Suetano
Italian · Mérida
Sobre Suetano
Suetano is a restaurant located in Mérida, Mérida. Rated 4.5 out of 5 by guests. Known for: Great coffee, Great wine list. Popular for dinner, solo dining. The menu features coffee, healthy options, private dining room, salad bar, small plates. Offers dine-in, outdoor seating. Cozy, quiet, romantic,...
Suetano is a restaurant located in Mérida, Mérida. Rated 4.5 out of 5 by guests. Known for: Great coffee, Great wine list. Popular for dinner, solo dining. The menu features coffee, healthy options, private dining room, salad bar, small plates. Offers dine-in, outdoor seating. Cozy, quiet, romantic, trendy, upscale atmosphere.
Què diuen els clients de Suetano
Suetano ofrece una experiencia gastronómica excepcional en Mérida, destacando por su cuidada decoración con ruinas romanas visibles. Los clientes elogian la alta calidad de la comida, el servicio atento y la adaptación para celíacos. Algunos mencionan esperas y problemas con reservas.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Reserva con antelación, especialmente si deseas el menú degustación, y prepárate para una experiencia gastronómica inolvidable.
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Què veure a prop
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Explora els voltants de Suetano
Suetano es troba a Mérida, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- Alcazaba de Mérida (A 125m) — bien de interés cultural en Mérida, Extremadura, la fortaleza árabe más antigua en la península ibérica bien de interés cultural
- Templo de Diana (A 211m) — templo romano en Mérida, España bien de interés cultural
- Foro romano de Mérida (A 311m) — archaeological area in Mérida, Spain parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Arco de Trajano (A 338m) — bien de interés cultural bien de interés cultural
Museus
- Museo de Geología (A 116m) — museo de Mérida, España
Edificis Religiosos
- Temple of Diana at Emerita Augusta (A 224m) — temple
Altres Llocs d'Interès
- Mérida (Samian Ware Discovery Site) (A 210m) — Mérida as Samian Ware discovery site
- Foro romano provincial de Mérida (A 316m) — UNESCO World Heritage Site in Extremadura, Spain
- Biblioteca de la Asamblea de Extremadura (A 337m) — biblioteca en España
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Preguntes freqüents sobre Suetano
Opinions de Suetano Mérida
Restaurante con mucho encanto. Fue un acierto reservarlo con antelación y una grata sorpresa. Comer justo encima de unas ruinas romanas, no es frecuente y le da un plus a la experiencia. Decoración perfecta y cuidada. Menú muy currado y delicioso. Elegimos de entrante croquetas de chorizo y una tabla con plovolona y tomates confitados, que nos gustó mucho. Original y sabroso. Compartimos los principales: un bacalao confitado con puerros braseados y una presa con crema de calabacín deliciosa. El chef se lo curra y los platos tienen una presentación muy cuidada. No pudimos saborear los postres porque estábamos a tope! Servicio muy atento y simpáticos. Y encima ni caro! Perfecto 👌🏻
Fuimos a cenar el menú de cuatro pasos y nos encantó. El sumiller nos aconsejó un vino cuya uva desconocíamos, y nos encantó. Vino Valdealto, de una bodega local.
Una experiencia sorprendente aún sabiendo que iba a ser un buen restaurante nos ha gustado mucho, su profesionalidad, la atención por el camarero, sitio súper bien cuidado, elegante y sobre todo la comida que es un espectáculo, lo recomiendo sin dudarlo parada obligatoria en Merida, al igual que no te puedes perder el teatro Romano no puedes perderte lo que sale de esa cocina.
Pocas veces encuentras un restaurante así. Un punto estratégico para la mejor experiencia culinaria de mi vida. El sitio, con restos romanos expuestos, diferentes espacios; la comida toda una apuesta sorprentente y deliciosa, y luego la calidez del chef y su equipo, siempre atentos en todo momentos. Recomendadísimo!
Visitamos Tuétano Restaurante en Mérida y la experiencia fue muy satisfactoria. El local tiene un ambiente moderno y acogedor, ideal tanto para una comida en pareja como para una reunión con amigos. La carta es original, con propuestas que combinan tradición y creatividad, y los platos están bien presentados y elaborados con productos de calidad. Destacaría especialmente el tuétano. El servicio fue atento y amable en todo momento. En conjunto, es un restaurante muy recomendable en Mérida para disfrutar de una buena experiencia gastronómica.
Local con una decoración cuidada y que te sorprenderá, si miras la suelo nos econtramos unos yacimientos. El personal súper amable, te explican cómo degustar cada plato para que la experiencia sea óptima. La comida con muy buenos sabores, calidad y presentación. Sin duda volveré a Mérida solamente por comer aqui.
Esta reseña la pongo hoy, que por fin tengo 18 años, sin embargo, vine a este restaurante siendo menor con mis padres. El solomillo que me comí estaba tan bueno que aún sigo esperando la ocasión en la que pueda volver. ¡Qué bendición culinaria!
Muy muy recomendable!!! Local con decoración mimada, integra cimientos románicos que puedes deleitarte gracias a un piso de cristal en la sala 🥰 Personal súper amable y profesional que hacen que la experiencia sea de 10 ⭐️ Carta elaborada y muy rica! Materia prima de calidad y estupenda relación calidad precio!! Por ser un poquito quisquilloso en los postres nos faltó un pelin más, pero lo sobresaliente llegó en la terraza de la parte superior pudiendo disfrutar de una copa con vista a la Alcazaba de Merida 😍 Muchísimas felicidades a todo el equipo, nos volveremos a ver pronto!
Ha estado genial, la chica que nos ha atendido nos ha dado recomendaciones muy acertadas. Hemos comido pan de masa madre con mantequilla de tuétano, estaba bueno, nunca había probado tuétano y la aventura ha salido bien. Hemos pedido salmorejo muy rico, tuétano rico e interesante experiencia y arroz a la leña de marisco Particularmente el arroz me gusta seco y como tostado así que para mí estaba increíble, mi chico esperaba un arroz más caldoso y no le ha gustado, lo que ha sido maravilloso porque así comí más! Jajaja así que por eso le he dado un 5✨ ¡Todo estaba muy rico! Nos han regalado un chupito de limoncello 😜
Un ambiente muy cuidado para una experiencia gastronómica muy especial y única con un precio muy ajustado. El trato de su personal junto a la calidad de su cocina, elevan esta experiencia a lo que se espera de un restaurante con estrella michelin. A destacar las ostras apanadas, el carpaccio de ciervo y la costilla, un auténtico manjar. Su tarta de queso desestructurada le pone el punto final perfecto.
Pues lo tiene todo la verdad...trato exquisito con los clientes ,ambiente relajado y música de fondo muy adecuada que no molesta, y como no, está todo súper bueno.. nosotros probamos el canelón de puerro y el piel con piel y estaban espectaculares..un diez....felicidades Tuétano!!!..
Después de días en Mérida, por casualidad lo descubrimos cuando ya casi nos marchábamos. Tomamos café, muy bueno. El establecimiento tiene imán, mires hacia donde mires, o simplemente estás tan a gusto en tu conversación que se nos pasó el tiempo. Después nos tomamos una cervecita. Decoración exquisita. Suelos con transparencias y vistas a una domus romana situada debajo del restaurante. Ambiente selecto. Impresión de máxima calidad y excelencia en todo, corroborado porque nos informamos y nos aseguramos después de salir. Es el lugar al que habrá que volver para disfrutarlo plenamente.
Excelente!! Nos ha encantado, hemos comido de maravilla. El sitio es precioso, tiene unas ruinas debajo de las mesas las cuales se ven desde el vidrio, todo el personal una maravilla muy educados y a gusto con su trabajo. Ofrecen bastantes platos, nuestros favoritos fueron: Croquetas de Jamón y chorizo (la bechamel muy rica), Tuétano (primera vez que comíamos y estaba bien), el Chuletón selección (sencillamente divino, la carne de primera). De precios no está mal, para todo lo que comimos y pedimos; además nos dieron 2 entrantes extras cortesía de la casa. Súper recomendado.
El lugar en si ya te invita a quedarte desde que entras, pero es que la atención y el trato por parte del personal, en nuestro caso nos atendieron Laura y Agus, fue impecable. La comida estaba espectacular y todo era muy innovador y diferente a lo que uno acostumbra a comer en cualquier restaurante. Era nuestra primera visita a Mérida y sin duda este lugar va a ser uno de los motivos por los que volvamos. Muchas gracias por todo.
Encontramos este restaurante de casualidad, pasamos por delante mientras visitábamos la ciudad y nos llamó la atención. Todo un acierto, no había plato que no estuviese a la altura pero si tuviese que destacar algo sería el arroz de carne a la brasa, espectacular. El servicio esplendido y un ambiente acogedor y tranquilo. Si volvemos a Merida repetiremos sin duda
Uno de los mejores restaurantes aqui en Merida. La decoración está muy cuidada, con una ruinas que pueden verse desde el restaurante, el servicio muy atento y la comida...la comida a otro nivel. Probamos por primera vez el tuétano y nos gustó mucho, además el solomillo de vaca fue todo un acierto y que decir de la tarta de queso. Totalmente recomendable este lugar si os gusta disfrutar de la calidad de los productos.
Estoy ENCANTADA con Tuétano, hace tiempo que quería visitarlos y elegí vuestro restaurante para festejar el cumpleaños de mi marido junto a la familia, nos atendieron DE LUJO, todos súper amables y rápidos, el espacio muy acogedor y bonito pero la comida MARAVILLOSA, debo decir que soy vegetariana y a pesar de que es un restaurante que tiene mucha carne también tenía bastantes opciones para mí y no era solo la típica ensalada de lechuga con zanahorias. Para terminar con broche de oro, cuando hice la reserva dije que era para un cumpleaños y al terminar la comida nos trajeron un postre con su velita de cumple así que todos felices… espero que Tuétano siga en Mérida por mucho tiempo y lo recomiendo 200% Gracias totales.
Agradable sorpresa encontrar un restaurante de esta categoría casi sin buscarlo. Desde el primer momento supimos que habíamos acertado. Siendo 4 comensales pedimos comida para compartir, con lo que pudimos probar una gran variedad de platos del menú. Las croquetas de chorizo, el tratar de salchichón ibérico, el mousse de foie de pato, el tuétano con cecina, el chuletón ribeye y la tarta de queso deconstruida son los que me vienen a la cabeza y se me vuelve a hacer la boca agua sólo con pensarlo. Situado en pleno casco antiguo muy cerca del puente romano y la Alcazaba. El trabajo de rehabilitación y decoración del local es estupendo y desde su sala principal, a través de una gran losa de cristal en el suelo, se pueden ver restos de ruinas romanas junto a una moderna vinoteca. El servicio impecable, que nos brindó excelentes recomendaciones, tanto de la comida como de la bebida. Nuestro agradecimiento para ellos. ¡Toda una experiencia!
Es un sitio estupendo. Nos encantó la carta y no pudimos resistirnos al tuétano que estaba realmente delicioso. Lo mejor Rubén, el somelier. Nos aconsejó genial vinos de la zona inesperados con un derroche de simpatía y sin escatimar esfuerzos. Todo el equipo de sala es un encanto. Y además tienen una terraza estupenda arriba semicubierta para tomar una copa muy aconsejable! Nos fuimos encantados
Agustín te explica cada plato con cada detalle que da gusto escucharle y que te atienda, una maravilla!! Nico nos recibió con los brazos abiertos como si estuviésemos en casa y cada detalle fue meticuloso, muy cuidado. Riquísimo todo y un placer de poder compartir con ellos el cariño y la dedicación que ponen en todo. A seguir luchando por conseguir todo lo que propongan!
Increíble la experiencia gastronómica vivida en este restaurante de Mérida, el cual lleva poco tiempo abierto pero tiene un gran servicio y una gran variedad de platos. Cuenta con un espectacular diseño interior, todo muy cuidado y detallado. Personalmente me ha encantado la zona acristalada del suelo con vistas a unas ruinas romanas. En cuanto a la carta pedimos platos para compartir y platos individuales los cuales estaban increíblemente buenos. Recomiendo la opción del tuétano, que está fuera de Carta. Volvería sin duda a comer en este increíble restaurante.
Simplemente de maravilla, estuvimos cenando con amigos y fue una gran experiencia. El servicio compuesto por grandes profesionales nos supieron asesorar para que disfrutaramos de la velada. La comida un disfrute en todos los sentidos, los entrantes y los principales fabulosos pero los postres una locura. Seguro que repetiremos.
Es un sitio genial. La comida un lujo, exquisita y de una calidad increíble. Súper recomendable las empanadas argentinas y el osobuco (y todo en realidad). El trato por parte de todo el personal inmejorable, son súper agradables y siempre atentos para explicarte los platos y hacer recomendaciones. El chico de cocina un crack! Un total acierto y repetiremos sin duda.
Hemos cenado increíble! Con la emoción, se nos ha olvidado hacer foto a la empanada que nos ha encantado. Teníamos intención de pedir otras cosas, pero Nico (el cocinero, MAJISIMO) nos ha recomendado pedir el piel con piel, la ostra y la empanada, y ha sido todo un acierto. Estaba todo super bien elaborado y cada plato nos ha sorprendido. Si volvemos a Merida, ya sabemos donde ir. #paradaobligatoria #serviciotop
Un restaurante IMPRESIONANTE! Es un sitio amplio con varias alturas con el sueño acristalado ya que debajo te encuentras con unas ruinas de una casa. La atención fue impecable con un personal atento y amable. Fuimos dos comensales y cenamos: -Mollejas de ternera las cuales nunca había probado y estaban muy buenas. En su punto y muy tiernas ya que las maceraron sobre leche . Venía junto con una crema de zanahoria algo dulce . El contraste estaba realmente rico. -Carrillada muy tierna ya que las hicieron a cocción lenta. Acompañada de puré de patatas muy muy fino, brotes verdes y cebolla morada. -Y la pera de indias que era un aguacate con una crema de anacardos y acompañada de cebolla morada encurtida. Fuimos bajo reserva pero el local se les llenó al poco tiempo. Muy buena calidad 👌 RECOMENDABLE
Una experiencia gastronómica de otro nivel, un servicio exquisito. Una comida deliciosa y un ambiente único. Un 10, la chica que nos atendió, su cercanía, sus recomendaciones…simplemente nos vemos por Roquetas si vuelves jeje. Delicioso el solomillo y el plato de piel con piel. Y en general todos deliciosos. Recomendable 100%
Fuimos sin reserva , y sólo había sitio para tapas , nos avisaron que tardarían en sacarnos los platos . Al final tuvimos suerte porque la chica de la barra no tomó la comanda rápido y pudo “colarla “ en cocinas . Estaba todo muy rico , sin duda si hay próxima vez haremos reserva , nos fuimos con muy buen sabor de boca .
Experiencia gastronómica sobresaliente. Cocina basada en un producto de gran calidad, tratado con respeto y precisión. El servicio es profesional, atento y bien coordinado, lo que eleva el conjunto de la experiencia. El tuétano destaca por su punto perfecto y profundidad de sabor. Magnífica tabla de quesos, con una selección variada y muy bien afinada. El guiso de piel con piel resulta meloso y lleno de matices, mientras que la presa, jugosa y de excelente calidad, se acompaña de patatas naturales que refuerzan la honestidad del plato. Una propuesta coherente, con materia prima de primer nivel y una relación calidad-precio muy equilibrada. Restaurante altamente recomendable para quienes valoran la cocina de producto.
Restaurante con encanto desde que pasas por la puerta. El entorno te hace sentirte agusto y tranquilo. El servicio y atención del personal de los mejores. Comida muy buena y con nuevas experiencias. Destaco por mi parte la gran adaptación para celíacos que tienen. Dentro de que no todo puedes comer, hay cosas que te las ponen aparte, pan muy decente y muy buena información sobre los alérgenos. En nuestro caso pedimos la ensaladilla, la ostra ( muy buena experiencia gustativa y visual), piel con piel ( un guiso con un sabor espectacular) y terminamos con una carne aconsejada por uno de los camareros que de punto y sabor estaba muy rica. Además, dentro del restaurante puedes seguir admirando las ruinas romanas a través de una cristalera en el suelo. Recomiendo el sitio por la comida y el ambiente.
La sala muy agradable, con una decoración muy cuidada entre olivos y con un suelo de cristal que abajo hay ruinas. Fuimos por carta y no por menú; altamente recomendable el puerro con crema de jamón (la foto es de plato individual no del plato de ración; para dos como entrante muy bien). Luego pedimos el tuétano con setas que nos sorprendió mucho. Y como plato principal pedimos un chuletón (1kg aproximadamente) de alta calidad y la guarnición de las patatas Alentejo algo superior. Muy buena bodega y camareros de sala altamente profesionales, atentos y muy agradables. Un lugar para volver y recomendar. Gracias.
Excelente lugar en donde disfrutar de su gastronomía. Fuimos con el menú degustación y nos gustó absolutamente todo (a excepción del postre que fue lo que menos llamativo nos resultó). El servicio fue exquisito y atento. El ambiente digno de destacar, donde se encuentra un ambiente vanguardista con el peso histórico de sus yacimientos.
Nuestra experiencia en Tuétano, en Mérida, fue magnífica y confirma algo que venimos comprobando en este viaje: Extremadura está viviendo un momento gastronómico muy interesante, donde la cocina tradicional se reinterpreta con inteligencia, producto y muchísimo respeto. Fuimos a comer con nuestra hija, viajando en familia, y desde el primer momento sentimos que era un sitio cómodo, relajado y perfectamente compatible con ir con un bebé sin renunciar a comer realmente bien. Tuétano está situado en una zona tranquila de Mérida, no excesivamente turística, lo que ya marca un ritmo más pausado. El espacio es agradable, con una estética sobria y cuidada, sin excesos, donde la atención se centra en la mesa y en lo que llega al plato. Las mesas están bien distribuidas, hay espacio suficiente para moverse con calma y no sentimos en ningún momento incomodidad por ir con nuestra hija. El ambiente es sereno, sin ruido excesivo, algo que agradecimos muchísimo porque permitió que ella estuviera tranquila durante toda la comida y nosotros pudiéramos disfrutar sin prisas. La propuesta gastronómica nos encantó: cocina tradicional, reconocible, pero con un punto innovador muy bien medido. Aquí no se trata de sorprender por sorprender, sino de elevar platos de siempre con técnica y buen producto. Empezamos con una empanada argentina muy sabrosa, bien hecha, reconfortante, perfecta para abrir el apetito. Continuamos con un canelón de puerro que nos pareció delicioso, suave, equilibrado y muy bien resuelto, y unas setas (gírgolas) asadas que estaban magníficas, con ese sabor profundo que solo se consigue cuando el producto es bueno y se trata con respeto. Uno de los platos que más nos gustó fue el entrecot de ternera a la brasa, servido al punto perfecto, jugoso y con un sabor limpio, acompañado de guarniciones sencillas pero bien pensadas, como los cogollos a la brasa. Todo tenía coherencia, sin artificios innecesarios, y se notaba una cocina segura de sí misma. También probamos productos de gran calidad como la presa o embutidos bien seleccionados, siempre con una ejecución impecable. El vino merece un capítulo aparte. La selección es excelente, con referencias muy bien escogidas, y el que tomamos nos pareció estupendo, servido a la temperatura correcta y con explicaciones claras, sin pedantería. Da gusto encontrar restaurantes donde el vino se trata con el mismo mimo que la comida, y aquí se nota que hay criterio y pasión detrás. El servicio fue otro de los grandes puntos fuertes: cercano, profesional, amable y muy natural. El ritmo de la comida fue perfecto para ir con un bebé: ni demasiado rápido ni eterno. Nadie nos metió prisa, nadie nos hizo sentir incómodos, y el trato fue siempre cordial y atento. Incluso cuando pedimos un café con leche al final, todo se sirvió con la misma calma y amabilidad que durante el resto de la comida. En cuanto a precios, nos parecieron muy ajustados para la calidad del producto, la elaboración y la experiencia global. El ticket refleja una relación calidad-precio realmente muy buena, especialmente teniendo en cuenta el nivel del vino y de los platos principales. Es uno de esos sitios donde sales con la sensación de haber comido muy bien y de haber pagado lo justo. En resumen, Tuétano nos encantó. Es un restaurante honesto, con una cocina sólida, sabrosa y bien pensada, un ambiente tranquilo y un servicio excelente, además de ser perfectamente apto para ir con un bebé. Volveríamos sin dudarlo y lo recomendamos especialmente a quienes visiten Mérida y quieran disfrutar de la cocina tradicional reinterpretada con gusto, producto y calma. Un sitio al que apetece regresar, también en familia.
Unos amigos de Barcelona decidieron comer allí en el último momento. Aunque era demasiado tarde para reservar y era sábado, hicieron lo posible y finalmente pudimos disfrutar de una gran experiencia gastronómica. El servicio, el mejor con mucha diferencia. Fue muy agradable que se fueran tan satisfechos, agradecidos y sorprendidos, con Tuétano y Mérida en general. ¡Gracias Carmen e Isaac! 🤩🙌🏻✨
De los mejores restaurantes de Mérida, las croquetas buenísimas. Crujientes por fuera y cremosas por dentro el toque de pimiento rojo, le da muy buen sabor. En cuanto al osobuco muy bueno. Me sorprendió el pan con mantequilla de tuétano. Si tengo que ponerle algún punto negativo es que tardaron 20 minutos en tomarnos el pedido, pero ese día tuvieron algún fallo con luces, por lo que no se lo tengo mucho en cuenta. Luego el trato fue encantador. Si tengo la ocasión volveré a repetir
Comida de muy buen nivel, con elaboraciones diferenciales y preparaciones muy originales a la vez que sabrosas. Servico amable y recomendando muy adecuadamente para la elección de los platos. Su suelo acristalado, permitiendo la visualización de retos romanos le da un plus al local. Ubicación espléndida en medio de la zona más turistica de la ciudad. Sorprendió que sólo 2 mesas estuvieran ocupadas (¿tal vez porque para los precios de la zona el coste supera a la media?
Excelente lugar. Muy elegante y sobre todo, excepcional. Fui con mi pareja y nos enamoró. Nos encantó la atención de José, un camarero bastante atento, comunicativo y dinámico. Muchas gracias por su atención. La comida muy buena. La carta es muy variada y completa. Volveremos a repetir sin duda, ya que tiene mucha clase. Muy Recomendable.
Precioso restaurante con el suelo de cristal por el que puedes ver restos romanos...es un restaurante muy acogedor, el trato de los trabajadores es muy bueno, están atentos a todo y te explican cada plato a la perfección. Pedimos unos bollos de pan, que estaban buenísimos y como entrantes la empanada y el foie...muy buenos ambos. Como principales la entraña y el solomillo...punto perfecto de la carne. Los dos platos estaban de 10. El único fallo (en nuestra opinión) fue el postre...pedimos un brownie que nos pareció secó y algo soso...muy elevado de precio para lo que era. Igualmente el restaurante nos encantó, no es barato pero calidad-precio está bien. Totalmente recomendable
Descubrimos este restaurante por la guía Repsol y no podemos estar más de acuerdo con su opinión. Todo estuvo perfecto, se nota el amor que le ponen a la comida, la carne estaba perfecta, una pena no haber tenido dos estómagos para haber pedido más cosas. Totalmente recomendable
Muy buena experiencia. Los reconocimientos del local le hacen justicia: Guía Michelin 2023, 2024 y 2025, Guía Repsol y premio a la innovación. Los platos, todos buenísimos. Se nota el cuidado en cada detalle, como su pan de masa madre elaborado allí mismo. El personal, muy atento.. Estuvimos muy bien atendidos en todo momento. El único punto de mejora, si acaso, sería que nos “pararan un poco los pies”: pedimos demasiada comida y tuvimos que “forzar” acabarnos todo. En consecuencia, nos quedamos sin poder probar los postres, que tenian pinton. La cuenta total fue de 85 € (sin vino, solo dos claras con limón y agua), pero con muchísima comida: empanadilla argentina, ensaladilla Larisca (muy rica, con un toque distinto), canelones de puerro (muy buenos), croquetas de chorizo (top), costilla (super top), guarnición de calabaza y queso, pan (delicioso) y aperitivo. De algunos platos casi no me dio tiempo a hacer fotos (como las croquetas) y de la costilla con su guarnición no tengo… SE DESHACÍA…. Muy recomendado. Aún así no vimos un mal gesto en ningún comensal del restaurante. Vimos a nuestro lado platos como la presa, y otros principales que también tenían una pinta exquisita. Así que creo que pondría la mano en el fuego por cualquier plato de su carta 😌😌👍🏼👍🏼
Fuimos a cenar en familia y todo fue espectacular. El trato por parte del personal de sala y de cocina fue de diez. Pedimos que nos recomendasen para poder probar un poco de toda su variedad de platos y fue una decisión muy acertada. Pedimos todo para compartir, excepto las empanadas que son individuales (recomiendo pedirlas si o si). El pan sin duda esta riquísimo, muy diferente a lo habitual. En cuanto al precio, calidad precio inmejorable, el sabor de cada producto se nota con intensidad y crean una combinación increíble. El interior es muy agradable y tiene una decoración única que merece ser visitada. Asimismo, este restaurante cuenta con una zona de copas en la parte superior del edificio, donde pasar una velada tranquila en una terraza el fin de semana.
Pasábamos por allí, vimos lo bonito que era el restaurante y entramos. Tenían mesa disponible para dos y podíamos pedir el menú degustación de pase largo así que fue una noche de 10. Los platos riquísimos, la atención brillante y el lugar con la misma esencia de Mérida, con sus ruinas debajo bien cuidadas y que se puede ver perfectamente. Fue una experiencia maravillosa. Puedes pedir menú degustación pero lo guay también es que los platos del menú degustación los puedes pedir a parte como platos únicos y puedes probarlos todos poco a poco sin necesidad de pedirte el menú. Nosotros como no somos de Mérida, aprovechamos y pedimos el menú degustación para no quedarnos con ganas de probar más platos. Mi plato favorito, el piel con piel.
Hemos comido hoy domingo 28 septiembre 4 personas. Teníamos reservado a las 15 horas y llegamos a las 14:30. Nos dijeron que hasta las 15 horas no nos tomaban nota de la comida. Sin problema , mientras tomamos una cerveza. Empezamos con un vino de una bodega que no habíamos probando: Figulo . Para empezar el aperitivo de la casa, luego dos empanadas argentinas y pulpo de la casa. Continuamos con tuétano y torreznos. Cambiamos a vino Granbuche y vaca madurada. Finalizamos con dos postres, tarta de queso y brownie de chocolate aderezado con una compita de vino dulce como detalle del restaurante. No es un sitio barato pero si de calidad. El trato excelente . Lo recomiendo .
El gran restaurante de Nicolás Vázquez ubicado en el centro de Mérida justo al lado de las murallas de la alcazaba. Un restaurante de guia Michelin muy moderno ubicado sobre las antiguas ruinas romanas de la cuidad. Hicimos una reserva para dos con bastante antelación para pedir un menú de 8 platos por un valor de 80 euros que mereció muchísimo la pena, además de reservar a las 21h por condición del menú. Mezclas de sabores increíbles sin escatimar en el producto de la tierra. Dulce con salado, combinando mar tierra y visualmente unos platos preciosos y coloridos. Que no os confunda sus tamaños, porque la variedad de platos permiten salir muy muy satisfecho de la cena. Una experiencia, un viaje gastronómico que merece la pena y que habla de la tierra extremeña por si solo. El personal muy atento al cliente y siempre pendientes del protocolo. Te describen y recomiendan los vinos, tanto como cada plato elaborado. Una experiencia gastronómica por repetir y seguir probando platos que, aunque no recuerde ahora la elaboración que nos dijeron, los sabores y la experiencia quedaran siempre grabados.
¡Vaya festín nos pegamos, mis amigos Madridistas son de 10! !Tuétano es una experiencia gastronómica imprescindible! Cada plato es una obra maestra. El torrezno a baja temperatura es crujiente y jugoso, y la calidad del jamón y la tabla de quesos es insuperable. No os perdáis la original **ensaladilla Larisa** ni el espectacular **pulpo con burrata**. ¡Hasta los clásicos como el **entrecot** están elevados a otro nivel! Si pasáis por aquí, tenéis que probarlo. ¡Felicidades al equipo por esa cocina tan cuidada!
Es un refugio del calor muy agradable. Los platos muy bien pensados y con productos de gran calidad. Creo que el menú va cambiando. De lo que pedimos, tanto el salmorejo, las croquetas, el cochinillo, como la presa ibérica estaban increíbles. El vino tinto fue una maravilla, y hay que destacar la labor de los chicos que explicaron cada plato y aconsejaron muy atinadamente. Vamos a volver cada vez que pasemos por Mérida.
Un hallazgo, caímos ahí por casualidad y nos sorprendió muy gratamente todo. Buena atención, buen ambiente y para la comida que dan no excesivamente caro. Pedimos el tuétano que nos pareció exquisito y original, y luego carnes perfectas y buen postre. A repetir.
Dificil encontrar un lugar con mas personalidad y buen gusto. Desde su concepcion en la eleccion del lugar sobre las ruinas de la casa de un coronel Romano, que nos dejan ver a traves de unos cristales en el suelo, pasando por una cuidada decoracion con muy bonitos detalles de carpinteria, hasta la eleccion super elaborada de un Menu muy trabajado y la presentacion de los platos, como pequeñas obras de creatividad estetica y de sabores. Arrancamos con buenas recomendaciones de Ruben y Agustin quienes acompañaron nuestro paseo de sabores en Tuetano. Un pan de masa madre calentito con Romero, mantequilla y tuetano: exquisito Un Cava local muy sabroso y accesible, de un viñedo local - Via de la Plata-. Como entradas, una empanada (sale el primer indicio reconocible de Argentinidad) la compartimos, era muy sabrosa, jugosa y apetecible, servida con una lima cortada, parecido a como se comeria en Tucuman, pero cambiando el Limon por una mas sofisticada Lima. Excelente El Tuetano presentado en su hueso con una crema de hongos y unas tostadas de brioche para untar el conjunto de tuetano y hongos. Muy creativo distinto de cualquier acercamiento al producto Tuetano, que haya hecho anteriormente. Tambien compartimos como entrada una Provola que termino de marcar la clara identidad de un chef Argentino con vocacion de transgredir creativamente, platos tipicos añadiendo y combinando sabores que conforman algo nuevo. Como la Provola, un provolone derretido con chimichurri. Para terminar y como plato principal compartido, un Osobuco que se debiera llevar el premio a la idea creativa de un plato de toda la vida que por su sofisticada elaboracion y compleja presentacion hacen nacer de un plato tipico y trillado algo distinto, brillante y cautivante. Muy rico y creativo en sabor y presentacion. No pudimos ni mirar la carta de postres. Nos prometimos volver, sin estar nunca seguros de poder cumplir. Asi son los viajes, disfrutar intensamente sin seguridad de poder recrear ese disfrute, en alguna otra oportunidad, porque las sensaciones y los placeres... son por definicion, como estos platos: irrepetibles. Saludos y gracias fue exquisito.
Más que una comida es una experiencia gastronómica excepcional. Si me pidieran definir este restaurante con una palabra, lo tendría bastante claro: SABOR, y además en mayúsculas, porque todos y cada uno de los platos que pudimos degustar se caracterizaban por el increíble sabor de sus ingredientes principales, sin trampa ni cartón y sin utilizar ningún tipo de aderezo o potenciador. Una baza que aquí y después de muchos años de trayectoria saben jugar a la perfección y así sacar el mayor partido a cada uno de los platos de su propuesta gastronómica. La textura de los productos, el olor y el sabor, excepcionales. Una cocina, que evidentemente tiene un fondo muy de cocina de la región, pero ofrece una evolución en cuanto a la elaboración y presentación con muy buen gusto y respeto al plato. Todo ello conduce, inevitablemente, al disfrute del comensal. Entre los platos principales y como podemos imaginar, la vaca extremeña y el cerdo. Ambos brillan en numerosas combinaciones y preparados donde utilizan las brasas para potenciar los sabores. Una delicatessen. El bacalao con hinojo y naranja, espectacular también. Sus señas de identidad son claras: • carta basada en productos de la zona • producto de muchísima calidad • elaboración y presentación muy cuidadas • tanto la comida como el servicio, muy eficiente por cierto, son exquisitos. Resumiendo: • Impresión general sobre el establecimiento (decoración, iluminación, temperatura, ruido): 9 sobre 10 • Accesibilidad (entrada accesible a sillas de ruedas y carritos infantiles, acceso a los aseos según normativa y adecuado espacio entre mesas para maniobrar: 10 sobre 10 • Tiempo que tardan en asignarte mesa: 8 sobre 10 • Comodidad de la mesa y de las butacas/sillas (valorar también la mantelería y la cubertería): 10 sobre 10 • Servicio y profesionalidad del/ de la camarero/a que toma la comanda (si ofrece alternativas fuera de carta o sugerencias, si informa o no del precio de las mismas, si se ofrece a hablar con cocina para modificar algún ingrediente en caso de intolerancia alimentaria, si ofrece información completa y veraz sobre los platos que ofrecen, si ofrece información completa y veraz sobre las bebidas que ofrecen): 8 sobre 10 • Calidad de las materias primas, elaboración-emplatado y presentación del plato (textura, imagen, olor, sabor): 9 sobre 10 • Cantidad del plato/ración: 7 sobre 10 • Tiempo transcurrido entre la toma de la comanda y el servicio del plato en mesa: 8 sobre 10 • Temperatura del plato servido en mesa: 10 sobre 10 • Relación calidad-cantidad/precio: 8 sobre 10 Sin lugar a dudas, la visita a este restaurante nos dejó varias cosas claras. Una de ellas es lo recomendaré abiertamente pues tanto su ambiente, como su gastronomía y trato en sala son excepcionales. La otra es que volveremos. Y lo haremos por la calidad de su propuesta gastronómica, cantidades generosas en plato, adecuada relación calidad/precio y, sobre todo, por la exquisita atención en sala. Es un acierto seguro. Todo un acierto.
Restaurante con encanto desde que pasas por la puerta. El entorno te hace sentirte agusto y tranquilo. El servicio y atención del personal de los mejores. Comida muy buena y con nuevas experiencias. Destaco por mi parte la gran adaptación para celíacos que tienen. Dentro de que no todo puedes comer, hay cosas que te las ponen aparte, pan muy decente y muy buena información sobre los alérgenos. En nuestro caso pedimos la ensaladilla, la ostra ( muy buena experiencia gustativa y visual), piel con piel ( un guiso con un sabor espectacular) y terminamos con una carne aconsejada por uno de los camareros que de punto y sabor estaba muy rica. Además, dentro del restaurante puedes seguir admirando las ruinas romanas a través de una cristalera en el suelo. Recomiendo el sitio por la comida y el ambiente.
La sala muy agradable, con una decoración muy cuidada entre olivos y con un suelo de cristal que abajo hay ruinas. Fuimos por carta y no por menú; altamente recomendable el puerro con crema de jamón (la foto es de plato individual no del plato de ración; para dos como entrante muy bien). Luego pedimos el tuétano con setas que nos sorprendió mucho. Y como plato principal pedimos un chuletón (1kg aproximadamente) de alta calidad y la guarnición de las patatas Alentejo algo superior. Muy buena bodega y camareros de sala altamente profesionales, atentos y muy agradables. Un lugar para volver y recomendar. Gracias.
Es un restaurante gastronómico centrado en carnes a la brasa y producto de alta calidad, ubicado en el centro histórico de Mérida cerca de la Alcazaba y con restos arqueológicos visibles bajo el suelo de cristal. El local es precioso. Además, tiene varias menciones en la Guía Michelin y ha sido reconocido por la Guía Repsol. Pedimos la empanada argentina, el pulpo a la brasa con chutney, el solomillo de vaca, el tuétano a la brasa y pan brioche. De postre su riquísima tarta de queso deconstruida. ¡Muy recomendable!
Fuimos a cenar en familia y todo fue espectacular. El trato por parte del personal de sala y de cocina fue de diez. Pedimos que nos recomendasen para poder probar un poco de toda su variedad de platos y fue una decisión muy acertada. Pedimos todo para compartir, excepto las empanadas que son individuales (recomiendo pedirlas si o si). El pan sin duda esta riquísimo, muy diferente a lo habitual. En cuanto al precio, calidad precio inmejorable, el sabor de cada producto se nota con intensidad y crean una combinación increíble. El interior es muy agradable y tiene una decoración única que merece ser visitada. Asimismo, este restaurante cuenta con una zona de copas en la parte superior del edificio, donde pasar una velada tranquila en una terraza el fin de semana.
Muy buena experiencia. Los reconocimientos del local le hacen justicia: Guía Michelin 2023, 2024 y 2025, Guía Repsol y premio a la innovación. Los platos, todos buenísimos. Se nota el cuidado en cada detalle, como su pan de masa madre elaborado allí mismo. El personal, muy atento.. Estuvimos muy bien atendidos en todo momento. El único punto de mejora, si acaso, sería que nos “pararan un poco los pies”: pedimos demasiada comida y tuvimos que “forzar” acabarnos todo. En consecuencia, nos quedamos sin poder probar los postres, que tenian pinton. La cuenta total fue de 85 € (sin vino, solo dos claras con limón y agua), pero con muchísima comida: empanadilla argentina, ensaladilla Larisca (muy rica, con un toque distinto), canelones de puerro (muy buenos), croquetas de chorizo (top), costilla (super top), guarnición de calabaza y queso, pan (delicioso) y aperitivo. De algunos platos casi no me dio tiempo a hacer fotos (como las croquetas) y de la costilla con su guarnición no tengo… SE DESHACÍA…. Muy recomendado. Aún así no vimos un mal gesto en ningún comensal del restaurante. Vimos a nuestro lado platos como la presa, y otros principales que también tenían una pinta exquisita. Así que creo que pondría la mano en el fuego por cualquier plato de su carta 😌😌👍🏼👍🏼
Descubrimos este restaurante por la guía Repsol y no podemos estar más de acuerdo con su opinión. Todo estuvo perfecto, se nota el amor que le ponen a la comida, la carne estaba perfecta, una pena no haber tenido dos estómagos para haber pedido más cosas. Totalmente recomendable
Hemos comido hoy domingo 28 septiembre 4 personas. Teníamos reservado a las 15 horas y llegamos a las 14:30. Nos dijeron que hasta las 15 horas no nos tomaban nota de la comida. Sin problema , mientras tomamos una cerveza. Empezamos con un vino de una bodega que no habíamos probando: Figulo . Para empezar el aperitivo de la casa, luego dos empanadas argentinas y pulpo de la casa. Continuamos con tuétano y torreznos. Cambiamos a vino Granbuche y vaca madurada. Finalizamos con dos postres, tarta de queso y brownie de chocolate aderezado con una compita de vino dulce como detalle del restaurante. No es un sitio barato pero si de calidad. El trato excelente . Lo recomiendo .
Pasábamos por allí, vimos lo bonito que era el restaurante y entramos. Tenían mesa disponible para dos y podíamos pedir el menú degustación de pase largo así que fue una noche de 10. Los platos riquísimos, la atención brillante y el lugar con la misma esencia de Mérida, con sus ruinas debajo bien cuidadas y que se puede ver perfectamente. Fue una experiencia maravillosa. Puedes pedir menú degustación pero lo guay también es que los platos del menú degustación los puedes pedir a parte como platos únicos y puedes probarlos todos poco a poco sin necesidad de pedirte el menú. Nosotros como no somos de Mérida, aprovechamos y pedimos el menú degustación para no quedarnos con ganas de probar más platos. Mi plato favorito, el piel con piel.
El gran restaurante de Nicolás Vázquez ubicado en el centro de Mérida justo al lado de las murallas de la alcazaba. Un restaurante de guia Michelin muy moderno ubicado sobre las antiguas ruinas romanas de la cuidad. Hicimos una reserva para dos con bastante antelación para pedir un menú de 8 platos por un valor de 80 euros que mereció muchísimo la pena, además de reservar a las 21h por condición del menú. Mezclas de sabores increíbles sin escatimar en el producto de la tierra. Dulce con salado, combinando mar tierra y visualmente unos platos preciosos y coloridos. Que no os confunda sus tamaños, porque la variedad de platos permiten salir muy muy satisfecho de la cena. Una experiencia, un viaje gastronómico que merece la pena y que habla de la tierra extremeña por si solo. El personal muy atento al cliente y siempre pendientes del protocolo. Te describen y recomiendan los vinos, tanto como cada plato elaborado. Una experiencia gastronómica por repetir y seguir probando platos que, aunque no recuerde ahora la elaboración que nos dijeron, los sabores y la experiencia quedaran siempre grabados.
¡Vaya festín nos pegamos, mis amigos Madridistas son de 10! !Tuétano es una experiencia gastronómica imprescindible! Cada plato es una obra maestra. El torrezno a baja temperatura es crujiente y jugoso, y la calidad del jamón y la tabla de quesos es insuperable. No os perdáis la original **ensaladilla Larisa** ni el espectacular **pulpo con burrata**. ¡Hasta los clásicos como el **entrecot** están elevados a otro nivel! Si pasáis por aquí, tenéis que probarlo. ¡Felicidades al equipo por esa cocina tan cuidada!
Un hallazgo, caímos ahí por casualidad y nos sorprendió muy gratamente todo. Buena atención, buen ambiente y para la comida que dan no excesivamente caro. Pedimos el tuétano que nos pareció exquisito y original, y luego carnes perfectas y buen postre. A repetir.
Más que una comida es una experiencia gastronómica excepcional. Si me pidieran definir este restaurante con una palabra, lo tendría bastante claro: SABOR, y además en mayúsculas, porque todos y cada uno de los platos que pudimos degustar se caracterizaban por el increíble sabor de sus ingredientes principales, sin trampa ni cartón y sin utilizar ningún tipo de aderezo o potenciador. Una baza que aquí y después de muchos años de trayectoria saben jugar a la perfección y así sacar el mayor partido a cada uno de los platos de su propuesta gastronómica. La textura de los productos, el olor y el sabor, excepcionales. Una cocina, que evidentemente tiene un fondo muy de cocina de la región, pero ofrece una evolución en cuanto a la elaboración y presentación con muy buen gusto y respeto al plato. Todo ello conduce, inevitablemente, al disfrute del comensal. Entre los platos principales y como podemos imaginar, la vaca extremeña y el cerdo. Ambos brillan en numerosas combinaciones y preparados donde utilizan las brasas para potenciar los sabores. Una delicatessen. El bacalao con hinojo y naranja, espectacular también. Sus señas de identidad son claras: • carta basada en productos de la zona • producto de muchísima calidad • elaboración y presentación muy cuidadas • tanto la comida como el servicio, muy eficiente por cierto, son exquisitos. Resumiendo: • Impresión general sobre el establecimiento (decoración, iluminación, temperatura, ruido): 9 sobre 10 • Accesibilidad (entrada accesible a sillas de ruedas y carritos infantiles, acceso a los aseos según normativa y adecuado espacio entre mesas para maniobrar: 10 sobre 10 • Tiempo que tardan en asignarte mesa: 8 sobre 10 • Comodidad de la mesa y de las butacas/sillas (valorar también la mantelería y la cubertería): 10 sobre 10 • Servicio y profesionalidad del/ de la camarero/a que toma la comanda (si ofrece alternativas fuera de carta o sugerencias, si informa o no del precio de las mismas, si se ofrece a hablar con cocina para modificar algún ingrediente en caso de intolerancia alimentaria, si ofrece información completa y veraz sobre los platos que ofrecen, si ofrece información completa y veraz sobre las bebidas que ofrecen): 8 sobre 10 • Calidad de las materias primas, elaboración-emplatado y presentación del plato (textura, imagen, olor, sabor): 9 sobre 10 • Cantidad del plato/ración: 7 sobre 10 • Tiempo transcurrido entre la toma de la comanda y el servicio del plato en mesa: 8 sobre 10 • Temperatura del plato servido en mesa: 10 sobre 10 • Relación calidad-cantidad/precio: 8 sobre 10 Sin lugar a dudas, la visita a este restaurante nos dejó varias cosas claras. Una de ellas es lo recomendaré abiertamente pues tanto su ambiente, como su gastronomía y trato en sala son excepcionales. La otra es que volveremos. Y lo haremos por la calidad de su propuesta gastronómica, cantidades generosas en plato, adecuada relación calidad/precio y, sobre todo, por la exquisita atención en sala. Es un acierto seguro. Todo un acierto.
Es un refugio del calor muy agradable. Los platos muy bien pensados y con productos de gran calidad. Creo que el menú va cambiando. De lo que pedimos, tanto el salmorejo, las croquetas, el cochinillo, como la presa ibérica estaban increíbles. El vino tinto fue una maravilla, y hay que destacar la labor de los chicos que explicaron cada plato y aconsejaron muy atinadamente. Vamos a volver cada vez que pasemos por Mérida.
Dificil encontrar un lugar con mas personalidad y buen gusto. Desde su concepcion en la eleccion del lugar sobre las ruinas de la casa de un coronel Romano, que nos dejan ver a traves de unos cristales en el suelo, pasando por una cuidada decoracion con muy bonitos detalles de carpinteria, hasta la eleccion super elaborada de un Menu muy trabajado y la presentacion de los platos, como pequeñas obras de creatividad estetica y de sabores. Arrancamos con buenas recomendaciones de Ruben y Agustin quienes acompañaron nuestro paseo de sabores en Tuetano. Un pan de masa madre calentito con Romero, mantequilla y tuetano: exquisito Un Cava local muy sabroso y accesible, de un viñedo local - Via de la Plata-. Como entradas, una empanada (sale el primer indicio reconocible de Argentinidad) la compartimos, era muy sabrosa, jugosa y apetecible, servida con una lima cortada, parecido a como se comeria en Tucuman, pero cambiando el Limon por una mas sofisticada Lima. Excelente El Tuetano presentado en su hueso con una crema de hongos y unas tostadas de brioche para untar el conjunto de tuetano y hongos. Muy creativo distinto de cualquier acercamiento al producto Tuetano, que haya hecho anteriormente. Tambien compartimos como entrada una Provola que termino de marcar la clara identidad de un chef Argentino con vocacion de transgredir creativamente, platos tipicos añadiendo y combinando sabores que conforman algo nuevo. Como la Provola, un provolone derretido con chimichurri. Para terminar y como plato principal compartido, un Osobuco que se debiera llevar el premio a la idea creativa de un plato de toda la vida que por su sofisticada elaboracion y compleja presentacion hacen nacer de un plato tipico y trillado algo distinto, brillante y cautivante. Muy rico y creativo en sabor y presentacion. No pudimos ni mirar la carta de postres. Nos prometimos volver, sin estar nunca seguros de poder cumplir. Asi son los viajes, disfrutar intensamente sin seguridad de poder recrear ese disfrute, en alguna otra oportunidad, porque las sensaciones y los placeres... son por definicion, como estos platos: irrepetibles. Saludos y gracias fue exquisito.
Altamente recomendable. Calidad-cantidad-precio muy buena. Fuimos dos personas y comemos 5 entrantes a compartir. Llegaría con alguno menos de cantidad. 1 consumición de bebida cada uno más un agua y salimos a 40 por persona. La comida muy rica toda. Piel con piel, ensaladilla, torreznos, canelon y provola los repetiriamos sin duda. El personal muy atento y agradable. Servicio rápido y limpio.
Experiencia gastronómica sobresaliente. Cocina basada en un producto de gran calidad, tratado con respeto y precisión. El servicio es profesional, atento y bien coordinado, lo que eleva el conjunto de la experiencia. El tuétano destaca por su punto perfecto y profundidad de sabor. Magnífica tabla de quesos, con una selección variada y muy bien afinada. El guiso de piel con piel resulta meloso y lleno de matices, mientras que la presa, jugosa y de excelente calidad, se acompaña de patatas naturales que refuerzan la honestidad del plato. Una propuesta coherente, con materia prima de primer nivel y una relación calidad-precio muy equilibrada. Restaurante altamente recomendable para quienes valoran la cocina de producto.
Sitio recomendable en Mérida. Me gustó mucho el sitio aunque quizás esperaba un poco más de el. Comida: Comida rica y con mimo, buena presentación y sabor. Pero no hubo nada que me explotase y que me hiciese acordarme del sitio. A los platos le faltaba algo que le destacase y otros que le sobrase. El tuétano muy rico pero se le comía todo el sabor el champiñón, el pescado de corvina también muy rico pero no había nada que destacase y quedaba algo soso. Postres ricos pero muy normales. Servicio: Servicio en general correcto, creo que tardaron como unos 20 min en tomarnos nota a pesar de que trajeron las bebidas y el aperitivo demasiado rápido. Como detalle estaría bien poner algo para dejar los cubiertos y no sobre el mantel. Ambiente: Bonito lugar con unos colores equilibrados que hace que sea acogedor y cómodo.
Ofrecw cocina tradicional, KM-0, con el algún atisbo de vanguardia pero siempre respetando y realzando el producto principal 🐷🍄🟫 Probamos su menú degustación de 8 pasos que te transporta a las raices de la cocina extremeña! 1️⃣ TUÉTANO - DUXELLE DE SETAS - TARTUFATA - BRIOCHE ➡️ plato ⭐️ que da nombre al restaurante 2️⃣CROQUETAS DE CHORIZO JOSELITO ➡️ con saborazo by @jamonjoselito, muy generosas en relleno y bechamel bastante fluida 3️⃣OSTRA EMPANADA CON PANCO Y PISTACHO - ESCABECHE LIGERO DE VEGETALES -GRANIZADO DE PEPINO Y SAKE ➡️ elaboración más vanguardista del menú con mezcla de sabores asiáticos, distintos matices y texturas 4️⃣ EMPANADA ARGENTINA ➡️ acompañada de mascarpone de lima que contrastaba fantásticamente con la grasilla de la carne 5️⃣ PIEL CON PIEL ➡️ 🐷 100%, colágeno puro en este guiso de careta con salsa de callos coronado con torreznos! 6️⃣BACALAO - HINOJO GLASEADO - REDUCCIÓN DE NARANJA - AGUACATE AHUMADO ➡️ el que menos nos convenció ya que rompe con el hilo conductor del menú 7️⃣PRESA IBÉRICA - CALABACÍN Y ACEITUNAS VERDES - CREMA DE CARBÓN➡️ corte de carne de la zona, perfecto de punto acompañado de unas salsas deliciosas ( la crema de carbón lleva torta 🧀) 8️⃣FRESA AHUMADA - BELLOTA ➡️ moderno pero con sabores muy tradicionales, como tomarse un bombón de licor!
Un restaurante enclavado en un lugar excepcional. Con una decoración muy peculiar incluyendo un suelo de cristal con restos arqueológicos. Un servicio excepcional, desde el recibimiento, pasando por recomendaciones de carta y vinos. Por todo el personal que pasamos supieron tratarnos y recomendarnos de manera muy acertada. ...........Un servicio muy profesional. En cuanto la comida todo está muy bien elaborado y las materias primas se pueden apreciar de calidad. ................................................ Recomendaciones de maridaje con vino para los distintos platos muy acertada. Fuimos expresamente ppr el tuétano. .......................... Solo un detalle truncó la excelencia para esta experiencia. .............................................................. Después de una buena cuenta y haber dejado generosa propina uno de los comensales quiso un limoncello. No todos, uno se le cobro. Puedo entender la política que tenga el restaurante, pero desde luego es un pequeño detalle, que no hay que hacer siempre y que no hay que hacer con todo el mundo. Pero hay que saber cuando estos pequeños detalles pueden marcar una diferencia muy grande. Aquí no supieron. En cuanto a lo demás, es totalmente recomendable.
Comida y calidad exquisita. Una buena experiencia para los sentidos. Dos motivos por los que no dar 5 estrellas. Raciones muy escasas (pero nos avisaron antes de hacer la comanda, lo pudimos tener en cuenta) y el peor error no ofrecer un postre sin gluten. Fallo muy gordo con la concienciación que hay hoy en día de las alergias alimentarias. No hubo postre sin gluten pero si adaptaron el resto de platos. El trato por parte del personal muy bueno. Diego se porto de 10, atento, simpático y servicial. El local muy bonito. Decorado con mucho gusto. El suelo de transparente donde ver debajo ruinas romana es una pasada.
Nuevo restaurante abierto en el centro de Mérida. Ofrece muy buena calidad y un estupendo servicio. La decoración es muy bonita y el equilibrio con los restos romanos está muy conseguido. Probamos unas mollejas de ternera que estaban exquisitas, la melva mezclada con morcilla, de lo mejor, los postres riquísimos. Muy recomendada visita y no hay que dejar pasar la oportunidad de conocerlo. Los precios son altos pero el producto es bueno y merece la pena.
El local es muy atractivo y se puede observar un subsuelo romano que sirve de bodega. A nivel gastronómico sorprende la propuesta ya que está en una ciudad donde predominan los menús del día. Utilizan buena materia prima y tanto la elaboración como la presentación son correctas. Como crítica constructiva pienso que a las croquetas deberían darles una vuelta ya que llama más la atención el nombre que el sabor en sí, el cual no difiere apenas de una croqueta normalita. También señalar que la camarera que nos atendió estaba demasiado pendiente, quería quitar el plato de un comensal cuando el otro no había terminado. En definitiva, ofrecen algo diferente a lo que se ve por la ciudad y merece la pena visitarles.
Comparados con otros! Buena calidad precio! Por ponerle un pero, él solomillo q me tocó, no era extra tierno y pecaba de salado y las mesas un poco juntas. Por lo demás todo en orden. Buen sitio para comer o cenar tranquilo y bien.
Toda la atención del personal fue muy buena, lo único que no me gustó fue que realice una reserva un mes antes y cuando llegamos no la habían registrado por lo que nos sentaron en la parte bar del restaurante, con mesas muy cerca unas de otras de los demás comensales, lo que daba poca privacidad.
El local es muy acogedor y con la curiosidad de tener el suelo transparente para hacer visibles las ruinas que hay debajo. El servicio fue muy eficiente y amable. Y la comida, perfecta, tanto en sabor como presentación. Muy recomendable.
Comparados con otros! Buena calidad precio! Por ponerle un pero, él solomillo q me tocó, no era extra tierno y pecaba de salado y las mesas un poco juntas. Por lo demás todo en orden. Buen sitio para comer o cenar tranquilo y bien.
Toda la atención del personal fue muy buena, lo único que no me gustó fue que realice una reserva un mes antes y cuando llegamos no la habían registrado por lo que nos sentaron en la parte bar del restaurante, con mesas muy cerca unas de otras de los demás comensales, lo que daba poca privacidad.
El local es muy acogedor y con la curiosidad de tener el suelo transparente para hacer visibles las ruinas que hay debajo. El servicio fue muy eficiente y amable. Y la comida, perfecta, tanto en sabor como presentación. Muy recomendable.
Fuimos a cenar y la verdad es que el restaurante es súper bonito por dentro, muy bien decorado y con un ambiente agradable. De entrante pedimos una ensalada. Personalmente, a mí no me terminó de convencer del todo, pero a mis acompañantes sí les gustó bastante. Después comimos lomo, que estaba riquísimo, se notaba la calidad. Y unas empanadas que el queso mascarpone le da su toque. Como plato principal, cada uno pidió uno diferente. En mi caso, el picantón tuétano estaba muy rico, aunque me lo esperaba un poco más grande. Luego de postres me quedo con la tarta de queso. En resumen el sabor estaba todo muy bueno y bien cocinado, la atención estuvo de 10. Solo que quizás me hubiera gustado que las porciones fueran más grandes.
El lugar es acogedor, decorado de forma acertada y el servicio es muy correcto. La comida fruto de una exquisita elaboración y buena materia prima. Solo hay un inconveniente, en mi caso deseaba probar una carne de la zona y pregunté si podrían obviar o poner a parte, un ingrediente empleado en la DECORACIÓN DEL EMPLATADO, por causas de alergia alimentaria. La contestación fue negativa, prevaleciendo el uso de dicho ingrediente, aludiendo a su consideración como "señal de identidad de la tierra extremeña", a la satisfacción de un comensal, por lo que me vi obligada a escoger otro plato de la carta. En nuestra opinión, el nivel de un establecimiento gastronómico como los recomendados en la Guía Michelin, abarca no solo la calidad arriba mencionada, sino también es fruto de una serie de aspectos como la capacidad de respuesta, a situaciones que ya hoy en día, no se pueden considerar excepcionales, como puede ser una alergia o una intolerancia, y máxime si la petición no es (a nuestra humilde opinión) algo de carácter excepcional, como para considerarlo "complejo o de máxima dificultad de abordar para su resolución" Ruego disculpen el haber generado tal situación, si consideran lo contrario.
Son muy lentos en el servicio. Nosotros tuvimos que esperar unos 25' para que nos tomaran nota y eso que no estaba lleno y era un día entre semana. La relación calidad/precio nos pareció muy baja. Como dato curioso cabe decir que cuenta con un suelo de cristal desde donde se pueden contemplar restos de la ciudad antigua.
La comida es muy buena, tanto en sabor como en presentación —sin duda el punto fuerte del restaurante. Sin embargo, el servicio no está a la altura. A pesar de haber varios camareros, se notaba falta de coordinación: nos vinieron a tomar nota de las bebidas dos veces, y tardaron unos 15 minutos en atendernos pese a tener reserva y con el local medio vacío. También habíamos avisado por email de que íbamos con un carrito de bebé, ya que la reserva online no permitía añadir comentarios, pero esa información no llegó al equipo y fue como si lo mencionáramos por primera vez al llegar. El espacio es bonito, aunque algo recargado de mesas, lo que hace que el nivel de ruido sea perceptible (sin llegar a ser molesto). En resumen: buena cocina, pero el servicio de sala necesita más coordinación para que la experiencia esté a la altura de la calidad de los platos.
Primera experiencia estaba buena (las fotos son de aquella ocasión). Pero cuando he vuelto ha repetir .... no me ha gustado para nada. Me he decepcionado. La comida estaba regular. He descrito a mis amigos este lugar como si fuese algo excepcional, pero ... no lo es. Pretenden a ser un restaurante a nivel Michelin ... pero no están a la altura. No volvería.
Son muy lentos en el servicio. Nosotros tuvimos que esperar unos 25' para que nos tomaran nota y eso que no estaba lleno y era un día entre semana. La relación calidad/precio nos pareció muy baja. Como dato curioso cabe decir que cuenta con un suelo de cristal desde donde se pueden contemplar restos de la ciudad antigua.
La comida es muy buena, tanto en sabor como en presentación —sin duda el punto fuerte del restaurante. Sin embargo, el servicio no está a la altura. A pesar de haber varios camareros, se notaba falta de coordinación: nos vinieron a tomar nota de las bebidas dos veces, y tardaron unos 15 minutos en atendernos pese a tener reserva y con el local medio vacío. También habíamos avisado por email de que íbamos con un carrito de bebé, ya que la reserva online no permitía añadir comentarios, pero esa información no llegó al equipo y fue como si lo mencionáramos por primera vez al llegar. El espacio es bonito, aunque algo recargado de mesas, lo que hace que el nivel de ruido sea perceptible (sin llegar a ser molesto). En resumen: buena cocina, pero el servicio de sala necesita más coordinación para que la experiencia esté a la altura de la calidad de los platos.
Primera experiencia estaba buena (las fotos son de aquella ocasión). Pero cuando he vuelto ha repetir .... no me ha gustado para nada. Me he decepcionado. La comida estaba regular. He descrito a mis amigos este lugar como si fuese algo excepcional, pero ... no lo es. Pretenden a ser un restaurante a nivel Michelin ... pero no están a la altura. No volvería.
Un fiasco tras otro. Llegamos a las 14:10 y tuvimos que esperar 20 minutos a que empezase a funcionar la cocina para pedir un par de Gildas y unas croquetas, que estaba buenas, sino una Estrella se hubiese llevado. El tema fue el tuétano del Tuétano, desde antes de llegar a Merida ya estaba bicheado y aunque nos costó que lo pusieran en la zona de barra, llego de repente. El tuétano estaba mal desangrado, ya que tenia aún sangre por todo el tramo, el tamaño de tuétano enano (todo hueso), falta de sal total y las salsa de tartufata en conserva era el único sabor , el cual tampoco muy sabroso, nada que decir de los boletus descongelados y sin nada de temperatura que le acompañaba
No entiendo cómo este sitio tiene tantas reseñas positivas. Pedí una presa ibérica y me la trajeron con unas salsas, de las cuales, concretamente la negra, olía a estiércol de una manera insoportable. No suelo rechazar ningún plato y además suelo probar de todo (comida internacional y exótica), sin embargo, mi novio se comió ese plato porque yo no me veía capaz… me dijo que el sabor no estaba tan mal (el olor era insoportable para él también). Independientemente del olor, esa salsa no le pegaba a la carne. La carne de vaca (costilla) estuvo bien pero no puedo exaltarla, le daría un notable. Este restaurante me parece un “quiero pero no puedo”. Lo único que puedo decir positivo es que el camarero (el chico joven) fue muy educado, amable y profesional.
Mas sombras que luces. Aunque en parte iba advertido, uno no escarmienta en cabeza ajena. Voy a empezar por la sala, que como bien dicen los comentarios es muy bonita y está bien decorada, pero técnicamente tiene un pero importante, con la gente que había el día que fuimos, la reverberación impedía tener una conversación en un tono de voz normal. Desde mi punto de vista, deberían introducir elementos absorbentes (cortinas, paneles acústicos o soluciones similares), sinceramente el ruido parecía el de un bar cualquiera. Voy con los entrantes, igual que el jarcha jigo jiguera, estaba realmente exquisito, en cambio la ensaladilla me decepcionó, porque, a parte del gambón, la ensaladilla era muy simplona. Respecto a la carne, muy bien hecha y muy rica. No le doy más puntuación, por cuatro cuestiones que no me han parecido muy correctas y que deberían de pulir: 1.- Por un lado en la carta de la WEB (a la que te lleva el bidi) indica que el chuletón de frisona es a 54 euros, precio Kg, lo que yo entiendo como que te cobran lo que pese el chuletón, pero no, el precio es por pieza, puesto que la cuenta no expresa el peso de la pieza y a nosotros por lo menos nos cobraron los 54 euros, se ve que pesaba un Kg.... pensé en pedir el libro de reclamaciones, pero sobre la marcha pensé en dedicar este ratito, para que corrijan ese pequeño desliz de la carta, lo antes posible. 2.- Igualmente el precio del pan en carta es de un euro y nos lo han cobraron a dos euros por pieza, de esto no me di cuenta (con lo del peso del chuletón...), he de decir, en honor a la verdad que el pan estaba muy muy bueno. 3.- Lo del bidi en la botella de agua, por favor, quítenlo, desmerece la entrada, además de que han interpretado muy mal el artículo 18 de la Ley de Residuos... 4.-Finalmente, la parte de la carta, donde están los acompañamientos es confusa, primero porque las carnes vienen con su acompañamiento (y no te dejan elegir entre todos los acompañamientos que hay en carta) y entonces estos acompañamientos que se pagan a parte, en principio son un plato más de la carta. Finalmente, dado que estamos en Extremadura, se echa de menos una ternera IGP. Os dejo las fotos de lo que comimos y lo que nos costo.
Hemos ido hoy por el dia de san Valentín con nuestra familia, la atención es bastante lenta, tardan mucho en tomarte las órdenes y traer la comida. La verdad he estado en varios restaurantes con estrella Michelin y la verdad, este no me ha gustado. Ha resaltar el torrezno, es diferente y con su sabor ahumado.
Es la segunda oportunidad que le doy en dos años y no pienso volver. La comida es buena y bien elaborada pero el servicio y la amabilidad de los camareros es pésima. No son nada amables ni resolutivos. No se adaptan a circunstancias o peticiones temporales, aún estando acordadas previamente.
No me gusta tener que ponerle una mala reseña a este sitio porque considero que la cocina es increíble, pero el trato del otro día dejó mucho que desear. Era sábado y llovía muchísimo, este restaurante esta ubicado en el centro de Mérida, a 7 u 8 minutos andando desde cualquier aparcamiento. La reserva era a 22:30 y llegamos a 22:45 y bastante mojados (se podía ver a simple vista). Adivinad que? Nos habían cancelado la mesa…Explicamos muy educadamente la situación adversa que se nos había dado (teniendo en cuenta que viajamos media hora solo para cenar allí y con las condiciones de lluvia que había el Sábado) y el camarero no nos quiso atender…Tenían muchas mesas libres y se lo dijimos, que no nos importaba sentarnos en cualquier otra mesa…Pero aún teniendo mesas libres (la mayoría) no nos quiso a tender…un trato pésimo. No volveremos nunca más.
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