les Cols
Fine dining · Olot
Sobre les Cols
At les Cols, we invite you to experience a culinary journey that redefines fine dining. Inspired by our tasting menu, which showcases imaginative vegetarian and meat dishes, we aim to delight your senses. Our commitment to using locally sourced ingredients shines through in every bite. Guests rave a...
At les Cols, we invite you to experience a culinary journey that redefines fine dining. Inspired by our tasting menu, which showcases imaginative vegetarian and meat dishes, we aim to delight your senses. Our commitment to using locally sourced ingredients shines through in every bite. Guests rave about the warm and intimate atmosphere of our restaurant, where comfortable seating and elegant decor create a cozy ambiance. A standout service, characterized by attentive staff and exceptional attention to detail, completes our promise of an unforgettable dining experience, as seen in the numerous accolades from satisfied customers.
Què diuen els clients de les Cols
Les Cols ofrece una experiencia gastronómica inmersiva y memorable, destacando la creatividad, la presentación y el uso de ingredientes locales. Los clientes elogian la atención al detalle, el servicio atento y la atmósfera única. Algunos mencionan que la cantidad de comida puede ser excesiva.
Ideal per a
Tip: Si tienes restricciones alimentarias, comunícalo al hacer la reserva para que puedan adaptar el menú.
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Explora els voltants de les Cols
les Cols es troba a Olot, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- Jaciment arqueològic de la Rodona (A 521m) Bien cultural parte del patrimonio cultural de Cataluña
Parcs i Jardins
- Volcans de la Garrinada i Montsacopa (A 742m) — park in Spain
Altres Llocs d'Interès
- la Passarel·la (A 676m) — bridge in Olot, Catalonia, Spain
- Fàbrica del Clot d'en Daina (A 853m) — building in Olot, Spain
- Pont de les Tries (A 915m) — bridge in Olot, Catalonia, Spain
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Preguntes freqüents sobre les Cols
Opinions de les Cols Olot
Gran experiencia. Un sitio de nueve, pero por el precio esperas un diez. Ciertos fallos denotan que puede ser algo más que un mal día, pequeños errores de ejecución que hacen que algunos platos pierdan el sentido. Ejemplos, el helado de pipas, uno de ellos perfecto en cremosidad pero el de mi acompañante complemente cristalizado. El caramelo de la flor de miel y requesón, igual, el mío excelente pero el de mi acompañante de un grosor inmasticable. Pan que se ofrece en diferentes variedades pero luego no viene más que el básico tras solicitarlo varias veces. Servicio en castellano pero dos o tres platos sueltos narrados en catalán, a mitad del menú. Siento centrar la reseña en los defectos, insisto en recomendarlo y que el resto tuvo un gran nivel pero lo valoro por lo elevado del gasto.
Fuimos el año pasado para celebrar nuestro aniversario y la verdad es que la cena fue estupenda el servicio muy atento y agradable. Antes de empezar a cenar nos enseñaron la masia y al terminar nos dieron un chocolate hecho por ellas. Sinceramente fue una experiencia inolvidable, por decir algo negativo es que fuimos a cenar y creo que habría sido mejor ir a comer ya que terminas lleno, pero vamos realmente no es negativo.
✏️Calificación @madridbocados: 9,25/10. La magia de Les Cols. Les Cols era uno de los pocos restaurantes verdaderamente significativos de Girona que no habíamos llegado a visitar. Ese concepto un poco más verde siempre me ha generado cierta “prudencia”, nunca han sido los sitios que primero me animaba a visitar. Y debo decir que, una vez más, me han quitado la razón. La cocina en Les Cols lejos de perderse en una cocina propagandísitca y solo sustentada con discurso, ofrece sabor, técnica, variedad y ¡mucha cantidad! La familia Puigdevall, particularmente Fina y sus hijas, ha conseguido contruir una idea de restaurante y de cocina muy apegada a su entorno, el de la Garrotxa, pero sin llegar a ser preso de una idea encorsetada. La masía en la que se encuentra ubicado es maravillosa, el trato es excelente y familiar y todo lo que sirven tiene un sentido, sabor, verdad, nada es de cartón piedra, como desde fuera debo confesar que llegué a pensar. Todos conocemos cocinas presas de un ideario o concepto. La visita dejó una treintena larga de bocados y bebidas que en muchos puntos lograron sorprender y emocionar, cosa rara en un punto en el que parece que todo está visto y nada nos conmueve. Platos tan coloristas como sabrosos; las patatas con jugo, la secuencia de alforfón o la de judía, el guiso de judías de Santa Pau, el cangrejo, la trucha, el pato... mucho que destacar y la única queja podría venir de la longitud del menú, que en los momentos finales resulta hasta abrumadora. ✅Puntos fuertes: cocina de nivel, gran relación calidad-precio en el mundo de los dos estrella. ⭕️Puntos débiles: su inicio muy vegetal puede resultar difícil de comprender para muchos comensales. Me falta profundidad de carta en la carta de vinos tintos. 💵Precio: el menú de 175 euros acaba pareciendo un regalo después del infinito despliegue de platos que recorren la mesa. Fueron más de 5 horas de comer a dos carrillos. El vino también lo tienen a un precio razonable así que es de los dos estrellas con ticket más contenido que he visitado. 💻 Somos @madridbocados. Nos leemos pronto. ¡Hasta el próximo bocado!
Un restaurante que no tendría sentido en otro lugar fuera de donde esta... Impresionante como sacan lo máximo de la comarca, el resultado es genial, muy elegante, muy colorido, visual, muy vegetal el menú, se siente muy vivo... Divertido, comiendo en diferentes estancias, te hacen un tour por las instalaciones, y realmente es preciosa la masía y el entorno...
Fantástica masia del siglo XV reformada con una arquitectura magnífica. Menú muy bien cuidado, original y respetuoso gastromicamente con la zona. De 10!
Comida de dos parejas de amigos, dispuestos a vivir esta experiencia culinaria reservamos mesa un sábado con tres horas de antelación. Fue una sorpresa agradable en todos los sentidos aunque particularmente creo que un poco larga, ya que estuvimos algo más de cuatro horas en la mesa, el menú no defrauda, el servicio es de 10 y el lugar precioso. Las sillas aunque aportaron cojines no son demasiado cómodas para una estancia tan larga. Nos sorprendió el precio de las copas al finalizar la comida pero por lo demás una experiencia única.
Es una experiencia brutal. Desde el minuto 1, se disfruta y se aprecia cómo cuidan todos los detalles. El lugar, los sabores, la atención, las texturas.. .es un sitio al que recomiendo encarecidamente ir.
En Les Cols, las horas se detienen. No es una comida: es una coreografía de sabores y silencios, un diálogo con la naturaleza. Servicio impecable, atento y discreto. Sales con más tiempo del que entraste… y con el alma más ligera.
Increíble experiencia gastronómica y cultural. Me sumergí y disolví totalmente en sabores y olores durante un par de horas, ¡qué viaje! Recuerdos inolvidables, uno de los mejores restaurantes en los que he estado. Al mismo tiempo no sentí ninguna tensión, los chicos que nos atendieron eran auténticos profesionales y nos ayudaron a sentir el ambiente de este lugar antiguo, la comarca de Olot y los productos locales. Todo está muy bien armado y organizado. Fue un gran placer ser invitado aquí. Definitivamente un lugar para regresar algún día.
Probablemente la mejor experiencia gastronómica que tendré en la vida. Una cena perfecta, coherente con el entorno, cada detalle perfectamente cuidado pero aún había flexibilidad y personalización. Alta cocina amable, sin egos y con respeto. Sigo soñando con el Royal de cebolla.
Con ganas de volver una cuarta vez… Siempre es una nueva sorpresa. Son horas de puro placer espacial, gastronómico. Servicio súper simpático y humano.
Hoy hemos ido a celebrar nuestro aniversario de boda. El lugar es muy bonito, sofisticado y con toque moderno en el interior. Nos han enseñado las instalaciones y nos han contado la historia del restaurante. Cada plato iba explicado como sea creado y que lleva. Los camareros/as muy amables, solo he encontrado un poco "seria" ( no sonrie en ningún momento)a la somelier. La Chef, la sra Fina, ha pasado y con una sonrisa increíble. Y todo el personal agradables y super atentos. Ha sido una bonita experiencia. Por poner una pega,,las sillas muy bonitas y vanguardistas pero muy incómodas para alguien como yo, con poca movilidad. Por lo demás todo super bien.
Masia catalana rediseñada en su planta baja para restaurante y cocina Perfecta integracion dentro de la naturaleza Fuimos con un menu degustacion Interiores de diseño adaptados al exterior Muebles funcionales y ambiente minimalista Cocina que te enseñan durante el aperitivo limpia y ambiente de trabajo fantastico Personal excelente, especialmente Anna Chef muy creativa aunque algunos platos no se corresponian a dos estrellas Los postres deberian ser mejorables bajo mi punto de vista Quesos muy bien seleccionados y bien presentados Vinos y cava excelentes Globalmente una cita inexcusable para el que desea conocer estrellas michelin, pero para la tercera deberan mejorar los menus Molt be
Espectacular, brutal, excelsior, maravilloso, riquísimo, delicioso, finísimo, delicado, elegante, estético, rico, sabroso, auténtico, esencial, recomendable…
Experiencia de guía Michelin inolvidable, más que recomendable, visita obligada a Olot.
Fuimos con mi pareja, aprovechamos el día primaveral que hacía a 27 de enero y nos ofrecieron tomar los aperitivos fuera. La calidad del menú, el servicio y el lugar de 10, un menú degustación muy completo y que ofrece lo que realmente el restaurante quiere mostrar. Cada explicación del plato muy acertada. Como única cosa a comentar a mejorar bajo mi punto de vista, es la duración de los aperitivos teniendo en cuenta que el menú consta de 30 platos. A destacar los platos finales, el bacalao, el cordero y el pato son de un nivel muy y muy alto!
Restaurante emplazado en una antigua masía típica catalana, rodeada de un huerto y un jardín precioso en el que se degusta parte del menú. El estar comiendo y ver pasar la gallinas o poder tomarte el café tumbado en el césped al solete y con las vistas a esa espectacular masía hace de este menú degustación toda una experiencia. El menú consta de muchísimos platos, tienen 2 opciones una de ellas más vegetal y dan la posibilidad de que cada comensal elija uno de ellos. Nosotros elegimos el más tradicional con platos de carne y pescado y estaba delicioso, compuesto de productos de proximidad (incluso algunos cultivados por ellos mismos) que dejaban patente la calidad gastronómica de la zona. Gracias por la experiencia !
Un local elegante, amplio y muy relajante. El servicio EJEMPLAR, atento y muy agradable. Explican los platos y como saborearlos mejor. Y la comida excelente. Cada plato es una sorpresa llena de sabores colores y formas . Cocina de la tierra en su mejor expresión. Un placer para todos los sentidos.
Excelente en su dimensión, un viaje a traves de la gatronomia de la Garrotxa que evoca los sabores más representativos de la comarca. Setas, cerdo, judias, quesos, una maravilla en cada pequeño bouquet que no te dejará indiferente, sobretodo el pollo con angulas y la inmejorable crema de ceps. Un 10 con dos estrellas bien merecidas!
Un paseo por un jardín, donde te alimentas de la primavera desplegada en los aperitivos, para luego entrar en una cueva de sabores, comida en entorno impecable a precios elevados para una experiencia única tambien por dicho motivo. Gracias Fina, RCR, y personal que nos atendió con esquisitez, primer 2 estrellas Michelín, y fué una delicia.
Atención excelente, todo muy cuidado. La masia es impresionante, restaurada con muy buen gusto. Desde la llegada ya te sientes muy recogido. La comida fue todo un acierto, quizás como pega diría que fue un servicio lento, pero disfrutable. En general nos gusto muchísimo.
Una maravilla escondida en la Garrotxa. Cocina de territorio elevada a la máxima expresión. El menú largo es excepcional, basado, básicamente, en vegetales aunque hay alguna carne y muy poco pescado (lógico, tratándose de una comarca de interior). El personal de sala muy correcto y profesional. La masia es impresionante, la mezcla entre tradición y vanguardia.
He de decir que ha estado todo de maravilla, tanto el escenario que es precioso como la atención y por supuesto la comida. Nos ha encantado y volveremos segurísimo. Gracias les cols por esta experiencia.
Restaurante en una antigua masia remodelada donde comer o cenar se transforma en una experiencia extraordinaria. Recalcar la visita al llegar, donde te enseñan cada uno de los espacios y su decoración minimalista. Trato inmejorable por parte de todo el equipo del restaurante donde se puede apreciar la experiencia y su profesionalidad. Los tiempos entre plato y plato adecuados . Platos elaborados con originalidad y con productos de gran calidad de proveedores locales y de su propio huerto.
Superó las expectativas. No me dejo condicionar por los comentarios, pero hubo dos que me llamaron la atención: excesivo tiempo para comer -entre 4 y 5 horas- y atención desganada o fría del personal de sala. Lo primero, siendo ese el tiempo, para nada es excesivo si se sabe a lo que se va. Al contrario, es un disfrute prolongado en el tiempo. Una perfecta coreografía, como un ballet, en el que danzan platos que te atrapan por los ojos y son un auténtico ejercicio de responsabilidad con el entorno y la sostenibilidad. Cocina de calidad, con los puntos perfectos, respeto a los sabores y a las características de productos excepcionales. Lo segundo, lo del personal de sala, absolutamente desmentido. Encantadores, atentos a la par que discretos y, además, sabios intérpretes del relato sobre el que se cimenta Les Cols. Nada más que añadir que no sea recomendar la visita y agradecerles ese tiempo ganado.
Hemos tomado el menu degustación largo y estaba todo buenísimo, con ingredientes naturales, locales, tienen huerto propio, nos han tratado suoer bien, camareros muy amables y atentos y el espacio es maravilloso, con una decoración moderna dentro de un espacio rústico, que mantiene la esencia del lugar. Absolutamente recomendable. Tambien como regalo experiencia .
Es una experiencia absolutamente recomendable. El menú es amplio, muy variado y sobre todo, coherente y fiel a un concepto: reflejar la tierra y cultura gastronómica de la región. Algunos platos nos parecieron excepcionales, como el salpicón de cangrejo, el huevo del día o el bacalao, aunque ciertamente se podrían destacar casi todos. El servicio es también sobresaliente: amable, serio y muy eficiente. El restaurante y su entorno, diseñado por la oficina natural de Olot RCR es también magnífico, atractivo de por sí suficiente para los interesados en arquitectura. Al inicio de la experiencia (que duró cuatro horas y media) nos mostraron los distintos espacios. Por si fuera poco, se puede visitar además el huerto que abastece al restaurante, ubicado a unos quince minutos. Allí, uno de los trabajadores (creo que su nombre era Tomás ) nos explicó con detalle y cariño todo lo que hacen. En resumen, sencillamente maravilloso.
Toda una experiencia sensorial en toda regla !! El Menu de degustación es de 10. El trato del personal, camareros, jefe de sala fue espectacular. La visita a la cocina te hace sumergirte aún mas si cabe en la experiencia. La materia prima de Km0 dando prioridad a lo autoctono sin perder la sofisticacion y la elegancia. Lo unico que tengo que reprochar es que el maridaje no estaba sirviendose con los timings adecuados… por ejemplo el primer vino no entró hasta el segundo plato de mesa (fesols santa pau), el tinto intenso no vino hasta el ultimo plato fuerte (anec amb peres) y así sucesivamente… es lo unico que creo que no estuvo a la altura de un restaurante de esta categoria. Repito y que no nuble mi comentario anterior al resto de la reseña… la experiencia va más alla que un Menu degustación, es intensa, participativa, sensorial y de las que no olvidas en la vida.
Una experiencia única y a pesar de no arriesgar mucho con los platos, se queda con lo más tradicional, son apuestas que funcionan pero muy bien elaboradas. Me encantó el protagonismo que le da a lo vegetal, y el aprovechamiento de cada producto (zero waste), si no leí mal es lo que le caracteriza a la chef.
Me encanto la experiencia, cave destacar que yo y mi mujer no somos clientes fáciles, pues por desgracia son diversas las alergias alimentarias que tenemos lo cual complica la cosa al ir a disfrutar un menú degustacion. Pero por el contrario se hicieron las modificaciones necesarias sin ningun problema. El trato fue muy agradable y atento. Una experiencia de 10 bajo mi punto de vista. Sin lugar a dudas volveré en otra época del año para degustar un menú diferente pues me comentaron en una de las tantas ocasiones que los acribille a preguntas que el menú se modifica en cada una de las estaciones del año. Gracias de todo corazón por hacer de esa noche algo tan especial para mí y mi mujer. Os adjunto alguna foto, el resto merece la pena descubrirlo.
Una maravilla! Un menú con muchísimo sentido y buenísimo. La experiencia es top de principio a fin. Tanto Fina como Martina súper atentas. El servicio es espectacular con un maridaje muy equilibrado, totalmente recomendable. El menú es extenso y con muchos detalles. El espacio es espectacular! Volveremos sin dudas.
Conocí este restaurante gracias a Masterchef. Hemos aprovechado las vacaciones para vivir la experiencia. Merecería la pena sólo por visitar la casa tradicional de la familia de Fina Puigdevall con la reforma tan impactante de las estancias dedicadas al restaurante. Lo primero que hacen es mostrártela. Hemos comenzado tomando el cava y los aperitivos en el jardín. Después nos han pasado a la cocina dónde hemos tomado un par de aperitivos más con una cerveza artesana. La cena ha sido en el salón Dorado. Hemos optado por los dos menús. Menús basados en ingredientes de la huerta y la granja que ellos mismos producen a 8 km. de esta casa. Yo lo he maridado con zumos naturales. Las dos estrellas y los premios de esta familia se notan en cada plato y por supuesto en el servicio. Cualquier explicación que yo pueda dar no hace justicia a la experiencia vivida. No te la pierdas!!!
Les Cols de Fina Puigdevall: el verano de los despertares. Atendíamos a Les Cols con la ilusión inocente de un niño y el regalo que allí nos encontramos fue extraordinario. La Masia familiar, el manto verde sobre las fachadas, gallinas libres y contentas, un huerto que son las mismas entrañas de la tierra ofreciendo sus dones; los dorados salones de cuento, la bodega que soñé un día, las bailarinas enmascaradas, la cocina y la alquimia fantástica que todo lo hace posible. Y Fina. El menú dispone el mejor recorrido sobre las posibilidades infinitas de un paisaje (La Garrotxa), físico y espiritual, “la aspiración de alcanzar lo universal a través del espacio de aquello tan íntimo”. Como escribió Miquel Martí i Pol, “Prometem-nos servar la quietud dins nostre; anys enllà ens servirà de dolça companyia”. Hace ya días que regresamos de Olot, pero continuamos allí: no es momento aún de despertar.
Cuidan hasta el mínimo detalle. Presentación del lugar con un recorrido por todas las estancias. Exigentes y presentaciones originales. 4 horas estuvimos para hacer el menú degustación y nos paso volando. Música de ambiente q acompaña con el sitio. Al finalizar te enseñan la cocina sin ningún problema.
Con personalidad propia, primero entorno magnífico de vegetación y puesta en escena, masia magnifica que por el jardín interior realza su dimensión, combina la historia con la modernidad del interiorismo. Estilo minimalista, austero sin estridencias, salvo los dorados que adorna el comedor principal. Cocina de autora, en busca de la autenticidad, de producto proximidad, buscando el auto abastecerse, control del producto, buscando la sostenibilidad, se proveen de productores y artesanos de la zona, abunda lo vegetal de temporada, muy cromático, el menú degustación muy coherente. Muy bien atendidos. La restauradora, muy anfitriona, pudimos ver la cocina. Comida de larga duración, para acabar en el jardín con unos gyn. Lo hemos disfrutado mucho. Vale la pena la experiencia
Un 2 estrella muy bien merecido y hasta más. No solo por sus menú degustación sino por el gusto tan exquisito en atención al comensal. Todo muy bien explicado desde la entrada hasta que te vas! Fina y todo su equipo son excepcionalmente serviciales, con un gran respeto y agradecimiento por sus clientes! Sin duda alguna el mejor Michelin visitado por mi, hasta ahora!
Les Cols ha sido mi primer restaurante de estrella michelin, laverdad que tenia muchas ganas y expectativas, que este Restaurante ha superado con creces. Empezando por el entorno, Les Cols es un restaurante que cuida la experiencia gastronomica en todos los detalles. El diseño y la arquitectura son los compañeros perfectos a las cuatro horas y media de deleite del paladar. Dos aspectos mas a tener en cuenta, son que ofrecen poder disfrutar del menu en su version vegetariana y que invitan a tu amigo peludo a sentarse a tu lado durante la experiencia. Quizás sólo añadiría que me hubiera gustado recibir algo más de atención del servicio, tanto en la explicación como en el seguimiento de la comida. Repetiré siempre que mi bolsillo lo permita.
Restaurante de nivel al estilo de lo estrellados por Michelin. Local con diseño y decoración realizado por el estudio de arquitectura RCR en el mismo Olot. Productos de su huerto. Menú con muchos pequeños platos de presentación impecable y basado en gran parte de productos de la comarca. Salpicón de cangrejo de río, huevo con boletus y trufa, lomo con brandada y tripa de bacalao, royal de cebolla, oca co peras, etc. Postres de nivel. Bodega muy correcta. Servicio impecable. Si se está por la zona es de indispensable visita. También vale la pena el viaje.
Todavía estoy en una nube después de esta experiencia…porque es una toda una experiencia! En pocos restaurantes tratan con tanta delicadeza el producto como en Les Cols! Se nota el amor que le ponen. Mención especial a todos los productos de su propio huerto (que no son pocos!), que hacen todavía mejor la experiencia. Relación calidad-precio sin igual. Nosotros fuimos desde Barcelona y el viaje mereció mucho la pena. Felicidades a todo el equipo de Les Cols!
Espectacular experiencia en Les Cols. El menú Natura es un gran ejemplo de la cocina de Fina y la cocina catalana en general; especialmente l’ou fresc del dia y su versión de pato con peras, un escándalo de platos y expresión de sabor. El espacio también es digno de mención, que hace la experiencia aún más completa. Sin duda Les Cols está más cerca de la tercera que de la segunda estrella Michelin
Es el mejor restaurante de la comarca sin duda. Una experiencia que merece la pena vivir almenos una vez al año. El servicio y la calidad del producto son excelentes. Sin duda merece la pena ir. Un menu largo pero exquisito y un restaurante arquitectonicamente brutal. La filosofia de la Chef Fina Puigdevall se refleja en la mesa, producto de proximidad, de calidad y de temporada, respetando el ciclo de las estaciones. La caza que de puede comer en estas fechas que va a parte del menu también es excelente. 2 estrellas michelin que podrian der 3 muy pronto.
Cocina creativa en el menú degustación. Todo riquísimo. Para beber yo pedí zumos de verduras y frutas en lugar del maridaje de vinos y me encantó, es una opción interesante y original. El espacio es increíble para quien le guste la arquitectura; tienen una sala para celebraciones enorme y vanguardista, y las otras salas, de distintos estilos, son preciosas. El personal es muy amable y profesional, hay que ir!
Excellent design of food, ambiance and service based on location-Olot, La Garroxta- honoring the natural and local vegetables, animals, herbs and inanimate objects such as the volcanic stones to produce food of extraordinary taste and visual enjoyment. Deserves 3 Michelin stars 👏🏽👏🏽👏🏽
A wonderful experience in a designer setting on the ground floor of an old “Masia “ beautifully kept. Service efficient, attentive and knowledgeable. Elegant place with a relaxing atmosphere. A tasting menu based on the locally grown produce. These products are carefully prepared, with respect and a lot of creativity. It was a perfect moment.
We came on a Wednesday, so very few people in the restaurant. Service was incredible, dessert served in the garden under the stars. Incredible evening. I’d say there is almost too much food, by the end we were stuffed!
I don’t want to seem like I’m exaggerating but this place could actually be the best fine dining experience of my life. The full menu is an experience like no other. It’s clear that the local pride and passion for each dish extends from the kitchen to the front of house. Everything is beautiful and interesting and part of a story of the family that watches over this extraordinary place in La Garrotxa. Stay at the Pavellons hotel after a meal to complete this otherworldly experience of a lifetime.
This is the third time we have visited Les Cols in a span of more than 20 years. Chef Fina Puigdevall Nogareda keeps raising the bar. Four and a half hours after entering the restaurant our journey ended. Twenty nine plus dishes and the most amazing execution of prime local ingredients. The service was impeccable and friendly, you immediately feel welcomed. Fina and her daughters are an amazing team.
We've been to some 2-Michelin star restaurants and 1 star ones over the past years. Les Cols will be amongst the top ones we've been so far in every aspect. The service was exceptional, our host Mark was charming and welcoming, sensitive to our needs and educated on various aspects of the business as well as wines and food. The food - 26 courses, every one was delicious, many of them were fantastic. Probably because the entire menu followed a concept and we were able to follow thru. The wine pairing was matching the food experience and the wines chosen were simply excellent, all from the region. The setting? Incredible! The architecture is stunning. If you like modern, simplistic architecture with clear lines, steel and concrete paired with a foundation of an ancient building from the 15th century - here you go. We'll be back when in the area, definitely!
Outstanding! Lunch here is not just lunch - it is a 7-hour experience from the start of the tour of the restaurant "huerta" (15 min drive up the hills from the restaurant) to the moment you leave the restaurant, well-fed. The food, the service, the sommelier, the tour of the restaurant garden and grounds, the architecture - all excellent. More than 30 little culinary surprises throughout the afternoon, all made with regional produce and Catalan wines to match. Simply amazing.
This was not just a meal but a complete experience. Beginning with a tour of the grounds (including the kitchen) and then moving through a series of culinary treats, this dinner took everything to the next level. The chefs explained every course all of which were sourced locally. The wine pairing was perfect as was each successive plate served to the table. The experience was three plus hours with an incredible tasting surprise constantly coming at the table. We have been to Olot several times and regret never trying this place before. We will never visit the region again without dining here. Hands down one of the most incredible dining experiences we have ever had. Do not miss this!
Inspired and amazingly beautiful dishes. Tasting menu was 26 courses of incredible textures, temperatures, colors, flavors. A must go. Very attentive staff as well. Beautiful decor. Family owned and run
The dinner at Les Cols was a great experience for us. The focus is on local and sustainable food, emphasizing the pure taste of ingredients in a creative and delicious way. The presentation of the food was phenomenal and the atmosphere was very attentive and welcoming. One can feel, see and taste the passion of the whole team.
Dinning at Les Cols was like stepping into a dream. The atmosphere was bold highlighted with accents of nature. Everything was crafted as a poem from the food to the service. Creativity was a large part of the entire experience. So much thought and heart went into every detail of our dinner. The menus were crafted with in-season ingredients and with the local cuisine at the forefront. It was well worth the detour to come and eat the exquisite food at Les Cols. After eating there I did not hesitate in calling my friends and family to tell them that they must make a trip out here to experience all the heart and soul that is put into Les Cols.
Espectacular Brutal Amazing!!! Simply unbelivable!!!! The amazing soul of this cuisine, the roots of this restaurant is a piece of terroir, a small portion of Garrotxa region and a essence of the North Catalonia tradition. The way vegetables are cook are simply amazing. The manner the local product is cook is a 3* The service and the HUMANS that serve you are TOP. Great treatment and amazing service. Huge wine list with many local products. Thanks a lot for this TOP EXPERIENCE
We were a bit concerned after reading the reviews but we need not to have worried.. it was an amazing gastronomic experience and don’t be mislead by the harsh reviews. Either they are not getting it or they were having a bad day... The house and grounds are very charming but you come here for the food.. and let me reassure you immediately the food is of a very high standard indeed. It’s worth of its two Michelin stars without question. Seasonality is the philosophy here and you can feel it with every dish you are presented. The quantities seem small at first but rest assured you will not leave hungry. Quite the opposite in fact... Service was attentive and professional if not warm. But you could tell they genuinely cared and we didn’t get any bad vibes nor attitude. Quite the opposite in fact. Food taste can be highly subjective but I feel I can recommend this place hand in heart. The only thing I was slightly disappointed about is the decor which is a bit bling and too modern for the setting and the message the chef is conveying with her recipes.
El restaurante, el servicio, el entonrno idílico, más no se puede pedir. El problema lo tuve por venir con una expectativa muy elevada referente a la comida y aunque estuvo muy muy bien yo esperaba más al tener dos estrellas.. pero posiblemente sea solo una sensación muy particular mía. Comí más de 4 horas muy feliz! Pero en mi recuerdo no lo podré dar el 10, pero es algo particular mío.
Mi marido y yo fuimos hace poco para comer y después de haber estado en Disfrutar, tenía miedo de cómo iba a ir. En general me gustó pero con unos cuantos puntos de mejora en cuanto a la comida y el servicio, más en el último. Llegamos y nos dieron un tour del restaurante y nos sentamos para hacer el aperitivo, que eran muchos platos y una copa de cava. Aquí un punto de mejora: hay que informar al cliente cuando empieza el aperitivo, cuánto va a durar y luego cuándo empezará con la comida. Y más aun, si pueden pedir más bebida o no durante el aperitivo. Porque las platos eran unos cuantos y, casi al final del aperitivo, mi marido se quedó sin cava y tuvo que pedir otra copa. Creo que, para el restaurante de 2 🌟, dure lo que dure el aperitivo, no puedes dejar al comensal con la copa vacía y que el comensal te pida que se lo rellenes. La comida estuvo bien. Me gusta el concepto de la elaboración de los productos locales, directamente de su huerto elevado a otro nivel. Pienso que la mayor parte de los platos estaban bien ejecutados pero con mejora en algunos, que no le encontré sabor. Cosas que no me gustaron: 1. la comida: para mejorar algunos platos, por ejemplo en el aperitivo algunos no tenían sabor. Otro plato que recuerdo, del pato, una de las piezas de mi plato era totalmente incomible por los nervios y la grasa. Creo que si presentas un plato de carne, pues procuras poner una pieza que tenga carne. Otro: te ponen diferente tipos de pan durante la comida, que lo acompañan con aceite y sal, pero se olvidan a reponerse aceite. Otro también, en el menú venía una selección de quesos que era opcional, que mi marido y yo no nos dimos cuenta. Pensamos que estaba incluido en el menú. Y si como era mucha comida, pedimos de compartir un plato solo. Pues, al final nos cobraron por persona y dicha cosa no nos gustó. Culpa nuestra que no lo vimos, pero cuando te traen los quesos, no te preguntan si seguirás o no como opcional, pero lo dan por hecho que tienes que seguir con los platos de queso. Y si compartimos un plato entre los dos, no me parece correcto que se cobre el precio por 2 personas y por lo que se sirvió, el precio me parece demasiado. 2. el servicio. Los camareros se tienen que relajar más, por favor, y presentar los platos con más naturalidad. Algunos van de mal humor, porque sacas una foto, y se les nota en la cara, todo el rato muy serios, otros traen un plato que ya has probado...y esto demuestra que ha fallado la coordinación en sala y cocina. Espero que el equipo tome nota de esto y que mejore para futuros comensales.
Restaurante con dos estrellas Michelín. Lo que más me ha gustado es el lugar. La estética del restaurante es inmejorable, con vistas al jardín privado. Desde unas mesas puedes observar gallinas en libertad y un huerto. El menú degustación está bien, cocina de proximidad y de temporada, dónde se respeta sobretodo los sabores del propio producto. Aunque desde mi punto de vista hay platos demasiado sencillos que esperas algo más para un restaurante de esta categoría. Y el menú llega a hacerse algo pesado, muchos platos, pero sobretodo por la tardanza entre plato y plato. En resumen la sensación buena pero no repetiría. El personal es amable y atento. Y algo divertido es que te permiten tomar el café en el jardín sobre el cesped con una manta. Lo recomiendo para probar algo diferente y la relación calidad precio es buena para este tipo de restaurantes.
Un gran restaurante en todos los sentidos…Nos gustó mucho y el precio no me pareció desorbitado, acorde con un menú degustación a la altura de sus dos estrellas michelin También estuvimos alojados en su hotel y la experiencia resultó del todo maravillosa .Últimamente veo mucha influencer publicitando “Les Cols” en redes como tik tok y en mi opinión dañan la imagen para este tipo de restaurantes
En general bien, pero después de cuatro horas, se nos hizo muy largo y los asientos no eran cómodos.
El restaurante espectacular, no puede ser más bonito y la masía preciosa. La comida bastante bien pero poco adaptada a la época , demasiados bocados fríos, aún así a la altura de las expectativas: sorprendente, sabrosa y de una calidad excepcional. El servicio correcto, demasiada rotación de camareros, prefiero un camarero de referencia que nos guíe en toda la experiencia gastronomica y un pelín de prisas y falta de orden para presentar y servir los platos (aún así 5 horas de experiencia). Lo peor es que hacia frío y aunque el maridaje al final ayuda a calentar el espiritu sería mucho más agradable comer con una temperatura más templada. Con todo recomiendo la visita.
Una sensación agridulce: *La Comida es espectacular, sí , cada plato tiene su esencia y no necesitan nada de adornos para resaltar su producto de primerísima calidad, verduras y de proximidad ,incluso algunas recogidas de su propio huerto. La cubertería exquisita con unos platos curiosos que combinan perfectamente con el ambiente. *La sala es sublime , con ese toque dorado que te absorbe y te hace admirar cada panel con sus curvas únicas. *El personal...su punto débil, creo que en este restaurante no pueden permitirse tener fallos como dejarnos sin vino, pan ,aceite o simplemente no recoger los platos antes de servirnos los siguientes, ya que se nos acumulaban en la mesa ,no se si es porque los cocineros salian a servir y no tenían ni idea o bien porque los de sala no estaba atentos, pero estar pendiente del servicio nos hizo la experiencia desagradable , la verdad que nos esperabamos mas profesionalidad de ellos ( simplemente lo digo como crítica constructiva, y espero que los próximos comensales tenga una experiencia mejor) Creo que pagar 500€ por dos personas e irte con un sabor agridulce hace que mi paso por su restaurante sea deslucido. En cambio tengo que felicitar a su cocina por potenciar el sabor de los alimentos cotidianos y ensalzar su gusto.
Aperitivos ligeros y "verdes"; primeros platos frescos y sensitivos ; platos "principales" carnes y pescados (bacalao), poco sorprendentes y algo pasados de cocción ( duros ). Postres muy bien elaborados. Servicio algo frío para mí gusto, distante ... muy cartesiano. Pero en general experiència interesante.
Menú degustación de 30 platos con producto fresco, de su huerta y todo tipico de la tierra. Menú alegre, explosivo con una presentación metódica en cada plato. Menú largo pero es todo tan diferente entre si que se puede disfrutar hasta el final. Incluso un entrante fue degustado en la cocina. Muy aconsejable cuando se celebra algo especial. Ambiente intimo. En mi experiencia se podría mejorar en el servicio,
Experiencia. Local impresionante, en una antigua masia a las afueras de Olot, con un interior totalmente reformado en ambiente ultramoderno y minimalista, que contrasta con el exterior clásico. 2 menús con infinidad de platos de degustación, uno sin carne ni pescado y otro con. Servicio completo y atento. Para probar si se tiene oportunidad.
Está bien, son muy agradables y obviamente al tener 2 estrellas michelin hay que pagar su precio. No es fácil llegar porque no hay cartel en el cruce previo y te lo puedes pasar. Deja que "San Google" te ilumine el camino. Tienen parking. Hay 2 menus y he fotografiado TODOS los platos. Su comida se basa en un tanto por cien muy alto en verduras de su propio huerto y productos del bosque. Si no te va lo verde no vayas, hazme caso. Uno de los menus es cien por cien vegetal y el otro es normal, incluye carne y pescado pero tambien mucha verdura. Ten cuidado, no cometas el error de creer que saldrás con hambre porque no es así. Cuando vayas por el décimo plato me lo cuentas ... Te dejan elegir entre que ellos te sirvan el vino o lo eliges tu de la carta. Te aconsejo dejarte llevar y que ellos te mariden los platos. Te servirán 4 diferentes. Uno de ellos, un blanco, es brutalmente sorprendente. Disfrútalo. Para mi, no experto en cocina, creo que está muy bien, vale la pena ir, ni lo dudes pero tal vez 2 estrellas michelin es demasiado. Creo que 1 sería lo correcto, pero es mi opinión, la de un simple cliente.
En un espacio natural alejado del centro de Olot, se sitúa el restaurante de Fina Puigdevall. Es un restaurante con una arquitectura muy reconocible gracias al trabajo de RCR. Éste, está dividido en varios espacios con ventanales muy grandes por los que entra mucha luz. La mesa central me parece muy bonita (es la mesa que se ve en la mayoría de fotos), pero de día, es un espacio muy oscuro comparado con las otras partes. La visita empieza con un recorrido por las diferentes partes del restaurante, incluida la zona de eventos, y sigue con el aperitivo en la terraza (siempre que haga buen tiempo), después paramos en la cocina para hacer el último aperitivo y sigue con el menú que queramos en la mesa. El menú, en general, estuvo muy bien. Se caracteriza por platos con sabores muy reconocibles en los que se respeta el producto, la temporada y la proximidad. Nos gustó especialmente el servicio de los quesos por como nos los presentaron. Lo que menos nos gustó fueron los petit fours. No solo por las elaboraciones o lo sabores en si, sinó más bien porque había alguno de los petit fours que eran del tamaño de un mordisco y se suponía que teníamos que compartirlos entre 2 personas. Después de los petit fours llegó la tableta de chocolate. Sigo sin entender muy bien el objetivo del chocolate, nos pareció demasiado simple, si almenos a la tableta le hubiesen dado un toque diferente con sésamo, sal o cualquier otro ingrediente...
Tenia muy grandes expectativas, pero, salí decepcionada. La comida tardó mucho demasiado en servir cada plato, llegamos como a las 13:45 y salimos como a las 18:30 hrs. No nos sirvieron hasta que una camarera se dio cuenta eso casi media hora, igual en la espera ni agua, sino le digo a una camarera no me sirven. No nos dijeron que los zumos de verduras tenían otros precios, sabemos que la alta cocina y sus menús son caros, pero se pasó de carísimo. Sentados tantas horas en asientos muy incómodos, sillas duras. Para el precio me esperaba algo mucho mejor. Lo siento he estado en otras comidas de este estilo y han sido mucho mejor. Camareros que al preguntar los zumos desconocían los ingredientes se supone que deben todos saberlos. Mesa en común con todos, parecía un comedor de colegio. Plato saltado por los bordes, me esperaba la presentación en alta gama y nada sorprendida.
Mi marido y yo , hemos estado estas Navidades. Destacar el espacio , el concepto y la coherencia de los platos, muy elaborados con productos propios y de la zona , algunos muy sorprendentes con la sostenibilidad y el km 0 muy presentes en todos las elaboraciones. Sin embargo en nuestra opinión, hay cosas que mejorar.. El personal te explica los platos de manera acelerada , algunos con poca naturalidad y tan rápido que casi ni te da tiempo a entender lo que vas a comer. Además hicimos gran parte del aperitivo con la copas de cava de bienvenida vacías sin que nadie se diera cuenta, ni nos preguntasen si nos servían un poco más . Tampoco nos pareció normal que en un menú de 175 euros , haya platos con suplemento , como es el caso del queso , que te cobran 20 euros adicionales por persona, por un "mini tastet" de quesos de la zona Por otro lado si no deseas hacer el maridaje y prefieres escoger un vino para toda la comida, no es admisible que un restaurante de este nivel tenga vinos en carta a 45-60 euros cuando el precio de mercado ronda los 20 , ni tampoco que nos cobren más de 30 euros por dos copas pequeñas (tipo chupito) de Mar de Cava de Gramona , que nos ofrecieron o interpretamos como "cortesía" durante el postre , y acabamos pagando más de lo que vale la botella entera , y casi 5 euros por un café sólo. Es una lástima que después de casi 5 horas de comida y del trabajo , técnica y dedicación que hay detrás de este tipo de cocina , nos quedásemos con la sensación de que se mira más por la facturación que por la satisfacción del cliente.
Tenía mucha ilusión de ir a comer en Les Cols con mi pareja. Era una etapa en nuestras vacaciones de verano, y era la primera cosa que habíamos reservado. Y nos decepcionó bastante para decir la verdad. Primero, mi pareja es vegetariano. No vegano, vegetariano (come lácteos y huevos). Habíamos llamado meses antes para asegurarnos que tenían un menu para vegetarianos, nos aseguraron que si. Efectivamente al llegar, nos lo confirmaron. Pero la mala sorpresa era que en varios platos que llevaban carne, quitaron el elemento cárnico (o el pescado), sin mas, o añadiendo un trozo de verdura. Considero que si cobras el mismo precio en los dos menus, ambos tienen que tener el mismo nivel de atención y creatividad. El único plato que nos sorprendió un poco fue el Wellington de Remolacha. Aparte de este detalle, los platos no me llegaron a mi personalmente. Y por primera vez en un estrellado, me deje parte de la comida en los platos. Lo he visto en otras reseñas también, el sazonamiento de los platos era a veces un poco amateur, o demasiado salado, o sin sabor. El servicio era agradable, pero no lo hemos visto de 2 estrellas. Ultima cosa, la mesa estaba ubicada detrás de una ventana que daba al gallinero. En teoría, la idea me parece chula, pero al comer, una de las amigas con plumas decidió regalarnos una “deposición” justo en frente de nuestra mesa. Si solo hubiera sido esto, la verdad es que nos habría hecho gracia. Pero no fue el caso. No tenemos la sensación de haber comido en un 2 estrellas. No volveremos, es una certeza. Por dar un poco de contexto, no es nuestro primer restaurante estrellado. Una gran decepción.
No está mal. Es un restaurante galardonado con 2 estrellas, aunque para mi gusto debería de tener 1 estrella como mucho. El local es precioso, una masia antigua en un paraje espectacular. Puedes estar comiendo y ver a través del cristal las gallinas campando a sus anchas. No fue una mala experiencia, pero si un poco floja para un restaurante con esa distinción. El servicio en mesa fue normal, correcto. El interior de la cocina y sus instalaciones son una pasada. Tengo pendiente darle otra oportunidad, pero me tiene que apetecer mucho...
La comida no esta mal, producto de la tierra con sabor y poca manipulación, había platos planos de sabor bajo mi opinión. El servicio de mal en peor,camareras que no sonreian,falta explicacion de platos y lo peor estaba por llegar. Antes de empeZar los postres no dicen si queremos cambiar de mesa, le decimos que si,nos hacen levantar y nuestra sorpresa al llegar a la mesa que no esta preparada. Nos hacen esperar de pie en medio mesa, se saltan un postre sin explicación aparente, nos cobran una botella de agua por un vaso,nula explicación de los postres y un agobio constante, incluso 5 camareros, para preguntarnos si queriamos una copa de algo. Dudo que repita y pongo en duda el criterio de sus 2 estrellas, hay restaurantes con una que te están años luz.
Fuimos a la fiesta de Fin de año, con un precio muy correcto para todo lo que incluye. No le pongo más estrellas porque la presentación de algunos platos para ser restaurante 2 estrellas michelin nos decepcionó mucho, como la vedella y el rodaballo, parecían lanzados en el plato.El producto era muy bueno pero la presentación de pena… El postre del reloj no gustó a nadie, no solo de nuestro grupo, nos fijamos en que la mayoría lo dejó casi intacto. El Dj era bastante malillo pero bueno para gustos colores… Los baños exteriores el 31 de diciembre no son buena idea… entra todo el frío y se te quitan las ganas de ir al wc jajajja
Comida bien, aunque no hubo ningún plato que me sorprendiese positivamente como para justificar el precio. Lo que falló realmente fue la organización, especialmente la gestión de tiempo entre platos. Además de irregular, en ocasiones, el tiempo entre platos fue inadmisiblemente alto.
La comida bien. El personal eficaz. El tiempo de espera entre platos ha sido excesivo, ha llegado a superar los 10 minutos, eso implica que hemos estado unas 4 horas en asientos que se han hecho incómodos. Considero que un restaurante de esta categoría tiene que vigilar el tiempo de espera entre servicios aunque haya un evento o celebración.
La comida es espectacular, muy buen sabor y muchísima creatividad por parte del equipo de cocina, en ese sentido nada que objetar Ahora bien, por qué le pongo 3 estrellas: - La sala es super fría (en sentido real y figurado) y oscura y las sillas no son nada cómodas - El servicio es super impersonal y la gente de sala parece que te perdona la vida cada vez que viene a explicarte un plato - El tiempo de espera entre platos es demasiado lo cual hace que la experiencia dure 4-5 horas. En una sala incómoda donde hace frío pues la verdad es que estar 5 horas no es lo que más apetece. Al final acabé muy cansado La verdad es que no me esperaba una sala y ambiente así en este tipo de restaurante
We stayed at the hotel, which was magnificent! We had reserved a table for lunch at the restaurant, we entered at 13:30 and left after 17h (after telling the service to speed up the lasts plates because we had to drive back home). The starters were fantastic (see photos), however there were way too many dishes in the whole menu and served way too slowly. As someone wrote here in the comments (which made us laugh lots because of how true it felt): “you enter today and you leave next year”. No joke, this is how it feels. Never ending lunch, that you end up wanting to run away from… Of course some dishes were spectacular, but when you had too much food over so many hours you end up no appreciating anything at all. With half of the plates I would have been deeply satisfied and the experience much more enjoyable. Sometimes less is more, indeed. The service needs to work on their performance, the movements, the presence, the coordination… because the architecture and design is so powerful the human body needs to flow with more solemnity through the space.
La comida no me pareció a la altura de lo esperado ni de lejos teniendo 2 estrellas Michelín. Ya no hablo solo de cantidad, que habitualmente en estos restaurantes no es demasiada, sino a la calidad. Los entrantes me parecieron muy insípidos y los platos principales nada fuera de lo común. Los postes si me gustaron he de decir. Por otra parte el personal me pareció aún más frío y poco atento que la decoración del lugar. Parecía que te estaban haciendo un favor por servirte. Los servicios directamente parecía que estaban en obras, de hormigón vivo, sin grifos y con la puertas que no cierran bien y que se ve todo por los huevos de las puertas. ¿Diseño? A veces no lo entiendo....
La comida es espectacular, con sabores y presentaciones a la altura de lo esperado en un restaurante de esta categoría. Sin embargo, el servicio fue una gran decepción: apenas explicaban los platos, los camareros parecían sin ganas, hubo largos tiempos de espera entre platos y en una ocasión nos sirvieron un plato antes de traer los cubiertos. Como experiencia, no lo recomendamos. Por el precio que pagas, esperas un servicio impecable, y este estuvo muy por debajo de lo que debería ofrecer un restaurante de la guía Michelin. Nunca habíamos tenido un servicio así en ningún otro restaurante de la guía. Una pena, porque la cocina merece más.
8.30 pm. Cena en Les Cols. Y, como dice Sabina “nos dieron las diez, y las once, las doce, y la una”. Ambiente bucólico-pastoril donde se aburren las cabras, se duermen las gallinas, y se exaspera el cliente, que no ve llegar nunca el siguiente plato. Lentitud y parsimonia a raudales, pausas excesivas, y trato que no va más allá de la estricta corrección. ¿Y la comida? Pues más sombras que luces, con alguna repetición de sabores en el “aroma del sotobosque” y “del gallinero al plato”, con poco fundamento gastronómico en el “chuletón (¿?) de vaca” y el “hígado con mollejas”, y con exceso de sal en casi todos los platos -se intuye el deseo de que consumas bebidas-. A destacar, quizá, el minimalista “judías de Santapau” y el “pato con pera”. Los postres, ricos, pero a los que llegas tan tarde que saboreas poco porque lo que deseas es irte ya. En resumen, mala experiencia. Incomprensible en un dos estrellas Michelín.
Esta es una reseña que me sabe mal hacer. Me sabe mal porque el personal ha sido agradable y el lugar es bonito. Las dos estrellas van por estos conceptos. Sinceramente cada vez entiendo menos la guia michelin. Para mi es un menu demasiado extenso en el que mas de la mitad de los platos no me han dicho nada y ninguno de ellos me ha emocionado. Habia dos o tres buenos que se difuminaban entre todo lo demas. En menos de una semana no creo que recuerde ninguno. De lo que si me acordaré es de pagar 25€ por el agua, otros 20€ por tres bocados de queso, 60€ por cuatro zumos y 12€ por dos cafes. Estos pequeños detalles, cuando la cuenta subía a mas de 1200€ son innecesarios y, a mi entender, generan la sensación al cliente de que es un saco de billetes al que exprimir. Lo recomendaré a gente snob que no me caiga demasiado bien.
Decepcionante. Pocos platos para el recuerdo y muchos simplemente ricos. Aperitivos de poco nivel. Un servicio lamentable, que no está a la altura ya no de un dos estrellas Michelin, sino de cualquier buen restaurante: sirven desde el otro lado de la mesa, molestando; derraman constantemente el agua o el vino en la mesa; no están atentos para rellenar las copas; no explican los platos y mostraron un molesto desdén varias veces. Y así en general. Ni siquiera te preguntan por alergias o intolerancias. La masía y el entorno son preciosos.
Normalmente no suelo poner reseñas de restaurantes que no me han gustado, hemos estado en otros restaurantes de està categoria ( no es para alardear solo buscas una buena ecperiencia y siempre hemos salido encantados), ahora éste me ha decepcionado y mucho. Empezó muy bien, un camarero muy atento y simpatico nos estuvo enseñado las instalaciones, hasta aquí muy bien. Incluso le comenté a mi pareja antes de empezar el menú degustación que lo recomendaria. Se empezó a torcer, cuando te ofrecen una copa de cava para todo el aperitivo que te van a servir. Después de esperar que nos dieran al menos agua, le comentamos a la camarera que nos pusieran algo para beber a lo que ella nos contestó que pasaríamos a la cocina y allí con los otros dos aperitivos que faltaban nos darían una cerveza. Tardaran en servir nos, a las mesas de alrededor les serviran menos a nosotros…. hasta que se dieron cuenta, y entonces la solución fue que nos pusieron dos platos a la vez y listos. El Servicio fatal, la camarera que nos servia te cruzaba el brazo por encima tuyo para servir el plató que teniamos que compartir (o te separabas para evitar que te manchase o para evitar que te diera con el codo o plató). El pan te lo daban a cuenta gotas, igual paso cuando te servian el agua o el vino cuando era un maridage de 65 €. En fin como he dicho anteriormente una decepción para lo que costo el menú.
Hace un par de meses fui a comer a Les Cols con muchísimas expectativas, pero la experiencia estuvo muy lejos de lo esperado. Para ser un restaurante con dos estrellas Michelin, me pareció extremadamente sobrevalorado. Uno de los momentos más decepcionantes fue cuando, en un plato de cangrejo, encontré un trozo de caparazón. Al comunicárselo al encargado, no solo no se disculpó, sino que además retiró el trozo directamente de la mesa con el dedo, lo que me dejó completamente sorprendida. Tampoco creo que valoren realmente el producto. En las últimas partes del menú me sentía excesivamente llena, hasta el punto de que continuar comiendo resultó casi una tortura. Pedí los petit fours para llevar y más tarde me di cuenta de que faltaban algunas piezas, a pesar de que yo no los había tocado. Sinceramente, recomiendo ahorrar el dinero: incluso una simple grappa cuesta 21 euros, lo cual me parece exagerado. En resumen, una experiencia que no repetiría y que no recomendaría.
The food was good, but the overall experience left us disappointed for several reasons. Despite explicitly stating in our reservation that my partner is gluten intolerant, it wasn’t until the fourth course that we were informed some dishes would be served differently. We even suspected that some earlier dishes may have contained gluten. This became particularly evident when they began serving bread. When we brought it up, the response was dismissive: “It’s fine, she only had a little bit of bread”. While we could have reiterated her dietary restriction, we’ve never had to do so at similar restaurants, where adjustments are typically communicated from the start. The service was lackluster and impersonal. Most staff seemed uninterested and barely explained the dishes, though one young waiter stood out for his attentiveness, friendliness, and careful explanations. However, there were several issues that detracted from the experience, such as an aperitif plate being cleared before we had finished, damp napkins at the table that had to be replaced, and long waits between courses. The wine pairing was also underwhelming, with limited variety and a lack of professionalism in its presentation. Adding to this, in a time when COVID precautions are still relevant, we were surprised and concerned to see several diners entering and exiting the kitchen without wearing masks. Overall, while the food itself was good, these shortcomings significantly diminished our enjoyment.
La experiencia ha estado muy bien menos al final nos han ofrecido unas copas al final de limoncelo que parecían regalo de la casa por la comida tal como nos la ofrecían pero resulta que la sorpresa al repasar la factura nos las han cobrado a 19€ la copa….. muy mal. La verdad es que una buena experiencia quede empañada por ese detalle. Ha sido una pena muy grande.
Un desencanto absoluto. Había reservado un menú para tres comensales y cuando llegamos, luego de un viaje en coche de hora y media, nos dicen que no servían ese menú. Para todo ésto, me reconfirmaron la reserva 5 veces!!! Serán estrella Michelin pero el trato no fue para nada profesional. Rescato el entorno de la casa y el paisaje.
Fuimos con la ilusión de tener una experiencia gastronómica y desde el primer bocado fue una decepción. La comida no tiene sabor, ni intención, ni sentido. El revoloteo constante de camareros tampoco ayudó para nada. Y finalmente nos trajeron una cuenta totalmente desproporcionada y carísima. En fin, nunca he hecho una reseña de un restaurante hasta hoy, pero he tenido que hacerlo porque cuando uno va a un restaurante lo único que pide es comer bien. No lo recomiendo para nada.
Teníamos mucha ilusión por probar este restaurante. Empezamos con un tour por el local que es precioso, hasta ahí todo bien. Nos sentamos a la mesa y faltaban dos servilletas, les reclamamos hasta 3 veces y nos dijeron que no las traían después del aperitivo, vamos que nos teníamos que limpiar con el mantel, y la segunda cosa es que con los aperitivos te ponen una copita de cava, solicitamos la carta de vino o sino agua y nos dijeron que hasta que no comenzásemos el menú no nos lo traían. No soy tiquismiquis pero en un 2 estrellas me pareció muy raro, también nos extrañó que fueran sirviendo platos aunque uno de los comensales no estuvieran en la mesa. Eso lo dejamos pasar pero pagando lo que pagas pues esperas otro tipo de servicio. Ahora llega lo peor de la noche, la comida!! Nunca en un restaurante con estrella me había dejado un plato. La mayoría de los platos llegaban fríos y sosos, menos mal que te ponen pan con aceite y sal y le íbamos poniendo un poco de sal ( y eso que yo no acostumbro a tomar mucha) . Había platos que estaban bien correctos, pero luego llegaron otros que no nos dejaron disfrutar el resto del menú. Había un momento que todo nos sabía a col y salimos con un dolor de barriga atroz. Una total decepción, no entiendo como tan siquiera tiene este restaurante una estrella. Hay muchos sin estrella que le dan mil vueltas. Sin duda para no volver.
Very possibly the worst experience I have ever had at a Michelin-star rated restaurant. This is my first ever restaurant review, but I just had to get this off my back. Of course some dishes were exceptional, however many were uninspiring and insipid. Worst of all was the room manager's condescending manners (very rude) and general treatment. Many of the staff members were extremely junior (literally minors) that seemed to be automatons programmed to memorize their scripts. Questions were answered with confusion and straight faces. Overall, honest passion was sorely lacking throughout the entire experience. Definitely not worth the (overinflated) price and will not return again. Addendum to initial review: I feel compelled to edit my initial review as I was politely approached by the staff to clarify that my assumption that the serving staff were very young and perhaps even minors. I must clarify that this was an erroneous and subjective conclusion and that I have been assured that the mentioned staff is at least 22 years old. Not too far off but worth recognizing and clarifying my error and publicly apologize to the restaurant for my imprecision.
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Carretera de la Canya, 106, 17800 Olot, Girona, Spain
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Carretera de la Canya, 106, 17800 Olot, Girona, Spain
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