El Balcon
Coffee shop · Vigo
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Sobre El Balcon
El Balcon is a Cafetería and Cafetería restaurant in Vigo, Pontevedra. Rated 3.7 out of 5 by guests. Check the opening hours and menu for the latest availability.
Què diuen els clients de El Balcon
El Balcón destaca por su terraza soleada, especialmente en invierno. Muchos clientes elogian la amabilidad de algunos camareros, pero hay quejas recurrentes sobre el trato maleducado de otro camarero (posiblemente el dueño). La experiencia parece inconsistente.
Ideal per a
Tip: Si buscas un lugar tranquilo para tomar algo, especialmente en la terraza al sol, pruébalo. Si tienes una mala experiencia, no eres el único.
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Què veure a prop
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Explora els voltants de El Balcon
El Balcon es troba a Vigo, envoltat de llocs d'interès cultural i històric. Aquests són alguns dels punts més destacats als voltants.
Patrimoni Històric
- parque de Castrelos (A 811m) — gran parque en Castrelos, municipio de Vigo, provincia de Pontevedra, España bien de interés cultural
- Museo Municipal de Vigo Quiñones de León (A 928m) — museo en Galicia bien de interés cultural
Museus
- Museo Liste Vigo (A 422m) — museo en Galicia
Edificis Religiosos
- Q134475209 (A 308m)
- Q134496950 (A 389m)
- Q134468759 (A 431m)
- iglesia de la Soledad (Vigo) (A 864m) — church building in Vigo, Spain
Parcs i Jardins
- Parque Canino Pontenova (A 727m) — parque en Vigo (España)
Altres Llocs d'Interès
- La Puerta del Atlántico (A 299m) — escultura en Vigo (España)
- Q20548119 (A 363m)
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Preguntes freqüents sobre El Balcon
Opinions de El Balcon Vigo
Voy de tanto en tanto, cuando me coincide pasar por alli. Es una cafetería bien situada y con una terracita muy acogedora. Son muy agradables, el café está bueno, la bollería es fresca, local limpio y arreglado. Qué más se puede pedir?
Es excelente. No quería poner nada porque después nunca encuentras sitio pero nobleza obliga y es un lugar familiar donde nadie se siente forastero
Muy amable la camarera, las tostadas con él café ☕, siempre perfectas. Ambiente tranquilo, espacio limpio y terraza cubierta estupenda.
Gran sitio para tomar algo. Buena terraza en plena Gran Vía. Además tienen WIFI muy buena.
Buen sitio para tomar café o una caña, tiene una buena terraza y del personal es amable. También tiene juegos, por sí hace mal día, puedes echar una partida.
Buen sitio para tomar algo , muy acogedor , y camareros amables , aceptan pago con tarjeta, y ponen bastantes pinchos. Lo recomiendo.
Me sorprenden mucho las malas valoraciones porque siempre he tenido buenas experiencias con el camarero. Mis amigos y yo solemos ir a jugar a juegos de mesa allí y súper atento. Hoy mismo otra vez. 10/10
Soy José y Carmela. Nosotros encantados con el personal del establecimiento, encantadores y agradales. Terraza al sol 🌞 😎 en pocos sitios en Vigo a 19 de noviembre es un maravilla. LO RECOMIENDO GRACIAS CHICOS
Vamos de forma habitual,el trato el respeto y la amabilidad y sobre todo la súper terraza al sol en invierno,soy Carmen y desde luego recomiendo a todo el mundo el sitio
buen sitio muy tranquilo y aparte no cobran caro, buen sitio para comer algo y su local está bastante bien es amplio y muy cómodo 😉👍
Me sorprenden mucho las malas valoraciones porque siempre he tenido buenas experiencias con el camarero. Mis amigos y yo solemos ir a jugar a juegos de mesa allí y súper atento. Hoy mismo otra vez. 10/10
Soy José y Carmela. Nosotros encantados con el personal del establecimiento, encantadores y agradales. Terraza al sol 🌞 😎 en pocos sitios en Vigo a 19 de noviembre es un maravilla. LO RECOMIENDO GRACIAS CHICOS
Vamos de forma habitual,el trato el respeto y la amabilidad y sobre todo la súper terraza al sol en invierno,soy Carmen y desde luego recomiendo a todo el mundo el sitio
Es un lugar acogedor, donde los dueños son muy amables. Tienen servicio de cocina y el precio de las comidas no es muy elevado en su relación calidad-precio. Igual las bebidas las tienen un poco más caras que en resto de sitios, pero suelen poner variedad de pinchos. Se puede jugar a juegos de mesa y es bastante amplio. Recomendado.
¡¡POR FIN..!!.les devuelvo la puntuación 4*, y es porque ya no está la empleada "borde-sucia-mal educada", y que no limpia lo que le cae - llama la atención a su jefe delante de los clientes - tira lo que sirve en la mesa al servir - se queja de trabajar -te coje el dinero cuando le llamas para que te cobre y te lo arranca de la mano. Solo hay que verla como actúa, te pregunta que quieres tomar desde la rampa y a veces te sirve la consumición desde la misma rampa (impresentable). Todo con muy mala gana y de mal humor, un desastre de empleada. Espero que se vaya cuanto antes por el bien de los clientes y del local. POR SUPUESTO CUANDO ESTA SITUACIÓN CAMBIE LO PONDRÉ.(Ver al principio).
Siempre iba cuando estudiaba en el san tome, volví hoy y me atendió una chica rubia súper agradable y muy maja, nos trató muy bien y nos trajo muchos pinchos, volveré sin duda
Yo he estado dos veces este verano por las tardes, en la terraza con mi perrita. El camarero fue encantador, le trajo agua las dos veces sin preguntarme y me quedé muy sorprendida por todas las reseñas que había leído. No sé si será el del turno de mañana pero el de tarde es majisimo 🤗
Bien sitio para tomarte un par de cervezas. Se está tranquilo y ponen bastantes aperitivos con la cerveza, lo cual es de agradecer.
Yo he estado dos veces este verano por las tardes, en la terraza con mi perrita. El camarero fue encantador, le trajo agua las dos veces sin preguntarme y me quedé muy sorprendida por todas las reseñas que había leído. No sé si será el del turno de mañana pero el de tarde es majisimo 🤗
Bien sitio para tomarte un par de cervezas. Se está tranquilo y ponen bastantes aperitivos con la cerveza, lo cual es de agradecer.
El sitio está bien pero el café es malísimo
Son unos maleducados! Hoy llevaba un paraguas seco pq aún no llovía y el camarero o dueño me dijo que había un paragüero en la entrada. Le di las gracias y le dije que estaba seco y no lo iba a dejar pq siempre me lo roban. Me contesta: O lo pones allí o te vas! ( muy borde y elevando la voz) Y nos fuimos, claramente. Tened cuidado, yo que vosotros no volvería jajaja menudo elemento!!!
La camarera es una auténtica maleducada, al igual que el dueño. Mal trato por parte del personal, mala cara al atender y mucha desgana. La camarera busca su comodidad antes que la del cliente, ya que a veces atiende a los clientes desde la rampa situada en la puerta que da hacia el interior de la cafetería. Lo único bueno los pinchos y la terraza cubierta.
Un bar del montón. La camarera es agradable. Pero el camarero/dueño/encargado es un maleducado y desagradable. Por lo que he podido leer, no he sido la unica a la que le ha reprimido este señor de malas maneras por tener un pie encima de la silla. Hay formas y formas. No pienso volver.
Buenas tardes, un impresentable el camarero, vergonzoso como se comportó con mi amiga. Además nos dieron patatillas podridas, así que no recomiendo que vayáis. Lamentable, trató a mi amiga como una tonta y no nos dijo ni chao cuando nos fuimos.
El señor que está esta tarde atendiendo, un auténtico maleducado. Amenaza a un chico menor por entrar en su local con un paraguas. Actitudes así de despreciables no son adecuadas para estar de cara al público y menos cuando se enfrenta a niños.
Era una de mis cafeterías preferidas en Vigo ya que la dueña del local es muy agradable y sienpre tiene una sonrisa para el cliente, desde hace un tiempo los camareros han hecho que el local se muy incómodo ya que su actitud es deplorable, malas contestaciones y malas caras. Espero que la dueña se de cuenta del personal que tiene ya que van a conseguir que el local se quede vacío
Coincido con lo mencionado en otras reseñas.. Camarero,borde y mal encarado. Pocas veces me encuentro con un trato asi , a lo mejor la hosteleria y trabajar de cara al publico no sea lo suyo
Una estrella porque no puedo ponerle menos. El camarero que nos atendió fue súper desagradable, sin embargo la chica nos dio un trato excelente. Muy mala experiencia no recomiendo ir.
Trato muy desagradable por parte del camarero(o encargado), con una clienta que tenía la pierna en alto sobre la silla de enfrente, para no dañar el mobiliario la clienta puso una bolsa debajo de su pierna, la cual no tocaba la silla. Tras la maleducada intervención del camarero exigiendo de malas maneras y en un tono ofensivo que bajase la pierna de su silla,la clienta intentó explicarle que padecía de dolencia traumatologica por distensión de menisco, éste siguió con su tono y sus maneras ofensivas. La clienta optó por abandonar la cafetería y poner una hoja de reclamaciones, con educación. Y éste de la entregó de modo despectivo. No recomendable por la poca educación y el poco civismo por parte del camarero.
Desagradables y maleducados. No se le quita a ningun cliente el paraguas de las manos y menos con fuerza sobretodo si esta embarazada y lo utiliza a modo de bastón. Nadie tiene derecho a que le griten ni a ser abochornado en publico solo por no leer un cartel y entrar con un paraguas en sus ''dominios''. Por lo que despues he podido ver, no fui la unica esa tarde a la que la persona responsable (dueño, camarero...) trato mal por culpa de la lluvia y de entrar con paraguas. Hay mas terrazas cubiertas por la zona.
No sé si es el dueño del bar uno de barba,pero tendría k ir a unas clases de amabilidad,xk entre con el paraguas y me vino corriendo como si llevara una bomba en las manos con un tono no muy agradable,no volvere,ni se lo recomiendo a nadie,k se preocupe más de la la puerta del baño de las mujeres no cierra
No suelo escribir reseñas, pero lo ocurrido hoy en este local fue inadmisible. En un día de lluvia torrencial entré empapada, con mochila, libros y un paraguas pequeño, solo para sentarme unos minutos y tomar algo caliente antes de una cita médica. El camarero/dueño cogió mi paraguas sin mi permiso y de muy malas formas, refunfuñando que había mojado el suelo y lanzándolo a un paragüero/cesta con desprecio. Pedí disculpas y expliqué que, con la lluvia, no se veían bien los paragüeros; su respuesta fue despectiva. Ante su actitud le dije que no me pusiera ninguna bebida. Me respondió un seco “vale”, con mala cara, y se puso a fregar refunfuñando, dejando claro que le daba igual atenderme o que me marchara. Incluso mientras me iba, siguió con comentarios sarcásticos sobre que “aquí puede resbalar cualquier señora”. El resultado fue que me quedé sin tomar nada y, bajo la lluvia, tuve que esperar sentada en un portal porque no había cafeterías cerca y mi cita médica era inminente. Trato humillante, falto de educación y humanidad. Lo único que lamento es no haber puesto una hoja de reclamaciones; con el cabreo, ni se me pasó por la cabeza. No volveré ni lo recomiendo.
Tras leer muchas reseñas de este local, el único alivio que me queda es comprobar que no soy el único que ha percibido la actitud despreciable de quien atiende, que todo indica que es el dueño. Por lo visto, le sobra la clientela y por eso se permite tratar mal a quien le parece. Soy una persona educada, pedí disculpas y aun así recibí desprecio, malas formas y una indiferencia absoluta, exactamente lo mismo que relatan otros clientes. No es un mal día ni un malentendido: es una forma habitual de tratar a la gente. Como leí en otra reseña, torres más altas han caído, y nunca se debería morder la mano que te da de comer. Es una tristeza, porque hagas lo que hagas, deberías hacerlo bien y con respeto. Más triste aún es leer las respuestas soberbias y despectivas de este señor a sus propios clientes. Así que me dirijo a usted directamente: podrá tener dinero, pero es usted muy pobre en lo importante. Sin clase, sin elegancia y sin educación. Y eso no lo arregla ni una buena ubicación ni un local lleno. Y en esta ocasión ha tenido usted suerte conmigo porque no me he querido poner a su altura, créame que le podría haber bajado los humos en cero coma, se ha librado.
Es la segunda vez que acudo por dar una oportunidad, y 2 de 2 que me trata mal verbalmente el camarero. Me considero una persona educada y respetuosa, por tal motivo, no quiero imaginar el trato que recibirán los clientes que le entren por la puerta y no lo sean tanto. La primera vez nos sentamos al entrar en una mesa que estaba libre y limpia y sin decir siquiera hola, nos recriminó porque esa mesa no le iba bien, pero en un tono alto que el resto de los clientes se dieron cuenta, y con muy mala educación. La segunda vez, yo entré en la parte de la terraza con un paraguas pequeño plegado, ya que no me decanté del paragüero (era un cesto, tipo maceta), me senté y lo puse en el suelo al lado de mi silla. De nuevo una bronca, ni hola, ni buenas tardes previamente. No me dió ni tiempo a decirle q prefería guardarlo en el bolso, ya que me lo robaron varias veces en la entrada de los locales. Lo cogió él mismo, y sin mediar palabra, se lo llevó al "paragüero". Las cosas no se hacen así, y la educación es lo principal, por mucho que seas tú propio jefe o que estés quemado. Si tienes un local abierto al público es para tratar a la gente con respeto, y cuando no puedas más, mejor que cierres, porque yo personalmente, llevo currando muchísimo toda la semana y tragando lo mío, y creo que no merezco que un minuto de relax que tengo para tomar una cerveza , me bronquee el camarero sin venir a cuento.
Una experiencia absolutamente vergonzosa y deshumanizante. Entramos a esta cafetería con la simple intención de invitar a un café a un señor que vivía en la calle, un gesto de humanidad que, al parecer, aquí no solo no toleran, sino que castigan con desprecio. El personal reaccionó de la peor manera posible: nos echaron del local de malas formas, levantando la voz y con insultos, como si hubiéramos cometido algún delito. No hubo diálogo, no hubo respeto, solo agresividad, prepotencia y una falta total de empatía que resulta difícil de creer en pleno siglo XXI. Más allá del café que deja de importar después de algo así lo realmente grave es la actitud clasista y cruel hacia una persona vulnerable y hacia quienes simplemente intentaron tener un gesto solidario. Este sitio demuestra que no todos los negocios merecen clientes, y mucho menos recomendación alguna. Si buscas un lugar con valores, respeto y un mínimo de humanidad, este no es el sitio. Nosotros no volveremos jamás y aconsejamos pensarlo dos veces antes de apoyar con tu dinero a un local que trata así a las personas.
“Hemos ido a este local durante años, pero la actitud del dueño ha ido degenerando hasta convertirse en un espectáculo lamentable. Da la impresión de estar cansado de sus propios clientes, y su fijación obsesiva con los paraguas roza lo ridículo. Hoy entré con mi paraguas cerrado y seco. Sin saludar ni preguntar, vino hacia mí con una agresividad impropia de un profesional, lo agarró como si fuese suyo y me soltó: ‘Te lo voy a poner en el paragüero como todos los días’. Ni siquiera soy esa persona. Lo recuperé y lo coloqué discretamente junto a mi silla, sin molestar a nadie. Aun así volvió, exaltado, exigiendo que obedeciera sus “normas” y llamando “imbécil” a la gente que, según él, provoca accidentes. Termina diciéndome que si no me gusta, que me vaya… y al hacerlo, aún remata con que le sobran clientes. Por desgracia, no es un episodio aislado. Años atrás trató fatal a mi padre, que tenía Alzheimer, simplemente porque no entendió una indicación. Aquello ya nos alejó del local una temporada, y hoy vuelve a demostrar exactamente el mismo talante: soberbia, mala educación y cero empatía. Este señor no entiende que un negocio se sostiene sobre el respeto. Hoy presume de que le “sobra de comer”, sin darse cuenta de que con esa actitud lo único que sobra es su desprecio hacia quienes pagan por estar ahí. Y ya se sabe: ninguna clientela es eterna. Las torres más altas han caído por menos.” Hasta hoy mi madre y yo desayunamos muchas mañanas ahi nuestro café con unos churros porque está la mujer, que es bastante maja, pero desde hoy jamás volveremos aquí, no pagamos para que nos maltraten. Si el trato con el público le resulta insoportable, no es el cliente quien debe pagar el precio de ese enfado permanente.”
Es una vergüenza que este local atienda de esta manera una camarera y el dueño le pidas las hojas de reclamaciones y no te las Dea. Yo aconsejo a la gente que no pierda el tiempo en gastar su dinero en este local porque si vas a tomar algo parece que esa gente es superior a los clientes y de verdad no tienen vergüenza por no estar como ellos quieren
Fui esta tarde con mi bebé de seis meses en su cochecito de paseo. Mientras esperaba a mis amigos, decidí sentarme en su terraza. Sólo había una mesa al principio, con bastantes sillas. El camarero estaba atendiendo a unos clientes, le pregunté dónde podía poner el carrito para no molestar, pero él entró dentro sin decirme nada. Supuse que no me había escuchado, así que como el bebé estaba inquieto, me senté a la espera de que volviese y pedirle una Cocacola. De pronto, sin previo aviso,saltó encima gritando "¡sí, sí que me molesta que esté aquí!" y en un acceso de ira fuera de lugar, cogió el carrito, arrebatándolo de mi lado, y gritando como un desquiciado que estaba molestando el único pasillo (con insultos por el medio y palabras soeces). Lo hizo con tanta violencia que casi se lleva a mi pequeño, al que en ese momento justo estaba cogiendo en brazos. Arrastró el carrito consigo con violencia, golpeándolo contra la pared y la barandilla. Yo le grité que soltará el cochecito, que no son maneras y él se puso más bravucón y faltón. Fue cuando los clientes que estaban ahí reaccionaron a mi favor y se levantaron de manera protectora a pararlo. Ahí se debió asustar porque reculó, trató de disculparse, pero incluso su disculpa fue violenta y muy invasiva. Muchos clientes se fueron conmigo y estuvimos hablando de su comportamiento. Después de lo ocurrido, comprobé en Google que no soy la única: hay muchas reseñas de clientes que describen comportamientos similares, de malos modos, gritos e incluso faltas de respeto hacia niños. Mi experiencia no fue un hecho puntual, sino parte de un patrón de trato inaceptable en este local. Las respuestas del dueño también cuentan, y mucho: Lejos de desmentirlo con respeto, el propio dueño responde en dichas reseñas con un tono despectivo y ofensivo, lo que evidencia la falta de profesionalidad y confirma la poca educación de la que se le acusa. En algunos casos, el propio dueño confirma lo ocurrido (“sí, le dije que dejara el paraguas o se fuera”, “esto no es un sitio para tocar la flauta”). Eso equivale a reconocer que habla de malas maneras y da órdenes en tono amenazante, pero que, desde su perspectiva, es "justificable" sus actitudes.
Tanto el dueño como la camarera son unos desvergonzados que te tratan como si fueras una molestia, te niegan la hoja de reclamaciones y además se niegan a atenderte como no vayas vestido de Armani, unos clasistas sin escrúpulos que merecen que les cierren el local. Amigo, si no quieres una cafetería ciérrala y vete a vender alfombras
No sé que fue peor el servicio y el trato recibido o el café. Nada recomendable. Eviten este sitio.
Sin entrar en detalles (que son varios en diferentes días), lo que dice todo el mundo aquí lo confirmo. El dueño/camarero un maleducado y déspota que no se corta en encarar a los clientes con sus manías. Además es agresivo como le repliques. Pierden unos clientes que según el no le importa porque le sobran.
La camarera después de atendernos con muy mala cara, nos dijo que por allí no volviesemos más.
No voy a gastar ni energía en redactar lo vergonzoso que es este local. Nada recomendable.
El camarero se comportó con muy poca educación, pero viendo las otras reseñas no me extraña... Si somos 2 personas y cogemos 2 periódicos ..... y si usted tiene algo que decirme me lo dice con educación y de buenas formas, cosa que parece que usted carece bastante
Vergüenza de camarero , simplemente pasando por delante del local mi perra estaba haciendo sus necesidades y va el camarero le pega una patada , diciendo que no puede hacer sus necesidades ahí cuando no estábamos ni cerca del bar luego excusándose y amenazando diciendo que si le hubiera pateado la mandaba a la otra acera ; ustedes ,de verdad, creen que se puede tener camareros así? Esa persona no vale para trabajar de cara al público. Vergüenza
El camarero un maleducado, suscribo todas las malas reseñas
El dueño es un sinverguenza (por ser delicado). Me echó una bronca del copón por tirar unas bolsas del McDonalds a "su basura del baño", se te cae alguna bebida y la recoge con cara de que te quiere matar (la misma que pone si decides, con todo tu derecho literalmente legal, pedirle un vaso de agua) y demás historietas que han hecho que ni de coña vuelva ni yo ni mi grupo no pequeño de amigos y amigas a esta cafetería. Y es una pena, porque la mujer es majísima y el local está en un buen sitio, pero...
El señor ha sido un maleducado con mi hijo de 5 años por estar jugando en la mesa. No me ha gustado como nos ha hablado de malas maneras diciendo que no es sitio para jugar cuando no estaba molestando a nadie. respuesta: estoy diciendo que nos molestó fueron las maneras de decirlo. Fue un momento y de todos modos reitero, no fueron maneras ni tono de hablarle a nadie , creo que nosotros tratamos con respeto en todo momento. Y lo que me define a mí está en el perfil de mi negocio, no del suyo. Gracias
1 estrella porque no hay -100, porque es lo que se merece el dueño de esta cafetería. Hace unos días le habló de muy malas maneras a mi hijo de 7 años. Se pone a servirnos la consumición por encima de la cabeza de niño, y sin apenas moverse el niño, le dice de malos modos que se esté quieto que le va a caer la bandeja.Se le pide a este señor que no le hable así al niño que no ha hecho nada y nos dice que tenemos que educarlo!!! Encarándose para intimidarnos con su embergadura corporal, como si quisiera pegarnos.Por supuesto nos levantamos y le dejamos todo en la mesa. Jamás volveremos a este local, donde los niños no son bien recibidos y su dueño no sabe tratar a los clientes.
Mala experiencia, el camarero muy borde . Pedimos dos bebidas y nos puso unas patatas , 15 mins después le pedí unas aceitunas y me miró con mala cara y me dijo: no! me cuesta dinero, que te piensas? Me quedé estupefacta no entendía nada. No volveré más a este sitio.
A media mañana decidí tomar un café en la terraza de este establecimiento, me acompañaba mi perro de 8 kl, insisto en la terraza, mi perro tiene por costumbre subirse a mi regazo y simplemente permanece Quieto mirando desde la altura. Mi sorpresa fue cuando la camarera desde el medio de la terraza me alza la voz diciéndome que -"el perro al suelo", no puede estar ahí arriba, me quedé perpleja ya que no estaba en una de sus sillas ni tocando nada, pero insistió que tiene que sentarse en el suelo. Me pareció desmesurado y sin sentido la reclamación que me hacía. Yo insistí en que no tenía sentido ya que por lo que se si es por la mesa, que ni tocaba, después de cada cliente tiene que limpiar al igual que la taza que debe ir a lavavajillas, que ni siquiera estaba cerca. Por supuesto lo puse en el suelo me acabé el café y me marché para no volver. Muy maleducada en la forma pero desde puedo un reclamo poco lógico en la terraza, que ponga un cartel de que no admiten perros en la totalidad del establecimiento y punto.
El hombre que atendía y estaba al cargo del local hoy a la tarde nada más entrar a la terraza se dirige a mi caminando con actitud chulesca diciéndome que o dejo el paraguas en el paragüero (cuando el paraguas estaba cerrado y seco) o me voy a la calle haciéndome un gesto despectivo. Me niego a ponerlo y se me encara de manera agresiva dispuesta a llegar a la violencia diciendo que yo no sabía con quien me estaba metiendo. A todo esto soy menor de edad.
Es una vergüenza que este local atienda de esta manera una camarera y el dueño le pidas las hojas de reclamaciones y no te las Dea. Yo aconsejo a la gente que no pierda el tiempo en gastar su dinero en este local porque si vas a tomar algo parece que esa gente es superior a los clientes y de verdad no tienen vergüenza por no estar como ellos quieren
No voy a gastar ni energía en redactar lo vergonzoso que es este local. Nada recomendable.
Una experiencia absolutamente vergonzosa y deshumanizante. Entramos a esta cafetería con la simple intención de invitar a un café a un señor que vivía en la calle, un gesto de humanidad que, al parecer, aquí no solo no toleran, sino que castigan con desprecio. El personal reaccionó de la peor manera posible: nos echaron del local de malas formas, levantando la voz y con insultos, como si hubiéramos cometido algún delito. No hubo diálogo, no hubo respeto, solo agresividad, prepotencia y una falta total de empatía que resulta difícil de creer en pleno siglo XXI. Más allá del café que deja de importar después de algo así lo realmente grave es la actitud clasista y cruel hacia una persona vulnerable y hacia quienes simplemente intentaron tener un gesto solidario. Este sitio demuestra que no todos los negocios merecen clientes, y mucho menos recomendación alguna. Si buscas un lugar con valores, respeto y un mínimo de humanidad, este no es el sitio. Nosotros no volveremos jamás y aconsejamos pensarlo dos veces antes de apoyar con tu dinero a un local que trata así a las personas.
La camarera después de atendernos con muy mala cara, nos dijo que por allí no volviesemos más.
No sé que fue peor el servicio y el trato recibido o el café. Nada recomendable. Eviten este sitio.
Tanto el dueño como la camarera son unos desvergonzados que te tratan como si fueras una molestia, te niegan la hoja de reclamaciones y además se niegan a atenderte como no vayas vestido de Armani, unos clasistas sin escrúpulos que merecen que les cierren el local. Amigo, si no quieres una cafetería ciérrala y vete a vender alfombras
Tras leer muchas reseñas de este local, el único alivio que me queda es comprobar que no soy el único que ha percibido la actitud despreciable de quien atiende, que todo indica que es el dueño. Por lo visto, le sobra la clientela y por eso se permite tratar mal a quien le parece. Soy una persona educada, pedí disculpas y aun así recibí desprecio, malas formas y una indiferencia absoluta, exactamente lo mismo que relatan otros clientes. No es un mal día ni un malentendido: es una forma habitual de tratar a la gente. Como leí en otra reseña, torres más altas han caído, y nunca se debería morder la mano que te da de comer. Es una tristeza, porque hagas lo que hagas, deberías hacerlo bien y con respeto. Más triste aún es leer las respuestas soberbias y despectivas de este señor a sus propios clientes. Así que me dirijo a usted directamente: podrá tener dinero, pero es usted muy pobre en lo importante. Sin clase, sin elegancia y sin educación. Y eso no lo arregla ni una buena ubicación ni un local lleno. Y en esta ocasión ha tenido usted suerte conmigo porque no me he querido poner a su altura, créame que le podría haber bajado los humos en cero coma, se ha librado.
No suelo escribir reseñas, pero lo ocurrido hoy en este local fue inadmisible. En un día de lluvia torrencial entré empapada, con mochila, libros y un paraguas pequeño, solo para sentarme unos minutos y tomar algo caliente antes de una cita médica. El camarero/dueño cogió mi paraguas sin mi permiso y de muy malas formas, refunfuñando que había mojado el suelo y lanzándolo a un paragüero/cesta con desprecio. Pedí disculpas y expliqué que, con la lluvia, no se veían bien los paragüeros; su respuesta fue despectiva. Ante su actitud le dije que no me pusiera ninguna bebida. Me respondió un seco “vale”, con mala cara, y se puso a fregar refunfuñando, dejando claro que le daba igual atenderme o que me marchara. Incluso mientras me iba, siguió con comentarios sarcásticos sobre que “aquí puede resbalar cualquier señora”. El resultado fue que me quedé sin tomar nada y, bajo la lluvia, tuve que esperar sentada en un portal porque no había cafeterías cerca y mi cita médica era inminente. Trato humillante, falto de educación y humanidad. Lo único que lamento es no haber puesto una hoja de reclamaciones; con el cabreo, ni se me pasó por la cabeza. No volveré ni lo recomiendo.
Es la segunda vez que acudo por dar una oportunidad, y 2 de 2 que me trata mal verbalmente el camarero. Me considero una persona educada y respetuosa, por tal motivo, no quiero imaginar el trato que recibirán los clientes que le entren por la puerta y no lo sean tanto. La primera vez nos sentamos al entrar en una mesa que estaba libre y limpia y sin decir siquiera hola, nos recriminó porque esa mesa no le iba bien, pero en un tono alto que el resto de los clientes se dieron cuenta, y con muy mala educación. La segunda vez, yo entré en la parte de la terraza con un paraguas pequeño plegado, ya que no me decanté del paragüero (era un cesto, tipo maceta), me senté y lo puse en el suelo al lado de mi silla. De nuevo una bronca, ni hola, ni buenas tardes previamente. No me dió ni tiempo a decirle q prefería guardarlo en el bolso, ya que me lo robaron varias veces en la entrada de los locales. Lo cogió él mismo, y sin mediar palabra, se lo llevó al "paragüero". Las cosas no se hacen así, y la educación es lo principal, por mucho que seas tú propio jefe o que estés quemado. Si tienes un local abierto al público es para tratar a la gente con respeto, y cuando no puedas más, mejor que cierres, porque yo personalmente, llevo currando muchísimo toda la semana y tragando lo mío, y creo que no merezco que un minuto de relax que tengo para tomar una cerveza , me bronquee el camarero sin venir a cuento.
“Hemos ido a este local durante años, pero la actitud del dueño ha ido degenerando hasta convertirse en un espectáculo lamentable. Da la impresión de estar cansado de sus propios clientes, y su fijación obsesiva con los paraguas roza lo ridículo. Hoy entré con mi paraguas cerrado y seco. Sin saludar ni preguntar, vino hacia mí con una agresividad impropia de un profesional, lo agarró como si fuese suyo y me soltó: ‘Te lo voy a poner en el paragüero como todos los días’. Ni siquiera soy esa persona. Lo recuperé y lo coloqué discretamente junto a mi silla, sin molestar a nadie. Aun así volvió, exaltado, exigiendo que obedeciera sus “normas” y llamando “imbécil” a la gente que, según él, provoca accidentes. Termina diciéndome que si no me gusta, que me vaya… y al hacerlo, aún remata con que le sobran clientes. Por desgracia, no es un episodio aislado. Años atrás trató fatal a mi padre, que tenía Alzheimer, simplemente porque no entendió una indicación. Aquello ya nos alejó del local una temporada, y hoy vuelve a demostrar exactamente el mismo talante: soberbia, mala educación y cero empatía. Este señor no entiende que un negocio se sostiene sobre el respeto. Hoy presume de que le “sobra de comer”, sin darse cuenta de que con esa actitud lo único que sobra es su desprecio hacia quienes pagan por estar ahí. Y ya se sabe: ninguna clientela es eterna. Las torres más altas han caído por menos.” Hasta hoy mi madre y yo desayunamos muchas mañanas ahi nuestro café con unos churros porque está la mujer, que es bastante maja, pero desde hoy jamás volveremos aquí, no pagamos para que nos maltraten. Si el trato con el público le resulta insoportable, no es el cliente quien debe pagar el precio de ese enfado permanente.”
El camarero un maleducado, suscribo todas las malas reseñas
Sin entrar en detalles (que son varios en diferentes días), lo que dice todo el mundo aquí lo confirmo. El dueño/camarero un maleducado y déspota que no se corta en encarar a los clientes con sus manías. Además es agresivo como le repliques. Pierden unos clientes que según el no le importa porque le sobran.
Fui esta tarde con mi bebé de seis meses en su cochecito de paseo. Mientras esperaba a mis amigos, decidí sentarme en su terraza. Sólo había una mesa al principio, con bastantes sillas. El camarero estaba atendiendo a unos clientes, le pregunté dónde podía poner el carrito para no molestar, pero él entró dentro sin decirme nada. Supuse que no me había escuchado, así que como el bebé estaba inquieto, me senté a la espera de que volviese y pedirle una Cocacola. De pronto, sin previo aviso,saltó encima gritando "¡sí, sí que me molesta que esté aquí!" y en un acceso de ira fuera de lugar, cogió el carrito, arrebatándolo de mi lado, y gritando como un desquiciado que estaba molestando el único pasillo (con insultos por el medio y palabras soeces). Lo hizo con tanta violencia que casi se lleva a mi pequeño, al que en ese momento justo estaba cogiendo en brazos. Arrastró el carrito consigo con violencia, golpeándolo contra la pared y la barandilla. Yo le grité que soltará el cochecito, que no son maneras y él se puso más bravucón y faltón. Fue cuando los clientes que estaban ahí reaccionaron a mi favor y se levantaron de manera protectora a pararlo. Ahí se debió asustar porque reculó, trató de disculparse, pero incluso su disculpa fue violenta y muy invasiva. Muchos clientes se fueron conmigo y estuvimos hablando de su comportamiento. Después de lo ocurrido, comprobé en Google que no soy la única: hay muchas reseñas de clientes que describen comportamientos similares, de malos modos, gritos e incluso faltas de respeto hacia niños. Mi experiencia no fue un hecho puntual, sino parte de un patrón de trato inaceptable en este local. Las respuestas del dueño también cuentan, y mucho: Lejos de desmentirlo con respeto, el propio dueño responde en dichas reseñas con un tono despectivo y ofensivo, lo que evidencia la falta de profesionalidad y confirma la poca educación de la que se le acusa. En algunos casos, el propio dueño confirma lo ocurrido (“sí, le dije que dejara el paraguas o se fuera”, “esto no es un sitio para tocar la flauta”). Eso equivale a reconocer que habla de malas maneras y da órdenes en tono amenazante, pero que, desde su perspectiva, es "justificable" sus actitudes.
El camarero se comportó con muy poca educación, pero viendo las otras reseñas no me extraña... Si somos 2 personas y cogemos 2 periódicos ..... y si usted tiene algo que decirme me lo dice con educación y de buenas formas, cosa que parece que usted carece bastante
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