Orobianco Ristorante
Fine dining · Calp
Horari de Orobianco Ristorante
Sobre Orobianco Ristorante
Orobianco Ristorante, ubicado en Calp, ofrece una experiencia culinaria inolvidable con vistas panorámicas al mar y al emblemático Peñón de Ifach. Nos enorgullece ser un restaurante gestionado por mujeres, ofreciendo un ambiente cálido y elegante, accesible para todos. Nuestra propuesta gastronómica...
Orobianco Ristorante, ubicado en Calp, ofrece una experiencia culinaria inolvidable con vistas panorámicas al mar y al emblemático Peñón de Ifach. Nos enorgullece ser un restaurante gestionado por mujeres, ofreciendo un ambiente cálido y elegante, accesible para todos. Nuestra propuesta gastronómica, con raíces italianas y un toque local, destaca por platos deliciosos y llenos de sabor, elaborados por Andrea Drago bajo la dirección de Paolo Casagrande, con postres excepcionales de Michele Crotta. Contamos con opciones de asientos al aire libre, una cuidada selección de vinos, cervezas y licores, y un servicio atento que busca superar las expectativas de cada cliente.
Què diuen els clients de Orobianco Ristorante
Orobianco Ristorante ofrece una experiencia culinaria inolvidable con vistas espectaculares y un servicio excepcional. Los clientes destacan la comida deliciosa y creativa, la atención al detalle y el ambiente elegante. Algunos mencionan que las raciones del menú degustación podrían ser más abundantes.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Si optas por el menú degustación, ten en cuenta que las raciones pueden ser pequeñas, considera pedir platos adicionales si tienes mucho apetito. Las vistas al peñón de Calpe son inmejorables.
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Preguntes freqüents sobre Orobianco Ristorante
Opinions de Orobianco Ristorante Calp
Una experiencia estupenda. La comida riquísima, un gran servicio (hoy en día ya no se ven así). Las vistas espectaculares, lo cual hacía el lugar único. Si tengo que poner alguna pega pequeñita es que nos quedamos con un poco de hambre con el menú degustación con cócteles, pero nada más destacable. Repetiremos seguro!
Trato exquisito, tanto Marco como el personal, fueron encantadores y nos hicieron sentir muy cómodos. Adaptaron el menú de mi pareja de forma excepcional, ya que es alérgica a la lactosa. Comida deliciosa y delicada. Se nota mucho el trabajo que hay detrás. Productos de primera. El lugar es espectacular con unas vistas maravillosas. Repetiremos esta vez en compañía.
Hace unos meses comenzaba una nueva temporada en el restaurante Orobianco de Calpe, uno de los restaurantes italianos con mejores vistas, nada menos que al peñón de Calpe. Este formidable espacio se ha completado con la dirección gastronómica del gran Paolo Casagrande (3* Michelin en el restaurante Lasarte de Barcelona) y por supuesto con el sello de Martín Berasategui. Todos estos ingredientes darán como resultado una próxima estrella Michelin, y si no… ¡Al tiempo! Elegante y sofisticado, Orobianco es sinónimo de establecimiento gastronómico único. Un escenario con vistas incomparables donde el cielo y el Mediterráneo se funden en uno. Un lugar de la costa de Calpe desde donde se vislumbra Italia. En este proyecto personal de Paolo Casagrande se ha querido acompañar del chef Andrea Drago con quien ha compartido fogones durante 10 años y como jefa de sala a Inés Correia. La pastelería estará supervisada por Xavi Donnay y la sumillería y la sala por Joan Carles Ibáñez y Antonio Coelho, pilares del restaurante Lasarte de Barcelona. Los aperitivos fueron tres pequeños bocados delicados y sorprendentes, sin duda de estrella Michelin, con un Cannolo salado que lleva en su interior un Tartare de gamba, mayonesa de limón y pistacho, una Pizza al vapor, como si fuera un bao, con pesto y crema de berenjenas a la parmesana y que se termina con la sardina frita con tempura de tinta de calamar. Luego los platos principales también sorprendentes: el Bonito curado con cítricos de Cayosa,una localidad cercana, un gel de limón marroquí fermentado y que terminan un hinojo del mar encurtido, también para no olvidar. El chef ha elaborado este plato recordando su infancia, con una polenta que preparaba su abuela con maíz blanco, el ha preparado su versión más cremosa de esta polenta en el fondo del plato, con sepia y una salsa de tinta de calamar, una mezcla que merece la pena probar… Otra pasta para no olvidar un fusillone glaseado con galera y pomelo rosado, se añade un aire de un vino espumoso italiano y se le añade un caviar iraní oscietra… Otro de los platos sorprendentes es el Ravioli de burrata y bogavante con una sopa de jamón y albahaca, elegante, fino, de sabores intensos… Para terminar el pichón, también muy sorprendente, con una receta de hígados a la Veneciana. Se presenta el Pichón a la brasa con una crema de cebolla y cebolla encurtida, harina tostada y jugo de cebolla al horno. Se acompañan de un sandwhich de interiores del pichón y perejil. Una delicia… Y llegaba el postre, a base de regaliz y ajo negro, en la parte de abajo una crema de café y también lleva un sorbete de frambuesa, ideales los toques de vinagre balsámico… He quedado fascinado con el «paseo gastronómico» que hemos realizado por Italia. Me han encantado los platos de pasta y sobre todo las cantidades. Ha sido más reconfortante la calidad que la cantidad, aunque es cierto que de alguno de los platos me hubiera comido dos o tres. Toda una experiencia este restaurante en el que la gastronomía está a la altura de sus «vistas» ¡De 10!
Que rico todo!! hoy he podido degustar dos especialidades riquísimas en la feria gastronómica de Alicante, el taco y las croquetas con un excelente vino tinto y hemos repetido. Cuando vayamos a Calpe reservaremos. Gracias por vuestro buen hacer y simpatía.
Ya habíamos ido al restaurante, pero el Rooftop by Oro Bianco nos encantó. Pedimos unos tragos que nos aconsejaron que estuvieron muy divertidos y exquisitos. Las pinzas nos sorprendieron, las croquetas muy buenas y el tartar un 10. Este año repito seguro. Y la relación calidad precio muy excelente!!!
Precioso restaurante con vistas a Calpe. El servicio muy agradable y profesional. Estábamos solos pero nos hicieron sentir muy bien acompañados. Muy cercanos. Un comida con muchos pases sorprendentes y con una gran elaboración. El tartar de calamar y el corzo espectaculares. Creemos que no debe andar lejos de su segunda estrella, se la merecen. Muchas gracias por todo y seguro que volveremos!!
Restaurante con estrella Michelín. El sitio es precioso, la atención excelente y con la comida vas de sorpresa en sorpresa, a cual más agradable. El tinte italiano aportado por Paolo Casagrande y Andrea Drago proporciona a la oferta gastronómica del local una originalidad muy singular. La carta de vinos, tanto nacionales como de importación, es extensísima y muy bien seleccionada. La amabilidad de todo el personal, hace que te sientas extremadamente cómodo, muy bien atendido y en un ambiente amigable. La única pega que le pongo, como a otros restaurantes Michelín, es cobrar 5€ por persona por el servicio de agua. Evidentemente, cuando vas a un sitio así, esa cantidad no es algo que te importe o estropee la experiencia, pero lo considero un detalle de poco gusto. Por lo demás, impecable. Volveremos.
Estuvimos mi marido y yo cenando ayer.... era nuestro último día en Calpe, y no podíamos haber tenido mejor final de nuestras vacaciones..... no le puedo poner ninguna pega.... todo lo contrario! Desde que entras hasta que te vas, te hacen sentir especial. A eso se suma los platos tan maravillosos que probamos, una mezcla de sabores increíbles! Cena romántica, el sitio es precioso , las vistas.... y como no! Todo el personal, muy atento en todo momento, te explican todo, como los vinos que vas a tomar. No me pareció caro para el trabajo que lleva cada plato y la materia prima. Una cena especial ! Sin duda repetiremos! Recomendable 100%
Orobianco se merece, uno por uno, todos los galardones que ha obtenido estos años. Empezando por el lugar, de cara a toda la cosa de Calpe, un lugar cálido, elegante, sutil, con un trato a la altura, cercano, profesional en la que se adaptan al comensal en todo momento. Y es aquí donde Andrea orquesta una experiencia gastronómica donde, una vez acomodada la vista a la costa, los platos centran toda la atención y es ahí cuando te das cuenta que los adornos, el emplazamiento y el resto de detalles que envuelven el menú no son importantes, son eso algo totalmente prescindible y lo imprescindible lo que tienes en la mesa. El menú es muy completo, con un hilo conductor sin altibajos, aunque en alguno falto ritmo entre platos. Platos con mucho sabor, en los que la gran combinación de ingredientes se potencian unos con otros elevando el plato y esto si que es arte. No puedo dejar pasar la presencia de sus masas, clara manera de hacerte saber el origen de la cocina y estas dan la talla con creces. Así que visitar orobianco es una experiencia para vivir con todos los sentidos. Precio: 110-170/pax bebida a parte. Nota: 9/10
Excelente y maravilloso se mire por donde se mire, fuimos dos y con 4 cocteles la cuenta fue de 125€, francamente excepcionalmente pagados xq el trato es exquisito, el personal es súper agradable, nos trataron de 12/10, la comida riquísima, pedimos croquetas, tartar de ternera q ha sido el mejor de nuestra vida, y entraña, más los postres. Las vistas obviamente son las mejores de Calpe, cenamos en el Rooftop y sin duda alguna repetiremos!!!
Restaurante con inmejorables vistas al mar, a Calpe y a su peñón. Con varias terrazas disponibles orientadas a un marco pictórico, digno de salvapantallas. La propuesta gastronómica, parte de la mezcla de la comida Italiana y Mediterránea, con una presentación en tres modalidades, denominados pasos… 5, 7 o 11 pasos (platos) correspondiéndose con 60, 85 o 120 euros el menú por persona. Cada plato es explicado por cada camarero que con absoluta profesionalidad dota tu mesa poco a poco de los útiles correspondientes, haciendo gala de una original vajilla y sobre todo diversa. Cada explicación de tu camarero refleja una sensación en la boca idéntica, apreciando cada uno de los matices propuestos. La cantidad de comida es evidentemente escasa, si bien, al menos en nuestra elección de 7 platos, fue más que suficiente para cenar. El lugar no es para salir saciado, es para apreciar sabores. En general la comida, que más o menos es dirigida hacia los gustos personales de cada mesa, es deleitable, con gran calidad, texturas perfectas y digna de su antigua estrella Michelin. Si bien hay que estar preparado para apreciar sabores fuera de lo normal. A tu mesa acude un Sommelier que nuevamente en base a tus gustos te dirige a una u otra elección de una gran variedad de vinos nacionales e internacionales de los que disponen, vino que se encuentra fuera de la degustación, lo cual eleva aún más la factura final. La copa nunca queda vacía, la atención a tu bebida es constante. El local, es de diseño vanguardista, con líneas rectas, abuso del cristal para gozar de las magníficas vistas y con decoración artística innovadora. Quizá resulte frio, plano, excesivamente banco, con esta idea de modernidad interiorista “minimalista”. En fin… tendencias. El personal, acorde al lugar, profesional, con exquisita educación, cada uno en su puesto, no queda un detalle al azar, todo está calculado, en tiempos y orquestado a la perfección por el personal. Políglotas, uniformados y cultivados en historias de apoyo a los ingredientes que proponen. En definitiva, un balcón con vistas bucólicas, gran cocina, excelente servicio, con precios elevados depende de para qué bolsillos. Yo lo reservaría para ocasiones especiales.
Nos han encantado tanto la experiencia gastronómica como el trato humano. Los platos son deliciosos, con mucho sabor. Se nota el fondo italiano en todos ellos pero respetando la esencia de la zona: los toques cítricos de las frutas de Callosa se hacen notar y hacen que la cena valga la pena. El detalle de los panes recién hechos se agradece en zona de playa. Por supuesto no han faltado ni la focaccia ni los grissini (uno de ellos de sobrasada y picante) tan italianos. El aceite para degustar con el pan ha sido un 9 elementos de Tarragona (delicioso) Los toques de alta cocina están por todas partes pero no hacen que el plato "sea raro" sino divertido y especial: el aire de hinojo que acompaña al san pedro es una exquisitez, el secreto ibérico está perfumado intensamente por la salsa que le acompaña y hace que cierres los ojos, la tempura de tinta de calamar con un intenso sabor y a la vez sutil, el "bombón" de aceite de oliva y albahaca... hay que ir y probar estos manjares. La metre, Inés, que viene del único dos estrellas en El Algarve de Portugal, nos ha dirigido de una manera tan cordial que apetecía invitarle a sentarse con nosotros. Eso mismo ha pasado con el someller que procede de Lasarte Barcelona y aún está formando la gran bodega: le hemos pedido un Vega Sicilia, Mandolas, que aunque todavía no aparece en carta ya lo tiene en su bodega y nos lo ha servido. Un encanto de verdad. Y tengo también que citar el trato del resto del personal, muy, muy agradable. Ah, y los chefs por supuesto, que me lo dejaba, aprobados con notas muyyyyy altas He intentado que os hagáis una idea de un sitio especial con unas vistas maravillosas al peñón. Por cierto, arriba está su coctelería recién estrenada que merece cien por cien la pena: el trato personal y el enclave tomando unas copas originales y bien preparadas. Pensamos volver muy pronto (Cena a la carta)
Menú espectacular en el restaurante Orobianco. En la dirección del restaurante está Paolo Casagrande que ha elegido a Andrea Drago, en cocina salada, y a Michele Crotta, en cocina dulce. Han diseñado dos menús degustación: uno largo (aperitivos – 6 pases – 2 postres – petits -fours) y el otro corto (aperitivos – 4 pases – 1 postre – petits-fours). También, disponen de un menú para sólo mediodía que difiere del corto en un pase. Es la “perfecta Cocina”. Veremos -y pronto- cómo suben en guías a lo más alto.
Una experiencia de 10 en todos los aspectos. Han cuidado cada detalle para que le experiencia sea inolvidable, en restaurante es una pasada, con unas vistas que no te dejan indiferente, el ambiente es muy ameno y la profesionalidad, dedicación, y pasión de todo el equipo hizo que nuestra cena fuese inmejorable. La comida, la protagonista de la noche, superó todas las expectativas y cada plato estaba más bueno que el anterior. Cada recomendación fue acertada y el acompañamiento durante toda la cena fue excepcional. Especial mención al Chef Andrea Drago y a todo su equipo, cuya estrella Michelin está más que merecida.
Precioso restaurante con vistas a Calpe. El servicio muy agradable y profesional. Estábamos solos pero nos hicieron sentir muy bien acompañados. Muy cercanos. Un comida con muchos pases sorprendentes y con una gran elaboración. El tartar de calamar y el corzo espectaculares. Creemos que no debe andar lejos de su segunda estrella, se la merecen. Muchas gracias por todo y seguro que volveremos!!
Restaurante con estrella Michelín. El sitio es precioso, la atención excelente y con la comida vas de sorpresa en sorpresa, a cual más agradable. El tinte italiano aportado por Paolo Casagrande y Andrea Drago proporciona a la oferta gastronómica del local una originalidad muy singular. La carta de vinos, tanto nacionales como de importación, es extensísima y muy bien seleccionada. La amabilidad de todo el personal, hace que te sientas extremadamente cómodo, muy bien atendido y en un ambiente amigable. La única pega que le pongo, como a otros restaurantes Michelín, es cobrar 5€ por persona por el servicio de agua. Evidentemente, cuando vas a un sitio así, esa cantidad no es algo que te importe o estropee la experiencia, pero lo considero un detalle de poco gusto. Por lo demás, impecable. Volveremos.
Excelente y maravilloso se mire por donde se mire, fuimos dos y con 4 cocteles la cuenta fue de 125€, francamente excepcionalmente pagados xq el trato es exquisito, el personal es súper agradable, nos trataron de 12/10, la comida riquísima, pedimos croquetas, tartar de ternera q ha sido el mejor de nuestra vida, y entraña, más los postres. Las vistas obviamente son las mejores de Calpe, cenamos en el Rooftop y sin duda alguna repetiremos!!!
Estuvimos mi marido y yo cenando ayer.... era nuestro último día en Calpe, y no podíamos haber tenido mejor final de nuestras vacaciones..... no le puedo poner ninguna pega.... todo lo contrario! Desde que entras hasta que te vas, te hacen sentir especial. A eso se suma los platos tan maravillosos que probamos, una mezcla de sabores increíbles! Cena romántica, el sitio es precioso , las vistas.... y como no! Todo el personal, muy atento en todo momento, te explican todo, como los vinos que vas a tomar. No me pareció caro para el trabajo que lleva cada plato y la materia prima. Una cena especial ! Sin duda repetiremos! Recomendable 100%
Hace unos meses comenzaba una nueva temporada en el restaurante Orobianco de Calpe, uno de los restaurantes italianos con mejores vistas, nada menos que al peñón de Calpe. Este formidable espacio se ha completado con la dirección gastronómica del gran Paolo Casagrande (3* Michelin en el restaurante Lasarte de Barcelona) y por supuesto con el sello de Martín Berasategui. Todos estos ingredientes darán como resultado una próxima estrella Michelin, y si no… ¡Al tiempo! Elegante y sofisticado, Orobianco es sinónimo de establecimiento gastronómico único. Un escenario con vistas incomparables donde el cielo y el Mediterráneo se funden en uno. Un lugar de la costa de Calpe desde donde se vislumbra Italia. En este proyecto personal de Paolo Casagrande se ha querido acompañar del chef Andrea Drago con quien ha compartido fogones durante 10 años y como jefa de sala a Inés Correia. La pastelería estará supervisada por Xavi Donnay y la sumillería y la sala por Joan Carles Ibáñez y Antonio Coelho, pilares del restaurante Lasarte de Barcelona. Los aperitivos fueron tres pequeños bocados delicados y sorprendentes, sin duda de estrella Michelin, con un Cannolo salado que lleva en su interior un Tartare de gamba, mayonesa de limón y pistacho, una Pizza al vapor, como si fuera un bao, con pesto y crema de berenjenas a la parmesana y que se termina con la sardina frita con tempura de tinta de calamar. Luego los platos principales también sorprendentes: el Bonito curado con cítricos de Cayosa,una localidad cercana, un gel de limón marroquí fermentado y que terminan un hinojo del mar encurtido, también para no olvidar. El chef ha elaborado este plato recordando su infancia, con una polenta que preparaba su abuela con maíz blanco, el ha preparado su versión más cremosa de esta polenta en el fondo del plato, con sepia y una salsa de tinta de calamar, una mezcla que merece la pena probar… Otra pasta para no olvidar un fusillone glaseado con galera y pomelo rosado, se añade un aire de un vino espumoso italiano y se le añade un caviar iraní oscietra… Otro de los platos sorprendentes es el Ravioli de burrata y bogavante con una sopa de jamón y albahaca, elegante, fino, de sabores intensos… Para terminar el pichón, también muy sorprendente, con una receta de hígados a la Veneciana. Se presenta el Pichón a la brasa con una crema de cebolla y cebolla encurtida, harina tostada y jugo de cebolla al horno. Se acompañan de un sandwhich de interiores del pichón y perejil. Una delicia… Y llegaba el postre, a base de regaliz y ajo negro, en la parte de abajo una crema de café y también lleva un sorbete de frambuesa, ideales los toques de vinagre balsámico… He quedado fascinado con el «paseo gastronómico» que hemos realizado por Italia. Me han encantado los platos de pasta y sobre todo las cantidades. Ha sido más reconfortante la calidad que la cantidad, aunque es cierto que de alguno de los platos me hubiera comido dos o tres. Toda una experiencia este restaurante en el que la gastronomía está a la altura de sus «vistas» ¡De 10!
Ya habíamos ido al restaurante, pero el Rooftop by Oro Bianco nos encantó. Pedimos unos tragos que nos aconsejaron que estuvieron muy divertidos y exquisitos. Las pinzas nos sorprendieron, las croquetas muy buenas y el tartar un 10. Este año repito seguro. Y la relación calidad precio muy excelente!!!
Orobianco se merece, uno por uno, todos los galardones que ha obtenido estos años. Empezando por el lugar, de cara a toda la cosa de Calpe, un lugar cálido, elegante, sutil, con un trato a la altura, cercano, profesional en la que se adaptan al comensal en todo momento. Y es aquí donde Andrea orquesta una experiencia gastronómica donde, una vez acomodada la vista a la costa, los platos centran toda la atención y es ahí cuando te das cuenta que los adornos, el emplazamiento y el resto de detalles que envuelven el menú no son importantes, son eso algo totalmente prescindible y lo imprescindible lo que tienes en la mesa. El menú es muy completo, con un hilo conductor sin altibajos, aunque en alguno falto ritmo entre platos. Platos con mucho sabor, en los que la gran combinación de ingredientes se potencian unos con otros elevando el plato y esto si que es arte. No puedo dejar pasar la presencia de sus masas, clara manera de hacerte saber el origen de la cocina y estas dan la talla con creces. Así que visitar orobianco es una experiencia para vivir con todos los sentidos. Precio: 110-170/pax bebida a parte. Nota: 9/10
Restaurante con inmejorables vistas al mar, a Calpe y a su peñón. Con varias terrazas disponibles orientadas a un marco pictórico, digno de salvapantallas. La propuesta gastronómica, parte de la mezcla de la comida Italiana y Mediterránea, con una presentación en tres modalidades, denominados pasos… 5, 7 o 11 pasos (platos) correspondiéndose con 60, 85 o 120 euros el menú por persona. Cada plato es explicado por cada camarero que con absoluta profesionalidad dota tu mesa poco a poco de los útiles correspondientes, haciendo gala de una original vajilla y sobre todo diversa. Cada explicación de tu camarero refleja una sensación en la boca idéntica, apreciando cada uno de los matices propuestos. La cantidad de comida es evidentemente escasa, si bien, al menos en nuestra elección de 7 platos, fue más que suficiente para cenar. El lugar no es para salir saciado, es para apreciar sabores. En general la comida, que más o menos es dirigida hacia los gustos personales de cada mesa, es deleitable, con gran calidad, texturas perfectas y digna de su antigua estrella Michelin. Si bien hay que estar preparado para apreciar sabores fuera de lo normal. A tu mesa acude un Sommelier que nuevamente en base a tus gustos te dirige a una u otra elección de una gran variedad de vinos nacionales e internacionales de los que disponen, vino que se encuentra fuera de la degustación, lo cual eleva aún más la factura final. La copa nunca queda vacía, la atención a tu bebida es constante. El local, es de diseño vanguardista, con líneas rectas, abuso del cristal para gozar de las magníficas vistas y con decoración artística innovadora. Quizá resulte frio, plano, excesivamente banco, con esta idea de modernidad interiorista “minimalista”. En fin… tendencias. El personal, acorde al lugar, profesional, con exquisita educación, cada uno en su puesto, no queda un detalle al azar, todo está calculado, en tiempos y orquestado a la perfección por el personal. Políglotas, uniformados y cultivados en historias de apoyo a los ingredientes que proponen. En definitiva, un balcón con vistas bucólicas, gran cocina, excelente servicio, con precios elevados depende de para qué bolsillos. Yo lo reservaría para ocasiones especiales.
Nos han encantado tanto la experiencia gastronómica como el trato humano. Los platos son deliciosos, con mucho sabor. Se nota el fondo italiano en todos ellos pero respetando la esencia de la zona: los toques cítricos de las frutas de Callosa se hacen notar y hacen que la cena valga la pena. El detalle de los panes recién hechos se agradece en zona de playa. Por supuesto no han faltado ni la focaccia ni los grissini (uno de ellos de sobrasada y picante) tan italianos. El aceite para degustar con el pan ha sido un 9 elementos de Tarragona (delicioso) Los toques de alta cocina están por todas partes pero no hacen que el plato "sea raro" sino divertido y especial: el aire de hinojo que acompaña al san pedro es una exquisitez, el secreto ibérico está perfumado intensamente por la salsa que le acompaña y hace que cierres los ojos, la tempura de tinta de calamar con un intenso sabor y a la vez sutil, el "bombón" de aceite de oliva y albahaca... hay que ir y probar estos manjares. La metre, Inés, que viene del único dos estrellas en El Algarve de Portugal, nos ha dirigido de una manera tan cordial que apetecía invitarle a sentarse con nosotros. Eso mismo ha pasado con el someller que procede de Lasarte Barcelona y aún está formando la gran bodega: le hemos pedido un Vega Sicilia, Mandolas, que aunque todavía no aparece en carta ya lo tiene en su bodega y nos lo ha servido. Un encanto de verdad. Y tengo también que citar el trato del resto del personal, muy, muy agradable. Ah, y los chefs por supuesto, que me lo dejaba, aprobados con notas muyyyyy altas He intentado que os hagáis una idea de un sitio especial con unas vistas maravillosas al peñón. Por cierto, arriba está su coctelería recién estrenada que merece cien por cien la pena: el trato personal y el enclave tomando unas copas originales y bien preparadas. Pensamos volver muy pronto (Cena a la carta)
Experiencia culinaria increible! Realmente un disfrute para los sentidos! Gracias a todo el equipo por haberme hecho pasar una noche inolvidable
Menú espectacular en el restaurante Orobianco. En la dirección del restaurante está Paolo Casagrande que ha elegido a Andrea Drago, en cocina salada, y a Michele Crotta, en cocina dulce. Han diseñado dos menús degustación: uno largo (aperitivos – 6 pases – 2 postres – petits -fours) y el otro corto (aperitivos – 4 pases – 1 postre – petits-fours). También, disponen de un menú para sólo mediodía que difiere del corto en un pase. Es la “perfecta Cocina”. Veremos -y pronto- cómo suben en guías a lo más alto.
Una experiencia de 10 en todos los aspectos. Han cuidado cada detalle para que le experiencia sea inolvidable, en restaurante es una pasada, con unas vistas que no te dejan indiferente, el ambiente es muy ameno y la profesionalidad, dedicación, y pasión de todo el equipo hizo que nuestra cena fuese inmejorable. La comida, la protagonista de la noche, superó todas las expectativas y cada plato estaba más bueno que el anterior. Cada recomendación fue acertada y el acompañamiento durante toda la cena fue excepcional. Especial mención al Chef Andrea Drago y a todo su equipo, cuya estrella Michelin está más que merecida.
Una experiencia estupenda. La comida riquísima, un gran servicio (hoy en día ya no se ven así). Las vistas espectaculares, lo cual hacía el lugar único. Si tengo que poner alguna pega pequeñita es que nos quedamos con un poco de hambre con el menú degustación con cócteles, pero nada más destacable. Repetiremos seguro!
Trato exquisito, tanto Marco como el personal, fueron encantadores y nos hicieron sentir muy cómodos. Adaptaron el menú de mi pareja de forma excepcional, ya que es alérgica a la lactosa. Comida deliciosa y delicada. Se nota mucho el trabajo que hay detrás. Productos de primera. El lugar es espectacular con unas vistas maravillosas. Repetiremos esta vez en compañía.
La comida espectacular, la vistas de ensueño y el personal amabilísimo! Toda una sinfonía de sabores!!! Enhorabuena a la cocina, totalmente recomendable, ya estamos deseando volver.
Uno de los mejores restaurantes de la Comunitat Valenciana. Todos los platos y todas las elaboraciones me parecieron perfectas, no podría ni una pega. Además, el establecimiento està ubicado en una zona preciosa e inmejorable. Por último, el servicio de sala fue maravilloso.
Que rico todo!! hoy he podido degustar dos especialidades riquísimas en la feria gastronómica de Alicante, el taco y las croquetas con un excelente vino tinto y hemos repetido. Cuando vayamos a Calpe reservaremos. Gracias por vuestro buen hacer y simpatía.
Hice el menú único con 11 pases. La comida y materia prima es excepcional. El trato exquisito. Los platos buenísimos, sobre todo su ceviche y su pasta. El postre de coco también muy sorprendente. A modo de mejora, me hubiese gustado que separaran las mesas de pareja de las de familias con niños. El ambiente fue ruidoso, con tablets con voz alta y niños haciendo jaleo. Una lástima para una experiencia gastronómica tan tan buena
Visita para comer en julio/21. Menú corto (85€) Restaurante ubicado en una colina al que no es fácil acceder, aunque si sigues las indicaciones de Google Maps se llega sin problemas. Una vez allí, lo primero que llama la atención son las vistas de Calpe. Impresionantes. La atención del personal es magnífica y atenta en todo momento, cuidando cualquier detalle para que te sientas cómodo y disfrutes de la comida. Respecto al menú degustación. De aperitivo nos pusieron un puré de pipas de girasol con setas bastante interesante. Después el pan de hogaza, focaccia y grissini, con una especie de “mayonesa” de tomate con anchos y alcaparras que estaba espectacular. Como primer paso del menú había un cambio con respecto al que parece en la web, pues indicaba Untuoso de bacalao pero en su lugar nos trajeron Costrini de harina de garbanzos, gambas crudas y albahaca que esta impresionante. Creo que salimos ganando con el cambio. El segundo paso fue un tartar de solomillo que cuando lo ves en el plato te da pena comértelo y cuando te lo has comido te da pena que no haya más. Creo que fue lo que más nos impresionó de la cena. Como tercer paso nos pusieron Calamar con caldo de pescado, citronela y jengibre, una mezcla de sabores interesante y bien resuelta. Para continuar, unos espaguetis a la carbonara con galera. Bien. Posiblemente el plato menos sorprendente. Y como quinto y último pase otro cambio con respecto al menú de la web. En vez de Cordero, nos pusieron Rape con stracciatella, caldo de mejillones y tinta de calamar. Respecto a los postres, primero un helado de jengibre y apio muy refrescante y después otro de ‘vainilla’ y leche merengada. Los ‘bombones’ de aperitivo con el café realmente estupendos. En resumen. Restaurante que merece la pena visitar al menos una vez, con una atención exquisita por parte de todo el personal, precio acorde a este tipo de locales y una calidad/innovación media-alta. Recomendable.
Visita para comer en julio/21. Menú corto (85€) Restaurante ubicado en una colina al que no es fácil acceder, aunque si sigues las indicaciones de Google Maps se llega sin problemas. Una vez allí, lo primero que llama la atención son las vistas de Calpe. Impresionantes. La atención del personal es magnífica y atenta en todo momento, cuidando cualquier detalle para que te sientas cómodo y disfrutes de la comida. Respecto al menú degustación. De aperitivo nos pusieron un puré de pipas de girasol con setas bastante interesante. Después el pan de hogaza, focaccia y grissini, con una especie de “mayonesa” de tomate con anchos y alcaparras que estaba espectacular. Como primer paso del menú había un cambio con respecto al que parece en la web, pues indicaba Untuoso de bacalao pero en su lugar nos trajeron Costrini de harina de garbanzos, gambas crudas y albahaca que esta impresionante. Creo que salimos ganando con el cambio. El segundo paso fue un tartar de solomillo que cuando lo ves en el plato te da pena comértelo y cuando te lo has comido te da pena que no haya más. Creo que fue lo que más nos impresionó de la cena. Como tercer paso nos pusieron Calamar con caldo de pescado, citronela y jengibre, una mezcla de sabores interesante y bien resuelta. Para continuar, unos espaguetis a la carbonara con galera. Bien. Posiblemente el plato menos sorprendente. Y como quinto y último pase otro cambio con respecto al menú de la web. En vez de Cordero, nos pusieron Rape con stracciatella, caldo de mejillones y tinta de calamar. Respecto a los postres, primero un helado de jengibre y apio muy refrescante y después otro de ‘vainilla’ y leche merengada. Los ‘bombones’ de aperitivo con el café realmente estupendos. En resumen. Restaurante que merece la pena visitar al menos una vez, con una atención exquisita por parte de todo el personal, precio acorde a este tipo de locales y una calidad/innovación media-alta. Recomendable.
Hice el menú único con 11 pases. La comida y materia prima es excepcional. El trato exquisito. Los platos buenísimos, sobre todo su ceviche y su pasta. El postre de coco también muy sorprendente. A modo de mejora, me hubiese gustado que separaran las mesas de pareja de las de familias con niños. El ambiente fue ruidoso, con tablets con voz alta y niños haciendo jaleo. Una lástima para una experiencia gastronómica tan tan buena
Lamentablemente no puedo escribir una opinión del todo satisfactoria tras mi segunda visita al restaurante al igual que tampoco lo pude hacer en la primera repitiéndose el mismo problema que la vez anterior: CANTIDAD DE LAS RACIONES. La calidad y creatividad de la comida es de un buen nivel, ahí no tengo nada que reprochar (es cierto que dentro de un menú largo pues siempre hay cosas que nos pueden gustar más o menos) lo que sí que no me gusta, es salir de un restaurante con la sensación de que he comido "poco". La cocina vanguardista, creativa, fusión, llamémosla como queramos no está reñida con el salir de un comida con una sensación de vacío y me baso en la experiencia de restaurantes en la propia zona con estrella michelín como El Xato, Bon Amb, Beat, ... Como siempre digo que una imagen vale más que mil palabras creo que lo mejor es ver las fotografías para entender mi queja. En la primera ocasión que fui existía un menú de 5, 7 y 9 pasos. Elegimos la primera opción de 5 y salimos directamente a comer en casa porque aquello fue demencial. Decidimos darle una segunda oportunidad pero sin caer en el error del año pasado, fuimos directos a por el menú de 9 y de nuevo más de lo mismo. Raciones minúsculas, algunas de ellas casi de un bocado. 9 platos de las cuales 2 son postres. Sinceramente pagar 110 euros y salir con esa sensación de sí estaba todo bueno pero; tengo hambre ... no me ha pasado en ningún otro restaurante de esta categoría. Para mi sigue siendo una nota pendiente en Orobianco.
Lamentablemente no puedo escribir una opinión del todo satisfactoria tras mi segunda visita al restaurante al igual que tampoco lo pude hacer en la primera repitiéndose el mismo problema que la vez anterior: CANTIDAD DE LAS RACIONES. La calidad y creatividad de la comida es de un buen nivel, ahí no tengo nada que reprochar (es cierto que dentro de un menú largo pues siempre hay cosas que nos pueden gustar más o menos) lo que sí que no me gusta, es salir de un restaurante con la sensación de que he comido "poco". La cocina vanguardista, creativa, fusión, llamémosla como queramos no está reñida con el salir de un comida con una sensación de vacío y me baso en la experiencia de restaurantes en la propia zona con estrella michelín como El Xato, Bon Amb, Beat, ... Como siempre digo que una imagen vale más que mil palabras creo que lo mejor es ver las fotografías para entender mi queja. En la primera ocasión que fui existía un menú de 5, 7 y 9 pasos. Elegimos la primera opción de 5 y salimos directamente a comer en casa porque aquello fue demencial. Decidimos darle una segunda oportunidad pero sin caer en el error del año pasado, fuimos directos a por el menú de 9 y de nuevo más de lo mismo. Raciones minúsculas, algunas de ellas casi de un bocado. 9 platos de las cuales 2 son postres. Sinceramente pagar 110 euros y salir con esa sensación de sí estaba todo bueno pero; tengo hambre ... no me ha pasado en ningún otro restaurante de esta categoría. Para mi sigue siendo una nota pendiente en Orobianco.
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Com arribar
Partida Colina del Sol, 49A, 03710 Calp, Alicante, Spain
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Serveis
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Comoditats
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Ubicació
Partida Colina del Sol, 49A, 03710 Calp, Alicante, Spain
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