El Órdago
Pub · Madarcos
Sobre El Órdago
El Órdago, ubicado en Madarcos, es un pub que ofrece una experiencia culinaria memorable. Con un ambiente acogedor, ideal tanto para comidas íntimas como para reuniones con amigos, se distingue por su gastronomía tradicional, donde resaltan platos como las alubias de Tolosa y los pescados frescos. N...
El Órdago, ubicado en Madarcos, es un pub que ofrece una experiencia culinaria memorable. Con un ambiente acogedor, ideal tanto para comidas íntimas como para reuniones con amigos, se distingue por su gastronomía tradicional, donde resaltan platos como las alubias de Tolosa y los pescados frescos. Nuestro servicio, reconocido por su atención y profesionalidad, busca que cada cliente se sienta como en casa. Además de almuerzo y cena, ofrecemos una excelente selección de vinos, postres y café. Contamos con opciones para llevar y comer en el local, con acceso y espacios adaptados para personas con movilidad reducida. Abierto de lunes a sábado, ¡les esperamos!
Què diuen els clients de El Órdago
El Órdago es un restaurante de cocina vasca tradicional muy apreciado por su excelente comida casera y trato cercano. Destacan platos como el bacalao y el rabo de toro. Se recomienda reservar ya que el local es pequeño y acogedor.
Plats populars
Tip: Se recomienda reservar con tiempo debido al tamaño del local. Muchos clientes recomiendan probar los platos de bacalao y dejarse aconsejar por el dueño.
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El Órdago es troba a Madarcos, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- Parque de la Quinta de la Fuente del Berro (A 522m) — parque de Madrid (España) bien de interés cultural
Museus
- Museo Taurino de Madrid (A 552m) — museo de la ciudad de Madrid (España)
Edificis Religiosos
- Iglesia parroquial de la Sagrada Familia (A 565m) — lugar de culto en Madrid
- iglesia de Nuestra Señora de Covadonga (A 658m) — iglesia en Madrid
Parcs i Jardins
- Parque Sancho Dávila (A 120m) — parque de Madrid (España)
- Parque Ventas (A 131m) — futuro parque de Madrid (España) sobre la autopista M-30
- Parque de Fuente del Berro (A 502m) — park in Spain
- Parque Eva Duarte (A 679m) — parque en Madrid
Altres Llocs d'Interès
- Pasarela del Marqués de Zafra (A 298m) — puente en Madrid
- Cine Universal (A 611m) — antiguo cine de Madrid, España
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Preguntes freqüents sobre El Órdago
Opinions de El Órdago Madarcos
Un auténtico referente de la cocina vasca en Madrid. El Restaurante Órdago mantiene desde hace décadas una excelente reputación por la calidad de sus productos y la fidelidad a las recetas tradicionales del norte. El local conserva ese aire clásico y acogedor de las casas de comidas de siempre, con un ambiente tranquilo y un servicio profesional. Fuimos atendidos excelentemente bien por las camareras y el dueño, con un trato cercano, amable y muy profesional. Se nota el cariño con el que trabajan y la atención al detalle en todo momento. Comimos unas cocochas al pil pil, un bacalao al pil pil, una anchoa al ajillo y un revuelto de setas, todo delicioso. El pil pil estaba perfectamente ligado, el producto era de gran calidad y la elaboración, impecable. Un restaurante con sabor auténtico, donde se aprecia la tradición vasca y el buen hacer gastronómico. Sin duda, una experiencia excelente y muy recomendable.
Una experiencia gastronómica excelente de principio a fin. El trato del mèdre fue impecable, muy atento y profesional, haciendo que nos sintiéramos como en casa. La comida, exquisita, con platos tradicionales elaborados con mimo y producto de calidad. Comenzamos con unos vasitos de salmorejo deliciosos, suaves y llenos de sabor. Las croquetas caseras estaban en su punto, cremosas por dentro y crujientes por fuera. Las almejas en salsa fueron otro acierto, con una salsa perfecta para mojar pan sin parar. Las alubias con sus piparras nos transportaron directamente al norte: sabrosas, melosas y contundentes. Pero lo mejor de todo, sin duda, fue la morcilla, un plato espectacular, con el toque justo de especias y acompañada de un pisto delicioso. El chuletón fue el broche de oro: carne tierna, jugosa y perfectamente hecha, acompañada de unas patatas fritas caseras que redondeaban el plato. Todo maridado con un excelente Príncipe de Viana Reserva 2020, que complementó a la perfección cada bocado. La carta es una joya para los amantes de la buena cocina tradicional vasca, con una selección de carnes, pescados y guisos que merecen la pena probar. En resumen: servicio de diez, comida espectacular y ambiente acogedor. Sin duda, un sitio al que volveré. ¡Recomendadísimo!
Cocina vasca casera muy cuidada. Sin sorprender, tienen un producto de mucha calidad. Servicio impecable. Recomendable sin ninguna duda. En concreto las almejas, el revuelto de setas, el bacalao, los chipirones y el flan de nata. Querrás volver.
Local pequeño y acogedor, con alimentos dirigidos a la cocina vasca. El servicio estuvo diligente y la calidad de los productos de notable alto. El precio acorde a lo recibido. Merece la pena probar
Cocina Vasca en Madrid. Platos exquisitos y algunos sorprendentes, Sabroso, casero y delicioso. Muy buen trato del servicio. Sin duda, sitio para repetir y pedir otros platos para probarlos. Cuenta también con una larga carta de vinos a muy buen precio. Recomendable 100x100.
Magnífico restaurante de gastronomía clásica elaborada con un gusto exquisito. El trato excepcional, servicio magnífico y ambiente muy agradable en un local no demasiado grande lo que hace que la atmósfera sea insuperable. La comida es de otra dimensión, seguramente haya probado aquí tanto los mejores pimientos del piquillo rellenos como el mejor bacalao al pil pil que recuerdo. Pero todo está sobresaliente: los callos, boquerones, morcilla con pimientos... Un escándalo!!! Para repetir a menudo.
Excelente casa de comidas de cocina vasca. Fuimos magnifícamente tratados por el equipo y disfrutamos con la comida. El bacalao en su versión Órdago o pil pil espectacular. Muy recomendable el rabo de toro.
Excelente producto y bien cocinado. Las salsas espectaculares. Para repetir y probar más platos.
Restaurante tradicional que tiene un trato ejemplar, creo que es un lugar poco conocido de Madrid, recóndito, alejado del centro. Fuimos 4 compañeros de trabajo a comer entre semana y a solucionar los problemas laborales, el resultado: bonito con pimientos, ensalada templada de mollejas, txistorra, alubias pintas y finalizando con dos grandes chuletas, todo regado con un gran vino. El servicio es de diez, las propuestas mejores, y la calidad, excepcional. Eso sí, nos dejamos nuestros 100€/ persona, con nuestras copas de remate eso sí. Recomendable.
Y así de la nada uno se come un pescado sensacional disfrutando además de la cocina tradicional vasca. Que experiencia tan increible, atendido por su dueño quien te hace sentir amigo de la casa, en un ambiente clásico muy acogedor. El salmorejo de premio, al igual que las kokotxas al pil pil y el pargo. La carne estaba correcta plus. De lo sitios que quiero volver a seguir probando maravillas.
Todo excelente!!!! 100% recomendable. La comida exquisita, pedí manitas rellenas de molleja de cordero y de postre hojaldre con espinaca. Aparte trajeron aceitunas y salmonejo, que tmb estaban de 10. Seguramente volveré porque tienen muchos platos tentadores. Recomendaría reservar.
Restaurante de toda la vida con una comida espectacular. Fuimos de cena de amigos, que llevábamos tiempo queriendo probarlo. La experiencia fue de 10. El local es pequeño, no tiene muchas mesas, por lo que recomiendo reservar con tiempo. El servicio muy simpático y cercano. Teníamos pensado una serie de platos pero son ellos mismos (salen desde cocina) a recomendarte en función a gustos y cantidad. Nosotros pedimos todos al centro para compartir. Empezamos con un revuelto de setas. El huevo hecho a la perfección y las setas increíbles. Nos sorprendió muchísimo. Continuamos picando los pimientos con morcilla. Fue de lo mejor que probamos, increíbles. Sin duda muy recomendables. Además, pedimos las kokotxas, que tenían un sabor de 10 y que la salsa que les acompañaba era digna de quedarse mojando pan, y el Txangurro, que en principio pedimos sólo uno pero acabamos pidiendo un segundo de lo rico que estaba. Para acabar pedimos 2 chuletones perfectamente fileteados, para facilitar el bocado, y en su punto de brasa y sal. Lo acompañamos con unas patatas y unos pimientos de piquillo. De postre pedimos la tarta de trufa. Lo más normal de la cena. En resumen, sitio agradable con MUY buena comida y al que volveremos sin duda. ¡Enhorabuena!
Excelente restaurante .Fuimos a comer 4 personas y mejor imposible .La comida extraordinaria ( alubias, revuelto de pisto, rodaballo, croquetas.Los postres caseros y buenísimos !) Calidad de 10 en todos los platos! El trato mejor imposible. Muy profesionales y muy agradables .Calidad precio muy buena . Uno de los mejores restaurantes de Madrid Repetiremos .
Excelente casa de comidas de cocina vasca. Fuimos magnifícamente tratados por el equipo y disfrutamos con la comida. El bacalao en su versión Órdago o pil pil espectacular. Muy recomendable el rabo de toro.
Magnífico restaurante de gastronomía clásica elaborada con un gusto exquisito. El trato excepcional, servicio magnífico y ambiente muy agradable en un local no demasiado grande lo que hace que la atmósfera sea insuperable. La comida es de otra dimensión, seguramente haya probado aquí tanto los mejores pimientos del piquillo rellenos como el mejor bacalao al pil pil que recuerdo. Pero todo está sobresaliente: los callos, boquerones, morcilla con pimientos... Un escándalo!!! Para repetir a menudo.
Restaurante tradicional que tiene un trato ejemplar, creo que es un lugar poco conocido de Madrid, recóndito, alejado del centro. Fuimos 4 compañeros de trabajo a comer entre semana y a solucionar los problemas laborales, el resultado: bonito con pimientos, ensalada templada de mollejas, txistorra, alubias pintas y finalizando con dos grandes chuletas, todo regado con un gran vino. El servicio es de diez, las propuestas mejores, y la calidad, excepcional. Eso sí, nos dejamos nuestros 100€/ persona, con nuestras copas de remate eso sí. Recomendable.
Y así de la nada uno se come un pescado sensacional disfrutando además de la cocina tradicional vasca. Que experiencia tan increible, atendido por su dueño quien te hace sentir amigo de la casa, en un ambiente clásico muy acogedor. El salmorejo de premio, al igual que las kokotxas al pil pil y el pargo. La carne estaba correcta plus. De lo sitios que quiero volver a seguir probando maravillas.
Excelente producto y bien cocinado. Las salsas espectaculares. Para repetir y probar más platos.
Un auténtico referente de la cocina vasca en Madrid. El Restaurante Órdago mantiene desde hace décadas una excelente reputación por la calidad de sus productos y la fidelidad a las recetas tradicionales del norte. El local conserva ese aire clásico y acogedor de las casas de comidas de siempre, con un ambiente tranquilo y un servicio profesional. Fuimos atendidos excelentemente bien por las camareras y el dueño, con un trato cercano, amable y muy profesional. Se nota el cariño con el que trabajan y la atención al detalle en todo momento. Comimos unas cocochas al pil pil, un bacalao al pil pil, una anchoa al ajillo y un revuelto de setas, todo delicioso. El pil pil estaba perfectamente ligado, el producto era de gran calidad y la elaboración, impecable. Un restaurante con sabor auténtico, donde se aprecia la tradición vasca y el buen hacer gastronómico. Sin duda, una experiencia excelente y muy recomendable.
Una experiencia gastronómica excelente de principio a fin. El trato del mèdre fue impecable, muy atento y profesional, haciendo que nos sintiéramos como en casa. La comida, exquisita, con platos tradicionales elaborados con mimo y producto de calidad. Comenzamos con unos vasitos de salmorejo deliciosos, suaves y llenos de sabor. Las croquetas caseras estaban en su punto, cremosas por dentro y crujientes por fuera. Las almejas en salsa fueron otro acierto, con una salsa perfecta para mojar pan sin parar. Las alubias con sus piparras nos transportaron directamente al norte: sabrosas, melosas y contundentes. Pero lo mejor de todo, sin duda, fue la morcilla, un plato espectacular, con el toque justo de especias y acompañada de un pisto delicioso. El chuletón fue el broche de oro: carne tierna, jugosa y perfectamente hecha, acompañada de unas patatas fritas caseras que redondeaban el plato. Todo maridado con un excelente Príncipe de Viana Reserva 2020, que complementó a la perfección cada bocado. La carta es una joya para los amantes de la buena cocina tradicional vasca, con una selección de carnes, pescados y guisos que merecen la pena probar. En resumen: servicio de diez, comida espectacular y ambiente acogedor. Sin duda, un sitio al que volveré. ¡Recomendadísimo!
Merece la pena cada euro que te dejas. El trato del personal excelente. La comida riquísima, todo se deshacía en la boca, salimos con muy buen sabor de boca. 100% recomendable.
Local pequeño y acogedor, con alimentos dirigidos a la cocina vasca. El servicio estuvo diligente y la calidad de los productos de notable alto. El precio acorde a lo recibido. Merece la pena probar
Cocina vasca casera muy cuidada. Sin sorprender, tienen un producto de mucha calidad. Servicio impecable. Recomendable sin ninguna duda. En concreto las almejas, el revuelto de setas, el bacalao, los chipirones y el flan de nata. Querrás volver.
El ambiente es tranquilo pero donde se puede mantener una conversación tanto con una pareja tranquilamente como con un grupo de amigos. El trato es excelente, por parte de todos los empleados y del cocinero (creo que es el dueño) Pero lo más relevante es la calidad de la comida, está BUENÍSIMA. Platos, productos, calidades y un cuidado de presentación y trabajo de los productos que no es tan sencillo encontrar. Precios algo elevados, pero muy acordes a la calidades que se presenta. Muy recomendado.
Cocina Vasca en Madrid. Platos exquisitos y algunos sorprendentes, Sabroso, casero y delicioso. Muy buen trato del servicio. Sin duda, sitio para repetir y pedir otros platos para probarlos. Cuenta también con una larga carta de vinos a muy buen precio. Recomendable 100x100.
Cocina tradicional ( vasca ) donde es difícil destacar algún plato porque todos están estupendos. Alubias de Tolosa espectaculares, muy ricos los revueltos y , sobre todo, los pescados buenísimos. Postres a la altura y precios normales para la calidad de lo que comes. Andoni, maitre, profesional, educado y atento. El servicio muy bueno Totalmente recomendable
Cocina tradicional ( vasca ) donde es difícil destacar algún plato porque todos están estupendos. Alubias de Tolosa espectaculares, muy ricos los revueltos y , sobre todo, los pescados buenísimos. Postres a la altura y precios normales para la calidad de lo que comes. Andoni, maitre, profesional, educado y atento. El servicio muy bueno Totalmente recomendable
El ambiente es tranquilo pero donde se puede mantener una conversación tanto con una pareja tranquilamente como con un grupo de amigos. El trato es excelente, por parte de todos los empleados y del cocinero (creo que es el dueño) Pero lo más relevante es la calidad de la comida, está BUENÍSIMA. Platos, productos, calidades y un cuidado de presentación y trabajo de los productos que no es tan sencillo encontrar. Precios algo elevados, pero muy acordes a la calidades que se presenta. Muy recomendado.
Los cuatro platos que pedimos para 2 personas estaban recién hechos y de muy buena calidad.
Restaurante vasco de cocina casera tradicional. El local es agradable, con una decoración muy sencilla y funcional. Su punto fuerte es que trabaja con un buen producto y elaborado con mimo. El personal eficiente y atento. Nos trajeron un salmorejo de aperitivo y nosotros pedimos un par de entrantes, revuelto de bacalao y unos chipirones rellenos en su tinta. De principal un bacalao Órdago, al estilo de la casa ,merluza al horno y unas manitas de cerdo rellenas de mollejas de cordero, todo regado con un ribera, Venta las Vacas. Para finalizar disfrutamos de una tarta de trufa con natilla ligera y leche frita. Si vas por la zona de Ventas, merece la pena pasarse a degustar su cocina.
Me ha gustado mucho, la carta no es muy grande pero si suficiente, todo muy rico y bien elaborado, lo mejor el servicio, solo una pega, creo que algunos platos no necesitan tanta salsa, los caracoles no me han gustado.
Los cuatro platos que pedimos para 2 personas estaban recién hechos y de muy buena calidad.
Restaurante vasco de cocina casera tradicional. El local es agradable, con una decoración muy sencilla y funcional. Su punto fuerte es que trabaja con un buen producto y elaborado con mimo. El personal eficiente y atento. Nos trajeron un salmorejo de aperitivo y nosotros pedimos un par de entrantes, revuelto de bacalao y unos chipirones rellenos en su tinta. De principal un bacalao Órdago, al estilo de la casa ,merluza al horno y unas manitas de cerdo rellenas de mollejas de cordero, todo regado con un ribera, Venta las Vacas. Para finalizar disfrutamos de una tarta de trufa con natilla ligera y leche frita. Si vas por la zona de Ventas, merece la pena pasarse a degustar su cocina.
Me ha gustado mucho, la carta no es muy grande pero si suficiente, todo muy rico y bien elaborado, lo mejor el servicio, solo una pega, creo que algunos platos no necesitan tanta salsa, los caracoles no me han gustado.
Desgraciadamente tengo que dar una mala crítica a uno de mis restaurantes favoritos y es por la atención de su camarera. Ya cuando llamé para reservar me dijo reiteradamente que no había sitio a pesar de que su compañero me instó a ir a partir de las 15:00, tras mi insistencia me tomó nota y cuando llegamos había una mesa vacía. Cuando le comentamos que queríamos queso Idiazabal de postre no sabía lo que era, a pesar de estar en carta. Nos cobró 1 litro de agua mineral cuando era una jarra de agua del grifo y cobró 4'50 € los restos de una botella de Jameson que no llegaba ni a chupito. Una lástima. Por supuesto, la comida, como siempre un 10.
UN RESTAURANTE CLÁSICO DE LOS OCHENTA La realidad es que habiendo sido un cliente muy habitual desde los años ochenta, cuando a los mandos estaban Xavier y Elena, padres del actual propietario Andoni. Un restaurante que no necesitaba rótulo ni una calle principal para convertirse en un santuario gastronómico referente en Madrid. Pues bien, con esta introducción, aviso que tengo que ser muy prudente en la reseña por agradecimiento a tantas gratas jornadas gastronómicas. Llevaba muchos años sin volver, después de varias experiencias desequilibradas en su propuesta, con la segunda generación. Y al ver la mayoría de las reseñas en los últimos tiempos favorables, he decidido muy ilusionado volver. La verdad es que, ni la morcilla de puerros con pimientos, ni mucho menos el Txangurro de centolla a la donostiarra ¡Pequeñines no por favor! -si bien las centollas de tamaño standard, tenemos que estar dispuestos a pagarlas a más del doble-. Eso es lo justo. Aún así, predomina absolutamente una salsa, que podría incluir cualquier ingrediente. No disfrutas de la carne de centolla. Las alubias rojas de Tolosa, muy muy simples, insípidas y no estaba engordado el caldo propio después de una cocción tranquila. En cuanto al ambiente, por favor, a los clientes maleducados que en la mesa de al lado te molestan con conversaciones de teléfono en un espacio tan pequeño, invítenlos a salir a la calle. Lamentablemente, en el mundo de las reseñas han tenido que aparecer leyes contra el filtrado de reseñas, en uno y otro sentido. En la Unión Europea hace referencia directa la Directiva 2019/2161. En España ley de competencia desleal. Apuesto por ser honestos y exponer opiniones reales.
Mi experiencia fue regular. Nos pusieron de aperitivo un salmorejo, detalle de la casa, muy rico. Luego un revuelto de bacalao con cebolla confitada, delicioso. Una sopa cremosa de almejas, demasiado fuerte para mi, y un poco sabor a rancia. Y un txangurro un poco seco, y demasiado horneado, también con un poco de sabor a rancio. El personal muy amable, y vermu muy rico. El sitio, pequeño y antiguo.
Mi experiencia fue regular. Nos pusieron de aperitivo un salmorejo, detalle de la casa, muy rico. Luego un revuelto de bacalao con cebolla confitada, delicioso. Una sopa cremosa de almejas, demasiado fuerte para mi, y un poco sabor a rancia. Y un txangurro un poco seco, y demasiado horneado, también con un poco de sabor a rancio. El personal muy amable, y vermu muy rico. El sitio, pequeño y antiguo.
UN RESTAURANTE CLÁSICO DE LOS OCHENTA La realidad es que habiendo sido un cliente muy habitual desde los años ochenta, cuando a los mandos estaban Xavier y Elena, padres del actual propietario Andoni. Un restaurante que no necesitaba rótulo ni una calle principal para convertirse en un santuario gastronómico referente en Madrid. Pues bien, con esta introducción, aviso que tengo que ser muy prudente en la reseña por agradecimiento a tantas gratas jornadas gastronómicas. Llevaba muchos años sin volver, después de varias experiencias desequilibradas en su propuesta, con la segunda generación. Y al ver la mayoría de las reseñas en los últimos tiempos favorables, he decidido muy ilusionado volver. La verdad es que, ni la morcilla de puerros con pimientos, ni mucho menos el Txangurro de centolla a la donostiarra ¡Pequeñines no por favor! -si bien las centollas de tamaño standard, tenemos que estar dispuestos a pagarlas a más del doble-. Eso es lo justo. Aún así, predomina absolutamente una salsa, que podría incluir cualquier ingrediente. No disfrutas de la carne de centolla. Las alubias rojas de Tolosa, muy muy simples, insípidas y no estaba engordado el caldo propio después de una cocción tranquila. En cuanto al ambiente, por favor, a los clientes maleducados que en la mesa de al lado te molestan con conversaciones de teléfono en un espacio tan pequeño, invítenlos a salir a la calle. Lamentablemente, en el mundo de las reseñas han tenido que aparecer leyes contra el filtrado de reseñas, en uno y otro sentido. En la Unión Europea hace referencia directa la Directiva 2019/2161. En España ley de competencia desleal. Apuesto por ser honestos y exponer opiniones reales.
Si bien es cierto que todos los platos que pedimos estaban especialmente buenos, sobre todo la carne, el precio total de la comida nos resultó excesivamente caro. Casi 60 euros por cabeza con un postre para compartir y con entrantes y bebida no excesiva ya que los tamaños de los platos tampoco son muy grandes. Hay sitios en Madrid, y con mejor ubicación, donde se come al menos igual por un precio algo más controlado. Para ir muy de vez en cuando.
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C. de Sancho Dávila, 15, Salamanca, 28028 Madrid, Salamanca, Spain
Madarcos, Madarcos 28028
Destacats
Serveis
Opcions de Menjador
Informació del Restaurant
Comoditats
El Barri
Ubicació
C. de Sancho Dávila, 15, Salamanca, 28028 Madrid, Salamanca, Spain
Madarcos, Madarcos 28028
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