La Santanderína
Santander
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Sobre La Santanderína
La Santanderína is a restaurant in Santander, Cantabria. Rated 3.9 out of 5 by guests. Check the opening hours and menu for the latest availability.
Què diuen els clients de La Santanderína
La Santanderína ofrece una experiencia mixta. Destacan la amabilidad del personal (especialmente Nacho) y la calidad de la comida, como las rabas, la ensaladilla rusa y la tarta de manzana. Sin embargo, algunos clientes se quejan del servicio lento y la falta de atención, especialmente en la terraza.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Si vas en un día de calor, asegúrate de que las bebidas estén frías. Algunos clientes han experimentado problemas con bebidas a temperatura ambiente.
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Què veure a prop
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Explora els voltants de La Santanderína
La Santanderína es troba a Santander, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- Mercado del Este (A 241m) — Antiguo mercado de abastos de Santander y Bien de Interés Cultural bien de interés cultural
- Mercado de la Esperanza (A 243m) — edificio comercial en Santander (España) bien de interés cultural
Edificis Religiosos
- iglesia de San Francisco (Santander) (A 180m) — templo cristiano católico en Santander, España
- iglesia de Nuestra Señora de la Consolación (A 244m) — templo en la ciudad de Santander
Altres Llocs d'Interès
- Monumento a Marcelino Menéndez Pelayo (A 34m) — monumento situado en Santander
- Monumento a Quesera (A 216m) — monumento situado en Santander
- Servicio de Biblioteca Archivos y Documentación - Parlamento de Cantabria (A 240m) — biblioteca de España
- Portus Victoriae Iuliobrigensium (A 426m)
- Biblioteca de la Delegación Provincial del Instituto Nacional de Estadística en Cantabria (A 451m) — biblioteca de España
- Banco de Santander (A 452m) — edificio en Santander
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Preguntes freqüents sobre La Santanderína
Opinions de La Santanderína Santander
Felicidades,un trato ejemplar,hemos estado súper bien,la comida genial,todo estaba de 10,y Cristina nos a estado recomendando cosas y todo estaba muy bien , volveremos seguro
El sitio está genial dado que es calle cerrada al tráfico y por consiguiente la terraza tiene visión en todos los ángulos por lo que se controla bien a los peques.
Comimos excelente, a un precio super razonable. El Jefe nos atendió perfectamente, y le felicité por el buen trato.
Una experiencia gastronomica exquisita!!! Todo rico y el servicio amable y atento
Hemos ido hoy a comer al mediodía 10 amigos. Y toda a sido genial, comida, ambiente y sobre todo la amabilidad de Cristina. Lo recomiendo al 100/100.
Servicio de diez, Luis nos atendió mejor imposible, nos sentimos con él como en casa, muy amable, servicial y para todo con una sonrisa, que se gradece mucho. Comimos de lujo: rabas espectaculares al igual que los chipirones encebollados y la tabla de quesos tremendos, todos de miedo, volveremos🙏, si podemos, no nos queda tiempo!!!😔
Super buen sitio para ir a tomar algo y picar! Los camareros son súper agradables y la atención genial! Lo recomiendo 100%.
Estuvimos este mediodía por allí. Un lugar cómodo, accesible, bien ubicado. Todo el personal super atento, desde los dueños hasta el personal de cocina. Mi esposa, mis hijos y yo, disfrutamos muchísimo de los platos locales. Atención muy buena. Recomiendo al 100%. Saludos a todos de parte de la familia uruguaya. ✨
Muy buena comida, de calidad y el trato excelente.
Muy buen sitio para ir a comer de tapas. Buenas cantidades a un precio correcto. Servicio muy atento y amable. Pedimos 3 platos y 2 postres y nos quedamos muy bien. Los callos nos parecieron un poco picantes, pero eso ya es más al gusto del consumidor.
Excelente lugar para comer. Probamos las croquetas, alcachofas y chipirones. Todo buenísimo. El trato del personal genial. Fuimos con un perro y también se portaron muy bien con el. Nos dieron un cuenco para agua.
Aparecimos por casualidad buscando un lugar para comer y acertamos de pleno. La propietaria, encantadora, el servicio impecable y rápido, cocina de producto y a un precio muy razonable. Una excelente opción en Santander totalmente recomendable. Volveremos siempre que estemos en esta preciosa ciudad
El trato ha sido excelente y la comida muy a la par. Íbamos buscando un sitio para comer pinchos en Santander y este restaurante nos sorprendió. Uno de los pinchos que recomiendo es la tortilla de gambas y ali-oli. Por último, la camarera y el personal han estado atentos. En general, todo cuidado al detalle. Una grata experiencia. Volveríamos a repetir.
El camarero muy eficiente, rápido y amable. Comida buena relación Calidad precio
Muy bueno todo! Pedimos algunas raciones de entrante y callos (fuera de carta), entrecôte y chipirones 😀 muy buen servicio y muy amables!
La tortilla espectacular. Voy a desayunar algunos días y puedo decir que el servicio es muy bueno. No he podido ir a comer aún, pero amigos que sí que han ido, me han comentado que muy bien.
Fuimos a cenar mi chico y yo, nos pedimos una tabla de ibéricos fuera de carta y un entrecot para compartir. Ambas cosas superaron nuestra expectativas, y de postre el camarero nos recomendó la tarta de queso... INCREÍBLE. Sin duda un lugar para repetir.
Nos ha sorprendido gratamente el trato y la cercanía del personal, comida exquisita. Sin duda un lugar al que volveríamos. La pareja palentina.
Camarero muy amable Marvin pedi mi bebida y me ofreció raciones q volveré a picar algo se come excelente
Fui a celebrar el cumpleaños con unos amigos y nos llevamos una impresión exquisita. La comida estaba de diez, especialmente la ensaladilla que sin lugar a dudas es la mejor que he comido en hostelería. La atención del camarero fue agradable, eficaz y siempre con una sonrisa (el camarero se llama Luis). A partir de ahora repetiremos. Totalmente recomendable.
Si estás por el centro y quieres desayunar con las 3Bs es un buen sitio. El café muy bueno y el local agradable, como en personas. Lo malo es que si estás cerca de la ventana se suele meter el humo de los fumadores...
Buenos días. He estado comiendo en este restaurante durante una semana y media. Decir que para mí ha sido un descubrimiento muy grato. Llegue a Santander sin saber dónde comer y después de dar varias vueltas por la ciudad lo descubrí y entré. Solo miren mi puntuación general. No sé si podré expresar mi ánimo al escribir esta reseña. Que trato tan exquisito me dieron, tanto los dueños ( estaban siempre pendientes de mis necesidades para solucionarlas) como el camarero ( Quique) y las comidas, todas en su punto. Hacia tiempo que no comía tan bien y tan gusto. Me recordaba las comidas que me hacía mi abuela. En resumen comida tradicional muy bien servida. Gracias a todos por hacer más grata mi estancia en Santander a pesar del tiempo atmosférico que no acompañó. Gracias gracias. Cuando vuelva a Santander ya sé dónde voy a ir a comer. Un abrazo
Un sitio especial para picar unas raciones con un trato cercano, y relación calidad precio excelente.
El restaurante es perfecto. La comida es buenísima, el servicio excelente, la amabilidad del personal y lo bien decorado que está, hace de este restaurante un lugar ideal para compartir con familiares y amigos.
Hemos cenado con mi familia, un grupo de 20 personas y la experiencia no ha podido ser mejor. El trato por parte de los dueños excepcional. Estaba todo buenísimo y el ambiente muy acogedor. Lo recomiendo 100%. Volveré
Camarero atento y agradable. Comida rica, caliente, en su punto: ensalada de tomate con burrata y albahaca (con sabor, buen aceite), croquetas suaves y cremosas, chipirones encebollados muy buenos y tablas quesos variados con mermelada higos, nueces. Muy bien.
Espectacular, muy buen género, calidad indiscutible, muy buen servicio. Volveremos sin duda.
La comida increíble, el personal excelente y las croquetas de las mejores que he probado sin duda. Lo recomiendo muchísimo.
Si la mujer que estaba detrás de la barra es la dueña, un 10 para ella. Toda la atención del personal era muy buena pero destacaba una mujer muy elegante con clase que saluda a todo el mundo. Un ambiente muy agradable, un lugar fino donde se está muy a gusto 😉.
Fuimos a comer un amigo y yo entre semana y el menú estaba increíble , la calidad y el precio de 10 y Cristina la camarera se portó genial con nosotros. La tortilla de patata también es un espectáculo, Sin duda repetiríamos.
Muy rico todo. Raciones y calidad razonables con el precio. La única pega que le pongo es el Pan cobraron 1'50€ pon un mollete de pan congelado, que hicieron al horno al momento, porque venía caliente. Por lo demás tanto el trato del camarero de la terraza ,como la comida muy bien. No me arrepiento y volveré.
Ricas raciones, precios medios. Mesas arriba, abajo barra. Terraza fuera. Camareros amables. También tienen menú o plato tipo cocido montañés. Los postres correctos son más.
Muy gratamente sorprendida de lo bien que se come en este lugar! Producto de calidad, muy bien elaborado. Servicio magnífico. Súper recomendable!!!
Hemos desayunado muy bien. Los camareros son muy majos y atentos y la comida está muy buena, recomiendo 100%
El pincho de tortilla con jamón y cebolla caramelizada el mejor que he probado en mi vida. Buenísimo! Si venís tenéis que pedirlo. También pedimos rabas y croquetas, y las dos también buenísimas. Volveré 100%%!! No dudéis en venir si estáis entre este sitio y otro. El trato del servicio impecable. Yo soy alérgica al pescado y marisco y en todo momento tuvieron muchísimo cuidado.
La atención ha sido buenísima. Ambiente agradable y el personal encantador, con un trato muy cuidado desde el principio. La comida muy rica, se notaba que era un producto de calidad. De agradecer que siendo una sola persona me han adaptado la cantidad de la ración para poder probar más de una cosa y además no han puesto ninguna pega para ocupar cualquiera de las mesas. Si vuelvo a Santander repetiré.
Simplemente genial!!Todo exquisito, camarero súper profesional y amable y el propietario también.Un placer
Hemos ido 20 personas a cenar y solo puedo decir maravillas de todo . Todo era de mucha calidad , el tomate , los bocartes , los chipirones, todo riquísimo. El pan que me parece importante , estaba calentito y la mesa puesta con mucho gusto . Nos atendieron fenomenal ! Gracias Cristina por acogernos con tanto cariño.
El jueves les pedimos un imposible: "sitio para 20 el domingo a las 14h"... Ha podido ser: Menú cerrado con muy buena comida, increíble el trato y los camareros... Todo de 10. Cristina, Nacho y su equipo te hacen sentir como si estuvieras "en casa". La próxima será para probar esos "chipirones de escándalo" que me han contado que tienen en carta.
Fuimos un grupo de 20 personas reservando casi de hoy para mañana. La comida fue estupenda, unas raciones para picar y luego cocido postre y café. El trato genial y rápido con todos los que éramos. Repetiremos sin duda
Un lugar ideal en el centro de Santander, con un ambiente tranquilo. La comida inmejorable, excelente. Las croquetas exquisitas, y no podeis dejar de probar la ensaladilla rusa. Un trato maravilloso del personal, quien se nota que disfruta de su trabajo. Recomendable 100%.
Fueron súper amables. Nos dejaron entrar con nuestro perrito. Pedimos un pincho de tortilla rellena, rabas y verdura en tempura. Todo muy rico y reciente.
Hemos cenado dos personas y hemos recibido un trato espectacular. Restaurante limpio, comida buenísima. Pedimos un pincho de tortilla para picar y de cena una ensalada de tomate con ventresca y unos chipirones. Todo de calidad y bien cocinado.
Sensacional sitio para picotear en Santander. No pudimos resistirnos a la sensacional ensaladilla rusa ... Nos encantó !!!! Precios contenidos y buena calidad. El servicio muy bien también. Excelente el postre de tarta de manzana con helado de yogurt. Repetiremos seguro !!!!
Magnífico lugar para comer, todo muy rico y la atención excelente. En nuestro caso pedimos las rabas y la ración de queso variado, y de postre el yogur helado. Y además cerveza buena, me parece muy baja la nota actual!
No puedo hablar de su comida, pues solo me tome unas cañas. Decir que la primera vino acompañada de una patatas chips, lo que hizo que me tomase una segunda. La apariencia es que todo tenía que estar bueno. Para volver cuando esté por Santander.
El trato de nacho y su pareja espectacular! La comida increíble vamos a repetir sin duda todo maravilloso
Si la mujer que estaba detrás de la barra es la dueña, un 10 para ella. Toda la atención del personal era muy buena pero destacaba una mujer muy elegante con clase que saluda a todo el mundo. Un ambiente muy agradable, un lugar fino donde se está muy a gusto 😉.
Ricas raciones, precios medios. Mesas arriba, abajo barra. Terraza fuera. Camareros amables. También tienen menú o plato tipo cocido montañés. Los postres correctos son más.
Hemos desayunado muy bien. Los camareros son muy majos y atentos y la comida está muy buena, recomiendo 100%
Muy rico todo. Raciones y calidad razonables con el precio. La única pega que le pongo es el Pan cobraron 1'50€ pon un mollete de pan congelado, que hicieron al horno al momento, porque venía caliente. Por lo demás tanto el trato del camarero de la terraza ,como la comida muy bien. No me arrepiento y volveré.
He vuelto despues de un año por q comi bien y hoy hemos comido muy bien el menu, todo muy rico, rapido, super amabilidad y tambien nos dejaron pasar con nuestra mascota.
Tardaron en atendernos, a partir de ese momento bien. La terraza situada en un sitio muy tranquilo, lástima lo chillones que son algunos clientes.
Un buen local con una terraza estupenda y unos camareros muy majos. El precio está bien y había buen ambiente
La comida rica...rabas buenas, ensaladilla rica y cecina muy buena. El servicio se podría mejorar...que estuvieran más atentos a servir las mesas y no hiciera falta levantarse e ir a la barra cada vez que quieres pedir algo de beber...y que dejaran entrar un perro suelto incluso por dentro de la barra, cuando hay un cartel que prohíbe mascotas no me ha parecido bien, aunque la dueña del perro sea de confianza en el local porque estuvo recogiendo platos y copas de la barra...
Estuvimos tomando unas cervezas, en terraza no sirven, la cerveza bien tirada y precio razonable. No tienen ningún detalle con las bebidas, no es obligatorio pero marca la diferencia. La comida no la probamos, pero tenía buena pinta las tortillas y pinchos expuestos. El camarero correcto, lo único el no servicio en mesa en terraza.
Calidad/precio acorde. El chico que nos atendió muy amable y atento. No paraba de subir y bajar escaleras porque estaba solo, deberían aumentar el personal.
Estuvimos tomando unas cervezas, en terraza no sirven, la cerveza bien tirada y precio razonable. No tienen ningún detalle con las bebidas, no es obligatorio pero marca la diferencia. La comida no la probamos, pero tenía buena pinta las tortillas y pinchos expuestos. El camarero correcto, lo único el no servicio en mesa en terraza.
Una pena porque todo lo que pedimos para comer estaba bueno, pero no volveré. El servicio es pésimo. Tuvimos que entrar a la barra a pedir las bebidas y la carta porque no salía nadie a atender, pero resultó que sí tienen servicio de terraza. Después tuvimos que reclamarlas en otras dos ocasiones más. Y no será porque estuviera lleno. Solo éramos 4 mesas, dos de ellas ya estaban atendidas y en la barra, cuando entramos a pedir, no había ningún cliente. El precio, normal.
La comida estaba bastante bien la verdad.Y la terraza y el paseo en el que está, merece la pena. El servicio luces y sombras. En la terraza un señor bastante pasota. El chico que estaba dentro y salió a echarle una mano, muy resolutivo y agradable. El sitio en general para repetir
El ambiente es agradable y la comida buena con precio aceptable. El servicio tiene sus taras. Hemos acudido en dos ocasiones a cenar, el trato recibido por uno de los camareros deja bastante que desear. El primer día nos trajo el comboy incompleto; faltaban vasos, cubiertos, servilletas...y a pesar de que se lo pedimos de nuevo hizo caso omiso. La segunda ocasión nos invitó a marcharnos (a pesar de que aún estaban recogiendo y había más clientes en el local) ofreciéndonos dejar la llave debajo del felpudo para que cerráramos nosotros y abriéramos al día siguiente para los desayunos. Es una pena, pero no volveremos.
La comida estaba bien (soy bastante exigente porque vengo de Asturias) pero por calidad/precio le doy 3 estrellas. El servicio nefasto, le preguntamos al camarero de la terraza si una mesa con copas estaba vacía y nos dijo que si que ahora nos la recogía. Después de 15 minutos esperando tubo que entrar mi pareja a pedir porque no nos atendía. Le doy 3 estrellas y no una, porque tubo que salir el camarero de la barra a poner orden en la terraza, ya que la gente no hacía más que levantarse a pedir bebidas ya que el camarero de terraza no hacia mas que dar paseos. Chapó por el joven de la barra que metió quinta y se hizo la barra y la terraza prácticamente el solo, con una sonrisa y super amable.
Una tortilla muy rica. Un espacio muy bonito y bien decorado. Pero, la barra se ve desatendida y desordenada, principalmente el interior, da sensación de caos. Nos han atendido bien, un señor no uniformado, pero había mucho revuelo. La camarera, o lo que sea una señora rubia vestida de traje de chaqueta negro, pedía a gritos desde la escalera y la barandilla, entiendo que en la parte superior se encuentra el comedor, constantemente cosas a Quique, que intentaba terminar una cosa para empezar otra entre tanto caos, mostrando mucha paciencia. Intuyo, que Quique es el camarero. Y el resto de personas que asistían el bar, un viernes laborable a media mañana, no son el personal habitual.
Una tortilla muy rica. Un espacio muy bonito y bien decorado. Pero, la barra se ve desatendida y desordenada, principalmente el interior, da sensación de caos. Nos han atendido bien, un señor no uniformado, pero había mucho revuelo. La camarera, o lo que sea una señora rubia vestida de traje de chaqueta negro, pedía a gritos desde la escalera y la barandilla, entiendo que en la parte superior se encuentra el comedor, constantemente cosas a Quique, que intentaba terminar una cosa para empezar otra entre tanto caos, mostrando mucha paciencia. Intuyo, que Quique es el camarero. Y el resto de personas que asistían el bar, un viernes laborable a media mañana, no son el personal habitual.
La comida normalita, sin nada que destacar. El servicio pésimo, lo peor es que los mejores los camareros, el trato del que parece el dueño....lo peor. Parece no tener vocación de atención al cliente, las tres mesas que estábamos cenando comentaban lo mismo. Les auguro mal fin.
No soy un cliente habitual, si exporadico, hoy he entrado con mi esposa a tomar un aperitivo, como hacia mal tiempo la barra estaba llena de gente, me han atendido rapidamente y amablemente, he pedido dos consumiciones, mi queja es que cuando me las sirven, lo hacen en dos basos calientes, recien sacado del lavavajillas, para mi gusto la cerveza, el vermut, los refrecos no se ponen en basos calientes. Y lo que más me llamo la atención es, una vez que la barra se fue desocupando de clientes, los servicios no eran retirados, los nuevos clientes llegaban, les atendían y estos apartaban los vaso o botellas hacia un lado. Lo más llamativo era que, mientra los camareros estaban sirviendo a los cliente, no se estaban parados, el propietario paseaba con las manos en los bolsillos por dentro de la barra y no hacía nada por colaborar con sus trabajadores, eso se llama profesionalidad. El caldo y los picatostes de la tapa estaban ricos.
Nos hemos sentado en la terraza y depues de 20 minutos sin aparecer nadie, hemos tenido que entrar dentro, una vez en la barra la camarera está con el móvil , sin darse cuenta que tiene clientes esperando, deja el móvil y se pone a limpiar vasos,tras varios minutos por fin se da cuenta y te atiende. Le dices lo que quieres y se lo tienes que volver a repetir por qué no se ha quedado con la comanda. El bar está bien, pero el servicio deja que desear.
La calidad de la comida queda ensombrecida por un servicio pésimo por la lentitud, ni es normal un sólo camarero para atender la terraza… La mesa de al lado pidió las albóndigas del menú y después de más de media hora esperando les sirvieron arroz. La pareja de al lado llegó con nosotros y empezó a comer más de 30 minutos de pedir. En fin, así ha sido.
Ayer en alerta por elevadas temperaturas unos 34°a las 9 de la noche. Pedimos 3 tónicas y un mosto.Las tónicas estaban del tiempo y nos ponen una piedra de hielo en casa una. Pido más hielo después de probarla porque no era suficiente para que enfriara y el camarero que nos sirvió no dijo nada de hecho al comentárselo me dijo que lo sabia porque nos había servido él. Sin embargo otro señor con pelo largo y canoso que estaba al extremo de la barra se entromete y me dice que es imposible poniendo en duda lo que lo estoy diciendo, parecía que era el dueño y no tenía ganas de hacer clientes nuevos por lo visto. Una actitud bastante desagradable. Sin embargo había una señora fuera de la barra no sé si será otra socia o su pareja o que,que no tenía nada que ver con él, cuando entramos a pedir fue muy agradable como nos saludo y su sonrisa. A ver si este señor aprende de la amabilidad de esta señora. Pongo dos estrellas por la señora. Saludos Edito de nuevo para contestar.El camarero en ningún momento nos dijo que estaban del tiempo. Aún así no desvíe por favor el problema a la temperatura y el hielo que por cierto yo misma saqué de la barra. Eso tenía una solución bien sencilla , echar más hielo y listo.El problema de aquí fueron las malas formas de este señor poniendo en duda que las tónicas no estaban frías. Tenía que haberselo llevado para que lo comprobara el mismo pero creí que no merecía la pena. Este señor creo que no sabía que estaban del tiempo y se confundió,si me lo hubiera dicho de otra forma lo hubiera yo lo hubiera encajado bien . Saludos
La calidad de la comida queda ensombrecida por un servicio pésimo por la lentitud, ni es normal un sólo camarero para atender la terraza… La mesa de al lado pidió las albóndigas del menú y después de más de media hora esperando les sirvieron arroz. La pareja de al lado llegó con nosotros y empezó a comer más de 30 minutos de pedir. En fin, así ha sido.
Ayer en alerta por elevadas temperaturas unos 34°a las 9 de la noche. Pedimos 3 tónicas y un mosto.Las tónicas estaban del tiempo y nos ponen una piedra de hielo en casa una. Pido más hielo después de probarla porque no era suficiente para que enfriara y el camarero que nos sirvió no dijo nada de hecho al comentárselo me dijo que lo sabia porque nos había servido él. Sin embargo otro señor con pelo largo y canoso que estaba al extremo de la barra se entromete y me dice que es imposible poniendo en duda lo que lo estoy diciendo, parecía que era el dueño y no tenía ganas de hacer clientes nuevos por lo visto. Una actitud bastante desagradable. Sin embargo había una señora fuera de la barra no sé si será otra socia o su pareja o que,que no tenía nada que ver con él, cuando entramos a pedir fue muy agradable como nos saludo y su sonrisa. A ver si este señor aprende de la amabilidad de esta señora. Pongo dos estrellas por la señora. Saludos Edito de nuevo para contestar.El camarero en ningún momento nos dijo que estaban del tiempo. Aún así no desvíe por favor el problema a la temperatura y el hielo que por cierto yo misma saqué de la barra. Eso tenía una solución bien sencilla , echar más hielo y listo.El problema de aquí fueron las malas formas de este señor poniendo en duda que las tónicas no estaban frías. Tenía que haberselo llevado para que lo comprobara el mismo pero creí que no merecía la pena. Este señor creo que no sabía que estaban del tiempo y se confundió,si me lo hubiera dicho de otra forma lo hubiera yo lo hubiera encajado bien . Saludos
Entramos en este local de reciente apertura y salimos defraudados totalmente. Jamás había comido una zamburiñas con sabor a chuletón y acartonadas. En vino blanco y la cerveza como en cualquier otro lugar. Pagamos 20,40 euros. Lo que es seguro es que no volveremos . Penoso
Fatal. Fuimos a menú cerrado. Dicho menú constaba de unos entrantes y un plato principal. Los entrantes eran escasos y el plato principal era pequeño. Nos quedamos con hambre y encima la calidad de la comida dejaba mucho de desear. Pagamos 40€, precio excesivo.
La peor experiencia en hostelería que he tenido en mi vida y que casi acaba con una denuncia a la propietaria por agresión. Pasó hace unos cuantos días, éramos 4 personas que pasaban por allí un viernes por la tarde con el ánimo de tomarnos algo tranquilos en una terraza, tenían una libre y nos quedamos. Había gente, nada fuera de lo normal. El servicio de terraza era intermitente, a veces venía el camarero y otras tenías que pedir en la barra donde tardaban una media de 20 minutos en servirte dos copas de vino. Se acercaba la hora de cenar y decidimos quedarnos allí mismo, la carta tenía buena pinta y nos acogieron en una mesa en el interior. Una camarera encantadora nos entregó la carta y le pedimos unas raciones para compartir con una botella de vino. Tardaron un buen rato en traer la primera, unas croquetas, que estaban calientes por fuera y congeladas por dentro, no las pudimos comer y las devolvimos. La misma camarera subió, después de otros 20 min más, para decirnos que no quedaban y que lo sentían, pero que en compensación, nos regalaba una ración de gyozas, nos pareció estupendo y seguimos esperando. (Nos dijo que las croquetas eran caseras pero congeladas y que sólo había una persona en cocina y no le daba la vida) pero seguían cogiendo mesas… En otro rato más llega la siguiente ración, y nos comenta textualmente: Mi jefa me ha dicho que os tiene que cobrar o las gyozas o la media ración de croquetas que os habéis comido (un mordisco congelado cada uno) y que no os la puedo regalar… le dijimos que no las trajera y que se diera prisa en traer el resto porque llevábamos ya un buen rato esperando, se nos estaba acabando el vino y lo que acababa de suceder era de muy mala educación. Pedimos la cuenta en cuanto acabamos sin pedir postre ni café, había muy mal ambiente porque todas las mesas se estaban quejando y cuando la camarera nos preguntó ¿qué tal? Le comentamos que la experiencia había sido muy mala y que no volveríamos. En ese momento apareció un ser de luz que tenía la oreja puesta (la dueña) y nos preguntó por qué, le comentamos que habían tardado en exceso, la comida no estaba bien, el detalle de las croquetas fue feo… la señora llegó a cuestionar a su camarera como si la idea de cobrarnos la ración en compensación no hubiera sido idea suya… mientras la camarera le negaba con la cabeza. Ante la falta de profesionalidad mi amiga le comentó, además, que no podía estar sirviendo platos con los guantes de nitrilo sucios que llevaba puestos y le explicamos cual era la razón sanitaria… en buena hora. He de destacar que nosotros en todo momento fuimos amables, educados y con un tono normal… La señora decidió comenzar a gritar como una histérica, se quitó los guantes y los lanzó en mi plato, se agarró la camiseta desde el escote y mientras frotaba sus pechos en mi cara preguntaba: ¿me estáis llamando cerda? ¿acaso huelo mal? … Me levanté para decirle que era una impresentable y que no podía tratar así a nadie y no se le ocurrió otra cosa que gritar en medio de la sala que el problema era que yo estaba borracha… me imagino que ella misma se dio cuenta de la que acababa de montar porque bajó corriendo a encerrarse en la cocina. El espectáculo que dio fue bochornoso, estábamos muertos de la vergüenza sin asimilar lo que acababa de ocurrir. Esta gente no se ha dedicado en su vida a la hostelería y se debe pensar que esta profesión la puede realizar cualquiera. Yo sólo deseo que cierren cuanto antes para que dejen de tratar así a sus clientes. Sólo hay que ver el resto de reseñas con problemas similares al nuestro. Ni se os ocurra probar suerte
Fuimos dos personas un sábado a las 20:45 y no tenían pinchos. Estuvimos esperando un buen rato en primera línea de barra para ser atendidos, incluso atendieron a clientes que llegaron mas tarde. Menos mal que uno de los camareros(profesional por cierto) nos pregunto que si estábamos atendidos sino, no sé....Estaba a su lado la hermana del propietario (que estaba ayudando en la barra, nada profesional) quien nos dijo que no estábamos antes de los otros clientes a lo que el camarero la respondió que si, dándonos la razón, nada simpática por cierto. Cuando la pagamos los vinos (no había pinchos) la devolví 10 euros que me daba de mas, no me dio las gracias. Una decepción.
Para empezar, preguntamos si podíamos sentarnos en la terraza, a lo que nos contesta la camarera que sí pero que no atienden en terraza. Miramos la carta y acto seguido la misma camarera le toma la comanda de las bebidas a la mesa de al lado (?¿?). Luego, le lleva la comida a otra mesa, otro camarero le lleva la bebida a la mesa q había pedido anteriormente... Entonces, ¿atienden y sirven en la terraza a unos sí y a otros no? ¿o como funciona? Entramos a pedir la comida y bebida dentro,la misma chica (q ha atendido y servido en terraza dos segundos antes) dice :"no puedo atenderte porque estamos muy liados".. Ante el silencio añade de forma muy fuera de lugar: Qué no entiendes? A qué t dedicas? (¿?¿?¿?) En conclusión, no probamos la comida pq evidentemente nos fuimos, pero la atención y el servicio, experiencia pésima.
No le daría ni una estrella, experiencia pésima. Llegamos allí para tomar algo y había bastantes mesas ocupadas con gente cenando, por lo que nos quedamos en una mesa de las altas. Cuatro camareros atendiendo a todas las mesas y la barra, una de ellas nos dijo que ahora venía, alguién la vio? Porque nosotros tampoco. Estuvimos 20 minutos de reloj esperando a que alguien nos viniese a servir, nos miraban y no nos hacían ni caso. Entiendo que hay en sitios en los que se hay que acercar a pedir a la barra, pero en ese caso estaban saliendo los camareros, además a una pareja que llegó poco después que nosotros los atendieron, muy vergonzoso. Entiendo que pudiesen estar ocupados, pero una simple disculpa o un aviso de que iban a tardar sería suficiente.
Está bien siempre que estés dispuesto a esperar 20 minutos a que te atiendan en la terraza. En mi caso entré dentro para pedir porque tardaban demasiado y me dijeron que esperase en la terraza para que el camarero (de avanzadisima edad, con lo que ello conlleva) no se liase, sin embargo otro cliente entró a pedir y si se lo llevaron a la terraza al minuto, yo tuve que esperar 10 minutos más. Total, el desayuno bien pero el servicio de pena, sólo por eso no lo recomendaría.
Solo hay un camarero, tienen 10 mesas fuera y otras tantas dentro, distribuidas en dos plantas. El camarero no da a basto, y ejerce su trabajo a ritmo eficiente y acelerado. Mientras esperábamos a que nos atendieran, el camarero exhausto ha anunciado que no puede traer platos a la terraza, porque no puede asumir tanta carga, suponiendo la marcha de muchos clientes dispuestos a almorzar. Lamento y denuncio las condiciones de explotación en las que trabaja este empleado, que a pesar de tener una sobrecarga evidente y exagerada, y de soportar en muchas ocasiones las críticas del público incomprensivo e impaciente, entregaba el máximo en el desempeño de su trabajo. La mala gestión de su empleador se observa con claridad, y creo que con la demanda que se apreciaba en el local, una buena gestión de los empleados, con un reparto equitativo de la carga de trabajo, puede significar la diferencia entre un negocio exitoso y un fracaso. No volveré en el futuro, pero espero que tomen nota para siguientes comensales.
Estuve ayer tomando una caña y bien con precio normal Hoy delante hay fiesta de Peñas de Santander y ponen la caña en vaso de cartón de 33cl a 4€ Es de ser muy cara dura aprovechándose de la gente Por supuesto no volveré
Informalidad co lo contratado pedimos menú y cuando estábamos sentados no tenían menu
Santanderina de toda la vida, no vuelvo a pisar este bar en la vida, una pena que el trato al cliente sea tan nefasto, ningún tipo de control, ni educación por su parte. Después de dos horas para comer dos platos (siendo atendidos de mala manera, que el camarero no sabia si iba o venia) no tienen ni el detalle de pedirte disculpas por el tiempo de espera, y el servicio tan malo que recibes.
Nos sentamos a tomar unos vinos y unas rabas. Nos atienden "rápido" pero tardan en traer consumicion. Volvemos a pedir otra ronda de bebidas y ahí sí que estamos como 15/20min esperando, en repetidas ocasiones le dijimos que estábamos esperando a las bebidas . Al final trajo solo una parte y la otra a volver a repetirle la comanda... Atención desastrosa. No volvemos.
Fuimos el día 10 de agosto. Pedimos unas cervezas y una de rabas. Primera sorpresa, el camarero / dueño no sabe las cervezas que tiene. Pasa media hora y no vienen las rabas. Se lo decimos y dice que la ha pedido pero se han traspapelado. Al cabo de un rato vienen unos calamares a la romana tan duros como piedras de molino. Hace años que no comía algo tan malo, se llaman la Santanderina y no saben poner rabas. Hubiera sido mejor que no hubieran venido jamás. Si no tienes ni idea de hostelería y te sobra el dinero no pongas bares.
Fuimos a desayunar 2 personas. Perdimos un café con leche y una tostada con tomate cada uno. El chico que nos atendió al principio muy amable. Pero a la hora de pagar una señora con cara de pocos amigos... No sé si es porqué nos vio que éramos foráneos., nos cobró 10 €. Señores... Así se hacen clientes, y fama.... para el establecimiento .
Fuimos a tomar algo en su terraza, tras un buen rato decidimos entrar a pedir pues no salía nadie a atendernos. Pedimos un verdejo y un cañón de cerveza, cuando mi marido trae el vino pienso que es de broma pues apenas son dos dedos pero su cara es un poema, le han cobrado 7 euros por el cañón de cerveza cuando lo normal es entre 3 y 4. En el ticket figura doble cañón y decide entrar a preguntar si hay un error, la respuesta es que en ese vaso entra una botella de vino... Enfin hay más locales en la calle del Rubio por lo que no repetiremos, nos pareció un robo
La verdad que he ido en semana grande a por 2 cañas de cerveza en vaso de cartón de 33cl y 8 eurazos. Le pregunté al camarero si ese era el precio habitual y se quedó sin saber responder, diciendo un "depende del tamaño". Una vergüenza, porque tampoco vi en la pared colgada la lista de precios colgada. Lamentable.
Me da rabia, porque era un sitio que me gustaba. Con el paso del tiempo han bajado la cantidad de empleados. Esperar para ser atendido en la barra ignorándome por completo. 45min de espera para dos raciones… y reclamándolas… El servicio de terraza deja mucho que desear. No te ponen servilletas, cubiertos… platos… No dan a basto con el trabajo y se les colapsa la cocina. Lo siento, pero no volveré. Espero que mejoren.
Una sola persona para atender barra y terraza por lo que las mesas de ésta última estaban sin limpiar, ni estaban recogidas de las consumiciones de anteriores clientes. Tras una buena espera tuve que entrar a pedir; pedí un mosto y ni tan siquiera me pusieron limón ni un triste hielo... Ofrecían tapa aleatoriamente; éramos 4 y por educación sólo cogí una al recoger las consumiciones. La ubicación y el local bien. Servicio suspenso.
Después de 8 años trabajando en la hostelería siempre tuve empatía por un mal servicio por lo tanto nunca escribí una reseña negativa, pero la experiencia de hoy en este sitio no la puedo pasar por alto. Llegamos a la terraza a las 21:30, después de unos 20 minutos esperando y viendo como se atendían otras mesas que llegaron más tarde que nosotros por fin el camarero(que estaba solo, y eso si me puede valer como excusa para tal servicio que se nos dio) nos atendió, fuimos rápidos, ya sabíamos que íbamos a pedir de comida antes de que nos trajera la carta. Otros 15’ más tarde nos traen la bebida, en ese tiempo ya habían sacado comida a mesas que llegaron más tarde. Después de otros 10-15’ nos dicen que una de las cosas que hemos pedido no les queda(cosa totalmente entendible, estamos en fiestas) por lo que lo cambiamos por otro plato. Y otros 15-20’ más tarde nos preguntan que habíamos pedido porque nuestra comanda se había perdido(puede pasar si). Pasado otro tanto tiempo nos traen las rabas, del otro plato que esperábamos no había noticias, ya una hora y media después de haber llegado nos lo traen. El camarero hacía lo que podía, demasiado estaba haciendo. Había otra persona que parecía el jefe(comentario totalmente desde la ignorancia) que de 8-9 mesas que había en la terraza y viendo como el camarero corría para arriba y para abajo, solo dedicó tiempo a una mesa, dejando a las demás en el olvido, cosa que nos pareció bastante fea. Una vez pedida la cuenta, nos preguntan que teníamos para corroborar, al haberse perdido la comanda(totalmente lógico), y ya por fin los últimos 10’ de espera, seguíamos sin la cuenta, el camarero nos pregunta que si le habíamos pedido la cuenta. Finalmente el camarero nos pide disculpas por no tener el plato que pedimos… ojalá hubiera sido solo eso. Más de 2 horas para dos platos… Decir que no había mucha gente en el local ni en la terraza, pero con un solo camarero y otra persona que solo atiende a una mesa…
Si no eres de Santander no te molestes en sentarte en la terraza, simplemente no te atienden, eres invisible. Nos ha pasado dos veces la misma semana. Es increíble atienden a todas las mesas, menos la tuya, es que ni se acercan a preguntar. No lo entiendo. Ya digo 2 veces la misma semana. Un camarero y dos personas más con pinta de ser los dueños. En fin ni no quieren nuevos clientes ellos sabrán porqué
Llevados por su nombre, acostumbrados a la buena y cuidada hosteleria de esta ciudad de Santander👌Nos adentramos equivocadamente a tomar un cafe en "La Santanderina" un local a simple vista moderno y limpio, pedimos 2 cafés medianos como se conocen en santander y ahí llego el desastre👎se nos sirvieron muy rápidamente, hasta que al probarlos comprendimos el ¿por que? La temperatura de los mismos no llegaba ni a templada, se quedo en fría😬 se deduce que de ahí la rapidez, ya que el camarero no se estuvo a calentar la leche, con el consiguiente fatal resultado. Por lo que le comunico tanto a la dirección de "La Santanderina" como a su camarero que tanto en esta bonita ciudad como es Santander y en cualquier lugar del mundo 🌏 los cafés se sirven SIEMPRE con la leche bien caliente, que si algún cliente lo quiere con la leche templada o fría ya lo comunica directamente al pedirlo. Parece ser que en "La Santanderina" es al reves que en el resto del mundo, y si quieres tu cafe caliente tienes que decirlo al pedirle ¿no? Pido a su propietario un poquito de profesionalidad y que haga honor a la ciudad que da nombre a su establecimiento y si no lo cambie de nombre y lo llame "La leche fria" 😬
El camarero que me atendió tenía muy buena predisposición y ganas, pero el soporte que tenía detrás el hombre lo mataba. Del menú solo pude probar el primer plato, regular. El segundo plato tardó media hora en ser preparado, y me lo llevé a casa porque ya me parecía un abuso tardar tanto en comer un menú del dia.
Experiencia pésima. Llegué con mi madre y mis dos hijas a este local.Ellas se sentaron en la terraza y yo entré a pedir por q no sabía si atendían fuera.Pregunté y me dijo la camarera de muy malas maneras que no atendían terraza.La pedí la bebida ,una de rabas y la carta ...x que íbamos a comer más cositas. Con mucha soberbia me dió la bebida..platos..cubiertos...servilletas y yo de paseo para dentro y para fuera. Cuál es mi sorpresa que veo dos mesas más allá que hay un señor tomando comanda a una mesa de la terraza. Cuando entro y comento que en verdad se sirve afuera...la misma camarera me dice que ella no sabe...que es el jefe. Pongo careto y nos atiende el jefe en cuestión. Nos pide disculpas...y cuál es nuestra sorpresa que cuando pido la cuenta y la reviso...hay 4 platos que no son nuestros. Vuelvo para dentro ...lo comento...me rectifica la cuenta...y esta vez hay 3 platos que no son nuestros y 4 godellos que no son nuestros tampoco. Compré un camión de paciencia...y taché en el ticket lo que no habías consumido..y le dije: el resto...es mi cuenta. Que pena...Santander tiene fama de su hostelería pésima...y lo refuto.. Soy de Santander...que pena.
Editando mi reseña de hace 5 meses: La cosa sigue igual, ahora entiendo porque es la única terraza del la calle con mesas libres, me siento en una de sus mesas altas con mi perra, el camarero muy amable le hace una carantoña, pero a mí no me mira. Pasan los minutos mientras espero a poder hacer contacto visual con alguno de los dos camamreros de la terraza, IMPOSIBLE! parece que solo dan vueltas como pollo sin cabeza… Una pena, intenté darle una segunda oportunidad pero después de 23 minutos de espera, me voy con la sensación de que los propietarios están perdiendo dinero. Ya lo dice el refrán “cuando el gato no está, los ratones bailan” Solo puedo comentar el pésimo servicio, ya que no he podido comprobar la calidad de sus pinchos. Con dos personas atendiendo la barra parece ser que no me han visto, he esperado pacientemente a que alguno de los dos hiciera contacto visual para poder pedir, después de 10 minutos me he marchado sin un hola ni un adiós, a otros parroquianos que han entrado posteriormente, se ve que si les han visto y atendido
Después de 8 años trabajando en la hostelería siempre tuve empatía por un mal servicio por lo tanto nunca escribí una reseña negativa, pero la experiencia de hoy en este sitio no la puedo pasar por alto. Llegamos a la terraza a las 21:30, después de unos 20 minutos esperando y viendo como se atendían otras mesas que llegaron más tarde que nosotros por fin el camarero(que estaba solo, y eso si me puede valer como excusa para tal servicio que se nos dio) nos atendió, fuimos rápidos, ya sabíamos que íbamos a pedir de comida antes de que nos trajera la carta. Otros 15’ más tarde nos traen la bebida, en ese tiempo ya habían sacado comida a mesas que llegaron más tarde. Después de otros 10-15’ nos dicen que una de las cosas que hemos pedido no les queda(cosa totalmente entendible, estamos en fiestas) por lo que lo cambiamos por otro plato. Y otros 15-20’ más tarde nos preguntan que habíamos pedido porque nuestra comanda se había perdido(puede pasar si). Pasado otro tanto tiempo nos traen las rabas, del otro plato que esperábamos no había noticias, ya una hora y media después de haber llegado nos lo traen. El camarero hacía lo que podía, demasiado estaba haciendo. Había otra persona que parecía el jefe(comentario totalmente desde la ignorancia) que de 8-9 mesas que había en la terraza y viendo como el camarero corría para arriba y para abajo, solo dedicó tiempo a una mesa, dejando a las demás en el olvido, cosa que nos pareció bastante fea. Una vez pedida la cuenta, nos preguntan que teníamos para corroborar, al haberse perdido la comanda(totalmente lógico), y ya por fin los últimos 10’ de espera, seguíamos sin la cuenta, el camarero nos pregunta que si le habíamos pedido la cuenta. Finalmente el camarero nos pide disculpas por no tener el plato que pedimos… ojalá hubiera sido solo eso. Más de 2 horas para dos platos… Decir que no había mucha gente en el local ni en la terraza, pero con un solo camarero y otra persona que solo atiende a una mesa…
Si no eres de Santander no te molestes en sentarte en la terraza, simplemente no te atienden, eres invisible. Nos ha pasado dos veces la misma semana. Es increíble atienden a todas las mesas, menos la tuya, es que ni se acercan a preguntar. No lo entiendo. Ya digo 2 veces la misma semana. Un camarero y dos personas más con pinta de ser los dueños. En fin ni no quieren nuevos clientes ellos sabrán porqué
El camarero que me atendió tenía muy buena predisposición y ganas, pero el soporte que tenía detrás el hombre lo mataba. Del menú solo pude probar el primer plato, regular. El segundo plato tardó media hora en ser preparado, y me lo llevé a casa porque ya me parecía un abuso tardar tanto en comer un menú del dia.
Editando mi reseña de hace 5 meses: La cosa sigue igual, ahora entiendo porque es la única terraza del la calle con mesas libres, me siento en una de sus mesas altas con mi perra, el camarero muy amable le hace una carantoña, pero a mí no me mira. Pasan los minutos mientras espero a poder hacer contacto visual con alguno de los dos camamreros de la terraza, IMPOSIBLE! parece que solo dan vueltas como pollo sin cabeza… Una pena, intenté darle una segunda oportunidad pero después de 23 minutos de espera, me voy con la sensación de que los propietarios están perdiendo dinero. Ya lo dice el refrán “cuando el gato no está, los ratones bailan” Solo puedo comentar el pésimo servicio, ya que no he podido comprobar la calidad de sus pinchos. Con dos personas atendiendo la barra parece ser que no me han visto, he esperado pacientemente a que alguno de los dos hiciera contacto visual para poder pedir, después de 10 minutos me he marchado sin un hola ni un adiós, a otros parroquianos que han entrado posteriormente, se ve que si les han visto y atendido
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