Pampín Bar
Restaurant · Santiago de Compostela
Öffnungszeiten von Pampín Bar
Über Pampín Bar
Pampín Bar, ubicado en Santiago de Compostela, ofrece una experiencia gastronómica que sorprende y deleita. No se deje engañar por su fachada modesta; al entrar, descubrirá un local acogedor donde la calidad y el cariño en la cocina son evidentes. Los clientes destacan su ambiente especial, ideal ta...
Pampín Bar, ubicado en Santiago de Compostela, ofrece una experiencia gastronómica que sorprende y deleita. No se deje engañar por su fachada modesta; al entrar, descubrirá un local acogedor donde la calidad y el cariño en la cocina son evidentes. Los clientes destacan su ambiente especial, ideal tanto para una comida en solitario como para celebraciones íntimas. Disfrute de una cuidada carta de vinos, excelente café y postres deliciosos, junto con una selección de cervezas y licores. Si busca un lugar donde el producto fresco y las elaboraciones cuidadas son protagonistas, Pampín Bar es una joya por descubrir. Su servicio atento y la posibilidad de disfrutar de su comida al aire libre completan una experiencia inolvidable.
Was Kunden über Pampín Bar sagen
Pampín Bar esconde una cocina de mercado espectacular tras una fachada modesta. Los clientes destacan la calidad de los platos, el trato amable y el ambiente acogedor, ideal para celebraciones. Se recomienda reservar.
Beliebte Gerichte
Tip: No te dejes engañar por la fachada, el interior es moderno y agradable. Es un lugar de visita obligada en Santiago, pero conviene reservar con antelación.
Services
Sehenswürdigkeiten in der Nähe
Daten von Wikidata
Entdecken Sie die Umgebung von Pampín Bar
Pampín Bar befindet sich in Santiago de Compostela, umgeben von kulturellen und historischen Sehenswürdigkeiten. Hier sind einige der bemerkenswertesten Orte in der Nähe.
Historisches Erbe
- Iglesia de San Pedro de Fóra (A 41m) — iglesia en Santiago de Compostela parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Iglesia de Santo Domingo de Bonaval (A 160m) — iglesia en Santiago de Compostela parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Convento de Santo Domingo de Bonaval (A 165m) — monumento de Galicia bien de interés cultural
- Edificio de la Escuela de Artes y Oficios de Santiago de Compostela (A 181m) — edificio en Santiago de Compostela parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Casa en Costa de San Domingos 2, Santiago de Compostela (A 191m) — edificio en Santiago de Compostela parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Casa de la Familia Braudon (A 194m) — edificio en Santiago de Compostela parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
- Iglesia de Santa María del Camino (A 223m) — iglesia en Santiago de Compostela parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad
Museen
- Museo do Pobo Galego (A 199m) — museo en Galicia
Parks und Gärten
- Parque de Santo Domingo de Bonaval (A 271m) — park in Spain
Weitere Sehenswürdigkeiten
- Biblioteca del Hogar de Tercera Edad - Portado Camiño (A 188m) — biblioteca en España
Daten von Wikidata
Häufig gestellte Fragen zu Pampín Bar
Bewertungen von Pampín Bar Santiago de Compostela
Teníamos que ir al Aeropuerto de Lavacolla en Santiago de Compostela a recoger a un familiar, llegamos un poco antes de lo esperado y decidimos buscar donde cenar. Mi mujer, que ya había estado en Pampín Bar buscó reserva a través de internet y nos apuntamos a la lista de espera. Nos avisaron de que podíamos cenar a las 20:30 y allá que nos fuimos. Cuando llegas a la puerta del local, escondido en un callejón, te das cuenta de que hay una intención, el hecho de no cambiarla, no modernizarla, significa algo. Dentro el local es acogedor, sencillo, abierto, con la cocina casi a la vista. No tiene lujos pero no es cutre, con los suelos originales del bar y panelados de aglomerado a la vista que le otorga un ambiente cálido, casi con un aire de japonés de una calle cualquiera de Tokio, elegante sin pretenderlo. Llegamos a la hora convenida y pudimos observar la actividad en la cocina. Después nos enteramos que mucha gente opta por el menú degustación de varias especialidades que ya van preparando con antelación. Como era una cena optamos por entrantes y primeros, sin llegar a los segundos, más potentes. Todo acompañado de Godello y un pan de bolla gallego, con ese ligero toque amargo que lo hace tan rico. Comenzamos con unas anchoas con 2 años de maduración sobre pan brioche. Las anchoas eran pura mantequilla, suaves al tacto y potentes de sabor, deliciosas. El conjunto con el pan ligeramente crujiente era perfecto. Seguimos con la empanada de bacalao, donde la cantidad de pescado era generosa. Estaba muy, muy rica, como única pega es que quizás un poco fría. Cierto es que llegamos temprano y la empanada estaba sobre la barra en una bandeja metálica, seguramente sacada de la cámara poco antes y sin tiempo a atemperarse. Seguimos con su famosa ensaladilla. Sabe a la ensaladilla de casa de tu madre. Equilibrada, sabrosa, podrías estar comiéndola sin parar mientras bebes vino a sorbos. No tiene crujientes, elementos más grandes que otros, nada que distraiga, todo en ella está proporcionado en su justa medida. Continuamos con los mejillones en escabeche, muy buen producto con un escabeche suave y rico, aquí nosotros demandaríamos más vinagre en la salsa, pero eso ya es una percepción y un gusto personal. Terminamos la parte salada con unos choquitos con patatas fritas panadera. Los choquitos eran realmente 'itos', pequeños, con un sabor a mar intenso, muy bien cocinados y que se deshacían en la boca casi sin masticar, productazo con un acompañamiento perfecto con patata muy crujiente. Nos quedamos con ganas de probar la ensalada de perdiz escabechada, el steak tartar o alguno de sus arroces que vimos pasar mientras cenábamos. Llegados al postre elegimos una torrija con crema de chocolate blanco y un flan de huevo de gallina de mos con vainilla natural. La torrija está muy rica, pero el flan es sublime. Su sabor es intenso, llena toda la boca desde la primera cucharada, el huevo tan amarillo, la vainilla natural que le da un toque diferente al habitual y la textura, entre panacota y tocino de cielo... es increíble. El mejor flan que he comido nunca. Para rematar pedí un café cortado, que es de la marca Dromedario y estaba también muy rico. La atención fue estupenda, el servicio muy bueno y rápido y el ambiente del local, según se va llenando, es animoso sin ser molesto. Las cantidades son adecuadas, salimos con sensación de haber cenado suficientemente. Sin duda lo recomiendo como destino gastronómico en Santiago y volveré a probar otros platos que me parecieron super apetecibles.
Lo último que te esperas por dónde está ubicado y por cómo aparenta por fuera es que sea un restaurante con reconocimiento Michelín los últimos 4 años seguidos, pero ahí lo tienes. Fantástico que esté así de escondido, transmite mucha magia. Sabiendo que es un sitio de nivel ya no te esperas comer raciones muy generosas y lo cierto es que puede que quedes con hambre, pero me ha gustado que a pesar de ser un restaurante Michelín tampoco está en el otro extremo de platos que son literalmente un bocado. No soy nada fan de este estilo de restaurantes en los cuales pagas más que en otros para quedar con más hambre, pero al menos este se diferencia de los de su mismo rango en que las raciones no son insultantes y solo por eso merecen las 5 estrellas en vez de 4. Considero que para un día especial este es una muy buena opción. La comida muy buena. Carne tierna, platos con sabor y buenas elecciones de ingredientes y materia prima. - La tabla de quesos muy escasa para 15€, pero la selección de los 3 quesos es realmente buena. Siendo los 3 quesos fuertes pero diferentes entre sí. - Las habas con boletus también muy buen sabor de la salsa y buena cocción de las habas. -El gallo muy tierno. Los postres son de otro mundo. - El coulant de tarta de Santiago sabe a Navidad. Todo el postre en conjunto es realmente bueno de sabor, consistencia y equilibrio de texturas, sabores y dulzor. Super original y muy bien logrado. - La torrija me ha sorprendido muchísimo. Espectacular de sabor. No me gusta ni el brioche ni el chocolate blanco y sin embargo este postre me ha conquistado por completo. Sabor y consistencia inigualables. Por dentro muy acogedor y con buena temperatura. El exterior de los baños y de algunas paredes no es precisamente bonito, pero la decoración y la distribución compensan eso en gran medida y realmente te sientes muy a gusto dentro.
Todo un descubrimiento este restaurante en Santiago. Lo conocí por recomendación y leí un artículo muy interesante en la prensa al respecto. Sorprendente local. El local conserva su esencia de antes con una decoración cuidada. Capacidad para unas 25 personas, ideal para parejas o grupos pequeños. La carta es variada con productos de calidad. Te asesoran al respecto. Tienen menú degustación. Debes probar su postre estrella, couland de tarta de Santiago
Comida riquísima y muy buen servicio. Todo lo que pedimos y nos aconsejaron fue excelente. No os dejéis engañar por la fachada, porque el sitio merece la pena. Un imprescindible de Santiago!
hacía tiempo que lo queríamos probar,nos lo habían recomendado varias personas.No puedo decir nada malo,la experiencia ha sido buena,la comida buena,buen sabor,la atención, buena,sin más,el ambiente genial.Por decir algo un poquito caro. Repetiría?! sí,pero si no veo otra opción mejor.Lo recomiendo?! sí,es un acierto,pero hay más opciones con mejores precios.
Comida increíble, camareros amables en una ubicación inesperada. Nuestros favoritos fueron la ensaladilla y el tarta de santiago ¡inolvidable!
Teníamos expectativas altas pero lo han superado! Atención de 10! Hemos pedido la ensaladilla que es un must! La carne cocinada a 24h y una tabla de quesos gallegos. De postre pedimos 3! El Coulant de tarta De Santiago, el flan casero y el milhojas, difícil decidir cuál mejor.
Lo bien que se come en este sitio, no puede ser de este mundo. No me gusta el marisco y he acabado lleno. El trato es inmejorable. Gracias por todo!!!!!!
¡¡Disfrutón!! Una gema escondida en un callejón de Santiago. Nos hemos encontrado investigando este lugar que no ha defraudado en ningún instante. Un sitio sin tonterías, productazo y elaboraciones de las buenas. Sonrisa en cada plato y agradecimiento de disfrutar cada elaboración! Nosotros queríamos más picoteo, y esta vez fuimos a por todas, vermut, agua Magma, pan masa madre, anchoas, vieiras, navajas y mejillones en escabeche, ensaladilla top, steak tartar y coronando una versión de tarta De Santiago en Coulant. La atención de 10 desde el primer instante en un local muy agradable y que te hace sentir en casa, con un desparpajo digno y único. Nuestra enhorabuena y seguro que parada obligada en nuestras visitas a Galicia. 2 personas, comida, 64€/pax.
Ha sido una experiencia estupenda. El local muy acogedor, no os dejéis engañar por la fachada. Un servicio estupendo nos ha recibido y dado las explicaciones sobre la carta. Durante la comida nos han atendido muy amables y discretos. Hemos comido vieira, steak tartar, bogavante con arroz, coulant de tarta santiago y flan. Todo puntuado de 8,5 para arriba, nos ha costado hacer el ranking de lo bueno que estaba todo. Cocina de producto muy bien tratado y sabrosísimo. Nos hemos quedado con ganas de probar más cosas de la carta. Volveremos seguro cuando vayamos de nuevo a Santiago, y desde luego lo recomendaremos. Como bonus comentar que me han puesto pan sin gluten, y estaba rico! Cuando es muy difícil que te den en un restaurante pan sin gluten, y que si te lo dan no sepa a alfalfa.
Hay tanto restaurante hoy en día sobre valorado, que encontrarte con un local que ofrece producto cocinado con cariño y un ticket en el que se refleja la verdad, que solo pretende cobrar su trabajo, debe ser visita obligada, y Pampin lo es en Santiago. Tras recorrer el casco histórico y probar varios sitios típicos y turísticos apostamos por Pampin y acertamos de pleno. Buen servicio, genial cocina y respeto al producto. Déjate recomendar y no vas a fallar. Atencion 10 y comida 10 a un precio justo. Te vas con la satisfacción de pagar lo justo por un gran producto. 100% recomendable. Solo a unos pasos del centro.
Segunda vez que voy a este restaurante al ir a Santiago y la Segunda tan buena (o más!) como la primera! Ensaladilla buenisima y arroz con bogavante impresionante! Lleve a mi familia y todos se mostraron de acuerdo en que repetirán cuando volvamos!!
Fui con mi pareja por recomendación y la verdad es que ha sido una gran sorpresa. La comida estaba espectacular y el chico que nos atendió fue muy amable y nos explicaba todo. Ha sido una experiencia recomendada 💯
Cuando llegas al rincón, encuentras la entrada de un bar de toda la vida. Al abrir, encuentras un sitio moderno, bonito y muy agradable. La comida es increíble, los escabeches son una delicia y el pescado (rape negro en nuestro caso) un placer. Nuestro lugar de referencia en Santiago a partir de ahora.
Lugar con demasiado encanto. No te dejes impresionar por la fachada. La comida espectacular no sólo la elaboración sino la calidad del producto. Pero lo mejor fue el trato, la amabilidad y el cariño que nos dieron a nosotros y sobretodo a nuestra bebé. Sin duda volveremos.
Comimos aquí en Julio por primera vez y fue una gran experiencia por el sitio y la calidad de los platos. Es importante que la imagen externa no te engañe. Por dentro es un sitio genial para disfrutar una buena cocina de mercado. Conviene reservar. Todos los platos estaban muy buenos, como el Xargo a la parrilla, pero siempre hay que dejar un hueco para sus postres como el coulant de tarta de Santiago. Una gran atención por su personal y es agradable compartir tu mesa con otras personas
Un “bar” espectacular. Lo elegí para celebrar mi cumpleaños con mi pareja y fue la elección perfecta. A pesar de ser un establecimiento chiquitito, el espacio entre mesas es el adecuado para la situación actual. El personal es atento, rápido y servicial. Todos los platos estaban espectaculares, pero si tengo que escoger me quedaría con el Steak tartar y el Coulant de Tarta de Santiago. Con vino, pan y agua la cuenta no superó los 60€.
Teníamos que ir al Aeropuerto de Lavacolla en Santiago de Compostela a recoger a un familiar, llegamos un poco antes de lo esperado y decidimos buscar donde cenar. Mi mujer, que ya había estado en Pampín Bar buscó reserva a través de internet y nos apuntamos a la lista de espera. Nos avisaron de que podíamos cenar a las 20:30 y allá que nos fuimos. Cuando llegas a la puerta del local, escondido en un callejón, te das cuenta de que hay una intención, el hecho de no cambiarla, no modernizarla, significa algo. Dentro el local es acogedor, sencillo, abierto, con la cocina casi a la vista. No tiene lujos pero no es cutre, con los suelos originales del bar y panelados de aglomerado a la vista que le otorga un ambiente cálido, casi con un aire de japonés de una calle cualquiera de Tokio, elegante sin pretenderlo. Llegamos a la hora convenida y pudimos observar la actividad en la cocina. Después nos enteramos que mucha gente opta por el menú degustación de varias especialidades que ya van preparando con antelación. Como era una cena optamos por entrantes y primeros, sin llegar a los segundos, más potentes. Todo acompañado de Godello y un pan de bolla gallego, con ese ligero toque amargo que lo hace tan rico. Comenzamos con unas anchoas con 2 años de maduración sobre pan brioche. Las anchoas eran pura mantequilla, suaves al tacto y potentes de sabor, deliciosas. El conjunto con el pan ligeramente crujiente era perfecto. Seguimos con la empanada de bacalao, donde la cantidad de pescado era generosa. Estaba muy, muy rica, como única pega es que quizás un poco fría. Cierto es que llegamos temprano y la empanada estaba sobre la barra en una bandeja metálica, seguramente sacada de la cámara poco antes y sin tiempo a atemperarse. Seguimos con su famosa ensaladilla. Sabe a la ensaladilla de casa de tu madre. Equilibrada, sabrosa, podrías estar comiéndola sin parar mientras bebes vino a sorbos. No tiene crujientes, elementos más grandes que otros, nada que distraiga, todo en ella está proporcionado en su justa medida. Continuamos con los mejillones en escabeche, muy buen producto con un escabeche suave y rico, aquí nosotros demandaríamos más vinagre en la salsa, pero eso ya es una percepción y un gusto personal. Terminamos la parte salada con unos choquitos con patatas fritas panadera. Los choquitos eran realmente 'itos', pequeños, con un sabor a mar intenso, muy bien cocinados y que se deshacían en la boca casi sin masticar, productazo con un acompañamiento perfecto con patata muy crujiente. Nos quedamos con ganas de probar la ensalada de perdiz escabechada, el steak tartar o alguno de sus arroces que vimos pasar mientras cenábamos. Llegados al postre elegimos una torrija con crema de chocolate blanco y un flan de huevo de gallina de mos con vainilla natural. La torrija está muy rica, pero el flan es sublime. Su sabor es intenso, llena toda la boca desde la primera cucharada, el huevo tan amarillo, la vainilla natural que le da un toque diferente al habitual y la textura, entre panacota y tocino de cielo... es increíble. El mejor flan que he comido nunca. Para rematar pedí un café cortado, que es de la marca Dromedario y estaba también muy rico. La atención fue estupenda, el servicio muy bueno y rápido y el ambiente del local, según se va llenando, es animoso sin ser molesto. Las cantidades son adecuadas, salimos con sensación de haber cenado suficientemente. Sin duda lo recomiendo como destino gastronómico en Santiago y volveré a probar otros platos que me parecieron super apetecibles.
Lo último que te esperas por dónde está ubicado y por cómo aparenta por fuera es que sea un restaurante con reconocimiento Michelín los últimos 4 años seguidos, pero ahí lo tienes. Fantástico que esté así de escondido, transmite mucha magia. Sabiendo que es un sitio de nivel ya no te esperas comer raciones muy generosas y lo cierto es que puede que quedes con hambre, pero me ha gustado que a pesar de ser un restaurante Michelín tampoco está en el otro extremo de platos que son literalmente un bocado. No soy nada fan de este estilo de restaurantes en los cuales pagas más que en otros para quedar con más hambre, pero al menos este se diferencia de los de su mismo rango en que las raciones no son insultantes y solo por eso merecen las 5 estrellas en vez de 4. Considero que para un día especial este es una muy buena opción. La comida muy buena. Carne tierna, platos con sabor y buenas elecciones de ingredientes y materia prima. - La tabla de quesos muy escasa para 15€, pero la selección de los 3 quesos es realmente buena. Siendo los 3 quesos fuertes pero diferentes entre sí. - Las habas con boletus también muy buen sabor de la salsa y buena cocción de las habas. -El gallo muy tierno. Los postres son de otro mundo. - El coulant de tarta de Santiago sabe a Navidad. Todo el postre en conjunto es realmente bueno de sabor, consistencia y equilibrio de texturas, sabores y dulzor. Super original y muy bien logrado. - La torrija me ha sorprendido muchísimo. Espectacular de sabor. No me gusta ni el brioche ni el chocolate blanco y sin embargo este postre me ha conquistado por completo. Sabor y consistencia inigualables. Por dentro muy acogedor y con buena temperatura. El exterior de los baños y de algunas paredes no es precisamente bonito, pero la decoración y la distribución compensan eso en gran medida y realmente te sientes muy a gusto dentro.
En diciembre de 2025 visité con mi familia este excelente restaurante y, pese a que el nivel de la hostelería en Santiago es muy alto, nos conquistó. El ambiente te trasporta a una taberna de las de toda la vida nada más entrar pero sus platos y servicio no te dejarán indiferente, ya que beben de la tradición pero no dejan de innovar. La carta no es muy extensa pero todo está elaborado con mimo y con productos de primera calidad. Finalmente, destacar el trabajo del personal de sala siempre atento a nuestras necesidades y asesorándonos para que nuestra experiencia fuese inmejorable. Sin duda, repetiremos.
Comida increíble, camareros amables en una ubicación inesperada. Nuestros favoritos fueron la ensaladilla y el tarta de santiago ¡inolvidable!
Comida riquísima y muy buen servicio. Todo lo que pedimos y nos aconsejaron fue excelente. No os dejéis engañar por la fachada, porque el sitio merece la pena. Un imprescindible de Santiago!
Lo bien que se come en este sitio, no puede ser de este mundo. No me gusta el marisco y he acabado lleno. El trato es inmejorable. Gracias por todo!!!!!!
hacía tiempo que lo queríamos probar,nos lo habían recomendado varias personas.No puedo decir nada malo,la experiencia ha sido buena,la comida buena,buen sabor,la atención, buena,sin más,el ambiente genial.Por decir algo un poquito caro. Repetiría?! sí,pero si no veo otra opción mejor.Lo recomiendo?! sí,es un acierto,pero hay más opciones con mejores precios.
Teníamos expectativas altas pero lo han superado! Atención de 10! Hemos pedido la ensaladilla que es un must! La carne cocinada a 24h y una tabla de quesos gallegos. De postre pedimos 3! El Coulant de tarta De Santiago, el flan casero y el milhojas, difícil decidir cuál mejor.
Ha sido una experiencia estupenda. El local muy acogedor, no os dejéis engañar por la fachada. Un servicio estupendo nos ha recibido y dado las explicaciones sobre la carta. Durante la comida nos han atendido muy amables y discretos. Hemos comido vieira, steak tartar, bogavante con arroz, coulant de tarta santiago y flan. Todo puntuado de 8,5 para arriba, nos ha costado hacer el ranking de lo bueno que estaba todo. Cocina de producto muy bien tratado y sabrosísimo. Nos hemos quedado con ganas de probar más cosas de la carta. Volveremos seguro cuando vayamos de nuevo a Santiago, y desde luego lo recomendaremos. Como bonus comentar que me han puesto pan sin gluten, y estaba rico! Cuando es muy difícil que te den en un restaurante pan sin gluten, y que si te lo dan no sepa a alfalfa.
¡¡Disfrutón!! Una gema escondida en un callejón de Santiago. Nos hemos encontrado investigando este lugar que no ha defraudado en ningún instante. Un sitio sin tonterías, productazo y elaboraciones de las buenas. Sonrisa en cada plato y agradecimiento de disfrutar cada elaboración! Nosotros queríamos más picoteo, y esta vez fuimos a por todas, vermut, agua Magma, pan masa madre, anchoas, vieiras, navajas y mejillones en escabeche, ensaladilla top, steak tartar y coronando una versión de tarta De Santiago en Coulant. La atención de 10 desde el primer instante en un local muy agradable y que te hace sentir en casa, con un desparpajo digno y único. Nuestra enhorabuena y seguro que parada obligada en nuestras visitas a Galicia. 2 personas, comida, 64€/pax.
Comimos aquí en Julio por primera vez y fue una gran experiencia por el sitio y la calidad de los platos. Es importante que la imagen externa no te engañe. Por dentro es un sitio genial para disfrutar una buena cocina de mercado. Conviene reservar. Todos los platos estaban muy buenos, como el Xargo a la parrilla, pero siempre hay que dejar un hueco para sus postres como el coulant de tarta de Santiago. Una gran atención por su personal y es agradable compartir tu mesa con otras personas
Segunda vez que voy a este restaurante al ir a Santiago y la Segunda tan buena (o más!) como la primera! Ensaladilla buenisima y arroz con bogavante impresionante! Lleve a mi familia y todos se mostraron de acuerdo en que repetirán cuando volvamos!!
Hay tanto restaurante hoy en día sobre valorado, que encontrarte con un local que ofrece producto cocinado con cariño y un ticket en el que se refleja la verdad, que solo pretende cobrar su trabajo, debe ser visita obligada, y Pampin lo es en Santiago. Tras recorrer el casco histórico y probar varios sitios típicos y turísticos apostamos por Pampin y acertamos de pleno. Buen servicio, genial cocina y respeto al producto. Déjate recomendar y no vas a fallar. Atencion 10 y comida 10 a un precio justo. Te vas con la satisfacción de pagar lo justo por un gran producto. 100% recomendable. Solo a unos pasos del centro.
Fui con mi pareja por recomendación y la verdad es que ha sido una gran sorpresa. La comida estaba espectacular y el chico que nos atendió fue muy amable y nos explicaba todo. Ha sido una experiencia recomendada 💯
Cuando llegas al rincón, encuentras la entrada de un bar de toda la vida. Al abrir, encuentras un sitio moderno, bonito y muy agradable. La comida es increíble, los escabeches son una delicia y el pescado (rape negro en nuestro caso) un placer. Nuestro lugar de referencia en Santiago a partir de ahora.
Un “bar” espectacular. Lo elegí para celebrar mi cumpleaños con mi pareja y fue la elección perfecta. A pesar de ser un establecimiento chiquitito, el espacio entre mesas es el adecuado para la situación actual. El personal es atento, rápido y servicial. Todos los platos estaban espectaculares, pero si tengo que escoger me quedaría con el Steak tartar y el Coulant de Tarta de Santiago. Con vino, pan y agua la cuenta no superó los 60€.
Que no te asuste la entrada al local. Es de lo mejor que hay en Santiago. Realmente merece mucho la pena parar aquí. Platos clásicos con excelencia. Su ensaladilla ha sido galardonada como la mejor de España pero recomiendo probar muchas otras cosas, Micuit de oca, Steak tartar, ensalada con gallo... todo excelente.
Venir a Pampín Bar ha sido toda una sorpresa. Es un local pequeñito y super acogedor, en el cual mientras estás cenando puedes ver la cocina y como funciona el servicio, algo que a mi especialmente me parece un puntazo. La comida fue espectacular, todos los platos que pedimos estaban increíbles. Y en cuanto al servicio, queremos agradecer de corazón la atención recibida, el servicio fue impecable, lástima no recordar el nombre del chico que nos atendió, porque fue super amable y se ajustó a todo lo que pedimos, incluso nos recomendó un vino buenísimo. Es un sitio al que 100% queremos volver, merece muchísimo la pena. Os deseamos todo lo mejor, muchísimas gracias por la experiencia!
Local moderno pero cómodo de cocina casi vista. Platos aparentemente sencillos pero muy bien elaborados y presentados. Bodega correcta con buenas referencias de perfil atlántico. Servicio excepcional y pan muy reseñable. Condiciona mi reseña que teníamos al lado una mesa de 9 insufrible. Muy ruidosos y en este local no tiene arreglo, abstenerse si ese tipo de compañías le molestan. La otra parte de la reseña la condiciona el lenguado. Estoy seguro que no fue su mejor día. El pescado estaba hecho (cocinado) pero sin embargo no despegaba bien de la espina. No tomamos postre.
La comida y vino muy bien pero el servicio muy muy muy mejorable. Ni mucho menos es la atención que esperas cuando desembolsas 150€. Elegimos el menú degustación que se compone de 7 pases( 6+postre) y no le habia dado ni un sorbo al vino cuando ya nos habían plantado 4 platos a la vez en la mesa( ensaladilla, anchoa, foie y escabeche). Nos metieron prisa por comernos los platos para que el arroz no se pasara( cuando eso no es nuestro problema). Tuvimos que preguntar a los camareros que eran algunas cosas porque no nos explicaron nada de los platos.En general la comida muy bien, muy buena recomendación con el vino que me gustó mucho pero el servicio no es el apropiado para lo que pagas.
Local moderno pero cómodo de cocina casi vista. Platos aparentemente sencillos pero muy bien elaborados y presentados. Bodega correcta con buenas referencias de perfil atlántico. Servicio excepcional y pan muy reseñable. Condiciona mi reseña que teníamos al lado una mesa de 9 insufrible. Muy ruidosos y en este local no tiene arreglo, abstenerse si ese tipo de compañías le molestan. La otra parte de la reseña la condiciona el lenguado. Estoy seguro que no fue su mejor día. El pescado estaba hecho (cocinado) pero sin embargo no despegaba bien de la espina. No tomamos postre.
La comida y vino muy bien pero el servicio muy muy muy mejorable. Ni mucho menos es la atención que esperas cuando desembolsas 150€. Elegimos el menú degustación que se compone de 7 pases( 6+postre) y no le habia dado ni un sorbo al vino cuando ya nos habían plantado 4 platos a la vez en la mesa( ensaladilla, anchoa, foie y escabeche). Nos metieron prisa por comernos los platos para que el arroz no se pasara( cuando eso no es nuestro problema). Tuvimos que preguntar a los camareros que eran algunas cosas porque no nos explicaron nada de los platos.En general la comida muy bien, muy buena recomendación con el vino que me gustó mucho pero el servicio no es el apropiado para lo que pagas.
El servicio y el trato estuvo bien, pero la ensaladilla sin más, los cherry poco sabrosos. Lo mejor el coulant. 6/10 en general.
Anmelden, um eine Bewertung zu schreiben
AnmeldenWerbung entfernen und Menü verwalten
Entdecke deine Gegend
Galerie
Keine Fotos verfügbar
Fotos werden hier angezeigt, wenn sie von Google Places synchronisiert werden
Informationen über Pampín Bar
Anfahrt
Ruela das Fontiñas 4 (Barrio de, Rúa de San Pedro, 15703 Santiago de Compostela, A Coruña, Spain
Highlights
Dienstleistungen
Speisemöglichkeiten
Restaurant-Infos
Ausstattung
Die Nachbarschaft
Standort
Ruela das Fontiñas 4 (Barrio de, Rúa de San Pedro, 15703 Santiago de Compostela, A Coruña, Spain
📍 Die Nachbarschaft erkunden
Kommende Veranstaltungen
iglesia en Santiago de Compostela
iglesia en Santiago de Compostela
monumento de Galicia
edificio en Santiago de Compostela
biblioteca en España
edificio en Santiago de Compostela
edificio en Santiago de Compostela
museo en Galicia
Spiele
🎮 Sammle Punkte beim Entdecken!
Spiele Find Me und löse Punkte gegen Rabatte bei Pampín Bar und anderen Restaurants ein
Sammle Punkte bei Pampín Bar!
Spiele Find Me und löse Belohnungen hier ein
Sammle Extrapunkte und löse sie gegen Belohnungen von Pampín Bar ein
🏆 Belohnungen von Pampín Bar
10% Rabatt
Bei Pampín Bar
Gratis Vorspeise
Bei deinem nächsten Besuch
VIP-Tisch
Premium-Erlebnis
um Belohnungen einzulösen und Punkte zu sammeln
📋 Wie funktionieren die Belohnungen?
Spiele Find Me
Alle 100 Scorepunkte = 1 Belohnungspunkt
Sammle Punkte
Worker erhalten 2x Punkte pro Spiel
Löse Belohnungen ein
Rabatte, Gratis-Essen und VIP-Erlebnisse
Gehört es Ihnen? GRATIS beanspruchen!
Werbung entfernen und Menü verwalten