Veratus
Jarandilla de la Vera
Sobre Veratus
Veratus, ubicado en Jarandilla de la Vera, les ofrece una experiencia gastronómica inolvidable. Nuestro restaurante destaca por su encantador ambiente, ideal tanto para una comida tranquila como para una celebración especial. Los clientes aprecian especialmente nuestra cocina extremeña, que recupera...
Veratus, ubicado en Jarandilla de la Vera, les ofrece una experiencia gastronómica inolvidable. Nuestro restaurante destaca por su encantador ambiente, ideal tanto para una comida tranquila como para una celebración especial. Los clientes aprecian especialmente nuestra cocina extremeña, que recupera sabores tradicionales y los presenta con un toque innovador. Deguste nuestros menús degustación, con platos elaborados con productos locales de la más alta calidad, o elija de nuestra carta, que ofrece opciones para todos los gustos. Complemente su comida con un excelente café o un vino de nuestra selecta bodega. Contamos con terraza al aire libre, chimenea para crear un ambiente acogedor, y facilidades de acceso para personas con movilidad reducida. Nuestro equipo les brindará un servicio amable y atento para que su visita sea perfecta.
Què diuen els clients de Veratus
Veratus ofrece una experiencia gastronómica creativa y deliciosa, destacando sus menús degustación y la atención amable. El entorno es encantador, aunque algunos clientes mencionan problemas con la temperatura en el salón y esperas largas. La croqueta de tasajo es muy popular.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Si deseas probar los menús degustación, es necesario reservarlos con 24 horas de antelación. De lo contrario, tendrás que comer a la carta.
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Explora els voltants de Veratus
Veratus es troba a Jarandilla de la Vera, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Edificis Religiosos
- iglesia de Nuestra Señora de la Torre (A 664m) — iglesia en Jarandilla de la Vera, Extremadura, España
Altres Llocs d'Interès
- Castillo de Jarandilla de la Vera (A 643m) — castillo en Jarandilla de la Vera, Extremadura, España
- Castillo Palacio de los Condes de Oropesa (A 654m) — fortaleza situada en Jarandilla de la Vera en la provincia de Cáceres
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Preguntes freqüents sobre Veratus
Opinions de Veratus Jarandilla de la Vera
Restaurante ubicado en un lugar ideal (un pelín difícil llegar, pero merece la pena 100%). Reservamos el menú degustación de 8 pases: ENTRANTES: - La croqueta de tasajo de cabra 10/10, cremosisima y sabrosa. - La reinterpretación de las migas, muy buena idea, muy rico, aunque personalmente me habría gustado más si la yema pasteurizada estuviera más templada (un pelín demasiado fría pa mí gusto) - Cebolleta marcada con consomé de setas; está bueno el conjunto pero nada sorprendente. - Sandwich de aprovechamiento de cocido con crema de patatas revolconas. Otro 10, el mejor hasta ahora... PRINCIPALES: - Lubina con holandesa de lima, tomillo y romero: muy buen plato de pescado; carne jugosa, piel crujiente, salsa cítrica y sabrosa. Otro 10 - Cochinillo deshuesado y desmigado con puré de castañas y reducción del propio cochinillo: tierno, jugoso, con la piel crujiente alrededor, combinado perfectamente con el puré de castañas y la reducción... Oootro 10/10 POSTRE: semifrío de coliflor. Sin ser yo fan de la coliflor, ha conseguido que me guste; el juego de texturas de más denso (bizcocho) a más cremoso (el helado de chocolate blanco) pasando por el semifrío y de temperaturas en el mismo orden, junto a puntos crujientes... En fin, es perfecto, se ve que hay curro y mucha planificación detrás. Os dejo unas fotos y por supuesto que lo recomiendo.
Fuimos a Veratus y pedimos el menú de degustación de 8 pases, y la verdad es que fue una experiencia espectacular. Platos elaborados con productos de la zona extremeña, todos buenísimos y con mucho sabor. La atención fue impecable, muy profesionales y atentos en todo momento. El sitio es elegante, tranquilo y muy agradable para disfrutar de una buena comida sin prisas. Relación calidad precio 10/10. Además la zona es espectacular para pasear después, el entorno es muy bonito. Tiene parking para que puedas dejar el coche allí. Totalmente recomendable.
Fuimos a probar el menú degustación de 8 pases y nos encantó. Nunca habíamos estado y siempre nos habían hablado muy bien del Veratus. Noelia nos dio una atención única, explicando todos los platos y haciéndonos las mejores recomendaciones. Estaba todo exquisito, volveremos sin duda.
Este fin de semana volví con mi pareja a este restaurante, por cuarta vez. Se encuentra en un enclave precioso con una propuesta gastronómica diferente que nos encanta. Hemos probado tanto su carta como sus menús degustación y son espectaculares. De la carta destacaría las croquetas de tasajo y el rulo de cochinillo que no pueden faltar.También destacar la atención por parte del camarero Raúl ya que es muy simpático y agradable. En cuanto a los menús degustación cada vez nos sorprenden más ,ya que siempre que vamos probamos cosas diferentes ,incluso cosas que jamás pensábamos que íbamos a comer , ¡como las ancas de ranas ,la anguila o productos de casquería! El servicio por parte de las chicas de sala es muy atenta y profesional,cuentan todo el menú desde el principio hasta el final con una pequeña historia, involucrándote en su proyecto gastronómico, apostando por un producto de proximidad y intentando recuperar lo que comían antaño por la zona. Si tuviese que poner alguna pega ,es que este tipo de sitios prohibiría la entrada a los niños, sobre todo el la zona de los degustaciones, ya que en alguna ocasión hemos tenido malas experiencias con las mesas de al lado debido al mal comportamiento de ellos. ¡Por lo demás seguiremos volviendo a Veratus a seguir probando la cocina de autor de Angel Sánchez siempre que podamos!
Excelente todo. Muy buena toda la comida, el servicio Excelente y buen ambiente. Estuve en esa zona el año pasado y fui 2 veces y este año también fui. Lo repetiré cada vez que esté por esa zona.
Restaurante de comida típica extremeña que recupera y reinventa sabores tradicionales de la zona. Tomamos el menú de 8 pases y nos pareció cantidad adecuada para una comida. Nos maravilló la croqueta de tasajo ya que es algo en lo que nunca habríamos pensando pero estaba increíble. La oreja estaba presentada de forma muy original y estaba también muy buena. Todo un descubrimiento las ancas de rana. La anguila y el cordero estaban deliciosos. Fue un descubrimiento casual buscando lugares cerca pero volveremos seguro.
Restaurante con una muy buena cocina. Platos muy bien elaborados. Tienen 2 menús que hay que elegir 24 horas antes de la reserva, sino tocará comer a la carta, esto no me lo avisaron. Aunque de todo lo que pedimos pudimis hacer una amplia cata de su carta y he de decir que lo único de todo lo que comimos que no me gusto nada fue el lomo de ciervo. Recuerda reservar y se aparca muy bien.
Increíble y excepcional, difícil resumir la experiencia vivida. Una regresión a sabores y aromas de la infancia, y un disfrute probando nuevas combinaciones. Probamos el menú Quercus y no hay palabras. El gran equipo que hay detrás, hace que la comida sea increíble, pero también la presentación de la comida y cómo te la sirven. Simplemente espectacular. El interior es muy bonito, y es realmente muy tranquilo, pero además el exterior es muy agradable porque está alejado del pueblo, junto al río y rodeado de árboles, muy bonito ya antes de entrar.
Para celebrar mi cumpleaños nos decidimos por el menú de degustación de 12 platos y quedamos encantados. Era la cuarta vez que comía en Veratus y la primera que probaba el menú: una maravilla. Angel y su equipo están haciendo una apasionada labor de dar de comer de una manera creativa y deliciosa. Más temprano que tarde, se merece una estrella de la guía Mi… Gracias Veratus por una deliciosa tarde!!
Cada plato sorprende por su sabor, presentación y el cariño con el que está hecho. El rulo de cochinillo y los raviolis de perdiz estaban simplemente de muerte. El entorno es precioso, el servicio cercano y atento, y el menú, una auténtica joya. ¡Un imprescindible si visitas Jarandilla de la Vera!
Sito perfecto para comer en Jarandilla. La comida es espectacular y el entorno maravilloso. Un remanso de paz con buena gastronomía.
Estuvimos comiendo en la zona de la terraza y la experiencia fue muy buena. Es un carta bastante corta pero con platos de excelente calidad. El servicio es muy amable y te atienden perfectamente.Nos hemos quedado con ganas de volver al restaurante interior para probar los menús degustación que elaboran de 7 y 12 platos. Está situado en un entorno natural privilegiado al lado de un rio con piscinas naturales para poder bañarse. Restaurante muy recomendable si visitas la zona.
Me ha gustado mucho, todos los platos muy ricos. Lo recomiendo 100 %
Restaurante SORPRENDENTE al lado de una peciosa poza. Con una comida muy bien elaborada y un servicio muy competente. Las croquetas son únicas, los raviolis son de llorar. Los torreznos te harán abrir un apetito inusitado, y la carta de vinos muy bien escogida. Volveremos
Una grata sorpresa en La Vera. Materia prima de primerísima calidad y excelente servicio (Raúl un encanto que demuestra conocer la carta y derrocha simpatia). El comedor sobrio, sin apenas decoración, hace que te centres en su escueta carta que, personalmente, agradezco. Hay algún plato como el Brioche de jabalí y la hamburguesa que desentonan un poco con el resto de la refinada carta, pero estaban ricos y se disfrutaban. El entorno natural apoya la magnífica experiencia. Sin duda regresaremos.
Reserve para cenar en la terraza y fue un acierto. El sitio es muy agradable, junto a unas pozas naturales. La hamburguesa fue un descubrimiento de rica y los quesos espectaculares. El chico que me atendió fue muy atento sin ser de esos que llegan a molestar.
La cena de hoy nos dejó encantados. Cada plato parecía pensado para sorprender con sabor y delicadeza, y el servicio estuvo siempre atento y cordial. Lo más valioso: la entrega y humildad del Chef, que convierte su cocina en un gesto de generosidad. Admirable cómo alguien con tanto talento puede transmitir tanta cercanía. Una velada que honra el arte de la gastronomía. Una noche para recordar.
Sitio espectacular la comida. Suprema. El chef Angel sanchez. Tiene una cocina moderna Y espectacular las veces que estado. En su restaurante me e quedado con ganas de volver. Para probar. Sus platos lo último que probé. Ha sido su hamburguesa veratus. Espectacular la fusión de sabores. Un 10 sobre 10 y la tarta de queso un espectáculo.
Muy de recomendar. El sitio excepcional y los platos todos super buenos y con una cantidad ajustada para quedarte satisfecho y no lleno. Nos sorprendió muy gratamente. La carta es pequeña y confío que vayan cambiando para probar nuevas cosas cuando volvamos. Gracias por la velada y la atención!!!
Veratus, en Jarandilla de la Vera, es una joya gastronómica que destaca por su cocina creativa con raíces extremeñas. Sus menús degustación, elaborados con productos locales y de temporada, sorprenden por la combinación de sabores, presentación y equilibrio. El servicio es impecable: cercano, profesional y muy atento. Todo en un entorno natural privilegiado, con vistas al río y un ambiente tranquilo que completa la experiencia. Una parada obligatoria si buscas buena comida, buen trato y un lugar con encanto.
Totalmente recomendable: un sitio muy bonito, atención excepcional y comida exquisita. Sin duda alguna repetiremos.
Es un restaurante rústico con mucho encanto y un entorno natural muy agradable. Los trabajadores son muy atentos y dan un muy buen trato. Por ultimo, la comida estaba exquisita con unas muy buenas raciones por persona. Recomiendo 100% los raviolis con carne de jabalí y caldo de ave y las croquetas de tasajo, que fue lo que yo pedí, estaba todo buenísimo. Sin duda repetiré!! 😋😋
Una de mis mejores experiencias por esta zona tan bonita que es la Vera. Obligatorio pasarte. La comida es increíble y el servicio inmejorable. Repetiremos seguro Gracias al chef por la atención recibida
Entorno ideal, atención inmejorable y sobre todo se come genial. Muy recomendable.
Pues la verdad que tuvimos una muy buena experiencia y eso que sólo queríamos tomar unos vinos, pero curioseando la carta y dado que empezaba a refrescar decidimos entrar a picar algo. La tabla de quesos estuvo muy bien y con muy buena presentación, las croquetas nos sorprendieron de forma muy agradable y el tartar de salmón y bacalao sorprende a la vez que refresca. Volveremos a degustar más cosas.
Gran restaurante rústico y acogedor, situado en un lugar precioso, al lado de la garganta y de un puente romano. La atención fue inmejorable, con un gran trato y servicio. Todos los platos estaban exquisitos y eran muy novedosos. Nunca creí que unas alcachofas con jamón podrían estar buenas. Y el postre de gyozas de arroz con leche me sorprendió muchísimo. Aunque lo mejor fue el cochinillo, crujiente por fuera y jugoso por dentro, acompañado de una crema de castañas buenísima. Súper recomendable. Volveré sin lugar a dudas.
Experiencia increíble! El lugar es súper acogedor y más aún con la atención recibida durante la degustación. Lo platos eran una explosión de sabores con una presentación de 10. Sin duda repetiremos pronto. Enhorabuena a Ángel Sánchez y su equipo.
Croquetas caseras de tasajo, que son de lomo de cabra. Puerros confitados con queso de cabra y almendras. Lomo de ciervo con puré de coliflor y rollito crocante de patata. Rulo de cochinillo con crema de castañas, la piel del cochinillo estaba súper crocante. Todo buenísimo!!! 👌🏻 Vino de la casa Veratus.
Muy buena comida. Fuimos por el cochinillo, que es excepcional y nos sorprendieron los entrantes. Las croquetas, la ensalada y los boletus. No se puede describir con palabras. Hay que ir. Nosotros en cuanto tengamos ocasión volveremos. Ah !! y una ubicación magnífica en plena naturaleza al lado del río. Por supuesto una atención extraordinaria y nuestro agradecimiento al chef que salió a hablar con nosotros.
Estuvimos en una boda alli y fue todo perfecto. La comida genial, los camareros atentos y el entorno espectacular. Al lado de la garganta y con mucho verde. Íbamos con un peque de 2 años y estuvieron todo el rato atentos para ver si necesitábamos algo, se adaptaron a sus horarios para sacarle la comida cuando se despertó. En general, de 10
Muy grata sorpresa. Restaurante junto al puente romano y uno de los charcos de la garganta. Cenamos en la terraza, pero en la zona donde se sirve el menú de restaurante, muy bien y rápido: raviolis de codorniz, ensalada templada de judías verdes, lomo de jabalí, trucha de río, pannacotta de tomate y tarta de queso de cabra. A destacar los raviolis y la tarta de queso de cabra. Calidad, sabor y presentación. El servicio, muy profesional. Para repetir
Hace tiempo que soy cliente habitual de Veratus y siempre salgo encantado, pero en esta ocasión he celebrado allí un evento con 25 invitados… ¡y no puedo estar más satisfecho! La comida estuvo, como siempre, a un nivel excelente: productos de gran calidad, presentaciones cuidadas y platos que sorprenden por su sabor. Todos los invitados coincidieron en lo mismo: una cocina que marca la diferencia. El servicio fue impecable: atentos, cercanos y profesionales en todo momento, pendientes de cada detalle para que todo saliera perfecto. Se nota la experiencia y el cariño con el que trabajan. El ambiente del restaurante es otro punto fuerte: elegante, acogedor y con ese toque especial que hace que tanto una comida íntima como un evento numeroso resulten igual de agradables. Ha sido mi primer evento en Veratus, y sin duda repetiré. Es el lugar ideal en Jarandilla de la Vera para celebrar con familia, amigos o cualquier ocasión especial. ¡Un 10 en todos los aspectos!
"Excelente experiencia en este restaurante. La comida es de calidad, con platos bien preparados y deliciosos. La ubicación es ideal, muy accesible, y el ambiente acogedor. El servicio fue impecable, especialmente el camarero que nos atendió, un joven con gafas muy atento y profesional, que hizo que nuestra visita fuera aún más agradable. Sin duda, lo recomiendo y volveré pronto."
Máxima puntuación por los tres conceptos. La comida bien elaborada y deliciosa, el servicio amabilísimo y la ubicación junto al Puente Parral muy agradable. Cenamos en el comedor pero tomamos postre y café en la terraza disfrutando del fresco de la noche y el rumor del río. Gran experiencia, recomendable al 100%.
Visite Veratus, el día 1 de enero de este año, quedando muy impresionado por la carta del día, el servicio y la ambientación que sigue generando Ángel, disfrute en familia una maravillosa comida en todo sentido...no dejo de sorprenderme por su categoría y evolución...una vez más puedo decir que vale visitarlo y disfrutarlo ...feliz 2024 a Ángel Sánchez y su equipo.
ESPECTACULAR! El sitio bonito,tranquilo y muy acogedor, el personal atento y encantador, y la comida... No tiene nombre... Todo espectacular! Pedimos tabla de quesos, Boletus, cochinillo ( creo que es el mejor que he comido en mi vida), y tarta de manzana, y lo acompañamos con su vino blanco. De 10! Para repetir sin duda alguna.
Cada plato sorprende por su sabor, presentación y el cariño con el que está hecho. El rulo de cochinillo y los raviolis de perdiz estaban simplemente de muerte. El entorno es precioso, el servicio cercano y atento, y el menú, una auténtica joya. ¡Un imprescindible si visitas Jarandilla de la Vera!
Restaurante de comida típica extremeña que recupera y reinventa sabores tradicionales de la zona. Tomamos el menú de 8 pases y nos pareció cantidad adecuada para una comida. Nos maravilló la croqueta de tasajo ya que es algo en lo que nunca habríamos pensando pero estaba increíble. La oreja estaba presentada de forma muy original y estaba también muy buena. Todo un descubrimiento las ancas de rana. La anguila y el cordero estaban deliciosos. Fue un descubrimiento casual buscando lugares cerca pero volveremos seguro.
Restaurante con una muy buena cocina. Platos muy bien elaborados. Tienen 2 menús que hay que elegir 24 horas antes de la reserva, sino tocará comer a la carta, esto no me lo avisaron. Aunque de todo lo que pedimos pudimis hacer una amplia cata de su carta y he de decir que lo único de todo lo que comimos que no me gusto nada fue el lomo de ciervo. Recuerda reservar y se aparca muy bien.
Para celebrar mi cumpleaños nos decidimos por el menú de degustación de 12 platos y quedamos encantados. Era la cuarta vez que comía en Veratus y la primera que probaba el menú: una maravilla. Angel y su equipo están haciendo una apasionada labor de dar de comer de una manera creativa y deliciosa. Más temprano que tarde, se merece una estrella de la guía Mi… Gracias Veratus por una deliciosa tarde!!
Estuvimos comiendo en la zona de la terraza y la experiencia fue muy buena. Es un carta bastante corta pero con platos de excelente calidad. El servicio es muy amable y te atienden perfectamente.Nos hemos quedado con ganas de volver al restaurante interior para probar los menús degustación que elaboran de 7 y 12 platos. Está situado en un entorno natural privilegiado al lado de un rio con piscinas naturales para poder bañarse. Restaurante muy recomendable si visitas la zona.
Espectacular experiencia, la comida increíble con sabores explosivos en el paladar y cada plato tenía su esencia, despertaba curiosidad de comienzo al fin. Servicio muy bien hecho por parte de Noelia. 10/10 recomiendo hacer el esfuerzo de salir a las afueras del pueblo porque, sin duda, la experiencia gastronómica será única .
Un lugar precioso donde disfrutar de una excelente comida a precios razonables. El entorno donde se halla ubicado, junto al área recreativa del Puente Parral, es una maravilla. El restaurante tiene un diseño precioso. La sala principal es muy amplia y llena de ventanales. Todo está impoluto. Se echa en falta manteles en las mesas, pero creo que es el único sitio que he visto donde las mesas son tan bonitas que casi da pena vestirla con manteles. El servicio que nos ha brindado Raúl ha sido excepcional, de diez. La comida nos ha parecido fantástica y muy bien presentada. Los puerros, el cochinillo, los quesos, la torrija de dónut..... ufffff qué maravilla...!!! quizás esperábamos más de las croquetas de tasajo de cabra. Un lugar para repetir sin duda.
En un lugar con mucho encanto, junto a una garganta atravesando un puente medieval. Nos regalaron un menú degustación con maridaje y vinimos a disfrutarlo. Simplemente excelente, tanto el trato de una encantadora camarera, como de la comida servida, muy buena y con las explicaciones pertinentes. Un lugar muy recomendable y para volver.
Un ambiente muy tranquilo y acogedor, me resulta difícil escoger un plato como favorito, todo riquísimo, las croquetas de tasajo y el cochinillo son un manjar, podría destacar de los postres la tarta helada de queso de cabra, solo acordarme de su sabor y texturas y comienzo a salivar, un auténtico pecado. Repetiré sin duda.La carta de la terraza también tiene muy buena pinta, probaremos tb.
Una propuesta gastronómica muy interesante en un agradable entorno cerca de una garganta. Comenzamos con una floreta (dulce típico de la zona) en versión salada y con tomate que le da color y un gazpacho excelente. Mucho sabor en el gazpacho. La floreta aporta el efecto crunchy. Seguimos con unos ravioli de codorniz magistrales con un toque de naranja que equilibra muy bien la acidez con la jugosidad de la carne. De principal, uno de sus platos Estrella. Rulo de cochinillo deshuesado. Sencillo, fácil de comer y muy sabroso. Acompañado de una salsa de pera y otra reducción de los propios huesos. Además llevaba higo con pancetilla. Excelente. Y para terminar un postre de higo con helado de queso de cabra, fantástico. El precio medio, con agua, pan y vino, superó los 55€. Es una propuesta elegante y sofisticada en una zona, La Vera, que sigue apostando por la cocina tradicional. Se agradece la nueva oferta gastronómica y se ve gran futuro. Volveremos, sin duda.
Nuestra experiencia en Restaurante Veratus ha sido de 10, absolutamente sobresaliente. Teníamos muchas ganas de ir y superó todas nuestras expectativas. El sitio es precioso, muy bonito y acogedor, con un ambiente que invita a disfrutar sin prisas. La comida espectacular: las croquetas caseras de tasajo de cabra, los boletus guisados llenos de sabor, la lubina “Acuanaria” en su punto perfecto, el rulo de cochinillo impresionante y, para terminar, una tarta de chocolate y caramelo salado increíble. Sin duda, una experiencia para repetir. Muy recomendable.
Restaurante ubicado en un lugar ideal (un pelín difícil llegar, pero merece la pena 100%). Reservamos el menú degustación de 8 pases: ENTRANTES: - La croqueta de tasajo de cabra 10/10, cremosisima y sabrosa. - La reinterpretación de las migas, muy buena idea, muy rico, aunque personalmente me habría gustado más si la yema pasteurizada estuviera más templada (un pelín demasiado fría pa mí gusto) - Cebolleta marcada con consomé de setas; está bueno el conjunto pero nada sorprendente. - Sandwich de aprovechamiento de cocido con crema de patatas revolconas. Otro 10, el mejor hasta ahora... PRINCIPALES: - Lubina con holandesa de lima, tomillo y romero: muy buen plato de pescado; carne jugosa, piel crujiente, salsa cítrica y sabrosa. Otro 10 - Cochinillo deshuesado y desmigado con puré de castañas y reducción del propio cochinillo: tierno, jugoso, con la piel crujiente alrededor, combinado perfectamente con el puré de castañas y la reducción... Oootro 10/10 POSTRE: semifrío de coliflor. Sin ser yo fan de la coliflor, ha conseguido que me guste; el juego de texturas de más denso (bizcocho) a más cremoso (el helado de chocolate blanco) pasando por el semifrío y de temperaturas en el mismo orden, junto a puntos crujientes... En fin, es perfecto, se ve que hay curro y mucha planificación detrás. Os dejo unas fotos y por supuesto que lo recomiendo.
Fuimos a Veratus y pedimos el menú de degustación de 8 pases, y la verdad es que fue una experiencia espectacular. Platos elaborados con productos de la zona extremeña, todos buenísimos y con mucho sabor. La atención fue impecable, muy profesionales y atentos en todo momento. El sitio es elegante, tranquilo y muy agradable para disfrutar de una buena comida sin prisas. Relación calidad precio 10/10. Además la zona es espectacular para pasear después, el entorno es muy bonito. Tiene parking para que puedas dejar el coche allí. Totalmente recomendable.
Fuimos a probar el menú degustación de 8 pases y nos encantó. Nunca habíamos estado y siempre nos habían hablado muy bien del Veratus. Noelia nos dio una atención única, explicando todos los platos y haciéndonos las mejores recomendaciones. Estaba todo exquisito, volveremos sin duda.
Este fin de semana volví con mi pareja a este restaurante, por cuarta vez. Se encuentra en un enclave precioso con una propuesta gastronómica diferente que nos encanta. Hemos probado tanto su carta como sus menús degustación y son espectaculares. De la carta destacaría las croquetas de tasajo y el rulo de cochinillo que no pueden faltar.También destacar la atención por parte del camarero Raúl ya que es muy simpático y agradable. En cuanto a los menús degustación cada vez nos sorprenden más ,ya que siempre que vamos probamos cosas diferentes ,incluso cosas que jamás pensábamos que íbamos a comer , ¡como las ancas de ranas ,la anguila o productos de casquería! El servicio por parte de las chicas de sala es muy atenta y profesional,cuentan todo el menú desde el principio hasta el final con una pequeña historia, involucrándote en su proyecto gastronómico, apostando por un producto de proximidad y intentando recuperar lo que comían antaño por la zona. Si tuviese que poner alguna pega ,es que este tipo de sitios prohibiría la entrada a los niños, sobre todo el la zona de los degustaciones, ya que en alguna ocasión hemos tenido malas experiencias con las mesas de al lado debido al mal comportamiento de ellos. ¡Por lo demás seguiremos volviendo a Veratus a seguir probando la cocina de autor de Angel Sánchez siempre que podamos!
Increíble y excepcional, difícil resumir la experiencia vivida. Una regresión a sabores y aromas de la infancia, y un disfrute probando nuevas combinaciones. Probamos el menú Quercus y no hay palabras. El gran equipo que hay detrás, hace que la comida sea increíble, pero también la presentación de la comida y cómo te la sirven. Simplemente espectacular. El interior es muy bonito, y es realmente muy tranquilo, pero además el exterior es muy agradable porque está alejado del pueblo, junto al río y rodeado de árboles, muy bonito ya antes de entrar.
En un lugar con mucho encanto, junto a una garganta atravesando un puente medieval. Nos regalaron un menú degustación con maridaje y vinimos a disfrutarlo. Simplemente excelente, tanto el trato de una encantadora camarera, como de la comida servida, muy buena y con las explicaciones pertinentes. Un lugar muy recomendable y para volver.
Experiencia increíble! El lugar es súper acogedor y más aún con la atención recibida durante la degustación. Lo platos eran una explosión de sabores con una presentación de 10. Sin duda repetiremos pronto. Enhorabuena a Ángel Sánchez y su equipo.
La comida espectacular. A destacar el frio que hacia en la estancia, pese a tener una chimenea y algún aire acondicionado. El servicio, mejorable (se llevaron platos con los que no habiamos terminado y ni preguntaron si los podian retirar). Comimos de carta, pedimos varios entrantes, principales y postres. Todo, todo muy rico.
Teníamos muchas ganas de probar la cocina de Ángel Sánchez y salimos un poco decepcionados, pero el precio es excesivo para lo que comes y el lugar en el que está, pedimos dos agua con gas para beber y de comida: Albóndigas de jabalí, langostinos de Madagascar y crema de patata 23€: Albóndigas secas, los langostinos no le aportan al plato y el precio es excesivo por 5 albóndigas pequeñas, no es un plato que yo recomendaría. Paletilla de lechazo deshuesada y su guarnición de pimientos 36€: Estaba rico, se agradece el deshuese pero igualmente es excesivamente caro, el acompañamiento es una compota de pimientos, se debería de avisar como vienen cocinados, yo no pude comerlo. Nuestro rulo de cochinillo , crema de castañas y patatas soufle 30€: sin duda este fue el mejor plato, estaba riquísimo con la corteza súper crujiente, la crema de castañas muy rica, las patatas sin más, pero igualmente muy caro. No pedimos postre pero si un café y pagar 50€ por persona me parece demasiado para lo que comimos, creo que deberían de ajustar más sus precios. Además no se le ofreció a mi pareja si quería más pan. Una cuenta de unos 80€ me hubiese parecido algo más justo por lo que comimos. En la sala se está muy a gusto porque tienen una chimenea muy agradable
Restaurante ubicado al lado de una garganta de agua; muy buen sitio. Jardín fuera. Tiene dos cartas, una más de picoteo y ligera para una zona del restaurante y otra más contundente. Esta última no la he probado pero la primera merece mucho la pena todo lo que probé. La hamburguesa de carne de cabra está preparada de forma espectacular y recomiendo probarla incluso a aquel que no le gusta la carne de cabra por tener un sabor demasiado fuerte, porque no va a arrepentirse. En la mesa éramos varios y todos pensamos lo mismo.
Cena en familia en la terraza del restaurante que nos encantó. Fuimos recomendados por los dueños del hotel rural donde nos alojábamos y, sin duda, fue un acierto para una cena un poquito más especial. Nos quedamos con ganas de probar su menú degustación en el restaurante. En la zona de la terraza sirven comida más informal pero trabajada. Las croquetas estaban deliciosas, el tartar de atún algo picante pero muuuy sabroso y los baos sorprendentemente buenos. Para mi gusto la carne de la hamburguesa muy potente (es de cabra). La tarta de chocolate… UNA DELICIA! Repetiría sin dudarlo!
Comida buena materia prima. Muy buena cocina. La sala aunque estaba la chimenea, se sentía fresco. El aseo señoras bien, limpio, pero falta urgentemente alguna percha. El edificio muy bonito y el entorno insuperable para dar un paseo. Fácil aparcamiento
Buen lugar, buena carta que no me parece cara para la elaboración y calidad presente en los platos. La carta de vinos es estupenda permitiendote degustar gran parte por copas. Para mi pierde una estrella por el primer plato, el carpaccio de ciervo. Llegó congelado aún, frio pero además solo sabe a ajo y alguna pasa. Pésimo. El resto estuvo increíble, los boletus estaban sabrosos, las carrileras de jabalí suaves, tiernas y con un sabor intenso y agradable. Para rematar el cochinillo es un gran plato, crujiente, cargado de sabor y con un contraste delicioso con las castañas. Si que hubo una cosa que me molestó dada la calidad y espectativas puestas, que para celiacos solo tuviera un brownie congelado de pésima calidad que todo celiaco conoce y odia, una triste tarta de queso, un flan, una mousse... creo que Ángel debe mejorar ahí.
Restaurante ubicado al lado de una garganta de agua; muy buen sitio. Jardín fuera. Tiene dos cartas, una más de picoteo y ligera para una zona del restaurante y otra más contundente. Esta última no la he probado pero la primera merece mucho la pena todo lo que probé. La hamburguesa de carne de cabra está preparada de forma espectacular y recomiendo probarla incluso a aquel que no le gusta la carne de cabra por tener un sabor demasiado fuerte, porque no va a arrepentirse. En la mesa éramos varios y todos pensamos lo mismo.
Cena en familia en la terraza del restaurante que nos encantó. Fuimos recomendados por los dueños del hotel rural donde nos alojábamos y, sin duda, fue un acierto para una cena un poquito más especial. Nos quedamos con ganas de probar su menú degustación en el restaurante. En la zona de la terraza sirven comida más informal pero trabajada. Las croquetas estaban deliciosas, el tartar de atún algo picante pero muuuy sabroso y los baos sorprendentemente buenos. Para mi gusto la carne de la hamburguesa muy potente (es de cabra). La tarta de chocolate… UNA DELICIA! Repetiría sin dudarlo!
Comimos en su terraza, no aceptan reserva previa para el exterior. Carta diferente a la de interior, más versátil y reducida: pero todo muy rico. Explosión de sabores, a nosotros nos encanta probar todo y mereció la pena. Para compartir, entre 3 personas: Tartar de ciervo Brioche de pulpo Brioche de jabalí: muy bueno Entrecot: en su punto Tarta de queso + bebida. Total 84€
Estupendo lugar rústico, sencillo pero bien montado, al lado de río. La camarera, un encanto y pendiente en todo momento. La comida: 1- 1/2 tabla de quesos. De la tierra y de los buenos. Si los conoces sabrás de lo que hablo. De lo contrario, te invito a conocerlos. 2-Magret de pato con salsa de naranja y melocotón. El pato en su punto (nada fácil). La parte dulce en acompaña sin quitar protagonismo a ingrediente principal. 3- Fresas con frutos rojos y helado de chocolate blanco. Nada empalagoso y los sabores bien equilibrados. No doy 5 estrellas, no por culpa de ellos, sino por esa malsana costumbre española de vociferar en cualquier lugar. 100% Recomiendo.
Pedimos el menú degustación y una botella de vino. La verdad es que todos los pases estuvieron muy ricos y uno termina la cena bastante lleno. El ambiente es muy tranquilo y las elaboraciones están hechas con mucho esmero y esfuerzo. Lo que destacaría es que entre plato y plato se nos hozo un poco larga la espera, tardamos algo más de dos horas en cenar (entendemos que al ser degustación y tener varias elaboraciones hechas al momento, lleva su tiempo...pero en alguno de ellos esa espera llegó a ser de 20min), si no hubiera sido por eso, habría rozado la perfección. Especial mención al cochinillo, era sublime!
La comida espectacular. A destacar el frio que hacia en la estancia, pese a tener una chimenea y algún aire acondicionado. El servicio, mejorable (se llevaron platos con los que no habiamos terminado y ni preguntaron si los podian retirar). Comimos de carta, pedimos varios entrantes, principales y postres. Todo, todo muy rico.
Teníamos muchas ganas de probar la cocina de Ángel Sánchez y salimos un poco decepcionados, pero el precio es excesivo para lo que comes y el lugar en el que está, pedimos dos agua con gas para beber y de comida: Albóndigas de jabalí, langostinos de Madagascar y crema de patata 23€: Albóndigas secas, los langostinos no le aportan al plato y el precio es excesivo por 5 albóndigas pequeñas, no es un plato que yo recomendaría. Paletilla de lechazo deshuesada y su guarnición de pimientos 36€: Estaba rico, se agradece el deshuese pero igualmente es excesivamente caro, el acompañamiento es una compota de pimientos, se debería de avisar como vienen cocinados, yo no pude comerlo. Nuestro rulo de cochinillo , crema de castañas y patatas soufle 30€: sin duda este fue el mejor plato, estaba riquísimo con la corteza súper crujiente, la crema de castañas muy rica, las patatas sin más, pero igualmente muy caro. No pedimos postre pero si un café y pagar 50€ por persona me parece demasiado para lo que comimos, creo que deberían de ajustar más sus precios. Además no se le ofreció a mi pareja si quería más pan. Una cuenta de unos 80€ me hubiese parecido algo más justo por lo que comimos. En la sala se está muy a gusto porque tienen una chimenea muy agradable
La comida fue muy buena pero nos decepcionó que en pleno julio y con más de cinco mesas libre dentro tuviéramos que comer en el porche. La excusa fue que dentro solo se come el menú degustación y la verdad que no había indicaciones de ello por ningún lado. Decepcionados y discriminados.
Estuvimos tomando algo de beber en el césped. Como era casi la una, decidimos comer allí porque estábamos a gusto. Además, había muy poca gente a esa hora, mejor dicho, sólo una pareja con un par de cafés, y corría una brisa muy agradable. Cual fue nuestra sorpresa cuando nos dijeron que en el césped NO se puede comer. Tenía que ser en el porche (a escasos dos metros de nuestra mesa). Vaya sorpresa, máxime cuando hemos comido ahí mismo el pasado verano. Al preguntar por qué, la respuesta nos dejó más sorprendidos aún. Por lo visto "las cosas han cambiado". Es verdad que las cosas cambian, a veces para mejor. Pero bueno, allá cada uno con su negocio. En varias ocasiones hemos comido allí. Tanto en el salón como en la terraza (hay cartas según dónde comas).. En cuanto al precio de la consumición de ayer, dos tercios de Mahou 7€. Aperitivo: aceitunas.
El restaurante promete, la garganta es preciosa, terraza espectacular. Vamos de celebración, 4 adultos, 3 niños, pedimos comer en la terraza, nos dicen q no, tampoco nos aconsejan comer en el comedor porque no es una carta para niños, comemos en la barra. Zona oscura y sin encanto, una pena no poder disfrutar del día de solazo que hacía. Platos ricos pero sin más, muchas salsa y muy poca empatía con los niños. Camarero no muy simpático. Mejor ir a tomar una cerveza o un café a la terraza. Un quiero y no puedo.
Quisimos tomar unos cafés en la terraza y al pedir un capuchino me dijeron que me podían echar algo de cola cao por encima. Que solo tenían descafeinado y café con leche, así que pedí un café con leche. Al preguntar por algún poste para tomar, nos dijeron que en esa parte del césped no servían comidas, que tenía que ser bajo del porche, parte que está a 2 metros escasos. Nos quedamos a cuadros, la verdad. Al salir el camarero con los cafés nos dijo que finalmente si nos podían servir los postres. Pedimos tarta de chocolate y otra de quesos. Estaban muy ricas y cada una venía con una bolsa de helado. La de queso algo fuerte ya que habrán utilizado algún queso azul. No entendemos por qué pueden servir postres y comida no, en la zona del césped y en el porche, si. De echo, una pareja de señoras mayores se tuvieron que cambiar para poder comer.
Primera vez en este restaurante al que fuimos recomendados resultando una experiencia mejorable pese a las expectativas que teníamos. Buen producto en general y un servicio correcto sin alardes de simpatía. Decepcionados con el Jamón Ibérico que no volvería a pedir si la calidad es la misma.
Casi morimos de calor. Le sugerimos que ponga unos ventiladores en la terraza y también pedimos que nos cambiaran la mesa reservada al salón interior , la contestación fue que solo para los del menú degustación. Deberían avisarlo. Si lo se no habría ido a comer a 40 grados a una terraza. Estaba rico especialmente el tartar de venado pero no pudimos disfrutar del calor que teníamos.
Reservamos para 4 personas con un niño, comimos en el salón interior, ambiente muy tranquilo, comida rica pero nada fuera de lo normal. Platos bien presentados, los tiempos de espera entre entrantes y platos principales muy largos a pesar que no tenían casi mesas ocupadas. Pedimos jamón de entrante y no corresponde el precio a la calidad. El trato de las camareras muy poco profesional, sobre todo si se trata de interactuar con niños pequeños. No volvería a repetir.
Experiencia correcta, pero que me decepcionó un poco, para las expectativas que llevaba sobre el lugar. Se pidió el menú degustación largo, y a pesar de que todos los pases estaban correctos, ninguno me terminó de sorprender, y cuando vamos a este tipo de experiencia es lo que buscamos. Quizá destacaría del menú, sus trompetas de la muerte con trufa blanca, el gamo y el puerro. El maridaje está muy conseguido, sabiendo lo difícil que es buscar una buena combinación sin salir de vinos locales. La sala es espaciosa y bien organizada y el entorno exterior es ideal. Como le comenté al chef, la atención me pareció muy profesional, pero a la vez con excesiva rigidez, ya que la persona que atendía no parecía cómoda. Los motivos, no los sé, quizá una sala completamente vacía el día de la visita, quizá la personalidad de esa persona, etc. No obstante, se dió una gran explicación de cada uno de los pases y de los vinos que acompañaban. Aún así me queda un sabor agridulce con la experiencia, sobretodo cuando hablamos de alta cocina, a la que siempre se le debe exigir estar a una gran altura. Espero que los puntos nombrados ayuden a mejorar. Suerte.
Reservamos para 4 personas con un niño, comimos en el salón interior, ambiente muy tranquilo, comida rica pero nada fuera de lo normal. Platos bien presentados, los tiempos de espera entre entrantes y platos principales muy largos a pesar que no tenían casi mesas ocupadas. Pedimos jamón de entrante y no corresponde el precio a la calidad. El trato de las camareras muy poco profesional, sobre todo si se trata de interactuar con niños pequeños. No volvería a repetir.
He ido a comer 2 veces, pedimos 3 platos y postre. Dos de ellos muy ricos, pero la ensalada de pera y pato…es increíble que te pongan una ensalada Florette de bolsa con trozos de pera y te cobren 14€. Y la tarta de queso, un día te la ponen caliente recién hecha y la siguiente congelada recién sacada del congelador. Menos parafernalia y más hacer las cosas bien y os irá mejor.
Hemos reservado para 4 pax y al final hemos ido 3 y nos han cobrado 20€ sin avisar por el comensal que no ha podido ir. El menú me parece que no es de tanta calidad para el precio que tiene.
La comida es de gran calidad, y los sabores muy conseguidos. Más en los segundos que en los primeros. El motivo por el cual no volvería y no lo recomendaría es por la escasísima ración en cada plato. Nos fuimos con la sensación de que los platos eran extremadamente pequeños. Probamos 7 platos. Valoramos muy bien el cochinillo, y la merluza. No nos gustó la berza, ni el sabor ni la cocción.
La intención es muy buena pero hay detalles que cuidar. En primer lugar hemos realizado una reserva para 4 personas y finalmente hemos ido 3, cuando nos han dado la cuenta, nos han cobrado 20€ por el comensal que no ha venido. Creo que eso se debería avisar y además el restaurante no estaba lleno por lo que me parece un detalle que cuenta para poder repetir. Sobre la comida me parece que es poca cantidad y un poco repetitiva sobre todo con la leche de cabra. Creo que el diseño y la elaboración es buena pero se debería pensar más en la variedad de ingredientes que tenemos en la zona. Por último otro detalle que me parece que marca la diferencia es que pedí un menú sin moluscos y pescados y el plato de sustitución fueron unas ancas de rana. Creo que puliendo esos detalles puede ser un gran restaurante.
La relación calidad/cantidad - precio es desproporcionada. La comida está muy rica, el lugar, Parral, como toda la vida, es impresionante. Platos "pijos" sin más, pero un coste descomunal. Por el precio que vimos en la carta nos imaginábamos otra cosa. En Jarandilla hay sitios que se come mejor y mucho más barato. Este lugar no lo recomendaría y mucho menos una reserva en la zona de "dentro". Un sitio de toda la vida convertido en pijerío con precios muy elevados.
No lo recomiendo. Los camareros no son capaces de decir que no hay servicio de barra, según llegas te colocan el cartel en la cara en plan déspota y se marchan sin decir nada. Esa misma barra con tres camareros, afuera sólo tres mesas comiendo, en el aparcamiento cuatro coches. Te acercas con las niñas para comprar un helado, tomarte un café, una copa etc... Entiendo que les sobran los clientes. Muy buena localización, ambiente natural muy agradable pero la atención nefasta. Mucho cartel de incluido en la guía Michelín pero deja mucho que desear. Acabo de leer otras reseñas actuales y además de caro pocas cantidades.
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Finca los Parrales, SN, 10450 Jarandilla de la Vera, Cáceres, Spain
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Finca los Parrales, SN, 10450 Jarandilla de la Vera, Cáceres, Spain
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fortaleza situada en Jarandilla de la Vera en la provincia de Cáceres
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