Bodegas Rosell
Bar · Madrid
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Sobre Bodegas Rosell
En Bodegas Rosell, te invitamos a disfrutar de la auténtica esencia de Madrid en un ambiente único. Sumérgete en la atmósfera vibrante de nuestro bar de tapas con decoración vintage y columnas de hierro forjado, un espacio que evoca el Madrid de los años 20. Degusta nuestros platos clásicos españole...
En Bodegas Rosell, te invitamos a disfrutar de la auténtica esencia de Madrid en un ambiente único. Sumérgete en la atmósfera vibrante de nuestro bar de tapas con decoración vintage y columnas de hierro forjado, un espacio que evoca el Madrid de los años 20. Degusta nuestros platos clásicos españoles, maridados a la perfección con una cuidada selección de vinos, y déjate llevar por una experiencia inolvidable.
Què diuen els clients de Bodegas Rosell
Bodegas Rosell es un bar de tapas clásico madrileño con ambiente histórico y comida tradicional española. Destacan las croquetas, el bacalao y las albóndigas. El servicio es generalmente amable, aunque a veces puede ser un poco brusco. Suele estar muy concurrido.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Llama para reservar, ya que suele estar lleno, especialmente entre las 2 y las 4 de la tarde. Prueba las croquetas y el vermut.
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Explora els voltants de Bodegas Rosell
Bodegas Rosell es troba a Madrid, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- Fábrica de cervezas El Águila (A 427m) — edificio en Madrid, sede de la Biblioteca Regional Joaquín Leguina bien de interés cultural
- Museo Nacional de Antropología (A 463m) — edificio en Madrid bien de interés cultural
Museus
- La Neomudéjar (A 406m) — museo en Madrid (España)
Altres Llocs d'Interès
- Palacete de Santiago Ramón y Cajal (A 188m) — edificio
- Colegio Menéndez Pelayo (A 200m) — edficio en Madrid
- Centro Dotacional Integrado Arganzuela (A 416m) — building in Spain
- Biblioteca del Centro de Documentación de la Consejería de Economía, Empleo y Hacienda de la Comunidad de Madrid (A 450m) — biblioteca en España
- Edificio González de Velasco (A 459m) — edificio singular destinado a alojar colección de anatomía e historia natural, en Madrid (España)
- Biblioteca Regional de Madrid - Joaquín Leguina (A 466m) — biblioteca en España
- Mercado de Santa María de la Cabeza (A 510m) — building in Spain
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Preguntes freqüents sobre Bodegas Rosell
Opinions de Bodegas Rosell Madrid
Taberna clásica en fondo y forma que no defrauda con el paso del tiempo. Hay dos espacios (la barra y en la esquina de la calle el comedor). Platos de toda la vida como las albóndigas de rabo de toro (faltó ligar un poco más la salsa) pero de saber exquisito, el bacalao rosell (especialidad de la casa en brandada) de escándalo y las sardinas ahumadas o el bacalao rebozado (crujiente y en su punto de sal) a gran altura también. Las natillas es un flashback a las que nos hacían las abuelas!! La carta de vinos es extensa con un rango de precios adaptado a todos los bolsillos. No reservan así que si se quiere asegurar la mesa en fin de semana, mejor llegar sobre las 13.30 y con suerte poder comer/cenar (es un local amplio y abajo disponen también de mesas grandes). En verano tienen terraza en una calle no muy ruidosa.
Auténtica experiencia madrileña en un lugar histórico. Vale la pena pasar una noche para degustar tapas aquí. Realmente uno se siente en la Madrid de otras épocas en el salón. Experiencia cultural y gastronómica.
Restaurante con mucho encanto. Hay un local más formal, otro más batallero (ahí comimos) y gran terraza. Pedimos varias cosas para compartir. Muy bueno todo. Precio muy correcto No hacen reservad peto nos atendieron muy rápido y en 10 min ya la teníamos. Aceptan tarjeta TR
Sin duda de los mejores vermuth caseros de todo Madrid. Se aprecia perfectamente su toque especiado y aromatizado. Muy rico. Viene acompañado de una tapa a modo de pincho. Hay raciones para picar y zona de restaurante en el local contiguo que mantiene la decoración de esta bodega centenaria. Servicio rápido, agradable. Hay que preguntar en barra por las mesas porque hay lista de espera. Es una taberna pequeña con decoración tradicional. El exterior es bonito, con azulejos típicos de las bodegas. Hay buen ambiente de barrio. Suele estar a tope en horas punta. Muy recomendable.
Un incunable que nunca defrauda. Un clásico. Manolo haciendo honor u mejorando la saga. Un trato señorial , un producto de calidad, una cocina genuina y honesta. No existe mejor halago que decir se un lugar "que comes y te tratan, como en casa".
Fuimos a cenar a esta bodega en Madrid y nos encantó. Éramos 12 un jueves y, aun llamando en el último momento, nos acogieron súper bien. Es un lugar castizo, sin pretensiones, pero perfecto para picar y compartir platos entre todos. La atención fue increíble y el ambiente muy agradable. Además, está muy bien ubicado: se llega caminando en pocos minutos desde Atocha, lo que lo hace muy cómodo. Lo recomendaría totalmente y, sinceramente, volvería sin dudarlo.
Bar Tradicional con cocina estupenda y platillos deliciosos. El Fuá Fresco es una Joya Gastronómica. Los vinos muy buenos también. ¡Lo recomiendo!
Febrero2026. Una antigua bodega (muy antigua), convertida en un bar con aspecto antiguo (pero menos) que te transporta al último tercio del siglo XX. Buen trato y buena comida. Cualquier cosa que pidas está entre buena y deliciosa. Yo es la segunda vez que voy y seguiré probando platillos a compartir con mis amigos. Buena carta de vinos. Un lugar para conocer y repetir, pero ojo, no admiten reservas. Ese es el riesgo que podéis correr si vais en fin de semana y no lo hacéis a primera hora.
De las mejores tabernas centenarias de Madrid. Me encanta. Unas raciones exquisitas, unos vinos excepcionales, lo que más me gusta es que tienen vinos de Madrid. Su equipo es muy agradable.
Muy agradable la comida con los amigos y muy rica y apetitosa, el camarero muy servicial y profesional. De hecho en la Navidad volveremos con la comida tradicional que hacemos por estas fechas. Previa reserva.
Súper recomendable. Las papas de la abuela buenisimas…. igual q las tostas y las croquetas. Los camareros muy amables y atentos en todo momento.
Un acierto sin dudarlo Establecimiento clásico guardando las tradiciones en su decoración La atención muy buena y la comida ha sido espectacular Aquí os dejo algunas fotos para daros envidia hasta que lo probéis y si ya has estado pues te lo recuerdo Una opción imprescindible si vienes a Madrid
Paramos a comer por las reseñas y nuestra visita a Madrid. Buena comida, buen servicio
La comida está muy buena!! Taberna con amplia variedad de platos, calidad extraordinaria, buen servicio. ✅ gran variedad de platos ✅ el tamaño en normal ✅ tardan un poco en servir ✅ se está a gusto
Fantástica atmósfera y un servicio super profesional, Huber fue el sommelier que nos atendió y su servicio solo se puede calificar como excepcional. La comida 10 de 10. Totalmente recomendable.
Fantástico! Como siempre que vamos. El sitio rezuma ambiente castizo. Estás en una bodega de toda la vida con una selección de vinos impresionante y con tapas y raciones clásicas pero con un toque de modernidad con un servicio atento y familiar
Cuando el vermut es adictivo y la comida alucinante no es fácil tener auto control, sin embargo con la dulzura de Ángela que es una experta en atención al cliente y su conciencia, el único riesgo que corres es querer volver muchas veces, ya que ella estará presta a evaluar lo justo, la comida es buenísima pero la atención de Ángela hace que la experiencia sea sublime
Recomendable. Local con mucha personalidad e historia. Había mucha gente, si vas a comer recomendable reservar. Fuimos a tomar el aperitivo. Buena presentación de las bebidas, acompañadas de una tapa de bacalao. Rica. Precios normales. El personal fue amable pero estaba muy liado, atendieron rápido. Cuanta con terreza, zona de bar y salón comedor.
Sitio ideal para comer tanto unas raciones como a la carta. Buen servicio y los platos están muy bien
Excelente tapeo y platillos muy bien elaborados. Te atienden en tres locales adosados con distintos ambientes. Muy buen servicio y buena calidad de sus productos.
Venimos de Barcelona y llegábamos a Atocha. Por si acaso, reservamos mucho antes de venir. Hicimos bien. La comida, en concreto el cocido, era espectacular. Se notaba la calidad de los alimentos. Pedimos un vino que nos aconsejaron y era sensacional. El camarero, nos informó sobre las bodegas, variedad de la uva, algo de historia de las bodegas y resultó ser muy muy de valorar los conocimientos que tenía. Increíble!!! No puedo más que tener palabras de agradecimiento y desearles larga vida a éste lugar.
Buen sitio para sentir, oler, ver y sobre todo disfrutar de … pues de madrid. Entra uno, sale un vermut, se sienta, y vuela una tosta. Todo como un reloj, preciso y silencioso. Así todo es fácil. Y lo facil, es dos veces bueno. Amen. Te dirá el camarero. Con dios , dirás tu. Y así todos felices
Una bodega de las de toda la vida, mítica y con encanto, y en una ubicación inmejorable. La comida es maravillosa y de gran variedad. Como llamo yo a este tipo de comida casera: "comida de abuela" inmejorable. Muy buen trato y servicio. Precios fantásticos. Me encantan las patatas de la abuela y la variedad de croquetas. Riquísimo también el bacalao rebozado. Si resides en Madrid que sepas que esta es una bodega de visita obligada.
Taberna tradicional con encanto. Se puede comer aunque no reservan. Aunque a priori no nos quedaba cerca, fuimos a tomar algo porque ir allí era como estar “en mi casa”. Llegamos muy pronto, prácticamente acababan de abrir y ya estaba casi llena la zona de bar. La zona de restaurante es muy grande y tienen dos locales juntos y otro más pequeño al otro lado de la calle. La atención del personal de 10. Tenemos que volver a comer.
Fabulosa tasca Servicio amable Comida fantástica Precio muy ajustado Recomiendo las tostada. La mallorquina, la de brandada de bacalao, las croquetas. Voy a volver y seguí probando platos. Todos una pintada Además un precio ajustado. Por 15 € pues irte comido
Bar de toda la vida y a buen precio. Se come genial de raciones o platos y también es recomendable ir a tomar un vermú casero por 1.70€. Las croquetas caseras por 7.70€ están riquisimas y también ponen medias raciones para que puedas probar más cosas. En hora punta está lleno y es difícil encontrar sitio cerca de la barra.
Especialmente las croquetas. Son exquisitas. Suaves, melosa, sabrosas. De jamln, bacalao y cabales. Las bravas, regular, parece que estuviera comiendo pulpo a feria. La carne el punto perfecto. Muy sabrosa. De precio, algo caro, pero cuando el producto es bueno, la atencion es buena y el ambiente... Por ponerle un pero o una sugerencia. Leche sin lactosa para el café.
Imagino las baldosas de azulejo, las botellas antiguas, las mesas de mármol… En mi visita a Rosell se siente el carácter de una bodega con historia. En la imagen mental (y en muchas fotos) veo camareros sirviendo croquetas, bacalao marinado, revueltos y vinos de su extensa bodega. Cada bocado es casero, trabajado con mimo, ideal para quienes, como yo, valoramos la cocina tradicional. El ambiente es familiar, con un punto nostálgico pero sin caer en la pose: un sitio para volver una y otra vez.
Hemos comido super bien y la verdad que no hemos podido estar mas agusto y mejor recomendados por Michael. Soy celíaca y lo tienen super bien adaptado con muchas opciones sin gluten y te lo explican todo super bien o te adaptan los platos. Sin duda repetiremos!
Hemos probado el Bacalao Rosell (suave y sabroso), la croquetas (las de Cabrales muy ricas), las flores de alcachofa (muy tiernas) y las patatas de la Abuela (para rizar el rizo). Perfecto.
Un bar de los de antes, con camareros agradables y completamente eficientes. Cuando llegamos había mucha cola, pero nos atendieron con amabilidad y educación y estuvieron pendientes de colocarnos en la barra en cuanto quedó un sitio y de avisarnos cuando la mesa quedó libre. Los vermuts estupendos y la comida igual. Parece mentira que todavía queden sitios así.
La comida lo mejor, súper rico todo lo que pedimos. La tosta de secreto con cebolla caramelizada increíble. Lo malo que al ser pequeñito se llena muy rápido y seguramente tendrás que comer de pie. Tuvimos suerte que tienen terraza y pudimos sentarnos y aunque pasamos un poco de frío, comimos rico. La atención de los camareros fue buena porque fueron amables pero pocos camareros para la cantidad de gente que había, se les veía saturados porque algunas veces que les llamábamos para pedir algo no venían, pero cuando lo hacían fueron educados y serviciales. Todo lo demás muy bien.
Me encanta todo. Ojalá no cambien nunca ese ambiente y esa caótica y destartalada decoración, o ausencia de ella, mantenida igual, de bodega de verdad desde los sesenta... y que nos trasladan a muchos a la infancia y a los que no, le sirve de recreación porque allí todo es auténtico. La comida?, riquísima!! , los vinos? lo mejor!! y los camareros, al estilo madrileño y profesionales, siempre de buen y animado talante... De esos que ya no hay.
Terraza extensa y agradable. Un restaurante de toda la vida en el que comer comida casera. Recomiendo las patatas de la abuela y las croquetas. Además pudimos comer con el perro en la terraza sin ningún impedimento. La decoración del local también es muy auténtica, si te gusta el flamenco, te recomiendo su visita.
Sitio muy auténtico, a 2 min a pie de la estación de Atocha. Interior como una antigua taberna, muy bien cuidado, con la carra escrita también en pizarra. Abre a las 12h pero nos dijeron que hasta las 12:30h no podíamos sentarnos en el exterior. El camarero no fue muy simpático al recibirnos pero la mujer fue más agradable al tomarnos nota. Recomiendo el vermut de la casa, los lomos de sardina y anchoas. También el bacalao preparado a su manera, con aceite y pan para acompañar y las croquetas de cabrales, bacalao y jamón con un rebozado de los mejores que hemos probado. Precio muy correcto. Todo muy rico.
Emblemática centenaria taberna castiza muy cerca de la estación de Atocha con aire tradicional, azulejo en fachada y buena cocina casera. Tienen una terraza inmensa y también sitio dentro en un local doble enorme con zona baja. Nos sentamos en la terraza y pedimos un vermut de grifo que nos sirvieron con tapa de mejillones en escabeche y patatas fritas. Luego media de croquetas de jamón, Cabrales y bacalao y el bacalao Rosell macerado con aceite. Muy rico todo. Pedimos unas albóndigas de rabo de ternera que no nos gustaron, estaban un poco secas y la salsa no era la del guiso sino una muy insulsa. Les dijimos que parecían un poco secas, recalentadas y con mucha amabilidad de excusaron y nos invitaron a un vino blanco como el que estábamos bebiendo. Se nota el oficio. Simplemente no acertamos al pedir las albóndigas. Rematamos con un riquísimo helado de violetas. Muy amable el servicio pese a que estaba abarrotado el local y que empezó a llover. Precio: 21€ por persona. Buena relación calidad/precio. (Mayo 2022) Volvimos a probar el bacalao con un vermut, esta vez en la barra. Abarrotado, como siempre pero riquísimo el aperitivo. (Septiembre 2023)
Ambiente muy acogedor. La comida es riquísima. El solomillo de ternera… espectacular. La atención por parte de Ángela fue excelente. Recomiendo este lugar con ojos cerrados. 10/10.
Estaba muy lleno, pero se preocuparon por encontrarnos mesa y enseguida nos sentaron abajo. Local chulo y acogedor. La comida buena y el servicio también. Comimos 2 personas por 48 euros. Si tuviera que ponerle un pero, que el solomillo de lomo no tenía casi sabor. El resto todo ok.
Taberna centenaria desde 1920 en General Lacy ,cerca de Atocha,con azulejos preciosos, ambiente castizo auténtico.La comida tradicional es excelente croquetas cremosas, callos, conservas de calidad,bacalao al horno y de postre dulce de leche.Todo para compartir.Además, tienen un buen vermut de grifo riquísimo y clásico madrileño, perfecto para empezar con un pincho o ración.La carta de vinos es muy extensa tienen una gran selección, muchas DO Vinos de Madrid, precios razonables y un asesoramiento genial. Servicio rápido y amable, buena relación calidad-precio
Ambiente cercano de barrio,desde el principio nos atendieron para guardarnos una mesa. La atención del camarero fue muy buena y directa. Pedimos una ración de croquetas,que estaban de vicio. Una tosta de solomillo con queso de brie Bastante bien en ambulancia. Y para terminar probamos las patatas bravas,no son patatas congeladas y la salsa estaba muy rica.
Looked this up and was recommended as well by the friendly hotel staff when asked for a local restaurant that serves good and honest food. They are super busy and I think I know why. The food is great, fresh ingredients, delicious preparation and a very unique atmosphere. Had some croquetas, the salad madrileña and a cheese cake as dessert. Perfect!
Just like stepping into 1920s. The restaurant is like traveling back in time, and it was an unforgettable experience. Recommended by a nearby hotel, the timeless ambiance started outside and continued as I entered. Despite being told reservations weren’t necessary for a Tuesday evening, the place was bustling even at 6:30 PM—early by Spanish standards. The wine list was remarkable, boasting over 10 pages of Spanish options. Unable to choose, I asked for a wine by the glass and was served a 6-year-old oak-aged delight. Amazing. The food was impressive: chorizo in wine gravy melted in my mouth, and the medium-rare Angus beef was tender and perfectly cooked. The restaurant’s authenticity was heightened by locals enjoying traditional Spanish dishes, just like in the old Spanish village. The attentive staff went above and beyond, always around and very friendly. This spot offers more than just a meal—it’s a cultural and gastronomic journey. A must-visit in Madrid, and a place I’d just return to Mardid for.
One of Madrid's emblematic eateries, Bodegas Rosell dates back to the 1920s and maintains its historic look, with a beautiful tile façade and wooden interior. The menu centers on traditional Spanish dishes, most of which are meant to be shared. Having been here several times now, we've always had a great meal. Our favorites are the croquettes, the potatoes of granny Mercedes and the oxtail meatballs. The desserts are delicious as well. There's nothing fancy about the food served here—it's just really good down-home cooking. The place tends to be packed, especially on the weekends.
My wife and I stayed at the AC Hotel around the corner and wandered into this restaurant for an early (Spanish time) dinner at about 20:15. Most tables were already occupied and there was a nice level of chatter. We started with vermouth while we browsed the menu. We chose the white asparagus, snails, and albóndigas (meatballs). Everything was wonderful, but the albóndigas were AMAZING. The staff was very busy but friendly and efficient. Our waiter didn't speak English but we made it work with our rudimentary Spanish. While being close to Atocha, we felt we stepped completely away from the tourist experience and into a local experience and loved it.
The staff is very accommodating and friendly. They advised when we had ordered enough and even half sized one of the dishes we ordered, because a full sized order would have been too much. The food was delicious and the wine list was large. While it's not a fine dining establishment, the experience was top notch.
This is my go-to tapas restaurant in Madrid. Everything about the restaurant is great! The menu features something for everyone. We came as a group of 5 and were seated at a nice table in the main…
The Bodegas Rosell was very near our hotel. The restaurant is very popular and always busy both inside and for the street tables. (you can call ahead and reserve). We dined here two times due to t…
What a perfect place to enjoy a meal. The service was extraordinary and the food is delicious. Menu is extensive…everything from tapas sandwiches to full meals. We ordered the rice dish with pr…
What a perfect place to enjoy a meal. The service was extraordinary and the food is delicious. Menu is extensive…everything from tapas sandwiches to full meals. We ordered the rice dish with p…
We had quick lunch at this restaurant. prices are good and must to try Vermouth. You will not be dissapointed! We had 3 toast and tried baby eels on it, cheese and cod fish. We had spanish omlette …
The food was excellent. Try the croquettes, the cod with garlic and olive oil, and of course the calamari. Let them help you select a wonderful wine. A place of locals, and great food.
Sitio muy agradable, muy lleno de turistas próximos a la estación de Atocha, , buena comida y precios actuales no baratos…
Recomendable el bacalao Rosell, que es bacalao macerado en aceite y guindillas. Muy ricas tambien las tostas y aunque no lo probamos, parece que tienen mucho éxito las croquetas y las patatas de la abuela que es un plato de patatas a lo pobre, huevos y virutas de jamón y ajo. El sitio es el típico castizo madrileño, con barriles, taburetes, mesas tambien para sentarse cómodamente y opción de comedor. NO TIENEN CERVEZA TIPO RADLER, así que no les dejo la máxima puntuación. Hoy en día no ofrecer la cerveza más vendida es IMPERDONABLE. Por lo demás, recomendable aunque por un precio elevado.
Un lujo poder disfrutar de una taberna centenaria, un establecimiento de 1920 que era un despacho de vinos. Ésta taberna guarda la esencia del Madrid de comienzos del siglo XX.Es de los pocos establecimientos centenarios que quedan. Es un local de tapeo y raciones,muy concurrido y con personal eficaz, amable y atento. Lo recomiendo y lo tenéis muy cerca de la Estación de Atocha.
Una de las tabernas mas emblemáticas de Madrid. Estuvimos almorzando en la terraza, a la sombra, con un tiempo muy agradable. Buen servicio. Las raciones suelen estar buenas, no así las albóndigas de rabo de toro. ¡No las pidáis!
Muy buena experiencia, pero mejor ir con paciencia y sin prisas. Los camareros, amables y esforzados: no vi a ninguno parar en todo el rato que estuvimos allí. A lo mejor hace falta algo de ayuda, o un aumento de sueldo 😉 La comida es casera y el género, de calidad. Merece la pena, pero hay que ir con tiempo.
Es un lugar perfecto para disfrutar de muy buenos vinos, y la ración de mariscos —o cualquiera de sus tapas de mariscos— es abundante y está muy bien preparada. En resumen, genial: excelente calidad y un precio que vale totalmente la pena.
Taberna de barrio clásica que ha ampliado bastante con el local adyacente y con una terrazas en la acera, una parte cubierta con calefactores pero la mayoría en mesas de terraza al aire. La comida bien, las croquetas ricas, caracoles, v el revuelto. Había más platos y raciones con buena pinta. La tarta de queso no merece la pena, será casera como dicen pero de sobre y gelatina. Con unos vinos y cervezas fueron unos quince euros por persona, un picoteo generoso sin exagerar. Lo peor es que se han sobrado con las mesas y están bastante desbordados.
Parece ser a juzgar por las reseñas de otros clientes, que el trato al cliente por parte de los camareros deja mucho que desear, al igual que la calidad/precio de la comida. Como sólo estuvimos tomando una cerveza y un vermú, no opinaré, pero diré que sí merece la pena ir tan solo por ver una taberna antigua y auténtica de Madrid, de las que ya van quedando pocas.
La comida en Bodegas Rosell está muy buena. Pedimos el Bacalao Rosell, croquetas de jamón y una tosta de solomillo con brie, y todo estaba realmente rico y bien elaborado. El local tiene dos espacios diferenciados: una zona más informal con barra y mesas altas, y otro local con mesas para comer. Es importante reservar si quieres mesa, ya que suele estar lleno. En la zona de barra hay que esperar a que quede un hueco, no está permitido tomar algo de pie dentro del local. Como punto negativo, la atención no fue muy buena; los camareros resultaron un poco bordes, lo que desluce una experiencia que, por la calidad de la comida, podría ser mucho mejor.
Excelente atención y comida. Carta muy variada y raciones muy generosas de cantidad. Nosotros pedimos medias raciones. Todos los postres son caseros. El trato es muy bueno por parte del servicio y el precio muy bueno. Recomendable tanto en pareja como con amigos o familias. Siempre llamad para reservar con antelación porque tiene mucha demanda. La única pega que le puedo poner es que estando dentro estaban discutiendo en cocina y eso daba una imagen un poco mala porque no fue algo momentáneo, fue durante varios minutos y varias veces. Pero por lo demás, un sitio fantástico.
Fuimos con reserva hecha por teléfono, y al llegar nos dijeron que no había una reserva a ese nombre. Tras hablar con el personal, nos prepararon una mesa en el interior. Por lo demás, todo muy bien. Las croquetas son casi obligatorias si vienes a comer aquí. Son muy cremosas en el interior y tienen un rebozado crujiente, cien por cien recomendables. También pedimos una ensalada y bacalao con ali-oli, ambos correctos, y las patatas de la abuela Mercedes, que están muy buenas. Los postres también bastante correctos.
Una taberna de las de toda la vida, con sus clásicas raciones y donde tratan especialmente bien el bacalao, los huevos, y el rabo de toro. Los precios son populares y se acaba bastante satisfecho. Tuvimos que reservar con bastante antelación porque, a pesar de que el local es grande, se llena bastante. La atención de los camareros fue correcta.
Un buen sitio para tomar tapas y tostas pero no te esperes nada muy elaborado. El servicio es bueno y los precios normales. El sitio es bonito y es de los pocos que todavía ponen mantel. Cuidado porque no reservan. Recomendable.
Cracking little spot with oodles of Madrid character located in an up and coming district south of the city centre. There are two separate parts to the place, almost indistinguishable, but the corner door leads to the restaurant (also outside tables in fine weather) and the streetside entrance leads to the bar end of business. Our server was extremely amenable, helpful and quick (not that we were in any rush, but it's always a treat to be served your aperatif while checking the menu and making your choices). We were six and ordered everything to share - a mix of croquettas, the aubergine specialty, gambas and an outstanding steak. All were truly excellent. The wine list is extensive and excellent value. This is a local favourite at weekends (for good reason) so you're best to pitch up early if you going for lunch. Very much a Madrileño kind of place and very well worth the detour.
Met friend for drinks and some food. It's busy since 6 pm and hardly find a place to sit outside. Croquetas are the best, so creamy and crispy. We tried jamón/pollo/queso, each kind are highly recommended. The later the more crowded came. Service are good too. If you are in the neighborhood, don't miss out!
Busy neighborhood bar/restaurant with a great friendly vibe high energy staff with very good simple food very well prepared and large shareable portions
Situado muy cerca de la estación de Atocha. El local está bonito, no es muy grande, es acogedor. No tengo fotos de lo que comimos, porque nos pudo el hambre antes de acordarme de las fotos. Primero nos pusieron un aperitivo, patatas chip con arenque. Se ven unas croquetas (ya le faltaban algunas), de bacalao, cabrales y jamón, que estaban ricas. También pedimos unas tostas que estaban bastante buenas. Y ahora lo que no me ha gustado nada, una de las personas es celíaca, y preguntó si iba tosta podía ser de pan sin gluten, y le trajeron un bollito sin gluten y el relleno aparte, perfecto. Cuando ha llegado la cuenta (4 comensales) he visto que nos habían cobrado las 4 tostas y el pan sin gluten, al pedir explicaciones me han dicho que era otro pan más, replicando yo que el otro pan no lo pusieron, solo el sin gluten, y entonces me han dicho que le habían puesto más bacalao (en comparativa el mismo), el caso es que lo pagamos, pero no me han convencido y me ha parecido un detalle bastante chabacano. No voy a comentar nada del servicio.
Me quedé con las ganas de probarlo, ya que fueron tan desagradables en la entrada que nos dimos media vuelta. Me han recomendado el sitio y hablado muy bien de su comida, pero por muy buenos que sean los platos lo primero es una buena atención al público. Espero que mejoren en este aspecto y más gente pueda conocer este lugar.
Un lugar clásico que mantiene la decoración de una antigua taberna de vinos. El servicio es rápido pero no me convence que los platos los trae el camarero de no se donde pero viene de fuera del bar con los platos en la mano. Respecto a la comida muy bien los entrantes, el bacalao rosell lo recomiendo, las croquetas variadas recomiendo la de Roquefort las demás con poco sabor. Respecto al chuletón fue una desilusión, lo pedimos al punto y vino demasiado hecho por fuera que si lo combinas con que la carne no era tierna…
Llegamos a la tasca y nos paramos en un pasillo que tienen para preguntar si había sitio y nos dijo de mala manera, imitándome, el dueño del sitio, uno de los herederos del lugar que ese no era el sitio para esperar, que es su lugar de paso. Todo se puede decir cortésmente y sin esos modales. Se ve que no es una persona que sepa tratar a la gente. Eso sí, seguro que elige a quién trata bien y a quién trata mal. No me fuí por la fama de la comida para ver si me sorprendía, aunque realmente se me pasó por la cabeza. el bacalao rebozado no era nada del otro mundo la verdad, se salva por el pimiento asado que ponen de acompañamiento, que estaba muy rico. Las setas empanadas con alioli sin más. Las patatas de la abuela deliciosas. El camarero que nos atendió (que no era el dueño) genial, muy amable, nos ofreció sitio en mesa baja ya que íbamos con nuestro bebé en cangurito. No sólo se triunfa por la comida, hay que saber tratar a la gente señor Rosell, a ver si somos un poco más empáticos y dejamos la mala leche a un lado, al menos cuando trabajamos.
He venido varias veces aquí a comer y a cenar y en general la comida está muy buena, pero en mi última visita no he tenido una buena experiencia. Nos pusieron en una mesa con la condición de que comiésemos algo, y nosotros pedimos un par de raciones y unas cervezas. Cuando se nos acabaron las cervezas pedimos otras y nos dijeron que si no pedíamos más comida teníamos que dejar la mesa. No me parece de buen recibo tener que dejar una mesa por qué no queramos comer más.
PUNTUACIÓN REAL 2.60 El lugares en un típico bar español nada fuera de lo normal. 1. El servicio es rápido pero lo que no me gustó y recomiendo que la directiva tome en cuenta es que: Al sentarme me pide que pida algo. Vale entendible pero a la segunda vez que no estaba listo para pedir que ni siquiera había visto la carta un camarero buen y dice enfadado a voz semi alta aquí se viene a comer no sentarse esto es súper incómodo y de verdad muy malcriado... Esto no debe pasar. comida normal 3.5 Servicio rápido 4.5 Ambiente normal
Fuí dos veces , porque la primera vez estuvo muy bien, la atención, la rapidez...todo. La segunda vez lamentablemente no fué así. Estuvimos esperando para que nos tomatan nota de la comida y el vino como 20 minutos sentándos en la mesa, finalmente me tuve que levantar para avisar por favor que nos tomaran nota. Luego nos sirvieron muy rápido las patatas y huevos de " La Abuela" pero pedimos también unos tostás y tardaron 40 minutos de reloj. Algo falla, o es la cocina que va tremendamente lenta o es el personal que no emite y envia la comanda a la cocina... no hay coordinación, eso seguro. Tienen dos terrazas y dos salones.. si te toca el salón o terraza anexo al local genuino y principal no te atienden igual de rápido. Tienen muy buena carta de vinos, yo aconsejo ir al local principal, el de siempre y tomar algo dentro ya sea en barra o en los barriles pero fuera no. La comida estaba muy buena y buen precio.
Si que es un lugar tradicional que recibe a gente local, no se ven turistas. Tienen una generosa selección de vinos del país. Hay una extensa carta de tapas por ración. Estas pueden ser grandes y no precisamente tan económicas, por lo que recomiendo pedir medias raciones para probar varias cosas. Ve por el foie, los embutidos y encurtidos.
Pese a que la comida fue buena, no nos dejaron pedir copas ni café porque había cola, con la finalidad que el empresario maximice sus beneficios a costa de la comodidad del cliente. A los 10 minutos nos indicaron que ahora sí se podía. Obviamente no la pedimos e hicimos ese gasto en otro sitio. Parece que en 100 años no han aprendido mucho...
Tipica taberna antigua española con encanto, a pesar de no tener ya los castizos azulejos de Talavera en el exterior. Hay comedor dentro y terraza exterior. Recomiendo el vermut casero servido con su guinda incluida, como debe ser. Pedimos cocido que estaba bien presentado y bien de cantidad, los garbanzos y las carnes bien hechos también, pero a nuestro gusto falto de sabor, al igual que la sopa. También pedimos raciones a compartir: ensalada de ventresca, berenjenas con salmorejo bien, albóndigas de rabo de toro que eran bastantes diminutas, y el bacalao Rosell, ésta es la única a destacar. El personal es agradable y de trato correcto.
I had scrambled eggs with mushrooms and morcilla. It was absolutely delicious. The reason I'm resting this place as a 3 is their very limited selection of beer and most importantly, the service. The waiter had an attitude that I've rarely seen in Spain. Maybe it was the end of his shift and he was tied, but that's not an excuse to ignore customers and give them attitude.
Not classy at all but Bodegas Rosell, the Spanish version of an English pub had some atmosphere. Located not far from Atocha station it served okay food with a fairly rough style of service and goo…
Not classy at all but Bodegas Rosell, the Spanish version of an English pub had some atmosphere. Located not far from Atocha station it served okay food with a fairly rough style of service and goo…
La comida es rica pero la atención pésima. Te echan de la mesa para atender a otros aunque aún tengas cerveza. Priorizan la plata por sobre la experiencia del cliente. Una pena.
Local estupendo con gran ambiente y variadas y ricas raciones. El problema: su personal. Malas maneras y formas, y continuo acoso para echarte. En nuestro caso pedimos 2 rondas y varias raciones y aún así, como teníamos mesa, nos indicaron (poco amablemente) en varias ocasiones que a las 14.00h fuera que había gente esperando para sentarse. Lo puedo entender si no consumes o si estuviese reservada la mesa, pero no era ninguno de los dos casos.
La comida es muy rica, y pero el mozo muy maleducado. Al margen de que ni nos saludó, y nos atendió todo el tiempo como si nos estuviese haciendo un favor, al finalizar me quedaba medio vaso de cerveza aún y me indicó que me apuré que había gente esperando para comer. Todos los comentarios negativos son referidos al trato, y no están errados. Una pena porque no invita a volver
No me gustó, no es un sitio al que volvería. La comida no estaba mal, pero tampoco es lo mejor que he comido en mi vida; todo bastante normalito. En consecuencia, los precios son algo elevados. El problema es que los camareros tuvieron detalles que creo están fuera de lugar: pides un tercio (3,40€) y se olvidan de ponerte tapa mientras al resto de las mesas sí; te piden que comas rápido porque tienen dos turnos de cena y hay que dar entrada a más gente; pedimos un revuelto de ajetes y hasta media hora después no nos dijeron que no tenían ajetes, que si queríamos cambiar por otra cosa. Y los postres... Bueno, podéis ver las fotos. Hay mejores opciones por la zona.
Extremely rude waiter! We were a group of people waiting for the bar to open and one of the waiters said we could wait in the tables outside until they opened. Then a second waiter arrived, who opene…
Extremely rude waiter! We were a group of people waiting for the bar to open and one of the waiters said we could wait in the tables outside until they opened. Then a second waiter arrived, who o…
Extremely rude waiter! We were a group of people waiting for the bar to open and one of the waiters said we could wait in the tables outside until they opened. Then a second waiter arrived, who o…
Looked forward to our visit to this awarded restaurant. Very disappointed from start to finish. Hearded to bar when arrived .service not good and we were treated as intruders.We seeked out a corner…
En qué se ha convertido este prestigioso local, donde intentan engañar a sus clientes y con personal nada profesional? En primer lugar es falso lo de "taberna famosa por su amplia carta de vinos por copas con más de 200 referencias y que cuenta con una sugestiva selección de vinos que cambia todos los meses". De ello presumen en su página web, pero resulta que ni hay carta ni hay copas. Y también presumen de un servicio atento y profesional... A eso iba yo el otro día, que me gusta el vino y llevaba años sin ir allí. Pero mi ilusión se vio frustrada ante la respuesta brusca y agresiva del camarero cuando le pregunté qué vinos tintos tenían por copas y cuál era su precio; ya que, según él, no había carta de vinos ni sabía el precio. Y se quedó tan fresco, como si el cliente no tuviera derecho a saber el precio con antelación, más en una zona tan turistificada y al lado de la estación de Atocha, a la que va gente de paso y no vuelve. Pues bien, siguió respondiéndome con brusquedad y a voces que él no sabía el precio de los vinos, varias veces en que le insistí con mi pregunta. Tras unos 15 minutos de espera, sin que nos tomaran nota en nuestra mesa mientras sí que lo hacía con las demás, vino a atendernos uno que parecía el jefe y algo más dialogante, que me puso la incomprensible excusa de que la carta de precios era una pizarra colgada en dos locales más abajo y los vinos citados en ella eran por botella y no por copa. Ya que, resulta que esta taberna está formada por varios locales contiguos, algunos de ellos que ni siquiera se llaman Taberna Rosell, tal como era el caso del que estábamos, que era un bar con otro nombre y en cuya terraza nos invitaron a sentarnos como si fuera la Taberna Rosell. Ante mi queja, ese otro señor también alegó que el camarero que me había atendido no tenía por qué desplazarse tan lejos para mirar el precio y decírmelo. Finalmente, ante la escueta propuesta de vinos tintos, que consistía únicamente en Ribera o Rioja (así, a secas), decidí pedir cerveza. Por todo ello, mis conclusiones son: piden ayuda a otros bares que figuren como Taberna Rosell pero cometen la chapuza de no tener los mismos productos que en esa taberna? Tenemos que sufrir los que vivimos y conocemos Madrid los mismos engaños que intentan aplicar a los que están de paso? Por otra parte, me pregunto si hubiera recibido ese mismo trato agresivo si no hubiéramos sido mujeres mis acompañantes y yo. En fin, lo único que podemos hacer es no volver a ese sitio y por supuesto informar de lo que uno se puede encontrar allí, para que no sea engañado, también por ciertos anuncios en la televisión que insisten en que en este local cuidan a su personal...
Después de mas de 1 hora, si UNA HORA que nos sirvieran el plato que nos faltaba, un solomillo de ternera con salsa cabrales con patatas fritas, nos lo dan con PATATAS COCIDAS y con salsa industrial de mostaza y miel. Por supuesto, lo peor es que es q entre este plato el el anterior nos tubieron esperando hora y media. Unos jetas.
Es lamentable que un lugar así tenga un prestigio que no se merece. De las tres ocasiones que he ido, cada cual ha sido peor. Lo de atender a los "paisanos" antes y mejor que al cliente que pasa por primera vez, puede pasar, pero que se crean que eres tonto es otra cosa. No son antipáticos sino que el servicio no debería cobrar por tirarte un plato en la mesa o te traigan lo que nos ha pedido. Se cae el líquido de unos mejillones en el secreto, con mejillón incluido. Cuando se le advierte al camarero de forma educada, te espeta de forma rigurosa: "Aquí lo servimos así". ¿De verdad se piensan que somos idiotas? ¿Tanto les cuesta reconocer un fallo y corregir? Menudos impresentables... Menudo paripé de lugar... se lo pueden quedar los que quieran pagar por mala calidad.
Fuimos un grupo de 8 personas y, desde el principio, el trato no fue el adecuado. Nos pusieron mala cara y finalmente nos invitaron a irnos porque, según ellos, “molestábamos” en la barra, cuando simplemente estábamos esperando para pedir. Entendemos que puedan estar ocupados, pero la falta de educación y de profesionalidad no es justificable. Una pena, porque íbamos con intención de disfrutar y al final nos llevamos una mala experiencia. No volveremos.
Fuimos un grupo de ocho personas a tomar unas bebidas (no a cenar). Nos colocamos en la barra, porque no queríamos sentarnos en mesa para solo beber algo, y a varios camareros no les agradó que nos quedásemos en la barra. Nos dijeron que íbamos a estar incómodos. Les trasladamos que a nosotros no nos importaba porque no íbamos a comer nada y preferimos dejar un mesa que nos ofrecieron para alguien que quisiera sentarse a cenar. Aún eligiendo nosotros quedarnos en la barra, nos trasladaron que no lo veían bien. DECEPCIONANTE el trato, y su rechazo a no poder quedarnos en la barra.
El lugar tiene su encanto y las dos cosas que comimos nos gustaron pero desgraciadamente no volveremos debido a su pésima gestión: solo te dan una hora para comer, a los 45 minutos te empiezan a acosar para que vayas terminando, y lo hacen de una forma muy desagradable, al menos el camarero que nos atendió. Íbamos a haber pedido algo más pero nos quitaron las ganas. No volveremos ni lo recomendaremos.
Trato horrible. Camarero moreno bajito de unos 50 y algo de años desagradable. 7 y media de la tarde y prácticamente exigiéndonos que cenáramos ya. Pensábamos cenar pero más tarde. A las 8 y media nos estaba echando, cuando estábamos tranquilamente consumiendo bebidas y nuestra idea era cenar. No vuelvo. Que tío más desgradable.
Fui con un grupo grande de amigas, con reserva hecha desde hacía una semana. Y cuando llegamos nos dijeron que no había patatas, ni carne de cerdo. A los minutos empezamos a observar como salían platos a otras mesas con patatas y carne de cerdo. Una vergüenza la verdad. Muchos de los postres tampoco los tenían. El servicio era lento, y bastante antipático. No repetiría, la poca comida que probamos tampoco estaba tan buena.
Llegamos a Bodegar Rosell a las 20:30 y, como aún había pocas mesas ocupadas, nos dieron sitio sin ningún problema. Estuvimos consumiendo comida y bebida con normalidad, pero al poco tiempo el trato cambió por completo. Cuando empezó a llegar más gente para cenar, el personal nos dijo que, si no seguíamos pidiendo más cantidad de comida, tendríamos que abandonar la mesa porque necesitaban rotarla. Una situación totalmente inaceptable. En ningún momento se nos avisó de límites de tiempo, consumo mínimo ni condiciones para ocupar la mesa. Pasaron de ser amables cuando el local estaba tranquilo a presionarnos para que pidiéramos más o nos fuéramos en cuanto les interesó la mesa para otros clientes. El trato fue pésimo, muy poco profesional y con una clara sensación de desprecio hacia el cliente. La comida y el sitio además, es bastante normal. No volveremos y, desde luego, no lo recomiendo a nadie que espere un mínimo de respeto y profesionalidad.
Típica taberna. Comida muy rica. Pero la atención horrible. Ayer quisimos ir a tomar unas cervezas y unas croquetas y entramos pero nadie se dignó a atendernos. Al cabo de 5 minutos un camarero bastante agrio nos atendió de mala manera y nos dijo que nos pusiéramos en un barril de cerveza en el que ya estaba una pareja, compartiendo con ellos. Nos pareció muy tensa la situación y decidimos marcharnos. El camarero no se dignó a ofrecernos nada alternativo. No volveremos aunque me da pena porque la comida está muy rica, pero creo que la atención es elemental para que la gente vuelva.
Fuimos sobre la 1:30-2 del mediodía, nos atendieron FATAL. Pedimos 3 rondas de bebida y 3 raciones, pero aún así nos llegaron a preguntar hasta 3 veces que si nos quedaba mucho, que "tenían gente esperando para comer", con las raciones y las bebidas visiblemente a medias. Personal desagradable a más no poder. Cero recomendable.
He venido muchas veces, pero por desgracia por su afan recaudatorio no merece la pena ya..13pm 3 mesas vacias te dicen que si que te puedes sentar pero a las 14- 14.30 fuera...te sientes acosado con las miradas cuando se va acercando la hora a pesar de que todavia nos quedaba comida y bebida ya nos dicen a las 14.15 me vais a dejar la mesa a y media no?? ...ibamos a pedir postre y no pudo ser no les importa porque siguen teniendo gente pero no son formas de atender,...desde luego no volvere y ojala todos hicieramos lo mismo para combatir a este tipo de gestión donde prorizan la recaudación al trato.
Celebramos la cena de empresa, llegamos a la hora indicada en la reserva, nos colocaron en el sótano, tres mesas separadas para 10 comensales cada una. El espacio bastante reducido. Tardaron en empezar a servirnos. Después trajeron el resto de entrantes y los segundos con mucha prisa. La cena no fue lo esperado. Para la calidad que nos pusieron, bastante caro. De segundo pedí pulpo a la brasa y era cocido con un poco de pimentón por encima. Las cantidades insuficientes para cada 4 comensales. Los ajetes con gambas se quedaron enteros porque no estaban nada buenos. Terminada la cena nos invitaron a abandonar el local con bastante prisa a las 12:15 de la noche. Desde las 10:00 que estaba hecha la reserva. Si nos hubieran servido con más rapidez, hubiésemos terminado mucho antes. En fin, un desastre . Nos despedimos con un abrazo, no pensamos repetir.
Experiencia muy decepcionante. Al llegar a Bodegas Rosell nos dijeron que, si íbamos a comer y beber, no habría problema en darnos mesa. Así fue: pedimos varias bebidas y comida sin ningún inconveniente. El problema vino cuando, tras retirar el último plato, pedimos una ronda más de bebidas. En ese momento nos informaron —por primera vez— de que si no seguíamos pidiendo comida teníamos que dejar la mesa en 15 minutos, alegando que necesitaban rotación. En ningún momento se nos avisó de esta condición al sentarnos, lo cual nos parece una falta de respeto. No es razonable que, después de haber consumido comida y bebida, se invite a los clientes a marcharse simplemente por querer seguir consumiendo bebidas. Para colmo, las formas del personal fueron desagradables y poco profesionales. No les interesas como cliente, solo la facturación. Una experiencia muy incómoda que, desde luego, no invita a volver.
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