La Hermida
Regional, casera · Mazcuerras
About La Hermida
La Hermida, ubicado en un entorno natural idílico en Mazcuerras, es un restaurante donde la calidad y el ambiente se unen para ofrecer una experiencia inolvidable. El acceso, aunque aventurero, recompensa con un lugar apartado y tranquilo. Destaca por su servicio atento y profesional, creando una at...
La Hermida, ubicado en un entorno natural idílico en Mazcuerras, es un restaurante donde la calidad y el ambiente se unen para ofrecer una experiencia inolvidable. El acceso, aunque aventurero, recompensa con un lugar apartado y tranquilo. Destaca por su servicio atento y profesional, creando una atmósfera acogedora. Su propuesta gastronómica se caracteriza por platos elaborados con productos de calidad, donde el chef Fernando sorprende con entrantes creativos y ofrece una selección de segundos platos a elección. La Hermida es un refugio para disfrutar de la buena comida en plena naturaleza.
What Customers Say About La Hermida
La Hermida destaca por su ubicación idílica en plena naturaleza y su ambiente acogedor. Los clientes elogian la comida casera y de temporada, la amabilidad del personal y la experiencia culinaria sorprendente con entrantes variados y platos principales exquisitos.
Popular Dishes
Tip: Es mejor reservar con anticipación debido a que tienen pocas mesas. El acceso es por una pista de montaña, tenlo en cuenta al planificar tu visita.
Frequently asked questions about La Hermida
La Hermida Mazcuerras Reviews
Unos de mis sitios preferidos para comer cuando estoy por Cantabria, comida exquisita y bien elaborada. La atención muy cercana y amables en todo momento. La ubicación en medio de la naturaleza le da un plus y el ambiente en todo restaurante es acogedor. Merece mucho la pena ir a éste sitio Lo recomiendo al 100x100 😊
Uno de nuestros lugares favoritos. Se trata de un restaurante familiar perdido en mitad de la naturaleza que ofrece una selección limitada de platos que se centran en un producto de muy alta calidad y elaboración cuidado. El concepto la verdad que nos encantó cuando nos recomendaron y se ha convertido en una experiencia a repetir siempre que podemos.
Fuimos por la invitación de unos amigos y nos quedamos muy sorprendidos en todos los aspectos. Mientras vas llegando piensas donde voy que no hay nada ni una casa algunas vacas y caballos😂. En cuanto llegas tal como esta situado da una sensación de paz total. La amabilidad y profesionalidad del personal es del principio a fin de un 10. Comida casera que se te deshace en la boca ademas con un toque modernista. Es para repetir sin dudarlo.
Sin duda alguna un sitio singular que hay que visitar, tanto por la comida como por la ubicación, el servicio y la decoración. Todo lo que nos pusieron estaba bueno y bien presentado. Los entrantes con los que nos sorprendieron muy bien elaborados; Comimos risoto, carrilleras y solomillo....todo buenísimo. Los postres caseros y con sabor tradicional.
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ 5 estrellas en atencion, servicio y ubicación. He repetido éste lugar ya que me encanta disfrutar de la naturaleza y se encuentra en pleno monte, alejado de cualquier núcleo urbano. Se trata de una casa con corral que dispone de 2 pequeños comedores donde el trato es muy familiar y acogedor. La experiencia gastronómica varía según la temporada y son platos deliciosos y bien elaborados. En una ocasión acudí sin reserva y tuve suerte pero es recomendable llamar con antelación, consultar los platos del día o acordar los menús. Lo recomiendo 100% por la experiencia, la comida y el entorno.
Unos amigo que viven allí nos llevaron a este restaurante que tiene unos platos muy ricos.... Los entrantes los selecciona el cocinero con ideas que le vienen a la mente y los segundos si que tienes para poder elegir . La verdad que tengo que decir que la comida es espectacular 👌 cantidad de sobra ,calidad y precio acorde. Recomiendo arroz con langostinos rico rico y los postres todos están buenos... Cierto que es un lugar que para conocer tienen que hablarte de él ,pues se encuentra algo apartado .... pero vamos lo recomiendo 100% . Me encantó!!!! si regreso a tierras Asturianas volveré.
Desde que llegamos nos sentimos muy a gusto. Al llegar nos pusieron 4 entrantes distintos que eligieron ellos: boquerones, croquetas de carne, tosta de dulce de pera con bacon y tomate especiado. Luego pedimos arroz caldoso con bogavante, nécora, pulpo y almejas para dos. De bebidas 1 botella de casera, 1 copa de rueda y 1 martini de solera. De postre: Leche frita y tarta de plátano con dulce de leche. Además un chupito y café. Pagamos 72.1 €. Aunque es a la carta, realmente lo que te cobran es el plato que pidas y creo que te incluyen los entrantes y el postre. Bebida, café y chupito aparte. A priori hay opciones más baratas pero la calidad de la comida, de los ingredientes y del trato creo que marca la diferencia. Un restaurante un poco alejado y de difícil acceso como único pero. Imprescindible reservar.
Que gran descubrimiento. Empezamos por el sitio, una maravilla, en mitad de la naturaleza, se respira aire puro. La atencion es increible. Noa atendio el cocinero y se nota que tiene amor por lo que hace, que le gusta y eso se ve reflejado en sus platos. Una cosa que me gusto es que la carta es corta y va variando según los productos que tiene y son de temporada.Ibamos con dos peques y se portaron super bien. Nos trajeron la comida para ellos antes. Parada obligaroria cuando volvamos. Pongo las fotos de los principales. De los entrantes no pude hacer foto... demasido buenos para esperar, jaja
Restaurante ubicado en un sitio tranquilo rodeado de montañas. Comida muy rica y variada sin carta. El chef te sorprende con un pica-pica del día ( tomate de la huerta con trozos de queso de cabra, croquetas de cocido, calabacín relleno de foie y dos montaditos de morcilla). Muy recomendable el arroz con langostinos.. y todos los postres son auténticos y caseros.. Servicio impecable y muy cercano, como si estuvieras en casa! 👌
Comida inmejorable, productos de calidad, ambiente tranquilo como en casa pero con servicio eficiente, agradable y profesional, entorno precioso. Es una parada obligatoria. Con espacio de sobra para aparcar, jardín y entorno natural para expansionarse, interior acogedor y de muy buen gusto. Perfecto para una escapada con la pareja, con el grupo de amigos, con la familia y los niños. Marcado y guardado para repetir siempre que se pueda 😋👌
Un sitio con mucho encanto, fruto de la ilusión y buen oficio de Fernando, un chef decidido a dar bien de comer a todo aquel que se acerque a su casa. Y lo consigue sin artificios, con una breve y cambiante oferta de buenos productos de temporada, que elabora prácticamente en riguroso directo, haciéndote sentir que está cocinando solo para ti. El inmueble, el ambiente y, especialmente, el servicio atento y profesional, te permitirán disfrutar de una gran experiencia gastronómica y olvidarte por un rato de los problemas cotidianos.
En dos palabras: ex, pectacular. Hemos comido varios amigos y tanto los entrantes (salmorejo, Croquetas de tudanca, tosta de cebolla caramelizada con queso de cabra y jamón, boquerones) como el plato principal (Carrilleras) y el postre (leche frita) han estado bueníiiiiiiisimos. La atención de diez y la bodega también.
Comida buena, casera y lugar muy agradable. El dueño muy atento y servicial. Mejor reservar, pocas mesas. Integrado en entorno natural al que se accede por una pista.
Comida casera y de temporada. Espectaculares entrantes (no se pueden elegir) y generosos platos principales. Esperábamos una cuenta más abultada pero salimos a una media de 20€ por persona sin privarnos de nada. Emplazamiento y atención de 10, visita obligada si estás en la zona.
Comida riquísima, los entrantes buenísimos y los principales probamos solomillo, lubina, moussaka, risotto de foie y entrecot, todo buenísimo. De postres banoffee, brownie y tarta de queso. Salimos todos encantados. Servicio muy amable y el sitio es precioso. Volveremos.
Original. Comida exquisita. Personal muy amable y profesional. Entorno idílico.
El acceso puede amedrentar a mas de uno. Por una pista de montaña con piso de grava y muchos baches/charcos, especialmente después del paso canadiense. El lugar es idílico, rodeado de naturaleza en un cerrado valle, en completo silencio. Una casuca de piedra de reducidas dimensiones alberga un bonito patio abierto, y un comedor lleno (aconsejable reservar) con dos mesas individuales (dos parejas), nuestra mesa doble con 4 comensales, y otra mesa triple con una familia (6-8 personas). El menú, con comida casera y reducida carta, consiste en unos entrantes (cerrados), un segundo a elegir (platos de cuchara, chuleta,carne guisada), postre y café. Comenzamos con una cerveza tostada de abadía (Maset) muy buena, y pedimos un tinto del penedés de la misma bodega Maset. Buen vino y mejor precio. Los entrantes: champiñones rellenos de queso azul, ventresca de bonito sobre pimiento asado y vinagreta, croquetas de carne, y pera confitada con queso de cabra y tiras de bacon. Todos buenos, especialmente el de pera confitada. De segundo, y por la fama que le precede (nos lo había recomendado un paisano de Mazcuerras cliente habitual), pedimos los cuatro el arroz con langostinos. Y no nos defraudó. Una paellera abundante de la que pudimos repetir los cuatro. Arroz caldoso, tierno y con un sabor intenso a marisco. Muy bueno. De postre tarta de almendra y tarta de queso, caseras, no estaban mal. Buen café, y una cuenta muy razonable. Sin duda un lugar para disfrutar de buena comida cántabra en un entorno natural espectacular.
Restaurante super bonito y comida deliciosa. Nando y Maria siempre se esmeran para que todo sea perfecto. Sirven unos entrantes sorprendentes y el plato principal (carnes, arroces...) lo escoges. De precio sale a unos 20pocos € por persona. A destacar sus postres... La tarta de plátano con toffe casero es adictiva. Imprescindible reservar. No abre por las noches.
Siguiendo una buena recomendación de españoles en Alemania visitamos la Hérmida en octubre de 2023 durante nuestras vacaciones en Santander. El entorno y el camino al restaurant son muy bonitos, la comida y el servicio muy atento y familiar. La selección de entradas del chef excelentes; incluso nuestro hijo de 5 años tuvo una experiencia gourmet. Éramos cuatro personas, así que tratamos de probar todo lo posible de los platos principales y todos sin excepción estaban muy buenos. Cuando estemos en la región La Hérmida será una parada obligatoria. Recomendado 100%!
Restaurante en mitad del monte, ya sólo el paseito (2 km) para llegar merece la pena. Ofrecen entrantes y 6 opciones de platos para el día. Todo lo que tomamos riquísimo, para mi gusto el arroz con langostinos lo mejor. Postres también muy buenos. El servicio fantástico también. Vamos un 10, no fallas. Por 30 €, incluido cervezas y vino, coges fuerzas para la bajada. También se puede acceder en coche. Sin duda repetiremos.
Gran descubrimiento! A pesar de que para llegar al restaurante tienes que ir por un "camino de cabras". Si ubicación crea un ambiente idílico para disfrutar de una comida única. Y es que las comida tiene una calidad tremenda. Las proporciones sin llegar a ser exageradamente grandes, tienen un tamaño generoso que hace que sea imposible que te quedes con hambre. Se trata de un menú cerrado que cambia cada día y que suele estar elaborado por productos de temporada. El menú está compuesto por unos set de entrantes de picoteo variado para compartir que es fijo y un principal y un postre a elegir. El precio varía en función del principal que elijas.
El acceso puede amedrentar a mas de uno. Por una pista de montaña con piso de grava y muchos baches/charcos, especialmente después del paso canadiense. El lugar es idílico, rodeado de naturaleza en un cerrado valle, en completo silencio. Una casuca de piedra de reducidas dimensiones alberga un bonito patio abierto, y un comedor lleno (aconsejable reservar) con dos mesas individuales (dos parejas), nuestra mesa doble con 4 comensales, y otra mesa triple con una familia (6-8 personas). El menú, con comida casera y reducida carta, consiste en unos entrantes (cerrados), un segundo a elegir (platos de cuchara, chuleta,carne guisada), postre y café. Comenzamos con una cerveza tostada de abadía (Maset) muy buena, y pedimos un tinto del penedés de la misma bodega Maset. Buen vino y mejor precio. Los entrantes: champiñones rellenos de queso azul, ventresca de bonito sobre pimiento asado y vinagreta, croquetas de carne, y pera confitada con queso de cabra y tiras de bacon. Todos buenos, especialmente el de pera confitada. De segundo, y por la fama que le precede (nos lo había recomendado un paisano de Mazcuerras cliente habitual), pedimos los cuatro el arroz con langostinos. Y no nos defraudó. Una paellera abundante de la que pudimos repetir los cuatro. Arroz caldoso, tierno y con un sabor intenso a marisco. Muy bueno. De postre tarta de almendra y tarta de queso, caseras, no estaban mal. Buen café, y una cuenta muy razonable. Sin duda un lugar para disfrutar de buena comida cántabra en un entorno natural espectacular.
Comida casera y de temporada. Espectaculares entrantes (no se pueden elegir) y generosos platos principales. Esperábamos una cuenta más abultada pero salimos a una media de 20€ por persona sin privarnos de nada. Emplazamiento y atención de 10, visita obligada si estás en la zona.
En dos palabras: ex, pectacular. Hemos comido varios amigos y tanto los entrantes (salmorejo, Croquetas de tudanca, tosta de cebolla caramelizada con queso de cabra y jamón, boquerones) como el plato principal (Carrilleras) y el postre (leche frita) han estado bueníiiiiiiisimos. La atención de diez y la bodega también.
Un sitio con mucho encanto, fruto de la ilusión y buen oficio de Fernando, un chef decidido a dar bien de comer a todo aquel que se acerque a su casa. Y lo consigue sin artificios, con una breve y cambiante oferta de buenos productos de temporada, que elabora prácticamente en riguroso directo, haciéndote sentir que está cocinando solo para ti. El inmueble, el ambiente y, especialmente, el servicio atento y profesional, te permitirán disfrutar de una gran experiencia gastronómica y olvidarte por un rato de los problemas cotidianos.
Comida inmejorable, productos de calidad, ambiente tranquilo como en casa pero con servicio eficiente, agradable y profesional, entorno precioso. Es una parada obligatoria. Con espacio de sobra para aparcar, jardín y entorno natural para expansionarse, interior acogedor y de muy buen gusto. Perfecto para una escapada con la pareja, con el grupo de amigos, con la familia y los niños. Marcado y guardado para repetir siempre que se pueda 😋👌
Restaurante ubicado en un sitio tranquilo rodeado de montañas. Comida muy rica y variada sin carta. El chef te sorprende con un pica-pica del día ( tomate de la huerta con trozos de queso de cabra, croquetas de cocido, calabacín relleno de foie y dos montaditos de morcilla). Muy recomendable el arroz con langostinos.. y todos los postres son auténticos y caseros.. Servicio impecable y muy cercano, como si estuvieras en casa! 👌
Que gran descubrimiento. Empezamos por el sitio, una maravilla, en mitad de la naturaleza, se respira aire puro. La atencion es increible. Noa atendio el cocinero y se nota que tiene amor por lo que hace, que le gusta y eso se ve reflejado en sus platos. Una cosa que me gusto es que la carta es corta y va variando según los productos que tiene y son de temporada.Ibamos con dos peques y se portaron super bien. Nos trajeron la comida para ellos antes. Parada obligaroria cuando volvamos. Pongo las fotos de los principales. De los entrantes no pude hacer foto... demasido buenos para esperar, jaja
Desde que llegamos nos sentimos muy a gusto. Al llegar nos pusieron 4 entrantes distintos que eligieron ellos: boquerones, croquetas de carne, tosta de dulce de pera con bacon y tomate especiado. Luego pedimos arroz caldoso con bogavante, nécora, pulpo y almejas para dos. De bebidas 1 botella de casera, 1 copa de rueda y 1 martini de solera. De postre: Leche frita y tarta de plátano con dulce de leche. Además un chupito y café. Pagamos 72.1 €. Aunque es a la carta, realmente lo que te cobran es el plato que pidas y creo que te incluyen los entrantes y el postre. Bebida, café y chupito aparte. A priori hay opciones más baratas pero la calidad de la comida, de los ingredientes y del trato creo que marca la diferencia. Un restaurante un poco alejado y de difícil acceso como único pero. Imprescindible reservar.
Unos amigo que viven allí nos llevaron a este restaurante que tiene unos platos muy ricos.... Los entrantes los selecciona el cocinero con ideas que le vienen a la mente y los segundos si que tienes para poder elegir . La verdad que tengo que decir que la comida es espectacular 👌 cantidad de sobra ,calidad y precio acorde. Recomiendo arroz con langostinos rico rico y los postres todos están buenos... Cierto que es un lugar que para conocer tienen que hablarte de él ,pues se encuentra algo apartado .... pero vamos lo recomiendo 100% . Me encantó!!!! si regreso a tierras Asturianas volveré.
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ 5 estrellas en atencion, servicio y ubicación. He repetido éste lugar ya que me encanta disfrutar de la naturaleza y se encuentra en pleno monte, alejado de cualquier núcleo urbano. Se trata de una casa con corral que dispone de 2 pequeños comedores donde el trato es muy familiar y acogedor. La experiencia gastronómica varía según la temporada y son platos deliciosos y bien elaborados. En una ocasión acudí sin reserva y tuve suerte pero es recomendable llamar con antelación, consultar los platos del día o acordar los menús. Lo recomiendo 100% por la experiencia, la comida y el entorno.
Sin duda alguna un sitio singular que hay que visitar, tanto por la comida como por la ubicación, el servicio y la decoración. Todo lo que nos pusieron estaba bueno y bien presentado. Los entrantes con los que nos sorprendieron muy bien elaborados; Comimos risoto, carrilleras y solomillo....todo buenísimo. Los postres caseros y con sabor tradicional.
Fuimos por la invitación de unos amigos y nos quedamos muy sorprendidos en todos los aspectos. Mientras vas llegando piensas donde voy que no hay nada ni una casa algunas vacas y caballos😂. En cuanto llegas tal como esta situado da una sensación de paz total. La amabilidad y profesionalidad del personal es del principio a fin de un 10. Comida casera que se te deshace en la boca ademas con un toque modernista. Es para repetir sin dudarlo.
Uno de nuestros lugares favoritos. Se trata de un restaurante familiar perdido en mitad de la naturaleza que ofrece una selección limitada de platos que se centran en un producto de muy alta calidad y elaboración cuidado. El concepto la verdad que nos encantó cuando nos recomendaron y se ha convertido en una experiencia a repetir siempre que podemos.
Unos de mis sitios preferidos para comer cuando estoy por Cantabria, comida exquisita y bien elaborada. La atención muy cercana y amables en todo momento. La ubicación en medio de la naturaleza le da un plus y el ambiente en todo restaurante es acogedor. Merece mucho la pena ir a éste sitio Lo recomiendo al 100x100 😊
Productos locales y de temporada. Todo lo que probamos nos encantó. Pone algo para picar y después eliges un principal y un postre. Gran amabilidad y el sitio muy tranquilo y agradable.
Increíble experiencia culinaria en un entorno rural incomparable. Excelente atención y gran cocina a fuego lento, en fogón de carbón de los que ya no quedan... Un 10 en todo.
Todo perfecto. La comida casera, el postre buenísimo y el lugar precioso. El precio con una copa de tinto del Penedés y café, 41€. la pareja
Un lugar encantador en plena naturaleza....el sitio de 10,la comida de 10 y el trato por parte de Fernando formidable, estando pendiente desde el minuto 1.Me a encantado y seguramente no tardaremos en acercarnos de nuevo.Estos son la clase de sitios donde se vuelve por todo lo que reúne a su alrededor.Comida casera y muy bien elaborada.De los mejores sitios que me he podido encontrar para comer a gusto,bien y relajadamente.Exito siempre asegurado.Un placer y hasta pronto.
Increíble tanto la atención, la comida y la localización, una experiencia perfecta! Repetiremos! Muchas gracias.
Magnífico restaurante. Buenísima comida, y gran servicio. Sin lugar a duda alguna, repetiremos y lo recomendaremos.
Sitio espectacular, entorno mágico, muy buen trato. Sitio fijo en nuestras excursiones de bici por la zona.
La comida y la atención del personal estupenda. Localización increíble con unos bellos paisajes. Repetiremos.
Todo muy rico. Excelente relación calidad-precio. Emplazamiento idílico. Volveremos seguro
Llegamos de casualidad gracias a las reseñas de Google... no solamente es un lugar espectacular físicamente, no solamente hemos tomado la propuesta más ajustada calidad-precio de nuestra estancia en la zona (y mira que se come bien en muchos sitios, pero siempre hay lugares que marcan la diferencia por lo casero y local de su producto) y no solamente hemos disfrutado de una atención excelente, sino que hemos tenido la suerte de comer aquí las mejores alubias rojas que recordamos. Absolutamente imprescindible, qué descubrimiento.
Este si que es un sitio interesante!! He estado en dos ocasiones y cada cual mejor,ambas comidas de amigos/familias con el comedor reservado para nosotros. Comida casera riquísima,en cantidad y con un trato excepcional!!!
Comida casera en un lugar encantador. Muy ricos los entrantes (puerro confitado con cecina, croquetas de carne de cocido, champiñones rellenos y tosta de Pera confitada con quedó de cabra y bacon) que elige la casa y los principales de gran calidad, a destacar las carrilleras, el risotto de foie y el solomillo de vaca. Por poner un pero, la torrija de bizcocho llevaba algo cítrico que tapaba el resto de sabores, aunque la leche frita y el flan de nueces estaban deliciosos. Repetiremos sin duda!
Excelente lugar para comer y hacer una buena sobremesa. La comida de Fernando espectacular, productos de primera calidad y muy bien preparados..... Y nunca olvidarnos del servicio, pura amabilidad y sobre todo muy buen humor..... Sin duda volveremos a repetir.....
Restaurante alejado del Covid19 en plena naturaleza. Puedes subir en coche o dejarlo aparcado en Herrera de Ibio y subir andando (una media hora). Trato excelente y comida de muy buena calidad. Muy recomendable para estar con amigos o con niños.
Fuimos mi pareja y yo a comer ,y la chica que nos atendió estuvo súper atenta y nos recomendó un vino que estaba buenísimo.El entrante de diez. Para repetir sin duda.
Fuimos 3 parejas el sábado a comer,era nuestra primera vez y salimos encantados de la comida y de la chica tan amable que nos atendió un 10.Y volveremos a probar ese cocido tan maravilloso que dicen que ponen.
Muy buen sitio, gran cocina y buen servicio... saben aconsejar y se nota el amor por lo que hacen y como lo hacen. Es una apuesta diferente y arriesgada por lo alejado del lugar pero MUY recomendable. Les deseo y preveo muchos éxitos.
Pequeño restaurante enclavado a pie del monte Ibio y cerca del refugio de Silla Oso y a 4 kilómetros por pista de gravilla de la localidad de Herrera de Ibio en el bello municipio de Mazcuerras. Excelente comida casera montañesa. Es recomendable reservar previamente ya que el comedor debe ser para 15 personas más ó menos. El ambiente es totalmente familiar en un entorno idílico con zona verde , terraza, aparcamiento y el Río Ceceja a 20 metros. Preguntar por el rincón futuro y disfrutad de ese lugar. Al ser un pequeño restaurante la carta no es extensa y es mejor reservar e informarse previamente. Sin duda un lugar para disfrutar en familia y si es en verano muchísimo mejor aunque el lugar tiene su encanto en otras temporadas. Seguro que va a ser una de las mejores sorpresas que vas a llevarte
Un 10 sobre 10. Productos de huerta, bien elaborados y además, cocina de autor. El trato cercano e inmejorable. Limpio y cuidando hasta el más mínimo detalle. Está ubicado en medio de la naturaleza; es visita obligada. De precio, bien.
ES-PEC-TA-CU-LAR!!! La comida riquísima, el trato superagradable y el entorno impresionante! El único pero que podemos poner y nada tiene que ver con el restaurante es que el GPS nos llevó por un camino de cabras que salía desde Mazcuerras y eso era intransitable. Hay que coger el camino que sale desde el pueblo Herrera de Ibio, que aunque es un camino con baches son poco más de 2km y plenamente transitable. Merece la pena. Repetiremos seguro!
Uno de los restaurantes más auténticos y familiares que te puedes encontrar, no es el sitio más fácil al que llegar pero es incluso más difícil olvidarlo cuando lo conoces, tanto por la comida casera y deliciosa como por el entorno absolutamente idílico que en invierno adquiere tintes de paisaje legendario. Y cuando conoces a Nando... Poco más que añadir.
El camino es un poco agreste pero merece la pena 100% está en un enclave espectacular recomiendo mucho comer en este sitio la comida es excepcional en el menu del día sacan de picar primero sin que puedas escoger todo muy rico y después un plato principal a escoger excelente.
Un lugar imprescindible. La atención, el entorno y la comida son de 10. Tanto los entrantes, como el arroz (increíble), como los postres sobresalientes. 100% recomendable. Volveremos!
En resumen, comida insuperable el arroz con langostinos es exquisito, el trato genial. No tiene ni un pero. Recomendable al 100% sin riesgo a fallar.
Restauramte que sorprende, si no lo conoces o tienes referencias.No dispone de carta ni de menú Si vas te sorprende Menús de temporada ,diseñado por ellos mismos con productos de la zona . Para quien quiera vivir una buena experiencia lo recomiendo al cien por cien
¡¡¡UN AUTÉNTICO DESCUBRIMIENTO!!! Situado en un entorno privilegiado, el restaurante "La Hermida" es un lugar para volver sin duda alguna, por la exquisitez de todos sus platos, la belleza de la naturaleza que le rodea y el trato inmejorable por parte del personal. Toda una experiencia! 100% recomendable!
Merece la pena acercarse hasta allí, el paisaje maravilloso,el trato excelente y la comida de 10,hay que pedir mesa con antelación, te sirven unos entrantes exquisitos en concreto 4 ,después un plato, unos comieron cocido montañés,arroz con gambas,risotto con foie,carrilleras o chuletas y después postres caseros,yo tomé leche frita que acababan de hacer buenísima, acompañamos la comida con un Rioja de bodegas Maset,agua y alguno cerveza, antes habíamos tomado una copa de aperitivo verdejo,albarino...(éramos 9) y por todo esto fueron 30 euros persona .Buena calidad y buen precio.
Lugar bonito. Cada plato genial, los entremeses geniales. La cantidad y calidad . La tarta de queso con mermelada por ejemplo 👌 .
Excelente como siempre. Trato exquisito, comida deliciosa y un lugar encantador donde desconectar y recargar pilas.
Comida espectacular y trato muy bueno. Un poco incómodo para llegar porque tienes que atravesar un camino largo sin asfaltar pero la verdad es que merece la pena
Un lugar espectacular. Te encuentras en plena naturaleza y rodeado de ella. Entras en el restaurante, muy agradable y chiquitín. El servicio muy amable. La comida estaba muy buena. Los entrantes los eligen ellos, son para todos los comensales igual. Después, eliges tu plato principal. Estaban todos muy ricos. Recomendable 100%.
Es como ir a comer a casa de la abuela, producto de 10, elaboración mimada, hecho con cariño, ambiente cálido y sencillo, y trato exquisito. El chico que nos trae los entrantes los postres y el café es encantador. Ya os tenemos marcados para nuestras celebraciones. 😉
Sitio idílico para comer, en mitad del monte. Menu con varios entrantes y segundo a escoger. Merece la pena ir por lo menos una vez en la vida.
Lo hemos visitado hoy y nos ha gustado mucho, la propuesta es diferente con cuatro entrantes qe muestran muy buena materia prima y cocina cuidada, los segundos platos con opción de carne, pescado y arroces y los postres caseros bien ricos, tarta de queso de cabrá y hojaldre con compota de manzana nos encantaron El entorno es precioso, invita a un pasito después de comer. Enhorabuena!!!
Me gustó muchísimo. La persona que nos atendió fue muy atenta. Nos explicó los entrantes, que estaban muy buenos,(la pera confitada estupenda) y que son los que tocan ese día, a discreción de la persona encargada de la cocina. El rabo guisado y deshuesado, una delicia, y de postre un flan de turrón y un brownie con helado de vainilla de lujo. La zona donde se ubica el restaurante tranquila y maravillosa, se aparca en la propia finca.
Recomendable 100x100. Lugar precioso y con encanto. Atención magnífica y comida excepcional. El chef prepara cuatro entrantes sorpresa por persona. Todos ellos riquísimos: crema de espárragos, puerro gratinado con cecina y almendras, croquetas de tudanca y tosta de queso de cabra y pera caramelizada. De segundo elegimos carrilleras de cerdo y entrecot, ambos platos exquisitos con patatas fritas, de verdad, recién hechas. Y los postres... Insuperables. Solo hay que poner un pero... ajeno al establecimiento, pero las autoridades municipales o regionales, a quien corresponda, deberían hacer un esfuerzo para arreglar, algo bastante sencillo, la pista por la que se accede al restaurante. Merece la pena apoyar a los que apuestan por la llamada España vaciada. El lugar es precioso y mucho más con buen tiempo, porque en esta ocasión la lluvia nos impidió disfrutar del entorno. Seguro que repetiremos.
La excursion y el camino merecieron la pena.Una experiencia genial. Los entrantes espectaculares, los segundos platos buenisimos, los postres muy ricos. Eramos 8 personas y salimos a 30 euros. Para repetir
Un sitio increible en mitad de la montaña. Fuimos por recomendación de varias personas y no nos defraudó. La comida está buenisima, hay que elegir un plato principal y los entrantes son sorpresa. Nos ha gustado mucho, sin duda algún día repetiremos, eso sí, hay que reservar. Muy recomendable por la comida, por la atención que son muy amables y por el lugar.
Ubicación sorprendente de este restaurante, en el que hoy he estado por tercera vez. Nuestra valoración es muy positiva. Nos encanta el lugar donde está enclavado y aunque la primera vez puede resultar de acceso dificultoso os animo a no desesperar y aunque el camino final tiene algunos baches merece la pena superarlos con paciencia. Entrantes variados que presenta el chef y que siempre resultan muy estimulantes y agradables. Se elige únicamente el segundo plato que tiene varias opciones y todas ellas atractivas. Hoy hemos tomado un Ribera Tempranillo francamente estimulante, de magnífico resultado. Los postres siempre son deliciosos, a resaltar el ligero hojaldre con una suave y equilibrada compota. Un lugar distinto por su ubicación,su arquitectura, y su magnífica atención y la comida magnífica.un 10. Mi enhorabuena.
Hoy he comido en La Hérmida. Magnífica experiencia culinaria, pues miman los alimentos de temporada y muy buena relación calidad precio. El lugar es todo una sorpresa agradable por el entorno, el no haber cobertura telefónica, otro acierto en estos tiempos, y por lo bien pensado que tienen la configuración de los menús. Trato cercano y que busca hacer la experiencia más agradable. Repetiré en breve, sin duda, y el que pueda que vaya pues tendrá una experiencia muy atractiva.
Un lugar y un servicio extraordinario,la comida estupenda ,por poner una pega me gustaría un poco de música de fondo.Mi restaurante favorito Agradecida por el buen hacer que teneis
Hoy hemos ido a comer. Ha sido toda una maravillosa sorpresa, un lugar privilegiado, te atienden con cariño y profesionalidad. Respecto a la comida, hacia tiempo que no disfrutaba tanto. Presentación exquisita: los entremeses más que suficientes y deliciosos, de segundo alubias con chorizo y morcilla y risotto para mi. De postre leche frita y y brownie...¡¡¡espectacular!!!! Y todo a un precio realmente muy aceptable. Os lo recomiendo al 100% ¡¡¡Volveremos muy pronto, sin duda!!!
Gran sorpresa nos hemos llevado con "La Hérmida" Increíble el producto y la cocina. Sinceramente, no puedo elegir entre los sorprendentes entrantes, los segundos (de los cuales todos los comensales probamos de todos, ¡y no quedo nada en ningún plato!) y los postres. El sitio es precioso y la atención es un 10. ¡Café de puchero! que dan ganas de llorar de lo rico que está; y el precio, para sorpresa de todos, muy económico. Gracias por este lugar con tanto encanto y al que volveremos muchas veces :)
Un sitio muy bonito y una idea de negocio muy acertada. Esta apartado y le da más encanto. La comida muy buena. Éramos 4 y hemos pedido platos diferentes para probarlos. Buenísimo todo. Gracias por todo y hasta pronto.
Imprescindible reserva, ubicado en un lugar con encanto, especial para los niños, tranquilo, acogedor. El servicio muy atento. Un sitio especial por su forma de funcionar, a ver si me explico, sitio para unas 20/25 personas... quizás menos. No dobla mesas, entrantes cerrados para compartir y eliges entre 5 principales. TODO MUY RICO Y MUY BUENO, yo recomendaría si esta en el menú del día el arroz con langostinos SOBRESALIENTE. Un lugar para ir y disfrutar, muy importante y fantástico NO HAY COBERTURA. Excelente relación calidad/precio
En un entorno privilegiado La Hérmida ofrece un menú diferente: tres entrantes elegidos por el cocinero y un plato +postres a elegir por el comensal. La comida espectacular y muy buen servicio. Adecuaron el menú completamente para una persona con intolerancias cosa que es de agradecer y tienen pan sin gluten. Todo un acierto acercarnos hasta allí. Completamente recomendable.
Hemos.comido muy bien los.entrantes, variados y diferentes muy ricos, los platos principales muy bien puestos, los postres ecepcionales y el servicio muy agradable. El entorno es plena naturaleza.
Excelente lugar para pequeñas celebraciones (menos de 30 comensales). Relación calidad/precio y atención muy buenas. Las instalaciones están impolutas. Fácil aparcamiento en medio de la más absoluta tranquilidad, al amparo de la naturaleza. El arroz con langostinos merece mención especial y, al que le guste la tarta de queso, que no deje de probar la receta local con queso de cabra; ¡muy rica! Notar que no hay cobertura de telefonía móvil.
Los entrantes son general para todos, el plato fuerte es a elegir entre varios según temporada y el postre también a elegir entre varios , el café está incluido. El precio medio ronda sobre los 20€. Recomendable es reservar. Está bastante apartado y con un acceso de pista forestal, con bastantes baches .
De vacaciones por Cantabria descubrimos este restaurante de casualidad, por Internet. Decidimos subir, sin reserva, y tuvimos la suerte de conseguir una mesa libre. Le ponemos un 10: excelente trato, comida exquisita (entrantes, platos principales y postres) y el lugar es espectacular, dividido en compartimentos con pocas mesas en cada uno, todo muy limpio y acogedor. Calidad- precio genial. Nos superencantó. ¡Muy recomendable!
100% recomendable. La comida es un espectáculo de sabores para el paladar. Los entrantes a cual más sorprendente y los principales de una calidad excepcional, por no hablar de los postres... Comimos chuleta (o chuletón), arroz de langostinos y risotto de setas con queso y foie; no sabríamos con cuál quedarnos. La atención genial también. No pasa desapercibido el entorno y la decoración; todo está cuidadísimo, no falta detalle, un lugar idílico.
No solo la comida es muy muy rica, casera y hecha con mucho cariño, sino que salimos super contentos con el trato que recibimos allí. El servicio impecable, el propietario encantador y se nota que de verdad se preocupan por que disfrutes la experiencia. Un sitio definitivamente muy recomendable. Volveremos sin duda!!!
Fuimos cinco personas a comer y a todas nos ha encantado la comida. De primero el dueño te pone unos entrantes que dispone él para todos iguales, fueron puerro con frutos secos, cocretas de solomillo super ricas, sopa castellana deliciosa y unas tostas de pera caramelizada, queso de cabra y beicon riquísima. Después pedimos tres de cocido montañés, con su compango, muy rico y cantidad, carrilleras de cerdo ibérico igual de rico y musaka que también gustó. Los postres pedidos también muy bien. Buenas relación calidad precio. Volveremos seguro.
El lugar es fabuloso, precioso y muy apartado de todo, en plena naturaleza, confiando en el GPS se llega sin problema. El servicio rápido y atento. Y al que le guste comer como si estuviese en un estrella michelín, pero comiendo increíblemente bien de verdad, donde las raciones son de verdad, las copas de vino también, y no hace falta racionar el pan como en esos engaña bobos, por un precio más que razonable, habréis encontrado vuestro paraíso. Todo increíblemente bueno y abundante, varias entradas de primero, a cada cual mejor y más sorprendente, y dignos de la alta cocina, y luego un segundo a elegir, y los postres increíbles también: el brownie está increíble. En definitiva, inmejorable. Una muy grata sorpresa y un gran descubrimiento, gracias a la recomendación de otra persona que dejó su comentario sobre un restaurante de San Vicente de la Barquera, siempre completo. Y le doy toda la razón. Mi enhorabuena a la Hérmida.
Es la tercera o cuarta vez que voy. Siempre la misma - buena - impresión. Un concepto muy original, por ubicación y oferta. Llegas y escoges un plato principal de una carta bastante corta. El precio que pagas por dicho plato, cada uno tiene el suyo, incluye el entrante - que escoge el restaurante y es para todo el mundo el mismo - se paga aparte el postre. Carta de vinos corta y café de puchero. Comedores muy íntimos. Fueron 170 € por cuatro personas. El entrante a compartir se componía de bocartes aliñados, ensalada de tomate, croquetas de dos clases y una mini tosta de pera y panceta. Los principales fueron un arroz con trufa, tacos de bonito en salsa de mango y solomillo. Los postres también bastante buenos, yo tomé flan de nueces. Dos botellas de Albariño de Cantabria, una de agua y cuatro cafés de puchero. Un sitio muy recomendable. Aunque es un invernal en el monte, la pista de acceso está más arreglada que en otras ocasiones y un turismo puede subir perfectamente. Volvería y lo recomiendo.
Lugar tranquilo al que no es fácil llegar si no se conoce. Comedores pequeños pero acogedores. Los entrantes no se escogen , ponen unas raciones de croquetas, un tomate buenísimo, unos boquerones excelentes y alguna ración más. De segundo yo pedi un solomillo al punto que se deshacía en la boca con unas patatas también muy ricas , de postre una torrija con helado rica también, para beber un albariño de la bodega de Ruiloba Miradoiro que se deja beber. Un compañero comió de segundo un risotadas que dijo que estaba delicioso y otro un bonito que dijo que estaba igual de bueno. Relación calidad-precio excelente. Recomendable al 100%
Una relación calidad precio insuperable. Está ubicado en el antiguo solar de una vieja finca en un paraje natural muy bonito. La chica que atiende muy amable.Hemos comido el arroz con langostinos y los pimientos rellenos de bacalao, Además de los entrantes que sirven. Todo bien elaborado y rico. También hemos pedido dos copas de vino tinto y una copa de vino blanco y en ambos casos nos han abierto la botella para servirnos las copas.Somos de Málaga pero seguro que cuando podamos volveremos.He puesto 4 estrellas al ambiente porque celebraban un cumple y lógicamente había ruido ambiental excesivo pero imagino que esto no es lo normal. Muy recomendable.
El lugar es fabuloso, precioso y muy apartado de todo, en plena naturaleza, confiando en el GPS se llega sin problema. El servicio rápido y atento. Y al que le guste comer como si estuviese en un estrella michelín, pero comiendo increíblemente bien de verdad, donde las raciones son de verdad, las copas de vino también, y no hace falta racionar el pan como en esos engaña bobos, por un precio más que razonable, habréis encontrado vuestro paraíso. Todo increíblemente bueno y abundante, varias entradas de primero, a cada cual mejor y más sorprendente, y dignos de la alta cocina, y luego un segundo a elegir, y los postres increíbles también: el brownie está increíble. En definitiva, inmejorable. Una muy grata sorpresa y un gran descubrimiento, gracias a la recomendación de otra persona que dejó su comentario sobre un restaurante de San Vicente de la Barquera, siempre completo. Y le doy toda la razón. Mi enhorabuena a la Hérmida.
El restaurante es precioso y el sitio donde está es idílico (hay que ir expresamente allí porque no pilla de camino a ninguna parte), hasta aquí de maravilla, el menú que había ese día entrantes: salmorejo con cecina, croquetas y una tosta, de principal pedí solomillo. El entrante para mi fue escaso pero estaba todo bueno, lo mejor el solomillo que estaba riquísimo y muy bien hecho. Postre casero muy rico. El servicio el trato muy correcto pero estaba un poco perdido (como muy despistado no sabría definirlo, bueno muy verde).
Recientemente visitamos este local, nunca habíamos estado, sitio acogedor, en plena naturaleza, se llega perfectamente en un turismo hasta allí, el recinto dispone de pequeños comedores. Los entrantes no les escoge el cliente si no el restaurante, el cliente solo escoge el plato principal, a parte bebida y postres.
Recientemente visitamos este local, nunca habíamos estado, sitio acogedor, en plena naturaleza, se llega perfectamente en un turismo hasta allí, el recinto dispone de pequeños comedores. Los entrantes no les escoge el cliente si no el restaurante, el cliente solo escoge el plato principal, a parte bebida y postres.
El restaurante es precioso y el sitio donde está es idílico (hay que ir expresamente allí porque no pilla de camino a ninguna parte), hasta aquí de maravilla, el menú que había ese día entrantes: salmorejo con cecina, croquetas y una tosta, de principal pedí solomillo. El entrante para mi fue escaso pero estaba todo bueno, lo mejor el solomillo que estaba riquísimo y muy bien hecho. Postre casero muy rico. El servicio el trato muy correcto pero estaba un poco perdido (como muy despistado no sabría definirlo, bueno muy verde).
Nos habían hablado de este restaurante y hemos ido a conocerle. El lugar me parece un sitio espectacular y plena naturales y muy tranquilo. La comida espectacular y la atención muy buena. Volveremos otra vez porque nos han quedado platos por probar. Sitio muy recomendable. Hacen una propuesta distinta pero bien planteada. Se inicia con unos entrantes que eligen ellos y luego tiene que elegir entre varios platos principales. Acierto totalmente!!!💯
Acceso muy complicado,con camino de zahorra. Se llega a un remanso de paz sin cobertura de móvil. El restaurante recomendable. Bodega escasa.
Un menú con unos entrantes iguales para todos y un segundo a elegir. Recomendable el arroz con langostinos.
Un restaurante al que hay que llegar con GPS o sabiendo bien el camino desde Herrera de Ibio hacia el monte en una carreteruca que parece más camino forestal. Luego, en un claro un edificio reconstruido con gusto y… espera. Tienen sus ritmos, el primero de ubicación en una mesa u otra a una hora u otra. Los entrantes los ofertan ellos y tu tienes que elegir primeros y postres. En nuestro caso hubo unas aceptables croquetas de tudanca, endivias con relleno, boquerones y pera con beicon. Todo rico, pero sin sorpresas. En el plato principal hubo división de opiniones: los arroces pasables y las carnes excelentes. Postres: flan de nuez, hojaldre de manzana, tarta de queso y brownie con helado. Nos encantó el vino tempranillo Ribera del Duero: Raíz Voy Olé, fresco y elegante. Un lugar para ir sin prisas.
Ayer estuve en este restaurante ,un sitio pequeño pero acogedor,el dueño que es el que nos atendió encantador,la comida de 10 ,muy buena y la idea de los aperitivos que ofrecen en el menú de lo mejor que he comido ,el resto muy bueno y abundante ,un vermut de solera riquísimo,volveré sin ninguna duda
Todo genial, la única opción es un menú consistente en unos entremeses ( en este caso tosta de queso de cabra, dulce de pera y bacon; salmorejo con cecina; anchoa y bonito sobre pimientos asados; croquetas de jamón) y luego elegir entre cinco o seis principales. Nosotros pedimos entrecot, crepe relleno de rabo, risotto con foie y carrilleras al vino; todo riquísimo. Postres caseros pedimos tarta de queso, leche frita, tarta tatin, tarta de pistachos (había más pero no recuerdo). El café no estaba nada bueno y templado (ni solo ni con leche). Y el PERO por el que no pongo 5 estrellas: los precios que ves son sin IVA pero no lo pone por ningún sitio. Que lo pagamos con gusto peeeerooooo creo que no está nada bien. Respuesta a su contestación: sí soy contable sé leer una factura y efectivamente en la factura viene desglosado la base imponible, el IVA y el total pero en la pizarra dónde estaban por ejemplo escritos los postres nos llamó la atención que eran a 4,50 de media y a la hora de pagar 4,50 era la base imponible
La relacion calidad precio no está mal. Esta ubicado en un paraje precioso y el restaurante es muy bonito. El problema es que el salon donde teniamos la mesa era demasiado pequeño para meter tanta gente
Comimos: risotto estaba bueno, arroz con langostinos sabroso pero grasiento, las carrilleras estaban bien algo saladas, el entrecote grande, fino, seco, textura extraña,sin sabor a nada, lamentable, la leche frita "casera" creo que deben repasar los libros de cocina o no han visto en su vida la leche frita y lo de casera.....de vergüenza!!!! Intentan vender una cocina de mercado casera. No tenían pescado en la época del bonito!!!!(solo boquerones), no tenían verdura, ...eso es comida de mercado del día y casera..????
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La Hérmida, 139, 39509 Herrera de Ibio, Cantabria
Mazcuerras, Mazcuerras 39509
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