Barbaric
Restaurant · València
Horari de Barbaric
Sobre Barbaric
At Barbaric, we're passionate about bringing you the bold flavors of Restaurante cuisine, straight from our kitchen to your table. Inspired by our city's rich heritage, we've crafted a menu that blends traditional techniques with modern flair. Our customers rave about our creative dishes, like the s...
At Barbaric, we're passionate about bringing you the bold flavors of Restaurante cuisine, straight from our kitchen to your table. Inspired by our city's rich heritage, we've crafted a menu that blends traditional techniques with modern flair. Our customers rave about our creative dishes, like the succulent grilled meats and fresh seafood, expertly prepared by our skilled chefs. When you dine with us, you'll feel at home in our cozy bar area, adorned with vintage touches and warm lighting. We're proud to be a part of València's vibrant food scene, serving up delicious meals that will leave you wanting more.
Què diuen els clients de Barbaric
Barbaric ofrece una experiencia gastronómica única en un ambiente de bar tradicional con toques modernos. Los clientes destacan la cocina creativa y los sabores espectaculares, así como el trato agradable del personal. La carta cambiante y la selección de vinos son puntos fuertes.
Plats populars
Ideal per a
Tip: La carta cambia con frecuencia, lo que invita a volver para probar nuevos platos. No te pierdas el flan de garrofó si está disponible.
Què veure a prop
Dades de Wikidata
Explora els voltants de Barbaric
Barbaric es troba a València, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- Fábrica Jabones Catalá (A 499m) — edifcio en Valencia, España Bien inmueble de Etnología
- Fábrica Talleres Devís-Noguera-Macosa (A 619m) — edificio en Valencia, España Bien inmueble de Etnología
- Fábrica La Batifora (A 623m) — edificio en Valencia, España Bien inmueble de Etnología
- Fábrica Harinas Belenguer (A 654m) — edificio en Valencia, España Bien inmueble de Etnología
- Fábrica Soriano (A 660m) — edificio en Valencia, España Bien inmueble de Etnología
- iglesia del Cristo de la Providencia (A 717m) — iglesia en Valencia, España Bien de Relevancia Local
- Fábrica Hierros Hijos de Miguel Mateu (A 741m) — edificio en Valencia, España Bien inmueble de Etnología
- iglesia Parroquial Sagrado Corazón de Jesús de Valencia (A 893m) — iglesia de la ciudad de Valencia Bien de Relevancia Local
Parcs i Jardins
- Valencia Parque Central (A 969m) — human settlement in Spain
Dades de Wikidata
Preguntes freqüents sobre Barbaric
Opinions de Barbaric València
Espectacular lugar escondido en Valencia. Comida de excelente calidad, elaborada al momento, logrando una combinación de sabores increíbles. Sin dudas nuestro restaurante favorito en toda la ciudad.
Podríamos decir de Barbaric que es tradición y creatividad unidas para llevar a la cocina a unos niveles de calidad y originalidad difíciles de alcanzar. Sus platos, muy elaborados donde cada detalle cuenta, tanto por su aroma y sabor. Nos presentaron una extensa carta de vinos naturales, siendo éstos a cada cual mejor. Los profesionales que nos atendieron fueron muy amables y de trato cercano, dándonos explicaciones de lo que ibamos a degustar, por lo que considero un lugar más que recomendable para aquellos que disfrutamos del comer y del beber. Os doy las gracias por la experiencia de poder disfrutar del saber de vuestro oficio.
Increíble lugar para comer y tomar vinos naturales. Excelente comida y servicio. La cocina abierta le da un toque muy especial y se genera un ambiente super agradable!
Fuimos a cenar 4 amigas y salimos encantadas. Es un sitio diferente y especial. Cada plato es único y cada cual más rico. Tienen también una extensa variedad de vinos naturales. Calidad precio 10/10. Lo recomiendo 100%
Es una agradable sorpresa encontrar un lugar que, sin pretensiones de decoración, sorprende con cada plato, que están a la altura de restaurantes con estrella Michelín. Todo, sin excepción, es exquisito y original. También destacar la amabilidad y actitud de todo el personal. Súper descubrimiento! Espero volver pronto
Muy grata sorpresa. Carta original y bien ejecutada, de esas en las que te lo pedirías todo. Carta de vinos naturales cuidada. Un sitio para disfrutar. Excelente relación calidad/precio. Volveré, que la rotación de platos y vinos invita a repetir con cierta asiduidad.
Hacia mucho tiempo que no descubríamos un restaurante tan espectacular, la dedicación en los platos y la pasión en su elaboración se nota en cada detalle. La croqueta, la lengua y el flan de miso han sido de otro planeta ¡Deseando volver!
Fantástico!! Una carta pequeña pero variada y cada plato ha sido un placer para los sentidos. Todos deliciosos y sorprendentes de sabor. El servicio perfecto, aconsejandote y explicando cada plato, súper bien! El local está chulo, decoración de bar de toda la vida y me encanta el concepto de comer en la barra mientra ves como preparan los platos. Me han quedado cositas por probar, ya tengo excusa para volver.
Barbaric nos sorprendió gratamente: una propuesta creativa y deliciosa con un enfoque muy especial en productos fermentados que elaboran ellos mismos. La carta de vinos naturales es excelente, y el equipo sabe recomendar según tus gustos. El ambiente recuerda a un bar español clásico, con su barra metálica y la cocina abierta al fondo. Un plus: el cocinero sale a contarte cada plato con detalle. Servicio cercano, atento y con mucha pasión. ¡Muy recomendable!
Increíble!!! Cada plato estaba brutal, perfecta mezcla de sabores y texturas. Nos sentamos en la barra/cocina y está muy bueno porque el chef te va explicando cada plato :)! Servicio excelente!!
Lugar increíble que no me canso de recomendar. En general me da pereza salir a cenar porque no suelo disfrutar de la gastronomía particularmente; pero Barbaric es la excepción. Podría ir cada finde, y cada finde salir tan satisfecho como sorprendido.
Me ha encantado. Me gusta como ha remodelado el bar, dándole absoluta prioridad a la vista de la cocina y de la preparación de los platos. Cocina muy bien elaborada a precios asequibles. Los vinos curiosos. El sitio que mas me ha sorprendido en los dos últimos años.
Muy original todo! El sitio, el diseño, el concepto, la comida! Que también la comida está buenísima! Hacia falta algo diferente como esto.
Delicioso! Una mezcla muy interesante de lugar, de primeras parecería el típico bar Español, pero cuando pones atención te das cuenta que algo especial tiene. Cocina abierta, vinos naturales, todo hecho en casa y con la mejor calidad. Todo lo que probamos estaba delicioso, y al tener la cocina abierta, vimos todos los platos salir y todo se veía igual de bueno. Mucho detalle al plato tanto visual como en el sabor.
Muy recomendable. Comida deliciosa. Espectacular la cocina a la vista. Y la barra vintage. No se puede pedir más.
Probamos varios platos y no hubo uno que no estuviera riquísimo. Comida tan buena que sorprende. La única pega que pondría son las cantidades, que a veces pueden quedar algo escasas si vas en grupo. Ideal para parejas.
Nuestro nuevo restaurante favorito en Valencia. Todo es muy sorprendente y siempre excelente incluido cuando es la primera vez que lo sacan.
Érase una vez una hostelera buscando un lugar donde cenar un martes con su pareja. La descripción de este sitio despertó su curiosidad, busca los horarios y abracadabra! Esta noche abren! El lugar es un característico bar de barrio de toda la vida al que le han limpiado la cara, donde demora una innovadora moderna cocina fusión donde Asia e Italia se mezclan en una combinación original, delicada que alegra el paladar. No os voy a describir nuestra experiencia culinaria porque los platos cambian muy a menudo y no quiero que os quedéis con el antojo de estas maravillosas piparras "tempurizadas", o de las ostras fritas que si pienso en ellas sigo salivando o en la textura de la brocheta de lengua con demi-glace y ni siquiera os hablaré del caldo aromático de las clochinas, no no! Os hablaré de los acogedores y profesionales que son l@s chic@s y que la cocina a la vista es una pasada! Que tienen amplia oferta de vinos ecológicos y que el vermut claro está riquísimo con este toque bitter que después de cenar entra súper bien. Y la relación calidad precio absolutamente digna de respeto. Grata sorpresa haber conocido este sitio, lo recomiendo sin dudas y volveremos a probar el resto de la carta!
Muy buen restaurante. Cada plato tiene una gran elaboración con una amplia variedad de ingredientes innovadores. Además, la carta está cambiando constantemente por lo que en cada visita probarás cosas diferentes
Fui a cenar con mi pareja y nos dio hasta rabia no haber ido con más gente para poder probar más platos de la carta. Solo me dio tiempo a hacer foto al pollo (el cual no ha salido de mi mente desde que lo comí el otro día: de-li-ci-o-so). El local es muy muy guay. Me gustó que han respetado gran parte de los elementos originales y con solera del antiguo bar (como la magnífica barra) y te da la sensación de estar en un sitio de los de toda la vida pero modernizado ¡y con manjares!. Me encanta que hayan sitios así en mi barrio. Ya estamos planeando volver con amigos. ¡Un 10/10!
Un lugar único en València, (Patraix) la calidez y familiaridad de un bar y la sofisticación y calidad de un restaurante de cocina de autor. Experiencia gastronómica muy recomendable, además de vinos que no encuentras en otro sitio y un servicio muy amable. Cada detalle está hecho de corazón y entraña, y eso se nota. Volveremos!
Un restaurante diferente, atrevido, riquísimo!! No se puede poner un pero. Estuvimos en barra y nos encantó ver el detalle y cariño con el que preparan todo. Volveremos sin duda!
Llegamos antes de que estuviera abierta la cocina, mientras preparaban lo que luego nos servirían, Alex nos enseñó algunos de los productos que emplean, verduras de la huerta próxima, máximo respeto a los productos de agricultores de L'Horta. Luego disfrutamos de sus platos servidos con esmero y acompañados de vinos frescos , divertidos y llenos de matices. Además está cerca de casa!!!! Ya era hora, deliciosa cocina justo a 5 minutos de casa. Volveré seguro.
Nuevo descubrimiento en el barrio de Patraix. Nada más entrar, ya te sorprende. Con la esencia de bar de toda la vida, pero con toques modernos. En cuanto a la comida, es sorprendente la cantidad de sabores y mezclas que puede ofrecer. Cada plato está hecho con cuidadoso detalle. Julia nos aconsejó qué vinos podíamos tomar para cada plato, y estuvo pendiente de nosotros en todo momento. En cuanto a Alex, se nota su entusiasmo en cada elaboración, y cómo explicaba todos los matices de cada una de ellas. ¡Nos encantó! Para repetir la experiencia.
Impresionante propuesta la de Barbaric al mando del legendario chef Alex Sanchez y todo su mítico equipo. No te dejará indiferente.Yo no bebo alcohol y disfrute toda la cena con Fritz colas( mi cola favorita). Todos los platos llevan su sello personal y en su menú variado encontrarás pasión, buen gusto y producto de la mejor calidad. Nos volvieron locos los entrantes de las ostras fritas y el huevo marinado acompañado de su pan y mantequilla casera. Seguidos de su hit pollo jamaicano y el blanquet impresionante para terminar. Sus postres son exquisitos no puedes elegir,vale la pena probar ambas propuestas. Creo que ahora mismo es tu mejor opción en Valencia para comer o cenar si sabes lo que estas buscando y quieres sorprenderte. Larga vida a Barbaric!!!!!
Nos recomendaron Barbaric unos amigos y la verdad que un acierto. El lugar es acogedor, con una atmósfera perfecta y se puede disfrutar de buena música. La selección de vinos es excelente y la comida espectacular. Julia es muy amable y sabe mucho sobre vinos, lo que hace que la experiencia sea aún mejor. Además, los platos que ofrece Alex son brutales y combinan perfectamente con los vinos que se sirven. Definitivamente, un lugar para volver.
Genial descubrimiento en Patraix. Carta que va cambiando según temporada y producto disponible. Trato muy atento con el chef saliendo a explicar cada plato, ingredientes y elaboración. Y una calidad de comida y mezcla de sabores brutal. Pedimos la carta entera ya que no queríamos descartar nada. 100% recomendable!!
Bar de toda la vida renovado y actualizado, es una decoración sencilla pero muy chula. El servicio nos encantó, aunque nuestra reserva fue un día con poca gente. La comida espectacular todo original, producto de calidad y sabores ricos y originales. Queremos volver para probar el resto de la carta. Os hará falta pan para mojar todas las salsas.
Es otro concepto, y si, es alta cocina, en Patraix y a un precio razonable. Las ostras y el plato de callos de bacalao están a un nivel superior al resto de platos que hemos comido. Estoy seguro de que vuelvo la semana que viene y Alejandro me sorprende con otras dos cosas de otro planeta. Cocina abierta, en barra, con un servicio cercano, como a mi me gusta. Sitio a descubrir y para disfrutar, estoy seguro que va a dar mucho que hablar. Que tengan suerte, aunque no la necesitan.
Grata sorpresa nos hemos llevado en este restaurante que ha abierto recientemente en la zona de Patraix. Amplia variedad de vinos que puedes acompañar con platos muy originales y de gran calidad. La carta no es muy extensa, lo que nos permitió probar casi todos los platos. Nos gustaron especialmente la ostra frita con jalapeño fermentado, el pollo jerk, los espárragos y los ditalini. Los dos postres que hay en carta son obligados. La atención, tanto del chef como de las dos camareras, perfecta. Éramos tres personas y salimos a 50 euros por cabeza por ocho platos para compartir, dos postres y dos botellas de vino. Los vinos excelentes. No tardaremos en volver.
Nuevo local de moda en la zona de Jesús, con una carta muy diferente a lo que puedes encontrar por esos lares. El local resulta curioso, ya que han querido mantener la esencia de un bar típico español de toda la vida, pero con pequeños detalles que marcan diferencia. Cocina muy a la vista y con dos personas a los fogones, dos camareras para la sala que controlan estupendamente el servicio. La comida asombra visualmente y por su sabor, precios muy contenidos para lo que ofrecen. Deberían haber más locales como este, con eso digo todo...
En la reseña que hice de la visita anterior ya dije que venir a comer a Barbaric puede ser una experiencia turbadora para espíritus de paladar conservador, ya que las propuestas de Álex no dejan a nadie indiferente. Al leer la carta ya impacta ver que no hay un título para los platos, si no una descripción de los principales ingredientes, algo que se está generalizando bastante, pero si lees despacio te encontrarás con una gran cantidad de elementos que no te resultarán muy conocidos, al menos a mí me pasa, unos sí como el garum o el shichimi togarashi, combinado de especias japonesas, pero ¿habías oído alguna vez hablar del Umeboshi (ciruelas encurtidas), y muchas otras especias y condimentos como el furikake. Pues bien, venir es sumergirte en un divertido mundo de sorpresas que te van a hacer disfrutar, seguro.
Un lugar muy especial. No tiene la apariencia de ofrecer lo que ofrece: pequeñas joyas en forma de vino y una cocina excelente. Son realmente amables, te lo explican todo con paciencia y resuelven cualquier duda con mucha simpatía, la comida es sencillamente brutal, así como su variedad de vinos, muchos de ellos ofrecidos por copas para que puedas degustar varios. Todo lo que comimos estaba increíble pero especial mención a los callos de bacalao, las piparras y las mollejas. En cuanto vuelvan de vacaciones volveremos!
Un sitio de 10! Atención espectacular, atentos y simpáticos. Servicio rápido. Comida diferente, bien ejecutada. En resumen, cuando se hacen las cosas bien, se nota y aquí lo están haciendo muy bien. Las aceitunas ahumadas, enormes, muy recomendables! El pan con mantequilla, podría parecer algo simple, pero estaba increíble. Y las flores de calabacín rellenas son de lo mejor sin duda de la carta!
Tres veces he ido y pienso seguir volviendo, ya que la carta cambia con frecuencia. Platos para compartir de temporada donde prima el producto de calidad trabajado con cariño, creatividad y saber hacer. Alex, al frente del Barbaric, pone al servicio de sus creaciones culinarias todo su bagaje para deleitarnos con sus platos de influencia local e internacional. Sitio ideal para quien disfruta de la buena gastronomía y el buen vino. Muy recomendable tanto para comer o cenar como para ir a tomarse una copa y un tentempié.
Local con aires clásicos con platos diferentes que sorprenden. El precio es un poco elevado, pero es el local perfecto para una cita, probar vinos diferentes y con encanto, y disfrutar de combinaciones de sabores nuevas. No pedimos postre porque, para dos, pedimos mucho. Lo recomendamos.
Excelente experiencia,tanto de vinos espectaculares y comida fabulosa y original. En un ambiente estupendo con un personal que te hace sentir muy bien con información sobre los vinos y explicaciones sobre los platos. Totalmente recomendable ,carta cambiante cada poco tiempo,lo que te da la oportunidad de disfrutar continuamente y poder probar todos los platos
Sorprende como de un bar típico de Barrio, todavía tiene dentro su antiguo cartel,Bar Jose, imagino que lo siguen manteniendo como un pequeño homenaje a esos bares de toda la vida y además han conservado la barra, estanterías, sanitarios, menaje,etc . Han conseguido uno de mis lugares favoritos,por su cocina abierta y barra donde puedes sentarte y ver cómo cocinan y el cocinero te explica personalmente sus platos tan elaborados y con una mezcla de comida mediterránea,japonesa e italiana que te hacen disfrutar de una experiencia gastronómica a buen precio. Gran carta de vinos naturales. Local limpio y acogedor. Recomiendo las ostras fritas,son una bomba en el paladar!!,el conejo con salsa al curry,el pan con mantequilla que elaboran ellos mismos. La carta no es muy amplia, pero no se necesitan muchos platos cuando hay tanta creatividad y buen gusto. Además la carta la van variando a menudo. Si te apetece probar algo diferente en tu paladar,no dudes en ir a Barbaric.
La carta va cambiando y siempre sorprende. El bonito espectacular, y uno de los postres; flan de miso de garrofón que estaba brutal. No dio tiempo ni a hacerle foto… ¡voló! Se nota que usan producto de calidad y los chefs son unos cracks. Verlos en la cocina abierta es un show. Además, tienen vinos buenísimos que acompañan de lujo. Repetiremos seguro.
Sitio increíble que rompe con todas las reglas en cuanto a cocina, una joya escondida de las zonas más bulliciosas de Valencia, un lugar al que tienes que ir si estás de paso y quieres tener una experiencia única. Cuenta con con un espacio amplio, bodega independiente y diseño espectacular. Las atención fue muy informativa y siempre estuvieron atentos en cualquier cosa que necesitásemos, destacar mucho la descripción en detalles sobre la naturalidad de los platos y el acompañamiento de los vinos, la verdad que un restaurante al que hay que visitar si o si, agradecer de nuevo por la atención, nos sentimos muy a gusto y para la explosión de sabores/experiencia no hay palabras. Gracias.
Sin duda, este restaurante se ha convertido en uno de mis favoritos de Valencia. Vinos espectaculares y una carta cambiante con una propuesta de platos que no deja indiferente. Ayer fue mi tercera visita desde que abrió y volví a salir encantado. Lo recomiendo encarecidamente a cualquiera que busque una experiencia gastronómica inolvidable. ¡Volveré pronto!"
Es la definición de experiencia gastronómica. Cada plato que he probado ha sido un sabor nuevo para mi, esperaba que me gustara por las reseñas, y ha superado las expectativas. Fuimos un sábado, con reserva, 5 personas para comer. Servicio rápido, te explican cada plato para que sepas lo que vas a saborear 😋. Gracias chicos por darle una nueva vida al bar y por los recuerdos que habéis guardado. Totalmente recomendable.
Qué maravilla de sitio!!! La comida es espectacular, creativa y divertida. La carta va variando con frecuencia. Calidad precio es inigualable y tanto camareros como cocineros muy agradables y cercanos. Es de estos sitios que desearías tener al lado de casa para poder repetir continuamente.
Sin duda una de las propuestas mas logradas e interesantes de la ciudad. Concepto innovador, fresco y muy ameno. La comida es excelente, cada plato es una experiencia que sin duda lleva mucha dedicación detrás; junto a su cuidada selección de vinos no te queda de otra que disfrutar. Es de esos sitios de los cuales a uno le gusta presumir y recomendar, a todo aquel que lleves lo va a disfrutar mucho.
Cenamos ayer en Barbaric. Sitio que no conociamos y que nos habian recomendado. muy buena recomendación!! Nos encantó el sitio: el local es pequeño, han dejado el aire de taberna antigua pero todo cuidado al detalle. Mola que puedes cenar en barra delante de la cocina, o en mesa. Todo lo que probamos nos gustó mucho, buenisimo! Y la atención maravillosa. Volveremos seguro!!!!
Platos limpios!!! Nos ha gustado tanto que no nos ha dado tiempo ni de hacer foto. El sitio sorprende, un bar de toda la vida en un barrio de los de siempre con una vuelta de tuerca, platos de Duralex que sirven comida cuidada interesante divertida y que da de qué hablar. Carta escueta, todo para compartir. Hemos pedido la mantequilla, los Altramuces, la alcachofa, la coliflor y los wonton. Los postres son sorprendentes y familiares a partes iguales, el café muy bien con un crema que se sale de la norma, hacen licor de nuez de cola y zarzaparrilla casera, por si te quedas con ganas de más. Y cabe destacar que es un bar de vinos… todo lo escueta que era la carta de comida extensa es la carta de vinos. Si tienes ganas de probar algo diferente prueba un vino naranja natural, o déjate aconsejar. Muchas gracias por esta noche, un 10!
Sitio buenísimo. Si están por Valencia, ¡tienen que ir sí o sí, no se van a arrepentir! La comida es espectacular: una mezcla de ingredientes increíble, platos elaborados pero a la vez sencillos, y a precios muy accesibles. Y un servicio INCREIBLE! La idea del restaurante me encantó, con ese estilo vintage moderno que han creado en el interior. Además, la cocina es abierta, así que puedes ver cómo preparan los platos, lo cual me pareció genial. La carta de vinos es muy variada y con tremenda calidad, sea nacional q internacional. ¡Sigan así, chicxs, porque están haciendo un trabajo increíble!
Mira, sinceramente vine por recomendación del tipo qué, porque está cerca de casa y me fio de sus recomendaciones. Cuando vi la carta se me puso la cara pálida porque sí, había escuchado que tenía algo de casquería pero era CASI TODO casquería y mis amigos querían probar esos platos. Pensaba que iba a cenar una ostra y queso y en casa me iba a hacer luego un triste sándwich, pero no fue así. Cuando pedimos nos dijeron “pide más”. Pedimos más y nos dijeron “pide más”. Y finalmente llegamos al punto. Principalmente por la confusión con los entrantes que creíamos más grandes. Éramos 4 y pedimos 8 platos incluyendo el postre. Lamento no haber hecho la reseña al día siguiente para acordarme bien de los ingredientes y sabores pero soy una gran procrastinadora y solo lo hago cuando el teléfono necesita memora y borrar fotos. - Ostras fritas: nos picó la curiosidad. Estaban muy buenas, sobre todo ideales para alguien que no soporta su textura natura. Me encantaron pero sigo prefiriendo las ostras aún teniendo la lotería de sufrir gastroenteritis al día siguiente. -Criadillas: mi plato favorito. El balance de ácidos increíble, el sabor para nada ferroso que es lo que no me gusta de la casquería. -Callos de bacalao: se deshacían en la boca y los chips de arroz crujientes con la salsa le daban un toque increíble. -Oreja: muy rico, sabores muy equilibrados, el puré increíble. Me faltan adjetivos positivos -Postres: odio lo dulce, el chocolate etc. Soy la que da una mini cucharada literal solo para decir que lo ha probado. Con estos postres rebañé todo lo que pude y si no tuviera decoro habría chupado el plato con la lengua. Qué maravilla. Navidad en El Corte Inglés. Bueno qué decir. Anonadada de sabores. Una hostia en la cara cuando uno dice “no me gusta la casquería” a dos manos. Ahora ya sé que me gusta, pero bien hecha. Mil gracias por una experiencia tan agradable. Volveremos!
De nuestros lugares favoritos!! Si te gusta salir de la zona de confort y arriesgarte a probar cosas nuevas, diferentes y espectaculares sin duda este es tu sitio. Es increíble todo lo que Álex, Julia y su equipo hacen. Cocina viajera, del mundo, que no deja indiferente. Y todo ello acompañado de buen vino y muy buen servicio. Siempre que podemos repetimos!!
Barbaric juega a ser salvaje, pero aquí hay mucha técnica y bastante cabeza detrás de cada plato. Empezamos con pan y mantequilla —que parece sencillo hasta que entiendes que el detalle importa— y unas aceitunas ahumadas que ya marcan territorio. La ostra frita fue puro contraste: crujiente impecable por fuera, yodada y cremosa por dentro, con ese punto graso perfectamente controlado. Los callos con salsa satay son el tipo de plato que define una cocina: guiso profundo, meloso, con una lectura asiática que aporta especia, grasa y equilibrio sin tapar el producto. Técnica clásica con pasaporte internacional. El wonton con sopa pho fue precisión aromática: caldo limpio, especiado, largo en boca, y la pasta en su punto. Y el cierre… helado de cacahuete con miso y bizcocho de setas. Umami dulce, tostados, textura y riesgo bien medido. Postre de los que no buscan gustar a todo el mundo, pero conquistan al que entiende el juego. Mención aparte la selección de vinos naturales: bien elegida, coherente con la cocina y con personalidad. Aquí no se bebe por postureo, se bebe con intención. Un sitio con carácter, técnica sólida y cero miedo a mezclar códigos. Cocina con actitud y fundamento. Repetiremos.
Me sorprendió la variedad y cuidada selección de su carta de vinos. Se nota el mimo por trabajar productos locales. Carta corta pero bien trabajada y con productos de temporada. Ambiente agradable y atención excelente.
Mi marido y yo fuimos con las expectativas muy altas y salimos de allí más felices de lo que podíamos imaginar. Bebida deliciosa, comida exquisita y una atención de categoría. Mención especial a Irene por su amabilidad y dulzura al momento de atendernos 🩷
Me habían hablado bien del local y no defraudó. La estética es muy particular, ya que han sabido conservar el concepto de bar de barrio de toda la vida. El ambiente es acogedor, con la cocina abierta, una barra que es el centro del local y cierta cercanía con las camareras (muy simpáticas) y los cocineros. Tienen buen gusto musical, o así lo trasmite la lista que suena de fondo ;). La carta es escueta pero muy llamativa, con platos totalmente diferentes con guiños a la cocina española, toques de ingredientes/especies exóticas y productos de temporada (nos fue muy difícil de catalogar). En definitiva, nos encantó y volveremos seguro. Los precios son razonables, aunque si tomar unos vinos subirá un poco más la cuenta.
Impecable Barbaric. Es la segunda vez que vengo al que para mí es ahora mismo uno de los restaurantes más interesantes que hay en Valencia. Barbaric consigue en cada uno de sus platos descubrirte una pequeña experiencia que te sorprenderá, o al menos lo ha conseguido con los dos grupos de personas con las que he venido a disfrutar en el último mes. Creo que han logrado llegar a un punto muy bonito entre cocina tradicional e ideas muy originales en ciertos platos. Sorprende, y todo está riquísimo. La amplia carta de vinos no se queda atrás. El servicio es ágil, ambiente cálido de sala con cocina a la vista lo cual se agradece (pese a ello, la ventilación es buena y no volverás a casa oliendo a cocina). Volveremos!
Ha sido increible, la comida traya con extrema cura, el servicio eficiente y amable - no obstante el sitio era al completo - y las botellas ... dios mio son todo lo que yo querìa conservar en mi bodega... y tomarlo a dìa a dìa. No se utilizan consumables, o plastico, el agua se puede pedir que sea del grifo, es aparente la atenciòn a no producir vasura inutil. Atmosfera tambien muy tranquila, la unica mesa grande que causaba ruido era la nuestra... disculpen! Era una ocasiòn muy importante para nosotras. Adelante!
De nuestros lugares favoritos!! Si te gusta salir de la zona de confort y arriesgarte a probar cosas nuevas, diferentes y espectaculares sin duda este es tu sitio. Es increíble todo lo que Álex, Julia y su equipo hacen. Cocina viajera, del mundo, que no deja indiferente. Y todo ello acompañado de buen vino y muy buen servicio. Siempre que podemos repetimos!!
Platos limpios!!! Nos ha gustado tanto que no nos ha dado tiempo ni de hacer foto. El sitio sorprende, un bar de toda la vida en un barrio de los de siempre con una vuelta de tuerca, platos de Duralex que sirven comida cuidada interesante divertida y que da de qué hablar. Carta escueta, todo para compartir. Hemos pedido la mantequilla, los Altramuces, la alcachofa, la coliflor y los wonton. Los postres son sorprendentes y familiares a partes iguales, el café muy bien con un crema que se sale de la norma, hacen licor de nuez de cola y zarzaparrilla casera, por si te quedas con ganas de más. Y cabe destacar que es un bar de vinos… todo lo escueta que era la carta de comida extensa es la carta de vinos. Si tienes ganas de probar algo diferente prueba un vino naranja natural, o déjate aconsejar. Muchas gracias por esta noche, un 10!
Mira, sinceramente vine por recomendación del tipo qué, porque está cerca de casa y me fio de sus recomendaciones. Cuando vi la carta se me puso la cara pálida porque sí, había escuchado que tenía algo de casquería pero era CASI TODO casquería y mis amigos querían probar esos platos. Pensaba que iba a cenar una ostra y queso y en casa me iba a hacer luego un triste sándwich, pero no fue así. Cuando pedimos nos dijeron “pide más”. Pedimos más y nos dijeron “pide más”. Y finalmente llegamos al punto. Principalmente por la confusión con los entrantes que creíamos más grandes. Éramos 4 y pedimos 8 platos incluyendo el postre. Lamento no haber hecho la reseña al día siguiente para acordarme bien de los ingredientes y sabores pero soy una gran procrastinadora y solo lo hago cuando el teléfono necesita memora y borrar fotos. - Ostras fritas: nos picó la curiosidad. Estaban muy buenas, sobre todo ideales para alguien que no soporta su textura natura. Me encantaron pero sigo prefiriendo las ostras aún teniendo la lotería de sufrir gastroenteritis al día siguiente. -Criadillas: mi plato favorito. El balance de ácidos increíble, el sabor para nada ferroso que es lo que no me gusta de la casquería. -Callos de bacalao: se deshacían en la boca y los chips de arroz crujientes con la salsa le daban un toque increíble. -Oreja: muy rico, sabores muy equilibrados, el puré increíble. Me faltan adjetivos positivos -Postres: odio lo dulce, el chocolate etc. Soy la que da una mini cucharada literal solo para decir que lo ha probado. Con estos postres rebañé todo lo que pude y si no tuviera decoro habría chupado el plato con la lengua. Qué maravilla. Navidad en El Corte Inglés. Bueno qué decir. Anonadada de sabores. Una hostia en la cara cuando uno dice “no me gusta la casquería” a dos manos. Ahora ya sé que me gusta, pero bien hecha. Mil gracias por una experiencia tan agradable. Volveremos!
Sin duda una de las propuestas mas logradas e interesantes de la ciudad. Concepto innovador, fresco y muy ameno. La comida es excelente, cada plato es una experiencia que sin duda lleva mucha dedicación detrás; junto a su cuidada selección de vinos no te queda de otra que disfrutar. Es de esos sitios de los cuales a uno le gusta presumir y recomendar, a todo aquel que lleves lo va a disfrutar mucho.
Cenamos ayer en Barbaric. Sitio que no conociamos y que nos habian recomendado. muy buena recomendación!! Nos encantó el sitio: el local es pequeño, han dejado el aire de taberna antigua pero todo cuidado al detalle. Mola que puedes cenar en barra delante de la cocina, o en mesa. Todo lo que probamos nos gustó mucho, buenisimo! Y la atención maravillosa. Volveremos seguro!!!!
Qué maravilla de sitio!!! La comida es espectacular, creativa y divertida. La carta va variando con frecuencia. Calidad precio es inigualable y tanto camareros como cocineros muy agradables y cercanos. Es de estos sitios que desearías tener al lado de casa para poder repetir continuamente.
La carta va cambiando y siempre sorprende. El bonito espectacular, y uno de los postres; flan de miso de garrofón que estaba brutal. No dio tiempo ni a hacerle foto… ¡voló! Se nota que usan producto de calidad y los chefs son unos cracks. Verlos en la cocina abierta es un show. Además, tienen vinos buenísimos que acompañan de lujo. Repetiremos seguro.
Es la definición de experiencia gastronómica. Cada plato que he probado ha sido un sabor nuevo para mi, esperaba que me gustara por las reseñas, y ha superado las expectativas. Fuimos un sábado, con reserva, 5 personas para comer. Servicio rápido, te explican cada plato para que sepas lo que vas a saborear 😋. Gracias chicos por darle una nueva vida al bar y por los recuerdos que habéis guardado. Totalmente recomendable.
Sin duda, este restaurante se ha convertido en uno de mis favoritos de Valencia. Vinos espectaculares y una carta cambiante con una propuesta de platos que no deja indiferente. Ayer fue mi tercera visita desde que abrió y volví a salir encantado. Lo recomiendo encarecidamente a cualquiera que busque una experiencia gastronómica inolvidable. ¡Volveré pronto!"
Excelente experiencia,tanto de vinos espectaculares y comida fabulosa y original. En un ambiente estupendo con un personal que te hace sentir muy bien con información sobre los vinos y explicaciones sobre los platos. Totalmente recomendable ,carta cambiante cada poco tiempo,lo que te da la oportunidad de disfrutar continuamente y poder probar todos los platos
Sitio increíble que rompe con todas las reglas en cuanto a cocina, una joya escondida de las zonas más bulliciosas de Valencia, un lugar al que tienes que ir si estás de paso y quieres tener una experiencia única. Cuenta con con un espacio amplio, bodega independiente y diseño espectacular. Las atención fue muy informativa y siempre estuvieron atentos en cualquier cosa que necesitásemos, destacar mucho la descripción en detalles sobre la naturalidad de los platos y el acompañamiento de los vinos, la verdad que un restaurante al que hay que visitar si o si, agradecer de nuevo por la atención, nos sentimos muy a gusto y para la explosión de sabores/experiencia no hay palabras. Gracias.
Un lugar muy especial. Ambiente de bar clásico con cocina muy moderna. Sabores espectaculares. Todos los platos muy bonitos, creados con mucho gusto y que no dejan a nadie indiferente. Nos ha encantado. El personal es muy agradable. 100% recomendable.
En la reseña que hice de la visita anterior ya dije que venir a comer a Barbaric puede ser una experiencia turbadora para espíritus de paladar conservador, ya que las propuestas de Álex no dejan a nadie indiferente. Al leer la carta ya impacta ver que no hay un título para los platos, si no una descripción de los principales ingredientes, algo que se está generalizando bastante, pero si lees despacio te encontrarás con una gran cantidad de elementos que no te resultarán muy conocidos, al menos a mí me pasa, unos sí como el garum o el shichimi togarashi, combinado de especias japonesas, pero ¿habías oído alguna vez hablar del Umeboshi (ciruelas encurtidas), y muchas otras especias y condimentos como el furikake. Pues bien, venir es sumergirte en un divertido mundo de sorpresas que te van a hacer disfrutar, seguro.
Sorprende como de un bar típico de Barrio, todavía tiene dentro su antiguo cartel,Bar Jose, imagino que lo siguen manteniendo como un pequeño homenaje a esos bares de toda la vida y además han conservado la barra, estanterías, sanitarios, menaje,etc . Han conseguido uno de mis lugares favoritos,por su cocina abierta y barra donde puedes sentarte y ver cómo cocinan y el cocinero te explica personalmente sus platos tan elaborados y con una mezcla de comida mediterránea,japonesa e italiana que te hacen disfrutar de una experiencia gastronómica a buen precio. Gran carta de vinos naturales. Local limpio y acogedor. Recomiendo las ostras fritas,son una bomba en el paladar!!,el conejo con salsa al curry,el pan con mantequilla que elaboran ellos mismos. La carta no es muy amplia, pero no se necesitan muchos platos cuando hay tanta creatividad y buen gusto. Además la carta la van variando a menudo. Si te apetece probar algo diferente en tu paladar,no dudes en ir a Barbaric.
Nuevo local de moda en la zona de Jesús, con una carta muy diferente a lo que puedes encontrar por esos lares. El local resulta curioso, ya que han querido mantener la esencia de un bar típico español de toda la vida, pero con pequeños detalles que marcan diferencia. Cocina muy a la vista y con dos personas a los fogones, dos camareras para la sala que controlan estupendamente el servicio. La comida asombra visualmente y por su sabor, precios muy contenidos para lo que ofrecen. Deberían haber más locales como este, con eso digo todo...
Me habían hablado bien del local y no defraudó. La estética es muy particular, ya que han sabido conservar el concepto de bar de barrio de toda la vida. El ambiente es acogedor, con la cocina abierta, una barra que es el centro del local y cierta cercanía con las camareras (muy simpáticas) y los cocineros. Tienen buen gusto musical, o así lo trasmite la lista que suena de fondo ;). La carta es escueta pero muy llamativa, con platos totalmente diferentes con guiños a la cocina española, toques de ingredientes/especies exóticas y productos de temporada (nos fue muy difícil de catalogar). En definitiva, nos encantó y volveremos seguro. Los precios son razonables, aunque si tomar unos vinos subirá un poco más la cuenta.
Impecable Barbaric. Es la segunda vez que vengo al que para mí es ahora mismo uno de los restaurantes más interesantes que hay en Valencia. Barbaric consigue en cada uno de sus platos descubrirte una pequeña experiencia que te sorprenderá, o al menos lo ha conseguido con los dos grupos de personas con las que he venido a disfrutar en el último mes. Creo que han logrado llegar a un punto muy bonito entre cocina tradicional e ideas muy originales en ciertos platos. Sorprende, y todo está riquísimo. La amplia carta de vinos no se queda atrás. El servicio es ágil, ambiente cálido de sala con cocina a la vista lo cual se agradece (pese a ello, la ventilación es buena y no volverás a casa oliendo a cocina). Volveremos!
Vinos naturales buenos, los platos que probamos excelentes, pero son desesperadamente lentos, para servirnos 2 platos estuvimos 1:15 h.
Estupendo descubrimiento. Productos elaborados con un equilibrio estupendo. El local es fabuloso, un bar de toda la vida pero con un toque actual, cocina a la vista, da gusto ver trabajar al personal en la cocina. Los platos no puedo describirlos, hay que probarlos, especial mención a la ostra y las piparras. Por poner una pega (constructiva), la escasa variedad de vinos españoles, hay muchos vinos alsacianos (estupendos), pero hace subir la factura más de la cuenta, teniendo la variedad nacional que tenemos (mucho más asequibles), me parece un pequeño error de cálculo, un poco más de equilibrio en la elección de la bodega y le pongo un 10.
Un gran descubrimiento. No lo encontrarás por casualidad, pero te recomiendo mucho llegar hasta este rincón del barrio para probar la ostra frita, los embutidos y encurtidos, también las alcachofas y el conejo o el flan de miso de garrofón. Anótalo en tu whislist. 😁
Primera vez en Barbaric. Ingredientes de calidad y combinación de sabores muy interesante, se nota que hay estudio detrás de cada plato. Desde mi punto de vista raciones cortas en algunos platos. El local mantiene la estética de un bar tradicional, con gente cenando tanto en la barra como en mesas. Punto negativo para quien le incomode el ruido ya que el ambiente es ruidoso.
Carta pequeña de entrantes y raciones pero muy apañada la verdad. Además que la cambian a menudo por lo que invita a volver más veces. Los vinos curiosos ya que no son los típicos que te puedes encontrar en cualquier vinoteca. Ojo al flan de garrofó de postre, totalmente recomendado.
Muy muy bien. Desde fuera parece un bar de barrio más, pero la comida que hacen es de 5⭐️. La carta es limitada, pero no digo esto como algo negativo, sino todo lo contrario: no te acribillan con una carta interminable y van al grano. Toda la carta es una experiencia de comida distinta fusionado de forma impecable. Repetiremos sin duda!
Tienen poca cosa, por lo que nos pedimos toda la carta!! Bueno bien, supongo que íbamos con demasiadas expectativas. Estaba todo bueno, pero nada diferente ni ningún plato que impresionara, la verdad. Pero para ir una vez no está mal, el local es bonito y agradable. El mejor? Para nosotros, el gnoccetti sardi, sin duda alguna y la coliflor!!👌🏻 y el mas flojo el tartar, una pena porque saben a patata con “ketchup” la carne pasa a un segundo plano… pero vaya, que vengáis a probarlo vosotros!!
Tienen una carta diferente, creativa y una carta corta con platos muy elaborados y diferentes a lo habitual. El servicio es muy bueno. Las camareras que nos han atendido son amables, consideradas y educadisimas. Han tenido en cuenta las intolerancias alimentarias hasta en el orden de sacar los platos. Solo le pongo una pega al sitio: el ruido. Es excesivo, teníamos que esforzarnos bastante para hacernos entender entre nosotros tres. Eso ha hecho que paguemos y nos vayamos nada más terminar de cenar. Pero la cena en si estaba muy rica. Las habitas y las alcachofas son delicadas, tiernas y sabrosas.
Tienen poca cosa, por lo que nos pedimos toda la carta!! Bueno bien, supongo que íbamos con demasiadas expectativas. Estaba todo bueno, pero nada diferente ni ningún plato que impresionara, la verdad. Pero para ir una vez no está mal, el local es bonito y agradable. El mejor? Para nosotros, el gnoccetti sardi, sin duda alguna y la coliflor!!👌🏻 y el mas flojo el tartar, una pena porque saben a patata con “ketchup” la carne pasa a un segundo plano… pero vaya, que vengáis a probarlo vosotros!!
Carta pequeña de entrantes y raciones pero muy apañada la verdad. Además que la cambian a menudo por lo que invita a volver más veces. Los vinos curiosos ya que no son los típicos que te puedes encontrar en cualquier vinoteca. Ojo al flan de garrofó de postre, totalmente recomendado.
Lo primero, enhorabuena por arriesgar abriendo una propuesta diferente y única en un barrio no céntrico de Valencia, trayendo a la ciudad una propuesta “bistronomica” en toda regla. No obstante, la experiencia no acaba de convencer por varios motivos: -El más importante, el ambiente. La acústica del local es de pesadilla. Teníamos un grupo cerca gritando y la reverberación era insoportable, la conversación se hacía imposible. Por favor, tenéis que hacer algo con esto. El calor también insoportable en pleno mes de noviembre, hasta que pusieron el aire. - El servicio es lentísimo. Nos sentamos a las 20:45 y nos levantamos a las 23:15 habiendo pedido 4 personas 4 primeros, 4 segundos y 1 postre. Traen los platos uno a uno y con grandes esperas entre platos. - Personalmente, demasiada presencia de la casquería en la carta, una pena por ejemplo que la única opción de pescado en nuestra cena fuese hígado de rape. - La cocina, irregular y quizás con demasiado frito. Algunos platos del montón que no nos dijeron nada, como los gnocchi fritos, la pasta cacio e peppe o los suppli. Las crestas de gallo, con el rebozado y la salsa, podrían ser cualquier cosa. La ostra frita también podría ser cualquier cosa, pierde su sabor a mar. Solo se levantó la cosa con el tartar de pato, muy sabroso y, sobre todo, con la calabaza frita y la quiche de cebolla, platos con protagonismo de verduras, pensados, muy sabrosos y diferentes. - Los precios de la cocina son contenidos, aunque los vinos se pasan un poquito, empezando los más asequibles en 25€. La selección muy buena, eso sí. En fin, gran iniciativa pero cosas que mejorar.
La comida muy elaborada y original a veces pierde la esencia porque acabas por no saber lo que comes. Ostra con buena textura, exceso de picante pero podrían ser sesos y no lo distinguirías. Sepia ahumada? Y tanto pero el sabor a mar se perdió por el camino. El Tatin de cebolla bien porque si no aciertas con una buena cebolla sería el colmo. Copa de vino a casi 6 euros… Uff! Sin postre. Compro el trabajo que hay detrás pero el resultado a pesar de las buenas críticas no me ha convencido.El trato recibido por parte de la camarera muy bueno. Y por último, lo de la cocina abierta bien a quien le guste pero el olor a cocina ha acabado con la ropa en la lavadora y ducha antes de dormir.
Fui por las reseñas y fue decepcionado por las siguientes razones: - El lugar no es muy acogedor,: un bistro (hasta ahi bien) pero no es confortable. Tienen un aire acondicionado gigante en la entrada y si estás cerca, mal para ti. Otro punto: hay mucho ruido. Entre la gente, el hecho que sea todo ladrillo y los cocineros que trabajan (la cocina esta abierta), hay que elevar mucho la voz - Punto dos: nadie en la mesa era capaz de definir los platos. La única camarera que hay (símpatica pero algo desbordada) tiene que explicar a cada mesa los distintos platos perdiendo el tiempo que haría mejorar su vida laboral... - El tema principal es para mí el precio, y más que todo el del vino: te pierdes en la dantesca carta de vinos (puede que haya 100 o mas), pero mi problema es que casi no hay vinos entre 20 y 30 euros (entre 5 y 10 creo recordar), y es lo que se esperaría en un lugar así. La mayoría ronda los 50 € y otros que se acercan a los 100 €. Quizás soy yo quien no estoy acostumbrado a esos nuevos precios valencianos, pero en mi opinión, hay un despropósito entre el local y los precios de sus vinos, algo no encaja (aunque deben ser buenos). - La comida es lo que hace que las 3 estrellas estén presentes. El caldo de los mejillones es muy muy sabroso. El pescado estaba bueno, pero tardó un siglo en llegar (los demás comensales ya esperaban el postre). Los inicios son difíciles y no se puede poner menos de 3 estrellas a ese lugar. Que sigan esforzándose y seguro que encontrarán el buen equilibrio.
La comida estaba muy buena aunque el ritmo entre los platos resulto un poco lento y las raciones podrian ser mas generosas. El nivel de ruido resultaba algo elevado.
El lugar es como un bar de toda la vida, una primera barra de bar y una segunda cocina abierta. El vino no estaba mal pero muy caro. Pedimos varios platos y la verdad todos coincidimos con que las alcachofas estaban brutales, sabor único y original. Las ostras muy buenas también. Pero el resto nada del otro mundo. Soy una persona que come poquísimo y salí con hambre porque las raciones son pequeñas para el precio que tiene.
Primero lo bueno, me parece genial que haya propuestas que arriesguen y la restauración Valenciana necesita nuevos lugares que vayan mutando y encontrando su propio lenguaje, la carta de vinos tiene muchas opciones (para mi con precios elevados) y comí unas piparras buenísimas. Ahora bien, a la hora de pedir vino en un bar de vinos si ofreces un vino por copas con burbujas y te lo ofrecen en una pizarra, tenes la obligación de servirlo y no decir que no tenes ese vino abierto y que te van a dar a probar otro y si no te gusta te darn el que pediste, mal inicio, mas si la copa cuesta 6 euros. Los costos de la comida son demasiado elevados, fuera de registro por que tenes que entender lo que servís para poder cobrarlo. Pedí un Pak Choi que básicamente son dos verduras (col china) a la brasa a 17 euros, lo mismo sale una porción pequeña de una panceta que se cocino 18 hs, que aunque estaba muy buena de sabor y fue todo una decepción. Pedimos pan con mantequilla que aunque estaban sabrosos, dista de considerarse un entrante y un costo el;evado para lo que es. Como conclusion sobre la relación calidad/precio, es que en nuestra opinion ningún plato de los que probamos cuesta ese valor. El sobrecoste y lo que ofrece no esta a la altura del precio, la mutación de la carta tiene que estar al nivel del costo y la materialidad del producto y al espacio que tenes y al ser tan desigual no resiste mas análisis. El lugar no tiene buena fuga de aires entonces por lo que el olor se te impregna en la ropa, y al llevar una hora ya estábamos deseando marcharnos. A nivel estético es un bar de barrio de toda la vida con una reforma minima en un barrio trabajador, la iluminación tampoco ayuda. Si voy paso a paso entre el servicio, lo pretencioso, su ubicación, como esta armado y la comida, la realidad es que no volvería. Lamentablemente en mi opinion, hay bastante para mejorar.
Una velada agridulce con un servicio de personal estupendo Una carta un poco escasa pero suficiente, pan con mantequilla con sabor a huevo frito, no sorprende Huevo encurtido con poco sabor Flor de calabacín exquisita Mollejas,,, muy buenas y sabrosas Callos con bacalao excepcionales Y jurel hecho a la perfección Todo para compartir para 4 personas Platos con raciones muy justas pero la cena gustó Otra cosa ya es la bebida, con una carta de vinos muy rebuscados pero muy caros, tintos a partir de 25 euros y blancos de 20 que encarecen la velada Un local muy ruidoso, demasiado, tanto que parecía más un local de moda que un restaurante para cenar , teníamos que levantar tanto la voz que no nos resultó agradable Nos fuimos sin probar el postre ni en café
Fuimos a comer, la calidad de la comida era muy básica/sencilla. Lo único que me llamo la atención por el sabor fueron las alcachofas, pero la ración era muy justa. Prácticamente no escuchabas a la persona que tenías enfrente a no ser que levantara la voz. Las copas de vino algo caras. Y por último, pero no menos importante si vais a comer/cenar llevar ropa la cual la metáis directamente a la lavadora al llegar a casa, chaqueta, bufanda y qué decir del pelo con un olor a cocina brutales. El olor del local lo deben de mejorar bastante.
Para mí fue un timo. Éramos 2 personas y pedimos un plato cada una. Berenjena.En la descripción del plato ponía también bacalao. Sacaron media berenjena con una salsa blanca con sabor a bacalao pero el bacalao no lo vimos. Alcachofas donde también se ponían camarones qué tampoco vimos. El vino más barato, un bobal valenciano, costaba 27 euros y los platos antes citados 15 o 17 euros. Total, 2 cervezas, una botella de vino y dos platos de verdura 70 euros. En mi opinión carísimo
bar viejo de barrio que han tuneado para ponerlo medio al día. Carta de comida corta. Carta de vinos extensa: unas pocas referencias entre los 20 y los 30€, todos los demás a precios superiores. Los tiempos entre platos son excesivos, al final estás dos horas y media para cenar, te vas con hambre porque las cantidades son escasas y lo del principio de la cena ya lo has digerido. Ni siquiera una explicación acerca de la tardanza entre platos o una disculpa (les hicimos saber que estaban tardando muchísimo), será que lo consideran normal, por lo que es difícil que vayan a mejorar ese aspecto. Si te has pedido una botella de vino, pues de 75€ para dos personas imposible bajar. Me sorprende que se recomiende este local. Pero bien, si se llena será simplemente que no coincido con su perfil de clientela. Por cierto, programa una lavadora para toda la ropa con la que hayas entrado al local y ducha o baño porque sales con un olor a tasqueta nivel hot pot, así que eso que he leído por aquí de que es un sitio ideal para una cita lo tengo que desmentir
La comida una decepción absoluta, probamos casi toda la carta a falta de los postres, lo único que merece la pena es la ostra frita y el vino el cual elegimos nosotros. Tanto los callos, como el risone, como el Alcachofas bastante sin más y por último el wonton una decepción absoluta el cual el huevo estaba pasado y el caldo parecía como que le hubieran echado agua en la sopa como de pequeño hacia mi abuela conmigo demasiado floja de sabor. Los canelones que no estaban ni buenos ni malos tenían de base la carne y un pisto flojísimo que no daba sabor ninguno. No recomendable ni para venir solo, con pareja, ni con amigos ni con familia. Dejándonos más de 60 euros por persona nos vamos decepcionados y con hambre.
La comida una decepción absoluta, probamos casi toda la carta a falta de los postres, lo único que merece la pena es la ostra frita y el vino el cual elegimos nosotros. Tanto los callos, como el risone, como el Alcachofas bastante sin más y por último el wonton una decepción absoluta el cual el huevo estaba pasado y el caldo parecía como que le hubieran echado agua en la sopa como de pequeño hacia mi abuela conmigo demasiado floja de sabor. Los canelones que no estaban ni buenos ni malos tenían de base la carne y un pisto flojísimo que no daba sabor ninguno. No recomendable ni para venir solo, con pareja, ni con amigos ni con familia. Dejándonos más de 60 euros por persona nos vamos decepcionados y con hambre.
Local abierto recientemente en Valencia. Carta de vinos justa, poco conocidos y muy caros. Las tapas muy escasas y sin posibilidad para celiacos. El ambiente también regular, frio desagradable, mucho olor a cocina y la decoración no acorde al producto que quieren ofrecer. La camarera nos atendió por etapas sin continuidad. No ponen ningún aperitivo para acompañar. Necesita mejorar bastante. Por dos copas 🍷, 12 euros y un vino desconocido.
Lo mejor el aspecto del local, he de decir que había pasado varias veces y el local prometía una experiencia diferente. Mi experiencia, a pesar de las ganas y de la magnífica carta de vinos franceses no ha cumplido mis expectativas. Una pena Muy chula la cocina abierta, la barra de metal original del bar José, que era como se llamaba. Muy interesante ver cómo cocinan delante tuyo. Y a pesar de todo, no me gustó. Plato tras plato, una decepción tras otra. Y me encanta probar sabores nuevos, pero si los callos saben a cacahuetes y las olivas a salchichas Frankfurt. Y además en el mismo plato encuentro sopa, alcachofas y chanquetes fritos encima, se me moja el crujiente del pescado y la alcachofa se me deshace. Tras probar casi todo lo que había en carta, lo mejor el vino y la puesta en escena. Mi consejo, acércate y toma un vino con las tostadas, no las probé pero espero que no lleven sopa. Mira los platos y pruébalo. Haz tú propia prueba, quizá simplemente a mí no me gusta esa mezcla de sabores. La acústica no puede ser peor Yo desde luego, no vuelvo a cenar allí. Resumen: Caro, No me gustaron los platos, escaso y una acústica terrible.
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