Restaurante A Pena-Vilela
Regional, spanish · Ribadeo
Horari de Restaurante A Pena-Vilela
Sobre Restaurante A Pena-Vilela
Restaurante A Pena-Vilela, ubicado en Ribadeo, les da la bienvenida con un ambiente acogedor y familiar. Conocido por ser un oasis en el Camino de Santiago, ofrecemos una experiencia gastronómica donde la comida tradicional gallega, típica de Lugo, es la protagonista. Los clientes destacan la calida...
Restaurante A Pena-Vilela, ubicado en Ribadeo, les da la bienvenida con un ambiente acogedor y familiar. Conocido por ser un oasis en el Camino de Santiago, ofrecemos una experiencia gastronómica donde la comida tradicional gallega, típica de Lugo, es la protagonista. Los clientes destacan la calidad de nuestros productos y la cuidada elaboración de cada plato. El servicio es atento y cercano, un matrimonio encantador al frente que se esfuerza por hacer sentir a cada comensal como en casa. Además de restaurante, ofrecemos alojamiento en un albergue limpio y tranquilo, ideal para el descanso, con hermosas vistas y la tranquilidad del entorno.
Què diuen els clients de Restaurante A Pena-Vilela
Restaurante A Pena-Vilela es un lugar popular entre peregrinos del Camino de Santiago, destacando por la amabilidad de sus dueños, Pedro y Lucía, y su trato cercano. Ofrece comida casera de calidad y un albergue cómodo con piscina. Algunos clientes mencionan precios algo elevados y atención irregular si no eres peregrino.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Si no eres peregrino, ten en cuenta que la atención puede ser más lenta, especialmente si el albergue está lleno. Algunos usuarios sugieren que después de unas rondas, el dueño se vuelve más generoso con los pinchos.
Preguntes freqüents sobre Restaurante A Pena-Vilela
Opinions de Restaurante A Pena-Vilela Ribadeo
Paramos un grupo de amigos a tomar algo, al principio el dueño muy borde y pasota, pero despues de varias cervezas se solto un poco y nos lleno de pinchos y hasta invito a una ronda. Sin duda volveremos haber si se suelta antes de la cuarta ronda!! Lugar recomendable con presencia de lugareños muy simpaticos.
Mi experiencia como peregrino del camino ha sido de 10. Llegué sobre las 15:15, mala hora para el tema de cocina y, a pesar de ello, me abrieron la cocina solo para mí. La comida, excelente: callos y costillas. Tras la comida, intercambiamos impresiones sobre la hostelería y la atención al peregrino. El albergue está muy bien equipado, con baño parecido al que podemos encontrar en nuestras casas. Son un matrimonio encantador, quienes se encargan ellos solos de atender y solventar todos los problemas que pueda tener el peregrino que se hospeda en su albergue. Sin duda repetiría la experiencia con ellos. Mucha salud para ellos.
Vinimos buscando un albergue para el Camino de Santiago y nos llevamos una gran sorpresa. Es también un restaurante llevado por una pareja encantadora. Trato familiar, comida deliciosa y muy asequible. Más de 30 años dedicándose a ello. Muy recomendable y volveré por la zona solo para visitarla. Comida tradicional y de alta calidad. Caza de temporada, platos abundantes... estamos enamorados.
Lugar agradable para realizar una parada antes de seguir, personal agradable y muy amables. Para los caminantes que visualizan el camino antes de realizarlo, os sugiero que os dejéis guiar por la mayoría no por cuatro personajes que no contribuyen. Lugar tranquilo y recomendado.
La comida riquísima, el servicio muy bueno el Jefe, Pedro y su hijo Pedro , también muy agradables y profesionales. La cocinera, Luchi tiene una mano para la cocina que es de Estrella ⭐ Michelin. Para repetir, recomendable cien por cien.
Veníamos un poco temerosos por los comentarios que leímos por aquí. Pero he de decir que nos han tratado increíble. Buen trato, buen servicio, buena comida, todo muy limpio. Super contento con la experiencia
He tenido la oportunidad de hospedarme en este albergue en dos ocasiones, una en 2020 y la más reciente este año 2024 en septiembre, y no puedo estar más agradecida por la hospitalidad y amabilidad de las personas que lo regentan. Desde el primer momento, nos han tratado con una atención tan cálida que hace que uno se sienta como en casa. Recuerdo la primera vez que, debido a la lluvia y a que no teníamos efectivo, el hijo de los propietarios nos acercó en coche a Ribadeo sin dudarlo. Este año, la experiencia ha sido igualmente increíble: nos han servido un delicioso café por la mañana, aunque el albergue estaba cerrado, solo para asegurarse de que empezáramos el día con algo en el estómago antes de caminar. La comida casera que ofrecen es excelente, preparada con cariño y perfecta para recargar energías. Me sorprende leer algunas reseñas negativas, ya que mi experiencia ha sido completamente opuesta. En todo momento nos han tratado con una amabilidad que no siempre se encuentra en los caminos, para mí este sitio es pura magia, me guardo este recuerdo en el corazón. A veces, las circunstancias no son ideales para todos, pero el trato humano y el esfuerzo que ponen aquí son innegables. Recomiendo este albergue sin dudarlo, y estoy segura de que muchos peregrinos encontrarán aquí una parada acogedora y llena de buenos momentos. ¡Gracias por todo! Espero poder volver.
Albergue con todas las comodidades para los peregrinos, buena comida y mejor atención, la señora nos lavo toda la ropa del grupo de 6 , perfecto. Recuerdos para el matrimonio que gestiona el albergue, del grupo de Canarias de Mayo de 2022.
Andando el camino de Santiago comimos en el restaurante tras acabar la etapa del día. Al pedir unas cervezas nos sirvieron una tapa de chorizo de la zona con pan gallego. Después comimos un menú con primer plato, segundo plato, postre, bebida y café por diez euros. Los platos estaban riquísimos ( excepcional el pote gallego, las costillas al horno y la tarta de queso casera)a cada momento el camarero nos ofrecía la posibilidad de repetir. El trato por parte de todos ha sido excepcional. Si pasáis cerca no dudéis en deteneros . También tienen platos combinados y tapas.
Los propietarios hacen que sientas la esencia del camino por su calor, desde antes de llegar al camino (fué mi primer albergue el año pasado , retomando el camino del Norte).. Llegaba tarde desde Ribadeo (de noche) y estuvieron pendientes por sí necesitaba que me acercasen. Tanto Pedro como la mujer,,,, de lo mejor que me he encontrado en el camino. La gente que durmió allí me dijo que se come muy bien, yo llegué tarde no pude degustar. Nunca olvidaré su hospitalidad.
Merece la pena el trayecto hasta alli, la costilla asada hasta exquisita.
Un bar que da servicio a un pueblo muy pequeño desde hace años, para mí es un cinco. Buena cocinera y menú del día correcto. Eso sí, tercio de cerveza me cobraron 3,50 y ese precio es muy muy excesivo. Los de allí creo que tomaban quintos ¿timo por ser de fuera o timo por pedir tercio?
Un albergue estupendo, un pequeño oasis y el trato es muy acogedor. La comida riquísima, disfrutamos mucho del menú y del descanso. Merece la pena adelantar km desde Ribadeo, hacen un enorme esfuerzo este matrimonio por cuidar al peregrino y solo están ellos, muy agradecida por la estancia.
INTERNAUTA, LEE CON ATENCIÓN. Las reseñas negativas que tiene este establecimiento, son completamente irracionales. El albergue y restaurante lo regenta y lleva un matrimonio, ellos solos. Atienden primero a sus peregrinos huéspedes, son 2 para todo, si vas de paso y no te atienden, por favor, no tengas la poca vergüenza de poner una mala reseña. Son una gente increíble, me hubiera quedado a vivir con ellos. Su albergue es magnífico y económico, con todas las comodidades (hasta piscina), la comida es espectacular y ellos, como personas, son maravillosos, todo es atención hacia el peregrino/cliente. ¿Quieres una recomendación? Si piensas parar en Ribadeo, y puedes andar un poco más, quédate en su establecimiento, come, pernocta y me cuentas. Pedro y esposa, si leéis esto, os recordaré siempre, muchas muchas gracias, sois increíbles. Un gran abrazo.
Un sitio muy tranquilo, llevado por un matrimonio que son un encanto de personas, con una conversación muy interesante, y donde se come maravillosamente. Productos de mucha calidad y tratados magistralmente por Lucía. Es un privilegio poder subir a comer allí.
Un buen albergue para peregrinos. Tiene una piscina para poder pasar la tarde. Hay que entender que llevan el albergue y el restaurante entre dos personas y quizá no siempre estén, pero es lógico. La cena está muy rica y el albergue muy cuidado.
Muy buena opción en el camino del norte si no te quieres quedar en ribadeo, merece la pena esos 6 km a pie hasta aquí. Comida tradicional típica de Lugo muy rica y servicio muy atento por parte del matrimonio que lo regenta. Merece la pena visitarlo
Espectacular. Sitio idóneo para descansar en pleno Camino de Santiago. El trato muy bueno, amable y cercano, dando todo tipo de facilidades. No hay ni un ruido, prao amplio con vistas al monte, piscina donde poder refrescarte. Comida muy bien, y los lugareños muy agradables.
Restaurante y albergue A Pena. Muy bien atendido, el hospitalero muy atento y servicial. La comida buena, calidad precio y el albergue muy bien, limpio y tranquilo. Lo recomiendo 100% si estás haciendo el Camino del Norte y quieres acortar etapa a Lorenzá 21k o a Mondoñedo 30k, como hice yo.
Un albergue maravilloso. El trato de los dueños fue cercano y amable.Estoy recuperándome de una lesión y Pedro me ayudó con hielo para mi pie con muchísimo gusto. Las instalaciones son buenísimas, una vista espectacular y por encima, el lujo de una piscina. La comida hecha con amor y muy buena calidad precio. Gran lugar donde descansar y recobrar fuerzas. Muchas gracias por todo!
Un albergue estupendo, un pequeño oasis y el trato es muy acogedor. La comida riquísima, disfrutamos mucho del menú y del descanso. Merece la pena adelantar km desde Ribadeo, hacen un enorme esfuerzo este matrimonio por cuidar al peregrino y solo están ellos, muy agradecida por la estancia.
Llevo años haciendo caminos y en muy pocos sitios he sido tratado tan bien. Doña Luchy y Don Pedro son unos maravillosos anfitriones y hospitaleros. GRACIAS!!!!!!
INTERNAUTA, LEE CON ATENCIÓN. Las reseñas negativas que tiene este establecimiento, son completamente irracionales. El albergue y restaurante lo regenta y lleva un matrimonio, ellos solos. Atienden primero a sus peregrinos huéspedes, son 2 para todo, si vas de paso y no te atienden, por favor, no tengas la poca vergüenza de poner una mala reseña. Son una gente increíble, me hubiera quedado a vivir con ellos. Su albergue es magnífico y económico, con todas las comodidades (hasta piscina), la comida es espectacular y ellos, como personas, son maravillosos, todo es atención hacia el peregrino/cliente. ¿Quieres una recomendación? Si piensas parar en Ribadeo, y puedes andar un poco más, quédate en su establecimiento, come, pernocta y me cuentas. Pedro y esposa, si leéis esto, os recordaré siempre, muchas muchas gracias, sois increíbles. Un gran abrazo.
Restaurante y albergue A Pena. Muy bien atendido, el hospitalero muy atento y servicial. La comida buena, calidad precio y el albergue muy bien, limpio y tranquilo. Lo recomiendo 100% si estás haciendo el Camino del Norte y quieres acortar etapa a Lorenzá 21k o a Mondoñedo 30k, como hice yo.
Excelente atención! Muy cordiales con los peregrinos y Peregrinas!! El albergue super cómodo y las vistas una maravilla!!
Pasé una noche allí haciendo el camino y comodísimo y la comida excelente. Los que llevan el albergue y el sitio de comida majísimos y bañarse en una piscina después de caminar 30 km un lujo.
Un perfecto lugar para comer dentro de la ruta del Camino de Santiago, poner hincapié en la calidad de las personas que llevan el establecimiento. Lo recomiendo.
Un sitio muy tranquilo, llevado por un matrimonio que son un encanto de personas, con una conversación muy interesante, y donde se come maravillosamente. Productos de mucha calidad y tratados magistralmente por Lucía. Es un privilegio poder subir a comer allí.
Muy buena opción en el camino del norte si no te quieres quedar en ribadeo, merece la pena esos 6 km a pie hasta aquí. Comida tradicional típica de Lugo muy rica y servicio muy atento por parte del matrimonio que lo regenta. Merece la pena visitarlo
Un buen albergue para peregrinos. Tiene una piscina para poder pasar la tarde. Hay que entender que llevan el albergue y el restaurante entre dos personas y quizá no siempre estén, pero es lógico. La cena está muy rica y el albergue muy cuidado.
Espectacular. Sitio idóneo para descansar en pleno Camino de Santiago. El trato muy bueno, amable y cercano, dando todo tipo de facilidades. No hay ni un ruido, prao amplio con vistas al monte, piscina donde poder refrescarte. Comida muy bien, y los lugareños muy agradables.
Un albergue maravilloso. El trato de los dueños fue cercano y amable.Estoy recuperándome de una lesión y Pedro me ayudó con hielo para mi pie con muchísimo gusto. Las instalaciones son buenísimas, una vista espectacular y por encima, el lujo de una piscina. La comida hecha con amor y muy buena calidad precio. Gran lugar donde descansar y recobrar fuerzas. Muchas gracias por todo!
Paramos un grupo de amigos a tomar algo, al principio el dueño muy borde y pasota, pero despues de varias cervezas se solto un poco y nos lleno de pinchos y hasta invito a una ronda. Sin duda volveremos haber si se suelta antes de la cuarta ronda!! Lugar recomendable con presencia de lugareños muy simpaticos.
Muy bien ubicado, es de agradecer que esté abierto desde temprano, especialmente para los peregrinos. Camarero amable, aunque algo lento. Nada que reprochar.
Es lo único que hay si te quedas en el albergue. Buena comida, todo bien.
Estupenda comida, muy buena atención, con educación y simpatía. Su aspecto exterior no hace justicia a su salón y atención.
La atención buena, los precios asequibles, el entorno tranquilo y la estancia mejorable, ya que las literas hacen ruido al moverse, y el albergue necesita un cuidado y una limpieza general. Si cambian las literas, y limpian el albergue está bien, el personal es atento, aunque también se aprecia la necesidad de que contraten a alguien mas, para que vaya todo más fluido y el personal pueda descansar.
Tomamos un pincho de tortilla y un zumo de naranja. La tortilla estaba rica. El pan delicioso. Los baños sólo son accesibles pidiendo la llave en el mostrador. No se puede pagar con tarjeta (ninguna cantidad). Los precios son altos, quizás un 30% que en otros albergues y bares en el Camino. La atención al cliente un poco seca.
Tomamos un pincho de tortilla y un zumo de naranja. La tortilla estaba rica. El pan delicioso. Los baños sólo son accesibles pidiendo la llave en el mostrador. No se puede pagar con tarjeta (ninguna cantidad). Los precios son altos, quizás un 30% que en otros albergues y bares en el Camino. La atención al cliente un poco seca.
La comida está buena, es barato y es él único sitio para el peregrino que para allí, así que paciencia, porque no hay otra opción. Le preguntamos a la camarera qué era un cocido gallego y suspiro entre dientes: puffff es muy difícil de explicar y se quedó callada. Después de hacerle varias preguntas y sin mucha suerte en las respuestas... optamos por un filete con patatas (muy rico, por cierto)
No nos dio tiempo ni a abrir la boca.. conforme entramos por la puerta del bar nos dijo que si no eramos peregrinos alojados en el albergue, que no atendían.. aceptamos y nos marchamos. La persona que no nos atendió, empatiza poco con los peregrinos que no se alojan allí. No pasa nada si no quieres abrir tu bar o restaurante, pero no pongas fuera carteleria de restaurante y bar. Hora 8:30h de la mañana... ni café..
Son las 8:40 estoy en la puerta (que está abierta) el dueño está dentro y dice que está cerrado pero si le ha servido el desayuno a otras 2 chicas. Luego se queja de que va mal la cosa y no sirve nada a gente que no duerma en el albergue. Espero que le vaya genial con el albergue, pero también me han dicho que tiene chinches.
El albergue presenta varias deficiencias. Las instalaciones son frías, con solo dos baños mixtos para 20 camas, y la cocina se encuentra junto a las áreas de descanso, lo que resulta incómodo. Además, el trato recibido fue insatisfactorio. Observamos que se trata mejor a los extranjeros que a los españoles. Durante nuestra estancia, pasamos frío y solicitamos un edredón en tres ocasiones. Sin embargo, se priorizó a otros huéspedes que llegaron después de nosotros y no habían consumido en el restaurante. Al final, nos informaron que no había edredones suficientes para todos, lo cual nos dejó en una situación incómoda. Cuando pedimos el servicio de secadora, decidimos no utilizarlo porque querían cobrarnos un extra por centrifugar la ropa. La señora insinuó que no secáramos la ropa con el secador de pelo, un comentario que nos dejó perplejos y que consideramos inapropiado. En cuanto al restaurante, aunque la comida es de buena calidad y la señora que cocina tiene habilidades destacadas, el humor del señor que atiende es difícil de entender y en ocasiones resultó inapropiado. A un familiar le hizo una serie de comentarios que parecían burlas, lo que fue muy desagradable. En resumen, la experiencia en el albergue y el restaurante fue muy insatisfactoria.
Soy del mismo grupo que Montse Pérez Caseiras. Ante todo buenas tardes. Efectivamente no conozco sus instalaciones porque no nos permitió la entrada. No éramos ni 30 ni 40, éramos 15 y así se lo dijimos, no debería mentir en este foro, aunque tengamos puntos de vista diferentes. En ningún momento ocupamos toda la terraza, se sentaron 3 menores de edad. Algunos somos autónomos y entendemos perfectamente que no debe trabajar gratis pero en ningún momento nuestro objetivo era usar sus instalaciones sin consumir. De hecho cuando los 8 adultos intentamos entrar al bar para consumir nos echó.
Llegamos a las 9 y 15 y un señor muy desagradable nos dice que está cerrado, que cierran a las 9. Es entendible que tenga sus horarios, pero no las maneras de decirlo, como si le molestáramos. El comportamiento de esta persona fue tan malo que ha sido incluso un tema de conversación entre los peregrinos. Ni siquiera dejó usar el baño a una señora mayor y la mandó a orinar al campo. No sé cómo será la comida, pero después de esto pocas ganas dan de probarla. De hecho nos dijo que nos fuéramos al bar siguiente a 10 km. Buena recomendación, porque los bocadillos estaban buenísimos.
El problema es que la web indica que es un restaurante y al llegar te encuentras carteles que dicen.. bar, desayunos, raciones, parrilla, etc. Cuando entras amablemente a preguntar te tratan despectivamente e invitan a que te vayas. Si solo dan de comer con reserva o a los peregrinos alojados solo tienen que ponerlo en la puerta y no molestaremos. Pero las malas formas con que trata a la gente son inadmisibles.
Falta de educación. Somos peregrinos y nos vamos decepcionados, solo fuimos a tomar una cocacola y usamos el servicio, el propietario que salió de la cocina, sin mirarme a la cara, me sirvió siendo arisco, a mi acompañante se le derramó el refresco y este lo único que hizo fue mirarla, encogerse de brazos e ignorarla. No se trata de ponerle un refresco nuevo porque no es culpa de nadie que pase eso, pero ese gesto deja mucho que desear. El baño exterior estaba muy sucio y la cadena no recogía bien el agua. Una lástima que un albergue-restaurante esté en un sitio tan bonito y tenga este trato.
Llegamos a las 15.30 después de 20 km de camino y les pregunto si podemos comer y nos dice que si nos quedamos a dormir si, que si no no. Ni bocadillos, ni agua ni nada, nada para comer y hasta 8 km no hay otro, que por cierto también estaba cerrado….falta de humanidad, falta de atención, falta de todo.
Pasé por el bar haciendo el Camino y me paró a desayunar,le pregunto que puedo desayunar y me dice que lo que tiene en la barra. Cogo un trozo de bizcocho. Al minuto aparece un extranjero y le ofrece tostadas y más cosas sin preguntar. Y ahora de paga casi te dije la palabra para saber el precio del servicio. En resumen muy mal en atención al público.
MALA ATENCIÓN AL PEREGRINO. Dueños muy desagradables. Después de una larga etapa, llegamos cansados a comer aquí, que es lo único que hay en Vilela. Nos ignoraron a la hora de sentarnos. Tras pedir la carta 2 veces , ya por fin nos la acercaron DESPUÉS DE CASI 20 MINUTOS. Si estuviera el restaurante lleno, es comprensible. Pero igual es que el peregrino no es el mejor cliente. Comida muy normalita. A la hora de pedir postre fuera del menú, nos dijeron que había tarta helada y nos trajeron esto (por lo que nos cobraron 2€). En mi opinión, se aprovechan de que el peregrino no tiene otra opción y que no va a volver, porque ese trato no es normal.
Me ha parecido que por un pincho de tortilla, marca Mercadona muy seca, como el camarero y el trozo de pan, metidos juntos a calentar al microondas, así estaba todo ello y una cerveza me cobre 4 €de pincho y 3€ de la Estrella Galicia. Llevo 15 dias de ruta en el camino y es la primera que me toman el pelo tan descaradamente. Así no vamos muy lejos, mejor no hacer el piernas. Así que no paraba nadie Saludos
He llegado al sitio sobre las 14 horas tras hacer varias horas de camino. La limpieza general del sitio es “espesa” y la puntuación de google baja pero tengo bastante hambre y no hay nada mas por los alrededores. El tipet me ha dicho que para comer no tenia nada sino estaba en el albergue de al lado alojado. Al ser yo un peregrino tan solo podía optar por los manjares maravillosos de la barra, le pregunto y dice que a 10 km habrá algo mas (ese algo mas estaba despues de nose cuantas cuestas y cerrado por fiestas). Decir que ha sido un intercambio cordial de información, con educación eso si, aunque con mala cara y poca gana. El espíritu mas que del camino ha sido el de la España rancia, si me lees comentarte llevaba unos cuantos km y que 10 km mas con las subidas que vienen por la zona pueden ser micho. Mala politica y mal aprovechado, en fin son las 15.44 y voy a comer por fin. Gracias por cuidar asi de los peregrinos (como sabia que iba a contestar la edito, no estoy cansado, estoy hambriento y quiero pagarle para poder seguir, no me sea peseterin con lo del albergue, que ud no decide donde se ha de quedar la gente, no se ponga culpas que no le he echado y de mas de comer, adi si que le quedara negocio)
El hombre que estaba en el bar no podía ser mas desagradable. Llegamos para comer y nos dijo primero que la cocina estaba cerrada, a las 14:30 de la tarde, y después con todavía mas desprecio que solo daban de comer a la gente hospedada allí. Una auténtica vergüenza.
He llegado al sitio sobre las 14 horas tras hacer varias horas de camino. La limpieza general del sitio es “espesa” y la puntuación de google baja pero tengo bastante hambre y no hay nada mas por los alrededores. El tipet me ha dicho que para comer no tenia nada sino estaba en el albergue de al lado alojado. Al ser yo un peregrino tan solo podía optar por los manjares maravillosos de la barra, le pregunto y dice que a 10 km habrá algo mas (ese algo mas estaba despues de nose cuantas cuestas y cerrado por fiestas). Decir que ha sido un intercambio cordial de información, con educación eso si, aunque con mala cara y poca gana. El espíritu mas que del camino ha sido el de la España rancia, si me lees comentarte llevaba unos cuantos km y que 10 km mas con las subidas que vienen por la zona pueden ser micho. Mala politica y mal aprovechado, en fin son las 15.44 y voy a comer por fin. Gracias por cuidar asi de los peregrinos (como sabia que iba a contestar la edito, no estoy cansado, estoy hambriento y quiero pagarle para poder seguir, no me sea peseterin con lo del albergue, que ud no decide donde se ha de quedar la gente, no se ponga culpas que no le he echado y de mas de comer, adi si que le quedara negocio)
Pasé por el bar haciendo el Camino y me paró a desayunar,le pregunto que puedo desayunar y me dice que lo que tiene en la barra. Cogo un trozo de bizcocho. Al minuto aparece un extranjero y le ofrece tostadas y más cosas sin preguntar. Y ahora de paga casi te dije la palabra para saber el precio del servicio. En resumen muy mal en atención al público.
MALA ATENCIÓN AL PEREGRINO. Dueños muy desagradables. Después de una larga etapa, llegamos cansados a comer aquí, que es lo único que hay en Vilela. Nos ignoraron a la hora de sentarnos. Tras pedir la carta 2 veces , ya por fin nos la acercaron DESPUÉS DE CASI 20 MINUTOS. Si estuviera el restaurante lleno, es comprensible. Pero igual es que el peregrino no es el mejor cliente. Comida muy normalita. A la hora de pedir postre fuera del menú, nos dijeron que había tarta helada y nos trajeron esto (por lo que nos cobraron 2€). En mi opinión, se aprovechan de que el peregrino no tiene otra opción y que no va a volver, porque ese trato no es normal.
El hombre que estaba en el bar no podía ser mas desagradable. Llegamos para comer y nos dijo primero que la cocina estaba cerrada, a las 14:30 de la tarde, y después con todavía mas desprecio que solo daban de comer a la gente hospedada allí. Una auténtica vergüenza.
Me ha parecido que por un pincho de tortilla, marca Mercadona muy seca, como el camarero y el trozo de pan, metidos juntos a calentar al microondas, así estaba todo ello y una cerveza me cobre 4 €de pincho y 3€ de la Estrella Galicia. Llevo 15 dias de ruta en el camino y es la primera que me toman el pelo tan descaradamente. Así no vamos muy lejos, mejor no hacer el piernas. Así que no paraba nadie Saludos
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