Gente Rara
Fine dining · Zaragoza
About Gente Rara
En Gente Rara, en el corazón de Zaragoza, te invitamos a disfrutar de una experiencia gastronómica única. Nuestra cocina vista te permite ser partícipe de la creación de menús degustación de temporada, elaborados con pasión y los ingredientes más frescos. Ven a descubrir sabores sorprendentes en un...
En Gente Rara, en el corazón de Zaragoza, te invitamos a disfrutar de una experiencia gastronómica única. Nuestra cocina vista te permite ser partícipe de la creación de menús degustación de temporada, elaborados con pasión y los ingredientes más frescos. Ven a descubrir sabores sorprendentes en un espacio amplio y diseñado para el disfrute.
What Customers Say About Gente Rara
Gente Rara ofrece una experiencia gastronómica innovadora y sorprendente, destacando el menú Lunático. Los clientes elogian la profesionalidad y amabilidad del personal, la creatividad de los platos y la atmósfera única del restaurante. Algunos mencionan la necesidad de reservar con antelación.
Popular Dishes
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Tip: Recomiendan ir sin prisas para disfrutar plenamente del menú degustación y reservar con varios meses de antelación.
Features
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Gente Rara is located in Zaragoza, surrounded by cultural and historical points of interest. Here are some of the most notable places nearby.
Historical Heritage
- Casa Solans (A 317m) — bien de interés cultural bien de interés cultural
- puente de Nuestra Señora del Pilar (A 339m) — puente sobre el Ebro en Zaragoza, España Bien Inventariado del Patrimonio Cultural Aragonés
- Casa Palacio Palafox (A 616m) — edificio en Zaragoza Bien Inventariado del Patrimonio Cultural Aragonés
- Monumento a Goya (A 632m) — monumento en Zaragoza bien de interés cultural
Museums
- Convento de San Lázaro (A 333m) — convento desaparecido de Zaragoza (España)
- Museo del Puerto Fluvial de Caesaraugusta (A 518m) — museo de sitio del antiguo puerto fluvial de Caesaraugusta (Zaragoza)
- Alma Mater Museum (A 551m) — museo de la ciudad de Zaragoza, (España)
- Museo del Foro de Caesaraugusta (A 622m) — museo de la ciudad de Zaragoza, (España)
Other Points of Interest
- Estación del Norte (Zaragoza) (A 179m) — building in Zaragoza Province, Spain
- Casa de la Iglesia (A 556m) — edificio de oficinas, sede del arzobispado de Zaragoza
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Frequently asked questions about Gente Rara
Gente Rara Zaragoza Reviews
Una experiencia para el paladar. Un ambiente muy especial creado en un local que encaja en la propuesta de este singular espacio gastronómico. El menú estrambótico para mentes abiertas y ganas de comer lo que te den... carne, pescado, vegetales, flores... de todo en pequeñas proporciones pero llegas al final saciado. El servicio muy esmerado y profesional. Volveremos!!
Sin duda una experiencia inolvidable. La comida exquisita, el equipo muy profesional, atento y agradables. El ambiente muy acogedor. Supieron desde el minuto 1 que entramos, cómo hacer que estuviéramos a gusto y disfrutar de la experiencia en todos los sentidos.
Todo me pareció estupendo y sabroso, desde la bebida que te ofrecen al llegar, a los aperitivos servidos como si estuvieras en el salón de tu casa o al resto de la comida, que más que describir, aconsejo descubrir!! Tomamos el menú chalado con suficientes pases que te permiten apreciar el alto nivel culinario. Todo es "raro" ya que nada es lo que parece, salvo los sabores. De hecho no pongo título a las fotos para que cada cual se sorprenda. Hay un trabajo tremendo detrás de cualquier plato, por lo que hay que felicitar al chef y a su equipo. Es una maravilla ver como van preparando los distintos platos ante ti. La experiencia culinaria es muy original por el entorno y por cómo se desarrolla la comida. Sólo añadir que aunque el carrito de los quesos era espectacular, la ración me pareció un poquito escasa, pero quizás porque estaban muy ricos. Hay un detalle que modificaría y son las sillas altas que al cabo de un rato resultan incómodas. Estrella totalmente merecida!!
Hemos ido varias veces y siempre ha sido una gran experiencia, el aperitivo, la comida, la sobremesa. Servicio muy amable, no estaria mal que el camarero sonriera un poco mas, porque vale que es un estrella Michelin y que quieres profesionalidad pero tambien algo de cercania. Somelier y resto de camareras muy amables. Volveremos al año que viene como siempre
Maravillosa experiencia. El sitio de ambiente moderno industrial acompaña la experiencia de la comida. Primero unos aperitivos en una sala , luego cócteles maridados en el jardín y luego la comida con los pases reservados. No es especialmente barato pero merece la pena, siempre que consigas sitio, ahora hay un año de espera :-(
Raro : que es poco común o frecuente... Pues eso... Cristian, Sofía y su equipo nos hicieron sentir #genterara... En ese maravilloso espacio, con esos vinos tan buenos, esos quesos espectaculares y esos platos que buscan asombrar y sorprender. A fe que lo consiguen... Ese muslitos que casi coges con repelús por la garra y está tan bueno, los sesitos en tarro diseccionados en la mesa (alguna no pudo comérselos), los callos de bacalao o las desconocidas (para mi) castañetas... La excusa de nuestro #findemañogastronómico
Hemos estado un par de veces y salimos con la sensación de wow!. Me encanta la manera de contarte los platos, se nota el buen ambiente de trabajo que tienen y la comida... Una locura. Volveremos todos nuestros aniversarios 😊
Ha sido una experiencia magnífica. En un ambiente tranquilo y muy acogedor te trasladan a un mundo de sabores. El menú “Chalao” no defrauda. Un restaurante totalmente recomendado porque de la mano de Cristian y Sofía y su equipo hacen que cada plato sea un descubrimiento y una invitación a disfrutar de su sabor, textura…Una restaurante con una estrella Michelin muy bien merecida. Felicidades!
Jueves noche y cena lunática con gente rara. La experiencia es mayor, por ende, más coherente, atendiendo a la lista de espera de 1 año con la que cuenta el restaurante, si se escoge el menú degustación con mayor cantidad de platos y, por ello, de precio más elevado. Una vez has escogido tú camino, te adentras en una experiencia de 3 horas inmejorable. Para gustos, en este caso, platos. No todos te agradan por igual, pero lo variopinto de los sabores hace aumentar lo inolvidable de la velada. La vajilla es, simplemente, un espectáculo adictivo, que te hace intrigarte tanto por saber cómo será el próximo plató en sentido material como en sentido gustable. La comida con influencias de muchas zonas de Aragón, y la repostería del sur de Francia, eclosionan una experiencia inmejorable y sobresaliente en todos sus aspectos. Sin duda, si la lista de espera lo permite, volveremos.
Personalmente he ido a comer o cenar a este restaurante desde el inicio de su apertura, todos los años, la verdad siempre me sorprenden sus platos, para mi gusto además de comer muy muy bien, es una experiencia realmente sorprendente en mi ciudad, Cristian y Sofía encantadores y el personal muy atento y profesional, la verdad un sitio para disfrutar , que no te puedes dejar de visitar por lo menos una vez en la vida!
Experiencia de 10. Da gusto ir a un restaurante con un concepto tan guay. El local es una pasada, sin extravagancias. Soy una persona con gustos alimenticios muy limitados (he probado cosas por primera vez en mi vida) , pero todo ha sido increíble. El precio, lo esperado para tan curradas elaboraciones. Enhorabuena y a seguir.
Este restaurante con estrella Michelin es, sencillamente, una experiencia que hay que vivir al menos una vez en la vida. Aquí no vas solo a comer, vas a disfrutar, sorprenderte y dejarte llevar por cada detalle. Hemos ido ya un par de veces y queremos volver de nuevo… con eso lo digo todo. Los dueños son encantadores, hacen que te sientas como en casa y cuidan cada paso del servicio. Un lugar inolvidable.
Simplemente espectacular, la espera mereció la pena… elegimos el menú lunático y teníamos claro que elegiríamos el maridaje, y acertamos, de la mano de Félix con sus explicaciones sobre los caldos y con su atención de 10 la velada fue top. Imposible explicar todos los platos en la reseña, mejor reservar y disfrutarlo, nosotros repetiremos sin dudarlo. De inicio a fin el personal a la altura del lugar.
Concepto distinto a lo qué estamos acostumbrados, te puede gustar o no, pero desde luego que han arriesgado, han hecho algo distinto y para mí gusto lo han bordado. La comida está muy bien tratada y presentada, los platos originales y la bodega espectacular, quizás y por ponerle un pero para mi gusto falta algo de variedad de vinos de la tierra. Sin duda un sitio que no te puedes perder.
Excelente restaurante con estrella Michelin. Local con aspecto muy industrial que resulta muy acogedor. Durante la experiencia gastronómica se va pasando por los diferentes ambientes en distintos momentos. En la zona de restaurante, dónde se puede comer en mesas largas elevadas o en mesas redondas, se disfruta de la cocina en "directo", viendo como se elaboran platos y como se terminan diferentes presentaciones. Excelente atención del personal, que explican con todo detalle los platos así como las diferentes bebidas. Ambiente muy relajado. Buena relación calidad precio. Totalmente recomendable. Imposible comer sin reservar. Lista de espera.
Teníamos muchas ganas de visitar este restaurante y ha sido una experiencia extraordinaria. Para el nivel de esta ciudad, que no es bajo, es una propuesta de alto nivel. No va a drefaudar en absoluto a quien lo visite. Tras un aperitivo de bienvenida se desarrolla todo un protocolo de atención y un recorrido de propuestas sorprendentes. Una experiencia para disfrutar. Consta de tres menús aunque nos hemos decantado por el estrambótico al ser una celebración de cumpleaños. Volveremos.
Fantástica experiencia. Una muy agradable sorpresa. Un local agradable y moderno, una atención amable y detallista, y por encima de todo, una cocina interesantísima y con una base realmente sólida. Cada plato está construido al detalle, consiguiendo sabores y texturas de un muy alto nivel. Carta de vinos a la altura, con un sumiller experto y documentado, y una tabla de quesos que merece por sí misma la visita. Espero que la propuesta cuaje: Zaragoza no es una plaza fácil, y Gente Rara es un regalo para los aficionados de la ciudad.
Gran experiencia, así lo describo. Primero de todo el local, sitio súper chulo muy diferente a otros sitios de estrella, empezando con los diferenge lugares por los que pasa la experiencia. El servicio, impecable verles trabajar dar las Gracias a Cristian por explicarnos todo por venir a ver como estaba y que nos parecía todo. Nos gustó mucho poder degustar el menú en la barra dado que puedes ver ll armonioso que es trabajar en una cocina. El menú, pues diría que hay que ir i descubrilo tiene sus luces y sus sombras como todo, pero hay que ir a jugar. De nuevo gracias a todo el equipo, mereció la pena ir desde Madrid a pasar el día y comer.
Fué nuestra primera vez en Gente rara, y la experiencia nos encantó. El planteamiento de cambiar de lugar con los diferentes platillos hace que la degustación sea màs amena; los productos mayoritariamente locales; la explosión de sabores que te invitaba a cerrar los ojos para descubrir todo lo que había allí y los camareros-cocineros que te explicaban cada cosa, muy amables. Me quedé con ganas de descubrir la degustación larga. Volveremos! Gracias por propuestas originales y sabrosas.
El espacio en el que se encuentra el Restaurante es un antiguo taller de automóviles que si bien para los que lo conocimos tiene toda su esencia ha sido totalmente reformado en un espacio diafano con cocina abierta. En cuanto a lo que es la oferta de platos no defrauda para nada, es más, sorprende en todas y cada una de las elaboraciones. Hemos disfrutado mucho de esta nueva experiencia gastronómica, ha merecido con creces la espera. No pongo ninguna fotografía de las elaboraciones ya que me gustaría que se sorprendiesen como lo hemos hecho nosotros en él. Un fuerte abrazo.
Me encanta que haya un sitio así en Zaragoza. La comida es increíble, original, bien presentada y deliciosa. Todo allí está cuidado al detalle. Mención especial merece la alucinante mesa de quesos. El local es un antiguo taller con diferentes espacios por los que vamos pasando y nos vamos sorprendiendo. La atención es exquisita, nos han hecho sentir de maravilla. No le puedo poner un pero a nuestra experiencia, tan sólo recomendar Gente Rara a todo el mundo con ganas de disfrutar y sabiendo que se va a un local que ofrece alta cocina. Recomiendo comer en la barra para alucinar con las preparaciones y la organización de los camareros y cocineros.
Acabamos de salir de allí y ya queremos volver. Sin duda, uno de los mejores restaurantes de Zaragoza; deberían darle pronto una Estrella Michelín. El menú Estrambótico es espectacular, con ingredientes, sabores y texturas muy originales. Mis favoritos: el maíz, el chawanmoushi, el salmonete y la crema de vainilla y miel. El servicio es perfecto, en cada plato vas conociendo a las personas que los han elaborado y el sumiller tiene muy buen ojo. Además, el vino (que se paga aparte) está a un precio muy moderado. Te sirven los platos a muy buen ritmo, ni lento ni rápido, en un ambiente muy agradable y distendido. La cocina es abierta así que puedes ir viendo todo lo que hacen. Un diez!
Por causas del destino, este fin de semana pudimos visitar de nuevo de Gente Rara Restaurante tras 2 años, experimentar su merecida ⭐ Michelin y podemos afirmar que disfrutamos de la mejor experiencia gastronómica del año y en el top vital. Un concierto perfectamente orquestado por Cristian, Sofía y su equipo, dónde se suceden un sinfín de pases variados bajo una cocina honesta, de producto de proximidad y de vanguardia como hilo conductor. Una montaña rusa de sensaciones con diferentes paradas a lo largo del local, armonizadas por excelente producto gastronómico aragonés, con guiños a la matacía, caza y la casquería. Nosotros escogimos el menú más largo, Lunático, dónde se sucedieron 3 horas y media de hedonismo culinario que recomendamos encarecidamente 😍🙌. Y no podía ser menos la parte liquida, el espectacular sumiller Félix Artigas se adaptó a nuestro gusto y nos sugirió tantos vinos como se le ocurrieron para nuestra sorpresa y disfrute, aunque los iremos desgranando poco a poco en próximas publicaciones 🍷🤝. El año pasado ya auguramos la ⭐ y vista la evolución de la propuesta, con la humildad, cercanía y pasión por el trabajo bien hecho, auguramos a este ritmo ⭐⭐🤞.
Atención, servicio y comida excelente. Elegimos el menú chalado (intermedio), los quesos y el maridaje. Desde que entramos fue una experiencia exquisita. Nos dieron una copa de champán con un bombón de guacamole con un sabor increíble. Pasamos a una mesa baja para los aperitivos, probamos el misho, una croqueta de pichón, crujiente de maíz con un toque picante y un bombón de foie cubierto de frambuesa y remolacha. La croqueta me resultó lo menos sabroso pero la suavidad de la pasta, unido a la mezcla de sabores de cada tapa, con un orden concreto, es perfecto. Ya en la mesa, comenzaron a desfilar los diferentes platos con la armonía de vinos del propio menú. Me sorprendieron gratamente las alubias y su salsa de chorizo, sin ser un plato denso, fue una explosión de sabores. También, la melosidad del bacalao y la textura de las castañuelas, sin menospreciar el resto de platos. Sobre los postres, la combinación del mochi con el crespillo fue un grandísimo descubrimiento. Tampoco tenían nada que envidiar los piñones. Sin duda, la espera en la reserva, merece la pena. Cambian cada septiembre el menú, así que aconsejo reservar cuando antes para no perderse el menú actual.
Una experiencia increíble. El espacio, la excepcional atención, la delicadeza del servicio de cada plato y cada bebida y el buen hacer en todas las partes del menú... un restaurante en Zaragoza original y diferente. Y no es solamente el “ir a comer”, disfrutas de 3 espacios diferentes, puedes ver el cocinado en vivo y tienes una explicación detallada de cada una de las cosas que comes. Algo que va mucho más allá de la comida y que, sin duda, recomiendo disfrutar de vez en cuando. Tomamos el menú excéntrico y a mi pareja, que es vegetariano, le adaptaron todo el menú. ¡Espectacular y 100% recomendable!
Una experiencia gastronómica increíble! En la entrada te reciben con una copa de cava y bombones de foie que están riquísimos. Luego tienes varias opciones de menú cerrado, el vino va aparte. Todos los platos son de alta cocina, muy elaborados y originales, en el momento de servir te cuentan los ingredientes de cada uno. Mención aparte la mesa de quesos, impresionante! Y en todo momento la atención exquisita tanto por parte del chef como del resto del personal. Sin duda un lugar al que hay que ir por lo menos una vez, nosotros repetiremos seguro.
Quien soy yo para valorar este pedazo de restaurante. Escogimos el menú Chalado y suficientes plantos después del aperitivo y el paseo por la “especioteca” un sitio muy diferente a la par que muy curioso. Total atención del servicio desde que entras por la puerta y si hay un único pero es la temperatura del vino blanco al que le faltaban unos grados sin llegar a estar caliente. Un placer en todos los sentidos.
¡Espectacular! Nos ha gustado mucho. Y comer en la barra es genial para ver cómo preparan todo y trabajan de forma tan coordinada. Y el carro de los quesos, con sus recomendaciones... Todo cuidado al detalle. Y dejarme aconsejar por el sumiller también ha sido un gran acierto. Volveremos sin dudarlo, esta vez para el menú largo, aunque el intermedio nos ha encantado.
Nos encanto el sitio, el servicio impecable, la comoda deliciosa, los vinos una experiencia. Cada vez que explicaban un plato o la historia de un vino se notaba el cariño que ponen en cada cosa que hacen. Pedimos el menú medio con quesos y crepe, pero recomiendo coger el menú largo porque se nos quedó un poco corto (también es cierto que somos de comer bastante)
Hace poco estuvimos en este restaurante y elegimos el menú Lunático. La comida nos encantó, y la cantidad fue la perfecta. El servicio fue muy bueno, atentos y agradables. Los vinos que nos recomendaron estuvieron muy bien, combinaban perfecto con los platos. Volveremos cuando cambie el menú 😊
Fui el pasado 17 de Julio y tengo que decir que fue fantástico. La atención fue genial desde el minuto uno. Exhaustiva explicación de cada plato e incluso de utensilios utilizados hechos por artistas. Yo que me dedico al mundo del arte y muchas veces se obvia nombrarnos me pareció un detallazo. Tomamos el menú “chalado” y quedamos más que satisfechos. Dejo por aquí unas cuantas fotos. A destacar el plato “tendones y camarones” y la “liebre con chocolate”. Absolutamente brutal.
Queridos amigos 🄼🄾🅁🅁🅄🄳🄾🅂 🅈 🄻🄰🄼🄸🄽🄴🅁🄾🅂‼️ Loco, chiflado, tocado, sonado, lunático, deschavetado, majareta, CHALADO del verbo "chalar" que significa: enloquecer a alguien. Y así acabamos, enloquecidos, después de disfrutar de una experiencia gastronomíca increíble en @genterararestaurante En esta ocasión no voy a ir contando las fotos, ni lo que pudimos degustar en los 14 pases del menú que elegimos. Es totalmente imposible describir tantas emociones. Una experiencia sensorial total, donde todos los sentidos estaban alerta en todo momento. Que satisfacción poder disfrutar de momentos así, donde todo está perfectamente orquestado y te das cuenta del trabajo que hay detrás, de la genialidad, de la creación y de las personas que forman el motor necesario y fundamental para conseguir evolucionar y crecer consiguiendo metas. Gracias a Cristian y Sofía por la atención, su amabilidad, su manera de ser. Gracias a Félix por la lección magistral del maridaje elegido. Y gracias a todo el personal que nos hizo disfrutar durante dos horas. Ese día se cumplió a la perfección mi lema: ℂ𝔸ℝℙ𝔼 𝔻𝕀𝔼𝕄‼️ ℕ𝕠 𝕕𝕖𝕛𝕖𝕤 𝕡𝕒𝕣𝕒 𝕞𝕒ñ𝕒𝕟𝕒 𝕝𝕠 𝕢𝕦𝕖 𝕡𝕦𝕖𝕕𝕒𝕤 𝕙𝕒𝕔𝕖𝕣 𝕐𝔸 ‼️ #𝙫𝙞𝙫𝙞𝙧𝙚𝙨𝙪𝙧𝙜𝙚𝙣𝙩𝙚 #𝙢𝙖ñ𝙖𝙣𝙖𝙦𝙪𝙞𝙚𝙣𝙫𝙞𝙫𝙞𝙧𝙖 #yoapoyoalahosteleria #morrudosylamineros #zaragoza #foodiezaragoza #foodie #zaragozafoodies #zgzfoodies #zaragozagastronomica #zgzfood #michelin #estrellamichelin Os espero al otro lado de las ondas los JUEVES de 11h a 12h en EBRO FM la 105.2 FM ZARAGOZA en mi sección de gastronomía 🆅🅰🅼🅾🅽🅾🆂 🅳🅴 🆃🅰🅿🅰🆂 de Antena Aragón. Y si te ha gustado la reseña... Dale ❤️ Apunta en tu 📔 Comparte ese momento siendo feliz 😃
Vivimos fuera y nos gusta comer en un Michelin de Aragón cada vez que volvemos a casa. El mejor de los últimos 3 años (6 restaurantes) somos de buen comer y con el menú pequeño nos hemos quedado casi llenos… el grande tiene pinta de ser demasiado. Muy agradables, nada “estirados” y unos pases muy interesantes. El maridaje muy bueno… creo que han sido 14 copas y para mi solo ha flojeado una. Muy bien. Cambien carta de Septiembre en Septiembre, posiblemente repetiremos.
El mejor restaurante! El local es estilo nave industrial, con mucho espacio y diferentes espacios para comer. El trayecto de la comida desde que entras es sin prisa y con un servicio impecable. Cogimos la opción con maridaje y lo recomiendo 100% para experimentar el completo del restaurante. La combinación de los ingredientes en todos los platos tiene mucha armonía y utilizan sobre todo productos de Aragón, junto con su innovación en la cocina todos los platos son increíbles. Un placer comer aquí.
Buena experiencia. Menú degustación largo con muchos platos. Cada uno de ellos con diferentes sabores, productos, combinaciones y técnicas. Detrás de cada uno de ellos, se nota que hay trabajo y reflexión sobre lo que se ofrece y como. Todo el menú es muy regular, sin altibajos. Aunque empieza (desde mi punto de vista) algo flojo. El plato de salmonete y el postre de manzana, son para lamí los mejores platos. Mención aparte el carro de quesos. Gran variedad, te adaptan los quesos a tu gusto y se incluye en el precio (algo hoy en día extremadamente raro en los estrella Michelin). Servicio en sala bueno y atento. Mención especial al chef y la jefa de sala. Se nota que son los propietarios, y dan ese plus de servicio, hospitalidad y preocuparse de los clientes. Buena carta de vinos, con buenos precios. El día que acudimos no estaba el sumiller, y el chico que servía los vinos me pareció lo más flojo de la experiencia. Sin predisposición a dar buenas recomendaciones, un tanto rara si forma de envinar y sin claras respuestas a diferentes preguntas sobre un vino o recomendaciones. Por último, el precio. 110€ me parece muy adecuado para lo ofrecido, sobre todo teniendo en cuenta lo mencionado en el primer párrafo. Lo recomendaría
El chef Cristian Palacio y su equipo crean una sinfonía de sabores en sus platos, sorprendentes,elaborados y simplemente geniales. Observar la danza que ejecutan en el servicio es un privilegio. Limpieza, exquisitez, profesionalidad, todo abocado a una palabra final que no puede ser otra que EXCELENCIA con mayúsculas. Una joya en el corazón de Zaragoza para el mundo.
Reservamos casi con un año de antelación y sin duda ha merecido la pena la espera. Desde que entras en el restaurante la atención es perfecta, como están cuidados todos los detalles para que la experiencia gastronómica sea de 10. El ambiente que se respira es de calma, de paz, todos los esfuerzos puestos en los comensales. Nos decantamos por el menú Chalado basado en pequeños bocados sorprendentes uno tras otro, todo delicioso lleno de sabores clásicos reversionados y de otros bocados totalmente nuevos. Hay que vivir la experiencia una vez por lo menos. Merece totalmente la pena.
Si deseas vivir una experiencia culinaria excepcional es tu sitio. Absolutamente todos los platos están cuidados al detalle tanto en su realización como en su presentación. Dispones de una muy amplia y muy variada cantidad de platos y postres, te sorprenden con cosas que no pensarías nunca en probar y tienen un sabor espectacular. No, no es un sitio para cualquiera, tienes que tener la mente abierta y saber que vas a vivir una experiencia, no solamente a cenar. Sin duda totalmente recomendable no sólo por la comida, los platos, copas, vasos, cubertería, trato, ambiente, todo está cuidado al más mínimo detalle.
Una experiencia de 10! Todo estuvo genial, tanto la comida, como el servicio como la experiencia en si. Es un sito muy recomendable y profesional. La única nota que pongo es que hay varios platos de casquería, ya que hay gente que le va menos. Y si lo dices con antelación te preparan el menú adaptado a intolerantes al gluten. No pongo muchas fotos para que sea una sorpresa :)
Restaurante muy cuidado y selecto. El lugar es muy bonito y acogedor. Trato magnífico. Tiene varios menús, nosotros cogimos el de 17 pases. Los aperitivos estaban deliciosos, especialmente el Craquelín de sobrasada y queso de cabra de Estrabilla, también el Macaron de foie, chocolate y naranja. Del menú nos gustó mucho el consomé madre con oloroso, servido en una vajilla antigua. Nos pareció curioso el salmonete cocinado en cera de abejas. De los postres reseñar la degustación de quesos con miel, traída en el panal y el helado de aceituna negra de Aragón con chocolate y aceite de oliva ( deliciosa). Merece la pena la espera.
Hacía mucho tiempo que no disfrutaba así en un restaurante. Me alegra mucho saber que sigue habiendo establecimientos en Zaragoza que realmente merecen la pena. Equipazo humano. Comida muy bien ejecutada. Diversión en cada pase de los 23 que degustamos y muy bien llevado el ritmo del servicio para el gran número de platos. Bodega muy completa. Plantilla muy joven, profesional y atenta. A destacar el arroz con anguila y como curiosidad, el ingrediente utilizado en uno de los postres……realmente sorprendente lo bueno que estaba, no puede revelarse, hay que ir a probarlo. Muy buen asesoramiento en el vino y los quesos. Abstenerse cuñaos, NO TE QUEDAS CON HAMBRE. Volveremos. Enhorabuena a todo el equipo.
Fue una experiencia gastronómica, sensorial y ambiental maravillosa. El lugar es una nave cálida y acogedora. El trato es perfecto. Todo se desarrolla en una combinación no forzada de elegancia e informalidad, creando un espacio cómodo, agradable, moderno y desenfadado. Cada bocado es un pedazo de cielo. Felicidades por su profesionalidad y por este concepto de negocio y cocina con tanto arte. Volvería mil veces.
Fuimos a cenar a Gente Rara mi pareja y yo y optamos por el menú Lunático de 22 pasos, una experiencia que superó con creces nuestras expectativas. Desde el primer momento el trato fue cercano, atento y muy profesional, haciéndonos sentir cómodos y bien acompañados durante toda la cena. Cada uno de los platos fue una sorpresa: propuestas muy originales, bien pensadas y con sabores que funcionaban a la perfección. Se nota el trabajo, la creatividad y el cuidado en cada pase. No hubo ninguno que desentonara; al contrario, el nivel se mantuvo alto de principio a fin. El precio fue de 285 €, incluyendo una botella de vino espectacular, que acompañó perfectamente todo el menú. Una experiencia gastronómica diferente y muy disfrutable, tanto por la cocina como por el servicio. Sin duda, un restaurante al que volveríamos y que recomendamos a quien busque algo especial.
Ha sido una experiencia increíble. Todo está muy cuidado para que la experiencia sea un éxito en su totalidad. El servicio es muy bueno ya que todos son grandes profesionales, muy amables y muy bien formados. La comida es espectacular, cada plato está formado de diferentes combinaciones súper ricas e innovadoras. Y el sitio y el ambiente es ideal. Merece mucho la pena.
La verdad, sin palabras, todo exquisito y una experiencia que al principio de la velada es un poco extraño pero conforme van pasando los platos vas entrando en calor y disfrutas cada vez más. Cogimos el menú Lunático ( 110€ ), y madre mía... No paraban de sacar platos y platos, todo riquísimo. A nivel de presentación de los platos, explicación de éstos y su sabor... Espectacular!
Experiencia imprescindible si eres amante de la gastronomia. Toda la comida estaba buenisima. Hicimos el menú largo y la verdad es que salimos muy llenitos, la relacion calidad-precio esta genial. Especial mención a Sofia que fue muy amable y cariñosa y ademas de atendernos espectacularmente bien nos dio varias referencias para que acabaramos de disfrutar del fin de semana (somos de Barcelona). El resto de personal tambien nos trato de 10! Recomendable 100x100. Sin duda cuando tengamos la oportunidad repetiremos.
Fuimos sin haber investigado mucho acerca del menú y salimos gratamente satisfechos, si que echamos en falta alguna explicación más o mejor dicho que te guiarán más durante la comida. Me explico, cogimos el maridaje del Sumiller con el menú lunatico creo recordar de 6 copas y tomamos 5, ya que no sabíamos cuántos pases debía durar la copa, o detalles así. El sumiller increíble por cierto, un crack. Al final de la comida nos quedamos solos en el salón bastante tiempo lo cual nos pareció estar desatendidos. Sobre la comida después de haber estado nos vimos algún vídeo de influencers y fue cuando nos sentimos estafados en parte por las cantidades recibidas en la tabla de quesos por ejemplo, detalles que no se entienden porque.
Después de meses llegó nuestro MENÚ LUNÁTICO, la experiencia espectacular, la presentación, el servicio, los vinos, los platos, los postres todo fenomenal, una experiencia gastronómica diferente y en algunos casos hasta divertida, recomendable 100%, sobre todo recomiendo ir sin prisas para poderlo disfrutar de principio a fin.
Queridos amigos 🄼🄾🅁🅁🅄🄳🄾🅂 🅈 🄻🄰🄼🄸🄽🄴🅁🄾🅂‼️ Loco, chiflado, tocado, sonado, lunático, deschavetado, majareta, CHALADO del verbo "chalar" que significa: enloquecer a alguien. Y así acabamos, enloquecidos, después de disfrutar de una experiencia gastronomíca increíble en @genterararestaurante En esta ocasión no voy a ir contando las fotos, ni lo que pudimos degustar en los 14 pases del menú que elegimos. Es totalmente imposible describir tantas emociones. Una experiencia sensorial total, donde todos los sentidos estaban alerta en todo momento. Que satisfacción poder disfrutar de momentos así, donde todo está perfectamente orquestado y te das cuenta del trabajo que hay detrás, de la genialidad, de la creación y de las personas que forman el motor necesario y fundamental para conseguir evolucionar y crecer consiguiendo metas. Gracias a Cristian y Sofía por la atención, su amabilidad, su manera de ser. Gracias a Félix por la lección magistral del maridaje elegido. Y gracias a todo el personal que nos hizo disfrutar durante dos horas. Ese día se cumplió a la perfección mi lema: ℂ𝔸ℝℙ𝔼 𝔻𝕀𝔼𝕄‼️ ℕ𝕠 𝕕𝕖𝕛𝕖𝕤 𝕡𝕒𝕣𝕒 𝕞𝕒ñ𝕒𝕟𝕒 𝕝𝕠 𝕢𝕦𝕖 𝕡𝕦𝕖𝕕𝕒𝕤 𝕙𝕒𝕔𝕖𝕣 𝕐𝔸 ‼️ #𝙫𝙞𝙫𝙞𝙧𝙚𝙨𝙪𝙧𝙜𝙚𝙣𝙩𝙚 #𝙢𝙖ñ𝙖𝙣𝙖𝙦𝙪𝙞𝙚𝙣𝙫𝙞𝙫𝙞𝙧𝙖 #yoapoyoalahosteleria #morrudosylamineros #zaragoza #foodiezaragoza #foodie #zaragozafoodies #zgzfoodies #zaragozagastronomica #zgzfood #michelin #estrellamichelin Os espero al otro lado de las ondas los JUEVES de 11h a 12h en EBRO FM la 105.2 FM ZARAGOZA en mi sección de gastronomía 🆅🅰🅼🅾🅽🅾🆂 🅳🅴 🆃🅰🅿🅰🆂 de Antena Aragón. Y si te ha gustado la reseña... Dale ❤️ Apunta en tu 📔 Comparte ese momento siendo feliz 😃
Que gran experiencia en Gente Rara. Menú brutal por un precio muy contenido, en nuestro caso, el largo, que sacia pero que no es pesado para nada. Se desarrolla en tres estancias, lo que lo hace muy ameno; con especial gracia en la última de ellas y principal, un espacio muy vivo, con todo el equipo trabajando cual show delante tuyo, un equipo muy joven, fresco, motivado y profesional. La carta de vinos, amplia, de muy buena calidad precio, con unos borgoñas muy interesantes. La comida; todo rico, todo bello, donde recuerdo especialmente la ostra, el ciervo, el foie hecho en casa, el tartar de pichón con anchoa, los guisantes y los deliciosos quesos. Muy recomendable, y para repetir, con la duda (no pregunté) de si varían el menú cada X tiempo, lo cual haría mantener el efecto sorpresa. Gracias por la experiencia. Marco
El chef Cristian Palacio y su equipo crean una sinfonía de sabores en sus platos, sorprendentes,elaborados y simplemente geniales. Observar la danza que ejecutan en el servicio es un privilegio. Limpieza, exquisitez, profesionalidad, todo abocado a una palabra final que no puede ser otra que EXCELENCIA con mayúsculas. Una joya en el corazón de Zaragoza para el mundo.
Buena experiencia. Menú degustación largo con muchos platos. Cada uno de ellos con diferentes sabores, productos, combinaciones y técnicas. Detrás de cada uno de ellos, se nota que hay trabajo y reflexión sobre lo que se ofrece y como. Todo el menú es muy regular, sin altibajos. Aunque empieza (desde mi punto de vista) algo flojo. El plato de salmonete y el postre de manzana, son para lamí los mejores platos. Mención aparte el carro de quesos. Gran variedad, te adaptan los quesos a tu gusto y se incluye en el precio (algo hoy en día extremadamente raro en los estrella Michelin). Servicio en sala bueno y atento. Mención especial al chef y la jefa de sala. Se nota que son los propietarios, y dan ese plus de servicio, hospitalidad y preocuparse de los clientes. Buena carta de vinos, con buenos precios. El día que acudimos no estaba el sumiller, y el chico que servía los vinos me pareció lo más flojo de la experiencia. Sin predisposición a dar buenas recomendaciones, un tanto rara si forma de envinar y sin claras respuestas a diferentes preguntas sobre un vino o recomendaciones. Por último, el precio. 110€ me parece muy adecuado para lo ofrecido, sobre todo teniendo en cuenta lo mencionado en el primer párrafo. Lo recomendaría
Descubrimos 'Gente rara' gracias a 'Moonlight experimental bar', un referente para nosotros en la ciudad. A pesar de encontrarse en nuestro barrio no habíamos podido visitarlo pues es difícil reservar y hay que hacerlo con varios meses de antelación. Tuvimos la suerte de conseguir una mesa para celebrar una ocasión especial sin saber qué íbamos a encontrar y salimos maravillados. Los detalles están cuidados al máximo; la atmósfera, la atención, el menaje exclusivo, se percibe el amor y dedicación que se ha puesto en la cocina y en cada pase. Un homenaje a los sabores de nuestra tierra que además de reconocibles no dejan de sorprender. Elegimos el menú corto y para nosotros fue más que suficiente. Está muy equilibrado y no te quedas con hambre. Resulta imposible decantarse por un favorito, pero la 'Liebre al chocolate' consiguió emocionarnos a través del sabor. ¿El carro de quesos? Ojalá haber podido probarlos todos. Lo recomendamos muchísimo y seguro que volveremos para probar una nueva carta.
La comida de 9 ya que hubo dos platos que no me gustaron pero por gustos propios el plato a los demás les encantó. Otros nos sorprendieron gratamente de 12.. , y sobre todo destacar la profesionalidad del personal como su cercanía hacia el comensal. Sin duda repetiremos.
Hace poco estuvimos en este restaurante y elegimos el menú Lunático. La comida nos encantó, y la cantidad fue la perfecta. El servicio fue muy bueno, atentos y agradables. Los vinos que nos recomendaron estuvieron muy bien, combinaban perfecto con los platos. Volveremos cuando cambie el menú 😊
Estuve con mi hijo la semana pasada. No voy a explicar que comimos en el menú lunático y su maridaje. Ni pondré fotos porque hay muchas subidas. Solo quiero comentar nuestras sensaciones que fueron estupendas. El personal de diez. El sommelier extraordinario. Hace que la experiencia sea enriquecedora. Las personas que nos atendieron, jóvenes con entusiasmo, formación y amor por lo que hacen, si no, el resultado no sería el que es. Sofía y Cristian sois dos valientes atrevidos que habéis puesto vuestro proyecto en el panorama nacional de la alta restauración. Enhorabuena.
Que gran experiencia en Gente Rara. Menú brutal por un precio muy contenido, en nuestro caso, el largo, que sacia pero que no es pesado para nada. Se desarrolla en tres estancias, lo que lo hace muy ameno; con especial gracia en la última de ellas y principal, un espacio muy vivo, con todo el equipo trabajando cual show delante tuyo, un equipo muy joven, fresco, motivado y profesional. La carta de vinos, amplia, de muy buena calidad precio, con unos borgoñas muy interesantes. La comida; todo rico, todo bello, donde recuerdo especialmente la ostra, el ciervo, el foie hecho en casa, el tartar de pichón con anchoa, los guisantes y los deliciosos quesos. Muy recomendable, y para repetir, con la duda (no pregunté) de si varían el menú cada X tiempo, lo cual haría mantener el efecto sorpresa. Gracias por la experiencia. Marco
Después de meses llegó nuestro MENÚ LUNÁTICO, la experiencia espectacular, la presentación, el servicio, los vinos, los platos, los postres todo fenomenal, una experiencia gastronómica diferente y en algunos casos hasta divertida, recomendable 100%, sobre todo recomiendo ir sin prisas para poderlo disfrutar de principio a fin.
Descubrimos 'Gente rara' gracias a 'Moonlight experimental bar', un referente para nosotros en la ciudad. A pesar de encontrarse en nuestro barrio no habíamos podido visitarlo pues es difícil reservar y hay que hacerlo con varios meses de antelación. Tuvimos la suerte de conseguir una mesa para celebrar una ocasión especial sin saber qué íbamos a encontrar y salimos maravillados. Los detalles están cuidados al máximo; la atmósfera, la atención, el menaje exclusivo, se percibe el amor y dedicación que se ha puesto en la cocina y en cada pase. Un homenaje a los sabores de nuestra tierra que además de reconocibles no dejan de sorprender. Elegimos el menú corto y para nosotros fue más que suficiente. Está muy equilibrado y no te quedas con hambre. Resulta imposible decantarse por un favorito, pero la 'Liebre al chocolate' consiguió emocionarnos a través del sabor. ¿El carro de quesos? Ojalá haber podido probarlos todos. Lo recomendamos muchísimo y seguro que volveremos para probar una nueva carta.
La experiencia empieza en una parte del restaurante donde tomas varios bocados, continua en una sala fluorescente que me parece un acierto total para que la experiencia sea mas divertida y termina en tu mesa con un menú que pese a tener la expectativa muy alta con ellos ha cumplido a la perfección cosa que conmigo cuando tengo alta la expectativa es complicado. Lo mejor de todo es cuando el trato de las personas es bueno y la verdad que no pudo ser mejor, muy amables y atentos. El servicio impecable lo que esperas de cualquier restaurante de su categoría. Repetiremos seguro. Muchas gracias a Gente Rara.
Una experiencia magnífica, con un menú degustación muy completo repleto de productos de primer nivel tratados con el máximo respeto y sabiendoles sacar todo el partido posible. El personal muy profesional tanto en educación como en saber explicar todos los elementos que componen cada plato y su elaboración y combinación. A mi personalmente me gustó mucho. Muy recomendable sobre todo para parejas.
Cuando vas a un restaurante de este estilo, realmente no vas a cenar para comer, vas a disfrutar de una experiencia. Y en esto ellos lo consiguen: una presentación cuidada, una atención exquisita pero sin ser invasiva y una explicación de cada plato donde se nota que las cosas las hacen con cariño, originalidad y amor a esta tierra. La sala fluorescente del menú Lunático me pareció espectacular. Quizá un pelín acelerada. Todo realmente muy rico. No utilicé el maridaje porque a mí me gusta beber un buen vino todo el rato el mismo. Así que no puedo valorar el maridaje. Cristián salió a saludar al final y le felicitamos. En definitiva altamente recomendable; lo único malo es lo que hay que esperar para conseguir mesa.
Felicidad absoluta cuando sales del local después de cenar. Mucho cuidado en cada plato, buenas presentaciones, personal amable. No puedo estar más contenta de haber estado aquí. Si te gusta comer, probar sabores diferentes, nuevos, éste es tu sitio en Zaragoza sin duda.
Fue una experiencia gastronómica, sensorial y ambiental maravillosa. El lugar es una nave cálida y acogedora. El trato es perfecto. Todo se desarrolla en una combinación no forzada de elegancia e informalidad, creando un espacio cómodo, agradable, moderno y desenfadado. Cada bocado es un pedazo de cielo. Felicidades por su profesionalidad y por este concepto de negocio y cocina con tanto arte. Volvería mil veces.
Fuimos a cenar a Gente Rara mi pareja y yo y optamos por el menú Lunático de 22 pasos, una experiencia que superó con creces nuestras expectativas. Desde el primer momento el trato fue cercano, atento y muy profesional, haciéndonos sentir cómodos y bien acompañados durante toda la cena. Cada uno de los platos fue una sorpresa: propuestas muy originales, bien pensadas y con sabores que funcionaban a la perfección. Se nota el trabajo, la creatividad y el cuidado en cada pase. No hubo ninguno que desentonara; al contrario, el nivel se mantuvo alto de principio a fin. El precio fue de 285 €, incluyendo una botella de vino espectacular, que acompañó perfectamente todo el menú. Una experiencia gastronómica diferente y muy disfrutable, tanto por la cocina como por el servicio. Sin duda, un restaurante al que volveríamos y que recomendamos a quien busque algo especial.
Ha sido una experiencia increíble. Todo está muy cuidado para que la experiencia sea un éxito en su totalidad. El servicio es muy bueno ya que todos son grandes profesionales, muy amables y muy bien formados. La comida es espectacular, cada plato está formado de diferentes combinaciones súper ricas e innovadoras. Y el sitio y el ambiente es ideal. Merece mucho la pena.
La verdad, sin palabras, todo exquisito y una experiencia que al principio de la velada es un poco extraño pero conforme van pasando los platos vas entrando en calor y disfrutas cada vez más. Cogimos el menú Lunático ( 110€ ), y madre mía... No paraban de sacar platos y platos, todo riquísimo. A nivel de presentación de los platos, explicación de éstos y su sabor... Espectacular!
Fuimos sin haber investigado mucho acerca del menú y salimos gratamente satisfechos, si que echamos en falta alguna explicación más o mejor dicho que te guiarán más durante la comida. Me explico, cogimos el maridaje del Sumiller con el menú lunatico creo recordar de 6 copas y tomamos 5, ya que no sabíamos cuántos pases debía durar la copa, o detalles así. El sumiller increíble por cierto, un crack. Al final de la comida nos quedamos solos en el salón bastante tiempo lo cual nos pareció estar desatendidos. Sobre la comida después de haber estado nos vimos algún vídeo de influencers y fue cuando nos sentimos estafados en parte por las cantidades recibidas en la tabla de quesos por ejemplo, detalles que no se entienden porque.
Experiencia imprescindible si eres amante de la gastronomia. Toda la comida estaba buenisima. Hicimos el menú largo y la verdad es que salimos muy llenitos, la relacion calidad-precio esta genial. Especial mención a Sofia que fue muy amable y cariñosa y ademas de atendernos espectacularmente bien nos dio varias referencias para que acabaramos de disfrutar del fin de semana (somos de Barcelona). El resto de personal tambien nos trato de 10! Recomendable 100x100. Sin duda cuando tengamos la oportunidad repetiremos.
Vivimos fuera y nos gusta comer en un Michelin de Aragón cada vez que volvemos a casa. El mejor de los últimos 3 años (6 restaurantes) somos de buen comer y con el menú pequeño nos hemos quedado casi llenos… el grande tiene pinta de ser demasiado. Muy agradables, nada “estirados” y unos pases muy interesantes. El maridaje muy bueno… creo que han sido 14 copas y para mi solo ha flojeado una. Muy bien. Cambien carta de Septiembre en Septiembre, posiblemente repetiremos.
Nuevo restaurante con estrella Michelin en Zaragoza, realizamos la reserva hace prácticamente un año, pero por ciertos motivos finalmente ese día no podíamos asistir. Contactamos en varias ocasiones con el restaurante y la verdad es que no nos dieron ninguna facilidad para poder realizar ningún tipo de cambio. En cuanto a la experiencia, tanto el trato de todos los camareros como el recorrido por las diversas salas y mesas fue espectacular. Sin embargo, la gran cantidad y variedad de platos del menú degustación fueron algo irregulares, 4 o 5 nos encantaron y el resto eran aceptables.
He tenido la ocasión, después de un año de reserva, de acudir al restaurante a cenar con mi pareja. Menú Lunático de alrededor de 30 bocados: no lo recomiendo para cena, es excesivo, pero queríamos tener la experiencia completa. Para empezar la lista de espera es una absoluta burbuja (esto no es culpa de los propietarios). Si bien todo lo que rodea la comida es una experiencia y actualmente no hay nada similar en Zaragoza, lo verdaderamente importante que es la comida, en mi humilde opinión, NO está a la altura de la estrella Michelin. El menú es un recorrido muy sincero por los productos y gastronomía aragoneses y esto es de agradecer, y la presentación de los platos es impecable, más o menos bien explicados por un servicio atento aunque en algunos miembros algo inexperto. En general la mayor parte de los bocados estaban buenos, alguno no nos gustó, pero ni uno solo nos ha sorprendido o enamorado, que es lo mínimo que esperábamos. En definitiva, si lo que buscas es disfrutar de una comida excepcional hay mejores opciones en Zaragoza. Si lo que buscas es una experiencia global y diferente está bien y el precio justifica el trabajo que hay detrás, pero desgraciadamente no tanto el resultado.
Con elementos muy originales encontramos una amalgama de elementos, más o menos acertados según el paladar. No termina de convencer la presentación de variedades de los productos obtenidos por maduración de la cuajada de la leche. Si bien las características propias para cada uno de los tipos según su origen y método de fabricación eran muy interesantes de escuchar. Lo recomiendo para una experiencia culinaria sin parangón.
Segunda vez que visito este restaurante para probar el menú largo de 80 euros. Fui nada más abrirlo durante la pandemia y lo vi con mucho potencial. Un año de espera para esta segunda vez, un poco locura. Pero queria ver la evolución en dos años.Comimos muy bien, había platos espectaculares y otros que te dejaban algo indiferente, pero en general esta muy currado y muy bueno. Buen trato, personal muy amable y atento. Habia habido cambio de personal desde la primera vez y habrá mas cambios seguro. Pero merece la pena visitarlo , aunque la espera sea larga. Para la estrella michelín los veo un poco verdes todavía, pero es cuestión de tiempo y de pulir unos cuantos detalles. Recomendable.
Me encanto la decoración, Los aperitivos y el huerto. Me defraudó un poco que no me sorprendiera el menú, no me gusta nada pero nada, no tener las botellas de vino en mi mesa y servirme cuando y lo que yo quiera.....y la mesa quesos muy cara, 10€ cuatro trocitos de queso un robo. E ir a ciegas a un menú....tampoco lo veo bien. No supimos que íbamos a comer hasta no tenerlo delante, ya que es muy ambiguo su presentación en la web. Excelente trato producto, excelentes medidas frente covid, muy chula la decoración....pero un poco caro para lo que comimos. Nos habían regalado el menú....y nos cobraron 66€ por 2 botellas vino y el platito queso. Por cierto pocos vinos de Aragón. Lo mejor los aperitivos y los postres Menos mal que nos regalaron el menú....sino nos sale por un pico. Vamos prefiero la Senda, menos pijadas, buenos platos y precio más ajustado
Tras un año de espera desde la reserva....nos sorprendió. Destacar la amabilidad y atención del personal en primer lugar. La ubicación, no es destacable pero una vez dentro te cambia totalmente. Te dan la bienvenida con un primer detalle que ya sorprende. En las fotos faltan los salazones de pescado (alguno de la tierra). Lo recomiendo, calidad precio, muy bien. Pronto será estrella Michelín, no tengo dudas.
Una de las experiencias culinarias con estrella michelín en la ciudad de Zaragoza. Múltiples pases con 30 degustaciones. La apuesta por la cocina es innegable, siendo, hasta ahora, el menú con más elaboraciones que he comido. También con notables toques exóticos, el menú casi alcanza el pleno de alimentos de proximidad, con una visión amplia de las muchas posibilidades que tiene Aragón para soportar alta cocina. Eso aporta ventajas relacionadas con la identidad y sostenibilidad del conjunto de sus platos, pero crea un trayecto más plano y estrecho que otros menús comparables. Dicho eso, mi valoración de la comida es perfecta porque varios de sus pases me resultaron brillantes (i.e., 1. tartaleta de esturión ahumado y limón negro, 2. tartaleta de carrillera de ternera y camarón curado, 3. calabaza y rabo de cordero, 4. Salmonete cocinado en cera de abejas, 5. Cultura de la manzanilla...), al tiempo que los platos poseen una estética preciosa (1. Foie mic-cuit Mudéjar, 2. Ostra con escabeche de cítricos y aceite de eneldo, 3. Manzana, caramelo y miso...), y la cultura es incluida con mucha nobleza (licores de 1960s, patata asada bajo el criterio tradicional de la cocina en barro...). Es muy fácil distinguir el enorme trabajo que este equipo aplica en su menú y merece reconocimiento. Es la comida (supongo que valorando un menú degustación es ideal) lo que aupa mi valoración al 4/5. ¿Cómo pienso que esta experiencia debe mejorar? Hay una deficiente comunicación con el comensal sobre el sentido que conecta, sobre la elaboración de muchos platos, sobre el mensaje que el equipo pretende transmitir. No parece un asunto del servicio, si no más bien una práctica no adecuada de la dirección y cocina. Mi humilde opinión es que estas experiencias deben emocionarte, con sacudidas de adrenalina mediante sabores hasta ese momento desconocidos, pero también transmitiendo ternura mediante la vocación y pasión que el equipo (estoy seguro) ha desempeñado en el menú. Me queda una satisfacción incompleta, algo así como que han desperdiciado la oportunidad de hacernos partícipes de las muchas decisiones que se han considerado y ejecutado en este menú, los "por qué" de las cosas, de las combinaciones, del viaje que hemos hecho a través de esta degustación. Comprendo que hay muchos clientes de este tipo de experiencias que, debido a su renta, puedan acercarse a este tipo de restaurantes de la forma que yo lo hago a una hamburguesería elegante. El enfoque: quiero comer rico. Pero cuando la clase media se acerca a estos espacios, y algo he oído sobre que también somos importantes para su subsistencia económica, uno espera más. Espera una algarabía de emociones, no solo por sus sabores, si no por el relato y la narrativa, por como el criterio del local ha imaginado ocuparnos durante 4h para que, tras ello, salgamos más felices de lo que éramos deseando descubrir lo que guarda. En definitiva, sugiero al equipo de Gente Rara mantener la calidad gastronómica de su menú, pero también mucha más comunicación con el comensal, un esfuerzo por transmitir lo que vemos y no vemos en cada pase, en lugar de dejar esa tarea en brazos de la iconografía y el buen entendimiento o imaginación de sus clientes. El espacio tiene mucho vanguardismo. En parte, es la justificación que encuentro a la forma en que se comunica -según yo, débilmente- el menú a los comensales: en plan moderno, ¿chic? Pero si la cocina que ofrecen se sostiene (como es justo) en brazos del impulso tradicional, que duda cabe que mi petición anterior es razonable. Apuntes menores: el hilo musical es muy personal, y es de las componentes de la experiencia que transmiten más criterio propio (positivo), pero no me parece el más adecuado. Puntualmente hubo un olor a humo excesivo (pese a la distancia con la cocina, y la amplitud del espacio) y me extraña. La vajilla es preciosa, pero rompe el criterio más industrial que emerge de la estructura del espacio. Muchas gracias por su trabajo y buen hacer para que la gastronomía no olvide sus raíces pero tampoco se quede estancada.
La experiencia fue buena, pero con algún que otro detalle que no esperábamos. Anteriormente ya habíamos estado en 2021 y aquella vez nos encantó el menú Lunático. En esta ocasión probamos el menú Lunático junto con maridaje. En la primera estancia donde te sientan y te sirven los aperitivos, en una de las tartaletas, al masticarla nos salió una pequeña piedra/trozo de metal, no estaba claro el que. Aunque era pequeño, considero que no es algo aceptable tengas o no estrella michelin. (No lo comentamos porque nos pasaron a otra estancia y al salir ya no dijimos nada) Después te llevan a una sala donde van innovando y en nuestro caso nos tocó productos con luminiscencia y fue algo curioso de ver. Finalmente nos llevaron a la mesa para comenzar los pases y el maridaje. Cada uno con su correcta explicación acerca del plato. En general todos estaban muy buenos, con gran variedad de sabores y agradeci que no fuera mucha casquería como la vez anterior. Es verdad, que en esta ocasión los postres no me entusiasmaron. Los vi como más “flojos”, no hubo ninguno que destacase por sabor. En cuanto al maridaje, la música de fondo, ruido de cocina etc… hizo que apenas escuchásemos las explicaciones. Además, personalmente, no me gustó que tratándose de tantos vinos, se acumulasen las copas delante sin que las retirasen, que a veces los camareros no sabían por dónde colocar los platos sin que las copas molestasen. Respecto al ambiente, el local es grande y está muy bien. Con las distintas estancias por donde se pasa hasta llegar a la mesa, que es donde pondría un pero. Las mesas alrededor de las cocinas, son mesas elevadas con sillas altas. Al tratarse de un menú largo, que implica bastante tiempo, uno ya no sabía cómo acomodarse en las sillas puesto que no tienen respaldo donde apoyarse El servicio fue correcto en todo momento. El personal fue muy amable. No sé si han cambiado la dinámica, pero la vez anterior nos servía siempre la misma camarera y en esta ocasión traían los pases distintos camareros (la manera de explicar variaban según quien los traía). En mi opinión queda mejor que te sirva el mismo, pero eso ya depende de su organización. En resumen, buena experiencia.
Voy a intentar ser lo más transparente posible: el menú está bien, muy bien, pero hubo un par de cosas que me chirriaron. 1. Que saquen una tabla de quesos. Entiendo que es parte de su sello de identidad, pero de un restaurante con una estrella Michelin me esperaba un plato más elaborado (cuestión de expectativas imagino). 2. Uno de los pases era un plato de lentejas con hígado de pescado y el mismo camarero nos avisó de que era un plato muy fuerte y lo alternáramos con pan. Realmente era un plato fuerte y que no terminé de disfrutar. Me chocó bastante que el propio camarero nos advirtiera. Si realmente no es un plato que vayas a disfrutar, y encima te avisan ¿por qué lo sirven?. El resto de los pases los disfruté mucho y me pareció una coreografía muy bien orquestada. Señalar también que el maridaje (120€ por 5 copas) me pareció excesivamente caro.
Teníamos reserva desde febrero, y ayer por fin llegó el momento 👋🏻 El local no puede ser más diferente; una nave bien espaciosa adecuada para la ocasión que sorprendentemente, estaba a una temperatura perfecta, cosa que en Zaragoza en verano, no es especialmente fácil. 🔥 Pedimos el menú más completo, de 21 pases, y sin lugar a dudas, fue toda una experiencia 👏🏻 No voy a iros contando todo pase por pase 😅, pues creo que una de las mejores cosas que tienen estos restaurantes es ir sin saber y simplemente disfrutar 🕵🏻 En mi caso, diré que disfruto casi tanto de la comida como del servicio 🤵🏻, de ver cómo está todo cuadrado como un engranaje perfecto y todo medido al milímetro 👁️👁️ Diré que en este menú, no pude disfrutar tanto como en otros, puesto que había muchísimos pases de pescado 🐟 y a pesar de mis raíces gallegas, soy mucho más de carnes 🥩 💸 En cuanto a precio, salió a 123€ por cabeza, 110€ del menú y el resto de bebidas. Un precio razonable para un estrella Michelin. 💸 Sin duda, una experiencia! 🤓
Teníamos reserva desde febrero, y ayer por fin llegó el momento 👋🏻 El local no puede ser más diferente; una nave bien espaciosa adecuada para la ocasión que sorprendentemente, estaba a una temperatura perfecta, cosa que en Zaragoza en verano, no es especialmente fácil. 🔥 Pedimos el menú más completo, de 21 pases, y sin lugar a dudas, fue toda una experiencia 👏🏻 No voy a iros contando todo pase por pase 😅, pues creo que una de las mejores cosas que tienen estos restaurantes es ir sin saber y simplemente disfrutar 🕵🏻 En mi caso, diré que disfruto casi tanto de la comida como del servicio 🤵🏻, de ver cómo está todo cuadrado como un engranaje perfecto y todo medido al milímetro 👁️👁️ Diré que en este menú, no pude disfrutar tanto como en otros, puesto que había muchísimos pases de pescado 🐟 y a pesar de mis raíces gallegas, soy mucho más de carnes 🥩 💸 En cuanto a precio, salió a 123€ por cabeza, 110€ del menú y el resto de bebidas. Un precio razonable para un estrella Michelin. 💸 Sin duda, una experiencia! 🤓
La experiencia fue buena, pero con algún que otro detalle que no esperábamos. Anteriormente ya habíamos estado en 2021 y aquella vez nos encantó el menú Lunático. En esta ocasión probamos el menú Lunático junto con maridaje. En la primera estancia donde te sientan y te sirven los aperitivos, en una de las tartaletas, al masticarla nos salió una pequeña piedra/trozo de metal, no estaba claro el que. Aunque era pequeño, considero que no es algo aceptable tengas o no estrella michelin. (No lo comentamos porque nos pasaron a otra estancia y al salir ya no dijimos nada) Después te llevan a una sala donde van innovando y en nuestro caso nos tocó productos con luminiscencia y fue algo curioso de ver. Finalmente nos llevaron a la mesa para comenzar los pases y el maridaje. Cada uno con su correcta explicación acerca del plato. En general todos estaban muy buenos, con gran variedad de sabores y agradeci que no fuera mucha casquería como la vez anterior. Es verdad, que en esta ocasión los postres no me entusiasmaron. Los vi como más “flojos”, no hubo ninguno que destacase por sabor. En cuanto al maridaje, la música de fondo, ruido de cocina etc… hizo que apenas escuchásemos las explicaciones. Además, personalmente, no me gustó que tratándose de tantos vinos, se acumulasen las copas delante sin que las retirasen, que a veces los camareros no sabían por dónde colocar los platos sin que las copas molestasen. Respecto al ambiente, el local es grande y está muy bien. Con las distintas estancias por donde se pasa hasta llegar a la mesa, que es donde pondría un pero. Las mesas alrededor de las cocinas, son mesas elevadas con sillas altas. Al tratarse de un menú largo, que implica bastante tiempo, uno ya no sabía cómo acomodarse en las sillas puesto que no tienen respaldo donde apoyarse El servicio fue correcto en todo momento. El personal fue muy amable. No sé si han cambiado la dinámica, pero la vez anterior nos servía siempre la misma camarera y en esta ocasión traían los pases distintos camareros (la manera de explicar variaban según quien los traía). En mi opinión queda mejor que te sirva el mismo, pero eso ya depende de su organización. En resumen, buena experiencia.
Voy a intentar ser lo más transparente posible: el menú está bien, muy bien, pero hubo un par de cosas que me chirriaron. 1. Que saquen una tabla de quesos. Entiendo que es parte de su sello de identidad, pero de un restaurante con una estrella Michelin me esperaba un plato más elaborado (cuestión de expectativas imagino). 2. Uno de los pases era un plato de lentejas con hígado de pescado y el mismo camarero nos avisó de que era un plato muy fuerte y lo alternáramos con pan. Realmente era un plato fuerte y que no terminé de disfrutar. Me chocó bastante que el propio camarero nos advirtiera. Si realmente no es un plato que vayas a disfrutar, y encima te avisan ¿por qué lo sirven?. El resto de los pases los disfruté mucho y me pareció una coreografía muy bien orquestada. Señalar también que el maridaje (120€ por 5 copas) me pareció excesivamente caro.
Lo cierto es que me esperaba más. Había ido en el pasado alguna que otra Estrella Michelin y esta vez teníamos una reserva desde Septiembre del 2023, así que muchas expectativas. Poca comida, muy poca. Los 17 “pases” (por no llamarlos platos) tenían alguna curiosidad como una media nuez, suena ridículo pero en los entrantes, la media nuez contaba como “pase”. Me hablaron de la gastronomía Aragonesa, pero quitando alguna “uña” de carne de ciervo, el resto se componía por Ostra (solo una y muy pequeña), gambas, anguila, arroz (una cucharada, sosa) no vi nada que no viese en Barcelona o Alicante (de donde vengo) Las fotos del Instagram no había casi nada, ni sesos, ni carne…fui con gente que había ido en el pasado y me hablaron maravillas (qué decir que ellos salieron más decepcionados que yo) No volveré a ir la verdad, ellos eran majos y te daban mucho pan (eso no falto), el lugar bonito pero sin más
Por desgracia, después de tanta estrella y tantos comentarios, para gustos esta la comida, y para mi la casqueria no me gusta, me gusta que tiene una parte tradicional Aragonesa, pero los sesos, sangres, patas de gallina y alguna cosilla más.. no me resultó agradable.. pero seguro q hay gente que le encanta. El servicio y el sitio genial.
Escogimos el menú medio (55 pax), bien calidad - precio. Está bien el formato de restaurante estrella con pases en distintas zonas del restaurante. Hay algunos platos interesantes (otros quizá dejan un poco indiferente; los aperitivos ricos). Los postres, salvo una parte de uno, muy normalitos. Cogimos la opción tanto de quesos (12€/tabla con 4 quesos en 4 trocitos cada) como de crepes (10€/un) para compartir (las crepes no nos gustaron). Abusivo el precio de bebidas: 9€ copa vino blanco más bien escasa y una botella de tinto de 1/2L (28€), en la última copa tuvimos que pedir que la colaran de la cantidad de posos que tenía. Vaya, no nos pareció un espectáculo después de 8 meses de espera. Lejos todavía de la estrella michelín, cosa que no quita que la experiencia esté bien.
Sabía de antemano el precio que iba a pagar por la comida, pero el de la bebida... igual fuimos un poco inocentes, porque como nos sugirieron que podían ponernos copas de vinos distintos a cada uno dijimos que si. Nos cobraron 7€ por cada copa en la que habría... 8cc? (Adjunto foto de la copa antes de beber) El precio de esa botella es 20€... La comida estuvo bien. Algunas cosas mejor que otras. LO MEJOR: los postres, el servicio y el restaurante en si. Impresionantes. LO PEOR: bebida y cerebros...
No cumplió las espectativas. Fallos desde el principio. Aperitivos sin poder tomar el vino que habíamos elegido después de más de 30 minutos de espera. Platos que llegan fríos a la mesa. Salsas pesadas. Raciones de queso microscopicas. Actitud desganada del personal. Creo que se han de poner las pilas. Local muy agradable.
Fui con mi pareja a comer después de llevar esperando 9 meses para poder ir debido a que es un sitio que tiene una larga lista de espera. Quizás por este motivo, nuestras expectativas eran demasiado altas. El lugar y la atención fueron de 10, pero la comida nos pareció demasiado arriesgada (sesos, glándula salival de cerdo etc) y no nos gustaron varios platos, lo que nos pareció una pena cuando pagas un menú tan caro (menú largo de 80€ /persona).
Reservamos en este restaurante por la fama que tiene. Tienes varios menús para escoger, nosotros elegimos el menú largo, con el cual nos quedamos satisfechos. Creo que un menú con menos platos saldrías con hambre. El menú estaba bien, muy buena presentación de todos los platos, y una elaboración diferente. Todos los productos utilizados son productos "comunes", quizás yo esperaba probar algún producto menos habitual. La atención por parte de todos los trabajadores fue excelente. La decoración del local está muy bien, y ves en tiempo real la elaboración y montaje de cada plato.
Tengo mis más y mis menos con este restaurante, porque para mí,no dio la talla en lo referente a cantidad de comida, si en calidad,pero no ejecutada como esperaba para ser una estrella Michelin y tener casi un año de espera. Las cantidades eran muy muy escasas y algunos platos de pescado un poco pasado de tiempo al hacerlo.
La comida empezo bien con unos entrantes esquisitos, pero tuvimos que pedir tres veces que pusieran mas frio ya que estabamos todas las mesas casi con abanicos. Una vez en la mesa los platos eran escasos de cantidad y, tal vez por mala suerte, la cococha y el atun demasiado echos por lo que resultaron secos. Los postres originales pero tambien escasos. Una pequeña decepcion ya que acudiamos con una gran ilusion.
Acogedora bienvenida acompañada de cava y un bombón de aguacate. Después nos sentaron en un hall mientras esperábamos a pasar por su curioso "huerto" y finalmente sentarnos en mesa. Los camareros son muy atentos y te reponían el agua y el pan. Los platos son muy elaborados, con una presentación que cuida los detalles pero sin embargo no sorprenden por su sabor (muy neutros). Una lástima pero recomiendo venir a probar la experiencia.
Salí decepcionado de esta experiencia gastronómica. Había recibido muy buenas valoraciones del sitio y lo cierto es que iba con bastantes expectativas, quizás tuve mala suerte con el menú, pero el resultado no fue el esperado. El local es espectacular y el trato por parte del servicio es el habitual en un estrella michelin, educado, servicio muy rápido y donde no queda nada al azar. En ese aspecto, un 10. El menú comienza con 3 pequeños bocados basados en productos del bosque. Elaboración y presentación muy original, pero me resultaron algo insípidos. Luego vienen otros 3 bocados de producto de caza. El primero me resulto desagradable, era una morcilla de ave que tenía un sabor muy muy fuerte. Los otros dos, especialmente una tapita con carne de jabalí, cumplieron con la expectativa. A continuación, vino lo mejor del menú para mi gusto. Una pequeña tarta basada en trucha (top), una ostra con una salsa muy buena y un pate de faisan con trufa. Estos tres platos cumplieron con lo que esperaba sin lugar a dudas. Ahora bien, continuaron con las carnes, que fueron una verdadera decepción. Ración mínima (un bocado apenas). El ternasco era al menos muy sabroso, pero la codorniz me resultó totalmente prescindible. Los postres tampoco estuvieron a la altura, sabores estándar y raciones diminutas. En definitiva, mal sabor de boca. No dudo de que sea un sitio espectacular, pero mi experiencia no lo fue. La cantidad me resultó insuficiente para ser un menú de 14 pases y la explosión de sabores estuvo limitada a algunos platos muy concretos.
Para mí este restaurante es un No total….Raciones ultra pequeñas, menú muy poco variado centrado en la caza todo, postres sin gracia alguna, servicio despistado, no tienen ninguna opción preparada por si a algún comensal no le gusta algo cambiarlo y, por supuesto carísimo….No me ha gustado nada lo siento.
Hice una reserva en este restaurante hace un año. Aunque no me habían hablado bien de él, quería conocerlo de primera mano. Sabía que la comida podía decepcionarme, pero no esperaba que el servicio fuera tan torpe (exceptuando al sommelier, Félix, que fue encantador y me pareció muy buen profesional).
Era la segunda vez que íbamos ,la primera nos pareció un chasco (hace 4 años)queríamos darle otra oportunidad Es un no Rotundo lo mejor el primer pase estaba increíble después sin más ,estaba bueno si pero para ser una estrella y el precio total una decepción La carta de vinos es un auténtico robo ,hemos estado en muchos restaurantes y este es pretencioso 9 € por una copa de enate Y 40 € la botella más barata de un vino sencillo es un atraco
Dando por hecho que vas con una idea preconcebida,de que es un estrella michelin y por ello ,los precios son lo que son, a mi ciertamente, me dejo una sensacion de mayor expectativa de la que vivi. La comida correcta,algun pase muy bueno,pero demasiada intensidad de sabor en algun pase, que considero, en algun caso dificil de disfrutar. El precio lo veo,a mi parecer excesivo,para lo que se ofrece ,y la cantidad demasiado escueta,en lo que ,eso si,te ofrecen pan,sin coste, que ayuda a salir mas saciado. El menu que escojimos fue el chalado,q igual ,el lunatico ofrece algo mas, que podria cambiar mi opinión. El maridaje lo hicimos con cerveza,porque el precio de los vinos era desorbitado, siendo vinos ,muy comunes en algun caso,q multiplicaban por 7 su valor,minimo.
Dando por hecho que vas con una idea preconcebida,de que es un estrella michelin y por ello ,los precios son lo que son, a mi ciertamente, me dejo una sensacion de mayor expectativa de la que vivi. La comida correcta,algun pase muy bueno,pero demasiada intensidad de sabor en algun pase, que considero, en algun caso dificil de disfrutar. El precio lo veo,a mi parecer excesivo,para lo que se ofrece ,y la cantidad demasiado escueta,en lo que ,eso si,te ofrecen pan,sin coste, que ayuda a salir mas saciado. El menu que escojimos fue el chalado,q igual ,el lunatico ofrece algo mas, que podria cambiar mi opinión. El maridaje lo hicimos con cerveza,porque el precio de los vinos era desorbitado, siendo vinos ,muy comunes en algun caso,q multiplicaban por 7 su valor,minimo.
Era la segunda vez que íbamos ,la primera nos pareció un chasco (hace 4 años)queríamos darle otra oportunidad Es un no Rotundo lo mejor el primer pase estaba increíble después sin más ,estaba bueno si pero para ser una estrella y el precio total una decepción La carta de vinos es un auténtico robo ,hemos estado en muchos restaurantes y este es pretencioso 9 € por una copa de enate Y 40 € la botella más barata de un vino sencillo es un atraco
Iba con una expectativa muy alta y la comida me pareció de un 6,5/7. Pero me fui con muy mal sabor de boca porque me dio la impresión de restaurante aún muy joven y con algún fallo imperdonable como el tema de las alergias que me afecta mucho. Por 2 vías tuvieron comunicación de mis alergias y decidieron interpretarlas en lugar de tenerlas en cuenta a raja tabla, así q me sacaron 2 platos que no podía consumir. Un postre que el 75% de los ingredientes no podía consumirlos y lo q más me llamó la atención fue q ni siquiera me trajeron otro como sustituto. Reconozco que jamás me había pasado, así q me fui bastante disgustado del restaurante. Una pena
Mi conclusión al salir de ese garaje fue que la gente nos dejamos engañar, y que nos merecemos que nos engañen. La base de muchos de los platos es casquería, y aunque te sirven 20 platos, cada uno tiene unos 20 gramos de comida decorada. Que sirvieran cerebro (con su pinta de cerebro), me causó rechazo, al igual que muchos de los platos que, aun bien presentados, siguen teniendo de base víscera barata. El plato del postre te lo sirven con un: "adivinad el ingrediente secreto". Empiezas a saborear (estaba bueno) intentando dilucidar el ingrediente. Pues bien, el ingrediente era sangre. Ciertamente, dejaba un regusto a hierro que sólo la sangre puede dejar. Sales de allí habiendo comido cerebro, sangre, riñón, un par de flores, 20 gramos de arroz, dos sardinas, 3 porciones de queso... y con 100 euros menos... y te vas pensando que eres idiota. El servicio me hizo sentir joven, ya que parecía el colegio en vez de un restaurante de adultos. Te dan "órdenes" que no son muy normales, y me dijeron una vez que no podía ir al baño; en ese momento, no podía ir al baño porque alguien iba a explicar algo... pero como te meten 20 chapas con cada plato, yo dije que no me importaba, que me pedía el discurso, pero que iba al baño... me dijeron que no, que primero la chapa y luego el baño. La posición de nuestra mesa era como una barra americana. Éramos cuatro. Yo solo podía hablar con la persona que tenía al lado, ya que las otras dos no me podían oír si no les chillaba... así que a veces te limitas a mirar al frente (como en el cole), mientras comes la casquería de turno y te ponen pan. Al final de la cena, se pusieron a limpiar sus mesas con esponja y jabón, todo muy bonito visualmente (en vez de esperar a que la gente se fuera, iban limpiando con sus quitagrasas la mesa cocina que tienes delante, lo que da una mala sensación sobre todo en un sitio así). Para la "comida" pedí de beber una coca cola (cuando salgo fuera me gusta beber coca cola con la comida) y se me quedaron mirando como si les hubiera pedido oro batido. NO tenían ninguna bebida que no fuera vino o agua. Eso me pareció extraño en un restaurante, pero más chocante me resultó que se queden tan sorprendidos de que alguien pidiera un refresco en un restaurante. ¿Nadie les había pedido nunca una coca cola? De verdad, ¿nadie? Pueden ir de exclusivos y decir que los refrescos no pegan con su comida, pero cuando sirves cerebro, riñones y sangre, lo menos q puedes hacer es tener hasta "tang" y cantimploras zumok para que a los comensales se les quite ese sabor de la boca. No obstante, veo que la mayoría de las opiniones son muy positivas, por lo que deduzco que ese estilo culinario agrada en general. A mí me pareció decepcionante.
Fuimos a comer el menú corto. 55 euros por persona, cogimos el maridaje 50 euros por persona, y salimos con más hambre que un mosquito en el museo de cera.. No son 15 platos, son literalmente 15 bocaditos, a mis papilas gustativas nos les dio tiempo ni a trabajar. Los vinos del maridaje me parecieron correctos pero las copas no llegaban ni a un dedo la capacidad de llenado. Además, a pesar de coger maridaje, la bebida no entra con los 4 mini entrantes que te sirven al principio así que tendrás que morir al palo de pagar por una si quieres acompañarlos con algo líquido. Si no quieres irte con un agujero en el estómago, pasean un carrito con quesos para que elijas tres cachitos al módico precio de 12 euros persona, y si aún así eres masoca y quieres seguir gastando sin saciarte te ofrecen una nano crepe a diez euritos! Bárbaro! Y de verdad que no hubo ningún bocadito de los que nos sirvieron que nos llamo especialmente nuestra atención. Una pena y una decepción increíble. Siempre he defendido este tipo de restaurantes en los que nos son baratos, pero su elaboración y puesta a punto es una obra de arte en su conjunto, y desde luego en ninguno de los que antes había estado (que no son pocos) me había ido con hambre, pero bueno siempre hay una excepción . Una y no más. Por poner un ejemplo, el steak tartar es del tamaño lo que te dan probar en el Chalet para ver si está a tu gusto antes de servirlo.. pues así todos los platos.. No pretendía comerme una vaca normanda pero pagar por comer pan y aire y pagar más de 200 euros pues que como que no. Salimos escaldados pero bien.
Iba con las expectativas altas, supongo que por su gran lista de espera y la decepción fue brutal. Fui a comer con una amiga y salimos las dos con la misma sensación de decepción. Los precios de las bebidas desorbitados, el café malísimo. Mucha casquería y mantequilla en los platos para un menú que lo único que tiene de estrella es el precio... Una pena
He reservado en @genterara 6 meses antes para 2 personas y elegí el menú Chalado (80€ c/u entre 15-17 bocaditos-pases) para celebrar un cumpleaños un día especial puesto que no es un lugar al que pueda ir cada semana como voy a comerme una hamburguesa por ejemplo. Tal vez fuimos con muchas expectativas pues el servicio y el trato y la comida en otros lugares similares había sido de 100. El recibimiento cordial nos pasaron una sala a esperar mientras pedimos 2 cervezas (botellín Alhambra) 20 ó 30 minutos más tarde aparecieron con 4 tipo brochetas y un bocadito en cada una para comenzar, luego un recorrido más de pie y posteriormente nos pasaron a la barra americana, un pase detrás de otro con su respectiva explicación así hasta el último al que tuvimos que llegar a deducir…. Pues ahí nadie te dice hemos llegado al final de nuestro recorrido gastronómico (al menos) y yo!, esperaba un cuarto de trufa especial para mi invitado como en TODOS los sitios lo pides en petición especial aquí HA BRILLADO por su ausencia. Lo que quiere decir que leen lo que les interesa la confirmación o cancelación del mensaje que te envían… ya que en 2 ocasiones y en un email les había recalcado la petición. Bueno después de media hora esperando y viendo cómo terminaban de limpiar pedimos la cuenta… ya que vi que allí no iban a traer nada especial. Conclusión comida más que escasa, en mi caso no nos tocó casquería, más que pases eran bocaditos como el que va al overpani (dulces o salados), 174€ menos y más hambre que un perro callejero, al menos tienes un Mc Donald’s cerca que está abierto todo el día. Ejemplo de alguna foto que hice ( aunque alguna porción parece grande por el zoom no lo son). Antes que dejarte como poco 174€ hay más opciones como esta en Zaragoza en donde os aseguro que hambre no pasas, trato, comida, ambiente, servicio y gusto inmejorables.
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C/ de Santiago Lapuente, 10, 50014 Zaragoza, Spain
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