El Pasaje
Regional · Santiago de Compostela
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Sobre El Pasaje
El Pasaje, ubicado en el corazón de Santiago de Compostela, ofrece una experiencia culinaria memorable. Su ambiente íntimo, con pequeños espacios que recuerdan reservados, invita a disfrutar de una comida relajada y de calidad. Destaca por su exquisita cocina, donde cada plato está preparado con esm...
El Pasaje, ubicado en el corazón de Santiago de Compostela, ofrece una experiencia culinaria memorable. Su ambiente íntimo, con pequeños espacios que recuerdan reservados, invita a disfrutar de una comida relajada y de calidad. Destaca por su exquisita cocina, donde cada plato está preparado con esmero y lleno de sabor. Los comensales elogian la variedad del menú, la fideuá y especialmente el chuletón de vaca gallega. Además de la comida, El Pasaje ofrece una cuidada selección de vinos, postres deliciosos y un excelente café. El servicio es atento y profesional, creando una atmósfera acogedora para disfrutar en familia, en solitario o con amigos. El local cuenta con acceso y asientos adaptados para personas con movilidad reducida.
Què diuen els clients de El Pasaje
El Pasaje ofrece una experiencia mixta. Algunos clientes destacan la alta calidad de la comida, especialmente la carne gallega y la fideuá, y el servicio atento. Sin embargo, otros se quejan de platos fríos o quemados, raciones pequeñas para el precio, y lentitud en el servicio.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Si buscas calidad y no te importa pagar un poco más, este podría ser tu sitio. Evita pedir arroz, ya que no es su plato fuerte según algunos comensales.
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Què veure a prop
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Explora els voltants de El Pasaje
El Pasaje es troba a Santiago de Compostela, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- Pazo de Bendaña (A 65m) — edficio en Santiago de Compostela parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Colegio de San Clemente (A 84m) — edificio en Santiago de Compostela parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Pazo de Pedrosa (A 136m) — edificio en Santiago de Compostela parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- pazo de Ramiranes (A 140m) — casa señorial en Santiago de Compostela, provincia de La Coruña, España parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Casa Gamallo (A 190m) — edificio en Santiago de Compostela parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Iglesia de Santa María Salomé (A 196m) — iglesia en Santiago de Compostela parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Pazo de Monroy (A 213m) — edificio en Santiago de Compostela parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
Museus
- Museo Granell (A 72m) — museo en Galicia
Parcs i Jardins
- Alameda de Santiago de Compostela (A 159m) — park in Spain
Altres Llocs d'Interès
- Edificio Castromil (A 146m) — eclectic style building in the Galician region of Spain
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Preguntes freqüents sobre El Pasaje
Opinions de El Pasaje Santiago de Compostela
Brutal toda la comida que nos han sacado. El mejor pulpo de una semana. La ensalada de perdiz increíble. Y el chuletón de Vaca la mejor carne en mucho tiempo. Un lugar que recomendaré y volveré aseguro. Pero eso sí…hay que preparar la cartera. Cada cosa lo suyo. No hemos pedido postre. He echado de menos un detalle por parte de la casa, como por ejemplo, un chupito digestivo típico de la tierra. Después de gastarnos tanto dinero (46€ por persona), hubiera sido todo un detalle. Pero bueno, sirva esto como propuesta de mejora.
Extraordinaria experiencia gastronómica. Altísima calidad de productos. Los camareros (Luis y Héctor) han sido muy agradables. Recomiendo este restaurante al 100%.
Espectacular; comida preparada de forma innovadora, platos diferentes, calidad insuperable, todo servido a la manera gallega tradicional, es decir, comensales saciados; carta de vinos fabulosa; no es barato, es caro, pero saldrás de ahí saboreando cada euro que te has dejado y feliz de haberlo pagado.
La comida es muy buena quizás las raciones algo justas por el precio ... Atención muy buena
Un Amigo Nos Recomendaron este Restaurante mirando las reseñas. Dudamos un poco pero al final decidimos arriesgar ..fue todo un acierto la comida deliciosa la atención fue muy cordial y profesional nos encantó todo y si volvemos a Santiago Repetiremos seguro Lo Recomiendo Sin dudarlo.
Trato expectacular ,ambiente muy bueno ,el personal super amable y atentos y la comida super buena , lo recomiendo 100/100
Anoche fuimos a cenar sin conocer el sitio (nos encontrabamos en Santiago por motivos laborales) Todo estaba buenísimo, en especial las croquetas de boletus y el pulpo. La atención de Luis ha sido excepcional, atento, agradable y amable. Volveremos att Les chic@s de Asturias ❤️
La verdad que buscamos por internet y de los que más nos gustó fue este, ACIERTO TOTAL… La atención y servicio, inmejorable… La comida espectacular, tanto los entrantes, como los principales y los postres buenísimos… Para repetir sin duda…
Un pequeño local, repleto de pequeñas estancias que facilitan la intimidad de los comensales a modo de múltiples reservados. Quizá la fachada no sea su mejor presentación, pero lo importante está en su carta y servicio. La casa de don Pepe cuenta con un escogidísimo producto con el sin duda alguna disfrutaremos. La carta de vinos es sencillamente perfecta. Variada, amplia y escogida. Uno de los mejores rincones de Santiago.
La comida es exquisita, cada plato perfectamente preparado y lleno de sabor. La variedad del menú es excelente, y todo lo que probamos estuvo a la altura de nuestras expectativas. El servicio fue excepcional, con un personal atento y rápido en todo momento, siempre asegurándose de que estuviéramos cómodos. No tengo ninguna queja, ¡todo estuvo impecable!
El restaurante está en pleno centro de Santiago muy bien ubicado, un sitio muy acogedor. La comida está rica, con sabor gallego auténtico, y la atención es muy buena. Ideal para una cena tranquila.
Sitio excepcional siento ver esas reseñas de una estrella de gente desubicada escogiendo sitios de comer sin ser su perfil de lugar y precio, donde disfrutas de de la calidad y de una comida relajada y con calidad extrema. En fin un clásico de buena comida en Santiago que nunca morirá. Felicidades al personal y propietario.
Sitio excepcional siento ver esas reseñas de una estrella de gente desubicada escogiendo sitios de comer sin ser su perfil de lugar y precio, donde disfrutas de de la calidad y de una comida relajada y con calidad extrema. En fin un clásico de buena comida en Santiago que nunca morirá. Felicidades al personal y propietario.
Comida y trato escelente. La mejor fideuá que he comido en mi vida
Impresionante a todos los niveles, personal, propietario y lo más importante la comida como se aprecia en las fotos.
Fue un excelente lugar que elegimos al Azar , porque no conocíamos. La mejor decisión para comer en familia. Todo excelente . Súper recomendado.
Un pequeño local, repleto de pequeñas estancias que facilitan la intimidad de los comensales a modo de múltiples reservados. Quizá la fachada no sea su mejor presentación, pero lo importante está en su carta y servicio. La casa de don Pepe cuenta con un escogidísimo producto con el sin duda alguna disfrutaremos. La carta de vinos es sencillamente perfecta. Variada, amplia y escogida. Uno de los mejores rincones de Santiago.
De casualidad entramos y comimos uno de los mejores chuletones de vaca gallega de nuestra vida... Super recomendable este restaurante con un servicio impecable.
La comida es exquisita, cada plato perfectamente preparado y lleno de sabor. La variedad del menú es excelente, y todo lo que probamos estuvo a la altura de nuestras expectativas. El servicio fue excepcional, con un personal atento y rápido en todo momento, siempre asegurándose de que estuviéramos cómodos. No tengo ninguna queja, ¡todo estuvo impecable!
Comedor elegante y acogedor..Trato amable y educado. Marisco y carnes excelente calidad. Muy recomendable. Tenía muy buen recuerdo de cuando estuve hace 2 años. El caldo gallego excelente. Las ostras también. Luego comimos una centolla, deliciosa.
Restaurante en pleno casco, 2 raciones de pan, croquetas de jamón 6 unidades €11,80 regulares, servidas con patatas paja que quedan como cartón, no le aportan nada, ensalada de tomate especial €15, muy abundante y muy bien los tomates, Arroz con bogavante para dos €102,60. El bogavante era fresco, nos lo llevaron a la mesa, peso 1,08 kg, €95 el kg. Estaba muy bien, abundante y buen punto el arroz pero en comparación a otros lugares nos parece un precio exorbitado, por más que han subido los precios de los productos y es lo que tienes que pagar por comer en pleno casco. Botella de vino Godello €22. Total 2 personas €155,60. Por el precio le daría un 3, pero la atención del personal fue excelente y el arroz estaba muy bien, por eso califico con 4.
El sitio muy bonito y muy cómodo. La comida estaba buenísima, las zamburiñas exquisitas. Un poco caro.
Comimos allí pulpo feira, caldo gallego, carrilleras, queso del país , tarta y flan. El sitio está muy bien, de mantel y servilleta, para entendernos. El personal es estupendo y encantador, nos dieron trona para la niña. Hemos comido muy bien, sin embargo opino que es bastante subido de precio para la cantidad que ponen. Por ejemplo, la ración de pulpo queda escasísima para el precio que tiene y en general, pensamos lo mismo del resto de platos. A lo tonto, casi 100eur para dos personas sin vino. Comentar que el agua te la traen en botella de cristal abierta, que bien podría ser del grifo claro y por supuesto te la cobran (3,10eur). El pan también lo cobran y no han preguntado si queríamos, por ejemplo. En general es desde luego un buen sitio, pero caro.
Si buscas calidad en pleno centro histórico de Santiago, éste sin duda, es tu sitio. No es barato, no buscan al mochilero con menú del día, buscan al que busca calidad y aquí la tienes. Tampoco es caro, me parece precio justo. Muy amable tanto el dueño como el resto de servicio. Tiene escalón en el acceso y el wc está no accesible para personas de movilidad reducida.
Hemos comido de lujo. Una calidad de producto excelente y el servicio muy bueno. Comimos en la terracita que tienen en la parte de atràs para poder estar a gusto con los perros. Obviamente no es el sitio màs barato de la ciudad, pero lo merece.
Si buscas calidad en pleno centro histórico de Santiago, éste sin duda, es tu sitio. No es barato, no buscan al mochilero con menú del día, buscan al que busca calidad y aquí la tienes. Tampoco es caro, me parece precio justo. Muy amable tanto el dueño como el resto de servicio. Tiene escalón en el acceso y el wc está no accesible para personas de movilidad reducida.
Buena calidad de los productos. Recomendables pimientos de Padrón y zamburiñas. El arroz es cierto que he probado mejores, no considero que sea su plato fuerte.
Solo pedimos una ración de percebes y estaba muy buena. Lo único que quiero destacar es la poca profesionalidad de los camareros. Entre ellos había constantes risas hacia nosotras. Nos imitaban comiendo los percebes y entre unos a otros lo comentaban, miraban y se reían. Nos hicieron sentir muy incómodas por lo que nos fuimos rápido. Sin duda no volverá a pisar más ese establecimiento. Hay otros sitios en los que se come igual de bien y los camareros no tienen tanta vergonzoneria.
Comida rica y trato inmejorable pero no puedes cobrar el agua no embotellada a 3,6 euros y el pan individual a 2 euros. Una pena de malos detalles
La comida está buena, pero los precios son desorbitados! Fuera de todo lo común! 8 trocitos de pan 18 euros! Nos hemos sentido en un robo. Es normal que estuvieran vacío, nosotros caímos una vez, dos no.
Hemos vuelto después de 5 años y la comida sigue igual de buena y cara. Lo peor: el servicio ( no los camareros) sino el tiempo de espera. Nos hemos ido sin tomar postre ni café por desesperación. Hemos llegado a las 13:45 y a las 15:50 no teníamos el postre en la mesa. ( 2 adultos y 1 niña)
La comida buena, la atención no tanto. Pregunte sobre el tamaño de los platos y me respondieron "normal", como si yo tuviera que saber que significa normal para ellos. El pulpo braseado estuvo muy bueno, pero las sardinas no tanto. Pedí una copa de vino, y debo decir que en otros lugares de España son más generosos con la cantidad de vino que ponen en la copa.
La comida muy rica, aunque cara para lo que es. El servicio poco atento y no bueno. Pedimos dos Veces agua para el perro, estábamos en la terraza , y después de levantarse mi marido para pedirlo por tercera vez, nos lo trajo otro camarero porque el nuestro no nos hizo ni caso. Mi hija, que no iba a comer, pidió unas patatas o frutos secos para acompañar la clara y nuestro camarero no se molestó en traerle nada. Nos disgustamos tanto que no pédimos ni postre ni café.
La calidad de los productos es buena pero hay que tener cuidado con las raciones de la carta. Te dicen que te ponen media y te cobran como si hubieras pedido entera. Las cigalas nos las enseñaron muy amablemente en la mesa pero las que nos sirvieron no eran ni parecidas de tamaño. Esto posiblemente en un restaurante de similares características pero a las afueras de Santiago no sería así. Es lo que tenemos que sufrir en el turismo y gastronomía española los propios de casa. En fin.
pedimos entrecot de vaca vieja y chuleta de ternera; la calidad estaba ahí pero la ternera vino fría y el entrecot estaba demasiado quemado amargando su sabor, una pena porque la calidad no era mala. los camareros muy atentos pero esperamos 40 minutos por la comida y no estaba para nada lleno. precios un tanto excesivos
El restaurante muy centro alado de la catedral entramos unos 8 pedir unos chuletones y entrecots que tenían una pinta espectacular pero nos vinieron un poco tostados y se pedio poco echo y se trabajo al punto o más, por alguna parte un poco quemado y dos de tres platos no estaban calientes lo suficiente como para acabar de freírlo bien. Los primeros fueron marisco y tapas muy buenos la verdad pero el precio un poco excesivo y entre los primeros y segundo pasaron casi 45 min por lo demás todo correcto.
Restaurante clásico de Santiago con renombre! En esta visita sabor agridulce. Por un lado trato y servicio excelentes. Lo que no estuvo también fue la comida: Berberechos excelentes con un tamaño bueno y en su punto perfecto! Camarones de 0 a 10 les daría un 6… un pelín cocidos de más algo sosos y con una textura algo blanda. Necoras… sé que aquí ha un debate de si frías o calientes… entiendo la postura del restaurante pero en mi casa toda la vida se ha comido frías… las cocieron al momento y las intentaron enfriar… el resultado fue de un corte de cocción y una necora incomible por estar cruda, templada y con una textura interior desagradable. Fideuá… de 10!! Repetiremos pero nos aseguraremos de que si necoras… centollas… las ponen calientes… no volver a pedirlas!!
Restaurante clásico de Santiago con renombre! En esta visita sabor agridulce. Por un lado trato y servicio excelentes. Lo que no estuvo también fue la comida: Berberechos excelentes con un tamaño bueno y en su punto perfecto! Camarones de 0 a 10 les daría un 6… un pelín cocidos de más algo sosos y con una textura algo blanda. Necoras… sé que aquí ha un debate de si frías o calientes… entiendo la postura del restaurante pero en mi casa toda la vida se ha comido frías… las cocieron al momento y las intentaron enfriar… el resultado fue de un corte de cocción y una necora incomible por estar cruda, templada y con una textura interior desagradable. Fideuá… de 10!! Repetiremos pero nos aseguraremos de que si necoras… centollas… las ponen calientes… no volver a pedirlas!!
El restaurante muy centro alado de la catedral entramos unos 8 pedir unos chuletones y entrecots que tenían una pinta espectacular pero nos vinieron un poco tostados y se pedio poco echo y se trabajo al punto o más, por alguna parte un poco quemado y dos de tres platos no estaban calientes lo suficiente como para acabar de freírlo bien. Los primeros fueron marisco y tapas muy buenos la verdad pero el precio un poco excesivo y entre los primeros y segundo pasaron casi 45 min por lo demás todo correcto.
pedimos entrecot de vaca vieja y chuleta de ternera; la calidad estaba ahí pero la ternera vino fría y el entrecot estaba demasiado quemado amargando su sabor, una pena porque la calidad no era mala. los camareros muy atentos pero esperamos 40 minutos por la comida y no estaba para nada lleno. precios un tanto excesivos
Estuvimos el sábado comiendo y bueno, no estuvo mal pero para el dinero que pagamos nos esperábamos mucho más. Restaurante caro, calidad normal. Pedimos unos entrantes y de segundo una chuleta de ternera cada comensal y cuando nos estaban recogiendo los entrantes comentamos con el camarero si las chuletas eran muy grandes, nos dijo que no, pero nor marchó las dos chuletas, marchó una y cuando la dejo en la mesa nos preguntó si lo veíamos bien y si sacaba la otra... Cosa que nos sorprendió porque solo había sido un comentario y en ningún momento le comentamos que no sacara las dos...y por supuesto, tardaron unos 15 min en sacar la otra chuleta y uno de los comensales comió fría la chuleta, bastante desilusionados, la verdad, con el precio que pagamos comimos la chuleta fría.
El producto es bueno, pero me parece un engaño que te cobren el agua del grifo a 3,60€ la botella rellenada de 70cl.... Para no volver solo por ladrones. Lo demás, todo lo que pedimos estaba genial, chuletón, pulpo, postres, vino... En un sitio que de por si pagas lo que comes, el detalle del agua hace que no lo recomiende y te deje mal sabor de boca.... Una pena
Una cena con amigos, El restaurante estaba vacío cuando llegamos y nos atendieron bien pero otra cosa es la comida, la mariscada de 95 euros , centollo con 3 patas seco y pequeñín, gambones congelados y todo lo demás en su línea, lo único q estaba bueno son los 2 platos de pulpo primeros por q lo segundos no estaba igual, por cierto una de las personas de la cena toda la noche devolviendo
Hoy intentamos cenar en el restaurante , pedimos pulpo, empanada y percebes. Los percebes no sabían a nada , no quiero decir que estuvieran malos o mal hechos , no no sabían a nada , recordaban a los marroquíes y no digo que lo fueran . Los devolvimos , le sentó muy mal al dueño que quiso cobrarno la ración entera , le dijimos que como mucho 1/2 ración . Nos amenazó con no servirnos si volvíamos , no creo que haga falta no pensamos volver , y que conste que en otras ocasiones comimos de maravilla , eso sí siempre caro .
Qué pena de sitio. El producto es bueno pero las raciones son ridículas y todo un despropósito en relación a la cantidad. Hemos pagado menos en estrellas michelín. La cuenta por encima de los 200 y sin postre pero es que 80e fueron apenas 2 raciones y una botella de vino. El restaurante vacío y se entiende por qué. Hubiera pagado feliz si lo recibido compensara, pero es que no ha sido. Un escándalo... y no en sentido positivo. No volveremos y no podemos recomendarlo
Fuimos por casualidad a cenar un grupo de siete (faltan fotos que no hice). Voy a destacar (que va a ser lo único) que los camareros fueron atentos y amables en todo momento. Dado que es un restaurante bastante caro se merece dos estrellas por: - Servilletas de papel (parecerá una tontería para algunos pero a esos precios es como si te ponen un vaso de plástico) - La ensalada especial llevaba migas de atún, en vez de atún.. al precio de la ensalada que mínimo que trozos de atún y no migas… - La merluza plancha estaba seca. He de decir que al menos la ración estaba bien de cantidad. - Las croquetas estaban deshechas como se ve en las fotos… a ese precio no debería servirse así. Hay que decir que tenían buen sabor. - Los mejillones … pues la mayoría no eran para ponerlos en el plato. De sabor estaban bien. En la foto falta una chuleta que según dijeron estaba bien, y unos calamares plancha que también dijeron que estaban bien.
Qué decepción!!! Entramos por casualidad y por la amabilidad del personal. Leímos las críticas y eran regulares pero decidimos comer aquí. Por favor, no comáis aquí. Los percebes no eran del día , les faltaba sabor. Los berberechos estaban buenos. Los mejillones no tenían sabor. El pulpo estaba más duro que una piedra. Y el servicio ni fu ni fa . Es más, nos trajeron la cuenta sin pedirla y diciendo que ya tenían ganas de comer . No os dejéis engañar, este sitio está bien para una cerveza pero no para comer. Ya nos parecía raro que fuésemos los únicos comensales en la parte de arriba del restaurante.
Una decepción de restaurante. No haber hecho caso a las reseñas y no al conocido con ‘buen paladar’, que nos lo recomendó. Para empezar, todos los platos estaban fríos: los mejillones al vapor, zamburiñas y almejas, que por sus tamaño no llegaban ni a ser un pequeño berberecho. La ensalada de bacalao con caviar de erizo, brillaba por su ausencia. Solo tenía huevo cocido, zanahoria y bacalao. Nada, pero nada recomendable.
Qué decepción!!! Entramos por casualidad y por la amabilidad del personal. Leímos las críticas y eran regulares pero decidimos comer aquí. Por favor, no comáis aquí. Los percebes no eran del día , les faltaba sabor. Los berberechos estaban buenos. Los mejillones no tenían sabor. El pulpo estaba más duro que una piedra. Y el servicio ni fu ni fa . Es más, nos trajeron la cuenta sin pedirla y diciendo que ya tenían ganas de comer . No os dejéis engañar, este sitio está bien para una cerveza pero no para comer. Ya nos parecía raro que fuésemos los únicos comensales en la parte de arriba del restaurante.
Fuimos por casualidad a cenar un grupo de siete (faltan fotos que no hice). Voy a destacar (que va a ser lo único) que los camareros fueron atentos y amables en todo momento. Dado que es un restaurante bastante caro se merece dos estrellas por: - Servilletas de papel (parecerá una tontería para algunos pero a esos precios es como si te ponen un vaso de plástico) - La ensalada especial llevaba migas de atún, en vez de atún.. al precio de la ensalada que mínimo que trozos de atún y no migas… - La merluza plancha estaba seca. He de decir que al menos la ración estaba bien de cantidad. - Las croquetas estaban deshechas como se ve en las fotos… a ese precio no debería servirse así. Hay que decir que tenían buen sabor. - Los mejillones … pues la mayoría no eran para ponerlos en el plato. De sabor estaban bien. En la foto falta una chuleta que según dijeron estaba bien, y unos calamares plancha que también dijeron que estaban bien.
Una decepción de restaurante. No haber hecho caso a las reseñas y no al conocido con ‘buen paladar’, que nos lo recomendó. Para empezar, todos los platos estaban fríos: los mejillones al vapor, zamburiñas y almejas, que por sus tamaño no llegaban ni a ser un pequeño berberecho. La ensalada de bacalao con caviar de erizo, brillaba por su ausencia. Solo tenía huevo cocido, zanahoria y bacalao. Nada, pero nada recomendable.
Muy mala experiencia, habia un cartel en escaparate de percebes pequeños 1/2 kilo a 25 euros y decidimos entrar. Despues de esperar bastante para que nos atendiesen ,llega un chico con pda para tomar nota y cuando le decimos que queriamos saber como eran de pequeños ,el de muy malas formas nos trajo un plato y nos lo puso en la mesa con muy malas formas.viendo sus formas decidimos marcharnos. No recomiendo en absoluto comer aqui ya que ademas de precios carisimos ,creo que el trato no es el adecuado con lo que ellos piensan que son. En fin, Santiago esta lleno de buenos restaurantes y que puedes pasar una comida agradable sin aguantar a un camarero mal encarado
Decepción absoluta. No se lo recomiendo a nadie. Calidad, precio. Calidad de tercera categoría y precio de 5 tenedores. El restaurante tenía 2 tenedores, y no se por qué se lo dieron. Unos mejillones, malísimos que tuvimos que dejar. Agua del grifo, que nos costó 3,40. Nos costó un dineral por lo que pedimos, y nos quedamos con hambre. En cualquier menú de 10 euros, se come mejor y con más calidad.
Comimos un chuletón gallego ponía que pesaba 1’500 k (cosa que era imposible) se le pidió al punto y lo trajo súper hecho por fuera y crudo por dentro .. totalmente crudo .. le pedimos una piedra para hacerla finalmente a nuestro gusto y nos sirvió un plato apenas témplado, finalmente se llevó la carne para darle otro punto y volvió sin jugo ninguno .. demasiado seco. Pedimos otro plato de chuletillas de cordero y olvidaron ponerle el acompañante de pimientos del puquillo .. nos lo sirvieron en un plato aparte casi cuando nos íbamos, demasiados camareros y muy poco atentos no te da tiempo a pedirles nada cuando se marchan de la mesa.. el jefe nada más entrar estaba peleando con un camarero cosa que da muy mala imagen .. precios demasiados altos para la calidad de comida. Nos sentimos estafados ..
Una vergüenza para el gremio de la hostelería en general. Simplemente dejarte caer como dueño de un restaurante nada más pisar la recepción del mismo cuánto te vas a gastar … dice todo para el espectáculo posterior. Pd: el chuletón sin pesar … No piquen señores/as, no merece la pena en absoluto
Carísimo y nefasto. Toda la comida fría: los mejillones al vapor, zamburiñas y almejas, que además tenían un tamaño que ni llegaban a un berberecho un poco decente. La ensalada de bacalao con caviar de erizo; éste brillaba por su ausencia. Solo tenía huevo cocido, zanahoria y bacalao. En definitiva, una decepción, nada recomendable.
Pulpo pasado de cocción. La ración me cabía en el ombligo, pequeña como nunca había visto. El servicio nos quitó los cubiertos y los platos porque solo pedimos pulpo ( cuenta para 4 personas 35€ por el plato,3 cervezas y 1 agua , no nos dejaron pedir vaso de agua). Encima al camarero le olía la sobaquilla. Bien ubicado pero olía a típico bar trampa de guiris. No volveré.
Decepcionante. Un lugar como Santiago , tan saturado, presagiaba algo así. El lugar es bonito. La comida no es mala, pero tampoco está a la altura de lo que su aspecto nos prometía. El servicio poco eficaz. La cocina no entiende el significado de “al punto” carne cruda y fría. Para intentar compensar, plato caliente que tarda más de 20 minutos en llegar después de enfadarnos con el servicio. Aún no hemos pagado y ya estamos enfadaos. No volveremos.
Empezaron juzgandonos por la ropa que vestíamos y nos "aconsejaron amablemente" que mirásemos bien la carta por si al ver los precios cambiábamos de opinión. Tardaron en tomarnos nota de lo que queríamos comer ( 4 mariscadas de dos personas de 75€ cada mariscada) y, aunque nos avisaron de que tardarían 15 minutos para las mariscadas, no apareció nadie para avisarnos de que tardarían más rato en venir. Después de 1 hora de espera y tras reclamar aparecieron las cuatro mariscadas: frías, el pescado que llevaban estaba crudo, pobres en cantidad y sin marisco fresco. Cuando hablamos con el responsable (supuestamente) nos dijo que estaban recién salidas del horno, cosa que era imposible, y aún así nos querían hacer ver que lo que habían hecho ellos era lo correcto para el precio que pedían por su producto. En resumen, el trato nefasto y la comida fría y de poca calidad. Me llevé una muy mala experiencia
Una decepción. Nos pusieron unas tapas diminutas. El plato principal era una chuleta de ternera y no tenía nada de guarnición. Se sale con hambre. Una pena
El restaurante carísimo, la calidad no es acorde al precio por persona más de 120€. Pero lo peor fue el trato recibido, mal educado e incluso con agresividad ante la crítica que se les manifesto. La peor experiencia de mi vida en un restaurante. Inexplicable
Fatal, un timo en toda regla. Nada más entrar ya parece que nos vieron pintas de muertos de hambre y nos dijeron que mirásemos primero carta y precios, que luego montan mesas para que la gente se vaya sin pedir... Lo que hay que hacer es no entrar. Las mariscadas un timo, escasas, frías, el pescado prácticamente crudo y siendo la bandeja para dos, no entiendo como querían que nos repartiéramos las 3 navajas que había. Tardaron una eternidad en atender y servir. Ante nuestras quejas pretendían arreglarlo invitándonos a un chupito, a lo que dijimos que guardasen la botella y sacaran la hoja de reclamaciones. Al final nos descontaron una bandeja pero eso no arregla la pésima experiencia que tuvimos allí. Iba a ser nuestra única mariscada mientras estábamos en Santiago y fue un completo desastre. En una ciudad en la que se come tan bien, esto es increíble. Absolutamente todo mal.
Entramos por la apariencia desde fuera, dos tenedores y escaparate. Imaginamos que podía ser caro, pero no que fuera para tanto. Nos sorprendió la poca variedad de raciones, pedimos una de pulpo y una ensalada de bonito (que de bonito solo tenía el nombre). El pulpo duro y nada bueno en comparación con el precio y la ensalada parecía una broma, el bonito seco sin sabor, nos esperábamos otra cosa. El agua de grifo 3'40, un timo. Nos pretendían cobrar un pan que ni habíamos pedido ni tocado. Demasiado caro para la poca cantidad y calidad pésima. No lo recomendamos.
Restaurante en un lugar maravilloso con comida de pena... el pulpo seco, los pimientos secos... pero él premio se lo llevó las zamburiñas, tiesas y le echaron salsa barbacoa de la de bote de supermercado!!! Sí! Increíble pero así es.. no puedo superarlo 😅😅, y con los precios que maneja ya podían ofrecer un buen producto y bien elaborado,por cierto, revisad la cuenta, nos metieron dos consumiciones de más, se ve que los 8 euros por el pan les supo a poco,🤦🏻♀️
Quieren aparentar ser un buen restaurante y les hace falta humildad,mejorar el producto y su elaboración,la atención del personal es bastante malo y desde luego abaratar sus precios porque no existe motivo para que sean tan caros
Una experiecia horrorosa. Entramos con la intención de comer la mariscada que parecía que ofrecía el lugar por su aspecto, y por nuestro aspecto parece que nos juzgaron al mismo entrar, instándonos a mirar la carta por si acaso luego decidíamos que no podíamos comer allí. Una vez sentados tardaron muchísimo en tomarnos nota. Cuando dijimos que queríamos 4 mariscadas nos advirtieron de que tardarían 15 minutos, que luego se convirtieron en 1 hora, a pesar de que el bar no tenía tanta gente como para ese retraso. Una vez que nos quejamos de esto aún tardaron un poco más en traérnoslas, y al llegar fueron una tremenda decepción: comida fría, escasa, piezas impares (cuando la mariscada era para dos personas) y cruda. Penoso.
Mala experiencia. Reservamos para comer y se habían terminado los platos que pedimos, el pulpo duro, la atención de algún camarero como el pulpo y el precio elevado. Merece la pena buscar un poco más antes de sentarse en una mesa e irte con un mejor sabor de boca de tan hermosa ciudad.
El pilpp buenísimo, pero una vergüenza la cantidad que ponen por 17€ . Nos pusieron 6 croquetas de marisco , sin marisco , por 14 € , un abuso y la presentación pésima no , lo siguiente . No volveré jamás.
Un verdadero timo!Nos tomamos una mariscada malísima.Nos pusieron mejillones en escabeche, nos cambiamos la nécora (nos avisaron) por almejas, bueno mejor dicho por seis miserables almejas.Las dos vieiras las presentaron con salsa.La centolla muy mala. Cuatro gambones y cuatro najavas!.Los percebes minúsculos sin sabor. Un verdadero timo y vergüenza!. Hablamos con el camarero y como si nada.No tuvieron ningún detalle! La mariscada valía 95 euros!.
Muy mala experiencia, el bacalao crudo, parecía sepia de lo duro que estaba. Mi pareja pidió carne y no le preguntaron como la quería y se la trajeron bastante hecha. Para un precio de 35€ el pescado y 28€ la carne con 4 patatas fritas... Una pena...muy mala calidad. No me extraña que hubiera poca gente.
Desastroso, si pagas 93€ por comer dos personas esperas salir contento. Como para muestra un botón os dejo imagen del jamón "ibérico" según ellos, bañado en aceite y con la parte del tocino totalmente amarilla. El pulpo recocido y blandurrio. De las chuletas de cordero no tengo foto, pero mas de lo mismo, un desastre...
Tuvimos un incidente muy desagradable. Nuestro hijo es alérgico y tiene intolerancia al huevo o incluso a trazas de huevo. Pedimos exclusivamente de carta + consultamos con el camarero sobre los alérgenos. Como resultado después de 3 horas el niño vomitó 4-5 veces durante toda la noche. Es su reacción habitual al huevo. Declarado croquetas con jamón obviamente lo contenía. Aunque no había huevo en la carta y el camarero confirmó que no había ni huevos ni trazas de huevos. Menos 60 euros, menos un día de vacaciones. Más problemas de salud para el niño. Estamos absolutamente decepcionados.
Estos dan gato por liebre, ni se os ocurra entrar. Cada semana como entre 2 personas un pescado de 1 kilo y queda de sobra. Aquí te venden uno de 2.8 kilos y no alcanza para 4 personas (te lo dan limpio, que seguramente de ahí sacan para otros). Sin mencionar que te cobran 200 euros por ese pescado. No me extrañan para nada los demás comentarios.
¡A evitar a toda costa! ¡TRAMPA PARA TURISTAS! Precios desorbitados por un producto que no corresponde, lo que sacan en el plato no es lo que tienen en la carta. Ni el jamón es ibérico, aunque lo cobren como requeteibérico, ni nada es lo que aparenta. Esto se supone que son 9 euros de “queso del país”, pero el país al que se refiere debe de ser el Mercadona.
Comida ínfima para el precio. 18 euros por una ¿ración? de pulpo. Relación calidad/cantidad precio ridículo y excesivo. Cuando le dijimos al camarero que solo íbamos a tomarnos una cerveza y la ración de pulpo.. poco más y nos trae la cuenta. No volveré nunca más
Hola restaurate regular muy caro por un chuleton o par de almejas y percebes y 2 cervezas para mi solo 141€ no lo recomiendo
Caro y mariscada de mala calidad. No nos sacaron las nécoras que entraban en el menú mariscada, el centollo estaba congelado después de 45 minutos que tardaron en servirnos, los mejillones insípidos. Para no repetir jamás.
El servicio agradable pero la calidad deja mucho que desear y sobre todo por el precio al que lo pagas ,los mejillones eran una burla ,el pulpo un timo ,las rodajas tan finas que ni saboreabas el producto ,no volveremos.
La peor experiencia gastronómica de mi vida. Cuando ser roñoso, se convierte en ridículo. Nos pedimos un menú de la casa, y las raciones eran irrisorias. De segúndo me pedí una chuleta de vaca vieja, de literalmente, 8 mm de espesor. La habían cortado por la mitad. Y para terminar de flipar: sin ninguna guarnición¿Que costo pueden suponer, poner cuatro patatas fritas? . NO RECOMIENDO ESTE SITIO. ES UN AUTÉNTICO FRAUDE Y TRAMPA PARA LOS PEREGRINOS. Reconozco que la calidad del producto ofrecido, es buena, pero la cantidad es indignante, para una factura de 84 euros, para dos personas.
El día de ayer buscábamos un sitio para comer al salir de la catedral en donde estuviese cómoda ya que estoy embarazada, hacía bastante calor y estaba bastante incómoda en general con lo que necesitaba un sitio donde aparentemente estuviese bien y a gusto. Aquí fue donde caímos, a primera impresión bien. Pedimos pulpo, una ensalada y un entrecot con patatas; explicamos que estaba embarazada y el camarero amablemente nos dio la opción de poner el entrecot mitad a gusto de mi pareja y mitad bien hecho para mi. Después lo que nos llegó fue mitad al punto mitad al punto un poco más hecho, las que están embarazadas saben que eso no nos lo podemos comer con lo que devolvemos el plato para que lo hagan más. Pasando menos de cinco minutos el plato vuelve estando prácticamente igual y ya me daba vergüenza mandarlo nuevamente a cocina con lo que se lo comió mi pareja. A la que viene el camarero le explico la situación para que lo tengan en cuenta para futuras veces (a lo mejor era la primera embarazada que tenían que atender), a lo que el camarero me contesta que no sabe si al camarero que se lo dije lo comunicó a cocina.. y que como no se lo dije a este segundo camarero.. queriendo escudarse en eso. Aparentemente ahora en vez de fiarme de que un camarero lo comunique en cocina tengo que meterme a decirle al cocinero/a o decírselo al restaurante entero, a lo mejor ir con un cartel en la cara.. para que se pueda tener en cuenta y asegurarme de que voy a ser bien atendida. En resumen me da igual si el problema a sido de comunicación del camarero a la cocina o si cocina no lo ha tenido en cuenta aún sabiéndolo, yo como cliente no tengo que estar pendiente de si hacen bien su trabajo o no, no puedo estar detrás de los camareros a ver si han hecho su trabajo, no me quiero imaginar del que sea alérgico o intolerante en este restaurante porque con el servicio que tienen en mi caso una ración de toxoplasmosis para mi bebé en caso de un alérgico, quien sabe.
El servicio deja mucho que desear, tardaron 2 horas en traernos la comida. Muy poca cantidad y un precio desorbitado. Nos cobraron por un cuarto de lubina 35 euros y por un salpicón de bogavante 45 euros. La calidad es excelente. Nos quisieron cobrar croquetas sin haberlas comido. Nos sirvieron una cerveza sin pedirla Muchos de los productos que tenían en la carta no los tenían como empanada, mejillones navajas, coquinas En resumen NADA RECOMENDABLE. Nos fuimos con mas hambre que los perros de Manolete.
MALA EXPERIENCIA, NO RECOMENDAMOS EL SITIO PARA PEREGRINOS. Llegamos a eso de las 14:45 y desde el primer momento se noto el trato en el servicio, todo parecía bien hasta que pedimos 2 menús para compartir 3 personas. De alli la atención fue en picada, nos trajeron un plato que tenía pez espada crudo, el cual devolvimos y nos dio opcion para cambiar el plato o traer otro bien hecho. No nos preguntaron sobre el término de la carne y nos han traído muy poco hecha. No recomiendo este sitio si vienes directo de la peregrinación a comer, el cuidado de etiqueta no corresponde con el tipo de servicio que dan
Hay cenas malas, cenas caras y, en raras ocasiones, cenas que consiguen redefinir el concepto de despropósito gastronómico. Esta ha sido una de ellas. Tres comensales, producto supuestamente noble y una cuenta final de 454,50 €. Lo que debería haber sido una celebración del recetario y la materia prima gallega terminó siendo una lección magistral de cómo vaciar una cartera sin ofrecer nada a cambio. El problema no es el precio —en alta gastronomía el precio se acepta—, el problema es que aquí no hay ni alta cocina, ni cocina media, ni siquiera cocina honesta. Hay platos sin alma, sin técnica y sin el más mínimo respeto por el producto que dicen servir. Pulpo anodino, marisco correcto en el mejor de los casos, ejecuciones planas y presentaciones irrelevantes. Nada falla estrepitosamente… pero nada destaca, y eso es aún peor. Cobrar más de 150 € por unas cigalas o casi 100 € por una centolla exige excelencia, precisión y memoria gustativa. Aquí solo deja una cosa: estupefacción. La sensación constante es la de estar pagando precios de templo gastronómico por una cocina que no supera el nivel de una casa de comidas mediocre con ambición desmedida. Santiago de Compostela es una ciudad privilegiada, rodeada de producto excepcional y cocineros que entienden el oficio. Precisamente por eso, este restaurante resulta tan ofensivo, porque se aprovecha del contexto, no lo honra. Salimos con la desagradable impresión de haber sido clientes, no invitados. Facturados, no atendidos, y sobre todo, engañados. No por un error puntual, sino por un planteamiento entero basado en inflar precios sin inflar calidad. Hay restaurantes a los que no se vuelve. Y luego están aquellos a los que uno agradece no haber vuelto jamás. Este pertenece claramente a la segunda categoría. Una experiencia que no solo no recomendamos, sino que advertimos activamente evitar. Dejamos presente la foto de la cuenta final, ya que, la comida no merece estar presente en ninguna fotografia. Muchas gracias y espero que sirva de ayuda. Un saludo.
Corroboro las reseñas, MUY PIJO EL LUGAR PERO "NO VALE" , servicio lento ...( La cocina tal vez)...raciones pequeñas y coste alto.. mi mujer ha bajado al lavabo y no hay papel....DESASTRE T9TAL ... si leemos la reseñas no entramos...
El servicio agradable pero la calidad deja mucho que desear y sobre todo por el precio al que lo pagas ,los mejillones eran una burla ,el pulpo un timo ,las rodajas tan finas que ni saboreabas el producto ,no volveremos.
MALA EXPERIENCIA, NO RECOMENDAMOS EL SITIO PARA PEREGRINOS. Llegamos a eso de las 14:45 y desde el primer momento se noto el trato en el servicio, todo parecía bien hasta que pedimos 2 menús para compartir 3 personas. De alli la atención fue en picada, nos trajeron un plato que tenía pez espada crudo, el cual devolvimos y nos dio opcion para cambiar el plato o traer otro bien hecho. No nos preguntaron sobre el término de la carne y nos han traído muy poco hecha. No recomiendo este sitio si vienes directo de la peregrinación a comer, el cuidado de etiqueta no corresponde con el tipo de servicio que dan
El servicio deja mucho que desear, tardaron 2 horas en traernos la comida. Muy poca cantidad y un precio desorbitado. Nos cobraron por un cuarto de lubina 35 euros y por un salpicón de bogavante 45 euros. La calidad es excelente. Nos quisieron cobrar croquetas sin haberlas comido. Nos sirvieron una cerveza sin pedirla Muchos de los productos que tenían en la carta no los tenían como empanada, mejillones navajas, coquinas En resumen NADA RECOMENDABLE. Nos fuimos con mas hambre que los perros de Manolete.
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