Pas de Buda
Deltebre
Pas de Buda Opening Hours
About Pas de Buda
Pas de Buda, situado en Deltebre, es un restaurante donde podrá disfrutar de una agradable experiencia culinaria. Ofrecemos un ambiente acogedor, con opciones para comer al aire libre o en el interior, y accesibilidad para todos nuestros clientes. Nos destacamos por la calidad de nuestro servicio, c...
Pas de Buda, situado en Deltebre, es un restaurante donde podrá disfrutar de una agradable experiencia culinaria. Ofrecemos un ambiente acogedor, con opciones para comer al aire libre o en el interior, y accesibilidad para todos nuestros clientes. Nos destacamos por la calidad de nuestro servicio, con un personal atento y amable. Entre nuestros platos estrella, encontrará deliciosas paellas y mariscos frescos, como los mejillones al romesco y calamares a la romana, elaborados con esmero. Además, contamos con una cuidada selección de bebidas, incluyendo cerveza y un excelente café. Ideal para almuerzos, cenas, o una visita en solitario.
What Customers Say About Pas de Buda
Pas de Buda destaca por su excelente atención y la calidad de su comida, especialmente la paella. Los clientes elogian la amabilidad del personal y la relación calidad-precio. Algunos mencionan que los aseos podrían ser más grandes.
Popular Dishes
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Tip: Recomiendan reservar, especialmente si vas en grupo. El menú de 30€ merece la pena.
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Frequently asked questions about Pas de Buda
Pas de Buda Deltebre Reviews
Muy buen precio y buena atención. El arroz estaba de escándalo , muy gustoso y eso que cogimos un menú económico de 16 euros. El postre casero y muy bueno. Los chipirones muy frescos. Muy recomendable
La situación es inmejorable, se puede comer en la terraza mirando al Ebro. La comida está riquísima, el arroz marinero en concreto está buenísimo. Sorprende que un sitio situado en una zona tan turística tenga la calidad de este sitio. Además, los camareros son rápidos y muy amables. ¡Para repetir!
fecha de entrada sábado 17 de junio 2017. entorno perfecto , local muy bien acondicionado y limpio .Amabilidad absoluta , ensalada completa, arroces muy bien elaborados con buen gusto.vinos de mesa de batea , aceptables. postres caseros bien elaborados. calidad precio nota 9.
Se come genial, ya sean sus paellas como sus tapas. Calidad/precio garantizado (ya he ido 2 veces..). Atención perfecta. Al lado del rio. Terracita super mona o interior mas clásico. Recomiendo reservar segun fechas..
Vinimos por casualidad y fue un acierto, la paella exquisita, comedor amplio bien acondicionado y un servicio excelente, muy recomendable.
Sorpresa, Sorpresa. No conocéis a la hija de la Nuri Restaurante? ? Pues tenéis que visitar el Restaurante Pas de buda. Trato excelente por el camarero que nos ha atendido , el señor Danilo . Hemos estado y comido genial. La dueña del restaurante con una visita discreta que nos ha echo ha dado un toque muy agradable en la terraza. EN MAYÚSCULAS , LO RECOMIENDO.
Menú de 15 euros compuesto de ensalada individual, mejillones a compartir y fidegua para dos que era como para 4. Además incluye el postre y agua o vino. Te quedas on top! Y los postres caseros todos ellos. Desde luego lo recomendaré. Hay más tipos de menús para el que quiera. Pero vaya yo no necesito más! Aun nos sobró fidegua, inacabable! Ah y los camareros muy simpáticos y amigables.
Comida para grupo escolar de 78 PAX. Paella hecha por maestros de la cocina con mucha experiencia sin duda. Espectacular. Recomendable 100%.
Un lugar para repetir. El equipo encantador, atento y súper amable. La ubicación es excelente con unas buenas vistas. La comida buenísima, súper recomendables los mejillones al romesco (tan buenos que no dió tiempo a hacer foto). Paella marinera muy buena. De cortesía y para acabar la comida, unos chupitos típicos del delta, licor de arroz. Seguro que volvemos!!
Restaurante limpio. Menú muy bueno y muy bien hecho con sabor y muy gustoso personal amable y antento . Productos de la zona del Delta y buenos . Paella muy buena y sin caldo . Lo recomiendo .
Fuimos con un grupo de unas 70 personas y nos atendieron magníficamente, buena comida y excelente paella. El personal es muy simpático, atento y amable. Podrían mejorar ampliando los aseos, ya que dos por sexo son algo escasos y se forman unas colas tremendas.
Hemos ido un grupo de 8 personas. El menú escaso, hemos comido a base de tapeo, todo muy rico y muy bien elaborado. Mención especial a Zoraida, la camarera que nos atendió, recomendable 100%,seguro volveremos.
Hemos comido aquí, la verdad que muy bien, la paella con cangrejo riquísima, la atención muy correcta y amable, nos sobró arroz y nos lo llevamos. Fuimos 4 personas con 2 perritos.
Lo conocimos de rebote y siempre que estamos por la zona acudimos si queremos disfrutar de una edtupenda paella, para qué buscar más. La ensalada que tomamos era simplememte hortalizas sin mucho sabor en un plato, no mucho más, pero la paella, como siempre, estupenda. Y tiene más mérito por el sitio tan turistico que es: muy cortos los tiempos de cocina y del servicio, de 10
Un menú exquisito y buen precio. Hemos felicitado a la cocinera todos. Ensalada catalana, mariscada individual y paella. El servicio superior. Muy recomendable.
Lo mejor a parte de la comida, fue la atencion de Ramon sin acento
La comida fantástica,el servicio escelente y la atención ... Superior. Con el menú de 16€ más que satisfechos. Comida familiar y pese a ser tarde nos atendieron de 10+++. Espero que estás valoraciones les animen a seguir así y que nosotros lo podamos disfrutar. Gracias una vez más por la atención
100% recomendable ya que el archiconocido casa Nuri siempre esta lleno y hay que reservar con días de antelación. Este lo encontramos por casualidad, al lado y tenian mesa sin reserva. Tienen varios menús: 15€, 25€ y 40€ Elegimos el menú de 25€ que entraba de primero pica pica de: calamares a la romana, tostaditas, pescadito frito y mejillones con romesco. Todo buenísimo. Y de segundo la paella marinera impresionante, la mejor que he probado. Postres flan de huevo y arroz con leche pero de textura casi mousse, increible de bueno y ligero. Pan y bebida. Todo incluido en el precio 25€. El trato del personal excepcional, muy atentos, rapidos, educados y muy amables. Sin duda un gran descubrimiento.
Hemos pasado la mañana por el lugar, dando un paseo en barco por el delta y luego a pasar de Buda, que ya habíamos estado. Menú de 30 euros con arroz de cangrejo azul. Buenísimo. De entrantes pescaito frito, chipirones con habas y mejillones en salsa romescu. Todo un homenaje. Servicio rápido y muy amable. Recomendable.
Claro, aquí tienes una reseña de aproximadamente 1000 palabras titulada "Pas de Buda". Si tienes un enfoque específico (libro, película, lugar, experiencia, etc.), házmelo saber. De momento, asumiré que se trata de una experiencia personal o reflexión con tono literario y crítico. --- Pas de Buda Reseña por [Tu Nombre] "Pas de Buda" no es solo un título. Es una frontera invisible, una línea difusa entre la realidad y el deseo, entre el bullicio del mundo y el silencio interior. No se trata de un paso montañoso ni de un sendero turístico. Es una metáfora, una vivencia, una búsqueda. Un punto de inflexión. Mi experiencia con Pas de Buda comenzó sin saberlo. Había oído el nombre en conversaciones esporádicas, en susurros de viajeros que afirmaban haber encontrado allí una respuesta. Pero como todo lo verdaderamente importante, no se puede llegar a él con mapas, ni con reservas, ni con prisa. El Pas de Buda es un espacio que solo se abre a quienes están dispuestos a detenerse —a dejar de correr, aunque sea por un instante— y a escuchar lo que normalmente se silencia. El trayecto hacia este “paso” no está señalizado. A menudo comienza con una insatisfacción difícil de nombrar: el trabajo ya no motiva, los fines de semana pasan como páginas sin sentido, y los placeres habituales pierden su brillo. Muchos lo llamarían crisis. Pero para quien está dispuesto a mirar más allá, es la antesala de algo más profundo. Es el umbral. En este contexto, Pas de Buda es el nombre simbólico de ese lugar donde uno se encuentra con lo esencial. Y aunque cada persona lo experimenta de forma distinta, hay elementos comunes que vale la pena explorar. Lo primero es el silencio. Un silencio incómodo al principio, casi amenazante. En un mundo saturado de notificaciones, alarmas, reuniones y compromisos, detenerse en silencio es un acto de valentía. En Pas de Buda, el silencio no es la ausencia de sonido, sino la presencia de uno mismo. Allí, las voces del ego, del juicio, del miedo, empiezan a calmarse. Y cuando eso ocurre, emerge algo más auténtico: una voz suave, firme, que no grita. Solo susurra. Pero dice la verdad. La segunda característica es la soledad. No la soledad impuesta, sino la elegida. En el Pas de Buda, uno no se siente aislado, sino acompañado por su propia presencia. Es un tipo de compañía que pocos conocen porque pocos se atreven a estar realmente solos. Pero en esa soledad se descubre que uno ya es suficiente. Que la validación externa pierde poder, que el aplauso deja de ser necesario, y que la comparación con otros se desvanece como niebla al sol. El tercer aspecto fundamental es la atención plena. No se puede llegar al Pas de Buda sin estar presente. No basta con pasar por allí; hay que habitarlo. Cada gesto, cada respiración, cada mirada se vuelve sagrada. Un sorbo de té no es solo una bebida, sino una ceremonia. Un paseo por el bosque no es solo ejercicio, sino comunión con lo real. En Pas de Buda, se redescubre lo cotidiano con ojos nuevos. Y eso, aunque suene simple, es revolucionario. Muchos asocian esta experiencia con la práctica del budismo o con el viaje espiritual, y no están equivocados. Pero Pas de Buda no exige religión, ni rituales, ni credos. Solo apertura. Solo disposición. Es una invitación a dejar de acumular y empezar a soltar. A dejar de buscar respuestas afuera y comenzar a escuchar las preguntas interiores. A veces, el acto más radical no es avanzar, sino detenerse. Recuerdo una escena concreta que representa bien este concepto. Caminaba por un sendero de montaña en silencio, sin música, sin compañía. Me detuve al borde de un acantilado y simplemente me senté. El viento soplaba suave, las nubes pasaban despacio y un águila surcaba el cielo sin esfuerzo. En ese instante no pensé en nada. No planifiqué, no analicé, no juzgué. Solo estuve. Y en ese “estar”, sentí que todo estaba bien. Que no faltaba nada. Que no sobraba nada. Fue allí, quizás, donde crucé por primera vez el Pas de Buda. No puedo decir cuánto tiempo duró. Quizás minutos, quizás una eternidad. Pero lo que sí puedo afirmar es que
Claro, aquí tienes una reseña de aproximadamente 1000 palabras titulada "Pas de Buda". Si tienes un enfoque específico (libro, película, lugar, experiencia, etc.), házmelo saber. De momento, asumiré que se trata de una experiencia personal o reflexión con tono literario y crítico. --- Pas de Buda Reseña por [Tu Nombre] "Pas de Buda" no es solo un título. Es una frontera invisible, una línea difusa entre la realidad y el deseo, entre el bullicio del mundo y el silencio interior. No se trata de un paso montañoso ni de un sendero turístico. Es una metáfora, una vivencia, una búsqueda. Un punto de inflexión. Mi experiencia con Pas de Buda comenzó sin saberlo. Había oído el nombre en conversaciones esporádicas, en susurros de viajeros que afirmaban haber encontrado allí una respuesta. Pero como todo lo verdaderamente importante, no se puede llegar a él con mapas, ni con reservas, ni con prisa. El Pas de Buda es un espacio que solo se abre a quienes están dispuestos a detenerse —a dejar de correr, aunque sea por un instante— y a escuchar lo que normalmente se silencia. El trayecto hacia este “paso” no está señalizado. A menudo comienza con una insatisfacción difícil de nombrar: el trabajo ya no motiva, los fines de semana pasan como páginas sin sentido, y los placeres habituales pierden su brillo. Muchos lo llamarían crisis. Pero para quien está dispuesto a mirar más allá, es la antesala de algo más profundo. Es el umbral. En este contexto, Pas de Buda es el nombre simbólico de ese lugar donde uno se encuentra con lo esencial. Y aunque cada persona lo experimenta de forma distinta, hay elementos comunes que vale la pena explorar. Lo primero es el silencio. Un silencio incómodo al principio, casi amenazante. En un mundo saturado de notificaciones, alarmas, reuniones y compromisos, detenerse en silencio es un acto de valentía. En Pas de Buda, el silencio no es la ausencia de sonido, sino la presencia de uno mismo. Allí, las voces del ego, del juicio, del miedo, empiezan a calmarse. Y cuando eso ocurre, emerge algo más auténtico: una voz suave, firme, que no grita. Solo susurra. Pero dice la verdad. La segunda característica es la soledad. No la soledad impuesta, sino la elegida. En el Pas de Buda, uno no se siente aislado, sino acompañado por su propia presencia. Es un tipo de compañía que pocos conocen porque pocos se atreven a estar realmente solos. Pero en esa soledad se descubre que uno ya es suficiente. Que la validación externa pierde poder, que el aplauso deja de ser necesario, y que la comparación con otros se desvanece como niebla al sol. El tercer aspecto fundamental es la atención plena. No se puede llegar al Pas de Buda sin estar presente. No basta con pasar por allí; hay que habitarlo. Cada gesto, cada respiración, cada mirada se vuelve sagrada. Un sorbo de té no es solo una bebida, sino una ceremonia. Un paseo por el bosque no es solo ejercicio, sino comunión con lo real. En Pas de Buda, se redescubre lo cotidiano con ojos nuevos. Y eso, aunque suene simple, es revolucionario. Muchos asocian esta experiencia con la práctica del budismo o con el viaje espiritual, y no están equivocados. Pero Pas de Buda no exige religión, ni rituales, ni credos. Solo apertura. Solo disposición. Es una invitación a dejar de acumular y empezar a soltar. A dejar de buscar respuestas afuera y comenzar a escuchar las preguntas interiores. A veces, el acto más radical no es avanzar, sino detenerse. Recuerdo una escena concreta que representa bien este concepto. Caminaba por un sendero de montaña en silencio, sin música, sin compañía. Me detuve al borde de un acantilado y simplemente me senté. El viento soplaba suave, las nubes pasaban despacio y un águila surcaba el cielo sin esfuerzo. En ese instante no pensé en nada. No planifiqué, no analicé, no juzgué. Solo estuve. Y en ese “estar”, sentí que todo estaba bien. Que no faltaba nada. Que no sobraba nada. Fue allí, quizás, donde crucé por primera vez el Pas de Buda. No puedo decir cuánto tiempo duró. Quizás minutos, quizás una eternidad. Pero lo que sí puedo afirmar es que
Nos recomendaron este sitio, y fue genial Esta cerca de los cruceros por el delta, tiendas de recuerdos Pedimos paella marinera, estaba excelente Tienen menú de 30 €, merece la pena Era lunes y no había agobio de gente pero recomiendo reservar para más tranquilidad
100% recomendable ya que el archiconocido casa Nuri siempre esta lleno y hay que reservar con días de antelación. Este lo encontramos por casualidad, al lado y tenian mesa sin reserva. Tienen varios menús: 15€, 25€ y 40€ Elegimos el menú de 25€ que entraba de primero pica pica de: calamares a la romana, tostaditas, pescadito frito y mejillones con romesco. Todo buenísimo. Y de segundo la paella marinera impresionante, la mejor que he probado. Postres flan de huevo y arroz con leche pero de textura casi mousse, increible de bueno y ligero. Pan y bebida. Todo incluido en el precio 25€. El trato del personal excepcional, muy atentos, rapidos, educados y muy amables. Sin duda un gran descubrimiento.
Hicimos el vermut allí y hacia mucho tiempo que no probaba unos calamares a la romana tan buenos como estos. Los chipirones también estaban exquisitos. El trato, muy bueno. El restaurante es de los mismos propietarios que Casa Nuri.
Hemos pasado la mañana por el lugar, dando un paseo en barco por el delta y luego a pasar de Buda, que ya habíamos estado. Menú de 30 euros con arroz de cangrejo azul. Buenísimo. De entrantes pescaito frito, chipirones con habas y mejillones en salsa romescu. Todo un homenaje. Servicio rápido y muy amable. Recomendable.
Un lugar para repetir. El equipo encantador, atento y súper amable. La ubicación es excelente con unas buenas vistas. La comida buenísima, súper recomendables los mejillones al romesco (tan buenos que no dió tiempo a hacer foto). Paella marinera muy buena. De cortesía y para acabar la comida, unos chupitos típicos del delta, licor de arroz. Seguro que volvemos!!
Buen lugar, cerca del rio Ebro, comida abundante y buena, la paella buenisima
Excelente trato, y la comida buenísima! Relacion calidad precio buena.
Restaurante limpio. Menú muy bueno y muy bien hecho con sabor y muy gustoso personal amable y antento . Productos de la zona del Delta y buenos . Paella muy buena y sin caldo . Lo recomiendo .
Hemos comido aquí, la verdad que muy bien, la paella con cangrejo riquísima, la atención muy correcta y amable, nos sobró arroz y nos lo llevamos. Fuimos 4 personas con 2 perritos.
Hemos ido un grupo de 8 personas. El menú escaso, hemos comido a base de tapeo, todo muy rico y muy bien elaborado. Mención especial a Zoraida, la camarera que nos atendió, recomendable 100%,seguro volveremos.
Fuimos con un grupo de unas 70 personas y nos atendieron magníficamente, buena comida y excelente paella. El personal es muy simpático, atento y amable. Podrían mejorar ampliando los aseos, ya que dos por sexo son algo escasos y se forman unas colas tremendas.
Precios buenos para ser fin de semana, con 4 opciones de menú con precios desde 15€ hasta 40€. Mi queja es que todos los menús llevan pescado y/o marisco, que para quienes les guste está genial, pero no es mi caso, y por tanto tuve que pedir de carta. Aún así, me pedí una ensalada, barata y abundante, y un plato combinado, que estaba bien de cantidad, aunque el lomo como una suela de zapato para mí (que cuesta preguntar siempre al cliente como quieren la carne??). Mis acompañantes quedaron muy satisfechos con el menú de 25€, dijeron que estaba todo muy bueno (y yo añado que la cantidad era buena). En cuanto a la atención bien, excepto un camarero que no dominaba el idioma y no se enteraba de nada. Las demás camareras muy bien. Hay aparcamiento al lado, gratis, eso si, a la solana. Si volviera a ir al Delta del Ebro es posible que fuera a comer de nuevo ahí.
Fuimos un grupo grande a comer. El menu intanfil era bueno y abundante por 9,50€. El menu de adultos por 23€ era ensalda, mejillones, calamares y de segundo fideua o paella. Muy buena toda la comida y buen servicio. Si dudas entre postre o cafe, elige postre, ya que el café estaba inbebible.
Estuvimos esta Semana Santa, mejor reservar antes.La única pega q tuvimos que esperar mucho entre plato y plato,pero merece la pena,arroz buenísimo,el menú infantil también, y los postres caseros muy recomendados,me encantó el flan de queso. Atención espectacular por parte de nuestra camarera Vanesa,estaba en todo,no se le escapaba ni un detalle. Volveremos segurísimo.
Nunca lo habia visitado hasta el sábado pasado. Eramos un grupo grande y comimos de maravilla. El servicio rápido , amable y muy atento. Yo tengo restricciones alimentarias considerables y estuvieron super pendientes de mi, para que no me faltara nada y todo estuviera a mi gusto. Sin duda un lugar para recomendar. No dejeis de visitarlo.
Fuimos a tomar el aperitivo , unos mejillones y unos calamares de lo mejor que habíamos probado, después fuimos a casa nuri y un desastre camarera desagradable a tope, y caro , no arrepentimos no quedarnos en el buda.
Hemos ido un grupo de amigos con niños y ha estado muy bien todo el general, atención muy atenta, hicimos menú 35€ adulto (para compartir mejillones, gambas, buñuelos + paella/fideuá) y 12€ niños (macarrones+ nuggets con patatas) entra bebida, postre y café. Destacar los mejillones, me han encantado. El ambiente del restaurante es muy bueno, gran comedor, cuentan con terraza y hay un pequeño parque para los niños.
Restaurante modesto en sus infraestructuras decoración y local pero de buena calidad en la comida. Comimos un arroz marinero para dos, riquísimo, y mientras esperábamos la preparación, una sepia con alcachofas muy bien guisadas y sabrosas además de unos buñuelos de bacalao bastante aceptables. El servicio rápido y atento. Buen restaurante a buen precio. Sobró paella y nos la pusieron para llevar.
Fuimos un festivo y por su ubicación pensaba que sería un sitio turístico y de comida de calidad regular. Hicimos un menú de 18 €. Los entrantes normales, pero el arroz me sorprendió gratamente. Realmente bueno. Los postres también muy buenos y caseros. Falló el vino del menú, de calidad bastante baja. Recomendable.
Comimos muy bien .. Precio Calidad..un 8.
Comimos el menú de 16€ y por cantidad, calidad y el lugar, está muy bien. La ensalada inicial un poco sosa, pero los chipirones, el arroz y el postre muy buenos. Son los mismos dueños de la Nuri que está al lado aunque la oferta es un poco diferente.
Nunca lo habia visitado hasta el sábado pasado. Eramos un grupo grande y comimos de maravilla. El servicio rápido , amable y muy atento. Yo tengo restricciones alimentarias considerables y estuvieron super pendientes de mi, para que no me faltara nada y todo estuviera a mi gusto. Sin duda un lugar para recomendar. No dejeis de visitarlo.
Fuimos a tomar el aperitivo , unos mejillones y unos calamares de lo mejor que habíamos probado, después fuimos a casa nuri y un desastre camarera desagradable a tope, y caro , no arrepentimos no quedarnos en el buda.
Hemos ido un grupo de amigos con niños y ha estado muy bien todo el general, atención muy atenta, hicimos menú 35€ adulto (para compartir mejillones, gambas, buñuelos + paella/fideuá) y 12€ niños (macarrones+ nuggets con patatas) entra bebida, postre y café. Destacar los mejillones, me han encantado. El ambiente del restaurante es muy bueno, gran comedor, cuentan con terraza y hay un pequeño parque para los niños.
Lugar para comer sin más. Menú completo pero básico. Servicio mejorable. Son los mismos que el restaurante Casa Nuri de enfrente, aunque no tiene nada que ver el uno con el otro en cuanto a servicio y tipología del mismo además de las instalaciones. En fin, soy generoso con la valoración.
En el aspecto culinario, debo decir que fue algo normal... Cogimos un menú del día, donde incluye una ensalada de entrante y luego la paella. Había dos personas que no podían comer paella de marisco por alergia así que pidieron el menú del día con la paella de verduras del restaurante. El camarero nos dijo que no se puede pedir la paella de verdura en el menú, todas las demás menos esa... Tuvieron que pedir de la carta. El ambiente y paisaje es lo que fue más agradable. Para comer con unas buenas vistas es recomendable.
El servicio en el restaurante es excelente, destacándose por la atención amable y eficiente del personal. Sin embargo, la comida, aunque aceptable, no logra sorprender ni destacar con sabores memorables o innovadores, siendo bastante estándar. Los precios son los normales en este tipo de restaurantes . Además, el ambiente del lugar no es uno de sus puntos fuertes; carece de una atmósfera acogedora o distintiva que invite a una experiencia culinaria memorable.
El servicio en el restaurante es excelente, destacándose por la atención amable y eficiente del personal. Sin embargo, la comida, aunque aceptable, no logra sorprender ni destacar con sabores memorables o innovadores, siendo bastante estándar. Los precios son los normales en este tipo de restaurantes . Además, el ambiente del lugar no es uno de sus puntos fuertes; carece de una atmósfera acogedora o distintiva que invite a una experiencia culinaria memorable.
No está mal ,ensalada normal,mariscada Bien,paella Bien,postre,regular,bebida Bien,sólo faltaba ya copa de cava...
Pedimos unos mejillones y un arroz de cangrejo, y estaba bueno pero el arroz super salado; se lo dijimos a la camarera y dijo que ya se lo diria al cocinero en vez de disculparse. Son los mismos que Casa Núria pero con muchisimos menos platos, solo tiene 2-3 tipos de arroz. Nos pusieron el arroz para llevar en un "tupper" (caja de cartón) que no cierra bien, no nos dieron bolsa y como se empapó el cartón no pasó ni 5 minutos que me dejó el bolso lleno de aceite, porque arroz es caldoso... En fin, tendrían que tener más detalles para cuidar al cliente. No volvería por este tipo de cosas
Dado que Casa Nuri no tenia sitio, nos reconendaron ir a alli (seran los mismos). Nada mas llegar voy al lavabo y habia un wc para mujeres y otro para hombres (el lugar es bastante grande para tan pocas instalaciones), encima ambos embozados, faltaba jabon, un asco realmente. Pedimos arroz de cangrejo azul, eso era aceite con cangrejo, colorante y arroz, totalmente insípido. Como se puede servir algo asi a la gente? Es que era para morirse!!! No lo acabamos, yo estuve mala hasta el otro dia. 40€. No volveremos.
1. Pedimos mejillones con salsa y no nos pusieron pan, y cuando lo pedimos nos lo cobraron. 2.Teniendo en cuenta que comimos de la carta y pedimos café con hielo nos cobraron 0,20 céntimos por cubito de hielo. Es una lástima, hay que mejorar y tener más detalles.
Jardín bonito. El camarero más que lento y olvidé nuestra coca cola (pero el vaso no) - es lo que pasa, no, aunque solo estaba 2 mesas ocupadas en el jardin? Copa de cava 15€. Un Freixenet. No vale!
Hoy he quedado totalmente decepcionada, he comido varias veces en pas de buda y siempre todo exquisito, el servicio lento pero cuando estás disfrutando de buena compañía para mí no es un drama. Hoy he intentado reservar a primera hora de la mañana, una chica muy amable me come ta que está todo completo pero que después me llama la chica que gestiona las reservas, la chica me llama a media mañana y me dice que es imposible que podamos comer allí, que está todo super lleno... Cuál es mi sorpresa cuando al pasar varias veces por la terraza a la hora de nuestra reserva y más tarde también la terraza no estaba ni a la mitad de su capacidad... Una total decepción porque somos clientes de todos los años y siempre hablamos genial de este sitio, a partir de hoy cambiará nuestra recomendación y nuestra opinión sobre Pas de Buda. Una pena...
Jardín bonito. El camarero más que lento y olvidé nuestra coca cola (pero el vaso no) - es lo que pasa, no, aunque solo estaba 2 mesas ocupadas en el jardin? Copa de cava 15€. Un Freixenet. No vale!
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How to get there
T-340, 19, 43580 Deltebre, Tarragona, Spain
Highlights
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Amenities
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Location
T-340, 19, 43580 Deltebre, Tarragona, Spain
📍 Explore the Neighborhood
building in Tarragona Province, Spain
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