La Fernandica
Pub · Ledesma
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Über La Fernandica
En La Fernandica, situado en el corazón de Ledesma, te ofrecemos una experiencia gastronómica auténtica en un ambiente acogedor y familiar. Nuestra cocina, con toques tradicionales "de la abuela", destaca por platos como el cabrito guisado y cochifrito, además de una cuidada selección de postres y c...
En La Fernandica, situado en el corazón de Ledesma, te ofrecemos una experiencia gastronómica auténtica en un ambiente acogedor y familiar. Nuestra cocina, con toques tradicionales "de la abuela", destaca por platos como el cabrito guisado y cochifrito, además de una cuidada selección de postres y café de calidad. Disfruta de nuestras opciones de almuerzo y cena, acompañadas de alcohol, cerveza o licores en un espacio que evoca las tabernas de antaño. El trato cercano y atento de nuestro equipo, junto a la calidez de nuestra chimenea y la posibilidad de comer al aire libre, harán de tu visita un momento especial.
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La Fernandica ofrece una experiencia culinaria casera y tradicional en un ambiente acogedor que recuerda a la casa de la abuela. Destacan las patatas meneás, las alubias y la amabilidad del servicio, especialmente Mari Tere. Algunos clientes mencionan que el local es una tasca antigua.
Beliebte Gerichte
Ideal für
Tip: Si vas, no te pierdas los guisos tradicionales y pregunta por la selección de quesos. Ten en cuenta que es una taberna sin lujos, pero con comida casera abundante y sabrosa.
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Entdecken Sie die Umgebung von La Fernandica
La Fernandica befindet sich in Ledesma, umgeben von kulturellen und historischen Sehenswürdigkeiten. Hier sind einige der bemerkenswertesten Orte in der Nähe.
Historisches Erbe
- iglesia de Santa Elena (A 49m) — edificio en Ledesma bien de interés cultural
- castillo de Ledesma (A 302m) — edificio en Ledesma bien de interés cultural
- iglesia de Santa María la Mayor (A 605m) — edificio en Ledesma bien de interés cultural
Museen
- iglesia de San Miguel, Ledesma (A 429m) — sede del Centro de Interpretación Histórica de Ledesma, Bletisa.
Weitere Sehenswürdigkeiten
- puente viejo de Ledesma (A 814m) — bridge in Ledesma, Castile and León, Spain
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Häufig gestellte Fragen zu La Fernandica
Bewertungen von La Fernandica Ledesma
Experiencia inolvidable por el espacio, una casa típica de pueblo castellano del siglo pasado, pero la acogida, el trato de las dos personas que están pendientes de que todo esté bien, te encuentres como en casa, la comida exquisita y muy abundante y el precio estupendo. Ha sido un disfrute. Muchas gracias, de verdad. Volveré pronto y se lo recomendaré a mis amistades.
No sabría elegir entre el magnifico trato recibido por los dueños o la comida exquisita. Muy atentos en todo momento y platos abundantes caseros. Recomendamos las patatas meneas, las albondigas y los huevos fritos con farinato. Un sitio para volver sin lugar a duda!
A pesar de llegar un poco tarde para comer, nos han atendido muy amablemente y nos han sentado enseguida. La atención de 10 y la comida estaba muy buena. Íbamos con nuestro hijo de 5 años y no han puesto ningún problema a la hora de servirle lo que hemos pedido para él. Hemos comido muy bien. Repetiremos en nuestra próxima visita a Salamanca. Precios muy asequibles.
Comida casera. Trato cercano. Lugar con encanto. Una de las últimas casas de comida que queda en España, a la cual merece la pena ir. Las raciones son abundantes, de alta calidad, preparadas de forma artesanal y con ese cariño que hace que sepa todo tan bien. Por lo general, calidad, cantidad y precio muy acertados.
Más que un restaurante es una tasca. La comida es típica de la zona, casera y absolutamente deliciosa. Comimos judías, patatas meneás, costillas de cerdo, albóndigas y flan. Todo delicioso. El personal muy amable. Visita obligada!
Lugar acogedor, te hacen sentir como en casa, y la comida, casera, buenísima y mucha cantidad. Y el precio, otras 5 estrellas. Cuando volvamos por Salamanca, reservaremos de nuevo sin duda.
El mejor sitio para comer y llevarte una entrañable experiencia. Se come muy bien, platos típicos de la tierra hechos con mucho amor. Fernandica es la típica abuela que te trae más y más comida. El postre, el café, los quesos uffff increíble. En breves volveré 💕
Comida de toda la vida y muy buena. Las patatas meneas espectaculares. La atención como si estuvieses en casa. Merecerá la pena repetir, sin ninguna duda. Imprescindible reservar
Sitio donde comer comida casera, te sientes como en "casa de tu abuela" Si la comida es buena, el trato es mejor. Recomendado 100%
Muy buena comida todo casero y trato muy casero recomiendo es como estar en casa me.recuerda a la casa de mis abuelos con la chimenea y sus camillas y manteles a cuadros y servilletas a juego me.ha gusta mucho volvere .relación precio calidad cantidad muy bien y los quesos muy buenos y a servirte lo que quieras tu mismo
Un sitio de 10 espectacular la comida el trato volveremos sin duda alguna
El sitio más original y buena comida en el que he estado nunca,la dueña lo mejor como si fuera tu abuela espectacular cochifrito de cedro y de cabrito,pluma espectacular,postre flan casero y tarta de queso con membrillo que nunca he probado,y ya para rematar el café de puchero,tabla de quesos expectacular,lo recomiendo 100%.,
Comida totalmente casera, incluido el café de puchero. Sitio muy acogedor en una casa antigua, conserva la originalidad del lugar. Muy buen trato y servicio rápido. El precio fenomenal. Sin duda para repetir!!!!
Taberna familiar con trato exquisito, comida casera y decoración de casa de pueblo sin reformar en los últimos 30 años. Ha sido una buena experiencia sobretodo por el trato recibido. Recomendable llamar previamente para reservar mesa.
Muy recomendable comer aquí. Desde que entras, se respira aire de familia. La comida casera está riquísima desde las patatas meneadas hasta el flan de huevo. Los dueños super agradables y cercanos.. es comer en el salón de tu casa con tu familia. Un gran acierto venir. Volveremos
Es como volver a comer en la casa del pueblo de tu abuela. Comida casera con un sabor increíble, comida de verdad.
Paramos en Ledesma de vuelta a casa de una escapadita y fue todo un acierto. Sobre todo descubrir La Fernandica, una casa de comidas de toda la vida. Íbamos con nuestro perrete y comimos en la terraza sin ningún problema. Los dueños son muy amables y atentos, la comida de 10. ¡Imposible quedarse con hambre!
Lo que viene siendo una 'Casa de comidas' de toda la vida, que lleva ahí unos 150 años y siguen cocinando a fuego lento, el tiempo no pasa rápido en este lugar. Entrar a comer es retroceder en el tiempo, entremeses de pueblo, de esos que en la ciudad se llaman 'Gourmet' y les triplican el precio. Platos sencillos y ricos acompañados con patatas fritas en aceite de oliva, a baja temperatura en una sartén, blanditas por dentro que se te saltan las lágrimas... El flan es postre obligatorio, ración cortada a medida a gusto del consumidor... Sin duda volveré a entrar si me pilla de paso y sino tendré que desviarme...
Nos ha encantado, fuimos de casualidad y no podía ser mejor acierto, la comida estaba muy rica, comimos patatas meneas, sopa castellana, albóndigas, filetes, flan, café, agua y pan, todo esto para 3 personas por 42 euros, las raciones son grandiosas y con hambre no te vas, la atención es increíble, son encantadores y atentos, yo lo definiría como ir a comer a casa de los abuelos, estamos deseando volver
La mejor relación calidad precio. La comida definitivamente es deliciosa, casera y con un ambiente muy familiar. Nunca te irás con hambre, porque las cantidades son más que correctas además de la variedad que hay para comer. Entre el aperitivo, los entrantes, plato principal, queso, postre, café, chupito.... No sé con qué me quedaría.... Las albóndigas??? ... probablemente con el sabor en general de la comida. Lo recomiendo sin lugar a dudas.
Impresionante....hemos venido tres parejas de Almería, íbamos camino a Fermoselle y hemos parado a comer, ha sido una gran experiencia, la comida de diez y el servicio súper super amable, amenazamos con volver.... recomendado 100x100
Espectacular!!! Llevaba años queriendo ir pero al vivir en Madrid se resistía. Nos trataron como en casa, la comida no tengo palabras para describir los sabores y el cariño con la que la hacen. Sin duda volveré.
Llegamos a Ledesma a la hora casi de comer buscamos en Google y enseguida nos llamó la atención las buenas reseñas. Una casa de comidas de toda la vida, como si estuvieras en casa de los abuelos, mas tipico imposible. Comida execlente y generosa servida por buena gente. Recomendable 100% Preferible llamar porque hay muy pocas mesas.
Sin duda mi lugar favorito para comer. Todo muy bueno, hecho por ellos. Especial mención al chuletón de más de 3/4 de kilo. El cabrito y cochinillo espectaculares, y las patatas, de verdad y bien fritas. Los postres, un espectáculo con la tarta, el flan y la camilla con los quesos y la tabla. Cuidan el tema del covid a la perfección. El precio, una maravilla. Siempre vuelvo y nunca fallan. A los de capital que se quejan de que no ponen precios, pues preguntad. Que parecéis corderitos pijos que se ofenden a la mínima. El trato, muy cercano y familiar. Se puede comer de menú o fuera de menú. El café, de pota hecho en lumbre. A veces tienen licor de café casero.
Un sitio entrañable. Fantástica comida casera . Las Patatas meneas de escándalo, las albóndigas 👌🏽, bueno todo todo. El flan de huevo 🫶🏽 Personal muy majo, atentos y serviciales. Calidad precio de 10. Nosotros fuimos 3 adultos, una adolescente y una niña pequeña. Salimos todos encantados. Volveremos seguro cada año. Muchas gracias por todo. Lo único que aparcamos cerquita y alguien nos rallo el coche de arriba a bajo🥺.
Fuimos a una comida familiar y salimos encantados. Comida tradicional de toda la vida , trato muy cercano.Muy recomendable.
Un sitio que me ha llevado a recordar la casa de mi abuela, sitio pequeño con el encanto de lo que era una casa de pueblo antigua. En cuanto a la comida, de escándalo, todo riquísimo y en cantidad. Fuimos dos adultos y una bebé de 4 meses, y para nosotros nos cogimos de primero para compartir una ensalada y unas patatas meneas. De segundo pluma y rabo de toro. Para el postre flan de huevo y café de puchero. Decir que una de las personas es celíaca y super atentos con el tema. Y precio 20 € por persona. Siempre que veo un sitios de este tipo, entro y nunca nos defraudan, por la atención familiar por el encanto fuera de extravagancias. Todo un acierto, sin duda y si vengo por la zona prefiero comer en un sitio como este aunque me tenga que desplazar 30 minutos. La pena, y no tiene nada que ver con la taberna, es que estaba todo cerrado.
Es como volver a casa de tus abuelos en los 80, comida riquísima como la hacia mi abuela....personal encantador,cocinera de 101 años❤️
Uno de esos lugares a los que volver... Exquisita comida casera y un trato que está muy por encima de lo normal, de una familia muy simpática y amable. Es un lugar con encanto pequeño pero muy acogedor con brasero incluido. Patatas meneás, rabo de toro, chuletón, tostón, y una suculenta tabla de quesos de cierre. Recomendable 100%
Es como comer en casa de la abuela. Vas a comer bien. Tomamos de primero sopa de ajo y patatas meneas. De segundo cabrito guisado y rabo de toro. De postre tarta de nata con membrillo y flan. Todo muy bueno. Nos atendieron muy rápido y los platos salían enseguida. El único pero, que no les quedaba alubias. Una lástima, pero ya tengo excusa para volver
Maravilloso y acogedora casa de comidas en este pueblo tan bonito. Y cuando digo casa de comidas, es literal ... donde comeremos será como hacerlo en el comedor de una antigua casa de pueblo y luego viene la calidad de la comida, excelente ... el cabrito, el cuchifrito, el rabo de toro ... y para terminar una tabla de quesos con membrillo casero y café de puchero ... Por último no se puede dejar de mencionar el trato tan afable y maravilloso de la familia, al servir la comida, al explicarte el menú.. y durante toda la estancia para ver si necesitas algo más ... Si vas por Ledesma es un cita obligada comer ahí ... se quedará en el recuerdo ... enhorabuena 🎉🍾🎈
Es justo lo que se espera de una casa de comidas, que la comida sepa a comida casera y tradicional. Acogedor y personas encantadoras. Un gustazo!!
Taberna que conserva el aspecto y ambiente de las antiguas tabernas de los pueblos de toda la vida. He puesto 4* en el ambiente más para llamar la atención que para valorar, para mí es perfecto, atendido con presteza y amabilidad por parte de Mari Tere y sus acompañantes. La comida muy buena, sin complejidades ni adornos pero con el sabor de la cocina casera. Lo probado estaba muy bueno, mención especial para el flan. La relación calidad precio muy buena, como el local es pequeño (4 mesas en el comedor), te recomiendo que reserves.
Fuimos a comer habiendo reservado el mismo día, llegamos antes de tiempo y no nos puso ninguna pega. Maritere (creo que se llama así la chica que nos atendió) fue un verdadero amor. Cariñosa, empatica, te explica los platos y te recomienda absolutamente todo. Tengo pendiente volver porque de verdad que merece muchísimo la pena. Y oye, no llegó ni a 40€ 2 personas De precio tampoco estaba mal!
Comimos ayer una familia de cuatro personas después de llevar mucho tiempo con las ganas de probar y no nos defraudó. El lugar es acogedor (hay que saber a lo que se va) y el servicio es rápido y amable. Los cuatro pedimos cocido completo y era como si fuera de casa: buen sabor y buena cantidad en los tres vuelcos. De postre un flan casero que es espectacular y una cantidad enorme (un flan completo para cuatro personas). Para beber agua grande, jarra de barro de vino y gaseosa. Y para rematar, café de puchero. El próximo día nos gustaría probar la oreja, los callos y la tabla de quesos, pero quedamos repletos. Total: 56€. Pd: si les preguntas por el lugar, te explican amablemente la historia (tiene más de 150 años de antigüedad) y tuvimos la suerte de conocer a las dos hermanas (Ángeles tiene casi 101 años y fue la que había hecho la comida del día, además es adorable, muy conversandora y está genial con más de un siglo de vida). Volveremos.
Una casa de comidas de las de toda la vida, si buscas comer como en casa, sin lujos ni excentricidades, buen precio, mejor servicio y un espacio que recuerda a la casa del pueblo de nuestros bisabuelos, es tu sitio. Las patatas meneas estupendas, las codornices y el cochifrito de 10 y los postres de quesos, una gratisima sorpresa. Si lo tuviera cerca, iría todos los findes. Maravilloso!!!!
Taberna familiar y tradicional. Comimos y nos atendieron fenomenal y todo casero riquísimo. Pedimos sopa castellana, carrilleras, pluma y de postre una selección de quesos (te explican de dónde es cada uno) de la que te puedes servir tu mismo. El flan casero espectacular! Nos costó todo 38€ con una botella grande de agua
Una casa de comidas auténtica. La comida genial. La atención increíble. No es un restaurante al uso es una casa de comidas. Platos tradicionales y bien preparados. Con su brasero debajo de la mesa. Espectacular. De los sitios que no tendrían que desaparecer nunca.Volveremos
Fui recomendado y ha sido una buena experiencia. El trato inmejorable y la comida tanto el primer plato como el segundo y el postre , todo casero , muy rica. Hemos cenado 8 personas y la opinión ha sido unánime , muy buena experiencia . El lugar tiene el encanto , de volver 30 años atrás y estar sentado en cualquier casa acogedora de un pueblo . El precio ha sido acorde .Repetiremos sin lugar a dudas , si se dan las circunstancias de volver por allí . Gracias
Un lugar acogedor y familiar, te da la sensación de que te cocinara tú propia abuela. Trato excelente del personal al igual que la comida a degustar....especial atención a la "tabla"(una mesa entera) de quesos con los que hemos disfrutado. Te traen una tabla y cuchillo...puedes cortar lo que quieras para degustar con carne membrillo. Ni que decir tiene que todo es casero.... casero...pocas veces se come tan agusto. Muy destacable...y el precio no hace justicia a tanta calidad. Es pequeño pero muy acogedor. Para repetir sin ninguna duda 😃👍👌.
No puedo tener mejores palabras para este pequeño rinconcito en uno de los pueblos más bonitos de Salamanca. Comida casera, pero de la de verdad… de la que te hacía tú abuela. Trato familiar, te sientes en tu casa. Raciones… muy muy abundantes. En este pequeño restaurante, entras como cliente pero sales como familia.
Casa de comidas de las que ya no quedan, merece la pena acercarse a este pequeño enclave. Es absolutamente todo perfecto: el servicio es agradable, simpático y no se andan con menudeces, la comida de todo la vida (recomiendo guisos antes que plancha/frituras) y para rematar, precio razonable. Uno de mis restaurantes favoritos de España.
Fui recomendado por un amigo, es una taberna-casa de comidas de toda la vida. Me ofrecieron carta y menú del día. Escogí lo segundo. De primero unas patatas meneadas impresionantes de textura, potencia de sabor.... De segundo unos huevos fritos con un farinato riquísimo. Postre helado de tarrina normal. Todo por 12€ el menú incluido café
Llevábamos meses con ganas de ir y eso hizo que las expectativas fuesen muy altas. El ambiente, genial (aún habiendo muchos clientes). Como comer en la casa del pueblo de los abuelos. Pedimos meneás (deliciosas) y alubias (de las mejores q comí en mucho tiempo). Gran variedad de segundos a elegir... Entre ellos destacar las albóndigas que estaban riquísimas. También postres a elegir, nosotros quisimos probar los quesos, donde te ponen una camilla con gran variedad. Si te gustan los quesos fuertes, no dejes de probar el de pereña y el Zorita. Sin duda volveremos!
Fui recomendado y ha sido una buena experiencia. El trato inmejorable y la comida tanto el primer plato como el segundo y el postre , todo casero , muy rica. Hemos cenado 8 personas y la opinión ha sido unánime , muy buena experiencia . El lugar tiene el encanto , de volver 30 años atrás y estar sentado en cualquier casa acogedora de un pueblo . El precio ha sido acorde .Repetiremos sin lugar a dudas , si se dan las circunstancias de volver por allí . Gracias
Un imprescindible si vienes a Salamanca, visitar ledesma y comer en este autentico bar de pueblo, autentica cocina “de abuela”disfrutamos muchisimo de platos como cabrito guisado cabrito cochifrito, papas revolconas y de unas albondigas que quitaban el sentio, y cuando llegamos al postre nos quedamos impresionados con una sorprendente mesa de quesos los cuales tu mismos te cortas lo que quieras y un flan casero tamb impresionante. Es uno de esos sitios donde se detiene el tiempo, con mucha solera,de los que ya no quedan. Un fuerte abrazo desde jerez de la frontera , Cadiz.
Un lugar acogedor y familiar, te da la sensación de que te cocinara tú propia abuela. Trato excelente del personal al igual que la comida a degustar....especial atención a la "tabla"(una mesa entera) de quesos con los que hemos disfrutado. Te traen una tabla y cuchillo...puedes cortar lo que quieras para degustar con carne membrillo. Ni que decir tiene que todo es casero.... casero...pocas veces se come tan agusto. Muy destacable...y el precio no hace justicia a tanta calidad. Es pequeño pero muy acogedor. Para repetir sin ninguna duda 😃👍👌.
No puedo tener mejores palabras para este pequeño rinconcito en uno de los pueblos más bonitos de Salamanca. Comida casera, pero de la de verdad… de la que te hacía tú abuela. Trato familiar, te sientes en tu casa. Raciones… muy muy abundantes. En este pequeño restaurante, entras como cliente pero sales como familia.
Comer en La Fernandica es una experiencia que va más allá del mero hecho de tomarse unos platos del menú. La personalidad de las dueñas junto a su saber hacer en los fogones de tantos años impregna todo el local. Las salas son el típico comedor de casa donde se mezclan cuadros del sagrado corazón de Jesús con fotos en blanco y negro del pueblo o de alguna de las dueñas, una casa de pueblo de toda la vida. El mejor adjetivo que se me viene al hablar del servicio es que son naturales, se comportan tal y como son, no hay cortesía forzada, otro aspecto más que les dota de autenticidad en tiempos de tanta "sonrisa comercial". Eso no quita para que sean amables con cualquier demanda que necesites.
Nadie puede venir a Ledesma y no comer en La Fernandica. Hay que tener claro que es una Tanerns como si fuera el salón de su casa 😊. La comida merece mucho la pena y el servicio peculiar y muy muy amable, lo dicho, cono si fueras a casa de la abuela a comer. Un placer!! Repetiremos seguro si volvemos por aquí 🥰🥰♥️♥️
Casa de comidas de las que ya no quedan, merece la pena acercarse a este pequeño enclave. Es absolutamente todo perfecto: el servicio es agradable, simpático y no se andan con menudeces, la comida de todo la vida (recomiendo guisos antes que plancha/frituras) y para rematar, precio razonable. Uno de mis restaurantes favoritos de España.
Fui recomendado por un amigo, es una taberna-casa de comidas de toda la vida. Me ofrecieron carta y menú del día. Escogí lo segundo. De primero unas patatas meneadas impresionantes de textura, potencia de sabor.... De segundo unos huevos fritos con un farinato riquísimo. Postre helado de tarrina normal. Todo por 12€ el menú incluido café
Llevábamos meses con ganas de ir y eso hizo que las expectativas fuesen muy altas. El ambiente, genial (aún habiendo muchos clientes). Como comer en la casa del pueblo de los abuelos. Pedimos meneás (deliciosas) y alubias (de las mejores q comí en mucho tiempo). Gran variedad de segundos a elegir... Entre ellos destacar las albóndigas que estaban riquísimas. También postres a elegir, nosotros quisimos probar los quesos, donde te ponen una camilla con gran variedad. Si te gustan los quesos fuertes, no dejes de probar el de pereña y el Zorita. Sin duda volveremos!
Taberna que conserva el aspecto y ambiente de las antiguas tabernas de los pueblos de toda la vida. He puesto 4* en el ambiente más para llamar la atención que para valorar, para mí es perfecto, atendido con presteza y amabilidad por parte de Mari Tere y sus acompañantes. La comida muy buena, sin complejidades ni adornos pero con el sabor de la cocina casera. Lo probado estaba muy bueno, mención especial para el flan. La relación calidad precio muy buena, como el local es pequeño (4 mesas en el comedor), te recomiendo que reserves.
Fuimos a comer habiendo reservado el mismo día, llegamos antes de tiempo y no nos puso ninguna pega. Maritere (creo que se llama así la chica que nos atendió) fue un verdadero amor. Cariñosa, empatica, te explica los platos y te recomienda absolutamente todo. Tengo pendiente volver porque de verdad que merece muchísimo la pena. Y oye, no llegó ni a 40€ 2 personas De precio tampoco estaba mal!
Comimos ayer una familia de cuatro personas después de llevar mucho tiempo con las ganas de probar y no nos defraudó. El lugar es acogedor (hay que saber a lo que se va) y el servicio es rápido y amable. Los cuatro pedimos cocido completo y era como si fuera de casa: buen sabor y buena cantidad en los tres vuelcos. De postre un flan casero que es espectacular y una cantidad enorme (un flan completo para cuatro personas). Para beber agua grande, jarra de barro de vino y gaseosa. Y para rematar, café de puchero. El próximo día nos gustaría probar la oreja, los callos y la tabla de quesos, pero quedamos repletos. Total: 56€. Pd: si les preguntas por el lugar, te explican amablemente la historia (tiene más de 150 años de antigüedad) y tuvimos la suerte de conocer a las dos hermanas (Ángeles tiene casi 101 años y fue la que había hecho la comida del día, además es adorable, muy conversandora y está genial con más de un siglo de vida). Volveremos.
Una casa de comidas de las de toda la vida, si buscas comer como en casa, sin lujos ni excentricidades, buen precio, mejor servicio y un espacio que recuerda a la casa del pueblo de nuestros bisabuelos, es tu sitio. Las patatas meneas estupendas, las codornices y el cochifrito de 10 y los postres de quesos, una gratisima sorpresa. Si lo tuviera cerca, iría todos los findes. Maravilloso!!!!
Taberna familiar y tradicional. Comimos y nos atendieron fenomenal y todo casero riquísimo. Pedimos sopa castellana, carrilleras, pluma y de postre una selección de quesos (te explican de dónde es cada uno) de la que te puedes servir tu mismo. El flan casero espectacular! Nos costó todo 38€ con una botella grande de agua
Una casa de comidas auténtica. La comida genial. La atención increíble. No es un restaurante al uso es una casa de comidas. Platos tradicionales y bien preparados. Con su brasero debajo de la mesa. Espectacular. De los sitios que no tendrían que desaparecer nunca.Volveremos
Nadie puede venir a Ledesma y no comer en La Fernandica. Hay que tener claro que es una Tanerns como si fuera el salón de su casa 😊. La comida merece mucho la pena y el servicio peculiar y muy muy amable, lo dicho, cono si fueras a casa de la abuela a comer. Un placer!! Repetiremos seguro si volvemos por aquí 🥰🥰♥️♥️
Comer en La Fernandica es una experiencia que va más allá del mero hecho de tomarse unos platos del menú. La personalidad de las dueñas junto a su saber hacer en los fogones de tantos años impregna todo el local. Las salas son el típico comedor de casa donde se mezclan cuadros del sagrado corazón de Jesús con fotos en blanco y negro del pueblo o de alguna de las dueñas, una casa de pueblo de toda la vida. El mejor adjetivo que se me viene al hablar del servicio es que son naturales, se comportan tal y como son, no hay cortesía forzada, otro aspecto más que les dota de autenticidad en tiempos de tanta "sonrisa comercial". Eso no quita para que sean amables con cualquier demanda que necesites.
Un imprescindible si vienes a Salamanca, visitar ledesma y comer en este autentico bar de pueblo, autentica cocina “de abuela”disfrutamos muchisimo de platos como cabrito guisado cabrito cochifrito, papas revolconas y de unas albondigas que quitaban el sentio, y cuando llegamos al postre nos quedamos impresionados con una sorprendente mesa de quesos los cuales tu mismos te cortas lo que quieras y un flan casero tamb impresionante. Es uno de esos sitios donde se detiene el tiempo, con mucha solera,de los que ya no quedan. Un fuerte abrazo desde jerez de la frontera , Cadiz.
Desde fuera no te imaginas el restaurante que te vas a encontrar. Comida más casera imposible, trato familiar y bien de precio. 100% recomendado
Comida casera con unos platos enormes. El trato excelente de la Fernandita. Comes lo que hayan cocinado este día. No hay menú. El menú consta de un primer plato que hay muchas cosas para elegir y un plato principal. Recomiendo el chuletón. De postre traen una mesa de quesos gigante. Y varias tartas flanes etc.
Ambiente super casero. El trato es excelente. Lugar pequeño en el que hay que reservar. Comida ttradicional castellana, donde no se puede pasar por alto, el postre de queso con membrillo. es todo un espectaculo, rodeado de tranquilidad y paz. Ideal para epocas frescas, ya que las comidas son contundentes.
Sitio curioso. Auténtica casa de comidas que nos preguntaron según llegamos si sabíamos cómo era el sitio. Creo que más de uno se ha ido según ha llegado pero nosotros íbamos bajo aviso. Comimos el menú del día, bueno, barato y contundente. Bien atendidos, simpáticos y atentos. La próxima vez pediré el menú especial que tienen y que incluye algún plato adicional más elaborado
Ha sido todo un gran descubrimiento. Comida casera garantizada y perfectamente cocinada, muy abundante y un trato muy cercano. Todos ellos encantadores. Repetiremos.
Una casa de comidas de las de antes y de las que ya quedan muy pocas. Tomamos patatas revolconas, y de segundos huevos fritos con farinato y costillas asadas. Muy rico todo. Flan de huevo casero de postre, muy bueno. Y para rematar una mesa camilla de quesos, de la que te puedes servir a tu gusto porque los hay de varios tipos, sabores y consistencias. Con una jarra de vino de litro (lo más flojo de todo), una casera, también de litro, y dos cafés de puchero, salimos a 15€ por persona. Que hubo que pagar en metálico porque no admiten tarjetas. Muy bien de precio, eso si no es esperéis ni lujos ni delicatessen ni tratos refinados. Es lo que es, y en eso está su encanto. O no, para algunos.
Restaurante de cocina tradicional con menú del día bien preparado y con sabor casero. Un detalle diferenciador es el servicio: las albóndigas llegan en la cazuela y se sirven en el plato frente al comensal, gesto que aporta cercanía y autenticidad. El flan merece mención especial, no solo por su textura y sabor, sino porque el cliente puede elegir la porción que desee, algo poco habitual y muy apreciado. Todo ello por menos de 15 euros por persona
Casa de comidas como bien su nombre indica... No esperes un ambiente destacado, ni decoración antigua... Tiene toda la solera de su nombre. Lugar IMPERDIBLE una vez en la vida... Calidad de comida 10!! Rico, cantidad y sabor... Precio muy competitivo.Volveré en cuanto sea posible. Los dueños, o personas que atienden, son de mediana edad, agradables y correctos... Hay que repetir!
Comida casera de la de toda la vida. Variedad de platos tanto de primero como de segundo, desde las míticas patatas meneas (aunque los torreznos estén más duros que un canto) hasta el cabrito frito (recomendable). Los postres están ricos y del flan te puedes servir hasta fartar. Te atienden de manera amable y sirven rápido. El ambiente depende del día, suele ser agradable, pero a veces te toca compartir cuarto con algunos personajes. Lo de casa antigua bueno eso ya lo dejo a la interpretación de cada uno.
Comida casera de la de toda la vida. Variedad de platos tanto de primero como de segundo, desde las míticas patatas meneas (aunque los torreznos estén más duros que un canto) hasta el cabrito frito (recomendable). Los postres están ricos y del flan te puedes servir hasta fartar. Te atienden de manera amable y sirven rápido. El ambiente depende del día, suele ser agradable, pero a veces te toca compartir cuarto con algunos personajes. Lo de casa antigua bueno eso ya lo dejo a la interpretación de cada uno.
Es una casa típica de pueblo, con habitaciones que hacen de comedor. Nos sentamos en una habitación a la derecha nada más entrar, debajo de la camilla, estaba el brasero de cisco, que se agradecía para mantener los pies calientes. Comimos todos patatas meneas, los torreznos un poco escasos, de segundo pedimos callos, rabo de toro, carrilleras, y tostón y cabrito cuchifrito, todo estaba muy rico. De postre flan y tarta de nata, caseros. Para finalizar con un café de puchero y un licor de hierbas. Te sientes como en casa de tu abuela. Te sirven amablemente y son rápidos. Hay que reservar.
Restaurante de cocina tradicional con menú del día bien preparado y con sabor casero. Un detalle diferenciador es el servicio: las albóndigas llegan en la cazuela y se sirven en el plato frente al comensal, gesto que aporta cercanía y autenticidad. El flan merece mención especial, no solo por su textura y sabor, sino porque el cliente puede elegir la porción que desee, algo poco habitual y muy apreciado. Todo ello por menos de 15 euros por persona
Casa de comidas como bien su nombre indica... No esperes un ambiente destacado, ni decoración antigua... Tiene toda la solera de su nombre. Lugar IMPERDIBLE una vez en la vida... Calidad de comida 10!! Rico, cantidad y sabor... Precio muy competitivo.Volveré en cuanto sea posible. Los dueños, o personas que atienden, son de mediana edad, agradables y correctos... Hay que repetir!
Es una casa típica de pueblo, con habitaciones que hacen de comedor. Nos sentamos en una habitación a la derecha nada más entrar, debajo de la camilla, estaba el brasero de cisco, que se agradecía para mantener los pies calientes. Comimos todos patatas meneas, los torreznos un poco escasos, de segundo pedimos callos, rabo de toro, carrilleras, y tostón y cabrito cuchifrito, todo estaba muy rico. De postre flan y tarta de nata, caseros. Para finalizar con un café de puchero y un licor de hierbas. Te sientes como en casa de tu abuela. Te sirven amablemente y son rápidos. Hay que reservar.
No sé muy bien qué decir... La comida está bien pero el lugar es lo que es, una tasca antigua, sucia, etc. Por ir a comer una vez no pasa nada. El señor que atiende en chandal no sirve para el negocio, todo el tiempo metiendo prisa para comer, no lo entiendo. Solo por eso ya se me quitan las ganas de volver.
No sé muy bien qué decir... La comida está bien pero el lugar es lo que es, una tasca antigua, sucia, etc. Por ir a comer una vez no pasa nada. El señor que atiende en chandal no sirve para el negocio, todo el tiempo metiendo prisa para comer, no lo entiendo. Solo por eso ya se me quitan las ganas de volver.
No llegamos a sentarnos porque la dueña no nos dejó. Llegamos a las 15 h después de muchas horas de viaje, con dos niñas pequeñas y mucha hambre y con ganas de probar el sitio. La dueña nos dijo que no nos servía porque no tenía sitio. Después de decirle que fuera tenía muchas mesas libres y que no nos importaba comer fuera y de explicarle que veníamos con niñas pequeñas y muchas horas de coche, me siguió diciendo que no tenían sitio. Y me mandó a la gasolinera. Increíble pero cierto. Un maltrato en toda regla. No volveré en mi vida.
Mala experiencia..... Llegamos a las 15:15 y nos dijo la mujer que ya no, y le digo yo: que es porque está lleno? Dice: sí. Le contesto: nos ha dicho la pareja que está en la mesa de la calle que se van,no nos importa esperar y empezó a titubear y no sabía cómo decir que no, que no... Y yo : pero que no que?? Que no hay cocina? Y dice: sí eso... Pues mira, puedo entender que es tu casa tú pones los horarios, pero al menos di las cosas en condiciones . Tampoco considero que fuese tan tarde. Pues me dejaré mi dinero en otro lugar. Aaahhh, éramos dos personas,no una excursión o autobús ...
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C. Cerezo, 2, 37100 Ledesma, Salamanca, Spain
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Die Nachbarschaft
Standort
C. Cerezo, 2, 37100 Ledesma, Salamanca, Spain
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edificio en Ledesma
edificio en Ledesma
sede del Centro de Interpretación Histórica de Ledesma, Bletisa.
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bridge in Ledesma, Castile and León, Spain
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