Restaurante San Res y Pez
Regional · Cite
Sobre Restaurante San Res y Pez
Restaurante San Res y Pez, ubicado en Cite, Colombia, ofrece una experiencia gastronómica campestre única. Nos especializamos en deliciosas picadas típicas y carnes a la parrilla, complementadas con una amplia selección de cervezas, cócteles, café y postres. Disfrute de un ambiente fresco y acogedor...
Restaurante San Res y Pez, ubicado en Cite, Colombia, ofrece una experiencia gastronómica campestre única. Nos especializamos en deliciosas picadas típicas y carnes a la parrilla, complementadas con una amplia selección de cervezas, cócteles, café y postres. Disfrute de un ambiente fresco y acogedor, ya sea en nuestra zona al aire libre, en la terraza con vistas panorámicas, o en el interior. Somos un lugar ideal para compartir con familia y amigos, con opciones de entretenimiento como música en vivo y actividades recreativas. Ofrecemos servicio de restaurante, entrega a domicilio y para llevar, asegurando comodidad y flexibilidad para todos nuestros clientes. Abierto de lunes a viernes de 7AM a 4PM y sábados y domingos de 7AM a 5PM.
Què diuen els clients de Restaurante San Res y Pez
Restaurante campestre ideal para familias, con amplios espacios al aire libre y actividades para niños. Destaca la posibilidad de armar tu propia picada y la calidad de la comida, aunque algunos mencionan demoras en el servicio y la presencia de moscas.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Se recomienda ir preparado para armar tu propia picada y disfrutar de los postres. Algunos sugieren que el autoservicio puede generar demoras, especialmente en horas pico.
Services
Preguntes freqüents sobre Restaurante San Res y Pez
Opinions de Restaurante San Res y Pez Cite
Definitivamente el mejor restaurante campestre cerca al área metropolitana de Bucaramanga, muchísimas actividades para todas las edades, parqueadero gratis, selección amplia de postres, café, carnes, bebidas. El tema de armar a tu gusto la picada es muy bueno, recomendada la sobrebarriga, la mejor que he probado , el guacamole es súper fresco y delicioso. La carne semioreada es sencillamente deliciosa en su punto. Todo es muy rico, definitivamente un lugar para repetir sin dudarlo. El mute es delicioso y hay una casa de alquiler también con piscina y excelente vista al campo.
Es auto servicio puede armar la picada con lo que le gusta , el lugar es agradable amplio y servicio muy rápido y desayunos también
Expectacular el lugar y la comida muy deliciosa, hicimos una reserva, y pedimos una picada muy típica, bastante completa, a un precio no tan económico pero lo bueno cuesta. Cuentan con actividades para grandes y chicos. Un poquito de demora en la atención, pero es entendíble por la cantidad de personas que van los fines de semana.
Espectacular sitio para compartir en familia, amigos, celebraciones. Picadas desde 50k para dos personas, 80k para tres personas, carnes desde 17k sin acompañamientos (todo es por aparte), limonada 1.5lts a 15k, bebidas individuales desde 5k. Actividades complementarias como cuatrimotos (20k x recorrido), caballos (15k x recorrido), paintball x 6k.
Un lugar muy agradable para compartir en familia, allí podrás escoger cada ingrediente de tu plato y formar variedad de sabores, también puedes disfrutar deliciosos postres.
Es un buen lugar para ir a comer y hacer una pequeña caminata por los senderos, hay algunos juegos como tiro al blanco en los que se puede participar por una módica suma; los espacios verdes son agradables y cuentan con sillas y mesas para descansar después de comer.
El restaurante es agradable y muy fresco por el lugar donde está ubicado. La comida es muy buena y no es costosa. Se sirve en picadas, según lo elegido dentro del menú por el cliente, quien puede armar su picada como quiera. No proporcionan cubiertos, por lo que se debe comer con la mano, que no gusta a todo el mundo (Corrijo, senpueden pedir plásticos) y no hay meseros, así que es autoservicio. Otro detalle es que en ocasiones hay que parquear bastante lejos, pero eso no empaña la experiencia.
Restaurante acogedor, muchas zonas verdes, cuentan con diferentes atracciones, buenos platos... Excelente lugar para compartir en familia y/o amigos... Precios no tan bajos pero se recomienda mucho!!!
Un lugar muy agradable para estar en familia. Es amplio y cuenta con espacios para compartir con nuestros hijos pequeños, un sitio muy seguro. La comida deliciosa 😋
Es un lugar que ya se considera patrimonio en Santander. Hace mucho tiempo no lo visitaba, y me sorprendió lo mucho que se ha expandido y las nuevas actividades que tiene disponibles. La comida siempre es muy sabrosa, los precios los respeto por la calidad del sitio. La atención es muy buena y es para pasar una largo tiempo en el sitio.
Restaurante campestre, grande y al aire libre, lo que es favorable porque así este lleno, se puede conservar la distancia. El pedido es el caja, rápido y práctico. También encuentras bebidas, postres y café. Tiene zona para niños. Y admite mascotas.
Muy buena comida, no me gustó.mucho lo del autoservicio
Es un lugar agradable con un ambiente acogedor y familiar, la forma de pedir la comida es novedosa y de igual forma deliciosa; pero los postres son una cosa increible. Las presentaciones musicales hacen la estadia aun mas amena. Punto por mejorar es la presencia de moscas, deben tomar medidas serias al respecto porque empieza a tornarse desagradable y arruinan el gran trabajo que vienen haciendo. El área de parqueo es amplia y siempre hay espacio para todos.
El ambiente del sitio es muy agradable, amplio y se pueden hacer varios planes aparte de almorzar. Tienen un método donde uno puede armar su propia picada y los platos son muy bien preparados. Recomiendo la sobre barriga y por mejorar la preparación del chicharrón y la cantidad de la porción. También deberían dar opción de escoger el acompañamiento, no solo papa criolla.
Super Rico, muy congestionado, hay que hacer el pedido de la comida, las bebidas y los pósters por aparte. La calidad de la comida fue excelente, los sabores increíbles, las porciones de carne fueron justas, quedamos super bien. El ambiente fue fenomenal, se nota que se preocupan por tener un ambiente festivo, dinámico, alegre. Cosas desfavorables la manera de tomar pedidos, el parqueadero, un dolor de cabeza salir y entrar, fuimos un día después de lluvias y las mesas y sillas aún mojadas, imposible de disfrutar el ambiente de afuera. Totalmente recomendado para ir en familia, invitar amigos provenientes del exterior o de otras ciudades.
La comida deliciosa, la carne oreada estaba buenísima; además una piña colada refrescante y muy rica. El lugar es bonito, fresco, tiene muchos juegos para niños. Lo visitamos un domingo y estaba demasiado lleno, entonces el servicio nos pareció muy regular y desordenado.
El sitio es INCREÍBLE. Es un lugar ideal para visitar con niños y en familia. Esta bien de precio y la comida no está mal, lo único “chocante” del lugar es esa división que hay entre las carnes y postres es decir, tienes que levantarte a pedir el postre a un punto diferente de tu pedido inicial y en días que hay tanta gente pues la verdad no resulta tan cómodo. Desde luego, es un sitio con unas instalaciones increíbles.
El Ambiente y el sitio espectacular, lastimosamente desmejoraron el servicio con lo del autoservicio remal, uno paga para que exista una buena atención, eso de uno ir por los platos y llevarlos a la mesa muy mal, hacer fila para pagar de verdad que no hay necesidad mejor cobren en la mesa, la comida hay cortes como la chonchulla muy quemada y la papa negra mal presentada como si no la lavaran
El lugar es muy bonito, tiene espacios verdes que te conectan con la naturaleza. A pesar de ser autoservicio, eso no nos molestó. Lo que si nos pareció terrible fue la comida, una semana atrás habíamos ido a Sanres Bga y la experiencia fue increíble, íbamos con una expectativa muy alta que no creimos fuera posible cambiar... hasta que fue el momento de los platos fuertes, no quisimos irnos por la picada porque queriamos probar las costillas bbq y el lomo de cerdo, las costillas desafortunadamente parecian al carbón, estaban tiesas, pedazos pequeños, tan pequeños que parecian chicharrones. Definitivamente no volveriamos. Lástima porque el lugar es muy bonito.
Cuando la imagen supera a la experiencia La reciente visita de un grupo familiar al restaurante Alto de Sánres dejó una sensación general de decepción. A pesar de contar con espacios verdes y una ambientación que a primera vista parece atractiva, la experiencia completa revela múltiples fallas que comprometen seriamente su recomendación como destino gastronómico. Desde el trayecto, el acceso resulta confuso. Aproximadamente a tres kilómetros del lugar aparecen algunos letreros que luego desaparecen, obligando a los visitantes a detenerse y preguntar. Al llegar, la primera interacción ocurre con una miscelánea que no hace parte directa del restaurante, donde el personal ofrece respuestas pasivo-agresivas como: “Acá no es, eso queda más atrás, por favor sean atentos”. Un recibimiento poco amigable que marca negativamente el inicio. La reserva era para un grupo de 22 personas, organizado en seis cuentas separadas, algo que no fue gestionado con la claridad ni el profesionalismo esperados. Aunque se cobra el tradicional 10% por servicio, no se ofrece atención en mesa. Los comensales deben hacer fila, pagar en caja y luego acercarse por sus pedidos. Si desean servicio de mesero, este se cobra aparte, algo completamente injustificado en un restaurante que no funciona como buffet ni autoservicio. Los precios, además de elevados, están desactualizados, y la calidad de la comida no compensa el costo. Los platos no solo llegaron sin presentación cuidada, sino que el sabor no cumplió con las expectativas básicas. Al momento de pagar, no se permitió revisar la cuenta con detenimiento; fue mostrada por unos segundos y luego archivada sin mayor explicación. El lugar no es accesible para personas con movilidad reducida. No cuenta con rampas ni caminos adecuados para caminadores, bastones o sillas de ruedas. Esta falta de inclusión limita la posibilidad de que todos los miembros de una familia puedan disfrutar con comodidad. Finalmente, se percibió cansancio y agotamiento emocional en varios trabajadores. La actitud del personal fue distante, con señales visibles de desgaste y desmotivación, lo cual afecta directamente la experiencia del cliente. Aunque los espacios verdes pueden ser atractivos para tomar fotografías, la gastronomía no debería reducirse a lo estético. Un restaurante debe priorizar el buen servicio, la accesibilidad, la calidad de los alimentos y la atención humana. De lo contrario, se corre el riesgo de vender una imagen vacía que no corresponde con la vivencia real. Se había solicitado una posible decoración de cumpleaños donde mencionaron un precio demasiado alto donde era un globo normal de helio (sabemos que no superan los 5 mil pesos), y estos no eran consumibles. De tener la oportunidad de perderse de ir a esté espacio, aprovechenlo... Conclusión: Alto de Sánres resulta más fotogénico que funcional. Detrás de su apariencia natural y colorida, se esconde una atención deficiente, una gestión desorganizada y una propuesta gastronómica que no justifica su precio. En este caso, la experiencia no vale lo que promete.
Primera y última vez, pienso que el lugar está bastante sobrevalorado, Lamentablemente mi experiencia no fue buena. El lugar es campestre, pero la cantidad de moscas en la cocina y sobre la comida era excesiva. ( lo que se convierte en un tema de salubridad) En la mesa era prácticamente imposible comer tranquilo, ya que las moscas estaban por todas partes, al punto de sentir que uno se las iba a comer. Además, no cuentan con servicio de meseros; cada cliente debe atenderse solo, hacer el pedido en caja, buscar la comida cuando está lista y buscar por su cuenta servilletas, cubiertos y otros implementos que muchas veces no están disponibles en la mesa A esto se suma que no es un lugar económico; aunque la comida es rica, el precio no corresponde con las condiciones de higiene ni con el nivel de servicio que ofrecen.
Realmente tuve una pésima experiencia,cómo es posible que se pago por unas chatas con papá a la francesa y las papas salen llenas de aceite como si las hubieran hecho hace una hora, el lugar lleno de moscas, muy incómodo para almorzar
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Informació sobre Restaurante San Res y Pez
Com arribar
Km 28 Via Bucaramanga- Barrancabermeja, Santa Ana, Lebrija, Santander, Colombia
Cite, Cite 687577
Destacats
Serveis
Opcions de Menjador
Informació del Restaurant
Comoditats
El Barri
Ubicació
Km 28 Via Bucaramanga- Barrancabermeja, Santa Ana, Lebrija, Santander, Colombia
Cite, Cite 687577
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