Restaurante Koma
Regional · Collado Mediano
Horari de Restaurante Koma
Sobre Restaurante Koma
Restaurante Koma, ubicado en Collado Mediano, ofrece una experiencia culinaria memorable con una cocina castellana innovadora y toques de fusión. Nuestro menú degustación, elaborado por el Chef Rubén Amro, presenta platos sorprendentes y de alta calidad, donde destacan especialidades como las croque...
Restaurante Koma, ubicado en Collado Mediano, ofrece una experiencia culinaria memorable con una cocina castellana innovadora y toques de fusión. Nuestro menú degustación, elaborado por el Chef Rubén Amro, presenta platos sorprendentes y de alta calidad, donde destacan especialidades como las croquetas, el bacalao, el arroz con pularda y las torrijas. El ambiente es encantador, especialmente en la terraza rodeada de vegetación, ideal para celebraciones o cenas especiales. Nos esforzamos por brindar un servicio atento y cuidado, asegurando que cada detalle contribuya a una experiencia gastronómica excepcional a un precio razonable. Además, disfrute de nuestra área chill out para una copa después de su comida.
Què diuen els clients de Restaurante Koma
Restaurante Koma ofrece una experiencia culinaria exquisita en un entorno tranquilo y agradable. Destacan su menú degustación, la calidad de la comida y el servicio atento. Algunos mencionan que el precio es elevado, pero lo consideran que merece la pena.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Recomendable probar el menú degustación para experimentar una variedad de platos y sabores. Es preferible reservar, ya que no tiene muchas mesas.
Preguntes freqüents sobre Restaurante Koma
Opinions de Restaurante Koma Collado Mediano
Nos encanta encontrar lugares diferentes y disfrutar de una rica comida. Pues hoy hemos estado en este precioso lugar. Un restaurante diferente, la comida exquisita, el vino riquísimo y el personal amable y profesional. Sin duda alguna repetiremos y probaremos también el otro restaurante CEDRO en Navacerrada. Gracias por crear un lugar único y diferente, donde poder disfrutar de una exquisita comida.
Estuve ayer con mi chico y pedimos dos menús degustación. La verdad es que nos gustó mucho. Buena atención y platos muy ricos, no demasiado abundantes pero originales. Destaco el nem de atún, la croqueta de cecina y el ceviche. El arroz es muy original, su sabor es intenso, como valenciana me gustó el punto de arroz no tanto la horchata que acompañaba la torrija (no me convenció ni el sabor ni la temperatura del granizado de horchata), me gustó más el postre tropical. Aún así lo recomiendo tanto por atención, comida, espacio en el que se está muy muy a gusto, y luego poderte tomar café o copa en el jardín o en los diferentes espacios. Estuvimos muy cómodos en todos los sentidos. Buena música y un espacio para recrearse. Enhorabuena
Cenamos dos personas en el jardín y fue una cena muy agradable. Pedimos el menú degustación y nos pareció original y los platos, con carácter general, estaban muy buenos y bien elaborados. Aún falta algo de rodaje para obtener distinciones pero apunta maneras. El precio creo que es acorde con el producto.
Merece la pena de largo. Son un encanto, el sitio es muy agradable, pero es que la comida... qué texturas, sabores, muy logrado todo. El canelón de pato probadlo! Un detalle el agua filtrada y los aperitivos. Todo delicioso. Ya estoy pensando qué día puedo volver!! Collado mediano además es cómodo para llegar desde Madrid o cualquier punto de la sierra.
Restaurante bonito y tranquilo ubicado en el jardín del hotel. La separación entre mesas es correcta. Tomamos el menú degustación y no nos dejó indiferentes, estaba muy muy bueno y todos los platos tenían mucho sabor. El servicio fue fluido y la atención muy buena. Por sacar algún defecto, pondría que no me gusta que pongan las servilletas de papel y que el ambiente de la sala era un pelín fresco, sobre todo en invierno, si comes pegado a la cristalera que da al jardín, esta transmite bastante el frio, y creo que deberían subir un poco la temperatura de la calefacción. Por lo demás, un sitio 100% recomendable al que volveremos a disfrutar de la comida.
El restaurante es precioso y con un ambiente estupendo. El servicio rápido y atento. Creo que nos equivocamos al pedir el menú degustación pq había platos que no nos gustaron mucho... Pero en general todo bastante rico. Volveremos
Espectáculo en el plato. Un chef joven con una intuición para el equilibrio de sabores y composición en el plato impresionante. El menú degustación es una fiesta para la vista, el gusto y el olfato. Merece muchísimo el paseo, además en un entorno fabuloso de Madrid y en un establecimiento muy cuidado, tanto en aspecto como en servicio. No voy ni a subir fotos, ninguna refleja la enorme calidad de este cocinero, no se como transmitir en una foto los buñuelos de cocido... Enhorabuena.
Recetas muy originales y un ambiente inmejorable. Merece destacar la atención del personal, atentas y muy amables. Los aperitivos iniciales muy ricos, impresionante el buñuelo de cocido! Nos encantaron también las croquetas y "la torrija", en realidad todo estuvo buenísimo!
Esta es la segunda vez que voy a Koma. La primera igual de bien que la segunda. He comido en la primera planta del restaurante y en la terraza del jardín y en las dos ocasiones muy bien. El lugar está muy bien reformado ya que es una antigua casa familiar tipo palacete de las que se construían entre finales del siglo XIX y principios del XX donde se pasaban los veranos. La decoración muy acertada con detalles curiosos. Tiene una piscina pequeña para los huéspedes ya que también dispone de habitaciones para alojarse. La comida muy elaborada pero sin pasarse, lo cual se agradece. Es un lugar diferente en la Sierra de Guadarrama que merece la pena conocer. El trato y el servicio de mesas excelente. Recomiendo alojarse ya que no hace falta irse muy lejos para desconocen lugares como Koma.
Restaurante muy agradable en un Hotel Rural con encanto. El menú degustación nos gustó mucho y quedas satisfecho. Algunos platillos son de estrella Michelín, explosión de sabores en boca. Los postres quizá lo único más flojo. Buena relación calidad-precio. Seguro que repetimos.
Menú degustación de 60 euros con el que te quedas super satisfecho y pruebas distintos sabores muy ricos y originales. Los postres, sobre todo porque me cambiaron a los chocolates, espectaculares. Pero un pero que me pasa mucho ahora y es que las bebidas son una clavada absurda. No sé si la comida vale 60 o 50 o 70 pero lo que se seguro es que cobrar 5 euros por una vermouth es clavada
No sé cuantas veces hemos ido a este restaurante, pero nunca defrauda. Tanto la comida como el servicio es excelente. Todo está realmente bueno, el trato excepcional. Siempre tan amables, atentos y detallistas. Y el ambiente es perfecto. El local es muy acogedor y siempre está tranquilo aunque esté completo. La relación calidad precio muy buena. Es de mis favoritos.
El otro día fui a comer con unas amigas. Nos atendieron genial, las camareras son muy amables y un servicio con buen ritmo. Todo lo que pedimos estaba riquísimo, mi favorito el buñuelo de cocido. El sitio es precioso, tiene una zona para comer en el jardín ideal y la zona de dentro es acristalada y muy acogedora. Sin duda vamos a repetir todas!!
Mis altas expectativas fueron superadas! Todo espectacular, quiero volver a probar más platos de la carta. El ambiente y el servicio también 10 puntos.
Increíble experiencia. Tomamos el menú degustación (60€ por persona) y he de decir que cada € merece la pena. Nosotros somos de buen comer y salimos saciados. Hay platos que son un espectáculo en cuanto a sabor. El personal muy amable y te explican todo genial. Sin duda volveremos para probar otros platos de su carta. Además su hotel rural es perfecto para pasar una noche muy agradable, todo el recinto es precioso. Gran trabajo, mi enhorabuena a todo el equipo.
Puede parecer "antiguo" al llegar a la puerta principal e incluso algo "dejado" pero todo cambia al cruzar la puerta. El trato nos pareció cercano y sincero pero sobretodo rápido, eso realmente marcó la diferencia en un menú degustación en el que agradecimos y no poco la rapidez de los platos. Muy recomendable el menú degustación aunque podéis hacer modificaciones como nosotros. Ese buñuelo de cocido... ¡bendita locura! Todo espectacular. Quizás lo que menos nos gustó fue el canelón de pato. Es un lugar donde merece la pena ir de propio intento. 100% recomendable.
Solemos ir en verano a cenar en la terraza y nunca nos defrauda. El buñuelo de cocido nos conquistó desde el primer día. Tanto el pescado como la carne están buenos. Muy recomendable y ambiente tranquilo y súper agradable. Un must en la sierra de Madrid.
Delicioso. Es la cuarta vez que vamos y no defrauda nunca. Muy recomendable probar el menú degustación, 11 pases exquisitos seleccionados de entre los platos que se ofrecen a la carta. Para acompañar, hay una buena carta de vinos con gran variedad y a precios muy razonables.
Reservamos sin problema y llegamos con indicaciones muy claras. Decidimos pedir a la carta en lugar del menu degustación ya que éramos 6 personas y nos parecía demasiado. Creo cubrimos los elementos principales de la carta. La experiencia fue excepcional y totalmente recomendable. Muy bien presentado y cocinado productos excepcionales con delicadeza. El lugar es parte de una casona típica de la Sierra que alberga un hotel. Comimos en el salon superior. Totalmente recomendable.
Maravilloso sitio , entorno ideal y terraza súper tranquila , servicio atento, amable sin agobiar , dejando el tiempo Justo para cada plato .. menú degustación exquisito .. digno de estrella Michelin !! Detalle para la cumpleañera con vela incluida y licor de regalo espectacular .. Muy recomendable !!
Cómo siempre un sitio increíble, con maravillosa atención, en especial María, platos exquisitos en sabores y presentación. Además la carta se ha ampliado y la oferta de barbacoa para relamerse los dedos. Sitio que no defrauda, siempre te garantiza tener una experiencia inolvidable. Deseando que llegue la próxima ocasión. Gracias
Está metido en el jardín de un hotel. Mucha vegetación, tranquilo y muy bonito. Es algo caro, pero comes calidad y preparación. Me ha gustado mucho. Original! Para celebrar algo en pareja, ideal. Lo que más me ha gustado ha sido la carne, lomo bajo, exquisita, y el postre, cromatismo tropical, fresco y super rico (helado con un poco de salsas tropicales). El nem de atún y los huevos rellenos (es como una minitortilla), también buenísimos. Buena atención por parte de las chicas. Gracias!
Gran descubrimiento a las afueras de Collado Mediano. El restaurante está dentro de un hotel con un ambiente rústico muy cuidado y agradable. Además, tiene un parking al lado donde dejar el coche si vas a comer o cenar. Hemos decidido pedir un menú degustación y ha sido maravilloso. No solo todas las elaboraciones han estado buenísimas, sino que la atención de todo el personal ha sido perfecta, explicando todos los platos y atentos por si nos faltaba algo. Cómo platos a destacar, reafirmando que todo estaba fetén, la croqueta (con una bechamel líquida perfecta), el guiso de morro (además de tener un "saborazo", llevaba una yema de huevo dentro cocinada a baja temperatura que complementaba fenomenal), las verduras de temporada (muy sorprendente y bien elaboradas, contenía verduras que no suelo comer porque no me gustan, y aún así estaba riquísima) y la torrija "una pasada". Además de todo esto, han tenido detalles de calidad y cuidado al cliente, incluyendo una botella de agua fresca filtrada gratuita y sirviéndonos pan adicional si se nos acababa. Sin duda, repetiré.
Imprescindible restaurante en el hotel Box Art - La Torre de Collado Mediano. Nosotros tomamos el menú degustación que venía con el pack gastro del hotel (alojamiento y cena). La comida nos pareció muy original y rica, a destacar el buñuelo de cocido, las setas con el lardo ibérico y los dos postres, en especial la torrija. El ambiente y servicio del restaurante igualmente excelente.
Uno de los lugares top de la sierra de Madrid. Fui con mi mujer de cena romántica y fue espectacular. El lugar es bonito y acogedor, pero moderno. Los panes de diferentes tipos que iban saliendo de cocina, recién hechos; el vino que nos iban sugiriendo maridaba a la perfección; los platos riquísimos e imaginativos; el servicio amable y atento, que te hacía sentir como en casa... de 10, inolvidable. Repetiremos pronto :)
Aunque la puerta de entrada parezca un lugar abandonado tras ellas te encuentras un restaurante con unos platos fuera de lo normal y un gran sabor. El personal tambien muy amable y entregado. Perfecto para ir con tu pareja y celebrar aunque solo sea que estais juntos un dia mas.
De aperitivo nos han traído una maravillosa pizza cuatro estaciones con base de arroz inflado y una mezcla de deshidratado de trufa, aceituna negra, orégano y albahaca. ¡El bocado lleva la esencia de la pizza misma! Además nos han traído cuatro croquetas de cocido, que te recomiendan sea comida de un bocado, lleva todo en su sabor, el caldo, los garbanzos... Los entrantes nos han dejado sin palabras: el nem de atún rojo con aguacate era una explosión de riqueza, el ceviche de sardina a la madrileña venía sobre una lima y al llevártelo a la boca la experiencia de sabor parecía llegarte a un punto profundo del cerebelo. Las croquetas de cecina líquida eran deliciosas y las sopitas de ajo de San Isidro le hacen a uno suspirar de placer. En cuanto a los segundos, la carne era suprema, los chipirones tenían esa mezcla de lima que se confunde con el ajo y la menta que le da todavía más frescura. El canelón de pato venía ya cortado con excelente gusto y tenía una bechamel con caldo de pato muy sabrosa. Además, el salón con paredes de cristal (sun lounge) te hace sentir en el jardín con toda la calidez del interior.
Hemos estado un grupo de 7 personas y hemos probado el menú degustación. Simplemente Espectacular. Hacía tiempo que no estaba en un sitio así en esta zona de la sierra (y la conozco bien). La atención, no ha podido ser mejor (hemos tenido que retrasar la comida y han sido 100% comprensivos) y la comida, a la altura de muchos restaurantes de muy alto nivel. Totalmente recomendable para cualquier ocasión especial ya sea en grupo o en pareja.
Acogedor Restaurante dentro del Hotel Box Art en Collado Mediano. Aperitivo con buñuelo de cocido y hojaldre con tomate. Croquetas de cecina, carne estofada con parmentier de patatas, muy buena cocina y delicioso postre de mousse de queso. Botella de vino de Burdeos. Exquisita atención de María.
Que maravillosa sorpresa la experiencia culinaria que tuvimos en Koma. Perfecto para una escapada romántica en la sierra de Madrid, ubicado en una antigua casona y con una atención de primera. La creatividad de los platos que probamos no dejó de sorprendernos. Sin pretenciones, las mezclas de sabores son increibles. Para resaltar, el nem de atún rojo, la carrillera muu thai y el canelón de pato.
En esta ocasión hemos encontrado una carta muy renovada que supera la anterior. El servicio sigue insuperable. Pensando ya en cuando volver. Hemos vuelto el 10.05.24: Carta renovada y mejorada, aunque era difícil. Platos elaborados y originales. A la vez se mantienen exquisiteces como el aperitivo marca de la casa, el.buñuelo de cocido. La verdad, un gusto por la comida, el trato y el sitio.
Hemos ido hoy a comer y la verdad que un sitio con mucho encanto. Muy bien para nosotros como comensales que el comedor estuviese casi vacío. Servicio rápido, atento y la comida muy buena. Cocina moderna en los platos con varias elaboraciones. Platos que nos gustaron: aperitivo (buñuelos de cocido), cebiche de sardinas, croqueta de cecina líquida (aunque no era muy líquida estaban espectaculares) y canelones de pato. Plato que no nos gustó: arroz meloso con pilares a la brasa (no era arroz meloso, era arroz caldoso) Precio de comida con copa de vino 36€/persona
Situado en un Hotel Rural, el comedor es un sun lounge que te permite disfrutar de un amplio jardín. Disponen de carta y de menú degustación con y sin maridaje de 11 pases. Los platos, innovación de cocina clásica, con buena presentación y cuidada elaboración. El servicio atento y cuidando los tiempos entre platos. Carta de vinos amplia y un poco subida de precio. En general una experiencia recomendable.
A favor: * El restaurante en sí mismo. Sitio muy agradable, amplio, cómodo, con una terraza en la que disfrutar de la cena...muy bien iluminado (mola por la noche) y con muy buen hilo musical * Servicio atento, agradable y pendiente. * Detalles: ofrecimiento de botella de agua incluso antes de pedirla, un primer aperitivo, ofrecimiento de un chupito/licor... * Comida. Nos decantamos por el menú degustación con un total de 11 pases. Como es lógico, hay pases que te gustan más y otros que te llaman un poco menos pero en general hay muy buenos platos, muy bien preparados y con gran sabor. Destacar ell pichón. Puntos de mejora: * En los primeros pases....el servicio iba muy rápido. Posiblemente porque son pases fríos pero parecía que íbamos a toda prisa. Posteriormente, se espaciaron los pases y pudimos disfrutar más tranquilamente. * Detalles que hay que pulir cuidar. A mitad de la cena se terminó una cerveza y la botella y vaso nos acompañó toda la cena, no recogieron las migas antes de los postres, alguna falta de coordinación entre los camareros a la hora de traer el pase correspondiente... * En la comida, algún detalle a tener en cuenta: La croqueta de cocido líquido, pese a que nos indicaron que quemaba, no llegó caliente. Más bien fresca. El pichón (estaba muy muy rico) viene con un hueso, no está deshuesado... Pese a todo, casi dos horas de experiencia gastronómica de la que salimos muy muy contentos y creemos que a un precio que se corresponde (por favor, no lo suban cuando tengan la estrella!! ;) )
Fuimos a celebrar un aniversario y nos decantamos por el menú de degustación de once pases. Comimos en la terraza bajo la sombrilla en un entorno precioso lleno de vegetación rodeando al hotel con encanto de los mismos dueños. Con las cervezas nos trajeron un aperitivo de “pizza” cuatro estaciones hecho con pan de gambas y polvo de trufa, muy original. Empezamos con la sardina en ceviche a la madrileña, con aire de sardina y hummus y servido en una lima. Luego vino el nem de atún rojo con mini camarones crujientes. Cómo snacks calientes sirvieron los buñuelos de cocido con polvo de torreznos y las croquetas líquidas de cecina. Espectaculares los dos entrantes! Seguimos con Setas, beurre Blanc o parmentier de patata con lardo ibérico, aleta de raya con queso ahumado y miel de calluna, porrusalda de bacalao con mousse de patata bilbaína y huevo poche, arroz meloso con Pularda a la brasa y humo (lo mejor) y un pichón asado a lo Chateubriand con pera limonera. Todo estaba impresionante. Magnífica ejecución. Dos postres servían con el menú: cromatismo tropical (bueno, refrescante con quenelle de fruta de la pasión y gominolas, pero me gustó menos) y una muy rica torrija de brioche con granizado de horchata. Servicio atento y cortés. El menú cuesta 60€ sin bebidas, claro. Muy recomendable para darse un paseo por su carta. Volveremos!!
Una comida sublime con una cocina castellana con toques de fusión. Calidad por encima de todo con platos muy sabrosos. Siempre es un gusto comer o cenar aquí y tomate una copa en su área chill out. Siempre que volvemos es una experiencia sublime. Mi ranking de platos (que he degustado) hasta la fecha serían: 1. Setas, Beurre Blanc y Lardo Ibérico; 2. Croquetas cremosas de cecina; 3. Aleta de Raya
Cocina de calidad, con un precio muy razonable para el local, atención etc. Es un sitio en las afueras, muy bonito, bien atendido, con una carta original y todo bien elaborado y con detalles. Pedimos a compartir las croquetas de cecina, el arroz de pularda, el rodaballo y un postre. Pagamos algo menos de 40€ por persona. También hay opción de menú Degustación por 50€ con la bebida aparte.
Muy buena experiencia. Probamos el menú degustacion y en general muy bien. Había platos espectaculares como las setas, el arroz a la brasa , el buñuelo de cocido o el postre de las torrijas. El precio es comedido para un menú degustacion lo que se agradece comparado con otros sitios. El lugar es muy bonito, detrás de una puerta antigua se abre un palacete. Lo único que me pareció mejorable son las sillas y mesas un poco antiguas. Un sitio para repetir.
Cena increíble! Fuimos por que estuvimos hospedados en el hotel que hay al lado y la experiencia fue de 10. La comida de gran calidad, muy elaboradas y cuidadas. Se nota que hay una dedicación detrás de cada plato. Nos sorprendió mucho uno de los aperitivos que nos sirvieron (el buñuelo madrileño) y los huevos rellenos de almeja. Pero en general todos los platos tenían un toque especial. 100% recomendable
Excelente menú degustación, con platos muy buenos( las croquetas, el bacalao, el arroz con pularda y el cromatismo tropical) y ninguno que desentonara. Si que es verdad que, a pesar de estar muy buena, esperaba algo más de la torrija con horchata (y más aún viniendo del excelente postre anterior). Pero lo dicho, todos los platos fueron buenos como mínimo de ahí que valga la pena pedirse esta opción si se quieren probar varios platos de la carta. Recomendado.
Nov 2024 Volver siempre es un placer. La comida, el servicio y el ambiente para mi gusto sigue siendo excelente. Es la tercera vez que vamos y siempre nos sorprenden. Los platos de primera calidad y elaborados con buen hacer. La atención muy buena. Totalmente recomendada el menú degustación. Seguro repetiremos.
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ Desde el momento en que uno se sienta en la mesa del restaurante KOMA BAH, se percibe que está a punto de vivir una experiencia sensorial y culinaria extraordinaria. Este menú degustación no es una simple sucesión de platos: es un recorrido cuidado, sorprendente y sofisticado por ingredientes de máxima calidad, elaboraciones técnicas impecables y una puesta en escena personalizada Una bienvenida fresca y elegante El menú arranca con los snacks fríos, y ya desde el primer bocado, el “Pan con tomate Koma” impresiona: una reinterpretación crujiente, delicada y absolutamente deliciosa del clásico catalán. La textura es etérea, con una base crocante y una cobertura gelatinosa que encierra una intensidad de sabor sorprendente. Le sigue el Ceviche de sardina a la madrileña, presentado sobre una media lima y coronado con una espuma cítrica que explota frescura en boca, una obra maestra de técnica y equilibrio. El Nem de atún rojo con guacamole y crema agria completa esta apertura con una combinación brillante de sabores grasos y ácidos, envuelta en una presentación delicada y sabrosísima. Texturas y tradición con guiños modernos En los snacks calientes, el Buñuelo de cocido destaca por su sabor profundo y una masa ligera y dorada que evoca la esencia de la cocina tradicional madrileña en una forma completamente nueva. La Croqueta líquida de cecina ahumada es simplemente magistral: crujiente por fuera, con un interior que estalla en un potente sabor umami, lleno de matices ahumados que evocan las tierras leonesas. Un viaje culinario por tierra y mar Los platos principales llevan al comensal por una travesía sensorial rica y sorprendente. Las Setas con beurre blanc y lardo ibérico ofrecen una sinfonía de umami, cremosidad y aromas de bosque que enamoran. La Aleta de raya en salsa Meniere ibérica es otro de los grandes momentos del menú: delicada, firme en textura, realzada con un queso ahumado sutil y una miel de Calluna que da un contrapunto dulce floral sencillamente perfecto. El Risotto negro con sepia de bahía, coronado por una emulsión verde brillante, presenta una textura melosa impecable y un equilibrio de yodo, tierra y frescura que convence por completo. Por su parte, el Canelón Rossini con pera al Oporto resulta goloso y refinado, con una carne melosa envuelta en una bechamel suave, y la pera aportando ese contraste dulce tan bien integrado. La Carrillera Muu Thai Thai con curry panaeng es el broche potente de los platos salados: tierna hasta deshacerse, con un curry aromático y picante muy equilibrado, que despierta los sentidos sin abrumarlos. Un final dulce, sorprendente y equilibrado Los postres mantienen el listón altísimo. Cromatismo cítrico es una explosión visual y gustativa: fresco, vibrante, con distintas texturas y un juego de acidez que limpia el paladar. El Capuchino de arroz con leche, canela y chocolate blanco es pura caricia, reconfortante y delicado, con un punto especiado que lo hace inolvidable. Servicio y entorno: excelencia total El servicio acompaña esta experiencia de forma impecable. Cercano, atento, extremadamente profesional. Cada plato es presentado con mimo, explicando ingredientes y técnicas sin caer en la pretenciosidad, lo cual se agradece profundamente. El entorno —una terraza serena, rodeada de vegetación— es el marco ideal para disfrutar de una experiencia gastronómica tranquila, distinguida y muy especial. Conclusión KOMA BAH no solo cumple con las expectativas de un menú degustación de alto nivel: las supera con creces. Por la originalidad de su propuesta, la altísima calidad de los productos, el dominio técnico de la cocina y el servicio sobresaliente, este restaurante se posiciona como uno de los grandes secretos mejor guardados de la sierra madrileña. Un lugar que merece ser descubierto, redescubierto y celebrado. Imprescindible.
El restaurante KOMA BAH, es un restaurante de vanguardia, extraordinario, de la mano del Chef Rubén Amro. algo fuera de lo común, que no te esperas en la Sierra de Madrid. Sus sorprendentes elaboraciones son muy sofisticadas, impecables y la materia prima es de máxima calidad. Servicio en la sala ha sido espectacular, cercano, atentos, impecable y súper profesional y desde luego la localización inmejorable, pues el Box Art Hotel hoy día es una opción única en toda la Sierra de Guadarrama. Recomiendo muchísimo KOMA BAH como restaurante excepcional, de primer nivel, en todos los aspectos, enclave, gastronomía, muy acogedor, un local precioso, delicadamente decorado, alegre pero muy elegante y el servicio te deja con la boca abierta, mientras escuchas cómo te explican cada plato con la más absoluta corrección, desde la sencillez y la excelencia.
Nos encantó el sitio, lo amables que son los camareros y la comida. Estaba muy buena. Teníamos un menú degustación con platitos pequeños, pero muy variados. Nos encantaron las setas, las croquetas, la raya, ¡el arroz negro que rico! Estaba todo buenísimo. La terraza en verano debe ser maravillosa.
Mi marido y yo celebramos nuestro aniversario en el Restaurante Koma, siguiendo la opinión de la gran mayoría de las reseñas. Confirmamos que el restaurante es muy agradable y la comida exquisita. La atención no se queda atrás, muy amables, pendientes pero sin agobiar. Repetiremos seguro.
El restaurante KOMA BAH, es un restaurante de vanguardia, extraordinario, de la mano del Chef Rubén Amro. algo fuera de lo común, que no te esperas en la Sierra de Madrid. Sus sorprendentes elaboraciones son muy sofisticadas, impecables y la materia prima es de máxima calidad. Servicio en la sala ha sido espectacular, cercano, atentos, impecable y súper profesional y desde luego la localización inmejorable, pues el Box Art Hotel hoy día es una opción única en toda la Sierra de Guadarrama. Recomiendo muchísimo KOMA BAH como restaurante excepcional, de primer nivel, en todos los aspectos, enclave, gastronomía, muy acogedor, un local precioso, delicadamente decorado, alegre pero muy elegante y el servicio te deja con la boca abierta, mientras escuchas cómo te explican cada plato con la más absoluta corrección, desde la sencillez y la excelencia.
Nos encantó! Servicio impecable, el lugar precioso y acogedor, y el menú degustación nos encantó. La verdad que un 10!
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ Desde el momento en que uno se sienta en la mesa del restaurante KOMA BAH, se percibe que está a punto de vivir una experiencia sensorial y culinaria extraordinaria. Este menú degustación no es una simple sucesión de platos: es un recorrido cuidado, sorprendente y sofisticado por ingredientes de máxima calidad, elaboraciones técnicas impecables y una puesta en escena personalizada Una bienvenida fresca y elegante El menú arranca con los snacks fríos, y ya desde el primer bocado, el “Pan con tomate Koma” impresiona: una reinterpretación crujiente, delicada y absolutamente deliciosa del clásico catalán. La textura es etérea, con una base crocante y una cobertura gelatinosa que encierra una intensidad de sabor sorprendente. Le sigue el Ceviche de sardina a la madrileña, presentado sobre una media lima y coronado con una espuma cítrica que explota frescura en boca, una obra maestra de técnica y equilibrio. El Nem de atún rojo con guacamole y crema agria completa esta apertura con una combinación brillante de sabores grasos y ácidos, envuelta en una presentación delicada y sabrosísima. Texturas y tradición con guiños modernos En los snacks calientes, el Buñuelo de cocido destaca por su sabor profundo y una masa ligera y dorada que evoca la esencia de la cocina tradicional madrileña en una forma completamente nueva. La Croqueta líquida de cecina ahumada es simplemente magistral: crujiente por fuera, con un interior que estalla en un potente sabor umami, lleno de matices ahumados que evocan las tierras leonesas. Un viaje culinario por tierra y mar Los platos principales llevan al comensal por una travesía sensorial rica y sorprendente. Las Setas con beurre blanc y lardo ibérico ofrecen una sinfonía de umami, cremosidad y aromas de bosque que enamoran. La Aleta de raya en salsa Meniere ibérica es otro de los grandes momentos del menú: delicada, firme en textura, realzada con un queso ahumado sutil y una miel de Calluna que da un contrapunto dulce floral sencillamente perfecto. El Risotto negro con sepia de bahía, coronado por una emulsión verde brillante, presenta una textura melosa impecable y un equilibrio de yodo, tierra y frescura que convence por completo. Por su parte, el Canelón Rossini con pera al Oporto resulta goloso y refinado, con una carne melosa envuelta en una bechamel suave, y la pera aportando ese contraste dulce tan bien integrado. La Carrillera Muu Thai Thai con curry panaeng es el broche potente de los platos salados: tierna hasta deshacerse, con un curry aromático y picante muy equilibrado, que despierta los sentidos sin abrumarlos. Un final dulce, sorprendente y equilibrado Los postres mantienen el listón altísimo. Cromatismo cítrico es una explosión visual y gustativa: fresco, vibrante, con distintas texturas y un juego de acidez que limpia el paladar. El Capuchino de arroz con leche, canela y chocolate blanco es pura caricia, reconfortante y delicado, con un punto especiado que lo hace inolvidable. Servicio y entorno: excelencia total El servicio acompaña esta experiencia de forma impecable. Cercano, atento, extremadamente profesional. Cada plato es presentado con mimo, explicando ingredientes y técnicas sin caer en la pretenciosidad, lo cual se agradece profundamente. El entorno —una terraza serena, rodeada de vegetación— es el marco ideal para disfrutar de una experiencia gastronómica tranquila, distinguida y muy especial. Conclusión KOMA BAH no solo cumple con las expectativas de un menú degustación de alto nivel: las supera con creces. Por la originalidad de su propuesta, la altísima calidad de los productos, el dominio técnico de la cocina y el servicio sobresaliente, este restaurante se posiciona como uno de los grandes secretos mejor guardados de la sierra madrileña. Un lugar que merece ser descubierto, redescubierto y celebrado. Imprescindible.
Buscábamos disfrutar de un buen menú degustación tras pasar la mañana en la naturaleza. No nos decepcionó. El menú nos gustó mucho, a excepción de un par de platos. Llena bastante. El servicio excelente y el sitio tiene mucho encanto, es muy acogedor (no tiene muchas mesas). Recomendable!
Una comida sublime con una cocina castellana con toques de fusión. Calidad por encima de todo con platos muy sabrosos. Siempre es un gusto comer o cenar aquí y tomate una copa en su área chill out. Siempre que volvemos es una experiencia sublime. Mi ranking de platos (que he degustado) hasta la fecha serían: 1. Setas, Beurre Blanc y Lardo Ibérico; 2. Croquetas cremosas de cecina; 3. Aleta de Raya
Nov 2024 Volver siempre es un placer. La comida, el servicio y el ambiente para mi gusto sigue siendo excelente. Es la tercera vez que vamos y siempre nos sorprenden. Los platos de primera calidad y elaborados con buen hacer. La atención muy buena. Totalmente recomendada el menú degustación. Seguro repetiremos.
Excelente menú degustación, con platos muy buenos( las croquetas, el bacalao, el arroz con pularda y el cromatismo tropical) y ninguno que desentonara. Si que es verdad que, a pesar de estar muy buena, esperaba algo más de la torrija con horchata (y más aún viniendo del excelente postre anterior). Pero lo dicho, todos los platos fueron buenos como mínimo de ahí que valga la pena pedirse esta opción si se quieren probar varios platos de la carta. Recomendado.
Cena increíble! Fuimos por que estuvimos hospedados en el hotel que hay al lado y la experiencia fue de 10. La comida de gran calidad, muy elaboradas y cuidadas. Se nota que hay una dedicación detrás de cada plato. Nos sorprendió mucho uno de los aperitivos que nos sirvieron (el buñuelo madrileño) y los huevos rellenos de almeja. Pero en general todos los platos tenían un toque especial. 100% recomendable
Muy buena experiencia. Probamos el menú degustacion y en general muy bien. Había platos espectaculares como las setas, el arroz a la brasa , el buñuelo de cocido o el postre de las torrijas. El precio es comedido para un menú degustacion lo que se agradece comparado con otros sitios. El lugar es muy bonito, detrás de una puerta antigua se abre un palacete. Lo único que me pareció mejorable son las sillas y mesas un poco antiguas. Un sitio para repetir.
Cocina de calidad, con un precio muy razonable para el local, atención etc. Es un sitio en las afueras, muy bonito, bien atendido, con una carta original y todo bien elaborado y con detalles. Pedimos a compartir las croquetas de cecina, el arroz de pularda, el rodaballo y un postre. Pagamos algo menos de 40€ por persona. También hay opción de menú Degustación por 50€ con la bebida aparte.
No ha podido ser más increíble la experiencia! El sitio es maravilloso y el enclave una pasada! Todo decorado con un gusto brutal y hemos elegido el menú degustación y seguimos alucinados. Hay que repetir!
Comida exquisita en un lugar tranquilo y con un servicio encantador. El precio es alto (65€por persona) pero lo merece . Quizás algo lento todo y pasamos un poquito de calor por sol directo pero no lo desmerece para nada.
Fuimos a celebrar un aniversario y nos decantamos por el menú de degustación de once pases. Comimos en la terraza bajo la sombrilla en un entorno precioso lleno de vegetación rodeando al hotel con encanto de los mismos dueños. Con las cervezas nos trajeron un aperitivo de “pizza” cuatro estaciones hecho con pan de gambas y polvo de trufa, muy original. Empezamos con la sardina en ceviche a la madrileña, con aire de sardina y hummus y servido en una lima. Luego vino el nem de atún rojo con mini camarones crujientes. Cómo snacks calientes sirvieron los buñuelos de cocido con polvo de torreznos y las croquetas líquidas de cecina. Espectaculares los dos entrantes! Seguimos con Setas, beurre Blanc o parmentier de patata con lardo ibérico, aleta de raya con queso ahumado y miel de calluna, porrusalda de bacalao con mousse de patata bilbaína y huevo poche, arroz meloso con Pularda a la brasa y humo (lo mejor) y un pichón asado a lo Chateubriand con pera limonera. Todo estaba impresionante. Magnífica ejecución. Dos postres servían con el menú: cromatismo tropical (bueno, refrescante con quenelle de fruta de la pasión y gominolas, pero me gustó menos) y una muy rica torrija de brioche con granizado de horchata. Servicio atento y cortés. El menú cuesta 60€ sin bebidas, claro. Muy recomendable para darse un paseo por su carta. Volveremos!!
Terraza muy tranquila y agradable. La comida riquísima y buena combinación de clásico e innovador. Los buñuelos de cocido de 10. Pedimos el menú degustación para probar un poco de todo y genial!
Mi marido y yo celebramos nuestro aniversario en el Restaurante Koma, siguiendo la opinión de la gran mayoría de las reseñas. Confirmamos que el restaurante es muy agradable y la comida exquisita. La atención no se queda atrás, muy amables, pendientes pero sin agobiar. Repetiremos seguro.
El ambiente es agradable y tranquilo. La comida nos gustó salvo el lomo bajo (muy sin más) y los postres (la torrija un despropósito). A destacar positivamente las croquetas de cecina, los raviolis de rabo de toro y el arroz de pularda. Además, tienen el detalle de darte 3 aperitivos. El servicio es lento, tardaron 35 minutos en tomarnos nota de las bebidas y eso que no había mucha gente… Está un poco escondido, es el restaurante de un hotel.
Local muy agradable aunque la separación entre mesas y la acústica del local hace que se amplifiquen demasiado los sonidos de otras mesas, resultando algo molesto. Probamos el menú degustación incluido en uno de los packs que ofrecen junto con el alojamiento. El menú está formado por entrantes, principales y postres. Las raciones son individuales y el servicio resulta bastante rápido. La calidad de la materia prima de los platos era buena.
Tomamos el menú degustación. El servicio amable y atento. Los platos ricos en general, alguno poco consistente pero bien para empezar en este mundo de la alta cocina o elaborada. En DESACUERDO: algunos platos con muy escasa cantidad. Como ejemplo, el plato de Pichon asado con parmentier consistia en dos trozos de no más de 5 cm, frios.
Menú degustación muy rico y ambiente muy agradable. El pan es algo a mirar, porque era realmente malo y no acompañaba a la comida
Un buen restaurante en la sierra de Madrid. Oferta gastronómica muy variada y platos con mucho sabor y buena presentación. Algunos puntos mejorables, el pan, no está a la altura, la carrillera tiene salsa escasa, el rissoto podría mejorar la presentación. El lugar es un antiguo chalet reformado con encanto, el salón muy pequeño pero acogedor. Demasiado calor y música algo elevada. El servicio fue correcto. No tienen trona.
Relación precio calidad bastante bueno. Pedimos el menú degustación y la verdad que bastante variado y los sabores increíbles. El personal es súper amable. Es una tontería pero al final son detalles, comentar que todo el restaurante tiene el mismo mobiliario de mesas y sillas (azules y acolchadas) y nosotros éramos los únicos que nos pusieron unas sillas metálicas de jardín. Quitando ésto último, bastante recomendable.
Hemos estado mi marido y yo comiendo hoy. La comida es espectaCular. Nos han recomendado un plato mas de lo q hubieramos comido porq ya con el ultimo plato no podiamo. Recomiendo un par de entradas y un segundo, todo ello para compartir. Con respecto al servicio, trabajadoras muy agradables pero tamb muy ausentes. Estaban entre ellas de chachara y bueno se lo estaban pasando bien. No soy de las q me gusten q esten encima pero de ahi a q nos comamos el postre con todo lleno de pan como si de menu diario se tratara, me dejo rara. Y q nadie saliera a despedirse teniendo en cuenta q eramos los unicos comensales, pues… Con respecto a las instalaciones no parece de estrella michelin. Conclusion: comeria con los ojos cerrados y sin orejas. Para no ver ni escuchar lo q no tengo necesidad ☺️
Vamos todos los años mi marido y yo. Muy buen servicio y atención, solo un detalle y es que en la primera consumición, pedimos vino y nos trajeron la copa ya llena sin ver que vino nos habían servido. Comimos el menú degustación, que es prácticamente el mismo de hace dos años , había algún plato nuevo, Justo dos que no me gustaron, eran muy fuertes de sabor, el resto espectacular y la verdad que acabas sin hambre.
Vamos todos los años mi marido y yo. Muy buen servicio y atención, solo un detalle y es que en la primera consumición, pedimos vino y nos trajeron la copa ya llena sin ver que vino nos habían servido. Comimos el menú degustación, que es prácticamente el mismo de hace dos años , había algún plato nuevo, Justo dos que no me gustaron, eran muy fuertes de sabor, el resto espectacular y la verdad que acabas sin hambre.
Realmente bueno. La comida muy buena. El menú degustación amplio y bien de precio. Me gustó algo menos lo que es el sitio, el lugar. A destacar la cerveza, helada y en un vaso helado.
Muchos platos, ricos, algunos espectaculares, pero otros más flojos. Todos buenos, ninguno malo, por supuesto. Recomendable, quizás esperaba un poco más, por la fama.
Hemos estado mi marido y yo comiendo hoy. La comida es espectaCular. Nos han recomendado un plato mas de lo q hubieramos comido porq ya con el ultimo plato no podiamo. Recomiendo un par de entradas y un segundo, todo ello para compartir. Con respecto al servicio, trabajadoras muy agradables pero tamb muy ausentes. Estaban entre ellas de chachara y bueno se lo estaban pasando bien. No soy de las q me gusten q esten encima pero de ahi a q nos comamos el postre con todo lleno de pan como si de menu diario se tratara, me dejo rara. Y q nadie saliera a despedirse teniendo en cuenta q eramos los unicos comensales, pues… Con respecto a las instalaciones no parece de estrella michelin. Conclusion: comeria con los ojos cerrados y sin orejas. Para no ver ni escuchar lo q no tengo necesidad ☺️
El lugar es precioso, muy agradable y tranquilo. Me gustó mucho. Tomamos el menú degustación (50€ Sin bebida ni café). En mi opinión, La presencia está bien, la cantidad un pelín justa y la elaboración un poco floja para el precio del menú. Cuando vuelvan probaré con la carta.
Fuimos a cenar en pareja el dia de San Valentín. La verdad es que estaba lleno, pero el resultado es que tardamos 3 horas en cenar. Entramos a las 21:30h y salimos a las 00:30h. Pedimos el menú degustación: los primeros pases llegaron rápido, pero luego empezó a demorarse el servicio, y llegaron a tardar 15 min entre algunos de los pases. Las sillas del salón superior, que fue donde nos acomodaron, eran terriblemente incomodas. Como resultado: una buena experiencia gastronómica totalmente eclipsada por la lentitud en servir los platos. Salimos con un dolor de espalda tremendo, después de 3 horas sentados en las sillas de plástico. Una pena, porque bien servido hubieses estado bastante bien, ya que los diferentes platos nos gustaron bastante. En los últimos cuatro pases, de lo único que teníamos ganas ya, era de marcharnos de allí.
Iba con las expectativas muy altas. Local muy bonito, personal estupendo, sitio reservado para aparcar, pero menú degustación regular. El vino recomendado estaba muy bueno, así como la bola de cocido, croqueta de cecina, y postre cromatismo tropical. En general, menú muy salado, con texturas que describen y no llegan a conseguir, como el cremoso del arroz o el granizado de horchata en el postre de torrija. Pichón un trozo crudo, el otro pasado; y lo peor la aleta de raya, difícil de encontrar entre tanta salsa, no respeta el producto.
Es un "quiero y no puedo" de una comida original y bien elaborada y presentada. Comimos un menú degustación que desde luego no merece los 65 euros que cuesta, sin bebida ni café. Por el mismo dinero y menos se come mejor en otros sitios de la sierra. El sitio es muy bonito y acogedor, eso si
Un lugar relativamente especial, algo caro y con atención correcta. ¡AGUA GRATIS! sin tener que pedirla y sin malos entendidos. Los platos son variados y las cantidades generosas; ¿por qué es caro? Porque la presentación es mala y los sabores son normales, pocas cosas sorprenden. El gazpacho de remolacha es interesante. Los postres son bastante malos; no entiendo qué clase de premio ha podido ganar la torrija espumosa. En general no lo recomendaría pero está bien probarlo.
Tomamos el menú degustación de 49€. Me ha decepcionado un poco por: 1) Mi marido pidió maridaje (4 copas por 25 euros) y se olvidaron de la segunda copa. Estuvo 2 platos sin bebida, hasta que la reclamamos y la trajeron. 2) Algunos platos (el morro, las croquetas, el pichón) llegaron templados en lugar de calientes. 3) Como había leído alguna crítica mencionando que hacía algo de frío fui bien abrigada, pero aún así la temperatura era desagradable. 4) El tiempo entre plato y plato fue excesivo, tardamos más de 2 horas en cenar (lo que añadido al frío nos ha costado un resfriado a ambos). 5) Había mucho ruido en el local. 6) El postre de natillas no me pareció que diera la talla, ni el pichón, que estaba un poco duro. Como positivo destaco el nivel de algunas recetas...y la amabilidad de las camareras. Puede que tardaran porque era San Valentín y había muchas mesas en el local y todas ocupadas...pero creo que un restaurante de esta categoría debe tener esas circunstancias previstas. Cuando nos preguntaron si todo había ido bien y comentamos lo del frío nos dijeron que por qué no lo habíamos dicho antes...pero considero que habiendo críticas anteriores que lo mencionan, y viendo que las camareras van con camisa y chaqueta a pesar de estar moviéndose constantemente , el problema del frío deberían tenerlo solucionado sin que los clientes tengamos que pedirlo. Es de agradecer que incluyan sin coste agua filtrada y pan. Quizá volvamos en verano (me gustaría darle otra oportunidad por si fue un mal día para ellos).
Ubicación del antiguo Invernadero. Local agradable aunque con excesivo calor por tener abiertas las cristaleras, servicio amable y esmerado, menú degustación de muy buena calidad en líneas generales, hay platos muy logrados. Una lástima que todo esto se vio empañado por larguísimas esperas entre platos al tratar de acompasar el menú de tres mesas que llegamos en distintos horarios. A la carta tal vez hubiese sido mejor opción, así no repetiría. Es imposible disfrutar de un degustación cuando al margen de los snacks, que sí llevaron la cadencia adecuada, solo para los 4 platos y 2 postres se emplean más de 2 horas y media.
ES MAS PUESTA EN ESCENA QUE OTRA COSA.. SOMOS UNOS ENAMORADOS DE LA CALIDAD Y EL BUEN HACER EN LOS MEJORES RESTAURANTES DE ESPAÑA.... PARA NOSOTROS KOMA ES MAS UNA PUESTA EN ESCENA, UN ENTRAR POR LOS OJOS... LE FALTA "CALIDAD", SENCILLAMENTE, LA CARNE..LOMO BAJO UN CHICLE IMPOSIBLE DE TRAGAR, OBSERVAMOS QUE EN LA MESA DE AL LADO OCURRIA LO MISMO.... LOS ROLLITOS DE TORTILLA SIN PENA NI GLORIA, LO DEMAS BUENO, EL POSTRE DELICIOSO Y ORIGINAL, EL SERVICIO LENTO ....EL VINO ACONSEJADO NOS DECEPCIONÓ. COMO ESTABAMOS EN EL HOTEL PENSAMOS CENAR ALLI TODOS LOS DIAS..... NO LO HICIMOS
El lugar es muy agradable, tanto en jardín como el comedor que simula un salón con música ambiente. Pedimos menú degustación y en mi opinión es muy muy flojo. Los entrantes de más a menos,siendo lo mejor el pan de cristal con tomate en gel(mucho sabor a tomate) y en ceviche de sardina(tb bastante bien).Hasta aquí se comió bien. El men de atún rojo, no vale gran cosa …un entrante sin más. Nos cambiaron ,xq no tenían el buñuelo de cocido por una lechuguilla con manzana apio y guacamole, muy masterchef junior(para salir del paso totalmente). La croqueta líquida, de líquida tiene el nombre, xq es una croqueta normal con bastante relleno para ser justo, pero que se olvidaron sacar al papel y sirvieron grasienta. Lo de líquida queda bien para cocina moderna pero, no lo es. Las setas ,con el beurre Blanc y lardo ibérico muy bueno, ni un pero. La corvina pasadísima, súper cocinada. El arroz”cremoso” es un arroz caldoso, con el grano que se deshace nada agradable.Es un cero. Raviolis de rabo de toro, presentación de fuegos artificiales para un relleno soso, sin sabor a rabo de toro, simplemente carne desmigada sin casi sabor. Canelón de pato correcto, y la pera le va bastante bien. Postres de nuevo que suenan mejor en carta de lo que son. Una bola de helado con compota y sirope. Y unos krispis con natillas , que dicen ser arroz con leche. La carta de vinos es muy muy pobre. Metiendo referencias de burdeos y Portugal para figurar en carta pero de calidad muy baja.ningun vino resañable. Carta desactualizada. Pedí dos copas de manzanilla pasada y de amontillado y no tiendan ninguno de los dos. Una experiencia muy pobre para el precio pagado.
El lugar es muy agradable, tanto en jardín como el comedor que simula un salón con música ambiente. Pedimos menú degustación y en mi opinión es muy muy flojo. Los entrantes de más a menos,siendo lo mejor el pan de cristal con tomate en gel(mucho sabor a tomate) y en ceviche de sardina(tb bastante bien).Hasta aquí se comió bien. El men de atún rojo, no vale gran cosa …un entrante sin más. Nos cambiaron ,xq no tenían el buñuelo de cocido por una lechuguilla con manzana apio y guacamole, muy masterchef junior(para salir del paso totalmente). La croqueta líquida, de líquida tiene el nombre, xq es una croqueta normal con bastante relleno para ser justo, pero que se olvidaron sacar al papel y sirvieron grasienta. Lo de líquida queda bien para cocina moderna pero, no lo es. Las setas ,con el beurre Blanc y lardo ibérico muy bueno, ni un pero. La corvina pasadísima, súper cocinada. El arroz”cremoso” es un arroz caldoso, con el grano que se deshace nada agradable.Es un cero. Raviolis de rabo de toro, presentación de fuegos artificiales para un relleno soso, sin sabor a rabo de toro, simplemente carne desmigada sin casi sabor. Canelón de pato correcto, y la pera le va bastante bien. Postres de nuevo que suenan mejor en carta de lo que son. Una bola de helado con compota y sirope. Y unos krispis con natillas , que dicen ser arroz con leche. La carta de vinos es muy muy pobre. Metiendo referencias de burdeos y Portugal para figurar en carta pero de calidad muy baja.ningun vino resañable. Carta desactualizada. Pedí dos copas de manzanilla pasada y de amontillado y no tiendan ninguno de los dos. Una experiencia muy pobre para el precio pagado.
No es para familias! Intenté reservar para 10, de los cuales 5 niños, y nos rechazaron. Son libres para elegir a su clientela pero se merecen esta mala reseña.
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