Casa Olivares
Spanish · El Molar
Über Casa Olivares
Casa Olivares, ubicado en El Molar, es un restaurante con un ambiente singular que combina la calidez de su chimenea y la frescura de su terraza al aire libre con la magia de sus cuevas interiores, inspiradas en un mundo de fantasía. Ofrecemos una experiencia gastronómica completa, desde almuerzos h...
Casa Olivares, ubicado en El Molar, es un restaurante con un ambiente singular que combina la calidez de su chimenea y la frescura de su terraza al aire libre con la magia de sus cuevas interiores, inspiradas en un mundo de fantasía. Ofrecemos una experiencia gastronómica completa, desde almuerzos hasta cenas, con una selecta carta de vinos y un excelente café. Destacamos por nuestra cocina española tradicional, donde la calidad de la carne a la parrilla, las croquetas y los tomates son protagonistas. Nuestro menú ofrece una excelente relación calidad-precio. Si buscas un lugar con encanto, un servicio atento y una comida deliciosa, Casa Olivares te espera. Ofrecemos opciones para todos, incluyendo acceso para personas con movilidad reducida y la posibilidad de disfrutar de una comida tranquila, ya sea solo o en compañía.
Was Kunden über Casa Olivares sagen
Casa Olivares destaca por su encanto único, especialmente sus cuevas temáticas. Los clientes elogian la comida, especialmente la carne y los tomates, y la relación calidad-precio. Algunos mencionan problemas con la ventilación y la limpieza de los baños.
Beliebte Gerichte
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Tip: Es recomendable reservar con antelación, especialmente si se visita en grupo, y llegar 30 minutos antes de la reserva debido al aparcamiento limitado.
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Häufig gestellte Fragen zu Casa Olivares
Bewertungen von Casa Olivares El Molar
No defrauda. Se abrieron en Madrid las terrazas durante la cuarentena y fuimos a repetir a este restaurante en El Molar, que conocíamos por sus excelentes carnes y sus frescas cuevas interiores. Éstas aún no estaban abiertas dada la fase de desescalada, pero la terraza con sus enormes sombrillas suplía esta carencia. Las croquetas de boletus fueron todo un descubrimiento, y el Villagodio cocinado sobre la plancha en mesa, de una calidad excepcional. Trato atento y encantador. Volveremos.-
Hemos venido porque nos lo han recomendado y han acertado 100x100. Un trato inmejorable tanto por el propietario como los camareros. Unos platos de 10 y unas croquetas de rabo para morirse, las mejores!!!! Repetiremos sin duda para ver el espectáculo de aves y volver a comer. Calidad precio perfecto.
Experiencia de 10. Nos han tratado genial desde el primer momento, el servicio ha sido muy atento y la comida estaba espectacular. Da gusto encontrar sitios así. Repetiremos seguro 🥰
Un restaurante precioso y muy bien ambientado en el señor de los anillos y el hobbit. Fui con mi pareja a cenar y pedimos el combinado del bodegón, y un chuletón para los dos, y cenamos de maravilla por un precio bajo. La tarta de queso es fría pero estaba muy rica. Sin duda repetiremos
El bodegón es impresionante, las distintas salas en las que se encuentran las mesas son huecos en la roca, son cuevas súper acogedoras. Las hay para parejas y otras para grupos algo más numerosos, incluso de 10 personas. Al ser una cueva hace fresco y en verano se está de maravilla frente a los 38 grados de la calle. El plato principal es la carne a la piedra, pero en verano también tienen tomates de huerta de lo más sabrosos. Es típico también comer sus torreznos perfectos o croquetas de jamón y rabo de toro. Cuidado si te cuesta andar, porque insisto, son cuevas naturales y aunque no es difícil moverse por ellas, tampoco es un suelo típico de un restaurante, tiene inclinación en ciertos lugares y no es excesivamente ancho, pero es parte del encanto. El precio me pareció asequible, pensé que sería un lugar más caro dado su encanto, pero no. Nos invitaron a unos chupitos de crema de orujo, hierba y pacharán. Hay un pequeño parking pegado para unos 20 o 25 coches ya unos 200 metros otro parking municipal gratuito más grande. Por favor, si te ha resultado útil la reseña, dale al me gusta.
La experiencia en este restaurante ´El Bodegon de Olivares´ en El Molar Madrid el lunes, 5 de noviembre de 2018. Cueva/restaurante famosa en El Molar por la calidad de sus productos y la atención recibida por Antonio (el propietario). Fue una comida muy agradable en una de las cuevas, que aunque son estrechas son muy originales y es quizá uno de los motivos de la visita. Comimos una buena carne a la piedra, con una ensalada y un vino de la casa, todo excelente, tanto en calidad, como en rapidez y en la atención recibida por parte del personal. Es precio es muy razonable unos 30€ por persona. Valoración media del sitio: 7,6 El sitio en general: 8 La decoración: 7 Tamaño: 7 Atención recibida: 9 Estado del lugar: 8 Calidad: 8 Limpieza: 7 Relación calidad/precio: 7 La puntuación que le damos en Auve Madrid es de 7,6 sobre 10. Motivo por el que considero que el lugar es para repetir siempre que pueda.
Un buen lugar para comer, dentro de unas cuevas preciosas. Con una muy buena comida, precios no muy caros para los tiempos que corren y la calidad de los productos. Punto y aparte la mención del personal con un trato exquisito y cercano, con lo cuál todo resulta más agradable y distendido. Espero poder volver .
Llevo años yendo a comer o cenar a las cuevas los olivares, siempre he salido satisfecho en todos los sentidos, seguir en la misma línea y seguro que envejecemos juntos, hace unos años tuve una anécdota con el dueño sobre una carne a la piedra, seguro que él cuando lea esto se acuerda y se vuelve a echar unas risas igual que yo cada vez que lo recuerdo, por mi desconocimiento cometí un error de libro y aun así el dueño supo estar a la altura y me trató con una exquisitez impresionante, sois muy grandes un fuerte abrazo.
Fuimos a celebrar el cumpleaños de mi madre 6 personas y salimos encantados. Probamos el menú degustación y estaba todo buenísimo. Ha diferencia de otras cuevas de la zona he de decir que es algo más barato y entra el postre, cosa que en otros sitios no. El menú fue unos 30€ por persona. El camarero que nos atendió de 10 y estaba todo buenísimo. Merece la pena conocerlo. Repetiremos sin duda. Gracias!
Hicimos una comida del trabajo, 15 personas, y estuvimos fenomenal, un trato inmejorable, buena atención, habiamos apalabrado 1 cerveza de aperitivo de entrada y al final fueron 2 y no nos cobró de mas. La comida buena de cantidad y calidad, la carne a la piedra, los judiones con perdiz, la sopa castellana, boletus con jamón, croquetas de rabo de toro, todo riquísimo; el servicio rapido y muy atentos a lo que necesitabamos, nos quedamos encantados con la experiencia, no nos defraudó.
La atención de 10 y el lugar singular, comimos en una cueva un cochinillo de quitar el sentido, la carne a la piedra fantástica, las croquetas de rabo de toro buenísimas, las ensaladas, las guarniciones, salimos encantados con el trato recibido y lo buenísimo que estaba todo. Más que recomendable y como extra no estás en el típico restaurante, merece mucho la pena visitarlo.
Un buen sitio donde comer. Dispone de una terraza fuera pero lo recomendable es comer dentro de la bodega. Se trata de un pasillo descendente con nichos para barricas en los laterales donde se ubican mesas de comedor, cada una con un nombre del señor de los anillos. La distribución lo hace acogedor y fresquito, generando un ambiente íntimo. Buena comida y gente amable. Tuvieron un gran detalle ya que llegamos a las 4:30 y abrieron la cocina para nosotros. Muy bien la relación calidad cantidad precio. Me pareció más que excelente la carne de vaca a la piedra (Nos pusieron media ración 1/2kg largo). Tienen su propio vino que acompaña muy bien a las carnes.
Nos han reservado mesa en una mini cueva super íntima y acogedora, no se escucha a las mesas de al lado, no hay que levantar la voz para hablar, camarera súper atenta y una atención muy especial del dueño que ha estado muy pendiente de nosotros, una buena conversación a la salida, gracias por el vermut 😉, volveremos seguro porque todo estaba buenísimo, sobre todo la carne a la piedra y su vino joven de fabricación propia. Enhorabuena.
Un lugar que deben probar, por sus vistas de fuera y dentro te sumerges en el mundo de juego de tronos y señor de los anillos ,puedes elegir comer en cuevas que se está de lujo .Recomiendo las croquetas caseras ,nos ha encantado la de rabo de buey .La ensalada de tomate ni os cuento de lo rica que estaba .La carne a la piedra riquísima ,como mantequilla .Y los postre ,la tarta de queso muy rica ,el tiramisu suave y la 3 chocolate rica. Volveremos seguro
Les conozco desde hace 11 años con Antonio y Juanjo al mando y he vivido el incendio y pandemia…es mi lugar favorito de la sierra y de mis sitios que sé que no voy a fallar o si tengo que recomendar.Siempre me siento en casa y todo es de 10❤️
Me sorprendió que tras casi una década sin ir, se ha mejorado. Sitio muy agradable con una terraza que en veranito tiene un atardecer alucinante, por lo que recomiendo que vayáis tampranito. Salimos encantados con una ensalada de tomate de la huerta de las que de verdad saben a tomate, una pieza de carne fileteada para hacer al gusto a la piedra y una tarta de manzana casera impresionante. Antonio es un muy buen anfitrión de la vieja escuela hostelera, de los que te cuidan. Buenos productos y buenos precios
Fuimos ayer a comer un grupo de 11 amigos. Estuvimos en el salón principal, acompañados a la guitarra y chistes por Ramón (dio mucho juego). La comida fue increíble, nos dejamos asesorar por nuestro camarero Tomás cuya atención también fue impecable. Pedimos torreznos, tomate natural, judiones con perdices, carne a la piedra, cochinillo y un surtido de postres; todo buenísimo, buenas raciones y a muy buen precio. Cuando se fue Ramón, a las 18h, el dueño nos dejó poner música en los altavoces y seguimos disfrutando toda la tarde con el resto de comensales. Yo ya había estado y siempre fue buena la experiencia pero ayer se superó con el ambiente y el increíble trato recibido. ¡GRACIAS A TODO EL EQUIPO, VOLVEREMOS!
Estuvimos comiendo hoy el menú degustación y ha sido todo un acierto de entrante picadillo de chorizo con chistorra, morcilla croquetas, patatas fritas con torreznos y ensalada de tomate riquísima y de segundo carne a la piedra para dos mucha cantidad de comida en el menú entrá postre y café con bebida incluida y pan casero todo por 32'95€ por persona los postres pedimos tarta de queso con Lotus recomendada por el chico que nos atendió y tiramisú todo los postres caseros y riquísimos la atención inmejorable un sitio para volver y recomendar
Fuimos a una fiesta familiar, la mejor comida de cumpleaños en la historia. Tienen actuación que a pesar de pensar, "ya nos han dado la comida", ha sido una experiencia digna de mencionar, hacia tiempo que no me reía tanto. Epectacular!!!!. Si se va en plan sibarita, exigente, no es vuestro sitio. Si se quiere pasar un día sin prisas, a disfrutar de la compañía y regresar a tiempos pretéritos, donde ser campechano era un don, es vuestro sitio. Muy agradable, no es lujo, es sabor a lo nuestro. La comida es buena y el jefe es honrado, aconsejando las cantidades, el precio es acorde a lo que ofrecen.
Un descubrimiento espectacular. La carta tiene una gran calidad. Pedimos varias cosas diferentes, como fabada, carne a la piedra, croquetas variadas, etc… todo buenísimo. Los postres caseros muy bien. El pan rústico de 10. Platos generosos. Precios muy buenos. El edificio junto a las cuevas tiene un encanto especial. Ya estés en sus salones superiores o en las galerías subterráneas, la experiencia es genial. El día que fuimos había una explosión de pinturas en madera sobre el señor de los anillos. Todo muy bonito. Personal atento y servicial. El local también dispone de terraza. Cómo está en un alto, tiene vistas interesantes de la zona. Puedes aparcar en la puerta, aunque hay plazas limitadas o bastante cerca en una explanada muy a mano.
Fui a comer con un amigo, pedimos el menú degustacion que incluye un primero y un segundo plato. La comida muy buena, pero lo veo exagerado un menú así por persona, me pareció hasta barato por toda la cantidad de comida que ponen. Con ese menú comen dos personas y con hambre desde luego no se quedarían. Las cuevas una pasada, aunque quizás algo pequeñas, pero acogedor igualmente. Merece la pena, pero repito, el menú degustacion para una sola persona es exagerado, aunque puedas pedir tupper para llevar el sobrante.
Comida en pareja en las cuevas. Pleno agosto, no hace calor, sino lo siguiente. Volviendo de ruta en moto. No hace falta decir cómo sienta el frescor que nos ha proporcionado la cueva, y los riquísimos tintos de verano que nos han preparado. La comida, a recomendación del entiendo responsable del establecimiento, ha sido muy acertada en cantidades: ensalada de tomates de la huerta y medio kg de carne a la piedra (la mitad de lo que ponen en carta). Tomate con sabor a tomate, y la carne, estupenda. Cómo postre, un tiramisú que a mí mujer le ha encantado (en mi opinión corto de sabor a café, pero rico) y un café bombón. El servicio, muy atento. No puedo decir nada malo, al contrario. El precio sorprendentemente bueno. Volveremos sin ninguna duda, totalmente recomendable. Gracias por atendernos tan bien
Interior muy pintoresco con muchos huecos y recovecos con mesas en forma de cuevas haciendo pequeñas salas acogedoras. Vermú muy bueno, cervezas 1906, 18/70, Alhambra verde, Mahou 5 estrellas y Estrella Galicia. En cuanto a la comida los torreznos y el combinado bodegón (morcilla, chorizo, chistorra y picadillo) buenísimos. Las croquetas de jamón y boletus buenas y las de rabo de toro no tan buenas. La carne a la piedra muy buena y el chuletón normalillo. En cuanto a los postres, las natillas demasiado liquidas pero ricas, tres chocolates buena y la tarta de queso buenisima. Calidad precio muy buena. Para los cafes y los postres nos dejaron cambiarnos a la terraza donde cantaba un gitano, animando mucho la sobremesa.
Hemos comido genial! La carne a la piedra estaba realmente buena, la ensalada de tomate de la Huerta increíble, las croquetas a cada cual más rica y patatas fritas caseras que me recordaban a las que me hacía mi abueli. Todo recomendado por Antonio, que nos trató como en casa. Y el personal que nos sirvió muy agradable también. Los licores caseros increibles de Buenos y el vino también me gustó. En resumen, muy recomendable lugar para comer y pasar un rato agradable. Repetiremos seguro
Un local que me ha encantado. Hemos cenado en la terraza, pero las cuevas fueron un descubrimiento. El dueño encantador y el camarero que nos atendió estuvo super atento y amable. Felicidades a todo el equipo por conseguir darnos el mejor servicio y poder disfrutar de una cena agradable. Muchísimas gracias por todo. Repetiré seguro.
Un negocio familiar que viene de varias generaciones, muy buena atención por parte del dueño y de los empleados, muy cuidado en cocina, pidas lo que pidas está exquisito. Se nota que llevan muchos años preparando y mejorando los platos. Especial mención al combinado del Bodegon (chorizo, morcilla, chistorra…), la ensalada de tomate de huerta de la zona, los platos de cuchara con una judía que se deshace en la boca y tremendos de sabor (sobre todo la fabada y las judías con perdiz), los asados que están espectaculares, el cordero muy bueno, el cochinillo súper sabroso, la carne a la piedra… los postres caseros a cual mejor, aunque tal vez el mejor sea la tarta de queso. Sitio muy recomendable para darse un homenaje y salir muy bien saciado.
El Bodegón de Olivares...Mi Sitio predilecto para comer carne a la piedra y eso que he buscado alternativas como buen carnívoro☺️🤗 Mi inclinación por el lugar , una carne sin comparación , un trato del Dueño y su equipo de 10 +1. Unos postres buenísimos como su tarta de queso 😋 Siempre repito ,es un ambiente como en casa de tu abuela , el vino (El Mago de la Comarca) exquisito, el tomate de huerta de infarto😁, además un hombre que siempre me hace un huequillo a comer🤗👍 y lo tiene claro : disfrutar de comida de Antaño , disfrutar de su espacio con espectáculo de guitarra, hechar unas risas , beber como Dios manda y comer en un lugar al calor de brazas y gente alegre con vistas espectaculares. Soy cliente repetitivo y lo recomiendo al 100% x100% Hoy Comeré denuevo ahí por el día de SAN VALENTÍN con mi Esposa y se que volveré a sentirme en casa . Gracias!!! Por preservar esa gastronomía de generación en generación . El Molar y su bodegón sitio de parada obligada si vas de finde a la sierra norte .😎👍 ❤️
¡Recomendadísimo! La calidad de la comida es brutal especialmente la ensalada de tomate. Las raciones son cuantiosas, cuidado con las cantidades. El camarero nos advirtió cuando pedimos y nos ayudó a ajustar los platos para no pasarnos. Acompañamos la ensalada con un combinado bodegón y una carne a la piedra. Tienen mesas en cueva pero nosotros probamos terraza y se estaba muy bien. Por cierto! La hogaza de pan está espectacular. Calidad- precio razonable.
Hemos comido un grupo de 4, en una cueva de 6. Pedimos 3 cosas de entrantes, y 1/4 de cochinillo y 1/4 de cordero. Todo muy bueno, buena atención, no te molesta nadie, y se está muy agusto. Se agradece el estar en la cueva, con el calor que estaba haciendo. La tarta de queso buenísima. Sin duda volveremos
Lugar pintoresco con una decoración muy original, inspirado en el Hobbit. El local es una bodega, por tanto en el interior tienes que acceder por un sistema de cuevas hasta tu mesa, situada en un hueco intimo separado del resto de mesas. La terraza tambien es muy agradable, con vistas a la sierra. La comida es tradicional y casera, con raciones generosas. El servicio fue atento durante toda nuestra comida, y nos recomendaron la ensalada de tomates de su cosecha... Un acierto absoluto, estaba espectacular. Mencion especial al pan, una delicia y que sirve de un perfecto acompañamiento a los potajes/cocidos. Sin duda repetiremos, en resumen es un sitio diferente y acogedor con buena comida.
La comida deliciosa, todo bien presentado y cantidad perfecta, una bodega ambientada en Señor de los anillos, cuadros increíbles con mucho trabajo detrás, me eh enamorado de este lugar… pena que hace un tiempo entraron y le quemaron todo, tenían más cosas como trajes y espadas del señor de los anillos… una pena y un horror a mi saber. Un saludo y fuerzas para seguir hacia adelante 🙌🏻
Me encanta este sitio. Suelo ir siempre a esta bodega cuando voy al Molar a dar una vuelta con la bici. Un local con mucho encanto, muy bien ubicado y con una fantástica terraza. El dueño es criador de aves y muchas veces tiene alguna allí de “vigilante”. Los torreznos espectaculares y las jarras de cerveza heladas. Las cuevas son una pasada. Muy muy recomendable.
Aparte de que la comida está riquísima, el sitio es precioso y el dueño es encantador. Nos estuvo contando muchas cosas sobre su experiencia con las películas del Señor de los Anillos. Las cuevas de dentro son dignas de ver, una auténtica preciosidad. ¡Volveremos con frecuencia!
Fuimos a *El Bodegón de Olivares* y pedimos el menú. ¡Una grata sorpresa! La comida estaba buenísima y las raciones son enormes, más que generosas. Todo con sabor auténtico, casero y bien elaborado. El trato fue excelente, muy cercano y atento en todo momento. Se nota que cuidan tanto el producto como al cliente. El sitio es acogedor, con ese aire tradicional que te hace sentir como en casa. Sin duda, un lugar al que volver si quieres comer bien, abundante y a buen precio. ¡Muy recomendable!
Fuimos un 1 de enero buscando comer y tuvimos la suerte de encontrar este sitio abierto y fue suerte en todos los sentidos. Conseguimos mesa y nos sorprendido mucho las cuevas, la comida riquísima, la cantidad adecuada y el dueño y el personal muy atentos. La comida no se hizo esperar y la tarta de queso buenísima. Repetiremos sin duda y probar la tarta de lotus.
Sitio muy bonito y curioso que son como cuevas. La comida muy buena y las croquetas de rabo estaban excelentes. Sitio recomendable para comer con la familia y en pareja
10/10. Excelente lugar con muy buena tematización, comida a la altura de su estética. La única pega que pondría es el estado de sus baños, cuentan con uno para hombres y otro para mujeres, ambos pequeños y rudimentarios, fuera de la temática que antes comentaba.
Comimos de diez y seguro que repetiremos porque salimos encantados. Pedimos el menú que incluye un plato de cuchara junto con entrantes y carnes. Todo estaba riquísimo, pero destacan especialmente la ensalada de tomate, los judiones y la carne. Mención especial para los postres y en concreto para la tarta de queso, de las mejores que he probado. En definitiva, una muy buena elección
Genial lugar para comer, en esta cueva con tanto encanto, aparte la comida con muchísima calidad y buen precio de menú degustación a 32€
Un buen lugar para celebrar. Estuvimos en la zona de las cuevas, , me encantó!!! Buena calidad/precios. Recomiendo el menú degustación.
Hace años que voy esporádicamente y espero seguir muchos años más , comida 10 , servicio 10 ambiente 10 y Ramón un genio Recomiendo al 100% especialmente sus morcillas y su cabrito al horno de leña ( espectacular )
Muy recomendable ,calidad ,precio servicio ,todo muy rico ,la carne espectacular.
Una experiencia mágica bajo tierra: Bodegón de Olivares Si buscas un lugar con encanto, historia y una gastronomía de altura en El Molar, el Bodegón de Olivares es una parada obligatoria. Comer en sus estupendas cuevas no solo te transporta a otra época, sino que ofrece un ambiente acogedor y único que difícilmente encontrarás en otro sitio. Lo mejor de la visita: Calidad Gastronómica: La comida es de primera categoría. Se nota el cariño en el producto y el respeto por los sabores tradicionales. Todo lo que pedimos estaba en su punto exacto. Servicio Excepcional: Lo que realmente eleva la experiencia es el factor humano. El servicio es impecable, rápido y profesional. Atención Personalizada: Mención especial para Antonio, cuya hospitalidad te hace sentir como en casa desde que cruzas la puerta. También queremos destacar a una camarera de El Salvador, que es un amor; su amabilidad y sonrisa hicieron que la comida fuera aún más agradable. Veredicto: Es un lugar con alma donde la ubicación (las impresionantes cuevas) compite con la calidez de su gente. Recomendado al 100 % para familias, parejas o amigos que busquen calidad y un trato humano inmejorable.
Sitio muy agradable para repetir una y otra vez ,tanto la terraza como en las cuevas .Muy buena relación calidad precio y raciones abundantes ,mejor reservar .Siempre que podemos nos acercamos para disfrutar de un día diferente y buena comida .
Fuimos la semana pasada un par de dias. Todo ha sido una experiencia maravillosa. El lugar es encantador, la comida 100x100 todo casero y hecho con muchisimo cariño, y el trato por parte del propietario, excepcional y extraordinario. Solo tengo buenas palabras para ellos. Cuando te encuentres por el norte de Madrid y alrededores, es una visita obligadisima. Por ultimo, le deseo al equipo mis mejores deseos!!!
A charming place inspired by the interiors of Tolkien's novels. The caves are named after places in Middle-earth. The food was superb, the service impeccable, and the attention spectacular. We were a group of nine—three children and six adults—and we enjoyed our meal immensely. 100% recommended. We will definitely be back!
The caves are amazing, they have a special charm, and they're completely different from anything we've ever visited. The food is fantastic value for money, and it's very well prepared. If I had to find a fault, it would be the ventilation; you leave the restaurant smelling strongly of food. If you want lamb or suckling pig, reservations are essential.
Wow, the food couldn't be better! Everything was delicious: croquettes, tomatoes (the tomatoes are incredible), grilled meat, chorizo… honestly, everything was amazing. The cheesecakes were a 10 out of 10 (in my opinion, the Lotus Biscoff one was the best, besides the regular one). The service is super attentive, and Antonio is a really nice guy who's always looking out for us and tailoring the service to our customers' needs. We'll definitely be back. Thank you so much!
Amazing place, it's incredible
The food was very tasty and delicious, I think it was the best meat I have tried. We couldn’t find the place first due to low season (end of July) and it was very calm, but they were very kind and fast. Would definitely recommend this place and if I could, I would come her next year again
I M P R E S I O N A N T E
Beautiful view of the mountains.
Excellent food and a very good service. The place is really nice.
Expectacular
Nice place ,good food, the waiters are a little bit peculiar but would recomend
Amazing place! Anyone visiting must visit and it's well worth the trip.
Edtupendo
This place is awesome. GO
Excelente local para comer y disfrutar en la terraza o en el interior. Parte de arriba con pequeño tablao parte de abajo preciosas cuevas . Amenizan con música. La comida estupenda a un precio muy razonable. Nos invitaron al chupito. Atención buena,pero al estar muy lleno bastante lento
Antigua bodega excavada en la roca, que desde hace ya bastantes años, se utiliza como restaurante. Especialidad en carnes a la brasa, villagodio, chuleton, etc... la ensalada de tomate está buenísima y la tarta de queso espectacular. El dueño te aconseja sobre la cantidad de comida a pedir y acierta. Entre semana se está muy tranquilo, abre todos los días excepto el domingo por la tarde.
Buena experiencia en las 2 ocasiones que he visitado El Bodegón de Olivares! El servicio en general es bueno, y el sitio está bien ubicado. En ambas ocasiones probamos la carne a la piedra (muy buena), dado que en la última ocasión no disponían de chuletón. También probamos la ensalada de tomate y variedad de croquetas, recomendadas. En la primera visita, nos convidaron a un licor de moras sin alcohol que estaba muy rico. Visita recomendada si visitas El Molar o bien si te desvías de un viaje por la A1!
Sitio curioso, bonito y fresquito donde comer, la carne espectacular (el Villagodio de buey cocinado por ti mismo en la piedra caliente está de muerte) el pescado muy fresco y los postres caseros muy ricos. Puntos negativos: la suciedad de los cubiertos, el asiento y la mesa... dejaban un poco que desear. La guarnición que acompaña al plato no parece estar al mismo nivel de lo que has pedido, un poco flojo visualmente y al gusto. El precio de la carta un poco alta, pero se ajusta a la cantidad y calidad que te ponen, salvo en algunos platos.
Hemos ido ahora porque mirando en Google tenía buenas reseñas y hemos pedido cueva! Nos ha encantado la decoración y no hacía nada de frío 18 grados, hemos pedido cachopo, croquetas y torrezno con dos bebidas y confirmando lo que dicen otro en las reseñas, está muy rico, recomendadísimas las tres opciones, las croquetas de rabo de toro son otro nive y de precio nada mal.
Bodega en el Molar, ha sido una grata sorpresa cenar alli. El tomate espectacular un sabor increible, las croquetas de rabo cremosas y. Muy ricas y el. Punto final el. Villagodio a la piedra, sin palabras de 10. Nos sorprendió el tinto de verano super fresquito y apetecible el mejor sin duda. Lo que no estaba muy aceptable era la tarta de queso que estaba muy compacta y muy basta. Por lo demás recomendable y volveré. Se acepta pago con tarjeta y luego el dueño tuvo el detalle de ofrecer una invitación a un chupito.
El sitio está en el pueblo del Molar, justo en la carretera de Burgos, a unos 30 minutos del centro de Madrid. Rodeado de otras bodegas similares a esta. Situado en la ladera de un cerro con una vista inmejorable. Muy buena decoración, acogedora, y unas pequeñas estancias dentro de la bodega que permiten el poder disfrutar con amigos de cierta intimidad. La temperatura es estable durante todo el año, si eres friolera no vayas con camiseta de tirantes, agradecerás por la noche una rebequita.La comida es típica de un mesón, buenas carnes buenos pescados y buenas tapas,nada de cocina de autor, solo buen producto. A mi me gusta destacar en los restaurantes si sus patatas fritas son naturales o congeladas. En este restaurante pelan y fríen sus propias patatas y se nota. El trato es agradable y familia. Los postres son caseros y muy ricos. El precio total está en línea. Pagas por lo que comes y no te vas con una sensación extraña. En resumen, merece la pena escaparse a cenar con amigos o familias.Sobre todo si quieres sorprenderlos y llevarlos a un sitio diferente cerca de Madrid.
Lo mejor son las cuevas y decoración. La atención es buena, son amables y tee asesoran bien. La calidad de la comida es correcta, esperabamos algo más del chuletón pero es de los más baratos de la zona e imagino que eso influye en la calidad. En cualquier caso es recomendable como experiencia
Asador muy bueno calidad/precio. Se especializan en brasas con varios cortes y lechal y cochinillo por encargo. Renta bastante el menú degustación con entrantes de matanza, ensalada y croquetas y luego principales a elegir, bebida y postre por 30€/p. Las raciones son muy abundantes y el sabor de todo está rico, sin ser gourmet. El ambiente es muy agradable ya que tienen cuevas, terraza y salón. Tiene una parte positiva que si se va a hacer una celebración se pueden traer cantantes/artistas. Nosotros celebramos el cumpleaños de mi abuela y nos reservaron el salón y estuvimos genial. El servicio atento y muy amable.
Es un restaurante de comida tradicional que destaca por tener salones dentro de cuevas y por sus carnes a la piedra y distintas opciones de carne de matanza. El trato es simpatico y las raciones muy grandes con precios son razonables. Recomiendo pedir el variado de chorizo, picadillo y morcilla.
Restaurante súper curioso. Son cuevas. Restaurante con comida típica. De primero picadillo de chorizo, morcilla y chorizo. No son a la barbacoa. De segundo entrecot a plancha caliente. Ensalada de tomate con demasiada sal. Y de postre tarta de queso. Porción grande. Nos quedamos muy bien, da gusto.
Buen sitio, para comer bien y de forma abundante, en un entorno como es una cueva, que es algo diferente. Se encuentra en la zona de bodegas y cuevas de El Molar. Aparcar es sencillo, incluso en fin de semana, con un parking gratuito de tierra. También se puede aparcar de forma fácil en alguna delas calles aledañas. Importante reservar, a fin de disfrutar de una de sus cuevas, que ejercen de comedor "privado". Bonitas e intimas. La comida, aunque tienen una carta bastante variada (eso sí, casi todo carne), destacan sobre manera sus menús de degustacion, que incluyen un combinados de entrantes (rodajas de tomate de la huerta, picadillo, morcilla, chorizo, chistorra, torreznos con patatas y una unidad de croqueta por comensal), un segundo plato a elegir de la carta (los asados llevan un incremento de 5 euros), pan (grandioso) postre, café y bebida (agua, vino, gaseosa). Nosotros comimos el menú de degustacion básico (hay otro similar, pero que incluye también una probatura de guiso diario). El precio, 32.95 por persona (se incrementa en 3 euros si incluye el guiso y otros 5 euros si el segundo plato es un asado). Buen precio para lo ofrecido. La comida es muy, muy abundante. Con hambre no te vas para nada. Los entrantes, todos muy bien. Destacando el tomate, las croquetas y los torreznillos. Nuestros segundos fueron. Chuletón y solomillo. Estaban bien, aunque esperaba algo mejor, a lo que el cocinado se refiere. Los postres son caseros y en nuestro caso, pedimos tartas de queso y de tiramisu. Porciones grandes y realmente buenísimas, para mi gusto. El servicio, enormemente ágil. Quizás algo frío. Buen sitio, para repetir.
Recomiendo sin duda el menú degustacion. A veces toca esperar un poco pese a tener reserva y comer.en cueva merece la pena. La comida estuvo genial , la única pega como digo que a veces tardan un poco. Pedir las barritas energéticas, lo mejor para reponer tras una pateada por la zona. Volveremos seguro.
Buen lugar para disfrutar de la las brasas, servicio eficiente y muy amable atención por parte de los camareros y todo el personal. Precios asequibles y buenas raciones, todo en un ambiente de cueva muy singular, merece la pena vivir la experiencia.
Fuimos allí por una excursión. Diría que la parte negativa don los baños, arriba del todo y muy pequeños. Se nota que el local es antiguo. Y otra cosa es que en el interior cuando cocinan, la parrilla...hace que la xona interior acumule humo. Nos prepararon una mesa en el exterior que muy agradable. Es un buen lugar para que la gente conozca la comida de la España profunda, chorizos, morcilla, migas... y aunque he puesto algunas pegas al interior tengo que decir que la carne a la piedra es un 10. También tomamos de postre helado que estaba buenísimo y las porciones de tarta son generosas. El personal muy amable y atento.
Relación calidad precio no está mal, volvería porque el sitio es bonito y la atención fantástica. Hicimos reserva previa para dos personas y al llegar ya nos tenían preparada una mesa muy íntima en la cual pudimos disfrutar sin estar en un comedor repleto de gente. La única pega es que se les fue la mano con la sal para el chuletón, pero un día malo lo puede tener cualquiera.
La carne a la piedra fenomenal. No pidas de carta te hablarán, aunque no te lo digan siempre tienen menú.
Comimos dos personas el menu de degustacion de 28€. De cantidad esta muy abundante, pero la calidad se resiente: - Jamón iberico salado y cortado con poco cuidado, chorizo iberico normalito. -El picadillo lo mejor, me gustó muchisimo. La morcilla estaba buena y el chorizo y chistorra correctos sin mas -El chuleton estaba en su punto, el plato de barro apenas dejaba sitio para trabajarselo con el cuchillo y como venia muy caliente las patatas no habia quien se las llevara a la boca sin quemarse. -Las chuletas de lechal estaban ricas. -las natillas del postre estaban llenas de grumos. Las cuevas dejan sitio reducido para sentarse y no se esta nada comodo, la pierna me pegaba en la mesa y la superficie del asiento es escasa. Por el suelo del local y escaleras me encontre varios regueros de grasa que habia caido a los camareros al llevar comida a las mesas, eso en un lugar con suelo de piedra poco regular es peligroso. No se, no me parecio la panacea, lo mejor la carne que estaba rica pero de volver solo repetiria el picadillo y el chuleton.
Agradable restaurante con terraza en el Molar. Excelente y rápida atención por parte de todo el equipo. La única pega es que no tienen sombrillas para todas las mesas de la terraza y , con un sol de justicia, se hace insoportable comer a gusto (tuvimos que finalizar la comida sin postre ni café para buscar otro restaurante con sombra). En cuanto a la comida: 1 ensalada de tomate aceptable, 1 ración de croquetas de rabo de toro deliciosas y , asesorados por el camarero, 1 kg de carne bastante insabora para 2 adultos y 1 niño del cual sobró la mitad (hubiera sido suficiente con 500 grms.
Llevábamos tiempo sin ir por la zona y para probar otro sitio decidímos cambiar de cueva donde cenar, siempre procuramos reservar aunque era pronto el sitio es bastante grande, quizás por ello, tuvimos por decirlo de alguna manera, suerte, o no, de estar en la zona de las cuevas, tiene unos cuantos rinconcitos, pequeñas cuevas, según se baja el pasillo, dando un poco de intimidad y con la luz de la vela algo de romanticismo. Tiene mucho "lustre" y no le vendría mal un repasito, bastante desgaste por la cantidad de personas que sin duda habrán pasado y desluce un poco, paredes sobadas, cojines descoloridos. De entrante unos embutidos, el chorizo no estaba bien, según el camarero y solo queso y jamón, estos estaban buenos ojo; ensalada de tomate, abundante, una pena la falta de saber de este, cuando en la zona suele ser algo que no defrauda; el solomillo, carne, sin mas, no estaba mal, esperábamos sabor a carbón, leña, parrilla, que fuera a la brasa, al salir vimos la plancha en la cocina,entendimos entonces el motivo, una pena, pero bueno, había que proba para comparar
Estuvimos ayer celebrando un cumpleaños. Nos dejaron la sala de la parte superior del restaurante, en el piso anterior a los servicios. Nos encendieron la chimenea y nos dejaron un altavoz. La comida estuvo muy buena, todo hay que decirlo: croquetas de boletus, queso manchego, ensaladas de tomates, plato de fiambre(queso, lomo, jamón)y 3 piedras de carne, que estaba buenísima!!! Todo servido con patatas fritas. La camarera que nos servio a nosotros fue muy simpática pero el JEFE, el dueño, un impresentable, borde y desagradable hasta decir “basta”. Llegamos pronto , a las 21:00 para decorar la sala y pedimos cerveza, vermú y ante la pregunta de si tenía frutos secos o patatas fritas para picar algo, me dijo un “no” secamente y me fulminó con la mirada y luego va y nos sube unas chips de patatas. Nosotros trajimos la tarta. Cuando después de gastarnos 318€ le pedimos con cortesía que nos invitara a un chupito y de manera grosera y alzando la voz nos respondió: NO HABÉIS TOMADO POSTRE NI CAFÉ Y AHORA ME PEFIS UN CHUPITO? No voy a hacer más el GILI…!!!! Nos quedamos de piedra, de verdad. Aquí no vamos a volver, por eso estaba vacío y las otras cuevas de bote en bote. Irá sobrado de clientes pero a GROSERO no le ganó nadie!!!
El menú está bien. El tomate y la tarta de queso increíble, pero el cochinillo estaba mal logrado y en los huesos. El vino de la casa bien. El tipo que tocaba la guitarra se agradece.
Nice and original place. The caverns are cosy with normal or candle light. Depending on the company, obviously. Recomendation: Make sure to book. Better safe than sorry. And come 30 min. before the booking. My impression is that parking space is limited. Food seems to be good. When over there just to have a drink. Will have a nice dinner next weekend. Don't forget to see the nice views if you are planing on going.
Me gusta mucho ir al Molar a cenar en la zona de las cuevas, pero de todos los restaurantes, este es el que menos me ha gustado. La atención al cliente es pésima, no cuidan los detalles, preguntar el punto de la carne es importante pero no lo hacen, el estado del lavadero de platos a la vista de las personas que comen no es agradable, el ambiente irrespirable de la sala llena de humo por falta de ventilación se hace pesado. El menú degustación no tiene nada que ver con el antiguo. Para pagar con tarjeta hemos estado cerca de 15 minutos fuera, con frio y lluvia fina porque no tienen buena conexión, cosa que no nos ha ocurrido en los otros restaurantes de la zona.
Posiblemente sea la reseña más larga que haya escrito, pero de verdad que no es para menos ya que considero que hay bastantes datos que futuros clientes deben conocer. Empezamos: La experiencia fue bastante regulera la verdad. Cuando llegamos el dueño, que es un señor mayor, nos tuvo ignorados en la entrada del restaurante durante unos 10 minutos mientras paseaba de un lado a otro por nuestro lado continuamente. Cuando ya por fin se dignó a dirigirnos la palabra, nos dijo que qué queríamos con un tono de “no sé que pintáis aquí” (no entiendo muy bien por qué, ya que íbamos con ropa normal y no dijimos nada raro..). Le preguntamos si era posible una mesa para 4, pero nos dijo que imposible, que estaba todo lleno. Nos estábamos dando la vuelta para marcharnos y de repente le escuchamos gritar: “MESA PARA 4 NO HAY NO?!” a lo que el camarero que andaba por las profundidades de la cueva (el bar está dentro una cueva sí jeje) le respondió a lo lejos: “COMO QUE NO?! SI HAY TRES MESAS DE 4 LIBRES!”. Con cara de decepción nos dijo: “ah pues si que hay, podéis pasar si queréis”. Surrealista vaya, nos dijo que no había hueco sin ni siquiera saberlo.. ya empezó la cosa regular. Hablando del restaurante, hay que reconocer que está muy curioso. Te adentras literalmente en una cueva con mesas en varias cavidades naturales y cada cavidad con un título relacionado con alguna localización de El Señor de los Anillos. Por ejemplo a nosotros nos ubicaron en una habitación pequeñita en la que cabían un par de mesas de 4 comensales, y la habitación se llamaba Moria. Como información a tener en cuenta os diré que los espacios pueden ser un poco claustrofóbicos y con un fuerte olor a humedad. De hecho en nuestra habitación había pequeños regueros de agua que caían filtrados a través de las rocas. A mi eso me pareció super chulo y curiosísimo, pero es conveniente saberlo por si vosotros o alguno de vuestros acompañantes es claustrofóbico o padece asma, como era el caso de mi hermana, la humedad puede que no le haga demasiado bien. En el caso de mi hermana hubo suerte y aunque al principio se asfixió un poco se fue acostumbrado al ambiente húmedo y se le pasó. Ah, y otro dato importante a tener en cuenta es que una vez te adentras en el restaurante y profundizas en la cueva te quedas con 0 cobertura, totalmente incomunicado con el exterior. No lo considero un problema ni mucho menos, pero sí algo que puede interesar que sepáis antes de entrar por si sois de los que por trabajo o por costumbre no os gusta estar sin cobertura más tiempo del necesario, pues podéis comer fuera en la terraza y solucionado el problema. Aunque sin duda yo recomiendo bajar a la cueva ya que es lo que más mola del restaurante. En cuanto al servicio nos atendió un camarero de origen magrebí, el cual intentaba ir de gracioso pero acabó resultando realmente incómodo porque no paraba de forzar bromas que tenían 0 gracia. Y soy sevillano eh? Que yo vivo de cachondeo 365 días al año o 366 si es bisiesto. Pero este señor es que no había por donde cogerlo. La verdad que tanto él como el dueño eran más raros que una culebra con orejas. Hablando de la comida, pedimos un par de torreznos de Soria y una ración de croquetas y para nuestra sorpresa la comida estaba MUY buena. Las croquetas estaba realmente cremosas y muy ricas, y los torreznos súper crujientes y buenísimos. Además ambas raciones acompañadas de patatas fritas cortadas a mano, nada de congeladas, las cuales tb estaban muy buenas. Alguna pega había que poner, y es que he de decir que nos pusieron en la ración 6 croquetas y en las reseñas he visto fotos en las que las raciones de croquetas vienen 8 unidades.. no sé por qué nos pusieron 2 menos la verdad. La última pega, son los precios. 4 tercios de mahou, 2 torreznos y 6 croquetas 28 pavazos. La cara que se nos quedó fue un poema la verdad. Conclusión: si no has ido nunca, lo recomiendo ya que es un sitio súper peculiar, con una decoración única y comida rica. Pero yo desde luego con una visita he tenido más que suficiente.
Un lugar peculiar, aunque no es para tanto, el encanto que puede llegar a tener, se lo quita el dueño, que además de resoplar por todo es un mal educado, prisas por que dejes el sitio libre. Nos pedimos dos menús degustación, el chuletón casi tenía más grasa que carne, el entrecot no había manera de masticar, y para cortar, cuchillos que no lo ponían fácil. Por finalizar, decir que no volveremos.
Una experiencia desagradable. Lo primero decir que yo como cocinero nunca puntuó tan mal ningún local. Pedimos menú del día y sonaba muy bien. Primero: Gazpacho (todo ok, con sus verduras cortadas y demás) Y judiones, estaban buenas, hasta que me encontré lo que parecía una cucaracha en la olla, cosa que disimuladamente le dije al que parecía al dueño y me contestó que no podía hacer nada, se llevó el plato y no me preguntó sí quería nada a cambio. Segundos: Entrecot, no nos preguntaron el punto y vino poco hecho, como nos gusta a nosotr@s, sinó hubiera sido así sería un grave error... las patatas de guarnición muy ricas. El cachopo, estaba bien realizado, pero con un grave problema, el rebozado sabía a pescado de haber frito otras cosas en la misma freidora, y luego nada quitado el exceso de aceite, que chorreaba en el plato. Además, el relleno del cachopo era de bastante baja calidad. El postre, tiramisú, estaba malo, fermentado, amarillo por los lados de la oxidación, cosa qué luego entendí cuando al entrar al servicio vi los postres al aire libre en una mesa en la entrada, con moscas alrededor e incluso bichos por encima vistos por mí mismo, también había un jamón sin tapar al lado de los postres en la misma mesa. El local por dentro además de destartalado, estaba muy sucio, los baños olían mal, incluso tienen una corta fiambres sucia de hace cuanto en una esquina de la segunda planta, habían cortado algo y la habían dejado sucia ahí de no se cuanto. El que parecía el dueño, aunque muy agradable, estaba comiendo al lado, y sin lavarse las manos ni nada, iba y venía levantándose mientras comía a servían los platos. Otro camarero, totalmente mojado, iba y venía también sirviendo. Fuera tienen un águila o un alcón agarrad@ de una cuerda para hacerse fotos, qué también tocaban y sin lavarse las manos servían platos. El pobre animal estaba ahí sin inmutarse, aunque a nosotros nos daba una pena horrible. Además, me tiré toda la tarde con dolor de estómago, y encontrándome mal, yo no volvería. Lo siento por ser tan duro pero jamás había visto algo así. Por cierto, las mismas judías que me sirvieron a mí, las vi sacárselas a otro comensal.
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Calle de Sta. María de la Cuesta, 24, 28710 El Molar, Madrid, Spain
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Die Nachbarschaft
Standort
Calle de Sta. María de la Cuesta, 24, 28710 El Molar, Madrid, Spain
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edificio en El Molar, Comunidad de Madrid
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