Origenes
Bar · Zaragoza
Über Origenes
Origenes, un bar ubicado en el corazón de Zaragoza, le da la bienvenida en un ambiente acogedor y luminoso. Nos especializamos en ofrecer una experiencia gastronómica memorable, donde la calidad de los ingredientes y la cuidada elaboración de cada plato son nuestra prioridad. Nuestra carta incluye u...
Origenes, un bar ubicado en el corazón de Zaragoza, le da la bienvenida en un ambiente acogedor y luminoso. Nos especializamos en ofrecer una experiencia gastronómica memorable, donde la calidad de los ingredientes y la cuidada elaboración de cada plato son nuestra prioridad. Nuestra carta incluye una amplia selección de cócteles, cafés, postres y vinos, junto con opciones para almuerzo y cena. Los clientes destacan la atención al detalle y el servicio atento, así como la variedad de platos, incluyendo opciones vegetarianas con verduras frescas. Si busca un lugar accesible, con opciones para comer solo o en grupo, y disfrutar de una comida o cena inolvidable, Origenes es su destino.
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Origenes es un restaurante muy bien valorado en Zaragoza, ideal para celebraciones y comidas familiares. Destacan la calidad de la comida, el servicio atento y el ambiente agradable. Algunos clientes mencionan que las raciones son justas y los precios de los vinos elevados.
Beliebte Gerichte
Ideal für
Tip: Ideal para comidas especiales o ir con la familia. Se recomienda reservar, especialmente si se va a cenar tarde un viernes.
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Sehenswürdigkeiten in der Nähe
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Entdecken Sie die Umgebung von Origenes
Origenes befindet sich in Zaragoza, umgeben von kulturellen und historischen Sehenswürdigkeiten. Hier sind einige der bemerkenswertesten Orte in der Nähe.
Historisches Erbe
- Monumento al Justiciazgo (A 145m) — monumento en Zaragoza bien de interés cultural
- Palacio de la antigua Capitanía General de Aragón (A 182m) — edificio en Zaragoza, Bien de Interés Cultural bien de interés cultural
- Paraninfo de la Universidad de Zaragoza (A 194m) — edificio de la Uiversidad de Zaragoza bien de interés cultural
- La Casa de Teléfonos de Zaragoza (A 214m) — edificio en zaragoza Bien Inventariado del Patrimonio Cultural Aragonés
- Edificio de Correos y Telégrafos (A 240m) — edificio en Zaragoza Bien Inventariado del Patrimonio Cultural Aragonés
Weitere Sehenswürdigkeiten
- Edificio Ibercaja de Zaragoza (A 80m)
- Monumento a la Constitución de 1978 (A 82m) — monumento en Zaragoza
- Edificio Elíseos (A 166m) — edificio en Zaragoza
- La ciudad honra a sus funcionarios (A 167m) — monumento en Zaragoza
- Monumento a Joaquín Costa (A 253m) — monumento en Zaragoza
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Häufig gestellte Fragen zu Origenes
Bewertungen von Origenes Zaragoza
Fue una gran experiencia. Nos encantan las verduras y había muchos platos elaborados con verduras. No es habitual que en los restaurantes haya tantos platos elaborados con verduritas. Pedimos 4: las borrajas(de 8), las pencas(9), las alcachofas(6 porque estaban fritas y el frito nos cansó un poco) y los pimientos rojos con huevos frito(10). La atención fue amable y el postre(tarta de queso) muy muy rica también. El vino tinto estaba buenísimo. Si volvemos por Zaragoza, seguro que repetimos. Debemos probar la menestra la próxima vez.
Y habiendo vuelto a la que se me ofrece y considero como mi casa, porque la verdad es que nadie es extraño en ningún lugar, basta con abrir los ojos y reconocerse en él. Y si como comensal se me ha agradecido las palabras que en su día escribí como aquí y ahora las que escribo, a quien me lea, le digo que no son mías, son las de un elenco humano en su fusión de calidad que ofrece Origen 1952 reinventándose, haciendo que la cercanía de Navarra y Aragón bailen al son de su "jota" en su fusión en la quaternitas perfecta de su naturaleza. Los artífices, Leticia y Jorge, quienes me han hecho partícipe de la esencia de lo esencial del secreto del Restaurante en Zaragoza; decirse: "soy tú". Es el ingrediente básico para cualquier tipo de relación humana, tanto profesional como personal: LA CONFIANZA, sin ella, no se puede continuar. Leticia y Jorge, representan una generación marcada por la constancia, el esfuerzo y la capacidad de reinventarse. Su trayectoria profesional refleja compromiso y excelencia. No son nuestras habilidades las que muestran cómo somos, sino nuestras elecciones, y ambos, saben cuáles son sus piedras grandes, tomándose el tiempo para clarificar cuáles son sus prioridades y revisar usar el tiempo para que no les quede ninguna afuera. Siempre es un placer escuchar la lectura del menú de los labios de Rubén. En él, se entrevé la construcción de la comida y las intenciones del chef. Soy comedor, y me ha encantado, que degustando de entrante Canelones de pasta fresca rellenos de longaniza de Graus, con salsa de foie y tartufata, es imposible llenarse porque la cocina diseña las porciones con sumo cuidado para evitar que uno se llene, porque el menú solo tiene sentido si se come. Y a continuación, el plato principal y especialidad de la casa: Tataki de solomillo de bellota 100% macerado con boniato a la brava. El chef, es un verdadero alquimista de los sabores, entiende que la belleza de sus creaciones reside en su fugacidad. Su cocina es un bioma de ideas culinarias, una síntesis de naturaleza y técnica, donde cada plato es un ecosistema efímero que se disuelve en el tiempo pero permanece en el recuerdo. Isabel, con la profesionalidad y simpatía que le caracteriza, al verme, me ha saludado como decíamos ayer, su naturalidad y calidez me ha reforzado la sensación percibida de la vez anterior de confianza y familiaridad. Jon, que con toda empatía me ha ofrecido ese sorberte casero como cierre magistral: Sencillo en apariencia, pero profundo en matices. Y no me olvido de Luis, que con su buen humor, un día que no has reído es un día perdido, servía esas Croquetas de jamón ibérico en la mesa de comensales donde se sentía la ambrosía de los ideales de la juventud. Durante las próximas horas, ustedes ingerirán, grasas, sal, azúcar, proteínas, bacterias, hongos, varias plantas y animales, y en alguna ocasión, hasta ecosistemas enteros, pero, he de suplicarles una cosa, solo una; que no coman, degusten, saboreen, deléitense, aprecien cada bocado que introduzcan en su boca. Sean conscientes, pero no coman. Este menú es demasiado preciado para eso. "Restaurante Origen 1952, es la síntesis de tradición y excelencia gastronómica. Con un compromiso firme hacia la calidad, la innovación y el respeto por nuestras raíces, cada experiencia se convierte en un referente de alta cocina. Es más que un restaurante: es un legado que se proyecta hacia el futuro." Desde 1952, Origen, guarda en cada plato un recuerdo que a Leticia le ha hecho seguir siendo en su corazón de hija y nieta, como hacía la abuela, despertando emociones y cada visita se convierte en un momento único para compartir. Es el lugar donde la tradición se abraza con la creatividad, y donde la mesa se transforma en un viaje de sensaciones que permanecen en la memoria de este comensal que siendo de Zaragoza, también lleva esa perla del norte consigo en su diversidad gastronómica que es Navarra, y cómo no, amante de sus espárragos. ¡Buen provecho!
Fuimos a celebrar nuestro aniversario sin tener ninguna reserva y, buscando opciones por la zona centro, encontramos este restaurante, con un ambiente tranquilo, luminoso y acogedor. El trato del personal fue atento. De entrantes pedimos las alcachofas fritas con foie y los pimientos de cristal asados con huevo frito. Ambos platos estaban estupendos, pero las alcachofas estaban más sabrosas y nos gustaron más. Como platos principales, elegimos el tataki de solomillo macerado con boniato (muy tierno, se deshacía en la boca) y los buñuelos de bacalao con mayonesa de tomate, bien fritos y sabrosos. De postre compartimos tarta de queso y torrija con helado. Aunque no suelo ser fan de la tarta de queso, esta me sorprendió, aunque me quedo con la torrija: cada trozo soltaba leche y tenía una textura deliciosa. Destacar también la distribución de las mesas, con espacio suficiente entre comensales, lo que da intimidad sin sensación de agobio. Los baños estaban limpios y cuentan con cambiador para bebés.
Un restaurante que no te puedes perder en Zaragoza, tienen un detalle en todo que hace magnifica la experiencia en él. Los platos con una gran calidad en su materia prima y su elaboración. Quedamos encantados con todo lo que probamos, cada plato era mejor que el anterior. Un servicio atento, rápido y con un trato muy cercano pero a la vez educado con el cliente. Fuimos a celebrar un cumpleaños en familia y sin duda volveremos muy pronto!!
Vine con mi pareja a cenar. Nos gustó mucho el recibimiento del camarero llamado Rubén. El servicio es muy bueno. Nos presentó toda la carta, y nos contó la historia del restaurante. Luego pasó a las recomendaciones del restaurante y lo que mejor se le da. Pedimos las alcachofas fritas con foie, pimientos de cristal y tataki de solomillo. Hay que decir, que la especialidad de este restaurante, son las verduras que traen de Navarra. Los postres exquisitos, tarta de queso que ha tenido muchos premios y la torrija típica de estas fechas de semana santa. Sin duda alguna volveremos. Adjunto algunas fotos de la cena.
Fue una comida familiar, en nuestro caso nos decantamos por platos de la carta. Pedimos varios para compartir y un segundo para cada uno. También elegimos algún postre y cafés. Los camareros muy simpáticos y profesionales, nos aconsejaron que platos pedir según el gusto de cada uno. La comida muy bien cocinada y presentada, las raciones no son abundantes pero en mi caso eran suficientes. El restaurante está muy céntrico con posibilidad de llegar en transporte público o con coche ya que hay parking muy cercano.
Fenomenal! Hice una reserva para las 22.45 de un viernes . El servicio exquisito . La cena espectacular, pedimos 3 platos para compartir . Aunque era tarde pudimos cenar sin prisas . Estaba más agobiada yo por la hora y que se pudiesen marchar y cerrar , que ellos que no tenían prisa . La tarta de queso la mejor que he probado de Zaragoza . El vino correcto . El ambiente estábamos casi solos.
Un sitio ideal para hacer comidas especiales o ir con la familia. Fuimos el domingo y comimos muy bien, pero lo mejor fue el trato, muy agradables. Mis favoritos fueron la menestra, el tataki de solomillo y la torrija, de las mejores que he probado.
Llevamos 2 años seguidos mi mujer y yo celebrando nuestro aniversario en este sitio maravilloso. Es ideal para estas ocasiones. Lo que se cocina ahí nos deja sin palabras… Un 10/10.
Teníamos ganas de visitar este restaurante. Nos hicieron hueco en el último momento y fue un acierto total. Este restaurante ha sido un referente de la gastronomía que honra las recetas tradicionales, con un enfoque especial en los productos de la huerta. Sus pencas rellenas o su canelón de longaniza de Graus son una auténtica delicia para el paladar. Aquí, cada plato cuenta una historia de dedicación, sabor y raíces culinarias transmitidas de generación en generación, convirtiendo este lugar en un destino imprescindible para quienes buscan una experiencia auténtica y reconfortante. El ambiente combina un encanto vintage con toques modernos, creando un espacio cálido y acogedor que se adapta a todo tipo de público. Un lugar con una atmósfera muy acogedora tanto para compartir en familia, como para estar con amigos. Origen cuenta con el equilibrio perfecto entre tradición y modernidad. Sus platos están equilibrados en cantidad y tiene un precio adecuado que demuestra que disfrutar que la comida de alta calidad no tiene que ser un lujo inalcanzable
Espectacular todo. Comida, atención al cliente, y decoración del local. Elegimos para compartir canelones y dos ensaladas. Luego cada uno cogimos un plato. En mi caso fue un pad thai con salmón y gambones que estaba riquísimo. Mis amigos eligieron pluma ibérica, carrilleras, alcachofas… todo exquisito. De postre torrija y tarta de queso… delicioso. Salimos a unos 40 euros por persona, que dada la altísima calidad de restaurante merece muchísimo la pena. De 10!
Lugar muy bien decorado, buen ambiente y mejor servicio. Platos bien ejecutados y precio asequible con el producto que manejan. Las alcachofas y el canelón, espectaculares!! No te vayas sin pedir la torrija.
Y habiendo vuelto a la que se me ofrece y considero como mi casa, porque la verdad es que nadie es extraño en ningún lugar, basta con abrir los ojos y reconocerse en él. Y si como comensal se me ha agradecido las palabras que en su día escribí como aquí y ahora las que escribo, a quien me lea, le digo que no son mías, son las de un elenco humano en su fusión de calidad que ofrece Origen 1952 reinventándose, haciendo que la cercanía de Navarra y Aragón bailen al son de su "jota" en su fusión en la quaternitas perfecta de su naturaleza. Los artífices, Leticia y Jorge, quienes me han hecho partícipe de la esencia de lo esencial del secreto del Restaurante en Zaragoza; decirse: "soy tú". Es el ingrediente básico para cualquier tipo de relación humana, tanto profesional como personal: LA CONFIANZA, sin ella, no se puede continuar. Leticia y Jorge, representan una generación marcada por la constancia, el esfuerzo y la capacidad de reinventarse. Su trayectoria profesional refleja compromiso y excelencia. No son nuestras habilidades las que muestran cómo somos, sino nuestras elecciones, y ambos, saben cuáles son sus piedras grandes, tomándose el tiempo para clarificar cuáles son sus prioridades y revisar usar el tiempo para que no les quede ninguna afuera. Siempre es un placer escuchar la lectura del menú de los labios de Rubén. En él, se entrevé la construcción de la comida y las intenciones del chef. Soy comedor, y me ha encantado, que degustando de entrante Canelones de pasta fresca rellenos de longaniza de Graus, con salsa de foie y tartufata, es imposible llenarse porque la cocina diseña las porciones con sumo cuidado para evitar que uno se llene, porque el menú solo tiene sentido si se come. Y a continuación, el plato principal y especialidad de la casa: Tataki de solomillo de bellota 100% macerado con boniato a la brava. El chef, es un verdadero alquimista de los sabores, entiende que la belleza de sus creaciones reside en su fugacidad. Su cocina es un bioma de ideas culinarias, una síntesis de naturaleza y técnica, donde cada plato es un ecosistema efímero que se disuelve en el tiempo pero permanece en el recuerdo. Isabel, con la profesionalidad y simpatía que le caracteriza, al verme, me ha saludado como decíamos ayer, su naturalidad y calidez me ha reforzado la sensación percibida de la vez anterior de confianza y familiaridad. Jon, que con toda empatía me ha ofrecido ese sorberte casero como cierre magistral: Sencillo en apariencia, pero profundo en matices. Y no me olvido de Luis, que con su buen humor, un día que no has reído es un día perdido, servía esas Croquetas de jamón ibérico en la mesa de comensales donde se sentía la ambrosía de los ideales de la juventud. Durante las próximas horas, ustedes ingerirán, grasas, sal, azúcar, proteínas, bacterias, hongos, varias plantas y animales, y en alguna ocasión, hasta ecosistemas enteros, pero, he de suplicarles una cosa, solo una; que no coman, degusten, saboreen, deléitense, aprecien cada bocado que introduzcan en su boca. Sean conscientes, pero no coman. Este menú es demasiado preciado para eso. "Restaurante Origen 1952, es la síntesis de tradición y excelencia gastronómica. Con un compromiso firme hacia la calidad, la innovación y el respeto por nuestras raíces, cada experiencia se convierte en un referente de alta cocina. Es más que un restaurante: es un legado que se proyecta hacia el futuro." Desde 1952, Origen, guarda en cada plato un recuerdo que a Leticia le ha hecho seguir siendo en su corazón de hija y nieta, como hacía la abuela, despertando emociones y cada visita se convierte en un momento único para compartir. Es el lugar donde la tradición se abraza con la creatividad, y donde la mesa se transforma en un viaje de sensaciones que permanecen en la memoria de este comensal que siendo de Zaragoza, también lleva esa perla del norte consigo en su diversidad gastronómica que es Navarra, y cómo no, amante de sus espárragos. ¡Buen provecho!
Muy buen servicio, ambiente, producto, y cocina. Volveremos seguro. Muy recomendable. Todo lo que comimos estaba muy bueno pero la torrija, la mejor que he probado nunca.
Un restaurante que no te puedes perder en Zaragoza, tienen un detalle en todo que hace magnifica la experiencia en él. Los platos con una gran calidad en su materia prima y su elaboración. Quedamos encantados con todo lo que probamos, cada plato era mejor que el anterior. Un servicio atento, rápido y con un trato muy cercano pero a la vez educado con el cliente. Fuimos a celebrar un cumpleaños en familia y sin duda volveremos muy pronto!!
Fuimos a celebrar nuestro aniversario sin tener ninguna reserva y, buscando opciones por la zona centro, encontramos este restaurante, con un ambiente tranquilo, luminoso y acogedor. El trato del personal fue atento. De entrantes pedimos las alcachofas fritas con foie y los pimientos de cristal asados con huevo frito. Ambos platos estaban estupendos, pero las alcachofas estaban más sabrosas y nos gustaron más. Como platos principales, elegimos el tataki de solomillo macerado con boniato (muy tierno, se deshacía en la boca) y los buñuelos de bacalao con mayonesa de tomate, bien fritos y sabrosos. De postre compartimos tarta de queso y torrija con helado. Aunque no suelo ser fan de la tarta de queso, esta me sorprendió, aunque me quedo con la torrija: cada trozo soltaba leche y tenía una textura deliciosa. Destacar también la distribución de las mesas, con espacio suficiente entre comensales, lo que da intimidad sin sensación de agobio. Los baños estaban limpios y cuentan con cambiador para bebés.
Fenomenal! Hice una reserva para las 22.45 de un viernes . El servicio exquisito . La cena espectacular, pedimos 3 platos para compartir . Aunque era tarde pudimos cenar sin prisas . Estaba más agobiada yo por la hora y que se pudiesen marchar y cerrar , que ellos que no tenían prisa . La tarta de queso la mejor que he probado de Zaragoza . El vino correcto . El ambiente estábamos casi solos.
Vine con mi pareja a cenar. Nos gustó mucho el recibimiento del camarero llamado Rubén. El servicio es muy bueno. Nos presentó toda la carta, y nos contó la historia del restaurante. Luego pasó a las recomendaciones del restaurante y lo que mejor se le da. Pedimos las alcachofas fritas con foie, pimientos de cristal y tataki de solomillo. Hay que decir, que la especialidad de este restaurante, son las verduras que traen de Navarra. Los postres exquisitos, tarta de queso que ha tenido muchos premios y la torrija típica de estas fechas de semana santa. Sin duda alguna volveremos. Adjunto algunas fotos de la cena.
Fue una comida familiar, en nuestro caso nos decantamos por platos de la carta. Pedimos varios para compartir y un segundo para cada uno. También elegimos algún postre y cafés. Los camareros muy simpáticos y profesionales, nos aconsejaron que platos pedir según el gusto de cada uno. La comida muy bien cocinada y presentada, las raciones no son abundantes pero en mi caso eran suficientes. El restaurante está muy céntrico con posibilidad de llegar en transporte público o con coche ya que hay parking muy cercano.
Teníamos ganas de visitar este restaurante. Nos hicieron hueco en el último momento y fue un acierto total. Este restaurante ha sido un referente de la gastronomía que honra las recetas tradicionales, con un enfoque especial en los productos de la huerta. Sus pencas rellenas o su canelón de longaniza de Graus son una auténtica delicia para el paladar. Aquí, cada plato cuenta una historia de dedicación, sabor y raíces culinarias transmitidas de generación en generación, convirtiendo este lugar en un destino imprescindible para quienes buscan una experiencia auténtica y reconfortante. El ambiente combina un encanto vintage con toques modernos, creando un espacio cálido y acogedor que se adapta a todo tipo de público. Un lugar con una atmósfera muy acogedora tanto para compartir en familia, como para estar con amigos. Origen cuenta con el equilibrio perfecto entre tradición y modernidad. Sus platos están equilibrados en cantidad y tiene un precio adecuado que demuestra que disfrutar que la comida de alta calidad no tiene que ser un lujo inalcanzable
Hoy hemos comido por primera vez y recomendado por nuestros hijos. Repetiremos todos juntos,, muy buen servicio, la comida y el trato de la dueña genial, los buñuelos de bacalao los mejores que he comido y conozco restaurante de muchos sitios diferentes
Lugar muy bien decorado, buen ambiente y mejor servicio. Platos bien ejecutados y precio asequible con el producto que manejan. Las alcachofas y el canelón, espectaculares!! No te vayas sin pedir la torrija.
Fue una gran experiencia. Nos encantan las verduras y había muchos platos elaborados con verduras. No es habitual que en los restaurantes haya tantos platos elaborados con verduritas. Pedimos 4: las borrajas(de 8), las pencas(9), las alcachofas(6 porque estaban fritas y el frito nos cansó un poco) y los pimientos rojos con huevos frito(10). La atención fue amable y el postre(tarta de queso) muy muy rica también. El vino tinto estaba buenísimo. Si volvemos por Zaragoza, seguro que repetimos. Debemos probar la menestra la próxima vez.
Reunión con amigos que nos presentaron este sitio tan especial. Género de primera tratado con esmero y potenciando su naturaleza y sabor. Las borrajas, delicadísimas!. Las pencas de acelga rellenas, inolvidables y el solomillo marinado, novedoso!. Riquísimo!!! Aúpa a pesar de los inconvenientes. Buen trabajo, navarrica!!!
Restaurante de cocina muy variada, buen producto, muy buena ubicación, comedor amplio, relación calidad precio cantidad mejorable, se pasan en los precios de los vinos hay sitios iguales o mejores algo más económicos, raciones justas para compartir. Después de una buena cuenta de 8 personas no tienen ni un detalle de invitarte a un licor.
Hemos comido muy bien. Los platos son un poco pequeños, sin embargo, al haber hecho varios pasos, hemos comido bien y hemos quedado satisfechos. En cuanto a la comida, se nota mucho la calidad de los ingredientes y la delicadeza de cómo está hecha. Todo con su debida presentación. El servicio es bueno, nos han tocado camareros muy atentos a nuestras necesidades. El lugar está muy lindo decorado y el ambiente es excelente. Lo recomiendo!
Hoy mi familia y yo hemos tenido el placer de ir a cenar con motivo de un cumpleaños al restaurante Origen 1952 y la verdad es que no nos ha defraudado. En cuanto al ambiente y al servicio nos han atendido genial, lo que contribuye al hecho de que sin duda volveremos a ir. Respecto a los platos la verdad es que estaba todo bastante bien de sabor, aunque tampoco nada muy especial . Hemos pedido entre 4 personas 5 platos y dos postres para compartir, en cuanto a las cantidades la verdad es que muy bien, nos hubiese sobrado incluso un plato pero bien. Lo que sí que cabe destacar es el plato estrella de la casa, el tataki de solomillo de bellota y boniato, no estábamos muy convencidos pero ESPECTACULAR y un plato que sin duda repetiremos en la siguiente ocasión que vallamos, el dulzor del boniato con el punto perfecto del tataki y la sal en escamas, además de la increíble salsa, PLATO QUE SIN DUDA PODRÍA CONSIDERARSE DE ESTRELLA MICHELIN, producto de gran calidad, sabor característico y particular y combinación ideal. También, otro plato que estaba bastante bien es la Carrillera de Ternera cilindrada y prensada con salsa de su demi-glace y parmentier. Destaco la salsa de la carrilera que tenía mucha fuerza en cuanto al sabor. Por lo de más todo bastante bien.
Local céntrico muy agradable y elegante, perteneciente al grupo de Casa Lac donde potencia la verdura de la huerta navarra y producto moderno. Todo a nivel notable pero nos quedamos con las pencas y sus canelones, los clásicos de siempre. Buen nivel de postres también. Carta de vinos clásica pero a precios competitivos. Servicio muy profesional y servicial.
Estuvimos cenando el otro día y súper recomendable. El trato fue muy bueno, las recomendaciones de platos muy acertadas y todo estaba buenísimo. Nos recomendaron compartir dos entrantes y plato principal por persona. Probamos las pencas y el canelón de entrante y de segundos el wok y el Sashimi. De postre probamos la torrija y la tarta de queso espectacular y los postres son grandes. Precio medio 40€ aprox por persona.
Restaurante de cocina muy variada, buen producto, muy buena ubicación, comedor amplio, relación calidad precio cantidad mejorable, se pasan en los precios de los vinos hay sitios iguales o mejores algo más económicos, raciones justas para compartir. Después de una buena cuenta de 8 personas no tienen ni un detalle de invitarte a un licor.
Hemos comido muy bien. Los platos son un poco pequeños, sin embargo, al haber hecho varios pasos, hemos comido bien y hemos quedado satisfechos. En cuanto a la comida, se nota mucho la calidad de los ingredientes y la delicadeza de cómo está hecha. Todo con su debida presentación. El servicio es bueno, nos han tocado camareros muy atentos a nuestras necesidades. El lugar está muy lindo decorado y el ambiente es excelente. Lo recomiendo!
Local céntrico muy agradable y elegante, perteneciente al grupo de Casa Lac donde potencia la verdura de la huerta navarra y producto moderno. Todo a nivel notable pero nos quedamos con las pencas y sus canelones, los clásicos de siempre. Buen nivel de postres también. Carta de vinos clásica pero a precios competitivos. Servicio muy profesional y servicial.
Estuvimos cenando el otro día y súper recomendable. El trato fue muy bueno, las recomendaciones de platos muy acertadas y todo estaba buenísimo. Nos recomendaron compartir dos entrantes y plato principal por persona. Probamos las pencas y el canelón de entrante y de segundos el wok y el Sashimi. De postre probamos la torrija y la tarta de queso espectacular y los postres son grandes. Precio medio 40€ aprox por persona.
Un sitio bien decorado. Aunque algo está pasando. Habré ido ya 4 o 5 veces, y la ultima ha sido experiencia... Floja. Nada que ver con lo que comenzó. No ponen mantel ( modernez?), el servicio no es malo , depende de si quieres privacidad en la mesa o no, la carta... Pues muy del montón. Aunque sea menú del día ( obviamente más barato), pedimos parmentièr de verduras y salmón , buñuelos de bacalao y tataki. Ni malo, ni bueno, uno más. Se echa de menos comida casera de calidad, en vez de cosas más novedosas. Pero eso ya es tono en la mayoría de restaurantes. Personalmente el tataki... Cualquier entrecot de calidad lo arregla mejor. La ubicación es buena y el restaurante bonito, eso sí.
Muy regular. Comida en familia para celebrar los 90 años de un familiar. Ambiente bien, música bajita y muy bonita decoración. Tengo que decir que fallan en varias cosas: No hay manteles, ni si quiera individuales, las mesas son de mármol y los cubiertos y platos hacen mucho ruido. Respecto a la comida, la carta muy estricta, toda la mesa ha de pedir un mismo menú ya que tienen varios diferentes. En mi caso pedí arroz con hongos, muy salado y demasiado tieso,de segundo el tataqui de solomillo, esperando solomillo de ternera (no especificaba solomillo de qué) y era solomillo de cerdo, un plato decepcionante. Es solomillo de cerdo un poco marinado y marcado por fuera, el resultado totalmente crudo por dentro y sin sabor, con 4 trocitos mínimos de boniato y todo templado. Un desastre para el nivel de restaurante que esperaba. El resto de platos, nada que alabar, buñuelos de bacalao y parmentier, mediocres. El postre, sorbete de limón muy corriente, servido en la copa típica estrecha imposible de tomar bien. Nada de postres especiales. Para terminar, los cafés, pedimos un roiibos, el agua sabia fatal, templada y la taza vieja con cercos de tiempo, que no sucia, solo vieja en su interior. Una pena porque esperaba un restaurante de 10 y es de 5. Ni un licor ni un detalle de una pasta dulce en una mesa de 8 personas. Y para terminar, decir que cuando recojen las mesas de alrededor hacen un ruido infernal. Espero que tomen nota y vuelvan a ser como hace un tiempo.
Fuimos a comer en familia, era nuestra primera vez, esperando pasar un buen rato, y fue todo lo contrario. La experiencia fue horrible de principio a fin. Para empezar, el camarero estaba claramente borracho, con una actitud poco profesional, malas formas y cero atención al cliente. Tardaba, se equivocaba y daba una imagen lamentable. Además, la vestimenta de los camareros estaba muy sucia y el restaurante se veía muy dejado, transmitiendo una sensación de abandono y falta total de cuidado e higiene. Resulta especialmente decepcionante tratándose de nuestra primera visita. En resumen, una experiencia muy desagradable, sin cuidado, sin profesionalidad y sin calidad. No lo recomiendo en absoluto y desde luego no volveremos.
Fuimos en familia y fatal desde el principio. La dueña se mostró desagradable, parecía que le molestaba que le preguntáramos y que dudaramos de los platos. Tubo una actitud rayando lo irrespetuoso. Después de presionarnos para que nos diéramos prisa, los primeros los sacaron en dos turnos y fríos. Para mejorar el asunto, encontramos un pelo entre las borrajas, nos ofreció cambiarlo pero tuvo que añadir que nuestro plato estaba casi terminado y que era muy extraño porque no tenía personal con pelo largo. Aún sería culpa nuestra. En cuanto a la comida, la mayoría de platos estaban fríos, la carrilleras eran quinta gama, y el solomillo estaba cortado fatal. En resumidas, un experiencia desagradable a un precio de oro. Lo único que diré a su favor es que no era la primera vez que iba y había salido satisfecha. Pero el cúmulo de errores de esta última vez y sobre todo, la actitud de la dueña, es para no volver. Creo que con una disculpa en condiciones y una sonrisa al atender hubiese sido suficiente para compensar los errores.
Cena escasa para el dinero pagado. La mayoría de platos fríos. Pedimos una gaseosa y después de esperar bastante rato, nos trajeron una empezada. Pedimos unas copas y no las quisieron servir. Al final sacaron unos chupitos a la mitad del grupo y en vaso de plástico. Para no volver más.
Fuimos en familia y fatal desde el principio. La dueña se mostró desagradable, parecía que le molestaba que le preguntáramos y que dudaramos de los platos. Tubo una actitud rayando lo irrespetuoso. Después de presionarnos para que nos diéramos prisa, los primeros los sacaron en dos turnos y fríos. Para mejorar el asunto, encontramos un pelo entre las borrajas, nos ofreció cambiarlo pero tuvo que añadir que nuestro plato estaba casi terminado y que era muy extraño porque no tenía personal con pelo largo. Aún sería culpa nuestra. En cuanto a la comida, la mayoría de platos estaban fríos, la carrilleras eran quinta gama, y el solomillo estaba cortado fatal. En resumidas, un experiencia desagradable a un precio de oro. Lo único que diré a su favor es que no era la primera vez que iba y había salido satisfecha. Pero el cúmulo de errores de esta última vez y sobre todo, la actitud de la dueña, es para no volver. Creo que con una disculpa en condiciones y una sonrisa al atender hubiese sido suficiente para compensar los errores.
Fuimos a comer en familia, era nuestra primera vez, esperando pasar un buen rato, y fue todo lo contrario. La experiencia fue horrible de principio a fin. Para empezar, el camarero estaba claramente borracho, con una actitud poco profesional, malas formas y cero atención al cliente. Tardaba, se equivocaba y daba una imagen lamentable. Además, la vestimenta de los camareros estaba muy sucia y el restaurante se veía muy dejado, transmitiendo una sensación de abandono y falta total de cuidado e higiene. Resulta especialmente decepcionante tratándose de nuestra primera visita. En resumen, una experiencia muy desagradable, sin cuidado, sin profesionalidad y sin calidad. No lo recomiendo en absoluto y desde luego no volveremos.
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Informationen über Origenes
Anfahrt
P.º de la Constitucion, 6, 50008 Zaragoza, Spain
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Dienstleistungen
Speisemöglichkeiten
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Ausstattung
Die Nachbarschaft
Standort
P.º de la Constitucion, 6, 50008 Zaragoza, Spain
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