Origenes
Bar · Zaragoza
About Origenes
Origenes, un bar ubicado en el corazón de Zaragoza, le da la bienvenida en un ambiente acogedor y luminoso. Nos especializamos en ofrecer una experiencia gastronómica memorable, donde la calidad de los ingredientes y la cuidada elaboración de cada plato son nuestra prioridad. Nuestra carta incluye u...
Origenes, un bar ubicado en el corazón de Zaragoza, le da la bienvenida en un ambiente acogedor y luminoso. Nos especializamos en ofrecer una experiencia gastronómica memorable, donde la calidad de los ingredientes y la cuidada elaboración de cada plato son nuestra prioridad. Nuestra carta incluye una amplia selección de cócteles, cafés, postres y vinos, junto con opciones para almuerzo y cena. Los clientes destacan la atención al detalle y el servicio atento, así como la variedad de platos, incluyendo opciones vegetarianas con verduras frescas. Si busca un lugar accesible, con opciones para comer solo o en grupo, y disfrutar de una comida o cena inolvidable, Origenes es su destino.
What Customers Say About Origenes
Origenes es un restaurante muy bien valorado en Zaragoza, ideal para celebraciones y comidas familiares. Destacan la calidad de la comida, el servicio atento y el ambiente agradable. Algunos clientes mencionan que las raciones son justas y los precios de los vinos elevados.
Popular Dishes
Best For
Tip: Ideal para comidas especiales o ir con la familia. Se recomienda reservar, especialmente si se va a cenar tarde un viernes.
Features
What to see nearby
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Origenes is located in Zaragoza, surrounded by cultural and historical points of interest. Here are some of the most notable places nearby.
Historical Heritage
- Monumento al Justiciazgo (A 145m) — monumento en Zaragoza bien de interés cultural
- Palacio de la antigua Capitanía General de Aragón (A 182m) — edificio en Zaragoza, Bien de Interés Cultural bien de interés cultural
- Paraninfo de la Universidad de Zaragoza (A 194m) — edificio de la Uiversidad de Zaragoza bien de interés cultural
- La Casa de Teléfonos de Zaragoza (A 214m) — edificio en zaragoza Bien Inventariado del Patrimonio Cultural Aragonés
- Edificio de Correos y Telégrafos (A 240m) — edificio en Zaragoza Bien Inventariado del Patrimonio Cultural Aragonés
Other Points of Interest
- Edificio Ibercaja de Zaragoza (A 80m)
- Monumento a la Constitución de 1978 (A 82m) — monumento en Zaragoza
- Edificio Elíseos (A 166m) — edificio en Zaragoza
- La ciudad honra a sus funcionarios (A 167m) — monumento en Zaragoza
- Monumento a Joaquín Costa (A 253m) — monumento en Zaragoza
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Frequently asked questions about Origenes
Origenes Zaragoza Reviews
Restaurante precioso, el trato insuperable y la comida de una calidad que vale cada céntimo que pagas. Por fin un sitio en el que no te sientes “estafado” en cuanto a calidad/precio. Lo recomiendo fervientemente y sin ninguna duda volveremos. El canelón de longaniza espectacular, el arroz buenísimo y el tataki de solomillo se te deshacía en la boca, sin palabras. La tarta de queso impresionante. Para repetir una y mil veces.
Hemos estado 3 Amigas, comiendo hoy, (yo, ya lo conocia), es un Imprescindible en Madrid, Servicio Excelente! Comida Exquisita! La Atencion de la dueña... Sencillamente Fantástica! En resumen, es un imprescindible!!!
Estuvimos comiendo hace un par de semanas, el servicio de Isabel impecable, sonriente en todo momento y muy agradable. Se agradece que el trato al cliente sea así. La comida sabrosa y muy buena, hecha con cariño. Disfrutamos mucho y sin duda volveremos! Da gusto encontrar un restaurante así en Zaragoza pues no tenemos un sólo pero.
Primera visita a este restaurante. Cena organizada invitación de un proveedor de la empresa. Éramos unos 20 comensales. Comida excelente. Servicio excepcional y el local muy bonito y acogedor. Visita muy recomendable.
Tener origen1952 tan cerca de casa, te hace sentir tremendamente afortunado. Siempre quedas bien, cuando recomiendas el repetir en una de sus mesas. Su cocina es simplemente exquisita. El trato y la atención son maravillosos. El local siempre es una maravilla, incluso cuando está lleno. A pesar de la cantidad de gente, el ambiente es increíblemente acogedor y permite mantener una conversación sin necesidad de levantar la voz. La acústica está perfectamente cuidada, lo que hace que todo fluya de manera natural, sin interferencias ni ruidos molestos. Además, la iluminación es un verdadero placer, cálida y suave, crea un ambiente relajado y confortable que invita a quedarse un rato más, disfrutando al rededor de la mesa de tus seres queridos. Un gustazo.
Una buena experiencia, con platos bien presentados y productos de calidad. Recomiendo probar el canelón de longaniza de Graus, las alcachofas y la torrija. El trato del personal muy correcto. Un único pero, estábamos debajo de un altavoz y la música estaba un pelín alta. Muy recomendable.
Fuimos el día de San Valentín, y fue un acierto, la comida delicada y exquisita y el trato una maravilla, cercano y profesional, en concreto Jorge. Repetiremos!!
Hemos ido a cenar dos veces mi pareja y yo, en ambas ocasiones ha sido una experiencia fantástica. Servicio y atención por parte del personal excelente y rápido. La comida exquisita, suelen tener algún plato fuera de carta que merece probarse, por ejemplo el timbal de pimientos asados o unos chipirones y en la carta el tataki tanto de carne como de atún están buenísimos. Los postres también muy ricos la torrijas y la tarta de queso.
Tal y como prometen al empezar a atenderte, te sientas para disfrutar de la experiencia. La carta lo justo para que probando 3 cosas te quedes más que satisfecho y disfrutes de sabores bien combinados que hacen que disfrutes de lo que pruebas. El resumen: * Comida de 10 * Ambiente de 10 ( El local es precioso) * El trato inmejorable (gracias Ángel por tus recomendaciones) No duden en probar, seguro que volverán. Nosotros lo haremos sin mucho tardar para seguir probando otros platos.
Inmejorable experiencia en Origen 1952, Zaragoza. Nos encantaron, los platos que degustamos, muchísimo, desde el principio con el pan y el aceite, buenísima...😋 Pedimos tres platos para dos personas. Una ensalada de pato con verdes, que estaba espectacular, las icónicas albóndigas de merluza y el solomillo de bellota. Acabamos con unas natillas , que también compartimos. Espumosas y deliciosas. El albariño de la casa, muy recomendable.🥂 El lugar me pareció muy acogedor, con muchísima luz y una decoración que gusta mucho.
Local amplio, con mucha luz, bien decorado. Fuimos 4 amigas. Estaba lleno, pero en ningún momento te da sensación de agobio. La atención inmejorable, nos atendió Ángel. Muy buen servicio y muy buena atención por parte de todos. Totalmente recomendable. La comida exquisita. Volveré sin dudarlo.
Elegante restaurante al lado del edificio Ibercaja. Cenamos alcachofas fritas con foie, Pad Thai y tataki de solomillo. Todo muy bueno pero el solomillo sin duda, lo mejor. Muy buena carne muy bien preparada. Las camareras muy atentas y agradable nos recomendaron de postre tarta líquida de queso y fue otro gran acierto. La mejor tarta de queso que he probado en un restaurante de Zaragoza. Perfecta de sabor y textura, al estilo de La Viña. Cena con copa de vino por 40€/persona. Con 3 platos para dos personas, es más que suficiente. Abre a las 21:00.
Lugar donde compartir con amigos unos platos al centro. Espectacular el tataki de solomillo, albóndigas de merluza, alcachofas frutas con foie y los postres buenísimos. Todos los que hemos probado nos han encantado: natillas de la abuela, tarta de queso, tarta de chocolate, torrija espectacular. Como colofón final nos han sacado unos gin-tonic riquísimos y con una presentación muy especial en mesa. Gracias a todo el equipo ha sido muy especial. Nos vamos con un buen sabor de boca. ¡Volveremos! ¡Os recomendaremos! 🥰👏😃
Me ha encantado! Carta original, tienen menu business pero compartimos 3 platos entre 2. El tercero fue recomendado por el maitre, tataki de solomillo, buenísimo! Mezclan sabores de forma muy agradable. No me gustan las acelgas, pero me comí las pencas disfrutando. Simplemente increíble
Espectacular todo. Comida, atención al cliente, y decoración del local. Elegimos para compartir canelones y dos ensaladas. Luego cada uno cogimos un plato. En mi caso fue un pad thai con salmón y gambones que estaba riquísimo. Mis amigos eligieron pluma ibérica, carrilleras, alcachofas… todo exquisito. De postre torrija y tarta de queso… delicioso. Salimos a unos 40 euros por persona, que dada la altísima calidad de restaurante merece muchísimo la pena. De 10!
Espectacular hemos comido estupendamente, súper tranquilos y los platos muy bien preparados y súper ricos. Alcachofas muy ricas, los canelones espectaculares y el tataki de solomillo increíble. Lo único a tener en cuenta solo abren por la noche de jueves a domingo por lo que importante reservar antes de ir.
Una verdadera experiencia. El local está situado en un lugar privilegiado en el centro de Zaragoza. La decoración hace que se genere un ambiente acogedor. En su carta hay variedad e incluye platos de los que te acuerdas pasados los días. Entre ellos destacar el arroz de pato con hongos y foie, las albóndigas de toro (que son realmente sorprendentes) o el bacalao, uno de los mejores que he tomado nunca. Mención aparte merecen los canelones de longaniza. Aunque para imprescindibles son los postres. Os recomiendo encarecidamente torrija, pues es cosa de otro mundo, o un gintonic preparado delante del cliente por Ángel, un auténtico crack. Destacar el excelente trato recibido. Los camareros son muy atentos y están pendientes en todo momento de que todo esté lo mejor posible. El servicio ayuda mucho a que la experiencia sea genial. En especial Patricia, que con su cercanía, y su simpatía le otorga ese punto a favor siempre tan necesario en un gran restaurante. En general, es un restaurante a los que hay que volver para seguir deleitándote. Experiencia totalmente recomendable.
Restaurante elegante en el centro de Zaragoza, emparentado con el 33 de Tudela, del que adopta alguna de sus recetas emblemáticas de verdura, pero que amplía su oferta a platos de carne y pescado de corte asiático. A destacar el tataki de solomillo de bellota. La comida es de calidad, y el servicio, atento y rápido, incluso cuando está lleno, lo cual es muy de agradecer. No es barato (salimos a poco más de 50€ por persona), pero, personalmente, creo que vale la pena.
Este nuevo restaurante abierto en Zaragoza (tan solo hace una semana) estupendamente comandado por Jorge y Leticia han logrado unir diseño y gastronomía tradicional dentro de un ambiente fresco, moderno y actual y lo hacen mezclando una estética sofisticada con toque clásicos como la vajilla, el uniforme de los empleados (ambientados en el estilo Titanic de principios siglo XX), y sobre todo, la atención y el servicio que se presta a los comensales. En la entrada, ya sorprenden las grandes cristaleras que permiten la entrada de luz natural por todo el local, dando un aspecto muy europeo. La decoración mezcla texturas y materiales para crear una atmósfera confortable. Desde el siempre sofisticado terciopelo, a los materiales naturales que se utilizan en lámparas o sillas y que sirven para conectar con el producto que se sirve en las mesas. Desde que entras la atención te hace sentir importante, en la mesa los consejos gastronómicos hacen facil tu elección y durante la velada se preocupan que estés a gusto, como en casa. Felicidades, en pocos sitios es así. Felicidades tb x la valentía de iniciar tan sofisticado proyecto en tiempos de pandemia, seguro que será un rotundo éxito. Esta pareja de jovenes emprendedores y su equipo lo han perseguido. No obstante ella, Leticia proviene de generaciones hosteleras( descendiente Casa Lac). En cuanto a la comida, estuvimos cenando cuatro personas y pedimos seis raciones con postre (no os perdais la torrija), boquerones, patata con papada y huevo, wok asiático, albondigas merluza, buñuelos bacalao y canelones loganiza y foie, todo sin excepción de 10. Así como los tiempos entre platos bien acomodados. Y para finalizar la factura con 2 botellas de Mara blanco y gin tonic y cafes 172 € . Precio a la medida de la calidad de los productos y cocina. Por poner un pero, deberán corregir la reverberación del sonido en sala, es un poco molesto. No obstante no le resta para nada de mi valoración 5 estrellas. No os lo perdáis, yo volveré sin duda. Ya lo tengo en mi agenda como restaurante de cabecera. Mucha suerte en este nuevo proyecto chicos.
La comida inmejorable, desde la ensalada de pato hasta los postres. Nos han parecido espectaculares tanto el tataki de solomillo de bellota como la tradicional torrija. Pero lo mejor son duda ha sido el cálido recibimiento, el trato durante todo el servicio y lo atentos y agradables que han sido tanto los camareros como los dueños. No recordamos la última vez que nos han tratado tan bien en un restaurante. Repetiremos segurísimo. Seguid así y seréis todo un referente.
Fue una gran experiencia. Nos encantan las verduras y había muchos platos elaborados con verduras. No es habitual que en los restaurantes haya tantos platos elaborados con verduritas. Pedimos 4: las borrajas(de 8), las pencas(9), las alcachofas(6 porque estaban fritas y el frito nos cansó un poco) y los pimientos rojos con huevos frito(10). La atención fue amable y el postre(tarta de queso) muy muy rica también. El vino tinto estaba buenísimo. Si volvemos por Zaragoza, seguro que repetimos. Debemos probar la menestra la próxima vez.
Y habiendo vuelto a la que se me ofrece y considero como mi casa, porque la verdad es que nadie es extraño en ningún lugar, basta con abrir los ojos y reconocerse en él. Y si como comensal se me ha agradecido las palabras que en su día escribí como aquí y ahora las que escribo, a quien me lea, le digo que no son mías, son las de un elenco humano en su fusión de calidad que ofrece Origen 1952 reinventándose, haciendo que la cercanía de Navarra y Aragón bailen al son de su "jota" en su fusión en la quaternitas perfecta de su naturaleza. Los artífices, Leticia y Jorge, quienes me han hecho partícipe de la esencia de lo esencial del secreto del Restaurante en Zaragoza; decirse: "soy tú". Es el ingrediente básico para cualquier tipo de relación humana, tanto profesional como personal: LA CONFIANZA, sin ella, no se puede continuar. Leticia y Jorge, representan una generación marcada por la constancia, el esfuerzo y la capacidad de reinventarse. Su trayectoria profesional refleja compromiso y excelencia. No son nuestras habilidades las que muestran cómo somos, sino nuestras elecciones, y ambos, saben cuáles son sus piedras grandes, tomándose el tiempo para clarificar cuáles son sus prioridades y revisar usar el tiempo para que no les quede ninguna afuera. Siempre es un placer escuchar la lectura del menú de los labios de Rubén. En él, se entrevé la construcción de la comida y las intenciones del chef. Soy comedor, y me ha encantado, que degustando de entrante Canelones de pasta fresca rellenos de longaniza de Graus, con salsa de foie y tartufata, es imposible llenarse porque la cocina diseña las porciones con sumo cuidado para evitar que uno se llene, porque el menú solo tiene sentido si se come. Y a continuación, el plato principal y especialidad de la casa: Tataki de solomillo de bellota 100% macerado con boniato a la brava. El chef, es un verdadero alquimista de los sabores, entiende que la belleza de sus creaciones reside en su fugacidad. Su cocina es un bioma de ideas culinarias, una síntesis de naturaleza y técnica, donde cada plato es un ecosistema efímero que se disuelve en el tiempo pero permanece en el recuerdo. Isabel, con la profesionalidad y simpatía que le caracteriza, al verme, me ha saludado como decíamos ayer, su naturalidad y calidez me ha reforzado la sensación percibida de la vez anterior de confianza y familiaridad. Jon, que con toda empatía me ha ofrecido ese sorberte casero como cierre magistral: Sencillo en apariencia, pero profundo en matices. Y no me olvido de Luis, que con su buen humor, un día que no has reído es un día perdido, servía esas Croquetas de jamón ibérico en la mesa de comensales donde se sentía la ambrosía de los ideales de la juventud. Durante las próximas horas, ustedes ingerirán, grasas, sal, azúcar, proteínas, bacterias, hongos, varias plantas y animales, y en alguna ocasión, hasta ecosistemas enteros, pero, he de suplicarles una cosa, solo una; que no coman, degusten, saboreen, deléitense, aprecien cada bocado que introduzcan en su boca. Sean conscientes, pero no coman. Este menú es demasiado preciado para eso. "Restaurante Origen 1952, es la síntesis de tradición y excelencia gastronómica. Con un compromiso firme hacia la calidad, la innovación y el respeto por nuestras raíces, cada experiencia se convierte en un referente de alta cocina. Es más que un restaurante: es un legado que se proyecta hacia el futuro." Desde 1952, Origen, guarda en cada plato un recuerdo que a Leticia le ha hecho seguir siendo en su corazón de hija y nieta, como hacía la abuela, despertando emociones y cada visita se convierte en un momento único para compartir. Es el lugar donde la tradición se abraza con la creatividad, y donde la mesa se transforma en un viaje de sensaciones que permanecen en la memoria de este comensal que siendo de Zaragoza, también lleva esa perla del norte consigo en su diversidad gastronómica que es Navarra, y cómo no, amante de sus espárragos. ¡Buen provecho!
Fuimos a celebrar nuestro aniversario sin tener ninguna reserva y, buscando opciones por la zona centro, encontramos este restaurante, con un ambiente tranquilo, luminoso y acogedor. El trato del personal fue atento. De entrantes pedimos las alcachofas fritas con foie y los pimientos de cristal asados con huevo frito. Ambos platos estaban estupendos, pero las alcachofas estaban más sabrosas y nos gustaron más. Como platos principales, elegimos el tataki de solomillo macerado con boniato (muy tierno, se deshacía en la boca) y los buñuelos de bacalao con mayonesa de tomate, bien fritos y sabrosos. De postre compartimos tarta de queso y torrija con helado. Aunque no suelo ser fan de la tarta de queso, esta me sorprendió, aunque me quedo con la torrija: cada trozo soltaba leche y tenía una textura deliciosa. Destacar también la distribución de las mesas, con espacio suficiente entre comensales, lo que da intimidad sin sensación de agobio. Los baños estaban limpios y cuentan con cambiador para bebés.
Un restaurante que no te puedes perder en Zaragoza, tienen un detalle en todo que hace magnifica la experiencia en él. Los platos con una gran calidad en su materia prima y su elaboración. Quedamos encantados con todo lo que probamos, cada plato era mejor que el anterior. Un servicio atento, rápido y con un trato muy cercano pero a la vez educado con el cliente. Fuimos a celebrar un cumpleaños en familia y sin duda volveremos muy pronto!!
Vine con mi pareja a cenar. Nos gustó mucho el recibimiento del camarero llamado Rubén. El servicio es muy bueno. Nos presentó toda la carta, y nos contó la historia del restaurante. Luego pasó a las recomendaciones del restaurante y lo que mejor se le da. Pedimos las alcachofas fritas con foie, pimientos de cristal y tataki de solomillo. Hay que decir, que la especialidad de este restaurante, son las verduras que traen de Navarra. Los postres exquisitos, tarta de queso que ha tenido muchos premios y la torrija típica de estas fechas de semana santa. Sin duda alguna volveremos. Adjunto algunas fotos de la cena.
Fue una comida familiar, en nuestro caso nos decantamos por platos de la carta. Pedimos varios para compartir y un segundo para cada uno. También elegimos algún postre y cafés. Los camareros muy simpáticos y profesionales, nos aconsejaron que platos pedir según el gusto de cada uno. La comida muy bien cocinada y presentada, las raciones no son abundantes pero en mi caso eran suficientes. El restaurante está muy céntrico con posibilidad de llegar en transporte público o con coche ya que hay parking muy cercano.
Fenomenal! Hice una reserva para las 22.45 de un viernes . El servicio exquisito . La cena espectacular, pedimos 3 platos para compartir . Aunque era tarde pudimos cenar sin prisas . Estaba más agobiada yo por la hora y que se pudiesen marchar y cerrar , que ellos que no tenían prisa . La tarta de queso la mejor que he probado de Zaragoza . El vino correcto . El ambiente estábamos casi solos.
Un sitio ideal para hacer comidas especiales o ir con la familia. Fuimos el domingo y comimos muy bien, pero lo mejor fue el trato, muy agradables. Mis favoritos fueron la menestra, el tataki de solomillo y la torrija, de las mejores que he probado.
Llevamos 2 años seguidos mi mujer y yo celebrando nuestro aniversario en este sitio maravilloso. Es ideal para estas ocasiones. Lo que se cocina ahí nos deja sin palabras… Un 10/10.
Teníamos ganas de visitar este restaurante. Nos hicieron hueco en el último momento y fue un acierto total. Este restaurante ha sido un referente de la gastronomía que honra las recetas tradicionales, con un enfoque especial en los productos de la huerta. Sus pencas rellenas o su canelón de longaniza de Graus son una auténtica delicia para el paladar. Aquí, cada plato cuenta una historia de dedicación, sabor y raíces culinarias transmitidas de generación en generación, convirtiendo este lugar en un destino imprescindible para quienes buscan una experiencia auténtica y reconfortante. El ambiente combina un encanto vintage con toques modernos, creando un espacio cálido y acogedor que se adapta a todo tipo de público. Un lugar con una atmósfera muy acogedora tanto para compartir en familia, como para estar con amigos. Origen cuenta con el equilibrio perfecto entre tradición y modernidad. Sus platos están equilibrados en cantidad y tiene un precio adecuado que demuestra que disfrutar que la comida de alta calidad no tiene que ser un lujo inalcanzable
Espectacular todo. Comida, atención al cliente, y decoración del local. Elegimos para compartir canelones y dos ensaladas. Luego cada uno cogimos un plato. En mi caso fue un pad thai con salmón y gambones que estaba riquísimo. Mis amigos eligieron pluma ibérica, carrilleras, alcachofas… todo exquisito. De postre torrija y tarta de queso… delicioso. Salimos a unos 40 euros por persona, que dada la altísima calidad de restaurante merece muchísimo la pena. De 10!
Lugar muy bien decorado, buen ambiente y mejor servicio. Platos bien ejecutados y precio asequible con el producto que manejan. Las alcachofas y el canelón, espectaculares!! No te vayas sin pedir la torrija.
Y habiendo vuelto a la que se me ofrece y considero como mi casa, porque la verdad es que nadie es extraño en ningún lugar, basta con abrir los ojos y reconocerse en él. Y si como comensal se me ha agradecido las palabras que en su día escribí como aquí y ahora las que escribo, a quien me lea, le digo que no son mías, son las de un elenco humano en su fusión de calidad que ofrece Origen 1952 reinventándose, haciendo que la cercanía de Navarra y Aragón bailen al son de su "jota" en su fusión en la quaternitas perfecta de su naturaleza. Los artífices, Leticia y Jorge, quienes me han hecho partícipe de la esencia de lo esencial del secreto del Restaurante en Zaragoza; decirse: "soy tú". Es el ingrediente básico para cualquier tipo de relación humana, tanto profesional como personal: LA CONFIANZA, sin ella, no se puede continuar. Leticia y Jorge, representan una generación marcada por la constancia, el esfuerzo y la capacidad de reinventarse. Su trayectoria profesional refleja compromiso y excelencia. No son nuestras habilidades las que muestran cómo somos, sino nuestras elecciones, y ambos, saben cuáles son sus piedras grandes, tomándose el tiempo para clarificar cuáles son sus prioridades y revisar usar el tiempo para que no les quede ninguna afuera. Siempre es un placer escuchar la lectura del menú de los labios de Rubén. En él, se entrevé la construcción de la comida y las intenciones del chef. Soy comedor, y me ha encantado, que degustando de entrante Canelones de pasta fresca rellenos de longaniza de Graus, con salsa de foie y tartufata, es imposible llenarse porque la cocina diseña las porciones con sumo cuidado para evitar que uno se llene, porque el menú solo tiene sentido si se come. Y a continuación, el plato principal y especialidad de la casa: Tataki de solomillo de bellota 100% macerado con boniato a la brava. El chef, es un verdadero alquimista de los sabores, entiende que la belleza de sus creaciones reside en su fugacidad. Su cocina es un bioma de ideas culinarias, una síntesis de naturaleza y técnica, donde cada plato es un ecosistema efímero que se disuelve en el tiempo pero permanece en el recuerdo. Isabel, con la profesionalidad y simpatía que le caracteriza, al verme, me ha saludado como decíamos ayer, su naturalidad y calidez me ha reforzado la sensación percibida de la vez anterior de confianza y familiaridad. Jon, que con toda empatía me ha ofrecido ese sorberte casero como cierre magistral: Sencillo en apariencia, pero profundo en matices. Y no me olvido de Luis, que con su buen humor, un día que no has reído es un día perdido, servía esas Croquetas de jamón ibérico en la mesa de comensales donde se sentía la ambrosía de los ideales de la juventud. Durante las próximas horas, ustedes ingerirán, grasas, sal, azúcar, proteínas, bacterias, hongos, varias plantas y animales, y en alguna ocasión, hasta ecosistemas enteros, pero, he de suplicarles una cosa, solo una; que no coman, degusten, saboreen, deléitense, aprecien cada bocado que introduzcan en su boca. Sean conscientes, pero no coman. Este menú es demasiado preciado para eso. "Restaurante Origen 1952, es la síntesis de tradición y excelencia gastronómica. Con un compromiso firme hacia la calidad, la innovación y el respeto por nuestras raíces, cada experiencia se convierte en un referente de alta cocina. Es más que un restaurante: es un legado que se proyecta hacia el futuro." Desde 1952, Origen, guarda en cada plato un recuerdo que a Leticia le ha hecho seguir siendo en su corazón de hija y nieta, como hacía la abuela, despertando emociones y cada visita se convierte en un momento único para compartir. Es el lugar donde la tradición se abraza con la creatividad, y donde la mesa se transforma en un viaje de sensaciones que permanecen en la memoria de este comensal que siendo de Zaragoza, también lleva esa perla del norte consigo en su diversidad gastronómica que es Navarra, y cómo no, amante de sus espárragos. ¡Buen provecho!
Muy buen servicio, ambiente, producto, y cocina. Volveremos seguro. Muy recomendable. Todo lo que comimos estaba muy bueno pero la torrija, la mejor que he probado nunca.
Un restaurante que no te puedes perder en Zaragoza, tienen un detalle en todo que hace magnifica la experiencia en él. Los platos con una gran calidad en su materia prima y su elaboración. Quedamos encantados con todo lo que probamos, cada plato era mejor que el anterior. Un servicio atento, rápido y con un trato muy cercano pero a la vez educado con el cliente. Fuimos a celebrar un cumpleaños en familia y sin duda volveremos muy pronto!!
Fuimos a celebrar nuestro aniversario sin tener ninguna reserva y, buscando opciones por la zona centro, encontramos este restaurante, con un ambiente tranquilo, luminoso y acogedor. El trato del personal fue atento. De entrantes pedimos las alcachofas fritas con foie y los pimientos de cristal asados con huevo frito. Ambos platos estaban estupendos, pero las alcachofas estaban más sabrosas y nos gustaron más. Como platos principales, elegimos el tataki de solomillo macerado con boniato (muy tierno, se deshacía en la boca) y los buñuelos de bacalao con mayonesa de tomate, bien fritos y sabrosos. De postre compartimos tarta de queso y torrija con helado. Aunque no suelo ser fan de la tarta de queso, esta me sorprendió, aunque me quedo con la torrija: cada trozo soltaba leche y tenía una textura deliciosa. Destacar también la distribución de las mesas, con espacio suficiente entre comensales, lo que da intimidad sin sensación de agobio. Los baños estaban limpios y cuentan con cambiador para bebés.
Fenomenal! Hice una reserva para las 22.45 de un viernes . El servicio exquisito . La cena espectacular, pedimos 3 platos para compartir . Aunque era tarde pudimos cenar sin prisas . Estaba más agobiada yo por la hora y que se pudiesen marchar y cerrar , que ellos que no tenían prisa . La tarta de queso la mejor que he probado de Zaragoza . El vino correcto . El ambiente estábamos casi solos.
Vine con mi pareja a cenar. Nos gustó mucho el recibimiento del camarero llamado Rubén. El servicio es muy bueno. Nos presentó toda la carta, y nos contó la historia del restaurante. Luego pasó a las recomendaciones del restaurante y lo que mejor se le da. Pedimos las alcachofas fritas con foie, pimientos de cristal y tataki de solomillo. Hay que decir, que la especialidad de este restaurante, son las verduras que traen de Navarra. Los postres exquisitos, tarta de queso que ha tenido muchos premios y la torrija típica de estas fechas de semana santa. Sin duda alguna volveremos. Adjunto algunas fotos de la cena.
Fue una comida familiar, en nuestro caso nos decantamos por platos de la carta. Pedimos varios para compartir y un segundo para cada uno. También elegimos algún postre y cafés. Los camareros muy simpáticos y profesionales, nos aconsejaron que platos pedir según el gusto de cada uno. La comida muy bien cocinada y presentada, las raciones no son abundantes pero en mi caso eran suficientes. El restaurante está muy céntrico con posibilidad de llegar en transporte público o con coche ya que hay parking muy cercano.
Teníamos ganas de visitar este restaurante. Nos hicieron hueco en el último momento y fue un acierto total. Este restaurante ha sido un referente de la gastronomía que honra las recetas tradicionales, con un enfoque especial en los productos de la huerta. Sus pencas rellenas o su canelón de longaniza de Graus son una auténtica delicia para el paladar. Aquí, cada plato cuenta una historia de dedicación, sabor y raíces culinarias transmitidas de generación en generación, convirtiendo este lugar en un destino imprescindible para quienes buscan una experiencia auténtica y reconfortante. El ambiente combina un encanto vintage con toques modernos, creando un espacio cálido y acogedor que se adapta a todo tipo de público. Un lugar con una atmósfera muy acogedora tanto para compartir en familia, como para estar con amigos. Origen cuenta con el equilibrio perfecto entre tradición y modernidad. Sus platos están equilibrados en cantidad y tiene un precio adecuado que demuestra que disfrutar que la comida de alta calidad no tiene que ser un lujo inalcanzable
Hoy hemos comido por primera vez y recomendado por nuestros hijos. Repetiremos todos juntos,, muy buen servicio, la comida y el trato de la dueña genial, los buñuelos de bacalao los mejores que he comido y conozco restaurante de muchos sitios diferentes
Lugar muy bien decorado, buen ambiente y mejor servicio. Platos bien ejecutados y precio asequible con el producto que manejan. Las alcachofas y el canelón, espectaculares!! No te vayas sin pedir la torrija.
Fue una gran experiencia. Nos encantan las verduras y había muchos platos elaborados con verduras. No es habitual que en los restaurantes haya tantos platos elaborados con verduritas. Pedimos 4: las borrajas(de 8), las pencas(9), las alcachofas(6 porque estaban fritas y el frito nos cansó un poco) y los pimientos rojos con huevos frito(10). La atención fue amable y el postre(tarta de queso) muy muy rica también. El vino tinto estaba buenísimo. Si volvemos por Zaragoza, seguro que repetimos. Debemos probar la menestra la próxima vez.
Reunión con amigos que nos presentaron este sitio tan especial. Género de primera tratado con esmero y potenciando su naturaleza y sabor. Las borrajas, delicadísimas!. Las pencas de acelga rellenas, inolvidables y el solomillo marinado, novedoso!. Riquísimo!!! Aúpa a pesar de los inconvenientes. Buen trabajo, navarrica!!!
La comida muy buena y de gran calidad , el servicio muy correcto son muy amables ,lo que no me gustó fue que no nos cambiaron los cubiertos en toda la comida ,no en los segundos que fueron carme y pescado .por otro lado la torrija de postre fue un poco complicada comerla solo te ponen una cuchara y tenía mucho exceso de leche al cortar un pedacito se llena el plato de leche. El precio un poco elevado salimos a 65€ por persona.el restaurante muy bonito y acogedor
La comida esquisita, buena calidad y bien preparada, quizá las raciones mas pequeñas de lo esperado después de haber visto los platos en Instagram. Desgraciamente el camerero que nos atendió, no estaba para nada a la altura de un restaurante de ese nivel y eso que ya tenia una edad cómo para saber comportarse, nuestro único comentario fué recharzar una sugerencia suya, cómo ésto fue al principio todo fué bastante incómodo. Nunca habiamos tenido que soportar ese tipo de impertinencias. No dijimos nada en el momento puesto que no queriamos estropear la celebración familiar. Los cinco que estuvimos allí en esa comida no dabamos credito.
El.sitio es precioso, el servicio super atento y profesional, la comida escelente, el tratamiento de las verduras es buenísimo. No es barato, pero comes lo que pagas. Volveremos.
La verdad que hemos comido espectacularmente bien, iba con dudas por algunas de las reseñas que había leído y en cuanto a la comida nada que ver, es cierto que no es barato pero la comida no defrauda. Le bajo una estrella por un problema con las tronas de bebe y porque no se muy bien porque nuestra mesa era plegable, de las de catering cuando el resto del local tiene unas mesas acorde a la cuidada decoración del local.
Local muy bien decorado, con ambiente muy cuidado incluido con la música de fondo elegida para acompañar. La atención exquisita, profesional y amable. Como los demás restaurantes de la familia, las recetas con productos de calidad y bien cocinados. Carta reducida pero con variedad de platos para todos los paladares. Elegimos 3 platos por recomendación y acertamos en cantidad y variedad. El carro de copa post-cena es un top!! Precio €€€ Ganas de volver 8/10
Restaurante con menos de 1 año de apertura en el edificio del antiguo edificio pignatelli. Local con muy buena decoración y atención con producto de calidad y precios altos Te ponen al comenzar un trozo de pan para mojar en aceite de oliva(1,70€/trozo) Te recomiendan pedir 3 platos, en nuestro caso la elección fue: -Ensalada de pato, jugo de higos y foie(19€): buena presentación pero no nos acabó de convencer, para el precio que tiene el pato estaba un poco duro y no se deshacía como debería, no repetiría -Canelones rellenos de longaniza de Graus con salsa de foie y tartufatta(18€): pasta y salsa muy buena, un poco salada para nuestro gusto. Nos esperábamos con una longaniza de ese estilo un sabor del interior mucho más potente, pero en este caso el sabor era muy suave. Estaba buena pero no nos acababa de decir nada, teníamos mucha esperanza con este plato pero nos defraudó un poco -Tataki de solomillo de bellota a la brasa con boniato(21€): sin duda el plato que más nos gustó, aunque la carne como se ve en la foto nos hubiera gustado un poco más roja en la textura interior, luego la combinación y sabor en boca era muy buena. Salsa con un toque picante pero perfecta y boniatos asados como acompañante perfectos de sabor. Imprescindible si venís -Tarta de queso fluida(7€): tarta de textura fluida perfecta, sin base de galleta. Si te gustan con un sabor suave a queso(se notan los quesitos) y con poco sabor dulce, esta te encantará. Si te gustan con más sabor a queso o más dulzonas, mejor optar por la torrija . Por el precio a nuestro parecer hay mejores opciones en la ciudad. Salimos a unos 35€ por persona, con los 3 platos y postre nos llenamos pero sin acabar a reventar En general, buena experiencia, buen local y trato muy bueno, pero a nuestro parecer los precios por la comida que ofrecen son un poco más altos de lo que deberían
Un restaurante con sabor cosmopolita, tanto la decoración del entorno como sus propuestas en la carta, unos platos deliciosos cocinados en su punto. Estuvimos tres personas, en las fotos se ve el Wok muy bien preparado, los buñuelos de bacalao(exquisitos) y el tatami de solomillo de bellota con boniato y salsa de mostaza, delicioso y en su punto, muy recomendable también la ensalada de pato con jugo de higos. Buen servicio, sin prisa pero sin pausa, perfecto, sin agobios y sin lentitud. No le doy 5 estrellas porque, en la espera,con la bebida te sacan pan con aceite de oliva que producen ellos mismos, buenísimo por cierto, pero luego en la cuenta te cobran el pan y no poco...quizá, si te lo cobran, tendrían que preguntar primero si se quiere... Por lo demás muy recomendable.
Fuimos el pasado miercoles con mis padres y sus amigos porque se lo habían recomendado y siempre nos fiamos de este tipo de planes El lugar precioso, muy bien decorado en el corazon de la ciudad, servicio agradable y la dueña un encanto desde en principio hasta el fin. La comida todo muy bien, destacando los canelones (que yo los haria incluso mas fuertes de sabor), la borraja con patata y las albondigas de toro en salsa Quizas los buñuelos y las alcachofas algo sosetes. Yo habria probado la torrija pero la verdad estabamos todos bastante llenos Precios algo caritos quizas aunque seguramente volveré cuando esté de visita en España
4,5 El local es una maravilla, muy bien decorado, amplio y súper agradable. La comida fantástica, variada y muy bien presentada y preparada. Raciones correctas, sin ser muy abundantes. El trato de sus responsables es impecable y los camareros correctos. Lo que más nos gustó el steak tartar y los canelones de longaniza. Precio medio alto, acorde con la calidad. Salimos contentos con la experiencia.
Un restaurante en Zaragoza a tener en cuenta , hay platos estrella de Casa lac como las pencas de acelga y las carrilleras que están y eso es apostar sobre seguro , el servicio muy bueno y profesional , el sitio permite tener una conversación ya que no hay excesivo ruido y mantienen muy bien la distancia entre mesas , volveré
Hoy mi familia y yo hemos tenido el placer de ir a cenar con motivo de un cumpleaños al restaurante Origen 1952 y la verdad es que no nos ha defraudado. En cuanto al ambiente y al servicio nos han atendido genial, lo que contribuye al hecho de que sin duda volveremos a ir. Respecto a los platos la verdad es que estaba todo bastante bien de sabor, aunque tampoco nada muy especial . Hemos pedido entre 4 personas 5 platos y dos postres para compartir, en cuanto a las cantidades la verdad es que muy bien, nos hubiese sobrado incluso un plato pero bien. Lo que sí que cabe destacar es el plato estrella de la casa, el tataki de solomillo de bellota y boniato, no estábamos muy convencidos pero ESPECTACULAR y un plato que sin duda repetiremos en la siguiente ocasión que vallamos, el dulzor del boniato con el punto perfecto del tataki y la sal en escamas, además de la increíble salsa, PLATO QUE SIN DUDA PODRÍA CONSIDERARSE DE ESTRELLA MICHELIN, producto de gran calidad, sabor característico y particular y combinación ideal. También, otro plato que estaba bastante bien es la Carrillera de Ternera cilindrada y prensada con salsa de su demi-glace y parmentier. Destaco la salsa de la carrilera que tenía mucha fuerza en cuanto al sabor. Por lo de más todo bastante bien.
Restaurante de cocina muy variada, buen producto, muy buena ubicación, comedor amplio, relación calidad precio cantidad mejorable, se pasan en los precios de los vinos hay sitios iguales o mejores algo más económicos, raciones justas para compartir. Después de una buena cuenta de 8 personas no tienen ni un detalle de invitarte a un licor.
Hemos comido muy bien. Los platos son un poco pequeños, sin embargo, al haber hecho varios pasos, hemos comido bien y hemos quedado satisfechos. En cuanto a la comida, se nota mucho la calidad de los ingredientes y la delicadeza de cómo está hecha. Todo con su debida presentación. El servicio es bueno, nos han tocado camareros muy atentos a nuestras necesidades. El lugar está muy lindo decorado y el ambiente es excelente. Lo recomiendo!
Hoy mi familia y yo hemos tenido el placer de ir a cenar con motivo de un cumpleaños al restaurante Origen 1952 y la verdad es que no nos ha defraudado. En cuanto al ambiente y al servicio nos han atendido genial, lo que contribuye al hecho de que sin duda volveremos a ir. Respecto a los platos la verdad es que estaba todo bastante bien de sabor, aunque tampoco nada muy especial . Hemos pedido entre 4 personas 5 platos y dos postres para compartir, en cuanto a las cantidades la verdad es que muy bien, nos hubiese sobrado incluso un plato pero bien. Lo que sí que cabe destacar es el plato estrella de la casa, el tataki de solomillo de bellota y boniato, no estábamos muy convencidos pero ESPECTACULAR y un plato que sin duda repetiremos en la siguiente ocasión que vallamos, el dulzor del boniato con el punto perfecto del tataki y la sal en escamas, además de la increíble salsa, PLATO QUE SIN DUDA PODRÍA CONSIDERARSE DE ESTRELLA MICHELIN, producto de gran calidad, sabor característico y particular y combinación ideal. También, otro plato que estaba bastante bien es la Carrillera de Ternera cilindrada y prensada con salsa de su demi-glace y parmentier. Destaco la salsa de la carrilera que tenía mucha fuerza en cuanto al sabor. Por lo de más todo bastante bien.
Local céntrico muy agradable y elegante, perteneciente al grupo de Casa Lac donde potencia la verdura de la huerta navarra y producto moderno. Todo a nivel notable pero nos quedamos con las pencas y sus canelones, los clásicos de siempre. Buen nivel de postres también. Carta de vinos clásica pero a precios competitivos. Servicio muy profesional y servicial.
Estuvimos cenando el otro día y súper recomendable. El trato fue muy bueno, las recomendaciones de platos muy acertadas y todo estaba buenísimo. Nos recomendaron compartir dos entrantes y plato principal por persona. Probamos las pencas y el canelón de entrante y de segundos el wok y el Sashimi. De postre probamos la torrija y la tarta de queso espectacular y los postres son grandes. Precio medio 40€ aprox por persona.
Restaurante de cocina muy variada, buen producto, muy buena ubicación, comedor amplio, relación calidad precio cantidad mejorable, se pasan en los precios de los vinos hay sitios iguales o mejores algo más económicos, raciones justas para compartir. Después de una buena cuenta de 8 personas no tienen ni un detalle de invitarte a un licor.
Hemos comido muy bien. Los platos son un poco pequeños, sin embargo, al haber hecho varios pasos, hemos comido bien y hemos quedado satisfechos. En cuanto a la comida, se nota mucho la calidad de los ingredientes y la delicadeza de cómo está hecha. Todo con su debida presentación. El servicio es bueno, nos han tocado camareros muy atentos a nuestras necesidades. El lugar está muy lindo decorado y el ambiente es excelente. Lo recomiendo!
Local céntrico muy agradable y elegante, perteneciente al grupo de Casa Lac donde potencia la verdura de la huerta navarra y producto moderno. Todo a nivel notable pero nos quedamos con las pencas y sus canelones, los clásicos de siempre. Buen nivel de postres también. Carta de vinos clásica pero a precios competitivos. Servicio muy profesional y servicial.
Estuvimos cenando el otro día y súper recomendable. El trato fue muy bueno, las recomendaciones de platos muy acertadas y todo estaba buenísimo. Nos recomendaron compartir dos entrantes y plato principal por persona. Probamos las pencas y el canelón de entrante y de segundos el wok y el Sashimi. De postre probamos la torrija y la tarta de queso espectacular y los postres son grandes. Precio medio 40€ aprox por persona.
Un local muy acogedor y el personal muy atento. Empezamos con una ensalada de boquerones buena pero sin más, los pimientos de cristal muy ricos, el pad Thai mezclaba muy bien los sabores estaba muy bueno, pero al llegar el tan comentado tataki de solomillo, me defraudó… era como un poco goma… nada que ver con el último que comí a escasos metros de allí… que era impresionante.
El local es bonito, amplio, moderno y muy agradable. Pero los platos no se corresponden al precio, las albóndigas de merluza demasiado grandes y poco jugosas, el bacalao normal, no excelente. La torrija sí es expectacular. Los camareros atentos, pero los dueños y encargados preguntan demasiado si todo está bien.
Teníamos ganas de probar por las buenas reseñas pero nos defraudó. Tomamos el menú business, al final con café 30 euros y la comida ni por cantidad ni calidad lo mereció. Nos atendió un camarero, en su puesto pero con poca amabilidad... Las vistas fueron otros dos empleados limpiando los cristales...de verdad no tenían otro momento para hacerlo que a las 14:30 con sus clientes intentando disfrutar de una comida? Sólo dos postres a elegir, torrija y sorbete, de los segundos, el único plato interesante con suplemento. Se paga el sitio en el centro de la ciudad, nosotras no volveremos.
Hemos ido en varias ocasiones y era uno de nuestros restaurantes favoritos pero la última vez el servicio fue desastroso.El camarero hablaba sin ningún respeto y con un exceso de confianza, cubiertos mal colocados…La comida como siempre un acierto
Teníamos muchas ganas de conocer este reputado establecimiento con su nueva ubicación en nuestra ciudad. Y nuestra hija tuvo el acierto de invitarnos el otro día con motivo de post boda. Y que puedo deciros... pues intentare deciros mis sensaciones para no herir mucho ... pero es lo que yo viví hace unas horas. Creo que nos encontramos con muchas luces y sombras. La comida esta cuidada y la recepción por parte de los camareros, al menos a nosotros, fue muy agradable. Digo al menos con nosotros, porque no hace ni quince días que no atendieron convenientemente a mis padres, vecinos de la zona, que al ser mayores les indicaron que no era una cocina ni una filosofía para ellos, filosofía que te comentan que es la de poder compartir en una experiencia de y para los sentidos. Experiencia que, por otro lado, llevamos muchos años haciendo nosotros y otros muchos establecimientos. La cuestión es que mis padres, mayores ellos, se fueron con el rabo entre las piernas... sin poder conocer ni disfrutar de esa "filosofía apta solo para gente de mediana edad" (... digo yo). Bueno, pero sigamos con nuestra experiencia, que si lo fue. Luces y sombras en unos platos que nos gustaron mucho y otros que no nos dijeron nada, o casi nada. Pero que consideramos que no justifican algunos de los precios. Digamos que el cubierto medio se sitúa en 50/55 €, y para esa gama de precios... lo que pudimos comer no lo justifica. Platos que nos encantaron: Los canelones de pasta fresca rellenos de longaniza (no hay que perdérselos), la ensalada de pato... como entrantes, el resto que probamos: ensaladilla rusa normal y poca cantidad y los pimientos de cristal... bueno... pues pimientos con huevo frito. En los segundos destacaría de nuestra particular selección las albóndigas de toro y el tataki de solomillo, el resto de carnes y sobre todo los pescados... pues del montón. No están malos, pero no justifican esos precios con presentaciones bastante pobres. Los postres... destacamos la tarta de queso y su clásica torrija. El establecimiento tiene una decoración algo eclíptica, entre moderna, étnica y detalles de decoración inglesa (estampados y algunas piezas de la vajilla)... algo fría, no me convenció tampoco. Conclusión: Selectivos a la hora de que entren algunos clientes (?), y precios altos para la cantidad y calidad que recibimos . Una pena porque la ubicación es excelente (...y necesaria) y los camareros (no tuvimos oportunidad de que nos agasajara algún dueño o encargado) son muy atentos.
MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES. Como punto a favor decir que el local, la atención de los camareros, los canelones de longaniza y los postres fueron de 10 pero tienen deficiencias que para mi son bastante importantes y que hacen que no recomendemos este restaurante en Zaragoza. 1) Presentan el restaurante como un espacio donde socializar y compartir momentos y comida, pero realmente el estilo de platos era bastante complicado para repartirlo, sobretodo si vas en cuadrilla. Además o pides que te cambien el plato o se te mezclan todas las salsas. 2) Nos colocaron en una mesa auxiliar de camping, eso si vestida con mantel de tela, y con sillas de las plegables de jardín, incómodo todo como ellas solas, pues la mesa era muy estrecha, baja con respecto a la silla y no cabía absolutamente nada. Estabamos todos apretujados… Esta situación en un restaurante donde te cobran a 3,20€ el agua mineral pues es decepcionante. 3) La mayoría de los platos tenia fallos de primero de cocina y en otro la calidad era pésima. Teniendo en cuenta el precio en el que se mueven sus platos pues esperas que por lo menos estén bien de sabor. El wok asiático saladísimo - incomible, el tataki de atún mala calidad no, peor; duro, frío, seco… el peor que hemos comido, las alcachofas con foie para dejarlas, aceitosas, sosas y el foie llevaba hecho desde antesdeayer….se salvaba el tataki de solomillo, el canelón de longaniza y los postres. 4) Este punto dolió bastante… te dan a probar al empezar, un aceite que elaboran ellos mismos y que luego ¡oh sorpresa! te cobran a 1.70€ ración de pan y aceite. Que me pregunten si quiero o no. Conclusión: tienen que pulir muchos detalles y mejorar la calidad de sus comidas si quieren llegar a la calidad que, de momento, solo aparentan. No lo recomiendo. Salimos a 40€ por persona.
El restaurante tiene encanto y la carta está bien, pero el trato dejó un sabor algo amargo. Comentamos que el arroz tenía arena —algo que, sinceramente, era evidente— y recibimos una respuesta condescendiente, casi como si no supiéramos lo que era un arroz bien hecho. La comida en general correcta, pero el tono de “yo tengo razón y tú no entiendes” no es el mejor condimento para una comida que, de otro modo, habría sido agradable. Un poco de humildad haría maravillas aquí.
EL FINAL ARRUINA LA EXPERIENCIA. A destacar un servicio atento y educado, buena variedad de genero con unos pocos platos de cada tipo que ayudan a elegir. Muy buena carne el tataki de bellota y las albóndigas de toro, como verdura las alcachofas de temporada con foie excelentes. El canelon trufado de sabor suave y plano, la tartufata está a mi gusto muy suavizada y no lo volvería a pedir. Al final, después de una buena comida y un buen trato, SE ARRUINÓ LA EXPERIENCIA: al pedir la cuenta (200€/4pax) nos traen el ticket y a los pocos segundos viene un barman muy amable con un carro de licores, nos consulta nuestros gustos para poder recomendar alguna de las variedades que trae y tras conversar elegimos whisky y ginebra, una vez servidas las bebidas, aparece el camarero para cobrar pero antes de darnos el datáfono nos cambia el ticket con +44€ de whisky y +11€ de ginebra. TE SIENTES ENGAÑADO, cuando pides la cuenta y te ofrecen un licor, se entiende que es cortesía de la casa no que te va a incrementar la cuenta en un 28%!!!!. Al mostrar el descontó con el camarero y pedir que se lo transmita a la gerencia, en lugar de venir la propietaria viene el barman a disculparse, el cual no tiene culpa ya que observando otras mesas se ve que es una estrategia de la casa que se repite.
Un sitio bien decorado. Aunque algo está pasando. Habré ido ya 4 o 5 veces, y la ultima ha sido experiencia... Floja. Nada que ver con lo que comenzó. No ponen mantel ( modernez?), el servicio no es malo , depende de si quieres privacidad en la mesa o no, la carta... Pues muy del montón. Aunque sea menú del día ( obviamente más barato), pedimos parmentièr de verduras y salmón , buñuelos de bacalao y tataki. Ni malo, ni bueno, uno más. Se echa de menos comida casera de calidad, en vez de cosas más novedosas. Pero eso ya es tono en la mayoría de restaurantes. Personalmente el tataki... Cualquier entrecot de calidad lo arregla mejor. La ubicación es buena y el restaurante bonito, eso sí.
Muy regular. Comida en familia para celebrar los 90 años de un familiar. Ambiente bien, música bajita y muy bonita decoración. Tengo que decir que fallan en varias cosas: No hay manteles, ni si quiera individuales, las mesas son de mármol y los cubiertos y platos hacen mucho ruido. Respecto a la comida, la carta muy estricta, toda la mesa ha de pedir un mismo menú ya que tienen varios diferentes. En mi caso pedí arroz con hongos, muy salado y demasiado tieso,de segundo el tataqui de solomillo, esperando solomillo de ternera (no especificaba solomillo de qué) y era solomillo de cerdo, un plato decepcionante. Es solomillo de cerdo un poco marinado y marcado por fuera, el resultado totalmente crudo por dentro y sin sabor, con 4 trocitos mínimos de boniato y todo templado. Un desastre para el nivel de restaurante que esperaba. El resto de platos, nada que alabar, buñuelos de bacalao y parmentier, mediocres. El postre, sorbete de limón muy corriente, servido en la copa típica estrecha imposible de tomar bien. Nada de postres especiales. Para terminar, los cafés, pedimos un roiibos, el agua sabia fatal, templada y la taza vieja con cercos de tiempo, que no sucia, solo vieja en su interior. Una pena porque esperaba un restaurante de 10 y es de 5. Ni un licor ni un detalle de una pasta dulce en una mesa de 8 personas. Y para terminar, decir que cuando recojen las mesas de alrededor hacen un ruido infernal. Espero que tomen nota y vuelvan a ser como hace un tiempo.
Tras haber publicado una muy positiva reseña de este restaurante hace dos años, veo con sorpresa que se ha deshabilitado la posibilidad de publicar nuevas reseñas, por lo que recurro al ardid de editar mi antigua reseña para actualizar mi reciente experiencia en este restaurante. La resumo en una palabra: Decepción. La favorable impresión causada en dos visitas anteriores da ahora lamentablemente paso a una experiencia bastante negativa. La cocina ha decaído y lo que antaño eran bocados refinados con exquisitas texturas, fusión de cocina tradicional e innovación gastronómica, ha devenido hoy día en platos sin alma, servidos en general fríos, posiblemente por estar preparados en la cocina con antelación, y sin precalentamiento antes del servicio. El servicio es una vaga sombra de la excelencia de otros tiempos. Esperas considerables y camareros con vestuario mejorable inmersos en un ambiente de "colegueo" con los clientes. El local muestra hoy un cierto aire de decadencia y da la impresión de que la ausencia de la propiedad se deja sentir, otorgando todo ello al local un cierto aire de taberna de barrio que en ningún modo está en consonancia con el precio del cubierto. Dicen que el ojo del amo engorda al caballo y, lamentablemente, el otrora brioso alazán de la gastronomía zaragozana se nos ha convertido hoy en un triste jamelgo. Una pena.
Es cierto lo que se dice por aquí, te cobran un 'new concept' por servicio, es decir, por usar los cubiertos, la servilleta, cambio de platos... y, además, en él te añaden el pan con aceite de oliva. Todo muy sofisticado, como el encargado -o lo que sea- que me lo dijo en tono chulesco. Según la OCU, esto no es legal, ya que el servicio y todo lo que ello conlleva es imprescindible para que el cliente pueda consumir. Es como si cobraran por sentarte en la silla, ya que esta sufre desgaste (?). Destaco los canelones rellenos con longaniza de Graus. Sobre todo la pasta, aparentemente fresca y al dente. Y en cuanto a la atención por parte de los camareros, muy buena, se nota que están bien entrenados e instruidos. En definitiva, un sitio para entrar y experimentar lo que tienen para ofrecerte; pero no me ha dejado con ganas de más. Hay otros sitios en Zaragoza con precios similares que te sirven este concepto; pero mucho más genuino y con más variedad.
Muy caro para lo que te ofrecen. Menú cerrado de San Valentín, sin posibilidad de elegir nada en la carta, y sin embargo platos de calidad mediocre.
Cena escasa para el dinero pagado. La mayoría de platos fríos. Pedimos una gaseosa y después de esperar bastante rato, nos trajeron una empezada. Pedimos unas copas y no las quisieron servir. Al final sacaron unos chupitos a la mitad del grupo y en vaso de plástico. Para no volver más.
No se puede hacer peor. Te mandan dos mails los días previos a tu visita para advertirte de que te reservan la mesa durante 10 minutos. Llegas a la hora prevista y te tienen esperando en la puerta, con un frío helador, con la persiana echada, y sin una disculpa ni una sonrisa. Les haces ver que no es de recibo encontrarte el restaurante cerrado a la hora de tu reserva, máxime cuando te han insistido 3 veces para que seas puntual. Lejos de invitarte a un vino para resarcirte, echan pestes de algún comensal que les ha cambiado una reserva en el último momento y te cuentan lo difícil que es reubicar a la gente. Preguntas si te pueden servir las alcachofas fritas con jamón en lugar de foie y te dicen que no porque ya están hechas. Cuando llega el plato, y ves el trozo del “supuesto foie”, seco y tieso cual hígado de ternera demasiado hecho, sobre las alcachofas, te entra la risa. Hay que decir que las alcachofas estaban muy ricas, aunque les podían haber escurrido el aceite un poco. Pides sal porque les falta un punto, y lejos de sacarte las típicas escamas, te plantan encima de la mesa un salero de andar por casa. Llegan las albóndigas de merluza, híper calentadas al micro, y piensas en lo ricas que deben de estar recién hechas. Pero el puntazo llega con el steak tartar: lo habíamos pedido picante, el tercer punto que te ofrecen; nos dicen que no lo preparan al uso, sino que tienen “su propio concepto”. No sabemos a qué se referían con lo del concepto, nuestro humilde paladar solo se quedó con el potente sabor a Tabasco, el de bote de siempre. Pero al César lo que es del César: la torrija no defrauda, riquísima! El helado que lo acompaña y la presentación son mejorables, pero estaba tan buena que al menos salimos con buen sabor de boca. No repetiremos, lamentable servicio
Fuimos a comer en familia, era nuestra primera vez, esperando pasar un buen rato, y fue todo lo contrario. La experiencia fue horrible de principio a fin. Para empezar, el camarero estaba claramente borracho, con una actitud poco profesional, malas formas y cero atención al cliente. Tardaba, se equivocaba y daba una imagen lamentable. Además, la vestimenta de los camareros estaba muy sucia y el restaurante se veía muy dejado, transmitiendo una sensación de abandono y falta total de cuidado e higiene. Resulta especialmente decepcionante tratándose de nuestra primera visita. En resumen, una experiencia muy desagradable, sin cuidado, sin profesionalidad y sin calidad. No lo recomiendo en absoluto y desde luego no volveremos.
Fuimos en familia y fatal desde el principio. La dueña se mostró desagradable, parecía que le molestaba que le preguntáramos y que dudaramos de los platos. Tubo una actitud rayando lo irrespetuoso. Después de presionarnos para que nos diéramos prisa, los primeros los sacaron en dos turnos y fríos. Para mejorar el asunto, encontramos un pelo entre las borrajas, nos ofreció cambiarlo pero tuvo que añadir que nuestro plato estaba casi terminado y que era muy extraño porque no tenía personal con pelo largo. Aún sería culpa nuestra. En cuanto a la comida, la mayoría de platos estaban fríos, la carrilleras eran quinta gama, y el solomillo estaba cortado fatal. En resumidas, un experiencia desagradable a un precio de oro. Lo único que diré a su favor es que no era la primera vez que iba y había salido satisfecha. Pero el cúmulo de errores de esta última vez y sobre todo, la actitud de la dueña, es para no volver. Creo que con una disculpa en condiciones y una sonrisa al atender hubiese sido suficiente para compensar los errores.
Cena escasa para el dinero pagado. La mayoría de platos fríos. Pedimos una gaseosa y después de esperar bastante rato, nos trajeron una empezada. Pedimos unas copas y no las quisieron servir. Al final sacaron unos chupitos a la mitad del grupo y en vaso de plástico. Para no volver más.
Fuimos en familia y fatal desde el principio. La dueña se mostró desagradable, parecía que le molestaba que le preguntáramos y que dudaramos de los platos. Tubo una actitud rayando lo irrespetuoso. Después de presionarnos para que nos diéramos prisa, los primeros los sacaron en dos turnos y fríos. Para mejorar el asunto, encontramos un pelo entre las borrajas, nos ofreció cambiarlo pero tuvo que añadir que nuestro plato estaba casi terminado y que era muy extraño porque no tenía personal con pelo largo. Aún sería culpa nuestra. En cuanto a la comida, la mayoría de platos estaban fríos, la carrilleras eran quinta gama, y el solomillo estaba cortado fatal. En resumidas, un experiencia desagradable a un precio de oro. Lo único que diré a su favor es que no era la primera vez que iba y había salido satisfecha. Pero el cúmulo de errores de esta última vez y sobre todo, la actitud de la dueña, es para no volver. Creo que con una disculpa en condiciones y una sonrisa al atender hubiese sido suficiente para compensar los errores.
Fuimos a comer en familia, era nuestra primera vez, esperando pasar un buen rato, y fue todo lo contrario. La experiencia fue horrible de principio a fin. Para empezar, el camarero estaba claramente borracho, con una actitud poco profesional, malas formas y cero atención al cliente. Tardaba, se equivocaba y daba una imagen lamentable. Además, la vestimenta de los camareros estaba muy sucia y el restaurante se veía muy dejado, transmitiendo una sensación de abandono y falta total de cuidado e higiene. Resulta especialmente decepcionante tratándose de nuestra primera visita. En resumen, una experiencia muy desagradable, sin cuidado, sin profesionalidad y sin calidad. No lo recomiendo en absoluto y desde luego no volveremos.
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P.º de la Constitucion, 6, 50008 Zaragoza, Spain
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