Guía de La Taberna de Peñalver
# La Taberna de Peñalver: Un Refugio de Tradición en el Corazón del Barrio de Salamanca
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Desde hace años, La Taberna de Peñalver es un referente gastronómico en Madrid, destacando por nuestra Bar. Elaboramos cada plato con ingredientes frescos de mercado, combinando tradición y creatividad en cada preparación. Nuestro compromiso con la calidad y el servicio nos ha pe...
Bar · Madrid
Savor Madrid's essence in every bite, near historic landmarks
La Taberna de Peñalver welcomes you to experience the heart of Madrid’s vibrant bar scene. With a stellar 4.8/5.0 rating based on over 14,800 reviews, it offers a truly exceptional dining experience. La Taberna de Peñalver is committed to quality and creating a warm, inviting atmosphere. Enjoy authe...
La Taberna de Peñalver welcomes you to experience the heart of Madrid’s vibrant bar scene. With a stellar 4.8/5.0 rating based on over 14,800 reviews, it offers a truly exceptional dining experience. La Taberna de Peñalver is committed to quality and creating a warm, inviting atmosphere. Enjoy authentic flavors and a memorable time in the very heart of Madrid.
La Taberna de Peñalver destaca por sus arroces de alta calidad y un servicio atento y amable. Los clientes elogian especialmente el arroz señoret y el arroz negro, así como la atención personalizada de camareros como Nelson, Gabriel, Kenia y Hugo. Algunos mencionan que los entrantes son escasos.
Tip: Se recomienda reservar con antelación, especialmente si se desea probar los arroces alicantinos. Algunos clientes sugieren preguntar por las recomendaciones de postre de Nelson.
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La Taberna de Peñalver is located in Madrid, surrounded by cultural and historical points of interest. Here are some of the most notable places nearby.
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Una experiencia espectacular en La Taberna de Peñalver. Desde el primer momento todo fue perfecto. Pedimos el arroz de bogavante y simplemente estaba exquisito. El sabor era intenso, profundo y lleno de matices, de esos platos que te recuerdan lo que es comer en un restaurante que cuida cada detalle de su cocina. El aroma del caldo al llegar a la mesa ya prometía mucho, y al probarlo confirmaba todo: un arroz perfectamente hecho, con un bogavante generoso y un fondo lleno de sabor que se queda en la memoria. El ambiente del restaurante es precioso, elegante y muy acogedor, de esos lugares donde apetece quedarse disfrutando con calma. Todo está cuidado con gusto y se nota el cariño en cada detalle. La atención fue impecable. Adam, Luis y Blanca nos atendieron con una amabilidad, cercanía y profesionalidad extraordinarias. Da gusto encontrar personas que transmiten tanta dedicación y pasión por lo que hacen. Se nota cuando un restaurante pone corazón en todo: en la cocina, en el servicio y en el trato al cliente. Sin duda, un lugar para volver y recomendar. Todo estaba riquísimo y la experiencia fue de diez. 😊
La experiencia fue bastante buena. La comida estaba bien preparada y con sabores auténticos, sin sentirse demasiado pesada. Nelson fue especialmente atento y amable. Se agradece encontrar un trato así. En general, una buena opción para una comida tranquila. Si estoy por la zona, sería un gusto volver a pasar por aquí
Vinimos a comer y pedimos zamburiñas y arroz de lomo de vaca madurada, espectacular. Aunque tienen mas variedad de platos, son especializados en arroces alicantinos, con variedad mas peculiar que los tipicos arroces. Nos atendio Beth de 10. La fama la tiene merecida. Importante reservar con antelacion.
Buenísimo. Muy recomendable. Nada que envidiar a un arroz de Valencia. Pedimos zamburiñas (quizás un poco saladas), pulpo a la brasa y paella con marisco para dos, estaba todo muy bueno y las porciones son generosas. Además Julie nos atendió genial, muy simpática y atenta. Volveremos
El arroz es el mejor de Madrid, pero la atención es, además, exquisita. Todo el personal pendiente de que no tuviéramos frío, nos cambiaron de mesa y estuvieron constantemente preocupados por que disfrutáramos de la comida. Especial mención a Cosmin. Gracias a currantes como él, todavía da gusto comer en según qué restaurante. Repetiremos 1000 veces más.
Primero agradecer a Kenia y Hugo por su atención tan esmerada y amigable. Lo siguiente las paellas. De las mejores que he probado en mucho tiempo. No sé si un valenciano no le ofenda que las llame paellas porque era unade secreto ibérico y la otra de pulpo, pero eran espectaculares. Un arroz perfecto en textura y sabor. En su punto.
Magnífico el arroz con vaca madurada y una sorpresa el aguacate a la brasa con gambas a la bilbaína. Pero lo mejor la atención y el ambiente tranquilo. Especial atención a nuestro camarero Gabriel, super atento y siempre con una sonrisa. Muy recomendado.
Buena atención. Pedimos el pulpo que estaba muy bueno y paella señoret sabrosa. Las zamburiñas y torreznos aceptables. El lomo bajo no nos gustó. La Tarta de queso muy buena y el coulant de pistacho malo.
Experiencia excelente de principio a fin. Todo el personal fue muy amable y atento, en especial Nelson y Andres, que nos hicieron sentir como en casa con su profesionalidad y simpatía. La comida fue espectacular: el arroz, sin duda, el mejor de toda nuestra estancia en Madrid. Un sitio totalmente recomendable, al que volveríamos sin pensarlo.
Pedimos arroces de mariscos y estuvo muy rica. Las croquetas de jamón serrano también riquísimas y el postre que nos recomendó Nelson también estuvo riquísimo. Entramos antes del tiempo que nos dijeron y Nelson y Aicha nos atienderon muy bien 👌🏽. Muy recomendado
Exquisito! Paella verdadera servicio rápido y ambiente y atmósfera muy caliente 10/10 Risto y Hugo muy majos recomiendo si quieren comer gallego de calidad en Madrid!
Arroces 10/10! Pedimos el señoret y estaba buenísimo. Además de postre nos dieron unos mini helados. Gestos asi se agradecen mucho. Precio medio para unos arroces de calidad. Volveré sin duda!
Fui a este restaurante a probar la paella y la verdad es que fue una experiencia excelente. El arroz en su punto, con mucho sabor y perfectamente presentado. Se nota que utilizan ingredientes frescos y cuidan cada detalle. Además, el servicio fue inmejorable. Quiero agradecer especialmente a Gabriel, nuestro camarero, que fue súper majo, simpático y atento durante toda la comida. Nos recomendó muy bien y consiguió que nos sintiéramos como en casa. Sin duda, un sitio para repetir y recomendar a cualquiera que disfrute de la buena comida española y del trato cercano. ¡Gracias por una comida fantástica!
Fuimos a La Taberna de Peñalver y nos encantó la experiencia. Pedimos un arroz negro que estaba delicioso, con mucho sabor y en su punto perfecto. El ambiente del restaurante es muy agradable y acogedor, ideal para disfrutar de una comida tranquila. Queremos destacar especialmente la atención de Naila, nuestra camarera, que fue encantadora, atenta y muy profesional. Nos hizo sentir cómodos desde el primer momento y cuidó cada detalle para que todo saliera perfecto. Sin duda, volveremos y recomendamos este sitio al 100 %. ¡Gracias por una comida tan rica y por el trato tan amable!
Terraza cubierta con una temperatura perfecta, confortable en el frío se esta caliente. Pedimos un arroz señyoret, muy muy bueno de sabor, perfecta cantidad. Unas zamburiñas de entrante buenísimas. La atención de 10, termina de redondear la comida fantástica que disfrutamos. Volveremos seguro.
El pasado 21 de Agosto a la hora de comer caímos casualmente por la Taberna de Peñalver en Diego de León. Hacía calor, tenía buen aspecto y unas mesas en la terraza y, como era temprano, pudimos disponer de una. La carta incluía una amplia variedad de arroces, que nos apetecían, y nos decidimos por el arroz a banda y como entrada unos torreznos, somos abstemios así que para beber agua. Los torreznos estaban crujientes y buenísimos, el arroz a banda en su punto y magnifico. No quedó nada salvo la convicción de haber comido muy bien a pesar de lo cual aún decidimos compartir una tarta de queso, que a mi me hubiera gustado algo mas sólida. En fin muy bien, una suerte haber entrado, el servicio, joven, atento y cordial y la terraza con nebulizador. Todo perfecto. El gasto 70 € para dos personas.
Teníamos reserva a las 12 y la verdad es que fue todo perfecto desde el principio. Nada más llegar nos atendieron enseguida y, cuando pedimos, en menos de 10 minutos ya estábamos comiendo. Así da gusto. El sitio es muy acogedor, tranquilo y sin ruido, se puede comer súper a gusto. Pedimos arroz con bogavante, gambas al ajillo y pulpo a la brasa con puré de patatas. Estaba todo buenísimo, pero el pulpo fue espectacular, sin duda lo mejor de todo. Los postres buenísimos también. Los camareros, Hamid, Juli y Toni, además de los demás compañeros, fueron muy amables y atentos en todo momento, pendientes sin llegar a molestar. Se nota cuando hay buen equipo. Precio razonable para la calidad que ofrecen. Sin duda, un sitio 100% recomendable. Repetiremos.
Fui a La Taberna de Peñalver buscando un arroz mediterráneo en un sitio céntrico. El local me gustó: ambiente sencillo, con terraza y zona interior. Pedí un arroz al señorito y ensalada de tomate; ambos ricos y bien cocinados, aunque el espacio un poco reducido. El servicio fue correcto y sin demoras.
Espectacular!!!!!!! Nos encanto!!!!! El servicio , la comida y el ambiente riquisimoooo nos encanto que aceptan perritos asi que pudimos estar tranquilamente con nuestra bebe!! La paella de la mejor que hemos probado en madrid !!! La tortilla de patatas deliciosa y la atencion de Nelson muy buena asi que les recomiendo al mil por ciento visitar este restaurante nos vamos felices y sin duda volveremos
Fuimos a celebrar mi cumpleaños y la verdad que salimos super contentos de allí, el trato que nos dieron desde el primer momento fue increíble, la atención del camarero increíble, la cordialidad del jefe increíble, por no hablar de la comida que estaba espectacular. Salimos muy contentos todos, volveremos seguro!!
La Taberna de Peñalver es de esos lugares que sorprenden gratamente. La paella es la auténtica protagonista: arroz en su punto, con mucho sabor y una generosa cantidad de marisco y carne, se nota el cuidado en la preparación. El trato del personal es cercano y eficaz, siempre pendientes sin agobiar, y la comida llega rápido a la mesa. El local mantiene un ambiente clásico y acogedor, perfecto tanto para comidas familiares como para una comida de fin de semana con amigos. Una dirección a tener en cuenta en el barrio Salamanca
Un excelente lugar para disfrutar de un buen arroz en Madrid. Sin duda, volveré. Cada plato que probamos fue excepcional: el arroz estaba en su punto, con muy buen sabor; los tomates, frescos y deliciosos; y las zamburiñas muy buenas. Como broche final, la tarta de queso fue espectacular, una auténtica delicia. Una experiencia gastronómica altamente recomendable.
Hoy hemos comido en este restaurante que nos ha dejado encantados. Todo estaba absolutamente buenísimo, se notaba la calidad del producto y el cariño en cada plato. El servicio ha sido súper atento y el ambiente muy agradable, de esos sitios en los que apetece quedarse horas. Pero mención especial (y muy merecida) para las gambas al ajillo, porque estaban literalmente de muerte. Perfectamente cocinadas, jugosas, con ese aceite lleno de sabor que no puedes dejar en el plato… simplemente espectaculares. Sin duda, un sitio para repetir y recomendar. 👌
La comida estaba absolutamente deliciosa, todo buenísimo. Se nota la calidad de los ingredientes y la atención en cada plato. Un gracias muy especial a Hamid, que nos acompañó durante toda la cena y fue extremadamente amable y atento. Sin duda volveremos. ¡Muy recomendable!
Excelente experiencia de principio a fin. El establecimiento ofrece un ambiente muy agradable y platos sabrosos, bien presentados y generosos. Mención especial para Nelson, nuestro camarero, por su atención impecable: cercano, atento, sonriente y muy profesional. Supo servir los platos con cuidado, explicar cada uno de ellos y crear un ambiente acogedor que marca realmente la diferencia. Un servicio de esta calidad realza plenamente la cocina y da ganas de volver sin dudarlo. ¡Volveremos con mucho gusto!
Pedimos una paella, éramos cuatro personas y fue más que suficiente. Los entrantes estaban espectaculares y ni hablar del servicio que están siempre atentos para saber si necesitas algo y la terraza estaba muy linda y tranquila. Contentísimos. Ahora, los precios considero son muy justos para las porciones y calidad.
Un lugar 100/100 si o si tienes que ir, la comida es increíblemente deliciosa y muy bien preparada, recomiendo reservar porque es un lugar pequeño pero exclusivo y acogedor (estuve en el de Salamanca) y la atención de Kenia fue impecable desde que entramos al restaurante, muy amable y atenta.
La variedad de arroces es muy amplia, de inicio es difícil escoger y después de comer ahí te quedas con ganas de volcer a probar los demás, nosotros hemos pedido el arroz con xostray es una delicia, también comimos croquetas, puré, morcilla y pulpo a la plancha... todo delicioso, las dos veces que fuimos nos atendió Tony que ayuda a que el momento sea aún mejor. En ambas ocasiones hicimos reserva lo que facilita todo
Comida extraordinaria y atención estupendísima. Torreznos de Soria auténticos. Arroz del señoret buenísimo, con mucho marisco y rape. La cantidad, nada escasa, para comer hasta llenarse. Relación calidad-precio de 10. Música de ambiente que hace muy agradable la comida sin molestar lo más mínimo. Sin duda que repetiremos en más ocasiones.
Aunque el restaurante no cuenta con un espacio muy grande y es complicado reservar, el producto es de muy buena calidad y precio. La atención es rápida y los tiempos de espera para los arroces son 25-30 min. Sin duda los platos estrella son los arroces aunque cuentan con variedad de carta. Repetiría.
La comida es excelente. El arroz es su especialidad y no defrauda, sino que sorprende. El servicio es bueno, pero no está a la altura de los platos. Todo en Peñalver resulta de una sobriedad admirable. No hay exotismos, ni en la decoración, ni en la carta, ni en el trato. Es un lugar clásico pero no extremadamente formal. Los sabores de los platos que ordenamos fueron muy parejos y se nota que cada opción fue meditada por el chef para satisfacer un amplio rango de paladares. Recomendable.
Sitio con el mejor arroz a banda que he probado en Madrid, con mucho sabor y muy generoso en cantidad, tambien he pedido el lomo bajo de vaca madurado, este con buen sabor a brasa. Todos los platos con muy buena pinta, sitio muy bonito, al que volveré, atención muy buena por parte de todos.
Hace tiempo que quería probar este restaurante y, como a unos amigos les apetecía comer paella, decidimos venir. La verdad es que todos los platos estaban muy ricos y, como todo el mundo sabe, la paella es obligatoria. La atención de Nelson fue excelente: siempre atento y cuidando todos los detalles. Sin duda, volveremos.
Maravilloso!! Llevábamos tiempo buscando un sitio de un buen arroz por Madrid, estoy encantada al haber encontrado este sitio! El servicio también increíble, nos atendió Beth, encantadora. Recomiendo este sitio cien por cien. Volveremos sin duda. Las raciones eran perfectas y muy rápido. Comimos un arroz seco de carabinero y un arroz de lomo de ternera madurado. TOP TOP
Había escuchado muchas recomendaciones de este lugar y fuimos y nos gustó bastante. Las cantidades son generosas y tienen muy buen sabor. Éramos dos y solo pedimos una ensalada y un arroz. Nelson nos atendió súper bien y la experiencia fue agradable. Solo tenemos foto de la ensalada
Muy buena experiencia en la Taberna de Peñalver. Destacar el excelente trato de Nelson, muy atento y amable en todo momento. El ambiente es muy agradable y en la terraza climatizada se está muy bien. El arroz de secreto ibérico, espectacular. Tienen opciones sin gluten. Sin duda, un sitio muy recomendable. Volveremos.
¡El mejor arroz de Madrid, sin duda! La cantidad es perfecta y además cuenta con unos entrantes y unos postres fantásticos. Además, el trato de los camareros fue super cercano y amable. A nosotros nos atendió Miguel y fue encantador y muy atento. Lo recomiendo totalmente. Un 10.
Increíble la comida, el arroz del señoret una maravilla, en su punto con socarrat y bien de marisco. Las raciones abundantes, servicio muy atento y el trato con el cliente muy bueno, Hamid y Beth han sido súper amables, nos ha tratado genial durante toda la comida. Un acierto siempre el venir aquí.
En primer lugar, el chico que nos atendió fue Andrés, nos prestó un servicio excelente, ya que fue atento y correcto en todo momento. Nos encantó su trato. Pedimos el pan con aceite y ali-oli, un buen entrante y acompañante durante el resto de la comida. Además, nos añadieron gratuitamente una cremita de calabaza que estaba muy buena. Como entrantes principales para compartir entre 2 personas elegimos las zamburiñas y el pulpo a la gallega. Las zamburiñas han sido posiblemente las mejores que hayamos probado, vienen 6 unidades. El pulpo a la gallega estaba bien, algo soso pero como entrante no disgustó. Por último, como principal pedimos un arroz con secreto ibérico y setas. Viene una paellera entera para los dos, de hecho nos sobró y nos lo pusieron para llevar, estaba delicioso. Y para finalizar la comida elegimos por recomendación del camarero Andrés, dos tartas de queso al horno que de todas las que hemos probado, pueden ser las mejores. Muy buenas y cremosas. ¡Sin duda repetiremos!
Todo excelente. Nos sentamos en una de las terrazas de afuera, lo cual recomiendo porque adentro es un poco pequeño. Hamid nos recomendó un poco que pedir porque estábamos perdidos y fue excelente. Pedimos el pulpo a la brasa de entrada que estaba delicioso, muy sabroso. Después un arroz con mariscos que tenía el socarrat perfecto y muchísimo sabor! Un éxito haber llegado por recomendación de Google y TikTok
Un restaurante español de toda la vida, muy sabroso, pero con unos precios bastantes elevados… éramos un grupo bastante grande y fuimos con poca hambre, por lo que pedimos cosas para picar y arroz para menos personas de las que éramos y aún así la cuenta nos sorprendió. La ensalada de tomate estaba muy rica, los gambones espectaculares, los huevos con jamón muy sabrosos y el arroz en su punto de sabor y cocción. Otro punto a favor fue el servicio, que se mostró muy atento y rápido. Ps: ir con reserva
Restaurante con una terraza muy acogedora. Fuimos a cenar y pedimos de entrante morcilla con pimientos (riquísima pero muy poco pimiento) el rodaballo muy bueno y una sepia con alioli que vino sin alioli. De postre la tarta de queso resultó ser una locura! De las mejores tartas que he comido nunca. El servicio bastante flojo. Pedimos pan con Alí Oli y tuvimos que pedirlo 4 veces porque no lo traían, al final trajeron solo pan y ya bastante entrada la cena. Nos cobraron el pan dos veces y el alioli que no llegó ni con el pan ni con la sepia. Una pena que el servicio no esté a la altura del restaurante
Buenos arroces de la calidad en una terraza muy agradable y con ambiente. El servicio es atento y amable, la carta no es especialmente extensa más allá de los arroces, pero es suficiente. La comida en general es de calidad, en especial los arroces. Los entrantes son escasos en cantidad. Aunque la calidad sea alta, los precios son elevados, eso si. Se recomienda hacer reserva, especialmente si acudes en fin de semana. Por la noche la terraza está muy bonita, acogedora y animada.
Fuimos a esta arrocería y la experiencia fue muy buena. Todo estuvo correcto: el arroz en su punto, bien presentado y con buen sabor. Para hacer la reserva solicitan un número de tarjeta, pero el cargo es 0 €, simplemente como garantía, lo cual nos dio tranquilidad. El ambiente es agradable y el local resulta cómodo para disfrutar con calma. Además, la atención del camarero Ángel fue muy amable y atenta durante toda la comida. Sin duda, un sitio recomendable para disfrutar de un buen arroz. Dejo la foto para que os hagáis una idea de los precios.
La atención de los camareros al principio es un tanto distraída. Teníamos reserva, cuando llegamos una de las camareras nos dejó un buen rato en la calle esperando (con el frío q hacía) actuó como q la cosa no iba con ella, después apareció otra camarera (quizás la encargada) y nos atendió inmediatamente. En cuanto a la comida decir q nos pedimos arroz con carabineros, aunque estaba bueno, para mi gusto un tanto salado y seco, en cuanto a la tarta de queso, espectacular, la recomiendo. El ambiente es tranquilo y recomiendo reservar.
Estuve hace unos días con una amiga y queríamos comer un arroz rico por la zona por lo que al consultar en Google nos decidimos por este restaurante. Al llamar nos recomendaron la terraza, algo de lo que nos arrepentimos nada más llegar ya que las mesas están muy juntas, casi compartes conversación con los de al lado y se estaba muy apretado en la mesita que nos dieron que no cabía ni la paella. La comida estaba exquisita, una ensalada de tomate con ventresca y un arroz del señoret, todo delicioso. Volveríamos, porque el precio nos pareció correcto para la zona y la calidad de los productos, si no fuera tan estrecho y con tanto ruido; deja de ser cómodo. Nuestra sugerencia es que miren un poco más por el cliente 🙏🏽
El pasado 06/12 cenamos en este sitio y la valoración general es aceptable. La comida no es nada del otro mundo, pero no está mala. Pedimos lo siguiente: - Gambón al ajillo (recomendable) - Pulpo a la brasa. La verdad es que parecía que había pisado poco la brasa, no tenía el sabor característico (solo sabía a cocido). - Ensalada de tomate Raf. Estaba bien. - Secreto ibérico. La ración no era muy grande. Con todo lo anterior quedamos bastante satisfechos de cantidad. Aunque la verdad es que es un poco caro. El servicio dejó un poco que desear. Los camareros nos llevaban los platos sin haber terminado con el plato anterior. Incluso iban a recoger el plato si veían que hacías una pausa para la comida. Todo esto teniendo en cuenta que las mesas son muy pequeñas. Daba la sensación de que querían que comiéramos rápido para que nos fuéramos y pudieran sentarse otras personas ahí. Tal era la rapidez con la que lo gestionaban todo que cuando nos dimos cuenta, habían pasado 40 minutos y ya habíamos terminado de cenar. No me gusta cenar con esa presión, me gusta hacerlo tranquilamente. Además, el recinto (pequeño) estaba lleno de mesas y para andar tenías que ir haciendo malabares para esquivar las mesas… La verdad es que nuestra experiencia no fue tal y como veo en la mayoría de reseñas…
Taberna de la que me esperaba más por las reseñas. En primer lugar, cada vez que se abría la puerta pasábamos un frío increíble... Pero lo peor era el olor a marisco que había en la barra... Cuando llegue a casa me ducho antes de meterme en cama. La comida estaba buena, pero no me gusta que jueguen con el nombre de los platos.... Pedimos tortilla de pulpo a la gallega... Y era una tortilla de patata, con cuatro trozos de pulpo, pimentón y sal gorda por encima, como era de esperar, seca y el pulpo duro. No sé porque llaman al plato tortilla de... Si es tortilla de patata con.... Bueno, hay que probar para saber que no te gusta algo, no lo recomiendo y no creo que vuelva Espero que el resto de platos estén mejores. Las croquetas tenían demasiada besamel y el pan muy arenoso y seco para comerlo con aceite.
Me esperaba mas del restaurante, teníamos las expectativas muy altas al tener 4.8 de valoración , las croquetas son muy caras y no tienen casi sabor, el arroz tenía mucha grasa y también le faltaba un poco de sabor. La atención no es mala pero tampoco es buena, es un lugar que no volveremos ni recomendaremos.
La comida ha estado bien, pero no para lo que cobran, pedimos un arroz de vaca madirada para 4 y nos costo 120€... y la verdad no lo vale, el arroz muy bueno con buen sabor pero la vaca madurada.... no era vaca madurada, ternera sin mas... los entrantes buenos y los postres también pero los precios excesivos. el servicio muy bueno, Gabriel muy buena atención
Pues para nosotros fué un poco decepción con las expectativas que teníamos.Paella muy escasa para el precio que tiene. El arroz de carabineros te ponen una capa muy fina de arroz, sabe como un arroz cualquiera de marisco. Los carabineros te ponen 4 y estaban buenos. Para mi gusto además el arroz está duro, pero eso va en gustos. Nos quedamos con hambre pidiendo una paella solo. Casi 60 euros por una paella para dos. Los bordes de la paella estaban casi quemados. Solo el centro estaba mejor de sabor. Se puede ver en la foto. He probado paellas mejores con más cantidad de arroz y además con mejor precio. El resto de la carta precios bastante elevados solo al alcance de algunos bolsillos.
Fuimos a cenar al restaurante Peñalver. El sitio es acogedor y el camarero fue muy amable. Pedimos gambón al ajillo (17€), que eran 6 gambones normalitos, muy pocos. El lomo bajo (27,50€) no era nada del otro mundo: un filete con patatas, una hoja de lechuga y un par de trocitos de ensalada, un plato básico. La comida es la misma que encuentras en un mercado normal y cocinas en casa. Entiendo que hay que pagar al cocinero, al de la puerta y demás, pero hombre, tampoco es una comida que traigas de Dubái. Nos cobraron 14€ por una ensalada de dos tomates con cebolla. El pan y el aceite (2,40€) nos lo ofrecieron sin avisar que lo cobraban, y las cervezas a 4,20€ cada una. La cuenta final, 71,70€. Por calidad y cantidad, debería haber costado unos 30€ como mucho. Buen servicio, pero precios excesivos para lo que ofrecen.
Lamentablemente mi experiencia en Taberna Peñalver no fue buena. Pedí la paella ibérica y estaba extremadamente salada, hasta el punto de ser difícil de comer. Además, el sitio se siente muy orientado a turistas, con poca autenticidad gastronómica para ser Salamanca. Para los precios que tienen, esperaba mucha más calidad. No volvería. No siempre las reseñas son lo que uno espera del sitio. Muy decepcionante. Unfortunately, my experience at Taberna Peñalver was not good. I ordered the Iberian paella and it was extremely salty, to the point of being hard to eat. The place also feels very tourist-oriented, lacking the authentic local touch you’d expect in Salamanca. Considering their prices, I expected much better quality. I would not return. Very disappointing.
Gran decepción en todo, alucino con los comentarios. Local pequeño, incómodo, ruidoso, huele mal ( y peor los baños que parecen de bar de carretera en verano) la comida: zamburiñas normalitas acordes al precio, el arroz señoret infumable pasado salado, el personal no da sensación de profesionalidad, la verdad todo mal. La respuesta del camarero es que se les a pasado por intentar darle socarret pero que no les ha salido, eso sí lo pago yo. Mala experiencia gastronómica, no volveremos ni lo recomiendo.
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C. del Conde de Peñalver, 90, 90-92-94, Salamanca, 28006 Madrid
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# La Taberna de Peñalver: Un Refugio de Tradición en el Corazón del Barrio de Salamanca
Madrid, una ciudad que palpita con historia, cultura y, sobre todo, una gastronomía vibrante, esconde en cada uno de sus barrios joyas culinarias que invitan a la exploración. En el prestigioso y elegante Barrio de Salamanca, donde la sofisticación se entrelaza con la tradición, encontramos establecimientos que mantienen viva la esencia de la cocina madrileña. La Taberna de Peñalver, ubicada estratégicamente en la Calle del Conde de Peñalver, 90, se erige como uno de esos puntos de encuentro donde el sabor auténtico y el ambiente acogedor prometen una experiencia memorable.
Aunque los detalles específicos sobre la historia y las especialidades de La Taberna de Peñalver se entrelazan con la rica narrativa de su entorno, su mera existencia en un lugar tan emblemático nos invita a sumergirnos en el contexto que la define. Este artículo no solo buscará introducirnos a este establecimiento, sino que también nos guiará a través del pulso del Barrio de Salamanca y la cultura de la taberna madrileña, elementos intrínsecamente ligados a la propuesta de un lugar como La Taberna de Peñalver.
Para comprender plenamente la relevancia y el encanto de La Taberna de Peñalver, es indispensable sumergirse en el rico tapiz del Barrio de Salamanca, el distrito que la acoge. Considerado uno de los más exclusivos y señoriales de Madrid, Salamanca es mucho más que una simple ubicación geográfica; es un símbolo de distinción, historia y un estilo de vida elevado.
El Barrio de Salamanca debe su nombre y gran parte de su diseño al ilustre José de Salamanca y Mayol, Marqués de Salamanca, una figura clave en el urbanismo madrileño del siglo XIX. Fue él quien impulsó la construcción de este nuevo ensanche en la zona este de la capital, más allá de la antigua Puerta de Alcalá, con una visión clara: crear un barrio residencial moderno y elegante para la burguesía y la aristocracia emergente.
El proyecto, iniciado a mediados del siglo XIX, se caracterizó por su planificación reticular, con calles amplias y perpendiculares que contrastaban con el laberíntico trazado del Madrid antiguo. Los edificios, de corte clásico y fachadas ornamentadas, fueron diseñados para albergar viviendas espaciosas y lujosas, dotadas de las comodidades más avanzadas de la época. Este diseño racional y estético no solo proporcionó un entorno habitable de alta calidad, sino que también confirió al barrio una identidad arquitectónica distintiva que perdura hasta hoy. Calles como Serrano, Velázquez, Goya o Jorge Juan se convirtieron rápidamente en arterias comerciales y residenciales de primer orden, atrayendo a las élites de la sociedad madrileña y consolidando la reputación del barrio como sinónimo de lujo y buen gusto.
Caminar por el Barrio de Salamanca es un deleite para los sentidos. Las calles arboladas flanqueadas por edificios de gran porte, con sus balcones de hierro forjado, miradores acristalados y portales señoriales, evocan una atmósfera de grandiosidad y calma. Predominan los estilos eclécticos, con influencias neoclásicas y modernistas que se fusionan para crear una estética armoniosa y atemporal. La atención al detalle en la mampostería, los relieves escultóricos y la carpintería de madera son testimonio de una época en la que la artesanía y la calidad constructiva eran valores primordiales.
El ambiente en Salamanca es, a la vez, vibrante y sereno. Durante el día, las calles bulliciosas son un hervidero de actividad comercial, especialmente en la "Milla de Oro", el epicentro de la moda de lujo y las boutiques internacionales. Sin embargo, en las calles más residenciales, la tranquilidad prevalece, invitando a paseos relajados y a disfrutar de la belleza arquitectónica. Al caer la tarde, el barrio se transforma, con sus restaurantes y bares llenándose de vida, ofreciendo una sofisticada vida nocturna que complementa su carácter diurno.
La reputación del Barrio de Salamanca no solo se cimenta en su arquitectura y su ambiente, sino también en su destacada oferta gastronómica. Este distrito es un verdadero paraíso para los amantes de la buena mesa, albergando desde restaurantes con estrellas Michelin hasta tabernas centenarias y mercados gourmet. La diversidad culinaria es asombrosa, con propuestas que van desde la cocina tradicional española más arraigada hasta las tendencias más vanguardistas de la gastronomía internacional.
Los residentes y visitantes de Salamanca son, por lo general, paladares exigentes que valoran la calidad del producto, la técnica culinaria y un servicio impecable. En este contexto, una taberna como La Taberna de Peñalver encuentra su lugar natural, ofreciendo una propuesta que, presumiblemente, combina la autenticidad de la tradición madrileña con los estándares de excelencia que el barrio demanda. Es un lugar donde se espera que cada plato cuente una historia, cada ingrediente sea de primera calidad y cada visita sea una experiencia que honre la rica cultura gastronómica de Madrid.
La Calle del Conde de Peñalver, donde se asienta La Taberna de Peñalver, es una arteria que refleja fielmente la esencia del Barrio de Salamanca. Es una calle que, sin ser tan ostentosa como Serrano o Velázquez, mantiene un equilibrio perfecto entre la vida residencial, el comercio local y la oferta de servicios, creando un entorno vibrante y a la vez arraigado.
Conde de Peñalver se extiende a través de una de las zonas más dinámicas del barrio, conectando importantes vías y sirviendo como punto de encuentro para vecinos y visitantes. A lo largo de su recorrido, se pueden apreciar los característicos edificios señoriales que definen la arquitectura de Salamanca, con sus fachadas elegantes y sus portales que invitan a la curiosidad. La calle no solo es un eje residencial, sino que también alberga una variada gama de establecimientos: desde pequeñas tiendas de barrio, librerías y farmacias, hasta boutiques de moda, galerías de arte y, por supuesto, una notable selección de cafeterías, bares y restaurantes.
La vida en Conde de Peñalver transcurre con un ritmo propio. Por las mañanas, se observa el ir y venir de los vecinos que realizan sus compras diarias, los padres llevando a sus hijos al colegio o los profesionales dirigiéndose a sus oficinas. A mediodía y por la tarde, las terrazas de los establecimientos se llenan, ofreciendo un escenario animado para el tapeo o la tertulia. La presencia de La Taberna de Peñalver en este entorno sugiere un establecimiento que se integra en este flujo diario, sirviendo como un punto de referencia para aquellos que buscan una pausa sabrosa y auténtica.
Una de las ventajas clave de la Calle del Conde de Peñalver es su excelente conectividad. Su ubicación en el distrito de Salamanca la dota de un acceso privilegiado a las principales redes de transporte público de Madrid. Varias estaciones de metro se encuentran a poca distancia, facilitando el desplazamiento a cualquier punto de la ciudad. Asimismo, numerosas líneas de autobús circulan por las calles aledañas, asegurando una movilidad fluida. Esta accesibilidad es un factor importante tanto para los residentes del barrio como para los visitantes que desean explorar la oferta gastronómica y cultural de la zona.
La proximidad a zonas verdes, como el cercano Parque de Berlín o, a una distancia un poco mayor, el icónico Parque del Retiro, también añade un valor significativo a la calle y a sus alrededores. La posibilidad de combinar una comida en La Taberna de Peñalver con un paseo relajante por alguno de estos pulmones verdes de la ciudad es un atractivo adicional para quienes buscan una experiencia completa.
La Taberna de Peñalver, por su propio nombre, evoca una de las instituciones más arraigadas y queridas de la gastronomía madrileña: la taberna. Más que un simple restaurante, la taberna es un pilar cultural, un espacio donde la tradición culinaria se fusiona con la vida social y el espíritu castizo de la ciudad.
Las tabernas tienen una larga y rica historia en Madrid, que se remonta a siglos atrás. Originalmente, eran establecimientos modestos donde se servía vino y, ocasionalmente, alguna tapa sencilla para acompañar. Eran lugares de encuentro para las clases populares, donde se discutía, se cantaba y se compartían las penas y alegrías del día a día. Con el tiempo, su oferta gastronómica fue evolucionando, incorporando platos más elaborados de la cocina casera madrileña, pero siempre manteniendo su carácter informal y cercano.
A lo largo del siglo XX, las tabernas se consolidaron como espacios esenciales en el tejido social de Madrid. Muchas de ellas se convirtieron en auténticos templos de la gastronomía local, famosas por sus especialidades y por su ambiente inconfundible. La decoración, a menudo con azulejos, maderas oscuras, barriles y fotografías antiguas, contribuía a crear una atmósfera nostálgica y acogedora. La barra, siempre protagonista, era el escenario de animadas conversaciones y el lugar predilecto para disfrutar de un vermut de grifo o una caña bien tirada.
Hoy en día, la taberna madrileña sigue siendo un concepto vibrante, aunque ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia. Muchas tabernas tradicionales continúan ofreciendo la cocina de siempre, con recetas transmitidas de generación en generación, mientras que otras han incorporado toques de modernidad en su propuesta, sin renunciar a sus raíces. Lo que permanece inalterable es el espíritu: un lugar donde la buena comida, el buen beber y la buena compañía se dan la mano en un ambiente distendido y auténtico.
En una taberna, se espera encontrar platos que son emblemas de la cocina madrileña y española. Desde las clásicas patatas bravas o la tortilla de patatas, hasta raciones más elaboradas como los callos a la madrileña, los soldaditos de Pavía (bacalao rebozado), las gambas al ajillo o el jamón ibérico de bellota. El vermut, servido de grifo con una rodaja de naranja y una aceituna, es una bebida icónica que no puede faltar, junto con una buena selección de vinos españoles y, por supuesto, la cerveza bien fría.
Situada en el Barrio de Salamanca, La Taberna de Peñalver, con su nombre que evoca directamente la calle y su conexión con la tradición, se posiciona como un establecimiento que, muy probablemente, honra esta rica herencia. Se puede inferir que ofrece una experiencia que busca el equilibrio entre la autenticidad de la taberna clásica y la calidad y el servicio que los clientes de esta distinguida zona esperan. Es un lugar donde, quizás, se pueden degustar los sabores de siempre con un toque de sofisticación, en un ambiente que invita a la conversación y al disfrute sin pretensiones.
Aunque no disponemos de detalles específicos sobre la carta de La Taberna de Peñalver, podemos imaginar la propuesta culinaria que un establecimiento de este calibre podría ofrecer en un barrio tan exigente como Salamanca, basándonos en la tradición de las tabernas madrileñas y el contexto de su ubicación.
Es de esperar que La Taberna de Peñalver centre su oferta en la cocina de mercado, utilizando productos frescos y de temporada. La calidad de la materia prima es un pilar fundamental en la gastronomía española, y más aún en un barrio donde los comensales valoran enormemente el origen y la frescura de los ingredientes. Esto se traduciría en una selección de carnes de primera calidad, pescados y mariscos frescos traídos de las lonjas españolas, y verduras de temporada que aportan sabor y color a cada plato.
En el corazón de su propuesta, La Taberna de Peñalver, fiel a su espíritu de taberna, ofrecería una cuidada selección de clásicos madrileños y españoles. Podríamos encontrar:
Una taberna que se precie, y más aún en Salamanca, contaría con una bodega bien surtida. Ofrecería una selección de vinos españoles de diversas denominaciones de origen (Rioja, Ribera del Duero, Rías Baixas, etc.), con opciones para todos los gustos y maridajes. El vermut de grifo, servido con maestría, sería un ritual ineludible para iniciar la experiencia, un guiño a la tradición más castiza.
El ambiente en La Taberna de Peñalver se podría describir como una mezcla de calidez y elegancia discreta. La decoración, probablemente, combinaría elementos clásicos de las tabernas madrileñas (maderas, azulejos, iluminación tenue) con toques contemporáneos que se adapten al gusto del barrio de Salamanca. El servicio, profesional y atento, pero a la vez cercano, contribuiría a crear una atmósfera acogedora donde los comensales se sientan como en casa.
Visitar La Taberna de Peñalver no es solo una experiencia culinaria; es una inmersión en el estilo de vida y la cultura del Barrio de Salamanca. Su ubicación estratégica permite a los visitantes combinar la gastronomía con un sinfín de actividades culturales y de ocio.
A poca distancia de la Calle del Conde de Peñalver, se encuentran algunos de los museos más importantes de Madrid. El Museo Lázaro Galdiano, con su impresionante colección de arte y objetos decorativos, ofrece un viaje a través de la historia del arte. El Museo Arqueológico Nacional, que alberga tesoros desde la prehistoria hasta el siglo XIX, es otra parada obligada para los amantes de la historia. Además, el barrio está salpicado de numerosas galerías de arte que exhiben obras de artistas emergentes y consagrados. Una comida en La Taberna de Peñalver podría ser el perfecto colofón o el punto de partida para una jornada cultural.
Para quienes disfrutan de las compras, el Barrio de Salamanca es el epicentro del lujo en Madrid. La famosa "Milla de Oro", que abarca calles como Serrano, Velázquez y Ortega y Gasset, es hogar de las firmas de moda más prestigiosas a nivel internacional, joyerías de alta gama y tiendas de decoración exclusivas. Después de un paseo por estas elegantes avenidas, La Taberna de Peñalver ofrece un respiro auténtico y una oportunidad para saborear la gastronomía local, contrastando el glamour de las boutiques con la sencillez y el sabor de la cocina tradicional.
Aunque Salamanca es un distrito urbano, cuenta con agradables zonas verdes para el esparcimiento. El Parque de Berlín, un oasis de tranquilidad con su réplica del Muro de Berlín y sus fuentes, es ideal para un paseo. A una distancia razonable, el majestuoso Parque del Retiro invita a largas caminatas, paseos en barca o simplemente a disfrutar de la naturaleza en el corazón de la ciudad. Combinar una visita a La Taberna de Peñalver con un momento de relax en estos parques es una forma excelente de experimentar la diversidad que Madrid ofrece.
Para aquellos que deseen disfrutar de la experiencia que La Taberna de Peñalver, y el Barrio de Salamanca en general, ofrecen, aquí algunos consejos prácticos:
La Taberna de Peñalver, enclavada en la prestigiosa Calle del Conde de Peñalver del Barrio de Salamanca, es más que un simple restaurante; es un punto de encuentro con la esencia de Madrid. Representa la fusión perfecta entre la elegancia de su ubicación y la autenticidad de la tradición tabernera madrileña. Aunque sus secretos culinarios específicos se mantienen a la espera de ser descubiertos, su contexto nos invita a imaginar un espacio donde la calidad del producto, el respeto por la receta tradicional y un ambiente acogedor se unen para ofrecer una experiencia gastronómica memorable.
Visitar La Taberna de Peñalver es sumergirse en una parte fundamental de la cultura madrileña, donde cada bocado y cada sorbo son un homenaje a la rica historia y al vibrante presente de una ciudad que sabe deleitar a sus comensales. Es un lugar donde el tiempo parece detenerse por un momento, permitiendo disfrutar de la buena compañía y de los sabores que han definido la identidad de Madrid a lo largo de los siglos. Sin duda, una parada obligatoria para quienes buscan la verdadera alma gastronómica de la capital.
El Barrio de Salamanca no es solo un distrito; es un estilo de vida. Conocido por su elegancia, su arquitectura señorial y su ambiente sofisticado, se posiciona como uno de los enclaves más deseados para vivir en Madrid. Esta guía ofrece una visión detallada para aquellos que consideran hacer de Salamanca su hogar, enfocándose en la calidad de vida, las opciones inmobiliarias y el perfil de un barrio que lo tiene todo.
El Barrio de Salamanca es, sin lugar a dudas, uno de los distritos más prestigiosos y señoriales de Madrid. Su carácter es predominantemente residencial de alta gama, con una marcada presencia comercial de lujo que lo convierte en un referente internacional para la moda y las compras. Aunque no es un barrio turístico en el sentido tradicional de aglomeraciones, su belleza arquitectónica y su oferta exclusiva atraen a visitantes selectos. Es un área que fusiona la tranquilidad de sus calles residenciales con la vibrante actividad de sus zonas comerciales y de ocio, ofreciendo un estilo de vida mixto que combina exclusividad, comodidad y una rica oferta cultural.
El perfil demográfico del Barrio de Salamanca se distingue por su alto poder adquisitivo y su diversidad de orígenes. Los residentes típicos incluyen:
En general, es un barrio con una población estable, con un fuerte sentido de pertenencia y una alta valoración de la calidad de vida.
El mercado inmobiliario en el Barrio de Salamanca es uno de los más exclusivos y demandados de Madrid, reflejando la alta calidad de sus propiedades y su ubicación privilegiada.
El Barrio de Salamanca goza de una conectividad excepcional, lo que facilita el desplazamiento tanto dentro del distrito como hacia el resto de la ciudad y sus alrededores.
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