EL PINALÍN
Regional · Roda
EL PINALÍN Opening Hours
About EL PINALÍN
El Pinalín, ubicado en Roda, es un restaurante con encanto que ofrece una experiencia culinaria auténtica en un entorno rústico y agradable, cerca de la naturaleza. Destaca por su ambiente acogedor y la hospitalidad de Manuela, quien se encarga de que cada detalle sea perfecto. Su cocina tradicional...
El Pinalín, ubicado en Roda, es un restaurante con encanto que ofrece una experiencia culinaria auténtica en un entorno rústico y agradable, cerca de la naturaleza. Destaca por su ambiente acogedor y la hospitalidad de Manuela, quien se encarga de que cada detalle sea perfecto. Su cocina tradicional española es elaborada con ingredientes de calidad, resaltando platos estrella como la tortilla, considerada por muchos como una de las mejores, la fabada y las fabes con almejas. Los clientes también elogian el pastel de puerros con salsa de cabrales y el entrecot de vaca asturiana. El Pinalín es un lugar para disfrutar de la gastronomía local y sentirse como en casa.
What Customers Say About EL PINALÍN
El Pinalín destaca por su comida casera asturiana y entorno natural agradable, ideal para familias con niños. Los clientes elogian la fabada, las cebollas rellenas y la tortilla. Algunos mencionan problemas con el servicio y la peculiar personalidad de la dueña, Manuela.
Popular Dishes
Best For
Tip: Es mejor llamar para reservar, ya que el restaurante suele estar lleno. No te pierdas la tortilla, ¡es obligatoria!
Frequently asked questions about EL PINALÍN
EL PINALÍN Roda Reviews
De los mejores sitios de comida casera en los que he estado, muy recomendable el rollo de Atún, tiene una gran pradera para que jueguen los niños, ambiente familiar y muy atentos con el tema de las alergias. Unos 20 euros por persona.
Comida tradicional asturiana casera casera, sitio muy recomendable para ir a comer bien y con crios. Tiene un prao grande y sin peligro pa que corran. Necesario pedir: las cebollas rellenas de bonito, fabada bien sea tradicional o con almejas y el descubrimiento de este año para nosotros los vhampis con picadillo y cabrales.....estaban soberbios. Le pongo un 5 porque no puedo ponerle un 6 😅. El cafe es de puchero, no es nuestro preferido pero bueno... nos vale. No se puede pagar con tarjeta pprque no hay buena cobertura ... lleven efectivo.
Estupendo sitio, todo muy rico y auténtico. El cachopo y el pastel de puerros para recordar. Una estupenda campa para los niños, la terraza montada en el prao. Muy recomendable, de lo mejor de la zona
Todo muy rico. Entre lo que pedimos el pastel de puerros nos encantó, la tortilla y el arroz con leche. Además los camareros y la cocinera muy amables y muy buen trato.
Muy, muy buena cocina, manteniendo y mejorados los sabores más de 35 años. Y ahora todo apto para celíacos. ¡Muchas gracias por ese empeño! Además, en un parage inmejorable para familia y niños.
lugar espectacular. comida casera y buenísima. Comimos las fabes con almejas, las cebollas rellenas, y el pastel de puerros. todo exquisito, pero sobre todo el pastel de puerros al cabrales estaba espectacular. 100% recomendable
Genial, buena relacion calidad precio, choricillos a la sidra, cebollas con bonito y pumiento, una ensalada de tomate, y unos champiñones con salsa de cabrales, regado con sidra y para rematar unos buenos postres y cafés, todo muy bueno, casero. Lleno con gente de la zona.
Un restaurante al aire libre aunque tiene mesas cubiertas. Su carta no cambia pero sigue siendo tan Rica como siempre. Las cebollas rellenas de bonito, pastel de Cabrales, tortilla piña línea (con pisto), o con bacalao, tartas de la casa o de queso, café de puchero. También hay fabas y cachopo XL. Un buen plan si vas con niños, pues tienen donde jugar y correr.
Uno de los mejores restaurantes que he visitado en Asturias, Manuela la dueña y cocinera un temperamento en estado puro y su sobrino Edu un inmejorable director de orquesta. La comida inmejorable, la tortilla Pinalin.de lo más jugoso, el codillo para chuparse los dedos, el rollo de bonito como para repetir. En resumen de DIEZ.
Un restaurante increíble de comida tradicional cantábrica. Llevad metálico por que no se puede pagar con tarjeta. Al parecer abre solo en verano y alguna otra fecha señalada. Llamar para confirmar y reservar mesa. Todo estaba increíblemente bueno pero me gustaría destacar la cebolla rellena y los champiñones con picadillo al cabrales. Por supuesto fabes, cachopo y demás platos tradicionales. Muy recomendable para ir en familia ya que es muy tranquilo y tiene un gran patio donde los niños disfrutarán.
Una fabulosa experiencia. Un lugar donde comer Asturias desde la olla. Exquisitas fabes con marisco, ¡Mi hija comiendo cebollas rellenas! Un diez como casa de comidas. Si pasáis cerca no os la podéis perder.
Llegamos allí por casualidad y nos ha encantado. Las fabes buenísimas, el pastel de carpacio de lujo. Servicio rápido y eficaz. Todos muy rápidos y atentos. El mejor postre para nosotros el arroz con leche.
Fantástico lugar para comer en familia y amigos. Mesas al aire libre en un entorno muy bonito, perfecto para poder mantener las distancias de seguridad. El trato inmejorable y muy cálido. Hemos venido otros años y nunca nos defrauda. Recomiendo el pastel de puerros, el cachopo XL y todos los postres. Repetiremos!
Lugar pintoresco de gastronomía típica asturiana en zona accesible y convenientemente apartada que le confiere un plus de autenticidad. Precioso por dentro, con terraza encantadora directa al monte. Carta de extensión perfecta, con platos típicos y bien trabajados. Pastel de puerros, cebollas rellenas, fabada, arroz con almejas, codillo al horno... se presentan como raciones que se pueden compartir. Manuela, mujer enérgica y amable donde las haya, ayuda a elegir proporcionadamente. Muy recomendable.
Una fabada excelente y un servicio esmerado y extraordinariamente complaciente. Trato encantador por parte de todo el personal. La comida es deliciosa, no solo lo que comimos hoy sino otros días. Es recomendable para cualquier tipo de público, ya que el sitio permite que niños y mascotas estén cómodos y sin molestar a nadie.
Buena cocina casera, rápida atención y son súper amables. Ideal para ir con niños porque tiene un gran prado donde pueden jugar. Imprescindible probar las cebollas rellenas, el bonito en rollo y la tortilla al ron. Bueno todo está bueno.
Carta corta pero original y muy rica, la tortilla y las cebollas rellenas son muy buenas luego hay una tortilla de.postre espectacular. Tiene una finca enorme ideal para ir con niños, la dueña es muy agradable.
Sitio maravilloso para ir con familia. Los niños pueden jugar sin peligro y la comida es buenísima, la que llevan sirviendo desde que yo era pequeña. Tradicional y riquísimo. Eso sí, advertir que no se puede pagar con tarjeta. No dejes de probar las cebollas rellenas y la tortilla dulce al ron.
Encontramos el sitio por casualidad. Está situado en una zona tranquila y agradable. Toda la carta es apetecible. Nosotros pedimos el pastel de puerros, la fabada y el cachopo... Todo estupendo!! Tienen una terraza muy amplia donde los niños pueden jugar sin molestar en la mesa Muy recomendable Como detalle, no admiten pago con tarjeta. Pero sigo manteniéndole las 5 estrellas
De viaje entre Galicia y Asturias llamamos a este restaurante situado cerca de la Autovia A8, que amablemente nos reservó una mesa. Se trata de una casa de campo con amplio aparcamiento y comedor interior y exterior. Hay animales en los alrededores que entretienen a los niños. La dueña nos recomendó el menú degustación, que fue un acierto: pastel de puerros con cabrales, albondigas de bonito, fabes con almejas, fabada asturiana, cachopo, codillo y postres caseros. Comida abundante, casera y con productos de calidad. Atención amable. Buena relación calidad precio.
Llegamos de casualidad y qué maravilla!! Manuela una excelente anfitriona!! Pedimos fabada y fabes con almejas y espectacular!! Champiñones con picadillo para volverse loco y que decir de la tortilla pinalin...menudo manjar!!también pedimos un arroz con almejas y delicioso!! Ya el postre, punto y aparte!! La tarta de queso de locura !! Tan bueno fue el trato y el precio que reservamos al día siguiente un arroz con marisco. Si podéis, reservar el arroz!! Alucinante !! Sin duda volveremos !!
Hola Manu! Te encontramos de casualidad... El sitio es especial para nosotros q somos campechanos un Oasis. Nos trataste muy bien eres una gran anfitriona. La comida está buenísima Las cebollas rellenas son brutales... Volvemos sin dudarlo... Recomendamos a todo el mundo q te visite. Eres una mujer de carácter y con un corazón enorme. Jasone y Joseba.
Mítico restaurante El Pinalín. La última vez que estuve aquí fue hace 20 años y siguen igual ¡o mejor! La tortilla aquí es obligatoria, de las mejores que he comido nunca. Los chorizos y la fabada muy ricos. Es mejor llamar para reservar porque siempre están a tope. La dueña muy maja como siempre a mil por hora todo el día. Una crack. Es el sitio perfecto para ir con niños para que después de comer jueguen por el jardín. El precio de la carta de las fotos está desactualizado, es un euro o dos más caro a día de hoy. (2023) ¡Espero volver pronto!
Manuela es la encargada de las reservas, toma la comanda, cocina y lleva el negocio con la ayuda del staff. Si por casualidad te regaña es porque te lo has merecido y punto. Es un tesoro y no hay que llevar más allá su fuerte carácter que hace este sitio aún más único. La comida está riquísima y de porciones generosas. Se recomienda reservar. Importante, hay que pagar en metálico
Encontramos el restaurante de Manuela de casualidad, buscando comer en un sitio de calidad comida local y a poder ser que estuviera cerca del campo. Dimos en el clavo, ya que encontramos exactamente lo que queríamos. Comimos en la terraza lo que para nosotros fueron dos entrantes; ensalada de tomate y unas cebollas rellenas de bonito (especialidad de la casa) y un plato principal para compartir que fue la fabada asturiana. De postre pedimos un arroz con leche y dos cafés. Todo este festín lo acompañamos de dos sidras fresquitas. La comida estaba espectacular pero como puntos a mejorar de la experiencia, a medida que se iba llenando la terraza de reservas, el servicio fue bajando la calidad (pedimos varias veces dos molletes más de pan que nunca llegaron, estuvimos esperando 15 minutos los cafés, y tuvo que entrar mi novio a pagar la cuenta al interior ya que nos tenían desatendidos). Por otro lado, cuando hicimos la reserva nos podían haber mencionado que únicamente se podía pagar con efectivo, ya que no llevábamos el suficiente para cubrir el precio de la comida y mi novio se tuvo que ir al pueblo en coche para sacar dinero.
Fuimos q comer dos adultos y dos niños. En primer lugar destacar el sitio donde se encuentra. Preciso pradd, bien cuidado donde t, ras la comida los niños podrán disfrutarlo. Y las mascotas permitidas en la terraza. La comida de primera calidad fresca y de temporada. Comida típica asturiana servida por una dueña todoterreno que te conquista en cuanto te ve. Fuerte, con carácter honesta. Una virtuosa en la cocina que sabe bien como satisfacer a los clientes más exigentes . Comimos fabada asturiana, fabes con almejas, choricillos a la sidra y revuelto de morcilla, cabrales y setas que se te va la cabeza. Una comida de matricula de honor. Sí estás buscando donde comer ni te lo pienses, quedarás satisfecho y si no... Ya me lo dirás.
Exquisita comida, en especial el pastel de puerro con crema de Cabrales. Servicio rápido y muy cercano. El paraje es inmejorable. La dueña acude a cada una de las mesas para preguntar el agrado con la comida. Y los dos camareros muy pendientes de que todo esté a tu gusto.
Excelente servicio y comida. En especial, la fabada y el pastel de puerro con cabrales que ha sorprendido gratamente. Además, el restaurante y el lugar muy bonitos y agradables.
Llegamos de casualidad, Espectacular la comida, el sitio, la atención y todo sin gluten, que puede haber mejor para mí familia con intolerancia al gluten. Enhorabuena estáis en el top.
Hoy fuimos mi marido y yo a comer por primera vez y tengo q decir q el sitio es súper guapo, la comida impresionantemente rica y el servicio super amable. Repetiremos sin duda alguna.
No tienen ni un sólo plato que no sea excelente. Un 10 sobre diez. Comida de excelente calidad hecha a la antigua usanza. El mejor cachopo que he probado nunca. El mejor pastel de puerros que he probado nunca. El mejor pisto que he probado nunca. El mejor arroz con leche del universo. Así con cada plato de su carta. El entorno es excepcional con jardín gigante para que jueguen los niños y aparcamiento. Silencio, paz, excepcional comida y servicio excelente. Volveré. Gracias por todo
Nosotros celebramos nuestra boda este Agosto y fue un total acierto. Estamos muy agradecidos, resultó un día fantástico!! El sitio precioso, tuvieron muy bonitos detalles en la decoración para la ocasión, y tanto Manuela como su equipo, amabilísimos y muy profesionales. La comida estupenda, estuvieron atentos en todo momento y nos hicieron sentir a todos encantados y muy felices. El resultado fue una tarde-noche de risas, música, baile y buen comer inolvidable para todos!!!!
Una casa particular en la que la dueña, Manuela, te recibe con los brazos abiertos. La comida está increíble, cocina asturiana en su puro esplendor con un toque de cocina propia. Muy recomendables las cebollas rellenas, los choricillos, los champiñones con picadillo, la fabada y las fabes. El entrecot estaba tan suave que prácticamente se derretía en la boca. Y de postre, que no falte la tarta de queso, hecha de un queso muy suave, y la tortilla al ron, un postre imposible de encontrar en otro restaurante. Tanto la camarera como la dueña te tratan como si fueras de la familia, lo cual se agradece muchísimo :).
Carta reducida y sin gluten, con ingredientes de calidad. Facilitan pan sin gluten tostado para ciertos platos. Pastel de cabracho sabroso y fabes con almejas muy ricas. La faba era buena y traía almejas de calidad . No tienen bar y el servicio de comidas empieza a las 14h. Posibilidad de comer en comedor o terraza. Amplio aparcamiento.
Comida casera, todo super bueno. Hay que probar las cebollas, el pastel de puerros y el entrecot. La dueña es majísima, repetiremos.
No pude haber elegido mejor sitio para probar la cocina tradicional asturiana. La fabada y las cebollas rellenas de bonito me encantaron (y aunque no sea algo tipico como tal, la tarta de queso casera estaba deliciosa). Pero no solo es la comida, el entorno es inmejorable, qué bonito lugar en todos los sentidos. Deseando volver. Gracias Manuela y equipo
Decidimos parar a comer, a mitad de nuestro viaje por carretera, y ha sido todo un acierto. El lugar tiene mucho encanto, la comida esta muy rica y las raciones son muy generosas. Trato familiar y cercano. Gracias!
*Uno de esos 100 restaurantes que repetiría 100 veces en nuestra querida España culinaria. ¡Gracias Manuela por tu simpatía y saber hacer! Todo espectacular: la tortilla de patata con huevos felices, el tomate con sabor de verdad, las cebollas rellenas… y de postre, un arroz con leche para recordar. ¡Recomendado 100%! @elpinalin* *#GastronomíaEspañola #RestaurantesConEncanto #ComidaTradicional #ArrozConLeche #TortillaDePatatas #CebollasRellenas #HuevosFelices #SaborAuténtico #ComerEnEspaña #FoodieEspaña #Recomendado100x100 #CocinaAsturiana*
Experiencia increíble. El sitio es muy agradable, enmedio de la naturaleza y un toque rústico. Pedimos el pastel de puerros con salsa de cabrales y estaba espectacular. Entrecot de vaca asturiana, perfecto de punto y carne deliciosa, se deshacia en la boca. Y para terminar el arroz con leche, sorprendente, con azúcar tostado por encima, que le da un toque distinto, original y delicioso. Cuando vuelva por la zona, repetire sin duda. Todo, con botella de sidra y cafés por un precio muy competitivo (56€).
Un lugar con muchísimo encanto, es un sitio cómodo para familias con niños, sobre todo si eliges la parte exterior. La comida es casera y está muy muy buena.
Encontramos el restaurante de Manuela de casualidad, buscando comer en un sitio de calidad comida local y a poder ser que estuviera cerca del campo. Dimos en el clavo, ya que encontramos exactamente lo que queríamos. Comimos en la terraza lo que para nosotros fueron dos entrantes; ensalada de tomate y unas cebollas rellenas de bonito (especialidad de la casa) y un plato principal para compartir que fue la fabada asturiana. De postre pedimos un arroz con leche y dos cafés. Todo este festín lo acompañamos de dos sidras fresquitas. La comida estaba espectacular pero como puntos a mejorar de la experiencia, a medida que se iba llenando la terraza de reservas, el servicio fue bajando la calidad (pedimos varias veces dos molletes más de pan que nunca llegaron, estuvimos esperando 15 minutos los cafés, y tuvo que entrar mi novio a pagar la cuenta al interior ya que nos tenían desatendidos). Por otro lado, cuando hicimos la reserva nos podían haber mencionado que únicamente se podía pagar con efectivo, ya que no llevábamos el suficiente para cubrir el precio de la comida y mi novio se tuvo que ir al pueblo en coche para sacar dinero.
Manuela es la encargada de las reservas, toma la comanda, cocina y lleva el negocio con la ayuda del staff. Si por casualidad te regaña es porque te lo has merecido y punto. Es un tesoro y no hay que llevar más allá su fuerte carácter que hace este sitio aún más único. La comida está riquísima y de porciones generosas. Se recomienda reservar. Importante, hay que pagar en metálico
Hola Manu! Te encontramos de casualidad... El sitio es especial para nosotros q somos campechanos un Oasis. Nos trataste muy bien eres una gran anfitriona. La comida está buenísima Las cebollas rellenas son brutales... Volvemos sin dudarlo... Recomendamos a todo el mundo q te visite. Eres una mujer de carácter y con un corazón enorme. Jasone y Joseba.
Totalmente sorprendido por lo rico que estaba todo. Como queríamos probar muchas cosas, hemos pedido medias raciones y lo cierto es que quedamos encantados.
Mítico restaurante El Pinalín. La última vez que estuve aquí fue hace 20 años y siguen igual ¡o mejor! La tortilla aquí es obligatoria, de las mejores que he comido nunca. Los chorizos y la fabada muy ricos. Es mejor llamar para reservar porque siempre están a tope. La dueña muy maja como siempre a mil por hora todo el día. Una crack. Es el sitio perfecto para ir con niños para que después de comer jueguen por el jardín. El precio de la carta de las fotos está desactualizado, es un euro o dos más caro a día de hoy. (2023) ¡Espero volver pronto!
Llegamos de casualidad y qué maravilla!! Manuela una excelente anfitriona!! Pedimos fabada y fabes con almejas y espectacular!! Champiñones con picadillo para volverse loco y que decir de la tortilla pinalin...menudo manjar!!también pedimos un arroz con almejas y delicioso!! Ya el postre, punto y aparte!! La tarta de queso de locura !! Tan bueno fue el trato y el precio que reservamos al día siguiente un arroz con marisco. Si podéis, reservar el arroz!! Alucinante !! Sin duda volveremos !!
De viaje entre Galicia y Asturias llamamos a este restaurante situado cerca de la Autovia A8, que amablemente nos reservó una mesa. Se trata de una casa de campo con amplio aparcamiento y comedor interior y exterior. Hay animales en los alrededores que entretienen a los niños. La dueña nos recomendó el menú degustación, que fue un acierto: pastel de puerros con cabrales, albondigas de bonito, fabes con almejas, fabada asturiana, cachopo, codillo y postres caseros. Comida abundante, casera y con productos de calidad. Atención amable. Buena relación calidad precio.
Fabada espectacular. También lo estuvo las fabes con almenas. El sitio es muy tranquilo y fácil de llegar. Buen servicio también. Volveremos.
Encontramos el sitio por casualidad. Está situado en una zona tranquila y agradable. Toda la carta es apetecible. Nosotros pedimos el pastel de puerros, la fabada y el cachopo... Todo estupendo!! Tienen una terraza muy amplia donde los niños pueden jugar sin molestar en la mesa Muy recomendable Como detalle, no admiten pago con tarjeta. Pero sigo manteniéndole las 5 estrellas
Un lugar con muchísimo encanto, es un sitio cómodo para familias con niños, sobre todo si eliges la parte exterior. La comida es casera y está muy muy buena.
*Uno de esos 100 restaurantes que repetiría 100 veces en nuestra querida España culinaria. ¡Gracias Manuela por tu simpatía y saber hacer! Todo espectacular: la tortilla de patata con huevos felices, el tomate con sabor de verdad, las cebollas rellenas… y de postre, un arroz con leche para recordar. ¡Recomendado 100%! @elpinalin* *#GastronomíaEspañola #RestaurantesConEncanto #ComidaTradicional #ArrozConLeche #TortillaDePatatas #CebollasRellenas #HuevosFelices #SaborAuténtico #ComerEnEspaña #FoodieEspaña #Recomendado100x100 #CocinaAsturiana*
Experiencia increíble. El sitio es muy agradable, enmedio de la naturaleza y un toque rústico. Pedimos el pastel de puerros con salsa de cabrales y estaba espectacular. Entrecot de vaca asturiana, perfecto de punto y carne deliciosa, se deshacia en la boca. Y para terminar el arroz con leche, sorprendente, con azúcar tostado por encima, que le da un toque distinto, original y delicioso. Cuando vuelva por la zona, repetire sin duda. Todo, con botella de sidra y cafés por un precio muy competitivo (56€).
Bonito para ir con niños Buen sitio para comer o cenar, tiene una terraza muy agradable y un jardín enorme para que correteen los niños sin molestar a nadie y la dueña me pareció encantadora. Muy buen servicio, rápido y todo bueno. Para pasar una comida tranquila con niñoses perfecto.
El sitio sigue siendo espectacular, con mesas al aire libre, rodeado de campos, árboles, animales... Pero apuesto a que podrían hacer más en cuanto a las medidas preventivas de contagio, como en otros sitios de comer. Para muchos resulta algo importante a la hora de escoger dónde ir a comer con la familia.
Todo genial, la comida riquísima. Casi le pongo 5, porque el servicio es muy bueno, los camareros son muy atentos, pero creo que le falta un pelín de experiencia para la 5a estrella. REPETIRÉ, Y LO RECOMIENDO.
Fabada asturiana de lagrimon...otro año más cumplo mi ritual de venir aquí y no me siento decepcionada. Manuela que lo dirige no atiende a lo más ortodoxo en el tema del trato al público pero aquí venimos a degustar fabes , y ese maravilloso cachopo que a mi el año anterior ya me alucino. El encanto del Pinalin es también la finca y el tiempo asturiano que te ofrece sol por la mañana y tormenta de postre nada que la comida de Manuela servida por sus inexpertos pero aplicados sobrinos no pueda compensar.. Ahora si quieres que te mimen con palabras o servicio profesional NO es tu sitio. Aquí con un poco de tiempo sin prisa podrás disfrutar de una riquísima cocina...
Sitio muy bonito, recomendado especialmente si vas con niños por su gran jardín. Se come bastante bien, nosotros comimos cebolla rellena y paella de marisco, estaba muy bueno. Quizás un poco de grasa en la paella pero estaba rica, y la cebolla rellena muy buena. Pegas: - Algunas zonas están un poco descuidadas en limpieza (cuadros, tronas con algún lamparon,...). - La mujer tiene un tono de voz alto y puede darte darte la sensación de que no está siendo amable (para nosotros esto no fue problema ya que lo sabíamos y nos trataron bien tanto ella como sus hijos). Pros: - Platos elaborados y comida muy casera. - Jardín amplio y sitio tranquilo. - Cantidad en los platos correcta (paella para dos personas pudimos repetir sin problema. El precio nos pareció normal, ni barato ni caro con la ventaja de ser todo casero. Si estás cerca del sitio te recomendamos ir una vez para probarlo. Desde Castropol llegas en 10min y desde Tol 5min, se aparca dentro sin problema. Valoración entre 3,5 y 4 estrellas. (Si quieres tranquilidad es de lo mejor en la zona).
El lugar es muy bonito, muy verde, campestre. La carta es bastante corta, pero los platos que hemos probado han resultado muy buenos. Lo mejor la fabes con almejas... De rechupete. OJO que no admiten tarjetas, así que hay que llevar dinero en efectivo.
Comida espectacular, muy rica. Pero me parece un poco negativo la dueña de el local, anda a gritos con lo que creo que son sus hijos y se escuchan varias veces tacos y insultos que a veces incluso en una comida de 8 personas se escucha más alto su voz. Pero el resto estaba muy rico y muy bien hecho, los chavales muy majos y simpáticos
Restaurante en medio del campo muy acogedor y con buen trato. Entrecot de una calidad muy alta. La cebollas rellenas y el bonito bastante mediocres con poca ración para el precio.
Sitio muy agradable y con muy buena cocina en medio del campo y con mucha arboleda. Informal, no es lujoso, apto para niños ya que tienen mucho campo y están a la vista. Muy rico el codillo y las cebollas rellenas. Relación calidad precio normal
Un lugar precioso entre la costa y la montaña, ideal para familias con niños, con buen aparcamiento. En cuanto a la comida, el cachopo espectacular y la fabada muy rica. Precios muy razonables para la zona y el trato de la dueña muy cercano. El único punto desfavorable, que solo puedas pagar en efectivo; por lo demás, muy recomendable
El comer en el jardín es súper agradable, además los niños pueden jugar con libertad. El pastel de puerros y las cebollas rellenas buenos así como la tortilla Pinalin, el cachopo ya no es como antes, el filete duro y para mi gusto deja que desear. Las fabes con almejas pasables. Las voces que se oyen dentro no son agradables. El servicio amable y rápido.
Llegamos hasta allí por recomendación del hotel donde nos hospedabamos y la verdad que fué un acierto. El entorno maravilloso en plena naturaleza, la comida muy variada típica Asturiana y muchos más platos. La fabada, las cebollas rellenas, una ensalada de tomate de su huerta, los chorizos a la sidra, estaba todo muy bueno. Otros clientes pedían el pastel de puerro con cabales y el redondo de atún en salsa, madre mía que pinta tenían. El trato fabuloso. Muy recomendable calidad precio. Volveremos seguro. Gracias
Estando al lado de vacaciones nos decantamos por probar el restaurante. La comida es Km0, tiene un buen terreno donde cultiva la mayoría de cosas que te ponen y SE NOTA MUCHO. Comimos la tortilla con pisto (espectacular) las cebollas rellenas, el tomate, la fabada(que rica estaba..)y un arroz con leche casero casero. Lo peculiar es como no...la dueña. Es SUPER MAJA, pero es un fenómeno de la naturaleza...nervio en estado puro, tienes que ir preparado para tanta INTENSIDAD y DECIBÉLIOS Es muy recomendable, nosotros fuimos 2 veces en una semana para seguir probando platos y el año que viene REPETIREMOS.
Estuvimos a finales de Julio 2024, veníamos de ver Tapia de Casariego y decidimos reservar aquí por la cercanía de la zona y porque ya se nos echaba encima la hora y vamos con niños. La verdad, el sitio está muy bien, un entorno chulo, como toda esta zona de Asturias, muy verde, muy natural. El restaurante no tiene mala apariencia, nos recibieron bien y la verdad comimos muy bien. El precio normal, como en cualquier otro sitio. Lo que nos llamó más la atención a todos los que estábamos alli comiendo, no solamente nosotros, si no las demás mesas, era la dueña, que se la oía solamente a ella gritar por el restaurante hacia la cocina, hacia la camarera, hacer aspavientos, golpear la barra porque no salían los platos, cosas así... nos llamó mucho la atención, la verdad. Nosotros nos lo tomamos a bien, como un 'espectáculo' y bromeábamos sobre si el tal 'Alberto' al que gritaba desde el restaurante hacia la cocina, sería... ALBERTO CHICOTE! jajaja, los comensales de las demás mesas también se miraban entre ellos y se reían por momentos. Como digo, dejamos esto como anécdota y no le damos más importancia que nos mantuvo el rato de la comida muy entretenidos. Sobre la comida, como dije anteriormente, estaba todo muy bueno, no tenemos queja alguna.
La calidad de la comida junto con el precio son buenísimos. Es una zona de campo así que hay algunas moscas pero compensa con la tranquilidad y las vistas del lugar. Tuvimos que esperar bastante porque tenían un grupo grande. La dueña habla al resto de los trabajadores bastante mal y no es agradable.
Creo que ya había publicado mi opinión sobre esta casa de comidas. Me reafirmo en lo comentado la otra vez. Es un lugar muy recomendable, especialmente para familias con niños, pues no hay carreteras importantes próximas y todo lo que rodea el restaurante, son prados y bosque. Comida asturiana buena y española en general sabrosa. Recomendación? A mi me gustan las cebollas rellenas y el rollo de bonito. El servicio muy campechano .....son unas campeonas. Bueno. Sigo de vacaciones y no me entiendo más. El que pase cerca y no pare.....él se lo pierde . No te lo imagines, ve.
Nosotros comimos el pastel de puerros, tortilla, fabes con almejas y codillo ( todo bastante bueno), pero de postre pedimos la tortilla al ron y madre mía, no había quien se lo comiera, ninguno pudimos ( super fuerte de ron y un sabor un poco desagradable) y no es porque no nos guste el ron, si no, porque era incomible. No lo pidáis, seguro que cualquier otro postre estaría infinitamente mejor.
La comida espectacular como siempre. El problema: los camareros no tienen experiencia y Manuela no puede sola. De hecho, ya cierran este fin de semana. Para el próximo año: personal con experiencia y ampliar los watios contratados para que no salte la luz cada 2x3.
Estando al lado de vacaciones nos decantamos por probar el restaurante. La comida es Km0, tiene un buen terreno donde cultiva la mayoría de cosas que te ponen y SE NOTA MUCHO. Comimos la tortilla con pisto (espectacular) las cebollas rellenas, el tomate, la fabada(que rica estaba..)y un arroz con leche casero casero. Lo peculiar es como no...la dueña. Es SUPER MAJA, pero es un fenómeno de la naturaleza...nervio en estado puro, tienes que ir preparado para tanta INTENSIDAD y DECIBÉLIOS Es muy recomendable, nosotros fuimos 2 veces en una semana para seguir probando platos y el año que viene REPETIREMOS.
Llegamos hasta allí por recomendación del hotel donde nos hospedabamos y la verdad que fué un acierto. El entorno maravilloso en plena naturaleza, la comida muy variada típica Asturiana y muchos más platos. La fabada, las cebollas rellenas, una ensalada de tomate de su huerta, los chorizos a la sidra, estaba todo muy bueno. Otros clientes pedían el pastel de puerro con cabales y el redondo de atún en salsa, madre mía que pinta tenían. El trato fabuloso. Muy recomendable calidad precio. Volveremos seguro. Gracias
Comida casera, muy buena y bien de precio. Entorno privilegiado. La dueña bastante curiosa por decirlo de alguna forma... No paro de echar broncas a todo el personal, clientes y camareros. La verdad es que nos pareció curiosa la situación y mi hijo no paró de reirse...
La comida espectacular como siempre. El problema: los camareros no tienen experiencia y Manuela no puede sola. De hecho, ya cierran este fin de semana. Para el próximo año: personal con experiencia y ampliar los watios contratados para que no salte la luz cada 2x3.
Comida normal, tirando a sosaina, comparada con el estándar asturiano-gallego. La dueña, estridente y estresante. A la pobre camarera (encantadora, por cierto), la traía frita con las brocas que le echaba. Incluso a los clientes. Lo mejor, el paraje, para venir con los críos y que jueguen en el jardín. Probablemente no repitamos aquí.
La comida tiene buen paladar,y el sitio es agradable (aunque si la cocinera dejara de hablar alto ,estaria mucho mejor)tiene platos originales , como el postre de tortilla al ron aunque me hicieron comer el doble si lo quería probar (y pagar por supuesto,para menos no se quieren molestar) y empacha y la cebolla rellena de bonito 5€ calidad precio, que cada uno saque sus conclusiones. Recomendable
El lugar es fantástico, perfecto para aparcar, lleno de vida y en plena naturaleza pero la comida no dice mucho más. Lo que si que vale la pena probar y hacer el desplazamiento es por el pastel de puerros con queso (Creo recordar que se llamaba asi) y es una auténtica delicia. Por lo demás, bien.
Comida casera, raciones justas, precios como la mayoría. Algún plato típico difícil de encontrar en otros locales, como las cebollas rellenas, rollo de bonito, pastel de puerros o la tortilla al ron. Terraza donde poder estar con tu perro atado, los suyos están sueltos!
Estamos pasando unos días por Asturias y por Google nos salió este restaurante bien valorado así que paramos . El lugar esta bien y muy amplio un gran aparcamiento y espacio para que los niños jueguen . Comimos rollo de bonito , cachopo , fabada y tortilla de patata con pisto ( y en este orden de salida de las comidas ) el orden no nos pareció el correcto pero tampoco comentamos nada por que parecían bastante agobiados con el trabajo . La hostelería es algo muy complicado así que os diré mi opinión por si sirve para mejorar . El orden es muy importante así que deberías de o preguntar a los clientes o sacar primero los platos más tipo cuchara como pueden ser fabada y rollo y después el cachopo y la tortilla . Además no debería espaciarse tanto tiempo entre plato y plato . Estar pendientes de que los comensales tengan platos y cubiertos a mitad de servicio se nos retiro parte de la mesa y no se repuso tuvimos que compartir platos y cubiertos . La comida estaba muy rica sobre todo el bonito y la tortilla la fabada un pelín salada . Y para costar 15 euros una reacción bastante escasa de fabada . La relación calidad precio por mí experiencia no es del todo acertada estos 4 platos más 6 bebidas costaron 75 euros sin postre lo encontré por la cantidad de las reacciones un poco elevado para la zona donde se encuentra.
Buena comida casera a precios adecuados. Cómo aspectos negativos, el local, y especialmente las mesas exteriores, se ven sucias. El hecho de que animales como perros y gatos transiten sueltos, también resulta desagradable a muchos comensales. En cuanto al trato recibido por parte del personal, es apropiado, a excepción de la dueña del local, demasiado extrovertida o antipática por momentos. Al tratarse de un restaurante alejado de todo, al que uno va deliberadamente, aunque la comida sea buena, no lo es tanto, lo que unido al trato recibido o las características del propio local, no justifican repetir.
Llegamos por casualidad a este sitio. El lugar precioso, pero había muchísimas moscas. En cuanto a la comida diría que regular. Las cebollas rellenas estaban ricas, pero el cachos XL que parece ser un reclamo estaba algo crudo y con bastante líquido de haber sido des congelada. Nos atrevimos con el postre, un arroz con leche seco con una capa de azúcar que podrías masticar. La ubicación nos encantó, pero si fuera por la comida q probamos no volvería.
La comida y el ambiente en el lugar son inmejorables, pero lastra mucho la experiencia que la única forma de pago sea en efectivo (aunque lo avisa un cartel que es facil no ver).
Llegamos por casualidad a este sitio. El lugar precioso, pero había muchísimas moscas. En cuanto a la comida diría que regular. Las cebollas rellenas estaban ricas, pero el cachos XL que parece ser un reclamo estaba algo crudo y con bastante líquido de haber sido des congelada. Nos atrevimos con el postre, un arroz con leche seco con una capa de azúcar que podrías masticar. La ubicación nos encantó, pero si fuera por la comida q probamos no volvería.
Buena comida casera a precios adecuados. Cómo aspectos negativos, el local, y especialmente las mesas exteriores, se ven sucias. El hecho de que animales como perros y gatos transiten sueltos, también resulta desagradable a muchos comensales. En cuanto al trato recibido por parte del personal, es apropiado, a excepción de la dueña del local, demasiado extrovertida o antipática por momentos. Al tratarse de un restaurante alejado de todo, al que uno va deliberadamente, aunque la comida sea buena, no lo es tanto, lo que unido al trato recibido o las características del propio local, no justifican repetir.
Comida casera aunque algo grasienta. Entorno y ambiente espectacular. La dueña, que tambien es la camarera no para de gritar por todo, tanto a los clientes como a su pobre madre que está en la cocina. Chicote no duraría allí ni 1 min. No apto para quien le incomode esto...
Sitio muy bonito pero caro para comer, los postres no merecen la pena (caros y poca cantidad). Los platos en general son ricos y de buena calidad. El pan carísimo y el servicio regular. No se puede pagar con tarjeta de crédito.
El trato por teléfono ha sido muy desagradable a la hora de hacer la reserva. En cuanto a la comida, tamaño escaso para el precio que tienen. El entorno era muy agradable pero difícil de encontrar. LOS CACHOPOS: sin más. Como cualquier otro cachopo. IMPORTANTE: LLEVAD EFECTIVO PORQUE NO TIENEN DATÁFONO… ALGO INDISPENSABLE Y QUE NO AVISAN DE ANTEMANO. NO RECOMENDABLE.
He sido a una fiesta y desde el minuto uno mucho caos, la señora de los ticket gritando, quejándose del público en voz alta, detalle para mí de mal gusto. Una barra para bebidas muy pequeña para lo necesario, teniendo en cuenta los que estábamos allí, haciendo cola bastante rato y la bebida caliente. No comprendo para qué aceptar tantas reservas, si no se puede gestionar bien un evento.
Comida mediocre. Quien entiendo que es la propietaria, creaba un ambiente espantoso discutiendo a voces con el personal. Las vistas son preciosas. Pero nada más allá de eso.
Sitio muy caro, con raciones escasas. Pedimos tortilla al ron y al ver que eran pequeñas, la pedimos para 6, aunque éramos 4. Qué decepción, no solo es una mera tortilla francesa, normalita, con ron por encima, sino que la porción a la que tocamos era mínima! Y nos cobraron 36 euros por la tortilla... Alucinante. El resto de la comida estaba buena pero muy escasa igualmente. La dueña es muy brusca y algo grosera, aunque tenga buena intención.
No es agradable ir a un sitio a cenar un sábado por la noche y que estén todo el rato contàndote sus problemas; no se puede pagar con tarjeta porque no tienen cobertura, pides una botella de vino y te dan vasos de sidra porque no hay copas, se va la luz porque se quemó la maquina de batir los huevos, y además ya no queda tortilla, y la tarta de chocolate no pueden servirla porque estaba muy caliente y al desmoldarla se desparramó. En fin, todo excusas. Comida en general rica, casera y atención muy justita. El lugar es bonito, pero no volveremos.
No es agradable ir a un sitio a cenar un sábado por la noche y que estén todo el rato contàndote sus problemas; no se puede pagar con tarjeta porque no tienen cobertura, pides una botella de vino y te dan vasos de sidra porque no hay copas, se va la luz porque se quemó la maquina de batir los huevos, y además ya no queda tortilla, y la tarta de chocolate no pueden servirla porque estaba muy caliente y al desmoldarla se desparramó. En fin, todo excusas. Comida en general rica, casera y atención muy justita. El lugar es bonito, pero no volveremos.
Si eres joven ni se te ocurra pasar por aquí; Fuimos 60 amigos de cena de fin de verano y nos vacilaron sin ningún tipo de escrúpulo. Precios de restaurante michelín, cantidades ridículamente pequeñas y un trato como si tuviesemos 5 años. No vuelvo a pisar esta basura de sitio, y espero que los que estén leyendo esto tampoco.
Comida rica,el trato un desastre,la camarera nos dice que no cobran con tarjeta,tenemos que ir al pueblo de al lado a sacar dinero y luego la dueña me dice que le podía hacer transferencia...vamos un desastre... Por no decir,al llegar,mi marido recibe una bronca de la dueña por estar en la puerta para pedir que alguien le atendiera. Y le dice que le da igual que nos vayamos....no nos fuimos porque llevábamos una niña y tenía hambre...que sino...
Comimos por recomendación de un conocido y lamento decir que aquí podría rodarse un episodio de Pesadilla en la cocina. La comida no está mala (la fabada está bien cocinada al igual que el arroz con almejas; no aconsejo la tortilla española con pisto) pero lo que hunde al comensal en la "depresión" es el comportamiento inaceptable de la dueña del negocio. Esta señora se comporta como una persona trastornada, dispensando a sus empleados un trato claramente vejatorio. Lo peor de todo es que tiene toda la pinta de que los camareros/ayudantes son sus hijos o sobrinos (chavales jóvenes que ponen la mejor voluntad) y de que la cocinera, una persona ya entrada en años, debe de ser su madre... Una pena ser testigos de cómo les intimida a base de gritos y malos modales, fastidiando al mismo tiempo a todos los que vinimos a comer tranquilamente. Si vais, pedid comer fuera para ahorraros este espectáculo bochornoso.
Bufff...platos y vasos sucios, manteles con lamparones y el servicio un sitio ideal para la fauna y la flora del lugar, un desastre. Ya de la comida ni hablamos, la fabada Asturiana, mejor la del bote litoral y las fabes con almejas de lo peor que he comido. Los postres otra odisea, la tarta de queso la puedes utilizar como material de construcción y el arroz con leche con pelos pegados en el cuenco lo puedes utilizar de argamasa. Todo esto acompañado de fantásticos gritos en la cocina. PARA NO VOLVER!!!!
Honestamente, esperaba mucho más, la jefa numerosas veces falta al respeto a sus empleados y no utiliza las formas adecuadas con los comensales. Hay un completo desorden al punto de tener perros caminando por el restaurante. La gota que colmó el vaso fue que me dijeron que no tenían infraestructura preparada para dar cafés, ya que , no habíamos avisado. Desde mi humilde experiencia no recomiendo a nadie venir aqui, precios desorbitados. Hay infinidad de sitios mejores por la zona.
Acudimos al restaurante por sus buenas reseñas aunque nuestra experiencia fue totalmente negativa. Nada más entrar mi pareja y yo pensamos que estábamos en el programa "Pesadilla en la cocina" pues solo se oían gritos de una señora (creemos que la dueña) que estaba en la cocina hablando regular al personal. Deberíamos haber tenido en cuenta esa señal para todo lo que se vendría después. Para empezar sirvieron antes a los de la mesa de al lado que a nosotros aún llegando media hora antes que ellos y se veía bastante desorganización en el servicio. Las voces de la "señora" se trasladaron afuera, primero con malas formas y luego intentando agradar a los comensales de las otras mesas pero con comentarios sarcásticos. Pedimos un par de platos guiados también por las críticas de internet, champiñones con picadillo a la crema de cabrales y cachopo de ternera. El primer plato iba con picadillo porque lo ponía en la descripción pero brillaba por su ausencia y que decir del cachopo, parecía que llevaba días en la cocina, seco, duro y frío. He venido muchas veces a Asturias y nunca he sufrido una decepción así, puedo decir que el peor cachopo que he comido nunca. Sigo sin creerme lo que allí ocurrió viendo el resto de críticas.
La dueña no te atiende, te riñe. Gritos continuos al personal, que son dos chavales que no están para ser los únicos camareros. Muy jóvenes sin experiencia. Se lía con las comandas y pregunta en la mesa si van ahí tal o cual cosa. La comida te la tiran en la mesa de mala manera. Se piden dos raciones de un plato y ofrece una y otro que está muy rico. Se acepta y saca el otro el primero (que casualidad.. antes incluso que la ensalada) y trae igual las dos del otro. A los 15 minutos (porque no consigues que te atiendan en menos tiempo) se le dice y resulta que era para otros. Pobres. Se le pide más agua y nunca llega. En fin.. un desastre.
Una experiencia lamentable. Tienen un gran local y habíamos estado el año pasado con una experiencia mejor, pero no repetiremos más. Los camareros, dos chavales jóvenes, no tienen mucha idea de hostelería pero se nota que nadie se ha molestado en enseñarles ni lo mínimo. Cuando llegamos pedimos algo para tomar mientras esperabamos la comida, al pedir Martini mezclado (blanco/color) la respuesta de la dueña fue que eso no era un restaurante, no una coctelería y que no se podía pedir. Bueno, pues pasemos a la parte de restaurante: La comida ahora se reserva con antelación vía WhatsApp. En nuestro caso era: pastel de puerros al cabrales, una ensalada de tomate y cebolla, 2 raciones de rollo de bonito y cachopo XL para 2. Los platos te los colocan amontonados en la mesa con los cubiertos y las servilletas y tienes que colocarlos tu. Sin pedirnos la bebida empezaron a servirnos la comida. El pastel de puerros al cabrales lo sirvieron sin panecillos para untarlo. Hay que usar el pan normal para ello al parecer. Por otra parte estaba excesivamente calentado en el microhondas con lo que el cabrales estaba seco. Posteriormente sacaron la comida de 2 comensales, los rollos de bonito, sin nada de acompañamiento por lo que los otros 2 comensales nos quedamos un buen rato mirando como comían para que no se enfriara la comida. Al rato llegó el cachopo que estaba bien de sabor pero para nada es de tamaño XL teniendo en cuenta lo que se sirve en Asturias. La ensalada tuvimos que pedirla porque no llegaba, cuando nos la trajeron ya no era de cebolla y tomate sino de tomate solo. Para finalizar, a la hora de pedir cafés no tenían descafeinado, ni de máquina ni de sobre, así que pedimos la cuenta y nos fuimos. Una pena que un local tan bueno, sobre todo si tienes niños pequeños como es nuestro caso esté tan pésimamente gestionado. Una coctelería no será, pero la palabra restaurante le queda bastante grande. En resumen, si va Chicote sale corriendo.
Platos típicos asturianos, pero de baja calidad, escasas raciones y alto precio. Ambiente poco agradable, dueña de establecimiento estridente. Abandonamos rápido el local, no esperamos a los postres.
Hoy hemos comido en este restaurante guiados por las bonitas fotos que hay en google.....la verdad es que el entorno exterior es muy bonito y acogedor pero.......ni en mis peores sueños pensé en vivir la experiencia culinaria y ambiental de este lugar. Primeramente llegamos con la mesa reservada,la cual no estaba preparada,nos sentamos y llegó el camarero y nos dejó encima de la mesa los platos y los cubiertos apilados junto a las servilletas para que lo colocaramos nosotros,no me importó colocarlos yo,hasta que alfinal me trajeron la cuenta y veo que nos cobraron un euro por persona por el servicio en terraza,eramos cuatro adultos y una niña de 3 años......total 5 euros. Seguimos con la pesadilla.....la comida era regular tirando a mala pero comestible......pero eso no fue lo peor..... La dueña se dedicaba a gritar y dar órdenes a sus empleados de malas formas continuamente.....no tuvimos ni un segundo de tranquilidad durante toda la comida....es imposible mantener una conversación ni disfrutar de una comida con esa sinfonía de despropositos y malas formas como música de fondo. Le pido porfavor a la dueña un cenicero y literalmente me lo lanza a la mesa de malas maneras lo cual nos dejó sin palabras. Le pedimos la cuenta y nos vuelve a lanzar el plato con la susodicha factura. Por un momento pensamos que había una cámara oculta y que todo aquello era un montaje para algún programa cutre pero no......cruda realidad.....nadie salió diciendo.....Sorpresa!!!!!!! Pagamos 168 euros por un show digno de telecinco. Nunca en mi vida he tenido una experiencia tan desagradable en un local. Creo que es la primera vez que digo.......nunca más volveré......y repito que es una pena que la actitud de la dueña no acompañe al lugar tan bonito donde está emplazado el restaurante. Y olé por los camareros que aún aguantando el chaparrón,nos trataron amablemente,especialmente una camarera joven de origen colombiano.
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