La Palmera
Spanish · Agua Amarga
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Über La Palmera
La Palmera le da la bienvenida en Agua Amarga, donde le espera una experiencia gastronómica inolvidable. Disfrute de un ambiente acogedor y encantador, con mesas en un precioso patio exterior, ideal para almuerzos y cenas. Nuestra cocina se distingue por su dedicación al producto local y la elaborac...
La Palmera le da la bienvenida en Agua Amarga, donde le espera una experiencia gastronómica inolvidable. Disfrute de un ambiente acogedor y encantador, con mesas en un precioso patio exterior, ideal para almuerzos y cenas. Nuestra cocina se distingue por su dedicación al producto local y la elaboración de platos originales y exquisitos, muchos de ellos perfectos para compartir. Deguste sabores auténticos en cada bocado, con especial atención a los pescados frescos y las verduras de la región. Ofrecemos una cuidada selección de vinos, cervezas y cócteles para acompañar su comida. Nuestro amable servicio se esmera en explicar cada plato, asegurando una experiencia culinaria completa y memorable. Aceptamos tarjetas de débito.
Was Kunden über La Palmera sagen
La Villa es un restaurante muy recomendado en Agua Amarga por su ambiente acogedor, servicio atento y comida innovadora con productos locales. Destacan sus platos de verdura a la brasa y la experiencia gastronómica en general, aunque algunos precios pueden ser elevados.
Beliebte Gerichte
Tip: Ideal para ir con al menos 4 personas para poder probar varios platos y compartir, ya que la carta está diseñada para ello. Pregunta por las recomendaciones fuera de carta.
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Häufig gestellte Fragen zu La Palmera
Bewertungen von La Palmera Agua Amarga
Agradecemos mucho el servicio y la atención recibida. El trato de Albert ha sido excelente: amable, atento y con explicaciones perfectas para cada plato durante nuestra velada con mi madre. Desde Barcelona, recomendamos este lugar por su magnífica atención y por este auténtico manjar.
Magnífica experiencia gastronómica junto a mi mujer en este restaurante de Agua Amarga. El entorno es inmejorable: mesas dispuestas alrededor de una piscina y un encantador patio exterior, perfecto para las noches veraniegas. El servicio destaca por su amabilidad y atención desde el primer momento, explicando con acierto el concepto del restaurante sin resultar invasivo. Únicamente, en algunos momentos, varios camareros coincidieron atendiendo la misma mesa; un detalle que, aunque refleja su afán por cuidar al cliente, convendría coordinar mejor. La propuesta culinaria se sitúa a muy buen nivel. Abrimos con una berenjena a la brasa con mojo de remolacha, sin duda el plato de la noche: sabrosa, equilibrada y con una combinación de sabores sorprendente. Continuamos con col, anacardo y miso, un plato vegetal de gran intensidad, aunque con una ración algo excesiva que podría afinarse para realzar aún más su sabor. En los pescados, probamos una raya a baja temperatura, quizá lo menos destacado de la cena por la calidad de la materia prima, y unas vieiras a la carbonara, impecables y llenas de matices. Para rematar, una deliciosa tapioca de coco con helado de mango, fresca y bien ejecutada. La carta de vinos merece mención aparte: referencias interesantes, bien seleccionadas y con precios contenidos. En definitiva, una velada magnífica en un restaurante al que, sin duda, espero volver pronto. Enhorabuena al equipo por el excelente trabajo.
Cenar en La Villa fue una experiencia fantástica. El producto es de altísima calidad y cada plato está cuidado al detalle, no solo en sabor sino también en la presentación, que explican con mimo en mesa. Mi plato favorito fue la mozzarella con higos, aunque también me sorprendieron la cebolleta y los pimientos de piquillo, y de postre la torrija con helado de mascarpone. El servicio fue excelente: amables, cercanos y muy profesionales. El local es precioso, con una decoración elegante y una atmósfera íntima que invita a disfrutar sin prisas. Es un sitio ideal para una cena en pareja o con pocos amigos. El precio, unos 60–70€ por persona, muy acorde a la calidad y la experiencia gastronómica que ofrecen. Sin duda, un restaurante para repetir y recomendar.
Sorprendente encontrar un sitio con platos tan originales y tan bien elaborados. Si hay que poner nota le pongo 10 a todo: ambiente, decoración, amabilidad, cocina…. Una experiencia gastronómica en todos los sentidos. Teniendo en cuenta que Almería produce gran cantidad de las verduras que consumimos en el resto de España, le dan una vuelta para prepararlas de forma diferente. La col es de otro planeta, la cuecen al vapor a baja temperatura y luego la pasan a la brasa, la salsa que la acompaña ensalza su sabor. Cebolletas a la brasa, otro plato que hay que pedir. Tartar de atún con aguacate, un trampantojo que vuelve a sorprender. Ñoquis de parmesano con atún, no dejéis de probarlo. El rape delicioso.
Pero por favor, que bien se come aquí. Nos ha atendido Manuel y ha sido una experiencia maravillosa. La comida extraordinaria a la par que su amabilidad y empatía. Platos acabados en la mesa de calidad 10/10. Gracias por este momento. Permitirse comer aquí es un placer para los sentidos. Totalmente recomendable.
Que delicia de experiencia comer en este sitio!! Este restaurante está planteado con una carta de platos para compartir y probar unos cuantos. Platos complejos y exquisitos, comida de calidad, original y de delicada presentación. Servicio impecable, todos los chicos siempre atentos, de arriba a bajo sin parar ni un momento y con un trato excelente. La villa es un lugar con mucho encanto, fuimos de noche a cenar y estaba todo iluminado, con lámparas pequeñas en las mesas, y se veía todo muy bonito. Calidad precio súper adecuado por el nivel que tiene. Lo recomiendo muchísimo porque estaba todo muy bueno, si fuese más barato iría cada día a comer allí. Muchísimas gracias por esta experiencia, esperamos volver a la Villa!!
Sitio muy recomendable! La especialidad son los platos de verdura a la brasa! Pedimos la cebolleta con crema de anchoa y espectacular! Muy rico el arroz meloso y la ensaladilla de atún, destacar también el pez espada en pan de pita estilo árabe, muy original! El sitio muy tranquilo y relajado, atención de 10!
Un sitio diferente en el pueblo. Como local, para mi gusto es el más bonito para cenar, ya sea en pareja, en familia o con amigos. Un servicio muy cuidado y una comida que no deja indiferente. Platos muy elaborados y con un sabor increíble. Recomendable ir mínimo 4 personas, para poder probar varios platos.
Nos encantó este restaurante. El sitio es súper bonito y hay muy buen ambiente. La comida estaba espectacular y el servicio fue muy bueno, amable, rápido y te explicaban muy bien todo. A destacar la ensaladilla de atún, el pato y la torrija, aunque todo estaba muy bueno. El precio es algo más elevado que otros sitios pero nos parece que está justificado, tanto por la calidad del producto, la elaboración de los platos y el ambiente y atención que hay. Salimos a 60€ por persona e íbamos 2. Por poner una pega, las mesas de 2 personas considero que están demasiado pegadas las unas de las otras, un pelín cerca de más para mi gusto, le quita intimidad.
Es un restaurante muy bonito, fuimos a cenar y estaba todo buenísimo. Los camareros de 10, súper agradables y atentos, además nos comentaron todo lo que había fuera de carta y nos recomendaron qué pedir, por lo que pedimos gran variedad de platos para compartir. La carta espectacular, diferente a la mayoría de bares y restaurantes. Además el sitio muy bonito y tranquilo, volveremos sin duda!
Mi gran descubrimiento de este verano después de 25 años veraneando por la zona. Sin duda lo recomiendo, trato inmejorable (el mejor que me he encontrado en la zona) Una experiencia no solo gastronómica. (Las fotos son de dos días distintos, nos gusto tanto, que repetimos!)
Simplemente una experiencia gastronómica de 10. Y sin duda para repetir. Empezando por el lugar. Muy acogedor, cuidado al detalle y en una ciudad preciosa. Nos sentamos en la zona exterior donde se encuentra la piscina, y aunque hacía muy buen tiempo, empezó a llover y nos ofrecieron de inmediato una mesa en el interior del local. El servicio y la atención del personal es fantástica, además de rápida. Se puede apreciar el conocimiento detallado por parte de todos los miembros del equipo sobre el producto que tienen. Sobre la comida poco se puede decir. Te deja sin palabras. En general, un lugar al que acudir siempre que se quiera comer y bien comido. Sin duda volveremos a visitar a Martín y todo su equipo! ❤️❤️❤️
Este restaurante en Agua Amarga es una joya que celebra el producto local con mimo y respeto. Cada plato es un homenaje a la tierra de Almería, con sabores auténticos y presentaciones cuidadas. Pescado fresco, verduras de la zona y aceite de oliva virgen extra son los verdaderos protagonistas. El ambiente es cálido y relajado, perfecto para disfrutar sin prisas del encanto del pueblo. El servicio es de calidad, todo el personal está atento, incluso el dueño, se aseguran que el cliente se sienta cómodo. La col y los pimientos del piquillo merecen una mención especial, platos sencillos pero elaborados y con mucho sabor.
La Villa es de esos sitios que te atrapan sin avisar: bonito, tranquilo y con una cocina muy cuidada. Las verduras aquí no acompañan, son las reinas. Están en su punto, con sabor, con chispa y con elaboraciones que hacen que algo sencillo se vuelva muy especial. Ideal para desconectar, comer rico y sentir que estás exactamente donde deberías estar. La Villa es un sitio para volver siempre.
La Villa en Agua Amarga es un lugar con un encanto especial y ambiente acogedor. La cocina destaca por el producto local, la brasa, y el trato a la verduras, y eso se nota se nota en cada plato: piquillos de lodosa, la berenjena, la tortilla vaga y la carne estaban deliciosos, llenos de sabor y con una presentación inmejorable. Pero lo mejor fue la atención de Albert: cercano, amable y muy profesional, pendiente de cada detalle. Una experiencia que combina entorno, gastronomía y servicio de primera. Sin duda, un sitio al que volveré en cada visita por la zona y que recomiendo al 100%.
Espectacular sitio, servicio y por supuesto comida. Un lugar idílico donde probar platos con sabor a Almería. Destacamos el trato ofrecido por el camarero Enrique, amable, profesional y como explica todo.
Muy agradable, con una iluminación deliciosa y una decoración mediterránea y cálida. Cocina de buen producto, bien elaborada, original y con un servicio estupendo. Se agradece mucho también la opción de vinos internacionales, muy bien elegidos. Es costoso pero vale lo que se paga. Destaco la tortilla vaga, la col y la tarta de chocolate del postre. A mejorar: Las gambas llegaron prácticamente crudas. Muy recomendable.
Simplemente espectacular! La comida riquísima, combinan lo tradicional con un toque innovador, insuperable. Tienen una carta de vinos bastante innovadora, los postres estaban buenísimos, los probamos todos. El personal que nos ha atendido ha sido estupendo, muy atentos. Volveremos
Increíble experiencia...todo acorde ..la comida deliciosa, buena materia prima y cocinada con mimo... El trato ..como en casa ..especial mención a Manuel..profesional, agradable y simpático. Sin duda...el mejor conductor para esta experiencia gastronómica... De platos, el tartar de atún, de 10 El revuelto de morcilla de Níjar, de 10. Y de segundos pedimos un pulpo buenísimo y un rape deliciosos... Sin duda, lugar para repetir.
Una experiencia fantástica. La comida espectacular, con platos cuidados al detalle, sabores sorprendentes y una presentación impecable. El servicio inmejorable: atentos, amables y siempre pendientes de que todo estuviera perfecto. Hemos salido encantadas y, sin duda, repetiremos. Muy recomendable para disfrutar de buena cocina y un ambiente agradable.
Restaurante Top!!! Tanto el sitio, alrededor de la piscina, el servicio en mesa, la explicación de la carta, de los platos, y lo más importante el sabor y la presentación de la comida fue de 10. Los 3 platos espectaculares, a destacar el cordero. Los postres también muy buenos, pero yo le añadiría a la torrija algún tipo de crema: dulce de leche, chocolate... Los platos valen aprox 20€ pero lo valen. Lo único que no nos pareció coherente fue que el pan por persona fueron 2,50€, motivo por el cual no dejamos propina. Repetiremos para probar lo demás.
Todo un despliegue de aciertos. El lugar muy bien, la comida excelente, rica, bien elaborada, la presentación, bien, de esos restaurantes que dices, se lo han trabajado, se preocupan de hacer las cosas bien. La atención inmejorable, el camarero un chaval joven, todo un profesional, que más se puede puede pedir. Encima está en Agua Amarga, un pueblo de Cabo De Gata, con un encanto especial. De diez.
Venimos desde Murcia a pasar el fin de semana por aquí y descubrimos este precioso restaurante. La carne espectacular, se deshace en la boca, los postres increíbles, pero he de destacar las salsas. Recomiendo la berenjena asada con salsa de ajo cabañil y remolacha. El plato es una obra de arte y el sabor de las salsas es como viajar a otros lugares desde la mesa. Es una textura elegante, suave y muy aterciopelada. Increíble. Un servicio de diez, personas muy cercanas y amables. Y el lugar es un paraíso. Rezuma paz y belleza. Volveremos alguna vez.
En pleno agosto, con todo reservado dan un servicio de 10. Ha sido toda una sorpresa, hacia tiempo que no probaba unos platos tan diferentes y buenos, el personal super amable, siempre atento y ofreciendo recomendaciones. Por último si os queda hueco para el postre probar la torrija, esta increíble…. Si visitas Aguamarga no dudes en ir.
Una experiencia inmejorable en un sitio muy especial. Empezando por el impecable servicio de Nono, Rocio y Diego. Siguiendo por la tan buena elaboración de los platos de mano de Curro Leal y su equipo. No podría recomendar ningún plato en especial porque todos tienen su encanto. Muchísimas gracias ❤️
Un 10. Un entorno cuidado y bonito, tranquilo, con una terraza con piscina ( no para bañarte ) muy bonita. Una cocina muy buena, relación calidad precio genial. Nos atendió Enrique, da gusto ver gente tan joven y tan profesional, muy educado y servicial, conocedor de la carta y de lo que esta sirviendo. Una noche super agradable
Todo espectacular, empezando por la comida, platos muy elaborados y deliciosos. Tomamos los pimientos de piquillo, el tartar, vieiras y cordero. Una auténtica experiencia gastronómica. Los camareros muy atentos y amables, un trato excepcional. El sitio muy agradable, ambiente tranquilo.
Brillante. Tres jóvenes cocineros de un gran talento detrás en los fuegos realizando una carta equilibrada y sensacionalmente elaborada en combinación con un servicio al detalle con explicaciones completas de la propia carta y en primera línea de expectativas, sorprendente experiencia en La Villa, enhorabuena al dream team completo, esperamos rabiosamente que la empresa sepa cuidar este talento de primera línea. Recomendamos la berenjena asada y la costilla. Como feedback nos encantaría tener un repertorio de tintos algo más elaborado, hemos encontrado suficientes los blancos y echamos de menos algo más de variedad nacional en tintos y porqué no, un Tokaj para terminar. ¡Bravo!
De mis diarios favoritos, no solo destaca por su cuidado y acogedor espacio, que también por su excelente cocina , muy elaborada y exquisita. La carta de vinos también es muy aceptable. Los platos no son muy abundantes pero son muy ricos. Aunque no es económico, la calidad de los productos y la elaboración , sin duda lo justifica . Muy recomendable
Fui con mi pareja y nos encantó. Ambiente super agradable con las mesas alrededor de una piscina. Nos atendió Enrique y fue un encanto, nos explicaba todo genial, toda la carta, con todos los detalles y todas las recomendaciones, un máquina a pesar de parecer muy joven! La comida nos encantó, muy buena calidad, buena elaboración y muy buen sabor. Totalmente recomendable para una ocasión especial en Agua Amarga!
La comida excelente superando todas mis expectativas . Los ingredientes los sabores las texturas , la presentación . Fue realmente una experiencia maravillosa. El trato del personal magnífico aconsejando en cada momento
La Villa en Agua Amarga es un lugar con un encanto especial y ambiente acogedor. La cocina destaca por el producto local, la brasa, y el trato a la verduras, y eso se nota se nota en cada plato: piquillos de lodosa, la berenjena, la tortilla vaga y la carne estaban deliciosos, llenos de sabor y con una presentación inmejorable. Pero lo mejor fue la atención de Albert: cercano, amable y muy profesional, pendiente de cada detalle. Una experiencia que combina entorno, gastronomía y servicio de primera. Sin duda, un sitio al que volveré en cada visita por la zona y que recomiendo al 100%.
Sencillamente espectacular restaurante, servicio y lugar. Nos ha robado el corazón la cocina y el trato de este establecimiento imprescindible en el pueblo más bonito de Cabo de Gata Tanto mi mujer como yo lo hemos seleccionado como uno de nuestros restaurantes favoritos. Nos hemos alojado varias veces en el hotel del propietario en el mismo pueblo y también lo consideramos un retiro de paz y tranquilidad de categoría Pedimos gamba roja, rodaballo y un especial de atún y caviar sobre cama de patatas y huevo, no se puede describir hay que venir y probar su carta.
Espectacular. La comida de 10, una maravilla, todo buenísimo, buena cantidad y mucha calidad en los platos. El servicio muy profesional y amable, el entorno muy mediterráneo y acogedor. Nosotros pedimos: Ajoblanco con tomate y aceite de algas Tortilla vaga con papada ibérica, trufa y chanquete -Cordero lechal, reducción en sus jugos, cremoso de coliflor y compota de ciruelas -Tapioca de coco con helado de mango -Torrija con helado de mascar pone
Nos alojábamos en el hotel MiKasa suites & Spa y nos recomendaron su restaurante. ESPECTACULAR! Producto local y de temporada elaborado con mimo y con recetas que resaltan la calidad de la materia prima. Nos gustó todo pero destacaría las verduras: pimientos; y la col Mención aparte el ambiente (íntimo y acogedor. Con encanto almeriense por los cuatro costados) y la atención por parte de los jóvenes profesionales. No es barato pero merece muchísimo la pena. Lo recomiendo 100%
Pequeño pueblo , gran restaurante. Ante las buenas críticas nos decidimos por este . Compartimos prácticamente todo. Nos dejamos aconsejar por el maitre y fue un acierto. De primero berenjena rellena , requeson y col a la brasa ( brutal ) . De segundo arroz meloso aunque a mi parecer algo escaso , muy bueno y pescado del día loritos . De postre sorbete de naranja , tapioca de coco y torrija , todos espectaculares. Servicio de primera. Totalmente recomendable
La comida buenísima, pedimos la berenjena asada con mojo de remolacha y estaba espectacular. El cordero tierno y muy sabroso, las ciruelas le daban un toque dulce exquisito. Las vieiras con bacon, originales, pero no las recomiendo tanto como los otros platos. De postre elegimos la tarta de manzana y muy bien también. El servicio excelente y el entorno muy agradable!
Excepcional! Nos ha parecido una maravilla como han acondicionado una casita de este maravilloso pueblo costero con tan buen gusto y con una cocina de autor espectacular! La calidad del producto, la presentación de los platos y la buena atención hacen de este restaurante una elección acertada. Recomendadísimo para ir en pareja y compartir todos los platos. Dejad un hueco para la torrija!!
Había un único competidor en Aguamarga, pero creo que en la actualidad, la Villa ha tornado en el mejor restaurante de aquí, sin dudas. Excelente albacora, brotes frescos (los cuales me comentó un repartidor les hacen llegar desde Galicia de manera semanal), mención en la guía Michelin, servicio excelente, jardin con encanto, producto inmejorable y carta de vinos extensa. Felicidades, una experiencia, a la que no solo volveré, si no la cual recomendaré a cualquier persona que me pregunte.
Es de mis sitios favoritos de Almería. Fusión de originalidad gastronómica y amabilidad del servicio. Ubicación ideal, además de calidad en todos sus platos y exquisitos sabores. Sitio muy recomendable. Nos encantó el tartar de atún con aguacate y yema frita, y no puedo olvidarme de los pimientos del piquillo y de la cebolleta con crema de anchoa. También y como broche final, la torrija, está deliciosa. Volveré sin dudarlo!
La comida absolutamente espectacular de hecho es el motivo de comer y de venir a este restaurante, ahora bien el servicio muy bueno gente encantadora natural humana de Almería viva la villa Mira viva Curro Emilo Rocio y Alberto Ese padre del cocinero de Emilio Sí, pero no sé añadir. Enhorabuena
Como cada año volvemos una vez más a la villa de agua amarga. Tanto el trato como el sitio, increíble. La comida, espectacular. Distinto a los otros que se encuentran en la zona, platos con personalidad que describen perfectamente la gastronomía española: sencilllez y productazo. Especial mención al jefe de sala y a su equipo, felicidades.
Mara-VILLA!!! Hemos cenado de 🔟🔝🔝🔝 La mejor tortilla de mi vida!!! Impresionante servicio, cuidando en todo momento que no nos falte ningún detalle. GRACIAS Rocío y Curro por gestionar y hacer que todo fluya tan bien. Enrique, tienes un gran futuro, estás aprendiendo el oficio de Mara-VILLA! 😜
Excelente ambiente cenando alrededor de una piscina. Personal muy amable y profesional. Y lo más importante comida muy buena. Tomamos el tartat de atún presentado como un trampantojo de aguacate 🥑 en el que el hueso está hecho con una yema de huevo curada. Después una cebolleta a la brasa con salsa de anchoas que te presentan en mesa sobre una cama de heno que queman en tu presencia. Exquisitas. Después rodaballo delicioso y cocinado en su punto. Para finalizar una torrija con helado buenisima pero a la que yo le quitaría el caramelo exterior pues se pega a los dientes y no aporta a la torrija que está hecha como un brioche y es jugosisima. Acompañamos con dos copas de vino blanco y botella de agua. No es barato 89€ pero tanto la calidad de la comida como el servicio y el ambiente son de primera calidad. Volvería a repetir a probar más cosas.
Última noche de vacaciones y nos decidimos por este restaurante. No lo dudéis, reservar! Dos entrantes y un plato principal cada uno. Entrante, el puerro y el canelón, buenísimos los dos pero gana el canelón! De platos principal me decanté por la Presa ibérica, en su punto, tierna, en su punto y riquísima. Todos los platos con su salsa de muerte, suerte que te traen un buen pan para poder rebañar y dejar el plato más que limpio. El camarero rubio que nos atendió acertó con las sugerencias. El local tiene buenas terrazas y aunque no os toque la que está cerca de la piscina no os preocupéis, toda zona tiene su encanto.
Mis padres comieron hoy allí , se lo regalé para celebrar sus bodas de oro , y al llamarlo por la noche no puedo describir la emoción y felicidad con la que me contó como le habían hecho sentir tanto el personal, como la comida que comió , que fueron pimientos, arroz, rodaballo , pierna de cabrito y de postre torrija.El camarero me ayudó a elegir los platos para mis padres , no pude tener mejor ayuda , y el trato hacia mis padres a sido inmejorable por su parte y encima tienen el detalle de invitarles a cava , es una experiencia que mis padres no olvidarán y os lo agradezco muchísimo . La comida pidas lo que pidas no te vas a equivocar y el personal es maravilloso, y el camarero k me atendió a mi y a mis padres es de lo mejor que he visto en hostelería ya que lo conocía de hace tiempo y fue una sorpresa encontrarlo allí , muchas gracias
Tercera vez que voy a este restaurante. Es una oferta gastronómica que hace todavía mejor el pueblo de Agua Amarga. Nos hizo un día de viento muy fuerte pero tuvieron mucho cuidado de ponernos en un techado que tienen fuera y estuvimos muy cómodos. El servicio es excelente, el camarero nos aconsejó muy bien. Totalmente recomendable los piquillos y las vieiras. El entorno es muy bonito, sobre todo si vas de noche. Se nota que han puesto mucho cariño en el proyecto.
La Villa es verdaderamente un lugar excepcional, envuelto en un entorno encantador. A pesar de no tener una reserva previa, nuestro anfitrión Alberto nos recibió con entusiasmo y determinación, logrando conseguirnos una mesa. La cena fue un auténtico deleite: disfrutamos de un exquisito jamón de bellota, una delicioso tartar de atún rojo y un plato sumamente interesante, la cebolla a la brasa con salsa de anchoas, que resultó ser una auténtica delicia para nuestros paladares. Esta velada quedará grabada en nuestra memoria como una noche inolvidable, una despedida perfecta para nuestra estancia en Agua Amarga. Sin duda, recomendamos La Villa como un destino culinario imperdible para quienes deseen experimentar una experiencia gastronómica excepcional en este encantador rincón.
Simplemente espectacular! La comida riquísima, combinan lo tradicional con un toque innovador, insuperable. Tienen una carta de vinos bastante innovadora, los postres estaban buenísimos, los probamos todos. El personal que nos ha atendido ha sido estupendo, muy atentos. Volveremos
Simplemente una experiencia gastronómica de 10. Y sin duda para repetir. Empezando por el lugar. Muy acogedor, cuidado al detalle y en una ciudad preciosa. Nos sentamos en la zona exterior donde se encuentra la piscina, y aunque hacía muy buen tiempo, empezó a llover y nos ofrecieron de inmediato una mesa en el interior del local. El servicio y la atención del personal es fantástica, además de rápida. Se puede apreciar el conocimiento detallado por parte de todos los miembros del equipo sobre el producto que tienen. Sobre la comida poco se puede decir. Te deja sin palabras. En general, un lugar al que acudir siempre que se quiera comer y bien comido. Sin duda volveremos a visitar a Martín y todo su equipo! ❤️❤️❤️
Este restaurante en Agua Amarga es una joya que celebra el producto local con mimo y respeto. Cada plato es un homenaje a la tierra de Almería, con sabores auténticos y presentaciones cuidadas. Pescado fresco, verduras de la zona y aceite de oliva virgen extra son los verdaderos protagonistas. El ambiente es cálido y relajado, perfecto para disfrutar sin prisas del encanto del pueblo. El servicio es de calidad, todo el personal está atento, incluso el dueño, se aseguran que el cliente se sienta cómodo. La col y los pimientos del piquillo merecen una mención especial, platos sencillos pero elaborados y con mucho sabor.
La Villa es de esos sitios que te atrapan sin avisar: bonito, tranquilo y con una cocina muy cuidada. Las verduras aquí no acompañan, son las reinas. Están en su punto, con sabor, con chispa y con elaboraciones que hacen que algo sencillo se vuelva muy especial. Ideal para desconectar, comer rico y sentir que estás exactamente donde deberías estar. La Villa es un sitio para volver siempre.
Hace ya varios meses pude disfrutar de una de las mejores comidas del 2025 en este maravilloso restaurante de Agua Amarga. El restaurante se sitúa en una villa con una zona de patio exterior maravillosa, con piscina en el centro y una sala interior ordenada y sencilla. La atención fue excelente; el personal era muy joven, pero tremendamente profesional y con una formación en sala impresionante, en la que parecía que tratases con personas que llevasen decenas de años en el sector. La comida fue sobresaliente en todos los aspectos. El personal de sala tiende a recomendar que se pruebe algunas de las verduras que disponen en la carta y en nuestro caso elegimos las cebolletas a la brasa rellenas de anchoa que fueron un absoluto éxito. El arroz meloso de gamba roja fue otro plato que encanto, por su melosidad y textura y por el sabor muy integrado del marisco. El magret, en mi caso, fue el plato que más me gustó; con una presentación increíble, era tierno, sabroso y la combinación con el chocolate y la avellana lo hacían incomparable a otros que he probado anteriormente. El sorbete de naranja fue otro postre sorprendente, muy personal y fresco, ideal para los calurosos días de verano. También disponen de una carta de vinos muy llamativa, con gran variedad de vinos y un abanico de precios adaptados para todos los comensales. En definitiva es un restaurante en el que disfruté de lo lindo comiendo, al que volvería sin duda si volviese por la zona y que recomendaría encarecidamente.
Estuvimos cenando en Agua amarga, para probar la gastronomía de este restaurante, nos encontramos con un lugar muy agradable y tranquilo, compartimos una entrada para tres y tres platos fuertes que nos encantaron, todo muy bien explicado y atendido de la mejor manera por el servicio de los camareros Gabriel y su compañero, finalizamos con unos deliciosos postres, resaltando su deliciosa torrija, sin duda un lugar que recomendáremos y volveremos
Sorprendente encontrar un sitio con platos tan originales y tan bien elaborados. Si hay que poner nota le pongo 10 a todo: ambiente, decoración, amabilidad, cocina…. Una experiencia gastronómica en todos los sentidos. Teniendo en cuenta que Almería produce gran cantidad de las verduras que consumimos en el resto de España, le dan una vuelta para prepararlas de forma diferente. La col es de otro planeta, la cuecen al vapor a baja temperatura y luego la pasan a la brasa, la salsa que la acompaña ensalza su sabor. Cebolletas a la brasa, otro plato que hay que pedir. Tartar de atún con aguacate, un trampantojo que vuelve a sorprender. Ñoquis de parmesano con atún, no dejéis de probarlo. El rape delicioso.
Agradecemos mucho el servicio y la atención recibida. El trato de Albert ha sido excelente: amable, atento y con explicaciones perfectas para cada plato durante nuestra velada con mi madre. Desde Barcelona, recomendamos este lugar por su magnífica atención y por este auténtico manjar.
Magnífica experiencia gastronómica junto a mi mujer en este restaurante de Agua Amarga. El entorno es inmejorable: mesas dispuestas alrededor de una piscina y un encantador patio exterior, perfecto para las noches veraniegas. El servicio destaca por su amabilidad y atención desde el primer momento, explicando con acierto el concepto del restaurante sin resultar invasivo. Únicamente, en algunos momentos, varios camareros coincidieron atendiendo la misma mesa; un detalle que, aunque refleja su afán por cuidar al cliente, convendría coordinar mejor. La propuesta culinaria se sitúa a muy buen nivel. Abrimos con una berenjena a la brasa con mojo de remolacha, sin duda el plato de la noche: sabrosa, equilibrada y con una combinación de sabores sorprendente. Continuamos con col, anacardo y miso, un plato vegetal de gran intensidad, aunque con una ración algo excesiva que podría afinarse para realzar aún más su sabor. En los pescados, probamos una raya a baja temperatura, quizá lo menos destacado de la cena por la calidad de la materia prima, y unas vieiras a la carbonara, impecables y llenas de matices. Para rematar, una deliciosa tapioca de coco con helado de mango, fresca y bien ejecutada. La carta de vinos merece mención aparte: referencias interesantes, bien seleccionadas y con precios contenidos. En definitiva, una velada magnífica en un restaurante al que, sin duda, espero volver pronto. Enhorabuena al equipo por el excelente trabajo.
Cenar en La Villa fue una experiencia fantástica. El producto es de altísima calidad y cada plato está cuidado al detalle, no solo en sabor sino también en la presentación, que explican con mimo en mesa. Mi plato favorito fue la mozzarella con higos, aunque también me sorprendieron la cebolleta y los pimientos de piquillo, y de postre la torrija con helado de mascarpone. El servicio fue excelente: amables, cercanos y muy profesionales. El local es precioso, con una decoración elegante y una atmósfera íntima que invita a disfrutar sin prisas. Es un sitio ideal para una cena en pareja o con pocos amigos. El precio, unos 60–70€ por persona, muy acorde a la calidad y la experiencia gastronómica que ofrecen. Sin duda, un restaurante para repetir y recomendar.
Que delicia de experiencia comer en este sitio!! Este restaurante está planteado con una carta de platos para compartir y probar unos cuantos. Platos complejos y exquisitos, comida de calidad, original y de delicada presentación. Servicio impecable, todos los chicos siempre atentos, de arriba a bajo sin parar ni un momento y con un trato excelente. La villa es un lugar con mucho encanto, fuimos de noche a cenar y estaba todo iluminado, con lámparas pequeñas en las mesas, y se veía todo muy bonito. Calidad precio súper adecuado por el nivel que tiene. Lo recomiendo muchísimo porque estaba todo muy bueno, si fuese más barato iría cada día a comer allí. Muchísimas gracias por esta experiencia, esperamos volver a la Villa!!
Pero por favor, que bien se come aquí. Nos ha atendido Manuel y ha sido una experiencia maravillosa. La comida extraordinaria a la par que su amabilidad y empatía. Platos acabados en la mesa de calidad 10/10. Gracias por este momento. Permitirse comer aquí es un placer para los sentidos. Totalmente recomendable.
Sitio muy recomendable! La especialidad son los platos de verdura a la brasa! Pedimos la cebolleta con crema de anchoa y espectacular! Muy rico el arroz meloso y la ensaladilla de atún, destacar también el pez espada en pan de pita estilo árabe, muy original! El sitio muy tranquilo y relajado, atención de 10!
Nos encantó este restaurante. El sitio es súper bonito y hay muy buen ambiente. La comida estaba espectacular y el servicio fue muy bueno, amable, rápido y te explicaban muy bien todo. A destacar la ensaladilla de atún, el pato y la torrija, aunque todo estaba muy bueno. El precio es algo más elevado que otros sitios pero nos parece que está justificado, tanto por la calidad del producto, la elaboración de los platos y el ambiente y atención que hay. Salimos a 60€ por persona e íbamos 2. Por poner una pega, las mesas de 2 personas considero que están demasiado pegadas las unas de las otras, un pelín cerca de más para mi gusto, le quita intimidad.
Un sitio diferente en el pueblo. Como local, para mi gusto es el más bonito para cenar, ya sea en pareja, en familia o con amigos. Un servicio muy cuidado y una comida que no deja indiferente. Platos muy elaborados y con un sabor increíble. Recomendable ir mínimo 4 personas, para poder probar varios platos.
Es un restaurante muy bonito, fuimos a cenar y estaba todo buenísimo. Los camareros de 10, súper agradables y atentos, además nos comentaron todo lo que había fuera de carta y nos recomendaron qué pedir, por lo que pedimos gran variedad de platos para compartir. La carta espectacular, diferente a la mayoría de bares y restaurantes. Además el sitio muy bonito y tranquilo, volveremos sin duda!
Mi gran descubrimiento de este verano después de 25 años veraneando por la zona. Sin duda lo recomiendo, trato inmejorable (el mejor que me he encontrado en la zona) Una experiencia no solo gastronómica. (Las fotos son de dos días distintos, nos gusto tanto, que repetimos!)
Muy agradable, con una iluminación deliciosa y una decoración mediterránea y cálida. Cocina de buen producto, bien elaborada, original y con un servicio estupendo. Se agradece mucho también la opción de vinos internacionales, muy bien elegidos. Es costoso pero vale lo que se paga. Destaco la tortilla vaga, la col y la tarta de chocolate del postre. A mejorar: Las gambas llegaron prácticamente crudas. Muy recomendable.
Muy buen restaurante con un gran servicio y una excelente calidad en su productos locales. Pedimos por recomendación las cebolletas a la brasa, muy interesantes y buenas; el tomate raf, que no tenían tanto sabor como en otras épocas del año; un sabroso rodaballo a la brasa; y un magret de pato bien tratado pero algo carente de sabor por la mezcla de ingredientes elegida para su salsa. Terminamos con una torrija de brioche con helado de mascarpone, excelente. Vermouth y un chardonnay ligero muy agradables para una cena.
Hemos tenido una cena amena con una buena comida, calidad y buena elaboracion. Recomiendo la tortilla de panceta y gambas y si prefieres una carne me gusto mucho la costilla thai. el ambiente muy acogedor. Precio un poco caro para la zona, pero si es cierto que los platos son bien elaborados. El detalle que no me gustó y lo quiero comentar es que al reservar me dijeron que tenia mesa a las 8.15pm pero que a las 10.15pm tenia que estar fuera. En realidad no estuvimos dos horas comiendo, nos fuimos antes, pero doblar las mesas en un restaurante de este “chaché” con un ticket para dos personas de 160eur me pareció un detalle del servicio que no me gustó y queria comentarlo. Pero por lo demas como he dicho todo bien.
La verdad q el sitio está precioso y la comida muy buena, pero hay cosas que no me acabaron de gustar. Creo q ir a un restaurante de este tipo y q el jamón lo pongan directamente del plástico donde estaba envasado al vacío, no lo veo. No voy a entrar en calidad precio, pero lo que me dejó en shock fue el postre de lemonpie y no para bien. Es lo único que no recomiendo de este lugar. ¡El cordero espectacular! Y ya x último, algo que nos incomodó un poco fue el detalle de corregir a los camareros el encargado ( digo yo que sería él), delante nuestro con un tono un poco déspota. Creo q eso es algo que se debe hacer, por supuesto, pero en privado.
Años visitando Agua Amarga y nunca optamos por visitar este sitio. Un error sin ningún sentido por nuestra parte y del cual horas después de abandonar el restaurante se convirtió en nuestra propia flagelación del día. Un espacio distinto y con encanto gestionado por un equipo joven y al frente, Martín, un perfecto defensor de su carta y de la excelencia con la que quiere guiar este oasis de la gastronomía de la zona. Una carta donde el protagonismo de las verduras locales es toda una referencia y donde no es posible dejar de comer sus cebollas rellenas o su berenjena que no hacen sombra, pero si acompañan a pescados y carnes de alta calidad. Una bodega corta pero precisa con caldos de calidad y escogidos que ayudan y animan ha que el momento sea recordado y unos licores que me consta están en proceso de mejora para hacer redondo un relato culinario que no tiene competencia en la zona. Volveremos a La Villa para seguir a Martín y su equipo y poder crecer con ellos en este viaje al que se enfrentan con fuerza, sin miedo y con corazón. Enhorabuena y gracias por sorprendernos ...
Nueva temporada en La Villa Restaurante Agua Amarga, de Martin Soler, siguiendo en ascenso su elegante y constante línea de entender la gastronomía: Profesionales cercanos, cocina delicada y seductora dirigida por Emilio Carmona y, a las brasas Curro, hacen de esta casa mediterránea uno de los mejores restaurantes del Cabo de Gata, al que siempre volver. . En esta ocasión, los siempre sabrosos pimientos de Lodosa confitados en vermut. Arroz meloso de gamba roja, espuma de mantequilla tostada, vainilla y alga kombu. Y un pescado del día con el mejor tratamiento posible: Dentón a la brasa con grenoblesa. Muy interesante y recomendable si estás por la zona.
El restaurante es precioso, mesitas puestas alrededor de una piscina con una luz cálida que lo hace muy agradable. La comida está rica y los camareros son muy amables. Lo recomendaría si algún conocido viniera por la zona, pero sí que le advertiría que es un sitio caro. Pagamos 90€ por la berenjena, la ensaladilla de atún rojo y el pato. Casi 3€ por el pan me parece una animalada. Está muy rico, sí, es de masa madre, sí, pero el precio por un trozo de pan(más bien pequeño) nos pareció excesivo. El pato venía con una salsa de avellana y pedimos que, por tener un poco de alergia a este fruto seco, la pusieran a parte. Al camarero se le debió olvidar decirlo en cocina y sacaron el plato con la salsa. No pasa nada, un despiste lo tiene cualquiera pero éstas cosas hay que cuidarlas porque se puede tener un disgusto. Llegó la hora del postre y nos recomendaron la torrija para a los 3 minutos decirnos que no les quedaba. Otro aspecto que estaría bien que supieran los camareros antes de empezar el servicio. Insisto, estaba todo rico y el restaurante es recomendable pero por el precio y los pequeños errores no pongo el 5.
Muy buen restaurante con comida fusión súper original y gran amabilidad del servicio. La berenjena está espectacular. El cordero muy sabroso y con las ciruelas le da un toque dulce estupendo. Los pimientos del piquillo, el tartar con aguacate, las torrijas. Todo está delicioso y la ubicación es estupenda. Mejor reservar. Volveremos 100x 100.
Cenamos en el exterior, al borde de la piscina, en un patio fresco. Servicio excelente aconsejando platos y haciendo que todo sonase apetecible.... y lo estaba. Especialidad de la brasa, tanto las verduras (menudas cebolletas) como las carnes. Un imperdible de Agua Amarga y del Cabo de Gata.
Comida muy buena, ambiente y decoración muy agradables. La zona del fondo del local (la que no tiene piscina) es ideal para cenar con pareja o amigos. De comida, recomendable la ensaladilla y las coles. Pedimos rodaballo que estaba muy bueno también. El servicio muy bueno, siempre atento y agradable. Lo único negativo que hemos a los propios camareros (a algunos que fuman) tirar las colillas al suelo en la puerta del restaurante. Deben mejorar y entender el cuidado de los espacios públicos de Agua Amarga, empezando por la puerta de su restaurante.
Muy buen restaurante con un gran servicio y una excelente calidad en su productos locales. Pedimos por recomendación las cebolletas a la brasa, muy interesantes y buenas; el tomate raf, que no tenían tanto sabor como en otras épocas del año; un sabroso rodaballo a la brasa; y un magret de pato bien tratado pero algo carente de sabor por la mezcla de ingredientes elegida para su salsa. Terminamos con una torrija de brioche con helado de mascarpone, excelente. Vermouth y un chardonnay ligero muy agradables para una cena.
La comida expectacular y la atención también. Precios desorbitados pagamos 2 adultos y un niño 250€ un pescado asado gallo Pedro 150€ solo el pescado, dos copas de vino y dos refrescos una berenjena asada 3 loritos y 3 alistados en total la cuenta fue 250€ una exageración. Venían ráfagas de olor a podrido de cañerías y un gato “de la casa” mauyando pegado a la Mesa. En total la comida muy buena y el sitio muy bonito pero, sabemos lo que cuestan las cosas porque somos importadores precisamente de pescado y el peso del pescado nos dijeron que nos pondrían uno de 700 grms y nos lo pusieron de 1,700kg.(que tampoco pesaba eso) pero fue lo que nos cobraron. No queríamos en Gallo Pedro y nos lo metieron con calzador, por vergüenza aceptamos. Estuvo bien pero me parece muy caro
El sitio es precioso, la presentación de los platos es impecable y el servicio muy bueno. Los camareros fueron muy amables. En relación sabor-precio está un poco caro para lo finalmente es y deberían de refrigerar de alguna manera la sala de la piscina porque pasamos muchísimo calor cenando.
Una experiencia casi perfecta El restaurante ofrece un ambiente excepcional, acogedor y con un servicio atento. La cocina combina lo tradicional con un toque innovador y apostando por el producto local. ¿Por qué no le doy 5 estrellas? En una cuenta de 160 euros para dos personas, cayó un mosquito en el vino y nos cambiaron la copa, pero la cobraron. También pedimos gambas, el camarero nos explicó que cada gamba pesaba entre 20/30 gramos y que valía 20 euros los 100gr. Pedimos 6 gambas, según la cuenta del camarero aproximadamente 30 euros, pues cuando llegó la cuenta fueron 58 euros, sin explicación alguna. Detalles así marcan la diferencia en locales de este nivel.
Fui con mucha expectación, quizás por las buenas criticas que tiene el local, pero no salí del todo contento. Puede ser la noche calor, la ubicación, junto a un horno antiguo o aljibe, el tener dos camadas de gatos al lado pidiendo comida, o quizás la mala elección de los platos. Platico de ajoblanco con aceite de oliva (16€), muy bueno, pero nada que sorprenda a mis pápulas gustativas. La idea de ponerle tomate cherry seco, muy buena que contrasta con el ajoblanco. Abadejo en vinagre con patatas fritas (22€). Esperaba otra cosa, algo parecido a los boquerones en vinagre, según dijo el camarero. El que venga con patatas está bien, porque así se mata un poco el hambre. Y por último la costilla duroc (25€), que si estaba buena, pero tampoco para "echar cohetes". Para mí gusto le faltaba alguna guarnición, como ensalada, verdura, arroz u otra cosa. A los gatillos también les gustó mucho, eso sí, a la hora de pagar, no aportaron nada. Espero volver otro día a ver si hay más suerte con la elección de platos. Copa de vino blanco 4,59€, caña de cerveza 3,80€. El pan se paga a parte y te dan a elegir tres tipos diferentes.
Para turistas! Sinceramente llevo muchísimos años comiendo por la zona y está muy bueno pero es muuyyy caro para la cantidad que ponen.. Precios fuera de mercado completamente para la zona. Dos salmonetes y pelados! Literal 4 lomitos! 24€ Jamón Ibérico, muy rico pero... ¿De verdad 26€ y si ponéis el tomate rallado y el ajo abierto al menos? Si vamos a un sitio como este, no es para mancharnos las manos (al menos a mí no me apetece) El magret de pato ...¿Eso es un principal? 25€ es pequeño Platos elaborados y ricos pero es exagerado el precio, hay sitios buenísimos por Carboneras y alrededores que comes mucho mejor y por la mitad o menos. El sitio es bonito y agradable y los camareros muy serviciales y atentos pero...¡no justifica el precio! ¡No todo vale!
La comida expectacular y la atención también. Precios desorbitados pagamos 2 adultos y un niño 250€ un pescado asado gallo Pedro 150€ solo el pescado, dos copas de vino y dos refrescos una berenjena asada 3 loritos y 3 alistados en total la cuenta fue 250€ una exageración. Venían ráfagas de olor a podrido de cañerías y un gato “de la casa” mauyando pegado a la Mesa. En total la comida muy buena y el sitio muy bonito pero, sabemos lo que cuestan las cosas porque somos importadores precisamente de pescado y el peso del pescado nos dijeron que nos pondrían uno de 700 grms y nos lo pusieron de 1,700kg.(que tampoco pesaba eso) pero fue lo que nos cobraron. No queríamos en Gallo Pedro y nos lo metieron con calzador, por vergüenza aceptamos. Estuvo bien pero me parece muy caro
Producto de buena calidad pero bastante poca cantidad y de los peores servicios que hemos sufrido en mucho tiempo. Camareros que venían 2-3 veces a traernos las mismas comandas, suplicando para pedir bebidas después de que empezaran a traer los primeros entrantes y malas caras y mucha prisa para todo. Esto un jueves a las 14h con el restaurante medio vacío. No volveremos.
Decepcionante. Platos con muy poca cantidad y super caros, Arroz meloso con muy poca cantidad de arroz y dos gambas por 26 euros. Pan cobrado a precio de oro, por las raciones de pan que pedimos, pagaron el pan que consumieron en el bar todo el día. Vino supuestamente de gran calidad, por 27 euros, cuando en realidad este vino cuesta 13 euros, Ajo blanco, tomate seco, poca cantidad y muy escueto por 17 euros. Ensaladilla de atún rojo, muy simple y poca cantidad por 26 euros. Costillas de cerdo , el único plato con sabor pasable pero al igual que los otros muy poca cantidad por 27 euros. Vaya que si quieres pagar casi 200 euros y irte con mucha hambre, con ganas de ir a otro lugar a comer, y con una sensación de que te han estafado, pasaros por el restaurante La Villa de aguamarga.
Es un quiero y no puedo, empezando por una triste ensalada compuesta de un higo partido en cuatro trozos, seguido de un tartar de atún que no llegaría a 100 gramos del cual y terminando por un rape que según ellos pesaba 1,2kg y se quedó 300gramos. En resumen 180 euros para una comida que no dice nada, unas cantidades ridículas y un precio desorbitado. No volveré y no lo recomiendo para nada.
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Ctra. Carboneras, 18, 04149 Agua Amarga, Almería, Spain
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