Pecaditos
Bar · Gijón
Öffnungszeiten von Pecaditos
Über Pecaditos
Pecaditos is a Bar restaurant in Gijón. Rated 4.6 out of 5 by guests. Check the opening hours and menu for the latest availability. Contact them for reservations or takeout orders.
Was Kunden über Pecaditos sagen
Pecaditos destaca por su decoración única y ecléctica que transporta a otra época. Los clientes elogian la atención personalizada de Javier, el dueño, y la presentación cuidada de platos clásicos con un toque especial. Aunque la carta es pequeña, las raciones son generosas.
Beliebte Gerichte
Ideal für
Tip: Reserva con antelación, especialmente si no quieres quedarte sin mesa. No te pierdas la explicación detallada de la carta por parte del dueño para elegir los platos más adecuados.
Sehenswürdigkeiten in der Nähe
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Entdecken Sie die Umgebung von Pecaditos
Pecaditos befindet sich in Gijón, umgeben von kulturellen und historischen Sehenswürdigkeiten. Hier sind einige der bemerkenswertesten Orte in der Nähe.
Historisches Erbe
- Palacio de los Jove Huergo (A 201m) — bien de interés cultural bien de interés cultural
- Palacio de Revillagigedo (A 321m) — edificio en Gijón bien de interés cultural
Museen
- Museo Barjola (A 201m) — museo en Asturias
Religiöse Gebäude
- iglesia de San José (A 193m) — edificio en Gijón
Weitere Sehenswürdigkeiten
- Antiguo Banco de Gijón (A 165m) — edificio en Gijón
- Casa Primitivo Fernández (A 177m) — edificio de apartamentos en Gijón, Asturias
- Antiguo Banesto (A 189m) — antigua sucursal bancaria en Gijón, Asturias
- Edificio Almacenes Simeón (A 254m) — edificio en Gijón, Asturias
- Monumento a Pelayo (A 264m) — Estatua de Pelayo de Gijón
- Casa Berenguer (A 290m) — Edificio en Gijón, España
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Häufig gestellte Fragen zu Pecaditos
Bewertungen von Pecaditos Gijón
Diferente y único! No hay otro igual en Gijón. Decoracion sorprendente. El dueño, artista, pintor y escultor, ha sabido darle su toque personal, al igual que sus platos, únicos en Gijón. La carta es pequeña . Todo lo que pedimos estaba bueno. Raciones grandes. No lo encuentras en ningún otro sitio de Gijón. Carne chucha (muy suave); Pelotillas de satanás (cuidado que pican); ensalada txecorra (abundante); torreznos (los de verdad, como en Extremadura); tortilla de sardinillas y torcilla (de morcilla), ambas sin patata. Hubo debate de cuál gustó más, división de opiniones. ahí lo dejo. Único.
Fuimos a comer y no nos defraudó. Javier nos explicó un poco lo que tenían en la carta, una maravilla de persona. Pedimos calamares y tortilla de sardinillas.De postre tiramisú de frutas. Todo estaba delicioso. Estuvimos muy agusto con una temperatura agradable y buena música de fondo. Sin lugar a dudas repetiremos.
Lugar con una decoración muy pintoresca. Trato excelente por parte del personal, con explicaciones de todos los platos de la carta. La carta es escueta, pero la comida está buenísima. Recuerda a la comida que te hacía tu abuela en casa, con unas albóndigas en salsa muy caseras, por ejemplo. Recomiendo también un plato que se llama “marranada”, que es como una deconstrucción de lasagna buenísima (tercera foto). Los postres muy buenos también. Al finalizar la cena nos invitaron a un chupito de Sansón. ¡Repetiremos sin duda!
Hemos tenido la suerte de poder cenar en este sitio. Te sorprende su decoración por la cantidad de recuerdos que te llegan a la memoria, sobre todo a los que somos de la generación del babyboom, te pasas media cena diciendo mira eso, mira lo otro..... La comida es excepcional, el paté de Pitu delicioso, los calamares con mucho sabor y no perderse la tortilla de sardinas. Los dueños atentos, agradables y siempre intentando que te sientas a gusto en su casa, no se puede pedir más. Nos quedamos con ganas de probar más platos, así que habrá que repetir visita aunque ello implique hacerse 300 km.
Fabuloso descubrimiento en Gijón, un sitio espectacular, auténtico y sobre todo muy divertido donde poder disfrutar sus deliciosos platos, todos basados en la auténtica comida de antes. Nosotros tomamos unos calamares fritos con todo el sabor de antes, riquísimos, y unos torreznos con huevos rotos, plato contundente, con unos torreznos en su punto, terminamos con un café muy, muy rico y una copita del antiguo vino dulce Sansón, aquel que en los años 60 nos daban a los niños porque "abría el apetito". El servicio maravilloso, te hace sentir en casa, en un local decorado con todas las cosas de los años 60 y 70 que recuerdas con añoranza. También tienen una carta de vinos muy cuidada, se nota el buen gusto por cualquier rincón. Volveremos seguro.
Un nuevo sitio que he compartido con mi pareja y otros tres amigos para cenar. El lugar es pequeño y coqueto, limpio, luminoso. Decorado con muchos recuerdos de los años 60 y 70 del siglo XX. Ubicado en la calle Marqués de San Esteban, muy cerca del puerto deportivo; se puede perfectamente ir dando un paseo si no quieres aparcar en varios parkings cercanos. Paran también, a unos 200m, -en la plaza del Carmen- autobuses, que facilitan el transporte. ¿La comida?: exquisita, con una carta, basada en la experiencia de su dueño: Javier. Nosotros pedimos para compartir una tortilla de sardinillas, hecha a la manera antigua de pescadores asturianos. También quisimos probar sus renombradas albóndigas, con una salsa maravillosamente elaborada con toques de picante. A continuación encargamos unas croquetas con queso y jalapeños, también picantes, que ellos denominan puntillitas y por último unos calamares,para compartir,💝hechos al modo tradicional de pescadores del barrio de Jove. Ha sido un lujo... El vino excelente: Dos botellas de Viña Herminia. Fabuloso rioja de 2017, con una relación razonable precio calidad. Mención aparte merece el postre: un surtido de postres que incluyó tarta de queso (la más consumida por la clientela), flan de almendra -espectacular- y una tarta llamada Miratisú, con mango y melocotones. Una verdadera sorpresa y un acierto: el local, el precio, el trato amable y sonriente de sus dueños, así cómo la calidad de sus platos, que han sido un delicioso descubrimiento. ¡Encima nos han invitado a chupitos de Licor Sansón!... con las típicas galletas María-que los niños de la generación del baby boom tomábamos por obligación- e incluso a dos cremas de orujo. 😍😍 Repetiremos. ⭐⭐⭐⭐⭐
Nada más entrar nos sorprendió como estaba decorado el local. Si quieres ir y disfrutar de un sitio original donde comer, debes de ir. El dueño nada más llegar nos explicó la carta, que aunque sea pequeña, no defrauda ya que los platos están buenísimos. Recomiendo los TORREZNOS están la verdad que te mueres. Nosotros pedimos solo dos platos y ya quedamos llenos, son buenas raciones. :)))
Originalidad, nostalgia y buen gusto. Trato inmejorable y de la comida qué decir… Creatividad en cada plato presentadas con el mismo cariño de la abuela en la que se basan sus recetas. Es como un viaje al pasado con vistas al presente. Recomiendo tortilla de sardinillas, perfecta para dos, y el tiramisú de frutas que están presentando. Volveremos sin duda. 💗
Fui con mi suegra y lo pasamos espectacular. El lugar es precioso, la persona que nos atendió fue amable y nos explicó detalladamente en qué consistía cada plato y hasta nos regaló un chupito de vino sanson. Para compartir, pedimos calamares fritos y tortilla de sardinillas (ambos platos exquisitos) y coronamos con el flan de almendras (exquisito también). Desde ahora recomendaré este lugar cada vez que alguien me pregunte dónde comer en Gijón. Ojito: hay que reservar porque el lugar siempre está lleno ❤️
Local precioso y muy acogedor, su decoración nos llamó la atención en cuanto lo vimos, y después de buscar en la aplicación decidimos ir. Un gran acierto!!! Comida riquisima y diferente, cada plato de la carta tiene una historia detrás. Apetecía todo, pero nos decantamos por la ensalada txecorra y uno de sus platos estrella, los torreznos con huevos y patatas, todo muy rico. Muy buena relación calidad-precio, las raciones son abundantes. El camarero muy amable, muy buena atención. Volveremos!
Aún no he salido de aquí y ya quiero volver a entrar... Habéis creado la necesidad de comentar esto, este sitio es increíble!!! Un 10 de 10. Mires donde mires te quedas perplejo. Creo que los delantales que hacen de cortinas los lavan cada día. No hay una mota de polvo por ningún lado, y digo esto porque no caben más cosas en este 'hogar' Hay que venir para hacerte una idea, alucinante!!!! Gracias por esta sensación que habéis logrado. VOLVEREMOS
Uno de los restaurantes más originales en los que hemos estado. Toda una experiencia. Lo encontramos de casualidad y qué casualidad más buena. La comida buenísima, todos los platos están explicados al detalle en la carta, el dueño muy amable, nos hizo incluso una ruta para que hiciéramos una visita. La verdad es que genial.
Ambiente espectacular y sorprendente, muy amables y te explican todo muy bien. La comida sabrosa original y con muy buena presentación. Sin duda volveriamos. Relacion calidad precio insuperable.
Recomendadisimo, fui al lugar y superó mis expectativas. Una carta ajustada de comida tradicional familiar, que me llevo a evocar mis propios recuerdos gastronómicos familiares, en un lugar de muy buen ambiente y con excelente energía. Volveré siempre que esté por Gijón.
Repetiremos sin duda. El local es muy bonito, y uno podría pasarse horas admirando la decoración. El ambiente es muy acogedor y el personal es amable, atento y detallista. Y lo más importante, la comida es deliciosa. Tradicional, a veces con un toque "personal", preparada de forma exquisita, a la antigua usanza. Buenas raciones con precios adecuados y de sabor insuperable. Los calamares en su punto y para nada grasientos o salados. La tortilla de sardinillas estaba increíble, jugosa y sabrosísima, casi me parece obligatorio probarla. La felicidad te embarga tras comer en este local. Como único punto "negativo", el postre, que no me convenció. Quizá porque esperaba algo más tradicional. Se trataba de la tarta de queso, aunque estaba cremosa y rica igualmente, pero su sabor se alejaba de lo que me esperaba. Gran experiencia. Gracias por la atención y el buen trato.
Un sitio diferente y único para comer o cenar, es la tercera vez q voy y nunca defrauda, su dueño increíble, super atento y explica todo su menú de una forma muy divertida q hace q te apetezca todo. Una decoración única.y la comida toda riquísima, destacar la tortilla de sardinas, los torreznos, el dulce de manzana casero. De todo lo q probé no hay nada a lo q poner ningún pero.Recomendable 💯. Si sois de Gijón o pasáis por aquí no dejéis de pasar por este fantástico y peculiar restaurante.
Llegue a Gijón por ocio , me hospede a pocas cuadras del restaurante , ya había pasado por la mañana y la verdad que me había llamado mucho la atención pero no me animé a entrar porque no tenía reserva , al día siguiente volví y sin miedo pregunté si podía comer y entonces me atendió Javier que con una sonrisa me dijo es con reserva pero déjame ver un momento , no tuve que esperar enseguida una mujer amable y sonriente me dijo siéntate en aquella mesa , la buena vibra que me transmitieron ,supe sin duda que había escogido un buen lugar para comer . Lugar pintoresco y con historia , Javier te explica los platos y las cantidades para que puedas escoger con facilidad que elegir , todo parecía estar súper bueno, así que me decidí por las pelotillas de satanás de queso y japaleño que le hacen honor al nombre , pica pero están de muerte para quien le guste el picante , carne chucha una buena porción de escalopines con patatas y pimientos asados naturalmente no son de bote , jugosos una delicia , el postre flan de almendra está tan bueno que comerme otro ya sería de gula, era espectacular , cremoso y con una miel con textura , sin palabras , te invitan un chupito de sansón que viene con una galletita que me hacía gracia, era como de esas que comía cuando era niña . el ambiente es precioso y cálido , la atención 10/10 siempre atentos a las mesas preguntando que tal , eso me gustó mucho . Me he ido contenta del lugar si algún día regreso , volveré sin duda a visitarlos . y al pagar te entregan el ticket con un gracias y un dibujo hecho por ellos 😉
Decoración genial, comida estupenda y trato exquisito Lo primero que llama la atención es la decoración, no hay un centímetro libre...¡y todo genial! Cualquier cosa que podría haber en casa de los abuelos. El trato es fantástico, Javier te recibe en su casa y te explica toda la carta al detalle, explicando el por qué de cada plato. Los platos son muy abundantes, por lo que si sois pocos, es recomendable no pedir mucho. Nosotros pedimos los torreznos con huevos y patatas, exquisitos. También la "marranada", que lleva patata, atún, tomate, especias...también muy rico y muy abundante. Los postres, tiramisú de melocotón y tarta de queso, y riquísimas. Y para acabar, te invitan a un chupito de Sansón con una Chiquilin. Sin duda, un restaurante donde volver.
Comida de toda la vida, la que hacia tu abuela, de esa que te transporta a tu infancia, preparada con mimo en un local con mucho carisma y un ambiente tranquilo y acogedor. Fuimos un viernes un poco de casualidad y nos gustó tanto que sacamos tiempo para volver de nuevo antes de dejar la ciudad.
Restaurante o casi diría casa de comidas con una carta sencilla de platos clásicos muy bien elaborados. El trato al cliente es el punto fuerte y aunque quizá por precio estaría un poco por encima de la media, en mi opinión la experiencia que se ofrece lo justifica con creces. Se agradece el que no sea un local ruidoso y permita conversar tranquilamente.
Espectacular la decoración… un verdadero viaje en el tiempo. Pero por supuesto lo mejor la comida. Cocinada y presentada con cariño. Un descubrimiento. Los torreznos de 10. No pudimos hacer la foto antes de atacar las albóndigas de lo deliciosas que parecían (y estaban, imprescindible el pan para esa salsa)…😅
El típico restaurante de siempre de Gijón por el que pasas casi cada día y dices… Esto seguro que es una cervecería… Oh Dios mío! Menudo descubrimiento! Madre mía… Trato y atención inmejorables. Explicación de la carta de cabo a rabo. Recomendaciones muy acertadas. Raciones abundantes. Decoración muy original, a los niños les flipa y a los adultos no nos deja indiferentes. Todo súper rico. Por poner una pega, la carne que parece un filete empanado, no nos dio más en general. Los postres muy buenos. Muy recomendable. Volveremos muy pronto.
Un restaurante único y especial, donde te reciben con una cálida sonrisa desde el primer momento. Aquí, la carta no solo se presenta, sino que se narra como una historia, reflejando el pasado y la esencia que han dado forma a cada plato. Una experiencia gastronómica cuidada al detalle, llena de sabor y dedicación. Comiendo entre transistores, ganchillos y relojes, rodeados de botellas, luces y colores. Aquí la nostalgia se sirve en plato hondo: infancia, recuerdos y un toque de papel elefante!!!!. ¡Cuentos, cámaras y risas a granel! Volveremos, porque ser adultos es duro… pero añorar nuestra época dorada es delicioso
No puedo hablar de lo que cenamos sin antes mencionar la increíble decoración que tiene. No deja a nadie indiferente. Muchos de los recuerdos allí expuestos te hacen retroceder a otra época. El cheff no puede dedicar más mimo a la comida y a la manera de presentarte sus platos. Todo estaba exquisito, los sabores igual que la decoración te recordaban la cocina de antaño. No tengo palabras para describir el sabor de la tortilla de sardinas o los huevos con torreznos... impresionantes.
Experiencia sensacional! Personalmente la decoración me encanta, un horror vacui de recuerdos y cosas inconexas, que le da un encanto muy especial. El trato y atención de 10. El dueño nos explico los platos con mucha amabilidad y nos resolvió algunas dudas que nos inquietaban. Comimos rico, bien, estuvimos super agusto, los nombres de algunos platos son muy simpáticos y el precio está dentro de lo razonable para una cocina casera, con esmero y un toque especial. Volveremos seguro!!!
Cinco estrellas se quedan cortas para calificar “La jaula de los tres grillos”. No solo es ir a comer, desde que cruzas la puerta es una experiencia sensorial. El recibimiento de su personal , en especial Javier, su dueño que junto con la espectacular decoración del sitio te hace sentir desde el primer momento como si estuvieras en casa y ya cuando pruebas la comida hace que estés deseando volver. Comida de primera calidad, cocinada con mimo y casera 100%. Consejo; dejad sitio para los postres que son de”muerte”. Fuera móviles, porque necesitaréis los cinco sentidos para integraros en el ambiente y en todos los detalles porque todo es diferente en La jaula de los tres grillos Recomiendo 100%,y sin duda volveremos muchas muchas veces Gracias chicos, ir a comer a vuestro restaurante es sin duda una manera de alegrarse el día 😍
Llegue a Gijón por ocio , me hospede a pocas cuadras del restaurante , ya había pasado por la mañana y la verdad que me había llamado mucho la atención pero no me animé a entrar porque no tenía reserva , al día siguiente volví y sin miedo pregunté si podía comer y entonces me atendió Javier que con una sonrisa me dijo es con reserva pero déjame ver un momento , no tuve que esperar enseguida una mujer amable y sonriente me dijo siéntate en aquella mesa , la buena vibra que me transmitieron ,supe sin duda que había escogido un buen lugar para comer . Lugar pintoresco y con historia , Javier te explica los platos y las cantidades para que puedas escoger con facilidad que elegir , todo parecía estar súper bueno, así que me decidí por las pelotillas de satanás de queso y japaleño que le hacen honor al nombre , pica pero están de muerte para quien le guste el picante , carne chucha una buena porción de escalopines con patatas y pimientos asados naturalmente no son de bote , jugosos una delicia , el postre flan de almendra está tan bueno que comerme otro ya sería de gula, era espectacular , cremoso y con una miel con textura , sin palabras , te invitan un chupito de sansón que viene con una galletita que me hacía gracia, era como de esas que comía cuando era niña . el ambiente es precioso y cálido , la atención 10/10 siempre atentos a las mesas preguntando que tal , eso me gustó mucho . Me he ido contenta del lugar si algún día regreso , volveré sin duda a visitarlos . y al pagar te entregan el ticket con un gracias y un dibujo hecho por ellos 😉
Decoración genial, comida estupenda y trato exquisito Lo primero que llama la atención es la decoración, no hay un centímetro libre...¡y todo genial! Cualquier cosa que podría haber en casa de los abuelos. El trato es fantástico, Javier te recibe en su casa y te explica toda la carta al detalle, explicando el por qué de cada plato. Los platos son muy abundantes, por lo que si sois pocos, es recomendable no pedir mucho. Nosotros pedimos los torreznos con huevos y patatas, exquisitos. También la "marranada", que lleva patata, atún, tomate, especias...también muy rico y muy abundante. Los postres, tiramisú de melocotón y tarta de queso, y riquísimas. Y para acabar, te invitan a un chupito de Sansón con una Chiquilin. Sin duda, un restaurante donde volver.
Restaurante o casi diría casa de comidas con una carta sencilla de platos clásicos muy bien elaborados. El trato al cliente es el punto fuerte y aunque quizá por precio estaría un poco por encima de la media, en mi opinión la experiencia que se ofrece lo justifica con creces. Se agradece el que no sea un local ruidoso y permita conversar tranquilamente.
Comida de toda la vida, la que hacia tu abuela, de esa que te transporta a tu infancia, preparada con mimo en un local con mucho carisma y un ambiente tranquilo y acogedor. Fuimos un viernes un poco de casualidad y nos gustó tanto que sacamos tiempo para volver de nuevo antes de dejar la ciudad.
Todo un descubrimiento, local con un encanto entrañable, te hace recordar momentos pasados agradables, personal muy amable y atento, comida deliciosa fuera de lo común. El gerente un persona entrañable y extraordinario. Sin duda un lugar donde vale la pena repetir.
Espectacular la decoración… un verdadero viaje en el tiempo. Pero por supuesto lo mejor la comida. Cocinada y presentada con cariño. Un descubrimiento. Los torreznos de 10. No pudimos hacer la foto antes de atacar las albóndigas de lo deliciosas que parecían (y estaban, imprescindible el pan para esa salsa)…😅
Maravillosa experiencia gastronómica. Maravilloso local ..preciosamente decorado platos con una marcada diferencia gastronomía.. Y la atención no puede ser mejor totalmente recomendable donde pasar un momento inmejotable
El típico restaurante de siempre de Gijón por el que pasas casi cada día y dices… Esto seguro que es una cervecería… Oh Dios mío! Menudo descubrimiento! Madre mía… Trato y atención inmejorables. Explicación de la carta de cabo a rabo. Recomendaciones muy acertadas. Raciones abundantes. Decoración muy original, a los niños les flipa y a los adultos no nos deja indiferentes. Todo súper rico. Por poner una pega, la carne que parece un filete empanado, no nos dio más en general. Los postres muy buenos. Muy recomendable. Volveremos muy pronto.
Un restaurante único y especial, donde te reciben con una cálida sonrisa desde el primer momento. Aquí, la carta no solo se presenta, sino que se narra como una historia, reflejando el pasado y la esencia que han dado forma a cada plato. Una experiencia gastronómica cuidada al detalle, llena de sabor y dedicación. Comiendo entre transistores, ganchillos y relojes, rodeados de botellas, luces y colores. Aquí la nostalgia se sirve en plato hondo: infancia, recuerdos y un toque de papel elefante!!!!. ¡Cuentos, cámaras y risas a granel! Volveremos, porque ser adultos es duro… pero añorar nuestra época dorada es delicioso
Parada obligatoria,carta pequeña ideal para los indecisos como yo ,lo que pobre riquísimos,y que decir de la atención......lo mejor ,te hacen sentir como en casa ,pero cuando digo como en casa no estoy exagerado.Asi que si queréis vivir la experiencia ya sabéis reservar
Comida familiar en este restaurante tan singular tanto en la decoración como en la carta y el trato tan directo del encargado, creo que salimos todos contentos.
Lugar diferente, maravilloso, pintoresco, ecléctico y lleno de personalidad. Los dueños, encantadores y cercanos. Para repetir por todo lo mencionado y, sobre todo, por la comida.
Muy buena atención, trato, decoración, comida con su presentación y explicación...... todo perfecto, salimos encantados.
No puedo hablar de lo que cenamos sin antes mencionar la increíble decoración que tiene. No deja a nadie indiferente. Muchos de los recuerdos allí expuestos te hacen retroceder a otra época. El cheff no puede dedicar más mimo a la comida y a la manera de presentarte sus platos. Todo estaba exquisito, los sabores igual que la decoración te recordaban la cocina de antaño. No tengo palabras para describir el sabor de la tortilla de sardinas o los huevos con torreznos... impresionantes.
Experiencia sensacional! Personalmente la decoración me encanta, un horror vacui de recuerdos y cosas inconexas, que le da un encanto muy especial. El trato y atención de 10. El dueño nos explico los platos con mucha amabilidad y nos resolvió algunas dudas que nos inquietaban. Comimos rico, bien, estuvimos super agusto, los nombres de algunos platos son muy simpáticos y el precio está dentro de lo razonable para una cocina casera, con esmero y un toque especial. Volveremos seguro!!!
Diferente y único! No hay otro igual en Gijón. Decoracion sorprendente. El dueño, artista, pintor y escultor, ha sabido darle su toque personal, al igual que sus platos, únicos en Gijón. La carta es pequeña . Todo lo que pedimos estaba bueno. Raciones grandes. No lo encuentras en ningún otro sitio de Gijón. Carne chucha (muy suave); Pelotillas de satanás (cuidado que pican); ensalada txecorra (abundante); torreznos (los de verdad, como en Extremadura); tortilla de sardinillas y torcilla (de morcilla), ambas sin patata. Hubo debate de cuál gustó más, división de opiniones. ahí lo dejo. Único.
Cinco estrellas se quedan cortas para calificar “La jaula de los tres grillos”. No solo es ir a comer, desde que cruzas la puerta es una experiencia sensorial. El recibimiento de su personal , en especial Javier, su dueño que junto con la espectacular decoración del sitio te hace sentir desde el primer momento como si estuvieras en casa y ya cuando pruebas la comida hace que estés deseando volver. Comida de primera calidad, cocinada con mimo y casera 100%. Consejo; dejad sitio para los postres que son de”muerte”. Fuera móviles, porque necesitaréis los cinco sentidos para integraros en el ambiente y en todos los detalles porque todo es diferente en La jaula de los tres grillos Recomiendo 100%,y sin duda volveremos muchas muchas veces Gracias chicos, ir a comer a vuestro restaurante es sin duda una manera de alegrarse el día 😍
El local esta decorado con todo tipo de detalle retro que seguro que más de uno habremos tenido. El personal fantástico, el dueño te explica antes de pedir alguno de los platos más particulares del local, muy atento y amable. Tiene 2 plantas, yo solo he estado en la planta baja pero me imagino que la de arriba este decorada de modo similar. Los platos estaban buenos, curiosa la tortilla de sardinillas, estaba muy rica, aunque puede resultar algo cara para tratarse de una "tortilla" ya que no lleva patata alguna, pero sin duda cuando te la sirvan no encontrarás diferencia a la vista de una tortilla de patata. En general todo correcto y bien, buen lugar en la ciudad. El chupito para cerrar la cena todo un detalle!!
Lugar muy peculiar con buen ambiente y sobretodo muy buena comida. No había mucha gente para comer un domingo y me sorprendió porque se come genial y abundante. Comimos 2 personas. Pedimos una tortilla de sardinas sin patata suuuper rica y torreznos con patatas y huevos que estaban brutales. No pudimos pedir postre de lo llenos que estábamos
Un descubrimiento muy agradable, local de dos plantas con barra y comedor con mesas altas en la planta baja, quizá algo abarrotado y un poco ruidoso, con decoración recargada haciendo honor a su nombre. La carta corta pero muy original, con platos sencillos pero con ingredientes de calidad. El personal muy amable y el servicio bastante rápido. Totalmente recomendable, seguro que repetiremos.
Decoración retro con mucho encanto, te vienen a la cabeza muchos recuerdos si eres de los que ya peinan canas, un comedor precioso y agradable quizás por ponerle una pega hacía un poco de calor. El personal de lo más agradable y en cuanto a la restauración nos dejamos guiar por el personal acertando en todo lo que probamos estando todo buenísimo recordando a la cocina " rica" de antes siendo la cantidad de las raciones correcta En cuanto al precio... Todo bien
No es mal lugar, a nosotros nos faltó afinidad con la carta. El local mola. Da igual donde mires que vas a estar entretenido un buen rato con una mezcla de frases, decoración vintage o, simplemente, cosas llamativas. El servicio muy bien. Muy amable, eficiente y explicándonos el porqué de los platos. La comida fue un foigras de pitu bueno de sabor. Calamares bien fritos y unos ricos torreznos con huevos y patatas. Todo bien pero no hubo nada que nos enganchara o que nos invite a repetir. Quizás habiendo elegido otros platos nos hubiera gustado mas. De precio algo elevado.
Local con una decoración muy curiosa El trato muy bueno Las raciones para compartir son muy grandes.
Local muy pintoresco, decoración maximalista,,, llamativo,,,, pero vinimos a comer..... la tortilla de sardinas muy buena,, sin patata, pero es una tortilla sin más, eso sí ,, por 22€,, los huevos rotos con torreznos,, sin apenas yema,, casi cocidos,, malos vaya,, los torreznos muy buenos, crujientes y tiernos a la vez, ricos. Las copas de vinos muy escasas,, creo que es el sitio donde menos vino me han echado en una copa en Gijón. La atención muy buena. La relación calidad precio alta, desde mi punto de vista. En general, muy regular.... tenía ganas de comer aquí, no cumplió mis expectativas. Un saludo
Local muy pintoresco, decoración maximalista,,, llamativo,,,, pero vinimos a comer..... la tortilla de sardinas muy buena,, sin patata, pero es una tortilla sin más, eso sí ,, por 22€,, los huevos rotos con torreznos,, sin apenas yema,, casi cocidos,, malos vaya,, los torreznos muy buenos, crujientes y tiernos a la vez, ricos. Las copas de vinos muy escasas,, creo que es el sitio donde menos vino me han echado en una copa en Gijón. La atención muy buena. La relación calidad precio alta, desde mi punto de vista. En general, muy regular.... tenía ganas de comer aquí, no cumplió mis expectativas. Un saludo
Restaurante original, con muy poca oferta. Probamos calamares , tortilla de sardinas y croquetas. Todo bastante normal, relación calidad/precio no merece la pena.
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Gijón 33206
Highlights
Restaurant-Infos
Ausstattung
Die Nachbarschaft
Standort
Gijón 33206
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