Botín
Spanish · Madrid
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Über Botín
Bienvenidos a Botín, un rincón emblemático de Madrid desde 1725. En nuestro restaurante, la tradición y la historia se fusionan en cada plato, especialmente en nuestro famoso cochinillo asado, un manjar que ha inspirado a escritores como Hemingway. Disfrute de una experiencia gastronómica inolvidabl...
Bienvenidos a Botín, un rincón emblemático de Madrid desde 1725. En nuestro restaurante, la tradición y la historia se fusionan en cada plato, especialmente en nuestro famoso cochinillo asado, un manjar que ha inspirado a escritores como Hemingway. Disfrute de una experiencia gastronómica inolvidable, donde la auténtica cocina española y la cálida hospitalidad se dan la mano.
Was Kunden über Botín sagen
Botín es una experiencia histórica, más que una simple comida. Destacan el cochinillo y el cordero asado, aunque algunos lo encuentran caro. El servicio es generalmente atento, con menciones especiales a Julian, Jose y Adrian. Reservar con antelación es crucial.
Beliebte Gerichte
Ideal für
Tip: Reservar con mucha antelación es esencial. Si no encuentras reserva, intenta llegar una hora antes del servicio para optar a una mesa sin reserva.
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Entdecken Sie die Umgebung von Botín
Botín befindet sich in Madrid, umgeben von kulturellen und historischen Sehenswürdigkeiten. Hier sind einige der bemerkenswertesten Orte in der Nähe.
Historisches Erbe
- basílica de San Miguel (A 147m) — basílica menor en Madrid bien de interés cultural
- Mercado de San Miguel (A 158m) — bien de interés cultural bien de interés cultural
- Palacio de Santa Cruz (A 174m) — edificio en Madrid bien de interés cultural
Religiöse Gebäude
- iglesia de San Miguel de los Octoes (A 165m) — church building in Madrid, Spain
Weitere Sehenswürdigkeiten
- Puerta Cerrada (Madrid) (A 35m)
- Casa de la Carnicería (A 101m) — building in Madrid, Spain
- Colegio Imperial de Madrid (A 136m) — Institución docente desaparecida en Madrid regida por la Compañía de jesús
- Sede de la Federación Española de Municipios y Provincias (A 137m) — edificio en Madrid
- Palacio de Viana (A 143m) — edificio en Madrid
- Palacio de la Nunciatura (A 161m) — edificio en Madrid
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Häufig gestellte Fragen zu Botín
Bewertungen von Botín Madrid
Nunca en mi vida había comido cochinillo, tengo que decir que a superado mis expectativas, me encanta porque te lo hacen a la braza y queda genial sobre todo la parte de arriba muy crujiente y lo mejor de todo que es un cochinillo de 21 día perfecto para comer en familia oh amigos. Hablemos de la amabilidad de las personas del restaurante, desde que llega uno al restaurante te atienden muy bien si te falta agua pides y al momento te la llevan, súper recomendable para disfrutar un cochinillo delicioso.
Una experiencia inolvidable en el Restaurante Botín. Desde que llegamos, Christian se ocupó absolutamente de todo con una atención impecable, cercana y profesional. Gracias a él, nuestra estancia fue simplemente increíble. Nos hizo sentir como en casa y cuidó cada detalle. La comida, como siempre en Botín, estuvo maravillosa: sabores auténticos, calidad excepcional y una presentación impecable. Sin duda, uno de esos lugares que se quedan grabados en la memoria. Además, es imprescindible visitar la bodega y las cuevas, un recorrido que añade magia a la experiencia y te transporta a la historia del restaurante. Repetiremos sin dudarlo. ¡Gracias por una velada perfecta!
Es una experiencia que no te.puedes perder si vas a Madrid. Es el restaurant más viejo del mundo, y no dejes de pedir el cochinillo y el cordero😋😋, la mejor Sangria de Madrid y el tarta de queso es el postre que no te puedes perder. La carta de vinos, las atenciones nos atendió Artium(disculpa si escribí tu nombre mal☺️). Más que un restaurant es todo una experiencia culinaria, una fiesta al paladar. Y no te vayas sin bajar a las bodegas del vino, y ver el horno de 300 años.
¡Espectacular todo! Cuando vas a un lugar con las expectativas tan altas, es probable que no las alcance, pero este las supera todas. El trato del personal maravilloso. La atención por parte de todos es muy rápida. El personal de 10😊 La comida de 10 también. Todo lo que hemos pedido estaba espectacular. El restaurante impresionante. Sin duda alguna, lo recomiendo al 100%.
Muy buena experiencia. Los platos de cordero y cochinillo son un pelín caros para la cantidad pero al fin y al cabo estás en el restaurante más antiguo del mundo y eso se paga. La comida estaba super rica ( recomendado obvio el cordero y cochinillo y de postre la tarta de queso) y el servicio super atento y profesional. Hace honor a su renombre, un sitio muy recomendado.
El restaurante mas antiguo del mundo, en 2025 hicieron 300 años. Tuvimos la mala suerte de no poder aparcar y llegamos 30 minutos tarde y tuvieron el detalle de respetarnos la mesa. Pedimos revuelto de la casa que no estaba mal pero no fue lo mejor que pedimos. Lo mejor sin duda fue el cochinillo que es muy recomendable, jugoso y con la piel crujiente, muy bueno la verdad. La tarta de queso tambien la recomiendo, esta muy buena. Los camareros son muy agradables. Recomiendo el restaurante sin lugar a dudas.
Muy buen restaurante, es de los más antiguos de Madrid el cual está celebrando sus 300 aniversario. El decorado elegante y de época, el servicio va acorde, son atentos y rápidos. Y la comida realmente buena, el jamón ibérico de bellota estaba muy bueno, merece la pena probarlo y recomiendo muchísimo el revuelto de la casa, cuando pueda volver repetiría sin dudar.
Visitar el Restaurante Botín es como viajar en el tiempo. Apenas cruzas la puerta, te envuelve la historia: el ambiente, la arquitectura y ese aroma clásico de cocina tradicional que te hace sentir en otro siglo. Fuimos a cenar con otra pareja de amigos y, como es de esperarse en un lugar tan emblemático, es necesario reservar con anticipación. Tuvimos la suerte de ser atendidos por un mesero con casi 30 años trabajando en Botín. Su trato fue impecable: amable, profesional y con esa seguridad que solo da la experiencia. Nos hizo sentir como si estuviéramos en casa. Comenzamos la noche con unas croquetas de jamón y pollo, cremosas y perfectamente fritas, y dos sopas de ajo con huevo que nos recordaron por qué Madrid es cuna de grandes sabores. Para los platos principales, yo pedí el Solomillo Botín con champiñones, jugoso y lleno de sabor; mi esposa disfrutó un filete de ternera a la plancha, sencillo pero delicioso; y nuestros amigos eligieron el famoso cochinillo, crujiente por fuera, tierno por dentro y absolutamente a la altura de su reputación. Para cerrar la velada, compartimos dos postres clásicos: la tarta de queso con la receta de la abuela, que sabe justamente a tradición, y una crema catalana suave y perfectamente caramelizada. En resumen, una experiencia inolvidable en un restaurante que no solo sirve comida, sino historia. Perfecto para quienes quieren disfrutar de una cena especial en Madrid. Totalmente recomendado.
Visité el restaurante Botín estas Navidades y la experiencia fue simplemente magnífica. Comer en un lugar con tanta historia ya es especial, pero cuando además la cocina está a la altura, se convierte en un recuerdo inolvidable. Las alcachofas, en su punto perfecto, llenas de sabor y tratadas con un respeto absoluto por el producto, fueron un comienzo excelente. Y el cochinillo, su gran especialidad, fue sencillamente espectacular: piel crujiente, carne jugosa y un sabor tradicional que demuestra por qué este plato es un referente desde hace siglos. El ambiente, el cuidado en el servicio y la sensación de estar disfrutando de la auténtica cocina castellana hacen que la visita merezca cada minuto. Un lugar al que no solo se va a comer, sino a vivir una experiencia gastronómica con historia. Sin duda, un restaurante imprescindible en Madrid. Volveré.
Experiencia maravillosa en este restaurante centenario, record guiness por ser el más antiguo de mundo. Nos recibieron como en casa, trato exquisito a pesar de estar a tope. Probamos los platos estrella: sopa de ajo, cochinillo al horno de leña, cordero y perdiz. Deliciosos! Como cortesía de la casa nos pusieron unas croquetas y morcilla. Felicito la eficiencia del restaurante ya que pese a estar lleno vimos mucha cordinación en todo el equipo. Lo recomiendo sin duda!
Un sitio muy clásico, de los de toda la vida, tanto por el ambiente como por la comida. Platos típicos, bien hechos y con mucho sabor, se nota que respetan la cocina tradicional. Aunque es un lugar bastante turístico, la calidad es muy buena y está a la altura, algo que no siempre es fácil de encontrar. Muy recomendable si quieres probar comida típica y rica en un entorno auténtico.
Una joya histórica con sabor inolvidable Visitar Botín, el restaurante más antiguo del mundo según el Récord Guinness, es toda una experiencia que va más allá de lo gastronómico. Desde que entras, se respira historia en cada rincón, con un ambiente acogedor y un servicio cálido que hacen honor a su legado; y que este año cumple 300 años de historia. Probamos el cochinillo asado, que es su platillo insignia, y no decepcionó: piel crujiente, carne jugosa y perfectamente cocinado. Las almejas Botín fueron una delicia, frescas y con una salsa espectacular. El filete de ternera a la plancha cumplió muy bien, suave y en su punto, y los calamares fritos sorprendieron por su textura ligera y su sabor bien logrado. Una parada imprescindible en Madrid para quienes buscan una combinación de tradición, calidad y autenticidad.
Fui a este restaurante con una amiga porque habíamos oído hablar de él desde hace tiempo. Llegamos sin mucha expectativa, pero nos llamó la atención la decoración y el ambiente tranquilo. Pedimos dos platos diferentes para probar un poco de todo. Mientras esperábamos, recordamos momentos de nuestra amistad y nos dimos cuenta de que hacía tiempo que no teníamos una conversación tan tranquila. La comida llegó en un tiempo razonable y estuvo bien preparada. El servicio fue correcto y discreto, sin interrupciones
Si el sólo hecho de comer en el primer restaurante del mundo y el 3er más clásico del planeta no es suficiente, entonces debo agregar que la comida estuvo deliciosa, la atención espléndida y el lugar es hermoso. El cochinillo al horno de leña centenario es buenísimo, pero también lo son los callos a la madrileña y la torta de queso de postre. Muy recomendable reservar con antelación para comer adentro, pues afuera se pierde parte de la magia. - If simply eating at the world's first restaurant and the third most classic on the planet isn't enough, then I must add that the food was delicious, the service splendid, and the location is beautiful. The century-old wood-fired suckling pig is excellent, but so are the Madrid-style tripe and the cheesecake for dessert. It's highly recommended to book in advance to eat inside, as some of the magic is lost outside.
El restaurante más antiguo del mundo, con una bodega de más de 500 años. Llevé a unos invitados de EE.UU. y el Caribe para probar platos tradicionales españoles. Pedimos el famoso cochinillo y el cordero al horno, todo servido con mucho cuidado y excelente calidad. Nuestros invitados quedaron encantados. Precio aprox. 55 € por persona, pero totalmente vale la pena.
Comer en Sobrino de Botín es viajar en el tiempo. El restaurante más antiguo del mundo mantiene viva su tradición con un cochinillo asado espectacular y un ambiente lleno de historia. Servicio excelente y sabor auténtico. Una parada obligada para los amantes de la buena comida y la cultura.
Un sitio maravilloso por su historia y el edificio. El servicio fue increíblemente amable. La comida magnífica, pero el lechón dejó un punto que desear… tal vez por la alta expectativa que teníamos. Lo demás fue delicioso. Cantaron el cumpleaños a mi hijo y mi madre, cumpleañeros del mismo día! Lean su historia y disfruten la experiencia de comer en un restaurante legendario.
Una experiencia gastronómica única en el restaurante más antiguo del mundo según el Libro Guinness de los Récords. Fundado en 1725, este local histórico ha mantenido su horno de leña original y ofrece platos tradicionales castellanos excepcionales. El cochinillo asado y el cordero lechal son absolutamente deliciosos, con una piel crujiente y una carne tierna que se deshace en la boca. El ambiente es auténtico, con varias plantas y decoración tradicional que te transporta a otra época. El servicio es atento y profesional. Un lugar imprescindible para amantes de la buena comida y la historia.
Excelente lugar !!.. la atención es fantástica muy profesional , la entrada de jamón es increíble el sabor todos los platos son exquisitos. Precios acordes con la calidad , la atención y la ambientación del lugar. Voy a volver cada vez que vaya a Madrid . Gracias Botín una experiencia inolvidable!!
No puedo poner mas que 5??? La comida es espectacular!!! El lechón es sumamente delicioso y la ATENCIÓN del personal sobrepasa cualquier expectativa: atento, profesional, simpático y justo. He esperado muchos años para venir a aquí y sin duda. Solo debo felicitarlos y voy los recomendare ampliamente
El primer día que visitamos Madrid tuvimos la suerte de conseguir mesa para cenar en Sobrino de Botín, el restaurant más antiguo del mundo según el Libro Guinness de los Récords. Realmente nos sentimos muy a gusto con la atención, el ambiente y, por supuesto, la exquisita comida española que sirven aquí, casi como un arte. Recomiendo reservar mesa en el salón de la entrada para una mejor experiencia.- Analía Croci
10 estrellas? No puedo poner mas que 5 pero el lugar, la ubicación, la decoración, la comida pero sobretodo, la ATENCIÓN, sobrepasa cualquier expectativa: atento, profesional, simpático y justo, mi camarero ha hecho mi estancia soñada en una realidad! He esperado por más de 15 años venir a aquí y sin duda, esperaría otros 15… aunque no volverá a pasar. Solo debo felicitarlos y hablar bien d este espacio especial con todas las personas que conozco. Gracias
Es EL Restaurante mas antiguo del mundo, tiene un aspecto y ambiente, antiguo pero excelentemente mantenido. Los mozos, claramente aman su trabajo y parecen mozos de otra época, un poco mas atentos al detalle que algunos actuales. La comida es excelente, su plato emblema es el cochinillo pero tiene otro platos de excelente calidad. Es una carta, quiza, pequeña para el standard de hoy, pero bien balaceada. Al ser un sitio tan historico, que necesita reserva y siempre esta lleno, a 2 calles de la plaza mayor, la carta es un poco cara, pero no mucho mas que otros restaurantes de la zona. Es un lugar que hay que visitar, por lo menos una vez en la vida, e imaginarse, que en ese mismo lugar hace 300 años, había gente comiendo.
Por su historia ( presume de ser el restaurante más antiguo del mundo) por sus salones decorados exquisitamente al estilo tradicional, por su ambiente y su excelente atención al cliente ya merece la pena su visita. Famoso por su cochinillo, pero además nos gustaron sus champiñones con jamón, su revuelto con salmón y sus manitas de cerdo rebozadas. Postres deliciosos. Puedes visitar las cocinas y su histórica bodega.
No sabíamos que esperar por miedo al gran turismo. Fue espectacular, el camarero que nos atendió (Diego) un verdadero crack. Sin duda alguna muy recomendable para ocasiones especiales y siempre que uno pueda ir. Importante ver el horno, es el horno encendido más antiguo del mundo
Fue una verdadera fortuna acudir un sábado a las 2:30 y encontrar mesa para dos, por lo que escuché la reserva es por internet y difíciles de encontrar, la atención del hostess o capitán para eso fue de 10, 20 minutos de espera máximo. El ambiente es inigualable, nos todo en el sótano, por lo que conocí es el mejor lugar de los 4 pisos. Mesero de 10 también, rápido, atento y eficaz. Los alimentos buenos, el precio es moderado, nuestra cuenta fue de €80 con dos entradas, principal, postre, una botella, dos bebidas para la espera y cafés. Restaurante más antiguo de Madrid que hay que visitar, en pleno centro, a minutos de Playa Mayor.
Muy buena experiencia. Fuimos con las expectativas bastante altas (estabamos yendo a un lugar de renombre) y no nos defraudó. El edificio en si es muy lindo, se siente la historia. La atención del personal fue excelente en todo momento, estaban muy preparados. Probamos el gazpacho, la sopa de ajo y el cochinillo excelente. Ya no teniamos habre pero queriamos más. Cerramos con una tarta de queso fe elaboración casera que resultó fantástica. Lugar muy recomendable.
Un señor restaurante desde que entras hasta que sales. La experiencia culinaria auténtica española es un espectáculo, pero el estar rodeado de techos y paredes que llevan 300 años funcionando sin parar, lo hace aún más especial. El fuego que lleva esos mismos 300 años sin apagarse merece la pena tener la suerte de entrar a verlo con Antonio. Historia. La atención de Giorgio durante toda la comida ha sido de 10/10, representando la hospitalidad española aún siendo de Roma! Jamón, croquetas, ensaladilla, cochinillo, cordero, la tarta… disfrutón. ¡Vaya forma de terminar el año!
Fui en 2023 y mi esposo me pidió matrimonio en la mesa que se sentó el escritor Hemingway…el 21/1/2026 fuimos a celebrar el cumpleaños de mi prima y yo volví a hacer el tour del Botín con cena incluida y como siempre se aprende algo nuevo, y nuestro guía Felipe, encantador, hasta nos regaló unos souvenirs.
Visitar Restaurante Botín en su 300 aniversario fue un verdadero honor. La comida, el servicio y la historia del lugar se sienten en cada detalle. El cochinillo estaba perfecto, las croquetas deliciosas y la crema catalana cerró la noche con broche de oro. Un pedacito de historia viva en el corazón de Madrid. 🇪🇸✨
Soy casi más de Madrid que la propia casa botín, y he de decir que nunca había venido, tenía el prejuicio de que sitio de turistas.... Y todo lo contrario. Nos atendió Adrián pero el resto del equipo fue de 10, de verdad. El restaurante es un viaje al pasado lo mires por donde lo mires, un espectáculo, y la comida para flipar, muy buena y no es nada cara considerando la calidad, el lugar y la historia que tiene. Desde luego si pasas por Madrid creo que deberías dejarte caer por aquí. Muchas gracias nuevamente al equipo de casa botín y en especial a Adrián.
El restaurante Botín es un lugar en el que no solo se disfruta la excelente comida que allí sirven, también se disfruta la historia del lugar con sus 300 años de antigüedad, su arquitectura original intacta muy bien conservada, se disfruta el gran profesionalismo del servicio de mesa, se disfruta el ambiente distendido con música en vivo...... En fin, un lugar 5 TENEDORES !!!!
Wow!!! Estoy impresionada, este restaurante es una experiencia. Toda la decoración recalca la importancia histórica de este sitio. Vamos con la valoración: sinceramente es un sitio caro y la calidad de la comida esta bien, simplemente esta bien. SIN EMBARGO el ambiente te lleva al pasado y hace que respires la historia del lugar, pero sin duda, lo más excepcional de este sitio es la cultura de empresa que transmite el personal. TODOS, ABSOLUTAMENTE TODOS los camareros son REQUETE ambales, rapidos y resolutivos pero sin prisas 🤯 Camareros con experiencia en hostelería y con la picaresca y simpática española. El metre nos encontró una mesa un sábado a la hora de comer cuando entramos sin reserva. Y lo hizo con una sonrisa y encantado 🥰 Destaco la atención de Paco que gracias a su servicio nos ha mejorado la experiencia más aún!!! Olé por los sitios que mantienen el rollito español sin caer en convertirse en un sitio solo para el turismo 🥳🥳🥳
Aunque parezca extraño, descubrí este lugar hace apenas un año; algo curioso tratándose del restaurante más antiguo del mundo. Entrar en Botín es como adentrarse en el escenario de una novela de época: no está 'decorado' para parecer antiguo, es auténticamente histórico. El servicio es excelente y resolutivo. A pesar de llegar en hora punta y con un comensal de más, nos reubicaron sin problemas pese al bullicio del local. En lo gastronómico, la visita fue un auténtico disfrute. Las croquetas de jamón son, sencillamente, de las mejores que he probado, y las manitas de cerdo rebozadas o los revueltos (de espárragos y de morcilla) mantuvieron el nivel. Como platos principales, el cochinillo y el cordero asado en su horno de leña original son los reyes indiscutibles. También probamos el pollo campero a la pepitoria, que aunque estaba delicioso, se queda en un segundo plano frente a los asados, que son los que realmente justifican la visita. Por poner un pequeño matiz, los callos —estando muy buenos— no llegan al nivel de otros templos de la capital. Terminamos con una gran selección de postres: la crema catalana y el flan son magníficos, mientras que la Tarta Botín, aunque rica, resultó algo seca. Mención aparte merecen los precios, que me parecen más que razonables. Teniendo en cuenta la altísima calidad del producto y la carga histórica incalculable del local, la relación calidad-precio es excepcional. Sin lugar a duda, un nuevo imprescindible para mis visitas a Madrid.
IG: AT.travel76 I probably don’t need to introduce or praise this restaurant much — their dishes, especially the roast suckling pig, are absolutely outstanding and truly deserve their reputation as the signature dish. Personally, I also deeply appreciated their gazpacho (cold tomato soup), which I found to be uniquely different from other restaurants. I also ordered the Spanish-style stewed beef offal, which was quite special — the flavor was truly one of a kind. I must highlight that every waiter here is exceptionally friendly, professional, and clearly passionate about their work. The prices are also very reasonable. If you’re in Madrid, this is a restaurant you absolutely must try — especially considering it may be the oldest restaurant in the world, officially recognized by the Guinness World Records! Creo que no hace falta que presente ni elogie demasiado este restaurante: sus platos, especialmente el cochinillo asado, son absolutamente excepcionales y realmente hacen honor a su fama como plato estrella. En lo personal, también me encantó su gazpacho, que encontré especialmente distinto al de otros restaurantes. Además, pedí un guiso de casquería al estilo español, un plato muy particular con un sabor verdaderamente único. Quiero destacar especialmente que cada camarero fue muy amable, profesional y claramente apasionado por su trabajo. Los precios también son bastante razonables. Si visitas Madrid, este restaurante es una parada obligatoria — ¡además, puede que sea el restaurante más antiguo del mundo, con el respaldo del Récord Guinness!
Casa Bolton is a legendary historic institution in Madrid, and is fame means It’s always packed with tourist and nearly impossible to book. Pro tip, always listen to your wife! Thanks to her wisdom, we skipped the official online booking struggle, and join the standby line about 20 minutes before they open for lunch on the weekday, offseason. We were thrilled to snug a table right away! If you can’t get a reservation, arrive early for a standby line it’s definitely the way to go. Stepping inside, Bolton is like traveling back in time. The rich oak wall scarred by centuries of history, create a warm, prestigious atmosphere, stepped in tradition. The top rated service is truly matches the setting; every staff member made us feel welcome and warm, contributing to a wonderful and enjoyable meal. Everything, from the excellent wine selection and appetizers down to the entrées, was superb. Our only regret? We order individual serving of famous roasted suckling pig, instead of the larger, whole pig portion(served 6 ppl)– definitely something to remember for next time! This is a absolute must visit when in Madrid.
An incredible dining experience and a must-visit in Madrid. Restaurante Botín combines rich history with outstanding food. The roast suckling pig was perfectly crisp and tender, and the service was warm and attentive. Dining in the world’s oldest restaurant made the meal even more special. Highly recommended!
We recently spent 18 days in Spain (Madrid, Cordoba, Granada, Seville, and Barcelona), and had the privilege of dining at some truly amazing establishments. DiverXO and Disfrutar were both AMAZING. And while not on the same level (and not at the same price point), Tangana in Barcelona and Casa Flora in Girona were both also really good and we gave them five stars. With that in mind, we give the Botin Experience five stars. Situated in the medieval Austrias area of Madrid, Botín restaurant was founded by Frenchman Jean Botín in 1725 and has been in the González family for four generations. The Botin Experience included a guided tour of the restaurant, its history, its art and its anecdotes. Following the tour, we were served a variety of dishes from The Botín Experience Set Menu. The signature meal included the house specialty: suckling pig, roasted in the original oven from 1725. If we didn't get the tour before the meal, and we had to rate the restaurant based only on the food, we would give it four stars. But getting the background and tour of the the restaurant before the meal definitely made the experience much more special and memorable.
Dining at the world's oldest restaurant – a legendary experience! Visiting Restaurante Botín with my wife and son was a bucket-list experience, and it exceeded our expectations. It’s not just about the history (being the oldest restaurant in the world); the food is truly spectacular. We ordered their signature dishes: the Cochinillo Asado (suckling pig) and the Cordero (roast lamb). Both were incredible—crispy skin, tender meat, and that unique flavor you only get from a centuries-old wood-fired oven. The atmosphere was magical, made even better by a group of traditional musicians playing among the tables. It turned a great dinner into a festive Spanish fiesta. Iconic place, delicious food, and great memories for our family. A must in Madrid!
I was seated behind the kitchen area, which felt almost like a speakeasy dining experience and added a unique charm to the night. The service was amazing throughout. The roast suckling pig was the clear star of the show, perfectly done. The garlic shrimp was also very good, but the real surprise was the dessert, hands down the best grandma’s cheesecake I’ve ever tasted. Highly recommended, and make sure you save some stomach space for the cheesecake!
this was the best way to end our Spain trip. the servers were extremely friendly and nice, and we were able to order half portions to try a bit of everything. The ham was the best ham we’ve had throughout the trip and we were a bit skeptical of the artichokes but it paired so well with the ham. the pig was extremely delicious, the skin was crunchy and the meat was so juicy. their famous cheesecake did not disappoint as well and was mouthwatering (coming from people who are not big fans of cheesecakes!). Will definitely come again if we visit madrid for the second time.
The old "Botín de Cuchilleros" is more renowned and in demand than ever, serving traditional dishes in a typically Madrid atmosphere. This old Madrid corner, very close to the Plaza Mayor, once housed almost all the city's commerce and artisan workshops. The date 1725 is engraved above the entrance. The oven, an essential part of the house, dates from this period. It is a roasting oven, solidly built and beautifully decorated with truly exceptional tiles. The oak wood imparts an incomparable heat and aroma which, combined with ingredients from time-honored traditions, allows for the creation of these classic Castilian roasts. HOUSE FOUNDED IN 1725 OLDEST RESTAURANT IN THE WORLD (According to the Guinness Book of Records)
Dining at Botín is more than just a meal — it’s an experience, and a truly memorable one at that. The service was excellent from start to finish. The staff were friendly, attentive, and eager to help with recommendations, which turned out to be spot on. Despite having a reservation, we did have to wait in line outside, but it moved quickly and efficiently — nothing to worry about, just part of the experience at such an iconic place. Now, let’s talk about the food: The Cochinillo (roast suckling pig) is without a doubt the star of the show — tender, flavorful, and cooked to perfection. It’s clearly a crowd favorite, and for good reason. For dessert, the Tarta de Queso was an absolute standout — rich, creamy, and probably one of the best I've had. We also ordered wine and sangría, and while both were enjoyable, the sangría really stole the spotlight — perfectly balanced and refreshing, a great match for the meal. Overall, Botín lives up to its reputation. The food, service, and historic charm all come together for a special dining experience that’s worth the visit. Whether you're a tourist or a local, it's a place that should be on your list at least once. Highly recommended.
It’s the oldest restaurant in the world, so yes—it was busy—but the food was incredible and full of that old-world flavor you can’t fake. Our server wasn’t the friendliest, but everyone else was pleasant and things moved smoothly despite the crowd. A highlight was the chef in the meat room (the “butcher”) who was an absolute delight. He posed for photos and made the whole experience more memorable. Between the history, the atmosphere, and the food, it’s a must-visit in Madrid and absolutely deserves five stars.
I had an unforgettable experience at Botín through their private tour, and it was absolutely worth it. Our guide, Jorgé, was incredible—he walked us through the restaurant’s rich history and the meaning behind every décor piece with so much passion and detail. One of the best parts? We got to choose our own table and dining area from all the rooms inside Botín. Such a unique and special privilege! The food was phenomenal, and I was especially thrilled to try the La Viña Basque burnt cheesecake—the original shop was closed during my trip, so getting to enjoy it here felt like such a lucky treat. Overall, it was a truly memorable and one-of-a-kind experience. Highly recommended for anyone visiting Madrid!
I truly had such a memorable experience with my mom here. What really captivated us was the fact that it’s marked in the Guinness Book of Records for the earliest restaurant in the world! I specifically have to highlight the service because they were incredible! Julian, Jose, and Adrian were absolutely wonderful! My mom and I ordered the Passion Martini and Turron Cocktail because they were amazing! We also ordered the Mango, Arugula, and Sheimp salad which we LOVED as well as the Filet Mignon. At the end of our meal, Julian served us the Basque Cheesecake and it was truly OUT OF THIS WORLD. I’ve never had a cheesecake like it and it was definitely the best cheesecake ive ever had. It was SO creamy and truly unforgettable.
Had to stop by this infamous restaurant for a bite. Tried booking online but had no luck, so we decided to try walking in. Lucky us as we got a table outside. Service from the team were excellent. They were patient and friendly. We ordered their suckling pig and roast lamb as well as their famous Grandma’s Cheesecake. The suckling pig was juicy moist with crispy skin. Very yummy. As it’s suckling pig, be prepared for a small portion, mine was probably about 3 bites. Their roast lamb was great too but not super outstanding. A kind of jus would have made a big difference. Their cheesecake….OMG!!! The best we have ever had!!! Velvety and soft to the point of almost oozing. Wish we could pack it home with us. The highlight was being able to check out their oven where the suckling pigs are roasted and their dungeon dining area.
A Perfect Birthday at El Botín – A Must-Visit in Madrid! I visited El Botín in Madrid on October 14, 2025, and it was truly an unforgettable experience! From the very beginning, we were warmly welcomed by an amazing host who was courteous, friendly, and attentive. He checked our reservation and guided us to our table with genuine hospitality. Our server was exceptional — knowledgeable, kind, and passionate about the menu. He recommended the best dishes and wine pairings, and every suggestion was spot on. We started with Ensalada Botín and Morcillas de Burgos as appetizers — both were incredibly fresh, the morcillas perfectly cooked with a crunchy skin, not greasy at all, and full of flavor. For the main course, we had the famous Cochinillo Asado — tender, juicy, and absolutely delicious. To finish, we enjoyed the Tarta “Botín” (Bizcocho y crema) — OMG, what a dessert! The cream was light, smooth, and perfectly balanced. Everything was amazing, and I felt truly special celebrating my birthday there. The service, the atmosphere, and the food all exceeded my expectations. If you’re visiting Madrid, Spain, you simply cannot miss this authentic and historic restaurant — the oldest in the world! Congratulations to the entire team for their outstanding customer service and delicious cuisine.
A must experience restaurant in Madrid, if you can get a table. Reservations book out easily a month in advance but if you arrive at least an hour early for lunch service you may be lucky enough to grab a table on walk-in. I believe generally they have 3 to 6 tables available for walk-ins. We arrived 90 minutes before the opening at 1pm and were first in line but 15 minutes later and you would be out of luck. Now on to the experience one of the best in Madrid. We had the roasted suckling pig and it was all I was hoping for. I would have liked to have tried the lamb but maybe another day. The pig was cooked to perfection with a crispy skin and a moist interior served with roasted potatoes. My wife had the Gazpacho with was phenomenal and I had the garlic soup and would easily have it again. For dessert we had a chocolate ice cream and their famous cheesecake. Get the cheesecake! Service was amazing and they have a wonderful wine selection. Side note order the artichoke hearts they looked amazing. Don’t miss out on any of it
If I could, I’d award this restaurant six stars. Steeped in 300 years of history, this Madrid institution is a must-visit, and I highly recommend diving into its fascinating story before you go. From the moment you step inside, the old-world charm envelops you, blending elegance with a warm, welcoming atmosphere that feels like a step back in time. The service is nothing short of fine dining excellence. Our waiter was attentive, friendly, and made the experience feel personal yet polished. Menus are available in English if needed, ensuring accessibility without sacrificing authenticity. The atmosphere is further enhanced by the delightful dioramas displayed in the restaurant’s windows—whimsical and intriguing, they add a unique touch to the experience. Now, the food. The garlic soup with egg and ham was a revelation—rich, flavorful, and so satisfying that I’m already craving it again. The cod was impeccably fresh, cooked to perfection with a delicate balance of textures and flavors. But the star of the show, as this restaurant is renowned for, is the suckling pig. The meat was melt-in-your-mouth tender, bursting with flavor, and crowned with perfectly crisp skin that’s worth the visit alone. For dessert, the cheesecake was divine—creamy, indulgent, and the ideal finale to an unforgettable meal. Don’t miss the wine cellar downstairs, a treasure trove housing vintages older than your great-grandmother, adding to the restaurant’s storied allure. This is more than a meal; it’s a cultural and culinary experience that you simply cannot skip while in Madrid. Book a table, soak in the history, and savor every bite—you won’t regret it.
La experiencia bien vale la pena. Buen producto y bien servido. Fuimos sin reserva y nos encontramos ¡el restaurante más antiguo del mundo!? ... era obligado entrar! No nos arrepentimos por la historia y la experiencia aunque en relación calidad/precio, se ha ido un poco... Cochinillo para dos y tata a compartir (+ agua y pan) 80€
¡Parada obligatoria en Madrid! 💯% recomendado. Nos encantó el lugar y el trato que recibimos. Debes pedir la tarta de queso, la mejor! Nos atendieron dos caballeros; uno de ellos fue Juan, y lamentablemente no recuerdo el nombre del otro, pero ambos fueron excelentes. El ambiente es acogedor, la atención es cercana y se nota que ponen cariño en todo lo que hacen. Sin duda, volveremos en nuestra próxima visita a Madrid.
Restaurante legendario, el más antiguo del mundo En la comida tuvimos luces y sombras, de entrantes pedimos alcachofas, normalitas, jamón ibérico, a 29 euros el plato, estaba mal cortado, muy gordo y bastante seco y las manitas rebozadas estaban muy sosas. Los segundos tanto los adosados como el solomillo, excepcionales así como los postres. Al terminar la comida se lo dijimos a nuestro camarero y tuvieron el detalle de no cobrarnos las manitas. En resumen es un sitio muy bonito y emblemático donde se come bien y los camareros son muy profesionales
Durante la planeación de mi viaje escuché varias veces sobre este restaurante, y su historia me llamó mucho la atención, así que decidimos ir. El lugar en sí es toda una experiencia, casi como un viaje al pasado por su ambiente y antigüedad. Probamos su famoso cochinillo, pero sinceramente no llenó nuestras expectativas; estuvo bien, pero nada espectacular. La atención fue regular y en algunos momentos sentimos que el servicio era más por obligación que por interés genuino, incluso hubo cierta incomodidad al pedir solo un platillo y una botella pequeña de vino. El ambiente es agradable, pero en mi opinión está un poco sobrevalorado. Al final, creo que pesa más la curiosidad por su historia que la experiencia gastronómica como tal.
El lugar muy bonito, sin duda la comida espectacular desde el la sopa de ajo, el cochinillo y el solomillo buenísimos. Vale la pena conocer el lugar es el restaurante mas viejo del mundo. Lo único que me dejo con ganas fue el postre la tarta de queso no esta tan buena. Un buen vino y un ron Zacapa para terminar la cena. Buen ambiento nos tocaron otros mexicanos y los demás turistas se unieron a la conversación sobre la comida. Muy agradable.
Muy rico todo, hemos comido súper bien. Callos a la madrileña increíbles, con chorizo morcilla y más, súper espeso y cargado, un plato te deja súper lleno. La morcilla de burgos está muy buena, crocante y sabrosa. No dejar de pedir una tarta de queso, es simplemente increíble. Se recomienda la reserva, siempre lleno y concurrido, de todas formas nosotros jueves 14.30 hemos podido ingresar y almorzar sin reserva previa. Los precios normales, más elevados que lo convencional. Hay opción de menú fijo con entrada y cochinillo por €59, se lo veía muy bueno.
La reserva fue fácil y sin problemas. La comida estuvo excelente salvo una cosa. Ordenamos una entrada de morcilla, muy buena. En mi país la comemos un poco distinto y tal vez me habría gustado una salsa pero muy rica. Platos fuertes, la cochinilla y unos calamares. Ambos increíbles...pero, había un calamar sucio que no se había limpiado bien. Nos cambiaron el plato son problemas y escogimos una carne con verduras, espectacular. Pedimos un cheesecake. Sin mentir, el mejor que he probado en mi vida. Fenomenal. El ambiente muy linda la decoración y los meseros muy muy atentos y amables.
Clasicazo de Madrid con mucho turista. Si quieres la comida de siempre sin probaturas este es el sitio. Fuimos sin reserva y no tuvimos problema para que nos dieran mesa. Lo mejor que comimos fue el solomillo (muy bueno) y no pidáis las manitas rebozadas (imposible de comer por los huesos). La tarta de queso muy buena (pero de las que engordan 2 kilos… no sé si lleva leche comdensada). El servicio impecable y el entorno muy propio de la taberna más antigua de Madrid. He puesto 3* a la comida por las manitas y porque las anchoas con pimientos (25€) están algo saladas y el pimiento asado es sin más…
Casa botín un buen restaurante, cenamos alcachofas con jamón, cochinillo, perdiz y merluza, todo rico la verdad es que no había comido nunca ayi, un lugar con mucha historia 301 años puffff casi na, su horno lleva sin apagarse ese tiempo, un restaurante al que al menos 1 vez en la vida hay que visitar, gracias!!!
El restaurante Botín es un clásico de Madrid con 300 años de historia (el restaurante más antiguo del mundo), una visita especial que no se vive todos los días. Destacan el cochinillo, muy sabroso, y el cordero, ambos bien preparados y fieles a la tradición. El precio es algo más alto de lo habitual y la calidad no siempre está a la altura de ese coste, pero la experiencia histórica compensa en parte. Eso sí, hoy en día es un lugar muy frecuentado por turistas, en su mayoría, lo que se nota en el ambiente. Aun así, es un restaurante recomendable para vivir la historia gastronómica de la ciudad al menos una vez.
Es un restaurante muy famoso por su historia, aquí no vienes solo por la comida aquí vienes y pagas por su historia. La comida estaba bien, no nada del otro mundo, hay que entender que es un lugar MUY concurrido y que lo mejor es reservar pero si estás de paso y es un grupo pequeño o una pareja puedes conseguir mesa sin reserva. El personal muy atento y dispuesto a colaborar. Es considerado el restaurante más viejo del mundo según el récord Guinness.
Viajamos a Madrid la primera semana de agosto/25, hice la reservacion para almorzar aqui. Al llegar subimos escaleras algo estrechas hasta nuestra mesa en el tercer nivel. El lugar está bien decorado e iluminado. Pregunté a un mesero si servían medias porciones de lechón y cordero y dijo que si; pero al ordenarlas a otro mesero, dijo que no, que solo platos completos. El lechón estaba muy sabroso, acompañado de papas; el cordero suave, jugoso, aunque un tanto simple, lo cual ajuste con un película de sal. El vino de la casa es bueno también. Los meseros uniformados atienden muy bien y el tiempo de espera es justo. Los precios son elevados, por la historia y destino turístico del restaurante.
Sigue siendo uno de mis sitios favoritos, comida castellana con sabor buena materia prima en un entorno único que destila historia en cada rincón Amplia carta de vinos, carnes estupendas y unos entrantes entre los que puedes destacar la sopa castellana, los callos o las verduras estas últimas especiales El personal merece mención a parte por su saber hacer aunque se pasen el tiempo subiendo y bajando escaleras
Ya hemos ido anteriormente a este restaurante, es mítico y siempre comemos muy bien aquí, tanto el cochinillo como el cordero es buenísimo, lo recomiendo; sin embargo, esta vez nos lo sirvieron con muy poquito jugo y tuvimos que pedir que nos traigan más, porque nos lo sirvieron como se ve en la foto. Bueno, solo ese pequeño detalle, lo demás top!!!
Overall great experience to be in the oldest running restaurant. We made a reservation well in advance before our trip to Madrid. We really enjoyed the « morcillas » and the « cochinillo ». Very simple dishes, but you can see the quality of the food. For dessert we got the « Crema Catalana », which was good. It is their own take of Creme Brule I guess. Service was OK. I would have loved the waiter to tell us a bit about the history of the place but he was not really in the mood. Good experience but wouldnt really return. Pricing wise is a bit on the expensive side.
Sin duda el lugar tiene MUCHÍSIMO encanto, esto, unido a que es el restaurante más antiguo del mundo (según Guiness) hace que valga la pena la experiencia de comer aquí. Sin embargo, si quitamos el "contexto", no deja de ser un restaurante correcto (buena comida sin llegar a fantástica) con un servicio un poco "tosco" para sus precios. ¿Me arrepiento de haber venido? En absoluto, es un MUST para cualquiera que visite Madrid. ¿Volvería? No creo. Como local, iría a otros lugares a comer.
Botin es más fama que sustancia. El restaurante es muy lindo, se nota su antigüedad y le dan un encanto especial. La comida es correcta, nada del otro mundo diría que son platos de 5 o 6 sobre 10. Precios altos, y la atención es un tanto cortante, no son muy amigables, simplemente atienden sin mucho más. Lo mejor fue la tarta de queso. Si quieres ir por la foto, perfecto, pero ten en cuenta que la comida es intrascendente y los precios son altos para el plato/calidad que recibes.
La comida no es especialmente buena en mi opinión (cordero demasiado cocido y seco y el cochinillo no destacaba nada). Mejor ir a un restaurante con menos tradición y mejor comida, a no ser que valoras mucho comer en un restaurante tan histórico. El vino de la casa era un Marqués de Cáceres a muy buen precio, eso sí! Y la tarta de queso estaba buenísima.
Fui a este restaurante a desayunar y, en general, la experiencia fue buena y agradable. El lugar es bonito, con una atmósfera acogedora que invita a empezar el día con calma. La comida estaba rica y bien preparada, se nota que cuidan los detalles y la calidad de los productos. El servicio fue correcto y bastante rápido, algo que se agradece por la mañana. Como punto a mejorar, me habría gustado que hubiera una mayor variedad de bebidas, especialmente para el desayuno, y también que el ambiente fuera un poco más tranquilo, ya que había bastante ruido. Aun así, es un buen sitio para desayunar y seguramente volvería
Definitivamente se le notan los años a este lugar, y es que se debe preservar lo mejor que se pueda, pero hay materiales que ya están maltratados y no son los originales. Un tratamiento acústico le vendría muy bien, a veces es molesto el ruido. Las bancas son algo incómodas ya que se tiene que estar acomodando el asiento pues no está fijo a la madera. Creo que si tienes muchas ganas de conocerlo vayas, pero ni la comida ni el lugar valen el precio. Eso sí, todo el personal muy atento y amables. Lo que me gustó fue la sopa de ajo y el gazpacho. Los que pidieron manitas de lechón y morcilla comentaron que estaban buenas. El jamón me pareció seco. El cochinillo muy estándar. La ración del entrecot tenía una presentación tristísima, no sé si así es la receta original, pero parece descuidado.
Operativa con dos turnos en el almuerzo. Cola en la puerta para entrar en el primer turno de las 13. Empezamos a comer a las 13.40 Atención bien. No se sirve ningún aperitivo. Cervezas a 5 euros. Raciones de cochinillo pequeñas, no ponen un cuarto para dos. En resumen muy industrializado para maximizar número de comidas despachado por día. 55 € x persona Esta bien para ir una vez. Pero no es un sitio que repitiria.
Es de estos restaurantes emblemáticos que forjaron buena fama y ahora viven de las rentas, han quedado en escenario de fotografías para turistas porque el restaurante es historia de Madrid y los platos no son malos, pero ya trabajan para el turista y cualquier español ha comido un cabrito, cochinillo o sopa de ajo mejor en las zonas típicas de estos platos. Los precios acorde a la visita de un turista con cartera llena y ganas de colgar fotos en sus redes sociales de la visita a Botín. Si quieres vivir la experiencia y salir con un buen rejón es tu sitio.
El plato principal (plateada de ternera a la plancha) estaba muy bueno, pero los espárragos... €15 por unos 6 esparragos envasados, de esos que vienen en conserva. Sin NADA! ni sal o preparados. Solo con mayonesa (que venia en un pocillo pequeño aparte). Ni decir, totalmente decepcionada del restaurante más antiguo del mundo. Ni una cortesía, hasta cobran el pan (€2 cada uno, y frío también).
We obviously had to eat at the oldest restaurant in the world. This place is more of a check off the bucket list vs a place with excellent food. My husband got the suckled pig (their recommended dish), my dad got the pollo y vegetables and I got the garlic shrimp. All were ok not great but the pig was by far the best. If you go ask to be seated in the lower “cave” like area for the best old ambiance feel.
Of course the roast pig was delicious. As was the shrimp and 2 out of the 3 steaks. The third was not edible. If you are used to eating medium rare, well done is disgusting and very tough. We really didn’t want to but it was terrible so we sent it back. The replacement looked better from the outside but when you cut it open, it was still medium well done. Our waiter never asked how anything was and would not come back to our table. A different waiter helped us after that. I did tell him and basically I got no reaction. I knew they wouldn’t do anything but felt they should know. It’s a shame. This was not our first time here but I won’t be back. I was really looking forward to this meal, it’s a shame. Just be very clear on how you like your steak.
Wanted to eat here simply because it's the oldest running restaurant. I'd say if you haven't tried it, you can still go for it since it has that novelty factor of being the oldest restaurant. But in terms of the food, it was so so. The cochinillo was tough. The lechazo was a bit better, but it was still quote dry. The calamares was not that crisp nor was it anything exceptional. I liked the fact that you can order rice in this establishment. The artichokes were just okay. Although we really enjoyed the garlic soup! 💕 We enjoyed the non alcoholic pina colladas and the dessert options! My sister said the cheesecake is really good, while I enjoyed the tiramisu. My aunt had the flan and she liked it as well. My suggestion is if you do want to make a stop here, don't order too much as it isn't as spectacular as you may think.
Decepcionante. Sin perjuicio de que sea el restaurante más antiguo del mundo y de que te den un certificado, la comida claramente no ha estado a la altura. No solo es difícil reservar sino que la mesa asignada era muy pequeña y apretada para los comensales. El cochinillo, regular. El entrecot, pasable y los postres (tarta de queso) muy mejorables.
El restaurante clásico e histórico de Madrid. El ambiente muy bello. Típica cantina del 1700’s, a pasos de Plaza Mayor. La comida rica, aunque te cobran por ser el lugar que es, de tantos años. Ya que la Relación precio-calidad es discutible. Por último, la atención es mala, tensa, distante y ofuscada. Te hacen sentir como si no tendrías que estar allí. El mozo nos preguntaba cada 5 minutos si habíamos terminado para darnos la carta y seguir con otro plato. Y lo peor de todo, es que el restaurante estaba vacío. Es un lugar que uno tiene que conocer, puntualmente por tener 300 años. Pero el resto deja mucho que desear.
¿Tienes la oportunidad de asistir y probar este restaurante?, ¡no dudes en desperdiciarla! Si consigues reserva con poca anticipación, definitivamente puedes ponerlo en tu CV. (Aunque llegando veas que asignan mesas sin reserva). Una vez dentro, supongo que no han renovado el lugar en 301 años, para no perder su esencia. El proceso de entrada es complicado, poco espacio y el personal no es el más amable. De la comida, que es lo importante, nada maravilloso, muy por el contrario, bastante mejorable. El entrecot, que te dan al término que quieren y no al que pides, se acompaña con verduras que llevan en cocción tanto tiempo que, están a punto de deshacerse. El lado positivo de esto es que no te cansarás de masticarlas. Las gambas insípidas, definitivamente hay mejores. El cochinillo tampoco fue sobresaliente, bastante regular. Es un lugar turístico con un gran marketing, pero que crea una expectativa que no satisface.
Reservé con mucha anticipación, pero igual pudimos haber entrado sin la reserva, hicimos la fila igual. El restaurante está bonito, eso sí. El mesero que nos atendió fue muy ameno y jovial. Obvio, fuimos por el cochinillo. A 32€ por porción compramos tres para un grupo de 5 personas: una para el adolescente en crecimiento y otras dos para compartir. Bendito, han sido las mini papitas que más he rendido en mi vida, y la carne que logramos sacarle al cochinillo fue bien poquita. El sabor tampoco nada del otro mundo. Si pudiera cambiar el pasado, cenaría en otro lugar.
Totalmente pervertido por el turismo. Recordaba el Botín donde iba con mis padres cuando era pequeña y veníamos a Madrid, y el de ahora no es ni su triste sombra. El cochinillo reseco y falto de cocción, no se desace ni tiene el sabor de antes. Lleno de turistas y enfocado a ellos. Calidad, precio no se ajustan. La sala masificada, con demasiado ruido y las mesas tan pegadas que te enteras de la conversación del vecino. El personal antipático y actuando de sobrado. Nada, un desastre! Han destrozado el buen recuerdo de infancia que tenía. No volveré.
La verdad malísimo! Gran decepción! El cochinillo era horrible y supuestamente es el plato estrella de la casa! Las manitos de cerdo recomendaría directamente tirarlas a la basura o sacarlas del menu, imposible de comer y lleno de huesos, tenia sabor a gelatina de cerdo. La sopa de ajo excelente, solo por eso le pongo dos estrellas en comida y no una. El mozo nos atendió de maravilla, pero cuando fuimos abajo para sacar una foto fuimos muy mal reprimidos por una persona que trabaja en el establecimiento y nos cago pedos diciendo que no podíamos filmar a la gente! Como si me importa filmar a la gente comiendo y no el lugar magnífico y la sensación de sentirse en el pasado! Por eso las 5 estrellas en atmósfera. En conclusión, te recomiendo ir únicamente para sacar una foto si es que no te maltratan por el hecho de hacerlo y no comer absolutamente nada, salvo la sopa de ajo. Como si fuera poco el precio es carísimo en relación a la comida. Subiría las fotos de la comida pero prefiero ni volver a ver eso porque me subiría el vomito
No Merece la pena, no lo recomiendo en absoluto. Fuimos 5 personas muy habituadas a comer en restaurantes, y podemos afirmar que es probablemente de los peores restaurantes de Madrid. Está todo pensado para los turistas, mala calidad de los productos, servicio pésimo, espacio muy estrecho, y para colmo, precio muy elevado. Vinieron unos amigos míos de Mexico a pasar unos días a Madrid y se nos ocurrió llevarlos, fue una muy mala decisión.
Esperábamos mucho más! Para empezar estábamos como sardinas en lata. No podías moverte sin levantar a toda la mesa. Llegamos y no pusieron ni un mínimo aperitivo. Pedimos el vino y lo sirvieron sin cuidado manchando toda la mesa. Tampoco lo dieron a probar. Los entrantes malos. Una ensalada sin gracia y unas croquetas secas. El cochinillo no estaba mal aunque un poco duro y seco. Le faltaba estar más tierno. Los postres ok. No pusieron ni un chupito al final. Claramente falta al detalle y se les veía cansados de la gente . No lo recomendaría ya que para ser un restaurante de tanto renombre deja mucho que desear. Una decepción y encima al pagar nos exigieron propina. Que poco respetuosos.
Anoche estuvimos cenando una mesa de 5 personas y pedimos un cochinillo entero. Estábamos contentos porque mis primos que vienen de Canadá estaban encantados con la comida e incluso conocimos al cocinero Filipino paisano, hasta que terminanos de cenar. Nos fuimos a casa pidiendo para llevar lo que nos sobró. Con toda la confianza del mundo, no revisamos la bolsa que nos dio el camarero. Llegamos a casa y cuando voy miro, faltaba la cabeza del cochinillo. Entiendo que no todo el mundo come todas las piezas de un animal, pero pagas más de 200€ obvio que me llevo todo. Deberían de preguntar si si o no quieran los clientes llevarse todo, no dejar nada porque si. De contentos a sentirnos engañados.
I came into Sobrino de Botín so hyped since it’s the oldest restaurant in the world, and Phil from Somebody Feed Phil loved it. But on our last night in Madrid, it ended up being the biggest letdown of the trip. Food: Overpriced. Cochinillo: fine, but nothing special. Definitely not worth the price. Filet mignon: bland and forgettable. Salad Botín: solid. Cheesecake: amazing! Sangria: loved it! Service: This is where things went downhill. Our waiter was rude from the start, and it honestly felt like we were being judged for being two young Asian women. No bread, no water, yet we were still charged. He spilled sangria while pouring because he wasn’t careful, and during payment, he clicked too fast and skipped my chance to choose euros. Very very disrespectful. I was most excited to eat here, but honestly? Almost every other restaurant we tried in Madrid was better than Botín.
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