Guía de Restaurante Txalaparta
# Restaurante Txalaparta: Un Refugio Gastronómico en el Corazón de Sants-Montjuïc
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Pinchos & other Basque favorites spotlighted in a dining room with typical Euskadi decor.
Food · Barcelona
Savor traditional Basque flavors in the heart of Barcelona
Restaurante Txalaparta offers a delightful dining experience in the heart of Barcelona. With a focus on quality ingredients and expertly prepared food, Txalaparta aims to provide guests with memorable moments. The restaurant has garnered a strong reputation, reflected in its 4.1/5.0 rating based on...
Restaurante Txalaparta offers a delightful dining experience in the heart of Barcelona. With a focus on quality ingredients and expertly prepared food, Txalaparta aims to provide guests with memorable moments. The restaurant has garnered a strong reputation, reflected in its 4.1/5.0 rating based on over 1,600 reviews. At Restaurante Txalaparta, the goal is to create a warm and inviting atmosphere where everyone feels welcome. The team is dedicated to providing excellent service and ensuring that each visit is enjoyable.
Restaurante Txalaparta destaca por su excelente atención y comida rica a precios asequibles. Los clientes elogian la calidad de la carne y la rapidez del servicio. Algunos mencionan una experiencia negativa relacionada con la presencia de un perro en la terraza.
Tip: Recomiendan probar la carne, especialmente el chuletón, y la tarta de queso. El servicio es rápido y atento.
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Restaurante Txalaparta is located in Barcelona, surrounded by cultural and historical points of interest. Here are some of the most notable places nearby.
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Fuimos a comer el miércoles pasado. La ensalada txalaparta estaba buenísima y sin escatimar, los pies de cerdo rellenos de foie una delicatesen y por último Álvaro el camarero profesional como la copa de un pino. Recomiendo 💯
Muy bien menú entre semana por 15 euros acompañada de un buen servicio sin duda muy buena opción si estás por la zona !
Era la segunda ocasión que visitábamos el restaurante y las buenas sensaciones de la primera vez no hicieron más que confirmarse. El restaurante cuenta con un buen número de camareros de manera que el servicio es rápido y atento. El ambiente es muy acogedor y recomiendo comer en alguno de los reservados para pequeños grupos, pues quedas totalmente aislado del ruido generado por otras mesas. La comida espectacular, nosotros optamos por la opción de pescados y todos los platos estuvieron a muy buen nivel. En mi gusto recomiendo el rapito y de postre el frío caliente de mandarina con crema catalana. Aunque no es barato repetiremos en alguna que otra ocasión.
lo tengo al lado de casa y nunca me atrevía a ir. fui un día hace poco y me encantó. el camarero muy majo y la comida rica y barata
Restaurante vasco muy recomendable. Local bien ambientado y acogedor. Optemos por probar el menú de degustación, que tiene un precio de 30€ y consta de 5 platos y postre a elegir. Nos gustó todo lo que probamos y quedamos satisfechos. La atención del servicio fue muy amable y atento. Sin duda repetiremos.
Bonito y agradable restaurante ubicado en Sants. Cuenta con grandes espacios. Decoración bastante llamativa. Me gustaron mucho los pinchos frios a 1,50 e que puedes elegir a la entrada y las tapas muy abundantes con muy buenas porciones de pan. La sidra un poco fuerte para mí, pero tenia curiosidad de probarla. Buena atención y muy buena la gastronomía Euskadi
Comimos espectacular y la atención que recibimos fue de primera !! Volveremos por mas !!
Comida vasca auténtica y muy rica. Ingredientes frescos frescos. Los camareros son muy profesionales y experimentados y se nota. Muy recomendable, tanto para tomar algo rápido o cenar bien.
Hemos probado el menú degustación y no podemos más que dar una buena puntuación. Comida buenísima, raciones más que correctas, servicio muy amable y atento. Mención especial a la crema catalana. Probablemente la mejor que hemos comido nunca. Volveremos
Celebramos un cumpleaños con unas 30 personas en pleno diciembre de cenas de empresa, nos reservaron una parte de la sala de abajo. Nos montaron una mesa enorme. El camarero muy atento para que cupiésemos todos porque hubo alguna incorporación más de última hora. Nos sirvieron todo muy rápido, muy buen servicio. La comida muy rica y salimos llenos. Ensaladas con atún tomate, olivas y lechuga. Huevos rotos con patatas y gulas. Ensaladilla rusa. Gambas salteadas. Risotto. Todo esto a compartir. Luego 2 segundos por persona, bacalao con salsa y solomillo. La tarta de cumpleaños, el café y chupito de pacharán o lo que quieras. De beber vino blanco, sidra, vino tinto y agua.
La comida buenísima,un gran cocinero César. Y el metre genial, espectacular,más atento no puede ser. Te quiero Pascual ❤️ Trabajador como tú y César,hay pocos. Solo quiero ir ahí en mi día de fiesta. Lo recomiendo 100%
Hicimos una celebración familiar dónde estuvimos muy a gusto. Buena comida y buen servicio. Repetiremos.
Excelente lugar, buen ambiente buena comida
Un gusto de sitio. Voy a menudo. Amabilidad y profesionalidad ante todo. Muy ágiles y atentos. Jefe incluido. Y ademas, la comida vale mucho la pena. Muy pocos platos me han dejado insatisfecho. Gracias
Lo mejor que me ha pasado en la vida. Así resumo este restaurante. Profesionalidad de todo el personal, desde los camareros a los cocineros, al jefe de sala. Es un placer que te atienda gente que sabe lo que hace y que lleva años en su puesto. La comida está de muerte y es de una gran calidad, se nota que la cocina está súper organizada. Sin duda uno de mis restaurantes preferidos, una suerte tenerlo en el barrio. Recomiendo muy mucho el menú degustación 😍😍😍
Un clásico de Sants. Su nombre no deja lugar a dudas de la gastronomía que allí puedes degustar: platos e ingredientes típicos de la cocina vasca, de calidad y muy bien elaborados. Pinchos variados y una insuperable tortilla de patatas, con cebolla pochada y jugosa por dentro. De las mejores que he probado. El servicio es muy amable y profesional. Menú de mediodía muy correcto.
Muy agradable sorpresa. Era tarde y difícil encontrar donde comer. Entramos y enseguida nos sentaron en una mesa y nos llevaron la carta. Todo tenía muy buena pinta y sin duda todo lo que pedimos estaba excelente. El sitio todo ambientado como taberna vasca y la atención del camarero también fue extraordinaria. Volveremos sin duda
Restaurante recomendable 100%. Tanto el encargado como todos los camareros son muy amables y atentos. La comida muy buena. Raciones generosas y muy buena calidad. Repetiremos seguro! Muchas gracias!
Hace muchos años que vamos. He ido a varias celebraciones y el trato siempre es correcto y muy profesional. El menú siempre está rico y la carta es de una calidad excepcional. Sabes que si vas allí siempre va a estar bueno. Los pinchos también están muuuuy buenos.
Fuimos en grupo a cenar, habíamos cerrado un menú. Todo correcto El servicio muy bien El producto utilizado bien El precio totalmente equilibrado Una buena experiencia en la zona de Sants .
Cena con dos amigos de la universidad. Local amplio, ambientado en una taberna vasca. Pica pica y chuletón para 3. Todos los platos están bien presentados y con cantidades correctas.
Soy cliente habitual desde hace años. He ido por motivos varios (celebraciones familiares, reuniones de trabajo, compromisos, etc) y desde dos personas a 25. Siempre el trato exquisito. La comida espectacular, ya sea menú o carta, y la relación calidad/precio muy aceptable. El sitio es muy acogedor y la gente que trabaja allí, encantadora. He ido y seguiré yendo tantas veces como pueda.
Buenísimo cenamos 3 personas y todo excelente repetiremos sin dudar👌👌👌
Buen restaurante a buen precio. La comida está buena y el personal muy atento, además es un lugar espacioso, en mi caso me vino bien para ir con mi bebé. La tortilla de bacalao buenísima.
Un vasco con estilo con buena mesa,buen servicio y un precio incomparable.
Hemos ido un grupo de 6 personas y hemos pedido el menú degustación con 5 platos y postre a elegir. A todos nos ha gustado la selección, los platos han salido rápido y los camareros muy eficientes. Siempre es una buena elección. El precio medio 40€ por comensal.
Hemos ido esta tarde y nos ha encantado! Hemos pasado por delante por casualidad y nos ha gustado el estilo - es un restaurante rústico vasco. Tienen pinchos muy buenos (y muchas otras cosas). Hemos probado varios pinchos y al final no podíamos ni decir cual era mejor. Estaba todo buenísimo y la atención un 10! Los precios son muy razonables también. Seguro que volveremos! Muchas gracias!
Los calamares con morcilla buenísimos, las kokotchas de bacalao espectaculares, pero un fallo garrafal: nos trajeron las kokotchas cuando estábamos a medio plato de calamares. Eso no es aceptable en un restaurante donde la comida es excelente y el trato muy agradable. El otro detalle es que las servilletas son de papel, como en un bar cualquiera. Dicho esto repito muy buena comida, y volveremos. Pero si me traen el segundo plato como ayer sábado 6 de julio, lo haré retirar .Espero que tengan en cuenta las reseñas, porque lo recomendaré como sitio exquisito.
La excelente comida sólo es superada por la amabilidad del personal. Muy recomendable el menú degustación, personalmente el revoltillo con setas, me ha parecido espectacular, sin duda para repetir y probar el chuletón. Hemos vuelto varias veces y confirmo la valoración, de lo mejor del barrio, si tuvieran en carta caracoles a la llauna, ya se coronaban como la Rosalía 👌
La verdad que muy rico, probamos los buñuelos de bacalao, los callos especialmente reseñables y para rematar un chuleton acompañado con pimientos del piquillo Repetiremos. Pd: Que se incluyera una opción de menú sidrería, creo que sería una oportunidad muy interesante para acercar a mas gente a conocer su cocina.
Pues hoy e estado celebrando mi 46 cumpleaños,anoche me informava del Txalaparta y nada más críticas y gente amargada,volveré,a estado muy bien la atención de los camareros,del jefe de sala,la comida e disfrutado mucho,no os fijéis de malos comentarios y gente amargada,provar y opináis.. Aúpa Txalaparta
buena comida, hay menu pero pedimos a la carta, y la verdad que no nos defraudo, restaurante bien ambientad, tranquilo, nada ruidoso, buen servicio, estan por ti sin agobiarte, totalmente recomendable, no esperes encontrar un restaurante barato pero la calidad tambien tiene un precio.
Si la materia prima es excelente y su trato es excepcional, la atención por parte del personal es inmejorable. Sin lugar a dudas uno de los pocos restaurantes con alma de toda la vida que quedan en Barcelona. A más el local super confortable. El cómputo total es de un 10/10.
Un menú calidad precio excelente, además el trato que nos dio la chica fue muy cercano y agradable. Nosotros hemos ido varias veces y la carta también es muy potente , su tarta de queso genial. Para repetir
Una joya en Barcelona: comida espectacular, sabores auténticos y raciones generosas. Servicio atento y cercano que hace la experiencia aún mejor. Ambiente cálido y acogedor, perfecto para cenar con amigos o en pareja. Volveré sin duda, 100% recomendable.
Era la segunda ocasión que visitábamos el restaurante y las buenas sensaciones de la primera vez no hicieron más que confirmarse. El restaurante cuenta con un buen número de camareros de manera que el servicio es rápido y atento. El ambiente es muy acogedor y recomiendo comer en alguno de los reservados para pequeños grupos, pues quedas totalmente aislado del ruido generado por otras mesas. La comida espectacular, nosotros optamos por la opción de pescados y todos los platos estuvieron a muy buen nivel. En mi gusto recomiendo el rapito y de postre el frío caliente de mandarina con crema catalana. Aunque no es barato repetiremos en alguna que otra ocasión.
lo tengo al lado de casa y nunca me atrevía a ir. fui un día hace poco y me encantó. el camarero muy majo y la comida rica y barata
Comimos espectacular y la atención que recibimos fue de primera !! Volveremos por mas !!
Fuimos a comer y la carne de 10! Chuletón al punto impecable, tierno y jugoso. También hicimos alcachofas con foie, surtido de pinchos, calçots en tempura y todo muy bueno. En tanto a los postres, increíbles y recomiendo la tarta de queso. Celebramos un cumpleaños y nos guardaron la tarta, el servicio muy amable.
Hemos estado varias veces en este restaurante vasco comiendo a la carta. La comida es de buena calidad y los camareros son amables. Hoy estaba especialmente lleno por el día de la madre y había bastante ruido y el servicio al final ha sido algo lento porque estaban a tope, pero hemos comido muy bien. El entrante de cortesía era pintxo de chistorra y estaba delicioso. Las alcachofas muy ricas, la tortilla de bacalao espectacular y las patatas con huevo y chorizo solo superable si hubieran puesto un par de trozos de chorizo, no solo uno. La ensalada txalaparta era bastante grande y completa, los calamares a la plancha con morcilla de cebolla riquísimos. La relación calidad-precio es algo elevada, unos 40€ por persona (2 platos por cabeza y postres,sin vino) pero ya lo sabíamos y hemos quedado satisfechos. Solo nos ha decepcionado un poco la calidad del chuletón de buey, por el precio, esperábamos que se deshiciera en la boca y aunque estaba bueno, no estaba demasiado tierno, tenía algo de nervio y aún estando hecho al punto, se hacía algo de bola. Para 2 personas estaba bien de tamaño, la plancha que lo mantiene caliente ayuda a que no se enfríe. En general contentos, volveremos algún otro día más tranquilo.
Habíamos pasado por delante muchas veces hoy nos decidimos a entrar y acertamos plenamente, el trato excelente por parte del camarero que nos atendió y información buena vale la pena sus pintxos muy ricos no fuimos a comer fuimos a probar sus tapas y pintxos. Fríos 1,5€ y calientes 1,7€. Si tengo que poner un pero son los calamares a la romana no son a la romana son tempura ,como está pasando en muchos sitios confunden a la romana con la tempura que tampoco son a la Andaluza . Eso sí los calamares buenisimos . Volveremos más veces y quizá lleguen a las 5 estrellas.
Muy buen restaurante para comer tapas o hacer un buen menú. Raciones abundantes. El único aspecto negativo es que la Paella no llevaba ninguna gamba y pocas verduras en el sofrito.
Restaurante vasco en el barrio de Sants, acogedor con buen ambiente.Posibilidad. de carta o menu, elegimos el menú degustación que consta de 5 platos y postre. todo nos gustó y quedamos satisfechos, la atención buena, amables y atentos. Recomendable.
Mejor de lo que puede parecer en un principio. El servicio es algo forzado y no se le ve muy a gusto, pero la comida, aunque no económica, vale la pena. Tanto pintxos como raciones, carnes y pescados. La decoración, casi toda en madera, hace de este gran restaurante un sitio bastante íntimo. No es barato pero considero que la relación calidad-precio es bastante correcta.
Comida vasca. Hemos tomado un menú con entrantes para compartir, y un segundo a elegir. La carne estaba muy buena. La lubina espectacular de sabor. El Buena calidad. Además de postre nos han puesto un pastel con chocolate caliente muy bueno
La comida estaba muy buena, y el trato fué estupendo, lo único que un poco caro para las cantidades que ponen.
Fuimos a comer un menú un jueves. El lugar es amplio y agradable, todo muy limpio. El servicio muy atento y eficiente. La comida estaba muy buena con una relación precio/calidad/cantidad muy acertada. Además de atendernos muy bien fueron rápidos. Un lugar muy recomendable. Volveremos sin duda.
Depende del camarero que te toque comes más a gusto o no. Pero he de decir que las carnes son de calidad. El menú me parece algo caro pero está bueno. Para Mi, comer de carta es lo mejor en cuanto calidad - precio. Restaurante amplio con dos pisos. Ideal para comer en grupo, solo, o en petit comité. Recomendable 100%
El local es bonito, y los productos son de calidad y bien elaborados. Nosotros hemos estado tapeando, y destacaría los callos con garbanzos (unos de los mejores que he probado) y el solomillo ibérico, todo ello acompañado con xtakoli. La atención por parte del personal es buena. Local recomendable.
Restaurante con producto de bastante calidad aunque según mi modesta opinión es un poco caro. He ido varias veces y la verdad es que todos los platos que he probado me han gustado, aunque si tuviera que destacar un par lo tendría clarísimo: Los Callos y Las Láminas de Alcachofa con Foie... Son increíbles. A parte del precio mejoraría un poco el trato del personal ya que a pesar de ser correcto opino que son demasiado serios! Por último comentar que el ambiente del local es acogedor.
Buen lugar para comer menu del dia o pinchos el fin de semana por la noche. Buena seleccion de vinos. Les falta una terraza permanente que pueden diafrutar los fines de semana de 9am a 21h. Recomiendo sentarse en la barra e ir probando los diferentes que van preparando y sugeriendo. La carne que preparan también está muy buena al estilo Vasco!
Una grata sorpresa, su carta variada en este Restaurante vasco Txalaparta, platos de calidad, buenos y elaborados. Gran atención del servicio y amabilidad. 👍
He ido varias veces a comer, el servicio es muy bueno, la comida también, el restaurante muy limpio y el ambiente esta bién, pero siempre salgo con la misma sensación, el que gestiona el restaurante es muy elitista, si no aparentas que vas a gastar mucho dinero te vas a las puntas o arrinconado. Al final me he gastado casi 30€ por comerme un solo plato sin postre y he salido con esa mala sensación. Se que volveré porque me gusta el trato del personal y la comida. Sobre el precio está bastante acorde a la calidad.
El sitio muy bien, la comida muy buena. Una agradecimiento muy fuerte, servicio impecable y trato familiar. Gracias, ayer celebramos en grupo y todos nos sentimos muy agusto. Volveré 👍
Fuimos a comer y la carne de 10! Chuletón al punto impecable, tierno y jugoso. También hicimos alcachofas con foie, surtido de pinchos, calçots en tempura y todo muy bueno. En tanto a los postres, increíbles y recomiendo la tarta de queso. Celebramos un cumpleaños y nos guardaron la tarta, el servicio muy amable.
La comida y la atención de los camareros fantástica. Pero la bebida... que cobren por una botella de sidra 12,50 €, es exagerado, ya sabemos lo que puede costar una buena sidra (esta lo es, pero, insisto, el precio, totalmente desorbitado y abusivo). Lástima porque, solo por esa razón no volveremos una pena porque esta muy cerca de casa.
Lugar muy agradable y bien ambientado, te sientes como en un restaurante/taberna vasca. La comida aceptable, pero me esperaba más por la pinta y el precio. El servicio igual, sin estar mal, pero se echaron de menos algunos detalles como que te escanciaran la sidra.
Fuimos por la comida de empresa y la comida no estaba mal todo estaba bueno, el postre muy cutre nos ofrecieron biscuit y era un corte de helado de nata con chocolate desecho encima. El camarero no se si era nuevo o era del restaurante de al lado, porque no se enteraba de nada. le ofrecía pescado a un vegetariano, le trajo salsa de nata a un alérgico a la lactosa, ( todo esto sabido de antemano) y los platos a escoger decía otros que no se correspondían.
Había ido en una ocasión anterior con un menú de Navidad y quedamos muy satisfechos y con ganas de repetir. Hemos vuelvo y comido a la carta. Gran decepción. 25 euros por una mini ración de bacalao y fina como el papel y con muchas patatas debajo para que no se notara que apenas había bacalao. Nos hemos gastado casi 80 euros por un entrante y dos principales, sin vino ni postres. Me ha parecido muy caro para lo que hemos comido y sobretodo la escasez de mi plato.
Clásico y familiar ciertamente lo es. Probamos muchos platos y ninguno convenció. Faltaba sabor a todo y algunos platos estaban solamente pasables. Las alcachofas mal fritas, las gambas al ajillo buena presencia pero sosas, los calamares romana y los buñuelos muy aceitosos, el arroz con idiazabal lo peor. Los pimientos del piquillo escasos y faltos de sabor. Los bacalaos (3 distintos) tampoco en su punto (insípidos), al igual que las pochas con almejas. Los 3 postres que probamos no valían nada, ni la tarta de queso ni el helado con macadamia. Se quedan muy cortos en todo. Local ruidoso, bodega impresionante, servicio muy acelerado y bastante seco. Baños bien. Relación calidad/precio negativa.
Tienen menús de grupo a buen precio, muy abundantes, pero de una calidad media. Sería mejor menos cantidad y mejor calidad. El servicio está bien. Local es amplio para grupos.
Servicio rápido, amable y atento. Variedad de pintxos a buen precio. Tapas correctas, buena representación de la cocina vasca. Sin embargo el bacalao frito que pedí de la carta estaba muy salado, seco y duro, muy decepcionante teniendo en cuenta que los precios a la carta son caros.
Lo tenía en el recuerdo como un restaurante vasco de calidad. Hacía casi 20 años que no iba. Ha bajado bastante el nivel de la cocina. La merluza no era de mucha calidad y la tortilla de bacalao se les quemó un poco.
Cojimos un menú degustacion sidreria pero la verdad es q estaba muy por debajo de las espetactivas. Primero nos trajeron unos cogollos de Tudela con bonito... Era atún y los cogollos podemos imaginar q eran de Tudela ,....comentar q hago muchos menús de sidreria me encanta y experiencia pues alguna tengo. El segundo..... Revuelto de Hongo Ceps... Bueno muy malo primero por q no era boletus Edulis Ceps era un mix congelado de diferentes setas de esos de mala calidad muy malo con un huevo poco ligado..... Nada recomendable. Continuamos con Alubias pochas de Navarra, bueno no eran las mejores q he probado pero no se podía decir q estuvieran malas quizás un pelin Pasadas para mi gusto ya q me gustan más duritas pero eso es un gusto personal y no es critica le al plato. Continuamos con el Bacalao para mi el plato estrella de una sidreria junto con el chuleton,... Bueno era malo un trocito pequeño q estaba pasadillo y eso se nota al comer, el bacalao es muy técnico y aquí no lo recomendaría Por último el Solomillo de cerdo q sustituirá al típico chuleton de menú típico quizás para ajustar el precio del menú, Estaba bastante hecho el solomillo lo q pasa q en ese tipo de cocción se queda entre los dientes... Los postres bueno no eran malos quizás como con las Alubias no son de los mejores q he probado pero eran más q aceptables.. Dejo la reseña no para no ir si no para quien la pueda leer pueda trabajar en mejorar esos aspectos
El viernes noche fuimos 4 personas a comer. Muy mal. De vasco solo le queda el nombre. Un verdadero timo. Sólo aprobado juntitos la tortilla de bacalao y la morcilla. El resto, los pinchos fríos o calientes de PENA y la ensalada de bonito hay que buscar el bonito... El trato bien pero el restaurante de 2 por ponerle algo...
Vine con unos familiares pues en su día celebré aquí mi boda. Ha cambiado mucho desde entonces: Los camareros no me saben dar detalles de la sidra o la cerveza ( tienen 4 cervezas ) y deben consultarlo. Me dicen que la sidra es de botella y 'de manzana'. Ya lo sabía, aunque también existe la sidra de pera. El servicio bastante desorganizado. Los tacos de solomillo parecían en salmuera. El 'pintxo de cortesía' lo cobran a 2 euros la pieza. Apareció un bicho por la botella de cerveza. Precio alto para la calidad ofrecida. No tuvimos ganas de pedir postre y tampoco nos lo ofrecieron. En esta ocasión hemos quedado muy decepcionados del local. Tanto que no volveremos.
LAMENTABLE experiencia. Estaba tomando algo en la terraza y unas personas han dejado a un perro atado y se han puesto a comer dentro del restaurante. Una hora el perro atado fuera y solo. Como dueños del restaurante jamás tendrían que haber permitido esa situación. Y encima tienen terraza es que no se explica lo ocurrido! Dejar a perros atados solos es ilegal. No volveré a este lugar por permitir cosas así. Concienciarse!!!
Te traen pan crudo sin pedirlo y te lo cobran claro (y caro) eso dice mucho de un restaurante. La comida bien, sin tirar cohetes, de un menú de 30€ acabas pagando 50€ sin grandes extras
No hay calificación que poner. Después de hacer la reserva y confirmarmela a través de Gmail, llegamos al restaurante y está cerrado. Después de preguntar a un bar de enfrente, nos informan de que está cerrado, no hay cartel ni nada que te de una explicación lógica. No vivimos allí, nos hemos desplazado para nada. Muy poca formalidad. Desde luego no lo recomendaría.
Fuimos al mediodia a preguntar si podíamos entrar con un perrito pequeño nos dijeron que si, que si reservábamos la mesa del rincón cerca de la puerta ningún problema. Teníamos reserva a las 20.00 a las 19:30 como pasamos por delante volvimos a preguntar si no había problema y nos volvieron a confirmar que no. Cuando llego la hora de cenar y entramos nos dijeron que no podíamos con el perro. Totalmente comprensible pero por favor que se pongan de acuerdo a la hora de dar respuestas, porque por algo quisimos asegurarnos varias veces para no quedar colgados cuando llegara la hora.
Es un restaurante al que hemos ido varias veces y siempre hemos quedado muy contentos. Pero está vez reservamos por la web, recibimos un correo con la confirmación de la reserva, pero al acudir estaba cerrado. No se donde ha estado el error, pero creo que es algo que tendrán que revisar para que no pase más .
No volveré. Habiamos conido otras veces y había sido caro pero bueno. Hoy ha sido caro y malo. Lo único que valia el precio que hemos pagado eran los calamares con morcilla. Las manitas de cerdo era 1, ni siquiera 2, rebozada, y cutre, el foie aroma de foie más bien. El solomillo de ibérico el nombre, era un plato que costaría 12€ en otro sitio, y por el precio bien podía ser de ternera. El txacolí parecía sidra de lo ácido. La camarera ni siquiera me ha preguntado si quería la carne poco hecha o muy hecha. La atención de los camareros mucho peor que hace 2 años, sin recomendar ni preguntar. Uno de los sitios que después de la pandemia parece que quieran recuperae de golpe el dinero cobrando mucho y bajando mucho la calidad. Me he ido triste y con sensación de estafa. Me ofrecieron un chupito pero eso no me quita el mal sabor de boca. Y pagamos 67€ en vez de los 70s porque nos cobraban 2 de pan cuando hemos comido 1. Que pena, hoy nos queríamos dar un capricho y ha sido un disgusto. Pagar para algo que no lo valía.
Menú degustación, 30€ bebida aparte. Hasta ahí bien, la comida deficiente, eramos 3 y nos ponen 2 bollitos de pan, uno de ellos seco, no nos han dejado prácticamente acabar los platos, una rapidez que molestaba y para nuestra sorpresa, vamos a pagar el bollitos de pan 1,85€ cada uno y nos cobraban 3.Lo siento no volveremos. Dejo esta reseña para que quien quiera ir sepa lo que se va ha encontrar.
La tortilla de bacalao no sabia a nada, le tuve que pomer sal, el arroz meloso sabia ácido. Comida escasa, y precios elevados para un sitio que te ponen un mantel individual y la servilleta de papel. Quizás me equivoqué de platos, peró me esperava mucho mas. Eligiendo los platos mas económicos, entrante y plato principal, mas una botella de txacolí (el mas barato), 75€ dos personas.
LAMENTABLE experiencia. Estaba tomando algo en la terraza y unas personas han dejado a un perro atado y se han puesto a comer dentro del restaurante. Una hora el perro atado fuera y solo. Como dueños del restaurante jamás tendrían que haber permitido esa situación. Y encima tienen terraza es que no se explica lo ocurrido! Dejar a perros atados solos es ilegal. No volveré a este lugar por permitir cosas así. Concienciarse!!!
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Carrer de Sants, 146, 152, Sants-Montjuïc, 08028 Barcelona
Carrer de Sants, 146, 152, Sants-Montjuïc, 08028 Barcelona
# Restaurante Txalaparta: Un Refugio Gastronómico en el Corazón de Sants-Montjuïc
Barcelona, una ciudad vibrante y cosmopolita, es un crisol de culturas, historia y, sobre todo, una gastronomía excepcional. En el entramado de sus barrios, cada rincón esconde tesoros culinarios que invitan a la exploración. Entre ellos, el barrio de Sants-Montjuïc se erige como un distrito con una identidad propia, marcada por su historia industrial, su espíritu obrero y su evolución hacia un espacio moderno y dinámico. Es en este contexto donde encontramos el Restaurante Txalaparta, ubicado estratégicamente en el Carrer de Sants, 146, 152, una arteria vital que pulsa con la vida local.
La elección de su emplazamiento no es casual. El Carrer de Sants no es solo una calle; es el corazón comercial y social de uno de los barrios con más carácter de Barcelona. Un restaurante en esta ubicación se inserta directamente en el pulso de la comunidad, beneficiándose del flujo constante de residentes y de la atmósfera genuina que lo define. Aunque los detalles específicos de la propuesta gastronómica de Txalaparta se descubren mejor en persona, su mera existencia en este enclave invita a reflexionar sobre la riqueza culinaria que un barrio como Sants-Montjuïc puede ofrecer.
Para comprender la esencia de un establecimiento como Txalaparta, es fundamental sumergirse en el alma de Sants-Montjuïc. Este distrito, el más grande de Barcelona en extensión, abarca desde la zona portuaria y la montaña de Montjuïc hasta barrios históricos como Sants, Hostafrancs y La Bordeta. Su historia es rica y compleja, ligada intrínsecamente al desarrollo industrial de la ciudad.
Originalmente, Sants era una villa independiente, conocida como Santa María de Sants, que se anexionó a Barcelona a finales del siglo XIX. Su crecimiento estuvo impulsado por la industria textil, dejando una huella imborrable en su arquitectura y en el carácter de sus habitantes. Las antiguas fábricas, algunas de las cuales han sido reconvertidas en espacios culturales y residenciales, son testigos mudos de un pasado laborioso. Esta herencia industrial ha forjado una comunidad con un fuerte sentido de pertenencia, orgullosa de sus raíces y de su capacidad de adaptación.
Montjuïc, por su parte, es una montaña icónica que domina el skyline barcelonés. Famosa por sus jardines, museos, instalaciones deportivas olímpicas y el imponente castillo, ha sido históricamente un pulmón verde y un baluarte estratégico para la ciudad. La combinación de la vitalidad urbana de Sants con la majestuosidad natural y cultural de Montjuïc dota al distrito de una diversidad única, ofreciendo tanto la efervescencia de la vida de barrio como la tranquilidad de sus parques y miradores.
El Carrer de Sants es el corazón latente de este distrito. Con una longitud de más de tres kilómetros, es una de las calles comerciales más largas de Europa, y sin duda, un nervio fundamental para la vida cotidiana de Sants. A diferencia de las grandes avenidas turísticas, el Carrer de Sants mantiene un espíritu auténtico, donde conviven tiendas tradicionales, comercios modernos, mercados locales y, por supuesto, una gran variedad de bares y restaurantes.
Pasear por esta calle es hacer un viaje a través de la vida barcelonesa más genuina. Aquí, los vecinos hacen sus compras diarias, se encuentran para tomar un café o un aperitivo, y participan en la vida social del barrio. La presencia de un restaurante como Txalaparta en este eje comercial lo posiciona como un punto de encuentro natural, un lugar donde la comunidad puede disfrutar de momentos de ocio y gastronomía. La vitalidad del Carrer de Sants asegura un flujo constante de personas, tanto residentes como visitantes curiosos que buscan una experiencia más allá de los circuitos turísticos habituales. Es un lugar donde la tradición y la modernidad se entrelazan, reflejando el espíritu de Barcelona.
La vida en Sants-Montjuïc se caracteriza por su autenticidad y su fuerte sentido de comunidad. Es un barrio donde las plazas son puntos de reunión, donde las fiestas mayores se viven con intensidad y donde la red de asociaciones vecinales es robusta. Esta atmósfera de cercanía y tradición se filtra en todos los aspectos de la vida, incluyendo la oferta gastronómica.
Un restaurante ubicado en Sants, como Txalaparta, se convierte en un actor más de esta vida cotidiana. No es solo un lugar para comer; es un espacio donde se tejen relaciones, se celebran eventos familiares y se disfruta de la compañía. La proximidad con los vecinos, la familiaridad de los rostros y la calidez del trato son aspectos que, en un barrio como Sants, son altamente valorados y contribuyen a la percepción de un establecimiento como un verdadero "lugar de barrio". La gastronomía en Sants no es solo una cuestión de platos y sabores, sino también de experiencia social y de pertenencia.
Barcelona, en su conjunto, es un epicentro gastronómico de renombre mundial, y Sants-Montjuïc no es una excepción a esta regla. La oferta culinaria del distrito es tan diversa como su población, abarcando desde las tascas más tradicionales que sirven platos caseros catalanes hasta propuestas más innovadoras y de cocina internacional.
La cocina barcelonesa y catalana se nutre de una rica herencia mediterránea, con productos frescos del mar y de la huerta como protagonistas. Platos emblemáticos como la paella, la fideuá, el pan con tomate, las tapas variadas o los embutidos ibéricos son pilares de la dieta local. Sin embargo, Barcelona es también una ciudad abierta al mundo, y esta apertura se refleja en su gastronomía. Es común encontrar restaurantes que fusionan sabores, que exploran cocinas de otras latitudes o que reinterpretan clásicos con toques contemporáneos.
En un barrio como Sants, que ha sido históricamente un crisol de culturas debido a su pasado industrial y a la llegada de personas de diferentes regiones de España y del extranjero, la diversidad culinaria es un hecho. Los restaurantes del barrio, en general, suelen ofrecer una mezcla de tradición y adaptabilidad, satisfaciendo tanto a los paladares que buscan lo auténtico como a aquellos que desean nuevas experiencias.
Los restaurantes de barrio, como Txalaparta, juegan un papel crucial en la vida gastronómica de Sants-Montjuïc. Son el tejido que conecta a los residentes con la cultura culinaria local. A menudo, estos establecimientos se distinguen por ofrecer una cocina honesta, con ingredientes de calidad y un servicio cercano. Suelen ser lugares donde la relación calidad-precio es un factor importante y donde la clientela habitual se siente como en casa.
La proximidad de mercados como el de Sants o el de Hostafrancs asegura el acceso a productos frescos y de temporada, lo que permite a los cocineros trabajar con materia prima de excelente calidad. Esta conexión con el producto local es una característica distintiva de la gastronomía de barrio, aportando un valor añadido a la experiencia culinaria.
Optar por cenar o almorzar en un restaurante en Sants-Montjuïc es elegir una experiencia que va más allá de la comida. Es sumergirse en el ambiente local, observar la vida pasar y formar parte de la comunidad, aunque sea solo por unas horas. Es probable que los restaurantes de la zona, incluyendo Txalaparta, ofrezcan menús de mediodía atractivos para los trabajadores y residentes, y una carta más elaborada para las cenas y ocasiones especiales.
La hospitalidad es un valor intrínseco de la cultura catalana, y en los establecimientos de barrio, esta se manifiesta en un trato amable y personalizado. Se espera que un restaurante en esta ubicación combine la eficiencia del servicio con la calidez humana, creando un ambiente acogedor donde los comensales se sientan cómodos y bien atendidos.
El nombre de un restaurante a menudo encierra claves sobre su identidad o su inspiración. "Txalaparta" es una palabra de origen vasco que se refiere a un instrumento de percusión tradicional de madera, utilizado en la música popular vasca. Este instrumento, que se toca generalmente entre dos personas, produce sonidos rítmicos y vibrantes, y es un símbolo de la cultura y la tradición vasca.
La elección del nombre "Txalaparta" para un restaurante en Barcelona, lejos del País Vasco, podría sugerir varias interpretaciones:
Aunque no se disponga de información específica sobre el menú de Restaurante Txalaparta, el nombre abre la puerta a especulaciones sobre su posible enfoque culinario:
La intriga que genera el nombre "Txalaparta" es, en sí misma, una invitación a descubrir qué propuesta gastronómica se esconde tras él, y cómo esta se integra en el rico tapiz culinario de Sants-Montjuïc.
Un restaurante no es solo el lugar donde se come; es un espacio donde se viven experiencias. La atmósfera, el servicio y los pequeños detalles contribuyen a la impresión general y a la satisfacción del cliente.
En un barrio como Sants, los restaurantes suelen irradiar una atmósfera cálida y acogedora. Es probable que Txalaparta ofrezca un ambiente que invite a la conversación relajada, ya sea para una comida de negocios informal, una cena romántica o una reunión de amigos y familiares. La decoración, aunque no se disponga de detalles, podría combinar elementos modernos con toques rústicos o tradicionales, creando un espacio cómodo y estéticamente agradable. La iluminación, la música ambiente y la disposición de las mesas son factores clave que contribuyen a este ambiente. En un establecimiento con un nombre tan evocador como Txalaparta, es posible que el diseño interior refleje también un toque de originalidad o una referencia sutil a la cultura vasca o a la música.
El servicio en un restaurante de barrio en Barcelona tiende a ser profesional pero cercano. Los camareros y el personal de sala suelen conocer a la clientela habitual y establecer una relación de confianza. Se espera que el equipo de Txalaparta sea atento, eficiente y capaz de guiar a los comensales a través de la carta, recomendando platos y vinos adecuados a sus preferencias. La hospitalidad es un pilar fundamental en la cultura española, y un restaurante que aspira a ser un referente en su zona debe ofrecer un trato que haga sentir a cada cliente valorado y bienvenido.
Dada su ubicación en una calle tan concurrida y su potencial como punto de encuentro, Txalaparta podría ser un lugar ideal para la celebración de eventos y reuniones. Desde comidas de empresa hasta cenas de grupo o pequeños eventos familiares, la versatilidad del espacio y la adaptabilidad de su propuesta gastronómica son factores que lo harían atractivo. Los restaurantes de barrio a menudo se convierten en cómplices de los momentos importantes de la vida de sus clientes, ofreciendo menús especiales o adaptándose a necesidades específicas para hacer de cada celebración un recuerdo inolvidable.
La ubicación de Restaurante Txalaparta en el Carrer de Sants, 146, 152, en el corazón de Sants-Montjuïc, no solo lo inserta en la vida local, sino que también le otorga una excelente conectividad y accesibilidad.
Sants-Montjuïc es uno de los distritos mejor comunicados de Barcelona. La proximidad a la Estación de Sants, el principal nudo ferroviario de la ciudad con conexiones de alta velocidad (AVE), trenes de cercanías y regionales, así como varias líneas de metro (L3 y L5), lo convierte en un punto de fácil acceso desde cualquier parte de Barcelona y sus alrededores, e incluso desde otras ciudades. Además, el Carrer de Sants está bien servido por varias líneas de autobús, lo que facilita el desplazamiento para aquellos que prefieren este medio de transporte. La estación de metro de Plaça de Sants (L1 y L5) y Mercat Nou (L1) se encuentran a poca distancia, asegurando que el restaurante sea fácilmente accesible para residentes y visitantes.
La ubicación de Txalaparta permite a los comensales combinar su experiencia gastronómica con la exploración de los alrededores.
Esta accesibilidad y la riqueza de puntos de interés cercanos hacen que la visita a Restaurante Txalaparta pueda formar parte de una experiencia más completa, combinando la gastronomía con la cultura, el ocio y el descubrimiento del barrio.
Restaurante Txalaparta, con su ubicación estratégica en el Carrer de Sants, se posiciona como un establecimiento con un doble atractivo: para los vecinos de Sants-Montjuïc que buscan un lugar de confianza para sus comidas diarias o celebraciones, y para los visitantes que desean explorar la Barcelona más auténtica, lejos de las aglomeraciones turísticas del centro.
Los establecimientos que se arraigan en el tejido de un barrio y ofrecen una propuesta culinaria de calidad contribuyen significativamente a la identidad gastronómica de la ciudad. Txalaparta, al elegir Sants como su hogar, se beneficia de una clientela fiel y a la vez contribuye a enriquecer la oferta del barrio. La apuesta por la cocina de calidad, con un posible toque distintivo sugerido por su nombre, lo convierte en un punto de referencia para aquellos que valoran la buena mesa y el ambiente genuino.
Visitar Txalaparta es más que ir a un restaurante; es una oportunidad para sumergirse en la vida de un barrio con alma, para sentir el ritmo de una de las calles más emblemáticas de Barcelona y para disfrutar de la hospitalidad local. Es la promesa de una experiencia que combina lo culinario con lo cultural, lo tradicional con lo posiblemente innovador, y lo local con un toque de universalidad.
El Restaurante Txalaparta, en el Carrer de Sants de Barcelona, se presenta como un destino gastronómico con un gran potencial. Aunque los detalles de su oferta culinaria son una invitación a la exploración personal, su ubicación en el vibrante barrio de Sants-Montjuïc y la sugerencia cultural de su nombre "Txalaparta" auguran una experiencia auténtica y memorable. Se espera un establecimiento que no solo deleite el paladar, sino que también ofrezca un ambiente acogedor y un servicio atento, integrándose plenamente en la vida de este emblemático distrito barcelonés. Para aquellos que buscan una experiencia culinaria genuina en el corazón de un barrio con historia y carácter, Txalaparta promete ser un descubrimiento gratificante, un lugar donde la tradición y la buena mesa se encuentran.
Sants-Montjuïc es uno de los distritos más grandes y diversos de Barcelona, ofreciendo una mezcla única de historia, cultura, espacios verdes y vida urbana. Para aquellos que buscan establecerse en la ciudad, este barrio presenta una alternativa atractiva a las zonas más céntricas, combinando la autenticidad de un barrio con un fuerte sentido de comunidad y una excelente conectividad.
Sants-Montjuïc es un distrito de carácter mixto. Predominantemente residencial, alberga una población arraigada y un fuerte tejido comercial local, especialmente a lo largo del Carrer de Sants, una de las calles comerciales más largas de Europa. Sin embargo, también posee un componente turístico y cultural significativo gracias a la montaña de Montjuïc, con sus museos, jardines y el Castillo, así como la Estación de Sants, el principal nudo de transporte de la ciudad. Es un barrio que ofrece la tranquilidad de la vida vecinal sin renunciar a la vitalidad de Barcelona.
El perfil demográfico de Sants-Montjuïc es variado, pero se inclina hacia familias y residentes de larga trayectoria que aprecian la vida de barrio. Es un lugar popular entre:
El mercado inmobiliario en Sants-Montjuïc ofrece una amplia gama de opciones, predominantemente apartamentos.
Una de las grandes fortalezas de Sants-Montjuïc es su excepcional red de transporte, que lo convierte en uno de los distritos mejor conectados de Barcelona.
Sants-Montjuïc está bien provisto de todo tipo de servicios esenciales, lo que contribuye a una alta calidad de vida.
El ambiente en Sants-Montjuïc es uno de sus mayores atractivos, ofreciendo una experiencia de vida auténtica y equilibrada.
Sants-Montjuïc es un barrio ideal para aquellos que buscan una calidad de vida alta en Barcelona, combinando la autenticidad de un barrio tradicional con todas las comodidades de una gran ciudad. Es perfecto para:
Si valoras la vida de barrio, la cercanía de todos los servicios, una inmejorable red de transporte y la posibilidad de disfrutar de grandes espacios verdes, Sants-Montjuïc es, sin duda, un distrito a considerar seriamente para tu próximo hogar en Barcelona.
Guía completa sobre Restaurante Txalaparta en 152, Barcelona.
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mayor centro cívico de Barcelona, España
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Antigua cooperativa del Barrio de Sants
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