Bar Restaurante El Chiringuito
Coffee · Sedella
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Què diuen els clients de Bar Restaurante El Chiringuito
El Chiringuito destaca por su cocina tradicional española con toques de alta cocina y productos locales. Los clientes elogian la calidad de la comida, el servicio atento y la experiencia gastronómica única. Algunos mencionan la falta de flexibilidad fuera de carta.
Plats populars
Ideal per a
Tip: Si eres amante de la gastronomía española, no te pierdas el menú degustación. Los callos son casi obligatorios.
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Explora els voltants de Bar Restaurante El Chiringuito
Bar Restaurante El Chiringuito es troba a Sedella, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Museus
- Molino de Sedella (A 744m) — molino hidráulico harinero, patrimonio histórico de Andalucía de importancia arquitectónica y etnológica en Sedella, Esp
Altres Llocs d'Interès
- Torre Mudéjar de Sedella (A 128m) — palacio, patrimonio histórico de Andalucía de importancia arquitectónica en Sedella, España
- Puente árabe de Salares (A 733m) — puente del municipio de Salares, España
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Preguntes freqüents sobre Bar Restaurante El Chiringuito
Opinions de Bar Restaurante El Chiringuito Sedella
Un excelente descubrimiento. Volveremos
Toda una sorpresa… íbamos de paso , y paramos a tomar un refresco … en eso que pasa un plato de queso espectacular y decidimos quedarnos a comer… una maravilla. Enhorabuena … la comida ha sido espectacular … una calidad y una preparación digna de los mejores restaurantes.
Todo riquísimo
Espectacular
Excelente servicio y calidad de la comida. Concretas sabrosas y ligeras, el cordero espectacular. Totalmente recomendable!
Hacía mucho tiempo que no me sorprendía tanto un restaurante. La comida y el servicio increíble. Víctor es un gran anfitrión
Restaurante genial tanto para almorzar como para desayunar. Platos elaborados muy buenos, el chef muy simpático te explica y te recomienda .Muy recomendable , volveremos
Restaurante magnífico en la Axarquia. La comida de estrella michelin ciertamente. Increíblemente rico. Enhorabuena!!❤️❤️😘😘
Fue todo una sorpresa, espectaculares los platos, muy elaborados y buenísimos. Calidad precio un diez. Sin duda volveré
Todo un espectáculo, los callos el Picanto el postres maravilloso, merece la pena subir a Sedella a comer aquí
Los garbanzos con callos insuperables. El cabrito de 10 Gracias por una maravillosa comida.
Un sitio con encanto, se notan las ganas. Tu abuelo estará orgulloso de ti. Gracias.
Sitio 100% recomendable, la comida ESPECTACULAR.
Muy rico todo, en especial el conejo. Muy recomendable. Buen servicio.
Comida buenísima, merece mucho la pena si estás por la zona
Estuvimos de paso por Sedella, y encontramos este restaurante, con un trato excelente, y una comida exquisita , gracias por su amabilid
Estuvimos muy a gusto, buenísimo todo!!! Para repetir.
Una sorpresa, alta cocina en la alta Axarquía. Un menú cortito pero todo lo que probamos de 10.
Comida tradicional extraordinaria, el servicio muy atento y agradable.
MARAVILLOSO RESTAURANTE. RIQUISIMO TODO Y MUY LIMPIO. GRACIAS
Muy buena comida y el trato al cliente espectacular.
Gente joven muy preparada y profesional, la comida exquisita.
Espectacular todo. Recomendable 100%.
Todo un descubrimiento este lugar, maravilloso para comer
Impresionante todo. Y atención de 10
Vaya descubrimiento. Nos lo recomendó un amigo que fue de ruta a Sedella (precioso pueblo y entorno) y acabó allí, asi que hicimos lo mismo... Impresionante. La cocina es sencillamente estupenda, producto local cocinado a la perfección. Una carta de vinos con mucha presencia local, lo que debería ser normal pero no suele serlo, y muchos otros tanto nacionales como de fuera muy interesantes. Ademas el equipo es muy amable y te explican todo a la perfección. Repetimos en breve 100%
Comida espectacular, trato exquisito y todo en general muy cuidado. Comida de toda la vida con diseño, ganas y talento. Un placer
Reservamos para almorzar y aunque llegamos una hora antes nos atendieron con mucha amabilidad e interés. La comida espectacular,desde los callos hasta el solomillo (se deshacía con el cuchillo) pasando por los maimones. Para repetir.
Comida perfecta y original, rescatando sabores andaluces (sopa de almendra con jurel, callos, etc).
Fue una agradable sorpresa.Desde la puerta no te imaginas el interior tan peculiar.Comida rica con presentación elaborada.Precio asequible.Para repetir.
Hemos ido a comer hoy sábado y nos ha sorprendido tanto el local como el joven que nos recibió como la comida todo exquisito plato de carne de ciervo quizás algo corto pero las croquetas , solomillo postres,todo de 10 seguramente repetiremos. Enhorabuena por cómo gestionáis el restaurant
Muy recomendable La carta escueta , pero certera. Todo muy rico, caldereta de ciervo, croquetas , maimonides, revuelto de morcilla y callos con garbanzos todo regado con un vino de la zona SEDELLA. Café buenísimo. Gracias
A sido un placer coincidir con este maravilloso cocinero capaz de sacar lo mejor de su pueblo pero a su manera con unos platos que más de uno quisieran poder elaborar mi enhorabuena a este estupendo local que ya mismo será famoso sin lugar a dudas
Fui sin saber nada de este restaurante y me he llevado una magnífica sorpresa. El ambiente muy bueno y la comida espectacular. Pedí callos y están deliciosos.
Comida exquisita, raciones muy generosas y muy buena atención al comensal.
Comida de 10 todo buenísimo. No te lo esperas cuando pruebas uno de los platos es otro nivel. Muy recomendable. Vamos siempre que podemos... Gracias
Muy buen ambiente,comida buenísimaa,el trato excelente, todo cuidado al detalle,pedimos una ración de queso ,ajo blanco,callos y un arroz con morcilla y presa todo con muy buena calidad y todo súper bueno,volveremos sin duda
La comida estaba muy buena, recomendadisimo los callos y el chivo. El servicio y el trato fue estupendo, nos aconsejaron sobré vinos y fueron todos un acierto.
Me ha encantado el restaurante. Ha sorprendido los detalles y el amor que le ponen. Ha sido un placer almorzar en vuestra casa.Volveremos seguro🇮🇹😉❤️Gracias a Rafa por su servio y a sus dueños por su amabilidad 💋
Platos muy elaborados, comida muy rica en especial revuelto de morcilla y arroz con secreto ibérico. Buen servicio , repetiremos cuando volvamos por Sedella.
Excelente cocina y trato. Un concepto diferente y arriesgado en un pequeño pueblo. Merece la pena la visita.
Todo buenísimo, perfecta localización. La carne de ciervo de 10 y los postres caseros una delicia. Comimos muy bien y repetiremos seguro
Lugar indiscutible para saborear y disfrutar del producto local con un toque moderno y tratado con mucho cariño y gusto... comimos Cogollo con huevas de Melva, Pierna de cordero con patatas panaderas al Oreganillo y de postre unas gachas con un vino dulce que se llama Zumbral, que resucitan a un muerto... volveremos seguro...Todo el personal superatento
La cocina típica de la región así como los postres son increíbles. Pedimos como entrantes revueltos de morcilla y callos. Las porciones fueron enormes. Despuës compartimos un plato principal, ciervo. Totalmente increíble, el color, la textura¡ Qué delicia!. El postre que elegimos fueron las gachas. La comida se acompaña con un pan blanco o de centeno servido con un aceite de oliva verdial que producen ellos en su finca. Es increíble. 20 sobre 10. Mil gracias por todo Víctor. El vino de tinto de Ronda es muy bueno. Recomendamos este lugar tan increíble en este pueblo tan peculiar y bello.
Fuimos bajo la premisa de una buena comida y lo que encontramos superó las expectativas. Comida rica, casera, diferente a lo que comes a diario y en el resto de restaurantes, pero, a la vez, dándote la sensación de comer comida de toda la vida. Desde luego un restaurante más que recomendable.
Excelente! Acabamos de almorzar y es todo un éxito! Los entrantes, el almuerzo y el postre . Todo exquisito. Volveremos seguro! Instalaciones impecables. Es precioso. Servicio por parte de la camarera y cocinero un diez.
Parada obligatoria si visitas el bonito pueblo de Sedella. Estuvimos tomando unas tapas y nos sorprendió mucho la calidad de la comida y del vino de copa ofrecido. Cocina tradicional con productos de calidad, ambiente tranquilo, buen trato y buen precio. No se puede pedir más. Volveremos a degustar más tapas y platos pronto.
Muy buena cocina en una localidad privilegiada de Málaga.
Producto de primera calidad desde los entrantes hasta el postre. Para repetir.
Desayuné un pitufo (bocadillo pequeño para aquel que no sea de Málaga) de serrano con aceite, y el jamón y el aceite estaban buenos, pero el pan... Que maravilla de pan. Hecho por la madre del cocinero. Que no cambie la forma de prepararlo por favor, uno de los mejores panes que he probado en mi vida. Volveré a probar la comida
Pequeño bar restaurante de pueblo, limpio, con trato amable, con una carta reducida pero excelente, no sabria que plato recomendar, éramos cuatro, pedimos distinto para probar y si uno era rico, el siguiente, mejor, el pan, es otro tema, el olor te transporta muchos años atrás, és brutal. En fin, si estás por la zona, si pruebas, acertarás. Ah! Solo me queda agradecer a las personas que escriben los comentarios y las reseñas que gracias a éstas dimos con este buen sitio para comer.
Excelente la comida y excelente el trato Comimos callos, ajo blanco de cacahuetes, revuelto de morcillas y codorniz. De postre gachas y natillas con leche de cabra. Todo muy recomendable.
Super buena experiencia. Nos quedamos 3 días en el pueblo y tuvimos que ir todos los días ya que nos sorprendían con algo nuevo. El dueño y el personal nos trataban como uno más de la familia, compartimos gustos gastronómicos y nos ofreció un menú de degustación exclusivo y económico a mi y a mi pareja. No podemos estar más contentos de haber dicho que sí. El menú consistió en croqueta de puchero, nugget de jabalí y unos increíbles callos que nos habríamos quedado todo el día rebañando platos con su espectacular pan de masa madre blanco e integral. El siguiente plato consistía en sardinas ahumadas bañadas en ajo blanco con manzana ácida. Espectáculo. Nos degustó con un revuelto de calabacín del huerto familiar con queso de pimentón. Todo los platos con ingredientes y recetas de la zona. Pasamos al pescado con una sama que se deshacía en la boca y con una jugosidad impresionante. Pasamos a nuestro plato favorito del menú, la cola de toro, que barbaridad, crujiente por fuera , jugoso por dentro y una salsa increíblemente reducida con una explosión de sabor que te deja la boca babeando, acompañado de un puré de patata trufado. Y por si fuese poco, el postre mas original que hemos tomado, un melocotón que ellos mismos almíban y con toques semi picantes que deja a las papilas gustativas alucinando. Acompañado de yogur natural y granizada. En conclusión, de las mejores experiencias gastronómicas de nuestra vida, de los sitios que te dan ganas de traer a toda la familia y amigos para que prueben y sientan lo mismo que tu. No nos sorprendería escuchar sus nombre en alguna noticia por sus tremendas ideas y ganas de innovar. Por cierto, Google es una verguenza y no me deja subir fotos, me elimina la reseña.
Una experiencia inolvidable.La comida exquisita y un trato inmejorable. Gracias,Victor, por hacernos pasar un fin de semana tan agradable. Lo recomiendo 100%
Encontramos este restaurante por casualidad, después de una jornada de senderismo por la Axarquía, y fue una sorpresa excepcional. Es un restaurante pequeño, centrado en la tradición y el producto local. Fuimos a carta y compartimos varios entrantes, un principal y dos postres. Empezamos con jamón ibérico de bellota y queso en AOVE picual de Periana. Dos productos de calidad, servidos de forma sencilla, que ya hablan por sí mismos. Continuamos con los maimones con yema y trufa: una sopa tradicional de ajo que, con la yema incorporándose y el aroma de la trufa, se vuelve reconfortante y llena de sabor. Fue uno de los mejores momentos de la noche, especialmente después de todo el día caminando por la sierra. Después llegó el revuelto de setas con trufa y un toque de conejo. No me suelen gustar los platos con conejo, pero en este caso sí: aportaba un matiz muy equilibrado, estaba bien integrado y el resultado era sabroso sin invadir el resto del plato. Como principal compartimos el cordero a la pastoril, deshilachado y jugoso, con una salsa que sabe a guiso tradicional, hecho con calma. Probamos los dos postres de la carta. Uno fue una versión de pan con aceite y chocolate, con un toque de licor. Un postre que te lleva de vuelta a la infancia, recordándote a las meriendas andaluzas de siempre. El segundo era un postre de vainilla en formato hojaldrado, sencillo y agradable. Acompañamos la cena con vino de Sedella, que encajaba perfectamente con el lugar y con la propuesta del restaurante. El servicio estuvo a cargo de Víctor, el propietario. Fue cercano y atento sin resultar invasivo, pendiente de detalles que se agradecen: aunque el servicio del pan se cobra, tiene sentido cuando se acompaña como aquí, con dos panes de masa madre (uno de trigo y otro de centeno con pipas de calabaza) y AOVE de olivos centenarios de la zona, y además se presta atención a que no falte. La estética del local es coherente con el entorno: madera, rusticidad y calidez. Sedella es un pueblo muy pequeño de montaña y el restaurante refleja su identidad sin pretensiones. Me gustó especialmente el ambiente: una mezcla natural entre quienes estaban cenando y los vecinos tomando algo en la barra. Es un sitio cercano y auténtico, donde se come muy bien. En un momento en el que muchos restaurantes buscan sorprender con la forma, aquí se apuesta por sabor y producto. No hace falta más. Es un ejemplo de cómo se puede comer de manera excelente sin artificio. El precio fue 120 € aproximadamente, dos personas. Razonable para la calidad, la cantidad y la experiencia general. El restaurante está recomendado en la Guía Michelin y, en este caso, es fácil entender por qué. Un lugar al que volveremos sin duda. Muy recomendable.
Cada plato que sirve Víctor es pura magia. Cocina con productos de caza y pesca que él mismo selecciona, siempre fiel a esa deliciosa esencia de la Axarquía que lo caracteriza. Libertad, intuición y respeto absoluto por la tradición. Entre sus elaboraciones brillan joyas como los inolvidables callos de su abuela Rosita, que siguen conquistando corazones como el primer día. El Chiringuito es memoria viva, un espacio lleno de detalles que cuentan historia. Su tío Rafa estaría orgullosísimo de ver cómo Víctor ha transformado su sueño en algo aún más grande, sin perder su esencia. Aquí hasta el reposa-cubiertos, un pequeño trillo, te recuerda que estás en un lugar auténtico, como es el pueblo de Sedella, cuidado y con alma, donde cada plato te hará vivir una experiencia única. Si existiera una estrella Michelín para la cocina que te toca el alma, este restaurante ya la tendría desde hace tiempo.
Merece la pena totalmente acercarse a Sedella y comer en este restaurante, la atención es muy buena y la cocina con unos sabores super deliciosos, un equilibrio perfecto. Pedimos el menú degustación y fue un recorrido perfecto con platos con mucha personalidad y marcados por el producto local. Sin duda es totalmente recomendable !
INTERESANTÍSIMO Increíble cocina en un pequeño bar de pueblo Todo muy bueno, cocina con sabor, atención muy cuidada Está donde está, pero merece la pena la peregrinación Precio contenido para la cocina que hay detrás, merecidos los premios y los elogios que se lleva Los platos salen a un ritmo perfecto, cuidan ese detalle
Recomendable al 100%. Fuimos de vacaciones al pueblo y paramos por casualidad, la comida estuvo muy rica pedimos revuelto de morcilla y solomillo, aunque estos platos sean clásicos les dan su toque personal, por último tomamos arroz con leche de cabra con una tortita de aceite, de 10. El trato durante la comida fue espectacular y además nos estuvieron guiando e informando sobre el pueblo y que podíamos visitar. Son personas jóvenes con ideas frescas y muchas ganas, dan un trato personal y cercano. Esa noche volvimos buscando el arroz con leche y nos sorprendieron con unas espectaculares natillas, tartaleta y un riquísimo vino dulce malagueño. Recomendamos que se dejen aconsejar a la hora de pedir. Sin duda volveremos con ganas de disfrutar de nuevas ideas y platos tan autóctonos.
El trato de 10. El ambiente relajante donde disfrutar de un buen almuerzo. Sobre la comida: los callos son los de toda la vida. El postre espectacular con ese toque de aceite de oliva virgen extra y un pequeño toque de sal. Y he querido dejar para último el Civet de Ciervo con puré de castaña y boletus y no para mal, si no todo lo contrario, cuánto lo pruebas por separado no está bueno, si no, lo siguiente buenísimo. Pero cuando mezcla todo junto, es un estallido de sabores dentro de la boca que te deja sin palabras. Dar la ENHORABUENA al Chef Victor y a su equipo de trabajo por la gran labor que hacéis.
Llegamos a este restaurante después de ir a la bodega de Lauren Rosillo, un hito en el mundo del vino. Ha sido un descubrimiento maravilloso, un restaurante familiar heredado que mantiene la tradición pero con detalles de alta cocina, y manteniendo el ambiente de bar de pueblo con gente autóctona y auténtica. De las mejores cartas de vinos de Málaga que he visto, en unas copas de cristal fino espectaculares. Mi chico dice que ha comido el mejor pollo picanton de su vida y mi corvina, una textura de diez. Se ve que está todo hecho con amor y dedicación. Auguro que este sitio va a ser de los mejores de toda Málaga. Volveremos.
Una joya gastronómica en Sedella De esos sitios que no lo esperas…y a los que tienes que volver. Tanto que nosotros fuimos a cenar, volvimos al día siguiente a comer con ganas de más y estamos seguros de que volveremos muchas veces. 5* merecidísimas por la cuidada cocina, pero también por el maravilloso trato que Víctor (dueño y chef), Rafa y todo el personal nos ofrecieron. Te hacen sentir como en casa y te cuidan con mimo, del de verdad. Víctor nos contó con cariño la historia del restaurante…lo abrieron sus abuelos, pasó por su tío y a día de hoy él continúa manteniendo la esencia y el aspecto familiar y de “comida casera” humilde pero dándole su toque especial y experimentado (ojito con su trayectoria y con lo que estamos seguros que va que dar que hablar este gran cocinero). Se nota la pasión y el cariño que pone todo el equipo en cada detalle. En cuanto a la carta: producto 100% local y exquisito, como sus vinos. Con una relación calidad/precio que también merece las 5*. En su carta siempre hay platos nuevos cada día y sorprende con sus elaboraciones. Nosotros cenamos increíblemente bien: un queso de 10, unas ostras con su toque mágico (fantasía), una presa con una elaboración maravillosa y un chivo con el que se nos saltaron las lágrimas. Al día siguiente volvimos a comer y nos sorprendió con una crema de boletus que estaba increíble, un ajo blanco con sardina ahumada que sin duda ha sido el mejor que hemos probado en nuestra vida y un entrecot de casi 1kg que era pura mantequilla. Eso si: hay que volver en invierno a probar sus maimones que por lo visto están de vicio y su súper plato estrella: los callos con la receta de su abuela. Qué suerte encontrar una joya así en Sedella…y qué suerte conocer a las personas que hay detrás. Una experiencia redonda! Volvemos pronto, seguro!
Es probable que estemos ante uno de los mejores restaurantes en la Comarca de la Axarquía. Cocina tradicional, bien elaborada, de calidad y con una presentación exquisita. Los callos, son casi obligatorios de pedir, si venimos aquí. El civet de ciervo, buenísimo, muy tierno, bien guisado y muy sabroso. Muy buenas natillas elaboradas con leche de oveja. El restaurante, ha mantenido, casi en su totalidad, la estructura anterior, al igual que su nombre. La atención fue excelente. Aunque hablamos de un chico joven, que aún no es excesivamente experimentado, tiene la actitud que necesita para convertirse en un buen hostelero con el paso de los años. Veo este restaurante, como un proyecto muy arriesgado, por la situación geográfica en la que se encuentra, pero tiene la calidad suficiente, para hacer que los amantes de la buena cocina se desvíen a este pequeño pueblo a degustar su propuesta gastronómica. Enhorabuena.
No puedo dejar de recomendar este restaurante, ha sido una experiencia increíble, la cocina es superior, otro nivel, he alucinado con los sabores, con la exquisitez de los detalles. Hemos probado el revuelto de morcilla con piñones, tantos matices, una sutileza...un plato de 10, elaborado por alguien que claramente tiene un don para la cocina. Luego las alubias negras con codorniz en escabeche, los callos, la pluma ibérica a la pimienta verde, hasta el puré de la guarnición era de otro planeta. .impresionante de verdad. Las croquetas de pringá de locura. No dejéis de ir porque desde luego merece la pena, Romina os atenderá con una educación y un gusto de categoría y Víctor continuará haciendo magia de la buena. El pueblo además ofrece unos paisajes para hacer rutas de senderismo preciosas, y el pueblo tiene muchísimo encanto. Volveremos muy pronto. Gracias.
¡RECOMENDADO! No sabíamos dónde cenar y preguntamos a una vecina del pueblo. Nos aconsejó este sitio y fue todo un acierto. Éramos dos personas, nos pedimos La pata de pulpo acompañado de tiras de pimiento asado con aceite, gazpacho con una base de anchoa ahumada y huevas y un entrecot (fuera de carta), ese entrecot estaba buenísimo, se desasía como la mantequilla :). Nos recomendaron un vino de la zona, suave y fresquito y fue también un acierto. Estuvimos muy a gusto en la terraza. La atención del camarero fue muy buena, el cocinero salió a nuestra mesa para saber si estaba todo ok, fueron muy amables y atentos en todo momento. Hay que decir también que fueron rápidos sirviendo los platos.
Un lugar que realmente no puedes dejar de visitar si eres amante a la gastronomía española ,el menú de degustación 10/10 ,servicio fenomenal.
Vale la pena el camino hasta este discreto restaurante en el que Víctor Hierrezuelo, que se ha formado en Arzak(San Sebastián), Bardal(Ronda) y Damajuana(Jaén), crea platos con sabores intensos y muy bien ejecutados. Tiene pinta que va a ir a más y más, volveremos seguro 100%.
Espectacular comida y servicio, vale la pena acercarse con hambre y ganas de disfrutar.
Encontramos este restaurante por casualidad, después de una jornada de senderismo por la Axarquía, y fue una sorpresa excepcional. Es un restaurante pequeño, centrado en la tradición y el producto local. Fuimos a carta y compartimos varios entrantes, un principal y dos postres. Empezamos con jamón ibérico de bellota y queso en AOVE picual de Periana. Dos productos de calidad, servidos de forma sencilla, que ya hablan por sí mismos. Continuamos con los maimones con yema y trufa: una sopa tradicional de ajo que, con la yema incorporándose y el aroma de la trufa, se vuelve reconfortante y llena de sabor. Fue uno de los mejores momentos de la noche, especialmente después de todo el día caminando por la sierra. Después llegó el revuelto de setas con trufa y un toque de conejo. No me suelen gustar los platos con conejo, pero en este caso sí: aportaba un matiz muy equilibrado, estaba bien integrado y el resultado era sabroso sin invadir el resto del plato. Como principal compartimos el cordero a la pastoril, deshilachado y jugoso, con una salsa que sabe a guiso tradicional, hecho con calma. Probamos los dos postres de la carta. Uno fue una versión de pan con aceite y chocolate, con un toque de licor. Un postre que te lleva de vuelta a la infancia, recordándote a las meriendas andaluzas de siempre. El segundo era un postre de vainilla en formato hojaldrado, sencillo y agradable. Acompañamos la cena con vino de Sedella, que encajaba perfectamente con el lugar y con la propuesta del restaurante. El servicio estuvo a cargo de Víctor, el propietario. Fue cercano y atento sin resultar invasivo, pendiente de detalles que se agradecen: aunque el servicio del pan se cobra, tiene sentido cuando se acompaña como aquí, con dos panes de masa madre (uno de trigo y otro de centeno con pipas de calabaza) y AOVE de olivos centenarios de la zona, y además se presta atención a que no falte. La estética del local es coherente con el entorno: madera, rusticidad y calidez. Sedella es un pueblo muy pequeño de montaña y el restaurante refleja su identidad sin pretensiones. Me gustó especialmente el ambiente: una mezcla natural entre quienes estaban cenando y los vecinos tomando algo en la barra. Es un sitio cercano y auténtico, donde se come muy bien. En un momento en el que muchos restaurantes buscan sorprender con la forma, aquí se apuesta por sabor y producto. No hace falta más. Es un ejemplo de cómo se puede comer de manera excelente sin artificio. El precio fue 120 € aproximadamente, dos personas. Razonable para la calidad, la cantidad y la experiencia general. El restaurante está recomendado en la Guía Michelin y, en este caso, es fácil entender por qué. Un lugar al que volveremos sin duda. Muy recomendable.
Cada plato que sirve Víctor es pura magia. Cocina con productos de caza y pesca que él mismo selecciona, siempre fiel a esa deliciosa esencia de la Axarquía que lo caracteriza. Libertad, intuición y respeto absoluto por la tradición. Entre sus elaboraciones brillan joyas como los inolvidables callos de su abuela Rosita, que siguen conquistando corazones como el primer día. El Chiringuito es memoria viva, un espacio lleno de detalles que cuentan historia. Su tío Rafa estaría orgullosísimo de ver cómo Víctor ha transformado su sueño en algo aún más grande, sin perder su esencia. Aquí hasta el reposa-cubiertos, un pequeño trillo, te recuerda que estás en un lugar auténtico, como es el pueblo de Sedella, cuidado y con alma, donde cada plato te hará vivir una experiencia única. Si existiera una estrella Michelín para la cocina que te toca el alma, este restaurante ya la tendría desde hace tiempo.
Merece la pena totalmente acercarse a Sedella y comer en este restaurante, la atención es muy buena y la cocina con unos sabores super deliciosos, un equilibrio perfecto. Pedimos el menú degustación y fue un recorrido perfecto con platos con mucha personalidad y marcados por el producto local. Sin duda es totalmente recomendable !
Recomendable al 100%. Fuimos de vacaciones al pueblo y paramos por casualidad, la comida estuvo muy rica pedimos revuelto de morcilla y solomillo, aunque estos platos sean clásicos les dan su toque personal, por último tomamos arroz con leche de cabra con una tortita de aceite, de 10. El trato durante la comida fue espectacular y además nos estuvieron guiando e informando sobre el pueblo y que podíamos visitar. Son personas jóvenes con ideas frescas y muchas ganas, dan un trato personal y cercano. Esa noche volvimos buscando el arroz con leche y nos sorprendieron con unas espectaculares natillas, tartaleta y un riquísimo vino dulce malagueño. Recomendamos que se dejen aconsejar a la hora de pedir. Sin duda volveremos con ganas de disfrutar de nuevas ideas y platos tan autóctonos.
El trato de 10. El ambiente relajante donde disfrutar de un buen almuerzo. Sobre la comida: los callos son los de toda la vida. El postre espectacular con ese toque de aceite de oliva virgen extra y un pequeño toque de sal. Y he querido dejar para último el Civet de Ciervo con puré de castaña y boletus y no para mal, si no todo lo contrario, cuánto lo pruebas por separado no está bueno, si no, lo siguiente buenísimo. Pero cuando mezcla todo junto, es un estallido de sabores dentro de la boca que te deja sin palabras. Dar la ENHORABUENA al Chef Victor y a su equipo de trabajo por la gran labor que hacéis.
¡RECOMENDADO! No sabíamos dónde cenar y preguntamos a una vecina del pueblo. Nos aconsejó este sitio y fue todo un acierto. Éramos dos personas, nos pedimos La pata de pulpo acompañado de tiras de pimiento asado con aceite, gazpacho con una base de anchoa ahumada y huevas y un entrecot (fuera de carta), ese entrecot estaba buenísimo, se desasía como la mantequilla :). Nos recomendaron un vino de la zona, suave y fresquito y fue también un acierto. Estuvimos muy a gusto en la terraza. La atención del camarero fue muy buena, el cocinero salió a nuestra mesa para saber si estaba todo ok, fueron muy amables y atentos en todo momento. Hay que decir también que fueron rápidos sirviendo los platos.
Una joya gastronómica en Sedella De esos sitios que no lo esperas…y a los que tienes que volver. Tanto que nosotros fuimos a cenar, volvimos al día siguiente a comer con ganas de más y estamos seguros de que volveremos muchas veces. 5* merecidísimas por la cuidada cocina, pero también por el maravilloso trato que Víctor (dueño y chef), Rafa y todo el personal nos ofrecieron. Te hacen sentir como en casa y te cuidan con mimo, del de verdad. Víctor nos contó con cariño la historia del restaurante…lo abrieron sus abuelos, pasó por su tío y a día de hoy él continúa manteniendo la esencia y el aspecto familiar y de “comida casera” humilde pero dándole su toque especial y experimentado (ojito con su trayectoria y con lo que estamos seguros que va que dar que hablar este gran cocinero). Se nota la pasión y el cariño que pone todo el equipo en cada detalle. En cuanto a la carta: producto 100% local y exquisito, como sus vinos. Con una relación calidad/precio que también merece las 5*. En su carta siempre hay platos nuevos cada día y sorprende con sus elaboraciones. Nosotros cenamos increíblemente bien: un queso de 10, unas ostras con su toque mágico (fantasía), una presa con una elaboración maravillosa y un chivo con el que se nos saltaron las lágrimas. Al día siguiente volvimos a comer y nos sorprendió con una crema de boletus que estaba increíble, un ajo blanco con sardina ahumada que sin duda ha sido el mejor que hemos probado en nuestra vida y un entrecot de casi 1kg que era pura mantequilla. Eso si: hay que volver en invierno a probar sus maimones que por lo visto están de vicio y su súper plato estrella: los callos con la receta de su abuela. Qué suerte encontrar una joya así en Sedella…y qué suerte conocer a las personas que hay detrás. Una experiencia redonda! Volvemos pronto, seguro!
Es probable que estemos ante uno de los mejores restaurantes en la Comarca de la Axarquía. Cocina tradicional, bien elaborada, de calidad y con una presentación exquisita. Los callos, son casi obligatorios de pedir, si venimos aquí. El civet de ciervo, buenísimo, muy tierno, bien guisado y muy sabroso. Muy buenas natillas elaboradas con leche de oveja. El restaurante, ha mantenido, casi en su totalidad, la estructura anterior, al igual que su nombre. La atención fue excelente. Aunque hablamos de un chico joven, que aún no es excesivamente experimentado, tiene la actitud que necesita para convertirse en un buen hostelero con el paso de los años. Veo este restaurante, como un proyecto muy arriesgado, por la situación geográfica en la que se encuentra, pero tiene la calidad suficiente, para hacer que los amantes de la buena cocina se desvíen a este pequeño pueblo a degustar su propuesta gastronómica. Enhorabuena.
No puedo dejar de recomendar este restaurante, ha sido una experiencia increíble, la cocina es superior, otro nivel, he alucinado con los sabores, con la exquisitez de los detalles. Hemos probado el revuelto de morcilla con piñones, tantos matices, una sutileza...un plato de 10, elaborado por alguien que claramente tiene un don para la cocina. Luego las alubias negras con codorniz en escabeche, los callos, la pluma ibérica a la pimienta verde, hasta el puré de la guarnición era de otro planeta. .impresionante de verdad. Las croquetas de pringá de locura. No dejéis de ir porque desde luego merece la pena, Romina os atenderá con una educación y un gusto de categoría y Víctor continuará haciendo magia de la buena. El pueblo además ofrece unos paisajes para hacer rutas de senderismo preciosas, y el pueblo tiene muchísimo encanto. Volveremos muy pronto. Gracias.
Llegamos a este restaurante después de ir a la bodega de Lauren Rosillo, un hito en el mundo del vino. Ha sido un descubrimiento maravilloso, un restaurante familiar heredado que mantiene la tradición pero con detalles de alta cocina, y manteniendo el ambiente de bar de pueblo con gente autóctona y auténtica. De las mejores cartas de vinos de Málaga que he visto, en unas copas de cristal fino espectaculares. Mi chico dice que ha comido el mejor pollo picanton de su vida y mi corvina, una textura de diez. Se ve que está todo hecho con amor y dedicación. Auguro que este sitio va a ser de los mejores de toda Málaga. Volveremos.
Comida muy rica. Excelente atención. Repetiremos
Los callos y el chivo estaban muy ricos
Desde luego no es el tipo de bar q espera encontrar en un pueblo tan chico. Un restaurante con una comida exquisita , cuidadosamente elaborada y muy bien presentada. Eso sí, la raciones podrían ser un poquito más grandes...
Nos gustó mucho el vino moscatel que ofrecen, aunque el servicio fue muy lento, y eso que no estaba tan lleno el restaurante. Lo demás muy bien, buen ambiente!
Pedí callo de primero y estaba muy bueno y de segundo un solomillo también me gusto y el pan de centeno el más bueno que he probado nunca.
La segunda vez que vamos. La comida excelente pero un poco corta la carta. Tiene lógica porque hemos ido en agosto y la gente tira más de chiringuito de playa. Sedella es montaña, al pie de Sierra Tejeda. Productos de proximidad en platos y gustos tradicionales pero un poco más ligeros y adaptados al paladar actual.
Hay un menú, y es sólo efo lo que hay, es lo primero que nos dijo la chica, decidimos de comer nos puso un pan recién hecho y aceite rico y pedimos un revuelto de morcilla estaba rica, maimones que la verdad también rico y paleta de cordero 🐑 , una pena la vert ya venía deshuesado y para mí gusto con mucho sabor a cordero se probó pero la dejamos ,yo creí que al tener estrella Michelin pues estaría mejor el cordero. Hay que probar todo, diferente
Fuimos atraídos por la historia del chef, conocida gracias a un reportaje, y la experiencia no decepcionó. La comida es excelente, con una carta reducida que simplifica la elección, aunque nos habría gustado ver algún entrante ligero, como una ensalada. El interior mantiene el encanto de un bar típico de pueblo, lo que puede generar percepciones distintas sobre la relación calidad-precio: una sorpresa positiva para quienes buscan calidad inesperada. Como puntos a mejorar, sería ideal explicar razones detrás de políticas como no comer en la terraza o no permitir pagos separados, para hacerlas más comprensibles. Además, enriquecer la experiencia compartiendo la historia detrás de los platos o el origen de los productos daría aún más valor a la propuesta. En resumen, una joya gastronómica inesperada en Sedella, con pequeños ajustes que podrían llevarlo a la perfección.
Aunque parece lo que es, o sea, un bar de pueblo, de esos cuyos recuerdos están muy al fondo de la memoria, al menos de la mía, tras una dura subida a la Maroma por parajes tan bellos como exigentes físicamente, pues vas y decides que vale, que me quedo a comer aquí porque tengo mucho apetito y volver a casa desde aquí no me apetece. Y entonces me sorprenden con un menú exquisito, delicado, buen vino francés, codorniz en escabeche! Creo que todas mis próximas subidas a la Maroma van a ser desde Sedella para acabar con este festín.
El Chiringuito de Sedella no ofrece una decoración minimalista, ni cristales, bambús o piedras, el ambiente y el decorado es el de un bar de pueblo de los de toda la vida, pero sin bullicio ni estruendos. Sin embargo, Víctor, el chef, elabora una comida sabrosa, bien ejecutada técnicamente - tanto la tradicional como la más actual - que serían propias de cualquier digno restaurante de ciudad. Y hace que sus callos te sirvan como pretexto para volver a repetir la experiencia. Un buen sitio para visitar, disfrutar de la hermosa Axarquia interior y quedar contento.
Hay un menú, y es sólo efo lo que hay, es lo primero que nos dijo la chica, decidimos de comer nos puso un pan recién hecho y aceite rico y pedimos un revuelto de morcilla estaba rica, maimones que la verdad también rico y paleta de cordero 🐑 , una pena la vert ya venía deshuesado y para mí gusto con mucho sabor a cordero se probó pero la dejamos ,yo creí que al tener estrella Michelin pues estaría mejor el cordero. Hay que probar todo, diferente
Fuimos atraídos por la historia del chef, conocida gracias a un reportaje, y la experiencia no decepcionó. La comida es excelente, con una carta reducida que simplifica la elección, aunque nos habría gustado ver algún entrante ligero, como una ensalada. El interior mantiene el encanto de un bar típico de pueblo, lo que puede generar percepciones distintas sobre la relación calidad-precio: una sorpresa positiva para quienes buscan calidad inesperada. Como puntos a mejorar, sería ideal explicar razones detrás de políticas como no comer en la terraza o no permitir pagos separados, para hacerlas más comprensibles. Además, enriquecer la experiencia compartiendo la historia detrás de los platos o el origen de los productos daría aún más valor a la propuesta. En resumen, una joya gastronómica inesperada en Sedella, con pequeños ajustes que podrían llevarlo a la perfección.
Aunque parece lo que es, o sea, un bar de pueblo, de esos cuyos recuerdos están muy al fondo de la memoria, al menos de la mía, tras una dura subida a la Maroma por parajes tan bellos como exigentes físicamente, pues vas y decides que vale, que me quedo a comer aquí porque tengo mucho apetito y volver a casa desde aquí no me apetece. Y entonces me sorprenden con un menú exquisito, delicado, buen vino francés, codorniz en escabeche! Creo que todas mis próximas subidas a la Maroma van a ser desde Sedella para acabar con este festín.
El Chiringuito de Sedella no ofrece una decoración minimalista, ni cristales, bambús o piedras, el ambiente y el decorado es el de un bar de pueblo de los de toda la vida, pero sin bullicio ni estruendos. Sin embargo, Víctor, el chef, elabora una comida sabrosa, bien ejecutada técnicamente - tanto la tradicional como la más actual - que serían propias de cualquier digno restaurante de ciudad. Y hace que sus callos te sirvan como pretexto para volver a repetir la experiencia. Un buen sitio para visitar, disfrutar de la hermosa Axarquia interior y quedar contento.
Comida exquisita con buen servicio en un sitio poco acogedor y caro, con además una carretera con mil curvas para llegar . Si a pesar de todo pesa la buena comida ir sin duda pero globalmente para mi no merece la pena
Es un quiero pero no puedo. Carta muy pobre, casi no hay donde escoger y aún por encima de que solo te daban 1 opción de pescado, resulta que ese día no había. La comida era buena pero muy escasa. Los postres ridículos en cuanto a cantidad. Pedí una copa de vino y me pusieron un chupito. Nos pareció bastante caro para la cantidad de comida que nos habían puesto.
Ibamos buscando una terraza donde comer al solecito de diciembre después de hacer parte de la ruta del puente romano, un sitio lindo de ver y andar, pero nos dijo el chef que no se servía nada fuera, salvo bebidas. Las mesas estaban vacías, dentro en el comedor también... El comedor está un poco desangelado. Creo que pierde un atractivo para el cliente negándose a servir comida fuera, en la terraza, donde tiene buenas vistas y que además sale en las fotos del lugar. Muy decepcionado. Por lo demás, el servicio correcto, la comida escasa pero buena y nada de ensalada.
Fuimos hace unos meses. Pero no nos gustó. El servicio, poco considerado y frío. El cocinero muy tajante con los platos no nos dejó pedir una mera ensalada fuera de carta. El arroz demasiado concentrado y la a croquetas *raras para ser caseras. Espero que hayan mejorado
Ibamos buscando una terraza donde comer al solecito de diciembre después de hacer parte de la ruta del puente romano, un sitio lindo de ver y andar, pero nos dijo el chef que no se servía nada fuera, salvo bebidas. Las mesas estaban vacías, dentro en el comedor también... El comedor está un poco desangelado. Creo que pierde un atractivo para el cliente negándose a servir comida fuera, en la terraza, donde tiene buenas vistas y que además sale en las fotos del lugar. Muy decepcionado. Por lo demás, el servicio correcto, la comida escasa pero buena y nada de ensalada.
Llegue con mi pareja a las 13:00 me dice el camarero muy amablemente que me pase a las 13:30, me preparara una mesa para dos, llegó a las 13:28 H y me dice que está todo reservado que si queremos comer en la barra, doy las gracias y me marche ,comimos en café bar juanete en arenas. la mar de bien y el servicio premium y eso que estaba lleno ...
Si tenéis niños no es vuestra sitio. La comida está buena, pero los niños no son bienvenidos.
Lugar que me dio risa y decepción a la vez , primero los precios exorbitantes por el menú tan pobre que tienen, único restaurante en la zona, el personal que atiende una argentina , que me preguntó si tenía reserva y miro a mi alrededor y todas las mesas desocupadas tanto adentro como en la terraza,solo dos señores mayores con un café en la barra, y me dio risa ,pido una cerveza ni siquiera una tapa, para hacer conversa le pregunto de donde es y me dice argentina y le digo que bien milei y dice no apoyo a milei ,lo cual no seguí con la conversa,lo cual me imaginé que era simpatizante de la expresidente que apoya al comunismo y del presidente que hizo emigrar a más de 8 millones de venezolanos,lo cual me retire y no probé nada
Una vergüenza de sitio: no han querido darnos de comer, a las 14.50 con la cocina funcionando, y sentados en una mesa. Maleducados.
Deberían de cuidar que lo que ponga en Google sea cierto! Estábamos en Canillas de Aceituno y decidimos ir a almorzar a Sedella , buscamos en Google y nos salía este restaurante abierto de 10 a 22'30 el viernes 31 de Enero , pero para nuestra sorpresa estaba cerrado. Fuimos hasta allí para nada y encima nos vinimos sin comer !
¡Atención! Si no vas a comer en mesa y te sientas pasan totalmente de ti. Si vas a la barra para pedir pues igual te tiras 15 minutos esperando y viendo como atienden al momento a cualquier lugareño. En mi caso después de 25 minutos en barra, ninguno de los 3 o 4 empleados nos ha atendido y nos hemos ido Si tomar nada. Así que os recomiendo cualquier rte. De Canillas que al menos cuando he ido me han atendido solícitos y menos antipáticos.
¡Atención! Si no vas a comer en mesa y te sientas pasan totalmente de ti. Si vas a la barra para pedir pues igual te tiras 15 minutos esperando y viendo como atienden al momento a cualquier lugareño. En mi caso después de 25 minutos en barra, ninguno de los 3 o 4 empleados nos ha atendido y nos hemos ido Si tomar nada. Así que os recomiendo cualquier rte. De Canillas que al menos cuando he ido me han atendido solícitos y menos antipáticos.
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Av. Villa del Castillo, 24, 29715 Sedella, Málaga, Spain
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Av. Villa del Castillo, 24, 29715 Sedella, Málaga, Spain
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palacio, patrimonio histórico de Andalucía de importancia arquitectónica en Sedella, España
puente del municipio de Salares, España
molino hidráulico harinero, patrimonio histórico de Andalucía de importancia arquitectónica y etnológica en Sedella, España
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