con mucho gusto. El precio me pareció acorde al servicio. Estoy seguro que volveré en breve.
Buscando un sitio donde comer y hacer un alto en el viaje de camino a Cantabria desde Madrid, encontramos este sitio por casualidad al ver que era una antigua iglesia y ¡vaya suerte la nuestra! Comimos en el patio precioso y super a gusto, la comida buenísima (pedimos el entrecot, una ración de patatas fritas y el bacalao gratinado a la miel y el servicio excepcional (atentos, agradables, profesionales y además nos trajeron después del café un licor con pastas típicas como invitación de la casa). Vamos que ojalá no haber tenido que continuar el viaje para pedir algo más y postre. Calidad excepcional y precio más que justo. No es súper barato como comida que harías en un viaje pero en Madrid por insistió así pagas el triple. Por cierto, el pan, de los mejores que he comido en mucho tiempo, calentito, crujiente, miga esponjosa...
Un sitio precioso. La terraza interior está cubierta por hojas y la decoración de la terraza es muy acogedora. La comida estaba espectacular. Recomiendo el huevo de refectorio. El camarero (no sé cómo se llamaba) fue muy correcto y amable. Hay sitio para aparcar por los alrededores.
El sitio precioso,la atención inmejorable y la comida un espectáculo.Fuimos de casualidad y que gran sorpresa nos hemos llevado
Estuve anoche cenando con mi pareja, la cena estuvo muy bien, bastante variedad y platos elaborados. La atención de la camarera fue excelente. Una chica muy simpática y profesional que en todo momento estuvo pendiente de nosotros. El sitio, una antigua iglesia muy acogedor y decorado con mucho gusto. El precio me pareció acorde al servicio. Estoy seguro que volveré en breve.
Un lugar maravilloso, una carta amplia y lo mejor el servicio, el personal siempre atento, con una sonrisa y rápido. La mayoría de los platos son con producto local lo cual es un plus. Muchas gracias!
Restaurante muy bonito dentro de una iglesia,es la primera vez que vamos y nos ha gustado mucho,la comida estaba bien y los platos bastante bien elaborados, tuvieron un bonito detalle con las chicas,al ponerlas un clavel rojo de regalo en la mesa. Buen trato por parte de la camarera y supo aconsejarnos bien,a la hora de elegir la cena. La música y el ambiente, perfectos.
Comimos en la Sacristía, una decoración perfecta, un servicio diligente, amable y cercano y eso que tenían una boda.
Peculiar restaurante resultado del aprovechamiento de una iglesia sin culto. Sobre la decoración diría que apunta más a mesón medieval más teatralizado que elegante y un tanto recargado. La falta de iluminación tampoco ayuda y le sobra la música. En cuanto al servicio, no estando mal atendido, le quitaría ese punto de confianza mesonera que, otra vez, resta elegancia al local.Cierto es que cada uno le da el ambiente que quiere a su negocio.En cuanto a la distribución de las mesas un diez en espacio y comodidad y también un sobresaliente a las elaboraciones, bien de sabor, calidad y cantidad muy equilibrada y acorde con los precios. Buen lugar para disfrutar de la gastronomía castellana, volveremos en cuanto se presente la ocasión .También Portillo merece repetir visita.
Fuimos a tomar algo, y nos quedamos a comer para probar el menú micológico Buscasetas. Propuesta gastronómica interesante. Está bien que los restaurantes se animen a estas iniciativas en temporada
Peculiar restaurante resultado del aprovechamiento de una iglesia sin culto. Sobre la decoración diría que apunta más a mesón medieval más teatralizado que elegante y un tanto recargado. La falta de iluminación tampoco ayuda y le sobra la música. En cuanto al servicio, no estando mal atendido, le quitaría ese punto de confianza mesonera que, otra vez, resta elegancia al local.Cierto es que cada uno le da el ambiente que quiere a su negocio.En cuanto a la distribución de las mesas un diez en espacio y comodidad y también un sobresaliente a las elaboraciones, bien de sabor, calidad y cantidad muy equilibrada y acorde con los precios. Buen lugar para disfrutar de la gastronomía castellana, volveremos en cuanto se presente la ocasión .También Portillo merece repetir visita.
Comimos en la Sacristía, una decoración perfecta, un servicio diligente, amable y cercano y eso que tenían una boda.
Restaurante muy bonito dentro de una iglesia,es la primera vez que vamos y nos ha gustado mucho,la comida estaba bien y los platos bastante bien elaborados, tuvieron un bonito detalle con las chicas,al ponerlas un clavel rojo de regalo en la mesa. Buen trato por parte de la camarera y supo aconsejarnos bien,a la hora de elegir la cena. La música y el ambiente, perfectos.
Es un lugar recomendable para visitar, está muy bonito. La atención es buena y los platos que degustamos, en general, bastante bien. Los postres muy buenos. También indicar que en la sala en la que comimos, hacía bastante frío, por lo que hizo que no estuviésemos nada cómodos.
Comimos ayer dos personas el menú de setas y la verdad bastante decepcionante. Cada plato fue como un "setas al escondite". El primero, en vez de boletus, era crema de boletus, industrial. El segundo, una pena de risotto y un solo gambón, el menú lo ponía en plural y además lo que si había era mucha hierba insulsa (cebollino). El tercero, miserable, unos micro trocitos de cecina y unos míseros picatostes enanos mal hechos. Por último elegimos carne en vez del bacalao, unos trozos de gallina muy mediocres con algún níscalo. Aún sigo buscando los higos y los dátiles. En resumen, fatal. Lo único que estaba bueno era el postre y el licor de guindas. La relación calidad-precio, muy mal. Eso sí, la atención del personal, muy bien.
A ver comentéis el.mismo error q muchos donde a.mi entender si cobras bien da buena cantidad que porque pongas 40 gramos nonte vas a hacer un roto,la comida está muy rica pero sales con hambre a menos q pidas 3 platos, dad un poco más q es todo el.mundo se queja de lommismo muy bueno pero poco,así de claro
El marmitaco estaba bastante fuerte y las anchoas que nos vendieron como su fueran maravillosas, las encontramos pequeñas y escasas
Teníamos las expectativas muy altas por lo bien que nos habían hablado, quizás no elegimos bien los platos. Pedí atún rojo y era rosa. Si no tienen que pongan solo atún.
Después de visitar el castillo de Portillo nos acercamos hasta aquí porque está construido en la parte trasera de una iglesia y eso choca. Esta dividido en 2 partes, una parte tipo pub y otra con barra de tapas y un comedor arriba y otro abajo. En honor a la verdad, diré que no picamos nada porque la barra no tenía buena pinta. Después de ver un plato que me apetecía probar, no me dieron la facilidad de pedir tapa o media ración ... A veces se gana más dinero con las medias raciones que con las enteras ! Es una cuestión de marketing, si vendes medias, la gente prueba más platos y sale más contenta. En fin ... Me fui con las ganas de probar los callos de cerdo ( es que no recuerdo el nombre del plato, no es muy típico) Quizá algún día vayamos a comer porque la carta tenía buena pinta.
Muy bonito y la carta muy interesante. Temporada de setas con menú especial. El edificii en si al ser una abtigua iglesia muy sorprendente y la decoración bonita. Sin embargo algunas cosas que pedimos nos decepcionaron. Algunas setas por ejemplo eran congeladas lo cual se nota muchissimo , además en plena temporada, y las que estaban preparadas en vinagre no nos gustaron nada, sabían demasiado a vinagre sin mas. Elegimos en un menú solomillo teppanyaki con setas y llegó a la mesa un guiso de ternera. Lo comentamos y la camarera intentaba convencernos de que el teppanyaki para ellos era eso... hubiera sido mejor decir que se les acabó y ya está. Sin embargo el revuelto muy rico, la carne guisada también, el puchero de garbanzos, los aperitivos igualmente, y el helado de boletus espectacular.
El sitio es muy bonito y los camareros muy simpáticos, seguramente de más de simpáticos, estuvimos en el patio y en la mesa de al lado no paraba de fumar una mujer, se fumó al menos 4 cigarros mientras nosotros comíamos. Muy desagradable y más cuando en la puerta de entrada ponía prohibido fumar. Los camareros ni mu. No tengo porque estar oliendo tabaco mientras estoy comiendo. Lo siento pero no puedo poner más puntuación. Tardaban en sacar cada plato una barbaridad, estuvimos allí 2 horas y media comiendo, traían los platos a destiempo por lo que teníamos que esperar a que terminasen de traer los platos de los demás, un verdadero desastre. Al menos la mayoría de los platos estaban buenos. Pero pagar un buen dinero para que una maleducada me eche el humo mientras como es algo que me cabrea soberanamente y que no se cumpla con sus propias normas aún más (y soy fumadora). No repetiremos nunca más, una pena.
Ha sido la segunda vez que lo visito para comer. En la primera salí contento, la comida fue a base de ensaladas y platos de verano. En la 2ª pedimos "cuchareo" y la decepción fue máxima. No nos avisaron de que el marmitaco lo hacen con atún escabechado días antes, lo que le da un fuerte sabor avinagrado y una textura dura de atún recocinado. Por otro lado unas lentejas con langostinos y alcachofas (que en carta suena como un sesafio a probar), resultó un plato desagradable, con 5 cabezas reblandecidas de langostinos y 3 cuerpos cuya carne estaba deshecha del exceso de cocción, tenía que estar quitándome de la boca trozos de bigotes, patas y de cáscara de los langostinos continuamente. Lo que se dice un plato desagradable para comer. Y las alcachofas... 3 medios corazones. Llegué a la conclusión, por textura y fuerte sabor sabor a marisco, que era un plato hecho al completo y posteriormente descongelado. Ah! La sopa castellana, sabrosa pero con menos aceite/grasa en su superficie, hubieran estado perfecta. Si vuelvo, porque el sitio y el personal lo merecen, no pediré nada de guisos. Relación calidad precio: ¡CARO!
Ha sido la segunda vez que lo visito para comer. En la primera salí contento, la comida fue a base de ensaladas y platos de verano. En la 2ª pedimos "cuchareo" y la decepción fue máxima. No nos avisaron de que el marmitaco lo hacen con atún escabechado días antes, lo que le da un fuerte sabor avinagrado y una textura dura de atún recocinado. Por otro lado unas lentejas con langostinos y alcachofas (que en carta suena como un sesafio a probar), resultó un plato desagradable, con 5 cabezas reblandecidas de langostinos y 3 cuerpos cuya carne estaba deshecha del exceso de cocción, tenía que estar quitándome de la boca trozos de bigotes, patas y de cáscara de los langostinos continuamente. Lo que se dice un plato desagradable para comer. Y las alcachofas... 3 medios corazones. Llegué a la conclusión, por textura y fuerte sabor sabor a marisco, que era un plato hecho al completo y posteriormente descongelado. Ah! La sopa castellana, sabrosa pero con menos aceite/grasa en su superficie, hubieran estado perfecta. Si vuelvo, porque el sitio y el personal lo merecen, no pediré nada de guisos. Relación calidad precio: ¡CARO!
El sitio es muy bonito y los camareros muy simpáticos, seguramente de más de simpáticos, estuvimos en el patio y en la mesa de al lado no paraba de fumar una mujer, se fumó al menos 4 cigarros mientras nosotros comíamos. Muy desagradable y más cuando en la puerta de entrada ponía prohibido fumar. Los camareros ni mu. No tengo porque estar oliendo tabaco mientras estoy comiendo. Lo siento pero no puedo poner más puntuación. Tardaban en sacar cada plato una barbaridad, estuvimos allí 2 horas y media comiendo, traían los platos a destiempo por lo que teníamos que esperar a que terminasen de traer los platos de los demás, un verdadero desastre. Al menos la mayoría de los platos estaban buenos. Pero pagar un buen dinero para que una maleducada me eche el humo mientras como es algo que me cabrea soberanamente y que no se cumpla con sus propias normas aún más (y soy fumadora). No repetiremos nunca más, una pena.
Hemos estado comiendo 4 personas, pedimos entrecot, solomillo, rabo de toro y bacalao. Nos decepcionó mucho el desequilibrio en la relación calidad/precio. La carne dura tanto el entrecot como el solomillo hasta el punto de dejar trozos, El rabo de toro muy escaso, el bacalao normal nada que decir. Sin embargo las gambas al ajillo estaban excelentes. En fin, calidad muy mejorable para el alto precio.
Estamos ante un bar restaurante; situado a pocos metros del castillo de Portillo. El bar y parte del comedor está en lo que fue una de las iglesias del pueblo. A día de hoy la iglesia está desacralizada. Del restaurante no puedo opinar. Del bar se puede destacar la barra de pinchos que tienen durante el fin de semana. Gran variedad y elaborados. Disponen de terraza exterior no muy grande, que atienden según les parezca. Encontramos dos comedores; uno en el interior de lo que fue la iglesia y otro al cruzar la calle. En lo referente a su personal; mencionaré al chaval que nos atendió. Partiendo de que nadie nace aprendido; pero no se puede tener a una persona de cara al público sin tener la más mínima noción en un negocio de restauración. No vale todo el mundo, sin unas nociones básicas. En este caso corresponde a quien sea el propietario esa responsabilidad. Gracias a ese empelado, se perdió seis comensales.
Fuimos mi novio y yo a cenar, esta es la segunda oportunidad que le damos al restaurante y no volvería por una tercera. 1. Comida: Bastante deficiente. -Patatas congeladas y muy saladas (ver la foto) -Salsa oporto no me supo para nada bien, sabor muy intenso. - Postre tarta de queso, vino acompañado de un helado y decorado con romero y el helado sabia romero. Desagradable por qué le resta al postre. 2. Precio: Para comer patatas congeladas por un precio de cada plato 16-23€ por plato, no cumple con la expectativa. Pedimos: un entrante y 2 platos de fondo y 2 postres, 2 copas de vino, agua, 2 postres. Total 73€ 3. Servicio: La camarera fue muy maja, agradable y amable. Me hubiera gustado que sugiriera más información de los platos. 4. Ambiente: Si quieren un lugar tranquilo medieval, el lugar cumple con ello. Resumen: Si quieres ir a un restaurante que te proporcione un equilibrio en todo, recomiendo otro en Valladolid (Parrilla San Lorenzo), 10 de 10 y te da todo los puntos mencionados, el precio es un poquito más caro pero sin duda patatas congeladas no te dará.
Fuimos mi novio y yo a cenar, esta es la segunda oportunidad que le damos al restaurante y no volvería por una tercera. 1. Comida: Bastante deficiente. -Patatas congeladas y muy saladas (ver la foto) -Salsa oporto no me supo para nada bien, sabor muy intenso. - Postre tarta de queso, vino acompañado de un helado y decorado con romero y el helado sabia romero. Desagradable por qué le resta al postre. 2. Precio: Para comer patatas congeladas por un precio de cada plato 16-23€ por plato, no cumple con la expectativa. Pedimos: un entrante y 2 platos de fondo y 2 postres, 2 copas de vino, agua, 2 postres. Total 73€ 3. Servicio: La camarera fue muy maja, agradable y amable. Me hubiera gustado que sugiriera más información de los platos. 4. Ambiente: Si quieren un lugar tranquilo medieval, el lugar cumple con ello. Resumen: Si quieres ir a un restaurante que te proporcione un equilibrio en todo, recomiendo otro en Valladolid (Parrilla San Lorenzo), 10 de 10 y te da todo los puntos mencionados, el precio es un poquito más caro pero sin duda patatas congeladas no te dará.
Maravilloso lugar. La zona de bar es preciosa. ----- Tengo que editar la reseña porque han cerrado la zona de chimenea en la sacristía y ya no te puedes tomas unas copas allí, sólo si vas a comer. Una pena, en invierno era muy acogedor y ya no podremos ir.
Un desastre. Casi 4 horas para comer. El menú compartido es una estafa. 38 euros por persona. Aperitivo pasable. Luego, media hora para el entrante. El supuesto segundo, un trozo muy pequeño de pescado a dividir entre dos, en el mismo plato. . El postre, helado mínimo también a compartir en el mismo plato. No había visto algo así nunca.
Hemos ido a comer y no volveremos. Comida muy normal y muy escasa. Fuimos porque era un restaurante dentro de una iglesia pensando que la comida sería excelente, pero nuestra desilusión fue grande al salir. Comentamos a la camarera la escasez de los platos y la no excelencia y no tuvieron ni un detalle, ni invitación a un café ni nada. La experiencia mala
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C. de la Fortaleza, 17, 47160 Portillo, Valladolid, Spain
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