Guía de Restaurante Tajo Bajo
# Restaurante Tajo Bajo: Un Emblemático Rincón Gastronómico en el Corazón de Zaragoza
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Restaurante Tajo Bajo ofrece una experiencia gastronómica auténtica en el corazón de Zaragoza. Con una valoración de 4.4 estrellas basada en más de 1,450 reseñas, nos esforzamos por brindar a nuestros clientes una cocina de bar de alta calidad en un ambiente cálido y acogedor. En...
Bar · Zaragoza
Taste Zaragoza's heart in our cozy Casco Antiguo bar
Willkommen im Restaurant Tajo Bajo in Zaragoza! Mit einer Bewertung von 4.4 von 5 Sternen und über 1,452 Bewertungen bieten wir eine einladende und qualitativ hochwertige gastronomische Erfahrung. Als Bar legen wir Wert auf ein angenehmes Ambiente und sorgfältig zubereitete Speisen und Getränke. Im...
Willkommen im Restaurant Tajo Bajo in Zaragoza! Mit einer Bewertung von 4.4 von 5 Sternen und über 1,452 Bewertungen bieten wir eine einladende und qualitativ hochwertige gastronomische Erfahrung. Als Bar legen wir Wert auf ein angenehmes Ambiente und sorgfältig zubereitete Speisen und Getränke. Im Herzen von Zaragoza gelegen, ist das Restaurant Tajo Bajo der ideale Ort, um in entspannter Atmosphäre zu verweilen. Wir sind stolz darauf, unseren Gästen unvergessliche Momente zu bereiten und freuen uns darauf, Sie bald bei uns begrüßen zu dürfen.
Restaurante con buena relación calidad-precio y ubicación excelente en la Plaza del Pilar. Destacan la atención amable y eficiente del personal. Algunos platos como el arroz, la pasta de borraja y el lingote de ternasco son muy recomendables.
Tip: Mejor reservar, especialmente si se quiere disfrutar de la terraza con vistas a la Basílica del Pilar. Pregunta por las opciones sin gluten si eres celíaco.
Daten von Wikidata
Restaurante Tajo Bajo befindet sich in Zaragoza, umgeben von kulturellen und historischen Sehenswürdigkeiten. Hier sind einige der bemerkenswertesten Orte in der Nähe.
Daten von Wikidata
Muy buena relación calidad precio para su ubicación en plena plaza del Pilar . Todos los platos un acierto el carpaccio de duroc con el toque de maíz muy bueno, las alcachofas aparte de una bonita presentación muy sabrosas , la pasta de borraja también muy buena y perfecto del lingote de ternasco . El postre de torrija no fue lo mejor . La misma torrija en Rústico está mejor hecha . El servicio muy bueno, atento , amable y rápido . La carta de vinos algo corta . Un sitio para repetir y probar más platos
En pleno centro de Zaragoza, pegado al Pilar, una propuesta sorprendente donde todo el conjunto es sublime. Ambiente, atención y comida, todo perfecto. La comida espectacular, todo lo que pedimos para picar estaba buenísimo. Totalmente recomendable.
Nos sorprendió la calidad y el servicio. Todo exquisito. Un lugar para disfrutar, eso sí mejor con reserva.
Comimos muy bien y nos atendieron de maravilla. La raciones son contundentes y está bastante bien de precio. La comida sale rápido y las camareras son muy amables.
Local de ambiente tranquilo, comida excelente y personal inmejorable. Fuimos a probar como trataban la borraja, y el arroz de borraja y mejillones no nos decepcionó. Las croquetas, una de borraja (muy suave) y otra de bacalao y gambas (potente), muy ricas, crujientes. Quedó por probar la de jamón. La ensalada de tomate con helado de tomillo, muy bueno en su combinación. Personalmente, hubiese puesto menos tomate cherry y más de otro tipo (Barbastro, rosa...). Pero muy rica en general. El lingote de ternasco a baja temperatura, espectacular. Muy muy rico. Y el postre, el sorbete de melocotón de Calanda al vino, brutal. Siempre se ha dicho que si un plato te hace viajar, es perfecto. A mí me llevó a mi infancia, cuando mi madre preparaba melocotón al vino. Algo muy personal, pero así fue... De vino tomamos un ANAYON, perfecto para maridar todo lo que comimos. La experiencia ha sido perfecta. Volveremos, y bien acompañados.
Comida buenísima, lugar con encanto y personal muy amable. Todo a un precio inigualable. Muy recomendado
La comida me gustó mucho. Es un placer poder comer en la plaza y en mi caso que soy celiaca, que tengan platos sin gluten y otros con opción a cambiar ingredientes y que sea apto para celíacos. Está muy bien especificado en la carta, que eso también se agradece. Con pan y cerveza sin gluten. Estaba todo muy bueno, me falta por colgar un plato que estaba también riquísimo pero no hice foto. Todo lo que pedimos tenía un sabor muy bueno, bien hecho y disfrutamos mucho de la comida y las vistas. El servicio no fue ni rápido ni lento, en su momento todo, osea que bien. Estaban pendientes en todo momento. Lo único malo que puedo decir son las palomas que se acercan mucho a las mesas pero eso es difícil de controlar. Muchas gracias
Mi hamburguesa era impresionante servida en una cápsula criogénica con forma de hamburguesa para niños a manos de una terrícola vestida de negro y de extraordinaria belleza y simpatía. Increíble todo.
Menú variado, excelente La atención de primera En esta ocasión agradecimientos a Emili que fue la encargada de hacernos feliz nuestra estancia Nuestra selección de la carta bien elegida carta de vinos relación costo beneficio: excelente!!!
Rica comida raviolis de borraja,arroz, tataki baturro y dos postres un rico bizocho y a destacar la tarta de queso en tarrina menudo sabor! El servicio es rapidísimo y eficiente,comodidad y anchura en las mesas,quedan muchos platos para volver y probar
Todo riquisimo… el arroz con boletus lo pedimos tb pero no dio tiempo de hacer la foto
Habíamos oído hablar de el y cuando otro restaurante no dejó colgadas a 3 días de la despedida de soltera, les llamamos y fueron súper amables. Nos encajaron como pudieron y no pudo ser mejor elección La comida, súper espectacular, las vajillas maravillosas, el servicio impecable, el ambiente, selecto y original, todo, absolutamente todo de 10 Gracias Marcos por solucionar nuestro problema y gracias Rosa por la atención recibida Volveremos sin lugar a dudas 🥰🥰🥰🥰
Buena carne de ternera de calidad, nos pedimos el tataki de ternera, el sabor es potente y entiendo que no es para cualquier paladar, pero a mí me ha encantado, la costilla de ternera se deshacía con el tenedor y tenía muy bien sabor, y la burger estaba estupenda! Acompañada de patatas caceras. Servicio y atención 10/10 Y el lugar está chulo justo frente a la catedral
No teníamos reserva, pero leímos aquí las recomendaciones y decidimos probar, con la suerte que nos dejaron una mesa para comer que tenían reservada,entonces íbamos justos de tiempo, y nos ha dado tiempo para todo. Las alcachofas, las croquetas, las gozas,...todo super bueno. Y el trato formidable. Para repetir.
La presentación de la comida es muy bonita, con platos divertidos; destaco las alcachofas, la croqueta de jamón y el risotto de boletus. El servicio muy atento, pero un poco lento siendo que no había mucha gente. Igualmente quedamos muy satisfechos y nos gustó mucho el menú, que incluye la bebida, una croqueta a elegir y el plato principal (no incluye postre).
Muy recomendable para comer en pleno centro de Zaragoza. Nos encantó el plato Taco Bajo, el costillar se deshacía en la boca, toda una exquisitez. Las gyozas de ternasco de Aragón estaban deliciosas, al igual que las croquetas. El postre estaba muy rico. Muy buena atención y la calidad de 10.
Sin palabras. Invitados por nuestro amigo José Luis, comimos en este restaurante a los pies de la Basílica del Pilar. No solo acompañaban las vistas a este monumento sino también la excelente calidad de los platos: jamón de Teruel, alcachofas fritas, ensalada de tomate (súper graciosa su presentación), ternasco, hamburguesa… entre otros. Y de los postres no dio tiempo a echar foto. Muy muy recomendable. 👌🏼⭐️
Restaurante en plena plaza del Pilar. Buen servicio y trato agradable. Comida original y muy rica. La localización hace encarecer por estar enfocada al turismo puro y duro pero aún así precios bastante razonables. Toda para compartir(3 platos, caña y agua, dos cafés(sin postre porque no podíamos más) 56€
Excelente lugar!!! La comida es increíble. locación muy buena,el lugar atractivo y elegante. Y la atención de primera🥇Rosa,Alejandro y demás camareros, excelente atención y trato. 😊 Me ha encantado! La Relación calidad / precio; estupenda. El postre 🍨 Excelente para finalizar. Es la mejor comida en Zaragoza…Totalmente recomendado. Espero volver.
Encontramos este restaurante en medio de la plaza del Pilar y nos encontramos muy cómodos con el ambiente, la decoración y la comida. A pesar de no tener reserva, nos atendieron amablemente y nos ofrecieron una mesa al poco de entrar. El servicio quizá fue un poco flojo, pero todo correcto. Nos gustaron especialmente la hamburguesa y las croquetas, pero no así el canalón. Habríamos pedido otra hamburguesa sin duda porque nos encantó. Eso sí, el concepto que teníamos de hecha al punto era más hecho y llegó sangrando, pero no nos disgustó.
Todo muy bueno, la comida riquísima y bien presentada. Los camareros muy atentos y amables, pendientes en todo momento. Mención especial al chico del moño, que fue súper atento y cercano, nos recomendó platos y acertó de lleno. Muy buena experiencia, repetiremos seguro.
Restaurante situado en la plaza del Pilar, con un amplio y profundo salón. Relación calidad precio buena. Lo que más nos sorprendió fue la ensalada de tomate y helado de menta. Fuimos 4 personas y pedimos 2 primeros y 2 segundos más postre. La cantidad bien, aunque nos dejamos guiar por el camarero quien nos indicó gratamente que íbamos bien de cantidad. Fuimos la semana del Pilar y estaba muy lleno, pero aún con todo el servicio impecable. Muy recomendable para celebraciones o eventos
El jueves nos pasamos por este moderno y bonito local de la plaza del Pilar. El trato fue muy agradable, y aunque uno de los platos se demoró, todo fue muy acogedor. Pedimos la coca, el costillar y la tarta de queso. Recomendamos la tarta de queso si te gustan más intensas(con sabor a queso de oveja intenso) y menos dulces
Me encantó. Restaurante en plena plaza del Pilar, del mismo grupo que La Flor de Lis. El lugar está muy bien decorado, con mucho encanto. Pedimos todo raciones para compartir y estaba todo riquísimo: alcachofas, las pilaricas (espectaculares), goyzas de ternasco, tataki baturro, la pasta de borraja… De postre, dos torrijas con helado de Bailys y peta zetas. Con la bebida, salimos a 25 euros por persona. Una relación calidad-precio muy buena. Volveré sin duda!
Fuimos a comer (Lunes) a Flor de Lis (Don Jaime) pero estaba completo, el camarero muy amable nos derivó a Tajo Bajo (plaza del Pilar, misma carta). Comimos estupendamente, el personal muy amable, divertido y profesional, los platos exquisitos. Un diez para todos, a destacar el carpaccio, las gyozas y la torrija. Volveremos.
Un local con una decoración muy original y elegante. El sitio esta situado enfrente de la Basílica del Pilar, perfecto para salir luego por la zona de los bares del casco. Reservamos para cenar. Tuvimos un trato muy amable por parte de la camarera en todo momento, nos recomendó compartir y fue todo un acierto ya que pudimos probar varios platos de una carta muy variada y acertada. Disfrutamos de platos como la ensalada Cesar o las alcachofas con jamón que estaban muy ricas, pero sin duda mi plato estrella fueron las costillas con patatas, la carne muy jugosa se deshacía sola en la boca. Tomamos un postre muy refrescante bañado en un licor que ponía la guinda a una buena velada. Un sitio para recomendar y acertar. Volveremos!
Excelente restaurante a las puertas del Pilar, una decoración destacable en un ambiente acogedor. Trato muy amable y servicial en todo momento, puedes comer dentro o en terraza. La comida espectacular, ideal para picar varios platos entre los diferentes comensales. Destacable el Steak tartar, espectacular de sabor y elaboración. De postre tarta de queso que lleva roquefort lo cual me sorprendió bastante. Sitio obligado si se está por la zona.
Fuimos a cenar a Tajo Bajo y pedimos: Tabla de quesos aragoneses, alcachofas fritas con crema de jamón de Teruel y corteza de cerdo, gyozas de ternasco de Aragón con calabacín y miel, arroz cremoso de boletus, tataki Baturro (carne de ternera del Pirineo macerada, tomate reducido al orégano y crema de borraja), ferrero XXL con helado de Baileys y tarta de queso fluida con espuma de miel. La verdad es que nos encantó este restaurante. Súper recomendable. Los platos están exquisitos, difícil elegir solo uno. La tarta de queso, uno de mis postres favoritos, muy diferente a las típicas y con un intenso sabor a queso. Ideal pedir varias raciones para compartir. De platos, me quedaría con los gyozas de ternasco y las alcachofiyas, su salsa es brutal. De precio no puedo comentar proque fue una invitación. Y la ubicación es buenísima, en la misma plaza de la Basílica del Pilar y el servicio súper atento.
Me ha parecido un restaurante muy original y muy cuidado, tanto la decoración como la comida. La atención fantástica. Cogimos los platos para compartir y nos lo trajeron todo bien organizado y muy atentos, explicando el plato que venía emplatado con vajilla de lo más original, y con una presentación muy cuidada. El sabor buenísimo, con comida y sabores de la tierra. Nosotras cogimos ensalada de tomate con conejo escabechado, arroz caldoso de boletus y el tataki baturro, todo espectacular. De postre torrija y helado de melocotón con vino, buenísimo. ¡Ya tengo ganas de volver para probar más platos!
Restaurante que te sorprende en la plaza del Pilar. Piensas que puede ser el típico de turistas pero no tiene nada que ver. Te sorprende con cada plato a cual mejor de todos. La atención de los camareros fue de 10. Se preocupan de ti en cualquier momento y te ayudan a elegir los platos dependiendo de los gustos así como te aconsejan la cantidad a pedir. En nuestro caso fue todo para compartir y pedimos 4 platos diferentes más los dos postres para 3 personas. No sabemos cuál decir que era mejor pero el canelón muy bueno pero el arroz... Tremendísimo. Destacar ya el final de la cena que lo mejor de lo mejor. Un postre fuera de carta; torrija de brioche con helado de guirlache... ¡Impresionante! Volveremos sin lugar a duda
Sorprendentemente bueno. En frente del Pilar te puedes esperar sitios para comer algo más caros, pero que la comida esté tan rica no nos lo esperábamos. 2 adultos y dos niños y hemos comido muy a gusto y muy bien. Hemos pedido alcachofas, cecina, una hamburguesa y un Tajo bajo (sin gluten). Todo muy bueno
Un sitio agradable y muy bien situado frente al Pilar. Comida muy buena pero los camareros han de ir con más cuidado se confunden con lo pedido y tardan mucho en servir. Yo x no liársela me conformé con el pedido y tiempo demasiado de espera no se si volveré ni lo recomendaría. Y no estaba tan lleno como para ir estresado ya k les daba tiempo a salir puerta y mirar móviles.
Estábamos alojados en un hotel cercano y para cenar nos pasamos por su zona cercana. Nos topamos con este local que fue un verdadero acierto. Carta original con platos elaborados y de gran calidad. A destacar también los postres. El servicio es muy atento y la rapidez con que sale cada plato es destacable. Su localización es inmejorable, enfrente de la basílica de El Pilar. Recomendable.
El lugar es muy agradable, la atención buena, son muy simpáticos. La comida es riquísima y vale la pena probarlo por lo menos 1 vez. Me quedé con ganas de probar otros platos así que seguramente volveré en breve Súper recomendable el plato de pasta de borraja, rellena de calabaza con ShiTake
Bonito local en plaza del pilar, atención muy correcta y los platos sabrosos,muy ricos y generosos, para compartir. Recomendable: las alcachofas, risotto de longaniza, lingote ternasco y el tataki, de postre la tarta de queso increíble y la torrijas. Curiosos los recipientes de algunos emplatados! Gracias por la velada!
Fuimos un lunes al mediodía asi que no estaba lleno. Desde que entras el ambiente es muy agradable. Los dos camareros nos atendieron con buen humor y el chico que nos trajo los platos tenía carisma y nos explicó muy bien los platos. La comida se nota que está hecha con ingredientes de calidad. La cecina con aceite de trufa estaba riquísima. Mi madre y yo estábamos dudando si pedir los raviolis rellenos de calabaza y que bueno que lo hicimos, estaban muy buenos. También probamos las alcachofas y el tataki baturro que también estaba increíble.
¡Como bien puse en la reseña anterior en el Restaurante Flor de Lis todo de 10, se notan que son del mismo dueño! Después de ir a comer al Restaurante Flor Lis nos comentaron que Tajo Bajo es del mismo dueño y quisimos ir a probar también ya que habíamos tenido una gran experiencia, la carta es bien igual solamente cambian dos o tres cosas y de precios es similar, las croquetas de jamón ibérico están riquísimas. ¡Lo que me sorprendió que el Canelón de Pollo Al Chilindrón Con Bechamel Ligera de Azafrán ya no lo tenían en su carta ya que estaba buenísimo! En general la comida un 10 y los postres también, el servicio fue genial, como recomendación mejor reservar ya que siempre está súper lleno cualquier día de la semana.
Ubicación inmejorable y comida exquisita! Platos elaborados con ingredientes de calidad y presentados de forma original. Opciones sin lactosa y sin gluten. Los precios son bastante correctos. El ambiente es tranquilo, el local amplio y la decoración acogedora. Personal atento y servicial. Aunque fuimos a primera hora y pudimos comer, mejor ir con reserva.
Nos gustaron muchísimo las recomendaciones de la camarera, siempre atenta y muy simpática. El local está bien ambientado y la comida está muy bien (el rissotto, el steak tartar, los postres...). En un primer momento, fuimos a La Flor de Lis, pero estaba completo y nos recomendaron que viniéramos aquí porque son restaurantes del mismo grupo y con la misma carta. Acierto total!
L@s camarer@s nos facilitaron una mesa desde el principio aunque llegamos en hora punta para comer. La atención excelente y muy atentos siempre por si faltaba algo. Las croquetas magníficas, el arroz de boletus y las costillas son para repetir, sin duda. Espectacular. Muchas gracias a Marcos por su simpatía y atención
Buena relación calidad precio. Tanto las croquetas como el carpaccio de muy alto nivel. Al igual que el arroz cremoso. En cuanto al restaurante no se le puede pedir mejor ubicación. Se les recomendaría crear un menú degustación y la climatización del lugar debe mejorar.
Hemos disfrutado de la comida, estaba todo muy rico. Hemos salido haciendo la croqueta jajaja. El servicio muy bien, los camareros muy amables y haciéndonos sentir a gusto y cómodos en la comida. Muy recomendado a continuar probando la carta porque el carpaccio me ha sorprendido mucho, la mezcla de sabores, al igual que el steak tartar!!
Como solo escribo reseñas de los restaurantes que realmente me sorprenden, esta vez siento que los 5 puntos se quedan cortos. No entraré en muchos detalles, porque la experiencia fue simplemente inolvidable. La comida está a otro nivel: sabores finos, equilibrados, creativos… dignos de una estrella Michelin. El postre de torrija es muy bueno, pero el sorbete de melocotón con vino merece mención aparte: es de esos que deberían estar en un libro de recetas de alta cocina. En mi mente tengo 2 postres, uno que probé hace como 10 años en el Hotel Paris, en Praga, y este helado en Tajo Bajo en Zaragoza, El servicio, a cargo de unas chicas encantadoras, fue muy muy bueno. Y el ambiente, muy agradable y muy buen gusto en la decoración. Felicitaciones a todo el equipo, y en especial al chef, que claramente cocina con pasión, y un nivel de excelencia admirable, con restaurante lleno. Ps. Mi único comentario para mejorar, según mi opinión, las sillas que son sumamente incómodas!
Mi opinión general es bastante buena. Nos atendieron rápido y nos explicaron muy bien los platos. El tiempo entre platos fue correcto y la calidad de la comida también. Para comer dos personas, con 3-4 platos y un postre yo creo que te quedas bien. Probamos la pasta de borraja, el lingote de ternasco, el tajo bajo y el pan de la casa. Mención especial a la pasta con borraja y la tarta de queso como postre (un poco fuerte por el queso azul, pero muy equilibrada con la espuma de miel). Esta última nos pareció un formato muy original que no habíamos probado. ¡Repetiremos!
Estábamos de visita por Zaragoza y nos topamos con este lugar, la verdad que muy bien, atención de 10 la ensaladilla súper buena pero las costillas demasiadas secas y su rebozado no era lo que esperábamos. Volveremos para probar algún plato más, para volver a valorarlo.
La cena estuvo riquísima destacamos la ensalada de tomate con conejo escabechado , la costilla de ternera y el bacalao con chirigol. El servicio excelente...nos asesoranon con amabilidad y simpatía...(la sonrisa de Andrés Mauricio un lujo hoy en día)
A pesar de las fechas señaladas, no ha habido demora en atendernos a las 13:15 horas. Hemos comido la hamburguesa y "tataki baturra". Se puede justificar el precio por la situación del local y la terraza a los pies de la Basílica, pero no considero que esté intimamente relacionada con su calidad (aunque está bueno) El servicio MUY amable y atento.
Un restaurante en la plaza del Pilar de Zaragoza, con un toque de originalidad al servir la comida. Nosotros pedimos alcachofas, hamburguesa y costilla y estaba todo muy rico.
Local agradable a nivel estético. La atención del personal fue bastante positiva desde el comienzo. Como plato principal, pedí el lingote de ternasco. No me arrepiento de la elección.
Comimos dos parejas el sábado, previa reserva, y nos encantaron las elaboraciones con productos de Aragón originalmente cocinados y con un resultado excelente. Recomiendo el Tataki Baturro, un homenaje a las 3 provincias Buen servicio y platos muy bien presentados. No le ponemos 5 estrellas porque había mucho ruido y nos costaba comunicarnos en la mesa, se debería mejorar la acústica del local para hacer más agradable la estancia
Excelente servicio, bien aconsejado por parte de la camarera la cantidad de platos a pedir. Repetiremos seguro. Solo que si el local esta lleno lógicamente hay mucho ruido con las conversaciones.
Bonito restaurante pegado a la plaza de la Basílica de la Virgen del Pilar donde puedes disfrutar de un buen tapeo o de una buena comida la verdad que es un sitio bastante elegante y que merece mucho la pena, lo único que echo en falta en estos sitios es un poquito más de profesionalidad. Los camareros son simpáticos, pero no se enteran cuando pides. Y podrían aconsejar cuando pides y el que es mucha comida para 2 personas. Por lo demas perfecto.
Fuimos 7 personas a comer, salimos a casi 45€ por persona y nos encantó todo lo que pedimos. Croquetas de borraja y jamón, pasta rellena, tajo bajo…tarta queso (sabe mucho a queso azul) torrija con helado (riquísima) el servicio es rápido y atento. En plena plaza del Pilar. Muy recomendable
Un restaurante a plena puerta del Pilar dónde puedes comer o cenar francamente bien, todo estaba buenísimo por poner una pega os diría que cenamos tres y la mesa era más para dos que para tres y faltaba espacio para los platos aún así es muy acogedor. El servicio correcto y los postres son dignos a tener en cuenta, repetiremos pero la próxima vez visitaremos el restaurante "Flor de Lis" también perteneciente al #grupo Vaquer#.
Ubicado en la plaza del Pilar con bonita decoración. Es todo carta, con entrantes a compartir, un segundo y postre salimos por unos 30€ por persona aproximadamente. Probamos las croquetas de bacalao y de jamón, la coca de quesicos aragoneses y de segundos su plato estrella, Tajo bajo de ternera a baja temperatura que se deshacia y estaba muy bueno y otros eligieron entrecot y costillar bbq y tarta de queso de postre en tarro. Todo estaba muy bueno, siendo lo más flojo el postre.
La comida fue espectacular, la camarera nos recomendó el tataki baturro, las alcachofas y el tajo bajo. El servicio fue de 10, nos trataron genial y fueron muy rápidas. El único pero que le puedo poner es que tienen ahora mismo el aire acondicionado estropeado y aunque el calor es soportable dentro, seguramente las camareras y el equipo de cocina no lo pasen tan bien.
Hemos comido muy bien, hemos pedido todo para compartir, así hemos comido un poco de todo. Estaba todo muy bueno. Alcachofas, ensalada de tomate, arroz boletus + tajo bajo, atún, pilaritas + torrija, Ferrero, almendrado. El servicio casi ha sido empañado por una camarera un poquito "sobrada y que parecía cansada" pero el resto de compañeros super amables han logrado compensar el mal sabor que casi se nos queda. ¡Volveremos!
El lugar es bonito, se nota bastante reformado y cambiado con respecto al anterior. El personal, es atento y amable, te resuelven cualquier duda e incluso si se lo pides te recomiendan comida. El sitio en relación calidad/precio y cantidad, igual está un poco por encima del precio normal, pero por la ubicación en la que se encuentra es lo normal de la zona. La comida en sí lo que probamos estaba todo muy bueno, tal vez los postres fue lo que menos nos llamó la atención. La tarta de queso, no es apta para la gente que no le guste el queso algo más fuerte de lo habitual. Y el brownie de chocolate blanco, sabía poco a chocolate blanco. No estaban malos, pero tal vez esperábamos más por el precio de 6€ la unidad. El precio total fue de 83€ la cena, con 2 entrantes, 2 platos y 2 postres más vino y pan.
Me gustó mucho este restaurante zaragozano. La ubicación es óptima, pero la comida también resulta sólida y dispone de una presentación muy vistosa con vajillas especiales. Los precios no se disparan y el servicio resulta algo mediocre con camareros que no están atentos a las mesas y muchas prisas. En nuestra cena tomamos tablas de queso aragonés y jamón ibérico y, especialmente los quesos nos gustaron mucho. El pan tostado con tomate para acompañar con el jamón era excelente. De segundos mi acompañante pidió unas alcachofas con salsa bechamel que tenían pintón. Y estaban servidas en un cuenco muy original. Mi steak tartar resultó abundante, ligeramente poco especiado y con la carne muy fresca. En definitiva, un restaurante para volver.
El Tajo bajo como plato especial del lugar estupendo, la carne suave y sabrosa, el tataki comestible pero nada impresionante y el arroz boletus lleno de sabor aunque un pelin salado para mi gusto. Pedimos el almendron como postre, un bizcochito de harina de almendra que lo hace algo espeso pero esta bueno con su helado aunque la espuma de "castañas" sabía solo a yogur. En cuanto al local fuera se esta muy bien con las vistas y un amable personal.
Restaurante perteneciente al Grupo Vaquer, ubicado en zona turística (plena Plaza del Pilar) pero buen embajador de la cocina y productos aragoneses. Imprescindible anchoa sobada, croquetas de ternasco, tataki baturro o kokotxas de cerdo, además bodega con cosas interesantes a buen precio. Servicio atento y agradable.
La experiencia en este restaurante fue mejorable. En relación a la comida, el arroz estaba muy bueno; sin embargo, de los otros dos platos que comimos, la carne estaba cocinada de más y el otro plato no nos gustó demasiado. La atención recibida fue muy buena y hay bastantes opciones sin gluten. Esperamos darle otra oportunidad más adelante.
Lugar muy bonito y acogedor se come súper bien,me parece muy muy caro. Al pagar tuvimos un mal entendido con la cuenta qué se subsanó rápidamente
Es un restaurante-taberna con decoración moderna y excelente ubicación,frente a la Basílica del Pilar con terraza. La comida está bien;aunque no excepcional,buena presentación. No pongo otra estrella porque el servicio fué básicamente lo que nos defraudado mucho,los entrantes los trajeron 1 minutos después de pedirlos,señal de que ya estaban preparados hace tiempo y ni nos dejaron tiempo de terminarlos cuando ya nos estaban poniendo los segundos platos,mezclados con el postre,nos sentimos como si nos estuvieran echando,el chico que nos tomó nota muy bien,pero las dos chicas(latinas,de pelo largo y moreno,fatal el trato!).
Restaurante muy bien situado en la plaza del Pilar. Toda la comida estaba muy buena, se trata de una fusión de ingredientes típicos baturros con la cocina de hoy. Sin embargo el servicio ha sido un tanto caótico. En un principio cuando había poca gente el servicio era demasiado rápido e insistente. Después con el local lleno hemos pedido en dos ocasiones un café, que nunca llegaron a traer, además de las cucharillas para los postres. Por último se olvidaron de incluir los postres en la cuenta y cuando nos quejamos, el trato de la camarera no fue el adecuado (si lo llegamos a saber no decimos nada).
Hemos ido por recomendación. Primeramente destacar el buen servicio. El personal que nos atendió muy atentos y muy educados. El servicio de cocina rapidísimo con nosotros, estaba todo el local lleno y los platos salían uno detrás de otro a una cadencia y orden de donde en muchos locales deberían tomar nota. Por la comida no puedo tirar tantos cohetes. Pedimos croquetas de Jamón y la verdad que no nos sorprendieron. Después unas alcachofas como recomendación de la casa y la verdad que estaban muy ricas y bien hechas, no eran las típicas alcachofas fritas, doradas sin pasarse y jugosas, las volvería a pedir. Pedimos también las Gyozas con ternasco. El relleno de ternasco estaba muy bueno pero la gioza nos pareció que le faltaba otro tipo de salsa para acompañar, ya que la crema de calabaza se quedaba corta y en mi opinión con las giozas nos gustan las salsas más líquidas y más saladas. Después el tataky baturro; me encantó el punto de la carne, la carne estaba jugosa y sabrosa pero va acompañada de un tomate confitado que le quita todo el sabor a la carne y nos ha tocado dejarlo apartado para poder disfrutar de la ternera. Para finalizar un postre de almendra, muy suave de sabor, a mi me gustó mucho porque me encantan las almendras. Iba acompañado de un helado muy rico y una especie de mosue muy suave. En resumen y en mi humilde opinión para comer en la misma Plaza del Pilar el precio estaba muy bien, el local es bonito, el servicio espectacular pero a la comida le falta un pelín. Nos quería olvidar lo original de la vajilla como se ve en las fotos!
Restaurante muy bien ubicado y bien decorado. Tienen una carta reducida, pero variada. Recomiendo la ensaladilla de la casa , las alcachofas y el arroz con setas y fua. Todos los platos son muy sabrosos y denotan calidad. En cuanto a los postres, recomendar la torrija y el almendrón, no tanto el Ferrero ni la tarta de queso. Como crítica debo indicar que el servicio no es ni amable ni atento, por no decir más. Se cometieron múltiples errores y ninguno fue atendido correctamente, sino con malas caras y contestaciones.
Restaurante de comida normalilla, lo que disfrazan de "fusion", a precios muy elevados. La verdad que la presentacion de los platos es buena, pero aunque usen ingredientes locales y promuevan buenas practicas, se quedan en platos muy sosos de sabor y de precios elevados para lo que hay. Y tú te quedas con hambre. La atencion fue normalilla, sin detenerse a explicarnoa nada y como una mera transaccion mas, pim pam, venga, os anoto esto, ale, adios. Solo recomendaria, de ir, las carnes, porque la verdad que si que merecieron la pena. Del resto ni hablar, las croquetas estaban frias, con textura rara (como calentadas en el microondas, blandurrio el rebozado), las gyozas sin sabor, calenton en el micro y ale. No eran ni a la plancha ni nada. Los postres muy vistosos algunos con caparazones, pero al final lo que es el sabor...nada. Una pena. Y un gasto grande.
El lugar es bonito, justo frente al Pilar. La chica que nos atendió fué muy amable y el ambiente del restaurante es agradable. Ahora bien, la comida en líneas generales es nefasta. Lo único que estaba rico era la ensaladilla, pero todo lo demás fué casi incomible. De hecho, el steak tartar no pudimos ni comerlo, y las gyozas tampoco. De verdad, malo malísimo. Una pena, porque fuimos con ganas de picar algo rico, vi la recomendación por TikTok y pensé que estaría guay, pero no. Además, lo precios no son baratos. Que no pasa nada si vale la pena, pero no era el caso. 3/10
He visitado este restaurante en tres ocasiones, y lamentablemente esta última experiencia ha sido muy decepcionante. Antes solía destacar por su buen servicio y profesionalidad, pero esta vez el personal se mostró desorganizado y poco atento. Tardaron mucho en atenderme y, para colmo, perdieron mi comanda, lo que alargó aún más la espera. Es una pena ver cómo ha bajado el nivel, especialmente cuando en visitas anteriores todo había sido excelente. Espero que tomen medidas y recuperen la calidad de servicio que los caracterizaba.
Fuimos recomendados por un amigo por lo que entendemos que ha debido de tener tiempos mejores. Al leer la carta prometía una comida de calidad con toques diferentes de modernidad pero la realidad fue diferente. Pedimos la ensalada de tomate, croqueta, un arroz cremoso y la costilla de ternera " Tajo Bajo". Hubo platos que no pude terminar como el risotto. La croqueta enorme y una masa muy basta. La ensalada con tomates cherry y algún trozo de tomate suelto de otro tipo, un sinsentido. La costilla, sin embargo, deliciosa. Detalles como fuentes en que sirven que están desconchadas, decoración que tuvo tiempos mejores... Lo mejor, la ubicación. El personal amable.
Fuimos dos adultos con un bebe. Reservamos tras leer las reseñas. El servicio muy bueno, pero la comida deja mucho que desear con respecto al precio. Las croquetas estaban muy buenas, pero el taco bajo y las pilaritas dejan mucho que desear. La descripcion hace que tengas ganas de comertelo pero luego decepciona. El local y el servicio muy bueno y amables. Cosas que mejorar
Fuimos a cenar mi pareja y yo y nos salió un GUSANO en el lingote de ternasco. Una pena porque la propuesta que tienen es muy buena y la verdad que estaba todo rico. Se lo comentamos a la camarera y nos retiró los platos rápidamente, nos trajo la carta para que eligieramos otro plato y no le dieron más importancia, nos descontaron el lingote de la cuenta y ya. Teníamos muchas ganas de ir pero al final nos fuimos decepcionados.
Fuimos mi mujer y yo el pasado viernes 19/12 con intención de almorzar. La encargada sin mostrar demasiada empatía, nos limitaba el tiempo que teníamos para comer, porque supuestamente la mesa ya la tenían reservada para una hora determinada; nos marchamos. Seguramente les sobran los clientes, ya que no puso ésta señorita ningún interés en que nos quedáramos. Sí ésta actitud la tiene dos o tres veces al día, en un mes serían unos muchos clientes perdidos. El propietario debería quizás observar éste asunto, ya que en los tiempos que corren, creo que no estamos para estar perdiendo comensales o clientes por una actitud no apropiada. Ahí lo dejo, para reflexionar.
Experiencia muy decepcionante en el restaurante TAJO BAJO (Zaragoza). Hoy he solicitado, con total educación, poder utilizar el baño del local. No era cliente en ese momento, simplemente necesitaba usarlo con urgencia porque voy en SILLA DE RUEDAS y me resulta complicado encontrar aseos accesibles por la zona. La respuesta del personal ha sido un NO rotundo, sin ofrecer ninguna alternativa ni mostrar empatía. Entiendo perfectamente que no haya una obligación legal de permitir el acceso a los baños si no eres cliente, pero también existen la humanidad, el civismo y el sentido común. Negar el uso del baño a una persona con movilidad reducida dice mucho del tipo de atención y valores que tiene un establecimiento, y sobre todo siendo del Grupo Vaquer Restaurantes, que entiendo que si lo hacen en uno de sus locales lo harán en todos. ( Rústicco, La Flor de Lis y Vuelve Santiago) Una pena que un lugar público en pleno centro de Zaragoza actúe con tan poca sensibilidad hacia las personas con discapacidad.
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Pl. de Ntra. Sra. del Pilar, 7, Casco Antiguo, 50003 Zaragoza
Pl. de Ntra. Sra. del Pilar, 7, Casco Antiguo, 50003 Zaragoza
# Restaurante Tajo Bajo: Un Emblemático Rincón Gastronómico en el Corazón de Zaragoza
Zaragoza, la vibrante capital de Aragón, es una ciudad que fusiona a la perfección su milenaria historia con una efervescente vida moderna. En el epicentro de esta conjunción, donde la grandiosidad de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar se alza majestuosa, se encuentra el Restaurante Tajo Bajo. Ubicado en la emblemática Plaza de Nuestra Señora del Pilar, 7, en el histórico Casco Antiguo (50003 Zaragoza), este establecimiento no es solo un lugar para comer, sino una puerta de entrada a la rica tradición culinaria y cultural aragonesa, enmarcada por uno de los paisajes urbanos más icónicos de España.
Para comprender la esencia del Restaurante Tajo Bajo, es imprescindible sumergirse en el entorno que lo acoge: el Casco Antiguo de Zaragoza. Este distrito no es solo el corazón geográfico de la ciudad, sino también su alma histórica y cultural, un laberinto de calles que narran siglos de convivencia de civilizaciones y eventos trascendentales.
La historia de Zaragoza, y por ende de su Casco Antiguo, es un fascinante tapiz que se remonta a la época romana. Fundada como Caesaraugusta en el año 14 a.C. por el emperador Augusto, la ciudad se erigió en un punto estratégico a orillas del río Ebro. De aquella época aún se conservan vestigios impresionantes, como el Teatro Romano, el Foro y las Termas Públicas, cuyos restos se pueden explorar en los museos subterráneos del Casco Antiguo, revelando la sofisticación de la vida urbana de entonces.
Tras la caída del Imperio Romano, Zaragoza pasó a manos visigodas y, posteriormente, en el siglo VIII, fue conquistada por los musulmanes, transformándose en Saraqusta. Durante casi cuatro siglos, bajo el dominio islámico, la ciudad experimentó un periodo de gran esplendor cultural y científico. El Palacio de la Aljafería, una joya de la arquitectura islámica hispana y Patrimonio de la Humanidad, es el testimonio más elocuente de este legado, aunque se encuentra ligeramente fuera de los límites más estrechos del Casco Antiguo, su influencia cultural impregna toda la ciudad. Las estrechas y serpenteantes calles de algunas zonas del Casco Antiguo, como las que rodean la Seo, aún evocan la estructura urbana de la medina musulmana.
La reconquista cristiana en 1118 por Alfonso I el Batallador marcó el inicio de una nueva era. Zaragoza se convirtió en la capital del Reino de Aragón, y su Casco Antiguo floreció con la construcción de iglesias góticas, palacios renacentistas y edificios civiles que reflejaban el poder y la riqueza de la Corona de Aragón. La Seo del Salvador, una catedral que es un compendio de estilos arquitectónicos –románico, gótico, mudéjar, renacentista y barroco– y también Patrimonio de la Humanidad, es un ejemplo sublime de esta fusión cultural y artística. Su torre mudéjar y su Parroquieta son obras maestras que dialogan con la Basílica del Pilar, símbolo indiscutible de la ciudad.
El siglo XVII vio la culminación de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, con su imponente arquitectura barroca y sus once cúpulas, que hoy domina la plaza donde se asienta el Restaurante Tajo Bajo. Este monumento no solo es un centro de peregrinación mariana de primer orden, sino también un hito cultural y artístico que alberga frescos de Goya y Bayeu.
Hoy en día, el Casco Antiguo de Zaragoza es una zona vibrante y multifacética. Es un barrio que respira historia en cada esquina, donde los vestigios del pasado conviven con la bulliciosa vida cotidiana. Sus calles peatonales invitan a pasear sin rumbo fijo, descubriendo plazas escondidas, patios señoriales y pequeñas tiendas con encanto. La vida aquí es dinámica, con una mezcla de residentes de toda la vida, jóvenes profesionales, estudiantes y, por supuesto, una constante afluencia de turistas que vienen a admirar sus monumentos.
La Plaza del Pilar, donde se encuentra Tajo Bajo, es el corazón palpitante de este distrito. Es un espacio monumental, uno de los más grandes de Europa, flanqueado por la Basílica del Pilar, la Lonja (un magnífico edificio renacentista), el Ayuntamiento y la Fuente de la Hispanidad. Es el escenario de innumerables eventos culturales, conciertos y las multitudinarias Fiestas del Pilar en octubre, convirtiéndose en el punto de encuentro por excelencia de zaragozanos y visitantes. La vista desde cualquier punto de la plaza es impresionante, y cenar en un lugar con vistas a ella es una experiencia inolvidable.
El Casco Antiguo de Zaragoza es, sin lugar a dudas, uno de los principales focos gastronómicos de la ciudad. Aquí se encuentra "El Tubo", un entramado de callejuelas famoso por su ambiente de tapas y su diversidad culinaria. Aunque Tajo Bajo no se ubica directamente en las estrechas calles de El Tubo, forma parte de la oferta de alta calidad que caracteriza a esta zona. La gastronomía aragonesa es rica y variada, marcada por los productos de su tierra y la influencia de su historia. Desde las carnes de la sierra hasta las verduras de la huerta del Ebro, pasando por los excelentes vinos de sus denominaciones de origen (Campo de Borja, Cariñena, Calatayud, Somontano), Aragón ofrece una despensa excepcional.
En el Casco Antiguo, los visitantes pueden encontrar desde bares tradicionales que sirven tapas clásicas como las migas, el ternasco o la borraja con patatas, hasta restaurantes de alta cocina que reinterpretan la tradición con técnicas modernas. La cultura del tapeo es una parte intrínseca de la vida social zaragozana, y las calles del centro son el mejor lugar para experimentarla. La proximidad a mercados tradicionales, como el Mercado Central, que también se encuentra en el Casco Antiguo, asegura la frescura y calidad de los ingredientes que llegan a las cocinas de los restaurantes de la zona.
En este contexto de riqueza histórica y gastronómica, el Restaurante Tajo Bajo se erige como un referente, ofreciendo una experiencia que combina la excelencia culinaria con un entorno inigualable. Su ubicación en la Plaza de Nuestra Señora del Pilar, 7 (coordenadas: 41.6562987, -0.8796316), lo sitúa en un enclave privilegiado, proporcionando a sus comensales vistas espectaculares de la Basílica y el vibrante ambiente de la plaza.
Pocos restaurantes pueden presumir de una ubicación tan icónica como la de Tajo Bajo. Estar en la misma Plaza del Pilar significa que el restaurante no solo es fácilmente accesible para cualquier visitante de la ciudad, sino que también ofrece un marco incomparable para cualquier comida o cena. Imagínese disfrutar de una exquisita comida mientras el sol se pone sobre las cúpulas de la Basílica, o cenar bajo la luz de la luna con la fachada iluminada como telón de fondo. Esta situación no solo atrae a turistas, sino también a locales que buscan celebrar ocasiones especiales en un ambiente distinguido y memorable.
La accesibilidad es otra ventaja clave. Al estar en el corazón del Casco Antiguo, Tajo Bajo está a pocos pasos de los principales puntos de interés turístico, hoteles y zonas comerciales. Los visitantes pueden llegar fácilmente a pie desde cualquier punto del centro, y las paradas de autobús y taxi se encuentran a escasa distancia, facilitando el acceso incluso para aquellos que se desplazan desde otras partes de la ciudad.
Aunque no disponemos de detalles específicos sobre el menú o la filosofía culinaria exacta del Restaurante Tajo Bajo, su ubicación en el corazón gastronómico de Zaragoza y en una plaza tan emblemática sugiere una propuesta de alta calidad, probablemente arraigada en la rica tradición aragonesa, pero con una visión contemporánea. Es esperable que un establecimiento de este calibre ponga un fuerte énfasis en:
La filosofía culinaria de Tajo Bajo, por lo tanto, probablemente se centre en ofrecer una experiencia gastronómica que sea un reflejo de su entorno: arraigada en la historia y la tradición, pero abierta a la innovación y la excelencia, buscando sorprender y deleitar a sus comensales con sabores auténticos y presentaciones refinadas.
El ambiente de un restaurante en la Plaza del Pilar debe estar a la altura de su ubicación. Se espera que Tajo Bajo ofrezca un espacio elegante y acogedor, donde la decoración combine elementos clásicos con toques modernos, creando una atmósfera sofisticada pero confortable. Las vistas a la Basílica del Pilar serán, sin duda, un elemento central del diseño, con grandes ventanales o una terraza que permita disfrutar plenamente del paisaje urbano.
La experiencia en Tajo Bajo probablemente se caracterice por:
Visitar el Restaurante Tajo Bajo es optar por una experiencia que va más allá de la mera alimentación. Es una invitación a:
Es el lugar ideal para quienes buscan una experiencia gastronómica completa, que combine la excelencia culinaria con un entorno cultural y visualmente impactante. Ya sea para un turista que desea probar la auténtica cocina aragonesa en un lugar emblemático, o para un local que busca un restaurante de referencia para ocasiones especiales, Tajo Bajo promete ser una elección acertada.
El Casco Antiguo de Zaragoza es una zona mayormente peatonal, lo que lo hace ideal para pasear y disfrutar de su ambiente sin el ruido del tráfico. Sin embargo, su céntrica ubicación garantiza una excelente conectividad con el resto de la ciudad y más allá:
En resumen, el Restaurante Tajo Bajo no es solo un destino culinario, sino una parte integral de la experiencia zaragozana. Su ubicación estratégica en la Plaza del Pilar, en el corazón del Casco Antiguo, lo convierte en un punto de encuentro entre la historia, la cultura y la gastronomía de Aragón, ofreciendo a cada comensal una oportunidad única de saborear la esencia de Zaragoza en un marco incomparable.
El Casco Antiguo de Zaragoza es mucho más que un conjunto de monumentos y calles históricas; es un barrio vibrante y multifacético que ofrece una calidad de vida única para aquellos que buscan una inmersión completa en el pulso de la ciudad. Si estás considerando mudarte a Zaragoza y te atrae la idea de vivir rodeado de historia, cultura y una efervescente vida urbana, el Casco Antiguo podría ser tu lugar ideal.
El Casco Antiguo de Zaragoza es un barrio eminentemente mixto. Es, por definición, el epicentro turístico de la ciudad, albergando la Basílica del Pilar, La Seo, el Puente de Piedra y un sinfín de museos y edificios históricos. Sin embargo, también es un vibrante centro comercial, con tiendas tradicionales, boutiques modernas y un animado Mercado Central. Y, por supuesto, es un barrio residencial, donde la vida cotidiana se mezcla con el ir y venir de visitantes, creando un ambiente dinámico y único. Se caracteriza por sus calles adoquinadas, plazas históricas y una constante sensación de estar conectado con el pasado y el presente de Zaragoza.
El Casco Antiguo atrae a una diversidad de residentes, aunque con ciertas tendencias:
Es menos común encontrar familias numerosas con niños pequeños, dado el tipo de vivienda y la escasez de grandes zonas verdes privadas, aunque sí hay familias que eligen el centro por su oferta cultural y educativa.
El mercado inmobiliario en el Casco Antiguo es variado y refleja su privilegiada ubicación:
La conectividad es uno de los puntos fuertes del Casco Antiguo:
Vivir en el Casco Antiguo significa tener una vasta gama de servicios a tu disposición:
El ambiente del Casco Antiguo es uno de sus mayores atractivos:
El Casco Antiguo de Zaragoza es ideal para:
No es el barrio más adecuado para quienes buscan una vida tranquila y suburbana, grandes casas con jardín, o para familias con niños pequeños que priorizan amplias zonas verdes y colegios a pie de puerta dentro del mismo barrio. Sin embargo, para aquellos que anhelan la energía de la ciudad, la riqueza cultural y la conveniencia de tenerlo todo a mano, el Casco Antiguo de Zaragoza ofrece una experiencia de vida incomparable.
monumento en Zaragoza
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