Restaurante Fuentebro
Cantabrian · Fontibre
Horari de Restaurante Fuentebro
Sobre Restaurante Fuentebro
Restaurante Fuentebro le da la bienvenida en un entorno pintoresco junto al nacimiento del río Ebro, en Fontibre. Nos esforzamos por ofrecer una experiencia gastronómica excepcional, combinando un ambiente encantador con un servicio atento y una cocina exquisita. Disfrute de la belleza de nuestro en...
Restaurante Fuentebro le da la bienvenida en un entorno pintoresco junto al nacimiento del río Ebro, en Fontibre. Nos esforzamos por ofrecer una experiencia gastronómica excepcional, combinando un ambiente encantador con un servicio atento y una cocina exquisita. Disfrute de la belleza de nuestro entorno desde nuestra terraza o relájese junto a la chimenea en nuestro comedor, que fusiona lo antiguo con lo moderno. Nuestra carta ofrece platos deliciosos, como la ensalada de tomate de Cantabria y los torreznos crujientes, con raciones generosas y una excelente relación calidad-precio. Además, ofrecemos música en vivo, una selección de vinos, cervezas y café, y facilidades para personas con movilidad reducida. Ya sea para una comida o cena especial, le esperamos para compartir momentos inolvidables.
Què diuen els clients de Restaurante Fuentebro
Restaurante Fuentebro destaca por su ubicación pintoresca junto al nacimiento del río Ebro, su ambiente agradable y la calidad de su comida. Los clientes elogian el servicio atento y las raciones generosas, aunque algunos consideran que los precios son elevados para la calidad ofrecida.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Conviene reservar mesa en época estival, especialmente si quieres disfrutar de la terraza. Si hace frío, pide que te ubiquen cerca de la chimenea.
Services
Preguntes freqüents sobre Restaurante Fuentebro
Opinions de Restaurante Fuentebro Fontibre
Restaurante de 10!! Es ,sin duda una visita obligada si estás por la zona, tanto de turismo rural como de esquí. Comida espectacular, entrantes, pescados y carnes, un servicio súper atento y rapidísimo en un entorno ideal en la montaña!! Mesa de 8 personas, coincidimos en que hacia mucho tiempo que no disfrutamos de una velada así!!nos ha encantado y repetiremos!! Muchas gracias
Restaurante en un entorno increíble junto al nacimiento del Ebro. El precio es algo elevado pero acorde con la calidad de los platos. Muy buen servicio. Nos dejamos aconsejar por José. Los "gigantes" espárragos blancos, deliciosos. El lomo de bonito, muy jugoso. Todo perfecto.
Excelente en todos los aspectos. La comida muy bien elaborada que destaca por la creatividad de los platos. Los precios dentro de lo normal. Nada abusivos. La atención muy buena. Recomendable!
Fantástico restaurante. Es nuestra segunda vez y no descartamos repetír una tercera. Las dos veces nos hemos desplazado exprofeso desde Burgos en moto. Este último domingo 8 septiembre comimos pata de pulpo espectacular. Torreznos que se desacian en la boca. Solomillo con foie exquisito. Tarta de queso buenísima. El comedor del piso superior es precioso. Volveremos
Excelente lugar, trato de los camareros y comida. Éramos 7 comensales, pedimos raciones para compartir y un segundo cada uno y salimos por 44€. Volveremos
Restaurante al lado del nacimiento Del Río Ebro. Muy buena calidad y trato exquisito por parte del personal. El servicio fue rápido. Por poner un pero, el estado de los baños, un poco destartalados, deberían adecentarlos un poco, quitando eso, la comida y el trato espectacular...
Todo ha resultado perfecto. El servicio súper amable, los platos muy ricos, el comedor muy agradable. Los precios normales, quizá tirando a altos, pero desde mi punto de vista merecen lo que pagas por ellos. A destacar (qué escándalo) unas yemas de espárragos, un lujo. También las carrilleras y el solomillo al foie. Para repetir.
Como sitio y hubicacion me parece un sitio de obligada visita por su trato y de una comodidad excepcional. La próxima ruta en moto es de obligada condición, el comer en este restaurante, con un muy buen ambiente y una estética perfecta, original y muy acogedor. De película. Perfecto.
Sitio muy bonito tanto arriba abajo o afuera muy acogedor y bonito te dan ganas de comer y quedarte alli muy buena comida solo 1 fallo la tarta de queso su sabor que con el alto nivel que ahi a dia de hoy en tartas de queso un restaurante com comida tan buena la tarta de queso no esta a la altura del resto de comida todo muy rico y bonito solo falla la tarta de queso y su galleta de abajo la comida de 10 la tarta de queso un 4 y la torrija la comes por el helado si no tendría helado es super seca en la boca no la pasas necesitas mejoraren los postres el resto de comida todo riquisimo solo falla los postres.
Muy recomendable en todos los sentidos. Ubicado en entorno precioso, junto al nacimiento de Ebro, el local tiene un ambiente y decoración que encajan perfectamente. Mesas separadas para mantener la distancia y servicio impecable. Nos encantó la ensalada templada de pimientos, las carrilleras y el solomillo con mus de patatas y boletus. Buena carta de vinos y de postres. Para repetir sin duda.
Lugar muy especial. Una carta corta pero bastante completa con cosas muy ricas.. croquetas espectaculares, colas de langostinos muy rocas, carrilleras espectaculares, los postres sublimes y una de las cartas de vinos mejora preparadas y más ajustadas en precio que he visto en los últimos tiempos…. Un gran acierto y bastante bien equilibrado en precio acorde a la calidad de lo consumido.
Volviendo de las vacaciones por Cantabria mis amigas y yo, fuimos a visitar el nacimiento del Río Ebro y descubrimos este restaurante estupendisimo en el que comimos maravillosamente bien, el local es una chulada y con un gran encanto y los camareros encantadores y muy profesionales y bueno que decir de la comida nos gustó todo, desde su pastel de cabracho, el cocido montañés que se pidió una de mis amigas y que decir del postre, todavía nos estamos relamiendo de lo bueno que estaba todo. Era un día de diario y no había mucha gente y comimos el menú, menos la que se pidió el cocido montañés, el precio del menú 18 euros y al principio nos pareció caro por ser en día de diario pero luego no nos dolió en prenda por lo bueno que estaba todo y por el trato recibido. Desde luego que si volvemos por la zona desde luego que volveríamos a comer en este restaurante, sin duda alguna. Lo recomiendo, bueno lo recomendamos las cuatro amigas que estuvimos comiendo en el. Nuestra nota un 10 super grande.
Cómo errar es de humanos, rectificar de sabios y admitirlo de justicia… cabe destacar la calidad de la comida y el gusto exquisito. Ambiente cuidado y delicado. El buen saber hacer de Javi y el equipo de FUENTEBRO. Muchas gracias por los chipirones y las carrilleras de última hora y extremis que supieron a gloria. En realidad está todo rico: entrantes, carnes, pescados y postres. Sin duda, ya sea sola o acompañada, volveré al mejor restaurante de la zona.
Ambiente y calidad de la comida ESPECTACULAR. Tienen una terraza monísima en la que no reservan, si vienes pronto hay sitio. Nosotros pedimos: la ensalada de tomate de Cantabria, las anchoas, las yemas de espárragos de Tudela XXL y el solomillo. Raciones grandes. Paramos también a la vuelta a repetir! Además puedes ver el nacimiento del Ebro.
Uno de mis restaurantes favoritos de Cantabria, al lado de Reinosa, en invierno y con nieve es espectacular. Justo aqui nace el rio Ebro, hay una pequeña capilla con la imagen de la vírgen de Covadonga justo en el comienzo del rio. Rodeado de naturaleza por doquier, fauna y flora... Divinas! Trato exquisito, comida excelente, tanto las carnes como el pescado de gran calidad, los postres todos caseros. También muy buen café. Hay dos salones con bonita decoración, el de abajo con chimenea, el de arriba, con vistas al rio... Romántico y acogedor. Un 10!
El comedor es precioso y la comida estupenda. El servicio rápido y atento, un menú muy breve y todo producto de calidad y autóctono La chuleta de ternera de Campoo espectacular. Para hacer la digestión, un bonito paseo por el entorno
Me parece un sitio excepcional para compartir una comida o cena, en un lugar con muchísimo encanto. Personal amabilisímo, servicio muy cuidado y cocina exquisita. Tomamos: Torreznos 10/10, crujientes de morcilla 8/10, carilleras 8/10 y torrija 8/10 Las fotos hablan por sí solas! Por cierto: el vino de la casa todo un acierto!!
Después de más de una década sin visitar ésta joya de la gastronomía, he vuelto en la mejor compañía a disfrutar de un entorno absolutamente maravilloso y de una experiencia gastronómica de muy alto nivel. La calidad simplemente insuperable. El trato y la profesionalidad del servicio nos hicieron tener una jornada memorable. No dejes de visitarlos y disfruta....
Lugar con encanto donde poder disfrutar de una buena comida, con buen servicio y buenas vistas. Si hace bueno puedes disfrutar de la coqueta terraza que tiene en el exterior. Si por el contrario hace mucho frío, puedes tomar algo junto a la chimenea . Magnifica carta de vinos. Sin duda una buena elección
Gran sitio para comer de calidad y barato. Íbamos un grupo de amigos y nos hartamos de comer y todo riquísimo. Pedimos de entrantes pata de pulpo y espárragos y después la carne que estaba muy muy bien.
Puebluco tranquilo y bonito, con un par de restaurantes muy pintorescos. Este está justo al lado del nacimiento del Ebro y el entorno es espectacular. El restaurante está muy cuidado, con una terraza y un piso superior con preciosas vistas. La comida es jugosa y de buenas raciones. El servicio fue algo lento pero muy amables. Hicieron comida fuera de carta para la niña pequeña y nosotros degustamos carrillada y costillas de “angús” muy ricas. El postre también fue de calidad (cremoso de manzana con helado de turrón y chocolate).
Me llevé a doce amigos a comer a este restaurante en un paraje único. La comida excelente, de gran calidad todo, el ambiente del comedor único por mezclar antiguo con moderno y una decoración preciosa y el precio muy bueno, con vino y postres. Muy recomendable!!
Espectacular restaurante ubicado en el nacimiento del río Ebro Hemos pasado por casualidad y sin duda, todo un acierto! Súper buen trato, además, nos han colocado al lado de la chimenea, así que mejor no hemos podido comer Torreznos, crujiente de morcilla y huevos ecológicos con jamón y foie Igual de bien que suena, mejor sabe! Muy muy recomendable!
Todo de 10, servicio, lugar y comida. La atención como ya hay pocas. El local es muy bonito, agradable y con vistas al nacimiento del río. La comida buenísima, recomiendo probar todo. La ensaladilla con gambas y el crujiente de morcilla espectacular.
Comida riquísima. Raciones más q generosas. Relación calidad - precio, excelente: comimos a la carta, a hartar, y no salimos a 30€ x barba. El servicio, excelente: muy atentos y siempre dispuestos a aconsejar, sin ser " buitres". Si algún día me van a fusilar, pediré q me traigan de aquí mi última comida.
Ambiente y calidad de la comida ESPECTACULAR. Tienen una terraza monísima en la que no reservan, si vienes pronto hay sitio. Nosotros pedimos: la ensalada de tomate de Cantabria, las anchoas, las yemas de espárragos de Tudela XXL y el solomillo. Raciones grandes. Paramos también a la vuelta a repetir! Además puedes ver el nacimiento del Ebro.
Un restaurante digno de contemplar, por su belleza. No comimos allí pero me lo apunto en mi lista para cuando regrese a ver el nacimiento del río Ebro. Conviene reservar mesa en época estival. Es un lugar emblemático y el restaurante le hace honor.
Es uno de estos pocos restaurantes en los que terminas de comer y ya estás pensando en cuándo será la próxima vez. Una carta de las que cuesta elegir qué no probar, acompañado de un trato que te hará sentir como un habitual y una decoración cuidadosamente escogida. Y para terminar, su ubicación... Impagable! Vale la pena cruzarse la península para comer aquí.
El comedor es precioso y la comida estupenda. El servicio rápido y atento, un menú muy breve y todo producto de calidad y autóctono La chuleta de ternera de Campoo espectacular. Para hacer la digestión, un bonito paseo por el entorno
Me parece un sitio excepcional para compartir una comida o cena, en un lugar con muchísimo encanto. Personal amabilisímo, servicio muy cuidado y cocina exquisita. Tomamos: Torreznos 10/10, crujientes de morcilla 8/10, carilleras 8/10 y torrija 8/10 Las fotos hablan por sí solas! Por cierto: el vino de la casa todo un acierto!!
Después de más de una década sin visitar ésta joya de la gastronomía, he vuelto en la mejor compañía a disfrutar de un entorno absolutamente maravilloso y de una experiencia gastronómica de muy alto nivel. La calidad simplemente insuperable. El trato y la profesionalidad del servicio nos hicieron tener una jornada memorable. No dejes de visitarlos y disfruta....
Lugar con encanto donde poder disfrutar de una buena comida, con buen servicio y buenas vistas. Si hace bueno puedes disfrutar de la coqueta terraza que tiene en el exterior. Si por el contrario hace mucho frío, puedes tomar algo junto a la chimenea . Magnifica carta de vinos. Sin duda una buena elección
Gran sitio para comer de calidad y barato. Íbamos un grupo de amigos y nos hartamos de comer y todo riquísimo. Pedimos de entrantes pata de pulpo y espárragos y después la carne que estaba muy muy bien.
Puebluco tranquilo y bonito, con un par de restaurantes muy pintorescos. Este está justo al lado del nacimiento del Ebro y el entorno es espectacular. El restaurante está muy cuidado, con una terraza y un piso superior con preciosas vistas. La comida es jugosa y de buenas raciones. El servicio fue algo lento pero muy amables. Hicieron comida fuera de carta para la niña pequeña y nosotros degustamos carrillada y costillas de “angús” muy ricas. El postre también fue de calidad (cremoso de manzana con helado de turrón y chocolate).
Me llevé a doce amigos a comer a este restaurante en un paraje único. La comida excelente, de gran calidad todo, el ambiente del comedor único por mezclar antiguo con moderno y una decoración preciosa y el precio muy bueno, con vino y postres. Muy recomendable!!
Espectacular restaurante ubicado en el nacimiento del río Ebro Hemos pasado por casualidad y sin duda, todo un acierto! Súper buen trato, además, nos han colocado al lado de la chimenea, así que mejor no hemos podido comer Torreznos, crujiente de morcilla y huevos ecológicos con jamón y foie Igual de bien que suena, mejor sabe! Muy muy recomendable!
Todo de 10, servicio, lugar y comida. La atención como ya hay pocas. El local es muy bonito, agradable y con vistas al nacimiento del río. La comida buenísima, recomiendo probar todo. La ensaladilla con gambas y el crujiente de morcilla espectacular.
Comida riquísima. Raciones más q generosas. Relación calidad - precio, excelente: comimos a la carta, a hartar, y no salimos a 30€ x barba. El servicio, excelente: muy atentos y siempre dispuestos a aconsejar, sin ser " buitres". Si algún día me van a fusilar, pediré q me traigan de aquí mi última comida.
Un restaurante digno de contemplar, por su belleza. No comimos allí pero me lo apunto en mi lista para cuando regrese a ver el nacimiento del río Ebro. Conviene reservar mesa en época estival. Es un lugar emblemático y el restaurante le hace honor.
Por poner un pero: es un fallo que en un fin de semana (era viernes a mediodía) y en un sitio de Cantabria, aunque sea de Interior, no tengan ni rabas ni bonito. Bien es verdad que a los postes nos avisaron de que el bonito había llegado y podíamos pasar a probarlo para cenar 😊 El local es muy agradable, bien puesto y muy cómodo para comer. Los camareros muy profesionales y, al mismo tiempo, cercanos en el trato. Pasamos un buen rato conversando con uno de ellos sobre cómo saber si las piparras pican o no sólo por su aspecto. Muy ricas las croquetas de jamón y de jalapeños con un punto excelente de la bechamel. Bastante bien la ensalada de tomate con cebolla roja levemente encurtida. Muy conseguidos tanto los chipirones a la plancha con setas cono el rodaballo y el lomo de bacalao al pilpil. Los postres torrija de sobao e infusión de frutos rojos también nos gustaron. El precio, sin ser barato, está bastante contenido pues salimos a unos 40€ por cubierto con vino "Prima", D. O Toro, de las bodegas San Román. En conclusión: un sitio muy recomendable al que regresaremos si volvemos a pasar por esa zona.
Un restaurante que, en sí mismo, es un espectáculo. Pintotesco y perfectamente integrado con el entorno. Un lujo disfrutable de muchísimas maneras (en mesa, tomando algo en la terraza, etc). Perfecto para dar un paseo después por el nacimiento del Ebro. Un lugar para volver una y otra vez.
Solo hemos tomado un cafe en la terraza. El sitio es precioso, decorado con mucho gusto y a dos pasos del nacimiento del Ebro. Si aparcais cerca de este restaurante en lugar de en el parking oficial (que es el que aparece mas señalizado) el acceso es mucho mas corto, solo unos escalones y desde aqui empieza el tramo accesible para bajar al nacimiento, accesible para sillas de ruedas. El sitio tiene mucho encanto y el cafe resulto ser muy bueno.
Nada más entrar los camareros muy majos y me dijeron que tenían nuestra mesa preparada arriba (el sitio bueno). En ese momento intervino la que creo que es la dueña, una señora rubia, y dijo que no, que nosotros abajo. Nos atendió ella. Muchísimo frío en el comedor de abajo. Es junio y no deja de ser una planta baja a tierra, mucho frío. Estaremos todas las chicas del comedor con la rebeca o americana puesta. Cuando nos preguntaron que queríamos para beber, sobre el agua no preguntaron si fría o natural, trajo la señora lo que creyó oportuno. Las antxoas no están a la altura de comerlas en Cantabria. Calidad media-baja. Entre los entrantes y el plato principal tardaron 30 minutos. Vieron a pedir disculpas porque tenían mucha gente arriba (abajo había sitios). El cordero estaba rico pero la guarnición estaba del frigorífico. Se lo dije a la señora, como quién oye llover. No es un sitio del precio que tiene, es un quiero y no sé qué no merece el precio. El sitio y el local chulo, y los camareros (no la dueña) majos. Creo que sobrevive por eso.
Muy buen sitio para tomar algo y después comer a pie del nacimiento del Ebro. Además tiene un aparcamiento bastante amplio y un parque para los niños. La comida está muy bien y el menú no es caro para donde se encuentra situado. El servicio fue muy rápido.
Restaurante muy agradable con una decoración bastante peculiar. Hemos comido muy tranquilos pese a ser fin de semana. En fin de semana no hacen menú. El precio es algo más elevado que otros restaurantes de la zona pero se come muy bien. Al acabar de comer se puede ir al nacimiento del Ebro dando un paseo para bajar la comida.
La comida excepcional, el servicio estupendo, la decoración y el ambiente. Si bien tengo un reproche que me dejó mal sabor de boca. Después de comer y cenar allí durante tres días seguidos, iba sola y pedir incluso una botella de vino para mí, no tuvieron el detalle de invitarme nunca ni al té con hielo que tomaba. Me resultó raro porque Javi me atendió fenomenal y reservó siempre la misma mesa que me gustaba. Son pequeños detalles ya que a los comensales de mesas grandes si se lo ofrecían, sin embargo por ir sola no… aunque he sido fija 30-31 julio y 01 agosto. Volveré y espero lo sepan corregir. Un café, un té, un digestivo… detalles. Paloma
Nada más entrar los camareros muy majos y me dijeron que tenían nuestra mesa preparada arriba (el sitio bueno). En ese momento intervino la que creo que es la dueña, una señora rubia, y dijo que no, que nosotros abajo. Nos atendió ella. Muchísimo frío en el comedor de abajo. Es junio y no deja de ser una planta baja a tierra, mucho frío. Estaremos todas las chicas del comedor con la rebeca o americana puesta. Cuando nos preguntaron que queríamos para beber, sobre el agua no preguntaron si fría o natural, trajo la señora lo que creyó oportuno. Las antxoas no están a la altura de comerlas en Cantabria. Calidad media-baja. Entre los entrantes y el plato principal tardaron 30 minutos. Vieron a pedir disculpas porque tenían mucha gente arriba (abajo había sitios). El cordero estaba rico pero la guarnición estaba del frigorífico. Se lo dije a la señora, como quién oye llover. No es un sitio del precio que tiene, es un quiero y no sé qué no merece el precio. El sitio y el local chulo, y los camareros (no la dueña) majos. Creo que sobrevive por eso.
Muy buen sitio para tomar algo y después comer a pie del nacimiento del Ebro. Además tiene un aparcamiento bastante amplio y un parque para los niños. La comida está muy bien y el menú no es caro para donde se encuentra situado. El servicio fue muy rápido.
Restaurante muy agradable con una decoración bastante peculiar. Hemos comido muy tranquilos pese a ser fin de semana. En fin de semana no hacen menú. El precio es algo más elevado que otros restaurantes de la zona pero se come muy bien. Al acabar de comer se puede ir al nacimiento del Ebro dando un paseo para bajar la comida.
La comida excepcional, el servicio estupendo, la decoración y el ambiente. Si bien tengo un reproche que me dejó mal sabor de boca. Después de comer y cenar allí durante tres días seguidos, iba sola y pedir incluso una botella de vino para mí, no tuvieron el detalle de invitarme nunca ni al té con hielo que tomaba. Me resultó raro porque Javi me atendió fenomenal y reservó siempre la misma mesa que me gustaba. Son pequeños detalles ya que a los comensales de mesas grandes si se lo ofrecían, sin embargo por ir sola no… aunque he sido fija 30-31 julio y 01 agosto. Volveré y espero lo sepan corregir. Un café, un té, un digestivo… detalles. Paloma
Todo perfecto, hasta que llegó la cuenta. Nada justifica para mí que el plato de rabas cueste 19€, ni la calidad ni el lugar. Estaban buenas, pero hay mil sitios que por 10€ menos tienes las mismas o mejores rabas. Recomendable? Si... Pero no te tomes unas rabas a media mañana.
Está en un entorno espléndido. El restaurante es amplio y bonito. La atención es francamente buena pero la cocina es algo cara para la calidad de lo que ofrecen por lo que resulta un tanto pretenciosa. No se puede negar que su tarta de queso está realmente buena.
Un buen sitio para el lugar donde esta ubicado, pero la comida un poco desastrosa. Primeros platos frescos y sabrosos pero en cuanto a los segundos... carne seca, poco sabrosa hasta el queso azul, que de por si ya tiene que saberte a mucho... También me pedí de postre una tarta de queso y estaba pastosa, sabrosa pero pastosa, con los bordes secos. En general esta bien como he dicho para el sitio en el que esta, pero no se merece tener una puntuacion de 4,5*, eso solo esta reservado para buenos buenos restaurantes.
El comedor es un sitio agradable y bien decorado. La comida tiene mucho nombre y poca materia prima. No creo que el precio esté acorde con la elaboración. Tanto el solomillo como la carrillera no parecían ser Ibéricas como venía en la carta y en la salsa de boletus y foie....encontré un trocito de boletus. Un sitio más, nada especial.
El comedor es un sitio agradable y bien decorado. La comida tiene mucho nombre y poca materia prima. No creo que el precio esté acorde con la elaboración. Tanto el solomillo como la carrillera no parecían ser Ibéricas como venía en la carta y en la salsa de boletus y foie....encontré un trocito de boletus. Un sitio más, nada especial.
Está en un entorno espléndido. El restaurante es amplio y bonito. La atención es francamente buena pero la cocina es algo cara para la calidad de lo que ofrecen por lo que resulta un tanto pretenciosa. No se puede negar que su tarta de queso está realmente buena.
Un buen sitio para el lugar donde esta ubicado, pero la comida un poco desastrosa. Primeros platos frescos y sabrosos pero en cuanto a los segundos... carne seca, poco sabrosa hasta el queso azul, que de por si ya tiene que saberte a mucho... También me pedí de postre una tarta de queso y estaba pastosa, sabrosa pero pastosa, con los bordes secos. En general esta bien como he dicho para el sitio en el que esta, pero no se merece tener una puntuacion de 4,5*, eso solo esta reservado para buenos buenos restaurantes.
No hay nada para niños y es exageradamente caro para la comida que tienen. Hemos comido mejor en otros sitios en Cantabria y por la mitad de precio. Un plato pequeño de cocido montañes por 15 euros. Un trozo pequeño de solomillo de ternera 25 euros. Un plato con 6 albóndigas con patatas 17 euros. Una rebanada de pan pequeña 1,5 euros. Un trozo de tarta de queso 8 euros. Una copa de cerveza de barril 3 euros. Un helado almendrado para un niño 6 euros. Las raciones muy pequeñas. Una pena. La verdad
Llevamos años yendo a este restaurante de justificada fama por su ubicación y calidad de sus platos a precios coherentes, pero esta vez me decepcionó, los precios están desorbitados y la calidad brilla por su ausencia, como ejemplo pedí una ensaladilla de gambas 17€, estaba aguada sin sabor ni mayonesa y las gambas eran descongeladas, secas y duras, una estafa, mis familiares tb renegaron de la calidad de sus platos. Supongo que habrán cambiado al cocinero pero de momento han perdido unos cuantos clientes fijos de la zona
Precio-calidad excesivo. Lees la carta y suena a música, cuando presentan el plato, te defrauda. La chuleta de ayer 3 de Agosto, impresentable y vi más comensales que la pidieron, dejándola a medias. La ensaladilla mal llamada de carabinero, seca y el carabineros de vacaciones en Benidorm. Las anchoas, sencillisimas arropadas por dos tiras de pimiento rojo que no vale el precio que pagas. Hacia tiempo que no comíamos allí y siempre habíamos salido contentos pero esta vez toca decir que no lo recomendaría.
La comida deja mucho que desear, pedimos dos personas cocido montañés, prácticamente no lo comimos porque estaba tipo puchero con las judías deshechas de hace días y no tuvieron el detalle de ofrecer otro plato o incluso de no cobrarlo. Mucha presentación con flores en los platos, pero poca calidad. La música ambiente está altísima y parece que se les haya rallado el disco, pero tuvieron la bondad de bajarla. El entorno natural es maravilloso y la decoración es muy pintoresca y especial que no te dejará indiferente. Creo que es una buena opción para picar algo, cosa que quisimos hacer en el salón de abajo y no nos dejaron por no tenerlo montado, pero en cambio al irnos había un par de mesas comiendo junto a la chimenea. Malos detalles y muy caro para ser de pueblo y sin la calidad que esperas que te den por esos precios. Rape a 26 y guisos a 18€.
La comida deja mucho que desear, pedimos dos personas cocido montañés, prácticamente no lo comimos porque estaba tipo puchero con las judías deshechas de hace días y no tuvieron el detalle de ofrecer otro plato o incluso de no cobrarlo. Mucha presentación con flores en los platos, pero poca calidad. La música ambiente está altísima y parece que se les haya rallado el disco, pero tuvieron la bondad de bajarla. El entorno natural es maravilloso y la decoración es muy pintoresca y especial que no te dejará indiferente. Creo que es una buena opción para picar algo, cosa que quisimos hacer en el salón de abajo y no nos dejaron por no tenerlo montado, pero en cambio al irnos había un par de mesas comiendo junto a la chimenea. Malos detalles y muy caro para ser de pueblo y sin la calidad que esperas que te den por esos precios. Rape a 26 y guisos a 18€.
Tras preguntar si podíamos comer en la terraza con mis 2 perretes ,me dicen que si , Al principio fuimos bien atendidos hasta que uno de mis perros ladraba cada vez que pasaba un perro por al lado. Escucho comentarios del jefe y del camarero y por educación me callo por no soltarle y decir que el servicio a sido pésimo al pedir una segunda botella de vino que la trajeron cuando ya habíamos acabado de comer , y los cafés nos los sirven por lo menos 25 minutos más tarde, la comida es buena pero el servicio deja mucho que desear ya que se pueden decir las cosas de otra manera y formas ya que salió el jefe y le escuché decir ( no veas con los perros ….poner un bozal …..y el camarero se vino arriba y dijo yo los ahorcaba )no recomendaré el sitio para comer pero si para visitar ya que el lugar es precioso.
Calidad buena , pero para la cantidad que te ponen abusivo.Pedimos una segunda botella de vino y todavía seguimos esperando… la camarera muy agradable… el chico y el jefe y su actitud dejan mucho que desear. Llevamos 2 perros. Soy consciente que uno de ellos ladra fuerte. Pero las formas y gestos de estas 2 personas no fueron las más correctas. Gracias a su actitud no pedimos postres y no recordamos el sitio …
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