El Alquimista
Coffee · Atapuerca
Sobre El Alquimista
El Alquimista, ubicado en Atapuerca, es un café que ofrece una experiencia cálida y acogedora. Destaca por su ambiente casero y su cuidada decoración, que le otorgan una personalidad única. Los clientes valoran especialmente la amabilidad y cercanía del personal, quienes brindan un trato familiar y...
El Alquimista, ubicado en Atapuerca, es un café que ofrece una experiencia cálida y acogedora. Destaca por su ambiente casero y su cuidada decoración, que le otorgan una personalidad única. Los clientes valoran especialmente la amabilidad y cercanía del personal, quienes brindan un trato familiar y atento. Su cocina se caracteriza por platos caseros y saludables, elaborados con cariño y atención al detalle. Además de café de calidad, El Alquimista ofrece almuerzo, una selección de bebidas alcohólicas y la posibilidad de disfrutar de sus servicios tanto en el interior como en su terraza al aire libre. Abierto todos los días, es un lugar ideal para disfrutar de una comida reconfortante o una pausa revitalizante.
Què diuen els clients de El Alquimista
El Alquimista ofrece comida casera en un ambiente acogedor, destacando la amabilidad y cercanía de Mapi y Antonio, quienes hacen sentir a los clientes como en familia. Algunos clientes mencionan problemas con el trato y los precios.
Ideal per a
Tip: Ideal para peregrinos en el Camino de Santiago que buscan comida casera y un trato familiar, aunque algunos precios pueden ser elevados.
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Explora els voltants de El Alquimista
El Alquimista es troba a Atapuerca, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- Iglesia de Santa Eulalia Virgen y Mártir (A 126m) — edificio en Agés, España parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Puente de la Cigüeña (A 343m) — puente en Agés, España parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Puente sobre el río Vena (A 522m) — puente en Agés, España parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
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Preguntes freqüents sobre El Alquimista
Opinions de El Alquimista Atapuerca
Muy limpio y agradable con música de ambiente. El matrimonio que lo lleva muy majos y la comida casera de verdad. Unas lentejas y el pollo al ajillo muy buenos. Gracias, nos hemos llevado un gran recuerdo de Agés
Paramos después de más de 40km y queríamos cenar algo rico y estar agusto. Qué sorpresa cuando pudimos cenar algo casero y riquísimo. El sitio encantador, acogedor y los propietarios Mapi y Antonio encantadores, nos trataron maravillosamente y nos sentimos super acogidos y tuvimos una velada de lo más agradable junto a ellos. Sin duda lo recomendamos. Volveremos.
Hemos desayunado allí varios días y comido. La comida es casera. Muy rica. Se nota que sabe cocinar. Tienen una pequeña tienda dentro con alimentos indispensables. El trato por parte de los dueños muy bueno. Te han sentir como si fueras de la familia. Todo limpio y dispuesto con gusto. Se puede comer fuera, tienen terraza. Sitio para volver.
maravillo trato de Antonio y Amapola, amables y genuinos, la comida muy buena, es cierto que hay poca variedad, pero es que esto no es el tipico restaurante, es como si estuvieras comiendo en casa de tu abuela, todo riquisimo, nos prepararon el almuerzo la cena y el desayuno!
El mejor sitio para comer de todo el camino desde San Juan Pie de Puerto hasta Burgos. Los dos ancianos te hacen sentir como hijos, cuidan al detalle al peregrino y la comida es casera con productos autóctonos. Recomendable 100%. 5 estrellas y porque no hay más.
Comida casera 100% . Precio del menú razonable unos 17€ por persona. Los propietarios, geniales, sobre todo Amapola. Volvería sin duda.
Buena comida y trato amable y cercano! Totalmente recomendable!!!
Lugar acogedor y muy bien atendido. Todo está muy limpio. La comida exquisita y todo casero (bollería, tortillas, empanadas etc..) Merece la pena hacer un alto el camino y disfrutar de la compañía de Amapola y Antonio y disfrutar de sus viandas.
Lo lleva una pareja , es un local muy pequeño yo pedí unos garbanzos y luego pollo, y vamos... Casi me puse a llorar de lo bueno que estaba, cocina tradicional como la que hacían las abuelas....
La comida es casera, excelente!! Muy bonito el local, muy acogedor y los dueños muy amables y simpáticos. Una gran experiencia , gracias Amapola y Antonio!
Sitio perfecto para comer, cenar o desayunar. El ambiente es muy acogedor, con Alexa poniendo música para los invitados y Amapola, la dueña, haciendo unos garbanzos guisados fetén y haciéndote salir con las pilas cargadas de buen humor gracias a su simpatía y hospitalidad.
Un lugar muy acogedor con un matrimonio muy majo, del cual, ella cocina con mucho esmero y le pone mucho cariño para que la gente coma como en casa. Un abrazo de parte de Jexus y Montse del País Vasco
Experiencia increible en todos los sentidos, comida casera ,trato espectucular, Amapola y Antonio son encantadores, parada obligatoria
Comimos aquí durante el Camino de Santiago y fue una experiencia inolvidable. Ambiente familiar y entrañable, comida casera muy rica y servida con cariño. Sin duda encontrar lugares así y personas como Mapi y Antonio, cuando te encuentras lejos de casa y cansado, no tiene precio. Muchas gracias.
Ha sido una sorpresa parar en El Alquimista a desayunar. La decoración preciosa. Todo al detalle. El desayuno riquísimo y la dueña muy simpática. Nos ha dado pena no poder quedarnos a comer los garbanzos, la sopa o el puré que tenían para comer. Hemos pasado un rato muy agradable.
El mejor lugar en el que hemos comido en todo el camino. Comida casera de verdad, te la sirve la misma cocinera en un lugar súper agradable del que no apetece salir. Buen ambiente, muy cercano y relación calidad precio perfecta. Parada obligada en el camino. Una pena tener que partir mañana, porque ya tengo ganas de volver a comer ahí. Gracias! (No subo fotos porque nos comimos los platos antes de poder sacarlas) ;) PD: no entiendo para nada las reseñas negativas que he leído, el sitio es genial.
Es un sitio estupendo para comer, comida casera tradicional con ingredientes frescos de mercado. La comida casera, sabrosa, recién hecha a un precio muy razonable. El restaurante tiene terraza y la parte interior es preciosa, muy bien conservada y cuidada. El servicio es bueno y la pareja que lo regenta muy amable, dando un buen trato a todo el mundo.
Una experiencia inolvidable, con gente maravillosa, la calidad y el trato, no tienen parangón. Volveré a saludarlos aunque solo sea por que gente así nos hace mucha falta.
Parada obligatoria en el camino! La comida caseraaaaa, pero de la de verdad, en gran cantidad, todo muy bien preparado y de calidad. El servicio una maravillaaaaa. La atención maravillosa, pues los dueños son amabilísimos. Y el precio...estupendo.
Aparte de la comida que considero es casera y deliciosa, la conversación con Amapola y Antonio es para no olvidar nunca, son y han sido peregrinos y eso se nota. Muchas gracias por vuestro "buen hacer"
Excelente cocina y vino, en una casa de más de 400 años preciosa y bien cuidada. Un gustazo!!! Agradecer a sus anfitriones Amapola "Mapi" y Antonio la calidad, el sabor de sus platos. Después de un fin de etapa fue lo mejor. Un fuerte abrazo a los dos.
Amapola y Antonio...un emblema en el camino. Comida rica de esa que hace en la olla "chup chup" a fuego lento...crema de verdura casera y albóndigas; y bizcocho jugosito; y la tortilla de patata muy rica. Ahhh! Y ademas en una Castilla profunda donde todo está cerrado es como una isla en el desierto. El Karma/el camino os lo devolverá. Saludos de los 3 de Alicante.
Comida casera de calidad, te ponen mucha cantidad y para repetir si quieres!! Relación calidad-precio muy buena 😊
Comida casera, la elabora por la mañana y lo calienta en el microondas, ambiente familiar, habíamos leído que ella tenía carácter y si, tiene una personalidad fuerte, pero es muy agradable. Lo recomiendo la comida buenísima y el lugar con mucho encanto.
Lugar de paso en el camino de santiago. Pedimos un menú y estaba delicioso, se nota que es comida casera: sopa, albóndigas, pollo guisado. Antonio y Amapola, fueron muy majos y atentos. Gracias por poner un plato casero tan rico en nuestro camino.
Comida casera de verdad, de la de la abuela. Amabilidad y buena conversación. La esencia pura del Camino (que se está perdiendo) la encontramos aquí. Ojalá sigan muchos años más. Gracias Amapola
Mari y Antonio son muy acogedores. El ambiente es muy familiar tanto en la comida como en el trato. El local tiene solera y está decorado con gusto. ¡Fantástico !
Es difícil entender las reseñas negativas que tiene este lugar. Venimos desde San Juan, al principio del camino, y este es el lugar en el que mejor nos han tratado y hemos comido material casero, de verdad. No hay mucho que añadir a lo que han dicho otros sobre los dueños de este lugar. Simplemente van a alegrarte la tarde con el buen humor y las ganas de hacer las cosas bien (que siempre se nota y se agradece, más cuando haces el Camino). Hemos cenado como si la comida fuera de nuestra madre. Regado todo con vino y acompañados de un buen ambiente difícil de igualar. Porque el lugar es pintoresco, diminuto y, a la vez, increíblemente especial. Así que, aunque hayamos pagado lo justo por nuestra cena, también es justo agradecer por aquí; no sea que las malas reseñas, difíciles de entender, triunfen sobre lo que es bueno. Nota adicional: cómo estará de buena la comida que ninguno de los dos tuvimos un momento para hacer una fotillo. Genial
La comida me pareció muy buena. Casera, sabrosa... Tienen una pequeña tienda, la única del pueblo (al menos en octubre 2025).
Un sitio que debería ser de obligado paso en el camino Santiago, peto también para cualquier persona. Mapi y Antonio nos trataron como si fuésemos de su familia, comida casera, platos típicos, bien elaborados y bien de precio. El restaurante es muy acogedor, muy bonito, todo hecho con mucho gusto. Gracias Mapi y Antonio por vuestra hospitabilidad. ❤️
Un sitio muy acogedor y casolano. El señor es muy amable y flexible a la hora de hacer los bocatas, te deja escoger la alargada del pan y el tipo e incluso el embutido es fresco (lo corta a maquina). Hasta el momento los mejores bocatas que hemos probado. Ademas, la señora es muy amable y agradable con los clientes. Para concluir, el pueblo, la musica y la comida hacen el sitio muy acogedor y recomendable para hacer una paradita después de ir en bici o caminar.
Un sitio bonito de verdad, la restauración y el gusto con el que se ha hecho le da una personalidad diferente, un gusto por el detalle, por la decoración, por esas cosas que hacen a los sitios únicos y este lo es. Un detalle: dentro del baño, en un hueco de la madera, colocar un pajarito, no es nada y lo es todo. El potos de la entrada, que decore todo el techo y como maceta, media Cuba. Me ha gustado y mucho.
Maravilloso sitio para comer, comida casera, se nota que la dueña, quiere hacer feliz peregrino. Parada obligada para comer/cenar.
La comida está muy buena. El personal es muy amable, te ayuda en todo lo necesario y te trata como a un hermano.bLa comida es casera y sana. No tardan mucho en atenderte. Tiene una decoración y una música muy bonitas. En muchas ocasiones hasta te cuentan un pequeño chiste relacionado con cualquier situación. Este restaurante demuestra que la comida sana y casera, puede llegar a superar a cualquier otra.
Comida preparada con cariño. Es comida casera. Si, recalentada con una microonda. Pero la comida esta hecha por la dueña a diario y la ensalada fue preparada fresca delante de mis propios ojos. No entiendo las malas reseñas y lo que espera la gente, que parezca que coma a casa cada dia menus de cuatro estrellas.
Veníamos haciendo el camino y otros peregrinos nos lo recomendaron, comida casera riquísima las albóndigas de Amapola lo mejor, el pollo en salsa riquísimo, las alubias muy buenas también. Pasamos una velada muy entretenida con el matrimonio Amapola/Antonio, se nota que se quieren mucho 🤣 Amapola mujer, se buena con Antonio, que lo hace fantásticamente bien.
Es un restaurante en el camino de Santiago en el pueblo de Agés. Excelente comida casera, sencilla, gustosa. El local mantiene un estilo castellano, impoluto en todos los sentidos, atendido por el matrimonio que lo regenta con eficiencia y amabilidad. Sin duda absolutamente recomendable.
Da igual si paráis en Ages a dormir o no. Tenéis que probar la comida de Amapola. De la cocina a la mesa. Todo casero. Como si te cocinara tu propia madre. Todo amor. De verdad, tenéis que parar a comer aquí. No os arrepentiréis. Hoy han habido peregrinos que han llorado del trato recibido, del cariño y de la buena comida. GRACIAS AMAPOLA Y ANTONIO!
Es un restaurante en el camino de Santiago en el pueblo de Agés. Excelente comida casera, sencilla, gustosa. El local mantiene un estilo castellano, impoluto en todos los sentidos, atendido por el matrimonio que lo regenta con eficiencia y amabilidad. Sin duda absolutamente recomendable.
Da igual si paráis en Ages a dormir o no. Tenéis que probar la comida de Amapola. De la cocina a la mesa. Todo casero. Como si te cocinara tu propia madre. Todo amor. De verdad, tenéis que parar a comer aquí. No os arrepentiréis. Hoy han habido peregrinos que han llorado del trato recibido, del cariño y de la buena comida. GRACIAS AMAPOLA Y ANTONIO!
Hemos pernoctado en el pajar justamente al lado. El propietario nos recomendó la comida en este lugar La Amapola nos obsequió con un menú de cuchara muy sabroso. Ella como su esposo Antonio, muy amables y professionales. Recomendado. Relación calidad precio muy bien.
Nos han tratado muy bien. Comimos ahí durante el camino de Santiago y tanto la cocinera Mapi como el camarero Antonio fueron muy cercanos y amables. Mapi es una cocinera de raíces que siente lo que hace. Sobra decir que la comida es un 10👌
La atención de Amapola y Antonio es espectacular, especial, te acogen en su casa y te ofrecen una excelente comida casera y además te dan afecto y te tratan como de la familia. Personalmente comí, cené y desayuné en este local del Alquimista.
Un sitio que debería ser de obligado paso en el camino Santiago, peto también para cualquier persona. Mapi y Antonio nos trataron como si fuésemos de su familia, comida casera, platos típicos, bien elaborados y bien de precio. El restaurante es muy acogedor, muy bonito, todo hecho con mucho gusto. Gracias Mapi y Antonio por vuestra hospitabilidad. ❤️
Un sitio muy acogedor y casolano. El señor es muy amable y flexible a la hora de hacer los bocatas, te deja escoger la alargada del pan y el tipo e incluso el embutido es fresco (lo corta a maquina). Hasta el momento los mejores bocatas que hemos probado. Ademas, la señora es muy amable y agradable con los clientes. Para concluir, el pueblo, la musica y la comida hacen el sitio muy acogedor y recomendable para hacer una paradita después de ir en bici o caminar.
Un sitio bonito de verdad, la restauración y el gusto con el que se ha hecho le da una personalidad diferente, un gusto por el detalle, por la decoración, por esas cosas que hacen a los sitios únicos y este lo es. Un detalle: dentro del baño, en un hueco de la madera, colocar un pajarito, no es nada y lo es todo. El potos de la entrada, que decore todo el techo y como maceta, media Cuba. Me ha gustado y mucho.
Maravilloso sitio para comer, comida casera, se nota que la dueña, quiere hacer feliz peregrino. Parada obligada para comer/cenar.
La comida me pareció muy buena. Casera, sabrosa... Tienen una pequeña tienda, la única del pueblo (al menos en octubre 2025).
Comida preparada con cariño. Es comida casera. Si, recalentada con una microonda. Pero la comida esta hecha por la dueña a diario y la ensalada fue preparada fresca delante de mis propios ojos. No entiendo las malas reseñas y lo que espera la gente, que parezca que coma a casa cada dia menus de cuatro estrellas.
La comida está muy buena. El personal es muy amable, te ayuda en todo lo necesario y te trata como a un hermano.bLa comida es casera y sana. No tardan mucho en atenderte. Tiene una decoración y una música muy bonitas. En muchas ocasiones hasta te cuentan un pequeño chiste relacionado con cualquier situación. Este restaurante demuestra que la comida sana y casera, puede llegar a superar a cualquier otra.
Hace funciones de restaurante, bar y tienda para adquirir algunos productos por peregrinos ( fruta, yogures, embutido,...) en el pequeño pueblo de Agés. Propietario simpático, que nos ayudó a reparar fuerzas con un menú de crema de verduras, albóndigas en sala con arroz, y postre. Al sol, y como parada antes de seguir la ruta, un rato muy agradable.
Comida casera como si comieras en casa de tu abuel. Hay que tener algo de paciencia si llegas con todo el grupo de peregrinos a la vez, pero la espera vale la pena
De paso. Sirven buen café y el señor fue bastante amable. En el pueblo tienes varios hostales donde quedarte a dormir si haces el camino de santiago. Recomendable. Bonito sitio.
Comida casera, los dueños unos personajes peculiares y encantadores. Súper recomendable, fuimos el laño pasado y nos dijeron que se iban a jubilar pronto … repetiría sin dudarlo
Juzgar un establecimiento y una forma de plantearse la vida por la experiencia de una sola visita no me parece justo. Sólo diré que nos acogieron como en casa y que comimos con cierta comodidad. Es verdad que no podré recordar las lentejas que pedí como las mejores de mi vida, pero tampoco lo hago con las que me pone mi madre cuando la visito y, sin embargo, las sigo disfrutando. El pollo del segundo plato seguía teniendo el recuerdo del hogar, sin alardes ni fastos accesorios; una sencillez que, de alguna manera, reconforta. Pero no hay que olvidarse de que no estás de paso por la casa de la mamá; esto es un negocio que tiene que pelear para subsistir y necesita nutrirse de nuestros bolsillos. Tiemblan un poco las primeras impresiones agitadas por la cruda realidad, porque su fin es prosaico, un mero intercambio de intereses, es decir, "yo te doy manduca y tú me das dinero". Es entonces cuando se siente el choque y despiertas del engaño transitorio de estar de invitado de excepción en el saloncito de una tía cariñosa y campechana que pone a tu disposición lo mejor de su despensa. Compruebas que el agua del grifo que te ha puesto en su jarra de cristal, ocupa un lugar en la minuta y que la fruta, que ofrece por piezas en el postre, alcanza precios algo desarreglados... Tampoco es para arruinar a nadie, pero desilusiona un poco, la verdad. A pesar de lo dicho, es muy posible que la próxima vez que pasemos por Agés, volvamos a dejarnos caer por el saloncito donde reina la talla del guerrero zulú superdotado y pidamos a la "tata de adopción" un plato caliente. En el fondo nos gusta lo familiar y si para disfrutarlo hay que pagar por el agua del grifo, igual merece la pena después de todo...
Para salir del paso no está mal... El menú es cerrado de lo que hayan cocinado ese día, las raciones escasas, los fideos de la sopa parecían plastilina. Y todo por 35€. Eso sí, la conversación no va a faltar porque la gente es maja, pero vaya, es bastante mejorable en general.
Difícil de describir. El sitio es muy guapo y la comida muy casera; estoy seguro que es la que comen ellos. No hay carta, son dos primeros y dos segundos a elegir. Son un matrimonio que están todo el día peleando entre ellos sin cortarse ni un pelo. El problema es que no tienen ni el precio del menú y cuando fuimos a pagar nos pareció un poco caro para ser un restaurante del Camino.
Es un rincón encantador muy bien decorado y la comida es casera del todo, pero le falla una cosa. Si quieres tranquilidad y tener una conversación agradable con los peregrinos olvidate de ello porque la dueña habla a gritos constantemente. Pasa de ser agradable y amigable a ser una molestia. Es un problema de incontinencia verbal y encima a todo volumen.
Bar con encanto que sirven comida casera hecha por la dueña y cocida durante horas (según ella). Pedimos diferentes platos y nos gustaron todos, y creo que el precio de 16,50 era adecuado. Ahora bien, el carácter de la señora puede llegar a ser un poco agresivo con el cliente, y el camarero (marido de la señora) totalmente indolente como si no tuviese ganas de trabajar. Días más tarde nos dimos cuenta que esta es la tónica habitual en muchos bares de pueblos de Burgos, Palencia y León (que es donde pasábamos haciendo el Camino de Santiago). Me sentí como si los peregrinos molestásemos
Bar con encanto que sirven comida casera hecha por la dueña y cocida durante horas (según ella). Pedimos diferentes platos y nos gustaron todos, y creo que el precio de 16,50 era adecuado. Ahora bien, el carácter de la señora puede llegar a ser un poco agresivo con el cliente, y el camarero (marido de la señora) totalmente indolente como si no tuviese ganas de trabajar. Días más tarde nos dimos cuenta que esta es la tónica habitual en muchos bares de pueblos de Burgos, Palencia y León (que es donde pasábamos haciendo el Camino de Santiago). Me sentí como si los peregrinos molestásemos
Para salir del paso no está mal... El menú es cerrado de lo que hayan cocinado ese día, las raciones escasas, los fideos de la sopa parecían plastilina. Y todo por 35€. Eso sí, la conversación no va a faltar porque la gente es maja, pero vaya, es bastante mejorable en general.
Difícil de describir. El sitio es muy guapo y la comida muy casera; estoy seguro que es la que comen ellos. No hay carta, son dos primeros y dos segundos a elegir. Son un matrimonio que están todo el día peleando entre ellos sin cortarse ni un pelo. El problema es que no tienen ni el precio del menú y cuando fuimos a pagar nos pareció un poco caro para ser un restaurante del Camino.
Puede que sea bueno, es bonito, pero desde luego no es barato. Relación calidad/precio baja.
Menú escaso y todo en táper cocinado recalentado en microondas y además caro y poca variedad. Menos mal que vende el local, espero que quien lo coga sea un profesional, Amapola es demasiado charlatana y cree que lo hace bien. El local merece la pena porque está muy acogedor, se vale que el peregrino va de paso y abusa con los precios. Buscar otras opciones en Ages.
Caimos en las redes del Camino de Santiago... Bastante caro para lo que ofrece, la verdad. Menú por 17,50 € Primeros: Sopa bastante sosa. Crema de verduras con tropezones, aceptable. Segundos: Albóndigas aceptables Pollo guisado normalito. Postre: Un pedazo de bizcocho de andar por casa y no muy grande Bebida: Una copa de vino y un vaso de agua (del grifo). Si te pides una cerveza u otra cosa no entra en el menú. Pan.
Fuimos a este restaurante como peregrinos, y con las expectativas altas, tras leer los comentarios. La experiencia fue del todo negativa, mal servicio, malas formas, y la comida nos defraudó. Menú= De primero sopa consomé con verduras y gazpacho con loncha de jamón encima. De segundo Morcilla 2 trocitos y pollo ídem. Lo mejor el postre arroz con leche. El camarero, cuando le pedí hielo me dijo que tenia la pierna mala, para tantos viajes…
Hemos llegado a las 15:05 a una mesa de la terraza. El camarero (y propietario, creo) nos ha visto en varias ocasiones pero nos ha ignorado. Hemos entrado dentro para avisar de que queríamos comer dentro y no nos han atendido tampoco. Finalmente a las 15:35 nos han preguntado a ver si queríamos comer y les hemos dicho que si. Nos ha respondido que nos atendía en seguida. Nos han atendido a las 16:00. Todo esto, viendo como una mesa que ha llegado (conocidos de los propietarios) más tarde tiene la mesa lista y les han tomado la comanda. Por otro lado, la comida es casera (menos el postre) y está muy buena.
Le pongo dos estrellas, porque el sitio es bonito y la comida está buena para ser un menú, pero la educación de las personas que lo llevan brilla por su ausencia, fui testigo de las malas maneras que tuvieron con diferentes clientes por no quedarse a comer allí. Tienen un pequeño ultramarinos , pero CUIDADO, a precio de oro. Pieza de plátano=1 euro.
El sitio es precioso. Iba a comer dado que en la guía gronze del camino de santiago hablan genial del sitio. Dado que primero quise tomar algo y el trato del hombre fue nefasto decidí ir a otro sitio. Un Aquarius 3€.... así,sin anestesia. Le pedí un hielo ya que estábamos a 32 grados y me lo puso de malas formas. Luego entró un peregrino a pedir un bocadillo y le habló fatal al pobre,me dió hasta pena.
Menú caro para lo que es. Comimos un gazpacho muy fuerte de vinagre, sal...y una carne en salsa, buena, pero no muy abundante. Para un menú de 10, 12 euros a lo sumo, vale, no para 18,50.
El sitio es precioso. Iba a comer dado que en la guía gronze del camino de santiago hablan genial del sitio. Dado que primero quise tomar algo y el trato del hombre fue nefasto decidí ir a otro sitio. Un Aquarius 3€.... así,sin anestesia. Le pedí un hielo ya que estábamos a 32 grados y me lo puso de malas formas. Luego entró un peregrino a pedir un bocadillo y le habló fatal al pobre,me dió hasta pena.
Muy bonito, y ella muy amable, pero un abuso con los precios. Se atrevió a cobrarnos por una ensalada verde 7,5€. Un atraco a mano armada, pero sin navaja. Encima se atrevió a presumir de lo bien que se porta ella con los peregrinos y que en los demás de sitios abusan mucho de ellos.
Dueño muy , muy arisco. Fabada saladisima y tibia, morcilla semicruda, he pedido un café con hielo y se ha molestado el dueño porque tenia que ir a por el hielo a la planta de arriba ... no os indican precio y tampoco dan ticket...osea que te pueden cobrar lo que les de la gana. Nos han cobrado 17, 50 eur por una comida que no merece la pena, por este precio, se aprovechan de los peregrinos de paso. No lo recomiendo para nada.
Comi aquí mientras hacía el Camino y fue el sitio más desagradable que encontré en todo mi viaje. Raciones caras y escuetas y la señora TODA la comida chillando de manera irrespetuosa al que supuse sería su marido. Hay más opciones en el pueblo para comer. Evitad este lugar del cual yo sali CON HAMBRE.
No os dejéis engañar por lo bonito que es. La atención es peor que pésima, carecen de educación. Por la mañana no nos han querido dar desayuno porque cerraban a las 10.00. A mediodía se negaban a atendernos, estaban gritando e insultándose entre ellos y pagaban la bronca con la clientela. Tienen el wc cerrado con llave y cuando pides la llave la mujer se queja de que le haces trabajar. El hombre ha decidido, verbalizándolo, no mirar a la cara a los clientes. Parece que te hacen el favor de tu vida por atenderte. Nos hemos ido sin pedir, hartos de esperar. No he conocido jamás unos camareros más desagradables.
Al hombre que atiende el local no le gustan los seres humanos, parece que le molestas cuando le pides algo. Muy desagradable… Le pedí un té con hielo, me pone un vaso con un solo hielo, le pido, por favor, si me puede poner un poco más pues el té está muy caliente y con una piedra solo no será suficiente para enfriarlo, Me contesta que no puede ponerme más porque tiene que subir la escalera a buscarlo. A cambio me ofrece agua fría…
Los dueños son una pareja mayor que no paran de discutir y gritar. Se les acabó el menú y nos pusieron cualquier cosa que encontraron por allí. Tratan a la gente como escoria.
Comida mala sopa de sobre, albóndigas frías. El postre bueno y eso esporque era del mercadona. La dueña muy desagradable
Mala experiencia. Quedaban varias mesas libres en la terraza, y nos avisaron varias ocasiones que sus sombrillas se nos podían caer sobre nuestras cabezas. Decían que no quieren dar parte a su seguro si se caen encima nuestra. Nos fuimos directamente. Nada amables. No lo recomiendo.
El local es precioso y la terraza también ,pero el personal al contrario un trato desagradable ,menosprecio ... Y para colmo uno de los vasos al beber desprende un olor asqueroso que no podías ni beber. El precio me parece caro , y que te cobra lo que quiera , no pone el precio en ningún sitio.
Nos han tratado de muy malas maneras, Mapi es la soberbia personificada, aparte de tardar casi una hora en tomar nota de un menú poco variado, han tardado de nuevo en traernos la comida. Mapi de excusaba con chulería en que no habíamos avisado a Antonio, cuando llevábamos ya un buen rato sentados. La comida no tenía nada de especial, escaso y de calidad pobre. Por el mismo precio hemos comido abundantemente en Burgos y con buen servicio. En definitiva Mapi y Antonio venden por castigo. Huye del alquimista.
Entramos a tomar algo y el señor nos dice de muy malos modos que es mala hora para tomar algo ( las 13:52) el bar con un cliente .... Nos hemos ido lógicamente, si no le gusta la gente y la atención al publico mejor que cierre. Un lugar para nunca volver , en cambio los otros tres locales que tiene el pueblo muy bien atendidos con gente super amable , ahora entiendo porque solo había un lugareño tomando algo , sería su primo
Pedimos unos pinchos de tortilla y vemos como con todas las manos llenas de suciedad, uñas todas negras y demás, coge la tortilla con todas las manos para pasarla de un plato a otro. Ahí se los ha quedado porque hemos marchado tras decírselo. Y mal ambiente.
Fatal, el señor camarero gruñon, antipático y maleducado. Íbamos a comer, pero empezó a menospreciarnos por haber llegado tan temprano a comer, eran las 13:30. Seguidamente pedimos la cuenta de lo que habíamos bebido (un precio excesivo) y nos fuimos a comer justo detrás (la rústica) y comimos unas deliciosas y enormes hamburguesas.
Pues no sé si a los peregrinos les darán mejor comida pero a mí después de meterme el rollo de como hacía la sopa me sirvió un plato con los fideos espesos que había cocido en un caldo aguachirri con un olorcillo de Avecrem que me dió. Una copa de vino y agua del grifo. De postre un yogur natural por qué ya no quise probar el postre casero que dijo que era una papilla de plátano y galleta fresco de la nevera dijo. Creo que esta gente se aprovecha de que están aislados y que no te van a ver más y les da igual 8 que 80.
Caro para tratarse de un escaso menú de noche y mala atención y barato si hablamos de una cena-espectáculo, según se mire. Elegí gazpacho, lomo con salsa castellana (un solo redondo de unos 8cm de diámetro acompañado de una bola de arroz blanco cocido para que te llenes), bizcocho casero, pan y agua del grifo. Precio: 15,50€. La atención deja mucho que desear: no indican precios por ningún sitio, lenguaje soez, descaro e impertinencia por parte de la señora que lo atiende... Creo que es un error confundir estas cosas con la campechanía. Apoyo el comercio local y entiendo que los precios sean más caros en un pueblo de estas características pero, en este caso, me parece que ni siquiera es ésta su filosofía porque venden productos de Hacendado y de la cadena de supermercados Proxim.
Mal. Mala atención. Menú caro. Muy pocas opciones. La señora atiende como un ogro, riñendo. Los bocadillos son mucho pan y poco relleno. En el pueblo hay otras opciones que no he probado pero que creo que sería buena idea investigar
Fuimos a comer el menú cuando estábamos haciendo el camino de Santiago. Llegamos y el menú constaba solo de dos platos y no tenían postre, nos ofrecían pasteles prefabricados, le preguntamos a ver si podíamos comer fruta que tenia allí, y nos dijo que era para vender a los peregrinos . Una vergüenza .
Una pena ,porque el sitio está muy coqueto ,nos dieron a elegir entre ensalada y gazpacho,ensalada bien gazpacho era tomate con ajo triturado y muchísima sal y de 2° pollo (2 trocitos con sal y más sal ) y morcilla (sin pasar por la sartén ,solo calentada al micro. De beber agua o vino ,pedimos 1 caña y agua ,y nos traen una jarra del grifo y nos cobran la cerveza ....resultado de la cuenta ......40€.....escandaloso .Es una pena ,se ve que ya no están para esto ,que ya están solo para sacarle el dinero 🫰 al turista 😞
El sitio es bonito y bien cuidado. Los dueños estan peleados con la vida…a la dueña le pregunte que ensalada disponian, la respuesta fue, hoy hay aluvias con morcilla y chorizo o sopa (primavera 25 grados) “nosotros hacemos comida de verdad”… (la opcion de ensalada la ofrecen en su propio cartel en la puerta), luego de darme una leccion del tipo “vamos a cerrar porque la gente ahora come m….” Accedio a preparar una ensalada lo cual agradeci (es el unico restaurante del pueblo). Llega la ensalada preparada con mucho mimo, veo que no tiene vinagre, se lo pido al dueño/camarero… este se enojó y respondio de muy malas formas “si ni la probastes”… en fin, una pena porque el sitio es bonito, en el camino encuentras personas con la mejor de las energias, este sitio ha sido la excepcion.
Pésima experiencia, el dueño es un señor que está enfadado con el mundo, responde golpeado y grosero, no solo con nosotros, tuve que ver cómo al siguiente cliente también le maltrató, su mujer es un encanto, solo por ella terminamos consumiendo las bebidas pero ya no quisimos cenar, una pena porque es una casa preciosa en un pueblo encantador.
El propietario es un degollador. Las raciones de comida son demasiado pequeñas y excesivamente caras. Pregunta antes el precio y qué hay para cenar.
De entrada parece un lugar acogedor que puedes comer bien . La señora te explica cómo hace la sopa 3 horas cociendo el caldo con su carne, sus verduras y después lo cuela. Sorpresa es sopa sobre. Menú caro donde la bebida es una copa de vino y agua del grifo todo barato por el módico precio de 17,50€ por persona.
Estuvimos a tomar el vermú y por 3 cortos de cerveza y 2cocacolas 13.8€, busqué lista de precios y no la vi, se lo comenté y al final después de que la señora me contestase de muy mala manera diciendo que eso era camino De Santiago y que si no me vaya a otro sitio, me dijo que no era ese el precio, que se había equivocado y me cobró aún así 9,8€, caro igualmente. El trato fue malísimo, no volvemos allí ni locos.
Muy mala experiencia, pasamos preguntando para comer después de la etapa del camino, y simplemente por preguntar si salían a servir a la terraza o debíamos pedir dentro, la “señora” me dijo que no era un pulpo ni tenía 8 brazos, que ya saldrían. Muy maleducados, atención pésima
Una absoluta vergüenza el trato de la persona que nos recibió nada más entrar. Sin conocernos de nada, despotricando porque nos quedábamos en el albergue municipal (entiendo que le hace competencia estando en la misma calle), y no en su albergue, que ellos venden comida casera y no como la pre cocinada que llevamos comiendo en todo el camino (y él que sabe). Un robo de otro mundo cobrarnos 10€ por un brick de leche, unas galletas y 3 plátanos. Desaconsejo totalmente ni acercarse a este local. Por no decir que el señor ha criticado que los españoles somos de lo que no hay en el camino. Una vergüenza saquear el bolsillo del peregrino de esa manera. Y el señor un indiscreto y un impertinente. Ojalá ningún peregrino tenga la mala suerte de entrar aquí. No es para nada el espíritu del Camino De Santiago.
Soy peregrina y ayer fui a tomar algo y el precio fue abusivo. Fui a preguntar si se habían confundido y me dijo que no, que era el precio que ellos cobraban. Junto con esta contestación recibí comentarios despectivos y fuera de lugar. La situación fue muy desagradable y atrevida. Por tanto, pedí la hoja de reclamaciones. En ese momento apareció la dueña y la situación empeoró.
Una vergüenza de bar. El camarero más borde no podía ser, 0 ganas de trabajar y además nos lo ha hecho saber. Desde el primero momento no nos hemos sentido recibidas. Hemos pedido 2 calimochos, 13€!!!!! Un robo !!!!!! Hemos entrado a ver si se había confundido y la situación ha sido agresiva, faltándonos el respeto por nuestra imagen. Hemos pedido la hoja de reclamaciones y la dueña ha sido aún más faltona, con amenazas continuas. Ojalá ningún peregrino más pise este bar, vergonozoso.
Precioso restaurante pero caro, la señora q lo regenta muy desagradable y se ha pasado vociferando el tiempo que hemos tardado en cenar, el menú es escaso y nos ha cobrado 15,50€ y pincho de tortilla 4,5€. Cuando le he preguntado a ver qué tenía para cenar me ha dicho que “no le pidiera lo q no tenía, que no tenia una varita mágica”. No aparecen precios por ningún lado así q da la sensación de q cobra lo q quiere. Lastima q un sitio tan bonito tenga tan mala imagen.
Fatal!!!! Nunca me han atendido así de mal y encima nos insultan que por gente como nosotras dan ganas de dejar el negocio. SEÑORA, HÁGALO YA! Y HARA UN FAVOR A LOS PELEGRINOS. Como no hay nada más saben que tienen clientes y clientes són de un solo día. Este matrimonio está fatal! Perdon por molestaros. De verdad 20 años de negocio así cualquiera si sois los únicos. Dan ganas de saltarte el pueblo de Agés por esta gente.
Experiencia horrible. El bar por fuera tiene una pinta estupenda pero cuando entras y te atiende el dueño tienes ganas de salir corriendo. Desagradable, maleducado, ignorante… precios elevados. Te cobra hasta por los hielos del calimotxo. No servicio en terraza. No entran ni las moscas 🪰
Experiencia horrible. El bar por fuera tiene una pinta estupenda pero cuando entras y te atiende el dueño tienes ganas de salir corriendo. Desagradable, maleducado, ignorante… precios elevados. Te cobra hasta por los hielos del calimotxo. No servicio en terraza. No entran ni las moscas 🪰
Fatal!!!! Nunca me han atendido así de mal y encima nos insultan que por gente como nosotras dan ganas de dejar el negocio. SEÑORA, HÁGALO YA! Y HARA UN FAVOR A LOS PELEGRINOS. Como no hay nada más saben que tienen clientes y clientes són de un solo día. Este matrimonio está fatal! Perdon por molestaros. De verdad 20 años de negocio así cualquiera si sois los únicos. Dan ganas de saltarte el pueblo de Agés por esta gente.
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