La prensa
Fine dining · Zaragoza
About La prensa
En La Prensa, en Zaragoza, te invitamos a disfrutar de una experiencia gastronómica única. Llevamos años deleitando a nuestros clientes con innovadores menús degustación de inspiración global, maridados a la perfección con una selecta carta de vinos. Nuestro elegante espacio es el escenario ideal pa...
En La Prensa, en Zaragoza, te invitamos a disfrutar de una experiencia gastronómica única. Llevamos años deleitando a nuestros clientes con innovadores menús degustación de inspiración global, maridados a la perfección con una selecta carta de vinos. Nuestro elegante espacio es el escenario ideal para saborear momentos inolvidables.
What Customers Say About La prensa
La Prensa ofrece una experiencia gastronómica de alta calidad, destacando la cuidada presentación y el sabor excepcional de sus platos. Los menús degustación son muy populares. Algunos clientes mencionan un servicio frío o esperas largas entre platos.
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Tip: Considera pedir el menú degustación para una experiencia completa, pero ten en cuenta que la comida puede durar más de 4 horas debido a los múltiples pases.
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La prensa is located in Zaragoza, surrounded by cultural and historical points of interest. Here are some of the most notable places nearby.
Parks & Gardens
- Parque de las Víctimas del Terrorismo, Zaragoza (A 371m) — parque en Zaragoza, España
- Parque de la Memoria (A 391m) — parque en Zaragoza
- Parque La Granja (A 414m) — parque en Zaragoza, España
- parque de La Paz (A 637m) — parque en Zaragoza (España)
- parque Pignatelli (A 950m) — parque en Zaragoza (España)
- Parque Miraflores (A 977m) — parque en Zaragoza
Other Points of Interest
- Harinera ZGZ (A 501m) — building in Spain
- monumento a Ramón Pignatelli (A 940m) — monumento en Zaragoza
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Frequently asked questions about La prensa
La prensa Zaragoza Reviews
Llegamos con muchas ganas de vivir la experiencia “Michelin”, en mi caso era la primera, espero que no la última, el personal muy atento nos aconsejó en todo momento para que todo estuviese equilibrado, elegimos el menú gastronómico con maridaje de Vinos y fue espectacular… cada plato, cada caldo combinaban a la perfección, nosotros somos de disfrutar mucho e intentamos descubrir hasta el máximo detalle de cualquier sabor, en este caso no solo eran sabores era un desfile de arte, cuatro horas de deleite que no podremos olvidar.
La Prensa es un sitio en el que sabes que no van a fallar. Te sorprendes desde el momento que entras por la puerta, yo he ido en 3 ocasiones y no en mucha diferencia de tiempo y en las 3 ocasiones habían cambiado la decoración, desde la reforma del local hasta mobiliario, vajilla, cubiertos, cristalería... eso en lo que al local se refiere porque hablar de la comida es hablar de un mundo aparte, menú totalmente nuevo, espectacular, una explosión de sabores que no deja a nadie decepcionado. Los vinos quizás un poco caros. El servicio tanto de David como de las camareras inmejorable! Por mi parte un 10 y con ganas de volver.
La mejor experiencia gastronómica en zaragoza. Después de varias visitas en los últimos años volvimos a repetir y siguen manteniendo la gran calidad de la comida, buena presentación, originalidad, etc. Recientemente visitamos otros establecimientos “similares” estrella michelin y este está a años luz. Enhorabuena. La atención del personal como del experto sumiller fue excepcional, no comprendo algún comentario negativo que he visto. Todo bien explicado y gran ayuda a la hora de elegir el vino que acompañó a nuestra velada, posiblemente tengan la mayor bodega de zaragoza, complicado elegir si no eres algo entendido en la materia. También nos sorprendió lo completo que es el menú degustación por 80€, precio muy razonable para este tipo de experiencia. Sin duda repetiremos.
No hay palabras para definir este restaurante simplemente expectacular, excelente calidad tanto en sus preparaciones como en sus productos, una vez más me recuerda el motivo por el que siempre vuelvo, es exquisito, el servicio es correcto, los sabores las texturas no hay un plato que tenga un fallo es todo perfecto en perfecta armonía, recomendaciones de vinos por David el sumiller siempre acierta es muy amable muy atento en definitiva es un gran profesional, solo puedo decir que gracias por hacerme disfrutar cada vez que voy y hacer que sea algo inolvidable, creo que se merecen más estrellas porque esta ya se le ha quedado pequeña con lo grandes que son, tengo bastante experiencia gastronómica y puedo decir con criterio que de todos los restaurantes que he probado con estrella este es el mejor, gracias David gracias Marisa!
Un restaurante exquisito. El menú de gestación es el que probamos y para la primera vez que hemos ido a este estrella michelín es más que suficiente para llevarte muy muy buena impresión de este restaurante. Hemos estado en otro estrellas michelín y la comida de este está en su punto de cantidad y de calidad. El servicio muy agradable y el restaurante muy íntimo, tiene sólo 7 mesas. Recomendable la experiencia 100%
La verdad que teníamos ganas de poder probar este maravilloso restaurante, donde se labro una fama años atrás y la ha mantenido. Me sorprendió la disponibilidad a la hora de reservar, comparado con restaurantes similares con estrella Michelin, cosa que agradezco. - Comida: muy bien presentada, materiales de calidad y menú correcto respecto al precio. Hay dos menús, el "Corto" 85€, y el largo (con 2 platos y 1 postre más) por 110€. - Bebida: lo esperado en un sitio de esta categoría. Una muy amplia variedad de vinos (desde 30€/ botella), agua (6€/botella), infusiones y cafés ...bien. - Localización: Es extraño encontrarse en un barrio así tal restaurante. Pero reconozco que es su sello y se respeta. Lo único aparcar...ves con tiempo ya que es zona complicada. - Servicio: a mí parecer, excesivamente correcto. Trato serio, formal...donde en ocasiones rozaba la frialdad. Reitero que entiendo el lugar que es, pero un trato algo más cálido, sobre todo a la entrada y salida, algunos podrían valorarlo mejor. Aún así el jefe de sala y sus dos auxiliares, nos hicieron pasar una velada más que agradable. Lugar donde acudir y no fallas. Cierto que por la tipología de menú no es para ir todas las semanas, pero en ocasiones, sin dudarlo. Gracias por vuestro trabajo 🤗
Excelente el Menú Degustación de 70 euros. Todos los platos deliciosos, con una estética muy cuidada, incluida la vajilla. Me ha sorprendido especialmente la ensaladilla de anguila (producto bien tratado con una espuma muy suave riquísima) y aunque fueran algo más tradicionales, me han encantado el sabor del arroz cremoso de rabitos (aunque tal vez tenía un exceso de aceite) y la ternura de la vaca con PX. Aperitivos correctos, quizá con un exceso de frito/rebozado para mi gusto, pero el foie con mango y la mantequilla trufada, por ejemplo, eran un bocado espectacular. Con los postres soy muy exigente y me han parecido de 10: un primero más fresco y ligero (helado de yogur con espuma de coco y una lámina fina de chocolate blanco que se te deshace en la lengua) y un segundo más laminero (tiramisú). Los petit fours correctos. Bien de cantidades, nos hemos alegrado de no pedir el Menú Gastronómico que era algo más largo. En cuanto a la bebida, los maridajes nos han parecido algo caros, así que hemos elegido una botella de la carta de vinos, que por cierto es extensísima. Creo que los precios eran entre un 70 y un 90% por encima del precio de compra habitual, así que lo normal en un restaurante de este tipo. El ritmo al servir bastante bueno y con mucha amabilidad, pero sin ser robots. Se agradece el trato cercano del jefe de sala (no sé si también propietario, creo que se llama David). Por poner alguna pega, diría que la música de ambiente era muy hortera al principio de la cena (después han cambiado a swing y mejor). Pero en definitiva muy bien, seguro que volvemos.
Delicadeza en el trato, te hacen sentir q si están para ti Vajilla, cristalería y cubertería impecables, todas diferentes y a cuál más bonita Cada bocado excepcional, realmente se disfruta en el paladar Indican que y cual es la mejor forma de degustacion Si fue una muy buena experiencia y si es para volver ¿Caro? , la mejor respuesta, es un restaurante, donde si saben tratar los alimentos y a los comensales
Una experiencia muy rica, la comida estaba espectacular, el servicio excelente y el ambiente tranquilo y acogedor. Hemos cogido el menú degustación con maridaje y ha sido espectacular, nos explicaban cada plato y bebida. Para repetir!
Optamos por el menú gastronómico (85 euros) que incluye varios aperitivos, entrantes, platos, dos postres y varios mini postres. Calidad - cantidad - precio muy bien. Es suficiente comida. Buena presentación y todo exquisito. Explican cada plato para que sepas lo que estás comiendo. Servicio muy atento. El fallo / Pega es con la bebida. Preguntad precio antes de pedir botella de agua (6 euros) o copas de vino, para evitar sustos en la factura final.
Fui a cenar con mi mujer el pasado 9 noviembre. Escapada de fin de semama desde Madrid sin celebrar nada especial. Reservamos en La Prensa, único restaurante estrella Michelin disponible en esas fechas. Podemos presumir de haber estado en muchos de los grandes restaurantes de este país. Pues bien, salimos muy gratamente sorprendidos. No esperábamos tanto, tantísimo!! Nuestra elección fue el menú gastronómico marinado (a full!!). El local, el ambiente, el servicio son excelentes. El menú brillante (texturas, sabores y presentación) y muy largo. El maridaje es sencillamente excepcional e innovador. Recomiendo a los enamorados de probar restaurantes Michelin que abran un hueco en su agenda para venir a Zaragoza y probar La Prensa. Muy agradecidos y queda muy alto en nuestro listón de restaurantes top. Gracias, Luis y Ana
Invité a mi marido para celebrar su jubilación, quedamos encantados con el menú que elegimos (degustación más completo), comida exquisita y gran variedad en la carta de vinos. Muy recomendable para una ocasión especial.
Celebracion de cumpleaños simplemente perfecta. El menu espectacular, los vinos como siempre sorprendentes, el servicio impecable y la delicadeza de las presentaciones que lo ensalzan todo mas si cabe. Era una noche muy importante para mi por las personas que me acompañaban. Muchisimas gracias a todo el equipo.
Para mi es el mejor restaurante de Aragón, con mucha diferencia, creo que merecen sin ninguna duda la segunda estrella Michelin. Cada vez que voy, disfruto más que la vez anterior, la comida un 10, servicio impecable y cuando quiero sorprenderme con el vino, solo tengo que dejarme asesorar por David y el me recomienda un gran vino, ajustado a mi presupuesto y con la mejor calidad. En resumen, creo que debería ser el primer 2 estrellas Michelin de Aragón. Muchas gracias a todo el equipo, por tan magnífica experiencia
Un restaurante que, desde la armonía de vinos hasta el último pase, te sorprende. La mano del sumiller genial; algunas bebidas con toque personal haciéndolas únicas como el "rebujico" y el champán con algo de chocolate. Una experiencia inolvidable. Duración del menú en torno a dos horas de continuo placer al paladar. Gracias por la velada.
Maravillosa experiencia. Se merece la segunda estrella!!!! Muy bien atendidos, el responsable entiende muchísimo de vinos. Es cierto que no es rápido; pero son platos muy elaborados que necesitan su tiempo de preparación. Tuvimos un problema con la reserva y nos lo arreglaron con mucha diligencia. Les doy un 10 en todo. Muy agradecidos
Sitio tranquilo, para comer/cenar en calma. Ideal parejas, aunque trato excepcional con los menores. Música y ambiente en su justa medida. Trato excelente, profesionales de la hostelería de los que no quedan en muchos lugares. Excelentes caldos bien aconsejados por un verdadero experto. La comida es un deleite bien acompasado. Precio en línea. Recomendable no tener prisa y disfrutar
Cocina de vanguardia. Presentación exquisita. Combinación de colores, texturas y sabores excepcional. Hay que ir sin prejuicios, sin ideas preconcebidas, con el paladar y la mente abiertas. Y dejarse ir, dejarse llevar y dejar sentir el placer para la vista, el olfato y el paladar que este restaurante único en Zaragoza tiene que ofrecernos. Todo está excepcional, buenísimo. Para disfrutarlo. Para regalárselo
Que voy a decir de un estrella michelin en zaragoza... Pues increible, todo impresionante. Como en toda gastronomía, hay platos que no me gustaron, pero es totalmente una opinión personal. Eso sí, debo indicar que en el último postre, no nos dieron recomendación en el orden a seguir, me comí el bombón que era dulce y después las delicias de mango y el resto no sabían a nada y eran más que acidos.
Nos a encantado la experiencia, el menú buenísimo y muy bien presentado su variedad de vinos exquisita y muy divertida. El personal muy profesional y muy atento.
Estrella Michelín en Zaragoza. Pedimos el menú gastronómico, y cenamos fenomenal. La presentación, muy cuidada, en cuanto a comida y también en cuanto a decoración de platos y cubiertos. La cocina, de sabores intensos y un menú muy equilibrado en diversidad de ingredientes. Buenas e innovadoras ideas. Quizá, el último postre, de mazapán y polvorón, un poco empachoso. La decoración del lugar no llama la atención para nada, y el trato al cliente es correcto. Distante, pero correcto.
He estado en otros restaurantes con estrella Michelin de otras ciudades, y este me ha parecido que esta a la altura del resto y además esta en mi ciudad. ¿El personal es parco en palabras?, puede que lo sea, mas por respeto al cliente que por prepotencia o altanería, entiendo que hay clientes que prefieren que no de inmiscuyan o les interrumpan en las posibles conversaciones de la mesa. Yo he estado en varias ocasiones, no solo en una, llevo años visitando este restaurante con estrella Michelin y son siempre super amables, te explican tanto la comida, como el maridaje, para mi siempre que les visito les podría poner no un 10, si no otra estrella Michelin Comida fantástica y original, siempre es una experiencia inolvidable para los sentidos, especialmente la vista, el olfato y el gusto.
Hoy he ido a comer a la prensa y no he podido quedar más satisfecha. El restaurante tiene un ambiente cálido y cuidado con un servicio diligente e impecable. El menú muy acertado en el que todo combina y nada es dejado al azar. Buenísimo. Mención especial a David por su amabilidad. Me ha encantado conocer la historia de este restaurante tan familiar. Una experiencia inolvidable y 100% recomendable
Un estrella michelín que bien merece una visita. Todo en sí es una experiencia única e inolvidable. Desde que accedes al restaurante sabes que va a ser algo diferente y especial. La comida es sublime y el servicio y los pequeños detalles indican que te encuentras en otra categoria de restaurante.
Destaca la variedad, calidad y cantidad de su menú. El servicio es muy bueno aunque tal vez demasiado serio
Una comida de 10, muy recomendada. La única pega es el tiempo que esperamos entre plato y plato, deberían diferenciar entre una mesa con maridaje y otra que no lo tiene, no puede ser que vayan a la vez siendo que son dos experiencias diferentes y que sin llevar maridaje vas mucho más rápido. Volveremos, muchas gracias.
Comida familiar que salió perfecta gracias al servicio, atención y comida. Ya lleva años con su estrella Michelin y con mucho mérito de David y Marisa. Calidad impresionante en todas las elaboraciones.
Comida excepcional. Esa sensación de que está todo buenísimo y que cada plato que pruebas va a ser el favorito de la noche. Pero luego llega el siguiente y es mejor incluso que el anterior. El pan brutal, hogaza de las de siempre. Elegimos el menú gastronómico y muy bien de cantidad.
Una experiencia Michelin en La Prensa ✨ La presentación de los platos fue impecable, cada detalle cuidado con mucho esmero, realmente un arte en cada plato. La carne estaba un poco salada para nuestro gusto, pero el dueño fue muy profesional y nos ayudó a elegir un vino excelente. La atención de la camarera podría haber sido un poco más amable, aunque la atmósfera del restaurante seguía siendo refinada y elegante. Sin duda, un lugar que recomendamos para quienes disfrutan de la alta gastronomía.
Un gran restaurante. Un servicio de sala extraordinario con una camarera atentisima y siempre con una sonrisa, y un Maitre que sabe perfectamente su oficio y lo que quiere el cliente. El chef domina una cocina fabulosa, con una elegante presentación y un gran dominio de los sabores. Una experiencia maravillosa. Para los que os guste el pan de antaño, de los de corteza potente y miga sabrosa, os lo recomiendo.
Nos decantamos por el menú gastronómico sin maridaje, antes tomamos un vermut que te preparan en mesa en función de los gustos de cada uno..más o menos amargo o dulce...muy bueno por cierto. Son 10 pases sin contar los postres más el surtido de dulces Los platos son minimalistas con una ejecución brillante y en boca se corresponden perfectamente y se identifican todos los productos de la elaboración... La croqueta y la madeja supremas...una simple aceituna con esferificaciones de guindilla se convierte en una explosión de sabor... La verdad es que es difícil destacar un solo plato porque la composición del menú es brillante y todos destacan por sí solos...el punto de cocción de los langostinos el rodaballo y el corzo, la composición de la cigala con manitas, el picantón en escabeche, las borrajas con papada... La decoración del local es escueta pero cálida...hay una gran amplitud entre las mesas de forma que te proporciona cierta intimidad y eso puede hacer parecer que es un espacio más frio. El servicio serio y eficaz Mi recomendación es que quién se desplace con coche lo haga con antelación porque es bastante complicado aparcar en la zona. Sin duda una de las mejores experiencias gastronómicas que se pueden disfrutar en la ciudad.
Un espectáculo de principio a fin. Muy buen producto, elaboraciónes cuidadas y muy ricas. Atención amable y un salón pequeño y tranquilo. Lugar ideal para una comida familiar especial o con amigos. Destaca su carta de vinos infinita.
Un estrella michelin que por el menu se merece dos. Todo el menu de una calidad increible, jugando con los sabores las formas, los colores y las texturas. Solo mejoraría el ambiente del local para que la experiencia fuese completa.
La Prensa es un restaurante ubicado en el barrio de San José en Zaragoza. Fui con unas amigas y cogimos un menú degustación sin maridaje. La comida era espectacular, estaba todo buenísimo, las tapas iniciales, los entrantes, los platos y postres inmejorables. Elegimos un vino garnacha blanca Miranda de Secastilla muy rica. Un lugar muy recomendable, el trato perfecto.
Excelente el Menú Degustación de 70 euros. Todos los platos deliciosos, con una estética muy cuidada, incluida la vajilla. Me ha sorprendido especialmente la ensaladilla de anguila (producto bien tratado con una espuma muy suave riquísima) y aunque fueran algo más tradicionales, me han encantado el sabor del arroz cremoso de rabitos (aunque tal vez tenía un exceso de aceite) y la ternura de la vaca con PX. Aperitivos correctos, quizá con un exceso de frito/rebozado para mi gusto, pero el foie con mango y la mantequilla trufada, por ejemplo, eran un bocado espectacular. Con los postres soy muy exigente y me han parecido de 10: un primero más fresco y ligero (helado de yogur con espuma de coco y una lámina fina de chocolate blanco que se te deshace en la lengua) y un segundo más laminero (tiramisú). Los petit fours correctos. Bien de cantidades, nos hemos alegrado de no pedir el Menú Gastronómico que era algo más largo. En cuanto a la bebida, los maridajes nos han parecido algo caros, así que hemos elegido una botella de la carta de vinos, que por cierto es extensísima. Creo que los precios eran entre un 70 y un 90% por encima del precio de compra habitual, así que lo normal en un restaurante de este tipo. El ritmo al servir bastante bueno y con mucha amabilidad, pero sin ser robots. Se agradece el trato cercano del jefe de sala (no sé si también propietario, creo que se llama David). Por poner alguna pega, diría que la música de ambiente era muy hortera al principio de la cena (después han cambiado a swing y mejor). Pero en definitiva muy bien, seguro que volvemos.
La verdad que teníamos ganas de poder probar este maravilloso restaurante, donde se labro una fama años atrás y la ha mantenido. Me sorprendió la disponibilidad a la hora de reservar, comparado con restaurantes similares con estrella Michelin, cosa que agradezco. - Comida: muy bien presentada, materiales de calidad y menú correcto respecto al precio. Hay dos menús, el "Corto" 85€, y el largo (con 2 platos y 1 postre más) por 110€. - Bebida: lo esperado en un sitio de esta categoría. Una muy amplia variedad de vinos (desde 30€/ botella), agua (6€/botella), infusiones y cafés ...bien. - Localización: Es extraño encontrarse en un barrio así tal restaurante. Pero reconozco que es su sello y se respeta. Lo único aparcar...ves con tiempo ya que es zona complicada. - Servicio: a mí parecer, excesivamente correcto. Trato serio, formal...donde en ocasiones rozaba la frialdad. Reitero que entiendo el lugar que es, pero un trato algo más cálido, sobre todo a la entrada y salida, algunos podrían valorarlo mejor. Aún así el jefe de sala y sus dos auxiliares, nos hicieron pasar una velada más que agradable. Lugar donde acudir y no fallas. Cierto que por la tipología de menú no es para ir todas las semanas, pero en ocasiones, sin dudarlo. Gracias por vuestro trabajo 🤗
Nos decantamos por el menú gastronómico sin maridaje, antes tomamos un vermut que te preparan en mesa en función de los gustos de cada uno..más o menos amargo o dulce...muy bueno por cierto. Son 10 pases sin contar los postres más el surtido de dulces Los platos son minimalistas con una ejecución brillante y en boca se corresponden perfectamente y se identifican todos los productos de la elaboración... La croqueta y la madeja supremas...una simple aceituna con esferificaciones de guindilla se convierte en una explosión de sabor... La verdad es que es difícil destacar un solo plato porque la composición del menú es brillante y todos destacan por sí solos...el punto de cocción de los langostinos el rodaballo y el corzo, la composición de la cigala con manitas, el picantón en escabeche, las borrajas con papada... La decoración del local es escueta pero cálida...hay una gran amplitud entre las mesas de forma que te proporciona cierta intimidad y eso puede hacer parecer que es un espacio más frio. El servicio serio y eficaz Mi recomendación es que quién se desplace con coche lo haga con antelación porque es bastante complicado aparcar en la zona. Sin duda una de las mejores experiencias gastronómicas que se pueden disfrutar en la ciudad.
Una experiencia genial. Muy bien elaborado , presentaciones excelentes
Un espectáculo de principio a fin. Muy buen producto, elaboraciónes cuidadas y muy ricas. Atención amable y un salón pequeño y tranquilo. Lugar ideal para una comida familiar especial o con amigos. Destaca su carta de vinos infinita.
Mi experiencia en La Prensa ha sido muy disfrutona, merece pedir el menú con el maridaje. ha sido un gran acierto porque combinan la bebida con el plato es muy recomendable gracias al sumiller. Y los platos que sirvieron todos me han encantado.
La Prensa es un restaurante ubicado en el barrio de San José en Zaragoza. Fui con unas amigas y cogimos un menú degustación sin maridaje. La comida era espectacular, estaba todo buenísimo, las tapas iniciales, los entrantes, los platos y postres inmejorables. Elegimos un vino garnacha blanca Miranda de Secastilla muy rica. Un lugar muy recomendable, el trato perfecto.
Un estrella michelin que por el menu se merece dos. Todo el menu de una calidad increible, jugando con los sabores las formas, los colores y las texturas. Solo mejoraría el ambiente del local para que la experiencia fuese completa.
Una experiencia Michelin en La Prensa ✨ La presentación de los platos fue impecable, cada detalle cuidado con mucho esmero, realmente un arte en cada plato. La carne estaba un poco salada para nuestro gusto, pero el dueño fue muy profesional y nos ayudó a elegir un vino excelente. La atención de la camarera podría haber sido un poco más amable, aunque la atmósfera del restaurante seguía siendo refinada y elegante. Sin duda, un lugar que recomendamos para quienes disfrutan de la alta gastronomía.
Un gran restaurante. Un servicio de sala extraordinario con una camarera atentisima y siempre con una sonrisa, y un Maitre que sabe perfectamente su oficio y lo que quiere el cliente. El chef domina una cocina fabulosa, con una elegante presentación y un gran dominio de los sabores. Una experiencia maravillosa. Para los que os guste el pan de antaño, de los de corteza potente y miga sabrosa, os lo recomiendo.
Comida excepcional. Esa sensación de que está todo buenísimo y que cada plato que pruebas va a ser el favorito de la noche. Pero luego llega el siguiente y es mejor incluso que el anterior. El pan brutal, hogaza de las de siempre. Elegimos el menú gastronómico y muy bien de cantidad.
Buen restaurante con 1 estrella Michelín y 1 sol Repsol bien merecidos aunque es cierto que el servicio en si es muy "frío" e impersonal, sobretodo de una de las camareras que parecía estar enfadada...🤷 y básicamente por eso no le doy las 5 estrellas. El menú gastronómico que probamos está muy bien con una parte de tapas de toda la vida pero con texturas y en formatos sorprendentes. Después están los entrantes con ingredientes también tradicionales pero muy bien combinados como alcachofa, foie, presa, cigalas, manitas, caviar, etc. Se continúa con los principales donde destaca, aunque suene sencillo, el huevo con boletus y trufa. Tampoco podía faltar "el clásico" ternasco de Aragón. Lo que quizá no fue como cabía de esperar fue el rodaballo que tenía la piel algo dura y el punto de cocción algo pasado. Los postres, todos muy ricos y a destacar las fresas en diferentes texturas. De precio, lo normal para un restaurante de este nivel y las bebidas igual (caras, pero en todos con estrella Michelín suele ser así). Un lugar recomendable para una escapada gastronómica 👍👍
Estuvimos ayer cenando dos personas y nos gustó todo mucho. Platos muy sabrosos y bien equilibrados. Pedimos el menú gastronómico sin maridaje. A destacar todas las tapas (sabores muy conseguidos), la cigala con carpaccio de manitas y aceite de piñones y trufa y el primer entrante de esturión con caviar. Como aspecto a mejorar, deberían quitar la piel del rodaballo, ya que contiene partes duras y estropea un poco el plato. Los postres estaban ricos, pero no nos resultaron sorprendentes (aunque en otros estrella Michelín que hemos estado suelen también "flaquear" en los postres). El pan que te ponen es enorme y está rico (lástima que no te ofrezcan para llevar lo que sobra). En general, una buena experiencia. Lo recomiendo.
Buen sitio para cenar. Nosotros cogimos el menú degustacion y salimos muy contentos. Tanto los platos como los tiempos de espera entre ellos son correctos. No obstante, se debe decir que los camareros son muy serios, apenas sonríen (salvo cuando te vas) por lo cual, la experiencia se reduce positivamente. Pero por la comida cero quejas.
Excelente calidad tanto en sus preparaciones como en sus productos, lo unico malo fue la larga espera que sufrimos entre plato y plato, que hizo que nuestra comida se alargara mas de 4 horas. Disfrutamos de un menu gastronomico compuesto de 15 pasos, todos de una calidad, originalidad y presentacion excelentes. El metre fue todo un caballero y con un gran talante y animo explicaba todos los platos al detalle. Si buscas un restaursnte de calidad, este cumplira todas tus expectativas, tiene ganados a propio derecho todos los soles repsol que podras encontrar al entrar al local.
Restaurante con Estrella Michelin, con buena relación calidad/precio. Tienen 2 menús degustación (85 y 110 €). Escogimos el “largo” con un precio de 110 €. Me ha gustado el menú, en general, si bien algún aperitivo era “más bonito” que expresivo en su sabor. Técnicas culinarias bien ejecutadas, platos equilibrados servidos en vajilla muy acorde a los mismos realzando su aspecto visual. Servicio profesional y atento, si bien algo frío. El local es acogedor aunque se agradecería que estuviera mejor insonorizado. (Tal vez detecté esta incidencia, porque en una mesa cercana se fueron animando con el maridaje y elevaron bastante el tono de la conversación). Correcta carta de vinos. En resumen, un restaurante recomendable, con una merecida Estrella.
Fuimos hace un par de semanas a comer dos parejas. Elegimos el menú degustación (el "corto"), un par de botellas de vino y cafés. Empiezo por lo bueno, dado que la experiencia me parece totalmente recomendable. En mi opinión una propuesta honesta, de calidad y que va de menos a más (los entrantes ricos, pero mucho más los principales y los postres). Preparaciones desde aparentemente muy sencillas (dicho sea en positivo) a elaboraciones muy complejas. De sabores sutiles a potentes. Muy variado. De cantidad muy bien. Salimos llenos (pese a elegir como digo la opcion más liviana). También TOP las instalaciones, el número de camareros...No comimos nada sorprendente, pero todo rico y bien elaborado. Dicho lo anterior, que como digo prevalece sobre los "peros", sigo con lo que a mí juicio (y al del resto de comensales) nos faltó, siempre con enfoque constructivo. A mí entender estás experiencias mejoran cuando conectas con las personas que te atienden, cosa que no ocurrió. De hecho, incluso hubo ciertos momentos tensos con el vino, con un margen excesivo en el precio a mí entender, en el que se nos puso de manifiesto de manera harto brusca nuestra condición de neófitos en la materia. Sobraba. Tampoco se nos explicaron los platos ni las técnicas / trabajo que había detrás ni hubo el habitual interés por conocer qué tal habíamos comido. Mi conclusión es que a veces confundimos educación / corrección y acabamos resultando distantes y fríos. Que se vive con tanto rigor lo que es una vocación, que se traslada esa ortodoxia a los comensales, en lugar de dar cancha y tomarse las cosas con humor. Y eso me faltó. Pero bueno, una buena experiencia gastronómica que, por fría o incluso brusca, hizo que no fuera del todo redonda.
Toda una experiencia. Nos gustó mucho el menú y el detalle que tuvieron con nosotros por la celebración especial. Todo en sincronia y muy cuidado, aunque los tiempos de espera creo que fueron excesivos. El vino espectacular. No nos ofrecieron carta de vinos y nos dejamos asesorar. Pero si voy a pagar un vino a precio de menú, me hubiera gustado saberlo .
Fuimos al menú degustación (90€), gran variedad de sabores y técnicas. Una experiencia gastronomía perfecta. El servicio, algo frío. Un menú de esta categoría suele ir acompañado de un servicio formal, pero nos pareció excesivo. No había ninguna explicación de los platos más allá de leer el nombre que ya podíamos leer en la carta, ningún hilo conductor. Tema aparte la bebida, no encontramos el sentido. Botellas que parten de los 30€ (sin ser un precio acorde a su originalidad) copas de vino a 15 euros (pidiendo el vino más sencillo, sin que dicho precio conste en carta) y agua a 7 euros. Es algo que ya habiamos leído y se cumplió. Creemos que, si bien el menú fue increíble, la experiencia global está por debajo de la mayoría de restaurantes de esta categoría de la ciudad que hemos visitado, en los que, las bebidas son acordes al menú y a su precio de venta al público (sin un 400% de beneficio), las explicaciones de los platos te hacen ver un sentido y te ayudan a entender lo que comes e incluso el personal de cocina sale a saludar esperando recibir un feedback. Lo recomendamos, si. ¿Volveremos? Posiblemente no.
Una experiencia diferente. Los menús son bastante variados y aunque parezca que vas a comer poco, te quedas muy bien ya que son cantidades pequeñas pero muchas y muy diferentes. Ninguna pega con respecto a la comida. El ambiente del restaurante para mi gusto un poco frío. No había gente y faltaba calidez. El servicio también nos pareció frío. El sumiller te canta los platos pero sin dar más detalles. Le preguntas algo y no desarrolla la respuesta, es decir, no mantiene una conversación. Las camareras parece que tienen prohibido hablar porque le preguntas algo y casi ni contestan, solo sonríen. Esa fue nuestra sensación. La presentación de los platos es espectacular y con cada plato te cambian los cubiertos y todos ellos diferentes. Las copas de vinos nos parecerieron raquiticas y excasas además de muy caras para la cantidad (la mitad que cualquier restaurante). Si quieres vivir una experiencia está bien pero para mi que falta un hilo entre los platos, una "historia". Pagas por comer cosas diferentes pero si la experiencia la disfrutas, valoras mucho más la comida.
En un sitio con estrella, esperás excelencia, y para mí, le faltó bastante. No nos sentimos acogidos,en ningún momento.desde el minuto uno hasta que nos marchamos. Incluso alguna mala cara. Mis amigos y yo ,nos fuimos defraudados .
En general los platos estaban buenos pero eche en falta platos mas elaborados para el precio que pagas. El servicio lo note un tanto frio y no llegas a conectar con la experiencia.
Sitio muy especial con un menú degustación digno de la estrella Michelin que tiene. Variedad de platos, elaboraciones y sabores. Un punto a favor es que me adaptaron algunas elaboraciones por estar embarazada, con otros platos de igual calidad. Le falla un poco más de cercanía del servicio, especialmente del maitre, que aunque fue muy correcto no sonrío ni una sola vez
Restaurante con Estrella Michelin, con buena relación calidad/precio. Tienen 2 menús degustación (85 y 110 €). Escogimos el “largo” con un precio de 110 €. Me ha gustado el menú, en general, si bien algún aperitivo era “más bonito” que expresivo en su sabor. Técnicas culinarias bien ejecutadas, platos equilibrados servidos en vajilla muy acorde a los mismos realzando su aspecto visual. Servicio profesional y atento, si bien algo frío. El local es acogedor aunque se agradecería que estuviera mejor insonorizado. (Tal vez detecté esta incidencia, porque en una mesa cercana se fueron animando con el maridaje y elevaron bastante el tono de la conversación). Correcta carta de vinos. En resumen, un restaurante recomendable, con una merecida Estrella.
Excelente calidad tanto en sus preparaciones como en sus productos, lo unico malo fue la larga espera que sufrimos entre plato y plato, que hizo que nuestra comida se alargara mas de 4 horas. Disfrutamos de un menu gastronomico compuesto de 15 pasos, todos de una calidad, originalidad y presentacion excelentes. El metre fue todo un caballero y con un gran talante y animo explicaba todos los platos al detalle. Si buscas un restaursnte de calidad, este cumplira todas tus expectativas, tiene ganados a propio derecho todos los soles repsol que podras encontrar al entrar al local.
Una experiencia diferente. Los menús son bastante variados y aunque parezca que vas a comer poco, te quedas muy bien ya que son cantidades pequeñas pero muchas y muy diferentes. Ninguna pega con respecto a la comida. El ambiente del restaurante para mi gusto un poco frío. No había gente y faltaba calidez. El servicio también nos pareció frío. El sumiller te canta los platos pero sin dar más detalles. Le preguntas algo y no desarrolla la respuesta, es decir, no mantiene una conversación. Las camareras parece que tienen prohibido hablar porque le preguntas algo y casi ni contestan, solo sonríen. Esa fue nuestra sensación. La presentación de los platos es espectacular y con cada plato te cambian los cubiertos y todos ellos diferentes. Las copas de vinos nos parecerieron raquiticas y excasas además de muy caras para la cantidad (la mitad que cualquier restaurante). Si quieres vivir una experiencia está bien pero para mi que falta un hilo entre los platos, una "historia". Pagas por comer cosas diferentes pero si la experiencia la disfrutas, valoras mucho más la comida.
Sitio muy especial con un menú degustación digno de la estrella Michelin que tiene. Variedad de platos, elaboraciones y sabores. Un punto a favor es que me adaptaron algunas elaboraciones por estar embarazada, con otros platos de igual calidad. Le falla un poco más de cercanía del servicio, especialmente del maitre, que aunque fue muy correcto no sonrío ni una sola vez
En un sitio con estrella, esperás excelencia, y para mí, le faltó bastante. No nos sentimos acogidos,en ningún momento.desde el minuto uno hasta que nos marchamos. Incluso alguna mala cara. Mis amigos y yo ,nos fuimos defraudados .
En general los platos estaban buenos pero eche en falta platos mas elaborados para el precio que pagas. El servicio lo note un tanto frio y no llegas a conectar con la experiencia.
No nos ha gustado mucho la experiencia. El camarero es super pretencioso, si ve que es nuestra primera vez y que no sabemos como funciona podía ser un poco más empático y ayudarnos un poco… En cuanto no pedimos vino, ya empezaron los desprecios, no les gusta que solo pidas agua. No explican absolutamente NADA, simplemente te dicen el título del plato, pero para eso ya lo podemos leer nosotros del menú… Sí que es cierto que la comida estaba muy buena, pero te hacen sentir incómodo. Lo pero de todo sin duda, son las ETERNAS ESPERAS entre plato y plato, encima con lo pequeñas que son las porciones es como comerse una pipa cada 30 minutos… tener que invertir 4 horas en cenar me parece demasiado, teniendo en cuenta que solo tienen 6 mesas en todo el restaurante. Además el sitio es bastante hortera (aunque para gustos los colores) y está muy alejado del centro. Yo no lo recomiendo, por lo que cobran hay otros mucho mejores…
La estrella Michelin le viene grande, sin duda es el peor estrella Michelin que he probado. Un restaurante cómo este y con una estrella Michelin tiene que cuidar muchos detalles. Para empezar el camarero me pareció insolente y prepotente, sin preocuparse lo más mínimo de nosotros. Cuando voy un sitio así quiero que me expliquen el plato y no que me lean literalmente la carta, no soy analfabeto, se leer. Por otro lado aunque la comida estaba muy buena y bien cocinada los platos eran copias descaradas de otros restaurantes y faltos totalmente de originalidad. Sinceramente y me fastidia por ser de mi ciudad pero no sé merece ese galardón, decepción por Michelin por otorgar estrellas gratuitas y dejar fuera a restaurantes que realmente lo merecen.
Pedimos el menú degustación de 85€ por persona. Sobrevalorado. Bien sin más. Hay restaurantes en Zaragoza donde se come mejor, en mi opinión, sin necesidad de tener una estrella Michelin. El local anticuado en su decoración. No está mal pero nada genial
Decepción Somos un grupo de 6 personas, tres parejas, nos gusta ir a restaurantes con estrella Michelin o Sol Repsol. Y de todos los que hemos estado este es en el que menos a gusto hemos estado. Le falta calidez y glamour. El metre y propietario correcto, aunque fue incapaz de recomendarnos o indicarnos algún vino. Los camareros, de los tres, dos bien, amables, correctos, pero otra bastante seca y "amarga" en ningún momento, ninguno de los cuatro nos preguntó o se interesó por cómo estábamos comiendo, si era de nuestro gusto, etc la calidad de la comida, bien, le faltaba la excelencia o esa chispa que hemos encontrado en otros restaurantes de este estilo, alguna presentación estaba falta de gusto, te dejaba como vacío, faltaba algo, no era algo redondo, en nuestro caso los dulces del final como un querer y no poder, no supimos ver la excelencia supuesta en un estrella Michelin y 5 sol repsol. Y le deben dar una vuelta a los precios de las infusiones y de la botella de litro de agua de veri, ...., en fin, prueba superada, pero solo eso, correcto pero nos esperábamos mucho más. No lo recomendamos
Comida estupenda con una elaboración excepcional, aunque los platos en si mismos no sorprendan, algo que lo convertiría en una experiencia gastronómica excepcional. La categoría de la comida intenta compensar el resto de componentes como atención, localización, ambientación, música y decoración que lo dejan en una peor posición como experiencia integral.
Salgo con sensaciones encontradas. Por una parte, me han gustado casi todos los platos, quizás los postres lo que menos. El servicio bastante distante y frío. No tengo muy claro si es porque bebimos solo agua o porque suele ser así, pero resulta curioso que solo estábamos dos mesas en el restaurante y con la otra que llevaba meridaje si que iban conversando. He visto que el otras reseñas comentaban lo del agua y es que efectivamente salen con sensación de engaño. Te están rellenando continuamente los vasos, estando llenos, y cuando pides la cuenta: Oh, sorpresa! 3; botellas a casi 7€ cada una...
Salgo con sensaciones encontradas. Por una parte, me han gustado casi todos los platos, quizás los postres lo que menos. El servicio bastante distante y frío. No tengo muy claro si es porque bebimos solo agua o porque suele ser así, pero resulta curioso que solo estábamos dos mesas en el restaurante y con la otra que llevaba meridaje si que iban conversando. He visto que el otras reseñas comentaban lo del agua y es que efectivamente salen con sensación de engaño. Te están rellenando continuamente los vasos, estando llenos, y cuando pides la cuenta: Oh, sorpresa! 3; botellas a casi 7€ cada una...
Muy lejos de otros estrella Michelin. Trato seco y frío, no dedican tiempo a la explicación de los platos. Tampoco se esmeraron en ayudarnos con la elección del vino. En general la atención no me parece buena. Las mesas del local están muy cerca unas de las otras y mal insonorizado, parece una sala de cualquier restaurante. El producto es bueno y la elaboración de los platos correcta pero tal y como está hoy en día el nivel y las innovaciones que encuentras en cualquier restaurante que se precie están muy lejos del nivel.
La comida es excelente y con mucha calidad. Disfrutamos con todos los platos y todos tenían algo diferente que nos llamaba la atención. Sin embargo, el trato del personal fue muy frío y distante. Te explican los platos de carrerilla y tan apenas sin vocalizar, además de mostrar muy poco entusiasmo. En cuanto al local, es muy poco cálido y no crea un ambiente adecuado a la experiencia. Asimismo, el precio de las bebidas es excesivamente elevado. En líneas generales, la comida merece la pena indudablemente pero todo lo demás debería de ir acorde al tipo de restaurante.
La comida es excelente y con mucha calidad. Disfrutamos con todos los platos y todos tenían algo diferente que nos llamaba la atención. Sin embargo, el trato del personal fue muy frío y distante. Te explican los platos de carrerilla y tan apenas sin vocalizar, además de mostrar muy poco entusiasmo. En cuanto al local, es muy poco cálido y no crea un ambiente adecuado a la experiencia. Asimismo, el precio de las bebidas es excesivamente elevado. En líneas generales, la comida merece la pena indudablemente pero todo lo demás debería de ir acorde al tipo de restaurante.
Un sitio que presume de una estrella Michelín. Pues bien, fue una experiencia sin más. Algunos de los platos fueron exquisitos. El arroz de gamba lo que menos me gustó. Un sitio de esta categoría, aparte de que el menú ya cuesta lo suyo, no tiene sentido cobrarte 4,70€ por una cerveza Ámbar 1900 y 5€ por un litro de agua, ¿cómo te quedas? ¿No es abusivo?. El vino, cuidado con el que pidas, porque está inflado en más del 100% de su valor de compra en cualquier tienda. Luego ya hay que entrar en detalles, te sirven la primera copa de vino o agua, ambas cosas a su temperatura adecuada, luego dejan esas botellas encima de una mesa cercana, resultado: a los 10 minutos estás bebiendo el agua y el vino ¡caliente! Esos detalles son los que no puede permitirse un restaurante con una estrella Michelín. Probado está, pero no merece la pena. Hay restaurantes con mejor calidad sin tener estrella. La decisión es tuya.
Excelente comida y servicio en un correcto comedor. Pero es una pena sentirse estafado en la bebida desproporcionadamente cara y sin información adecuada salvo que optes (y no fue el caso) por el maridaje . Yo no volveré
¿ Cómo sentir que molestas pagando 200 euros por persona? Resume la cena a la prensa Estuvimos cenando 3 personas en la prensa para llevar mi sobrina a su primer estrella Michelin. Sinceramente, experiencia decepcionante… Desde que entramos hasta la salida, una frialdad digna de un viaje en la Antártida. Algunos platos merecen la pena como la borraja o la cigala con manitas. La alcachofa con presa Ibérica olía a carne muerta, el Esturión sin gran interés, los postres insípidos y sin sorpresas. Pero si vais por la comida aún asi, se puede ir. El servicio es digno de la atención de cualquier comedor. Ninguna explicación se elaboración, el intercambio con el maître casi imposible. Podéis ahorraros la visita
Es un dia especial, y te animas a reservar en el que desde hace años consideras el mejor restaurante de Zaragoza. Expectativas altas. Era nuestra tercera vez, pero la ultima vez casi mas de 10 años. Y hubiera sido mejor no volver y tener ese gran recuerdo. Hay dos menus, uno mas largo y otro mas corto, mismos platos añadiendo alguno. La comida esta bien elaborada pero le falta el factor sorpresa, y ninguno es memorable, y es una pena porque aun me acuerdo de platos que tome hace mas de 10 años en mi anterior visita. Por la comida no volveria, pero por todo lo de acontinuacion ademas no lo voy a recomendar. El servicio es frio, te presentan el plato unicamente lo que dice la carta, ni una simple explicacion adicional, ni indicacion de como comerlo.. Los platos son pequeños, lo normal en estos sitios, pero acabas lleno, nada que objetar excepto que al ser la primera mesa en llegar y con el fin de que en cocina elaboraran todos los platos a la vez, en nuestra mesa se fue alargando mucho entre plato y plato.hasta que lo consiguieron, al final todo era sin tantas esperas… Se puede pedir con maridaje, nosotros pedimos unicamente agua, porque nos gusta asi. Vamos a comer, no a beber, y eso no se gusta mucho…Seguramente, el mayor margen este en los vinos en este tipo de sitios, pero no es de recibo que pidas agua, te traigan una botella y…. Te van rellenando el vaso cada vez que pueden y sin avisarte al final de la comida has gastado 3 botellas de litro y medio a mas de 6€/ botella sin avisarte cuando abres otra, mas de 20€ en agua. Muy feo. Incrementa el precio del menu si quieres ya que eso si tiene un gran trabajo pero estos trucos hacen que la experiencia sea nefasta. Al final salimos, y te preguntas si es solo cosa tuya, buscando opiniones, vimos varias diciendo exactamente lo mismo. Avisado quedas
He ido a muchos restaurantes con estrella y este está muy lejos de lo que esperas y lo que pagas. El ambiente es rancio y casposo, el servicio frío, la comida es correcta y relación calidad precio desproporcionada. Te da la sensación de que estás en el año 2005, por el emplatado, las técnicas y los sabores. Nada está malo pero nada te sorprende. Aunque no me gusta que estén encima en este tipo de sitios, el otro extremo me parece casi peor, casi no te explican ni lo que estás comiendo. Me da l sensación de que ellos mismos saben que es un menu de 45 euros, no más. Hay un plato con cuatro o cinco mejillones de decoración y una salsa de su escabeche por encima de un pescado. Entre el tamaño de los mejillones, que era ridículo, y la salsa de su escabeche que llevaba el pescado, si me dices que es una lata del Mercadona me lo creo. Absolutamente nada recomendable. Esto no es una estrella Michelin a ningún efecto.
Disfrutamos con todos los platos y todos tenían algo diferente que nos llamaba la atención. Sin embargo, el trato del personal fue muy frío y distante. Te explican los platos de carrerilla y tan apenas sin vocalizar, además de mostrar muy poco entusiasmo, les cuesta sonreír si es que lo hacen, y a la hora de darte los abrigos ni unas palabras de cortesía ni ningún acto de simpatía. En cuanto al local, es muy poco cálido,música excesivamente alta y no crea un ambiente adecuado a la experiencia. Asimismo, el precio de las bebidas es excesivamente elevado, más de siete euros por una botella de agua, ni que fuera agua bendecida. En líneas generales, la comida merece la pena, la vajilla espectacular y con clase, los postres son excesivos en cuanto a cantidad, ya que además de los que entran en el menú, aún te sacan luego tres más. Creo que tienen aspectos que podrían mejorar.
No es el mejor 1 estrella michelin que he probado pero está bastante bien. Recomendable para ser Zaragoza .Sin embargo tuvimod una experiencia muy desagradable por encontrarme dos pelos (con la misma forma y color)en la comida. A la primera hasta les dije que ni se preocuparan. Pero a la segunda vez ya se lo hice saber. La respuesta de la camarera fue NULA.NULA!!!! Por cierto,pagamos TODA nuestra factura . Es decir que ni esperamos compensación ni la hubiéramos aceptado. Pero su una respuesta profesional sobre mejoras a realizar y no LA CALLADA POR RESPUESTA. Así que muy mal
Es un dia especial, y te animas a reservar en el que desde hace años consideras el mejor restaurante de Zaragoza. Expectativas altas. Era nuestra tercera vez, pero la ultima vez casi mas de 10 años. Y hubiera sido mejor no volver y tener ese gran recuerdo. Hay dos menus, uno mas largo y otro mas corto, mismos platos añadiendo alguno. La comida esta bien elaborada pero le falta el factor sorpresa, y ninguno es memorable, y es una pena porque aun me acuerdo de platos que tome hace mas de 10 años en mi anterior visita. Por la comida no volveria, pero por todo lo de acontinuacion ademas no lo voy a recomendar. El servicio es frio, te presentan el plato unicamente lo que dice la carta, ni una simple explicacion adicional, ni indicacion de como comerlo.. Los platos son pequeños, lo normal en estos sitios, pero acabas lleno, nada que objetar excepto que al ser la primera mesa en llegar y con el fin de que en cocina elaboraran todos los platos a la vez, en nuestra mesa se fue alargando mucho entre plato y plato.hasta que lo consiguieron, al final todo era sin tantas esperas… Se puede pedir con maridaje, nosotros pedimos unicamente agua, porque nos gusta asi. Vamos a comer, no a beber, y eso no se gusta mucho…Seguramente, el mayor margen este en los vinos en este tipo de sitios, pero no es de recibo que pidas agua, te traigan una botella y…. Te van rellenando el vaso cada vez que pueden y sin avisarte al final de la comida has gastado 3 botellas de litro y medio a mas de 6€/ botella sin avisarte cuando abres otra, mas de 20€ en agua. Muy feo. Incrementa el precio del menu si quieres ya que eso si tiene un gran trabajo pero estos trucos hacen que la experiencia sea nefasta. Al final salimos, y te preguntas si es solo cosa tuya, buscando opiniones, vimos varias diciendo exactamente lo mismo. Avisado quedas
¿ Cómo sentir que molestas pagando 200 euros por persona? Resume la cena a la prensa Estuvimos cenando 3 personas en la prensa para llevar mi sobrina a su primer estrella Michelin. Sinceramente, experiencia decepcionante… Desde que entramos hasta la salida, una frialdad digna de un viaje en la Antártida. Algunos platos merecen la pena como la borraja o la cigala con manitas. La alcachofa con presa Ibérica olía a carne muerta, el Esturión sin gran interés, los postres insípidos y sin sorpresas. Pero si vais por la comida aún asi, se puede ir. El servicio es digno de la atención de cualquier comedor. Ninguna explicación se elaboración, el intercambio con el maître casi imposible. Podéis ahorraros la visita
Completamente decepcionante. Desde el principio nos hemos sentido incómodos, despreciados, fuera de lugar. Lo hemos achacado a un tema de la edad, de que al ser jóvenes pasaban de nosotros frente a la complicidad que el camarero tenía con el resto de clientes, más mayores. También al hecho de que hayamos pedido agua principalmente (que ojo, también hemos pedido una copa de vino cada uno y, sin sacarnos carta de vinos ni explicarnos nada, la sorpresa nos la hemos llevado en la cuenta con la friolera de 15 euros la copa de tinto y 9 la de blanco. Por no hablar de la cantidad, que en mi caso me han echado tan poco vino que pensaba que era simplemente para que lo probara y confirmara si era de mi agrado o no -literalmente un dedo-). Si pides agua, trato frío y distante toda la comida. Por cierto, te van llenando el vaso de agua aunque todavía tengas y te abren la siguiente botella sin que tú lo pidas, para luego cobrarte CADA UNA a 7€. La segunda botella nos la han sacado teniendo agua en los vasos y a punto de empezar los postres. Por otra parte, no te explican ningún plato, más allá de leerte el menú, que lo puedes hacer tú mismo. El pan, completamente quemado. Siendo que el de las mesas de al lado estaba bien y que los camareros han visto como íbamos llenando el platito de corteza negra, no han sido capaces de preguntarnos ni de cambiarlo. Por supuesto, la cuenta al hombre, con lo fácil que es dejarla en medio (iba a pagar yo, puesto que era un regalo a mi pareja). Sí, la comida en sí está buenísima y muy bien presentada, pero al salir nos hemos dado cuenta de lo desagradable que ha sido todo y de cómo nos hemos sentido estafados. Leyendo otros comentarios, vemos que no es solo cosa nuestra. Nos da mucha pena porque es un lugar de referencia en Zaragoza, pero sin duda no lo recomendamos.
Experiencia espantosa a pesar de que la comida está muy buena. Fuimos con un niño y nada más entrar ya nos miraron con cara rara. Si no se puede ir con niños, lo deberían avisar en su página web o cuando haces la reserva. El servicio fue frío y antipático. Llegando incluso a un punto desagradable. El sumiller no fue capaz de recomendarnos ni un vino. Cuando traen los platos a la mesa, viene el sumiller a decirte exactamente las mismas 4 palabras que en la carta, ni una más. El ambiente del restaurante es muy aburrido, parece que estás de funeral en vez de disfrutando de una comida. A este tipo de restaurante no se va solo a comer sino a vivir la experiencia y disfrutar. Lo siento por la chef pero el servicio tiene mucho que mejorar.
Fuimos por el cumpleaños de mi madre a comer al restaurante La Prensa en total 4 personas. Cabe remarcar que no es la primera vez que acudo a este tipo de experiencias gastronómicas ya que soy una aficionada de estos sitios tanto en España como en el extranjero (además mi pareja trabaja en el sector así que conozco un poco este mundillo). De primeras no nos dan la posibilidad de elegir diferentes menus entre los diferentes comensales pero bueno hasta cierto punto me parece comprensible ya que les puede afectar al nivel de la organización para servir en la mesa los diferentes platos. Pero ante mi negativa a coger el maridaje de vinos ya que por problemas médicos no puedo, nos exigen que tomemos una decision común para toda la mesa obligando a las otras tres personas a no poder escoger maridaje o yo estar obligada a cogerme la opcion con alcohol. Al final ante mi insistencia a qué no era justa esta imposición, me dicen que van a hacer una excepción como si me estuvieran haciendo un favor. Esta situación no me ha sucedido nunca en los otros establecimientos con estrellas Michelin en los que he estado. Me parece una discriminación a alguien que no pueda o quiera beber alcohol, algo para mí inaceptable. No te preguntan si tienes algún tipo de intolerancia o alergia. Además un servicio para mi pésimo, en el que recogen platos de comensales antes de que todos hayamos terminado de comer. Copas de vino que se acumulan vacías en la mesa sin que las retiren, cubiertos puestos de cualquier manera y otras muchas cosas para mi inacceptables pagando una cuenta de 585€ en total. Sinceramente no entiendo que tengan la estrella Michelin, considero que no tratan al cliente de la misma manera que la persona que se ocupe de examinar el servicio a la hora de decidir si merecen dicha distinción. Para mi nada recomendable, otros sitios en Zaragoza a veces incluso a veces más economicos, te tratan infinitamente mejor como por ejemplo el restaurante de Gente Rara o Cancook. En estos ejemplos te hacen un tour en el que puedes ver la cocina, ves como hacen algunos platos y te explican la procedencia de los ingredientes algo para mí que forma parte de la experiencia de un restaurante de estas características (cosas que no encontraréis en La Prensa).
Fuimos tres amigas a comer, además de que previamente pregunté sobre posible adaptación por intolerancia a la lactosa (y me respondieron con un seco "no adaptamos menús" y después pregunté otra cosa y nunca más me respondieron), la sala es pequeña y la mesa de al lado era grande y gritaban (les dijimos que no se podía estar y nos respondieron con un "y yo qué quieres que haga"), así que no nos oíamos. Los platos están bien, pero no a la altura de otros Estrella Michelín ni mucho menos. Y tienen detalles desagradables: en primer lugar el trato, en segundo lugar, te rellenan continuamente el agua sin preguntarte de inicio si la quieres (porque cerveza por ejemplo pedimos y sí nos preguntaron, porque va aparte del menú) y al final te la cobran a más de 7 euros cada botella de 75 cl. Además, cobran por adelantado (descontado de mi cuenta) 30 euros por persona que luego no descuentan del ticket final, así que espero me lo devuelvan a la mayor brevedad posible (fuimos ayer). En resumen: una experiencia decepcionante.
Fuimos tres amigas a comer, además de que previamente pregunté sobre posible adaptación por intolerancia a la lactosa (y me respondieron con un seco "no adaptamos menús" y después pregunté otra cosa y nunca más me respondieron), la sala es pequeña y la mesa de al lado era grande y gritaban (les dijimos que no se podía estar y nos respondieron con un "y yo qué quieres que haga"), así que no nos oíamos. Los platos están bien, pero no a la altura de otros Estrella Michelín ni mucho menos. Y tienen detalles desagradables: en primer lugar el trato, en segundo lugar, te rellenan continuamente el agua sin preguntarte de inicio si la quieres (porque cerveza por ejemplo pedimos y sí nos preguntaron, porque va aparte del menú) y al final te la cobran a más de 7 euros cada botella de 75 cl. Además, cobran por adelantado (descontado de mi cuenta) 30 euros por persona que luego no descuentan del ticket final, así que espero me lo devuelvan a la mayor brevedad posible (fuimos ayer). En resumen: una experiencia decepcionante.
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