Bodegón el Ciervo
Regional · Cabezón de Pisuerga
Über Bodegón el Ciervo
Bodegón el Ciervo, ubicado en Cabezón de Pisuerga, es un restaurante con encanto que ofrece una experiencia culinaria memorable. Su ambiente acogedor, una mezcla de tradición y toques modernos, lo convierte en un lugar especial para disfrutar de una comida o cena. Destacan sus platos de cocina tradi...
Bodegón el Ciervo, ubicado en Cabezón de Pisuerga, es un restaurante con encanto que ofrece una experiencia culinaria memorable. Su ambiente acogedor, una mezcla de tradición y toques modernos, lo convierte en un lugar especial para disfrutar de una comida o cena. Destacan sus platos de cocina tradicional castellana, elaborados con esmero y un toque contemporáneo. Entre sus especialidades, los clientes recomiendan las alcachofas con torrezno, el lingote de manitas, la terrina de lechazo y el chuletón, que se puede terminar de cocinar al gusto. El servicio es atento y cercano, siempre dispuesto a aconsejar a los comensales. Con opciones para comer en el local, pedir para llevar o entrega a domicilio, Bodegón el Ciervo es una parada obligatoria para los amantes de la buena mesa. Ofrecemos una cuidada selección de vinos, postres deliciosos y un excelente café.
Was Kunden über Bodegón el Ciervo sagen
Bodegón el Ciervo destaca por su comida tradicional castellana con toques modernos y un servicio atento. Los clientes elogian especialmente el lechazo, las alcachofas con torrezno y las mollejas en salsa. Algunos mencionan que el local puede ser un poco frío y húmedo.
Beliebte Gerichte
Tip: Si eres friolero, lleva una chaqueta, ya que la temperatura puede ser baja al estar bajo tierra. Es muy recomendable reservar, sobre todo si quieres comer lechazo.
Services
Sehenswürdigkeiten in der Nähe
Daten von Wikidata
Häufig gestellte Fragen zu Bodegón el Ciervo
Bewertungen von Bodegón el Ciervo Cabezón de Pisuerga
Sitio inmejorable. Estuvimos comiendo un fin de semana. Todo exquisito: carne, croquetas, vino y postres. Un sitio con encanto y un trato espectacular por parte del servicio y el cocinero. Recomendado 100% y repetiremos FIJO.
Paramos de vuelta a Madrid y nos hemos llevado una deliciosa sorpresa. El camarero súper amable, la comida deliciosa, las raciones perfectas y el precio justo. No os vayáis sin probar el café Montería.
Espectacular, el lechazo estupendo, calidad / precio muy bien, estuvimos muy agusto y estoy segura de q volveremos
Pues entramos con mal pie con un niño pequeño que según nos dieron mesa se vómito . Y en ese momento descubrimos que está empresa merece las cinco estrellas porque el trato hacia el pequeño fue genial , le ayudaron incluso a limpiarlo. Y pasado el mal trago , del que les vuelvo a pedir disculpas , relato la experiencia. Bodega típica , bien decorada en su interior , muy limpia, con amplia tradición en la zona pero a la cual no habíamos tenido el placer de acudir nunca . Una carta tradicional con unos platos elaborados muy apetitosos a un precio semejante a otras bodegas conocidas de la provincia. Desde luego que volveremos para disfrutar más tranquilamente de la carta
Solemos ir los viernes a cenar. Lo que más nos gusta y recomiendo son: las chuletas ya sean de vaca vieja o de novillo, la morcilla en ensalada, la sopa de ajo, las mollejas y las alcachofas. El ambiente de 10 y los camareros de 10. Un saludo de Sergio.
Muy recomendable, se nota cuando en la cocina hay unos buenos profesionales. Todo de 10, el lechazo muy muy bueno, el chuletón también, calamares estupendos, cecina buenísima, postres muy ricos, estaba buena hasta la ensalada, todo muy limpio, y muy atentos, no de puede pedir más. Encantados. atención estupenda y muy profesional, pero además todo estaba muy bie
Llevamos viniendo aquí años y aún viviendo fuera siempre que podemos pasarnos por Valladolid es un obligatorio. David es una gran persona y aún mejor dueño de restaurante. Me alegra ver que el covid no ha afectado a la calidad de la comida que es igual de espectacular que siempre. Es un restaurante súper buen cuidado tanto en lo material como en la comida. Lo remodelaron hace años y está perfecto. Recomendadisima la ensalada de morcilla, el revuelto de setas y el lechazo. Esos son los platos que siempre pedimos pero el resto también son platazos. Sin ninguna duda uno de los mejores restaurantes de valladolid y a mi parecer un indispensable si quieres disfrutar de una comida inolvidable. David es un gran profesional y trata a todos los comensales como familia, algo que no es muy común estos días y que es de agradecer. SITIAZO
Comida muy rica a un precio adecuado. La ración de mollejas es fantástica al igual q el helado de queso de cabra. Un sitio q hay q probar y repetiras
Ayer fue la tercera vez que estuvimos, lo conocimos por casualidad buscando algo diferente en Internet. Todos los años repetimos. Como siempre, experiencia perfecta, el lechazo espectacular, el chuletón....él taco de manitas de cerdo....las croquetas de boletus....ensalada de perdiz. Y el trato, muy cercano, muy agradables, limpieza...detalles.... La tarta de cumpleaños que prepararon....de las mejores de mi vida. Resumiendo, un 10.
Muy buena comida y el personal muy atento y muy profesional. Volveré seguro
Un lugar magnífico. Típica bodega castellana llena de encanto. El personal es maravilloso, muy cercano y de lo más amable que te puedas encontrar. La comida típica castellana es digna de mención y las nuevas incorporaciones del chef a la carta son un placer para el paladar. Un lugar 100 % recomendable
El sitio es chulísimo. Todo el restaurante está en el interior de la bodega, y lo tienen muy bien arreglado y decorado. Luego, la comida deliciosa. Nos ha gustado mucho y si volviéramos a pasar por esta zona, volveríamos a ir sin duda.
Restaurante histórico de Cabezon qué con la dirección de David ha sabido evolucionar consiguiendo un alto grado de calidad y vanguardismo en sus platos. Con una carta muy variada y exquisita. Los postres deliciosos, no sabría cual de todos destacar. Y reseñar la rapidez en el servicio. Enhorabuena.
Espectacular cómida y servicio , la carne de novillo , sublime , no es excesivamente barato , pero la calidad se paga ,hoy 3 personas 105 euros , saliendo a reventar , repetiremos
Una maravilla de restaurante. Está ubicado en una antigua bodega y es una cueva. Extraordinaria construcción, una cocina exquisita, sobre todo el lechazo. Vinos de la casa de gran calidad. También magnífico el servicio. Totalmente recomendable!! Con muchas ganas de volver!!
Todo realmente espectacular, los entrantes que pedimos (callos, cecina y croquetas) de chuparse los dedos y el chuletón de novillo fileteado en plato de barro una delicia. Trato perfecto y amable de los camareros en una perfecta bodega castellana con toda su esencia.
De los mejores que he probado. El trato fue genial, el camarero que nos atendió fue espectacular. Comimos Chuletón de Vaca Vieja entre dos y por dios bendito que gozada. Si duda alguna repetiré si o si.
Por primera vez acudíamos y seguro que repetiremos, jueves día entre semana tranquilo para comer, amabilidad por parte de David, bodega típica y a la vez cómoda y sobre todo. mollejas espectaculares, carne excelente , café Monteria de 10. Recomendable y agradecido por una comida ideal.
Una gran experiencia, sin lugar a dudas!! Una comida tradicional y a la vez innovadora, las setas puf!! y la carne de lo mejorcito!!!!!! El vino: Pajar de Agujas, todo un acierto!! Y el personal de 10! Muy recomendable en todos sus aspectos!
Estuvimos de comida familiar el 3 de agosto. Era la primera vez que lo visitábamos y no será la última. Comida fantástica, destacar la ensalada templada de pimientos y ventresca, auténtica delicia. Quiero felicitar la profesionalidad del camarero que nos atendió, Israel, pendiente de lo que podíamos necesitar, recomendándonos platos, un placer.
Comimos de maravilla. La atención de Iván de 10. Recomendable. Volveremos!!!
Fuimos a comer este lunes festivo por las buenas reseñas, éramos 5 personas y fue un acierto, todo buenísimo, mis padres salieron encantados. Comimos alcachofas, manitas de cerdo, chuletón y bacalao, y todo exquisito. De postre tarta de manzana y de queso, fantástico. Y después un café especial que ponen espectacular. Estuvimos sentados en la mesa del fondo súper tranquilos. El camarero muy atento, y estuve charland o al final en la barra con el dueño. En resumen, de las comidas que recuerdas en el tiempo.
Está todo riquísimo. Probamos varios platos y la verdad que se nota la esmerada cocina y el trabajo de sus cocineros. El trato de los camareros fue muy bueno, profesionales de los que me gustan. A los q les pides tres cosas y se acuerdan de todas sin olvidar nada. Para rematar entre los entrantes y los postres nos metimos dos chuletones que estaban tiernísimos. Desde luego merece la pena. Volveré sin duda.
Magnifico restaurante. La comida ha sido fantástica., servicio inmejorable y el sitio muy pintoresco. Nos ha gustado mucho. Esos dos cafés de Montería de cierre no hay que perdérselos y las flores de alcachofa o los postres nos han parecido sinceramente inmejorables. Volveremos!!! Parada obligatoria de camino o regreso a Santander.
Sitio espestacular, muy buen trato y servicio y comida muy buena, repetiremos
Totalmente recomendable, el servicio muy bueno y la comida espectacular.
Lo mejor los camareros. Uno de los camareros, un hombre con gafas, de unos 55-60 años… muy amable y servicial. Comida de 10, y el café de montería increíble. El dueño nos recibió y fue muy amable. Volveremos sin dudarlo
Una gran atención y servicio. Aunque hay escaleras para bajar tienen un silla elevadora para la gente que lo necesite. Para personas con carrito es más difícil pero son escalones cómodos. La comida espectacular en general. Como mucho para mi la tarta de queso no terminó de gustarme mucho, pero estaba buena. El ciervo me sorprendió gratamente. Las Mollejas buena cantidad, muy contundentes y buen sabor. Los ibéricos 😋 Las Croquetas también muy ricas. El resto de platos por las opiniones del resto de comensales muy ricos. El tataky gustó mucho, y el Lingote también.
Lugar muy bonito y acogedor. Es un restaurante dentro de una antigua bodega subterranea. Comida exquisita, pedimos alcachofas y lechazo. Todo muy bueno, hacía tiempo que no comíamos un lechazo tan bueno y con ese nivel de cocción, se deshacía en la boca. El postre de helado de leche de cabra estaba muy bueno, tenía un sabor muy fuerte. Sitio muy recomendable.
Probamos a ir hoy por primera vez y todo un acierto. Nos trataron fenomenal y un producto excelente, pedimos unos calamares (espectaculares), unos gambones al ajillo y una chuleta de vaca (fuera de serie) con vino pajar de aguja muy bueno. Las raciones bastante generosas igual nos sobraron los gambones para poder probar los postres que tenían una pintaza. Sin duda volveremos pronto. El personal muy atento en todo, así da gusto conocer sitios.
Comida excelente ,calidad y precio muy buena, la atención de los camareros super familiar, hasta para hacer una foto con tu móvil son muy profesionales, las cantidades exageradas jaja, todo lo que hemos comido nos ha sorprendido lo bien que se cocina y se elaboran los precios, repetiremos sin duda, fue mi mejor aniversario que he celebrado en una bodega de verdad que transmite mucha relajación, seguir así y no cambies nada porque está todo perfecto. Recomendamos este restaurante 100% .
Un sitio muy chulo bajo tierra, parece una cueva, la comida espectacular los camareros muy majos, nos un vino que no conocíamos, pajar de agujas de ribera del duero que también nos gustó mucho, el café de montería todo un descubrimiento volveremos
Muy recomendable! Estuve hace unos días a comer unas raciones. El sitio es muy acogedor y la comida estupenda. Me encantó la ensalada de morcilla, hay que probarla. Como curiosidad, probé el helado de queso de cabra y está realmente sabroso, sabe mucho al queso y no resulta tan pesado como otros típicos tan dulces. Importante también probar el café de montería, bien caliente en su vaso de barro, estoy deseando volver a ver si averiguo que le ponen. Tengo pendiente volver y probar más variedad. El servicio estupendo también, camarero rápido, atento, y sirviendo una comunión además, vamos con ganas de trabajar, se les ve a la legua a los que les gusta su trabajo.
Una pequeña incidencia surgida, compensada con creces. Servicio y atención inmejorable, hacen falta más estrellas para valorar. Cinco son pocas. Lugar digno de visitar y por supuesto para repetir. Cocina bien hecha y productos de calidad.
Una grata experiencia. Totalmente recomendable para disfrutar de una buena comida. El personal, también de diez y el ambiente estupendo
Comida buenísima, la atención fenomenal a pesar de estar lleno, y ambiente agradable. Mejor llevar una chaqueta si eres frioler@, la temperatura es de unos 15 grados todo el año, y la humedad alta, ya que estás bajo tierra. Comimos un ciervo, alcachofas y entrecot excepcionales, pero lo mejor la ensalada templada de ventresca y pimientos, y los postres caseros. ¡Y no olvidéis probar su café de puchero "especial de la casa"!
Bodega subterránea de referencia en la región, atención y calidad de producto increíble en relación calidad precio y en comparación con otros restaurantes referencia del centro de Valladolid. Ojalá sigamos contando con el Ciervo tanto para un domingo de Vermouth como para una buena comida/cena con amigos y familiares
Lugar agradable, la comida muy buena dentro del precio sobe 30€/persona
El mejor lechazo asado de la provincia. Muy recomendable las mollejas/ ensalada de ventresca/ flor de alcachofa.
La comida una maravilla.... hemos comido fuera pq dentro estaban llenos y genial pq el día acompañaba el chorizo,las manitas,los calamares y para poco el chuletón... buenísimo todo calidad y precio sin duda recomendable para el que le guste comer bien ...y sin menos los vinos de la tierra,un acierto para volver sin duda
Comida espectacular de primera , nos gustó mucho y la atención de los camareros fue estupenda . Una bodega de las de toda la vida , se está fresquito para los días de calor . Recalcó que el ciervo está bueniiiiiisimo y el café montería de 10 .
Estuvimos el domingo a comer después de hacer la visita de los museos de Star Wars y el jardín. Encantado. La verdad que el sitio desde fuera no te hace imaginar la preciosidad de la bodega que es por dentro no impresiona muchísimo. Un sitio súper cuidado muy bien decorado. Los dos camareros eran súper amables y nos atendieron con detalle. En todo momento. La comida es exquisita una setas y un chuletón que estaba exquisito por tanto algún día repetiremos, ya que nos encantó el sitio, la comida y la buena atención de todo el personal
Acudimos allí un domingo de comida familiar y tuvimos un trato excelente desde el primer momento, amabilidad, profesionalidad y orientación sincera de la cantidad de platos a elegir , teniendo en cuanta las personas que éramos. La comida y el servicio perfecta. Chuletón de vaca vieja exquisito y un helado de queso de cabra maravilloso, entre otras cosas. Volveremos.
Sitio con encanto, donde la comida estaba exquisita, si que es cierto que es algo caro, pero se come genial. Recomiendo el helado de queso de cabra, la tarta de manzana con dulce de leche y tataki con el tuétano y la trufa, todo buenísimo. Personal amable y atentos. Volveremos.
Espectácular sitio con muchísimo encanto. Una atención estupenda y un trato inmejorable…. Los platos estupendos y con mucho cariño elaborados…. Volveré. Mil gracias
Directamente añadido a mi lista de favoritos!! Qué lugar tan bonito!! El restaurante está en una cueva decorada muy bonita y con ambiente tranquilo. El personal es muy agradable y atento y la comida un espectáculo!!! Probamos los embutidos, un una ensalada de perdiz escabechada, un par de copas de vino tinto y un café de Montería (ESPECTACULAR!! café de puchero aromatizado con manzanilla y Poleo menta❤ que ayuda a digerir comidas copiosas, y así es)
Nos topamos con este restaurante sin ninguna expectativa y salimos encantados. El lugar tiene historia, y se nota desde el primer momento. No es el típico restaurante de local reformado y carta de moda; es un sitio con alma, pintoresco y único. La comida fue, sin duda, lo mejor. Cada plato que probamos estaba más rico que el anterior. Se aprecia claramente la calidad del producto, el respeto de la cocina hacia él y la originalidad en algunos platos de la carta. Pedimos las setas a la plancha al ajillo, las croquetas de boletus, la flor de alcachofa y las chuletillas de cordero, todo espectacular. De postre, el coulant de chocolate blanco, claramente casero, lo cual se agradece y se nota. Mención especial también al café de "puchero" típico y único de la casa, que pone un broche perfecto a la experiencia. Sin duda, un restaurante muy recomendable al que volveremos.
Pues una gran sorpresa. Un lugar entrañable para comer y cenar en familia o entre amigos . Muy buena calidad de la comida. La carne exquisita. El ambiente es en el interior de una bodega 10m bajo tierra y un servicio muy amable. Calidad, precio inmejorable.
Bodegón amplio y muy agradable. Comimos de maravilla. Mollejas en salsa, sabrosas. Croquetas excelentes. Morro, callos, manitas deshuesadas. Chuletón, lo puedes ir haciendo más a tu gusto en un plato caliente. Patatas fritas, de toda la vida. Amabilidad. Profesionalidad. Buen precio. Comida tradicional. Tarta de manzana.
Sitio de referencia siempre que vamos a Cabezón, no falla. Muy recomendable para quienes se quieran dar un buen homenaje al acabar la ruta de los cortados. Bodega con buena comida y platos de los de toda la vida, pero adaptados con un toque de frescura e innovación que no es fácil encontrar en otras bodegas, manteniendo el protagonismo de los ingredientes principales. Recomiendo las mollejas (especialidad), la carne de vaca madurada y el espectacular helado de queso de cabra. La atención, como siempre buena, hemos llegado a ir incluso a última hora de la comida sin reserva y nos han hecho un hueco.
Es una bodega tradicional pero está ambientada más moderna y es muy agradable. El personal es encantador y te aconsejan muy bien. La comida riquísima y abundante y la relación calidad precio es correcta. Debéis probar el café de montería, es un café de puchero muy rico con una mezcla variada de diferentes infusiones naturales. Nosotros comimos media ración de calamares, una ensalada de pimientos con ventresca, unas chuletillas de lechazo y bacalao con tomate y un helado de queso de cabra. Todo buenísimo! Repetiremos.
Restaurante con mucho encanto. Cocina tradicional castellana muy bien elaborada, con toque moderno y a precios razonables, el lechazo está espectacular. Buen servicio y buen ambiente. Parada obligatoria cada vez que voy a Valladolid.
He ido ya varias veces y los riñones de cordero (es muy recomendable reservarles) están buenísimos, también solemos pedir chuletón de vaca vieja muy rico, otro restaurante top de la zona donde la visita es obligada.
Nos topamos con este restaurante sin ninguna expectativa y salimos encantados. El lugar tiene historia, y se nota desde el primer momento. No es el típico restaurante de local reformado y carta de moda; es un sitio con alma, pintoresco y único. La comida fue, sin duda, lo mejor. Cada plato que probamos estaba más rico que el anterior. Se aprecia claramente la calidad del producto, el respeto de la cocina hacia él y la originalidad en algunos platos de la carta. Pedimos las setas a la plancha al ajillo, las croquetas de boletus, la flor de alcachofa y las chuletillas de cordero, todo espectacular. De postre, el coulant de chocolate blanco, claramente casero, lo cual se agradece y se nota. Mención especial también al café de "puchero" típico y único de la casa, que pone un broche perfecto a la experiencia. Sin duda, un restaurante muy recomendable al que volveremos.
Bodegón amplio y muy agradable. Comimos de maravilla. Mollejas en salsa, sabrosas. Croquetas excelentes. Morro, callos, manitas deshuesadas. Chuletón, lo puedes ir haciendo más a tu gusto en un plato caliente. Patatas fritas, de toda la vida. Amabilidad. Profesionalidad. Buen precio. Comida tradicional. Tarta de manzana.
Es una bodega tradicional pero está ambientada más moderna y es muy agradable. El personal es encantador y te aconsejan muy bien. La comida riquísima y abundante y la relación calidad precio es correcta. Debéis probar el café de montería, es un café de puchero muy rico con una mezcla variada de diferentes infusiones naturales. Nosotros comimos media ración de calamares, una ensalada de pimientos con ventresca, unas chuletillas de lechazo y bacalao con tomate y un helado de queso de cabra. Todo buenísimo! Repetiremos.
Sitio de referencia siempre que vamos a Cabezón, no falla. Muy recomendable para quienes se quieran dar un buen homenaje al acabar la ruta de los cortados. Bodega con buena comida y platos de los de toda la vida, pero adaptados con un toque de frescura e innovación que no es fácil encontrar en otras bodegas, manteniendo el protagonismo de los ingredientes principales. Recomiendo las mollejas (especialidad), la carne de vaca madurada y el espectacular helado de queso de cabra. La atención, como siempre buena, hemos llegado a ir incluso a última hora de la comida sin reserva y nos han hecho un hueco.
Todo de 10 !! El servicio rápido, el camarero muy amable y atento. La comida fantástica y con ganas de repetir y probar otros platos. Es un restaurante donde merece la pena ir y no defrauda.
La atencion perfecta. Amabilidad al 100%. Hemos ido varias veces y no defrauda. Nuestro plato preferido sin duda las mollejas en salsa. Espectaculares!!! Cualquier cosa de la carta digna de probar!
Buen servicio y todo muy rico. Vale la pena si te gusta la carne. Pídete una ensalada, vale la pena. Volveremos
Muy recomendables las alcachofas con torrezno, el lingote de manitas y la terrina de lechazo, tres platazos. Una pena que la cecina estuviera fria, con un poco de tiempo dejándola atemperar estaria muchísimo mejor. Muy buen sitio con buena atención.
Cenamos de 10. Todos los platos estaban espectaculares. Grandísima la atención de Pedro y de David. Impresionante, platos con mucho cariño y sabor. Volveremos sin duda
Un 10 en servicio y comida. 93 euros 2 personas con vino y postre. Todo estaba increíble. Enhorabuena por vuestro trabajo.
Restaurante con mucho encanto. Cocina tradicional castellana muy bien elaborada, con toque moderno y a precios razonables, el lechazo está espectacular. Buen servicio y buen ambiente. Parada obligatoria cada vez que voy a Valladolid.
He ido ya varias veces y los riñones de cordero (es muy recomendable reservarles) están buenísimos, también solemos pedir chuletón de vaca vieja muy rico, otro restaurante top de la zona donde la visita es obligada.
Espectácular sitio con muchísimo encanto. Una atención estupenda y un trato inmejorable…. Los platos estupendos y con mucho cariño elaborados…. Volveré. Mil gracias
Comida buenísima, la atención fenomenal a pesar de estar lleno, y ambiente agradable. Mejor llevar una chaqueta si eres frioler@, la temperatura es de unos 15 grados todo el año, y la humedad alta, ya que estás bajo tierra. Comimos un ciervo, alcachofas y entrecot excepcionales, pero lo mejor la ensalada templada de ventresca y pimientos, y los postres caseros. ¡Y no olvidéis probar su café de puchero "especial de la casa"!
Mi opinión, es de una cena en grupo. Los callos, muy ricos, aunque para 5 chicos nos dió para probar, el plato estaba escaso. Dos chuletones para hacer a la piedra. Las chicas dicen que el suyo duro, el nuestro muy bueno. No comimos postre ya que se nos hacía tarde. Tomamos café y montería. Salimos a 50€ por pareja. Calidad, cantidad, precio. Nos resultó algo caro.
Estuvimos cenando, estaba buena, (nada tampoco destacable) la cena pero en mi opinión algo caro y raciones escasas. El sitio, no m gustó mucho l entrada xq lo q ves es l fregadero d l cocina y luego ya bajas las escaleras de la bodega. 2 adultos y un niño 100,40 euros Ensalada Entrante y un chuletón Un postre 3 copas de vino, una de agua y 2 cafés Por el pan cobran 1,4 x persona, esto por supuesto q me parece una pasada
Un lugar pintoresco y original. En una bodega sumterranea tipica de la zona. Con salas redecoradas algo mas modernas que la zona de barra. Comida sólo a la carta. Las sopas de ajo bastante buenas, recomendables. Los precios bastante altos, sopa, primero, postre, vino de la casa y gaseosa 28 €. Para una persona. No hay menú diario.
Sitio muy agradable personal muy atento buena comida
Muy buena experiencia, a mi modesto entender falta algo de personal. Por lo demás todo muy bien. GRACIAS 🙂
Hicimos la ruta del Canal Valladolid- Cabezón en bicicleta, y comimos en el "El Ciervo" que es con v, aún q al estar escrito con una letra gótica parece un b. El local tiene esa mezcla entre una bodega tradicional y un toque de modernidad. Comimos bien, aunq las chuletillas me parecieron un poco escasas , la especialidad es el lechazo, servicio atento y profesional. Si q repetiría. Recomiendo: las chuletillas y el pastel de cabracho. Postre : Tarta de queso. Accesibilidad: Las escaleras que bajan son empinadas , lo q complicaría bastante el acceso a una silla de ruedas. Tampoco hay baños adaptados.
Restaurante con mucho encanto dentro de una bodega típica. No tiene terraza y el aparcamiento es en la misma puerta sin problema. Muy recomendable reservar, sobretodo si lo que se quiere comer es lechazo. Variedad en la carta, tanto de platos como de postres, aunque la carta de vinos no tuvimos opción de verla pues no nos la entregaron. La reserva la hicimos a una hora y estuvimos bastante rato esperando junto a más personas a que alguien nos atendiera. No nos hubiera importado hacerlo mientras tomábamos una cerveza en la barra, pero parece que allí nadie atiende. Ya en la mesa, tardaron mucho hasta que nos trajeron la comida y se olvidaron de la bebida. El café de montería está increiblemente bueno y la comida también, pero es una pena la falta de atención de ciertos detalles. Si vais con expectativas tan altas como fuimos nosotros, no contéis con un servicio demasiado ágil. Aún así el sitio es digno de visitar.
Personalmente, me dió un poco de claustrofobia al entrar, pero bien, se me pasó rápido pero hacía bochorno y se me hizo un poco incómodo. La comida perfecta, muy bien elaborada y de muy buena calidad. El lechazo, de los mejores que hemos probado; el pastel de cabracho riquísimo y muy bien presentado, setas muy ricas y morcilla de Burgos espectacular. El servicio muy bien, excepto que en dos ocasiones pedimos cañones de cerveza (proque el grifo es Mahou) y nos trajeron tercios de Estrella Galicia, pero vamos que en general es un muy buen sitio para comer.
Restaurante con mucho encanto dentro de una bodega típica. No tiene terraza y el aparcamiento es en la misma puerta sin problema. Muy recomendable reservar, sobretodo si lo que se quiere comer es lechazo. Variedad en la carta, tanto de platos como de postres, aunque la carta de vinos no tuvimos opción de verla pues no nos la entregaron. La reserva la hicimos a una hora y estuvimos bastante rato esperando junto a más personas a que alguien nos atendiera. No nos hubiera importado hacerlo mientras tomábamos una cerveza en la barra, pero parece que allí nadie atiende. Ya en la mesa, tardaron mucho hasta que nos trajeron la comida y se olvidaron de la bebida. El café de montería está increiblemente bueno y la comida también, pero es una pena la falta de atención de ciertos detalles. Si vais con expectativas tan altas como fuimos nosotros, no contéis con un servicio demasiado ágil. Aún así el sitio es digno de visitar.
Personalmente, me dió un poco de claustrofobia al entrar, pero bien, se me pasó rápido pero hacía bochorno y se me hizo un poco incómodo. La comida perfecta, muy bien elaborada y de muy buena calidad. El lechazo, de los mejores que hemos probado; el pastel de cabracho riquísimo y muy bien presentado, setas muy ricas y morcilla de Burgos espectacular. El servicio muy bien, excepto que en dos ocasiones pedimos cañones de cerveza (proque el grifo es Mahou) y nos trajeron tercios de Estrella Galicia, pero vamos que en general es un muy buen sitio para comer.
La bodega es muy bonita, la comida desde el entrante al postre una delicia completa, la carne muy buena en su punto, los postres caseros muy ricos, lastima la tarta es fría, volvería sin dudarlo, y sobretodo lo recomiendo
Pues es que no entendemos que ha pasado. Fuimos el domingo a comer, ya habíamos estado y bien, sin alardes pero correcto, fuimos y lentisimos con el servicio entre los entrantes y los segundos más de 25 minutos... La comida... La morcilla de burgos no tiene piñones, aunque estaba buena, pero de burgos lo dudo... Chuletillas de cordero, a pesar de que en la carta pone lechazo... Las alcachofas no es que estuvieran mal, pero no nos gustaron... No sé, varias cosas, la experiencia muy regulera. No digo que no volveria, pero de mi no va a salir... Y precio bastante caro para lo que fue, la verdad.
Bien, pero ojo. Reservamos 11 personas, 6 adultos y 5 niños. Pedimos lechazo para 3 personas, pero por un malentendido, nos pusieron para todos los adultos, 6 personas. Decidimos dejarlo así para no crearles más trastorno. Reserva para las 14:00, pero el lechazo no nos lo ponen hasta las 15:30. Si a las 14:00 no iba a poder estar, habría estado bien saberlo, pero no fue así. Esto muy mal. El lechazo en otros sitios normalmente trae ensalada, aquí no, hay que pedirla aparte. Por persona, te cobran ración de pan por un trozo. 1'40 € a mayores por cada comensal. El café está bueno, y es original, aunque a mi modo de ver, 2'60 €, quizás un poco demasiado. Los camareros y el ambiente en general bien, pero esperar tanto por la comida a mí se me atragantó un poco.
Bien, pero ojo. Reservamos 11 personas, 6 adultos y 5 niños. Pedimos lechazo para 3 personas, pero por un malentendido, nos pusieron para todos los adultos, 6 personas. Decidimos dejarlo así para no crearles más trastorno. Reserva para las 14:00, pero el lechazo no nos lo ponen hasta las 15:30. Si a las 14:00 no iba a poder estar, habría estado bien saberlo, pero no fue así. Esto muy mal. El lechazo en otros sitios normalmente trae ensalada, aquí no, hay que pedirla aparte. Por persona, te cobran ración de pan por un trozo. 1'40 € a mayores por cada comensal. El café está bueno, y es original, aunque a mi modo de ver, 2'60 €, quizás un poco demasiado. Los camareros y el ambiente en general bien, pero esperar tanto por la comida a mí se me atragantó un poco.
Comida muy buena y el sitio muy bonito. Pero aunque el servicio es bueno se nota que faltan camareros
Por donde empezar ... Me esperaba otra cosa viendo las valoraciones. Ya me dijeron que habían bajado la calidad, y no sé cómo era antes pero a día de hoy no merece la pena. Estaba casi vacío un viernes 19 de diciembre. De todo lo del ticket lo único que repetiría sería el lechazo y el cochinillo, del resto nada del otro mundo e incluso tirando a mediocre. Chuletón, aunque buen precio, tenía 0 sabor y algo correoso. Prefiero pagar 20-30€ más y disfrutarlo. El tataky de vaca costaba bastante tragarlo, y de sabor nada del otro mundo. Croquetas y setas aceptables. La mesa de al lado pidió chuletón, dejaron el hueso en la piedra y el comedor se lleno de humo.
Mala experiencia en grupos grandes. No puedo hablar sobre las experiencia de ir 2 a 4 personas a comer. Es posible que la cosa sea diferente. En cambio hablaré sobre la experiencia de ir a comer 18 personas con un menú cerrado. En general la comida no llegó recién hecha y se notaba que había sido recalentada. Puedo entender eso de los segundos por un tema de tiempos en la cocina, pero en mi caso no es que llegase especialmente caliente. Al principio de todo pedimos dos solomillos para dos niños que pudiesen comer. El producto dejaba mucho que desear, eran las puntas o partes similares del solomillo duras y llenas de nervios. Aunque los platos sean para niños, no todo vale y al final se cobrarán al mismo precio que el de los adultos. Los entrantes no destacaron, los calamares templados y las gambas al ajillo tan poco hechas que quedaron prácticamente todas en las cazuelitas. El solomillo no brilló y el tostón confitado estaba templado y no se pudo disfrutar al 100%. Al final quisimos probar el café de montería que fue una sorpresa para bien pero si una bebida lleva alcohol hay que avisarlo en su presentación para evitar malentendidos. Y como remate, los 25 euros del servicio de pan fueron dolorosos.
Por donde empezar ... Me esperaba otra cosa viendo las valoraciones. Ya me dijeron que habían bajado la calidad, y no sé cómo era antes pero a día de hoy no merece la pena. Estaba casi vacío un viernes 19 de diciembre. De todo lo del ticket lo único que repetiría sería el lechazo y el cochinillo, del resto nada del otro mundo e incluso tirando a mediocre. Chuletón, aunque buen precio, tenía 0 sabor y algo correoso. Prefiero pagar 20-30€ más y disfrutarlo. El tataky de vaca costaba bastante tragarlo, y de sabor nada del otro mundo. Croquetas y setas aceptables. La mesa de al lado pidió chuletón, dejaron el hueso en la piedra y el comedor se lleno de humo.
Mala experiencia en grupos grandes. No puedo hablar sobre las experiencia de ir 2 a 4 personas a comer. Es posible que la cosa sea diferente. En cambio hablaré sobre la experiencia de ir a comer 18 personas con un menú cerrado. En general la comida no llegó recién hecha y se notaba que había sido recalentada. Puedo entender eso de los segundos por un tema de tiempos en la cocina, pero en mi caso no es que llegase especialmente caliente. Al principio de todo pedimos dos solomillos para dos niños que pudiesen comer. El producto dejaba mucho que desear, eran las puntas o partes similares del solomillo duras y llenas de nervios. Aunque los platos sean para niños, no todo vale y al final se cobrarán al mismo precio que el de los adultos. Los entrantes no destacaron, los calamares templados y las gambas al ajillo tan poco hechas que quedaron prácticamente todas en las cazuelitas. El solomillo no brilló y el tostón confitado estaba templado y no se pudo disfrutar al 100%. Al final quisimos probar el café de montería que fue una sorpresa para bien pero si una bebida lleva alcohol hay que avisarlo en su presentación para evitar malentendidos. Y como remate, los 25 euros del servicio de pan fueron dolorosos.
Hemos ido a este establecimiento decenas de veces y bastante bien pero en esta última sencillamente no han apuntado una reserva telefónica previamente efectuada y nos hemos quedado sin comer.Obviamente muy descontentos.
Hemos estado hoy con un grupo y faltaban dos espacios. El personal se ha negado a añadir los dos cubiertos hasta que he amenazado con irnos y han llegado un camarero muy atento mayor y otro joven con uniforme negro. Bochornoso. No volveremos
El servicio deja mucho que desear, comandas mal cogidas, excesos de confianza surrealistas, no pega nada en un restaurante así una persona como la que me atendió, con actitud de estar en un after en lugar de en un restaurante de este estilo. Para no volver.
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C. Bastas, 22, 47260 Cabezón de Pisuerga, Valladolid, Spain
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Standort
C. Bastas, 22, 47260 Cabezón de Pisuerga, Valladolid, Spain
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building in Valladolid Province, Spain
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