Pedro Martino
Nueva cocina · Caces
Sobre Pedro Martino
Pedro Martino, ubicado en Caces, es un restaurante que ofrece una experiencia culinaria única en un entorno encantador con vistas al río Nalón. Nos dedicamos a reinterpretar la cocina tradicional asturiana, presentando platos clásicos con un toque moderno y sofisticado. Los clientes destacan la aten...
Pedro Martino, ubicado en Caces, es un restaurante que ofrece una experiencia culinaria única en un entorno encantador con vistas al río Nalón. Nos dedicamos a reinterpretar la cocina tradicional asturiana, presentando platos clásicos con un toque moderno y sofisticado. Los clientes destacan la atención esmerada, la atmósfera acogedora, y la cuidada iluminación que realza la presentación de cada plato. Nuestro menú Orígenes es una degustación obligada para aquellos que buscan explorar los sabores auténticos de Asturias. Ideal para una cena romántica o una experiencia gastronómica memorable, Pedro Martino es un lugar donde la tradición culinaria se encuentra con la innovación.
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Pedro Martino es troba a Caces, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- Cueva de las Caldas (A 445m) — bien de interés cultural bien de interés cultural
- Cuevas de la Lluera (A 454m) — bien de interés cultural bien de interés cultural
- iglesia de San Juan de Priorio (A 856m) — iglesia, Bien de Interés Cultural bien de interés cultural
Altres Llocs d'Interès
- Castillo de Las Caldas (A 273m)
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Preguntes freqüents sobre Pedro Martino
Opinions de Pedro Martino Caces
Inmejorable experiencia culinaria con una explosión de sabores en boca. Si se quiere probar el origen y la tradición Asturiana es imprescindible hacer una parada aquí antes de abandonar la terrina. Platos elaborados de la mano de Pedro Martino, excelente chef y persona. Además acompañan unas magníficas vistas de montaña, en particular corriendo el río Nalón casi bajo nuestros pies. Para repetir.
Buen servicio para disfrutar probando comida fusión asturiana que te dejará encantad@ y todo en su punto y riquísimo! Perfecto para experimentar esta delicias e ideal para cena romántica, aunque para una mujer que come normal el menú degustación acaba siendo demasiado copioso, pero si el hombre es de buen comer no hay problema que se acaba con todos los platos. Para volver!!! 😉
A la hora de casarnos buscamos un sitio que nos exigiera contratar con un proveedor en concreto ya que queremos poder elegir respecto a nuestros gustos y si fue buscamos probamos y elegimos a Pedro no podemos quedar más encantados con el ni nosotros ni nuestros invitados que todo son palabras buenas y de incredulidad de lo bien que estuvo el catering He de decir que existen muchos catering que ofrecen cosas diversas pero como Pedro ninguno, el recuerdo del sabor de cada bocado, la presentación, las cantidades y sobre todo la preocupación porque todo saliera bien. Increíble Si tuviera que volver a elegir lo contraria con el, además de ganar una boda con nosotros ganó incondicionales a su cocina. 😍🥰🥰💘 sobran las palabras y habla el sexto sentido. UMAMI
En mi primera visita a Naguar, se la pegaron. Con todas las letras y como suena. Llegué con altas expectativas y me fui de allí sin comprarles una escoba a excepción del siempre sensacional coulant de cocido (Pincho ganador del campeonato nacional 2013). Cierto es que las malas experiencias cuestan lo mismo que las buenas. Pero leches, era obvio que algo había pasado cuando un tío que ha hecho historia en la gastronomía asturiana como es Pedro Martino, me dejara con una sensación completamente anodina tras probar su menú degustación. No haberle dado una segunda oportunidad, habría supuesto renunciar a conocer una cocina que tiene muchísimo más que decir de lo que imaginaba, en una ciudad que por desgracia, continúa sin rendir cuentas con sus mejores propuestas gastronómicas. Es verdad que sigue sin gustarme un local al que creo que le falta alma por todos los lados. También lo es, que sigo sin comprarles el discurso del año 2020 por lo sumamente difícil que es de realizar. Pero en esta segunda experiencia, me he tenido que rendir al evidente talento de un cocinero que no siempre ha tenido la suerte de su lado y que ahora, parece que empieza a resurgir de sus cenizas a través de una propuesta cargada de sapiencia, reflexión, profundidad, técnica y defensa de la despensa asturiana. La carta no sólo es una buena muestra de ello, es un escaparate perfecto para iniciarse en esta casa. Escaparate que transmite fielmente las pretensiones que tienen y que logró hacerme disfrutar desde el aperitivo hasta el último de los postres (en plural). Empezamos por la esfera de fabada escabechada. Un plato tosco en su presentación, pero abrumador en el paladar. Sabores muy reconocibles y con esa deliciosa y controlada acidez de un buen escabeche haciendo de coche escoba. De esta forma encaminarse hacia una armonía que vaticinaba lo mejor era inevitable. Llegó el coulant de cocido, un entrante que siempre se ha de pedir. Sorprende lo fielmente que transmite el arco de sabores de un cocido tradicional en tan solo un bocado. Técnica y mucho recorrido detrás, para lograr un resultado fabuloso y francamente divertido. Algo parecido volví a encontrar en las croquetas de bacalao al pil-pil. Infinitamente mejor que en mi visita previa con una explosión de cremosidad y gusto casi insultante. Así que viendo el nivel, todos los que estábamos en la mesa decidimos compartir los platos principales sabiendo que de esta manera ganaríamos aún más emociones. Me quedo especialmente con tres: Bonito - Galano 2017, merluza de pincho de Cudillero en su jugo con almejas y los callos Martino. El primero con una gran estética y puesta en escena sin que un exquisito bonito perdiese protagonismo lo más mínimo. Punto clavado al igual que en una espectacular merluza que acaparó todos los elogios de la noche. Un plato de conjunción más clásica, pero capaz de transmitir una cantidad de sensaciones magníficas de las cuales destaco los yodados de unas almejas superlativas y el gusto inconfundible de un merluza de primera. Los callos por otra parte son un icono del chef. Trozos pequeños lavados con esmero, bien guisados y acompañados de unas siempre agradecidas patatas fritas. Francamente ricos aunque para mi gusto, con un punto más de melosidad y reducción hubieran sido históricos. Lo que fue realmente histórico fue el capítulo de postres. A cada cual mejor porque la crema de arroz con leche es una absoluta barbaridad. Aunque, sin ser especialmente chocolatero, me quedo con la ensalada de chocolate con concentrado especiado de pimiento rojo. Sublimes sus contrastes de sabores dentro de un postre que abraza lo vegetal de forma magistral. Ricos también la roca crujiente de merengue con queso "La Saregana" al cardamomo y crema inglesa de zanahoria; y el soufflé de avellanas con helado de chocolate. Quizás este último el más flojo.
De los mejores restaurantes gastronómicos sin estrella Michelín a los que he ido. Experiencia total, platos clásicos dados un giro, me encanta el discurso de volver a dar valor a platos e ingredientes olvidados de la gastronomía asturiana, y como no, un servicio excelente. A destacar el arroz con llámpares, el caldo de pote, la cebolla rellena y todos los postres, excelente.
No tenemos palabras para decir que este restaurante es mágico. Lo que nos encantó fue el lugar con vistas al rio Nalón, el confort del propio restaurante, el servicio de 10 tanto por parte del chef, cocineros y camareros. El menú increible con gastronomia asturiana y que acompañaba con el entorno. Una experiencia única!
El chef Pedro Martino ha hecho un trabajo increíble al llevar los sabores y platos clásicos y hermosos de Asturias a una nueva luz, destacando momentos hermosos de la historia culinaria asturiana. El restaurante es absolutamente hermoso y el servicio fue increíble. El chef Pedro Martino no podría haber sido más amable, y fue evidente la cantidad de cuidado y pensamiento puesto en cada plato.
Lugar encantador en el entorno de Caldas al lado del rio Nalón se ve desde el comedor, local acogedor con luces perfectamente enfocadas a los platos (de agradecer). Una atencion increíble por parte de la chica que estan allí sirviendo los platos y explicandolos, así como ofreciendo vinos y sirviendolos, muy reseñable la actitud completamente amigable y agradable. La comida espectacular, un sabor totalmente puro e intenso en todos los platos, nada que envidiar a un Estrella Michelín Para mi en concreto del menú, el Coulant de cocido Astur, Garabuxada, Menazuela del Eo, Asturias , Escanda, Cebolla rellena de bonito y yema líquida y el caldo de Pote, los mejores platos para mi gusto. El chef (Pedro) muy amable, presentando algun que otro plato mas cuando tenia tiempo y al final de la comida paso a ver que tal todo y estuvimos comentando algunas técnicas y sabores del menú, muy muy agradable. De los postres la cascarilla que es de chocolate recuerdo grande a la infancia del pan con chocolate de las meriendas y una Marañuela de dos texturas espectacular... Para repetir sin dudar un lugar con una comida que tiene mucho mimo y se nota la calidad, así como un fuerte sabor, intenso y bien logrado. Un verdadero placer culinario y de trato, muy recomendable.
Lo visitamos mi mujer y yo por su cumpleaños y salimos encantados tanto por la comida como por el servicio. Obligado degustar su menú Orígenes, dónde el chef consigue reinterpretar de una manera sublime ,en la mayoría de los platos, la tradicional cocina de nuestras abuelas. El jefe de sala muy majo ( ye de Turón claro...) Y Pedro cordial, agradable y presente en varios momentos de la velada. Un acierto de lugar al que pronto regresaremos. Merece una estrella como poco.
Local sobrio pero con unas bonitas y tranquilas vistas sobre el rio Nalon. Producto de la tierra muy bien trabajado La cocina es sencilla pero dando una vuelta al plato tradicional. El menú corto es muy recomendable para 1 persona porque te da la posibilidad de probar diferentes platos y conocer la carta. Quedas satisfecho porque las raciones van ajustadas y acabas la comida bien. Me parecieron especialmente interesantes el caldo de pote con esa berza en tempura, un bonito ejercicio de texturas y las croquetas de pil-pil que eran pura cremosidad. Las fabes estaban como mantequilla y el gochu asturcelta se deshacía en la boca. El arroz con leche está dulce pero sin llegar a empalagar puesto que ese helado de miel te da ese punto de frescor. Muy recomendable. Servicio y atención perfectos.
De los mejores restaurantes gastronómicos sin estrella Michelín a los que he ido. Experiencia total, platos clásicos dados un giro, me encanta el discurso de volver a dar valor a platos e ingredientes olvidados de la gastronomía asturiana, y como no, un servicio excelente. A destacar el arroz con llámpares, el caldo de pote, la cebolla rellena y todos los postres, excelente.
Ha sido una experiencia fabulosa. Tanto la atención telefónica como en persona. Buenas vistas, buena comida. Ninguna pega. Asesoran muy bien para la elección de los platos , te los explican... Y todo sabroso y recién hecho. Merece la pena la visita. Recomendable totalmente.
Fuimos a probar el menú degustación corto, en las fotos me falta la merluza, todo estaba exquisito, comida asturiana de alta cocina. El servicio inmejorable. Gracias por la experiencia!
No tenemos palabras para decir que este restaurante es mágico. Lo que nos encantó fue el lugar con vistas al rio Nalón, el confort del propio restaurante, el servicio de 10 tanto por parte del chef, cocineros y camareros. El menú increible con gastronomia asturiana y que acompañaba con el entorno. Una experiencia única!
El chef Pedro Martino ha hecho un trabajo increíble al llevar los sabores y platos clásicos y hermosos de Asturias a una nueva luz, destacando momentos hermosos de la historia culinaria asturiana. El restaurante es absolutamente hermoso y el servicio fue increíble. El chef Pedro Martino no podría haber sido más amable, y fue evidente la cantidad de cuidado y pensamiento puesto en cada plato.
Lugar encantador en el entorno de Caldas al lado del rio Nalón se ve desde el comedor, local acogedor con luces perfectamente enfocadas a los platos (de agradecer). Una atencion increíble por parte de la chica que estan allí sirviendo los platos y explicandolos, así como ofreciendo vinos y sirviendolos, muy reseñable la actitud completamente amigable y agradable. La comida espectacular, un sabor totalmente puro e intenso en todos los platos, nada que envidiar a un Estrella Michelín Para mi en concreto del menú, el Coulant de cocido Astur, Garabuxada, Menazuela del Eo, Asturias , Escanda, Cebolla rellena de bonito y yema líquida y el caldo de Pote, los mejores platos para mi gusto. El chef (Pedro) muy amable, presentando algun que otro plato mas cuando tenia tiempo y al final de la comida paso a ver que tal todo y estuvimos comentando algunas técnicas y sabores del menú, muy muy agradable. De los postres la cascarilla que es de chocolate recuerdo grande a la infancia del pan con chocolate de las meriendas y una Marañuela de dos texturas espectacular... Para repetir sin dudar un lugar con una comida que tiene mucho mimo y se nota la calidad, así como un fuerte sabor, intenso y bien logrado. Un verdadero placer culinario y de trato, muy recomendable.
Lo visitamos mi mujer y yo por su cumpleaños y salimos encantados tanto por la comida como por el servicio. Obligado degustar su menú Orígenes, dónde el chef consigue reinterpretar de una manera sublime ,en la mayoría de los platos, la tradicional cocina de nuestras abuelas. El jefe de sala muy majo ( ye de Turón claro...) Y Pedro cordial, agradable y presente en varios momentos de la velada. Un acierto de lugar al que pronto regresaremos. Merece una estrella como poco.
Me invito a comer mi novio por mi cumpleaños. Nos gustó mucho. Elegimos el menú corto y todo riquísimo. Pudimos probar dos postres. Buen servicio y vistas, y Pedro Martino se acercó a atendernos muy amable. Recomendable
Local sobrio pero con unas bonitas y tranquilas vistas sobre el rio Nalon. Producto de la tierra muy bien trabajado La cocina es sencilla pero dando una vuelta al plato tradicional. El menú corto es muy recomendable para 1 persona porque te da la posibilidad de probar diferentes platos y conocer la carta. Quedas satisfecho porque las raciones van ajustadas y acabas la comida bien. Me parecieron especialmente interesantes el caldo de pote con esa berza en tempura, un bonito ejercicio de texturas y las croquetas de pil-pil que eran pura cremosidad. Las fabes estaban como mantequilla y el gochu asturcelta se deshacía en la boca. El arroz con leche está dulce pero sin llegar a empalagar puesto que ese helado de miel te da ese punto de frescor. Muy recomendable. Servicio y atención perfectos.
Inmejorable experiencia culinaria con una explosión de sabores en boca. Si se quiere probar el origen y la tradición Asturiana es imprescindible hacer una parada aquí antes de abandonar la terrina. Platos elaborados de la mano de Pedro Martino, excelente chef y persona. Además acompañan unas magníficas vistas de montaña, en particular corriendo el río Nalón casi bajo nuestros pies. Para repetir.
Excelente restaurante a 10 minutos de Oviedo. Las vistas son impresionantes, pero lo son mas el trato Silvia y su equipo y la excelente comida de Pedro. Totalmente recomendable, de verdad.
Una experiencia espectacular. Pedro tiene muchísimo talento y además fue muy amable con nosotros. Nos da pena no quedarnos más tiempo en Asturias para poder volver más veces. Si tenéis la oportunidad de visitarlo no lo dudéis.
Buen servicio para disfrutar probando comida fusión asturiana que te dejará encantad@ y todo en su punto y riquísimo! Perfecto para experimentar esta delicias e ideal para cena romántica, aunque para una mujer que come normal el menú degustación acaba siendo demasiado copioso, pero si el hombre es de buen comer no hay problema que se acaba con todos los platos. Para volver!!! 😉
A la hora de casarnos buscamos un sitio que nos exigiera contratar con un proveedor en concreto ya que queremos poder elegir respecto a nuestros gustos y si fue buscamos probamos y elegimos a Pedro no podemos quedar más encantados con el ni nosotros ni nuestros invitados que todo son palabras buenas y de incredulidad de lo bien que estuvo el catering He de decir que existen muchos catering que ofrecen cosas diversas pero como Pedro ninguno, el recuerdo del sabor de cada bocado, la presentación, las cantidades y sobre todo la preocupación porque todo saliera bien. Increíble Si tuviera que volver a elegir lo contraria con el, además de ganar una boda con nosotros ganó incondicionales a su cocina. 😍🥰🥰💘 sobran las palabras y habla el sexto sentido. UMAMI
Buscaba un restaurante para celebrar mi cumpleaños, algo especial, diferente y lo encontré. El lugar es muy tranquilo, buenas vistas y la comida es excepcional. Comimos entre otros platos, Pinto, un pescado que lo bordan. Crujiente por fuera y en su punto por dentro. Mención especial para Laura, atención, amabilidad y un asesoramiento perfecto! Repetiremos seguro.
Fuimos a comer bajo previa reserva el menu degustación ORIGENES y fue un acierto. Tiene un exquisito trato al producto de la región con su versión de platos tradicionales que te sorprende a medida que vas avanzando en el menú. Los platos de pescado de bonito y de rodaballo son sublimes, el caldo de las llámparas es pura explosion de sabor... Tienen carta de vinos y sidras asturianos, otro guiño a la cultura y región asturiana. Trato excelente, volveremos.
La sensación que trasmite es la de tener aspiraciones a Estrella Michelín. En este sentido: - Servicio con muchas ganas de agradar. - Carta variada pero nada sorprende. - Bien presentado, pero los sabores no te dejan sin palabras. - El local requiere una fuerte actualización. - La temperatura era algo fría, especialmente en los servicios (que también piden ser renovados, sin estar mal). Pedimos carta: - Coulant de cocido astur: merecido premiado entrante. - Rúcula salvaje con "requesón" de Pregondón, sidra de hielo especiada y turrón de avellana: se sale de lo que es una típica ensalada; sin más. - Pinto crujiente sobre caldo de caldereta al estilo de Lastres: para mi gusto algo salado y con aroma a amoniaco; una pena porque el punto del pescado era inmejorable. - Gochín Asturcela asado con calabaza encurtida: para mí, lo mejor que probé, aunque uno de los trozos estaba un poco seco. - Soufflé de avellanas con helado de chocolate: éste sí que me sorprendió; recomendable. Un detalle, si tiene aspiraciones a más: los cubiertos se deben cambiar con cada plato (mantuvieron el cuchillo manchado entre platos). Obviando el aspiracional que trasmite, es más que correcto. Quizás sea necesario probar su menú de degustación para sacar conclusiones más acertadas.
Visitar Pedro Martino es reconocer el rigor que exige un proyecto que ambiciona la excelencia. El esfuerzo palpable no se limita a la cocina, sino que es fruto de un notable grupo de trabajo que opera al unísono 🤝, desde el Chef y su equipo hasta la sala, logrando una ejecución profesional y discreta. Sin embargo, nuestro enfoque prioritario es el desarrollo del Menú Degustación Tradición. La cocina demuestra técnica y un manejo respetuoso del producto. El fondo y la forma son correctos. Aquí, la exigencia se eleva: si bien la ejecución es limpia, el hilo conductor de la propuesta se percibe excesivamente contenido 😔. Para un comensal que evalúa la personalidad del plato, la sensación predominante fue de falta de expresividad. Los sabores, aunque bien tratados, resultan demasiado sutiles y no alcanzan la intensidad 🔥 o la "memoria gustativa" que se espera de un menú de alta gastronomía tradicional. Se detecta una contención que impide que la propuesta trascienda. Este déficit de carácter en el paladar es lo que, a mi criterio, separa la corrección técnica del impacto emocional. El equipo es de nivel, y la base está ahí ✅. Dejo la puerta abierta 🚪 para la próxima visita al Menú Orígenes 🍎 con gran expectativa. Confío en que esa propuesta más creativa me hará cambiar de opinión sobre la intensidad de su cocina. Mi sincero deseo es que encuentren el equilibrio y la garra para lograr su objetivo. ¡Suerte para la Estrella! 🤞
Fuimos a comer bajo previa reserva el menu degustación ORIGENES y fue un acierto. Tiene un exquisito trato al producto de la región con su versión de platos tradicionales que te sorprende a medida que vas avanzando en el menú. Los platos de pescado de bonito y de rodaballo son sublimes, el caldo de las llámparas es pura explosion de sabor... Tienen carta de vinos y sidras asturianos, otro guiño a la cultura y región asturiana. Trato excelente, volveremos.
La sensación que trasmite es la de tener aspiraciones a Estrella Michelín. En este sentido: - Servicio con muchas ganas de agradar. - Carta variada pero nada sorprende. - Bien presentado, pero los sabores no te dejan sin palabras. - El local requiere una fuerte actualización. - La temperatura era algo fría, especialmente en los servicios (que también piden ser renovados, sin estar mal). Pedimos carta: - Coulant de cocido astur: merecido premiado entrante. - Rúcula salvaje con "requesón" de Pregondón, sidra de hielo especiada y turrón de avellana: se sale de lo que es una típica ensalada; sin más. - Pinto crujiente sobre caldo de caldereta al estilo de Lastres: para mi gusto algo salado y con aroma a amoniaco; una pena porque el punto del pescado era inmejorable. - Gochín Asturcela asado con calabaza encurtida: para mí, lo mejor que probé, aunque uno de los trozos estaba un poco seco. - Soufflé de avellanas con helado de chocolate: éste sí que me sorprendió; recomendable. Un detalle, si tiene aspiraciones a más: los cubiertos se deben cambiar con cada plato (mantuvieron el cuchillo manchado entre platos). Obviando el aspiracional que trasmite, es más que correcto. Quizás sea necesario probar su menú de degustación para sacar conclusiones más acertadas.
La comida estuvo bien, las raciones normales, el servicio fue muy bueno. La decoración de la casa no nos gustó demasiado, igual esperábamos algo más acogedor.
Visitar Pedro Martino es reconocer el rigor que exige un proyecto que ambiciona la excelencia. El esfuerzo palpable no se limita a la cocina, sino que es fruto de un notable grupo de trabajo que opera al unísono 🤝, desde el Chef y su equipo hasta la sala, logrando una ejecución profesional y discreta. Sin embargo, nuestro enfoque prioritario es el desarrollo del Menú Degustación Tradición. La cocina demuestra técnica y un manejo respetuoso del producto. El fondo y la forma son correctos. Aquí, la exigencia se eleva: si bien la ejecución es limpia, el hilo conductor de la propuesta se percibe excesivamente contenido 😔. Para un comensal que evalúa la personalidad del plato, la sensación predominante fue de falta de expresividad. Los sabores, aunque bien tratados, resultan demasiado sutiles y no alcanzan la intensidad 🔥 o la "memoria gustativa" que se espera de un menú de alta gastronomía tradicional. Se detecta una contención que impide que la propuesta trascienda. Este déficit de carácter en el paladar es lo que, a mi criterio, separa la corrección técnica del impacto emocional. El equipo es de nivel, y la base está ahí ✅. Dejo la puerta abierta 🚪 para la próxima visita al Menú Orígenes 🍎 con gran expectativa. Confío en que esa propuesta más creativa me hará cambiar de opinión sobre la intensidad de su cocina. Mi sincero deseo es que encuentren el equilibrio y la garra para lograr su objetivo. ¡Suerte para la Estrella! 🤞
Servicio muy amable, la carta es variada pero para mí nada de lo que probamos me gustó especialmente, bien presentado, opciones sorprendentes... lo que te podrías esperar de un restaurante con un Sol de Repsol, pero ningún bocado merecedor de una segunda visita. Lo peor para mí el café... dudaba si me habían puesto té, estaba muy aguado!
Servicio muy amable, la carta es variada pero para mí nada de lo que probamos me gustó especialmente, bien presentado, opciones sorprendentes... lo que te podrías esperar de un restaurante con un Sol de Repsol, pero ningún bocado merecedor de una segunda visita. Lo peor para mí el café... dudaba si me habían puesto té, estaba muy aguado!
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